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Este es mi primer día como mujer libre y será el último que pasaré en Albania.
Finalmente hemos conseguido pasaje en avión de carga que nos llevará a casa.
Nunca volveré a este país inhóspito donde te privan de los derechos
fundamentales del ser humano.
Todo empezó dos meses atrás cuando mis amigas y yo decidimos pasar unos días en
Albania.
Habíamos pasado unas espléndidas vacaciones en Turquía y Grecia.
Pero la curiosidad de visitar un país del que habíamos oído hablar muy poco en
la tele nos incitó a adentrarnos en sus confines.
Ninguna de nosotras habría podido imaginar nunca todo lo que nos sucedió.
Pare el motor.
Buenas noches.
Deme los pasaportes.
Todos juntos.
Bajen del coche, por favor.
Sean tan amables de esperar un momento.
Señor Kimberly.
Sí. Tenemos a cuatro turistas italianas. ¿Qué debo hacer con ellas?
Entreténgalas con cualquier excusa. Mientras tanto hablaré con dirección.
Muy bien, de acuerdo.
Cuatro chicas italianas.
Me parece que me voy a divertir esta semana.
En aquel momento empezó nuestro calvario.
Con la excusa de hacer unas comprobaciones de rutina, fuimos
prisión en las cercanías de Tirana.
Quítense la ropa.
Vamos. Queremos hablar con un representante de la embajada italiana.
No hay ninguna embajada aquí.
No me hagan perder la paciencia.
He dicho que se desnuden.
Vamos.
¿No lo quieren hacer?
Pues muévanse.
Totalmente.
Bien. Sepan que serán llamadas en cualquier momento para efectuar los
de rutina.
¿Está claro?
Entonces, ¿cómo son esas chicas?
Son muy guapas y las tiene todas disponibles.
Bien, muy bien.
Escucha bien. Si las retienes aquí...
Durante una semana yo te haré ganar muchísimo dinero.
Nos separaron y nos pusieron en unas celdas pestilentes.
Yo quería morirme. Nos habían encarcelado injustamente y no veíamos
posibilidad de que nos liberaran.
Querían que hiciéramos lo que ellos desearan sexualmente. Era lo único que
importaba.
Perdone, ¿puedo hablarle? ¿Qué quieres?
Un poco de agua.
Todavía no es la hora de beber.
Por favor, se lo ruego.
No puedo.
Un vaso de agua.
No. Ven aquí.
No. Pues entonces jódete.
Por favor, se lo ruego.
Déjame en paz.
Hace dos días que no bebemos, por favor.
Veamos lo que tienes.
Quítate la pata. Vamos, desnúdate lentamente.
Si te portas bien, te daré agua.
Muy bien.
Muy bien, te voy a acariciar.
Tienes una piel fantástica.
Date la vuelta.
Arquea un poco la espalda.
Sí, eso es.
Sí, eso es.
Fantástico.
Tú, ven aquí.
¿Qué quiere de mí?
Muévete. No me hagas perder el tiempo.
Ven aquí.
Quítate la pata, vamos.
Adelante.
Daos la lengua, venga.
Vamos.
Dale la lengua. Vamos.
Besaos. Eso es.
Vamos.
Vamos.
Vamos. Vamos.
Eso es.
Vamos la lengua.
Sí, vamos.
Qué lengua tienes.
Eres perfecta.
Vamos.
Joder, qué tetas.
Saca la lengua. Eso es tú también.
No me mires así.
Vamos.
Estoy muy satisfecho de vosotras.
Enseguida os traigo el agua fresca. Os aseguro que nadie os molestará más. Os
garantizo. Podéis estar tranquilas, ¿de acuerdo?
Sabíamos que aquel hombre no mantendría su promesa.
Pero no teníamos otra alternativa.
Al menos disponíamos de un poco de agua.
Y para nosotras eso era suficiente.
Al día siguiente, María y yo fuimos separadas.
El guardián, en su informe...
explicó a su superior todo lo que le interesó con él. Entonces, ¿has hablado
la chica? Sí, señor.
¿Está dispuesta?
Sí, señor.
Sabes que no me gusta cuando fingen. No se preocupe, señor.
Estupendo. Vaya por ella y tráigala aquí. Adelante.
Se viene conmigo. Abre la celda.
Vamos, te vienes conmigo. Camina.
Bueno, bueno, bueno.
Me han comentado que eres muy buena.
Así que espero que no me defraudes.
Yo te puedo hacer la vida muy fácil aquí, ¿sabes?
Puedo hablar con la directora para que no tengas ningún problema.
En dos o tres días enviarte a casa.
¿Entendido? Sí, señor.
Desnúdate. Desabróchate.
Quítate la bata. Quiero ver cómo estás hecha.
¡Ah, muy bien!
¡Oh, muy bien!
¡Ah, sí!
¡Metele mano!
Muévete. Muy bien, muy bien, chica. Muy bien, así me gusta.
Muy bien, mueve tono. Sigue así.
Sigue más durante el apoyo.
Lo haces muy bien, ¿eh? Sigue.
Sigue así, sigue.
Quiero ver cómo se pone tensa.
Sigue.
Muy bien, guapitona, muy bien.
Sigue así.
Sigue así.
Yo te toco el chochito.
Sigue, sigue.
Sigue. Sigue. Sigue. Sigue.
¿Qué le estás poniendo? ¿Qué polla le estás poniendo? Sí, sí.
Muy bien, sigue, dale, dale.
Fantástico, chico.
Fantástico, lo haces muy bien.
¿Qué coñito tienes?
Sí.
Sí, asegúrame toda la vida.
Sigue.
Sigue, putita, sigue.
Mastúrbale. Sí.
Hazle que le crezca.
Amén.
Sigue así.
Que se te ponga el coño, cariño.
Eso es.
Hazle correr.
¡Fóllatela, cabrón! ¡Fóllatela! ¡Fóllatela, cabrón!
¡Fóllatela!
¡Hijo de puta! ¡Dale!
¡Vamos! ¡Que se corre así!
¡Sigue así!
¿De acuerdo?
¿Te gusta? ¿Te gusta?
¿Te gusta?
¿Te gusta?
¿Te gusta?
Así. Así.
Métese la dieta. Y yo hasta los huevos. Y los huevos también, si es necesario.
Y el vientre del chocho.
Disfruta mucho.
Vamos, tío.
Muévete.
Ya tengo morcillona. Ya tengo morcillona, tía.
Vamos, que se corra. Que se corra, córrete.
Así, poco a poco.
Disfruta.
Dale, puta, dale. No se corre.
Vamos.
Sigue así.
Vamos. Siente.
Siente mi polla ahí dentro.
Dentro.
Dentro de tu cañón.
Sí, imagina que es mi polla.
Imagínate que es mi polla.
Es mi polla. Vamos.
Es mi polla.
Esa es mi polla y te está follando.
Te está metiendo toda la polla dentro.
Siente mi capullo.
Y así dale, vamos ahora.
Bébete la leche, bébete la leche. Ya viene, ya viene.
Ya viene, ya viene.
Está aquí.
Ya viene.
¡Chúpale, chúpale la polla! ¡La última gotita!
¡Así, la última gotita!
¡Primele la polla!
¡Así, así!
¡Chupa, chupa, chupa!
Joder, me he corrido, me he corrido, sí.
Aquel viejo era un asqueroso.
Se aprovechaba de nuestro miedo para satisfacer sus caprichos, haciendo con
nosotras lo que quería.
Al día siguiente tuve la desagradable experiencia de conocerle.
Era una persona inhumana y déspota.
Todas teníamos que cumplir sus órdenes.
Ha sido una experiencia terrible que no podré olvidar mientras viva.
Aunque las otras chicas también sufrieron lo suyo.
Espero que puedan superar este martirio.
Escúchame bien.
Si haces todo lo que te diga, pronto volverás a tu casa. Te lo juro.
Basta con que seas amable con nosotros.
¿Está claro?
Muy bien.
Desnúdate.
No.
Me parece que no lo has entendido bien.
Compórtate, ¿de acuerdo?
Deja que te toque sin hacer tonterías, ¿entendido?
Muy bien.
Gracias.
¿Qué pasa?
una auténtica pesadilla haber conocido a aquel viejo asqueroso.
La directora de la prisión no era en absoluto la dueña de nuestro destino.
Nos usaban para su total satisfacción.
Bonita muchacha. Sí, muy bonita.
Seguro que es muy puta.
Seguro. Sí, seguro.
Seguro. Sí, ya lo creo.
Seguro que quiere follar. Seguro que quiere follar esta putita. Seguro, lo
sí.
Vamos, chica.
No te hagas de rogar. Chupa, chupa, chupa.
Chupa, chúpale.
Chúpale el coñito, el clítoris. Y tú chupa la polla. Chupa la polla.
Así, dale, dale.
Caliéntale el coño.
Vamos.
Sigue chupándole. Vamos, sigue chupándole el coño.
Maricón.
Dale, dale ahí, dale.
Mastúrbale la polla, sí, machácasela, machácasela.
Chúpale.
Sigue así, mastúrbale la polla.
Sigue.
Sigue.
Sigue masturbándole la polla que te gusta.
Vamos, putita.
Sigue, sigue.
Súbale.
La chupa, ¿eh? Te gusta, ¿verdad? Sí, ya lo veo.
Ahí, córteme. Ahí, tócame. Tócame la polla.
Tócame la polla.
Tócame la polla, niña.
Tócame así, dale, dale.
Dale, dale.
Vamos, vamos.
Así,
así, así.
Vamos, vamos, vamos.
Dale fuerte.
¿Vas a correrte?
Seguro que se corre. Seguro, dale.
Dale. Yo te ordeño. Yo te ordeño.
Así es.
No, no, no.
¡Que se da bien!
¡Hasta el fondo!
¡Hasta los huevos! ¡Hasta los huevos!
¡Así! ¡Así!
¡Eso es!
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay, mi pollita!
¡Así! ¡Ay!
¡Ay! ¡Así!
Vamos, así, que se corre. Se corre.
Vamos, por el culo, por el culo, por el culo, por el culo, por el culo.
Así.
Dale, dale, dale.
Así.
Vamos,
córrete ya de una vez.
Sí. Córrese.
Ahí, en la cara.
Sí, abre, abre.
Abre la boca, sí.
Eso, así.
Sí,
sí,
ahí.
Vamos, chupa, chupa.
Sí,
sí, dale, chupa.
Chupa, vamos, chupa.
La única de nosotras que se salvó de sufrir la violación fue Mónica, por ser
asmática. Así que decidieron dejarla tranquila.
Ella estaba muy a gusto con el carcelero que le había tocado y daba la sensación
de que se había convertido en su esclava personal.
Mírala.
Mira qué contenta está.
¿Lo ves?
Anda, sonríe un poco.
Lo pasaremos mucho mejor.
Pero si no quieres, bastará con que seas amable, ¿entendido?
Sí.
Ahora desnúdate.
Mira.
Eres guapa.
Verdaderamente guapa.
A ti también te lo parece, ¿eh?
Qué suave.
Sí, no cabe duda.
Es muy linda.
Sí.
Mírala, mírala.
Mira.
Desabróchate la bata para que vea lo guapa que eres.
Vamos.
Mira.
Mira. Mira qué guapa.
Mira.
Observa.
Eso es.
Muy bien.
Muy bien, ¿eh? Sí, mucho.
Sí.
Sí, vamos.
Continúa.
la primera vez que lo haces.
Así que...
¿Qué pasa?
No.
Finalmente decidieron dejarnos libres, no sin antes hacernos prometer que no le
contaríamos a nadie lo que allí había ocurrido. Por otra parte, la denuncia no
nos serviría para nada, pues estos hombres tenían inmunidad en su país.
Lo único que realmente importaba era que esta pesadilla había llegado a su fin.
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