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Te está equivocando, aún tienes mucha vida por delante.
No quiero vivir. ¿Cómo has llegado tan lejos?
Es Serrano Suñer, el nuevo ministro de Exteriores.
La ambición hecha hombre.
-La marquesa de Llanzón,
es la mujer del momento.
Mi esposa, Sonsoles de Icaza.
Marquesa.
La esposa de mi hermano, mi cuñada Carmen de Icaza
y mi suegra, doña Beatriz de León.
Me va a confiar un secreto, señor ministro.
Lo que más le ofende al Führer es la muestra de ingratitud de España.
Hitler confía en que España luchará junto a Alemania.
Alemania ha ocupado toda Europa.
Ahora su suerte depende de mis decisiones.
-España no está en condiciones de entrar en guerra.
-No quiero discrepancias en el Gobierno.
Qué sorpresa, Zita.
Carmen Polo no lo traga, por muy casado que esté con su hermana.
No puedo dejar de pensar en usted.
Ya viene. -(SUSPIRA) Ay, qué pesado.
-Olivia.
¿Me está pidiendo que la espíes?
-El marqués es bueno, no habrá hecho nada.
Tu padre es combatiente. -Sí, ¿por qué?
-Porque podemos asegurarnos
de que esté en la retaguardia, donde no le puedan matar.
Me gustaría que Matilde se enamorara.
Ya ha llorado bastante a su marido.
Ese tipo no me da buena espina.
Estás muy rara, Olivia, diferente.
-¿Qué dices? ¡Qué tontería!
Me voy, que quizá me da tiempo a ir al cine.
Sé que vas a ser incapaz de tener un simple amante.
¿Y eso sería malo?
Si no lo paras, tu título será el de adúltera.
(GIMEN)
¿Cuándo volveré a verte? Pronto.
No puedo estar mucho sin ti.
(Gritos)
¿Qué ha sido eso?
-¡Un atentado!
¡Una ambulancia!
¡Apártense!
-¡Fuera! ¡Fuera!
Es raro que no esté aquí ya.
¿Quieres un brandy?
Sí, por favor.
Juan, sírvanos dos brandis, por favor.
No podrá enfadarse conmigo.
Gracias, Juan. -Marqués.
Cristóbal, ¿cómo ves a Sonsoles?
¿Qué quieres decir?
Algo le pasa.
Está rara.
Los últimos días ni siquiera ha visto a los niños.
La verdad es que no sé qué decirte.
Yo la veo bien, igual que siempre.
Ya sé que es difícil adaptarse
a mi forma de vida,
pero yo creo que somos felices
o, al menos, eso creo yo.
Ya sabes cómo es ella.
Tiene sus altibajos.
Seguro que no es nada. Sí, sí.
(SUSPIRA) Ah.
(Voces)
Oh, Sonsoles.
Aquí está Cristóbal, lleva un rato esperándote.
Perdonadme.
Se me ha ido el santo al cielo.
Os dejo con vuestros diseños. Yo tengo trabajo.
Te falta este pendiente.
Tu marido no es tonto, te la estás jugando.
Le han matado, Cristóbal.
Le han matado.
Le han matado delante mío.
¿Quién ha muerto?
Serrano Suñer.
¿Serrano Suñer es tu amante?
Pero ¿tienes idea de dónde te has metido?
Ha habido una bomba dentro del coche y le han matado.
Tranquila. Yo no he podido...
Escúchame. ¿Lo has visto?
No.
No sé. Métete en la cama
y tranquilízate.
Voy a informarme. Déjame ir contigo.
¿Quieres que se enteren todo?
Ve a tu cuarto.
Le diré a Francisco que te encuentras mal.
¿Qué tal? -Bien.
Muy bien.
Bueno, a mi edad trasnochar se paga más caro que a la tuya.
-Bueno, tampoco llegamos tan tarde.
-Me lo pasé muy bien, la verdad.
Muy bien.
¿Y tú?
Sí, yo también.
Solo que no tuvimos tiempo para charlar.
-Ya.
-La próxima no vamos al cine.
Nos metemos en un café y hablamos.
-Qué bien.
Me alegra saber que quieres repetir.
Olivia.
-¿Sí?
-Mmm.
No sé, que...
que si quieres podemos hacer algo el sábado.
-Claro.
Esto es una avioneta.
"Flugzeug". -"Flugzeug".
-Muy bien.
Ya no llegamos al cine.
-Lo siento, me he retrasado. -Para salir con Juan tuviste tiempo.
-Hilde, por favor.
-Es que no está nada bien lo que hiciste.
O te gusta o no te gusta.
Y, si no te gusta,
no le des esperanzas.
-¿No puedo tener un amigo?
-Sabes que él no va a por una amiga.
-Olivia, no sabe hacer el puzle.
Es muy difícil.
-"No, try with this peace".
-A ti te pasa algo, a mí no me engañas.
-Hay una carta para ti, de Alemania.
-De mi madre.
-¿Qué pasa? No la abres?
-Es que siempre tengo miedo de que sean malas noticias
y que a mi padre le haya pasado algo.
-Es verdad.
Se vive con miedo cuando se tiene a alguien querido en el frente .
-Tú también tienes ese miedo, ¿no?
De que en cualquier momento le puedan matar.
-Él también puede matar.
-Sí, supongo.
Gracias por todo, Cristóbal. De nada.
Ahora mismo llamo al médico.
No creo que haga falta, tiene pinta de ser un constipado.
No sé.
Me preocupa, ya te lo he dicho.
No es nada, seguro.
En fin. ¿Cuándo vuelves a París?
Pasado mañana.
Tengo que pedirte un favor, Cristóbal.
¿Puedes llevar este sobre con dinero a Francia?
Es para unos amigos.
Exiliados, son buena gente,
pero demasiado monárquicos para el gusto del Caudillo.
Perfecto. Buen viaje, Cristóbal.
Gracias.
Emilio. -Hola, Matilde.
Qué aires, ¿no?
¿Alguien importante?
-Balenciaga, el modisto, muy amigo de la marquesa.
¿Has visto a mis padres?
-No, no, no he podido ir al pueblo.
Ni...
ni podré ir en mucho tiempo.
He encontrado trabajo.
-Ay, por fin. ¿Aquí en Madrid?
-Sí. Nada, chapuzas, cosillas.
Pero será más tiempo del que pensaba.
-Bueno, pues muy bien, ¿no? -Sí.
Lo malo es que me pagan al final.
Habría querido ayudar a tus padres, pero no tengo ni para mí.
-Yo no puedo ayudarte, Emilio; ojalá tuviera.
-Ya lo sé, no te preocupes.
Si es que es una mierda todo.
Han reducido las raciones de pan.
No llega ni a cien gramos por semana.
(SUSPIRA) Ah.
A ver si encuentro un trabajo normal, Matilde.
Y, entonces, pues...
podremos hacer planes.
Juntos.
Si tú quieres, claro.
-Bueno, ya...
ya hablaremos, Emilio, que tengo que trabajar.
Adiós, Emilio.
-Adiós, Matilde.
-Emilio.
Me...
me gusta mucho cuando vienes a verme.
Voy a la despensa a por harina, pero será de almortas,
la de trigo no se consigue ni de estraperlo.
¿Seguimos sin pistas sobre el atentado?
-Estamos investigando.
-¿Qué va a decir la prensa?
-Una explosión de gas.
Ahora vamos a supervisar lo que van a publicar.
-Yo creo que viene de dentro, Ramón, de Falange.
-Tarduchy. No, yo no.
Yo creo que viene de los militares.
-Aprovecha para darle un toque de atención al director, Ramón.
Están dando mucho titulares.
¿Tú no vienes? No.
Voy a ver a mi editor.
¿De dónde sacas tiempo?
Es lo primero.
Siéntense.
Ministro. Será un segundo.
-A ver las fotos.
¿El fotógrafo quién es?
-Hace un tiempo que colabora con nosotros.
No ha hablado con sus colegas sobre el asunto.
Aún así envíelo a la provincia.
Por supuesto.
Y con usted quiero charlar un día sobre su línea editorial.
-El coche no se ve en ninguna.
-Por eso debemos usarlas para ilustrar la noticia.
Mucha gente vio la explosión y el humo.
Dará credibilidad.
De acuerdo.
Muy bien.
-(SUSPIRA) Ah.
(Teléfono)
¿Sí?
Sí, sí, pásamelo.
-Aquí están las fotos de la explosión de gas.
-Cristóbal, qué sorpresa.
Sí, sí, tengo un par de minutos, sube y hablamos.
Perdona, ¿te encargas del artículo de la explosión de gas?
-Claro, quédate tranquila. -Gracias.
Quería despedirme antes de volver a París.
-Qué lástima que te vayas tan pronto. -Sí.
Me habría gustado quedarme un poco más,
pero ya sabes; el ministro Serrano
da los permisos con cuentagotas. -Sí.
-Por cierto.
¿Es verdad lo del atentado?
-¿Qué atentado? -¿No lo sabías?
Dicen que han atentado contra él.
-¿Eso dicen? -Ajá.
-Pues, que yo sepa, no.
No, además el ministro está perfectamente.
Acabo de verlo.
-Rumores falsos entonces; cómo es la gente.
-Sí. -¿Nos tomamos un café?
-No tengo tiempo, tengo que volver al trabajo.
-Tanto trabajo, tanto trabajo.
Ven a verme a París. -Sí, prometido.
Usted es político.
No conoce las consecuencias de la toma de Gibraltar.
¿Ah, no? Inglaterra atacaría
y el ataque sería con tangibles, pero las bombas caerían aquí.
Una guerra tiene sentido o no según lo que se consigue.
Y esta podría situar a España en el nuevo orden mundial, señores.
Hasta en el lenguaje que usa es nazi.
Ya lo dicen allí.
¿Cómo dice?
¿Cómo sabe usted lo que dicen los ingleses?
Los militares son capaces de todo por salirse con la suya,
hasta de hacer volar un coche. Cuidado, Ramón.
¿Y si no gana Alemania?
¿Estáis aquí? No lo sabía.
No pasa nada, Carmina, ya acabamos.
Hay que apostar por un caballo.
Gane o pierda.
Hay que estar en la carrera.
Si no lo hacemos, España quedará al margen de la historia.
¿Eso quieres?
Vaya.
Zita lleva un mes buscándolo.
No te he preguntado nada sobre el pendiente.
Vamos.
¿Operadora?
Póngame con el 74561.
¿Está la señora?
Dígale que le ha llamado su hermana, doña Carmen Polo.
Que la llamaré más tarde.
(Llanto de bebé)
Buenas noches, señor.
(SUSPIRA) Ah.
-¿Has visto?
Menos mal que no hubo víctimas.
El caso es que esa mujer me suena, pero no sé, no la sitúo.
No sé.
Ni si quiera se ve bien.
Podría ser cualquiera.
Estoy agotado, Zita.
Tienes mala cara.
Los militares, que me sacan de quicio.
Vamos a relajarnos.
¿A estas horas? (RÍE)
(Teléfono)
No lo cojas, Zita.
Es un momento.
Estoy esperando que llame el pediatra.
¿Si, dígame?
"Zita, el servicio ha encontrado"
un pendiente en la salita, con una esmeralda. ¿Es tuyo?
No, Carmen, yo no tengo esmeraldas.
Pues será de Pura o de alguna otra amiga.
"Sí, seguramente".
Te dejo, vamos a empezar a cenar. "Sí, Zita".
Nos vemos el jueves.
Sí, hasta el jueves.
(SUSPIRA) Ah.
Era mi hermana.
Que si había perdido un pendiente.
(Ruido)
¡Quieto, no te gires! ¡No te gires!
Vas a tener que hacer otro trabajo.
-Yo solo tenía que vigilar quién entraba y salía
del palacio de los marqueses. -¡Silencio!
-No... -¡Que te calles!
Vas a ir a la calle Sombrerete número 13.
Llama y te pedirán una contraseña.
Es "arriba España".
Si te preguntan, vienes de parte del señor A.
No te gires.
Son falangistas y el jefe se llama Tarduchy.
-¿Y qué hago allí? -Les observas
y te infiltras.
Quédate en el suelo.
Vete cuando yo me haya ido.
¡Que no me mires!
-(SUSPIRA) Ah.
En lugar de la revolución,
Franco va a instaurar un capitalismo burgués y conservador.
¡No lo podemos consentir!
(Aplausos y vítores)
Y su máxima inspiración es Serrano Suñer
un traidor que nos impide la entrada a la guerra
juntos a los artífices de nuestra revolución.
(TODOS) ¡Traidor!
-Un gato con siete vidas,
pero que ya ha agotado seis.
-¡Muera Serrano Suñer!
-(TODOS) ¡Muera! -Que se muera ese hijo de puta.
Mira a ver quién es ese de la puerta.
-¿Y tú quién eres?
-Vengo de parte del general.
(Música clásica)
(Bullicio)
No va a pasar fin de año con el Caudillo, ¿verdad, capitán Carrero?
-El Caudillo prefiere pasarlo en familia.
Mañana, sí,
para la comida de primero de año, pero me iré pronto.
La verdad es que no soy de estas fiestas.
-A quien no he visto todavía es a Serrano Suñer.
-Yo creo que no quiere ni verle, mi general,
después del encontronazo del otro día.
-Serrano Suñer no evita la confrontación. Parece que la busca.
-Pues que tenga cuidado.
El Caudillo está empezando a perder la paciencia.
-Pues que así sea.
Señores. -Buenas noches.
-Buenas noches. Buenas noches.
Habría que ponerse en contacto con Inglaterra y las monarquías aliadas.
-No sé si estarán muy dispuestos.
No nos queda otro remedio.
El rey no puede seguir en Roma.
Italia se ha convertido en un país peligroso.
Ten en cuenta que es muy arriesgado que el rey continúe allí.
De momento...
Cuanto más tiempo pasa...
(ACENTO EXTRANJERO) "Marquesa".
¡Señora Hoare, qué placer!
Es que el otro día no pude saludarla y...
¿El otro día?
La vi en la calle...
Villanueva.
Entraba usted en un portal con...
Imposible.
Hace muchísimo tiempo que no paso por esa calle.
¡Ah!
¡Vaya!
Hubiera jurado que era usted.
No.
Me cuesta creer que haya otra tan elegante en Madrid.
Pues debe haberla.
De hecho, seguro que hay más de una.
Me alegro de haberla saludado, señora Hoare.
¡Oh! Buenas noches.
Buenas noches.
-Te recomiendo que no os hagáis amigas.
El Caudillo no recibe al embajador inglés.
No le haría ninguna gracia.
¿Qué pasa?
¿Te vas a encargar tú de contárselo?
¡Oy, mira! Por ahí llega el ministro de Exteriores.
Tarde para significarse.
En cambio, Zita es un cielo.
Discreta, sencilla...
Un encanto de mujer.
-Me ha dicho que hace años que no va a la calle Villanueva.
-¿Y ya está?
¿No has sacado nada más?
-¿Qué quieres?
Yo no soy una espía.
Bastante tengo con organizar recepciones
y sonreír diez horas al día.
Lo que tiene amargada mi hermana es que ella es tres años mayor que él.
-¿De qué habláis? ¿De tu sobrino? -Sí.
-Si es que...
¿Se va a casar?
¿En serio? -Si la quiere...
Cuando es al revés, nadie dice nada.
-Tú eres muy moderna.
Para mí lo de la edad es importante.
¿Para usted no, doña Beatriz?
-No conozco matrimonios en el que la edad sea un problema.
Señor ministro.
¿Cómo se encuentra?
Disculpadme. Muy bien.
¿Y su esposa?
-Bueno, tú lo sabrás mejor.
¿Cuánto le saca el marqués a tu hija?
-Mi yerno es joven por dentro. No me quejo.
Marquesa.
Perdón. Sonsoles, no conoces a la esposa del señor ministro.
Doña Zita Polo.
Mi esposa, doña Sonsoles de Icaza.
No...
Igual hemos coincidido en algún acto,
pero no nos han presentado. La recordaría.
-La verdad es que no salgo demasiado.
El poco tiempo que tenemos lo pasamos en casa.
En familia. ¿Verdad, Ramón?
Ya salgo yo por los dos.
Siempre tengo algún compromiso.
No tiene que ser fácil.
Perdone, pero es que...
Ella es la de la foto del periódico.
Ya decía yo que me sonaba.
Estaba allí cuando la explosión de gas, ¿verdad?
Tuvo que ser un susto horrible.
¿La explosión del centro?
¿Cómo no me dijiste nada?
Sí, es verdad.
Fue aquella tarde que llegué tan enferma a casa. ¿Lo recuerdas?
Sí.
Un susto.
(Música)
Suena la música.
Habrá que ir al salón de baile.
Por supuesto.
¿Vamos?
(Música)
-¿Me permite bailar con su esposa, señor ministro?
Por supuesto.
Si ella quiere... Claro que sí.
A esta damita la he visto crecer.
Los dejo. Gracias.
Lástima que tú no bailes, Francisco.
A mí me encanta.
Pero a mi marido no le convenzo.
Nunca he conseguido aprender a bailar.
Si ese es el problema,
¿me permite que la invite a una pieza?
Por supuesto.
No, ministro.
Seguro que tiene compromisos. En absoluto.
Sería un placer.
Marqués.
Por favor.
Le gusta. -Ha ido a clases de baile.
No me has llamado ni para decirme que estabas vivo.
Me enteré por... Los teléfonos no son seguros.
Y yo no puedo dar un paso en falso, Sonsoles.
Los días me pasan sin sentirlos.
Pero no hay un minuto en que no piense en ti.
¿Ni un minuto?
Ni uno solo.
Seguro.
Ni delante de Franco.
Ni siquiera delante de Hitler.
Creo que es el cumplido más extraño que me han hecho en mi vida.
-Tu cuñada tendría que tener más cuidado.
Que no es que yo piense mal, Pura, pero la gente ya sabes cómo es.
¿Se conocían?
-Poco, la verdad.
La mujer del embajador británico
me vio salir del edificio de Villanueva.
No te preocupes.
Te está confundiendo.
¿Cómo lo sabes?
A esa hora había una recepción en la embajada
y yo fui el gran ausente.
¿Dejaste de ir por mí?
Sí, Sonsoles.
Estoy dispuesto a hacer muchas cosas por ti.
(Aplausos)
El otro día perdí mi pendiente.
Lo tengo yo.
Tienes que devolvérmelo.
Es una joya de familia.
Sonsoles.
-Ramón.
¿Ya es la hora? Sí.
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
-¡Feliz Año! -¡Feliz año!
(Aplausos)
Feliz año, cariño. Feliz año.
-Feliz año. -Feliz año.
-Feliz año, Sonsoles.
Feliz año.
Feliz año.
Feliz año.
-Feliz año.
Feliz año.
Feliz año. Feliz año.
Feliz 1941, marquesa.
Feliz año.
Feliz año.
-Feliz año. Marqués.
Feliz año. Feliz año.
Feliz año.
-Feliz año.
(Puerta)
Qué seria te veo, Carmina.
No sé si esa es forma de empezar el año.
Anoche no te quise decir nada. No quería amargarte las uvas.
¿Decirme el qué?
¿Recuerdas el pendiente que se le cayó el otro día a Ramón?
No. ¿Qué pendiente?
El otro día, cuando el Consejo de Ministros.
¡Mmm!
Sí, sí, sí, vagamente.
Carmencita, nena.
Si has acabado, sube a tu cuarto.
Nenuca.
Hazle caso a tu madre.
Ese pendiente no era de mi hermana.
Pues claro que no era de tu hermana.
Todo el mundo sabe de qué pie cojea Ramón.
No es ningún secreto, Carmen.
¿Cómo que todo el mundo...?
¿Y tú se lo consientes?
Mientras haga bien su trabajo, ni entro ni salgo.
Pero...
Nuestra familia debe dar ejemplo y él mancha...
Él no mancha.
Él no mancha nada. Tranquila.
Recuerda que tú te empeñaste en que debía ser para ella.
Algo bueno le verías.
Fue Tarduchy el que ordenó el atentado y lo volverá a intentar.
¿Lo sabes de primera mano? Sí.
Tenemos un infiltrado.
El tipo que contactó Tovar. Emilio se llama.
¿El mismo que vigila a Llanzol?
Vigilaba.
Allí no encontrará nada que no sepamos.
¿Qué piensas hacer?
¿Arrestar a Tarduchy con una excusa?
No, no, no.
Eso encendería más los ánimos.
Hazle llegar rumores que lo calmen.
Habrá ministros falangistas. Lo que quieras.
No era al marqués a quien querías controlar, ¿verdad?
No te estarás enamorando, joder, Ramón.
Si supiera qué es eso, te respondería.
Lo dijo Lope de Vega.
"Desmayarse, estar furioso, áspero, tierno".
Si es eso, entonces, no, Dionisio.
No te metas en líos.
Una cosa son las coristas
y otra las señoras.
(LLAMAN A LA PUERTA)
¿De quién es este piso?
¿Quién es esa señora?
Viudas de guerra.
Cobran a cambio de dejar su casa al Gobierno para asuntos de Estado.
Me has elevado a la categoría de asunto de Estado.
Tú eres más que eso.
Tú eres la mujer que me hace sentir libre.
Libre.
Solo se es libre cuando no se tiene nada que perder, Ramón.
¿Crees que no me arriesgo?
Si esto se sabe, seré un cadáver político.
Todo el mundo me tiene ganas.
¿Quién es todo el mundo?
Más de uno querría tener una excusa para apartarme del poder.
Y aún así...
Aún así quiero volver a verte, Sonsoles.
Volver a tenerte.
Pero así no, Ramón. Así no.
Siempre pendientes del reloj como si fuéramos un...
Vámonos lejos.
Unos días, fuera.
Eso no puede ser.
A París.
Vámonos a París.
Unos días. Puedo decir que voy a ver a Balenciaga y tú...
¿Tú me quieres?
¡Oh!
Se hace tarde.
Vámonos.
¡Ah!
¿Me has traído mi pendiente? No.
Lo olvidé, pero tengo que confesarte que me alegra.
Me ata a ti.
La carta acaba de llegar desde Roma.
He venido inmediatamente porque creí que querrías leerla
cuanto antes.
Todavía no se lo han dicho al Caudillo.
Esperarán dos o tres días para comunicárselo.
Como verás, se trata de un asunto de suma importancia.
El rey Alfonso XIII ha abdicado en favor de su hijo Juan.
Se lo han dicho al marqués, pero Franco aún no lo sabe.
He pensado que igual le interesaba.
-Has hecho muy bien.
Ahora tenemos que estar muy atentos.
Hitler se acercará al nuevo rey prometiéndole el trono
si se suma al Eje.
Y ahí podía entrar Serrano en acción.
Si es que tiene relaciones con los monárquicos.
-Yo no lo sé.
Claro, pero en esa casa de Serrano Suñer ni se oye hablar.
-Vamos a darnos un tiempo a ver si con la abdicación salta algo.
-¿Y si no?
-Si no, algún punto débil tiene que tener.
Y aparecerá.
Toma.
Esto lo abras cuando llegues.
Que no te vea nadie.
Y lo guardas bien.
-¿Qué es?
-Ya lo verás.
¡Olivia! ¡Olivia!
Hola. -Hola.
¡Qué guapo te has puesto!
-Gracias.
Siéntate. -Gracias.
-¿Te ayudo? -No, está bien. Gracias.
-¿Quieres un café?
-Un té.
-No hay té. Seguro. -Bueno, pues...
café o achicoria, lo que haya.
¡Qué bien estar aquí!
-Sí.
¡Oh!
Se está muy bien, la verdad. Muy bien.
Yo antes venía mucho por aquí.
Antes de la guerra, cuando era maestro.
-¿Eras maestro? -Sí.
Te parecerá mentira, claro.
A mí también.
Ojalá algún día pueda volver a serlo.
-Tú estás a gusto en la casa.
-Sí.
-Te llevas bien con el marqués,
que charláis como amigos.
-Sí. Me trata muy bien, la verdad. Me trata muy bien, muy bien.
Y...
Y me dio trabajo cuando nadie quería hacerlo por las ideas de mi familia.
-Claro.
Sí, al marqués
se la ve una persona muy interesante.
-Sí, sí, sí.
Lo es.
Lo es.
Tienen un aspecto rico las pastas.
-Sí. -Son de una nueva pastelería.
-Alfonso XIII tiene que consultarme esas cosas, Ramón.
Si no nos comprometemos de inmediato,
Hitler se aproximará al rey... No le llames rey.
No te consiento que le llames rey.
Juan de Borbón no puede ver ni en pintura a Hitler.
Inglaterra le ofrecerá la vuelta al trono a cambio de la neutralidad.
Y no podremos hacer nada.
Cualquier ejército puede tomar Madrid en dos horas,
poner a alguien en el trono y mandarnos al cuerno.
Tengo que decirte algo.
Mussolini.
Ven a mi despacho.
Se van de cacería y se olvidan las botas.
Y viene el marido...
-Mamá, ¿quién manda en España: papá o el tío Ramón?
Pues papá, por supuesto.
Papá es el jefe del Estado.
¿A qué viene esa pregunta, Carmencita?
Mi papá es el que manda.
-Sigue contando, Pura.
Ramón, no vayas.
No os convoca Mussolini, es Hitler. -Lo utiliza.
Ya lo sé. -Es una trampa.
Inglaterra avanza en el Mediterráneo.
Hitler debe cerrar el Estrecho.
¿Van a retenernos para crear un vacío de poder e invadir España?
Reteneros o mataros.
-Si lo sabes, ¿por qué vas?
No deja de ser una conjetura. Yo no tomo las decisiones.
Aunque muchos creen que sí.
¿Por qué no te tomas la tarde?
Para un día que comes en casa...
No, no puedo, Zita.
Tengo que volver al ministerio.
Espera a que los niños acaben la siesta y les ves un poco.
(GIME EL BEBÉ)
Zita, me voy de viaje.
Me voy a Italia.
¿Otra vez?
Esta vez no es como las otras.
Mañana por la mañana quiero que vayamos a ver al notario.
Lo quiero dejar todo atado antes de irme.
Abriremos una cuenta en Suiza a tu nombre.
Los niños serán beneficiarios.
¿A mi nombre? ¿Qué está pasando, Ramón?
No pasa nada. Tranquila.
La guerra puede acabar de mil modos y allí el dinero está seguro.
(LLORA EL BEBÉ)
¿Y tú?
¿Tú estarás seguro?
(LLORA EL BEBÉ)
(LLORA EL BEBÉ)
(Ladridos)
(Tono de llamada)
(Teléfono)
¡Ah!
(Teléfono)
(Teléfono)
¡Ah!
(Teléfono)
(Teléfono)
Casa de los marqueses de Llanzol.
-"Es una conferencia con Italia. Espere un minuto".
Matilde, no se preocupe. Ya lo cojo yo.
¿Quién puede ser a estas horas, señora, y desde Italia?
Será algo del rey.
Llamo al marqués. ¡No!
Váyase a la cama, por favor.
Váyase a la cama, por favor.
(Puerta)
"Sonsoles".
Estás loco.
"¿Cómo estás?".
¿Estás bien? ¿Ha pasado algo? ¿Dónde estás?
"Necesitaba oír tu voz".
¿Quién es?
Buenas noches. Adiós.
Mi hermana.
Se pone a escribir y pierde la noción del tiempo.
¡Estos escritores!
No sé tú, pero...
yo me he desvelado.
¡Francisco, Francisco!
No me encuentro muy bien.
Vámonos a la cama.
(Tono de llamada)
"Operadora, dígame".
Con el ministerio de Exteriores.
"Sí, un momento, por favor".
(Tono de llamada)
(Tono de llamada)
-"Ministerio de Asuntos Exteriores".
Quiero hablar con el ministro.
"¿Su nombre, por favor?".
De parte de la señora Molina.
"El ministro no admite llamadas".
(Teléfono)
(Teléfono)
"Cristóbal, soy yo".
¿Estás bien? ¿Pasa algo?
No, no estoy bien. No estoy bien.
Yo no sé qué se ha creído.
¿Estamos hablando de él?
"No me ha llamado".
Y tiene que haber vuelto de Italia.
"Espera un momento".
(HABLA EN FRANCÉS)
Pero te llamó desde allí, ¿no?
¿Y si llamó para dejarme y decirme que no me quiere volver a ver?
"Basta ya, Sonsoles. Basta ya".
¿Te digo lo que creo?
Tiene mucho trabajo. Es un ministro de Exteriores en tiempo de guerra.
"Y ahora te voy a decir lo que deseo".
"Espero que no te vuelva a llamar".
Estás llevando esto demasiado lejos.
Cuando uno tiene un amante, debe saber
"el lugar que ocupa y tú no lo estás entendiendo".
"Lo siento".
"Lo siento mucho".
No quería hablarte así.
Estoy preocupad por ti.
Te lo dije una vez.
Pareces una cosa y en realidad eres otra.
"Tengo miedo por ti".
"Sonsoles, ¿sabes por qué los hombres poderosos
llegan adonde llegan?".
"Porque solo piensan en eso, en el poder".
"Por encima de todo, del bien y del mal, de la amistad, del amor".
"La única que va a salir perjudicada de todo esto eres tú".
Pues la suerte ya está echada.
Y lo que sé es que no quiero volver a vivir como vivía antes.
No puedo.
(Puerta)
¡Mamá, mamá, mira!
¿Qué hacen los niños aquí?
Sáquelos ya.
Y llame antes de entrar.
(HABLA EN ALEMÁN)
(LLORA)
(ACENTO EXTRANJERO) A veces lo veo injusto.
-¿Que llore la marquesa?
-Lo tiene todo en la vida y...
Bueno...
(HABLA EN ALEMÁN)
Oye, este sábado salimos, ¿no?
-He quedado con Juan.
-No te reconozco, Olivia. Éramos tan amigas y ahora...
-Lo seguimos siendo.
Pero bueno, los primeros días de...
de un...
-De un noviazgo.
No te gusta Juan. No hay más que verte.
No sé por qué estás con él.
Pero desde luego es algo que te importa más que nuestra amistad.
-Espera.
No te enfades.
¡Ah!
Es...
Nada.
No te lo puedo contar.
Los periódicos hablan más de Ramón que de ti.
Os ponen al mismo nivel.
¿Del encuentro con Pétain en Vichy qué dice la prensa?
También es de Ramón de quien hablan.
Paco,
sabes que no me gusta meterme en tus asuntos,
pero le estás dando demasiado poder
y él tiene sus propios planes.
Sigue controlando Gobernación, Propaganda...
El diario "Arriba" parece más hecho a su medida que a la del Gobierno.
Ramón hace su trabajo y lo hace muy bien.
-El general Varela quiere verle, excelencia.
-Alfonso XIII ha muerto.
-Ahora se movilizarán los grupos monárquicos.
Hay que mantenerlos vigilados.
Pida a Exteriores una relación de los salvoconductos expedidos.
Y quiero una lista de los españoles que asistan al funeral en Roma.
-Excelencia.
En Italia solo se hablaba de la muerte del rey.
En el periódico ni una palabra. Solo la noticia. No puede ocultar.
¿En serio?
Hay órdenes de no escribir nada sobre la monarquía.
Es hasta cómico.
Nos han censurado un artículo sobre Alfonso X el Sabio.
¡Vaya panda de analfabetos!
Por poco coincide el funeral del rey con la visita a Italia de Franco.
¿Qué han dicho de eso?
Serrano Suñer dio una breve conferencia de prensa.
Tendría prisa por ir al teatro.
¿Al teatro?
Dicen que está liado con Concha Piquer.
Según llegó de Italia,
fue a su camerino y no salió de allí en tres horas.
Basta ya de chismes.
¡Qué asco! Parece que la gente no tiene otra cosa que hacer.
-¡Papá!
¡Ay! ¿Cómo estás, cariño? ¿Bien? ¡Bienvenido! ¡Hola!
¡Qué ganas tenía de verles!
¿Todo bien? -Sí.
¡Hola! Hola.
¿Cómo estás, cariño? ¿Bien? -Bien.
¿Dónde está Matilde? ¿Por qué no viene?
-Creo que está en Cocinas. Voy a ver. -¿Vamos arriba?
(HABLAN EN ALEMÁN)
-Descansad. Gracias, Carmen.
(Timbre)
(Timbre)
Maldita la gracia que me hace cenar con tu hermana y la cotilla de Pura.
A ver. ¿Qué te pasa? Acabamos de llegar
y ya nos tenemos que ir.
Gracias, Juan.
¡Ah!
Marqués.
¿Qué hay, Matilde? Buenos días.
Siento mucho lo del rey.
Imaginé que estaría mal con aquella llamada de Italia en plena noche.
¿De Italia?
¡Ah! Sí, sí.
Ya me acuerdo, sí.
Gracias, Matilde.
Marquesa.
Matilde, ¿dónde estaba?
Saque mi ropa.
Me tengo que cambiar. Sí, señora.
Señora.
¿Y el pendiente?
¿Qué pendiente?
El del juego de esmeraldas,
el de la madre del marqués.
¿No está en su sitio?
No puede ser.
Estaba aquí antes de irnos a Roma.
No sé, señora. Aquí no ha entrado nadie más que yo.
¿Y los niños jugando?
¿Ha mirado en su cuarto, en el cuarto de juegos?
Acabo de estar allí.
¿Y en el cuarto de las institutrices?
No.
Pues haga el favor y mire.
Sí, señora.
(Música de suspense)
(Puerta)
¡Ay! Estoy exhausta.
Estos niños tienen una energía inagotable.
-Es que son niños, Olivia.
Entiéndelo.
-Tengo un hambre... Ve bajando. Ahora voy.
-Vale.
¡Ah!
"Enjoy". -Gracias.
-"Dank". -¿Y Emilio?
Hace días que no lo veo. ¿Va todo bien? ¿Habéis reñido?
-¿Cómo vamos a reñir si no somos nada, Juan?
-Ya.
A ti te gusta Emilio.
-Puede ser.
-Pues no lo dejes pasar.
Yo me he fijado en que él te quiere. Te busca.
-Es que...
Emilio me conoció cuando yo era..
Cuando yo era yo.
Antes de la guerra,
antes de...
Estar con él es como volver a ser joven.
Y ha encontrado un trabajo.
Por eso viene menos.
-Muy ricas.
Voy a repetir.
Lo mejor de que salgan los marqueses es que nos toca a más.
¡Ah!
No. Lo mejor de que salgan los marqueses
es que Hilde y Olivia cenan aquí.
-Gracias por incluirme.
(Risas)
Matilde.
Quería comentarle algo.
Me da la sensación de que alguno de los niños
se ha metido en mi cuarto y...
Y, bueno, es peligroso porque...
tengo una pistola ahí.
-¿Una pistola?
-Me la han dejado solo por seguridad.
Parece ser que los extranjeros somos víctimas de muchos atracos.
-Bien.
Pero entenderás que debo informar de esto a la marquesa.
-No, por favor. No le diga nada. -Lo haré.
Tener una pistola en casa no es ninguna tontería.
-Si lo hace, yo también informaré a la marquesa.
Sé que roba comida.
Y también sé cosas de su amigo Emilio.
-¿De Emilio?
¿Qué sabes de Emilio?
-Le conviene no decir nada.
Créame.
-Yo le garantizo que guardaré bien la pistola,
que no será ningún riesgo para los niños.
¿Seguro que no dirá nada?
-Seguro.
Segurísimo.
(Teléfono)
-Hoare, al aparato. -"Embajador".
"Una última hora: "Galarza ha sido nombrado ministro de Gobernación".
-¿Galarza?
Es el peor enemigo de Serrano.
Nuestro plan B
empieza a dar frutos.
-"Así es".
"Churchill espera su llamada". -De acuerdo.
-Vuelvo el jueves.
-Sí.
Hasta el jueves.
Franco ha nombrado a Galarza ministro de Gobernación.
¿Qué? Se lo sugirió Varela.
Yo... Yo no sé si ha salido de él o sigue los dictados de alguien.
¿De Inglaterra?
Llama a Ridruejo.
Que la prensa desprestigie a Galarza,
que busquen en su vida, que encuentren lo que sea.
¡Ah!
El nombramiento de Galarza es un hecho no revisable.
¿Para qué me has convocado?
¿Cómo no le ha dicho nada a Ramón?
¿Por qué ni siquiera le ha consultado?
Son asuntos de Estado, Zita.
Yo no tengo ni idea.
Pero si Paco lo ha hecho así, por algo será.
Ramón trabaja como una mula.
Lo ha dado todo por el Gobierno. Hasta se ha jugado la vida.
Se la juega cada día. Zita,
no seas infantil.
La familia no tiene por qué verse afectada por asuntos políticos.
Por otro tipo de asuntos, quizá sí.
¿Qué tipo de asuntos?
Vigila a tu marido.
Te ha llegado el último rumor, el de la cantante esa.
Ramón sale a rumor por mes.
Si tuviera que creerme cada cosa...
Cuando el río suena, agua lleva.
Pues, entonces, ten cuidado.
Porque de rumores no está nadie libre.
Ni siquiera tú.
(LLAMAN A LA PUERTA)
-Convendrá conmigo que, ahora que Alemania ocupa el Este,
Gibraltar pasa a un segundo plano.
¿Adónde quiere llegar, general?
Ya no hay que dorarle la píldora a Alemania como hace usted.
Y sí, en cambio, convendría hacer un gesto a Inglaterra.
¿Inglaterra?
¿De qué parte está usted, Varela?
-El general piensa que un gesto
puede beneficiarnos en forma de ayudas.
Lo que nos da un gesto a Inglaterra lo sé yo que soy el ministro,
no el general Varela.
A no ser que tenga información que oculta.
Esto es una provocación. Cosa que prefiero no creer.
No consentiré que se me ponga en tela de juicio
y menos aún que se viertan sospechas sobre mí.
-Estoy seguro de que el ministro se disculpará de inmediato.
¿No es así?
No.
No es así.
Ministro.
Reconsidere su postura o tendrá que atenerse a las consecuencias.
¿Estás así por lo de Galarza?
Estoy así por todo.
Por las injusticias que te hacen.
Y, además, me he peleado con mi hermana.
La verdad es que cada vez hay más distancia entre Franco y yo.
Y más gente influyendo en mi contra.
Cuando no me necesite, me apartará.
No.
Paco es de la familia.
¿Crees que le importa?
Firmó la sentencia de muerte de sus mejores amigos.
¿Le voy a importar yo?
Te valora mucho.
Él no sabe ni de leyes, ni de idiomas.
Y sus ministros solo saben pegar tiros.
Tú eres el único que puede salvar España.
¿Por qué no nos vamos?
A divertirnos a Lisboa, a París. Vámonos.
¿Y los niños qué?
No, Ramón, no puede ser.
¡Venga, vamos!
Adelántate tú.
Ahora subo.
Bueno...
(Música de suspense)
Consigue una revista de moda francesa.
Sácala de donde sea.
Metes esto dentro.
Y se lo entregas en mano a la marquesa de Llanzón.
A ella en persona.
Está bien.
Pare aquí. Tengo que ir a casa de mi madre.
Dígale al señor que estaré con ella y con mi hermana.
Sí, marquesa.
¿Mentir al marqués?
Iré a casa de mi madre.
Pero antes tengo que ir a hacer un recado.
Recójame allí en tres horas.
Gracias.
Buenas tardes.
Le está esperando en el salón.
Les he dejado champán y algo de comer en la habitación.
(Puerta)
No puedes llamarme cuando te venga en gana
como si fuera una cualquiera. Quizá con otras te funcione.
¿Qué otras?
Sabes perfectamente qué otras.
Qué otra. Corren muchos rumores sobre mí.
Pero de lo que de verdad me importa a mí,
de lo que de verdad yo siento,
sobre eso, no hay rumores, ¿y sabes por qué?
Porque me lo guardo para mí.
Porque es sagrado, Sonsoles.
¿Yo te importo de verdad?
¿Tú qué crees?
Pronto me iré a San Sebastián.
Jugaré al bridge con señoras decentes de la colonia de verano
e iré los domingos a misa.
Y cuando esté mi marido cenaremos con militares y sus esposas.
Todos viejos.
Igual que cada año.
Solo que creo que este año
va a ser como una condena.
Tres meses condenada a estar sin ti.
Emilio.
-Matilde.
-Por fin. Estaba preocupada por ti.
-¿En serio? -Sí.
-Me haces muy feliz diciéndome eso.
-Espera aquí que tengo comida. -No.
Matilde.
No tengo tiempo.
Guárdame esto.
-No, no, no, Emilio.
Yo no te puedo guardar esto si no me dices de dónde sale.
-No te lo puedo decir. Confía en mí.
-Confía tú en mí.
-Matilde, llevo tres años muriéndome de hambre.
Y ahora puedo comer.
Y no solo eso, puedo soñar.
Y planear un futuro.
Si los que me lo habían quitado me lo devuelven, bien.
-¿Pero para quién trabajas, Emilio?
Ten cuidado, Emilio, por favor.
Me ha costado volver a...
-¿Volver a qué?
-(RÍE)
-Confía en mí.
Adiós.
¿Y la prensa? Olvídate de la prensa.
De la monarquía no van a escribir.
Si da asco. ¿Sabes que ocultaron un atentado contra Serrano Suñer?
Oh, no, ni idea.
Dijeron que fue una explosión de gas
en plena Castelló con Villanueva.
Vaya.
Nos vemos luego en la cena. Sí.
Hasta ahora.
Matilde.
¿Dónde está la señora? En casa de su madre,
señor, con sus hermana. He quedado en recogerla.
No hay tiempo. Ha surgido una cena.
Iré a buscarla. No, no.
Tenemos que recoger a otro invitado,
la buscaremos nosotros. No.
Señor, la señora seguro querrá arreglarse antes de cenar.
Voy a recogerla, voy ahora mismo.
(Pasos rápidos)
(Teléfono)
¿Dígame?
"Beatriz, soy Francisco". Buenas tardes, Francisco.
¿Qué tal estás?
Bien, gracias. ¿Puedes decirle a Sonsoles que se ponga, por favor?
¿Sonsoles? No, no está aquí.
"Matilde me ha dicho que la había dejado en tu casa".
Sí, pero se ha ido...
a acompañar a Carmen, que no se encontraba muy bien.
Bueno, gracias, Beatriz. Gracias.
(Teléfono)
¿Dígame?
(Señal de que ha colgado)
Ya me estás diciendo ahora mismo de dónde vienes.
Ha llamado tu marido...
preguntando por ti.
Y tú... Sabe que le has mentido.
Que no estabas ni conmigo ni con Carmen.
Tengo una relación.
Con Serrano Suñer.
¿Cómo lo sabes?
Sonsoles, por favor.
Me he enamorado, mamá.
No sé si lo entiendes o lo condenas, pero me he enamorado.
Yo no condeno nada.
Eres tú la que se condena.
Si esto se destapa
destruirás todo lo que tienes.
¡A tu marido! ¡A tus hijos!
Y a ti también, ¿no? ¡Cállate!
Vas a ser una desgraciada. Una apestada.
No estoy enamorada de mi marido.
Lo quiero como a un padre.
Haberlo pensado cuando se lo quitaste a tu hermana.
¿Cómo puedes...?
A ver si te enteras, mamá...
Lo hice por ella.
Para que pudiera casarse
con quien quería.
Si no tú la hubieras condenado como a mí.
¡Ya basta!
Perdóname, no quería decir eso.
Perdóname.
No se puede tener todo en esta vida, Sonsoles.
Pero eso tendrías que saberlo,
y después de tanto como hemos pasado.
Es que no quiero perderlos.
No quiero perder a Francisco ni a los niños. No... No puedo.
Está bien.
Está bien, ya pensaré algo.
Gracias, mamá.
Per has de jurarme que no volverás a ver a ese hombre.
Si no, seré yo misma
la que acabe con ello diciéndoselo a tu marido.
No serías capaz.
Está bien.
Va a ser muy difícil.
Me va a costar mucho.
Lo sé y lo juro.
Lo juro.
"Se ha acabado".
¿Habéis cortado? Lo he cortado.
"Si tu marido no sospecha más es porque le da miedo".
Pero la próxima vez no habrá excusa.
Matilde, ¿dónde está la señora?
Ha salido, señor.
"Yo ya sé que hay rumores".
"Cada dos por tres que si una cantante, una actriz...".
Mujerzuelas. Pero yo ni los oigo.
Ni los escucho. Sé que Ramón me quiere.
¡Aaah! -¡Ah!
-Nada prueba que mi cuñado esté tras el atentado.
-"Parece mentira que por cosas tan banales
pueden caer torres tan altas".
(Gritos)
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