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¡Epa, mamá!
¡Muy bien, Guiu! ¡Marcando el ritmo!
Venga, no aflojemos.
¡Dídac!
Esperad, que viene gente.
¡Dídac, va! ¡Adelanta!
¡Mamá, más rápido! ¡Así no llegamos ni mañana!
Vamos, Biel.
EXTRAÑO RÍO
Mira, una fuente.
- Mira Biel. Un río. - Seguimos.
Vamos, vamos.
- Rápido. - Hoy vamos un hostal.
No podemos gastar mucho este año.
Si no hubieras dejado el trabajo
por aquel proyecto cooperativo de mierda.
- ¿Qué pone aquí, Monika? - No es potable.
¡Papá, mamá! ¿Nos podemos tirar?
- No, no. - ¡Por favor!
Vamos, Biel, Guiu, Dídac. ¡Vamos, va!
- Por favor. - Que no, que no.
- Vamos rápido, que hace calor. - Vamos después.
Venga, nos vamos.
¿Qué es esto, una dictadura?
¡Dídac, va!
Poneros un poco de agua en la nuca, anda.
- Yo también quería agua. - ¿Qué haces?
Dídac, por favor, ponte crema solar. Dídac.
No, no Guiu, que no es potable.
A ver dónde estamos...
- Mamá, para. - Biel, si no, nos quemamos.
Bueno, póntela tú.
- Te pongo crema, Guiu. - No bebas, Dídac.
¿Qué, Biel?
No está tan fría.
¿De quién ha sido esta idea?
- Es psicológico. - Mía.
Oh, qué gusto.
¡Hostia!
¡Un siluro, Biel! ¡Cuidado!
- Mirad, está lleno de peces. - Parad, parad.
Acabo de ver uno aquí. Qué maravilla.
Mira, hay otro aquí.
Un sirulo.
"Pero esto que hace"
lo has de ver.
Pero esto que hace, lo has de ver".
¿No tienes frío?
Un poco. ¿Tú?
Estoy bien.
¿No tienes hambre? No has cenado.
Estoy bien.
¿Me ayudas?
Aquí.
"Ahora has de verle, ahora."
Dicen que cuando él pasaba, las plantas se enderezaban
y el agua subterránea luchaba por brotar
donde tocaba con el bastón.
Debe de ser cierto.
"Y cuando levanta los ojos hacia la tormenta..."
A partir aquí, me lo sé regulín.
"Y cuando levanta los ojos hacia la tormenta, la..."
Las nubes se abren y devuelven la claridad del día.
Pero...
Pero esto que hace. Él, tienes que verlo, él.
Un solo instante y luego huye,
igual que yo lo evito.
Vive un ser terrible que lo altera todo".
"¿Y se lleva bien con la gente? No puedo entender a un hombre así.
¿Conoce, como todos nosotros, los días vacíos
en los que nos sentimos viejos y poca cosa?
¿Y sabe algo del sufrimiento humano?".
¿Mamá?
Antes bajaba más agua.
Todo era muy diferente.
¿Qué edad tenías cuando viniste?
Dieciséis, como tú.
Siento lo de las fechas.
No pude hacer nada.
Esto lo decide el Teatre Lliure.
Siempre pasa lo mismo.
Cuando no es el Teatre Lliure, es el Teatre Nacional.
Todo gira a tu alrededor.
Ya sé que preferirías estar con tus amigos.
Fuiste tú quien me hizo venir aquí.
Podría ser el último verano que pasemos juntos.
¿Qué quieres decir?
¿En qué momento has crecido tanto?
- ¿Vamos a dormir? - Sí, ve tirando. Ahora vengo.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- Te quiero. - Yo también.
¿Qué haces?
¿Vas a leer?
¿Eres tonto o qué?
¿Qué problema tienes?
- Joder, te esperas un poco. - ¿Qué haces?
- Lo haces después. - Si me apetece leer ahora...
Que lo haces después, joder. Te he invitado a comer y todo.
Y mira lo que haces.
Después no me pidas nada, ¿eh?
¡Hostia!
Ya lo habías hecho, ¿no?
- Ahora lo mato. - ¡No lo mates!
¡No lo matéis!
¡Qué bonito!
¡No! ¿Qué haces? No.
¿Cómo quieres que lo saque?
Agárralo con la mano o lo aplastamos.
No. Con mi mano, no, que me pica.
- ¿Esta la puedo arrancar? - No.
- ¡Que es el libro de mamá! - No habérselo cogido.
Pequeñín...
Estos no hacen nada.
- Quieto. - Va, sácalo.
- Tíralo. - No me empujes, que se cae.
Es muy mono.
- Ahora sal. - No, me quedo.
¿Qué haces? Ayer ya dormiste aquí.
- Te toca con mamá y papá. - Me da igual. ¡Chuches!
- No vas a comer. - Sí.
- Va, hoy te toca con papá y mamá. - ¡No!
- Va, tira. - No.
- Sí. - No.
- ¡Chuches! - O te vas o te sacamos.
No, chuches.
Pero no dirás nada a mamá y papá, ni volverás a dormir con nosotros.
- Más. - No, no. Te he dado tres.
Fuera.
¿A esto llamas chuches? Si es una mierda.
- Pues dámelo. - No, no.
Dame más si quieres que me vaya.
¡Joder! ¡Hostia, puta! Qué peste, tío.
Fuera. Te vas fuera.
¡Joder!
Va, Guiu. Sal.
¡Papá!
¡Papá!
- Ve tú, por favor. - No, no. Déjalos.
Van a despertar a todo el cámping.
¡Dios! ¡Callad!
¿Cuándo madurarán?
Guiu. ¡Ay, qué susto! ¿Qué haces aquí?
Me han echado.
Son tontos.
- Ay, perdón, papá. - No pasa nada.
- ¡Papá! - Que te calles.
Mo, no vayas, no vayas.
- Van a despertar a todo el mundo. - Da igual.
Ya se arreglarán.
La próxima vamos a un camping nudista.
A ver, Biel.
Esto es por qué estás creciendo.
- ¿Te duele aquí? - Sí.
¿Los dos o este?
No, el de la izquierda.
Putos huesos.
Ya verás, con esto se te pasa.
Tienes que pensar en otra cosa.
A mí también me pasaba.
No podéis gritar.
Estamos en un camping y hay mucha gente.
Papá, que no tengo cinco años. No me lo des así.
- Vale. - No hace falta que me la rompas.
Vamos, toma esto.
"Old Tjikko". Tiene 9.550 años.
¿9.550 años?
- Y es un abeto rojo. - ¿Y sigue vivo?
Dídac, come fruta.
Si no haces nada a las abejas, ellas no te harán nada a ti.
Si eres el más biólogo de todos.
¿Quieres hacer una tostada para las abejas?
- ¿Son avispas o abejas? - Avispas.
Pásame el mapa, por fa.
Las abejas son la que hacen miel.
Vale, estamos aquí...
Y... Ay, gracias.
Si todo va bien, deberíamos llegar aquí.
Son unos 50 o 60 km hoy.
- ¿Y dónde vamos a dormir? - En un camping. Si llegamos.
¿Cuál?
Le has puesto sal, ¿no?
Siempre improvisamos y luego no encontramos sitio.
Dídac, basta, ¿vale? Hostia, llevamos un año...
Biel, a la derecha.
- Biel, a la derecha. - ¡A la derecha, Biel!
¿Cuánto queda?
Bastante. Unos tres kilómetros.
¿No eran 200 m?
Me equivoqué. Eran 200 metros de desnivel.
¡Hostia puta!
Eh, Dídac, deja de llorar.
- Moni, ¿quieres que lo lleve yo? - No, tranqui.
No, papá. No puedo, no puedo.
Sí que puedes.
- Cojo yo esto y cambiamos. - Que no.
Llevas mucho rato tú.
Venga, que así aligeras.
- Va. - ¡Albert, hostia!
Giramos a la derecha todos.
- Tu que sabes leer mapas, ¿no? - Sí.
Para allá está el camping. Recuerdo que era por aquí.
- Ese es el camino. - Sí, sí.
Está clarísimo.
No, Monika. No vamos por ahí, por favor.
Es que era allá. Mira, se ve perfectamente.
Aquí tienes estas marcas.
Sí, hay un camino precioso.
¿Ves dónde está el sol? Ahí está el camino.
- No hay camino por allí. - Se ve claramente.
No iremos por aquí. Está oscureciendo.
Cogemos el atajo, no es tan complicado.
Eh, dejad de discutir. Vamos por ahí y ya.
- Biel, ¿cómo quieres ir por allí? - Mira tú, que sabes mucho.
Escuchad, por favor.
Estoy escuchando, pero no paras de poner trabas.
Sí, había un camino aquí, pero ya no existe.
Monika por favor...
Dejad los palos, os haréis daño. Cuidado con las ortigas.
Id a buscar las bicis, por favor.
Mira el mapa. Id a buscar las bicis, por favor.
Ve, Guiu. Gracias.
Aquí hay una ortiga.
¿Lo ves o no? Aquí marca que hay...
Te estoy hablando, Albert.
Cuidado, Guiu, hay ortigas aquí. Cuidado con la bici.
Vamos Dídac. Siempre igual.
¿Sabes lo que es la intimidad, papá?
Va, levántate. Si puedes.
¿Qué tal Gerard?
¿Qué Gerard?
Gerard, el hijo de Pere y Marta.
Lo vi en la fiesta del pueblo y pegó un estirón, ¿no?
Ha crecido mucho, ¿no?
- Está como más... - Sí.
Os vi bailando juntos.
- ¿Con Gerard? - Sí, ¿no?
Os disteis un beso.
- No. - ¿No?
¿Estás seguro?
Yo pensé que erais vosotros.
Pero te gusta Gerard, ¿no?
¿Crees que tú también le gustas?
No.
¿No?
Pero te besó.
¿No?
¿Sí o no?
Eh, sí que te besó.
Entonces seguro que le gustas.
Pero es que iba borracho.
¿Y cuando Gerard está borracho besa a todo el mundo?
También besó a Julia.
Yo tuve un amor cuando tenía tu edad.
No sabía cómo decírselo. Nunca se lo dije.
Y va y me cuenta que había estado enamorada de mí.
Y que pensaba que yo pasaba de ella.
Pero como era tan tímido...
- Te lo acabas de inventar. - No.
No, de verdad.
- ¿Seguro? - Seguro, seguro.
Fue así.
Es mucho mejor decirlo.
Así lo sabes. Y si no, pasas página.
Te gustará otro chico.
Papá, no me gustan los chicos. Me gusta Gerard.
Vale, pero Gerard es un chico.
Los de tu edad nunca entendéis esto.
Perdona, perdona.
O sea, ahora te gusta Gerard,
pero te puede gustar otra persona, ¿no?
Supongo.
Cabrón.
Déjame, imbécil.
- ¡Para ya! - ¡Hostia!
¿Queréis para de una vez?
Retrasado.
¡Ojalá no hubieras venido!
¿Qué haces?
Joder...
Dídac.
Dídac.
¿Estás bien?
¿Por qué os hacéis daño si os queréis?
No sé.
¿Esta no es la furgo que os queríais comprar?
Sí, estuvimos a punto.
Pero justo naciste tú.
Lástima.
¿Y ahora quién quiere una Westfalia?
Creo que Gerard tenía una.
Gerard... ¿Quién es Gerard?
Joder, mamá.
Perdón.
Perdón, perdón. Es que no me acuerdo.
¿Quién es Gerard?
El que pasa de mí.
¿Aún pasa de ti?
¿Pero no te besaste con ese chico?
Tú no lo puedes entender.
¿El qué?
Lo que es no ligar.
Es tonto, ese chico.
- Cada uno tiene sus gustos. - Sí, eso sí.
Él se lo pierde. Con lo guapo que te hemos hecho...
¿Mamá?
¡Dídac!
¡Dídac, frena!
¡Coge la alforjas, por favor!
¡No podemos meterlas bajo el árbol!
¡Te he dicho que cojas las alforjas!
- ¡No vuelvas a hacer eso! - Los árboles atraen los relámpagos.
- ¡No vuelvas a hacer lo de hoy! - ¡Que atraen a los relámpagos!
¡Calla ya! Te puedes ir, si quieres.
¡Vete!
¡Por favor, Dídac!
Chicos, hostia. Ayudad, va.
¡Dídac, va!
¡Dídac, por favor, ayuda!
Guiu, ven. Agarra por aquí.
Chicos, parad. Estáis haciendo el ridículo.
¡Dídac!
¿Qué te pasa?
Tengo frío.
¿Estás mejor?
¿No puedes dormir?
Hace frío.
Un poco, sí.
Me gusta.
No me mires así.
¿Cómo te miro?
¿Qué pasa?
¿Qué?
¿Te acuerdas de tu primer amor?
Sí.
Fue en ese mismo viaje.
Veinticinco años, hace.
Nunca había sentido algo así.
Era de aquí, él.
Íbamos a nadar.
Nos dábamos besos.
Un día me vino a buscar con una barca
y nos escapamos.
¿Y qué pasó?
Nada, que volví el día siguiente.
¿Y no lo volviste a ver?
No.
Desapareció.
Llevaba directo a la residencia de estudiantes,
que está allí.
Iban caminando por ahí. Cada uno salía de su residencia.
Hay varios módulos y todos dan hacia Ulm,
que está justo ahí.
Con estas vistas espectaculares de vegetación orgánica...
Pero esto era racional, líneas rectas.
Lleva muchos días esperando esto.
Max Bill era matemático también.
Siempre decía que había esta idea de estructuras...
- ¿De qué época es esto? - Del año 55.
Se empezó a construir en el 53.
Es cemento armado. Eso nunca se había visto antes.
La gente debió pensar: "¿Qué es esto?",
y realmente son módulos,
estructuras repetitivas con variaciones.
Son líneas totalmente rectas, pero de repente hay cambios de línea.
Ya no está recto allí. Cambia.
No es ovalado. Es recto, pero cambia.
Va girando, modulando, hacia estas residencias de ahí.
Este es el edificio de estudiantes. Mirad, hay alguien.
Hola. ¿Qué tal?
Pues imaginaros que... ¿Eh?
Lo tienes que decir en alemán. Sí. Si no, no me entienden.
Pero ahora si cerráis los ojos...
- Cerrad los ojos, va. - Papá...
- Imaginad que somos estudiantes. - Papá, no somos pequeños.
Va, así terminamos antes.
Así escucharéis este aire que viene...
Imaginad el otoño, hojas que caen.
Llegas aquí, vienes a estudiar
a la escuela de arte y diseño más importante del sur de Alemania
y te dan un taburete de tres patas.
- No, va, Monika. - Perdón.
Y con este taburete vas a las aulas, porque no habían sillas.
No te daban sillas, con el taburete ibas adonde querías.
Era así de libre.
Entonces ibas a tu taller.
Había talleres de carpintería, de hierro,
hacían escultura, porque mezclaban arte y ciencia.
Había también ciencias artísticas.
La idea del arte y la ciencia mezclados
porque hacían diseño.
También había talleres de fotografía. ¡Dídac!
Mamá tengo mucha hambre.
Hacían mezclas entre la idea de matemática, física,
con la idea artística.
Esta era la idea, del diseño,
y por eso hacían este edificio, pensando en la racionalidad,
A través de las líneas rectas
para dejarte con la mente en calma y poder pensar.
Imaginad que salimos por aquí. Ven, Guiu.
Salimos por aquí. Sois estudiantes y decís:
"Voy a mi aula de comunicación visual".
¿Hola?
No hace gracia.
Va, por favor, Monika, que estoy explicando...
- Si no queréis escuchar... - Va no te enfurruñes.
- Visita rápida. - ¿Cómo que visita rápida?
- Es la primera visita de arquitectura. - Pero queremos ir al río.
- Si no queréis, voy por mi cuenta. - Por fa, queremos ir al río.
- Papá, nos lo habías prometido. - Queremos ir al río.
- No hemos hecho ninguna visita... - ¡Queremos ir al río!
Id al río. Dejadme.
No te enfades. Explícanos, que lo haces muy bien.
- No lo entiendo. - Nos habías prometido el río.
Es la única vez que podemos estar aquí de visita.
Es una broma, amor. Explícanoslo. Es muy interesante.
- Pues vamos a ver aquí arriba... - ¿Aquí otra vez?
- Arriba, en los claustros. - Vale.
Por eso decían que era como la iglesia de Ulm,
que hay como claustros,
y los claustros hacen
que todas las aulas tengan la misma orientación.
Y papá, ¿en los talleres también hacían deportes?
No, los deportes los hacían aquí fuera.
¿Todo bien, Dídac?
Nos vemos fuera.
Estás muy sexy al piano.
La madera de boj es muy dura y también se usa para hacer flautas.
¿Y dónde tienes el pseudoplatanus?
- ¿El que encontramos el otro día? - Sí.
Déjame mirar, porque tal vez se me ha caído.
- ¡Mira! - ¿Otra vez pan negro?
No te quejarás, estás en un hostal. Lo has conseguido.
¿Recuerdas que te expliqué
que cuando nadie vive en los edificios, se mueren?
- Sí. ¿Y tú los revives? - Exacto.
Y papa... ¿viven hermanos o amigos?
¡Dídac, va! Que el agua es escasa.
Estamos en Alemania y...
Pero en Alemania no hay sequía.
Exacto, tenemos que gastar toda el agua.
"Le atraen mucho las sombras, el mundo silencioso de las plantas,
y su vida secreta está presente ante él,
cargada de fuerza".
"¿Charlatán, y como sabes esto?"
¿Es así o no?
"Pienso en él constantemente, y aún me queda mucho por pensar."
Y si un día lo alcanzo, ¿qué sabré de él?
Ser él mismo, eso es la vida.
Nosotros solo somos su sueño".
¡Relaja, Dídac!
Venga, Guiu, ánimos.
Espérame.
Vas muy bien. Queda poco.
- Quiero adelantar a papá. - Vigilad la carretera.
¿Mamá hoy dormiremos en la tienda o en un hostal?
Y comeremos... ¿Qué quieres cenar?
Jamón. Jamón con pan y tomate.
- ¿Papá, esto lo hizo un arquitecto? - Sí.
- Pero si todas las casas son iguales. - Roland Rainer.
Ya verás, ya.
Ahora te explicaré porqué.
Aquí no podemos ir en bici.
Mejor las dejamos aquí.
- Nos robarán las bicis. - No, aquí no roban.
Papá, roban en todas partes.
¿Podemos entrar?
No creo, aquí vive gente.
- ¿Te acuerdas, Monika, de aquel día? - ¡Ay, te mato!
Estuvimos muchas horas buscando una casa que quería ver él.
- ¿Cómo se decía? - Carlo Scarpa.
Estábamos perdidos, no teníamos mapa
y buscábamos una casa subterránea.
Ya me diréis cómo se busca. Las grandes ideas de papá.
- Era preciosa. - Fue divertido, eso sí.
Teníamos una foto sacada de internet, pixeladísima, no se veía nada.
Papá no la encontraba.
Vi un camino y dije: "Creo que está por ahí".
La encontré.
Santa Monika siempre encuentra todo.
Santa Monika siempre.
Además, ¿estaba diluviando? Sí, era aquel día.
Nos empapamos. Horas a la lluvia.
- Tampoco llovía tanto. - ¿Que no diluviaba?
- Me lo creo. - ¡Di que sí!
Entramos dentro de la casa, porque nos dejaron entrar.
- Hostia, mira este patio. - Dídac, baja.
¿Podemos volver con la bici?
Albert, Albert. ¡Baja! Que te vas a cargar la puerta.
Qué divertido, yo también quiero.
- El móvil. Quiero hacer una foto. - Lo has dejado aquí.
Guiu, por favor...
Para, para, Dídac.
Espera que llamo, que igual podemos entrar.
- ¿Llamo? - Déjame hacer la foto.
- ¿Hay alguien o no? - ¿Qué estáis haciendo?
Arquitectos, ¿verdad?
Nosotros... él.
No sois los primeros que vienen a ver mi casa.
No hay problema.
Yo te conozco.
Sales en dos...
Espera.
¿"Un lugar común"? ¿Has visto la película?
No.
Una película en la que llevabas ese mítico peto vaquero.
"Vivir lentamente".
- Monika, vamos tirando. - Sí, ahora voy.
¿Dónde has visto mis películas? Nadie las conoce, ni en Alemania.
- También soy actriz. - ¿Sí? ¿Y dónde has actuado?
No en tantos sitios como me gustaría.
Ya ves.
Ya veo. ¿Y ahora? ¿Trabajas en algo?
¿"La muerte de Empédocles"?
Hölderlin.
En el teatro. En mi ciudad.
"No busques el hombre que ha perdido tu corazón
porque ya no está. Vete, joven.
Tu rostro tienta a mi mente, sea bendición o maldición. Vete.
Ambas son posibles para ti. Tienes que sentirte a ti mismo".
¿Lo entiendes?
No demasiado.
"No busques el hombre que ha perdido tu corazón
porque ya no está. Vete, joven".
- ¿También hablas francés? - Sí.
- ¿Y tú? - Sí. Mi madre es francesa.
- ¿De verdad? - Sí.
- ¿Y haces el papel de Delia? - Sí.
Ahora actuaré en un teatro de Barcelona.
Yo hice de Delia en un teatrito de Graz.
¿Lo conoces? Graz está en Steyr.
No lo conozco.
- Es pequeño, pequeño. - ¿Y tú vives aquí?
No. Mi madre no está bien
y he venido para estar con ella. Ya sabes...
He nacido en esta casa.
No sé cómo se dice...
- ¿De dónde eres, por cierto? - Barcelona, Catalunya.
La familia. Los voy a buscar.
Qué sorpresa.
- ¿Cómo te llamas? - Monika.
- ¡Buenas vacaciones! - Gracias.
¿Cómo te llamas?
Para ti soy Alexander.
Deja que las corrientes decidan por ti.
¡Papá!
¡Mamá!
¡Biel!
¡Mamá!
- ¿Allí se une un río al Danubio? - Puede ser.
¿O es una parte del Danubio que se va?
Yo creo que es un río que llega.
Todo confluye en el Danubio.
Pero entonces todos esos ríos se quedan con el nombre del Danubio.
No se quedan con el suyo.
¿Es porque es el río más grande?
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