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EL COWBOY NÁUFRAGO
¡Vamos!
¡Vamos, ven!
¡Miradme!
¿Qué pasa?
Aquí.
Oye, pequeño Maca.
No, gracias, Kimo.
¡Kimo, socorro!
¡Hay un hombre en el mar!
¡Mirad, un hombre!
¡Rápido!
Sacadlo. Con cuidado.
Rápido. Sacadlo por aquí.
Bien, con cuidado.
¡Mamá!
¡Mamá, ven rápido!
¡Mamá!
¡Mamá!
Dios mío, niño, ¿qué pasa?
¡Ahí! ¡Había un hombre!
¡Lo encontré a punto de ahogarse!
Está muy mal, mamá.
Pesa mucho.
Mi madre.
Está herido.
Señora MacAvoy...
¿Qué hacéis aquí de noche con tanto ruido?
No pasa nada, Liliha.
Han traído un hombre que necesita ayuda.
El cuarto contiguo.
Kimo.
Con cuidado.
Arriba.
Muy bien, chicos,
no os quedéis parados, no es vuestra casa.
Liliha, necesitamos agua caliente, alcohol y trapos. Rápido.
Sí, señora Maca.
Buenos días, Kimo.
Buenos días, pequeño Maca.
¿Cómo te sientes?
Bueno... he estado peor.
Pero no recuerdo cuándo.
¿Tú quién eres?
Booton.
Te he hecho una pregunta, chaval.
No es broma, señor. Me llamo así. Booton MacAvoy.
¿Dónde estamos?
En casa de mi madre.
No, que dónde está esto.
Estamos en Kauai.
¿Qué es eso?
Una de las islas. Las islas Sándwich.
¿A cuánto estamos de Texas?
A decir verdad, no creo que se pueda ir desde aquí.
¿En absoluto?
Una vez fui a Honolulú.
Mi hijo está exagerando.
Buenos días, señora.
Honolulú está a dos días navegando.
¿Se encuentra mejor?
Bueno, empiezo a recuperarme. Sí, señora.
Y tú, jovencito, no deberías estar aquí.
Vete.
Solo quiero ayudar.
Si lo dices en serio, hijo...
...me vendría bien un poco de jabón y una cuchilla para afeitarme.
Y sacarme todo esto.
¿Puede usar la cuchilla de papá?
Bueno, si su marido no se lo toma a pecho.
Podría ser.
Mi marido falleció hace dos años.
Lo siento mucho, señora.
Ya sabes dónde encontrar las cosas de tu padre.
Soy Henrietta MacAvoy.
Encantado de conocerla, señora.
Tiene suerte de estar vivo, ¿sabe?
Bueno, no puedes ahogarte si te espera algo peor.
Es solo una forma de hablar.
El mar y yo... no nos llevamos bien.
Entonces viene de un barco.
Venir. Sí, señora, esa es la...
Desearía no haber subido nunca a él.
¿No es un desertor?
Con Dios como testigo, señora, soy un hombre agraviado.
Puede ser, señor...
Costain. Lincoln Costain.
Mis amigos me llaman Linc.
Señor Costain, le sugiero que cuando se recupere lo bastante
vuelva a su barco.
¿Volver?
¡Me llevaron a la fuerza a él!
Buenos días, jefe. Qué guapo está.
Liliha le ha hecho buena sopa. Le sentará bien a su cuerpo.
¿Y qué lleva eso, señora?
Pescado crudo, lagarto molido y calamar seco.
Te hace salir pelo en el pecho
según ella, pero yo solo me atraganté hasta llorar.
Booton, compórtate.
Si no le importa, señorita Lily...
Liliha. Tome más. Adelante.
¿Le gusta? ¿No?
No. Está bastante mala.
Bueno, no tengo mucha hambre.
Si me dan mis pantalones para que pueda levantarme...
Sus pantalones estaban destrozados, tuvimos que arreglarlos.
¡Mamá, están otra vez en el jardín, destrozándolo todo!
¿Qué pasa, chaval? ¿Qué ocurre?
¡Uno de los animales! Uno muy grande.
Se está comiendo la plantación.
¡Fuera!
Sal de mi jardín, ¿me oyes?
¡Fuera! ¡Largo!
¿Uno de los animales? Que me aspen.
No me habías dicho que teníais reses por aquí, Button.
- ¡Liliha! - Booton,
No tenemos. Es salvaje.
Pero espero que se coma los nabos.
Será salvaje, pero no es poca cosa.
Deben de ser 500 kilos de carne de toro de primera.
¡Bestia tozuda, terca, inútil
y descerebrada!
Un vocabulario muy bonito, señora MacAvoy,
pero no conseguirá que se vaya.
Mira. ¡Tú mira!
- ¿Esto es sopa? - Sopa.
Hola, Costain.
- Buenas, Barton. - ¡Booton!
Mira lo que te he traído.
Es todo un detalle, hijo, pero no tengo mucha hambre.
Acabo de comer.
No es comida. Es un sombrero hawaiano de verdad.
Para ti. ¿Te gusta?
¿Si me gusta?
Sí, es...
Es muy colorido, ¿verdad?
Está muy guapo, jefe.
Póntelo. Te quedará genial.
Bueno, está más decorado de lo que me gustaría.
No pasa nada. Le dará un toque hawaiano real.
Le favorece mucho.
Nos vamos al pueblo, Booton.
Hoy no voy a ir, mamá.
Quiero hacer algunas cosas aquí.
Bueno, está bien.
Pero haz algo útil mientras no estoy.
Volveré a la hora de cenar.
Señora.
Señora, no se olvidará de preguntar por un barco para mí, ¿verdad?
Buscaré barcos en los que necesiten alguien para trabajar, señor Costain.
Gracias, señora.
Y si me das un beso de despedida,
puede que también traiga caramelos.
Adiós, mamá. Buen viaje.
Pórtate bien.
Vamos.
Vamos.
Oye, hijo...
...¿qué pasa?
Probablemente vea al Bryson ese.
"¿Al Bryson ese?".
Un viejo que le insiste en que se case con él.
Espero que no lo haga.
¿Por qué?
Porque se perfuma.
Y me da palmaditas en la cabeza y me llama "mi niño".
Siempre me dice:
"Bueno, mi niño, estás creciendo como la maleza".
Probablemente crea que eso es un cumplido.
Pues no lo es.
Pero tiene algo bueno, sus caramelos.
Bueno, eso está...
Eso es algo bueno. Muchos hombres no los tienen.
Bueno, ¿y si me enseñas todo esto?
Claro. Te enseñaré primero donde te encontré.
Hay cuevas bajando por los acantilados.
Vale, espera.
No puedo verlo todo en cinco minutos.
Espero que empieces a tomarme más en serio, Henrietta.
Sabes que ya lo hago.
Ya viste lo desastroso que fue el año pasado.
Nuestros precios no van a mejorar este,
y con los impuestos al alza...
Saldremos al paso. Siempre lo hacemos, ¿verdad?
Sí, a eso me refiero.
Una mujer como tú
no tiene por qué subsistir a duras penas.
¿Por qué no vendes tus tierras?
No quiero vender la granja. Sabes lo mucho que me importa.
Sí.
Mi empresa va a llevar a cabo grandes proyectos en las islas.
Y como mi esposa, tú podrías...
Yo podría tener cualquier cosa que deseara.
Sé que lo dices en serio, Cal.
Pero ¿no lo ves? No es posible.
Incluso si...
Con el dinero que te debo,
no es apropiado que hablemos de nada
excepto de negocios.
Ese dinero no significa nada. Lo sabes.
Nada de nada.
- Para mí sí. - Henrietta, quiero...
Por favor.
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Sabes qué siento por ti. Eso no va a cambiar.
Si puedo hacer algo por ti, dímelo.
Por supuesto.
Adiós.
¿Quiénes son esos?
Los trabajadores.
- ¿Los trabajadores? - Sí.
¿Qué hacen cuando no trabajan?
Hay mucho trabajo. Tenemos 4050 hectáreas.
La plantación de patatas más grande de la isla.
¿Cuatro mil cincuenta hectáreas de patatas?
La mayor parte solo es campo abierto.
Lo de las patatas no va muy bien.
Cuatro mil cincuenta hectáreas.
Es una buena parcela, hasta en mi tierra.
- ¿Dónde está eso? - Texas.
Sí, ahí puedes montar a caballo en cualquier dirección durante un mes
y no encontrarte una sola valla.
- Debe de ser hermoso. - Lo es.
Costain, ¿crees que esto te puede llegar a gustar?
¿A mí? No.
No, esta cesta de frutas no es para mí.
A algunos puede que les guste.
Supongo que volverás a Texas.
Puedes apostar por ello.
¿Tienes mujer allí?
No he encontrado a una mujer que me aguante.
Entonces nunca has tenido una.
No.
Pero una vez tuve la viruela. Es prácticamente lo mismo.
Ya.
Supongo que no quieres sentar cabeza
y vivir con alguien, aunque fuera una mujer estupenda.
Lo has entendido.
No puedes tener hijos si no te casas.
Sí. Es un alivio, ¿verdad?
¿Qué vas a hacer cuando seas viejo?
Morirme, supongo.
No, antes de eso.
¿Quién te cuidará si no tienes un hijo?
Te voy a decir una cosa.
Cuando se te mete algo en la cabeza, ahí se queda, Burton.
¡Booton!
Ya, sí.
- ¿Qué es eso? - ¡Vamos!
¡Hopu, Michael, Lincoln!
No, las reses otra vez.
¡Venga, fuera!
¡Costain!
¡Costain, vamos!
¡Costain!
¡Date la vuelta, hijo, de cara!
No te muevas. Quieto.
Vale, chico, corre a casa.
¡Fuera de aquí!
Tendrías que haber visto a ese bicho, mamá. Pasé mucho miedo.
Y él le torció la cabeza al toro hasta tirarlo.
Luego lo soltó y salió corriendo.
Debió ser digno de ver.
Entonces...
...sabe domarlos.
No es cuestión de domarlos, señora. Es cuestión de manejarlos.
Sí que sabes manejarlos. Como hiciste con ese viejo toro.
¿Verdad, Costain?
¡Booton! Señor Costain.
Señor Costain, podrías hacer que ese ganado
te obedeciera en cualquier cosa, ¿verdad?
No estoy seguro.
No serviría de mucho. No tiene sentido hablar sobre ello.
Su negocio son las patatas.
Eran las patatas.
Los precios han caído muchísimo.
A mí me parece que están dejando pasar los dólares
para solo ganar calderilla.
Por esas reses en California podrían ganar 20 dólares por cabeza.
Pero eso es asunto suyo.
Yo solo quiero llegar a Texas.
De hecho, señora MacAvoy,
¿encontró algún barco en el pueblo?
No.
Creo que no es la mejor época...
- Pero mamá... - ...para los barcos.
Bueno...
Bien, tendré que arreglármelas.
No voy a abusar de ustedes.
Mañana iré al pueblo y esperaré allí.
Si solo va a esperar, puede hacerlo aquí.
¿Disculpe, señora?
Quiero decir, trabajando.
Ayudando. Puedo pagarle.
Un poco, no demasiado.
Con habitación y comida, ¿no, mamá?
No sé...
Solo un tiempo.
Hasta que tenga algo de dinero.
Necesitará dinero, señor Costain.
Y quién sabe...
...con su ayuda quizá logremos que este pobre patatal
se convierta en el primer y único rancho de reses bravas de Hawái.
Oiga...
...¿seguro que no es de Texas, señora MacAvoy?
Se quedará, ¿verdad?
¿Sí, Costain?
Bueno, lo intentaré y a ver qué pasa.
Pero solo prometo eso.
Aloha.
Aloha, señora Maca.
Quiero deciros algo esta mañana
sobre algunos cambios que haremos
en la granja hoy.
El señor Costain es un ganadero de Texas.
Y sabe cómo manejar a los animales, como visteis ayer.
Sí, es muy bueno.
No nos ha ido bien con las patatas.
El señor Costain cree que nos irá mejor
si cogemos a los animales y los vendemos.
No, esperad.
No os asustéis.
El señor Costain me ha asegurado que se puede controlar a esos animales.
Y nos va a enseñar el modo.
¿Verdad, señor Costain?
Bien, este animal es un caballo.
Todos tendréis uno de estos para perseguir a esos astados.
Los astados son las reses.
Necesitáis uno para ir a la par con ellas.
Tenéis que saber dos cosas sobre un caballo.
Cómo subir a él y cómo manteneros sobre él.
Esta es vuestra silla.
Aquí os sentáis cuando montáis.
Os sentáis aquí, como en una mecedora, ¿entendido?
Os acercáis y metéis el pie en el estribo.
Eso es el estribo. Vale... Ahí. ¿Lo veis?
Meted el pie en el estribo y subís. ¿Veis?
Bien. ¿Quién lo intenta primero?
Lo que no podéis hacer
es aprender a montar sin subiros a él. Vamos.
¡Ve tú!
- ¡Eh! - Vamos.
Bien, todos atentos.
Vamos, date la vuelta.
Bien, ahora tú.
Sí, es verdad, se lo pasan bien.
¿Bien? Prefieren carcajear a reír.
Y reír a comer.
Son como niños.
Una niña pequeña se lo tomaría más en serio.
Bueno, cuando le conozcan mejor
y entiendan lo que les intenta enseñar...
Y otra cosa. Dice que no puede comprar caballos.
¿Cómo espera que trabaje con reses
con ese viejo escuálido?
- Quizá... - Si pudiera conseguirlos.
No tiene bridas, sillas, mantas.
No tiene espuelas, botas.
Señora, ni siquiera tienen ropa decente para ponerse.
Bueno, si necesitamos caballos...
...quizá pueda conseguir algunos.
No sé cómo.
Sí que lo sé.
Puedo conseguirlos, y lo haré.
Y sus ropas no serán de su estilo, pero a ellos les parecen muy cómodas.
Sí, señora, cómodas. Creo que esa es la palabra.
Además, lo que necesiten lo pueden hacer aquí.
No hay nada que necesiten
que no podamos hacer, excepto...
...un poco de determinación y liderazgo.
De un hombre que tenga el conocimiento.
Y eso es un hecho, señor Costain.
¿Cuándo va a dejar de llamarme "señor Costain", señora?
Cuando usted deje de llamarme "señora", señor Costain.
Solo es una formalidad, Henrietta.
Ni siquiera deberías firmar esto.
No voy a tomar prestado dinero de ti sin darte una garantía.
Es una hipoteca por toda tu propiedad.
Es desproporcionado, innecesario.
Cal, te debo mucho.
Ahora necesito más dinero.
Y solo puedo aceptarlo así. Son negocios.
- ¿Hasta entre nosotros? - Especialmente entre nosotros.
De acuerdo.
Muchas gracias. Y buenas noches, Cal.
Buenas noches, Henrietta.
¿Haciendo un favorcillo a la dama?
Así es.
Cuando necesita dinero, siempre puede pedírtelo.
Y yo se lo doy.
Y ahora la hipoteca.
Si te debiera más de lo que pueda devolverte...
Se podría decir que la señora MacAvoy y yo finalmente tendríamos una relación.
Vale, suficiente.
Puedes bajar.
Bien, ¿quién va ahora?
Malakoma, el señor Costain trabaja para mí.
¿Me oyes?
¿Qué pasa? ¿Qué quiere?
- No le caes bien. - Le está desafiando.
Sí, se cree que es especial en este lugar.
Muy bien, socio, eres especial.
Vamos, Leleo.
Vamos.
¡Malakoma!
Si intenta provocarme,
lo ha conseguido.
¡No lo haga! ¡Le matará!
Bueno, ahí has ganado tú.
Te mostraré cómo lo hacemos en mi tierra.
Ahora, vete de aquí.
Y no vuelvas.
Vamos, Leleo, sube.
Vamos, Leleo.
Vamos, Leleo. Sube ya.
¡Vienen! ¡Vienen!
¡Mamá, Costain, han llegado!
¡Vamos, han llegado!
¡Muévete!
¡Muévete!
Gracias, jefe.
Primero la manta, luego la silla.
- ¿Adónde vas, Batton? - ¡Booton!
¡Bah! ¿Qué más da? No conseguiré hacerlo.
En mi equipo solo nos vamos cuando está demasiado oscuro
o para comer.
No he oído que llamen para cenar, ¿y tú?
Bien, coloca el estribo por arriba así.
Ahora, a trabajar.
Junta las riendas.
Sostenlas con una mano. Eso es, arre.
Venga.
¡Seguid en círculo!
Despacio.
No muevas los pies.
Bitten, arriba y abajo no.
Siéntate como en una mecedora.
¡Booton!
Lo cogéis con el lazo y tiráis fuerte.
¿Entendido?
Vale, Kimo, te toca.
¡A por ellos, Kimo!
A por ellos.
Están aprendiendo de verdad.
Es increíble.
Te estás convirtiendo en el hazmerreír de la isla.
Uno de los capitanes dijo
que hasta se comenta en Lahaina.
Buena suerte.
Listo, jefe.
Pues venga.
¿Qué hacemos ahora, jefe?
Podríais hacer trucos de cartas.
Estamos bien, jefe. No estamos cansados.
Yo sí.
Señor Costain.
Señor Costain...
Le presento a un amigo mío.
Señor Bryson, señor Costain.
- Señor Bryson. - Señor Costain.
Así piensa capturar reses bravas.
Bueno, no exactamente.
La señora me dijo que acaba de llegar.
- ¿De dónde es? - De Texas.
¿Texas? ¿Cómo ha llegado a Kauai?
No me gustaba mi último jefe.
¿Quién era?
El señor Bryson dice que no se puede transportar las reses en estas aguas.
Se intentó una vez en la isla grande.
Dos barcos chocaron contra arrecifes,
además no hay fondeadero.
¿No hay muelles en Hialeah?
No los necesitan.
¿Y cómo se carga allí?
Normalmente con una faluca.
¿Se imagina tratar de cargar las reses con una faluca?
Tiene que haber un modo. Siempre lo hay.
Es cuestión de buscarlo.
El señor Costain dice que nunca ha habido un caballo
que no haya sido montado,
ni ningún jinete no tirado.
¿Eso dice?
Bueno, no le llevaré la contraria,
pero sí con la gramática.
La gramática nunca ha sido mi fuerte.
Jovencito, estás creciendo como la maleza.
Al menos tiene buenos caramelos.
- ¿Perdón? - Con permiso.
Buenos días, jefe.
¿Dónde están?
No dijeron, jefe.
Quizá fueron a trabajar a otro sitio, ¿no?
Sí. Y quizá nieve esta tarde,
pero lo dudo.
¡Vámonos!
¿Qué creéis que hacéis ahí?
¡Costain!
¡Cuidado, Costain!
¿Estás bien, Costain?
¡Muy bien!
¡Perfectamente!
No puede pretender cambiar toda una cultura en un día.
No tengo la mínima intención de cambiarla.
Si me paga mi salario, no le causaré más problemas.
Es domingo.
Tienen derecho a un descanso.
Cuando se está de rodeo no hay domingo que valga
hasta que el trabajo acaba.
Quizá si encontraran un punto medio
- podrían... - Señora, no hay punto medio
en el negocio de las reses.
Sería más fácil hacer una tarta de cerezas con alambre de espino
que convertir en vaquero al mejor de todos ellos.
No están hechos para trabajar.
Booton dice que lo están intentando.
Eso es lo que da miedo, lo están.
Bueno, si progresan...
No progresan, solo lo intentan.
No es lo mismo.
Mire, señora, suponga que yo pudiera meterlos en vereda.
Es imposible, pero supongamos que sí.
Trabajar con las reses es...
Bueno, no es montar y lanzar la cuerda. Se necesita determinación.
Eso no se puede enseñar, ni eso ni como sentar un caballo.
Creo que me debe 17 dólares, pero deme lo que crea conveniente.
Señor Costain...
...le puedo... subir su salario.
No es por el dinero, señora. Creo que debo volver a Texas
antes de perder la cordura.
Hasta tengo pesadillas con ellos.
No se las creería.
Bueno, esto no bastará para volver a Texas.
Es un comienzo.
¿Podría al menos esperar hasta la mañana?
Bueno...
No, señora, no lo creo.
Si espero hasta la mañana las cosas serán más...
...duras de lo necesario.
Señora MacAvoy...
...no es nada personal.
Se han portado muy bien conmigo.
Adiós, señora.
Costain.
¡Costain!
¡Mamá!
¿Dónde está, mamá?
Se ha ido, hijo.
¿Ido? ¿Para siempre?
Eso me temo.
¿Cómo has podido?
¿Cómo has podido dejar que se vaya así?
No he dejado que se vaya.
Es un hombre. Hace lo que quiere.
No pude detenerlo.
¡Podías haberlo intentado!
Podías haberme levantado. Yo lo habría detenido.
Booton, por favor.
Apuesto 20 dólares.
Veinte y... veinte más.
Estoy fuera. No me queda nada.
Yo no diría eso.
Cinco cartas, descubierto.
¿Qué hace él aquí?
Llevarse el dinero de unos pardillos.
Lleva en racha toda la noche.
Veo que ha encontrado un modo más fácil de ganarse la vida.
Tiene una silla si le apetece sentarse.
El as habla.
Si no juega, silencio.
Apuesto 20.
Espero que me disculpen, caballeros, pero tengo que coger un barco.
¿Deja las islas?
Sí, gracias a estos caballeros.
Capitán, si alguna vez atraca en Fort Worth, búsqueme.
Le daré la revancha.
Quédese.
Nosotros vaqueros como usted, jefe.
No nadar, no pescar. Ni domingos tampoco.
Trabajar duro, jefe.
No tobogán de agua. Ni juegos tampoco.
Lo dicen en serio, Costain.
Tenemos ropa buena para coger vacas.
- ¿Nuestros pantalones no buenos, jefe? - Quédese, jefe.
- Vamos, Costain. - Por favor, jefe.
¿De quién es esta barca?
Mía, señor.
¿Podría acercarme a ese barco?
Está bastante lejos.
No se vaya.
Quédate, Costain.
- Quédese. - Vamos, Costain.
Vamos, Costain, no te vayas.
Costain, prometiste trabajar.
Costain, no he oído que llamen para cenar, ¿y tú?
Gire y reme hasta la costa.
¿Y compró botas para todos?
Con el dinero del póquer.
Dijo que las necesitábamos para trabajar con reses.
Mira.
Magnífico, jefe.
Vamos a montar.
- Hemos acabado, jefe. - Genial, ¿eh?
¡Sí, jefe!
Ahora lo que hay que hacer es llenar esto.
Es mucho dinero, Malakoma.
Más de lo que ganas en un año.
Yo no te lo he dado.
Tú no has estado aquí.
¿Entiendes?
De ti, Malakoma, no hablar.
Eso es.
Me da igual cómo lo hagas.
Pero no quiero ver a esas reses a la venta.
¡Costain!
¿Qué pasa, Lili?
¿Qué?
Un animal en el campo, jefe.
¿Sí?
Bien, veamos lo que habéis aprendido.
Adelante.
Kimo, empieza tú.
Kimo, saca el lazo y ve a por ella.
Kimo, ¿qué tienes? ¿Qué te pasa?
¿Cómo sabe que se muere
si no sabe ni qué le pasa?
Ellos lo llaman: "muerte por hechizo".
Brujería.
Malakoma es brujo.
Yo no creo en eso, pero ellos sí,
y eso es lo que cuenta.
Por eso no trabajarán para usted.
¿Y por qué Kimo? Él me quiere a mí.
No lo sé.
Creerá que es la manera de llegar a usted.
Liliha, ¿qué pasa, mujer?
¡Liliha!
Soy Costain, ¡basta!
Malakoma le derrotará, Costain, seguro.
O se va de aquí o morirá.
Dime dónde está.
Malakoma dice que en dos días Kimo muere.
Y luego Liliha.
No me voy.
Y si morimos, morimos.
La única opción que tenemos es que me digas dónde está Malakoma.
Dímelo, Liliha.
Él va a Boo Ground, vive solo en las Cuevas de los Dioses Muertos.
Por suerte para ti te necesito vivo.
Bien, alto y claro. Hazlo.
Haz lo que tengas que hacer, o tú y yo nos las veremos otra vez.
¡Ya!
¿Qué dice, Liliha?
Dice que Kimo no morir. No más ah-nana.
¿Kimo?
Se ha acabado.
Claro que sí. Para siempre.
No, Kimo. Descansa.
Sí, señora Maca.
Booton, vigílalo.
Será mejor que te busques otra isla, chaval.
Lárgate.
No os quedéis ahí parados.
Se acabó. Vamos. Tenemos mucho trabajo por delante. Venga.
Jefe, es el mejor.
Señor Costain.
Nunca olvidarán lo que ha hecho.
Harán cualquier cosa por usted.
Ya veremos si los olvidos empiezan en cuanto la cosa se ponga fea, señora.
Recordad lo que habéis aprendido y hacedlo.
Puede que acabéis el día de una pieza.
Montad.
Bueno, señora MacAvoy,
al amanecer tendrá un hatajo de reses con malas pulgas o no,
pero al menos la incertidumbre se habrá acabado.
Hoy es el día que decidirá todo.
Lo sé, señor Costain. Gracias.
Están agrupadas junto al arbusto.
Eso no es bueno.
No tratéis de atraparlas ahí. Id a por ellas en campo abierto,
donde podáis lanzarles el lazo sin problema.
Bien, vamos hacia el arbusto.
Esta vez no, chico.
Estás listo, pero no tanto.
Espera aquí y mira cómo va la primera vez.
La próxima iremos tú y yo.
Con mis botas en la silla Y mi mano en un cuerno
Soy el mejor vaquero Que haya nacido
Como beicon y alubias casi cada día
Pronto iré de pastoreo a la pradera
Puedes cantar a las reses Puedes cantar a los pájaros
Y no importa Si no sabes la letra
Te dije que podían hacerlo, Costain.
Bueno, si aprenden a atrapar reses tan bien como aprenden a cantar,
lo harán bien.
Voy hacia el carro A por mi paga
No trabajaré con reses Ni un día más
Bueno, aunque nunca se haya hecho
no tiene por qué salir mal.
Con un poco de liderazgo y determinación, señor Costain.
Sí, señora.
Primero un ensayo, a ver cómo sale.
Quiero llevarlas directas al agua.
¿Listo, Bitten?
¡Booton!
Bien, vamos a probar.
- Vale. - Sí, jefe.
¡Bien, empuja!
Vale, seguid con cuidado.
Aguanta, chica.
Despacio, venga.
Tranquila, chica.
Aguanta.
Que no se vayan a ese lado. Se están moviendo.
Que no vayan ahí. Se están moviendo.
Mantenedlas en el otro lado.
Tengo un pie atrancado.
Que no...
Lleva a ese bicho al otro lado.
¡Cogedlas!
Venga, por aquí.
Cuando no tienes los pies en el suelo se te va el mal genio, ¿eh?
Te arrastrarás como una tina con cuernos,
pero creo que me has dado la respuesta, vaquita.
¿Por qué cree que podrá llevar esos bichos al barco, joven?
¿Por qué cree que no?
Nadie ha podido, muchacho.
Eso es irrelevante, capitán.
¿Quiere las reses o no?
Claro que sí, damisela. Tanto como usted quiere venderlas.
Le daré 15 dólares por cabeza, a bordo.
Señor, usted es un capitán, no un pirata.
Veinte dólares por cabeza, ni un centavo menos.
Al costado.
Diecisiete con cincuenta, a bordo. Y con eso yo no gano nada.
Un caballero no debe mentir en presencia de una dama.
Veinte dólares.
Al costado.
Santo cielo, mozo, ojalá hubiera dejado a la damisela en su casa.
De acuerdo, 20 dólares a...
Al costado.
- Muchas gracias. - Pero no se irán ya.
Nos encantaría quedarnos, capitán,
pero tenemos más reses que vender, ¿verdad?
Así es. Que tenga un buen día.
¡No es posible cargar reses a bordo de esos barcos!
Yo no apostaría en contra de ese hombre.
No. En nada.
No podrá vender reses si no las puede encontrar.
¿Verdad?
¿Qué?
Espántalas.
¿Puedes hacerlo?
Con armas y algo de ayuda, se irán.
Ellas no sufren, son una raza dura.
No siempre es cierto.
Depende de dónde estés.
Pero eso solo se hace con... las crías...
Aunque tengas por delante un largo invierno.
Pero claro, aquí el invierno dura 20 minutos.
¿Qué pasa, Costain?
¡Estampida! ¡Que salgan todos de sus cabañas!
¡Todos fuera!
Liliha, es una estampida.
¡Mujeres y niños a la playa!
¡Hombres a los caballos! ¡Ya!
¡Estampida!
Ve por tu madre.
¡Liliha, llévalos a la playa, ya!
Linc, ¿qué hacemos?
Ahí debajo.
Cuida de tu madre.
¡Qué os sigan!
¡Volved! ¡Seguid conmigo!
¡Hopu, Kimo, haced que den la vuelta!
¡Marruja!
De buena gana te despedazaba y te servía de comida para los cerdos.
Pero te necesito para otra cosa.
Vamos.
¿Dónde diablos te habías metido?
¿Qué ha pasado?
La estampida, Bryson.
Menudo caos ha sido.
Tendría que haberlo visto.
¿Qué hace usted aquí?
Vengo a que le encierren.
Pero antes está el asunto del escrito de la señora MacAvoy.
Démelo.
¿El escrito? No puede...
Es un documento legal. Me debe ese dinero.
Tras esta noche, después de perder esas reses,
de que las tierras y las casas hayan acabado destrozadas,
supongo que usted y la señora han saldado cuentas.
Quiero el escrito.
Ya.
De acuerdo, se lo daré.
Es todo suyo.
¡Cuidado!
Capitán.
Me alegro de verla, señora.
Y, en especial, a su mercancía.
Bien, Oka.
Echa el lazo a una, y sácala.
Ahora mismo, jefe.
Deja que se vaya.
Tira. Con fuerza.
Átala bien.
Bien, desátalas.
Bueno, si los maremotos o los piratas berberiscos no lo impiden,
está a punto de entrar en el negocio de las reses.
Aunque ahora que lo pienso,
el maremoto no sería problema para mí.
- Preparados. - Preparados.
Tiren la red.
- Arriba. - ¡Súbanla!
Abajo.
Abajo.
Despacio.
Siga así.
¿Sabe?
Creo que me pasé con los chicos cuando dije
que no darían una en el clavo.
Ya lo creo que pueden.
Henrietta...
...¿por qué llora?
No lo sé.
Supongo que no creía que esto fuera posible.
Costain, me ha convertido en creyente.
Señora, aquí tiene su dinero.
¡Moneda oficial!
Catre y paga de oficial a cualquiera
que cuide de las vacas hasta California.
Esta es mi oportunidad de volver a Texas.
No sé capitán, es bastante tentador,
pero no creo que pueda dejar a la señora MacAvoy
con estos granjeros de piñas.
Se lo destrozarían todo,
y yo soy el único que sabe cómo manejarlos.
Como quiera, mozo. No le culpo.
Pero tengo que llevar esas vacas a California.
Gracias. A ambos.
- Adiós. - Adiós.
Entonces se queda.
Al menos un tiempo, Linc.
Un tiempo, sí.
Hasta que sepan apañárselas.
Luego me iré de este campo de flores.
¡Mamá!
Cielo santo, estamos aquí.
Caramba, mamá.
Saqué a uno de esos bichos fuera del agua como si nada.
- ¿Lo visteis? - Claro que lo vimos, cariño.
Nadie podría haberlo hecho mejor.
Bueno, eso es pasarse, ¿no cree?
Nadie te va a dar un premio
por hacer tu trabajo. Recuerda eso, Booton.
Mamá... ¡ha dicho bien mi nombre!
¿Lo has oído? Es la primera vez que lo hace.
¿Podemos hacerlo juntos esta vez?
¿Podemos?
Bueno... no se me ocurre por qué no.
Tira el lazo.
FIN
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