Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Downloaded from YTS.BZ
Official YIFY movies site: YTS.BZ
EL DESHIELO
Podéis besaros.
Eso es.
Muy bien.
Así.
Eva.
Un poco más alto. Un poco más.
Genial.
Suficiente.
¿Las queréis ver?
Son bonitas.
Si no los hubiera parado, lo habrían hecho delante nuestro.
¿Quieres tomar algo?
No. No puedo, he quedado con mi hermana.
No sé si creérmelo,
seguro que es una excusa.
Es verdad.
Estoy empezando a pensar que es por mí.
Era para partirse de risa con un libro, el teléfono
y todo lo demás. Fue increíble.
Pero funcionó, porque nos reímos muchísimo.
Bueno, me voy.
¿No te quedas a dormir?
No, lo siento.
Hoy nos han dado las llaves de la casa.
¿Por qué no vienes?
Mamá y papá van a venir también, para que lo sepas.
Vamos, no te enfades.
Puedo ver a papá y mamá si quiero, ¿no?
¿O estás enfadada porque no me quedo a dormir?
Me apetece dormir en nuestra nueva casa, entiéndelo.
¿Lo entiendes?
- ¿Te has enfadado? - No, estoy bien.
No, estás enfadada.
No, no pasa nada, perdona. Estoy bien.
Te veo el día de la mudanza, ¿vale?
Oh, Molly...
¿Me vas a echar de menos?
Yo a ti sí.
¿Traerás las cosas el sábado?
Yo no puedo con todo.
- Claro. - Vale.
Entonces, ¿me quedo con Molly?
Sí, está acostumbrada.
La próxima vez, me quedaré,
veremos una película y haremos algo genial juntas.
- Te lo prometo. - Vale.
Dame un beso.
- Te quiero. - Y yo a ti.
Hasta el sábado.
NUEVA INVITACIÓN DE TIM GOETHALS
INAUGURACIÓN DE "DE FERM" Y HOMENAJE EN RECUERDO DE JAN
EL PASADO ESTÁ EN TU CABEZA, EL FUTURO ESTÁ EN TUS MANOS
¡AHÍ ESTAREMOS! NOSOTROS PONEMOS LOS APERITIVOS
¡CÓMO PASA EL TIEMPO!
EVA, LAURENS Y YO, LOS TRES MOSQUETEROS
¡Eva!
¡Eva!
¡Eva! ¿Te queda mucho? ¡Tenemos que irnos!
¡Más rápido, más rápido, vamos!
- Ah, hola, niñas. - Hola, Marie.
¡Laurens! ¡Eva está aquí!
Bueno, ¿contentas de estar de vacaciones?
Sí, ya lo veo.
Ven aquí.
Me ha contado un pajarito
que has sacado buenas notas, ¿eh?
Tengo algo para ti, no digas nada.
- Toma, escóndelo. - Gracias.
Este bañador te está pequeño, cariño.
Tienes que pedirle uno nuevo a tu madre.
Muy bien.
- Sí que tarda este niño. Siempre... - ¡Hola!
¡Laurens!
Cuidado, Laurens, cuidado.
- ¡Laurens! - Cuidado.
- Mira, me han cambiado los ojos. - ¿Quién eres ahora?
- ¡Cucú! - ¿Y tú quién eres?
Esto no te lo vas a llevar.
Hazme una foto.
¡Flash!
Y ahora así, como una barba.
Vale, escucha, te quiero aquí a las cuatro.
No estéis por ahí todo el día, ¿de acuerdo?
Tú y tu padre tenéis muchas cosas que hacer.
Y no os acerquéis a ese pozo. Eva, ¿me habéis oído?
No os acerquéis a ese pozo. Dame un beso.
Pasáoslo bien, chicos.
Una nueva aventura de los tres mosqueteros.
- ¡En marcha! - ¡Vamos!
- Adiós, Marie. - Pasáoslo bien.
Venga, que os doy un empujón.
¿Qué le dice un techo a otro?
¿No lo sabes? ¿Seguro? "Techo de menos".
¡Vamos!
¡Espérame! ¡No corras!
¡Mirad que piscina más grande!
¡Y tiene un delfín! ¡Mirad, tiene un delfín, qué guay!
¿Dónde está?
No sé.
El coche de su madre está aquí.
Ven, ven.
¿Tim?
¿Tim?
- No te rasques. - Es que me pica.
Mira, está justo encima del pozo.
- ¿Crees que todavía habrá caca? - Cállate.
Qué miedo.
Sí.
¿Dónde está Tim?
- ¿Tim? - ¡Tim!
A lo mejor está dentro.
¡Para, Tim! Me vas a mojar la radio.
Ay, la radio.
- Mira, Tim, tengo ojos nuevos. - ¿Eso es un bigote?
- Sí. - Sí.
- Sí. - Para ya.
- Me voy a meter ya. - Venga. Está buenísima.
¡Al ataque!
Me voy ya. ¿Vale?
Pórtate bien, tu padre no puede hacerlo todo solo.
Solo será un mes.
Llámame cuando quieras.
Adiós, niños.
Adiós.
- ¿Por qué la has puesto aquí? - ¿El qué?
La piscina.
- ¿Y eso a quién le importa? - A mí me importa.
- Tu hermano murió aquí. - Dejo aquí tus cosas.
Vale.
Ten algo de respeto.
Ya hemos tenido suficiente.
Bueno, por fin tomamos algo juntos.
- Hay mucha gente. - Sí.
Aquí siempre hay mucha gente.
Mi primo me habló de este sitio.
Está guay, ¿no?
De hecho, es mi bar favorito.
La propietaria está como una cabra. Me encanta...
¿Qué piensas de mí?
Creo que eres interesante.
Interesante, pero pesada.
Bueno, sí, un poco sí.
Era broma.
Lo siento, he dicho una tontería.
No, no quería que te sintieras mal.
¿Quieres que te la chupe?
¿Cómo?
Yo, yo...
- Lo siento. - No, no, tranquila.
No, es que...
No te preocupes.
Lo siento, cuando no sé qué decir, digo tonterías.
No pasa nada.
Estamos tomando algo.
¿Vale?
Tengo que irme.
Pero si acabamos de llegar.
No, no sé... No sé qué decir.
- Lo siento. - No pasa nada. Es que...
No es por ti, es por mí.
- ¿Ésta? - Sí.
- Ten cuidado, pesa. - Vale.
Eva, ¿ya te vas?
¿Qué hacen aquí?
Les he pedido que vengan a ayudarme.
Vale.
Entonces no me necesitas.
Si te lo hubiera dicho, no habrías venido.
Sí.
Por eso me voy.
Pues vete.
¿Qué quieres que te diga?
Ven a ayudarme, anda.
Te he comprado un regalo.
Para que pienses en mí de vez en cuando.
Te estás haciendo daño a ti misma.
INAUGURACIÓN DE "DE FERM" Y HOMENAJE EN RECUERDO DE JAN
ASISTIRÉ
Cumpleaños feliz,
cumpleaños feliz.
Te deseamos, papá,
cumpleaños feliz.
Papá, papá, papá. Toma tu regalo.
Oh, un regalo.
¿Sabéis de dónde viene la fondue de queso?
- ¡Sí, de Suiza! - De Suiza.
Acertaste, sí, sí, sí, sí.
- ¿Y sabéis lo que era? - Perdón.
- ¿Comida? - Comida de pobres.
¡Oye! Hago lo que puedo.
Comida de pobres, pero muy rica.
Perdón.
Era comida de pobres porque metían
los restos de queso que tenían por casa en una cazuela
y lo fundían. De ahí fondue.
- Fondue, en francés es... - Fondue.
Fundido.
El vino también era barato así que lo unieron al queso
para que se animara todo un poco.
Fondue Sauvignon.
Los mejillones también eran muy baratos.
Ahora son caros, pero antes...
- Perdón. - Pasa.
- ¿Qué más hay? - Palomas.
Palomas.
Eso sí se comía en época de guerra y también...
- Patatas fritas. - Patatas fritas. Pero son baratas.
- ¡Me encantan! - No, caviar.
Cuidado.
- Perdón. - Mamá.
- Mamá. - Ay, mi rodilla.
Papá, ¿y qué más comían?
Gracias.
Gracias, ya vale.
Venga, seguid.
¿Qué más era barato que ahora es más caro?
Mamá, Tess se está rascando.
Ayúdala, Eva. No puede hacerlo ella sola.
No. Sí que puedo.
Pínchalo bien con la brocheta.
Puedo hacer como si fuera un barco.
Sí, vamos, hacia el fondo.
No, mamá.
¡Basta ya!
¿Qué os tengo dicho?
¡Comed como Dios manda!
Vamos, ¿no te puedes reír un poquito, Johan?
- ¿Por qué te pones así? - ¿Qué me ría? ¿Quieres que me ría?
Pero si estás rebuznando como si fueras un burro.
Ya. Y tú no paras de quejarte todo el rato.
Ya vale, Tine, ya vale. Ya te hemos oído.
Eres un muermo. Eres aburrido, y no tienes sentimientos.
- ¿Que no tengo sentimientos? - No, no tienes ninguno.
¿Que no tengo sentimientos? Sentimientos, sentimientos...
Tú tampoco, lo único que tienes en la sangre es vino.
- ¡Joder, Tine! - ¡Molly!
- ¡Molly! - Coge algo para la tortuga.
- Ha sido sin querer, no... - Siéntate, cállate y siéntate.
Aguanta un poco, Tess, este es el último mechón.
- Todos muertos... - Claro que sí.
- ¿Qué estáis haciendo? - Vamos a acabar con esos piojos.
Estamos matando a todos esos dichosos piojos de una vez por todas.
Así es como se hacía antes.
Con mayonesa y film transparente.
- Mamá, necesito un bañador. - ¡Eso es!
Ese lo compramos el año pasado.
Pero es que las tiras me hacen daño en los hombros.
- Seguro que no es para tanto. - Es verdad, mamá, he crecido mucho.
Mierda, menuda...
Ayúdame, rodea toda la cabeza para que no entre aire.
Voy a por unos huevos.
Nanook, ven aquí.
Hola, Molly Boli.
¿Sabías que las gallinas solo ponen un huevo al día?
Las nuestras ponen más de uno.
¿Por qué crees que es?
Pues porque son las mejores
gallinas del mundo.
¡Mamá!
- ¿Hacemos algo? - ¿Como qué?
Verdad o atrevimiento.
Siempre elegimos verdad, es aburrido.
Vale, pues propón algo.
¿Ding, dong, piro?
Ding, dong, pito.
- Eva no puede jugar. - Es verdad.
Yo conozco un juego,
del internado.
- Pero necesitamos una chica. - Yo soy una chica.
A otra chica.
- No, no es una cobaya. - Yo tengo una cobaya y no salta.
Solo hay un animal que no puede saltar y no es la cobaya.
- No, no es la cobaya. - ¿Y qué es?
- Tenemos razón, quítate una prenda. - No, dame mi dinero, yo tengo razón.
No, ganamos nosotros, quítate una prenda.
Adiós, pringaos.
Guarra.
Bueno, tampoco llega al aprobado.
¿No ha funcionado?
No, pero no pasa nada.
No llega al aprobado.
- ¿Qué animal no puede saltar? - El elefante.
- ¿Y eso cómo lo sabes? - Vaya mierda de acertijo.
- Pues pensad vosotros uno. - Yo puedo pensar uno mejor.
Os prometo que nadie acertará la respuesta.
Vale.
- Trato. - Vaya, mira qué colegas.
Mira eso. Tío, tiene que jugar. Vamos, vamos.
Hola, ¿quieres jugar a un juego?
Puedes ganar 50 francos.
- ¿Y en euros? - 10 euros.
- ¿Cómo te llamas? - ¿A ti qué te importa?
Vale.
¿Qué nota le pones?
Un siete, qué tía más borde.
¿Un siete? ¿Le has visto la cabeza? Un seis.
¿Te has fijado en las tetas? Un nueve.
Entonces, ¿qué nota me pondrías a mí?
No te pondría, tú eres nuestra amiga.
Venga, vamos a comer algo.
Mamá, ¿nos das una hamburguesa?
- Toma, cielo. - Gracias.
Que aproveche.
Mira, esta.
Sí.
Un hombre está ahorcado en una habitación vacía.
No hay muebles, nada.
El hombre está ahí ahorcado
y bajo sus pies hay un gran charco de agua.
¿Cómo ha podido colgarse el hombre?
Es muy difícil.
- ¿Ha usado una escalera? - No, no hay muebles.
Nada.
Es difícil,
pero es lo que has pedido.
Vas a tener que darle muchas vueltas.
Por cierto, ¿por qué quieres saber un acertijo?
Por nada.
No hace falta que me lo digas.
Bueno,
un hombre está ahorcado en una habitación vacía.
No hay muebles, nada. Solo un charco de agua bajo sus pies.
¿Qué ha ocurrido?
Que... ¿se ha meado?
No.
¿Qué?
¿Cómo se va a mear si está muerto?
Podría ser.
- Vale. - Vale.
Venga, quítate algo.
- Pero... - Espera. Te lo tienes que quitar tú.
¿Por qué?
Eres tú la que está jugando, no ella.
Haberlo dicho antes.
No tendrías que haber traído a tu prima.
Dijiste que ibas a venir sola, jugar sola y desnudarte sola.
A ella le gusta, así que, que se desnude ella.
Te gusta, ¿no?
- Sí. - ¿Veis?
Claro, porque la estás obligando. Venga, quítate una prenda.
- No, se la quitará ella. - No queremos verla a ella.
- Se va a desnudar ella, ¿vale? - No, tienes que ser tú.
- ¡No! ¡No me da la gana! - ¡Así son las normas de este juego!
La única que se va a desnudar aquí es ella, ¿vale?
Me da igual lo que digas.
- Pues ella se llevará el dinero. - Ella no lo va a acertar.
Es muy difícil.
Mejor que decida ella.
Venga, di.
¿Había alguien en la habitación que se fuera después?
Estaba solo.
Quítate una prenda.
¿El charco tiene algo que ver con su muerte?
Sí.
No, hemos acertado, no te quites nada.
Tengo calor.
Da igual, no te quites las zapatillas.
- Quiero desnudarme. - Todavía no.
Ese hombre,
bueno...
¿Intentó ahogarse primero
pero no pudo hacerlo
y...
entonces se ahorcó?
¿Es eso?
Espera, espera.
Contesta.
Sí, eso es.
Has acertado. Esa es la solución.
No puede ser.
Eh, no mientas.
- Venga, vamos. Vete. - ¡Eva! Eso no puede ser.
Eso no puede... ¡Eh, mi dinero!
- Vete, vete, vete. - Dame mi dinero.
- Dame... - ¡No!
- ¡Déjame pasar! - Tío, tranquilo.
- ¿Qué estás haciendo? - Me daba pena esa chica.
No digas tonterías, es un juego.
Vale, perdón.
Conseguiré dinero para la próxima vez.
No vamos a jugar más, te quedas fuera.
Déjame pasar.
No es nada malo.
Solo es un juego. Son chicas guapas, nada más.
Hola.
Qué bonito.
- Ya lo sé. - ¿Cómo se llama?
Twinkle.
- ¿Y tú? - ¿Yo qué?
¿Cómo te llamas?
Elisa.
No te había visto nunca antes.
Porque no soy de aquí.
Me ha traído mi padre.
Por suerte te tengo a ti, ¿eh, Twinkle? Sí.
- ¿Elisa? - ¿Sí?
- La cena está lista. - Vale.
¿Agnes es tu madre?
Qué va.
Es mi tía abuela o algo así.
Buen chico. Sí, sí. Eso es.
Adiós.
Hola.
Twinkle.
Toma.
¿Te gusta esto?
¿Te gusta?
Sí, está muy rico.
¿Eva?
¿Qué pasa?
¿Puedo comprarme un bikini?
¿Para qué? No te hace falta.
No tienes pecho.
Tráeme una manta.
Enseguida me levanto.
Oye.
- ¿Qué estás haciendo? - Mamá me está buscando.
Te encontré.
- Tú no eres mamá. - Vamos.
Tienes que lavarte el pelo,
vamos.
Vale.
Tienes que ponerte recta.
Mamá, parezco un chico. Para, por favor.
- Mamá, no quiero. - No digas tonterías,
no te pareces a un chico.
- No te muevas... - Mamá para, por favor.
- No, mamá, no quiero, por favor. - Estate quieta
que terminaremos antes.
- ¡Mamá, para! - Siéntate recta.
- Estoy muy fea, mamá. ¡Para! - No, estás guapísima.
- ¿Qué estás haciendo? - La estoy despiojando, ¿no lo ves?
No hagas eso.
Si no le hubieras lavado el pelo y le hubieras dejado la mayonesa,
los piojos se habrían muerto en tres días.
- ¡Para! ¡Mamá! ¡Para! - ¿Qué haces? ¡Eva! ¡Cuidado!
- ¡Te vas a cortar! - ¡Para, mamá!
¡Dame las tijeras!
- ¡Dame! - No quiere que se lo cortes!
- Es por su propio bien. - ¡Para ya, mamá!
¡No te das cuenta de que lo estoy haciendo por ella!
Tenemos que quitarle los piojos como sea.
¡Si le cortas el pelo, me voy de casa!
Pues vete.
- Me voy a ir. - Perfecto, pues vete.
Así estaremos todos más tranquilos.
Es raro que se hayan ido sin ti.
Sois los tres mosqueteros, no solo dos. Es raro.
¿Qué ha pasado?
Si se meten contigo o hacen alguna tontería, me lo dices.
¿Vale?
¿Puedo vivir aquí?
Cariño.
Si hubiera tenido una hija,
me habría gustado que fuera como tú.
Aquí siempre serás bienvenida.
Molly.
¿Mamá?
Siento lo de ayer.
No tendría que haberte gritado.
Te pareces más a mí de lo que te gustaría.
Las dos somos muy sensibles
y es normal que discutamos de vez en cuando.
Y si los demás no lo aguantan o no lo soportan,
es su problema.
Tú eres como eres.
Somos personas muy sensibles.
¿Por eso bebes?
¿Qué?
¿Bebes porque eres muy sensible?
¿Qué acabas de decir?
Vete de aquí, ya lo termino yo.
Vete.
¡Que te vayas!
- Hola, Elisa. - Hola, Eva.
- Hola. - ¿Tú otra vez?
¿Ya os conocéis? ¿Por qué no le enseñas tu cuarto?
Hola.
No siempre es así. Ve con ella.
¿Te gusta?
Quédatelo.
Ya no me lo pongo.
Gracias.
¿Cuántos años tienes?
Trece.
Parece que tienes diez.
Pero eso está bien, para cuando seas mayor.
No seas quejica.
Tienes el pelo muy corto.
- ¿Siempre lo llevas así? - Sí.
No sé si voy a poder peinarte.
Ya está.
Ponte así.
No, saca pecho.
Un poco más.
Venga.
Eso es.
¿Has tenido un orgasmo alguna vez?
Claro que no.
Yo tuve uno montada a caballo,
por el movimiento.
Cierra los ojos.
Ciérralos.
¿Conoces a Tim?
¿Qué Tim?
Tim Goethals.
No.
¿Es tu novio?
No, es mi amigo.
Pero quieres que sea algo más.
Tendremos que hacer algo.
Hola.
¿Tim?
¿Qué?
¡Pírate!
¿Estás bien?
¿Qué estás haciendo aquí?
Nada.
¿Estás pensando en Jan?
¿Lo echas de menos?
No.
Lo odio.
Habrían preferido que hubiera caído yo al pozo.
Mi madre se arrepiente de haberme tenido.
No, no puede ser.
¡Twinkle!
Déjalo en paz, déjalo.
¿Ha comido de esas flores amarillas?
Son tóxicas para los caballos, les destrozan el hígado.
¡Twinkle! ¡No tengo a nadie más,
solo tengo a Twinkle!
Una ya no sabe lo que hacer, es una locura.
Buenos días.
- ¿Y quién tiene razón? - No lo sé,
- pero es una pesadilla. - No me extraña.
Bueno, me voy. Gracias. Nos vemos esta noche.
- ¡Adiós! - ¡Adiós!
Hola, ¿qué necesitas?
- Buenos días. - Hola.
Dime, ¿qué te pongo?
Mortadela.
De acuerdo, ¿de qué clase?
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
- Yo pongo las albóndigas. - Vale.
¿Cuánto quieres?
- Cien. - De acuerdo, cien gramos.
¿Eva?
¿Eres Eva?
Cielo, no te había reconocido.
Cuánto tiempo.
Estás irreconocible.
Cómo pasa el tiempo.
Vale, ¿algo más?
Serán 1'56 euros, por favor.
¿Has venido para la fiesta de esta noche?
Sí.
Ah, muy bien.
¿Por qué no atiendes a este hombre?
Sí, claro, perdón. ¿Qué necesita?
Sí. Cien gramos de carne picada.
- Enseguida. - Aquí tienes.
Bueno, pues nos vemos esta noche.
- Sí. Adiós. - Adiós.
Hola, hermana. Soy yo.
Hace mucho que no sé nada de ti.
¿Por qué no respondes a mis mensajes?
Llámame, por favor.
Te quiero.
Eva. ¿A que no me encuentras?
¡Eva, estoy escondida!
¡Eva!
Vamos a jugar al escondite.
- Eva, vamos. - Para.
Vamos a jugar al escondite.
- Eva, vamos a jugar... - ¡Para! ¡Aprende a jugar sola!
Venga, bebe, eso es.
Vamos. Traga, traga.
- Joder, tío. - Bueno, Eva,
bienvenida de nuevo.
¿Verdad o atrevimiento?
- Verdad. - Qué aburrida.
- Depende de la pregunta. - Eso da igual.
Vale. Dinos, ¿qué es lo peor que has hecho?
He matado un caballo.
- Sin querer. - ¿Qué?
¿Un caballo?
El de la niña del mercado.
¿La tía buena?
- ¿Cómo has matado un caballo? - ¿La conoces?
Es mi vecina.
- Cómo lo has... - Espera.
- Dile que venga. - ¿Cómo lo has matado?
Solo le di de comer.
- Un caballo no muere por eso. - Era una planta venenosa.
¿Hola?
Ya están aquí.
- ¿Quién es? - Venid, por aquí.
- Por el túnel. - ¿Quiénes son?
- ¡Por aquí! ¡Seguid mi voz! - Sólo una última vez.
No seas aburrida. Vamos.
Si no estás tú, no se atreven.
Vale.
Vale, pero yo diré cuál es el reto.
Trato hecho.
- ¿Por qué lleváis tanta ropa? - Por nada.
Vais a pasar mucho calor.
Me da igual.
- Hola. - Hola.
- Hola. - Hola.
Hola.
Hola.
No sé.
¿Por la lluvia?
¿Cómo?
Sí. ¿Es posible que caminara bajo la lluvia antes de ahorcarse?
No.
- Otra prenda. - Sí, eso es.
Las zapatillas no cuentan.
Ya nos hemos quitado muchas.
Vamos a parar,
- no vamos a acertar. - Sí, lo dejamos.
Sí, lo dejamos.
Si lo dejáis, tenéis que hacer un reto.
No.
- No nos habíais dicho nada. - Venir con mucha ropa es trampa.
Si no, ya estaríais desnudas, ¿verdad?
Sí.
- ¿Qué juego de mierda es este? - Da igual.
Bueno, dinos qué tenemos que hacer.
- Meteros un dedo por el culo. - Menuda tontería.
- No, lo siento. No. - No, ni hablar, no pienso hacer eso.
Vale, tengo una idea mejor.
Podemos tocaros durante diez segundos.
Es demasiado tiempo.
- Sí, mejor cinco. Cinco segundos. - Cinco segundos.
Diez segundos.
- O un dedo por el culo. - Cinco.
Diez.
Cinco, ni uno más.
Diez segundos no es mucho.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis,
- siete, ocho, nueve, diez. - Sí, sí, ya lo he entendido.
Vale.
Vale, diez segundos.
- Uno, dos... - Espera, todavía no he empezado.
Vamos.
Ya puedes empezar.
- Uno, dos - Más despacio.
Tres, cuatro,
- cinco, seis, - ¡Más despacio!
Siete, ocho,
nueve, diez.
Diez.
¿Qué pasa?
- ¿Qué te ha hecho? - Nada.
¿Qué has hecho?
- Degenerado. - La he tocado, ese era el trato.
Sois unos pervertidos y unos cerdos.
Y tú también.
Tú eres la peor.
Eres una cerda por dejar que tus amigos hagan esto.
¿Por qué no jugáis con ella?
Porque ella sabe la solución.
No queremos chicas por debajo de un cuatro.
Estás muy callada.
¿Estás bien?
Los chicos me han echado.
Pues me alegro de que hayas venido a contármelo.
No deberías dejar que eso te afecte, ¿vale?
Toma.
Hoy estás muy guapa.
De verdad.
Disfrútalo.
Hola, señora. ¿Qué le pongo?
150 gramos de carne picada, por favor.
Enseguida.
Sí, ¿por qué? ¿Por qué? ¡Eh! ¿Por qué?
"Adivina cuánto te quiero".
Sí, te lo mereces.
"Es una pregunta difícil, dijo el conejito".
¿Quién es el idiota?
"No puedo saberlo. ¿Cuánto me quieres?"
"Todo esto".
Hola, niñas.
Lamento decir que no comeremos huevos
durante un tiempo.
- ¿Por qué no? - Porque no.
- ¿Y en tortilla tampoco? - No, en tortilla tampoco.
A ver,
¿por dónde ibais?
- Aquí. - Vale.
"Todo esto".
"El pequeño conejito alargó los brazos todo lo que pudo".
Aparta un poco.
No te pegues tanto. Me molesta, hace calor
y necesito la mano para pasar de página.
"El gran conejo tenía los brazos mucho más largos".
"Pues yo te quiero todo esto".
"Vaya, eso es muchísimo, pensó el conejito".
"Te quiero todo lo que alcanzan mis brazos y mucho, mucho más."
Papá.
¿Papá?
¿Sí?
Buenas noches.
Sí, buenas noches.
No estoy bien.
Twinkle está muerto, papá.
No quiero otro caballo, quiero a Twinkle.
Papá, ven a recogerme, por favor.
Quiero irme de aquí.
Vale. Imbécil.
¿Qué quieres?
Tengo algo para ti.
Siento lo que le ha pasado a Twinkle.
Mi padre me va a comprar otro caballo.
Qué bien.
¿Te apetece jugar a un juego?
Con los chicos.
No quiero jugar al pillapilla.
Será divertido. Mira.
Te puedo ayudar a ganar.
- ¿Te ha visto mi madre? - No.
- ¿Estás segura? - Sí, está atendiendo a un cliente.
Dejadlas aquí, detrás de la papelera.
- Date prisa, ponla aquí. - Vale, no seas pesado.
Escóndela, puede verla mi madre.
Pon la tuya ahí.
- Me alegro de que hayas venido. - Sí, bueno...
Venga, abre la puerta.
Bienvenidos, bienvenidas.
Muchas gracias a todos por venir.
Es un placer volver a veros.
Hace mucho tiempo que no estamos todos juntos...
¿Vas a pasar?
Antes de empezar, podéis dejar los abrigos al fondo.
¿Señora?
No hay ningún problema.
Hemos pasado grandes momentos aquí.
Muy buenos momentos.
Nos hemos reído mucho.
Creo que ha empezado a nevar.
Podríamos hacer una pelea de bolas de nieve.
Han sido buenos momentos.
Pero otros no han sido tan buenos.
La muerte de mi hermano Jan
dejó un gran vacío
para todos sus amigos,
para toda su familia, y para mí.
Pero en ese vacío, en esa pérdida,
en esa tristeza,
hemos intentado construir un nuevo hogar.
Me atrevería a decir que lo hemos conseguido. ¿No?
¿Eva?
Eva, eh. Hola, Lente.
- ¿Te acuerdas de mí? - Sí.
Vaya, cómo has cambiado.
Cuánto tiempo. ¿Cómo estás?
- Bien. - ¿Sí?
- ¿Sigues viviendo en Bovenmeet? - No, en Bruselas.
Vaya, qué emocionante.
Subid a contarnos historias sobre Jan.
Gracias.
Bruselas, qué locura.
Yo me quedé estancada aquí, ya sabes.
Conocí a un hombre y abrí mi propio negocio. Una peluquería.
Tengo dos niños que se portan bastante bien,
así que se puede decir que estoy contenta.
No sabes lo rápido que crecen.
Cuando los tuve no lo pensé,
pero ahora que los veo estoy impresionada.
Queridos invitados, familia, amigos.
Yo conocí a Jan en el colegio.
Acababa de empezar a dar clase aquí.
Jan era un chico tranquilo, introvertido.
Como si viviera en su mundo.
Una mañana, antes de la primera clase...
¿El charco está ahí porque se ha meado encima?
No, ¿Eva?
No.
Venga, vamos, di algo.
¿La habitación estaba llena de agua,
metió la cabeza en el agujero que hizo con la cuerda,
luego se vació la habitación y entonces murió?
¿No es eso?
No.
Voy a pensar.
Se lo hizo él mismo.
No se inundó nada, ni se hizo pis.
A lo mejor,
se subió a un bloque de hielo, se rodeó el cuello con la cuerda,
esperó hasta que se derritiera el hielo y murió.
Correcto.
¿Qué?
¿Un bloque de hielo?
He ganado.
- Es imposible, debe ser una broma. - Sí, no puede ser.
Ahora puedo elegir un reto, ¿no?
Desnudaos.
¿Cómo?
Yo no pienso hacerlo, ¿podemos hacer otra cosa?
- Darte un masaje o... - O desnudaros.
Venga ya.
¿Y ella?
La idea no ha sido de Eva.
El acertijo fue idea suya.
He ganado,
y quiero que os desnudéis.
Yo no voy a desnudarme.
No, no.
- Hay que hacerlo. - No.
- Hazlo. - No lo voy a hacer.
Venga.
¿Le has chivado la respuesta?
- No. - Porque se te nota en la cara.
- Qué va. - Callaos y desnudaos.
¿Sabes quién mató a tu caballo?
¿Cómo?
Ella.
¿Tu amiguita no te lo ha contado?
- ¿Es verdad? - No.
Sí, le diste una planta venenosa.
- Un caballo no muere por eso. - Pues parece que sí.
Encima dijo que eres fea.
- Eso es mentira. - Es verdad. La llamaste cabezona.
Desnúdate.
No fue aposta. No sabía que era venenosa,
- de verdad que no. - Desnúdate.
- Tienes que creerme, no lo sabía. - Desnúdate.
- ¡De verdad, no lo sabía! - ¡Desnúdate!
Nos van a oír.
Desnúdate del todo.
Las bragas también.
¿Qué hacemos con tus amigos?
No pensabais que os ibais a librar, ¿verdad?
- Por mí, no hace falta. - Por mí sí.
Él lo hará contigo,
y él le va a ayudar.
Es lo que querías, ¿no?
¿Nos vamos?
Y si lo hacéis,
dejaré que lo hagáis conmigo.
¡Marie! ¡Marie!
Venga, sujétala.
¿Quieres que se entere tu madre
- Tápale la boca. - ¡Dejadme!
¡Parad!
¡Parad!
¡Soltadme!
- Cállate. - ¡Suéltame!
- ¿Puedes? - Sí.
¡Suéltame!
Usa esto si no puedes.
Vamos.
Eva. Vamos.
Por favor,
Eva.
Hola, Eva.
¿Estás bien?
Cariño.
¿Qué te pasa?
Ya volveré luego.
De acuerdo, gracias, lo siento.
Ven, ya está, ven.
Siéntate.
¿Qué ha pasado?
¿Te has caído, cielo?
Está mintiendo.
¿Qué te ha pasado?
Ha sido ella, con una pala.
- ¿Estás mintiendo, Laurens? - No estoy mintiendo, mamá.
- ¡Dime la verdad! - ¡No estoy mintiendo!
- ¡Mamá, te lo juro! - ¡Qué has hecho!
- ¡Mamá, te lo juro! - Calla.
Pasa, anda.
Sube a casa, vamos.
- Mamá. - Aprieta ahí.
- Sube a casa. - Mamá.
Mamá. No estoy mintiendo.
Ya, ¡sube a casa, Laurens!
¡Yo no he hecho nada!
¡Cállate!
Te habrá bajado la regla, estas cosas pasan.
Deberías irte a casa.
A darte un baño caliente.
Venga.
Sí. Vamos.
Venga.
Vamos.
Venga. Vamos, tienes que irte.
Seguramente tú también tengas algo de culpa.
Venga. Márchate.
Vamos, ve despacio, cielo.
Puedes hacerlo, vamos.
Mamá.
Para mí fue un niño muy especial. Un alumno brillante,
que sabía comportarse en cualquier situación.
Todos le echamos muchísimo de menos.
Gracias.
Me llamo Eva. Eva De Wulf.
Fui amiga de la infancia de Tim
y de Laurens Van Den Broeck.
Éramos
los tres mosqueteros, seguro que a alguno le suena.
Éramos mejores amigos.
Inseparables.
Y Jan, el hermano mayor de Tim, siempre estaba con nosotros.
Teníamos doce años cuando Jan murió y
bueno, después todo cambió.
Pero Jan era un buen chico.
Siempre sabía qué hacer cuando nos aburríamos.
Y procuraba que no hiciéramos
ninguna tontería.
Recuerdo que un día fuimos los tres a nadar al estanque,
porque queríamos cruzarlo.
Y Jan vino a vigilarnos.
Se rumoreaba que en el estanque
había anguilas y lucios enormes. Y que podían ir a por ti.
Y que podrían arrastrarte.
A mí me daba mucho miedo,
Pero...
quería estar a la altura de los chicos, así que fui.
A mitad de camino, me dio un calambre.
Los chicos ya habían llegado al otro lado
y ni siguiera se fijaron en mí.
Hombres.
Me hundí.
Tragué bastante agua.
Y recuerdo que pensé en cómo había
salido de casa aquel día.
No había sacado las cosas de la mochila del colegio,
ni un solo libro.
Mi plato en el fregadero.
Mi ropa interior en el cesto de la ropa.
La ropa en la orilla del estanque
y pensé si Tim o Laurens la recogerían antes de irse.
Entonces, noté que algo me tocaba.
Pensé que una de esas terribles anguilas me había cogido
pero era Jan.
Jan había vuelto,
había nadado por el estanque y estaba tirando de mí.
Jan me salvó aquel día.
Siempre estaba ahí cuando las cosas se complicaban.
Pero por desgracia no estaba ahí
cuando empezamos a jugar con las chicas.
A Tim se le ocurrió un juego de acertijos.
A mí se me ocurrió un acertijo, uno muy difícil, que decía así.
Alguien aparece ahorcado en una sala vacía.
No hay muebles, nada.
Y debajo de él, hay un gran charco de agua.
¿Qué ha pasado? ¿Eh? ¿Qué ha pasado?
¿Se os ocurre algo?
¿Tim? ¿Laurens? ¿Qué ha pasado?
¿Os acordáis? Sí.
¿Marie? Marie.
Tú sí lo sabes, lo sabes todo.
Espera, Tim, espera.
Hoy no estamos aquí
para hablar sobre mí. Estamos aquí por Jan,
para recordar a Jan.
Jan, que se cayó en un pozo
y al que vamos a desenterrar después de todos estos años.
No, espera, Tim, espera. Esta canción es para ti, Jan.
Nunca te olvidaremos.
Cuando muera, no quiero que llores.
Porque en realidad, no habré muerto.
Poco a poco, dejo atrás la nostalgia,
solo habré muerto cuando tú te olvides de mí.
Cuando muera, no estés triste.
En realidad, no habré muerto.
Sólo estoy dejando atrás mi cuerpo,
solo habré muerto cuando tú te olvides de mí.
En ese juego, las chicas tenían que quitarse una prenda,
si no acertaban el acertijo. Y Elisa...
Elisa era una chica diez
- y ellos querían verla desnuda. - ¿Qué coño haces?
Estoy rindiendo homenaje a Jan.
Sólo rindo homenaje a Jan.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.