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Mira, José, si quieres tu especial en "prime time",
ya sabes lo que tienes que hacer: devuélveme mi programa.
Mira, no soy tan imbécil.
No voy a decir "esta boca es mía"
hasta que no lo vea todo por escrito.
-¡Ya está aquí la Belinda! -No, hay más cadenas interesadas.
Date prisa o perderás la exclusiva. -¿Quieres salami, guapa?
-(SUSPIRA)
¿Qué pasa?
-¿Ni un "buenos días"?
¿Ya no enseñan modales en la Facultad de Periodismo?
-Mira, guapa, me gradué hace 30 años.
Más o menos cuando te vino tu última regla.
-Hala... -¿Qué quieres?
-Has estado muy ocupada últimamente.
Pero me alegro de que encontraras lo que buscabas.
Aunque no has sido la única.
¿Recuerdas el crimen de las gemelas de Benicarló?
¡Qué tonta, cómo ibas a olvidarlo!
No se puede llegar tan lejos
para conseguir una entrevista, Belinda.
Está mal.
-No sé a qué te refieres.
-Esa compañera tuya, Vanessa,
ha hecho los deberes.
¿Qué va a pensar la gente
cuando se destape a la verdadera Belinda Chamorro?
-¿Qué quieres de mí?
-Tu TP está manchado de sangre.
Y si no quieres que salga a la luz,
tienes que sacarme de aquí.
Y lo vas a hacer deprisa,
porque mi silencio tiene los días contados.
Dos para ser exactos.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir...
que tienes hasta mañana por la noche para ayudarme a escapar.
Si no, toda España sabrá lo que hiciste.
(BUZÓN DE VOZ) "Tiene un mensaje nuevo".
-"Belinda, soy Consuelo".
"Te acabo de mandar tu nuevo contrato".
"Rellénalo cuanto antes,
que José quiere el especial de las enmascaradas
para el domingo noche. Venga, un besito".
-¡No llores!
¡No llores!
¡No llores, coño!
Ya.
Ya.
(Sintonía de "Señoras del hampa")
(Música épica)
A ver...
No le hagas mucho caso al logo, aún le tengo que dar una vuelta.
Pero ¿qué te parece? A ver, no está terminado.
Me faltan algunas imágenes de Vir, claro...
No sé qué le pasa últimamente, no me coge el teléfono.
A ver, es...
Es... impactante.
¿Qué te parece la música?
La ha compuesto mi sobrino.
A ver, que no es definitiva,
pero quería algo así como épico, que llegase al alma de la gente.
Como el himno de España cantado por Marta Sánchez.
Lo que pasa es que la tía cobraba un ojo de la cara.
¿Has visto? Que ya hago chistes de tuertas y todo.
De verdad, hablando en serio. ¿Crees que todo esto es necesario?
Pues claro, cariño, estamos generando "branding".
¿"Branding"? "Branding".
A ver, sé que Asun no hacía estas cosas,
pero, si voy a ser vuestra nueva relaciones públicas,
debéis confiar un poquito en mí.
¡Hum! ¡Hum! ¡Ah! ¡Casi se me olvida lo mejor!
Ay, qué nervios.
¡Tachán!
Pero ¿eso qué puñetas es?
Vuestros nuevos uniformes.
La modista está trabajando en los otros tres.
Te has vuelto majareta.
Que no, cariño, que ahora sois superheroínas,
necesitáis un uniforme.
Además, he leído que las capas son las nuevas hombreras.
Vais a estar divinas en la "Shangay".
¿En dónde? ¿La "Shangay"?
Sí, ¿no sabes lo que es la "Shangay"?
No.
La Shangay es la revista de temática LGTBIJ...
¡Os voy a convertir en divas gais!
Si les gustamos a ellos, lo demás viene rodado.
Eso sí, aún suspendemos en diversidad racial.
¿Os habéis planteado incluir alguna negra en el grupo?
A las Spice les fue fenomenal.
¿Tú... eres 100 % caucásica, cariño?
Bueno, mi abuela era de Tenerife.
Ah, pues eso me puede valer.
Los aborígenes, vudú...
A ver, Amparo, ¿tú has visto todo esto?
Sí, pues espera a ver lo que hay arriba.
Venga. ¿Qué? ¿Qué hay arriba?
Me encanta.
No te olvides de anotar que antes todo esto era un local de alterne.
Muy fuerte.
¡Débora! Pero ¿qué haces aquí?
¿Y otra vez, Mayte? Que es Déborah, con hache al final.
No te hagas la sorprendida, te lo advertí.
No podéis entrar así como así, necesitáis una orden judicial.
-Aquí la tienen.
Según el reglamento, carecen de licencia
y de los requisitos necesarios para operar.
¿Cómo? ¿Esto...? ¿Esto qué leches significa?
-Que os vais a la puta calle, cariño.
¿Que qué? -Sí.
Si en un plazo de 15 días
no se solucionan las exigencias requeridas,
se procederá al desalojo del local
y a la cancelación inmediata de cualquier actividad.
Vaya, y veo que, según el catastro,
ni siquiera han cumplimentado el formulario 87-B.
¿En qué estaban pensando? ¿El formulario...?
Oye, ¿por qué haces esto?
Si tu madre era amiga mía.
-Pues por eso mismo, Mayte.
Así que, chicas, id haciendo maletas.
Es que no entiendo nada.
-Oye, pues bien bonito que es el traje.
Yo es que no entiendo que no te guste. (GRUÑE)
Gracias por venir, supongo que no será habitual esto.
Pero la asociación es de todo menos un lugar discreto ahora.
-Tranquilo, mi madre me ha echado de casa
y me han embargado el despacho.
Así que, literalmente, no tengo adónde ir.
Si quieres, podemos empezar tú y yo.
-¿Sin Lourdes?
¿Eso no sería como traicionarla o algo?
-No, hombre, a no ser que nos enrollemos.
(RÍE) (TOSE)
Vaya, está visto que no tenemos el mismo humor.
¿Puedo coger una magdalena? -Sí, sí.
-¡Quieto "parao"!
Es malísimo picar entre horas.
Hijo, dame un beso, que me voy.
Pues sí que os vais a poner finas en el club de lectura, ¿no?
-Ya te digo.
Hasta luego.
-¡Lourdes! ¿Dónde coño estás? Estoy aquí, con el psicólogo.
(Televisión)
Buenas. ¿Te pongo un café?
¡No, no, qué va, si tengo prisa!
A ver, solo he venido a decirte
que nos vemos en mi casa a las 21:00
y que debes pasar antes a por el postre.
Cierran a las 20:00.
¿Y... tú has pensado cómo vas a ir vestido?
¿Yo?
No sé... Pensaba ir directamente, ¿por?
No. ¿No puedes pasar antes por casa y ponerte algo que sea menos...?
¿Como más de vestir?
La camisa que te pusiste en el funeral de Eusebio era bonita.
Pero ¿qué le pasa a esta?
Vale, me cambio.
Gracias.
Y aféitate, porfa.
¡Mayte!
Hola. Hola. Oye, que quería contarte algo.
Sí, claro, dime.
A ver, lo mismo es una tontería, pero... Es mi tía Herminia.
Bueno, es mi tía abuela. Es monja, ¿sabes?
De clausura, de las Sumisas de Cristo.
El caso es que...
Ay, no sé cómo explicarte.
A ver, tranquilízate.
Suéltalo. Vale.
Bueno, lo mejor va a ser que lo escuches.
(SUPLICANDO) "Manoli, niña, tienes que ayudarme".
"Necesito salir de aquí, por favor".
"¡No tardes!".
-Casi parece una llamada de auxilio.
La cosa es que fui al convento y no me dejaron verla.
Dicen que está mala.
¿Crees que las monjas te están mintiendo?
Mayte, mi tía es muy mayor...
Y es de la poca familia que me queda.
Creo que ha pasado algo y no me lo quieren contar.
Yo sé que ahora estáis muy liadas salvando el barrio y eso,
pero, si os pica la curiosidad, así, entre caso y caso...
Bueno, tú mándame la dirección del convento
y nos pasamos por allí.
¿En serio?
Ay, me quedaría mucho más tranquila.
Tengo dinero, puedo pagaros.
Tú deja. A la familia no se le cobra.
(Televisión)
-Bueno, yo ya he terminado. Si me disculpáis...
(Móvil)
-¿Una socia, Asun?
Pero ¿para qué queremos una socia?
¿Qué nos va a poner una caravana para cocinar?
Siempre me ha hecho ilusión tener una caravana,
pero el soso de mi marido decía que eso era cosa de "hippies".
-No hay que ser superdotada para ver que os pasa algo.
Así que yo también me voy.
-Pues mira, nos va a venir bien,
a mí ya se me estaban terminando las excusas
para hacer tanta magdalena en casa.
Oye, ¿cómo dices que se llama la socia?
-¿Conque una nueva socia? ¿Y yo?
-Cariño, ¿ya has terminado? ¿Quieres postre?
-Abuela, no soy idiota. Te he pillado.
-¿Qué dices? Te voy a sacar un flan caserito.
-Vivo en el barrio, sé el efecto que tienen las magdalenas.
Y quiero derechos de autor.
Si no pensabas volver a terapia, por lo menos podías avisar, ¿no?
A ver, ya te dije que estaba liada.
Además, que no estoy de humor, ¡qué coño!
"No estoy de humor", es que manda cojones.
No, eso digo yo.
Vicente, me estaba preguntando yo
que cómo conseguiste localizar a la madre del niño desaparecido
el otro día.
-Quiero el 25 % de las ventas. -¡Anda la otra!
Confórmate con que no le diga a tus padres nada de lo que hiciste.
-El 30 %, y no les digo yo nada.
¿Que me has puesto un localizador?
Pero ¿tú estás loco? -Ah, ¿el loco soy yo?
Yo no me paso las noches durmiendo fuera de casa.
No sé ni lo que haces. ¿Sabes lo que hago?
¿Sabes lo que hago?
Mira, me voy. Me voy.
Eso es lo que voy a hacer.
Qué fuerte lo tuyo.
¡Adiós, cariño!
Tienes la leche del niño en la nevera.
Lourdes, ¿te vas?
Estás tensando mucho la cuerda. Un día de estos se va a romper.
(Portazo)
¡Cojonudo! ¡Es todo cojonudo!
¿Quieres un poquito más de ensalada, Juan Carlos?
Juan Carlos, dice. Llámame Juancarlitros, coño,
que hay confianza.
Bueno, no sé. Yo preferiría no hacerlo.
Entonces ¿eres portero?
¿Sabes que mi padre también era portero?
Estuvo nueve años en una casa en Legazpi.
No, mujer, el Juancar es portero de fútbol.
De regional. -¡Pst!
Ah. ¿Y eso da para vivir?
Para vivir vivir... Todavía no.
Pero para eso tengo a mi Trini, la mejor masajista de toda Usera.
¿Eh? ¿O no?
-Eh... Bueno, pues...
Que digo yo que por qué no paramos de hablar de nosotros
y dejamos a los chavales, mejor, ¿no?
-¡Cierto! ¿Qué tal, cómo fue la última eco?
¿Sabemos ya si es Charmander niño o Charmander niña?
-Aún no. Pero yo creo que va a ser Charmander chico.
Tengo un quinto sentido para eso, papá.
-Machote. -¿Y tú, niña?
¿Cómo va lo de buscar curro?
-Pues aún no me he puesto.
Es que está chungo que me cojan en algún sitio como estoy.
Pero ¿cómo...? Perdón.
¿Cómo que buscar curro?
Primero tendrás que terminar los estudios...
-No. ¿No te has enterado? Que lo va a dejar.
Igual puedo preguntar en mi empresa, buscan una chica para la recepción.
-Mamá, ¿puedo dejar los estudios también?
Sí, Goyo, sí. ¿Cómo que los vas a dejar?
Mujer, no es para tanto, ya tiene la ESO.
Trini, no te metas, que estoy hablando con mi hija.
Pero ¿desde cuándo?
¿Cuándo decidiste dejar de estudiar?
-Paso de que me juzguen por el bombo.
Y en el colegio ya no se enseña nada útil,
¿para qué quiero aprender a hacer integrales?
-(ERUCTA) Eso digo yo... ¡Juancarlitros, por favor!
-Mamá, relájate. Tú los dejaste antes de graduarte, hipócrita.
-Arancha, no hables así a tu madre. ¿Está claro?
Es que yo lo dejé... por motivos personales.
-Esto también es un motivo personal. -(TOSE) (CARRASPEA) Bueno, yo...
propongo un brindis... por las decisiones de futuro.
No, perdona, yo no voy a brindar por eso.
Bueno, mujer, es solo un brindis.
¡He dicho que no brindaré por eso!
Yo lo recojo. ¡Yo lo recojo, he dicho!
-Ja, yo puedo dejar los estudios, y tú no.
-Nena, ¿estás bien?
¿Que si estoy bien? Pero, Gregorio, ¿tú los has visto?
¡De todas las vaginas que hay en el mundo,
ese soplagaitas ha tenido que elegir la de nuestra hija!
¡Es que le ha arruinado la vida!
Mayte, debes tranquilizarte.
-Está buena la lasaña, ¿eh?
-¡Cojonuda! ¿Tú no lo ves?
Ese niño nos lo vamos a comer tú y yo.
Nosotros. Porque...
Son dos niños jugando a tener un hijo.
Y esos padres...
Es que estoy a punto de cumplir 50 años.
Y yo te juro que ahora ya pensaba que yo podía...
Es que no...
No voy a poder con otro bebé.
No. No quiero.
-Sí, vamos a poder con ello.
Somos un equipo, ¿no?
¿No dices tú siempre eso?
Sí.
Eh... Eh...
Vamos a ser abuelos.
Por favor...
Vamos a ser abuelos, sí.
¿Mejor?
¿Volvemos a la mesa?
Hay que volver, ¿no?
Sí.
(RÍE)
Mira... ¿Y todos estos maromos están por mí?
No, todos no, mujer. Estos son los que encajan en tu perfil.
Luego tienes que esperar a que te den el "like".
A que me den el "like". ¿Y luego?
Luego les envías una foto guarra.
Las fotos de las tetas son el nuevo "hola, ¿qué tal?".
(Timbre)
Uy...
Hija, ¿de dónde vienes? ¿Qué?
Mayte te ha estado llamando toda la tarde.
Tenemos una nueva misión.
(RÍE)
Una nueva misión...
Sí, es algo sencillo, no harán falta las caretas.
Suerte. ¿Sabéis contar?
Pues, mira, conmigo no contéis.
(RÍE) Oye, oye, que Manoli nos necesita.
Su tía, la monja, ha desaparecido del convento y...
Una monja desaparecida. Amparo, pero ¿tú te estás oyendo?
¿Qué somos ahora, el puto Scooby-Doo?
Dile a Manoli... que llame a la poli.
Te he hecho una rima. Yo paso.
Oye, tú has bebido, ¿eh?
¿Me vas a castigar?
Anda, ve a lavarte antes de que te vean las niñas.
Ay, Amparo, ¿ahora eres mi madre o qué?
Pues no, pero me gustaría serlo.
Porque te iba a dar un par de leches que...
Yo no sé qué narices te pasa,
pero, cuando tú has tenido algún problema,
ahí hemos estado nosotras para ayudarte, todas.
¿Que la niña quería salir de casa?
Aquí estaba una servidora abriéndote las puertas de la suya.
¿Que la niña quería ir a buscar a su jefe?
Pues allá que hemos ido todas a buscarle,
hasta que fue arrollado por el tren.
¿Y resulta que ahora a ti te viene regular?
Pues ¡te jodes!
¡Somos amigas y estamos juntas, a las duras y a las maduras!
¿Y por qué me necesitáis?
Tenemos que investigar en un convento.
Y solo tú tienes acceso con el cura.
(Campana)
(Cánticos religiosos)
# Grítale fuerte.
# Grítale fuerte, te escuchará... #
Lo que me gusta a mí un coro, chicas.
Si es que yo, en mis años mozos,
era vocalista en la banda de mi pueblo:
la orquesta Impresiones.
Y, claro, como extrabajadora del gremio,
pues puedo distinguir perfectamente
que estas chicas no tienen ningún garbo.
# Por eso canta, canta, canta. Baila, baila, baila... #
Yo le digo que no a Anabel con el tema del uniforme,
¿y cómo acabo? Disfrazada de monja.
Si es que ya me lo decía mi madre:
"María Teresa, no sabes decir que no".
# Por eso canta, canta, canta.
# Baila, baila, baila... #
Bueno, ¿qué? ¿Por dónde empezamos a buscar?
¡Chis!
# Ave... #
Hermanas, la Providencia nos ha concedido una visita.
Ellas son sor Lourdes, sor María Teresa,
sor Virginia y sor Amparo. Vienen de parte del padre Julián.
Son del convento de Santa Catalina, de Talavera.
Y se hospedarán aquí antes de irse de misiones a Zimbabue.
Vamos a predicar a los negritos, que allí hace mucha falta Dios.
Sí. Y agua.
Dios y agua potable es lo que más necesitan.
Ella es sor Paulina, la encargada de la intendencia
y la mejor soprano del coro.
-Uy, madre, qué cosas tiene.
-Ella es sor Ángela, la ecónoma.
Y ella es Eugenia, una de nuestras novicias.
Tomará los votos perpetuos en enero. Eugenia es de El Salvador.
La secuestró la guerrilla
y le prometió al señor
que, si la rescataban, tomaría los hábitos.
Igual lo de la guerrilla tampoco estaba tan mal.
Y ella es sor Nagore.
La cría tiene voto de silencio, así que no me la alteréis.
¿No estaba cantando en el coro?
"Playback". Es su forma de acercarse a Dios.
Hum. Ah.
Bueno, pues nosotras, si eso,
pues vamos a descansar a nuestras celdas.
No, que tenemos un poco de "jet lag".
¿"Jet lag" desde Talavera?
Sí, o sea, quiero decir,
que...
Que... El...
Vamos a prepararnos para el "jet lag" que tendremos.
Pues nada mejor para prepararse para las misiones
que un rato de trabajo consagrado al señor.
Verdad, ¿hermanas? Así que arreando.
¿Qué hacemos? Pues obedecer, no nos queda otra.
La pobreza y la castidad ya las traemos de casa.
Obedecer es el único voto que nos falta.
¿No vamos a tener un día tranquilo? Calla, coño.
¿Y eso?
El Espíritu Santo, que anda revolucionado.
Venga, hermanas, no os quedéis atrás.
Sí que ha desayunado fuerte el Espíritu Santo, ¿eh?
Sor Ángela, ¿tú conoces a sor Herminia?
Ay, es muy amiga de Amparo.
De sor Amparo.
Y a ella le gustaría verla antes de irnos a las misiones.
Porque solo Dios sabe lo que nos puede pasar allí.
Pues sor Herminia está muy enferma
y tiene completamente prohibidas las visitas.
Pero, vamos, tú por Zimbabue no te preocupes.
Yo estuve hace años
coordinando un proyecto de canalización de un acuífero.
Joder... Entonces, tú controlas.
Bueno, yo estudié Ingeniería Industrial.
Virgen de la Macarena. ¿Y cómo has acabado aquí?
O sea, que... ¿Dónde te pilló la llamada del Señor?
Trabajaba en una empresa de prospecciones petrolíferas.
Tenía un novio estupendo, Chema, planeábamos casarnos,
pero, de pronto, un día, me caí del caballo.
¿Que también hacías hípica?
¡No, mujer!
Como San Pablo. ¡Ah!
Como San Pablo.
Me di cuenta de que nunca me había planteado
qué quería en la vida.
Y... me sentía vacía.
Solo hacía lo que se esperaba de mí.
Así que me puse a rezar y le encontré a él.
¿A él?
O a ella.
(RÍE) Ah.
Supe que Dios tenía otros planes para mí,
y me gustaron más los suyos.
Yo nunca hice eso.
Eso de plantearme quién quería ser.
Voy a cumplir 50 años
y todavía no sé qué quiero ser de mayor.
Yo creo que no he sido un buen ejemplo.
Últimamente no hago más que meter la pata, sobre todo con Arancha.
¿Arancha?
Una...
Una de nuestras novicias.
Ella está pensando en dejar los hábitos.
Y, no sé, creo que, en parte, es mi culpa.
Bueno...
Cada una tiene que decidir por sí misma.
Solo podemos rezar y esperar que el tiempo y Dios
le ayuden a aclarar su vocación.
Claro.
Voy a rezar con Arancha.
Eli, si quieres que te crezcan las tetas, opérate,
pero no te quedes preñada.
Esto me está pasando a mí, ¿vale? Así que no me copies.
Manoli, ponme unos torreznos, que estoy de antojo.
-Se lo dices a tu padre, cariño, que yo me tengo que ir.
(RESOPLA) Joder... Mira, la bulimia fue tuya,
el embarazo es mío.
¡Así que te jodes!
-¿Todo bien?
-La Eli... Oye, ponme unos torreznos, porfa.
-No, antes tenemos que hablar de lo de anoche, hija.
-Qué puto ridículo hicisteis.
-Ah, ¿qué nosotros hicimos el ridículo?
Muy bien.
¿Y por qué no nos habías contado lo de los estudios?
-Sabía cómo os ibais a poner. Sobre todo mamá.
-Arancha, tu madre quiere lo mejor para ti, igual que yo.
-Ya soy adulta, puedo decidir sola.
-No, no, no. No te equivoques.
Un embarazo no te hace ni más madura ni más adulta, ¿vale?
-Ya. Mamá ha pasado por dos y no le ha servido para nada.
-¡Mira, no voy a permitir que hables así de tu madre!
Ella se deja la piel cada día por daros lo mejor.
¿Crees que esto es fácil para ella? ¿O para mí?
Arancha...
Solo eres una niña mimada jugando a las casitas, nada más.
¿Y ahora quieres ponerte a currar? ¿De verdad quieres currar?
Mira, vas a empezar hoy.
Le vas a llevar esas dos cañas a la mesa 5,
y luego limpias toda la cafetera.
¡Vamos! ¡Arreando!
¡Uy! Uy, qué hermoso, ¿no?
Le ponemos mucho amor al huerto y él nos lo devuelve en forma de...
En esa forma.
Ya, ya. Oiga, quería preguntarle yo...
que tenemos una amiga aquí en el convento
que hace muchos años que no vemos, sor Herminia.
Hicimos los votos juntas, y ya sabe usted lo que une eso.
Sor Herminia, un regalo caído del cielo.
Ya, ¿y dónde ha caído?
Porque hemos llegado aquí y no la hemos visto todavía.
Pues verá... Es que...
Está muy enferma, en su celda.
Uy. ¿Y podemos visitarla? ¡No!
No, porque lo que tiene es contagioso.
Ah, pero no pasa nada,
porque yo estoy vacunada contra todo para irme a Zimbabue.
Ya. Pero es una enfermedad muy mala. Desconocida.
Y, si es desconocida,
¿cómo saben ustedes que es contagiosa?
-¡Hermanas! -Uy...
Calla.
-El silencio es la morada de las almas grandes.
¡Chicos, chicos, un minuto! Cinco minutos, esperad.
¡Belinda Chamorro, menuda sorpresa! ¿Qué haces aquí?
-¿Qué pasa?
¿No puede una venir a ver a un amigo?
-Ah, ¿que ahora somos amigos? Ya.
¿Qué quieres?
-Quería... pedirte un favor.
-No, si ya decía yo.
¿Por qué iba a venir si no Belinda Chamorro a saludarme?
-Bueno, no te hagas el ofendido, que se te da fatal.
Necesito...
que me consigas... una cosita.
-Pero ¡qué cojones! ¿En qué lío andas tú metida?
Pero ¿tú sabes lo que es esto?
-A ver, a ver, no es para mí,
es para una amiga.
Además, necesito también que me hagas... otro favor.
-Ya.
¿Y qué recibo yo a cambio? Esto no te va a salir gratis.
-¿Qué quieres?
-Una cena.
Esta noche.
-Anda, no seas infantil.
-Ya.
Bueno...
Pues tú decides cuánto vale eso que buscas.
¡Además, es solo una cena, por los viejos tiempos!
# Mueve tu cuerpo, todo tu espíritu para él.
# Grítale fuerte, grítale fuerte, te escuchará.
# Mueve tu cuerpo, todo tu espíritu para él.
(Móvil)
# ...como lo hacía el rey David.
# Por eso canta, canta, canta... #
-En mi jurisdicción, los móviles están prohibidos,
así que queda incautado.
Ya, pero esto es una emer...
# Amén. #
Sor Amparo, pero qué salero tienes.
Qué bien nos vendrían más hermanas como tú.
Aquí, las mayores están cansadas
y las jóvenes no saben por dónde les da el aire.
Tú serías un imán para las vocaciones.
(RÍEN)
Pero ¿qué harían los pobres niños de Zimbabue sin mí?
Ellos me necesitan... Son pigmeos,
llevan el ritmo en la sangre, no como estas.
En serio, ¿por qué no te lo piensas?
Además, por lo que veo, tus compañeras se apañan bien solas.
No te echarán de menos. -Madre, ¿qué tal he cantado ahora?
-Bien, sor Paulina, por Dios, sí.
¿Por qué no le llevas un caldito a sor Herminia?
-Sí, madre. Ahora mismo.
Imagina la cantidad de cosas que podrías hacer
si decidieras quedarte.
Quizá hasta podrías dirigir el coro y enseñar a las otras a entonar.
Como en esa película divina... ¿Cómo era...?
"Sonrisas y lágrimas".
Yo era más de "Sister Act".
De todas formas, madre, reflexionaré sobre ello,
y lo hablamos, ¿vale?
Anda, con Dios.
Me voy pitando, pitando...
Madre mía, la quieren matar de hambre.
Sor Amparo... ¿Qué hace aquí?
Perdón, perdón, que creo que me he perdido.
Que, a veces, el hambre
hace que perdamos el sentido de la orientación.
Anda, venga con nosotras, que vamos para el comedor.
Ah, pues claro.
Está asquerosa, sabe a rayos.
¿No nos pueden hacer unos huevos fritos?
¡Chicas, chicas!
¡Ya sé dónde tienen escondida a sor Herminia!
¿En serio? ¿Dónde? ¡Sor Amparo!
Te tengo guardado un sitio aquí.
Durante la cena,
una de nosotras siempre suele leer
un pasaje del Evangelio a su elección
mientras el resto medita en silencio.
Y me gustaría que el de hoy lo leyeras tú.
¿Cuál es tu favorito?
Es que... Yo soy más de la peli.
Pero qué cosas tienes, sor Amparo.
"Lectura del Evangelio según San Mateo".
Capítulo 25,
versículos... (CARRASPEA)
23:30.
23:30.
Pero qué lista es la jodía.
Vale, 23:30. Pero ¿qué quiere que hagamos a las 23:30?
"Tuve hambre y me disteis de comer".
"Tuve sed y me disteis de beber"...
-Madre, eso no es así, se lo está inventando todo.
-A ver, una pequeña licencia para contextualizar
se le perdona a cualquiera.
-Pero si se está inventando hasta los versículos.
"...enfermo y me visitasteis".
"Me visitasteis en la celda... (TOSE)
del segundo piso, junto a la escalera".
Ya está, 23:30 en la celda del segundo piso,
junto a la escalera.
Ahí estará la tía de Manoli. Joder, esto es como si la Mata Hari
se liara con el padre Apeles.
"Señor, cuando te vimos hambriento y te dimos de comer,
o sediento y te dimos de beber".
Bueno, pues ya hemos cenado.
Ya me puedes dar lo mío.
-¿Aquí?
¿No prefieres que vayamos a mi casa?
-No... Me refiero a lo que te pedí.
-Eh...
¡Eh!
¿Sabes qué...?
Es que creo que esto no vale una cena.
-No digas gilipolleces.
Dijiste que me lo darías si cenaba contigo.
-Mira tú por dónde, he cambiado de idea.
Yo creo que aún te lo puedes currar un poco más, ¿no te parece?
¡Ah, cuidado, cuidado, cuidado!
Me haces cosquillas... Cuidado. ¡Oh!
¡Uf!
Dale con la mano, mejor.
Dale, dale.
Dale.
¡Oh!
Oh, joder...
¡Ah, qué bueno!
Chicas, y justo en esa planta fue donde sor Paulina tiró la sopa.
Normal, estaba asquerosa. Sí. (RÍE)
La furgoneta está en el patio.
Vamos.
Y no hagáis ruido, que la madre superiora
tiene el sueño muy ligero últimamente.
Pero no está.
No hay nadie.
¿Qué? Vamos.
Pero, si no está en su celda,
¿dónde tienen a la tal sor Herminia?
Pero esto es... Es sangre.
¿Qué llevaban en esos sacos?
¿Han descuartizado a la tía de Manoli?
¡Chis!
¿Y ahora qué coño hacemos?
Yo creo que deberíamos irnos. ¿Sí?
Lourdes.
Lourdes. Lourdes...
¿Adónde vas?
Nos van a desmembrar a nosotras también.
Esas monjas son muy peligrosas.
Vámonos. Está cerrada.
Escucha, escucha...
(Timbre)
(Puerta)
La primera vez que supe que quería ser periodista
fue viendo a Jesús Hermida.
Echaron un especial increíble...
sobre el aniversario del hombre llegando a la Luna.
Y ahí estaba él,
con ese flequillo, esa cadencia,
explicándonos a todo el mundo lo que ocurría.
Fue tan... Tan excitante...
(RÍE) Cuando terminé la facultad,
quise hacer prácticas en su programa,
pero nunca me contestó las llamadas.
Después vino lo de las gemelas de Benicarló.
Un día, después de mi TP, llegué a la Redacción
y tenía una nota de él.
"Hermida te quiere ver en persona".
(SUSPIRA)
-¿Y qué pasó?
-No fui, tenía hora en la peluquería.
-¿Qué?
¿Y por qué me cuentas a mí todo esto ahora?
-Tenía que disimular antes de despedirme...
-¡Chis, chis, chis!
-Lo siento... Me ha podido la emoción.
-(TRAGA)
Anoche, algo vino a perturbar la paz de este convento.
Un pajarito me lo ha contado.
Por favor, sor Nagore, colócate bien la toca,
no estamos en carnaval.
Se ve que anoche hubo correrías a altas horas por los pasillos.
Dios sabe para qué.
Como si esto fuera una pensión.
Las que vivimos aquí
sabemos que este es un lugar de oración, de respeto y de trabajo.
Y, precisamente, en el trabajo nos vamos a centrar hoy.
Pues vaya novedad.
¡Chis! ¡Silencio, he dicho! Fui yo, señora.
Me desvelé de madrugada.
Ay, lo siento muchísimo.
Se lo ruego, por favor, no castigue al resto,
todo ha sido mi culpa.
Vaya, qué sorpresa.
Aquí sor Virginia quiere hacerse la mártir.
Pero sé que no estuviste sola.
Intentar ayudar a tus hermanas es algo noble,
pero mentir es pecado.
Así que te pasarás el día entero encerrada y rezando
para expiar tu culpa.
Y, para dar ejemplo de penitencia y hacer propósito de enmienda,
el resto de nuestras hermanas visitantes
se van a dedicar a abonar el huerto.
Joder... ¡Y en silencio, honrando a Dios!
Y ahora, sentaos a desayunar, que hoy no hay laudes.
No os los habéis ganado.
Sé que lo que pasó anoche no fue culpa tuya,
pero no puedo tener favoritismos.
¿Carmona?
¿Carmona?
¡Enfermería!
¡Celda 27!
¿Carmona?
Mierda... Mierda, mierda, mierda.
Mierda, abono, llámalo como quieras, es lo mismo.
No, lo digo por nosotras, que estamos jodidas.
Imagínate sor Herminia.
Necesitamos la llave de la intendencia
y ver lo que están liando ahí.
Sor Lourdes, ¿qué hace hablando? Eh... No, estaba...
Madre, discúlpela, ha sido solo un comentario.
Pecas de buena, hermana Amparo.
Y así pasa, que se te suben a las barbas.
¿Por qué no te pasas esta noche a la hora de la cena por mi despacho
y charlamos un rato?
Dios sabe que me sabe fatal verte aquí.
Me la regaló un párroco de Chinchón,
y llevo meses esperando una ocasión especial para abrirla.
Y dime, Amparo, ¿dónde más has estado?
Cuéntame, anda.
Pues en el puente de la Virgen estuve en Calpe.
Sí.
Y hace unos años en Murcia.
Qué exótico para una misionera, ¿no?
¿Y qué tipo de misiones se hacen allí?
Porque agua potable hay, ¿no?
La verdad que agua no hay mucha. Pero, sobre todo, con extranjeros.
Hay mucho guiri que convertir,
que son casi todos ateos o protestantes.
Ya. Ya, ya, imagino.
Ay, Amparo...
No sabes la alegría que ha sido que pararas por aquí.
Ser la máxima autoridad aquí es un trabajo muy solitario...
y, a mi edad, una se siente sola.
¿A ti te pasa?
Más de lo que me quisiera.
Ay...
Uy, Amparo, pero qué impulsiva.
Ay, es que, cuando bebo, me pongo tontorrona.
No sé, debe ser la falta de costumbre.
Ya. Bueno, pues brindemos.
¡Por las amistades!
Y por la Virgen, por supuesto.
Y por la Virgen.
¿Qué tal los rezos?
(Televisión)
Bien, ¿no? No me voy a quitar el olor a mierda en la vida.
Lo siento... Ah...
Solo quería ayudaros... Mujer, y se agradece.
Pero, miradlas, parecen tan inofensivas...
¿Inofensivas?
¿Y dónde tienen a sor Herminia?
¿Qué coño han hecho con ella?
Agua, agua, agua.
Chicas, chicas, chicas...
A partir de ahora no me llaméis sor Amparo.
Llamadme... ¡Sorpresa!
¡Las llaves! Pero ¿cómo las has conseguido?
Da igual, creo que prefiero no saberlo.
Venga, no hay tiempo que perder. Vamos.
Venga. "¿Qué es esto?".
Mayte, venga. ¡Uy!
¡Perdón por querer saber cómo acaba!
Vamos.
Pero ¿qué hacéis, desgraciadas?
¡Manos arriba, alto!
Que estoy muy loca.
¿Qué puñetas es esto?
¡Croché! ¡Croché!
¡Hacemos vestidos y lencería de croché!
Ese es nuestro secreto.
¿Estás de coña? No.
Nos empezaron a faltar los ingresos.
A ver, que ya nadie marca la casilla de la Iglesia
en la declaración de la Renta.
Y como a sor Nagore se le da muy bien tejer,
montamos una tienda "online".
La Santa Croché, se llama. -Que Dios nos perdone por el nombre.
Bueno, la verdad que es precioso.
¿Y cómo explicas lo de los sacos con sangre
que teníais anoche?
¿Eh? ¿Sangre?
Ay, te refieres al tinte.
Es que el rojo es el que más vende en redes.
Tiene un top nuestro hasta Sofía Mazagatos.
Vale, muy modernas todas.
¿Y qué tiene que ver esto con sor Herminia?
No sé. ¿Qué tiene que ver esto con sor Herminia?
Nosotras tampoco somos monjas.
Nosotras hemos venido a buscar a sor Herminia
porque es tía de una amiga nuestra.
Amparo, cállate.
A ver, ella la llamó para decirle que necesitaba salir de aquí.
Lo siguiente que supo es que estaba enferma,
por eso sospechamos de vosotras.
-¡Amiga!
Desde luego,
yo no sé por qué las monjas tenemos tan mala imagen.
Hombre, lo de los niños robados ha hecho mucho daño.
-A ver, sí que tenemos culpa de su ausencia.
La mujer tenía un sueño desde hace años
y no quería morirse sin cumplirlo.
Y nos pidió ayuda.
Pero no nos dio más detalles.
Solo sabemos que tenía que estar fuera el fin de semana
y, entre todas, juntamos unos dinerillos
para que pudiera pagarse la pensión y sus cosas.
Monjas, bragas sexis, pensión... Es que yo no entiendo nada.
Le dimos un móvil, eso sí,
pero, como no se entiende bien con él, no nos lo coge.
¿Y no sabéis nada de ella desde que salió?
-Os parecerá bonito... Ayudando a una monja tránsfuga
y con un negocio erótico a las espaldas.
¡Vais a estar limpiando las baldosas del claustro
hasta que se os caigan las uñas!
-Madre, que nosotras solo queríamos ayudar.
-Pues ¡menuda ayuda!
¡Ahora vamos a tener que llamar a la Policía y todo!
A saber en qué suburbio se habrá metido la pobre Herminia.
Déjenos buscarla a nosotras, madre.
Por favor...
(GPS) "Al llegar a la esquina, gire a su izquierda".
"A su otra izquierda".
Al final tendremos que agradecerle a Vicente
que te haya instalado la aplicación esa.
"A 20 metros habrá llegado a su destino".
-¡Ahí está! ¡Es ella!
¡Tía, por Dios!
¡Ay, por Dios! Pero ¿qué hace aquí?
No sabe el susto que me ha dado.
-Ay, perdona. Perdona, Manoli, hija.
Yo... Yo no quería asustarte.
Solo quería reunirme con ellos.
¿Con quién?
¿Con los ángeles?
Con Ángeles, con Dioni...
Hija mía, los Camela son divinos.
Ah.
-Pero, tía, ¿por eso ha liado todo esto en el convento?
Espero que, por lo menos, le haya merecido la pena...
-(LLORA) No. No he podido entrar.
No quedaban entradas para ningún concierto.
He tratado de ir a la reventa,
pero no tenía bastante dinero.
Y nadie se apiadó de mí.
-Ay, tía, por Dios, pero no me diga esto, por favor.
-¿Y estas quiénes son?
Nosotras somos de Talavera,
y hemos ido al convento camino de Zimbabue.
Corta el rollo, no hace falta que sigamos fingiendo.
Hija, no te pongas así.
Tampoco pasa nada por alargarlo un poco.
Chicas, tenemos que volver al convento.
Sor Herminia, de verdad, están muy preocupadas por usted.
Volvamos.
Hay que volver.
Vamos...
A ver, que la ayudamos... Eso es.
-No me vuelva a dar esos sustos, por favor.
Anda, la que ha montado.
Si le gusta Camela, pues le gusta Camela.
-Pues sí.
Sí, me gusta Camela.
Vaya, por Dios.
(Concierto)
Hora de la muerte: entre las 22:00 horas y las 4:00.
"Causa: infarto de miocardio".
"No se observa en el cuerpo
ningún indicio que provocara su deceso".
Sí, Belinda... -"Voy de camino".
Ay, me está entrando una llamada, Sí, ahora nos vemos.
Dime, José.
-"¿Has firmado el contrato?". -¡Pues claro! Está todo firmado.
-"Dime los nombres". -Lo diré con una cámara delante.
-"¿Me las estás jugando?". -¡Que no! ¿Quieres un nombre?
Te lo voy a decir. ¡La líder de las tipas esas...!
(Golpe)
(Ruidos)
Mamá, ¿se puede saber qué haces?
Café.
¿Café?
¿Para qué?
A ver, ¿tú no tenías un examen de Historia mañana?
Pues quedan cinco horas para estudiar.
Y como que me llamo María Teresa Soldevilla
que vas a aprobar. Te dije que lo voy a dejar.
Y yo te digo que nanay.
Cielo, tú vas a acabar tus estudios.
Y yo también.
Voy a volver a clase.
Una cosa tienes que saber desde ya.
Los Soldevilla no se rinden nunca.
Pilla tu taza.
¿Por dónde empezamos? ¿Los reyes godos?
Mamá, eso ni siquiera entra en el temario.
Bueno, ¡yo qué sé! Tú dime y yo te ayudo.
¿Tienes azúcar?
Ahí está.
Da un poco de yuyu esto, ¿no?
No creáis que yo a las monjas les tengo mucha simpatía...
Es por tu tía. Ya.
¿Qué pasa?
Nada.
Que hacía tiempo que no me sentía como aquí...
Necesitada.
Amparo...
Que... ¿Sí?
Es que llevo días intentando contarte una cosa.
Que he hecho algo horrible y no sé cómo decírtelo.
Amparo... Te llaman.
Venga, mujer, que te estamos esperando.
Vamos, ponte allí en medio.
-Perdón, ¿es aquí donde vive sor Herminia?
Ah, está aquí.
-No me lo puedo creer, son Camela.
¿Cómo lo habéis conseguido? -Discúlpenos por el retraso.
Nunca subestimes a una señora del hampa.
Pero ¿cómo habéis venido?
-Hermana, tú sabes que los caminos del Señor
son inescrutables. -¡Ay! ¡Ay!
-Sois la hostia, Mayte.
# (MONJAS) ...los redimidos
# y todos alababan al Señor.
# Unos soñaban, otros cantaban
# y todos alababan al señor.
# Alabaré, alabaré... # Alabaré... #
# Alabaré a mi señor.
# Alabaré, alabaré... Alabaré, alabaré...
# Alabaré a mi señor. #
(JUANJO) Hola, señor, ¿qué tal?
No, aún no se sabe nada. Sigue igual.
Dicen que, si supera las primeras 24 horas,
es buena señal.
Hombre, hecha un cuadro, señor, ¿cómo va a estar?
No puede hablar por teléfono, ya se lo he dicho, está en coma.
No sé, los médicos no me dicen nada y...
¿Hola?
¿Hola?
(Móvil)
(Gimoteos)
Belinda.
¡Belinda!
¡Belinda!
¡Belinda!
(LLORA)
¿Dónde estás, hija de puta?
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