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¿Begoña?
Begoña, ¿has vuelto?
¡Aaa! ¡Hija de puta!
¡Aaa!
¡Aaa!
¡Quiero saber toda la verdad!
¡No!
Anabel, cálmate, por favor.
Que no quiero calmarme.
¡Aaa!
Soy tuerta por tu culpa.
¡Quiero saber toda la verdad, Mayte Soldevilla!
¿Matasteis a Elvira?
¡Yo! ¡Yo maté a Elvira! ¡Yo la maté!
¡Aaa!
¡Ah!
¡Ah!
¡Para! Para, te lo pido por favor. Esto es una locura.
¿Qué le hiciste?
Suelta el cuchillo, nos vamos a hacer daño.
¿Que qué le hiciste?
Fue un accidente.
¿Cómo se mata a alguien por accidente?
No la maté yo.
Fueron tus amigas, las sicarias, ¿verdad?
Sé que están metidas en el ajo.
¿Cómo sabes eso?
Baja el cuchillo. Te lo cuento.
Elvira se presentó aquella noche en casa de Amparo.
"Ninguna la esperábamos".
"Yo hacía la demostración de la Turbothunder y la máquina explotó".
"Le rebanó el cuello".
"Nos dio miedo ir a la Policía".
"Nos deshicimos del cuerpo".
El problema vino cuando unos sicarios nos contaron
que a ellos los habían contratado para matarla.
Fui a ejecutar el plan, pero se adelantaron.
Dime.
-Te la has cargado o no?
"Suponemos que Pedro, ¿quién si no?".
¡Jódete!
Y eso... eso nos ha metido en un montón de líos.
Tú ni te lo imaginas, Anabel.
"Secuestraron a Lourdes".
"Organizamos una timba ilegal para poder pagar el rescate,
pero no funcionó". ¡Cuatro!
"Entonces, atracamos un bingo". ¡Chachán!
50 000.
Quería dejar este paquete para un compañero.
"Y Arturo se enteró de todo".
Déjame que lo explique.
Vámonos a comisaría. Te lo pido por favor.
"Y secuestramos la ambulancia con él dentro".
¿Qué hemos hecho?
"Pero nosotras no lo matamos".
Arturo, lo siento.
Eso te lo juro.
"Fue Carmona".
"Ella es la jefa de los mafiosos
y por ella nos metimos en las peleas ilegales".
¿Y esa señora... masacró la comunión de mi hijo?
"Esa mujer ha sufrido mucho y por mi culpa".
Mayte, la vida es una mierda. ¿Sabes quién está peor que tú?
Todo el mundo. Que yo tengo cáncer, estúpida.
Tú eres... eres... ¡Amparo! Soy Amparo, tu mujer.
¡Eres una asesina!
Relájate. ¡Ayuda!
(Sirena)
Quiero volver. No te he escuchado.-
Quiero mi puesto.
(Disparos y gritos)
Esta zorra, que quería mis kiwis.
-Señor, todas coinciden en el AMPA. -¿Qué?
Es que esto es de locos.
Tiroteos, secuestros...
Y no hace falta ser muy lista para darse cuenta
de que esos tíos se equivocaron
y querían matarte a ti y a tu familia
¡y no a la mía!
Lo siento.
Mucho.
Y más lo vas a sentir cuando os metan en la cárcel
porque pienso denunciarte
ahora mismo.
Lo entiendo.
(Teléfono)
(LLORA)
(Teléfono)
"Hola, Mayte".
No, Begoña. Yo... Perdón, no puedo hablar ahora.
"Estoy en el hospital".
"Me estoy muriendo".
(CUELGA EL TELÉFONO)
Perdóneme, pero estoy un poco afectado.
No sabía que Elvira había fallecido.
Pensé que había desaparecido y ya está.
-¿Quién cree usted que querría matar a Elvira?
-¿A Elvira?
Cualquiera.
Una así, de pelo rizado, muy morena de piel.
No me extraña que sospechen de la gente del AMPA.
-Vamos, que esto es siempre una jauría.
-Y esos niños...
con esas madres...
-Claro que han llegado a las manos y se han dado puñetazos.
-No te puedes ni imaginar.
-Yo pasaba.
No se pueden imaginar.
Perdone que no le haya hablado de usted.
Muchas gracias. A ver, señora Serrano.
-Inspector, tengo que contarle algo. Es urgente.
-Perfecto. Cuando llegue su turno.
-¿Cómo que mi turno? ¿Qué turno?
-Interrogamos a los miembros del AMPA.
Todo lo que pasa en el barrio pasa por allí.
-Pero es que esto es muy importante.
-Que sí, que, cuando llegue su turno, me lo cuenta.
-¡Vámonos! -Pero ¿cómo que mi turno?
¡Pero qué pandilla de in...! -Mamá.
-Hola, cariño. ¿Qué haces aquí?
-Papá me está haciendo el DNI. Nos vamos a París.
-¿Cómo que a París?
¿A Eurodisney?
-He pedido el traslado.
Quiero que Roberto se distancie de lo que ha pasado...
y de este barrio.
-¿Cómo pudiste dejar que me pasará eso en mi comunión?
Iba a ser el día más feliz de mi vida y tú lo arruinaste.
-Cariño, yo... -¡Te odio!
Con papá hubiera pasado una comunión en condiciones.
-Espera. Cariño, espera.
-¿Te sorprende?
Le encañonaron con una pistola,
mataron a sus familiares a sangre fría.
El psicólogo dice que no debería culparte, pero... ¿cómo no hacerlo?
Nuestro hijo de 8 años vive medicado,
así que hazle un favor
y aléjate de él para siempre.
-Lourdes.
Anabel ha venido hablar con el inspector
y, de pronto, se ha ido como si la hubiera picado un bicho.
¿Qué coño está pasando?
Escúchame, escúchame.
Vicente, ¿por qué me miras así?
¿Qué pasa?
Amparo está en la cárcel.
(Música de tensión)
A ver, Amparo está muy mayor para estar en la cárcel.
Tiene que estar asustadísima. "Pues imagínate".
¡Ay, tan sola!
"Yo salgo en nada y voy para allá, pero pitando".
Vale, vale. Yo también. Te voy contando, Lourdes.
"Mayte, que no te preocupes por Anabel".
"No ha dicho nada de lo nuestro".
"Te dejo que tengo lío".
¿Qué? Parezco un cuadro, ¿no?
Un Picasso, vaya.
Eh... No, no, pero ¿para qué te maquillas?
¿Porque estoy fea?
Sí, ¿quién lo dice?
Los espejos lo dicen, Mayte. Los espejos.
¿No te duele todo de dormir ahí?
No.
¿Dónde tienes ese color de labios granate que te queda tan bonito?
No lo sé.
Me encuentro muy mal.
¿Quieres que llame al enfermero?
No, no. Yo lo que quiero es que pase rápido.
Cuando mi madre enfermó, estaba fatal.
Tenía una mala hostia que yo pensaba:
"Que se muera".
"Pues si se tiene que morir, que se muera y pare de joder".
Yo no quiero ser un lastre.
Tú no eres un lastre.
Sí, un poquito sí, a ver. ¿Por qué estás aquí tú?
Porque soy tu amiga.
Y te quiero.
No lo encuentro, pero este también está bonito.
Begoña, tengo que irme un momento. Han metido a Amparo en la cárcel.
Quieren que declaremos todas en comisaría.
Ya está.
Nos han pillado.
Joder, qué faena, ¿no?
Ve, ve, tranquila. Yo no me muevo de aquí.
Lo siento, cariño. Vuelvo enseguida.
Cuídamela.
-¡Qué asco de día!
¿Qué ¿Cómo va todo por aquí? ¿Mmm?
(MEGAFONÍA) "Doctor Fuertes...". -¡Anda!
¿Qué te vas de fiesta o qué?
-Oye. -¿Mmm?
-¿Tú me podrías conseguir un ordenador?
¿Sabe algo de la pistola que encontraron en el colegio?
-No.
-¿Qué es esto?
-Yo no sé nada.
-No sé qué coño está pasando.
-Y no voy a culpar a nadie. Obviamente.
-¿Qué nos meten en la cabeza?
-Pero, si van ustedes a interrogar a Mariví,
pregúntenle a ella.
Pregúntenle.
María Victoria Expósito.
-Ella. -¡Ah!
-Tiene que acompañarnos a comisaría. Queda detenida.
-Pero ¿por qué? ¡Si yo no he hecho nada!
-Hombre, algo habrás hecho.
No creo yo que te lleven si no has hecho nada.
¿De qué se le acusa?
-No puedo darle esa información, señora.
-De posesión ilegal de armas, ¿verdad?
Ya me imagino, ya.
-¡Zorra! ¡Puta!
-Es mejor que no digas nada o todo podrá usarse en tu contra, cariño.
-¡Puta!
-¡Carmela!
Me encanta la paloma. ¡Pero qué bonita!
Pero si parece que va a echar a volar.
¡Huy, qué mona!
Y aquí está todo.
-"Apližna".
Perfecto.
Mis socios estarán con las putas a las doce de la noche
en el puente de Santa Brígida.
Muy cerca del río.
-Perfecto. A las doce.
-¿Y quién recoge a las putas?
-Mis nuevas empleadas.
Son mujeres también, así que no levantarán sospechas.
-¿Mujeres?
Pues que sean puntuales
porque, ya sabes, Vladimir, si no están se las lleva de vuelta
y tú te quedas sin putas y sin dinero
Ya sabes cómo va esto.
-Que sí, que no soy nueva.
Anda, sal y tómate un vodka. Tenemos uno buenísimo.
-¡Carmona! ¿Tú de dónde vas a tener vodka bueno?
¡Ay! -¡Ay! "Spasiba".
¿Qué mierdas está pasando en el barrio?
-Nada. Está todo bajo control.
-Ah, ¿sí?
Permíteme que me ría para que veas la poca credibilidad que tienes.
¡Amas de casa armadas!
¿Con putos rifles?
-Yo no sé nada de eso, Carmona.
-Pues está pasando en el barrio.
Amas de casa pegándose tiros en pleno supermercado.
-Vamos a investigar y averiguar lo que está pasando.
-¡No!
Lo que vais a hacer es retirar todas esas pistolas del mercado.
No me puedo permitir que haya otro grupo armado en la zona.
Se podría convertir en una amenaza.
¡Ah! Y conseguidme un minibús.
Tengo una misión para Mayte y sus chicas.
-Pero nosotros podemos hacer la misión tranquilamente.
-No. No podéis.
"Hola, soy Mayte. Ahora no puedo atenderte. Deja tu turbomensaje".
¡Joder!
Localizadlas.
Que estén a las doce en el puente de Santa Brígida.
No quiero retrasos.
-Ya las localizamos, ya.
(Timbre)
(Puerta)
¡Amparo! ¡Chicas, chicas, lo siento!
¿Qué ha pasado?
¿Qué no ha pasado?
Alfonso, mi marido, se despertó.
Qué bien, Amparo. Enhorabuena.
No, Virginia, no.
Llamó a la Policía y tuve que escapar.
Porque lo sabe todo.
Yo os estuve llamando por teléfono, pero ninguna me contestasteis,
así que estuve como una vagabunda por las calles.
¡Qué cabronazo!
Y te pillaron.
Peor.
Pedí ayuda a mi hermana, pero me traicionó.
Yo se lo conté todo para que me ayudara y me envió a la Policía.
Si es que debía de habérmelo imaginado.
Esa víbora siempre estuvo enamorada de mi Alfonso.
Perdona.
Amparo, lo sentimos muchísimo.
¡Chist!
Tenéis que sacarme de aquí.
Claro que sí, por supuesto.
Chicas, están llamando a declarar a todos los miembros del AMPA.
Pero ¿por qué?
¿Cómo que por qué? Porque ya huele.
Dos presidentes del AMPA asesinados
y un tiroteo en una comunión de un niño que va al colegio,
y otro tiroteo en el supermercado del barrio.
Nos están acorralando y en nada nos van a llamar a declarar.
Van por orden alfabético,
así que tenemos que pactar una versión de los hechos.
¿Qué vamos a decir? Eso se hace con juramento, ¿no?
A ver. Todas vamos a decir lo mismo.
Sí.
Que fue Anabel, básicamente.
A ver. Esto ha sido idea de Vicente.
Hemos estado escribiendo guiones toda la noche.
No, no, no, no, Lourdes.
No podemos acusar a esa mujer.
Suficiente ha tenido ya.
Que está tuerta.
¿No podemos darle una vuelta, inventar algo?
No, no, no podemos. Es ella o nosotras.
Además, que no la vamos a acusar directamente.
Vamos a insinuar que está loca y qué estaba obsesionada con Elvira.
No sé.
Lourdes, después de todo lo que le hemos hecho a la pobre.
A ver, que casi te mata con un cuchillo.
¿De verdad que hizo eso? Esa tía está loca.
Y 200 euros de cerrajero.
Que me reventó la cerradura la muy...
A mí el plan de Lourdes me parece muy bien.
Es nuestro último cartucho.
Meter a una inocente aquí me parece una cabronada.
Oye, que yo también soy inocente.
A ver, a ver.
Cuando me inscribí en la Asociación de Padres y Madres de Alumnos,
jamás pude vaticinar que...
¿Cuando me inscribí?
¿Vaticinar? No sé qué quiere decir eso.
Bueno... Lourdes, yo no hablo así.
Lo voy a hacer mal.
A ver, vamos a ver. Lo leo con cariño, Lourdes, y después hablamos.
Yo me tengo que ir al hospital.
Han dejado ingresada a Begoña.
Dicen que... Bueno, que le queda poco tiempo.
¡Ay! Mayte, lo siento.
¿Y podemos hacer algo nosotras?
¡Ay, sí!
Venid conmigo a verla.
Está muy sola. Da mucha pena.
Sí, claro. Claro que sí, venga.
¡Vamos!
Amparo, te vamos a sacar de aquí.
"Falsas y mentirosas".
Eso es lo que son las mujeres del AMPA".
-Siempre andan cuchicheando con sus historias y sus secretitos.
-A la más mínima, te la clavan por la espalda y... ¡Zas!
-Una día dicen una cosa, otro día otra.
-No saben lo que es el compañerismo.
-¡Unas víboras! -¡Unas bichas!
-¡Gentuza! -Una pena.
(Timbre)
¡Lo que me faltaba! Llamadas perdidas del burdel.
(Teléfono)
(Teléfono)
¿Sí?
Soy Mayte, sí.
Tenía unas llamadas, pero lo tenía en silencio.
"¿Pasa algo?".
No pasa nada, Soldevilla.
Ha sido cosa mía, que me he equivocado.
Vale.
"Gracias". Adiós.
-¿De qué cojones va esto?
-Ellas nos han jodido el curro.
Pues ahora las vamos a joder nosotros.
-Yo no quiero historias con Carmona. -¡Chivo!
Esto queda entre nosotros.
Pero ¿no..., no las has denunciado entonces?
-No. Cambio de planes.
-¿Y qué planes son?
-Quiero que me ayudéis.
-Mira, cariño. Yo te ayudo en lo que quieras
siempre que no tenga que ver con Carmona.
No sabe que este está vivo y si se entera...
-Desi, Desi. -¿Qué?
-Que no seas bocas, mujer. -Anabel, compréndelo.
-De Carmona me encargo yo.
Lo que quiero pediros es otra cosa.
-Falta grave por fumar.
-No.
¿Y será verdad?
¡Joder, Arancha! Pero ¿esto por qué? ¿Esto lo haces con tu madre?
-Hazme un bocadillo, unas bravas, un algo, tengo hambre.
-¿A qué estás jugando, hija?
-A nada.
-Tú te crees que yo soy tonto.
Yo sé que fumas, pero nunca te han pillado.
¿Qué quieres demostrar con esto?
-¡A nadie le importa una mierda lo que pensemos!
Decidís por nosotros y nos jodemos. Yo estaría mejor con mamá.
Y ya no por ella, por mi habitación, con mis putas cosas.
Decís: "Compórtate como una adulta y te trataremos como una adulta".
Y yo creía que me estaba, yo qué sé, encarrilando,
pero nadie me ha preguntado.
-Tienes razón.
-¿Qué?
-Que tienes razón.
Tú ya eres mayor y deberíamos haberte preguntado.
Entonces, ¿qué? ¿Tú qué piensas?
-Que en este bar se comía mejor cuando estaba Manoli. Eso pienso.
Voy a mear.
Qué silencio, ¿no?
¿Habéis terminado ya las pancartas?
¿Qué pasa?
"Juani puta fanática,
déjanos en paz".
"Juani,
puta fanática,
déjanos en paz".
Muy bien, perfecto.
¿Y quién es la autora de este bonito haiku?
Como siempre. La cobardía os paraliza.
No me lo esperaba de ti, Consuelo.
Vamos, de ti, de verdad te digo, que para nada.
No me lo esperaba.
Guau.
¿Todas?
¡Vaya!
Yo solamente he querido siempre ayudaros.
Impedir que violaran a vuestras hijas,
que masacraran a vuestras familias,
pero, mira, si preferís el riesgo, todo vuestro.
-Juani, se acabó.
No queremos acabar en la cárcel como Mariví
ni que nos disparen en el supermercado.
La Policía está investigando. No queremos eso.
Nos vamos a deshacer de ellas.
-¡Qué fuerte, Montse!
¡Qué envidia me has tenido siempre, hija!
¿Qué es lo que quieres? ¿Mi puesto?
-No. Que las cosas vuelvan a ser como antes.
Y sí, han pasado cosas muy fuertes, pero es que antes no tenía miedo.
Y ahora sí.
-¿Le vas a hacer caso? ¿Le vais a hacer caso?
¡Hombre, no! ¡No!
¿Adónde vais?
No podéis iros, ¿eh? No podéis iros.
No te puedes ir.
¡Paqui!
Ni se te ocurra.
¡Paqui!
Estela, que eres mi prima, que te dejé 35 euros para el comedor.
¡Estela!
¡Desagradecida!
¡No sabéis quién soy yo! ¡No sabéis quién soy yo!
Bueno, venga, sí. Tú sabes subir esto a internet, ¿no?
-Ten paciencia porque igual tarda la vida.
-¡Ah! Pues de eso ya me queda más bien poco.
(LLAMAN A LA PUERTA)
¡Pero bueno! Mira qué guapa te has puesto.
Mira qué maja.
Como yo no tengo amigas, me presta las suyas.
-¡Hale! Hasta luego.
De eso nada, ¿eh?
Hemos estado en tu casa con un policía moribundo y un secuestrado.
Eso, quieras o no, crea vínculo. ¿O no?
También es verdad.
Nada, que veníamos solo a darte un besito.
¿Cómo estás?
Pues ya ves, hija, en las últimas.
¡Hala! ¡Qué bruta es! ¿Y qué?
¿No me comentáis nada vosotras?
¿Algún crimencillo que confesar o algo?
Bueno, Amparo está en la cárcel.
Sí, sí, sí. ¡Qué fuerte!
Siempre pensé que, tarde o temprano, pasaría una temporadita allí,
pero no, oye, mi asignatura pendiente.
Bueno...
Bueno...
Nosotras nos tenemos que ir.
Gracias.
De verdad.
Gracias.
Por ayudar a Mayte y por ayudarnos a nosotras.
Eres muy grande.
Y no solo lo pienso yo, sino que lo pensamos todas.
¡Hala! Gracias.
Adiós.
Mayte, tienes mucha suerte de tener gente que te quiera así.
Tus amigas son estupendas.
Tengo que pedirte un favor.
Claro, cariño. Sí, lo que quieras.
Quiero ir a despedirme de mi hija.
Pues yo diría que Virginia.
-No, no, no, no.
-Ella pudo tener motivos para matarla.
-No. -Sí, sí.
-No, yo no voy a señalar a nadie con el dedo. Está feo, ¿no?
-Ya lo creo.
-No quiero...
meterme en nada de esto.
-El día antes de desaparecer,
Elvira y ella tuvieron un conflictazo en el AMPA.
Se pelearon delante de todo el mundo.
¿Sabes a qué hora entrabas hoy?
Sí, perdona. Es que me he dormido.
Cuatro horas. Sí que debiste de trasnochar anoche.
Esto me lo voy a cobrar, Virginia.
Virginia, ¿me estás escuchando?
-Eres un hijo de puta. ¿Me oyes?
¡Eres un hijo de puta!
-No grites. -¿Que no grite?
¡Me da igual. Quiero que todos se enteren de lo mala persona que eres!
No sé qué mierdas le has dicho al juez, pero esto no se queda así.
-Voy a llamar a la Policía. -Me has jodido la vida.
-¡Virginia, llama! -¡Cobarde!
¡Que todos sepan que el encargado de Ahorra Plus es un pervertido
que abusa de sus empleadas!
¡Que no compren aquí, que no compren aquí, que es un pervertido!
¡Vale, vale, vale!
Espera, espera, espera.
Oye, toma, toma.
Son perfumados.
Mira, frutas del bosque pone.
Eh...
¿Te quieres sentar? ¿Quieres algo?
Dame cinco minutos, ¿vale?
Que sí, que sí. Si yo he hablado con las chicas, Vicente, pero...
Pues ya sabes cómo son.
"¿Lo vais a hacer?".
¿Les ha parecido bien el guion?
Hombre, bien, bien...
Vicente, lo de acusar a Anabel no les ha hecho ninguna gracia.
Ni a mí, ¿qué quieres que te diga?
Pero les he dicho que es la única opción que tenemos.
Que no lo echen a perder, ¿eh?
Estáis en el punto de mira.
¿Cómo?
Juani ha contado que el día antes de desaparecer Elvira
Virginia se peleó con ella delante de todos.
¿Ha dicho eso?
¡Joder!
No te preocupes que va a salir todo muy bien.
(TIMBRE) Lo estamos estudiando.
Vicente, te dejo que están llamando a la puerta.
¡Huy!
¡Jopé!
Remedios, ¿qué hace usted aquí?
Nada, que pasaba por aquí.
¿Sí? Bueno, no.
Que el Octavio me ha echado, está enfadado por acusarle de asesinato.
Ya le he dicho: "Coño, Octavio, tampoco tengas la piel tan fina".
Pero él, que nada, que me ha echado.
¿Estás cocinando?
Sí. Pues se te ha quemado.
¡Mierda!
¡Vaya! No se te da nada mal, Anabel.
-Pues no había disparado nunca.
-¿Ni en la feria ni nada? -Nada, nada, nada.
-¡Joder!
Eso es por tu mala leche.
Te hace ser como...
¿Cómo se llamaba? -¿Eh?
-La que me gustaba a mí.
-Ponme más latas. -Voy.
-La de las tetas gordas.
-¿Qué tetas, cariño? ¿Qué dices? -¡Lara Croft!
Siempre ha sido más arreglada.
-Quita que voy, ¿eh?
-Espera.
Tú sigue así, Anabel.
Apunta, mira bien adonde quieres dar
y aprieta el gatillo.
(Ladridos)
Pero ¿qué mierda le pasa a esto?
-No, no. Te has quedado sin balas.
-¡Joder! ¡Me cago...!
¿Estás mejor?
Yo estoy en el paro porque tengo pánico a que me vuelva a pasar.
Lo que no puede ser es que tú vayas a trabajar
y que te jodan la vida y que no puedas hacer nada.
¿Entiendes? Lo siento.
Y es que me sabe mal, pero ya no por mí,
sino por todas las chicas que pasarán por ese supermercado.
Todavía recuerdo su aliento pegado en la nuca. ¡Qué asco!
Primero me invitó a cenar.
Todavía me pareció hasta simpático.
Pensé: "¡Ay, mira! ¡Qué entrañable!".
En cuanto bajé la guardia, estaba...
magreándome
y haciéndome la vida imposible.
No te imaginas el suplicio que era ir a trabajar todos los días con él.
Sí que me lo imagino, sí.
Dijo que, si decía algo, que si me iba, diría que yo era una ladrona.
Es que no pude soportarlo más, es que al final...
Cedí.
Muchas veces es que no se esperaba ni a cerrar el súper.
Ponía siempre la misma canción para que no me escucharan gritar.
"Rosas rojas", un bolero asqueroso que cada vez que lo escucho...
¡Qué chapa te estoy dando! Qué va. No, no, no te preocupes.
Con él solo hay dos opciones.
O ceder o...
No, mentira. Solo hay una opción.
Yo no quiero ser bicha, pero, yo que usted, interrogaría a Lourdes.
-¿Eso está grabando?
-Creo que trabaja por aquí.
-Me juego el cuello a que el Gobierno está metido en el ajo.
-Señora, ¿insinúa que el Gobierno quien ordenó matar a Elvira?
-Elvira. Eso lo ha dicho usted.
-¿Sabe que Elvira tenía intención de desahuciarla
a ella y a su vecina Amparo?
Si alguien tenía motivos para matarla, eran ellas.
Se lo digo yo.
¡Mmm!
Qué bien sabe la tortilla. ¿Lleva ajo?
Ajá.
Pongo un dientecito de ajo picado para darle sabor.
Está muy rica. Me encanta.
Oye, ¿y la niña de qué va? No sabía que hacía teatro.
Hace de todo la Maricarmen.
No, no, no hace teatro.
Esto es para la función de fin de curso en contra de la violencia.
Pues vaya par para apoyar la causa:
una que entierra a su compañera y la otra que la tira al pozo.
¡Ay!
Que está mal reírse de eso.
¿Y usted cómo está?
¿Cómo voy a estar? Pues mal.
¿Dónde voy a ir a mi edad?
¡Ah!
Mejor me hubieran metido en la cárcel con tu amiga.
¿Qué hago yo ahora, Lourditas?
¿Me busco un piso de estudiantes para compartir habitación?
Yo a una residencia no voy.
No me veo. Usted no está tan mayor.
¿A que no? No.
Estoy pensando que...,
que a lo mejor se puede venir a vivir con nosotros.
A mí me haría muy feliz.
Gracias, cariño.
Yo es que esto lo voy a dejar porque no puedo enhebrar.
¿Sabes qué? Me voy a ir a pintar.
La pancarta.
Muy bien. Se me da mucho mejor.
Yo es que...
quería ser pintora, ¿sabes?
Ah, ¿sí? Mmm.
Pues mira esta. ¡Qué bonita la pintura!
De purpurina.
Yo no sé si esto es buena idea. ¿Por qué no volvemos al hospital?
Estoy en mi tiempo de descuento y quiero quedarme en paz con todos.
¿Estoy guapa? Yo me veo muy guapa.
Mucho, muchísimo. Pues venga, tira.
¿Y qué portal dices que es? Ese de ahí.
Oye, qué bien que al menos puedas despedirte de tu hija.
No me has hablado mucho de ella.
¡Débora Mínguez, sal al balcón ahora mismo!
¡Cagando leches!
¡Pero, Begoña, por Dios! ¿Qué haces?
Pues eso, quedarme en paz.
¡Débora!
¡Sal a la de ya!
-Pero ¿qué haces, mamarracha?
Que me estás jodiendo las azaleas. Como baje, te reviento la cara.
-Sí, claro.
¿Quién eres tú? Dile a Débora que salga.
Pero ¿qué Débora? Vive en el piso de al lado, gilipollas.
Voy a llamar a la Policía.
Vámonos, Begoña. Te lo pido por favor.
-¡Mamá! Pero ¿qué coño haces aquí?
-¿Que qué hago aquí?
He venido a decirle a todos que eres una zorra malcriada y una usurera.
-¿Que yo soy una malcriada? Pues adivina a quién he salido.
-Al cabrón de tu padre.
Sois los dos la misma puta escoria.
Si has sacado hasta su bigote, so fea
-¡Bruja!
-¿Bruja? Pues que sepas que la bruja se muere
y que no vas a ver ni un miserable céntimo de la herencia.
Te he dado todo lo que tienes, tía:
el piso, el coche, hasta esas dos tetas que te cuelgan.
Y tú me has tratado a mí como una puta mierda.
Muy bien. Pues ahora vas a tener que vivir con eso.
Hasta nunca.
No, bueno. Es una manera de despedirse.
Vámonos.
Próxima parada: Turbothunder.
¡Quita! ¡Así no es!
(Puerta)
-Buenas tardes.
¿Quién es la encargada aquí?
-¿Qué querías? ¿Cortarte las puntas?
-Perdona, pero mis puntas están perfectamente.
Vengo a por balas para mi Browning 9 milímetros.
-Esto es una peluquería.
Y creo que se ha equivocado de lugar.
Mira, bonita, no me tomes por tonta que no tengo el chichi para fallas.
Vengo de parte de Juani y quiero balas.
Muchas.
Bueno, pero ¿qué pasa?
-¡Me cago en la vieja!
Aquí están, tal y como nos ordenó.
Están todas, ¿eh?
-Para ser tan lista la cría, ni siquiera tenía contraseña.
-Bien hecho.
-Entonces...
¿Hemos recuperado su confianza?
-No seas imbécil, Berto.
¿Tú te crees que por traerme cuatro pistolitas va a cambiar la cosa?
¿Sabemos ya algo de las chicas?
-Esto... Sí, sí, señora.
La Soldevilla ha dicho que a las doce recogerá a las putas
y luego las traen aquí directamente.
-Perfecto.
¿Veis qué eficientes?
A ver si aprendéis de ellas.
Ya sabéis, que no se retrase.
He pagado mucho por esas zorras nórdicas para perderlas ahora.
Hala, podéis iros.
Tía, a ver, estos palitos de cangrejo a mí no me sacian.
-"Ay, nena, porque lo tuyo no es hambre normal, cariño".
"Es hambre de poder".
-Serás... (RÍE)
Oye, ¿tenéis las estadísticas del mes?
-Hola, cariñete.
La zorra ha vuelto.
-Begoña.
¿Qué...? ¿Quién os ha dejado pasar?
¿Y tú no estabas muerta?
-Eso quisieras tú.
Mayte, ayúdame.
Bueno, veo que has redecorado todo el despacho, ¿eh?
-Ajá.
-Pero todo todo todo.
Bueno, incluso has puesto una caja ¿con arena para gatos?
No te hacía yo amante de los animales.
¿Dónde está el minino? -No hay minino.
Es un jardín zen, ¿vale?
Favorece la meditación y la serenidad.
Este sitio estaba cargado de energías negativas.
-Es muy curioso que me digas eso
porque, por primera vez desde hace tiempo, yo también me siento serena.
-Begoña, ¿qué coño haces? ¡Begoña, no!
¡No!
¡Aaa!
¡Dios, se ha meado!
Pero ¿cómo te atreves? Eso no es nada zen.
-Eres una sucia arpía y una trepa, pero ya no me importa.
¿Sabes por qué?
Porque he descubierto que hay un lugar en el infierno
para las mujeres que no ayudan a otras mujeres.
Así que prepárate porque vas a arder como la bruja que eres.
Y ahora coge tu puto jardín zen y medita eso.
Y yo no meo porque he ido al baño hace cinco minutos.
Medita eso también.
¡Madre mía! Has estado maravillosa.
Le has meado el jardín. ¿Dónde vamos ahora?
-A ningún sitio.
Llévame... Llévame al hospital, Mayte, por favor.
No me encuentro bien.
Claro.
"(Sintonía de "Sálvame")"
# "Sálvame, ven nadando a mí".
# "Sálvame, soy un náufrago". #
-Hola, Chari.
-¿Juani?
¿Qué haces aquí?
-Qué suerte has tenido, te ha tocado la habitación con vistas.
Las del otro lado son... deprimentes.
Necesito tu ayuda, Chari.
El contra-AMPA se rompe.
Las chicas se han rebelado y ahora quieren entregar las armas.
Necesito que hagas una llamada a la unión.
Habla con ellas.
A mí no me escuchan.
Tú eres mi último recurso.
-¿Solo has venido a decirme eso?
-Eso...
y que sigas guardando nuestro pequeño secretito.
Nos están interrogando a todas.
Intentan averiguar quién es el responsable de la muerte de Elvira
y creen que el AMPA tiene algo que ver con eso.
Si se enteran de que hay un grupo de mujeres armadas en el barrio,
Dios sabe lo que se podrían imaginar.
-¿Cómo tienes la vergüenza de pedirme eso?
Que me han disparado, casi pierdo una pierna.
-Que ya lo sé, Chari.
Y no sabes cuánto lo siento.
¿Estás bien? Yo te veo estupenda.
-¡Fuera de aquí!
No quiero ser cómplice de esta mierda.
Dile a la chiquita de la peluquería que me devuelva el dinero.
No quiero ver un arma en mi vida.
-Mujer, no hay que ser tan drástica.
Un error lo tiene cualquiera.
Y lo importante ahora es que nos mantengamos unidas.
-Estás loca. Estás como un jodido cencerro.
¡El barrio es seguro!
Que las peligrosas somos nosotras. ¿Cuándo te vas a dar cuenta?
¡Nos estamos disparando unas a otras!
No sé cómo nos dejamos convencer.
-Porque os sentíais igual de vulnerables que yo.
Chari, que no se te olvide lo que sentías
al empuñar esa pistola.
Esa sensación de poder que te recorre...
-Sal de la habitación o llamo a la policía.
¡Fuera de aquí! ¡Enfermera!
-Chari, que te tranquilices. -No te acerques.
-Que no te acerques, Juani.
¿Te quieres sentir poderosa?
Pues coge tus puñeteras armas y te las metes por donde te quepan.
Toma, una pistola.
-¿Qué es eso?
En un hospital, no se pueden meter armas.
-Díselo a esta loca. ¿Quieres un puño?
Toma. Un puño americano. -Señora, guarde eso.
-¡Y una granada! ¿Para qué coño quiero yo una granada?
-Chari, tranquila.
Cariño, ¿dónde está la anilla de esa granada?
-Pues la habré perdido.
Mira, Juani. ¡Me tienes hasta el coño!
¡Yaya!
(SUSURRANDO) Yo no he dicho nada. Te lo juro.
¿Sabes qué? En la puerta había una señora sin dientes
y me ha preguntado si tenía caballo.
¿Cómo voy a tener yo caballo?
-Cariño, no... No se refería a eso precisamente.
¡Ay!
¿Cómo estás?
Bastante bien.
Vamos, que esto no es el Palace, pero... las celdas están limpias.
Y me han dicho que tienen un taller de costura.
-¿Te vas a escapar?
¿Sabes? Ayer vi una peli...
-Cariño, ¿por qué no coges tus ceras y le haces un dibujo a la yaya?
Te pones en esa mesita.
-Vale.
-Mamá, por favor, dime qué ha pasado.
Hija, prefiero no hablar de ello.
La Policía estuvo en casa revolviéndolo todo.
Me dijeron que papá había despertado y que tú habías ma...
Dijeron que habías matado a una señora.
A tu padre ni me lo nombres.
¡Qué mala leche ha tenido siempre el condenado!
Por él no te preocupes, ya le he cantado yo las cuarenta.
Pero ¿es verdad lo que dice?
¿Mataste a esa señora?
¡Ay, mira! No quiero hablar de esto ahora.
Es un tema complicado y mi abogada me ha aconsejado que no diga nada.
Es una chica muy maja, ¿eh?
Lesbiana.
Y feminista.
Son las mejores para estos casos.
¿Y qué más te ha dicho? ¿Te va a sacar?
Lo tengo chungo.
Pero yo soy optimista porque... de peores cosas he salido.
Mamá, yo lo siento mucho.
Siento cómo te he tratado últimamente con todo lo del niño.
Yo no sabía por lo que tú estabas pasando.
Me he portado como una gilipollas.
¡Anda ya! Bastante tienes tú.
Tú preocúpate de tus cosas: de ser actriz y de todo eso.
Mamá, soy puta.
¡Ay! Venga, hija.
Que tampoco es para tanto.
Que no, mamá. Que soy puta real.
Trabajo en el Medusa.
Sí, un local de gente muy poco refinada.
La cosa es que te vi allí con las chicas.
Necesito que me digas qué tienes que ver con Carmona.
¿Con Carmona? ¿Conoces tú a esa mujer?
Claro que la conozco, mamá. Es muy peligrosa.
Ya, ya. ¿Me lo dices o me lo cuentas?
Mami, por favor,
dime qué está pasando. Yo quiero ayudarte.
¿De verdad quieres saberlo? Sí.
A ver... A ver cómo te lo cuento.
¿Te acuerdas que te hablé de una mujer, Mayte,
que es amiga de nuestra vecina Lourdes?
Bueno, pues es una chica del AMPA.
Y esta mujer vendía robots de cocina.
Muy peligrosos, ¿sabes?
¡Virginia, que estoy haciendo caja todavía!
¡Virginia, joder!
¡Virginia!
¡Virginia!
¿Se puede saber por qué coño has apagado las luces?
Ramón.
Quiero hablar contigo.
¿Dé qué narices quieres hablar?
He estado pensando mucho...
y...
Yo es que no puedo seguir así. ¿Así, cómo?
¿Como que te he dejo trabajar después de que tu marido me pegase?
¿Quieres que encima te trate como una princesa?
No, que...
Que no quiero más momentos como el del otro día.
Que no...
No es el ambiente en el que yo quiero trabajar
porque no estoy nada cómoda.
Y es que, además, yo sé que...
que tú tampoco quieres eso.
Porque sé que...
Yo sé que hay una parte de ti que no quiere hacerme daño.
Pero es que luego hay otra parte que quiere...
acostarse conmigo, ¿no?
¿Me equivoco?
Y por eso pues...
voy a...
Voy a ceder.
Pero necesito que me prometas que esto va a ser una vez.
Una sola vez y...
Y después toda esta historia habrá terminado para siempre.
Quiero que me lo prometas.
Prometido, sí, sí.
¿Y entonces?
¿No más acoso?
No más amenazas.
No, no.
Después, seremos solo dos compañeros de trabajo y...
Y no hablaremos del tema jamás.
No. Ni una palabra.
Vale.
Ramón, espero que valores lo que voy a hacer.
¡Ah!
Apriétame los huevos, apriétame los huevos.
¡Ah!
Begoña, ¿cómo te encuentras? Mal.
Mayte, ayúdame.
Si es que no teníamos que haber salido, que te lo he dicho.
Tú no te preocupes. Verás cómo ahora mejoras.
No, no, no, Mayte.
Yo ya...
Ya no voy a mejorar.
Pero ¿qué dices?
Mira, ahora te pongo el "Deluxe" un poquito.
Cierras los ojitos y... Mayte...
Gracias.
A ti, a ti por cuidarme tanto.
Anoche, con el intento de asesinato de la loca, ni te di las gracias.
Mayte...
Gracias por todo.
(Móvil)
(Móvil)
Amor, es que esto me sabe fatal, pero tengo que ir a comisaría.
Vuelvo en nada. Me toca declarar.
¿Tú estarás bien? Sí, sí, estaré bien.
No me voy a mover de aquí.
Vale, pues me voy pitando.
Pero cualquier cosa tú me llamas.
Vuelvo en nada.
Mayte...
(Puerta)
¡Hombre! ¡Por fin te has despertado!
¡Menuda siesta te has pegado!
(GRITA) No, no, no, no.
No grites, no grites. Nadie puede oírte.
Dime.
¿Qué se siente al estar al otro lado?
Sinceramente, me da pena haber tenido que llegar a esto.
Como ya te he dicho, me lo he pensado mucho.
Y...
Esto no puede seguir.
Así que es el momento de tomar medidas.
Drásticas.
(GIME)
¡Ay! Estás enfermo.
Pero, bueno, a partir de ahora, yo creo que ya...
Ya no vas a ser una amenaza.
Porque he decidido...
que voy a liberarte de tu enfermedad.
Te voy a hacer un favor...
a ti...
y a todas las chicas a las que has hecho daño
y a las que, desde hoy, se cruzarán en tu camino.
¿Tú sabes cuántas mierdas tenemos que aguantar todos los días
por putos machistas y enfermos como tú?
Y ya no hablo de violaciones.
¡Hablo de acoso, de abuso de poder, joder,
de puto respeto, Ramón!
(GRITA) ¡Mátame!
¿Qué, cómo? ¿Qué... Qué...? ¿Matarte?
No, Ramón, que yo no voy a matarte.
No, no, no, no. Eso no.
Yo no voy a matarte.
Yo voy a hacer algo mucho mejor.
Yo te voy a dar una lección.
Y es que...
cuando una mujer dice no,
es no.
Vas a ver de lo que es capaz el sexo débil.
¡Mierda!
(Música de baile)
Hola, corazón.
Bienvenida a la noche bollo de los martes.
¿Te pongo algo? -No, no, gracias.
-Tú eres nueva, ¿a que sí?
Pues, mira, hoy tenemos la bollería a mitad de precio.
Ya lo sé. Es de muy mal gusto, pero es iniciativa de la jefa.
Y, chica, ¿qué quieres que te diga? Las ensaimadas están que te cagas.
-¿Sabes dónde puedo encontrar a Carmona?
-Sí, mira. Ese es su despacho.
-Mira, lo he pensado mejor. Ponme un vodka doble.
¡Ramón!
¿Dónde coño estás?
Sal de una puta vez y no me lo pongas más difícil.
¡Sal de una puta vez!
¡Puta psicópata!
Podrás correr, pero no esconderte.
¿Dónde te crees que vas?
¡Ven aquí!
¡Ramón!
¡Ramón!
¡Mierda!
¡Ah!
¿Qué? ¿Qué?
¿Qué vas a hacer?
¡Ah, ah!
¡Hija de...!
¿Qué me ibas a hacer?
¡Ay!
¡Hija de puta!
(Disparo)
-¿El barrio es seguro? ¡Mi coño!
-¡Oh! ¡Ah!
-¿Estás bien?
¡Ah!
(JADEA)
¡Ay! Gracias. Gracias, Juani.
¿Y ahora qué hacemos con este?
-¡Zorras! ¡Os voy a matar!
Creo que tengo una idea.
(Ladridos)
(LLAMAN A LA PUERTA)
Adelante.
¿Tú quién coño eres?
¿Nos conocemos?
Me suena tu cara.
¡No me lo digas!
Te manda Lagarto.
Eres una de sus chicas, las que se dan de hostias.
Si vienes por el cerdo, dile que estaba delicioso.
Algo duro quizás.
Espero que ese puto adúltero aprenda que las infidelidades...
-Carmona, tenemos que hablar ahora.
-¿Tú qué coño haces?
-¿Dónde están mis armas?
-¿Qué armas? No sé de qué me hablas.
-No me toques las narices. Devuélvemelas.
-Esas armas están ahora en un lugar seguro.
Como comprenderás, no puedo permitir que andes con pistolas.
Son peligrosas y podrías hacerte daño.
Y tú no quieres eso.
-Eso no va a quedar así.
-¿Ah, no? ¿Y qué vas a hacer?
¿Pegarme?
¿Tú y cuántos más?
Lárgate de mi despacho.
Eres un estorbo para mi vista. Chao.
Hay que joderse la niña esta...
¡Ay!
¿Tardaremos mucho?
Yo tengo que volver al hospital.
Begoña está muy malita ya.
¡Virginia!
¿Os han llamado ya? No.
No todavía no. Creo que somos las siguientes.
¡Qué cara traes!
Bueno, os sabéis el guion.
Lourdes, no sé... Mayte, por favor.
Sabes que es la única oportunidad que tenemos. Lo sabes.
Además, que hemos hecho cosas peores.
No, como esto no. ¿Cómo que no?
Robaste una ambulancia.
Y dale con la ambulancia, que eso fue...
impulsivamente.
Pues vas impulsivamente
y dices que Anabel está loca y la quería muerta.
Eso no está bien.
Genial. Hacéis que parezca yo la mala de la película.
Haced lo que os dé la gana.
Gracias. -De nada.
-Anabel Sorolla.
¡Joder!
Esta mujer se pasa el día aquí y ahora no está.
En fin.
Sanguino, Soldevilla y Torres.
Solo quedáis vosotras. ¿Quién pasa primero?
Torres, por favor.
Por ahí.
¡Ah!
No va a llegar a tiempo.
Pero no te preocupes.
Yo no voy a moverme de aquí.
Sabía que vendrías.
-Lo que has hecho es muy bonito.
Ella todavía no lo sabe, pero...
Cuando por fin se entere, te lo agradecerá toda la vida.
-¡Venga!
No seas ñoña.
-Mírate.
Al final te diste los reflejos.
¿Ves qué bien?
Tú que decías que no te atrevías.
Te ha sentado bien la muerte.
-Tengo miedo.
-Lo sé.
Pero no debes tenerlo.
Esto solo es un paso más.
Piensa en todos los que has dado durante este tiempo.
Cuando te conocí, no eras más que una pija arrogante.
Y ahora... eres toda una señora del AMPA.
-Hasta he robado... He robado un bingo.
-Sí.
Ya lo sé.
Si has hecho muchas cosas. -Sí.
-Pero ahora tienes que descansar.
Estás agotada.
-Sí.
¿Me va a doler?
-No.
-¿Te puedo abrazar?
¿Por los viejos tiempos?
-¡Mira que eres bollera!
¿Está bien? ¿Quieres un vasito de agua?
No, gracias.
Perfecto. Comencemos entonces.
Si no le importa, voy a proceder a grabar nuestra conversación.
¿Da su consentimiento? Sí, sí, sí.
Bien. Preguntas a Virginia Torres,
miembro de la Asociación de Padres y Madres de Alumnos
del colegio Gloria Fuertes. Bien.
Díganos, Virginia.
Desde que forma parte del AMPA del colegio de su hija,
¿ha sido usted testigo de alguna actividad irregular
o de algún comportamiento sospechoso
que pudiera estar relacionado con la desaparición de Elvira Navarro?
Sabe usted que tiene que decir la verdad y nada más que la verdad.
Sí, sí, sí. Bien.
Verá.
Perdón.
Eh...
Cuando me inscribí en la Asociación de Madres y Padres de alumnos,
yo jamás
podía vaticinar que...
los acontecimientos que sucedieron en esas cuatro paredes.
("But I know", Red Carpet)
¡Ah!
Y eso es todo lo que... le puedo contar.
Ya veo.
Pero hay algo que no entiendo.
Tanto usted como sus amiguitas coinciden en que esa mujer, Anabel,
no estaba muy bien de la cabeza
y que podía tener un móvil pasional para matar a su amiga.
¡Qué casualidad!
No obstante, entra dentro de lo posible.
Pero, entonces, ¿cómo explica que el último post de Elvira
se publicara desde el ordenador de su hija?
¿Cómo?
El departamento de Informática nos ha enviado los informes esta tarde.
Pero... ese ordenador se rompió.
Eso no importa. La IP coincide.
Y hemos podido comprobar la factura de compra.
Yo...
quería continuar con el legado de Elvira porque era mi mejor amiga.
Basta ya del puto cuento ese de las amiguitas.
Todo el mundo en el AMPA sabía que se odiaban
y que quiso boicotear su demostración del robot de cocina.
¿Era Elvira una amenaza?
¿Vio peligrar su puto trabajo y por eso la mató?
No.
Yo...
solo...
-Señor, tiene que ver esto.
-Ahora no, Gámez, coño. -Señor, hágame caso.
Señorita, ¿me deja? ¿Yo? Sí.
Este vídeo se ha subido hoy desde el hospital Virgen del Remedio,
pero no se ha hecho viral hasta ahora.
-"Ahora acuérdate de mirar todo el rato a la cámara y no a mí".
"¡Venga!".
-"¿Seguro que me favorece la luz?". -"Sí, está de puta madre".
-"¿No lo haríamos mejor cerquita de la ventana?".
-"Tírale".
-"Bueno, tú eres el que entiende de esto".
A ver.
Hola. Me llamo Begoña Cepeda.
Y quiero confesar que...,
que soy una asesina.
"Hace un par de meses, maté a una mujer, a Elvira Navarro".
"La podéis guglear y lo primero que os sale es su blog".
"La verdad es que yo no la podía ni ver".
"Trabajaba para mí y la muy hija de puta me quería quitar el puesto".
"Los que me conocéis sabéis..."
"Sabéis que tengo un pronto muy mal gestionado".
"En mitad de una acaloradísima discusión,
la cosa se nos fue de madre y me la cargué".
"Tampoco fue muy difícil, no, porque ella, la pobre, era paralítica".
"También hay paralíticos con muy muy mala hostia".
"Primero la degollé accidentalmente con una Turbothunder".
"No se os ocurra comprar esa mierda de robot".
"Es un arma superpeligrosa".
-No. -¡Será hija de puta!
-"A las pruebas me remito".
"Los acontecimientos tuvieron lugar en la cocina de mi amiga Amparo,
gran binguera y mejor persona,
lo que hizo que le cayera el muerto".
"Por eso estoy aquí ahora intentando...
de alguna manera enderezar este entuerto".
"Lo único que yo pretendo con esta grabación es que se haga justicia
y que esta historia no se lleve más gente inocente por delante
porque ya está bien".
Porque yo, Begoña Cepeda,
soy la única y última culpable de todo lo que pasó".
"La última responsable".
"Yo maté a esa mujer".
"Yo me cebé con el taladro".
"Yo la descuarticé, la enterré, hasta robé el bingo aquel".
-¿Un bingo?
¿Qué bingo? ¿De qué habla esta señora?
-"Exceptuando lo del bingo...". -Calla, coño.
-de todo lo demás no...
No os podéis imaginar cuánto me arrepiento".
"Sí, porque, si algo he aprendido de toda esta historia,
es que yo estaba muy equivocada".
"Elvira no merecía aquello que le pasó".
"Por muy zorra que fuera".
"Las mujeres no somos enemigas".
"Eso nos han querido vender".
"Eso es mentira". Ya está.
¿Y Virginia?
No ha podido venir, que tenía una cosa.
"No es fácil ser mujer".
"El mundo es un lugar cruel, más cruel para nosotras".
"Y por eso debemos estar muy unidas".
"Los malos son muchos, son fuertes".
-"Tus chicas no se presentaron".
"Acabas de perder nueve putas y 30 000 euros".
-(GRITA)
-Yo siento que...,
a pesar de todos mis errores,
me marcho habiendo pertenecido a ese otro bando".
(Risas)
"Y nada, chicas, eso es todo".
"Espero que podáis perdonarme".
Un beso grande y...
nos vemos al otro lado.
Corta, niño.
-¡Joder!
Este vídeo lo va a petar.
Vamos a ver si lo entiendo.
¿Me está diciendo que se ha tragado las gilipolleces de esa tipeja?
-Lo siento mucho, Anabel. El caso está cerrado.
Hemos comprobado lo que dijo esa difunta mujer y todo encaja.
Si hasta su secretaria ha apoyado su declaración.
No ponga esa cara, mujer.
Por fin sabemos lo que le pasó a su amiga.
Ahora, una cosa sí que le voy a decir.
Usted no tiene muy buena fama en el AMPA.
Mayte Soldevilla y sus amiguitas trataron de inculparla.
¿Tiene idea de por qué?
Yo que usted me andaría con ojo.
Ya sabe cómo se las gastan las mujeres de hoy en día.
-Inspector, tiene una llamada en centralita.
¿Todo bien?
-No.
Nada está bien.
Ese jefe tuyo no es trigo limpio.
No te fíes de él, Vicente.
(Telefonillo)
¿Sí?
Sí, sube, te abro.
Toma.
Así.
La Virginia está subiendo.
¿La esperamos para brindar?
No, no, luego volvemos a brindar.
¡Venga, venga, chicas!
Por nosotras.
No, Amparo, por ti. ¿Por mí?
Y por Begoña. Por Begoña.
¡Ah!
¿Sabéis? Una parte de mí siempre supo
que todo acabaría arreglándose.
Anda ya, Mayte.
Pero si estabas acojonada antes del interrogatorio.
Claro, esa era la otra parte de mí, la que estaba acojonada.
Al final, todo ha acabado bien.
Después de las desgracias que hemos vivido estos últimos meses,
que ya nos tocaba que la vida nos sonriera un poco, ¿no?
Yo no pensaba...
¡Virginia!
Hola, chicas.
¿Qué hace esta aquí? Tranquila, Lourdes.
Está con nosotras.
No, Virginia.
Estas cosas deberíamos hablarlas nosotras antes.
No puedes...
Os he dicho que está con nosotras. ¡Ah!
(Timbre)
¡Huy! ¿Habéis llamado a alguien más?
¡Ah!
¡Anabel!
¡Hola!
¿Qué quieres, bonita?
-¡Venganza!
Voy a matar a los hijos de puta que masacraron la comunión de mi hijo
y me arrebataron mi ojo derecho.
¿Y por qué nos lo cuentas a nosotras?
Porque vosotras me vais a ayudar.
Me lo debéis.
No podemos matar a esa mujer, Anabel.
(Grito)
(CARMONA) Solo quería asegurarme de que has recibido mi regalito.
Y a vengarme de los que te han hecho esto
porque la familia no se toca.
Atacaremos el burdel, y Mayte y las chicas están conmigo.
-Esto es una locura. Nos armaremos con lo que tengamos.
No me queda género.
Esto es la guerra.
Vais a ir a la fiesta de fin de curso.
No dejarán a nadie con vida.
Se me ocurre algo que puede funcionar, que debe funcionar.
Aprobada la propuesta sobre la función de fin de curso.
¿Qué significa esto? ¡Vicente!
-Vamos a empezar por desarticular ese puticlub.
-¡Quietos! -¡Registradlo todo!
Van a la fiesta de fin de curso del colegio de mi hija.
Quieren montar otra carnicería.
-¡Qué guapo estás, Goyito!
¿Habéis entendido todas vuestra función?
Buenas noches y bienvenidos un año más a la función de fin de curso
del colegio Gloria Fuertes.
La función pretende mandar un mensaje en contra de la violencia.
¡Aaa! ¡Machacad a ese hijo de puta!
¡Machacadlo!
-¡Que matéis a todos esos niños!
-¿Os habéis vuelto locas o qué cojones pasa?
Vicente, tienes que venir al colegio. Ahora.
¡Abrid la puerta! ¡Ahora!
¡Qué mierda de Policía y de leyes!
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