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(Música de tensión)
¡Madre mía, madre mía, madre mía!
¡Ni la luna puede eclipsar tanta belleza!
Gracias, Gustavo.
Llevo dos días con este vestido y nadie antes me había dicho nada.
Gracias.
Alfonso...
Están siendo las cosas muy complicadas, ¿sabes?
Quizás te has enterado ya por las noticias o...
o por el evento ese que montó la Juani,
que ahora se ha convertido en la reina del AMPA.
Nosotras vamos a ser la justicia.
"Han muerto algunas personas".
(Gritos)
"Algunos amigos, sí, y ha habido muchos heridos".
"Una escabechina".
¡Soy un monstruo!
¡Ay! (CAE EL SUELO)
Nosotras nos hemos librado de ir a la cárcel por los pelos.
Arturo, el policía gay,
que sabía que estábamos detrás de la muerte de Elvira,
amenazó con encarcelarnos.
-Déjame que te lo explique. -No expliques nada, Mayte.
Vámonos a comisaría. Te lo pido por favor.
"Pero la suerte quizás estaba de nuestra parte
porque, precisamente, a Arturo, que fue herido en el tiroteo,
lo metieron en una ambulancia y nosotras la secuestramos
y nos dimos a la fuga".
El caso es que no sabíamos qué hacer.
¿Lo matábamos?
¿Lo llevábamos al hospital?
¿Dejábamos que se desangrara?
"Al final no hizo falta que hiciéramos nada de eso
porque apareció una señora que se llama Carmona,
que es la líder de los mafiosos y... ¡Pum!".
"Un tiro entre ceja y ceja y se acabó".
"Allá está el pobre, con su marido, que Dios le tenga en la gloria".
Y tú dirás: "Qué alivio, ¿no?"
Pues no, no, no, no. De alivio, nada.
Ahora esta señora nos tiene pilladas y trabajamos para ella.
Bienvenidas a la familia.
"Que nos hemos convertido en unas mafiosas muy chungas".
(BORRACHA) Tú eres una choni y tú eres una vieja.
¡Ah!
Que he estado con otra.
Pues no me extraña que tu marido te haya dejado.
¡Que eres veneno!
Habló la de la familia numerosa.
¡Estás sola!
Porque nadie te quiere porque estás loca.
¿Amparo? Pues que sepas que su hija es puta.
Niña, ¿no tienes ningún cliente ahí fuera?
¡Pues venga!
Nos vamos, yaya.
Adiós, cariño.
Adiós.
"Un horror todo, Alfonso. ¡Un horror!".
¿Me dejas un poquito en tu cama?
¡Ay!
No quiero volver a casa, Alfonso.
Se me caen las paredes.
Y ahí me siento muy sola.
Me quedo un ratito más contigo, ¿vale?
¡Venga, tira para allá, anda!
(Cerradura)
¿Y los niños?
En el colegio, ¿dónde van a estar?
Toma. Te lo dejaste en el restaurante.
Gracias.
Quiero la custodia de los niños.
¿Qué?
Ya has oído.
(Sintonía)
No, es que salió así como... como de la nada y le disparó.
¿Cómo que le disparó?
¡Ay, hijo, Vicente, por favor!
Pues le disparó así, pum, en la cabeza. Muerto.
¡Pobrecito!
-Tendríais que hablar con esta señora. -Mmm.
Y decirle que no sois criminales.
¡Claro! Mira, muchas gracias. No se me había ocurrido.
Tú no sabes cómo es esta mujer.
Si me contases las cosas que te ocurren, ¿eh?,
si tuviésemos más comunicación, no estaríamos en este punto.
Te hubiese podido ayudar.
Quieres decir que, si te lo hubiera dicho, no estaría en esta situación.
Pues claro, coño.
Baja el tono. La niña.
La niña está en el colegio.
No te podía decir la verdad, Vicente.
No te quería enmarronar.
Estaba acojonada.
Acojonada.
Que eres policía.
¿Qué pensabas que haría? ¿Denunciarte?
¡Lourdes, por favor!
Si, desde que me enteré, he hecho de todo para encubrirte.
Mentí sobre Arturo, que en paz descanse,
para que lo despidieran, para que no metiera las narices,
para que no os pillara.
Bueno, si al final os pilló.
¡Vaya que si nos pilló!
¡Ay!
¿Y por qué te fuiste de casa?
Porque...
Bueno, estaba...
estaba asustada y...
y no sabía muy bien cómo llevar la situación y eso.
-Por eso. -Ya.
¿Y el cuerpo de Elvira?
¡Mmm!
Pregúntale a tu madre.
Ella se encargó de deshacerse del cuerpo.
No me creo que confiaras más en mi madre que en mí.
No confío más en tu madre.
Bueno, a ver, sí, confío en ella.
Lo que pasa es que nos vio cuando estábamos desenterrando a Elvira.
No me quedó más remedio.
Pero, bueno, ella ha dicho que ya se ha deshecho de él.
¡Qué locura, madre mía! ¡Qué locura!
Es que solo lo pienso y...
¿Qué vamos a hacer?
Yo, por lo pronto, volver al trabajo.
-Y tú deberías hacer lo mismo. -Mmm.
La gente empieza a cuchichear. Llevas no sé cuántos días sin ir.
Ya no sé qué inventarme.
Aquí lo fundamental es no levantar sospechas, ¿eh?
No sé... lo que vamos a hacer, pero...
algo se nos ocurrirá.
No te preocupes.
Vicente...
¿Cómo te has enterado?
Lourdes, ¿tú de verdad te pensabas que Asun mantendría la boca cerrada?
¡Ah!
"A ver, niña".
Tráelo por aquí, cariño.
¿Qué te parece, nena?
¡Divino!
Sabía yo que te ibas a fijar en ese revólver.
Es muy tú, muy fácil y manejable.
¡Ay, ay!
¿No lo tenéis con mango nacarado?
La semana que viene nos dejan más.
No, no, no, Mariví. Tienes que comprarlo ya que lo necesitas ya.
Déjate de nácar y compra.
No sé si me sentiré suficientemente segura solo con esto.
¿Quieres estar más segura? Venid.
¡Huy, niña, qué misterio!
Ponme una docena.
Esa es mi chica.
(LLAMAN LA PUERTA)
-¿Quién? -Señor.
Hemos encontrado la ambulancia.
Estaba abandonada y calcinada en una carretera secundaria.
Y hay más, señor.
Habla, Gámez. Pareces tonto dando la información por fascículos.
Hemos encontrado dos cuerpos quemados en el interior.
Los resultados del ADN indican que uno de ellos era...
era Arturo Soto,
el excompañero que... -Ya, ya, ya. Ya sé quién es.
Se han tomado muchas molestias para deshacerse de un policía de barrio.
¿Por qué querrían eliminarle?
No lo sé, pero a lo mejor tiene algo que ver con esto.
Él hacía su propia investigación sobre el caso de la paralítica.
Eso es el rastreo del móvil, el de ella.
Lo solicitó antes de que lo despidieran.
¡Joder con la puta comisaría!
Para uno que hace bien su trabajo y lo echa. ¡Qué inepta!
(Teléfono)
Arturo andaba detrás de algo gordo.
Y, probablemente, los que le achicharraron
sean los mismo que tirotearon a los de la comunión.
Mmm.
Lo que está claro es que todo apunta a Elvira.
Hay que dar con ella ya.
-¡Ya! -Sí, señor.
(Claxon)
No sé muy bien qué decir, sinceramente.
Lo siento, de verdad.
Lo siento. No sé por qué lo hice, Virginia, pero sé que estuvo mal.
Yo...
me siento como una puta mierda.
Carlos...
¿Qué?
No me lo pongas más difícil, por favor.
Pero es que yo te quiero, mi amor.
Vale.
Vale, perdona.
¿Quieres que me vaya? Pues...
Ya está, me voy. Yo quiero que estés bien.
Me voy.
"Cariño..."
"Papá se va. Me voy a ir unos días".
"¿Me vas a traer algo?"
-"Claro, mi amor". -"Vale, papi".
"Que te quiero, ¿eh?"
"Ya lo sé".
"Venga, dame un beso".
(Beso)
Bueno...
Ya hablamos.
Vale.
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
(Teléfono)
(Teléfono)
¿Sí?
"¿Mayte? Hola, cariño. Soy Portia, de Turbo Thunder".
"Tienes que venir ahora mismo para acá. La jefa quiere verte".
Eh...
No, yo ahora no... no puedo.
"Es que no es una sugerencia. Es una orden de la nueva jefa".
"Te exige que vengas".
"¡Ven ya!".
¡Ah!
(Puerta)
(Pasos)
¡Qué puntuales!
Así me gusta.
¿Qué os parece?
Podéis ser sinceros.
-Está bonito. -¡Ay!
No me acostumbro a oír tu voz.
Estoy pensando si me gusta.
No se me dan bien las labores, pero es ponerse.
Sí. Todo es ponerse.
Lo que hay que ponerse son las pilas.
Ya os dije que aquí van a cambiar mucho las cosas.
Sí.
Y la verdad es que estamos... muy intrigados, señora.
En primer lugar, este trato tan directo entre nosotros no me gusta.
A partir de ahora, no hablaréis directamente conmigo, sino con ella.
-Eh... -Pero ¿qué?
¿Algún problema?
Ella va a gestionaros y a mandaros lo que tenéis que hacer.
La familia crece y yo no puedo controlar a tanto idiota.
¿Qué quiere decir con "la familia crece"?
Pues que vais a tener unas nuevas compañeras.
Estamos en la era de las mujeres y nos estábamos quedando atrás.
Mayte, Lourdes, Virginia...
-Amparo. -Y Amparo.
Amparo.
Ellas van a llevar a cabo mi próxima misión.
Trabajan para mí.
Si no puedes con ellas, únete a ellas.
Pero vamos a ver. ¿Nosotros seguimos con nuestros asuntos?
Cállate, cállate, por favor.
Para las cosas que dices, mejor que vuelvas a estar mudo.
¡Qué pereza de persona!
¡Hala! Fuera, fuera, que quiero acabar esto y me tapáis la luz.
Adelante.
(Teléfonos)
Perdona que no me levante, pero estreno zapatos y me están matando.
13 centímetros.
¿Exagerados?
Puede, pero ser la nueva jefa conlleva responsabilidades.
¿La nueva jefa?
Sí, tía.
Oye, siéntate.
(CARRASPEA)
¡Ah!
¡Mayte, Mayte!
Rebeca.
¡Ah!
-La gráfica. -"Ahora mismo, cariño".
¡Ay!
(Puerta)
¡Huy! ¡Hola!
Mira qué traigo.
Tu gráfico, Mayte. Sí.
Aquí vemos tus ventas en este magnífico gráfico en dos colores.
La línea azul es cuando empezaste, que vendías poco.
-Poquísimo, casi de récord. Muy mal. -Sí.
Y luego vemos cómo la línea se convierte en rojo,
porque tus ventas y tu interés por la empresa se estrellan.
Ayúdanos.
¿Qué podemos hacer contigo, "amore"?
Mira. ¿Sabes lo que decía Jorge Bucay?
Me suda el coño Jorge Bucay.
¿Cómo?
Que te puedes meter la gráfica por donde te quepa.
Y tú no deberías estar ahí sentada jugando a trabajar,
haciendo como que trabajas.
¿Tú sabes lo que es trabajar, pedazo de niñata?
¡Qué va! No lo sabes.
Trabajar es salir cada mañana
y deslomarte cargando la dichosa maquinita por las calles
para vender una.
¿Crees que la gente tiene 1000 euros para gastarse en esa porquería?
(BURLONA) No, "amore".
Tienes que entender que, cuando uno tiene responsabilidades
y dos hijos y una vida de verdad,
es muy difícil fingir que esa basura te interesa.
Mira, me has hecho daño.
Y estás despedida.
Despedida. ¡Qué duro!
Y dile a Esther que te prepare los papeles y el finiquito.
Díselo tú.
¿Cuánto tarda?
Estoy un poco nerviosa.
¿Qué? No, nada. Esto ya está.
¡Ay, qué bien!
Tener ya el rastreo del móvil nos ha venido de puta madre.
Nos ponemos con eso y en nada...
No sabía que lo pedían renovado para ir a las clases de tiro.
¡Qué ganas tengo de empezar a disparar!
Disparar.
Sí, claro. Eso está muy bien.
-El rastreo. -Sí.
¿Y de verdad piensa que van a encontrar algo?
¿Y no te animas? Solo nos faltan un par.
Si nos apuntamos diez, hacen descuento.
¿Diez? No.
No, renovar el carné son 11 euros.
¡Ah!
-Aquí tienes. -Muy bien. Gracias.
(Teléfonos)
Vicente, ¿qué pasa?
El móvil. Están rastreando el móvil.
No te preocupes. No lo van a encontrar.
Ni a Elvira ni nada.
Yo misma me encargué de destrozarlo.
De verdad, no pasa nada.
Relájate.
Y respira, que te estás poniendo amarillo, hijo mío.
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
Me tengo que ir.
Hala, dame un beso.
(Tragaperras)
Mayte.
Gregorio, ¿tienes un segundo para hablar?
-Mayte, lo de los niños... -Entiendo que quieras quedártelos.
Los niños van a estar mejor contigo que conmigo.
Eso es así.
¿De verdad?
Mira, Gregorio, un día nos sentaremos a hablar tú y yo
y te contaré con pelos y señales todo por lo que estoy pasando.
Te juro que vas a flipar, pero ahora no puedo.
No puedo.
-Quiero que los niños estén bien. -Y yo.
Para mí son lo más importante.
Y para mí.
Yo sé que contigo no les va a faltar de nada.
(Conversaciones lejanas)
Pero te digo una cosa.
Dentro de nada, yo volveré a estar bien,
como siempre he estado y todo se colocará en su sitio.
Y, entonces, volveré a por ellos.
¿Eso te queda claro?
Bueno...
¿Quieres tomar un café o algo?
No tengo tiempo.
Tengo que resolver unos asuntos todavía.
Gracias.
(LLORA)
¡Mira tú por dónde!
A ti te quería yo ver, Mayte Soldevilla.
Bueno, no. En realidad, no quería verte.
Y, si llego a saber que estabas aquí, me hubiera ido al bar de Paco.
-¿Intentas decirme algo, Juani? -Sí.
Que me parece que tú y tus amiguitas tenéis muy poca vergüenza.
Una cosa es que no aparezcáis por el AMPA y que el colegio no os importe,
pero no ir al acto conmemorativo que organicé por las víctimas...
Tienes razón.
Estuvo mal. Lo siento.
Lo siento, lo siento.
"Lo siento" a estas alturas no sirve de nada, cariño.
Pues a estas alturas no puedo hacer nada más.
-Mayte... -No me toques.
Piensa que ese tiroteo lo podría haber recibido tu familia.
Estabais en la sala de al lado.
Piensa en eso.
Piénsalo.
Que no me toques.
(Móvil)
(Móvil)
-¿Sí? Diga. -"Venid a mi club de inmediato".
"Tenemos cositas que hacer".
(Música pop)
Llevas una falda muy bonita.
¿Lo ves, Perla? ¿Ves como sí es bonita?
Me la he hecho yo.
¡Guau! Pues es muy mona.
¿Que te gusta a ti el diseño?
Igual podrías dedicarte a eso.
Hola.
Hola.
¡Fuera! ¡Fuera todo el mundo!.
¡Fuera!
¡Vamos, vamos!
-¿Y yo? -No.
No.
Bienvenidas.
Pero... sentaos.
No os ofrezco nada de beber porque sé que os fiais de mí poco.
Y no me extraña.
Pero, si vamos a trabajar juntas, eso debe cambiar.
De eso queríamos hablarle, señora Carmona.
No podemos trabajar para usted.
Agradecemos la propuesta, de verdad,
porque el panorama laboral está... está fatal.
Sí, creo que ha habido un malentendido.
Nosotras no somos unas criminales ni unas mafiosas como usted.
No es una falta de respeto llamarla así, digo yo, ¿no?
Pues no es eso lo que yo he oído.
Bueno, es que no hay que fiarse mucho de lo que se oye por ahí
y menos, yo creo, que en este barrio.
Matasteis a una mujer a sangre fría
y os deshicisteis del cuerpo.
Secuestrasteis a una chica
y su madre apareció muerta.
Robasteis una ambulancia
y un bingo.
¿Sigo?
Dicho así, todo junto, pues...
¿Y usted cómo puñetas sabe lo del bingo?
¡Huy cariño!
Carmona lo sabe todo.
Y sabe también quién es Omar,
y Maricarmen,
y el pequeño Goyo, y la insoportable Arancha,
y la recién nacida Candela,
que tiene tus orejitas.
Y Carmona sabe también cómo encontrarlos
y cómo cascar sus cabecitas como si fueran nueces.
Así que vamos a dejarnos de remilgos
y a saltarnos la parte en la que me decís que no.
No tenéis alternativa.
¿Qué tenemos que hacer?
Nada, es facilísimo.
Para unas chicas como vosotras, será coser y cantar.
¡Ay! ¿Coséis?
Yo he empezado hoy. Se me da fatal.
¿En qué consistiría el trabajo?
Nada. Una misión sencillísima.
Hay un antiguo conocido mío al que llaman Lagarto,
que es el líder de un clan...
Sí, bastante peligroso.
Tiene algo que es mío.
Me pertenece.
Y tenéis que ir allí, cogerlo y traérmelo.
Fácil, ¿no?
¿Y esto...
eh... cuándo?
A las 22 en punto
un chófer os pasará a recoger por el salón de belleza Fantasy
y os dará más detalles.
Ahora podéis marcharos. Iros a casa a descansar
y a disfrutar de vuestras familias.
Es que no... no... no entiendo nada.
¿Yo os he tratado mal?
¿No os lo he dado todo?
Lidia, por favor, di algo.
Que te dejé que llevaras mi vestido de comunión como si fueras mi hija.
¡Mi hija!
Queremos irnos a un orfanato y estar con gente normal.
Anabel, no te lo tomes a mal, pero no estás bien.
Si es que no eres ni siquiera capaz de cuidar de tu propio hijo.
¡Mi hijo! ¿Está aquí?
-¡Roberto! -No, Anabel.
Se fue con su padre. No sabía qué hacer ni adónde ir y se fue con él.
¡No, no, no! ¡Con su padre, no!
Solo lo quiere para utilizarlo en mi contra.
¡Sois unas desagradecidas!
¡Igual que vuestra madre!
¿Queréis ir a un orfanato?
¡Pues puerta!
¡Puerta!
(LLORA)
Lo he dado todo por vosotras.
(LLORA)
Hola.
¿Y tú quién eres?
Soy la mujer de tu compañero de habitación.
El hospital está lleno por lo de la comunión y le han dado esta cama.
Tengo que esperar aquí.
¡Inspector!
-¿Qué? -¡Venga!
Tiene que ver esto.
Hemos encontrado algo al lado de unos matorrales.
¡Ah!
O sea, que estamos de mierda hasta aquí.
No nos queda mucha alternativa.
¡Nada! Yo no voy a decir nada. Me voy a quedar calladita.
Está claro que no estamos bien entre nosotras, pero algo hay que hacer.
Adelante.
Lourdes.
-¿Qué? -Esto es grave.
No quiero sumar cargos en mi expediente.
¿Cómo?
Vamos a ver, Amparo, que lo que tenemos que hacer es llevar droga.
Eso es de primero de mafiosa.
Muy bien. Has atado cabos tú solita. Felicidades, ¿eh?
Perfecto. Ahora camellas. Muy bien.
¿No podemos renunciar, escaquearnos o enviar a otra persona?
¡Sí, claro!
Vamos a ver.
Carmona nos lo ha dejado muy claro.
Tenemos que tragar.
A mí lo que menos me apetece es hacer esto ahora,
sinceramente, y con vosotras, pero nos tiene bien agarradas.
Por los ovarios.
Dilo, Mayte, dilo. Por los ovarios.
Mira, yo me voy.
-¿Cómo? -¿Cómo?
Hacedlo vosotras solitas.
¡Pero Lourdes...!
(Portazo)
No nos queda otra que tragar.
Tenemos que hacerlo y solas. Aunque nos cueste.
(Timbre)
Bienvenidas a nuestra reunión del contra-AMPA.
Ya podemos decir, y, sobre todo, después de nuestra clase de tiro,
que somos madres justicieras y armadas.
Enhorabuena a todas.
Es así como se consiguen los grandes cambios en el mundo.
Bien, Mariví. ¿Cuáles son las propuestas?
Una petición anónima propone que la presidencia vaya rotando.
¿Quién ha sido?
Oye, que no pasa nada, ¿eh?
Que lo hablamos y lo negociamos.
¿Nadie?
Parece que no ha sido nadie, Juani.
No te preocupes. Ya saldrá.
(CARRASPEA)
María Pilar insiste en la idea de los uniformes,
que vayamos uniformadas.
Algo que a mí me parece bastante ridículo.
¿Por qué?
Sería maravilloso que fuéramos vestidas igual.
Nos daría más entidad.
¿Qué entidad, María Pilar?
Que, cuando nos vean, sepan quiénes somos y con quién se enfrentan.
Yo creo que debería llevar camisetas rosas.
Mi hermana tiene una tienda...
-¿Rosas? -Sí, rosas. ¿Qué pasa?
A mí me gusta. Me encanta el rosa.
Deberíamos llevar camisetas rosas.
¿Te estás riendo, Mariví?
-¿Te estás riendo? -¿No ves que sí?
¡Qué estúpida eres!
¿A quién llamas estúpida? ¿A quién llamas estúpida?
(SE RÍE)
Señoras, bajen sus armas.
No perdamos los papeles por nimiedades,
que tenemos asuntos más importantes a tratar.
¡Presidencia rotada!
Tenemos que hablar de la patrulla, del despliegue de vigilancia.
¡Ah! Y, sobre todo, ¿por dónde empezamos?
Yo lo tengo... clarísimo.
¿Qué haces ahí?
Nada.
¿Para qué te vistes?
Porque me tengo que ir.
Que no quería ir, pero me tengo que ir.
Pero ¿irte adónde? Si son casi las diez de la noche.
Pues por eso, Vicente, por eso.
Es que es muy largo de contar.
Carmona nos ha mandado ya la misión.
A ver, Vicente, por favor, escúchame.
Si yo no iba a ir.
No iba a ir porque estoy enfadada con las chicas,
pero no puedo quedarme mirando para otro lado.
Tengo que ir.
Por ti, por la niña.
Sobre todo, por la niña.
Que nos han amenazado.
Y, si no voy, pues...
Si no vas, ¿qué?
Si no vas, ¿qué, Lourdes?
Que tengo que ir.
Tú no sabes dónde te estás metiendo.
Tú te crees que a mí me hace gracia ir a ese sitio, ¿verdad?
No, pero a lo mejor, si voy, pues mañana todo esto habrá pasado.
Que no, hombre, que no. Las cosas no funcionan así.
Cuando entras en la mafia, ya no puedes salir.
Al principio, te hacen favores.
Cuando menos te lo esperas, acabas en el fondo del mar
con los pies llenos de cemento, descuartizado en una cuneta o no sé.
Vicente, por favor, necesito que me ayudes y que me apoyes.
¿Estamos?
-Mira, voy contigo. Te sigo y... -¡No, no!
-No voy a dejar que vayas sola. -¡No, que no, Vicente, que no!
-¿Y si nos pillan o algo de eso? -Pero ¿qué...?
No podemos arriesgarnos.
-Que te quiero ayudar, Lourdes. -Que me vas a ayudar.
Quédate con la niña, ¿vale?, cuidándola.
De verdad.
Escúchame una cosa.
Si necesitas cualquier cosa,
por tu madre te lo pido, llámame.
-Sí. -¿Eh?
Yo voy a estar pendiente del teléfono.
-Ten cuidado. -Sí.
¡Ay!
¡Venga, hala!
No va a pasar nada.
Pero yo no quiero ir a vivir con papá.
Siempre dice que me acueste antes de las diez
y no hace los macarrones como me gustan a mí.
Pero él aprenderá, cariño. Ya lo verás.
Además, que esto es una cosa provisional,
os lo prometo, hasta que mami solucione un par de cosas.
No puedes echarnos. Es nuestra casa.
¿Es por lo que dije de Manoli, que era guay?
Tú eres mucho más guay, mamá.
Y, si quieres que la odie, yo la odio.
Que no, Goyo.
No la odies. Te lo pido por favor.
¿Me lo prometes?
Papá y ella os van a cuidar genial.
¿Y quién va a cuidar de ti?
Chicos, ¿estáis? Tengo que volver al bar.
¡Cojonudo! ¡Qué asco de familia!
¡Venga!
Se les pasará.
¿Lo llevas todo?
Sí, creo que sí.
Cuídate.
Cualquier cosa, me llamas.
¿Adónde te crees que vas?
Tengo una cita muy importante. ¿Me permites?
No corras. Lourdes me lo contó todo.
Lo que pasó con Arturo, lo de la tal Carmona esta...
¿A qué coño juegas tú, niña?
Contéstame. Te estoy preguntando.
Vigila tu tono. Ahora soy yo la que da órdenes aquí.
Vamos a ver. ¿Qué quieres?
Nos has doblado el alquiler. ¿Quieres más dinero? ¿Es eso?
¿Aún no lo has pillado?
Lo quiero todo.
¿Por qué nos haces esto?
¿Y por qué no? ¡Vicente, despierta!
Hay gente que quiere ver el mundo arder.
Eres el demonio.
Te juro por Dios que, como le pase algo a Lourdes,
vas a desear no haber nacido.
Tú no sabes de qué soy capaz por mi familia.
¡Chicas!
¿Has venido?
Evidentemente.
(LLAMA A LA PUERTA)
¿Hola?
¿Seguro que es aquí?
No sabía que habían montado un sitio de estos en el barrio.
Fijo que es chino.
Ahora a las chinas les da por montar peluquerías en todos los lados.
Amparo, no digas "chinas". Es racista.
¡Ah! ¿Y cómo leches llamo yo a las chinas?
-Pues asiáticas. -Lourdes...
¿Tu hija es china o asiática?
A mí ni me toques. A mi hija ni la metas.
Bienvenidas a mi nuevo local.
¡Vamos! Tenemos una misión que cumplir.
¿Tú...?
¿Tú eres nuestro chófer?
No sabía que tenías carné.
Hay muchas cosas que no sabías de mí.
Y digo yo, Asun, ¿esto de la mafia cómo funciona?
¿Porque tú sabes si la Carmona esa nos va a pagar la gasolina
o si nos va a dar de alta en la Seguridad Social
o tenemos que hacernos autónomos?
Digo yo que la cosa está bastante regular.
¿Puedes cerrar la boca?
Pues ya que lo dices, aplícate tú también el cuento, Asun.
Eres una bocazas. ¿Cómo se te ocurre contárselo al Vicente?
-¿Cómo? Un momento. ¿Vicente lo sabe? -Sí, sí lo sabe.
Lo sabe porque se lo largó todo.
Genial. Otro policía.
Menuda discreción.
Gracias al Vicente, no estamos todavía en chirona, así que chitón.
Mi nieto Omar también lo sabe y nunca ha dicho nada.
¡Amparo! ¿Cómo? ¿Tu nieto?
¿Por qué no lo publicamos en Twitter y acabamos antes?
¡Boca chancla!
Si llego a saber que se lo contáis a los maridos,
mi matrimonio no habría acabado.
Tu matrimonio estaba roto desde antes de esto.
-¿Y tú qué sabrás? Dímelo a la cara. -¡Basta, por favor! ¡Tranquilas!
(HABLAN TODAS A LA VEZ) ¡Por favor!
¡Silencio ya! ¡Me tenéis hasta el coño!
¡Ah!
¿Por qué los mafiosos montan sus negocios en sitios tan chungos?
Venga, Chimo, apóyanos y firma.
Esto ya pasa de castaño a oscuro.
Ahora no es el momento.
¿No ves cómo nos trata?
Ni siquiera nos pone un puto seguro dental.
No te quejes, Encarna.
Oye, me he roto tres incisivos en lo que va de semestre.
Se han perdido, ¿verdad?
Venimos a ver al Lagarto.
¿Al Lagarto?
Me temo que aquí no hay ningún lagarto, así que...
Nos envía Carmona.
Carmona.
Entonces, sabréis la contraseña.
¡Vamos!
(Música de tensión)
(Gritos)
(Campana)
(Bullicio)
¡Dios mío! Pero ¿cómo hemos acabado aquí?
¿Habéis visto, chicas?
Somos las únicas mujeres de todo el local.
No. No somos las únicas.
¡Hala!
¡Es que me encanta la lucha libre!
De niña, me pasaba los veranos enganchadísima al "Pressing Catch".
Le mandé una carta de amor perfumada a Hulk Hogan.
Debías ser una joyita tú de pequeña.
Fijaos ahí. A las doce en punto. Es él.
¿Con ese tenemos que hablar?
¿Con el de negro?
Pues no tiene cara de ser muy simpático el señor.
No hemos venido aquí a hacer amigos, Lourdes.
Señoras, ¿desean apostar?
Yo sí. ¿Cómo se llama a la que le sangra la oreja, no, la otra?
-¿La de rojo? -Esa.
Es Encarna. Encarna Viva.
Siete euros por Encarna.
(Campana)
¿Cuál es el plan?
Nos acercamos al tío y le pedimos la mercancía.
¿Y ya está?
No. La metemos en el coche y la llevamos al burdel.
Si nos pillan con el coche lleno de droga, ¿qué hacemos?
No venimos a por droga.
Hemos venido a por Juanjo.
Juanjo. ¿Quién es Juanjo?
(Gritos)
(Música de suspense)
(JUANI) Esa es la señal.
Y recordad. Nada de abrir fuego si no es estrictamente necesario.
-¿Entendido? -Sí.
-¿Seguro que esto está bien? -¿Bien?
Ese cabrón intentó asesinar a una cría en el colegio de mis hijos.
No voy a permitir que un drogata vestido de conejo se pasee por ahí
con un puñetero machete en la mano.
¿Estamos?
Ánimo, señoras.
Hagamos justicia.
(Música de acción)
Buenas noches, hombre conejo.
¿Qui... quiénes sois?
Un grupo de madres muy cabreadas
que piensan limpiar este barrio de escoria.
¡A por él!
¡Ah!
Desi, pa... para un poco, por favor.
No voy a parar.
Te van a dar el alta, ¿no? Pues nos vamos,
donde no nos encuentren.
Tengo un primo en Soria. Jamás nos buscarán en Soria.
¿Qué coño vamos a hacer tú y yo en Soria?
Pues empezar de cero.
Carmona te da por muerto.
Es la oportunidad para huir antes de que se entere y dé con nosotros.
Ya, Desi, pero no nos podemos pasar la vida huyendo.
Sí. Y qué quieres hacer, ¿eh?
¿Volver a ese puto burdel y a nuestra miserable vida?
No, no, no, no, claro que no, pero...
-Bueno, estoy pensando. -¡Ah! Muy bien.
Esa zorra no debería salirse con la suya después de lo que ha hecho.
¿Y eso qué significa?
Dime algo, coño.
Perdón. ¿Interrumpo?
Llevo horas esperando a que me hagan una resonancia y me he cansado.
Que te den un balazo no es urgencia suficiente para colarme.
Anabel, perdona el numerito. Este es mi marido, Mariano.
Le van a dar el alta y...
¡Tú!
Anabel, lo siento, de verdad.
-¿Dónde está mi empanada? -¿Qué significa esto?
-¡No, por favor! -Anabel, por favor. Baja el arma.
Este cabrón ha intentado matarme.
Me enterró y masacraste a mi familia.
Me dejaste tuerta
y arruinaste la comunión de mi hijo.
¿Qué? No, no, no, Anabel.
Yo no hice nada de eso. Te lo juro.
Por favor, Anabel, ¿por qué no nos relajamos
y hablamos tranquilamente?
Me has arruinado la vida.
Llevo días rezando para dar contigo
y vengarme por lo que has hecho, cabrón enfermizo.
Vale, de acuerdo, Anabel. Es verdad.
Yo te pegué un balazo en la cabeza, ¿de acuerdo?, y hui como un cabrón,
pero no he tenido nada que ver con la comunión esa.
¿Por qué coño iba a creerte?
Dame una sola razón.
Una sola razón para que no te vuele la cabeza.
¡Habla!
No... No... No... No puedes matarte porque...
porque... porque...
yo puedo... puedo ayudarte.
Creo que sé quién pudo organizar la Comunión Roja.
Buenas noches.
Disculpe que... que le interrumpa.
Bueno, usted no nos conoce
pero nuestra jefa nos manda
y si nos entregase...
¡Tú!
¿Eres el que corta el bacalao aquí?
Mayte, por favor.
(ACENTO ARGENTINO) Lagarto.
A vuestro servicio. ¿Con quién tengo el gusto?
Mayte. Soldevilla.
Nos manda Carmona.
Hemos venido a buscar a Juanjo.
(SE RÍEN)
Así que ustedes son el nuevo séquito de zorritas del putón ese.
Oiga, señor,
le agradecería que nos tuviera un poquito de respeto.
Entréguenoslo y nos iremos por donde hemos venido.
Discúlpeme, abuela. No quería ofenderla.
Mire, voy a tratar de ser claro y conciso.
No les voy a dar una puta mierda.
Es más, si me hacen un favorcito, le mandan un recado a Carmona.
Le dicen que la espero para que me sobe bien el ganso,
que, si mal no recuerdo, eso lo hacía de maravilla.
A ver, yo creo que no nos has entendido.
A mí me da igual la historia que tuvieses con ella.
Nosotras tenemos un encargo.
Nos das al tal Juanjo ese y nos vamos.
-Me parece... (TODAS) -¡Ah!
Que la que no entendió un carajo sos vos, rubita hermosa.
Te lo voy a decir así de claro.
Tenés una sola opción.
Desaparece ya de mi local porque nos estás molestando.
Si no te voy a llenar el culo de plomo a vos y a las demás
o de lo que les haga falta.
Mayte, nos vamos. ¡Mayte, Mayte!
Esa hija de puta, cuando me dejó,
se separó, me dejó seco.
Más seco que un desierto.
Así que, si quiere algo, que venga ella y me lo pida cara a cara.
Pues también es verdad.
-Anda, Mayte, vámonos. -Amparo, no me toques.
Te digo una cosa. Esto no se va a quedar así.
Tú no tienes ni idea de con quién hablas.
Metete el dedito donde te guste.
Chimo, llevátelas a tomar aire.
Vamos, señoritas.
Vale.
No me toques.
¿Te has vuelto loca?
Desde luego, mira que le gusta provocar.
¡Ay!
(Campana)
(MEGAFONÍA) "¡Vamos!".
¡Estate quieta, coño, que así no hay quien firme!
¿Ves? Ya me he torcido.
(LLAMAN A LA PUERTA)
Señora.
Disculpe.
La llaman.
¿Qué pasa? ¿Ya lo tenéis?
Las chicas han fracasado.
"Se lo advertí".
¡Trae para acá, chivata!
Carmona, mire, que...
el Lagarto este no nos quiere entregar al tal Juanjo.
Se lo hemos pedido amablemente, pero... nada.
"¿Y a mí qué coño me contáis?".
Pues cogedlo a la fuerza si hace falta.
¡Lo quiero ya!
Si nos ha echado.
Y se ha puesto de un borde... Con pistolas y todo.
"¿Y qué queréis que os diga? Pues matadlo".
Señora, esa no es la solución para todo.
"No tengo tiempo para esta mierda".
"Traed lo que os he pedido o despedíos de vuestros hijos".
"Tenéis hasta el amanecer".
¿Y ahora qué? ¿Eh?
Sé muy bien cómo se las gasta esa mujer.
No es un farol. Tenemos que llevarle lo que nos pide.
Pero... ¿por qué será tan importante el Juanjo?
Bueno, ¿y qué más da, Virginia?
Lo que está claro es que debemos llevarle lo que nos pide.
¿Cómo, Lourdes? Ahí no podemos volver.
¡Eh!
Perdona. ¿Tenéis fuego?
¡Ah, sí!
Aquí.
Perdona. ¿Tú eres la que estaba luchando ahí dentro?
La misma.
Enhorabuena. Perdona, pero es que soy superfán.
Vamos, yo no veía un "sling blade" así desde el mismísimo Seth Rollins
me atrevo a decir en el Gran Slam del 2015.
¿Qué dices, tía? Muchas gracias.
Por cierto, soy Encarni.
Bueno, aquí me conocen por Encarna Viva.
Es mi nombre de luchadora.
Se lo copié a una travesti de Illescas.
Yo soy Virginia. Encantada, ¿eh?
Estas son Marta, Azucena y Samantha Palos, el terror de Utrera.
Suena a vaquilla del "Gran Prix", pero reparte hostias como panes.
Soy Mayte. Encantada, chicas, pero ahora nos pillas en mal momento.
Oye, ¿vosotras también lucháis?
Recogemos firmas para protestar por las condiciones de trabajo
a las que nos somete el Lagarto.
Es un puto misógino, ¿eh?
La nave no tiene ventilación, no hay menú para celiacas,
y el baño... bueno, el baño es completamente insalubre.
Como venga Sanidad, se va a cagar la perra.
Queremos sindicarnos y buscamos buscando apoyo. ¿Estáis interesadas?
A mí es que ahora hacerme luchadora sindicalista me viene regular.
Bueno, es que estamos un poquito liadas, ¿sabes?,
pero vamos a darle un par de vueltas.
-Sí, tú dale ahí... -Claro.
Sí.
Pero ¿tú por qué tienes que ser tan borde?
Entonces, ¿qué hacemos?
Ahí dentro no podemos volver a entrar. Ya habéis oído al tío ese.
Y no tenemos ni idea de dónde está el Juanjo de las narices.
Pues tenemos que encontrar la manera de colarnos dentro
y pasar desapercibidas.
¿Tú nos has visto?
-¿Cómo vamos a pasar desapercibidas? -Chicas, chicas, chicas,
igual sí que hay una manera.
Qué suerte que os valieran los trajes. Son de la temporada pasada.
El mío huele a sudor y sangre.
Muchísimas gracias por ayudarnos.
Mira, hemos firmado todas.
¿Estás de coña? Lo que haga falta con tal de joder a ese cabrón.
Venga, seguidme, camaradas.
Intentad no llamar la atención.
Llevamos una niña Down con capa y yo parezco un condón de frambuesa.
¿Cómo no vamos a llamar la atención?
Tira p'alante y disimula.
¿Me puedo quedar con el disfraz?
¿Qué hay?
Será mejor que nos separemos.
Alguien debería subir arriba a vigilar al Lagarto.
Como nos pille aquí dentro, estamos jodidas.
Vale.
Pues Amparo y Virginia, subís arriba a vigilar al tío este,
a ver si hace movimientos sospechosos.
-¿Quién te ha nombrado estratega? -Yo.
-¡Vamos! -¡Ah!
Bueno, ¿y nosotras qué hacemos?
Seguidme.
Es esa puerta de ahí.
Entráis y cogéis a Juanjo. Yo cubriré la salida.
Oye, cuando lo tengáis, me hacéis una señal.
Ya os ayudo yo luego a salir por el baño.
Oye, acabas de echar por tierra mis prejuicios con este deporte.
Las luchadoras sois un colectivo maravilloso.
¡Coño, dímelo a mí! Yo antes era contable.
Llegué aquí y me acogieron vamos, como a una hermana.
(Campana)
¡Venga, va! Fuera sentimentalismos. Ahora brío.
Cuidadito con Juanjo, que parece muy majo, pero...
no veas cómo muerde el maricón.
-¿Muerde? -¿Cómo que muerde?
¡Vamos!
¿Juanjo?
¿Hola?
Nos manda Carmona.
Juanjo, ¿puedes salir?
¡Joder!
¡Coño, Mayte! ¡Qué susto!
Oye, Lourdes, qué bien que nos hayamos quedado a solas
porque el otro día dijimos cosas horribles.
-Yo quería hablar contigo. -No hay nada de qué hablar.
Mayte, no.
Es cierto. Nos dijimos cosas horribles.
Pero lo peor es que las sentimos de verdad.
No, vamos a hablarlo.
-Vamos a hablarlo tú y yo. -Mayte, que no quiero hablar.
Tenemos que encontrar al Juanjo ese, devolvérselo a Carmona
y mañana todo esto habrá pasado.
Y no tendremos que volver a vernos nunca más.
Juanjo.
Juanjo.
(Golpe metálico)
¡Vamos, no me jodas!
(Bullicio)
Cállate.
Al menos, tenemos asientos de primera.
Mira, si el Lagarto sigue ahí.
Desde luego, pero ¿a quién se le habrá ocurrido ponerle un mote así?
Fijaos cuánto asqueroso babeando,
perdiendo el culo por, ya ves tú, dos tías que se dan de leches.
Luego en sus casas fingirán ser los maridos y padres ejemplares.
¡Oh!
(CHILLA)
-¡No, no, no! -¡Ven aquí!
¡Ah!
(CHILLA)
(CHILLA)
Pero ¿qué...?
-Pero ¿qué...? -¡Aaa!
-¡Allí! -No ladres.
No. ¿Cómo se dice?
¡Ve tú!
¡La que estáis liando! ¿Qué hacéis?
¿Esto es no llamar la atención?
¡Mierda, que se nos escapa!
Podías haber avisado que Juanjo es un cerdo.
No, si ahora tendré yo la culpa.
¿Y qué coño te pensabas que era?
¡Lo tengo acorralado!
(Golpe)
¿Me vais a decir qué cojones está pasando aquí?
(CHILLA EL CERDO)
(Gritos)
(Campana)
Pero ¿dónde demonios se han metido estas?
Que ya deberían estar aquí.
No se tarda tanto tiempo en coger a un tío, digo yo.
¡Mierda, mierda!
¡Las han pillado!
(Gritos)
(Silbidos)
(Silencio)
(Gruñidos)
(ALTAVOZ) "Buenas noches, querido público".
(Gritos)
"Lamento interrumpirlos tan solo por un momentito,
pero nos ha surgido un pequeño inconveniente".
Ya la hemos liado.
"Aquí, señores, tenemos, mírenlas,
a estas dos que han tenido el tupé de presentarse, colarse,
y escuchen bien,
intentar robarle al Lagarto".
"¡Sí!".
(SILBAN) -¡Fuera!
"¡Súbanlas!".
(Gritos y aplausos)
"¡Aplaudan!".
¿Quieren robarme el "show"?
Ahora ustedes van a hacer el "show".
No, eso no va a poder ser. Nosotras no somos ni...
¡Dentro!
"Señoras y señores, de lentejuelas y azul,
la loca vendedora de robots".
"De dorado y negro con estrella en el pecho,
la temeraria funcionaria de Usera".
(Silbidos y aplausos)
¿Tú eres temeraria y yo estoy loca?
¿Querían al animalito?
Se lo van a llevar
en tanto y cuanto se caguen a trompadas, hijas de puta.
"Que comience la lucha".
(Gritos)
Mayte, pégame.
Pégame. Que sí, que me pegues.
-Que no te voy a pegar. -Que sí.
¡Vamos, vamos, vamos!
(GRITAN)
¡Vamos!
¡Venga!
¡Ah! ¿Eres boba?
(Disparo)
¿Se pueden empezar a cagar a trompadas?
Es un embole esto.
Se deben al público.
¡Pelotudas!
Mayte, esta gente ha venido a ver un espectáculo de verdad.
Y se lo tenemos que dar.
Si no, no nos van a dejar ir.
Sí.
-No. -Sí.
-¡Hey! -¡Aaa!
¡Vamos!
¡Pégame!
¡Mayte!
Eres una blanda.
Sí, señora. Eres una blanda.
Por eso te ha dejado tu marido. Por eso no te quieren tus hijos.
¡Esa!
(SE RÍE)
Das pena.
Yo me voy a casar y no voy a dejar que veas a los críos en la vida.
Estás despedida y tu exjefa se muere.
Eres una mediocre.
Me mataron por tu culpa y te vas a pudrir en chirona.
-Mamá, ¿qué haces? -¡Ay!
(Gritos)
¡Ah!
¡Aaa!
-¡Venga! -¡Aaa!
¡Ah!
¡Oh!
(Campana)
¡Que me ha mordido!
Ella me ha pegado. Usted lo ha visto.
¡Oh!
(TV) "El experimento era coger una bacteria,
principalmente, la "Escherichia coli"
y hacerla inmune a los antibióticos".
"Que se inyectó algo contra el herpes".
-"Sí". -"Pero lo hizo a nivel público".
(Gritos)
¡Ah!
(Gritos)
¡Ah!
¡Ah!
¡Aaa!
¡Venga!
¡Oh!
-¡Oh! -¡Sangra, vamos, vamos!
¡Qué hija de puta!
¡Eres una mala amiga!
¡Aaa!
¡Vamos!
¡Aaa!
¡Ah!
¡Ay, no!
¡Hija de puta!
¡Que no me toques el pelo!
-¡Aaa! -¡Lourdes!
¡Ah!
¡Ah, ah!
"¡Ah!".
¡Toma!
"¡Aaa!".
"¡Sangre, vamos, vamos!".
¡No!
¡Ah!
¡Ah!
¡No!
(JUEZ) "Una, dos tres".
"Ganadora".
(Campana)
(Gritos)
(LLAMAN A LA PUERTA)
-Hola. -Hola.
Te he estado llamando todo el día.
Lo sé.
¿Puedo pasar?
Claro, claro, pasa.
¿Te pongo algo?
No.
Bueno, sí. ¿Queda vodka?
¿Dónde están los niños?
Arriba, durmiendo. Era tarde para ellos.
Yo cierro aquí ya y subo.
¿Subes conmigo?
Mejor que no.
Gregorio...
Yo, en verdad, he venido a traerte
mi delantal...
y mis llaves.
Voy a quedarme en casa de mi madre una temporada,
hasta que decida qué hacer.
Entonces, ¿no piensas volver?
No me puedo creer que nos pase esto.
Lo siento. Igual nos precipitamos un poco con todo el tema de la boda.
-No, no, no, no, no.
No nos precipitamos.
Nena...
Te digo que yo no estoy enamorado de Mayte.
¿No me crees?
Sí.
No, no lo sé. No lo sé.
Yo solo sé que estoy cansada.
No quiero competir con ella. Es agotador y es poco feminista.
Es que no tienes que hacerlo.
Yo te quiero y solo quiero estar contigo. Lo demás me la pela.
Y a Mayte... ¡A Mayte que le den, joder!
¡Qué fuerte!
¿Aún no te has dado cuenta?
Yo todo este tiempo he estado cabreada contigo pensando
que lo sabías y que intentabas ocultarlo, pero, en verdad,
no te dabas ni cuenta.
¿De qué hablas? ¿Cuenta de qué?
Pues de cómo la miras cada vez que entra en el bar,
cuando te llama por teléfono
o el otro día bailando en la comunión.
Y es que se te pone esa sonrisa y ese gesto de...
Tu prima tenía razón.
Sois una de esas parejas.
De esas parejas que siempre estarán juntas,
incluso cuando no lo estén.
Y a mí solo...
me queda ser la mala en vuestra historia y yo no quiero eso.
No quiero ese papel, Gregorio. No me lo merezco.
Escúchame, nena. Escúchame.
¡Hey! Mírame.
Vienes aquí y me dices todo esto y no me das la opción a rebatirlo,
a demostrarte que yo quiero estar contigo.
Por favor, créeme.
La cosa es que ahora yo no sé si quiero estar contigo.
Adiós, Gregorio.
Te quiero.
¡Eh!
(Puerta)
(Conversación lejana)
Sí.
(Música de tensión)
Tú.
Nosotras hemos cumplido nuestra parte. Danos al cerco.
Pero ¿qué carajo están haciendo acá ustedes dos todavía?
¿Por qué no desaparecen ya de mi vida?
¿Pensabas que te iba a dar mi más preciado tesoro
así, sin más?
Sí, así, sin más.
(SE RÍE)
O nos das el puto puerco o nos vamos todos a tomar por culo.
Lagarto.
Lagarto, que volamos todos.
Eso es de juguete.
Lagarto, que esta es la peligrosa.
Decime que no.
Bajen.
Bajen.
No se te ocurra poner el dedito ahí.
Tranquilita.
Tranquilo.
(CHILLA)
¡Suelta!
¡Desaparezcan!
Asun, bonita, estoy pensando yo...
Si ya tenías el detonador, ¿por qué no lo usaste desde el principio?
¿Y perderme todo este "show"? ¡Ni de coña!
"Hola, bonito"
Echabas de menos a mamá, claro que sí.
¿Con quién cojones vas a estar tú mejor que con mamá?
Claro que sí.
¿Dónde coño creéis que vais?
Ahí tiene lo que nos pidió.
Volvemos a casa a rehacer nuestras vidas.
¿Qué vidas?
¿Os creíais que por un puto cerdo ibais a saldar vuestra deuda?
Era vuestra primera misión. Esto no ha hecho más que empezar.
¡Anda! Id a descansar.
Estáis hechas un asco.
Pronto recibiréis noticias mías.
Toma. Cocínalo.
Hoy comemos cerdo agridulce.
(Puerta)
Sí. Quédate en casa y descansas.
-Luego me cuentas. -"Vale".
-Oye, Lourdes. -"Dime".
Que me alegro mucho de que estés...
bueno, pues eso, sana, salva...
Viva, por lo menos.
"Vale, gracias".
-¡Venga! Hasta luego. -"Venga, adiós. Adiós".
Vicente, a ti quería verte yo.
-¿A mí? -Sí.
Ayer estuvimos en el terreno donde desapareció la señal de Elvira y...
Y los chicos encontraron algo.
Todavía no está practicada la prueba del ADN, pero...
me apuesto lo que quieras a que es de la desaparecida.
Oye...
Tengo un testigo en el despacho. Custódialo hasta que vuelva.
¿Puedes?
Claro. Sí, claro.
Confío en ti.
¿Mamá?
La señora lo ha largado todo.
-¿Qué le has dicho de Elvira? -Hijo, la verdad.
Abajo, abajo. Lo tengo abajo, en el garaje.
Ahí tiene el dinero.
¿Qué cojones pintan estas aquí?
Mayte, ¿qué tal estás?
Gregorio y yo acabamos.
¡Madre mía! ¡Cómo tienes la habitación!
¡Mamá!
-Quiero volver. -Y yo ir a "Factor X".
Ramón, yo solo quiero trabajar, por favor.
¡Oiga!
No la conozco de nada.
¿Sale en la tele?
-Amparo Peláez. -Encuéntrala.
Estoy en el supermercado, donde el tiroteo.
Señor, no se lo va a creer, pero todas coinciden en el AMPA.
Pero ¿qué coño pasa en ese colegio?
Solo se te había perdido un brazo.
Y el resto de trozos están en un sitio...
que nunca nadie los va a encontrar.
¡Cómo huele!
¿Qué te esperabas, mujer? Es un pozo.
-¡Amparo! -¡Rosana!
-¿Qué has hecho? -Soy una mujer muy peligrosa.
"¿Por dónde andas, mamá? ¿Estás en Madrid?"
"Que te echo de menos".
(Disparo)
¿Qué coño pasa?
Adiós, Mayte.
¿La conoce?
-¡Virginia! -¡De nada!
Quería robar los kiwis.
¡Una pistola!
¡Mamá!
-¡Aaa! -¡Aaa!
¡Ay, la virgen!
-¿Qué pasa, mamá? -¡A callar!
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