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¿Quién es?
Pasa.
Hola. Hola.
¿Cómo estás?
¿Bien vos?
Bien.
¿Venía María también?
Sí, viene en un rato.
¿Todo bien?
Bien.
¿Vos bien?
Bien.
Bien.
Fue un fetichista del pelo el que inventó los sombreros.
Fue un fetichista de los labios el que inventó el rouge. Fue un fetichista de
los olores el que inventó el perfume.
Fue un fetichista de las orejas el que inventó los aros.
Pero el que inventó la riñonera, ¿qué tipo de fetiche tenía?
El fetiche por la mierda.
¿Qué le decís por mi riñonera?
Compartís el fetiche con el creador.
Es muy cómoda.
Pones todo acá y no se te pierde.
Sí, no tengo dudas de que son cómodas.
Tampoco tengo dudas de que son espantosas.
Yo prefiero la comodidad que el estilo.
¿Se puede fumar acá?
No, yo dejé de fumar.
Ahí vengo.
abro los ojos, soñé algo rarísimo, que era Navidad y le daba un beso a la boca
a mi tía y después para disimular lo que hice me tranzaba a mi hermano.
Fue rarísimo.
El otro día mi hijo me dice que estaba despidiendo a la maestra mientras
corregía las pruebas porque según la nota que saquen aprueban el año o no.
Bueno, mientras la espiaba y corregía los exámenes, me dijo que en un momento
empezó a comer azúcar por la nariz.
Fue creerlo.
Todo el mundo toma merca.
Hay alguien que no tome merca, por favor.
¿Cómo estás?
Bien.
¿Llamás a María?
¿Vos decís?
Sí, segura, se olvida.
Dale.
¿Qué? ¿Te contás? ¿Qué te conté? Sí, contaba.
Estábamos los dos quemados por el sol y de repente ella me mete la mano abajo de
la malla y me empieza a tocar.
Ay, me encanta.
Me empieza a tocar cada vez más rápido, me hace la paja, y en un momento baja y
me chupa la pija.
Me la empieza a chupar toda.
Hasta que en un momento yo me la saco de encima, la apoyo arriba de la mesa,
recorro la bikini y la empiezo a chupar yo. Ay, me encanta.
¿Te gusta?
Ay, sí. Cada vez más rápido se la chupo.
Y cuando ella se pone a temblar, me paro, me saco la malla y se la meto toda
de una.
¿Ay, son estas garras?
No, no, porque me calientó más.
¿Qué, a vos?
¿Así? No, no un poquito.
No importa.
Y seguimos así cogiendo.
Y la agarro de atrás.
Le tiro el pelo.
Y cuando voy a acabar yo, se la saco y le acabo toda la cola.
Toda la cola le acabo. ¿Y ella acabó? Sí, creo que sí. ¿Sí?
Sí.
Me lo calienta.
¿Estás re calienta? Sí, contame más.
¿Querés que te siga contando? Sí. ¿Por qué no me contás vos?
¿Sería que querés que te cuente? Sí, por favor. Si te calienta, vas a subir. Sí,
no vuelvo loco.
Bueno, con Fernando... Sí.
Siempre marchábamos en la cama de sus papás.
Teníamos...
18 años. ¿18?
¿Te gustaba? Sí, me encantaba. Ay, sí, mucho me gustaba.
Siempre cogíamos en la cama matrimonial de sus papás, la misma cama donde su
papá se había muerto de un infarto hace un año más o menos.
Ay, siempre en las mismas posiciones, siempre, y siempre encontraba algo
lindo, algo nuevo, lindo.
En él me gustaba la forma de sus piernas.
Me gustaba cómo se juntaba el muslo con el culo, que se le hacía un pliegue. Me
gustaban sus costillas.
¡Ay, el olor de sus axilas!
¡Ay, me gustaban sus orejas! La forma de sus orejas y chupárselas, porque él me
había dicho que era el camino más rápido para hacerlo tontor de calentura.
¡Ay, ahí ya lo tenía!
Ay, ahí ya lo tenía siempre.
Ay, siempre escuchábamos el mismo disco de Nirvana que se repetía una y otra y
otra y otra y otra y otra vez.
Y a él se le achinaban los ojos y me preguntaba, ¿te gustó?
Y yo le decía...
¿Si me gusta que me cojas escuchando Nirvana? ¿O si me gusta cómo me coges,
lindo? ¿Qué me decís? ¿Eso me preguntás si me gusta cómo cogemos cuando salimos
del colegio? ¿Eso me estás preguntando?
¿O si me gusta que estemos garchando todas las horas y que llamemos
a tu mamá al trabajo para ver cuánto tiempo tenemos para estar garchando?
buscar Coca-Cola en la cocina y venís con dos vasos llenos de burbujas y la
pija colgando? ¿Eso me estás preguntando?
Ay,
así me gusta.
Me acuerdo.
Me acuerdo cuando te vi la primera vez en la educación física que tenías todo
ese pantalón de yoga inajustado que te apretaba todo el culo y te miraban mis
amigas. Ay,
las amigas de mis amigas. Ay, las amigas de mi abuela.
y los profesores todos te miraban sin saber que se contó
ay me lo comía yo
¿Puedes venir?
No quiero más.
Hola. ¿Te acordaste que nos juntábamos?
¿Te olvidaste?
Bueno, dale. Dale, ven y te esperamos.
¿Se olvidó? Sí, se olvidó, pero dice que vino.
¿Venís de tu casa?
Sí, dormí todo el día.
Mentira.
Vengo de la casa de él.
Suele suceder.
¿Empezamos probando nosotras?
Entale.
¿Y vos cuando lo ves te sentís mal?
Y sí, un poco sí.
¿Te quedaste a dormir?
Me despertaron los gritos de la hermana. Él vive con la hermana que grita un
montón y la única forma de neutralizar el sonido es poniendo música muy fuerte.
Pero él dice que lo malo de la música es que tiene un silencio entre canción y
canción, lo que equivale a cinco segundos de gritería.
¿Y por qué grita la hermana?
Mira, uno vio esto al momento del tiro, pero vio la sangre después y yo también
porque entré con él a la habitación.
Parecía que hubieran matado animales ahí adentro, todo lleno de sangre. La pared,
las cortinas, la mesita de luz, el detalle de los dientes y los restos de
mandíbula entreados en el piso.
Pobre Milena, nadie podía creer que la había errado.
Era un mozo, no podía hablar, no podía comer.
Gritaba el dolor todos los días.
Era una mujer sin cara, toda deformada.
Todos querían que Marina se muriera, ¿o no? Que se muriera, no. Pero que no le
erraran.
¿Qué? Que le pegaran el tiro, eso sí.
Qué pesadilla haber errado así, ¿eh?
Mi ex me contaba que ella usaba un pasamontañas para que nadie la viera.
Pero una vez él escuchó ruidos y entró a la habitación.
Y le encontró a ella convulsionando en el piso.
Él me dijo que después de eso nunca se iba a olvidar.
Pobre piba.
¿Y por qué la hermana se pegó un tiro?
Milena vivía con su marido que era muy alcohólico y muy violento.
Ella se cansa de salir con el más alcohólico del barrio, entonces decide
ir a esas iglesias católicas.
Sí, bueno, las universales, de las brasileras, esa.
Bueno, la segunda vez que va, sube al escenario y cuenta el testimonio del
martirio de vivir con su marido alcohólico.
Bueno, ella lloraba y el pastor la abrazaba.
No sabemos cómo, pero Milena logra que su marido la acompañe a la iglesia.
Entonces el pastor la hace subir al escenario y le empieza a tirar aceite en
la cabeza.
Y el marido empieza a gritar como loco.
Milena decía que esa voz ronda no se le parecía a nada. Y la cara pasó de rojo a
violeta. Y ahí el tipo cae desmayado. Pero al toque se levanta. Se levanta y
era otro.
Otro.
Supuestamente el pastor le había quitado al demonio que tenía condenado al
marido alcohólico.
Y ahí fue como Milena pasó a estar muy feliz.
Muy feliz, chocha estaba.
No la reconocíamos.
Bueno, le hizo bien la iglesia.
No pensé que pasaban esas cosas.
Más o menos.
En una de esas reuniones, el tipo conoce a otra mujer y tiene un romance.
Y ni siquiera se lo oculta a Milena.
Es más, se lo cuenta delante de toda la iglesia. Se paró al escenario y empezó a
gritar, es amor y el amor viene de Dios. Y Milena se quedaba sin marido.
Enfrente de toda la iglesia.
No había cadena de relación clave a volver.
¿Y por eso se pegó un tiro?
Sí.
Un día llegó a la casa, agarró la escopeta del papá y pum, pum.
¿Y vos vivías con él y la hermana deformada?
Pero dos meses nada más.
Después me alquilé un departamento y me mudé. Era un horror vivir ahí adentro.
No se podía.
Hoy me levanté ahí y fue una pesadilla. ¿Es una pesadilla? Sí.
Bueno, pero no lo veas más.
Sí, pero no es tan fácil.
No es fácil, pero si querés podés.
Bueno, pero igual no.
Yo tenía un novio, Guido, que tuve hace un par de años, con el que también
tuvimos esas idas y vueltas, esos vaivenes que sabés cómo va a terminar
todo y pospones el final.
Y cuando nos separamos...
Hablábamos por teléfono todo el tiempo.
Yo no podía evitar quererlo a él.
Hasta que me tuve que prometer dejar de quererlo, dejar de llamarlo.
Entonces me empecé a masturbar tres o cuatro veces por día, todos los días, en
cualquier lugar.
Podía estar en un baño público, en la casa de un amigo, manejando.
De pronto estaba en el cine o mirando la tele o tomando un café.
Y sentía una necesidad de masturbarme como una enferma, siempre pensando en
él. Así escondía mis ganas de cogérmelo.
Y si hablábamos y arreglábamos un encuentro de un día para el otro, mi
excitación crecía de una manera patológica y no podía bajar. Colgaba el
teléfono, me mojaba toda y me enfermaba
recordar su cuerpo.
Entonces, cuando faltaban dos o tres horas para encontrarme con él, me
empezaba a tocar una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra
vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, hasta quedar totalmente
inutilizada.
Entonces me reunía con él sin ningún tipo de interés, hastiada de su imagen
y satisfecha.
Es buena esa.
Debes ser María.
Hola.
Sí, soy.
Hola. ¿Cómo va?
Bien.
¿Todo bien?
Todo bien, acá sufriendo.
Me imagino.
¿Te olvidaste que nos juntábamos?
Algo así.
¿Te podés apurar que tengo frío?
Es el principio del buen torturador.
Dejar descansar a la víctima para que pueda sentir los golpes.
¿Ella sabe lo de tu ex cuñada?
Sí, sabe.
Sí, yo sé lo de su ex cuñada.
El otro día me acordé de tu cuñada.
Estaba bajo la autopista, estacionada, fumando un churro, cuando de repente veo
por el espejo retrovisor del auto un perro.
Cruzando la calle, sin que su instinto de supervivencia le advierta que venía
un camión de cinco ejes del otro lado. El camión toca bocina. Escucho la bocina
del camión. Fuerte.
Fuertísimo. Y parece que la proximidad del peligro atonta al perro y se queda
en el lugar.
Quieto.
El camión intenta esquivar al perro.
pero con una de las ruedas del acoplado le aplasta las patitas traseras.
El perro no grita, o si grita, igualmente no lo escucho, pero de donde
yo estaba parecía como enterrado en el asfalto. La parte delantera del
perro, que estaba medio viva, trataba de moverse sin poder caminar ni correr, sin
poder llegar a ningún lado.
Y giraba la cabeza de un lado a otro y abría la boca como de dolor y de terror.
Y yo estaba muy fumada y veía todo por el espejo retrovisor, ¿entendés?
Me quedé paralizada.
Y los autos que pasaban, ninguno hacía caso a mi deseo de aplastar de una vez
por todas al perro, a la parte viva que quedaba, para acabar con su sufrimiento.
Y no, los choferes pasaban y se quedaban mirándolo.
Lo miraban fascinados de lo vivo y de lo muerto en un solo cuerpo, ¿entendés?
Yo llego a ver eso fumada y me muero de la angustia. Es muy angustiante.
Lo que no entiendo es, ¿qué es lo que te hizo acordar a mi ex cuñada?
No sé.
¿La tragedia? Sí, pero es un perro atropellado por un camión, ¿qué tiene
que ver?
No sé, algo, qué sé yo.
¿Esta cartuchera es tuya?
Sí, la usé toda mi infancia.
Yo tenía una muy parecida. ¿Te la trajeron de afuera?
No, a mí no me traían cosas de afuera.
A mí me la regalaron para el día del niño. Me la regaló mi papá.
A la semana la rompí.
¿Cómo la rompiste?
Se la partí a un compañero de clase en la cabeza.
Pero es dura esa cartuchera.
Sí. Le tengo que haber pegado bastante, ¿no? Para romperla.
Mi viejo se enojó un montón conmigo.
¿Y sí?
Sí, pero se enojó porque rompí la cartuchera, no porque golpeé a mi
compañero. Después, hasta fin de año, tuve que usar la misma cartuchera rota y
recién al año siguiente me volvieron a comprar una.
¿Y por qué le pegaste?
Porque me insultó.
¿Qué te dijo?
Hija de puta.
¿Y por qué te dijo hija de puta? ¿Le pegaste de esa forma?
A mí me dijeron cosas peores.
Sí, pero yo estaba muy sensible.
Igualmente después, en el baile de séptimo grado, trancé con él. ¿Con el
mismo al que le habías pegado?
Sí.
Porque me gustaba, pero no me daba bola.
Y tiene sentido.
¿Te dolió?
Sí, un poco. Pero como siempre.
Bien.
Muchos recuerdos noventosos tienen, ¿no? Sí, me hacen acordar mucho a mi
infancia. A mí también.
Navidad, con un montón de gente y mil pendejos corriendo por todos lados.
Qué infierno.
¿Tenés una familia numerosa?
Mi papá se casó, tuvo dos hijos, se separó.
Me tuvo a mí y se murió mi mamá dos años después.
Se casó con un tipo que tenía cuatro hijos de un matrimonio anterior y
tuvieron una hija juntos.
Con lo cual yo tengo dos medio hermanos por parte de mi papá, cuatro
hermanastros por parte de mi mamá y una media hermana.
Y yo soy la única hija del matrimonio entre mi mamá y mi papá.
Guau.
Qué quilombo.
Me deprimí un montón en la primaria cuando me hacían hacer árboles
genealógicos.
¿Vieron mi colección de cosas de los noventa?
Sí, son muy lindas.
¿Ese es un X-Men?
Sí, es el Profesor X.
¿El Profesor X es tu X-Men favorito?
Sí, me encanta.
¿Pero de chica siempre te gustaba?
Sí, de chica y ahora.
Siempre.
¿Por qué?
Porque es aburrido el Profesor X.
No veo cuál es el problema.
¿Tenés miles de X-Men y elegís a un pelado en silla de ruedas?
¿Solo porque no elijo un muñeco más articulado está mal?
No, no digo eso, pero es aburrido. Sobre todo siendo chica.
No es aburrido tener poderes mentales.
Sí es aburrido que el profesor X sea tu X-Men favorito.
A mí me encanta.
Para mí debería estar prohibido que dejen de ser bebés cuadripléjicos.
Ya la vies demasiado dura como para encima no poder moverte.
Debería haber una ley.
Pero el profesor X es paralítico, no es cuadripléjico.
Sí, ya sé.
Pero me acordé del hermano de María.
Sí, pero mi hermano tiene mucho amor para dar.
Sí, pero es muy egoísta de tus padres que lo hayan obligado a vivir así.
¿Por qué decís eso? Me hace sentir mal.
Mal se debe sentir tu hermano que no se puede ni bañar solo.
¿Alguna vez lo bañaste?
No, no lo bañé nunca. Es machito. Es varón.
Machito se lo dice a los animales. ¿O vos creés que es un animal?
No, no pienso que mi hermano es un animal.
¿Y quién lo baña?
Lidia lo baña.
Lidia la mucama.
¿Le pagan bien a Lidia?
¿Por la bala y los huevos son cuadripléjicos? Sí, mi mamá le paga.
¿Le paga por sindicato?
Calculo que sí.
¿Le paga como trabajo insalubre?
¿Como a los del subte?
¿O basurero?
Le deben pagar muy bien.
Sí, porque es un trabajo muy digno.
Lavar culos dignifica.
Bueno, no quiero hablar más de mi hermano.
Pero no digo, pero tengo razón.
No digo que no lo quieras. Lo querés porque es tu hermano, porque está ahí,
apareció un día, no lo vas a matar.
No, ¿cómo lo voy a matar?
Es mi hermano.
Igual, borracha, varias veces me dijiste que te gustaría que tu hermano se muera.
Claro que lo dije, pero de muerte natural.
¿Cómo que lo pise un camión?
¿Vole de un infarto?
Sí, prefiero que muera de un infarto.
A mí también me gustaría morir de un infarto. Ay, sí.
¿Y no te tentó alguna vez darle un susto?
Porque por ahí está actuando de cuadripléjico para que todos lo bañen y
le den de comer.
No, Julieta, es posta a posta cuadripléjico, ¿sabés?
¿No te tentó algún día darle una pastillita como para terminar con ese
calvario?
Sí que lo pensé, pero no es legal.
Por eso digo, debería haber una ley.
¿Tenés miedo?
Ni un poco.
Estoy enojada.
Estar enojada es la peor manera de estar triste.
Tal vez sí.
Debo estar muy triste entonces.
Hola.
Sí.
Pasa.
Permiso.
Hola. Hola.
¿Qué tal?
Un gusto.
¿Querés tomar algo?
Un... un tecito.
¿De qué lo querés? Dejalo en la silla, por favor. Ah, sí. Perdón, perdón. ¿De
qué lo querés?
Eh... té.
Simple.
Tenebro. Sí, el común.
Sí, el común es Tenebro.
Sí, ese.
¿Te fue difícil llegar?
Nada que un Uber con un GPS no pueda solucionar hoy en día.
Vivís en la otra punta, ¿no?
No, no te creas. Son zonas incomunicadas, pero me da tras mano.
¿Te estuvieron preparando la cera?
Sí, ya estuvimos practicando temprano.
Qué ritual tan medieval.
Con todas las tecnologías que hay hoy en día, todavía... Tan medieval como
limpiarse el culo con papel higiénico y cortarse el pelo con tijera.
Lindo departamento.
Sí.
Es lindo.
Igual me hubiese gustado venir un rato antes y, qué sé yo, aprovechar un poco
la luz de la mañana también.
No, pero nosotras no somos muy mañaneras.
Yo sí, porque a mí me parece que la mañana tiene una nueva oportunidad,
digamos.
Dijiste que...
¿Que te gusta la mañana porque tiene olor a oportunidad?
Sí, ¿por?
Es que me da vergüenza, Gina.
No, no tanto.
Sí.
Fuerte que digas que la curva que más te gusta de una mujer es su sonrisa y me
caigo de culo acá.
Bueno. ¿De qué se ríen?
Gracias.
No, de nada.
¿Le contaste de qué trabajabas? Por eso se ríen.
No, no le conté de qué trabajaba.
¿De qué trabajas?
Soy comerciante. ¿Qué comercias?
Bombachas.
Pusadas. Nada.
¿Estás jodiendo?
No, no te estoy jodiendo. Es un mercado enorme.
Ni te imaginas.
Pero que no me imagino que debe ser para mujeres el mercado, ¿no?
No. Es mayormente para hombres.
Se vuelven locos.
Y las bombachas que son las bombachas usadas en días de calor, o las de
cuando hay mucha humedad, o las de menstruación, esas
cotizan mucho más.
Las manchadas.
¿Cuánto sale una bombacha usada?
¿Para vos?
Entre 400 y 1000 pesos, más o menos.
¿Vos les llevas las bombachas a los tipos?
No, se las mando por correo.
Yo me encargo de ponerlas adentro de una bolsita Ziploc para que conserven su
olor.
Mirá. ¿Y las subís a internet?
Claro.
Podrías fotografiar ese mercado también.
Puede ser, me gustaría.
Todo le interesa a él. Todo.
¿Puedo? Permiso. Sí.
Sí.
Me gusta.
¿El qué? Las sillas, me gustan. Me gusta el diseño.
Están buenas.
Es un poco dura, pero... Para que las visitas no se queden demasiado tiempo.
¿Sabés qué? Me gustó mucho tu última muestra. La de tus papis. ¿Era?
Sí, no sé si estoy muy de acuerdo con que se haga una exposición con las fotos
íntimas, pero bueno, estuvo bien.
Es una discusión que no tiene fin, la verdad.
O tal vez sí.
¿Cómo era la muestra? ¿De qué iba?
Mis viejos eran swingers, voyeos.
Me enteré cuando fallecieron de esto.
¿Cómo te enteraste?
Cuando tenía cinco años.
Bueno, tenía cinco años.
Mi hermano me va a buscar al jardín. Yo no lo había visto en todo el día. Estaba
con muchas ganas de ver a mi vieja.
Entonces... Llego a la casa, abro la puerta y voy derecho al cuarto.
Había visto en todo el día a mi vieja, un chico quiere ver a su madre, va
derecho. Abro la puerta y lo primero que veo es la espalda de mi vieja, desnuda,
moviéndose al ritmo del sexo, totalmente chivada, ese cuerpo cuarentón.
Arriba del portero del edificio.
Y mi vieja estaba al lado, fumando un pucho.
Claro, bueno.
Pasa el tiempo, entonces yo le digo esto a mi vieja. Pasan los años y el recuerdo
me quedó, se lo digo. Y me dice que parcialmente era correcto el recuerdo,
pero que no estaba arriba del portero, sino que estaba arriba de su profesor de
danza folclórica de ese momento.
Pero que no, que la otra parte no, que mi viejo no estaba.
Porque bueno, siguen pasando los años y se lo vuelvo a recordar y me dice que
no, que en ese momento estaban separados, que era imposible.
Porque ellos después vuelven a estar juntos.
Mi viejo, no importa, al fin y al cabo pasan los tiempos, pasan los años.
Ha sido un accidente fatal.
Ah, perdón.
Y bueno, nada, heredo la casa, con todas las cosas de la casa. Entonces, cuando
soy más grande voy a la casa, busco entre la caja de las fotos, miro
recuerdos, están fotos de mi hermano, fotos mías y la foto.
Estaba la foto ahí, la foto de mi vieja arriba del chongo, tal cual la
recordaba. Pero la foto la había sacado mi viejo. O sea, que no tenía un pucho,
tenía una cámara.
Y entre todas esas fotos, además de eso, había otras fotos con otros chongos.
Esa estaba tal cual la recordaba.
La misma, todo, la luz, la cobija, todo. Pero después encima había otras fotos en
el mismo lugar también con otros chongos.
Y bueno, y una colección analógica.
¿Y tus padres te autorizaron?
Estaban muertos.
No estoy de acuerdo con que se exponga a la intimidad de alguien que no autorizó
eso.
Bueno, pero la foto la sacaron.
Digo, los registros los querían, con algo había registro de eso.
Claro, pero quizás lo habían registrado para ellos como algo personal.
Pero si se reveló la foto y está en circulación y yo no creo que hubiesen
sido tan inocentes ellos, ¿no? Si no, hubiesen quemado las fotos.
¿No sabés?
¿A vos te mostraron las fotos?
¿A tu hijo le vas a mostrar esa foto?
Pero era una colección personal.
Entiendo que ellos tenían esas fotos para excitarse, para tener su propio
material pornográfico, no para compartirlo con otras personas o que sea
una muestra.
Claro, pero repito, no creo que mis hijos hayan sido tan inocentes.
Quizás no fueron tan inocentes.
Quizás sí querían que alguien las encontrara y que vea qué es lo que
hacían.
Pero no creo que hayan dejado ese material para que se haga una exposición
y que la vean miles de personas.
O tal vez no las destruyeron a tiempo.
Porque justamente tuvieron un accidente fatal y se han muerto.
Todo lo que ustedes quieran puede ser, pero las fotos me llegaron a mí y yo soy
el heredero del material y como tal puedo hacer lo que quiera con las fotos.
Puedo hacer lo que quiera.
Total libertad. Sí.
¿Qué cámara usás?
Canon 100D.
Muy buena cámara.
Sí, es buena. Es muy buena.
Es muy buena. Qué buena que es.
Qué buena.
Gracias. Qué buena cámara.
Es muy buena.
Re. Muy.
Muy.
Mirá, qué casualidad.
Yo también tengo un registro.
Pero debido a mi abuela.
Mi hermano la retrató en la etapa final.
Tenía Alzheimer.
Y es como un reality show, pero de una abuela con Alzheimer.
Es muy gracioso.
Nosotros no interveníamos sobre ella.
Sino que la acompañábamos en lo que hacía.
La seguíamos a todos lados.
Y una vez terminamos en González Catán.
Ella fue a ver a una amiga, ¿viste?
Cayó a la casa y un familiar le abre y le dice que la amiga había muerto.
Pero hacía como 20 años, en el 88.
Y la vieja no entendía nada.
Se empezó a reír, empezó a llorar, se empezó a pegar la cabeza, no entendía.
Ella incluso había estado en el funeral.
Y no se acordaba, no se acordaba de nada. Es muy gracioso.
Es muy gracioso.
Es muy bueno.
Es muy bueno. ¿Pero vas a hacer algo con el material?
No, nada.
Sería como reírnos de la vieja.
De hecho, a ella no le gustaba.
Que la filmáramos.
Pero se olvidaba de que lo hacíamos.
Por eso pudimos hacerlo.
Cada tanto sí se acordaba.
Se acordaba que eso con lo que lo estábamos apuntando era una cámara.
Y venía hacia nosotros y...
Y nos pegaba, le sacaba a la cámara así y nos rajuñaba, ¿viste? Con lo que tenía
de uñas, lo que sea. Pero no me parece ético publicar.
Sería como reírnos de la vieja.
Empecemos Dale Empezamos
¿Me pasas el horache?
Bueno.
¿Sabías que en el idioma kantuk, mapuche, no existe la palabra muerte?
¿Y cuando alguien se muere qué se dice?
Se usa la misma palabra.
Cuando alguien nace y cuando alguien se muere.
¿Y qué me querés decir con eso?
¿Que son poco creativos?
¿Que tienen un diccionario acotado?
No, que la vida es cíclica.
Nacimiento, muerte... Estás bien hippie.
Qué paja que me dan los hippies.
Qué paja, ¿no?
¿A vos te dan paja los hippies?
Sí, no sé.
A mí me dan bocha de paja.
Pero paja.
Mucha paja. A mí no me dan paja.
Sí.
¿A vos?
¿Te dan mucha paja, mediana paja o poquita paja?
Depende.
A mí no me dan paja.
La gente que no cree en el más allá me da paja.
Son re paja esos pensamientos hippies.
Me dan mucha paja.
¿A vos qué es lo que te da más paja?
A mí lo que más paja me da son los hippies y los músicos.
Mucha paja. ¿Qué te da paja?
Nunca escuché tanto la palabra paja en mi vida.
¿Qué, no te gusta la palabra paja?
Decí otra, si querés.
¿A vos?
¿Te gusta la palabra paja?
Sí. Es linda la palabra paja.
¿Sabés qué?
Viajar en bondi me da paja.
El chico rico le da paja viajar en bondi.
Me da paja que te dé paja viajar en bondi.
O sea, si está lleno y hace calor, lo entiendo, pero igual.
Me da calor que no te dé vergüenza decir que te da paja viajar en bondi.
Sí, calor.
Mucho calor.
¿Tenés calor en el cuerpo?
Bastante calor.
¿Viste todo el calor que sale de la cacerola?
No, no me di cuenta.
¿Sabías que para que la cera se pueda derretir tiene que estar a 60 grados?
No, sí, pensé que era más.
¿Alguna vez tuviste un líquido de 60 grados en tu cuerpo?
No, pero no creo que queme tanto.
Claro.
¿Ustedes siempre se depilan acá o no van a un centro, por ejemplo, de depilación?
Es carísimo ir a un centro de depilación.
Además, te perdés el placer de arrancarte los pelos con tus propias
manos.
Te da placer arrancarte los pelos con tus propias manos.
Y me gusta después tocarme y estar más suave que un gato.
Y también se juntan siempre las dos para depilarse. Sí.
Si no hay partes que te tenés que volver contorsionista para depilarte.
Claro, pero es como tomar clases gratuitas a Croacia.
¿Y dónde aprendieron a depilarse?
A mí me enseñó mi papá.
¿Tu papá te depilaba?
Sí.
¿Y a tu papá quién enseñó?
Mi mamá le enseñó cómo depilarla a ella.
¿Pero él te depilaba a vos?
Sí. Me depiló un par de veces y después me enseñó a depilarme.
Porque me dijo que tenía que aprender a hacerlo y...
Que era lindo depilarse en casa.
¿Y cómo fue la primera vez?
Hacía mucho calor.
Yo tenía una musculosa y estaba toda chivada.
Y entré a la cocina para agarrar algo de la alacena para comer.
Y se ve que tenía muchos pelos en la axila.
Y mi papá apenas me vio me dijo que ya estaba grande para andar mostrando
tantos pelos.
Y me llegó al supermercado y compramos un kilo de cera
y los palitos de madera.
Y volvimos a casa y puso la cacerola con la cera
y esa cacerola dentro de otra cacerola con agua.
Y prendió el fuego.
Y empezamos a ver cómo se derretía el producto.
Y mientras nos sentamos a tomar unos mates y esperamos a que se derrita por
completo.
Y él me iba mostrando la textura de la cera.
Agarraba el palito y me decía, ¿ves cómo cae?
Bueno, así es cuando está lista.
Entonces me dijo que me siente en la silla de la cocina y que levante el
brazo.
Entonces me senté y él agarró un palito de madera, así, y empezó a soplar la
cera y me pasó la tira y empezó a soplar también.
Empezó así y me empezó a tocar la tira de cera
y me dijo que respire hondo.
y ahí hizo de un tirón
así
y cuando vi cómo me quedaba la
piel me volví adicta
después ya me quería sacar todos los pelos del cuerpo
¿Y alguna vez te depiló la entrepierna?
Es mi papá.
¿Vos te estabas calentando cuando yo contaba esto?
No, no, no, no, no, no. Me pareció rara la situación nada más.
¿Qué, si tu hija te pidiera que la depilaras, no lo harías?
No sé, creo que contrataría a alguien para que la depile.
¿Y si a ella le da vergüenza que la vean desnuda o que un extraño la toque?
No sé.
¿Y si te lo pide tu novia?
No, no tengo novia porque si no, no podría estar acá.
No entendí el chiste.
Hola. ¿Qué tal? La pastina.
Con gusto. No sabía que había una más.
¿Te molesta tanta concha junta?
No, no, no.
Mi familia está llena de chicas, así que estoy reacostumbrado al rubro.
¿Al rubro 59?
¿Te puedo hacer una pregunta, Cambo?
Sí.
¿Alguna vez te enamoraste?
Sí.
Varias veces.
¿Cuántas?
Tres veces.
Ah, un montón.
¿Por?
No, por nada.
María está enamorada pero no lo quiere decir.
No, no estoy enamorada.
Estoy saliendo con alguien pero es complicado.
¿Por?
Porque con el chico que me estoy viendo, él, bueno, tenía una novia y resulta que
la novia se murió en el mejor momento de su relación.
Entonces, cada vez que estamos juntos, que es eventualmente, yo siento que él
está como en otro lado, ¿viste? Cuando estás con alguien que sentís que tiene
la cabeza en una parte y el cuerpo en otro, bueno, yo siento que está pensando
en ella siempre y que le extraña.
Está celosa de una muerta.
Sí, capaz que sí.
Tal vez se mata a propósito a ella.
Para que la recuerde con amor toda la vida.
El otro día me metí a su Facebook para ver cómo era.
Y resulta que tiene la cuenta abierta. Y es como si fuera un santuario o un lugar
donde la homenajean y le dicen que la extrañan, que la quieren.
¿Y es linda?
Era. Linda.
No tanto.
¿Qué pensás hacer?
No, no creo que pueda hacer nada.
No sé, no sé si está bien estar celosa de una muerta.
Una tiene derecho a estar celosa de lo que quiere.
¿Puedes traerlo acá a comer?
Y cuando salga el tema le pido una foto.
Entonces ahí... Le digo que la conocía, que compartía, no sé, muchas orgías y
muchos tríos con chabones conmigo y quizás eso lo desenamore.
O quizás se caliente más.
Le podemos decir que salía con un amigo mío y que mi amigo me contó que la
encontró cogiendo con muchos chabones.
Eso quizás... Eso me parece una muy buena idea. ¿Vos, Camo, qué pensás?
Podemos decir que ella salía con vos.
Y que a vos te cagaba a trompadas, por ejemplo.
No me parece.
Sí, le decimos que te pegaba, eso, que te despertaba a la mitad de la noche a
las trompadas.
No, digo, él era el novio y supongo que sabía que no era así, ¿o no?
Bueno, pero cambió.
La gente cambia, ¿viste?
No es malo el aduzarlo de él, para nada.
No, no, chicas, no. No lo voy a hacer.
Pero porque si es para hacerle un favor, un favor no se niega.
No,
no me gusta mentirle a la gente.
No estarías mintiendo.
Estarías actuando un par de horas.
Me estarías haciendo un favor a mí.
No me gustaría decirle a un chico que no conozco que me cogía su novia y que si
no me cagaba piñas.
Bueno.
Vos te lo perdés.
Yo si tuviera la oportunidad no la dejaría pasar.
Dale, ¿cómo?
Ayudame un poco.
No. Dale.
Es un favor nada más.
Nosotras te estamos haciendo un favor y vos nos haces un favor a nosotras.
No. Si es un favor por otro favor, preferiría como terminar acá y chao. Ya
está.
Está.
No, Camo.
Pensamos que eras copado.
No pasa nada. No, yo soy copado.
Está todo bien.
Sí, está todo bien.
No te preocupes.
De verdad.
Sí, tranca, Camo.
Tranquilo. No hace falta.
Ni te calientes.
Un día de estos vas a tener que vos depilarte.
Sí, estaría bueno.
Ahí vas a ver de verdad de qué se trata.
¿Seguro?
Sí, re. Sería genial.
No, sí, re. Sería re genial.
¿Qué vas a hacer con las fotos?
Mira, me ofrecieron justo un espacio para exponer, así que pensaba ahí justo
exponer las fotos de hoy.
Ah, genial.
Y van a estar a la venta las fotos, ¿no?
Sí. ¿Y nos vas a dar una comisión?
Pero no habíamos hablado de esto.
Ah, bueno.
Nos está sacando acá fotos en concha y no nos vas a dar nada a cambio.
Yo esto lo hago por amor al arte. Por amor al arte. No lo hago como un fin
comercial.
Entonces... Sí, igual no te estamos pidiendo la plata ahora.
Estamos negociando el porcentaje cuando se vendan.
Ahí te va a entrar plata y la repartimos entre todos.
A ver, ustedes están posando nada más. No me parece justo.
¿Y vos estás sacando fotos nada más?
Si dicen nada más después de cualquier acción o oración que digan, es como si
nada de lo que hubieran dicho tuviera peso.
Prueben.
Soy una ingeniera agrónoma, nada más.
Soy una astronauta, nada más. ¿Vieron?
Bueno, voy a pensar.
Yo creo que un 40% por cada 20 estaría bien.
40% me parece muchísimo.
¿Te parece mucho? ¿40% por tres conchitas?
Bueno, no sé, si le saco a otra parte del cuerpo, más barato.
¿Y la axila no vale lo mismo?
Es porque la concha es más cara. ¿Y por qué la concha pertenece a nuestra
intimidad?
No sé, la axila... La axila te la ve todo el mundo, la concha no.
Depende quién.
Pero no somos prostitutas.
Pero me estás pidiendo plata por mostrar una parte del cuerpo.
¿Vos estás queriendo decir que somos prostitutas?
Y un poco sí.
¿Y si te pidiésemos plata por la cara no te parecería prostitución? No, perdón.
Lo que pasa es que estoy hablando del concepto de la prostitución. ¿Y cuál
sería el concepto de prostitución? El de vender una parte del cuerpo por plata.
En todo caso, es un alquiler, no es una venta. Y acá nadie te está vendiendo
nada, te están dejando sacar un par de fotos.
Está bien, lo
que quiero decir es que para mí la prostitución no es nada más un
intercambio sexual.
Y también, como ustedes dijeron, hay gente que se puede calentar con este
material. Por eso mismo.
Si te estás calentando, dejemos la paja mental y hablemos de números.
No me estoy calentando.
¿Vos decís?
Yo no estaría tan segura. ¿Querés que probemos?
No. Bueno, ya está.
Yo creo que ya tengo todo el material suficiente.
Ese material sin plata no se va a ningún lado.
Me están amenazando.
No.
No.
No, quedate tranquilo. Nosotras no te estamos amenazando.
¿Cómo vamos a amenazar?
Es muy violento lo que están haciendo.
Violento es el trabajo, no pago.
La idea es mía.
¿Y si nosotras no tenés fotitos?
Mirá, la verdad es que no se ofendan, pero puedo conseguir cualquier otra
persona que me lo haga esto por favor y listo.
¿Te fue fácil encontrar a tres conchas para posar?
Y la verdad es que tuve suerte porque fueron las primeras que le dije y las
primeras dijeron que sí.
¿Cuánta regalada que hay?
Muchísimas regaladas hay.
Igual, camo.
Despreocupate, eso después lo vemos, ¿eh?
Ahora lo importante son las fotos.
Seguí.
Sí, seguí, tranqui.
Camo, tranqui. No sé. Camo, tranqui.
Dale, seguí. Camo, seguí.
No sé, ahora desconfío.
¿Qué sé yo?
No, no, dale, seguí.
Por favor, dale, seguí. Dale, tranqui, tranqui. Dale, camo, seguí, dale.
Dale, tranqui, camo.
Tranqui, seguí.
Tranqui, camo.
Dale,
seguí. Seguí.
Dale, tranqui.
Tranqui. Sí, sí, tranqui. Seguí, camo.
Dale.
Camus.
¿Te puedo hacer una pregunta?
Sí.
¿Te calienta esto?
¿Qué cosa?
Esto.
No. ¿Por qué no te podés calentar?
No sé, no sé. No estoy pensando en eso ahora.
¿Te parecemos feas?
¿No te gustan nuestros cuerpos?
No, no estoy pensando en eso porque estoy concentrado en retratar la acción,
los cuerpos, digo, no estoy pensando en nada sexual.
¿No te gusta ella?
Es muy linda.
¿No te gustaría atravesarla?
¿Atravesarla? ¿Cuál de nosotras tres te gusta más?
Quizás le gustamos las tres por igual, ¿eh?
Quizás es uno de esos.
¿Ninguna? ¿Ninguna? ¿Una noche borracho le das un besito? ¿Algo? ¿Cómo te gustan
las chicas?
A ver, fácil.
Si estuvieras en una isla totalmente vacía y tuvieras que elegir entre las
últimas tres personas que quedan sobre la faz de la tierra, ¿con quién te
quedarías? ¿Con ella, con ellos o conmigo?
No, no sé. No me gusta ninguna. Me parecen las tres muy feas.
Ya sé cuáles le gustan a él.
Las morochas.
Con cara de intelectual.
Esas.
Camo, ¿te conté la historia de mi tía?
¿Eh?
¿Te conté? No, no. ¿No?
Seguro que la ves y te encanta.
Era morocha, como te gustan a vos.
Pero tenía muchos pelos.
¿Viste? Tenía pelos en todo el cuerpo. Para mí, a él es de los que no le gustan
los pelos. No, no le gustan nada los pelos. Porque él, cuando era chiquito,
en el momento que a todos le crecían, no le creció. Le quedó todo suavecito.
Por sectores le creció. Como tiene islas, islas de pelos. No, para mí tiene
un pelito acá, dos pelitos allá, tres pelitos allá. No, no, no. Para mí, que
de la raya del culo le sale una línea derecha, todo por la espalda.
Que le llega hasta la cabeza.
Una línea muy finita, muy finita, muy finita.
Pero adelante tiene como una T y en los hombros tiene mucho pelo. Mucho pelo,
tiene mucho pelo. En los huevos no tiene nada, nada.
Tiene dos cositas así y no tiene nada de pelo.
Imagínense, se los recuerdo.
Entonces le toma poco tiempo hacerlo.
Le toma poco tiempo porque... Este paso se los corto por si quieren algo. Sí,
por si acoso. Por si tiene una noche de suerte. ¡Lo quiero ver! ¡Lo quiero ver!
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entonces me quieras Si a ti
te gusta morder El mango bien madurito Si a ti te gusta morder El mango bien
madurito, ven mírame a mí.
Tengo colorcito, ven mírame a mí.
Tengo colorcito.
Si en la vida hay que escoger por muchos caminos. Si en la vida hay que escoger
por muchos caminos.
Escógeme a mí, eso yo te pido.
Escógeme a mí, eso yo te pido. Y es igual.
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