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(SUSPIRA)
Yo...
Yo no duermo bien. No... No, porque estoy mal.
Estoy como...
No sé, me noto como desordenada, sí.
Yo...
Yo he matado a una mujer.
Sí, la matamos, la...
Unas amigas y yo la matamos, fue un accidente, fue sin querer.
Pero ella se murió.
Y ahí empecé a perder el control y la perspectiva de todo.
Porque, en vez de llamar a la Policía, ¿qué hicimos?
Complicarnos la vida enterrándola.
A todo esto, mi vecina Asun, que lo había visto todo,
dijo que o matábamos a su madre o se chivaba a la pasma.
La secuestramos en su propia casa.
-¡Mm! -Horrible, ya lo sé, sí.
Pero, por suerte, su madre se murió por sus propios medios
y no tuvimos que mancharnos las manos de sangre.
Pero la Policía estaba rastreando el móvil de la muerta.
De la primera, la que habíamos matado nosotras.
Para que ellos no la encontraran,
fuimos a desenterrarla, pero no estaba.
¡Madre mía, lo que cavé yo ese día coño!
Pero la tenía mi suegra.
Me quería echar un cable la señora.
Así que ella se deshizo del cuerpo.
Y cuando todo parecía que volvía a la normalidad,
van y me secuestran unos mafiosos.
Se ve que alguien había pagado
para matar a la mujer que nosotros habíamos matado.
¿Te la has cargado o no?
Estos sicarios no podían finiquitar su trabajo
y, por tanto, cobrar la pasta.
Y nos la vinieron a pedir.
50 000 euros esperamos.
Mis amigas buscaron el dinero por todas partes.
Vendieron sus cosas, hicieron una timba ilegal de brisca.
Atracaron un bingo. ¡Tachán!
Al final consiguieron el dinero y me dejaron en libertad.
Pero esos días fueron días de cautiverio para mí.
Que me separaron de mi familia.
Esa es otra.
Casi me cuesta el matrimonio.
¿Cómo le iba a explicar a mi marido todo lo que me estaba pasando?
¿Dónde estás, estás bien?
Sí, sí, estoy bien.
"Necesitaba tiempo para mí".
Imagínese usted qué impotencia.
Me agredieron.
¡Mm!
Me torturaron.
Y yo lo pasé mal.
Y eso que soy fuerte, siempre me he considerado una persona fuerte.
Soy funcionaria.
(LLORA)
Pero, coño, esto ya es como... O sea, la situación,
la situación me tiene sobrepasada.
Bien, bueno.
Para una primera sesión, está muy bien.
Le doy cita para la siguiente y ya vamos viendo.
No, no, no.
No, no va a hacer falta.
Creo que son los 60 euros mejor invertidos de mi vida.
Muy bien.
Pero que muy muy bien. Sí, señor.
Muchas gracias.
Porque usted tiene el secreto este
de confidencialidad, ¿verdad? Sí, sí.
Claro.
Bueno.
Y eso es todo. ¿Cómo que eso es todo?
No, yo quiero saber los detalles.
No seas morbosa, Begoña, por favor.
¿Cuántas peladillas estás poniendo por paquetito?
No sé, las que pillo.
Son cinco, que las tengo contadas.
Qué más da, Mayte, esto va a acabar en la basura.
Esta mierda no le gusta a nadie.
¿Y arrastraste el cadáver?
¿Lo enterraste tú sola?
No, sola no.
Ah, no, claro, con la embarazada, la funcionaria y la abuela.
Yo no puedo ni subir la compra a mi casa.
Y vosotras por ahí con un peso muerto.
Oye, ¿olía?
¿Dio un último estertor antes de morir?
Ah, no, si la estaban taladrando encima de ti.
¿De qué te vas a enterar?
Yo nunca he visto morir a nadie.
Ni falta que te hace.
Oye, Mayte, que soy una tumba.
(RÍE)
Bueno, ya lo sabes.
Muchas gracias por contármelo.
Por favor, si me has obligado.
Qué almodovariano todo, me encanta.
En cuanto os pillen hacen la película.
Que no os van a pillar.
No os van a pillar.
Pero imagina que se filtra la noticia y hacen un taquillazo.
¿Quién crees que te interpretaría?
Yo veo a una Paz Padilla.
No sé, a mí me gustaría más una Paula Echevarría.
No se va a hacer ninguna película, se acabó, fin.
Bueno, pues si se acabó y fin, déjate ya de crímenes
y céntrate en lo que te tienes que centrar: Turbothunder.
Sí, no me pongas esa cara, se han vuelto a poner de moda.
Distribúyelas en la comunión.
Ay, mira, las puedes repartir con los recordatorios.
¿En la comunión? Pero si estamos todos pelados.
No, no, no, no, ni hablar de eso.
-Es Happylandia, quiero estar cómodo.
Y, además, los pantalones de papá de cuando era pequeño
pican que no veas.
Pues te aguantas. Ven, que te vea.
Si estás guapísimo. Mira qué bien te queda.
Gira, perfecto. Mira qué guapo está.
Tira para tu cuarto a ponerte el pantalón.
Sin rechistar.
Me siento como una de esas niñas chinas que cosen zapatillas.
Begoña, no digas eso, que Lourdes tiene una chinita.
¿Y qué? Me voy a mi casa.
Pero te veo en la iglesia luego, ¿no?
¡Qué va, en la iglesia!
Yo me voy a mi casa de Alpedrete y tan ricamente.
Lo único que le saqué a mi segundo marido.
Es una casa antigua, de estas rústicas.
Con un montón de gnomos horrorosos en el jardín, no me pega nada.
¿Tampoco vienes al restaurante? No.
No te preocupes por lo de Elvira.
Vamos.
Yo hubiera hecho lo mismo.
Mira, he estado esperando toda la semana
porque no sabía ni cómo decírtelo,
ni qué hacer, ni si hablar con la comisaria
o con el inspector o yo qué sé, pero ahí lo tienes.
¿No vas a decir nada?
¿Qué quieres, dinero?
¿Cómo que dinero? ¿Qué...?
¿Qué estás hablando?
¿Lo sabías?
¿Dinero es lo que quieres?
Por supuesto que no quiero dinero.
O sea, que lo sabías y no dijiste nada.
¿Querías que denunciara a mi mujer?
¿Que dejara a mi hija sin su madre?
Es una asesina.
De asesina nada, es mi mujer.
Llevamos 20 años casados.
Lourdes es incapaz de hacer daño a una mosca.
Eso lo va a tener que decidir un juez.
Ningún juez va a decidir nada. Dame esas putas fotos.
¡Dámelas, que me las des, coño!
¡Dame las fotos!
Suéltame ahora mismo.
¡O destruyes esa mierda o juro que te reviento la cabeza!
¡A mí me da todo igual ya!
¡Esa mujer también era madre! ¿Eso también te da igual?
Vicente, que eres policía, coño, acuérdate.
¡Sí, joder, lo hice mal, lo hice muy mal!
-¡Pero tú hubieses hecho lo mismo! -¡No, yo, no!
¡Sí!
Voy al comisario a llevarle esto.
¡Arturo, por Dios te lo pido!
El daño está hecho ya.
¡No se puede solucionar! ¿Quieres arruinarnos la vida?
¿Qué quieres que haga, que me ponga de rodillas?
¿Eh?
Por Dios, te pido que no te lo lleves.
¡Piensa en mi niña, joder!
(Portazo)
Hola, mamá, qué pronto has llegado.
Sí, es que la Loli ha tenido que cerrar la carnicería
porque tenía un entierro.
¿Y eso, adónde vais?
Nos vamos, yaya.
No pongas esa cara, mamá.
Pero ¿hasta cuándo?
Nos vamos, ya está.
Me ha salido un trabajo en una serie nueva.
Ah, ¿sí?
Sí, un spin off de "Hospital Central" sobre Vilches.
Pero si había muerto.
Pues lo habrán resucitado. Ya sabes cómo es la tele.
Voy a tener un sueldecito en condiciones.
He encontrado un piso y podemos apañarnos solos.
Pues me parece muy precipitado.
Podríamos quedarnos aquí los tres. No, no podemos.
Un drama, no, ¿eh? Un drama, no.
Nos vamos a otro barrio, no nos mudamos de ciudad.
¿Y te ibas a ir sin despedirte ni nada?
No, te he dejado una nota en la nevera.
Venga, Omar, dale un besito a la abuela.
Adiós, cariño.
Adiós, ven a verme siempre. Y pórtate bien.
Sí, yaya. Y tú también pórtate bien.
¿Tenéis de todo en el piso?
¿Tenéis suficiente comida?
-¿No quieres que vaya...? -Mamá, no te preocupes.
Está todo bien, de verdad. Dame un beso.
Venga, Omar.
Adiós.
¿Dónde están los niños?
Los hijos de Mayte Soldevilla.
Te dije que los mataras. ¿Dónde están?
-Lo siento, me equivoqué.
No pude, yo... -¿Me estás tomando el pelo?
De verdad.
Llevo aquí trabajando 35 años,
35 años, tú lo sabes, Andrés, tú lo sabes.
En este tiempo hemos hecho cosas mal.
Se nos infiltró un periodista que estaba escribiendo un libro.
Y yo me sentí una imbécil por no darme cuenta.
Pero esto...
Esto nos deja a la altura del betún.
¿No eres capaz de una cosa tan fácil?
¿De qué estamos hablando?
¿De escrúpulos?
Por no hablar del policía que anda merodeando por aquí.
¿Qué tienes que decir, Mariano?
¿No tienes lengua?
¿Quieres que te la corte?
¡Desirée!
¡Desirée!
Este es el último error, os lo juro.
Es la última vez.
La próxima vez que uno de vosotros no haga lo que le mando,
que me desobedezca o, sobre todo, que se equivoque,
os convierto a todos en pienso para gallinas.
Sí, señora.
¿Tú sabes algo del poli que es como un grano en el culo?
No lo sé. Vino y pidió ver...
Mírame.
Ya la estoy mirando.
¿Es que yo no te cuido?
¿Eh?
¿Yo no os he cuidado siempre a todos?
Esto no es un resort, cariño.
Os creíais que podíais hacer las maletas
y marcharos de rositas dejando este reguero de mierda.
Pues no.
(Disparo)
¡No!
¡No, Mariano, Mariano!
¡Mariano, no, Mariano, Mariano!
¡No fue nuestra culpa!
¡Fueron esas mujeres, fue por su culpa!
-¿Cómo? -El poli las buscaba a ellas.
¡Mi amor!
¡Mi amor!
-¡Ellas, otra vez, ellas!
Pero ¿es que no van a dejar nunca de jodernos?
¡Matadlas!
¡Matadlas a todas!
¡Matadlas!
Así no te la puedes poner.
Me la pongo así o me pongo una camiseta.
Es la comunión de tu hermano.
No irás como una mamarracha, que la foto es para siempre.
Tu amiga Elisabet vendrá, ¿no?
He reservado 60 menús y están cayendo como moscas.
Begoña dice que no va.
No me hablo con ella.
¿No? Está más rara...
No quiere salir, no quiere hablar.
Yo creo que es un poco bipolar.
Pero le han diagnosticado depresión.
¿Depresión tan joven? Ni depresión ni bipolar.
Falta de compromiso es lo que tiene la gente.
¿No puedes llamar dos días antes para cancelar?
Es una invitación, hombre.
Ya la tienes.
Se me han roto las gafas. No, no, no quiero ni oírlo.
Este mes no tenemos un duro. Las pegas con celo.
Recoge la plancha. Sí, diga, sí.
"Hola, Mayte". Anabel.
"Sí, cariño, ¿te pillo bien?".
No tenía registrado tu número.
"Nada, mujer, no te preocupes".
¿Cómo van los preparativos de la comunión, mucha faena?
¿Qué te voy a contar, cuándo la tienes?
Por eso te llamaba.
Es que estoy con Juani, la mamá de Sofía, y me ha dicho
que les has invitado, pero es que la mía también es hoy.
¿No me digas? "Pues sí te digo".
Qué mala pata, la verdad.
Está preocupada porque quiere
ir a la de Roberto, pero no te quiere hacer un feo.
No, a ver, que no se preocupe.
"Porque apenas son amigos.
No pasa nada, lo entiendo".
De todas formas, qué mala suerte que la hagas el mismo día.
La gente habrá recibido las dos invitaciones
y esto va a ser un dilema, pero qué le vamos a hacer.
Me enteré hace unos días y pensé en llamarte.
Igual alguna de las dos podía haber cogido otra fecha.
Anabel, no te preocupes.
"Esto de la comunión ha sido como muy precipitado todo.
En Happylandia nos han metido muchísima prisa".
Yo tacho a Sofía y a Juani y ya está, asunto arreglado.
Ah, y a Coral.
¿Cómo?
Tampoco puede ir a la tuya. Y a Laura.
Es que Rodrigo y Roberto se han hecho íntimos, hija.
Ajá. Y a Óscar.
No viene a la mía.
No, ni a la mía, su madre le ha castigado por fumar porros.
Cada vez empiezan antes. Bueno, oye, Mayte.
Lo dicho, cariño, que tengas un día maravilloso.
"Y dale muchos besitos a Goyo".
"Chao, chao, chao, bonita, chao".
(Timbre)
¡Si es para mí, no estoy! No te preocupes.
Seguro que es más gente que viene a cancelar.
Bueno, pues hecho, y se lo ha tomado fenomenal.
Mandadle un mensaje, que luego va a ser peor.
-Gracias, amor.
Es que yo me encontraba en una encrucijada.
-Encrucijada ninguna. No has dudado un momento.
Pobre, la verdad es que me da pena.
Pero claro, ¿qué voy a hacer? Quiero que mi niño esté
con sus amiguitos en un día tan especial.
-Ya, pero es que nuestros hijos no son tan amiguitos, Anabel.
-¿Tú quieres venir o no?
-Sí, si me hace mucha ilusión que me hayas invitado.
Pero que me extraña.
Estábamos diciendo antes que nos tenías un poco de manía.
Como habíamos criticado tanto a Elvira...
¡Vosotras sois mis amigas!
Juani.
Y...
Y tú también.
De verdad, que estos churros
solo saben a aceite.
Bueno, vamos tirando.
Me tengo que hacer la onda, que me pilla el toro.
¿Pagas tú?
Ahora os pillo.
¿Molesto?
Hola, Anabel.
Pues ya me iba.
A ver cómo te digo esto, Curro.
Quiero que nos llevemos bien.
Ah.
Quiero tomarme el AMPA más en serio que nunca, lo necesito.
Por eso, quiero que enterremos el hacha de guerra.
Quiero que resetees y no me tengas en cuenta el pasado.
Me dijiste cosas muy fuertes.
Venga, hombre, si son solo palabras.
Anda, perdóname, tonto.
Así te quitas esa cara de rancio que se te pone cuando nos cruzamos.
Lo voy a intentar. ¿Vale?
Me vale.
Te podías venir a la comunión de mi niño. Dime que sí, por favor.
Le haría muchísima ilusión, eres su profe favorito.
Muchas gracias, Anabel, es un detalle.
Es un detalle. Lo voy a pensar.
Vale.
-Te veo muy bien.
Es por el litio, que está regulado.
Bueno, me voy.
-Apúntate, anda. -Me lo pienso, vale.
¿Me dices qué te debo?
1,50.
Ahí tienes.
Muy bien.
Los niños están en su cuarto.
¿Quieres tomar algo, agua, algo?
No tengo café, pero si quieres, pongo la cafetera.
¿Esto qué es?
Explícamelo tú.
Mira, Mayte, no sé cómo decirte esto.
Que fue un accidente.
Nosotras no queríamos hacerle daño.
Eso te lo juro.
Fue un error, no supimos cómo reaccionar.
Yo sé que teníamos que haber llamado a la Policía
o a una ambulancia.
Nos entró miedo.
Lo siento mucho, pero voy a tener que pedirte que me acompañes.
Deja que te lo explique. No me expliques nada.
Vámonos a comisaría, te lo pido por favor.
Vale.
Voy a cambiarme.
Arturo, yo te voy a acompañar.
Pero ¿no podrías esperar a que pasara la comunión?
Es que es un día muy importante para Goyo.
Y no quiero que mi hijo se quede con ese recuerdo
de la Policía llevándose a su madre detenida.
Lo siento, pero no puedo hacer eso.
Te lo prometo.
Te lo juro, no voy a hacer tonterías.
Yo no soy ninguna asesina.
No puedo, lo siento.
No quiero montar un numerito delante de mis hijos.
Déjame que me despida bien de ellos.
No sé cuándo voy a volver a verlos.
Tú eres padre, Arturo.
Por favor.
Por favor.
"Mamá, he encontrado un piso en la calle Soria
y me voy con Omar. Ya hablamos. Un beso".
Los hijos.
Toda la vida dándoselo todo
y a la primera de cambio, te apuñalan por la espalda.
Es normal, Concha.
Tienen que hacer su vida. ¿Y nuestra vida, qué?
¿A quién le importa?
Nos quedamos solas, estamos solas.
Y nadie nos va a devolver el tiempo.
Y el dinero.
Eso es lo de menos.
Qué pena.
Lo hemos dado todo y ahora nos quedamos tiradas.
Por lo menos no nos han abandonado en una gasolinera.
Deberías comprarte un perro, son muy fieles.
No te abandonan nunca. Quita, quita.
Lo que me faltaba. Lo que te faltaba, claro.
Como eres la más ocupada del mundo...
De tu marido se encargan en la residencia.
La portería te la quitan, lo sabes, Amparo, te la quitan.
Y el niño ya...
No te queda nada.
Cómprate un perro.
Este café es una puta mierda, no vale nada.
Como nosotras.
-Hola. -Hola.
Hola.
Cuánto tiempo sin verte.
Os voy a subir el alquiler.
¿Perdona? ¿No lo sabes?
Gracias a la herencia de mi madre y al dinero del seguro de vida.
He comprado el edificio por cuatro duros.
Soy la nueva dueña. ¡Qué dices, niña!
Os duplico el alquiler. ¿No lees el periódico?
Gentrificación, cariño.
Tu parada.
Ay, que has quedado con la vieja. Avísala también.
¡A pagar!
¡Hombre, Carlos!
¡Ah!
Pero ¿qué cojones...?
¡Como te acerques a mi mujer o a mi familia te mato!
¡Te mato!
Se os ha caído un compañero en el pasillo de las verduras.
(LLORA)
¿Ansiedad?
¿Ahora?
A buenas horas.
Siento tener que repetirme.
Te lo dije.
A todo cerdo le llega su San Martín.
Y el tuyo ya está aquí, Mayte.
(IMITA A UN CERDO)
(LLORA)
Ya está.
Ya no puedes esconderte más.
Todo va a salir a la luz.
Y sabes que te lo mereces.
(SUSPIRA)
Anda, arréglate, que tus invitados te esperan.
¡Madre mía, Manoli! -¿Qué?
-Que estás espectacular, nena.
-¿Sí? -Sí.
-Yo me siento un poco rara, la verdad.
Pero quiero causarle buena impresión a tus padres.
-Nena, Manoli.
Escúchame.
Les causarás buena impresión aunque fueras con un saco de patatas.
Si son muy normales, no te preocupes.
-¿Sí? -Sí.
No seas tonta. Estás preciosa.
-No hagas eso, es una guarrada. -¿Por qué, papá?
No lo sé, pero lo es.
¿Dónde estabas?
Con mis cosas.
Con tus cosas, guau.
Tengamos la fiesta en paz, por favor.
Lo que tú digas.
Pago y vamos a la iglesia, no quiero que nos toque atrás.
Id vosotros, yo no voy a poder ir.
¿Cómo no vas a poder ir?
Tengo que ir a la comunión del hijo de Mayte.
-¿De Mayte Soldevilla? -Sí, sí.
Claro, como ahora sois amigos íntimos.
Es una cosa de trabajo, no te lo puedo decir.
¿Qué trabajo? Te despidieron hace una semana.
Bueno, haz lo que te dé la gana.
-Perdonad, vamos a cerrar ya. -Sí, sí, ya nos vamos.
A ver, Amparo, es que mandar un whatsapp al grupo
diciendo que no vienes no está bien.
Es que hoy no tengo humor para nada.
Ni para salir ni para nada.
¿Y el niño?
Está con su madre.
Pues vístete, que nos vamos.
Que no, Mayte, no insistas.
No voy a salir, no me encuentro bien.
Me quiero quedar en casa y...
Me están fallando la mitad de los invitados.
Acaban de llamar tres más para cancelar.
Yo necesito que vengas, Amparo.
Primero, porque eres mi amiga y me hace ilusión.
Y segundo, porque no voy a saber qué hacer
con todos los entremeses.
Mayte, te lo agradezco mucho, pero no.
Que te vistas.
Te pones el vestido morado tan bonito, voy a por él.
¡Que no!
Tienes que venir.
Es importante.
(SUSPIRA)
¿Te ayudo con eso?
No, deja, al final ni me la pongo.
Bueno, yo voy a ir tirando, que he quedado con Mayte.
Nos vemos en la iglesia. Sí, vale.
A ver, marinero de agua dulce.
Te voy a poner el reloj en hora.
Ya está.
¿Dónde vas con eso? Que no hace falta.
-Allí habrá de todo. -¿Están buenas o no?
Me hace ilusión que las prueben tus padres.
Déjame. Tú dí que sí.
Qué mayor estás, Goyo.
¡Ay, qué pesada, que ya me lo has dicho!
¿Se puede? ¡Bueno!
Goyo, pero qué guapo estás.
Tenemos un regalo para ti, pero te lo va a dar mi Mari Carmen.
¿Mm?
¿Te pasa algo?
No, nada.
Mucho estrés de todo.
Tú has llorado. ¿Se me nota?
El rímel que tienes no es waterproof.
¿Tengo manchada la cara? No, nada, un poquito.
A ver.
¿Estás bien?
Mucho trajín todo.
¿Y tú?
Bien.
¿Vamos?
Venga, Goyo, vamos.
Papá, el reloj mola, pero ¿y la tableta?
Eso en Reyes, campeón.
-¿Me sujetas? -Sí.
A ver.
Vamos.
Es muy bonito.
Es que yo no había visto... ¡Ay, mi nieto guapo!
¡Qué bonico estás con el traje de marinero de tu padre!
¡Ay, abuela, que me llenas de babas!
Es que eres clavadito a tu padre.
Tengo la cabeza como un bombo.
No sé cuánto hace que no estaba en una iglesia.
Te has portado como un campeón.
Porque la niña se ha puesto a llorar y me he podido escapar.
Vamos, por favor, ya vamos media hora tarde.
Estarán las empanadillas como mis codos, "arrugás".
¡Venga, "tos pa" los coches!
No, no, vamos a hacernos una foto.
Ahora que estamos toda la familia.
Esto es como los años bisiestos.
¡Foto, foto!
A ver, que somos mucha gente. ¿Quién hace la foto?
Esa chica mismo.
¡A ver, niña, tú! Haznos una foto, venga.
Carmela, ¿yo?
La he comprado ahora mismo en la gasolinera.
Y no me aclaro, a ver si tú la entiendes.
Venga, vamos, vamos.
¿Y Gregorio dónde está?
-¿Y Gregorio? -Venga.
Todos colocaditos en la escalera.
Apretaos, que si no, no cabéis.
Ahí, mirad todos aquí, decid comunión.
(TODOS) ¡Comunión!
Venga, va, a ver, todos a los coches.
Hay que repartirse.
Como dijimos, tú te vas con Pepi y con Gorka.
Alexa, ven para acá. Conduce tú, que tu marido va fatal.
No quiero disgustos y tú también lo hueles.
Manoli, Santiago se va con vosotros,
con Gregorio y con los niños. Se viene con nosotros.
-Eso parece.
Os vais en el monovolumen de mis suegros.
-Yo me llevo el coche de Gregorio. -¿Cómo?
El mío explotó, luego ya te lo explico.
Cabéis todos y os vais poniendo al día.
Las chicas. Vosotras venís conmigo.
Venga.
(SUSPIRA)
Virginia, tú también. No, yo voy con Carlos.
Virginia, tú te vienes conmigo.
Vale. Venga, ve con ellas.
No pasa nada, tira con ellas.
Huy, huy, huy.
Madre mía, cómo se ha estropeado el día en un segundo.
Qué mala suerte, justo hoy.
Carlos se pierde fijo.
Niña, pero si no tiene pérdida.
Para arriba hasta Canillejas... No, no, no.
El centro está hasta arriba. Pilla la M-30.
-Chicas. -¡Huy, por la M-30!
Con la que está cayendo. A las mil llegamos.
Hace mucho calor aquí. ¿Puedo abrir, Mayte?
Amparo, ¿hace cuánto no coges un coche?
Me estoy agobiando muchísimo.
-¿Me bajas la ventana? -Se acabó.
¿Qué?
¿Qué se acabó?
Nena, ¿qué pasa? Me estás asustando.
Se acabó.
¿El qué?
Que nos han pillado.
-Pero ¿quién? -Arturo.
El policía joven que trabaja con Vicente.
-¿Sí? -Arturo lo sabe todo, todo.
¿Cómo...? No, no puede ser, no.
¿Cómo que lo sabe todo, tú estás segura?
Esta mañana apareció en mi casa y tiene pruebas.
Tiene fotos.
De nosotras arrastrando el cadáver.
Enterrándola. Voy a vomitar.
Mayte, arranca, vayamos al sur.
Tengo una hermana en Antequera.
Joder. ¿Lo sabe alguien más?
No tengo ni idea. A Antequera, no, vamos a Córdoba.
Allí se lleva mucho el membrillo.
Nos podemos hacer pasar por membrilleras.
¿Te quieres callar, por favor?
¿Y cómo no estamos en la cárcel?
Porque nos da de tregua hasta que acabe la comunión de mi niño.
Y después nos va a llevar a comisaría y nos va a entregar.
Que se acabó, Lourdes.
Esto tenía que pasar tarde o temprano.
-Sabíamos que tenía que pasar. -¿Qué le explico yo ahora a Carlos?
¿Eh?
Joder, ¿y mis niñas, qué?
Yo es que lo siento.
Sí, lo siento muchísimo.
No, quita, no toques.
-Yo te estoy preparando tu plato. -Mamá.
¿Cuándo me vas a dar mi regalo?
Tu regalo, pues...
Oye, Goyo, ¿te lo estás pasando bien?
Mayte, ¿recuerdas a mi tío Eusebio?
-Sí, hola. -Hola, Mayte.
¿Qué tal estás? Qué bien te veo.
Qué bien.
Un poco cariñoso, ¿no?
Pero guapa, guapa, vamos.
Mi tío Eusebio, menudo tocón.
¿Todo bien, amor?
Nada, mis croquetas, que no han tenido mucho éxito.
Claro, están ahí apretaditas y no apetecen.
Te dije que no hacía falta que las trajeras.
Niño, lo del bufé libre es una tomadura de pelo.
Se ha acabado la empanada y es lo único que puedo comer.
Así que ya me dirás.
-Espera a los postres. -Carmela.
¿Por qué no prueba mis croquetas? Son de queso y nueces.
¿Croquetas y de queso? Con la lactosa que lleva eso.
¡Pero si yo no puedo tomar lactosa!
Me consuela ver que no soy la única inadaptada de la fiesta.
Tío, esto es una puta basura.
Preferiría que me pegasen un tiro en la boca.
¿Quieres un trozo de empanada?
Casi me tengo que pegar con una señora.
No tengo hambre, gracias.
¿Y la mano cómo va?
Menudo golpe más tonto te han dado.
Amparo, ¿sabes lo de Asunción? ¿Qué?
-¿Qué de Asunción? -¿No se lo has dicho?
No.
La niña se ha comprado el edificio con la herencia de su madre.
Y la muy cabrona nos quiere doblar el alquiler a partir de junio.
Mira qué bien.
¿Adónde crees que vas, estás huyendo de la prima Merche?
No.
¡Qué caras más largas!
¿Es una comunión o un entierro? Arriba ese ánimo, coño.
¿Quién se apunta a la conga?
Vale, que no sois de ese tipo de invitados.
¿Cóctel de gambas?
Aborta, cielo, esta mesa está desahuciada.
¡Oye, oye, oye, por aquí no se puede correr!
¿Cóctel de gambas quieren?
-¿Un cóctel de gambas, queréis? -No, gracias.
Cóctel de gambas. ¿Queréis o no?
Sí, muchas gracias, cariño.
El servicio deja que desear, pero este tiene un buen culo.
Anabel, cariño, me sabe muy mal decirte esto.
-La niña se me ha puesto fatal. -¡Ay!
Que me duele la barriga.
La he llevado al cuarto de baño y muy exagerado todo.
Nos tenemos que ir a casa.
Con lo bien que lo estábamos pasando.
No te preocupes, lo primero es lo primero.
Muchas gracias por invitarnos. ¡Eloy!
Oye, ¿y a ti qué te pasa?
-¿Eh? -Estás diferente.
Estás como bien.
Qué dices, no hay nada que contar.
He retomado la medicación.
Y ya está, Rafa, lo demás me da igual.
Sé que te va a sonar raro, pero es, no sé,
como si las cosas tuviesen un brillo especial.
¿Y no te sobrará una pastillita de esas?
Con media, me conformo. -¿Eh?
(RÍE)
Lidia.
-¿No juegas con los otros niños? -Prefiero arrancarme los ojos.
Odio este sitio, es lo peor.
Nunca habría imaginado que mi comunión sería así.
Odio este vestido viejo que parece un disfraz.
Y odio a esta loca que se hace pasar por mi madre.
Os odio a todos.
Pero...
¿Turbo qué?
Turbothunder, si lo puedes repartir entre tus amigas.
Es una máquina estupenda y una oportunidad de negocio.
¿Qué haces aquí sola, amor?
¿Estás enfadada por lo de las croquetas?
Lo siento.
Debí decirte que mi madre no tolera los lácteos.
No estoy enfadada, Gregorio.
Pero no sé, es por las croquetas, es por la foto.
Yo solo quería causarles buena impresión.
¿A quién, a mi familia? Pero si te adoran.
-No digas tonterías. -Te lo estoy diciendo en serio.
Mi tío Eusebio me ha preguntado cuatro veces si estabas soltera.
Al pobre le dio un ictus y no retiene bien.
Y mi madre es un poco rara, tiene mucho carácter.
Ya.
Escucha, pero yo sé que le gustas.
Créeme, la conozco.
Va, venga.
¿Por qué no olvidas esta chuminada e intentamos pasarlo bien?
No todos los días se gana una comunión gratis en...
-Happylandia. -Eso. Joder.
¿Y qué me dices del cáterin? ¿Qué cojones era eso?
Esta gente prueba la ensaladilla maravillosa que haces
y les da un puto parraque. De verdad.
Te quiero.
Y yo a ti, boba. Anda, ven.
(RESPIRA AGITADAMENTE)
¿Puedes...?
¿Me das uno?
Parece que ha dejado de llover.
¿Me ignoras toda la mañana y ahora quieres hablar del tiempo?
No, yo no te he ignorado, he estado muy ocupada.
No sé ni para qué he venido.
Gregorio y yo pensábamos que era importante que estuvieras.
Últimamente han pasado muchas cosas, papá.
Y te he necesitado.
Venga ya, tú nunca has necesitado a nadie.
Pues a partir de ahora, todo va a ser distinto.
Y van a seguir ocurriendo cosas, cosas que...
Papá.
Para mí es importante que, pase lo que pase,
tú sepas que yo no te guardo rencor.
¿Rencor?
¿Rencor por qué?
¿Qué hacemos? A mí esto me está matando.
No vamos a hacer nada. Ya habéis escuchado a Mayte.
Bastante hemos hecho ya.
¿En serio vamos a ir a la cárcel?
Tendríamos que habérselo explicado todo a la Policía.
Mayte tenía razón, si se lo hubiéramos contado...
Amparo, ¿cómo le vas a explicar a la Policía
que le taladraste la cabeza a una señora,
que la enterramos y que mi suegra la descuartizó?
¡Hostia, mi suegra! ¡Ay, hija!
No hace falta utilizar esas palabras.
Si lo contamos bonito y lo adornamos un poco...
Señoras.
Arturo, eh...
Basta, no podemos ir a la cárcel, no somos...
Asesinas.
Fue un accidente, nosotras no queríamos matarla.
Tienes que creernos. Está muy bien eso que me cuentas.
Pero lo que yo crea o deje de creer no importa.
Pero si fue en defensa propia. Luego todo se complicó bastante.
El secuestro de la niña, los mafiosos, el atraco al bingo.
¿El bingo?
Amparo, cállate, que calladita estás más guapa.
¿Qué opciones tenemos?
Pues no lo sé. De momento vamos a ir a comisaría.
Os tomarán declaración y pasaréis a disposición judicial.
¿Y hasta entonces?
Yo me buscaría un buen abogado.
Y también deberíais hablar con vuestra familia
para despediros y esas cosas.
Yo lo siento mucho, chicas.
Míralas, comer, no, pero beber sí que bebéis.
Huy, nena, ¿una tila?
Échale vodka y que suba la magia.
Porque hoy se sale, ¿no?
Así que policía.
Qué guay, ¿no?
Mi tío era guardia jurado.
¡Lidia!
Lidia, cariño, ¿qué haces?
¡Déjame en paz!
¡Mayte!
¡Cariño!
-¿Qué tal, lo estás pasando bien? -Sí, sí.
Me alegro mucho, te lo mereces.
¿Has probado la quiche de puerros? Está deliciosa.
No, yo creo que a mi salón no ha llegado.
Qué pena. Te tengo que dejar.
Mi tío, que se lo hace encima, la próstata.
-Felicita al niño de mi parte. -Vale.
¿Es la madre del crío de la comunión?
-Sí. -¿Vamos sacando la tarta?
-No, todavía no. -Vale.
Curro, ¿qué puñetas haces aquí? Ahora no tengo tiempo para esto.
-¿Qué? -No quería que...
Eres muy fuerte, Mayte.
¿Por qué?
Te voy a decir una cosa, pero a lo mejor te suena raro.
No eres el puto centro del universo.
Me quedó claro que no quieres estar conmigo, pero no vengo por ti.
He venido a la comunión de Roberto y Lidia, ellos sí me han invitado.
¿Sabes una cosa?
Me equivoqué contigo.
Eres egoísta.
Perdóname, Curro, de verdad.
¡No puedes tratar a la gente así, está mal!
Sé que tienes mil movidas en la cabeza, todos las tenemos.
No me puedes tratar como una mierda.
Me gustabas, en serio.
No me esperaba yo esto, no...
No, no.
¿Qué ha pasado?
¿Te ha hecho algo ese cabrón, quieres que le parta la cara?
-No, Curro no ha hecho nada. -¿Entonces?
(SUSPIRA)
Nena, bájame la música.
Hola. ¡Uuu! (RÍE)
Hola. ¿Se oye?
Hola, ¿qué tal? Soy Merche.
(RÍE)
Siempre he querido hacer algo así.
A ver, perdón.
Perdón que haya interrumpido así, de sopetón,
pero me gustaría pedir un aplauso para la parejita de ahí.
¡Para los papás de la criatura!
(Aplausos)
¡Eso, eso!
¡Primo!
Primo, no seas soso, ven. A ver, familia.
Hemos comido.
Hemos bebido. ¿Soy yo o es el momento
de que los papás se marquen un baile?
-No, no. -¿Qué decís, familia?
¿Queremos que bailen, sí?
¡Pues venga, decidlo fuerte, coño!
(TODOS) ¡Que bailen, que bailen!
¡Que bailen! ¡Eso!
Primo.
Te va a tocar bailar.
(TODOS) ¡Que bailen, que bailen, que bailen!
Nena, una baladita.
(Música lenta)
¿Qué pasa con Curro? Pensaba que lo habíais dejado.
No se lo ha tomado nada bien.
¿Qué nos haces a los hombres, que nos vuelves a todos majaras?
No.
No estoy bien.
Lo estarás.
“Las palabras de amor enredadas.
Se buscaban a tientas
entre alcohol y miradas.
Estoy contra las cuerdas.
Te pediré que vuelvas”.
Mi madre siempre dice que lo mejor
de morir de amor es que no te mueres.
“Lo he dado todo por tenerte y te vuelvo a perder”.
Eres un buen padre, Gregorio.
Y tú, nena.
Ya, pero yo nunca te lo dije.
Y es la verdad.
Y siento si a veces te doy a entender lo contrario.
Lo siento muchísimo.
“Necesito de ti.
De tus labios”.
Entonces, está bien.
“Sin tratar de evitarlo”.
Por favor, míralos.
-Van a volver fijo. -No creo.
-Él tiene novia. -¿Y qué?
¿No les ves?
Son una de esas parejas. ¿Entiendes lo que te digo?
Como el príncipe Carlos y Camila.
O como Mulder y Scully.
Hay quienes han nacido para estar juntos.
Es cuestión de tiempo.
¿Se puede saber qué coño haces aquí?
¿Y tú qué crees?
Arturo, perdóname por haberme comportado así esta mañana.
Todo esto me está superando. No debí hablarte así, lo siento.
Eso no va a impedir que entregue a tu mujer.
-Pero ¿tú que coño quieres? -Hacer justicia.
Es lo que he querido siempre.
-Por eso me hice policía, como tú. -Tú ya no eres policía.
Llevo detrás de la desaparición de Elvira
desde que he llegado a este barrio.
He tenido que soportar chismes, broncas.
Que me tomarais por loco diciéndome: "Chaval, no hay caso".
¿Y sabes qué, Vicente?
Resulta que sí había caso
y que tu mujer está metida hasta el cuello.
Espera a que no te denuncie por encubrimiento.
Puedes ir a despedirte de tu mujer.
Tengo los documentos en el coche.
En cuando acabe este circo, nos vamos.
¡Ah!
Si tienes otra declaración más que añadir,
llamas directamente a comisaría.
Como me has dicho siempre,
este asunto no es de mi incumbencia.
"Tía, Eli, eres muy heavy".
Más que depresión tienes un cuento que flipas.
Qué ganas de llamar la atención.
¡Joder, joder, joder!
¡Mira, estoy hasta el mismísimo coño!
En serio, me he esforzado.
He hecho por llevarme bien con vosotros, lo he dado todo.
Y no es que espere grandes recompensas, pero joder...
¿Mis croquetas?
¿Y tanto costaba meterme a mí también en la foto?
Siento no ser Mayte Soldevilla.
Pero soy Manoli.
Y soy maja, atenta
y tengo buen sentido de la orientación.
Y eso es muy importante
para cuando hay que llevar a tu hermano a un cumpleaños
o ir a buscarte a la puerta de la discoteca.
¿Qué más puedo hacer?
¿Qué más puedo hacer para que me dejéis
formar parte de vuestro puñetero club?
¿Y tú de qué coño te ríes?
De que eres una puta desequilibrada.
-(RÍE)
En serio, no...
No puedo competir con tu madre.
Y te juro que no son celos.
No soy celosa, pero es que ella es...
Joder, es que ella es la puta mujer diez.
Esa mujer es un milagro de la ciencia.
Y encima, ahora es asquerosamente maja conmigo.
Si no tuviera que odiarla, la amaría.
Mi madre no es perfecta, está muy lejos de ser perfecta.
¿Y por qué nadie lo ve?
Mayte y Gregorio, la pareja del año.
No sé qué mierdas pinto yo en todo esto.
¿Estás de coña?
Mis padres se llevaban fatal cuando estaban juntos.
Mi padre se convirtió en un tío triste.
Tú eres lo mejor que le ha pasado.
En serio, no te compares con ella.
Gracias.
Pero no es suficiente.
Mi madre no tiene el graduado, es casi analfabeta.
Escribe con una de faltas...
Bueno, cuando se le entiende, porque tiene una letra malísima.
Y se pajea viendo vídeos de David Cantero en el móvil.
Perdóname. ¿Eso es verdad?
Gracias.
Creo que podré tirar con esto.
Bueno. Yo voy a entrar.
¿Te vienes?
No, no, entra tú y pásatelo bien.
Yo me voy a casa.
Dile a tu padre que me he llevado el coche.
Dile que...
Que la tempura no me ha sentado bien.
Oye, estaban muy ricas tus croquetas.
(Aplausos)
(Llanto)
Elvira.
¿Qué haces aquí?
No me mires.
Se me ha corrido el rímel, estoy horrible cuando lloro.
Nunca te había visto llorar.
De hecho, estaba convencida de que nunca llorabas.
Gracias.
(LLORA)
¿Vas a decirme qué te pasa?
¿Y a ti qué te importa?
No tuviste reparos en rajarme el cuello aquello noche.
Sabes perfectamente que eso no ocurrió así.
No exactamente.
Había hecho tantos planes para este día.
Quería que mi Lidia tuviese la mejor comunión del mundo.
Y no pensé que yo fuera a estar...
Muerta.
Así.
Ya no podré verla crecer, convertirse en una mujer adulta,
hablar de chicos, intercambiarnos la ropa.
Hasta donde yo sé tampoco es que fueseis las chicas Gilmore.
Si te sirve de consuelo, yo tampoco podría serlo.
Esta noche dormiré en la cárcel.
Y me temo que va a ser la primera de muchas.
¿No tendrás la poca vergüenza de compararlo?
Que yo estoy muerta y enterrada.
Porque estoy enterrada, ¿verdad?
Mayte.
¿Qué hemos hecho mal?
Joder, que qué hemos hecho.
Ni idea.
Odio tener que decirte esto.
Y más a ti.
Pero, por favor,
ocúpate de que mi hija no cometa los mismos errores que yo.
Tampoco quiero que la cuides, pero es que...
Tranquila, te he entendido.
Es que no me fío de Anabel.
¿Has visto cómo la ha puesto? Menudo vestido.
¡Será desgraciada la tía!
¿Sabes que no estás tan fea cuando lloras?
Pareces más...
De verdad.
Cállate, ¿no?
Tampoco vayas ahora en plan amiga.
Es que no sé qué coño te has creído ahora.
¿Adónde vas? Ahora vengo.
¿Dónde está Vicente, qué le has dicho?
Lo siento mucho, pero se acabó el tiempo de descuento.
Avisa a las chicas y nos vemos en la puerta.
Voy a despedirme de mi marido. No.
¡Nos vemos en la puerta ya! ¡Pero ya!
Tengo algo que contarte.
Te quiero más que a nada en este mundo y...
Y sé que no hemos pasado nuestro mejor momento como pareja.
Ojalá todo hubiera sido distinto.
Amor, ¿qué pasa?
Yo también tengo algo que contarte.
¡Joder, soy una mierda!
Una puta mierda, joder.
Carlos, ¿por qué?
Carlos, me estoy asustando.
-Que la he cagado, amor. -¿Qué?
Que he estado con otra.
Lo siento.
Lo siento muchísimo, de verdad, lo siento.
(LLORA)
Voy a tener que marcharme una temporada.
¿Te vas, adónde?
Lejos.
Muy lejos.
Arancha, necesito saber que vas a ser buena con tu hermano.
Ya sabéis que no me gusta que os peleéis.
¿Puedo ir yo contigo?
No, cariño.
No puedes.
¿Has visto a mi Mari Carmen? ¿Y Vicente?
¿Has visto a Mari Carmen?
¿Habéis visto a una niña asiática?
De esta estatura.
¡Mari Carmen, Mari Carmen!
Perdona, ¿has visto a una niña?
Que va con un vestido rosa.
Que es china. ¿No?
¿Dónde estabas? Te estaba buscando por todas partes.
¡Ay, hija mía!
¡Eh!
¿Qué haces?
Que me he dejado las llaves dentro del coche.
A mí me pasa siempre.
El primo Armando, el bizco, tiene una grúa.
¿Quieres que le llame?
¡Oye, oye!
Aquí no se puede aparcar.
Huy, ya están aquí los payasos.
¿Tenéis fuego?
(Disparo)
El panorama es dantesco.
Confirman que hay víctimas mortales.
¿Dónde está mamá?
Supongo que la tal Mayte y sus amigas están muertas.
Más muertas que mi abuela.
Sé que algunos de vosotros perdisteis algún ser querido.
Pero no dejemos que esa pena
eclipse la rabia.
¿Dónde estoy, estoy muerta?
Tranquila, ahora tienes que guardar reposo.
Este percance con las señoras estas
me ha dado mucho que pensar sobre el negocio.
Virginia ha desaparecido.
Estaría fuera una temporada.
No sé ni cómo explicárselo. No nos merecíamos esto.
He montado un negocio.
Hecho a tu medida.
-Me mola tu rollo, tía.
Lo único que sé es que estamos desprotegidas.
-Eso. -¿Qué hacéis aquí?
Haced vuestro trabajo.
¡O se van o las mando al calabozo!
(Disparos)
-¡Pum! -Enhorabuena, coño!
-¡La silla!
(Explosión)
¡Carlos!
¿Quién cojones anda ahí?
¡Joder!
(GRITA)
La comunión, cariño, era aburridísima.
Lo siento.
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