All language subtitles for Una chica y un senor (1974).es

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Original subtitles

Estás estupendamente.

Pero has hecho muy bien en venir.

Porque a los cuarenta y cinco hay que empezar a cuidarse.

Por eso convendría que dejaras un poco el trabajo

y te olvidaras una temporada del despacho,

de la audiencia,

y de los pleitos.

Márchate a la playa con tu mujer y tus hijos

y pasa el verano tranquilo en lugar de estar aquí solo.

Y ya verás como en septiembre eres otro hombre.

Así que despreocúpate de todo

y anímate que no tienes motivos para estar deprimido.

Es posible que físicamente esté bien.

Pero moralmente estoy desecho.

No tengo ganas de nada.

Y todo me resulta antipático, incómodo

y aburrido.

Te aseguro que lucho por dominarme pero no puedo.

Y lo único que consigo es atormentarme más.

¿Pero atormentarte por qué?

Si tienes una salud envidiable y eres un hombre que lo tiene todo.

Fama, dinero,

dos hijos estupendos y una mujer que te adora.

Todo eso está muy bien.

Y muchas veces me pregunto de qué me quejo.

Pero hay algo

que no sé cómo explicarte.

Y aunque lo hiciera tampoco lo entenderías.

Hay cosas que los médicos no podéis curar

con nada.

Tienes la cara sucia, cochina.

No te muevas de aquí, ¿eh?

Y no mires a los chicos que tú eres muy coqueta.

¿Pero quién eres tú para hacer esperar a todo el mundo?

Esto cuesta mucho dinero, guapa,

y cuando se dice una hora hay que ser puntual.

Usted sabe que tenía una gala en Valencia.

¡A mí que me importan tus galas!

Hoy tenías que grabar.

Y el disco es más importante para ti que para mí.

Todavía no eres nadie.

¡Y para triunfar en esto hay que tener seriedad, entusiasmo, sacrificio!

¡Y sobre todo sentido de la responsabilidad!

¡Y tú eres una irresponsable!

Claro que la culpa no es tuya, sino mía.

Por haber creído que de ti se podía sacar algo.

Pero te advierto que estoy empezando a perder la paciencia.

Así que no me obligues a terminar contigo.

Y tú, Ochoa, me respondes de que esto no vuelva a ocurrir.

Para eso eres su representante.

- Porque de lo contrario... - Écheme si quiere.

Como usted dice todavía no soy nadie,

y es una lástima que pierda el tiempo conmigo.

¿Pero adónde vas, criatura?

¿Te das cuenta de lo que haces?

¿O es que quieres acabar con tu carrera?

Me da lo mismo.

Escucha.

En ti hay algo más que una cara bonita.

Y estoy seguro de que llegarás lejos.

Pero tienes que poner un poco de tu parte

y dejarte llevar.

De modo que se llevan mi coche delante de sus narices y usted ni se entera.

¿Y a quién se le ocurre dejarlo abierto y con las llaves puestas?

Pero cómo voy a pensar que aquí pueden robar tranquilamente.

Además usted está para algo, ¿no?

Señorita, yo no puedo estar pendiente de quién deja los coches

y quién se los lleva, bastante tengo con el tráfico.

Está bien, ¡pero muévase, haga algo!

¿Y qué quiere que haga?

Buscar el ladrón, lo que sea. Pero haga algo, por favor.

Todo lo que tengo está en ese coche.

Pero por qué no se han llevado este o cualquier otro en lugar del mío.

Lo único que puedo hacer es acompañarla a la comisaría

para que presente la denuncia.

¿Y qué adelante con eso?

Pues que la policía tenga conocimiento del robo y busquen el coche.

Es lo mejor que puede hacer, señorita.

Usted qué sabe.

Yo solo pretendía ayudarla.

Sí, como el guardia. Pero a mí eso no me soluciona nada.

Pero la policía, sí.

Como que la policía no tiene otra cosa que hacer que buscar mi coche.

¿Por qué no?

Y a lo mejor lo encuentran en seguida.

¿Sí?

Pues si está tan seguro

venga conmigo, a ver si usted lo consigue.

Pero ¡por qué me tienen que pasar a mí estas cosas!

No se preocupe. Ya verá como lo encuentran.

¿Quiere usted firmar aquí, por favor?

¿Alguna novedad, Rodríguez?

Lo de siempre.

- Mario. ¿Qué haces tú aquí? - Hola, ¿cómo estás?

¿Qué te pasa? ¿Puedo hacer algo por ti?

Pues no lo sé.

Bueno, en cierto modo, sí.

Verás, es que a esta señorita, le acaban de quitar el coche, ¿sabes?

Sí, señor. En pleno centro y delante de todo el mundo.

Lo siento, señorita, es la epidemia de los sábados.

Pero ahora mismo voy a ocuparme del asunto.

Rodríguez,

dé inmediatamente conocimiento

para que lo comuniquen a la policía municipal y a los serenos.

Y nosotros se lo pasaremos al 091.

A ver si podemos dar con él lo antes posible.

Pues como no aparezca esta noche no sé lo que voy a hacer.

Porque la llave de mi apartamento, el dinero y todo lo tengo en el coche.

Eso es muy difícil. Pero vamos a intentarlo.

Llámame dentro de un par de horas por si sabemos algo.

Muy bien.

Suerte.

Gracias, señor.

Ha sido usted muy amable conmigo.

¿Es que piensa quedarse aquí?

¿Y adónde voy a ir?

No sé qué hacer.

Estoy desconcertada.

Lo comprendo.

Pero hasta dentro de dos horas

no puede usted hablar con el comisario.

Bueno. Esperaré aquí.

- Ande, suba. - No, no.

Por favor.

Pero yo no puedo obligarle a perder más tiempo conmigo.

Usted tendrá que ir a su casa.

Dos horas pasan pronto.

Trabajé hasta las tantas, hice un viaje con un calor horrible,

no grabé el disco, ¡y encima me quitan el coche!

La culpa de todo la tiene Roldán.

- ¿Su jefe? - Sí y no.

Es el director artístico de mi casa de discos.

Un tipo inaguantable.

¡Me tiene harta!

Solo se acuerda de mí para grabar petardos.

Y claro, así nunca llegaré a nada.

Y mucho menos con el nombre de guerra que me puso.

- Ariadna. - ¿Ariadna?

Sí, se le ocurrió porque en griego quiere decir "dulce cantante".

¿Verdad que no le gusta?

Al contrario. Es muy bonito.

A mí el que me gusta es el mío.

Pero comprendo que Caridad no es comercial.

¿A qué no sabe lo que quiere decir "caridad"?

No.

Amor.

En latín, claro. Me lo dijo un amigo.

Pero todos me llaman "Cari".

Le estoy dando la noche, ¿verdad?

Nada de eso.

Sí, estoy abusando de usted.

Por mí no se preocupe.

Lo importante es que aparezca el coche.

¿Usted cree que aparecerá?

Claro que sí.

¿Dónde podrá estar?

En el depósito municipal de vehículos.

Sí, hombre. Se lo llevó la grúa.

No me digas.

Menos mal que se nos ocurrió llamar y allí estaba.

Esto es muy frecuente.

Hola, cara sucia. Estamos juntas otra vez gracias a este señor, ¿sabes?

Anda, dale las gracias.

¿Cómo podría agradecerle todo lo que ha hecho?

No hay nada que agradecer.

Yo lo he pasado muy bien.

Yo también.

Bueno, pues gracias otra vez.

Y adiós.

Adiós.

Perdone pero, con tantas cosas, me iba sin pagarle la multa.

¿Y para eso ha vuelto?

Claro. No está bien que encima de lo que ha hecho le cueste también el dinero.

Eso no tiene ninguna importancia.

Para mí, sí.

Además, tengo mucho dinero. Mire. Esto es lo que gané anoche en Valencia.

Bueno. Guárdelo y procure no perderlo.

Que para esto no hay grúas.

Entonces, le propongo una cosa.

¿Qué?

Tomar una copa. Pero con una condición:

que pago yo.

¿Qué pasa? ¿Por qué frenas así?

¡Un gato! He visto un gato!

- ¿Un gato? - Sí, aquí está.

Mira como le brillan los ojos.

Pobrecito.

¿Qué hará tan solo?

¿Qué vas a hacer?

¿Te has perdido?

¿O es que has salido de picos pardos?

¿Has visto como juega?

Le está llamando su madre.

- O su novia. - Es muy pequeño para tener novia.

Para el amor no hay edades.

Le has asustado.

Yo solo quería acariciarle.

Los tiene como tú.

- ¿El qué? - Los ojos.

Tú tienes ojos de gato.

Hoy me he dado cuenta de que dormir es como morirse un poco todos los días.

¿Por qué dices eso?

Porque mientras dormimos no vivimos.

Es verdad.

Solo soñamos.

Yo sueño muchas veces.

¿Tú sueñas?

Hace mucho tiempo que dejé de soñar.

Cómo se nota que es domingo.

Todos están durmiendo.

Están muertos.

Menos tú y yo.

¿Quieres subir?

¿Adónde?

A mi apartamento.

Así me ayudas a hacer la maleta.

¿Es que te vas?

Sí. A Málaga, a ver a mi madre.

¿En el coche?

¡Ven!

Tendrás que tomártelo solo.

Porque no tengo ni leche, ni galletas, ni nada.

- Soy un desastre. - Prefiero tomarlo solo.

- ¿Uno o dos? - Uno.

No pareces tú.

Claro que no. Son ideas de las casas de discos para llamar la atención.

¿Puedo oírlo?

No.

¿Por qué?

Es mi segundo disco y no me gusta.

Me hubiera gustado oírte.

Tómatelo, que se te va a enfriar.

Ponte cómodo mientras yo me ducho.

Te dije que no lo pusieras.

Perdona, pero no podía resistir la curiosidad.

Quítalo, por favor. Me pone nerviosa.

A mí me gusta.

Pues quédatelo.

Te lo regalo.

Voy a vestirme corriendo.

No quiero que me pille el calor por esa carretera.

¿Cuándo vuelves?

Depende.

- ¿De qué? - De mis cosas.

¿Entonces, no nos vamos a ver más?

Pues no lo sé.

Cuando quieras.

- Cari, - ¿Qué?

Ahora soy yo el que te da las gracias.

¿Por qué?

Porque me has hecho recobrar algo que...

había perdido hace mucho tiempo.

Me alegro.

Adiós.

Al llegar la madrugada cuando tú te vas de mí

Voy vagando por las calles y pensando sólo en ti

No comprendo por qué

Yo me enamoré

Y quisiera saber cuándo cuándo yo te tendré

Y a veces sueño que los dos

Estamos por fin unidos

Me dices una y otra vez que siempre estarás conmigo.

Pero no hay nadie, nadie, nadie cerca de mí

No tengo a nadie, nadie, nadie lejos de mí

¿A que no sabe lo que quiere decir "Caridad"?

Amor.

En latín, claro.

Me lo dijo un amigo.

Pero todos me llaman "Cari".

¿Es guapo?

¿Por qué todos los hombres tienen que ser guapos?

Es un hombre.

Y sobre todo, un señor.

Hay que proteger esta espalda divina del sol, monada.

Estate quieto, ¿quieres?

¡Que te vas a achicharrar!

¡Dile a tu hermano que me deje en paz!

Oye, ¿qué le pasa?

Tengo la impresión de que se nos ha enamorado.

Qué novedad. Esta se enamora y se desenamora todos los días.

Chicos, el holandés nos invita a dar un paseo en su yate.

No se habrá ido esa loca, ¿no?

Está en el agua.

Menos mal, porque si ella no viene el holandés nos deja plantados.

Pues díselo tú a ver si quiere.

Porque está muy rara.

Hay que reconocer que el holandés es un tío estupendo.

Tiene de todo.

Se la está comiendo por los ojos. Miradle.

Sí, pero ella no le hace ni caso.

Y a ti tampoco, así que no sufras.

¡Pero qué dices! Si a mí no me importa nada.

Lo que le importa ahora es un abogado.

Al agua, nena.

Y a pesar del rigor que muestra el ministerio fiscal

y la acusación privada

he formulado mis conclusiones

estimando que los hechos no son constitutivos de delito.

Solicitando por tanto su libre absolución

con toda clase de pronunciamientos favorables.

Esperando tener la satisfacción de verle antes del señalamiento del juicio...

Etcétera, etcétera.

¿Qué hago yo aquí, Charo? ¿Qué hago yo aquí?

Pasarlo bien.

Pues lo estoy pasando fatal.

A ti no hay quien te entienda.

Ni yo misma me entiendo.

El caso es que tengo ganas de divertirme pero no puedo.

Es que desde que has venido, estás en las nubes, rica.

Tengo la impresión

de que me estoy metiendo en la boca del lobo como una tonta.

Ya me he dado cuenta.

¿Adónde vas tan deprisa?

A divertirme por ahí.

¿Y adónde quieres ir?

A Marbella, a Fuengirola, a cualquier parte. El caso es salir de aquí.

¿Por qué no nos vamos a casa del cojo?

Que da unos vinos y unos pinchos que te puedes morir.

¡Estupendo!

Y luego, podemos hacer una cosa que se me está ocurriendo.

¡Espera!

¡Vámonos de aquí!

Niña,

Niña, te llaman por teléfono.

Que te llaman por teléfono.

- ¿Quién? - El señor mayor.

¡Hola!

¿Cómo se te ha ocurrido llamarme?

Tenía ganas de oírte.

Yo también.

Necesito verte.

Tengo que verte.

A mí también me gustaría.

¿Pero cómo hacemos? Tú estás allí y yo aquí.

¿Adónde quieres ir?

A cualquier parte. Tú mandas.

¿Te gustaría conocer dónde yo he vivido?

Claro que sí.

Todo esto tiene para mí muchos recuerdos.

Y nadie lo sabe.

Pero tú, sí quiero que lo sepas.

En esa casa he nacido yo.

Y cuando era pequeña mi madre me daba un bocadillo

y yo me lo comía sentada aquí todos los días viendo pasar a la gente.

Y por esta calle bajaba corriendo para ir al colegio.

Porque siempre llegaba tarde.

Pero como la maestra me quería mucho, no me regañaba.

¿Y sabes por qué?

Porque yo de pequeña era muy fea y muy llorona.

En esta plaza, que antes me parecía muy grande,

jugaba todos los días con mis amigas.

Y en esta iglesia hice mi primera comunión.

Si me hubieras visto cuando bajaba estas escaleras como una reina

con mi vestido blanco...

Los días de fiesta nos traían aquí de excursión

y comíamos pan y chocolate, caramelos, de todo.

Luego, jugaba con mis amigas, escondiéndome entre estos árboles.

Y me pasaba las horas muertas pensando.

Porque quería hacerme mayor en seguida.

Y ahora que lo soy no sé para qué quería correr tanto.

Sería porque tenía prisa por conocerte.

Y yo sin saberlo.

Hace mucho tiempo que no comía también como hoy.

Porque antes eras un burgués y un viejo.

Y lo sigo siendo.

Solo un poquito. Pero estás muy bien.

No quieras arreglarlo, ¿eh?

Si no estuvieras bien no me habría fijado en ti.

Aunque tenías ese aire seriote y esa cara de mal genio

como si estuvieras cansado de vivir.

Porque vivía por vivir.

Sin demasiada ilusión.

Pero ahora me siento tan joven como tú.

Y tú has hecho el milagro.

Lo hizo la grúa.

Y el coche. Porque

si no hubiera sido por él no nos habríamos visto nunca.

¿Quieres que te diga una cosa?

Yo deseaba que no apareciera.

Porque eso me permitía seguir contigo.

Y cuando lo encontraron y nos separamos

pensé que no volvería a verte.

Menos mal que se te ocurrió volver.

Te aseguro que lo hice con la intención de pagarte la multa.

Pero no es verdad.

Fue porque quería verte otra vez.

Esos son mis amigos.

El de las melenas es el holandés.

¿Y el del Porsche?

Ese está haciendo carretera de aquí a Marbella a ver si liga.

Ve a invitarles a una copa.

- Eso sería divertido. - Déjales. Que sean ellos los que nos inviten.

¿Por qué no me los presentas?

Eso es lo que ellos quisieran.

Pero se van a quedar con las ganas.

El desayuno está esperando, señor.

¿Sabes que me gusta tu cara por la mañana?

Con tus arrugas.

Hay muchas.

No tantas.

Sólo unas patitas de gallo pero eso es de pensar mucho.

Sí. En ti.

Las razones ampliamente expuestas en mi informe

permiten sintetizar la situación en términos

que desplazan los hechos enjuiciados

de la órbita penal

para quedar incluidos como máximo en el orden puramente civil.

Por todo ello y basándome en el articulo primero del código penal

que exige como requisito indispensable para la configuración del delito

la actuación dolosa, que de ningún modo puede aplicarse en este caso al acusado,

concluyo suplicando a la excelentísima sala, se dicte sentencia absolutoria

con toda clase de pronunciamientos favorables, a mi defendido.

Visto para sentencia. Despejen.

- ¿Sabes lo que estoy pensando? - ¿Qué?

Que si algún día mato a alguien tú me defenderás.

Desde luego,

aunque la criminología no es mi especialidad pero tratándose de ti...

Y si te mato a ti, ¿quién me va a defender?

Te recomendaría un buen abogado para que te absolvieran.

No te burles que estoy hablando en serio.

Yo también.

Es que yo puedo matarte en cualquier momento, ¿sabes?

Tú no me conoces.

¿Y por qué me matarías? ¿Cuál sería el motivo?

Pues el amor, los celos, ¡y porque me gusta matar!

Ya han oído los señores del tribunal,

cuando la procesada cometió el crimen con el arma homicida, que era un bolígrafo...

¿Qué te ha parecido mi intervención? Habrás visto que...

Quisiera encontrar las palabras para poder explicarte,

pero no sé cómo hacerlo.

Deja las cosas como están, por favor.

No quiero saber nada.

Mi mujer y yo nos queremos.

Pero desde hace mucho tiempo algo nos ha ido separando.

Quizá el aburrimiento, la incomprensión, la falta de amor, no lo sé.

Lo cierto es que nuestro matrimonio lo mantienen nuestros hijos.

Ellos son lo único que tengo.

Aunque a veces pienso que no tengo a nadie.

Es posible que yo sea demasiado egoísta y un poco el culpable de todo.

No lo sé.

¿Por qué no dices lo que piensas?

No pienso nada.

No es verdad.

Estas pensando en lo que ha pasado.

Pero si no ha pasado nada.

Entonces, ¿por qué estás así?

Porque ahora sé demasiadas cosas de ti.

Y no me gusta.

Hubiera preferido seguir como antes, ignorándolo todo.

Aunque en el fondo me lo imaginaba desde el principio.

Pero no quería saberlo.

Pero nada ha cambiado.

Todo sigue igual.

No. Ya no es lo mismo.

¿Por qué?

¿Quieres decirme qué hago yo a tu lado?

Tú eres lo más importante para mí.

Ahora.

Pero luego te irás con los tuyos.

Y no te lo reprocho.

Ni me preocupa.

Lo que me preocupa es que me he enamorado de un hombre

que solo puede darme un poco.

Y yo lo quiero todo.

Pero tú no tienes la culpa de que yo sea una inconsciente.

Te quiero.

Y daría cualquier cosa por que olvidaras todo esto.

No puedo.

Entonces, ¿qué piensas hacer?

No lo sé.

Será mejor que te vayas.

Si lo que quieres es que no volvamos a vernos,

¿por qué no lo dices claramente?

Lo que quiero es estar sola.

Yo no conocía el amor

estaba en la oscuridad

sin saber lo que hacer

Más de pronto todo cambió

Cuando contigo soñé. Te llamé,

Te busqué

Y te encontré

Recuerdo que tú me decías "pequeña Bibí"

Y yo era feliz cuando oía "pequeña Bibí"

La vida nos fue separando y yo te perdí

Y siempre yo sigo escuchando

"Pequeña Bibí"

Sé que aunque te vayas de aquí

aunque te alejes de mí, otra vez

volverás, tú volverás

Y yo esperaré que me digas "pequeña Bibí"

Y te besaré como aquella "pequeña Bibí"

Si el mundo que nos separaba nos vuelva reunir

Yo quiero que siempre me digas "pequeña Bibí"

Estoy deseando que pasen estos días para irme a descansar porque estoy muerto.

Lo malo es que a esta mujer se le ha antojado este año Fuenterrabía

y me temo que vamos a veranear con paraguas.

Eso es una bobada porque en Fuenterrabía sale sol como en todas partes.

Y me gusta porque puedes elegir.

Cocina española, cocina francesa... Que quieres flamenco, lo tienes.

Que quieres juego, cruzas la frontera y al casino.

Y si quieres ver alguna película prohibida,

allí tienes las últimas novedades.

Visto así, comprendo que quieras ir allí.

Pues a mí no me divierte

porque lo que quiero es descansar.

Ni que fueras un viejo.

Y tú come algo. Porque no has abierto la boca en toda la noche.

Es que resulta tan aburrido masticar.

Si, si, mi querido amigo, puede hablar con entera libertad, no hay nadie aquí

¿Actividades anticarpatianas?

Eso sería muy divertido.

No sé qué tonterías respecto a la libertad política y los derechos democráticos.

Ya sabe lo infantiles que son los americanos.

Su diplomacia me recuerda siempre la leyenda del Minotauro a la inversa.

Sí, sí, mañana seguiremos hablando.

Querida mía, te estaba pidiendo que pienses en nuestro amor,

Qué cejas tan maravillosas.

Amor. Un universo de alegría y de dolor en esa corta palabra.

Su gran alteza ducal disculpará...

Pero mi recado es tan importante...

- ¿Quién es? - Hola monada, soy Vicente Guerrero.

Oh, lárguese...

Oye, ¿estás ahí?

No, es que creí que se había cortado.

Bueno, ¿sabes quién soy o no?

Ya.

Oye, ¿puedo verte ahora?

Pues no sé, estaba en la cama, ¿sabes?

¿A las once?

Y desde cuando un artista se mete a las once en la cama, eso es demencial.

Bueno, bueno, haz lo que quieras.

Yo quería hacerte una entrevista pero si estas en la cama...

¿Dónde estás?

Ah, ya.

Dame media hora. Lo que tarde en arreglarme.

Chica, ¡cómo estás!

Hay que ver cómo te sienta el verano.

¡Estás como para desarticular a cualquiera!

No exageres.

Como que no. A mí me pegan cuando me vean contigo.

Venga, vamos al campo de batalla que tengo ganas de preguntarte cosas.

- ¿Qué quieres tomar? - Cualquier cosa. Una coca, pero muy fría.

Tú, una coca para la estrella con mucho hielo

y para mí un comando con mucha metralla que tengo que coger fuerzas.

Sí, señor.

Bueno,

¿Vas a hacerme un test o una entrevista?

Las dos cosas.

Pues empieza cuando quieras.

Me ha dicho un pajarito que tu último disco es una bomba.

Pues el pajarito te ha informado mal.

Porque todavía no ha salido a la venta.

Eso no contesta a mi pregunta. Dime si es bueno o malo.

Para mí es bueno,

pero a lo mejor para ti, para el público y para los críticos no funciona.

¿Qué esperas de este disco?

Que guste, que se venda mucho.

Y que te lance definitivamente, ¿no?

Eso sería un sueño.

Te lanzará, porque tú cantas muy bien y eres muy guapa.

Lo que te falta es promoción.

¿Eres ambiciosa?

Pues no lo sé.

A veces ambiciono muchas cosas.

Y otras me conformo con nada.

¿Te crees una buena cantante?

Según tú, sí.

Según yo, soy cantante simplemente.

¿Qué le pides a la vida?

Vivir.

¿Qué es para ti el amor?

Algo muy importante. Aunque se sufre mucho.

¿Cuántas veces te has enamorado?

Muchas. Pero de verdad sólo una vez.

Entonces, ¿tienes novio?

No.

- ¿Eres romántica? - Mucho.

- ¿Tu hombre ideal? - Que sea hombre.

¿Sólo?

¿Te parece poco?

No me digas que no es divertido.

¿Adónde te mando las fotografías?

¿Pero no me las vas a dar ahora?

Oh, tengo que buscarlas.

Y como soy un despiste cualquiera sabe dónde están.

Yo te ayudaré, no te preocupes, tenemos toda la noche.

Sube.

Elige las que más te gusten.

Sí,

y mientras prepárame una copa

pero con mucho hielo que hace un calor de muerte.

Lo siento, pero no tengo ni una gota de alcohol.

- Como no bebo... - No bebes, no fumas...

¿Y tú eres de esta generación?

Bueno, pues dame cualquier cosa, lo que tengas.

Anda, elige las fotos que ya es muy tarde.

Pero si está empezando la noche, criatura, y estoy a hacerlo con calma.

- ¿Quién es? - Soy yo.

¿Puedo entrar?

Buenas noches.

Buenas noches.

Bueno, me llevo estas. Creo que serán suficientes.

Adiós. Ya te llamaré.

Adiós, Guerrero, y gracias por todo.

¿Quién es ese?

Un periodista.

¿Se llaman así ahora?

¿Quieres insultarme?

Lo que quiero saber es lo que estaba haciendo aquí.

Quería unas fotos para una entrevista que me ha hecho.

Al parecer lo has pasado muy bien.

¿Y por qué tengo que pasarlo mal?

¿Te pregunto yo lo que has hecho y de dónde vienes?

De aburrirme.

- Eso es lo que tú me dices. - ¡La verdad!

¿Y por qué tiene que ser verdad lo que tú dices y lo que yo digo no?

Las mujeres mentís por costumbre.

Y los hombres, ¿por qué mentís?

Has estado tres días sin venir, sin llamarme,

he llorado como una idiota ¿y todavía vienes a regañarme?

Pues no tienes ningún derecho.

¿Lo oyes? ¡Porque tú y yo, no tenemos nada que ver!

No te conozco, no sé quién eres.

¡Así que deja que insultarme y vete de una vez para siempre!

He querido pensar que no te había conocido nunca.

Que no existías.

Pero no he podido.

Porque te quiero.

Perdóname.

Pero hasta hoy nunca he sabido lo que eran celos.

Es ridículo, lo sé, pero no he podido evitarlo,

si hubiera tenido veinte años no habría vuelto más.

Pero el amor,

el amor a mi edad es muy egoísta.

¿Quién es?

Hola, señor Ochoa.

Es mi representante.

Son tres días a veinte mil.

Es una buena cifra si tienes en cuenta

que por esos pueblos no se paga tanto como no sea una figura.

Lo único que no me gusta

es que siempre que me llama con urgencia es para sustituir a otra.

Pero no me importa.

De todas maneras, gracias, señor Ochoa.

Me has traído suerte.

- Porque mañana me voy a trabajar. - Sí, ya lo he oído.

Sólo serán tres días.

Mucho tiempo.

Sí.

Porque nunca quisiera separarme de ti.

¡No te vayas, por favor!

Tengo que trabajar, si no, ¿de qué voy a vivir?

Yo arreglaré eso.

No. Siempre he vivido de lo que yo he ganado.

Y no quiero nada que no sea mío.

¿Y qué voy a hacer yo?

Esperarme.

Yo sé que tú me vas a dar lo que te quiera pedir

Amor, amor, lo que yo quiero

Poderte ver, poder salir, poder estar junto a ti

Amor, amor, lo que yo quiero

Cuando no me llamas todo me da igual

y si estamos juntos el tiempo se nos va

Yo sé que tú también dirás cuando te acuerdes de mí

Amor, amor, lo que yo quiero

¡Todos conmigo!

La felicito, señorita, ¡ha estado usted muy bien!

- ¡Ha sido un éxito! - Sí, gracias, son ustedes muy amables.

Ya verá usted mañana porque vendrán de los pueblos de al lado.

Y pasado, no le digo.

Porque cuando son las fiestas de aquí se descuelgan de todos los alrededores.

Sí, bueno, hemos organizado una copa de vino

en su honor con unos amigos que están deseando conocerla.

Anda, canta, rica, que estás muy rica.

Ya está bien, ¿no?

Perdónele, señorita, es que está un poco alegre.

Agustín, por favor, ¡que estás metiendo la pata!

Pero si no voy a hacerle nada, hombre.

Sólo tocarla un poquito.

Llévatelo de aquí, Antolín, que está muy pesado.

Tampoco hay que ponerse así.

Si sólo la hemos pedido que cante.

Sí. Pero lo del toque no está bien.

Pero si a estas las toca todo el mundo.

Uno más qué importa.

Eso es lo que usted se crea pero se equivoca,

¡nosotras somos tan respetables como cualquiera!

¿Adónde vas tan deprisa, mozuela?

¡Apártese, por favor!

¿Queréis dejarla en paz, pandilla de borrachos?

¡Échalos de aquí, Antolín, o los echo yo!

Perdone, señorita.

Es que a estos se les ha subido la fiesta a la cabeza.

Pero son buena gente.

¿Veis lo que habéis hecho?

¿Qué pensará ahora esa muchacha de nosotros?

¿Pero quién eres tú para dejar plantado a nadie?

¡Una artista tiene que aguantar y si no, retirarse!

¿Pero qué idea usted de lo que es una artista?

¡Yo he cumplido con mi obligación!

¡Querrás decir que has incumplido!

Yo trabajé por la tarde y por la noche y quiero cobrarlo.

¿Como pretendes cobrar encima del follón que has armado?

Porque tengo derecho.

Pero al marcharte has perdido todos los derechos.

Además, esa gente me reclama dos días más.

- Mande usted a otra. - ¡Te quieren a ti!

Pues yo no voy ni por un millón y usted sabe que necesito el dinero.

Págueme esas 20.000 pesetas, por favor.

Estoy llena de deudas.

¿Y a mí quién me las paga?

Ellos.

¡Pero por qué me habré metido yo a representante de artistas!

¿Pero cuándo has venido? ¿No eran tres días?

Sí.

Pero como tenía tantas ganas de verte no he podido aguantarme.

Quiero verte en seguida.

¿Vienes, voy, o dónde nos vemos?

Voy ahora mismo donde tú quieras.

¿Sabes que eres una ama de casa estupenda?

No lo creas.

Pues la cena estaba fenomenal.

Casualidad. Porque yo para la cocina soy lo que se dice un desastre.

Pues a pesar de eso a partir de hoy se acabaron los restaurantes.

No seas hipócrita que tú eres hombre de restaurante.

Eso era antes.

Pero ahora no cambiaría esto por nada del mundo.

Daría cualquier cosa por que nos quedáramos aquí siempre.

Solos.

Sin ver a nadie.

Sin importarnos nada más que...

tú y yo.

Hablas tan bien que me estás sugestionando.

- Te quiero. - Yo no.

- Embustera. - ¿Por qué estás tan seguro?

Porque sé que me quieres.

Pero puedo dejar de quererte en cualquier momento.

- También es verdad. - Y enamorarme de otro hombre.

- Puede ser. - Y casarme con él.

Desde luego.

¿Y no te importaría?

Pero si yo no vivo más que para ti, tonto.

Y te quiero como una loca.

¿Pero dónde se ha metido esa criatura?

¡Necesito verla urgentemente! ¡Tengo que decirle algo muy importante!

Búscala donde sea y tráemela aquí, pero pronto.

Bueno, bueno, yo la buscaré por mi cuenta.

Buenos días a todos.

- Hace un día espléndido, ¿verdad, Marí? - Sí, señor.

Tengo que engordar dos o tres kilos para ponerme este pantalón.

Pero si le está muy bien.

Me está grande, ¿no lo ve?

Bueno, eso se arregla metiéndole un poquito de aquí.

No. No me gusta.

A ver. Novedades.

Le han llamado dos veces de la secretaría del tribunal supremo

- ¿Le han dicho lo que quieren? - No, señor.

Quieren hablar con usted personalmente.

- Bien, póngame con la secretaría del supremo a ver qué quieren. - Sí, señor.

Adiós.

- ¿Pero dónde te metes, muchacha? - Hola, señor Ochoa, ¿qué pasa?

Roldán tiene algo muy importante para ti,

vete corriendo al estudio, ¡te está esperando!

Anda, voy también para allá, a ver si me entero de lo que pasa!

El festival de Mallorca, que este año vuelve con más fuerza que nunca,

puede ser la gran oportunidad para que tu nombre suene por todas partes

y te coloque definitivamente.

Eso mismo dijo usted cuando el festival de Almería.

Y desde hace dos años no levanto cabeza.

¡Porque cantaste como los perros!

No señor, es que la canción era un desastre.

- Y eso que usted decía que era estupenda. - De acuerdo.

Me equivoqué.

Nos equivocamos todos.

Pero aquello ya pasó y ahora es diferente.

De todas maneras usted sabe que los festivales son muy difíciles

- ¡y yo me pongo muy nerviosa! - ¡Ya lo sé!

Y te lo juegas todo en una noche.

Pero tenemos que correr ese riesgo

si queremos que tú hagas algo importante.

Todavía tengo confianza en ti.

Y estoy seguro de que esta vez darás la campanada.

Pero para dar la campanada hace falta una buena canción.

¡La tengo, la tengo!

- ¿De quién es? - De Bruno Martin.

- No le conozco. - Ni tú, ni yo, ni nadie.

Es un chico nuevo pero con mucha fuerza.

Y lo más importante es que ha hecho una canción que te va como anillo al dedo.

Muy festivalera y con mucho gancho.

Hombre, eso puede ser una novedad.

O un nuevo desastre.

Será una sorpresa.

Y en los festivales hay que sorprender.

Pero para eso tienes que prepararte a fondo.

estudiar como una bestia y trabajar sin descanso.

Esta vez puedes hacer algo grande, pero todo depende de ti.

- No sabes la alegría que me das. - Pues yo no estoy tan contenta.

¿Por qué? ¡Si es una magnífica ocasión para ti!

Tú no sabes lo que son los festivales.

Es una lucha de nervios.

Y como yo soy tan nerviosa, todavía no ha empezado y ya estoy muerta de miedo.

¿Pero miedo por qué?

¡Porque seguramente habrá cantantes mejores que yo y con mejores canciones!

¡Pero tú vales más que ninguna!

Lo que más me revienta es que tenemos que separarnos otra vez.

Es verdad.

¿Te das cuenta? Cuando más unidos estamos

siempre ocurre algo que nos separa.

Pero ahora es por tu bien.

Y además, ¿quién te ha dicho que vamos a separarnos?

- ¿No pensarás venir conmigo? - ¿Y por qué no?

- ¿Hablas en serio? - Completamente.

- Pero eso no se puede ser. - ¿Por qué?

Porque yo tengo que estar allí con todo el mundo y no podríamos estar juntos.

Pero si a mí no me importa.

Pero a mí sí.

Porque aunque no quisiera estaría más pendiente de ti que del festival.

Y eso me pondría más nerviosa.

Pero si no te voy a molestar.

Lo único que quiero es estar a tu lado y verte cantar.

No quisiera por nada del mundo perderme ese espectáculo.

Compréndelo, cariño, a mí también me gustaría.

Pero creo que me harías un gran favor dejándome ir sola.

Tu lo que quieres es que no vaya.

No digas eso.

Yo quisiera estar siempre contigo.

¿Entonces, por qué no quieres que vaya?

Porque necesito estar sola para dedicarme totalmente lo mío.

Sólo van a ser unos días.

Y luego nos iremos juntos allí o donde tú quieras.

Pero sin festivales, sin nervios.

Solos tú y yo.

Tienes razón.

Pensandolo bien, es una tontería.

Y lo mejor que puedo hacer es quedarme

porque si las cosas no salieran bien pensaría que había sido por mi culpa.

Y eso no me lo perdonaría nunca.

Sabes que deseo tu triunfo de verdad.

¿Te vas a ir sin darme un beso?

Perdona.

Por un momento había creído que ahora no estaba contigo sino con la cantante.

Suerte.

¡Chicos!

¡Eh, chicos!

¡Noticias!

Noticias frescas.

- ¿Qué pasa? - Ay, ¡pero qué bruto eres!

Mirad esto.

- Mira. - Vaya.

A que no sabéis lo que se me está ocurriendo.

Si alguna vez lalala mal

Un consejo yo te voy a dar

Y que nunca deberás olvidar

mmmm di hay que aprender a sonreír

Te dirán...

Para, para, que te vas de la melodía.

Tú fíjate en mí.

Si alguna vez te fuera mal

Un consejo yo te voy a dar

Menos mal que he conseguido que te ríes.

Porque desde que hemos empezado estás en otro mundo.

Es verdad.

No consigo centrarme.

Pues como sigas así estamos perdidos.

Es que yo me vengo abajo con mucha facilidad.

Que me venga abajo yo que soy un principiante es normal.

Pero tú que ya tienes horas de vuelo...

Si no es por eso.

Entonces, anímate y vamos a trabajar,

porque los dos necesitamos ganar esta noche.

- Eso es muy difícil. - No lo creas.

Alguien me ha dicho que las otras canciones son un latazo.

Y aunque se están matando a ensayos no tienen nada que hacer.

Pues ese alguien te ha informado mal.

Porque hay dos o tres que son estupendas y ya las dan como favoritas.

Ese es el tejemaneje de todos los festivales.

Las hacen sonar como favoritas y luego pasan desapercibidas.

Hablas con tanta seguridad que pareces un experto.

Tienes razón.

La verdad es que tengo más miedo que tú.

Y aunque necesito ese triunfo más que nadie.

Creo que nos vamos a pegar el tortazo.

Pero si no nos animamos nosotros, ¿quién nos va a animar?

Así que despierta y vamos a seguir.

Que esta noche tenemos que armar el alboroto.

Le llaman de Palma de Mallorca.

¿Le paso?

Póngame.

Hola, señor.

¿Quiere usted hacer el favor de perdonar a esta chica que es una idiota

y venir aquí conmigo?

Te quiero.

Y te echo mucho de menos.

Necesito verte en seguida.

Esta noche. Ahora mismo.

Porque si no, me hundo.

Me haces mucha falta.

Y si no vienes estoy dispuesta a dejarlo todo.

Lo único que me importa eres tú.

Y aunque te parezca extraño,

por primera vez la cantante y yo

nos hemos puesto de acuerdo.

Y hemos decidido que no podemos vivir sin ti.

Ya lo sabes.

Ahora sólo quiero verte.

Porque si no, me voy a morir.

¿Vendrás?

Cuando al nacer vemos la luz

Cada uno tiene que llorar

Es la prueba que tendrá que pasar

Para vivir hay que llorar y sonreír.

Si alguna vez te fuera mal

Un consejo yo te voy a dar

Y que nunca deberás olvidar

Para vivir hay que aprender a sonreír

Te dirán, te hablaran

Pero tú sonríe, sonríe

Te irá bien, te irá mal

Al final sonríe, sonríe.

Que el mundo sonríe cuando hay amor

Cuando no estés cerca de mí

si me llevas en tu corazón

Y recuerdas que te he dado mi amor

Vas a sufrir, pero tendrás que sonreír.

Y si otra vez quieres volver

Tú bien sabes que me encontrarás

Porque nunca yo te voy a olvidar

Puedes venir, yo sé esperar y sonreír.

Y a juzgar por el entusiasmo del público

los jurados han acertado al otorgar el gran premio a la canción "Sonríe, sonríe"

de la que es autor Bruno Martin.

Que en este momento, junto con Ariadna,

que la ha interpretado primorosamente, reciben las caracolas de oro del festival

y la ovación, la gran ovación de la noche.

- Dese prisa, por favor. - Sí, señor.

Y aquí termina, señoras y señores, esta edición del festival internacional de...

Eh, ¿adónde va usted?

Tengo que ver a la señorita Ariadna.

Ya se han ido todos.

- ¿Sabe dónde puedo encontrarla? - No lo sé.

Vaya usted al hotel, allí estarán todos.

Están todos en la fiesta del club del mar, señor.

Anda, mirad quien está ahí.

¡Hombre, el abogado!

¿Por qué no le invitamos a una copa?

Ahora mismo. Y de paso que nos explique el código penal.

A ver si metes la pata que tú eres un burro.

- ¡Cari! - Ven que la prensa te reclama, perdón.

Estoy triste, ¿sabes?

Tú no tienes que estar triste.

Al contrario. Tienes que estar loca de alegría.

Anda, vamos, que nos están esperando.

Ya que usted no quiso invitarnos en Málaga

nosotros le invitamos en Mallorca.

Beba tranquilo, hombre.

Y no se preocupe que no se le van a quitar.

Es que hoy es su gran noche, compréndalo y tiene que estar con todo el mundo.

No estará usted celoso, ¿verdad?

¡Hombre!

El señor abogado.

Ya tenía ganas de conocerle.

¿Verdad que es un tío simpático?

Ya lo creo.

Ande, beba de una vez.

Que la fiesta está empezando.

Gracias.

Son ustedes muy amables.

¡Pero váyanse y sigan divirtiéndose!

¡Pero no conmigo!

No pensaréis dormir ahora, ¿no?

Yo sí, estoy muerta.

Pues yo me encuentro estupendamente. ¡Y haría cualquier cosa menos dormir!

Claro hombre, tu eres de los míos.

¿Por qué no hacemos una cosa?

A ver qué se le ocurre esta vez al genio.

Irnos a Málaga ahora mismo en el yate.

¿Qué te parece, holandés?

Que es una idea estupenda, Carlitos.

- ¡No perdamos más tiempo! - Han dejado esto para usted, señorita.

No le hagas caso que será de algún pesado y vámonos.

- Yo me voy a dormir. - Tú vienes con nosotros.

¿Pero de qué se ríe ese memo?

"Querida Cari",

"un día me devolviste la ilusión"

"y me hiciste pensar que yo podía ser tan joven como tú"

- "Pero hoy me he dado cuenta..." - ¡Dame eso por favor!

- "de que nos separan muchos años." - ¡Dámelo, imbécil! Deja de reírte!

¡Y vosotros también, iros de una vez y dejadme en paz!

Querida Cari,

un día me devolviste la ilusión y me hiciste pensar

que yo podía ser tan joven como tú.

No puedo reprocharte nada

porque en este corto tiempo tú me has dado lo mejor que hay en ti.

Pero sí quiero agradecerte una cosa.

El haberme hecho feliz.

Y el haber podido quererte.

Eres muy joven todavía y tienes por delante toda una vida.

A mí, por el contrario, sólo me quedarán tus recuerdos.

Unos recuerdos que morirán conmigo.

Transcripción y sincronización Olga Schischatskaya y Héctor Lahoz

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