All language subtitles for The Great War 2019 720p BluRay x264-ROVERS

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Original subtitles

LA GRAN GUERRA

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, TAMBIÉN LLAMADA LA GRAN GUERRA,

FUE UN CONFLICTO GLOBAL ORIGINADO EN EUROPA

ENTRE EL 28 DE JULIO DE 1914 Y EL 11 DE NOVIEMBRE DE 1918.

A LAS 11 DE LA MAÑANA DEL 11 DE NOVIEMBRE DE 1918,

"LA UNDÉCIMA HORA DEL UNDÉCIMO DÍA DEL UNDÉCIMO MES",

ENTRÓ EN VIGENCIA UN ARMISTICIO CON ALEMANIA.

DURANTE LAS ÚLTIMAS HORAS

ENTRE LA FIRMA DEL ARMISTICIO Y SU ENTRADA EN VIGENCIA,

LOS EJÉRCITOS RIVALES DEL FRENTE OCCIDENTAL

COMENZARON A RETIRARSE DE SUS POSICIONES,

PERO LA LUCHA CONTINUÓ EN MUCHAS ÁREAS DEL FRENTE,

PUES LOS COMANDANTES BUSCABAN GANAR TERRITORIO.

ESTE RELATO HABLA DE LOS HOMBRES

QUE SE ESFORZARON HASTA ÚLTIMO MOMENTO.

BOSQUE DE ARGONNE, 8 DE NOVIEMBRE DE 1918

El cuerpo de Cristo.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

- Asegúrese de que llegue. - Sí, señor.

- Usted quédese conmigo. - Sí, señor.

Capitán Roberts, lo estuvimos buscando.

Cabo, ¿puede adelantarse y traerme al Sargento Richardson, por favor?

Sí, señor.

¿Trajiste buenas noticias?

Temo que no. Se dirigen a lo peor.

- Bien, ¿qué cantidad? - 40 o 50 combatientes.

¿Qué tipo de apoyo tienen?

Hay tres ametralladoras intercaladas con campos de fuego entrelazado,

con morteros en el medio como apoyo.

Parece que tenemos problemas.

Pero si atacan las trincheras con granadas y siguen avanzando por la línea,

los alemanes están dispersos y eso los confundirá.

Verifique las municiones para el pelotón, asegúrese de que todos tengan suficientes.

Sí, señor.

Espera un momento. ¿Envías al 365to. a flanquearnos?

- ¿Los Soldados Búfalo? - Sí, con ellos a la izquierda,

atravesaremos las líneas alemanas y conseguiremos el objetivo.

- ¿Están entrenados para combatir? - ¿Importa? ¿Es problema?

Si no están entrenados, sí, Allen. Ellos... Están verdes.

Sé que no compartimos la misma creencia sobre los soldados negros,

pero estos muchachos pueden luchar. Están listos.

De acuerdo.

- ¿Estás bien? - Sí.

Sólo un poco nervioso.

- ¿Qué estoy por beber? - Brandy, amigo mío.

Tú y el maldito brandy.

Y no mentías.

Oye, feliz cacería.

¿Está bien, Will?

Sí.

Un poco nervioso.

Ya pasará.

Los hombres están listos.

¿Vamos?

Sí. Sí, hagámoslo de una vez.

¡Mantengan la cabeza abajo!

La lluvia de acero pronto amainará.

No se la hagan fácil a esos hunos bastardos.

Llegó el momento.

Para esto han entrenado.

Para esto nos preparamos. ¡Todos están listos!

Está bien.

Déjalo salir. De acuerdo. Bien.

Señor.

- Preparen bayonetas. - ¡Preparen bayonetas!

¡Preparen bayonetas!

Llegó el momento, muchachos. Los veré del otro lado.

Buena suerte, señor.

¡Señor!

- ¿Lo hirieron, señor? - No, no, no, no puedo hacerlo.

- ¿Qué? ¡No! - ¡No puedo! ¡No puedo!

- ¡No, no! ¡No! - No puedo... ¡Suélteme! No puedo...

¡Contrólese!

¡Will! Will, aquí.

¡Sigan avanzando!

Quédense en mi retaguardia y no paren.

¡Sigan avanzando!

¡Mi pierna!

- Auxilio. - No, quédese allí.

- ¿Quién es el líder de su pelotón? - Ahora usted, señor.

Señor, estoy vivo. Gracias, Jesús.

- Gracias, Jesús. - Gusto en verle, Sargento.

- Salí a caminar. - ¿Sabe dónde estamos?

En ningún lugar donde quiera quedarme.

Nos están despedazando.

Supongo que necesitaremos un plan increíble.

- ¿Viste a alguien más? - Los demás están atrapados o muertos.

¿Radio de campo? ¡¿Tenemos radio de campo?!

No sobrevivió.

Tráigame un mensajero. ¡Mensajero!

Agáchese, agáchese.

Escuche, llegamos al otro lado.

Los cañones no fueron destruidos.

Objetivo en duda. No se levante. Vaya.

- ¡Mierda! Necesito otro mensajero. - No. No, no.

- Señor, esto se complica mucho. - Sí.

Conocen nuestra posición, señor.

- Debemos movernos. - Bien. De acuerdo.

Saquen sus granadas.

- ¡Granadas! - ¡Granadas!

Esperen el cambio de cañón, arrojen las granadas y avancen.

A mi señal.

¡Ahora!

¡Muévanse! ¡Vamos, vamos!

¿Está bien?

Sí. Pero los pies me matan.

- Deje de hablar. - ¡Mierda!

¡Dios!

- ¿Dónde has estado? - Esta perra pesa una tonelada.

Vamos, amigos. Vamos. Por atrás.

Tenemos una ametralladora y equipos de apoyo.

Debemos eliminar esos cañones.

Kirby, Pinchelli, granadas.

Quinn, Cardinni...

síganme tras la explosión.

Saltaremos al final de la trinchera.

¿Dónde me quiere, señor?

- Cuídenos las espaldas. - Correcto.

Kirby, Pinchelli.

Es su turno.

Cuidado. Cuidado.

¡Adelante!

¡Aquí vienen!

Irlandés, ¿quieres participar?

- Yo no despojo a los muertos. - Eres un irlandés tonto.

- Déjame en paz. - ¿Estás bien, O'Malley?

¡Santo cielo!

Card, mira eso.

Una Luger.

¿Por qué siempre consigues cosas buenas?

Supongo que soy afortunado.

Por amor de Dios, ¿a quién mató por eso?

Ya nada es sagrado.

¡Contrólese!

¿Señor?

La trinchera está asegurada, señor.

Gracias, Cabo. ¿Envió un mensajero?

Sí, señor.

Bien. ¿Alguna otra novedad?

Los hunos están fritos. Llegan tropas por todos lados.

- Este terreno es nuestro. - Gracias, Cabo. Gracias.

¿Algo más?

Sí. Digo, no, señor.

- Ha sido un largo día. - De acuerdo.

Cabo, ¿por qué no vamos a ver sí podemos conseguir verdadera comida?

- Señor. - Sargento, Cabo.

CHAUMONT, FRANCIA 9 DE NOVIEMBRE DE 1918

Coronel, creo que hay algo que debería saber.

¿Qué pasa?

Atravesamos las líneas alemanas en Argonne.

- ¿Ha sido confirmado? - Sí, dos veces.

"La compañía D del 365to. Regimiento

ha avanzado ocho kilómetros al Este de la última línea alemana conocida.

Se reportaron por última vez a las 0700 y no hubo más contacto". ¿Qué es esto?

El 365to. es una unidad de color.

Los informes asumen que la compañía quedó aislada o se perdió.

- ¿Están atrapados? - Así parece, señor.

Señor, están en los flancos de la división 77ma. Liberty.

- ¿La división de Widdle C? - Sí, señor.

- ¿Ha salido en el periódico? - Aún no, señor.

Debo decírselo al General. Acompáñeme.

¿Ha habido algún contacto?

- Hasta ahora nada, señor. - Quisimos informárselo de inmediato.

Mi segundo ejército ha hecho avances importantes en el Argonne

y estos muchachos lo ha logrado.

Permiso para hablar sin reservas, señor.

Hágalo, Coronel, por favor.

Cuando entre en vigencia el armisticio...

la última posición alemana ocupada por los aliados

se volverá nuevo territorio ocupado francés.

¿Qué me está pidiendo?

Bueno...

es complicado, señor.

Verá, por un lado, esos muchachos podrían ser héroes.

Subiría la moral en casa con los de color, pero por otro lado...

Los alemanes querrán recuperar esa colina.

Sí, señor.

Podría ser una pesadilla publicitaria... Si los matan a todos.

¿Sabemos si están vivos o muertos?

Hasta ahora nada, señor.

Me gustaría leerles algo.

"Los prietos,

como otras personas, actúan según sus motivos.

¿Por qué deberían hacer algo por nosotros

si no actuamos recíprocamente?

Si arriesgan la vida por nosotros,

deben hacerlo llevados por el motivo más imperioso...

incluso la promesa de libertad.

Y una vez hecha, tal promesa debe ser cumplida.

Un día llegará la paz.

Y entonces habrá algunos hombres negros

capaces de recordar que en silencio, con los dientes apretados,

la vista firme y la bayoneta lista,

han ayudado a la humanidad a alcanzar su máxima consumación.

Temo que, al mismo tiempo, pueda haber algunos hombres blancos...

incapaces de olvidar...

que con corazón maligno y lengua engañosa...

se esforzaron por impedirlo.

Muy sinceramente suyo, A. Lincoln...

Vivos o muertos, estos muchachos... Han hecho mucho en esta guerra.

Lo que haremos será encontrarlos...

y rescatarlos de esa colina.

¿Eso es todo?

¿No pudieron conseguir más? Están desincronizados.

Y el objetivo.

No tienen nada que añadirle.

Quiero resultados, no excusas.

Si no tiene a los muchachos del 369no.,

lleve esa artillería al frente. ¡La pagarán caro!

¿De acuerdo? Tuvimos demasiadas bajas. Encárguese de que ocurra.

¡Es una orden!

Se suponía que la artillería nos abriera una senda en este sector,

pero no han podido darle a nada. ¿Puede creerlo?

No han logrado ningún objetivo en esta maldita guerra.

¿Cómo lo logró?

Pues nosotros despejamos el sector tres, señor.

De hecho allí nos encontramos a los soldados de color del 365to.,

ese pelotón que nadie parece saber dónde está.

Además, los muchachos del 40mo., no tienen suficiente entrenamiento, señor.

Algunos ni siquiera tenían rifles.

¿Resistencia?

Sí, tuvimos que superar ametralladoras.

Están colocadas de modo parejo

y tuvimos que luchar una trinchera a la vez.

Usé todo el maldito pelotón.

¿Bajas?

Bajas.

Sí.

Sí, señor.

Fue una misión difícil, Will.

Sí, señor.

Es bueno haber regresado.

Will, tengo otra misión para usted.

Ese pelotón de color quedó aislado tras líneas enemigas.

La división quiere que una partida salga a buscarlos y los traiga de regreso.

No sé, señor.

Algunos de mis hombres no se llevan bien con los de color.

Lo ordenaron de la superioridad.

Sí, señor.

Deme ese otro mapa.

¿Qué quieren que hagamos?

Usted y yo llevaremos una patrulla al sector 32.

¿Una patrulla de cuatro o cinco hombres?

Sí, hay un pelotón del 365to. que necesita ayuda para volver al lado aliado.

- ¿Los muchachos de color otra vez? - Sí.

Esto no será fácil, señor.

- Los alemanes siguen allá. - Así parece, Thomas.

Saben que la guerra casi termina, ¿no?

Sí. La última vez que me fijé.

Señor.

Ya sabe qué opina la mayoría de los hombres de las tropas de color.

Son los hombres del Capitán Roberts.

Y ha muerto.

Muy bien. ¿A quién llevaremos?

A Kirby, Pinchelli, O'Malley, Quinn y Cardinni, ¿de acuerdo?

- ¿Los de siempre, entonces? - Supongo que sí.

Téngalos listos para salir en 30 minutos.

¿Adónde va?

- A buscar a nuestro mensajero. - ¿Un mensajero?

Sí, señor.

- ¿Puedo ayudarlo, Capitán? - Busco al soldado Cain.

Jenkins, levántate, perezoso.

Ve a ver si encuentras a Cain.

Sí, señor.

No sé de qué le servirá.

Ese negroide no sabe nada de nada.

No comprendo, Capitán.

¿Busca al pelotón del tal Roberts?

No diga.

Creo que deberían dejar que los bastardos franceses se arreglen con esos negroides.

No sabría decirle, Capitán.

¿Nunca ha tenido un negroide al mando?

No.

Son problemáticos.

No son tan inteligentes como usted y yo.

Repito, no sabría decirle.

El Tío Sam les da el uniforme y los llama soldados.

Son puras apariencias.

Déjeme darle un consejo, Capitán.

No encuentre a esos negroides.

Se merecen lo que les pase.

No quiere hacer esto.

Quedará atascado comandando a simios estúpidos, como yo.

¿Te quedarás ahí o qué, muchacho?

Soldado John A. Cain, reportándome como ordenara, señor.

¿Ya ve? Un negroide puede tener modales.

¿Verdad?

Has sido reasignado

a este Capitán.

¿Entiendes?

Entiendo, señor.

¿Me contestas, muchacho?

Soldado, ¿tiene equipo y rifle?

- No, señor. - Se los conseguiremos.

Capitán, gracias.

De ahora en más yo me encargo.

Rivers...

recuerde lo que le dije.

No quiere acabar como yo.

Capitán.

Agarre un rifle y el equipo que necesite de allí.

Gracias.

Cuando dejó su pelotón, ¿quién era el Oficial al mando?

El Sargento Perry, señor. No sé si aún siendo así.

Es posible. El fulano no muere.

Agarre tanta munición como pueda.

Gracias, señor.

¿Por qué?

Por apoyarme hace rato.

Dejemos algo en claro.

No somos amigos. Tengo órdenes de hallar su pelotón.

Eso es todo entre nosotros, ¿comprende?

Sí, señor.

¿Por qué está al frente?

¿Qué importa?

No me gusta.

El viejo Rivers debe confiar en él o no estaría aquí.

Sí. Nadie pidió tu opinión, palurdo.

Rescatamos a unos patanes tontos que se perdieron tras líneas enemigas.

Qué gran modo de acabar la guerra.

Sí. Si me lo preguntan, toda esta misión es demente.

Sí. No entré al ejército para rescatar a unos tizones perdidos.

No deberías llamarlos así.

¿Por qué? Eso son.

¿Crees que les guste que los llamen así?

No, señor. No. Son iguales a ti y a mí.

- No son como yo. - Nadie es como tú.

Sí, eso no significa mucho viniendo del campesino.

- Sí. ¿De dónde era que eres? - Missoula.

¿Cómo me llamaste?

Missoula, Montana.

¿Qué diablos hacen en Missoula, Montana?

No sé. Más que nada esto.

Suena estupendo, porque jamás iré de visita.

Es un lugar bastante bonito, la...

- Cállate, ¿sí? - Creo que les gustaría mucho.

No. A nadie le importa, pues no hay nada como la calle 41.

Así es.

Estás muy callado, irlandés.

Pues cargo con este bastardo pesado y me cansé de tus idioteces.

Sí. Tú no eres mucho mejor que yo.

Todos ustedes son un montón de irlandeses borrachos.

- Me vendría bien un cigarro. - Sí. Y una cerveza.

- Sí. A mí también. - A mí también.

¿No les parece que el Capitán está raro?

¿Qué?

No lo sé, no parece el de siempre.

El Capitán está bien.

Sí. Pinchelli probablemente te baja la guardia para robarte todo.

Tranquilo, Card.

- Nadie va a tocarme. - Ya basta, ¿sí?

Sargento, ¿quiere que haga callar a los hombres?

No, no. No hace falta.

- ¿Cómo va todo aquí arriba, Capitán? - Tan bien como siempre.

¿Cómo está él?

Si estuviera perdido, no lo sabríamos.

- Pero sabe adónde va. - No.

Nos dirigimos al último paradero conocido.

¿Cree que esos hombre sigan allí?

Son soldados estadounidenses.

Sí. Pero ¿vivos?

No lo sé.

Cuesta decirlo.

La guerra podría terminar antes de hallarlos.

Sí, es posible.

Pero, ¿cuándo hemos sido así de afortunados?

Hay una primera vez para todo, señor.

Thomas.

- ¿Sargento? - Sí, señor.

- ¿Qué es esto? - Un hospital de campaña, señor.

Capitán.

- Capitán. - Enfermera.

- ¿Qué ocurre aquí? - Es un hospital de campo de la Cruz Roja.

- Está muy lejos de casa... - Srta. Clairborne.

Srta. Clairborne, ¿quiénes son?

Los hemos recolectado de muchos lugares.

Víctimas de gas. Hacemos lo que podemos y los enviamos a recibir tratamiento.

¿Estoy mirando a alemanes?

Sí, también a ellos.

Los hombres son todos iguales a ojos de la Cruz Roja.

Usted no está a salvo aquí, señorita.

- ¿Alguien lo está en esta guerra? - No, yo sólo decía que...

- ¿Qué soy mujer? - No, no es eso...

Mire, Capitán, le agradezco la preocupación,

pero me enrolé para esto. Esta es mi guerra.

- De acuerdo. - ¿Vienen a ayudar?

Nos encantaría, pero tratamos de hacer contacto

con un pelotón perdido tras líneas enemigas.

¿Prietos?

- Sí. ¿Sabe dónde están? - Vinieron varios esta mañana.

Aguarde. ¿Soldado Cain?

¿Puede llevarnos ya?

- Sí. - Sígame.

- Están aquí. - ¿Joseph?

¿John?

Dije que volvería, ¿no?

¿Te recuperarás?

- ¿Señora? - Por ahora sí.

¿Y los demás? Pregúntale.

Joseph, traje ayuda.

¿Dónde está el resto del pelotón?

Nos atacaron con todo, John...

pero resistimos.

Resistimos.

¿Dónde están los demás?

Están resistiendo en la colina.

- Se atrincheraron. - ¿A qué distancia?

- No lo sé. - Joseph...

Piensa. Es importante.

Es una colina grande.

La vimos de lejos, como a ocho o diez kilómetros.

Eso es bueno. Buen trabajo.

- ¿John? - ¿Sí?

¿Es verdad?

¿La guerra casi acaba?

Puedes apostarlo. Casi derrotamos a los hunos.

Quiero ver a mi familia.

Y la verás, muy pronto.

- Mary, llegan más. Gas. - Ve.

Estaremos muy ocupadas y no pueden quedarse aquí.

Enfermera.

- Gracias. - Mary. Me llamo Mary.

Cuídese.

Soldado.

- Cuídate. - Gracias, hermano.

¿Quieres otra?

- Quiten las cartas, caballeros. - ¿Alguna novedad?

Quiten las condenadas cartas. Vamos.

Muy bien, escuchen.

Los alemanes saben que la guerra básicamente terminó.

Cualquier terreno en manos aliadas será parte de la campiña francesa.

A los franceses les encantará oírlo.

Joseph dijo que estaban atrincherados en una colina de donde veían mucho campo.

Observen. Nosotros estamos aquí...

y la colina 473 queda sobre este río al Noroeste de aquí.

Es la colina más alta del sector. Podrían estar allí.

¿Sabemos siquiera si siguen vivos?

Si Joseph dijo que están allí, allí están.

- Sí. ¿Quién te preguntó? - Cállate.

Escuchen, muertos o vivos, debemos acatar estas órdenes.

¿comprenden?

¿Sí? ¿Alguna pregunta?

Les pregunto si tienen preguntas.

- No, señor. - Bien, fórmense.

- Sargento, conmigo. - Sí, señor.

Prepárense, muchachos.

Seguimos tratando de hallar negroides perdidos.

¿Qué mundo es este? Deberíamos dejar que los alemanes los maten...

Oigan, oigan...

- ¡Guárdatelo! - Cálmate.

¿Estás de su lado?

- ¿Estás de su lado? - Vamos, suéltalo.

Cardinni, tranquilo.

- ¿Por qué se alteran? - Agarra tus cosas. Cállate.

¿Qué te parece?

Sí, no estoy seguro.

Cuesta saberlo.

- Tal vez tengan comida. - Tal vez no haya nadie.

Irlandés, no veo nada.

- A mí me parece desocupada. - No significa que lo esté.

Bien, movimiento táctico de dos en dos. ¿Quién va?

- ¿Quién va? - Iré yo.

Y yo.

Bien, cuando lo diga.

- Allí estaría yo. - Usa la Chauchat.

Quinn, Pinchelli, les toca.

Quinn, Pinchelli, vayan. Les toca. Vamos, vamos.

¡Vayan!

Me quedé sin balas. Recargando.

Esa ametralladora nos destroza.

Tienen mi posición.

Agáchese.

¡Vamos, vamos! ¡Les toca! ¡Vamos!

- Dijo que ya nunca lo haría. - Mentí.

¡Hunos!

¡Se atascó!

Estamos en aprietos, Will. ¿Tiene más ases en la manga?

No. Eso es todo.

Muy bien, nos toca.

Vamos, vamos.

- ¿Qué diablos fue eso? - ¡Despejado!

- Despejado. - ¿Señor?

¿Están bien? Vaya refriega.

Sí, Teniente.

¿Con qué regimiento está?

Con el General Russel Simmons, señor. Del 33ero.

Capitán Will Rivers, 432do.

Los alemanes avanzaron por el centro y nos dividieron en dos.

No pude hallarlos hasta que usted y sus hombres los hicieron hablar.

Los buscamos todo el día. Han destrozado nuestras patrullas.

¿Vino a decirnos que acabó la guerra?

No. Temo que no.

Tratamos de hacer contacto con un pelotón del 365to.

- Han quedado aislados. - Los Soldados Búfalo.

- ¿Sabe dónde están? - Tiene que venir conmigo, señor.

Los alemanes han estado reforzando esta área todo el día.

Se están retirando.

Si la guerra termina, uno creería que todos están listos a dejar de pelear.

Nadie quiere ceder su territorio.

Los franceses presionan para atacar, los alemanes se defienden.

Eso ocurre mucho.

Si busca al 92no., no lo envidio.

Colina 473.

Con tres batallones alemanes entre nosotros y ellos.

¿Cómo puede estar seguro de que están allí?

Los alemanes han estado concentrando mucha artillería en esa colina.

Si están en algún lado, es allí.

¿Cree que podamos atravesar la línea alemana?

Podría ser posible. Aún queda mucho campo abierto.

Los alemanes envían patrullas que les disparan a las nuestras.

Tiene puestos de artillería aquí y aquí,

con algunas ametralladoras protegiendo los flancos.

Es mucha área por cubrir.

Los alemanes se han preparado para el asedio.

Quien esté en esa colina recibirá un fuerte ataque.

- ¿Seguro no son los suyos? - No. Todos mis pelotones están presentes.

Y la pasará muy mal buscándolos si no están en esa colina.

- ¿Me lo da? - Sí.

Si yo fuera usted, señor, dejaría a esos muchachos de color allí.

La guerra casi acaba. No hay razón para arriesgarse por ellos.

- Gracias por el mapa. - ¿Puedo ayudarlo en algo más?

Sí. ¿Un lugar cálido para que duerman mis hombres?

Tenemos una bodega de cerveza cálida.

- Me gusta la cerveza cálida. - A mí también.

Capitán, no sé lo que hace, pero buena suerte.

Gracias, Teniente. A la bodega.

Vámonos.

Adelante.

¿Lo molesto, señor?

En absoluto. Pase.

Me pareció que debía avisarle. Los alemanes firmaron el armisticio.

Acaba de llegar por cable.

¿A qué accedieron finalmente?

En resumen...

un cese de hostilidades,

la retirada de fuerzas alemanas a detrás del Rin,

la ocupación aliada de Renania y las cabezas de puente más al Este,

la... Preservación de infraestructura.

La entrega de aviones, buques de guerra y material militar.

La liberación total de los prisioneros de guerra aliados,

turnándose con los civiles y la eventual indemnización.

No liberarán a prisioneros alemanes,

ni se levantará el bloqueo naval a Alemania.

- La guerra terminó. - La guerra terminó, señor.

¿Cuándo?

"Los términos entrarán en vigencia

a las 11:00 de la mañana del 11 de noviembre".

El 11 de noviembre.

¿Lo sabe el Presidente?

Nos avisó su jefe de gabinete y vine a decírselo.

¿Y están de acuerdo?

El Presidente Wilson no podría estar más feliz.

Se lo anunciará al Congreso y luego al país.

Señor.

- ¿Algo más? - Sí, señor.

El alto mando francés ha pedido

que sigamos presionando a los alemanes hasta último momento.

Sí.

¿Los franceses buscan más territorio?

Así parecería, señor.

A veces me pregunto cuál es el precio de ser aliado.

Muchos buenos muchachos morirán.

Muchos ya lo han hecho.

Pues bien...

Avise a los Comandantes que las órdenes no han cambiado.

Deben acatarlas hasta las 11 de la mañana.

¿Señor?

Cazaremos a esos bastardos hunos hasta el fin.

- Las 11 de la mañana, Coronel. - Así se hará, señor.

- ¿Jack? - ¿Sí, señor?

¿Se ha sabido algo de esos prietos?

Que yo sepa no, señor.

Aún no tenemos su ubicación.

No, señor. ¿Puedo preguntarle algo?

Claro.

¿Por qué esos prietos?

Conoce mi apodo, ¿no?

Black Jack.

Yo era líder de la 10ma. Caballería cuando era una unidad negra.

Ascendimos juntos la colina de San Juan.

Eran los mejores soldados, la mejor fuerza que haya tenido el placer de comandar.

Enviaré un cable, señor.

Avíseme si hay noticias.

Sí, señor.

La guerra ha terminado.

¿Señor?

Señor, ¿está bien?

- ¿Está bien? - Sí.

Sí. Sólo estoy cansado.

- Apuesto a que sí. - Estoy bien.

Sí. Por favor.

Bien. Es suficiente.

¿Quiere que les diga a los demás que descansen?

No, no. Déjelos seguir en lo que hacen.

La guerra podría acabar antes del amanecer.

Sí, tal vez.

Tal vez.

Aunque es cómico...

que nos enviaran tan cerca del final.

Tal vez sea importante.

Es mucha molestia ir a rescatar a un montón de negritos perdidos.

¿Recuerda cuando llegamos a la costa francesa?

Se me empaparon las botas con agua salada. Chapotearon durante días al caminar.

La primera vez que vi un soldado negro fue cuando marchábamos hacia el frente.

- Era francés, ¿verdad? - Sí.

Regresaban del frente.

Y llevaban...

lo que supongo eran dedos y orejas al cuello,

colgando de un hilo. ¿Lo recuerda?

- No. No lo recuerdo. No. - ¿No?

Recuerdo pensar lo raro que era llevar eso colgando.

Más tarde descubrí que estos negros

venían directamente de las colonias francesas en África,

y en sus tribus

se colgaban las orejas y los dedos de sus enemigos.

Demostraba el verdadero espíritu guerrero.

Ya sabe, la valentía en el combate,

como un trofeo o cosa similar.

- ¿Como los indios? - Sí. Exactamente.

Sería una imagen increíble.

Guerreros.

- O bárbaros, ¿no? - Podríamos preguntarles a los indios.

Podríamos hacerlo. Búscame uno.

¿Me da más?

Bien, bien. Gracias.

Sabe... Roberts y yo entramos al ejército al mismo tiempo.

- ¿Sí? - Sí.

Y también ascendimos al mismo tiempo.

- No diga. - Sí.

¿Y cómo acabó él al mando de los muchachos de color?

Él siempre decía que el color de la piel no hacía al hombre.

Supongo que no.

Sí... Para lo que le sirvió. Está muerto.

Saldremos al amanecer.

Sí, señor.

¿Y si la guerra acaba mientras duermo?

- Déjeme dormir. - Sí.

Buenas noches, señor.

Oye, palurdo, ¿qué le coses a ese trapo viejo?

La arreglo.

¿No se supone que retiren las banderas viejas?

Pues sí, pero aún le queda mucha vida.

Sí, mucha vida.

Ya basta, Cardinni. Déjalo en paz.

¿Podemos jugar y ya? Deja de doblar mis cartas.

Supongo que no.

¿Crees que quiera perder?

Todos saben que los negroides aman el juego.

Te dije que dejaras de llamarlo así.

¿Por qué?

Todo hombre merece respeto hasta que lo pierde.

¿Es la sabiduría campesina de tu padre?

De Missoula.

- ¿Adónde crees que vas? - Lejos de ti.

Sí. Que te diviertas.

¿Quieres café?

Gracias.

¿Quieres acompañarnos?

No. La verdad que no.

Sí. No te culpo.

En realidad son buenos.

Seguramente.

Sí.

¿Es una carta para tu familia?

Le escribo a mi mamá tan a menudo como puedo.

Seguramente le agrada.

Mi mamá no sabe leer.

Y aunque yo sé que no sabe leer...

Cada carta que recibe demuestra que sigo vivo. Así que le escribo.

¿De dónde eres?

De Brooklyn. Allí nací y me crie.

¿Te gusta?

Hace demasiado frío en invierno y demasiado calor en verano.

Un momento, me parece que estás describiendo a Virginia.

Mi mamá se sienta en el porche todo el día esperando una de estas cartas.

Cuando empezó este lío de la guerra,

al día siguiente me presenté en la oficina de reclutamiento.

Mi mamá me rogó que no lo hiciera.

No quería que muriera en una guerra de blancos.

¿Por qué lo hiciste entonces?

Pensé que si los blancos nos veían a los de color luchando por su libertad...

les parecería correcto otorgárnosla.

¿Católico?

Sí, señor.

- Yo soy bautista. - De acuerdo.

Sabes, en el bosque,

te vi orando sobre los heridos como un profesional.

Yo estudiaba para ser sacerdote.

¿Y no te molesta matar?

En la Iglesia donde estudiaba...

cada tanto venían grupos de niños de excursión.

El sacerdote les preguntaba qué querían ser cuando fueran grandes.

Y todos decían cosas distintas,

policía, bombero, vaquero.

Yo creo que voy a pagar por mis pecados.

Todos lo haremos.

Pero estaba dispuesto a sacrificar mi alma...

para que ellos no tuvieran que hacerlo.

Supongo que ambos luchamos por nuestras creencias, ¿no?

Sí, supongo que sí.

Si vas a orar, ¿me incluirías en tus plegarias?

- Por supuesto. - Gracias.

¿Qué crees que haya ocurrido aquí?

Tiene al Cabo asustado.

Señor, ¿por qué nos detuvimos?

- Deberíamos seguir adelante. - ¿Soldado?

¿Ve algo?

No lo sé, señor. Algo no está bien.

Hay muchos cadáveres sin señales de lucha.

Algo está mal, señor.

Tal vez lleven encima algo bueno.

Tal vez tengan comida.

Sí, ¿tienes algún pedido?

No deberías faltarles el respeto a los muertos.

¿Por qué?

¡Pinch!

Hijo de puta, ¿qué pasó?

Sólo buscaba recuerdos. Lo juro.

- Granada alemana, señor. Cazabobos. - ¿Es muy serio?

No es serio, no es serio, no es serio.

Te recuperarás.

- Te recuperarás. - Échenle whisky.

Tengo frío, tengo frío.

Te recuperarás, Pinchelli. Aguanta.

Échenle whisky en la herida.

- No quiero morir. - No morirás.

Dios, no quiero morir aquí.

- No quiero morir aquí. - No te vas a morir.

- Denle whisky. - No quiero morir, señor.

¡Ay, Dios! ¡Ay, Dios!

Vamos. Ayúdenme a aplicar presión.

- Debo regresar... - Regresarás a casa.

Regresarás a casa, a la calle 41.

Regresaremos a casa.

- Toma. Dáselo a mi hermano. - Dáselo tú.

Se lo darás tú mismo. Tú mismo.

No, no, no, nos vamos a casa.

Dios, no quiero morir aquí, Card.

No, no.

Otórgale descanso eterno, Señor.

¡Hijo de puta!

¡Es tu culpa! ¡Es tu maldita culpa!

Vamos, vamos. Quítate de encima.

- ¡Déjenmelo a mí! - ¡Cardinni!

- ¡No quería eso! - ¡Cardinni, por favor!

- ¡No quería eso! - ¡Cardinni, tranquilo!

¡Déjenmelo a mí!

Suéltame.

¡Oye, oye!

¡Te has pasado de la raya!

Recupera la cordura.

Yo lo entiendo. ¿Me entiendes?

¿Me entiendes?

Qué gran idea, señor.

Perdimos a dos de los nuestros por ella.

¡Señor!

¿Por qué estamos aquí?

¡Nos matan por un montón de negroides!

Muchachos...

un par de cosas.

Yo...

padezco neurosis de guerra.

Y no la entiendo. No sé qué es.

No soy cobarde. No... No creo serlo.

Pero cuando enfrentamos a esa línea alemana...

y mataban a sus compañeros...

en vez de actuar como líder, yo...

me desintegré. Yo...

Quise huir, quise dejar la guerra.

Salté en la línea de fuego,

y un soldado negro me detuvo y me puso a salvo.

Y...

aquí estoy.

Los hombres que buscamos...

¡no importa si son blancos o negros!

Cuando vuelvan a casa, seguro, pueden hacer y pensar lo que quieran.

Pueden tratar a los negros como gusten.

Cuando estén ante el Creador, Él decidirá qué hacer basado en sus decisiones.

Pero ¿hoy, aquí,

ahora?

Esos hombres son soldados del ejército de Estados Unidos.

No me importa el color de su piel.

Tenemos órdenes de asistir en su evacuación.

Si quieren irse, háganlo. Esta es su oportunidad.

Comprendo.

Yo me quedaré.

Me quedaré.

Entierren a sus amigos antes de irse.

Sargento.

¿Señor?

Allí está su guerra.

Eso creo, señor.

Es muy tarde para esta.

¿Puedo ayudarle en algo, Coronel?

Tenemos noticias del 77mo., señor, sobre la unidad perdida.

Tal vez sigan con vida, señor. Atrincherados en la colina 174.

- ¿Vivos? - Eso parecen creer los alemanes.

- Llevémoslos a casa. - Sí, señor.

- ¿Quién coño dispara? - No tengo idea. Observe los árboles.

Vamos a salir.

- ¿Johnson? - ¡No lo creo! ¡Cain!

Cuánto me alegra verte.

Disculpe, señor.

Cabo Johnson, reconocimiento del 365to.

Esperábamos una patrulla.

No sabíamos que vendrían a caballo.

William Rivers, Capitán de la compañía I. ¿Está con los Soldados Búfalo?

Sí, señor.

- Pues vayamos a buscarlos. - Sí, señor. Por aquí.

Parece que les dieron con todo.

Sí, señor. Vinieron y nos mataron.

- ¿Cuánto llevan aquí arriba? - Sólo un par de días, señor.

En el Infierno cuesta llevar la cuenta.

- ¿Sin refuerzos? - Ustedes son los primeros que vimos.

¿Quién es su Comandante y dónde está?

El Sargento Perry, está allí dentro.

Bien. Sargento, ponga en posición a los hombres y esperen aquí.

- Sí, señor. - ¿Dónde me quiere, señor?

- Venga conmigo. - Muy bien, muchachos.

Busquemos puestos aquí y camino arriba.

Sepárense.

Hijo de puta.

- No sabíamos si había llegado. - Ya me conoce, Sargento.

- ¿Capitán? - William Rivers.

Nos regresó a nuestro hombre. Gracias.

- ¿Vinieron como refuerzos? - No, Sargento.

¿Cuántos hombres trajo?

Quedamos cinco.

No es mucho alivio.

Tengo órdenes de llevarlo junto a sus hombres a líneas aliadas.

Las órdenes vienen directamente de la comandancia en Washington D.C.

La guerra casi acaba, Sargento. Es hora de evacuar esta colina.

Sí, nos enteramos.

Los alemanes han estado arrojándonos esos.

RÍNDANSE NO MUERAN EN VANO

¿Por qué se quedan, entonces?

Con el debido respeto, señor, no nos rendiremos al enemigo.

Con el debido respeto, Sargento, perdí a dos buenos hombres por el camino.

Soldado, ¿quiere retirarse? Me gustaría hablar con Rivers.

Sí, Sargento.

Lamento que perdiera a sus hombres.

¿Sabe algo del Capitán Roberts?

El Capitán Roberts murió.

¿Era su amigo?

Era buen hombre.

¿Sabe cuántos hombres perdí en la toma de la colina?

No, Sargento.

Veintisiete.

- Todos ellos valientes. - Seguramente.

Este verano desembarcamos en Francia,

entrenados para combatir, esperando hacerlo.

Nos dieron palas en lugar de pistolas.

Cavamos trincheras, cargamos municiones...

transportamos provisiones.

El Capitán Roberts rogó que le dieran una verdadera misión,

la oportunidad de combatir.

Nos dijeron que no éramos aptos para luchar,

que no estábamos listos para la guerra.

Debe haber sido muy difícil oírlo.

Un día llegó una verdadera misión, el combate real.

Retendremos esta colina

hasta que lleguen refuerzos o acabe la guerra.

Verá, Capitán, estas son nuestras líneas aliadas

y no las abandonaremos.

¿Está al tanto...

de que, después de la guerra,

todo territorio en manos aliadas regresará a los alemanes?

No.

Esta colina que han capturado, Sargento,

está varios kilómetros dentro de líneas enemigas.

Querrán recuperarla. Diablos, la necesitarán.

Lucharán como perros.

Eso no cambia nada.

Retendremos esta colina.

Yo entiendo por qué ha venido, señor.

Nosotros escogemos esta pelea.

Usted no tiene que hacerlo.

¿Y si se lo ordenara?

Esta no es su lucha, Capitán Rivers.

Usted y sus hombres tienen tiempo de sobra para volver a líneas aliadas

y a sus... Amigos blancos.

Avíseme qué decide.

¿Señor?

¿Qué le dijo?

Esta es su compañía, John. Ya no tiene que seguirme.

Señor, si le da igual...

creo que terminaré esta historia con usted.

¿Cuándo nos vamos?

No lo haremos.

Nuestras órdenes son llevar a estos hombres a casa.

- Nos quedaremos a defender la colina. - Así es.

Y luego los llevaremos a casa.

Señor, ¿me permite un momento, por favor?

Los alemanes nos rodearán en cualquier momento.

- ¿Cómo defenderemos? - Nos quedaremos a pelear.

- Will... - Nos quedaremos a pelear.

¿Señor?

¿Puedo decir algo?

El color de la piel nos divide en nuestro país.

¿Pero aquí?

Somos una unidad.

Todos ustedes son mis hermanos.

Y nunca olvidaré el lazo que compartimos...

ni la sangre que derramamos.

Gracias.

Diablos, igual no podría regresar sólo. Probablemente me perdería.

Hemos estado juntando lo que pudimos.

Un par de BARs, rifles, granadas, suficientes municiones para aguantar.

Un par de rifles Chauchat, pero no funcionan bien.

Y estas ametralladoras alemanas que capturamos.

Muy bien, miren...

Estamos aquí, ¿sí?

Los alemanes querrán atacar nuestro punto más débil.

- ¿Dónde es? - Allí, en el lado Sur.

También se toca con esos árboles y costará ver si el enemigo se acerca.

Bien, si ponemos las ametralladoras en la cima,

los alemanes querrán eliminarlas, así que no lo haremos.

Las pondremos en el lado Norte, justo debajo de la cima.

Eso sólo funcionará si los alemanes toman la colina.

Claro, por eso los provocaremos.

Pondremos hombres en la base del lado Sur.

Cuando los alemanes ataquen, fingiremos una retirada colina arriba.

Los alemanes nos seguirán.

- Una trampa. - Sí, correcto.

Podría funcionar...

pero ¿y si nos siguen y perdemos la posición?

No, no. Esto.

Defenderemos esta cima a toda costa.

Nos mantendremos firmes.

Espero que sepan cavar.

- Manos a la obra. - Sí, señor.

Señor.

Gracias.

Soldado, gracias.

¿Sabe usar esa cosa, Cardinni?

- Sí. - ¿Está seguro?

- Sí. - Es muy simple.

- Señor. - ¿Sí?

- Los hombres están bien atrincherados. - Bien.

Ametralladoras, granadas, cargas de mortero

- y suficientes municiones. - ¿Y nuestros flancos?

- Hombres en ambos lados. - De acuerdo.

Supongo que ahora sólo podemos esperar.

No.

Gracias.

- Iré a ver a los hombres. - Sí, de acuerdo.

¿Soldado?

Quiero entregársela, señor.

¿Señor?

¿Señor?

La guerra casi acaba, ¿no, señor?

Así es.

¿Cree que podamos aguantar hasta entonces?

Lo sabremos en la mañana.

Es sorprendente, ¿no?

¿Qué cosa?

Es el mismo cielo que en casa, pero en un lugar muy distinto.

- ¿Soldado? - Señor.

¿Cómo se siente abofetear a un superior?

- ¿De qué habla, señor? - Sé que fue usted.

Sé que me salvó.

- Yo no salvé a nadie. - No, ¿por qué lo hizo?

No me debía nada.

Todos se asustan, señor.

A veces sólo se necesita un poco de aliento para superarlo.

- ¿Señor? - Sargento.

Llegó un Oficial alemán bajo bandera blanca.

¿Qué quiere?

Hablar con usted, señor.

Ya se lo he dicho, Cabo.

Capitán, sus hombres están nerviosos.

- ¿Cabo? - Está desarmado, señor.

¿Puedo bajar las manos?

Adelante.

¿Alguno de ustedes tiene un cigarro?

No hay nada como el tabaco del Sur de EE.UU.

Llegó bajo bandera blanca, Capitán. ¿Qué quiere?

Los estadounidenses siempre van al grano.

Busco su rendición.

Explíquese.

Ya deben saber que la guerra acabará mañana.

A las once de la mañana.

Correcto.

Puede ver claramente que su posición no tiene sentido,

y que no hace falta derramar más sangre.

Yo...

Creo que nos quedaremos.

Estos jóvenes de color han luchado con valentía.

Es admirable.

Pero es una insensatez continuar.

Dos regimientos de tropas y artillería avanzan sobre la colina ahora mismo.

Están rodeados.

No hay esperanza de sobrevivir el ataque.

Está claro que no quiere que mueran todos sus hombres.

¿O sí, Capitán?

Soldado, Cabo,

¿escoltan al Capitán de nuevo a su línea, por favor?

- Sí, señor. - Sí, señor.

Le daré hasta el amanecer para cambiar de idea.

Pero luego empezaré a disparar.

- ¿Señor? - Sí.

Sigue sin haber señales del enemigo.

Yo confío en que el alemán cumpla con su palabra.

Mañana habrá mucha artillería, señor.

Sí. Tengo una idea al respecto.

- ¿Cuántos? - Parecen ser tres.

- ¿De setenta y seis? - Sí.

Será difícil conseguir esos cañones, señor.

Sólo necesitamos conseguir tiempo, no los cañones.

Tenemos que llegar a las municiones y destruirlas.

Le cortamos la cabeza a la serpiente.

Sin municiones, no hay lluvia de acero.

Tendrán que atacar nuestras posiciones y obligarnos a salir.

Señor, me gustaría guiar a los hombres y acabar con los hunos.

- ¿Está seguro, Sargento? - Sí, señor.

Muy bien, escúcheme.

Entren, atáquenlos y salgan lo más pronto posible.

Esta es su colina, Sargento. Quiero que regrese.

Sí, señor.

Muy bien, hombres, llegó el momento.

Livianos y rápidos, dejen lo que no necesiten.

Conserven las armas y las municiones.

Si no es negro, mátenlo.

Lárguense ya. Haré explotar todo esto.

Vamos.

¡Vamos! ¡Vamos!

Prepárense. Ya saben qué hacer.

Aquí vienen.

- No tengo balas. - Yo tampoco.

Recarga.

Allí.

- Tratan de flanquearnos. - No hay mucho que podamos hacer.

No pueden dejar que nos rodeen.

Vayan, yo los detendré.

Vamos.

¿Estás seguro?

Sólo vete, vete.

Manténgalos entretenidos.

Yo los separaré. ¿De acuerdo?

Una...

dos...

¡tres!

¡Francotirador!

- Estoy herido. - ¡Mierda! ¿Qué hacemos?

Quédate allí.

- No lo veo. - Mierda.

Señor, creo que deberíamos retirarnos.

Tiene razón, retirada. ¡Retirada! ¡Retirada!

¿Thomas?

Thomas, ¿qué pasó?

¿Adónde iba?

Nos retiraremos juntos.

Usted y yo hacemos esto juntos.

Ha sido un placer.

Señor.

Señor, debemos irnos.

No.

Quédese con ella, ¿sí?

Cuídese. ¡Retirada, retirada!

Estoy acabado.

Vayan y déjenme. Yo lo mataré.

No te dejaremos.

Váyanse antes de que sea demasiado tarde.

Muy bien, a las tres.

Una...

dos...

tres.

Te maté.

Quinn, vamos.

Quinn, no. Quinn, vamos, sigue avanzando.

Debemos seguir avanzando. ¡Quinn!

Vaya. Vamos.

General.

Señor, todos los Comandantes avanzan, atacando a los alemanes en sus líneas.

- ¿Resistencia? - Los alemanes se defienden.

Se niegan a creer que están derrotados.

Traigan a los muchachos a casa.

Señor.

Dígales a los Comandantes que sigan avanzando... Hasta las 11 de la mañana.

- Señor. - Jack.

¿Sí, señor?

- ¿Qué opina? - ¿Sobre qué, señor?

¿Podemos derrotar a los alemanes?

Creo que no es la última vez que veremos a los alemanes en combate, señor.

Sí.

Tendremos que hacer esto de nuevo.

Enviaré el mensaje al frente.

¿Capitán?

Estoy bien, soldado.

Señor, ¿le molesta?

Ahora sabrán quién retiene esta colina.

La mitad de los hombres ha muerto, señor.

La mayoría de los que quedan están heridos.

¿Y las municiones?

No hay muchas, algunos sólo tienen unas pocas balas.

Aquí vienen.

Bueno, no podemos retirarnos.

Dios, si nos quedamos...

Usaremos las bayonetas. Sí.

Usted vaya por el flanco izquierdo, usted por el centro,

yo tomaré el flanco derecho y barreremos colina abajo.

- Cargaremos, dice. - Sí, iremos a la carga

mientras los alemanes vienen subiendo.

- ¿Entiende? - Sí, señor. Sí.

Muévanse. Preparen bayonetas, vamos.

- ¡Preparen bayonetas! - ¡Preparen bayonetas!

Soldado Cain.

- ¡Está herido! - No importa.

¡Médico! ¡Médico!

Son las 11:03. La guerra terminó.

- Nunca tuve oportunidad de agradecerte. - No hace falta.

Escucha...

Escucha... La guerra no determina quién tiene razón.

Sólo quién queda.

Pero lo que hemos hecho aquí...

Es lo correcto. Es nuestra mayor victoria.

Léela. Léela, por favor.

"Queridísimo William,

desde la infancia supe que podría contar contigo.

Has estado en mi vida desde el principio,

y sigues aquí incluso al final.

Sé que eres optimista, pero temo no sobrevivir esta enfermedad.

Si así fuera, moriré en paz,

al haber vivido una buena vida a tu lado.

Los próximos meses serán difíciles, pero quiero que seas fuerte.

Vive la vida a pleno sin rendirte jamás.

Ve a todos los lugares que hablamos de visitar,

y yo te acompañaré en todo momento.

En tanto vivas, mi espíritu vivirá contigo.

Eternamente tuya, Harriet...

LA GRAN GUERRA

LA GRAN GUERRA

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