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¡Vanessa!
¡Hasta luego, don Miguel!
¡Hasta mañana, Vanessa!
¡Vanessa! ¡Adiós!
¿Dónde has estado esta mañana? Que no te he visto. ¡Venga, sube!
Sí, pinto arcoiris, que es mi forma
de matar.
El tiempo que el mundo te retiene en
su afán, te tiende a enfocar y te
espera el sol.
Hasta luego, Carahuevo.
¡Merche, por favor! ¡Las llaves!
No, compréndelo, amor. Mira, la culpa es de la agencia. Ahora, que si mañana no
nos ponen el teléfono, vamos, yo la arde. ¡Y el agua y la luz y el gas! La
agencia, todo culpa de la agencia.
¡Ven, estate quieta! Hoy no vemos el espectáculo.
Hola.
Oye, ¿tú sabes dónde paran los taxis en este sitio de mierda?
Pues, en la plaza. Y está muy lejos.
Regular. ¿Te importa llevarme?
Oye, Merche, o te bajas ahora mismo de esa moto o te...
Toma el casco.
Es por las multas. Vamos.
La madre que la parió.
Anda y que te den por saco.
Hostia, joder.
Menuda tía.
Mira, que se pesaron las bragas.
Y las tetas.
Madre mía.
Ay, espérate.
Te voy a dar algo.
Que no, que no, de verdad.
Pues no tengo nada.
No tengo dinero ni para el taxi.
Llévame a casa, por favor.
Muchas gracias, de verdad.
Ha sido muy amable.
Chao.
Hola. Hola, hola.
¿No has visto a Cosme?
¿Dónde? Ahí, ahora mismo.
Con una tía medio en pelota.
¿De qué habláis?
Joder, que Cosme o iba a follar o venía de follar. Siempre estás igual, tío.
Déjame en paz.
¿Qué hacen unos españoles traficando en material nuclear?
No, si ya me habían dicho que el chalé estaba vendido. ¿Pero quiénes son?
Un matrimonio sin hijos, por lo visto.
El marido es piloto.
Y ella se llama Merche. ¿Nos ha saludado?
De momento es mejor no darles confianza. Toma. Luego ya veremos.
Pues Cosme la ha llevado en la moto.
Buscaba un taxi.
¿Y no puede pedirlo por teléfono como todo el mundo?
No tienen teléfono. Y se le veían las bragas.
¿Cómo que se le veían las bragas? Que habían reñido, joder.
¿No reñís vosotros?
¿Y esto qué tiene que ver? Tu padre y yo no reñimos. Discutimos que no es lo
mismo.
Además yo no voy enseñando las bragas por ahí.
Pues también se le veía el sujetador.
Pero bueno.
Pero entonces iban pelotas. Y no, joder, que iba vestida.
O sea que con las prisas ha salido vistiéndose.
Bueno, sí.
Es que se quería escapar.
Cotilla.
O sea que se compran un chalet y luego se separan.
Cuenta, hija, ¿qué más sabes?
Vamos a dormir, que ya he montado la cama.
Déjame en paz, imbécil.
Anda y que te folle un pelo.
Lo haría mejor que tú, desde luego.
¡Qué barbaridad!
Cuidado, cuidado como está el mundo.
¿Ha visto usted?
No, ya.
¿Papá?
Tengo mucha nausea. Eso es del estómago.
¿Quieres que te haga una manzanilla?
Te lo prometo, me dan hasta mareo. ¡Sácala lengua!
¡Sácala lengua, coñín!
¡Sácala, hombre!
La radio lo que habrá como... ¡Mamá! ...más que porquería.
¡Dile que se hace tarde!
¡Mamá! ¡Estamos en el baño!
Estaría mejor con mechas, ¿a que sí?
Las mechas cuando seas mayor, reina.
Joder, qué retorcijones.
Oye, Rico, a cagar a tu baño.
Rocito, se hizo hacer un encuentre. Que no.
Que son náuseas, mamá, que son náuseas. Claro, como no masticas, que engulles
como los pavos.
Y además me mareo. Por poco me caigo del espino, fíjate lo que te digo. ¿Del
espino?
A ver, enséñame la lengua.
Ay, que paliza con la lengua. ¡Aurora, que escarte!
¡Ya vamos!
Ay, tu padre me saca de quicio. Oye, ¿no tendrás fiebre? Mejor será que me eche
un rato, ¿eh?
¡Qué morro! Eso es que no quiere ir a clase.
Oye, ni una broma con eso que tienen los exámenes encima.
Que no, mamá, que este año voy de puta madre. Por el amor de Dios, Cosme, no
digas esas palabras.
Perdona, que de verdad, que todo es sobresaliente, ya lo verás. Sí.
Bueno, nada, échate un rato. Chao.
Mi carna, dame esa rata.
Más cómodo, ¿no?
Sí.
¿Y ahora qué hago yo para ir a tu madre?
Deja. ¿Qué dices?
Que yo te ayudo.
Oye, ¿pero tú no estabas en la cama?
No, pero ya me encuentro mucho mejor.
Y no te quisiste tomar la manzanilla.
Porque sepas que a mi hija mayor la salvó la manzanilla.
Anoréfica perdía que estaba la pobre y a fuerza de manzanilla ya me come de todo.
¿Y ahora que estás mejor?
¿Por qué no me vas a limpiar en la moto que me queda sin detergente?
No, no, que me puedo marear.
Prefiero estar de pie. Y me van a dar la suba esperando el autobús.
¿Ha dado usted los golpes?
Yo no, señora.
Bueno, esto ya está. Toque, toque.
Toque el cinturón, por favor.
Gracias a Dios.
Bueno, pues ahora una firmita y ya está.
¿Quién llama?
Suena ahí, en la parte de atrás.
Pues muchas gracias.
Muchas gracias.
Vale, hasta luego, adiós.
¿Quién es?
Yo.
Hola. Hola.
Te llevé ayer a buscar un taxi.
¿El de la moto?
Sí, bueno, es un espino.
Ay, perdona, es que como llevabas puesto el casco, pues eso, que no te reconocía.
Pero pasa, por favor, pasa.
Es que estaba regando el jardín y como se me ha cerrado la puerta de casa, pues
eso, no puedo entrar hasta que no venga la asistenta.
Ah, ¿que vivas aquí al lado?
Sí. Qué bien.
Es que ayer estaba nerviosa, ¿sabes? Acaba de llegar, aquí no funcionaba
nada. Mira cómo tengo todo. Deja, deja.
¿Dónde lo llevo?
A la basura. Bueno, si hay cubo, que lo lleve. No importa, luego lo tiro a unos
contenedores de ahí fuera.
Estupendo. Espera un momentito, ¿eh?
Qué bien que seamos vecinos, ¿no?
Ya lo creo.
Toma. No, no. Que sí, para gasolina, hombre, que sí. Joder, que no quiero.
Bueno, si te vas a enfadar.
Si hay que tirar algo más, yo...
Pues no, de momento no.
Ay, mira, me vas a estar nomás con el televisor. Agárralo ahí.
¿Dónde va? Allí al rincón.
¿Tú cómo te llamas? Cosme. ¿Tú Merche, no?
Sí, ¿cómo sabes mi nombre?
Ayer cuando reñí a Isalo y a tu marido. Ah, claro.
¿Es piloto?
Mejor no, auxiliar de vuelo. O sea, azafato.
Eso.
¿Eh? ¿Descarado?
Señora.
Menudo golfo que debe estar tu hecho.
No lo normal.
Sí. Hola, buenos días.
Federico Averdajo.
Sí, aquí es. Vengo por lo del alta del agua.
Ay, estupendo. Pase, por favor. Aquí, a la cocina. Gracias.
Perdona, Cosme, pero tengo que atender a este señor.
No, sí, yo no tengo prisa. Ya, ya, pero es que en cuanto se marche este señor me
voy a meter en la bañera y no voy a salir hasta que me vaya a hacer la
compra.
Bueno, hasta mañana. Adiós, adiós, hasta mañana.
Señora, ¿tienen ustedes aceptador?
¿Qué? ¿Tienen aceptador?
Oye, ¿pero tú no estabas malo con los mareos?
¿Me has hecho a mí ir al supermercado que vengo frita?
Ya me encuentro mucho mejor, encarna.
¿Y qué es lo que llevas ahí?
Las horas.
Ayer tenía un sabuelo en la cabeza.
Te lo he visto una cosa más rara en mi vida. Cuidado, verá lo que me está
dando.
Joder, tío, vaya plantón esta mañana.
Es que estaba malo.
Podías avisar, ¿no? 1500 de taxi y me he perdido dos clases.
¿Cómo te iba a avisar?
Oye, ¿quién era la tía de ayer?
¿Qué tía? No te avisé porque de los mareos que me daban, pues no podía estar
de pie.
Estaban ahí los dos.
¿Pero quién?
Ah, una nueva vecina.
Buscaba un taxi.
¿Y por qué lleva la bragueta abierta?
Pues no sé, se le habría roto la cremallera.
¿De qué ha ido hoy?
¿El qué?
Coño, las clases.
¿Y a ti qué más te da si lo vas a probar todo?
Si quieres vamos a la bolera. No tengo pasta.
Oye, tío, explícame este método de reducción que me trae el otro.
A ver.
Se está chupado.
Para ti.
Primero, comprueba si los coeficientes de una de las incógnitas son simétricas
respecto de la suma. ¿De qué suma?
Y si no... Si no...
Calculas el sistema.
Por favor, ¿me pueden decir dónde está el supermercado?
Sí, un poquito más adelante lo tiene usted ahí a la derecha. Ah, vale. Muchas
gracias.
Compruebas la incógnita.
¿Qué incógnita?
Yo me voy.
Bueno.
¿Pero no te vienes? Y luego sumas las dos ecuaciones de primer grado y
resuelves el sistema.
¿Qué te pasa?
Ay, los varios.
Los varios otra vez, como esta mañana.
Mejor será que me vaya a casa, ¿eh?
Pero, ¿y si te caes?
No, no, no me caigo.
¿No es mejor que te lleve yo?
No, no, de verdad. Es que más que los mareos son las náuseas. ¿Y no ha sido el
médico? Mañana, mañana.
Si quieres, vamos los dos.
¿A dónde?
Pues a la Borela. Te invito yo.
Tú no, tienes que estudiar.
Escucha, que te interese.
Hola. Oye, este hiper está muy bien.
No, y de precio no veas. Dice mi madre que es el más barato de Madrid.
Pues menos mal.
¿Alguna ventaja debía tener vivir aquí? Yo vengo mucho.
Aquí pasas el rato y si te comes las cosas no las pagan.
¿Y si no es 20?
Bueno, si ya salen vasellitas clópanas en caja.
Ya sabía yo que tú eras un colo.
Deja, deja.
¿Ya tienes agua?
Tres horas me pasa en la bañera. Estoy como nueva.
¿Y los muebles?
Voy poco a poco, sin agobiarme.
Claro, como tu marido siempre está fuera.
Porque debe viajar un montón.
Pues sí.
Oye, que ya sabes que yo si quieres te ayudo, ¿eh?
Muchas gracias.
Pero, ¿a ti qué te pasa? ¿No haces nada o ya estás de vacaciones?
La semana que viene notan las notas.
¿Y te vas de Madrid?
Sí, a Santander.
Hijo, lo dices como si no te apeteciera nada ir.
¿No te gusta el mar?
El mar, sí.
Es eso, por los amigos.
Ya, ya. A ti lo que te pasa es que tienes aquí una novia. Va.
¿No te gustan las chicas?
Hombre, claro.
Hay una sí, pero es mima.
Pero tú eres un machista.
No, no es eso. Es que... Es eso, que solo quieren amor.
¿Y eso te parece mal?
No, pero... El amor sin sexo... Oye, muy espabilada estás tú, eh. Lo normal.
¿Y tú vas a irte de vacaciones?
Pues no, por el jodido chale.
Perdona, es que tenemos que hacer economías.
¿Y tus padres a qué se dedican? Tenemos un restaurante.
¿Qué tal su comida?
Buah, yo no te lo recomiendo. ¿Estás todo congelado?
¿Congelado? Pues vaya una publicidad que les haces.
¿Y tú no trabajas? Claro que sí.
¿Qué haces?
Ciropraxia. ¿Eso qué es?
Una especie de masa.
¿Pero masajista de relax?
No, no. La quiroplasia es un tratamiento para curar ciertos dolores.
Trastornos de origen nervioso.
¿Entiendes?
¿Qué pasa?
¿Te hubiera gustado más que fuera de las otras?
¿De la nuja?
Yo una vez fui a uno de esos masajes.
¿Pero tú cuántos años tienes?
15.
¡Qué barbaridad!
No, la verdad es que no sé por qué me extraño con la de cosas que veis en la
tele. No, si no me dejaron entrar.
Menos mal.
Si tienes algo más de basura, yo... No, deja, deja. Ya me has ayudado bastante.
¿Estás cabreada?
¿Yo? ¿Por qué?
No sé.
Mira, como nunca quieres una propina, ¿te gusta?
Sí. Pues hala, hasta mañana.
Hasta mañana.
Adiós.
¿Qué haces aquí?
¿No estabas enfermo?
Sí, ¿y qué?
He venido a ver si se te había pasado.
Sí, ya estoy mucho mejor.
Ya. Te ha curado esa tía, ¿verdad?
¿Qué tía?
Esa guarra.
Seguro que ella se te deja meter mano, ¿no? ¿Pero de qué hablas?
Simplemente la he visto en el hiper, le he ayudado a traer las cosas y me ha
dado esto.
¿Y en el hiper estaba en bravis usted?
¿De qué estás hablando?
¡Que te vayas a la mierda!
¡Ragesa, por favor, espera!
¡Déjame que te explique! ¡Que te vayas a la mierda!
¡Nesha, por favor!
¡Nesha, por favor!
¡Perdón, asqueroso! ¡Te odio!
Ojo, siempre pan tostado, con lo que me gustan los churros.
Bueno, pues yo con el régimen del café bebido. Además, los churros son los
domingos.
Aníbal, ¿quieres otro café?
Yo lo que quiero es el periódico.
Esta encarna cada día viene más tarde.
¿Qué manía tienes con el periódico? No sabes, Aurora, sin el periódico no puedo
cagar. Papá, si es de hacer de vientre.
Además, ¿de qué te sirve el periódico si luego no te enteras de nada?
Más respeto, niña, mucho más respeto.
Hola, hijo, buenos días.
Hola.
Hola. Hola.
¿A qué hora tienes que recoger las notas?
Luego.
Qué morro este, ya tiene vacaciones y yo todavía al colegio. No seas envidiosa,
ya las tendrás tú. Vete a vestir, que se hace tarde.
Y a limpiar los zapatos.
Que sí, pesada, que luego nos pilla el atasco.
Buenos días.
Vaya, ya era hora.
Hola. Ay, señora, si eso está en el quinto coño.
Bueno,
dáselo a tu padre, a ver si es cagado una vez.
Mamá. Uy, si es que no sé lo que me digo.
¡El periódico!
Menos mal.
¿Qué tal? Una.
Nadie es perfecto.
Son unos cabrones todos. Es que son unos cerdos.
Jodan todos.
Toma, para allá.
Ni física, ni matemática.
Gracias.
Hola.
Hola.
Ay, qué calor hace.
Ay, ¿qué tal las notas?
Todos sobresalientes menos un suficiente.
Joder, qué tío.
Bueno,
pues me voy a dar una ducha.
Qué calor hace este verano, me estaba chicharrando.
Espera. ¿Qué?
¿Quiere?
Venga. ¡Ah!
¡Ay, qué gusto!
Bueno, bueno, ¿quién ya ha tenido Cosme?
¡Ah!
Ay, sí, sí, sí. Ya, ya, ya.
Espera, espera.
¡Espera, tío!
Vale, vale, vale, Cosme, por favor.
¡Vale, ya!
Pesado.
Pero bueno.
¿Pero esto qué es? Mira cómo me ha puesto Cosme. Ah, hola, Cosme.
Hola. Oye, Pepe, ¿nos convenía poner un grifo aquí fuera? Si no tendríamos que
ir de un lado para otro con la regadera. Que sí, que sí, que me parece bien.
Oye, ya que estás ahí, ¿podría dar un telefonazo desde tu casa?
Sí, claro.
Cuidado, Pepe.
¿Qué pasa, España?
Es una cosa urgente, tú comprendes, ¿no?
Oye, no es mejor que vaya... A ver qué alto está esto, ¿no? Sí, sí, mucho
mejor. Dale.
Oye, ya te he visto regando esa fresca.
Es que como estaba regando el jardín y ella no tiene agua, es el marido que va
a llamar por teléfono. Yo no sé nada, tú allá con tu madre.
Perdona la molestia, hombre.
No sé cuándo nos van a poner el puñetero teléfono. Pasa, pasa.
Ah, buenos días, señora.
Perdone, pero aquí su hijo me ha... Pero no, que es asistenta.
Ah. Ven.
Ah, qué agradable. Ahí lo tienes.
Oye, si puede quitarla...
¿Has
visto? ¿Qué?
En una casa extraña y con la pinta que viene.
Es que es una llamada urgente.
Urgentísima.
Sí, oye.
Sí, soy yo.
Bueno, tampoco hace tanto, ¿no?
Sí.
Pero ¿cómo que no es verdad?
Mira, estoy aquí en bañador y solo de oír tu voz tengo el pito que me llega a
los dientes.
De verdad, chata.
No, no, hoy no.
Imposible, por eso te llamo.
Para que lo sepas.
Que no, que hoy no puedo salir de casa, coño.
Ya nos resarciremos en el próximo vuelo.
¿Ok?
Bueno, muchos besos, chata. Ah, oye, y un mordisco donde tú sabes.
Adiós, chata.
Adiós.
Cosme.
¿Ya? Muchas gracias. Un problema de trabajo.
Tú comprendes, ¿no?
Pues nada, voy a ver si llevo un poco de bronce.
¿Tú no tomas el sol o qué? Es que tengo alergia.
Uy, pues en verano estás jodido, tío.
Oye, ¿y si hay una conferencia o eso que llaman ahora de larga distancia?
En la casa donde yo estaba antes había una del Santo Domingo que vaya a tener
la factura del teléfono a fin de mes.
Porque vamos, bueno, somos buenas, yo no soy racista ni mexicano.
No, mire usted los
exámenes.
De diez preguntas, nueve iguales.
Y en la décima el compañero ponía, no lo sé, su hijo, yo tampoco.
Hola, buenas noches.
Bonitas horas de llegar, ¿eh?
Es que como me han dado las notas, pues... Sí, anda, si tú tienes una
excusa, sí, date a cenar.
Bueno, bueno, yo ceno, pero luego nos cabréis, ¿eh?
¿Por qué?
Pues porque me las han dado.
¿El qué? El mando, Rocito, dame el mando. ¡José, hombre, tú!
¿Qué dices?
Que papá es un machista, siempre quiere tener el mando. No, no te digo a ti,
cariño. ¿Qué decías, rey? Que no me decís oír, coño. Y me han dado las
notas. Ah, bueno, dámelas.
Son regular, ¿eh? Y folle. Sí, lo sé, desde luego.
Francamente. Ay, madre mía.
Aníbal, apaga la tele.
¿Qué pasa?
Toma.
Espera un momento.
Le mato. Te lo puedo explicar, papá. Yo te mato.
Pero será desgraciado. Yo te mato. Aníbal. Tu madre me ha salvado.
Aníbal, no te pierdas.
Hermano.
Todas insuficientes. Que te pierdas la atención, Aníbal, por favor.
Dime algo con amor y dice, amorfa.
Buenos días, Cosme.
¿Sabes que no voy a Santander?
¿Cómo? ¿No vais de vacaciones?
Mis padres y mi hermana sí, pero yo tengo que quedarme en Madrid estudiando.
Tengo que volver a examinarme.
Pero no me dijiste que habías sacado sobresaliente en todas.
Sí, pero era mentira.
Ay, lo siento, Cosme.
Vaya. Bueno, me voy que tengo prisa. Hasta luego.
Hasta luego.
Adiós.
Oye, Cosme, ¿tú crees que vuestra asistenta podría venir a casa mientras
sus padres están fuera?
Pues no sé, se lo pregunto y te lo digo luego.
Vale, bueno, mejor mañana porque hoy vendré tarde.
Hasta luego.
Hasta luego.
¡Hale! Tú sigue, ¿eh?
Tú sigue haciéndole imbécil como siempre.
Ven aquí, Rocito. Es por estirar los músculos, joder.
Los músculos, ya te daba yo músculos a ti.
Anda, entra en casa, rey.
Oye, y ponte a estudiar que a las once viene el profe, ¿eh?
Sí.
Te voy a dar así.
Y aprovecha el tiempo, que como no apruebes todas, te deslomo.
Sí, joder.
Te deslomo y luego te pongo a trabajar.
Te llevo al restaurante.
Te meto en la cocina y te hartas a pelar patijatas.
Sacos de patatas.
Con que ya sabes.
¡Ah! Y a fregar platos.
Te van a poner a fregar patatas.
No le chinches.
O sea que para resolver numéricamente...
Este tipo de problemas solo tenemos que invertir las letras A, B y C en la
fórmula y sustituirlas por los números o los valores correspondientes en cada
ecuación particular.
Ya, ya.
Por ejemplo, tomamos AX2 más BX más C igual a cero y se
pasa... Se pasa el término independiente C al segundo miembro de la ecuación con
signo negativo.
AX2 más BX igual a menos C.
Gracias. Y a ti te han suspendido en matemáticas.
La profesora, que me tiene manía.
Oye, tú, Danca, ¿por qué te saliste de cura?
Bueno, como veo que en matemáticas vas bastante bien, pues... podemos pasar a
la historia.
No, no, es que si empezamos a mezclar me hago un lío.
¿No creías en Dios o qué?
¿Qué tiene Dios que ver en esto?
No tenía vocación.
¿Pero entonces por qué eras cuna?
Bueno, sí, hombre, intento... Tenía vocación, pero...
Me enamoré.
¿Te enamoraste?
Mucho.
Mucho.
Ir a clase.
¿Pero te enamoraste en la iglesia?
No.
En un piano bar.
Anda ya, los curas no van a los pianobar.
Es que mi hermano es pianista.
Ah, pero los curas de noche... No, no fue eso. Yo fui a hablar con mi hermano
para lo de la herencia porque había fallecido mi padre.
Y ella estaba en el pianobar, claro.
Sí.
Era amiga del dueño.
Joder, como en Casablanca. ¿Y qué hiciste?
Bueno, pues a los dos meses me fui a vivir con ella.
Y un día llegó un albañil a alicatarme la cocina.
Y se fue con él.
¿Te dejó por un albañil?
Era polaco.
¿Y qué hiciste?
Me echó el polaco.
Mira.
Mira. Joder, tío. ¿Y qué hizo ella? Pues nada, me quitó la sangre con agua
oxigenada y se quedó tan tranquila.
¿Era guapa?
Qué buena está, tío.
Esta es su hermana.
La verdad es que no se puede comparar.
Ahora tengo que casarme con ella. ¿Con esta?
Sí. Se ha quedado embarazada.
¡Qué tío!
Bueno, pues nada.
Yo creo que nos queda una hora de clase todavía.
¿Qué podríamos hacer?
No sé, di.
Hombre, yo tendría que ir a Hacienda.
Ah, ¿por mí?
¿Pero tú pagas los impuestos?
No, no, no. Es que ella tiene una peluquería.
Pues nada, venga, hombre.
¿Hacienda? Sí.
¿Garo? Ah, fantástico. Ya recuperaremos otro día. Sí, ya recuperamos otro día.
Muy bien.
Oye. Sí.
Es que, como la asistenta se lo larga todo a mi madre, le decimos que te has
puesto mal, ¿vale?
Bueno.
Bien.
Veo que tienes mucha afición por los toros.
Sí, es que como a mi padre le gusta el fútbol... Es por joder.
Hombre, claro.
Pues a mí los torres me parecen una salvajada y una vergüenza nacional.
Oye, que si tienes fiebre lo mejor es que te metas en la cama, ¿eh? Sí, me
tomaré dos aspirinas y mañana como nuevo.
Eso, eso, pero si mañana no te encuentras bien.
A las once como un clavo.
Todavía no son las doce. ¿Y qué? Pues no eran cuatro horas de clase.
¿Pero no has oído que está malo?
Bueno, tú allá con tu madre, ¿eh?
Oye, encarna, que... Una cosa, ¿tú quieres ganarte una pasta este verano?
Hombre, a nadie le amargo el dulce.
Es que mientras mi familia esté fuera, podrías hacer doblete. En la casa de al
lado.
¿Eso se te ha ocurrido a ti o se le ha ocurrido a la vecina? No, no, a ella,
ella. Yo creo que te conviene, porque mientras esté yo aquí solo, pues... te
va a sobrar mucho tiempo. Sí, pero...
A lo mejor a tu madre no le gusta. Ella sabe que ella es muy suya.
¿Por qué se va a enterar mi madre, tonta?
Pues también es verdad.
Tú confía en mí. Ok.
Mientras tanto, un tejano nos dice que tiene localizado... Bueno, discúlpame,
no tenía idea de la hora que era, discúlpame, discúlpame que te molesté.
Digo, ¿dónde está? Entonces, si no está con Sandra, decime, ¿le puede haber
pasado algo al nivel...?
Por favor, Alicia, deja tranquilo a ese muchacho, ya es un hombre.
Y hazme el favor, apaga esa luz, con lo que me cuesta últimamente conciliar el
sueño. Y duerme, amor mío, vamos, duerme, duerme. ¡Qué canalla!
¡Hay que joderse!
¿Qué pasa?
¿Papá? ¿Puedo salir a dar una vuelta? Que es que me he pasado todo el día
estudiando en casa.
Eso a tu madre.
Pregúntaselo a tu madre.
Mira, le metemos de aquí y de aquí te queda ideal, ya verás. Ojo, yo no sé
cuándo me van a salir las setas.
Pechos, ya te saldrán y bien bonitos, a ver. Jessica tiene un año menos que yo y
yo la han salido.
Bueno.
Mamá. ¿Qué pasa ahora?
Es que esto todo el día casi me duele la cabeza.
Eso tu padre.
Es que papá me ha dicho que te lo diga a ti.
Pues ya me lo has dicho.
Es por ir a la plaza un poquito.
¿Cómo? A tomar el aire.
¿Y por qué no te tomas una aspirina?
Venga, mami, solo un ratito.
Está bien.
¡Char, a las doce en casa!
A ver este.
¡Qué mono!
¡Qué bonito!
¿Eh que sí?
Ya. Hola.
Ah, eres tú. Oye, que ya he hablado con la asistenta. ¿Y qué?
Que sí, intentada.
¿Me das un vaso de agua? Que me tengo que tomar una aspirina.
Pasa, pasa.
Me he pasado todo el día estudiando.
Ya sabes dónde están los vasos.
¿Cuándo quiero empezar?
¿Quién? ¿La asistenta, no?
Mañana mismo.
Ah, estupendo.
Oye, dígale una cosa.
Tus mensajes no suelen valer el dolor de cabeza.
Es que me duele mucho.
Depende de las causas. Mañana, si quieres, te vienes conmigo a la clínica.
¿Pero qué pasa?
Cosme, ¿qué estás haciendo?
¿Tú no te ibas a tomar una aspirina? Sí, pero ya me la he tomado. Oye, que eso no
va. Ya, ya lo sé, ya lo he visto hasta tarde. Espera, que te lo arreglo en un
momento. ¿A dónde vas?
A arreglar la antena.
Cosme.
Cosme.
Perdona. Esto es el colmo.
Era para decirte que te he arreglado la antena.
Toma.
Es para ti.
Gracias, hombre.
Gracias.
De Van Gogh, la reiteración en la falta también es tarjeta amarilla. Sí, aquí
llegó un poquito a destiempo.
Creo que el estado del terreno también provocó que el jugador no puede comprar
al salvar.
Ahí hubo un bote imperfecto que se benefició como... Qué bien, ya ponderá
la tele.
De puta madre.
Mira, mira.
Oye, ¿no te importa si me quedo contigo?
Los dos, para meter partido.
Es que... Es que voy a salir.
Hola, Manolo.
Qué guapa estás.
¿Me he retrasado?
No, no.
Gracias, para mí. Sí.
Qué calor hace, ¿verdad?
¿Has sacado las entradas?
Estupendas. Fila 14, centrales.
Voy a apagar las luces.
¿Ya te vas?
Adiós.
¿Y este quién es?
Un vecino. Ya.
Oye, no te quejes, ¿eh? A mí esto me parece un sitio fantástico.
Mira qué silencio, qué tranquilidad. Sí, pero está muy lejos.
Bueno, pero hay coches, metros, trenes.
Oye, ¿y Fede?
Como siempre.
Una cantidad de aviones que caen ya le podía tocar a él.
No lo estoy hablando.
¿Esto?
¿Te has cortado dónde?
A ver si me vas a estropear el jardín ahora.
Mira, a mí me está distoreando, ¿eh? A mí esto no me gusta. ¿Esto me lo tienes
que poner otra vez de nuevo?
Dice papá si has metido sus pastillas.
Ay, es verdad.
¡Cosme, rey, que nos vamos!
¡Vos!
Anda, dile a tu hermano que baje a despedirse.
¡Cosme, nos vamos!
A ver si es verdad y me dejáis tranquilo.
¡Joder! ¡Un momento!
¿Qué pasa esto?
Todo a última hora, como siempre, encarna.
¿Digla? En el maletero.
Pero si en el maletero no hay sitio.
Pues en el asiento de atrás. ¿No ves que no va el niño?
Por cierto, ¿le has dado el dinero a Cosme?
Pero no acabo de dártelo a ti. A mí no.
Ay, sí.
Ay, qué nervios.
¡Cosme, rey!
Escucha, atiende.
Este es el dinero para todo el mes, ¿eh?
Jolín, me da una pena que te quedes. Y a mí, hija, y a mí.
Mira, a Encarnal se lo vas dando poco a poco, ¿eh? Sí.
Es para que no te exijas. ¿Qué, sí? Y le pides todos los tíos. Bueno, ya está
todo. A la hijo.
A ver cómo te portas. Pues bien, ¿cómo me voy a portar? Ya sabes, si ves que no
estudia, me das un telefonazo. El número lo tienes pegado en la puerta de la
nevera. Después de usted, señora.
Tonto cada vez que pienso el calor que vas a pasar mientras que nosotros ahí en
la playa disfrutando.
Yo me quedo encantado. Lo importante es que apruebe en septiembre.
Dios te oiga.
Bueno, y para que te oiga, a ver si vas a misa de vez en cuando.
Te mando una postal, ¿vale?
Vale.
Locito, hija, que se hace tarde.
Mira, niño, tú a mí no me toreas, ¿eh?
que te voy a dar una patada en los huevos que te voy a mandar a la
enfermería para el resto de la temporada.
Cosme, ¿tú sabes lo que dijo José Ortega y Gasset sobre el amor?
Ni zorra idea.
Pues decía que el amor es un estado de estupidez transitoria. Y por lo que
estoy viendo, tú estás estupidizado.
Vamos a ver, hijo.
Ella te hace caso.
Regular.
Pero, a ver, ¿ha habido algo carnal?
Es que... es que está casada.
Dios mío.
¿Pero tú qué años tienes?
Quince.
Coño, qué precocidad.
Bueno, pero ¿tú le has dicho algo?
Quiero decir que si le has dicho algo, que si lo tuyo es una cosa platónica.
¿Una cosa qué?
Platónica.
Que si la amas en silencio. No, no, os hablamos mucho.
¿De qué?
De todo, un poco. Es que es muy simpática.
Ya.
¿Y el marido?
El marido es acefato. La engaña con otra.
Coño.
¿Y tú cómo lo sabes?
Nada, porque llamó por teléfono desde mi casa.
A la otra, digo.
Claro, y tú se la contaste enseguida. Quiero decir, a su mujer.
No, pero le iba a mandar un anónimo.
Espera.
¿Y por qué no se lo han mandado?
No quiero que llores por mi culpa.
Hombre, pero en todo caso la culpa será del marido.
No, porque si no se entera, pues eso, no se entera. Ya, que no quieres que él
sufra.
¿Te apetece una caladita?
No, no.
Hay que joderse.
Dios bendito, con 15 años y sufriendo ya a estas arpías.
¿Qué arpías?
Las mujeres, coño.
Bueno, cólme.
Vamos a seguir con las lecciones de ciencias naturales.
Vale.
¿Empezamos?
Bueno.
Hostias, qué tetas.
Colme, te estarán matando a pajas.
Venga, vamos a dar la clase.
Espera, espera.
A lo mejor nos enseña también los pelillos.
¡No mires, joder!
Dios da nueces a quien no sabe partirlas.
Venga. Sí, vamos a seguir con la clase.
Lección primera.
¿Qué pasa?
Oye, ¿se ha ido en tu casa la luz?
El general, mira, no hay en ninguna parte.
El transformador, que es una mierda.
Siempre que hay tormentas, estropea.
María por Dios, ¿y va a hacer la cena?
¿No tendrás una linterna, una vela o...? Espera.
Oye, que no encuentro nada.
Pues vaya faena.
Aquí cuando se va la luz lo mismo tarda tres horas en volver.
Yo iba a salir a cenar.
¿A dónde?
Pues a la cafetería de la plaza.
Pero bájate de ahí que te estás empapando.
Si te gusta la carne, en la carretera generada hay un restaurante argentino
buenísimo. Pero mira cómo te has puesto.
Danos unos churrascos y te espero.
Es que me quería acostar pronto.
Sin cenar, son solo las diez.
No sé, no sé. Venga, te invito.
¿Pero qué dices? Además cantan tangos.
Salimos y nos divertimos un rato. Estoy harto de estudiar. Voy a casa y me
cambio, ¿vale?
Vale, pero te invito yo, ¿eh?
¡Viva el platino!
Estupendo este sitio. Y la carne buenísima. Tenías razón.
Menuda diferencia con la que da mi padre.
Además de que no sabe asarlo, quema todo.
¿Pero tu padre es el cocinero?
Sí, mi madre es la que lleva las cuentas.
Oye, ¿quieres que te diga una cosa?
Dímela. Yo no me voy a casar nunca.
¿Y por qué?
Porque el matrimonio es un coñazo.
No seas mal hablado.
Pero si es verdad, tenías que ver a mi padre y a mi madre. ¿Qué les pasa?
Llevan la tira de años discutiendo y diciendo que van a divorciarse.
Pero no se divorcian, o sea que se quieren. ¿Qué va, Juan? Que no es por
eso. Que si no, no podrían discutir.
A ver tú, ¿a que no estás contenta de haberte casado?
¿Y por qué dices eso?
Juan Federico, siempre volando, tú sola en casa.
Bueno, así es la vida.
Fede tiene su trabajo, yo tengo el mío.
Ya, pero la otra noche, por ejemplo, para no aburrirte, te fuiste con el tío
Sagrajarly. ¿Y eso te parece mal?
No, no, pero a lo mejor Federico... Pues eso, que tal vez se va al cine.
¿Con otra quieres decir?
No, solo.
Por ejemplo, mi padre, que es un muermo, una vez... Sigue, sigue.
Mi madre una vez lo pilló con la chica que fregaba los platos.
¿Dónde? En la despensa, encima de unos sacos.
O sea, follando.
Caray con el mormo de tu padre.
Muy buenas noches, señoras y señores. Y bienvenidos a esta hermosa terraza
argentina. Y en especial a este grupo de amigos que siempre nos acompaña. ¡Salud!
Vamos, aunque está un poquito fresca la noche, a animarnos.
¿Un postre?
Tenemos alfajor con maicena, flan con dulce de leche, panqueque con miel y
torta de la casa.
Postre de la casa, Carlos Garber.
¿Eh? ¿Qué tal?
¿Postre de la casa?
Sí, Carlos.
¡Gracias!
¿Y tú vienes mucho aquí con tus padres?
¿Qué va? Si son unos rácanos. ¿No me sacan del burger?
Entonces, ¿cómo conoces este sitio?
Vinimos el año pasado para celebrar el fin de curso.
¿No bebas más?
No, si a mí el vino nada.
O sea, que el año pasado sacaste buenas notas. Joder, todo sobresalientes.
¿Y este año qué te ha pasado?
Tengo una manía.
Perdón, ¿me permitís bailar con tu mamá?
Oiga, no, mi madre.
Bueno, pero no te no.
¿Baila? Sí.
Permiso.
Venga, vamos a bailar.
No, no, yo solo sé bailar rock.
Venga, yo te enseño. Ven, déjate llevar.
Bueno, bueno, yo lo que tú digas, ¿eh?
Hace un siglo que no bailaba.
¿No vas a bailar con Fede?
No le gusta.
Si yo fuera tu marido, iríamos a bailar todos los días.
Qué rico eres.
¿Ya estamos en casa?
Ya.
Me lo he pasado muy bien.
¿Y yo?
¿Sabes? Me hubiera gustado tener un hijo como tú.
Hasta mañana, Cosme.
Mañana a lo mejor podríamos ir a la piscina.
Tienes que estudiar.
¡Hijoputo, cabrón!
¡Espera! ¡Aleja el carozo!
¡Aleja, por favor, espera!
¡Es mi madre!
Espera un momento, mamá, no empieces a gritar. No estaba en casa porque...
¿Cómo dice?
Sí, soy Cosme.
Ah, Federico, dime, dime.
Sí, sí, no, no, es que estaba en la plaza.
No, no, estaba despierto.
¿Merche?
Sí, sí, ahora le aviso. Voy corriendo, ¿eh?
Vale, majete.
Joder.
Cosme, ya está bien, ¿no?
Mira, vete ahora mismo a la cama si no quieres que me enfade, ¿comprendido?
Que no, que te llama por teléfono Federico.
¿Federico? Sí, venga, date prisa, que te llama desde Puerto Rico.
Dile que ya voy.
Espera, por ahí no, que tardas más, ven por aquí.
¿Y por qué llama a estas horas?
No, había llamado ya antes, lo que pasa es que como yo no estaba... Ya.
Venga. ¿Cómo voy a subir yo por aquí arriba? Voy por el otro lado. Que no,
sube, que yo te ayudo.
Venga, pon el pie ahí.
No, si ahora lo único que faltaba que fue el grupo de ese imbécil.
¡Me rompa yo una pierna!
¡Joder!
Espera, ¿eh?
Venga. ¡Ay, la miedo!
¡Ah!
¡Ay!
Te advierto una cosa.
Como sea mentira que Fede está al teléfono del guantazo que te doy se te
quitan las ganas de mentir para toda tu vida.
Entra. El teléfono está en el salón.
Al lado del sillón.
Sí.
Por favor, Fede, ¿tú crees que vale la pena molestar a unos vecinos para
contarme este cuento?
¿Te crees que soy tonta o qué?
Comprobar.
¿Qué quieres, que haga el ridículo?
Mira, Fede, vamos a dejarlo. Vamos a dejarlo y a la vuelta hablamos. Pero te
advierto una cosa.
Me estoy cansando, ¿te enteras? ¡Me estoy cansando! ¡Me estoy cansando!
Tenía que volver hoy.
Pero a un amigo suyo se le ha muerto alguien.
Y Fede le ha cambiado el vuelo.
Merche.
Quiero enseñarte una cosa.
¿A mí?
Sí. Un día te escribí un anónimo.
Pero no te lo mandé.
Era para decirte que tu marido, Fede, pues eso, como mi padre con la chica de
la cocina.
O sea, que te pone los cuernos.
¿Cómo lo sabes?
Llamó por teléfono una chica desde mi casa. La llamaba chata y le decía que
tenía muchas ganas de verla.
Ahora te lo enseño.
¿El qué?
Anónimo.
Me dio pena.
Es que sabía que te iba a hacer sufrir.
Espera.
Son las notas del curso.
No me han suspendido en ninguna asignatura.
Las falsifiqué para quedarme en Madrid.
Estudiando.
Contigo.
no no
¡Santísima Virgen de Carme!
¡Espera!
El teléfono.
Tengo que llamar por teléfono. ¡Merche!
Sinvergüenza, perdido. Ahora mismo llamo a Santander. No, a Santander no. Luego
te lo explico todo. Que se entere tu madre del clavular que tiene en casa.
Por favor, encarna, escucha.
Un mocoso con una mujer que podía ser su hija. Por favor, no llames por teléfono.
Luego te lo explico.
Y el SIDA.
¿Has pensado en el SIDA? ¿Pero cómo va a tener el SIDA? ¿Qué? ¡Que no tiene SIDA,
joder! ¿Qué sabes tú de la vida así, de las purgaciones? Cualquiera sabe.
Nueve, cuatro... Muy bien. Como le digas algo a mi madre, me marcho de casa con
ella. ¿Con quién?
¡Con ella!
¡Ay, madre mía! ¡Esta mujer me la ha vuelto loco!
Dile lo que quieras.
Pero los auriculares son míos.
Cosme, vete por favor.
Tengo tu chaqueta.
Dame la chaqueta y vete por lo que más quieres. Vete.
Merche, yo te quiero.
Por favor, Cosme, vale ya, ¿no?
Nos podemos ir a algún sitio.
¿A dónde?
No sé.
Yo tengo 223.000 pesetas en la cartilla de ahorros.
Dios, creo que me tienen que pasar a mí estas cosas, pero ¿por qué?
Nos podemos ir a Barcelona.
Mira, Cosme, vamos a hacer una cosa.
Vete a casa, te arreglas y ahora hablamos, ¿vale?
Vamos.
Vamos. Vamos.
Ay, mi conme.
Hola, Cosme.
Perdóname, ¿puedes hacer un favor?
¿Qué favor?
Mira, estas son las llaves del chalé. Mañana vendrá un camión de mudanzas y
les he dicho que las dejaría aquí.
¿Pero qué? ¿Te vas? ¿Os vais?
Merche, que no hay Dios que la entienda.
Oye, ¿podría hacer una llamada?
Sí, claro.
Pasa, pasa.
Oye, ¿tú sabes si le ha pasado algo?
¿A quién?
Pues no sé.
¿Quieres tomar algo?
Bueno, dame un whisky, va.
La una que se va sin dar explicaciones y la otra que vete a saber dónde andará,
hijas de puta.
Espera que te traigo hielo, ¿eh? Agua con gas o sin gas.
No, no, deja, deja.
Oye, ¿pero por qué crees que a Merche le ha pasado algo?
Joder, se ha ido a casa de mi madre así, de repente.
Y... ¿no crees que volverá?
Pero no te digo que mañana vienen los de las mudanzas.
Nada, que no quiere vivir aquí ni un día más.
Y yo me pregunto, ¿por qué?
¿Eh? ¿Por qué?
Pues no sé, yo también me lo pregunto. ¿Por qué?
Fíjate lo que te digo. Yo soy un hombre comprensivo, a mí.
Se larga con otro porque se ha enamorado y yo lo comprendo.
Yo. Pero qué va, la puñetera no se ha enamorado de nadie.
Porque si se hubiera enamorado de alguien, ahora estaría con él.
Y no con mi madre.
¿O no?
Depende.
Tú que todavía eres joven.
¿Quieres un consejo?
No.
Pasa de las tías y hazte maricón, de verdad.
Saldrás ganando.
Pome, pome.
¡Vanessa! ¿Eh?
¿Se ha ido?
¿Quién?
¡Vanessa, que se te viola!
¿Qué ha sucedido? ¡Que no me conocéis bien!
¿Vanessa?
¿Vanessa?
¿Vanessa?
¿Pero qué haces ahí?
¿No es esto lo que querías?
Pues ven, idiota, ven.
Pero Cosme, no es posible.
Tú no tienes vergüenza.
En la cama de tus padres y con esa golfa.
Papá, espera un momento, que no es lo que piensas. ¿Pero qué coño no va a ser
lo que yo pienso, hombre?
Ven aquí, yo te cambio.
Te corto las gataplinas.
Déjame que te explique.
Pero coño, tú no eres la vecina.
Degenerado. Tú no tienes moral ni principios, hombre. Primero con el peón
ese y ahora con esta pobre chica Vanessa, como se llame. Tú no tienes
perdón de Dios.
Tu madre me ha hecho los ejercicios para darte una carrera y tú me has generado
un lugar de estudiar para el hombre de gran curso.
¡Ábrelo! ¡Que no, papá!
¡Ábrelo bajo por el ancho!
Por favor, lee eso.
Y esto, ¿qué coño es?
La nota.
Que no, Aurora, que no.
No te preocupes. Una cosa de chiquillos, sí.
Bueno, ya te contaré.
Que no, mujer, que no es de estudiar, no.
Ha sacado siete sobresalientes.
Un genio. Un genio, Norita.
Cormes, un genio.
Buenos días, ¿qué desea? Buenas.
Pásate. No, no, no, olvídese de las clases. Y dígame qué le da.
¿Queréis los exámenes?
Sobresaliente en todas, señor Tudanca.
Se lo digo yo, que soy su padre.
Bueno, pues hala, seguid bien.
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