All language subtitles for David Trueba - La buena vida (1996)1h40ComDrm

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Original subtitles

Soy Jorge Robson, no te puedo contestar ahora. Por favor, deja el mensaje.

Jorge, soy Teresa. Por favor, llámame.

Hay que olvidarse de tener relaciones sexuales dos meses por lo menos y rezar

para que no vuelvan a aparecer.

Porque el síntoma pasa, pero el virus queda ahí y queda para siempre.

Entonces basta que bajen un poquito las defensas para que aparezca de nuevo.

¿Puedes prender la luz, por favor?

Por favor, que me escuchen un poquitito. Estamos terminando ya, así que un poco

de paciencia.

Quería decirles sencillamente que el riesgo no se limita... Escúchenme un

ratito, por favor. Ya estamos terminando.

El riesgo no se limita al SIDA.

Y es tan, tan re sencillo, gracias.

Es tan fácil, un puro condón la puede proteger. Señor Ibañez, yo pienso que

usted no sabe lo que realmente es estar en la calle.

¿Cuál es su nombre?

Rita López. Y por lo que veo, usted no tiene idea de cómo son nuestros

clientes.

¿Sus clientes son hombres?

Sí, la mayoría.

Otros son animales.

Bueno, yo no estoy acá para explicarle a usted su negocio, evidentemente.

Yo simplemente quiero decirle que se puede hacer igual de bien con condón.

Así de simple. ¿Cuánto me demoré un segundo?

No, sí, de poder se puede. El problema es cómo ponerle ese forro. O sea, a mí

lo más sano que me han pedido es que se los ponga con la boca, ¿sabes?

¿Por qué no nos muestra?

¡Sí!

¡Se lo muestre!

¡Se lo muestre!

¡Se lo muestre!

¿Alguna otra pregunta?

¿Nombre? Edmundo Tapia Cisternas.

Señor Tapia.

Ya sobrepasó su límite crediticio. ¿Cuánto más va a querer pedir?

Un millón y medio de pesos. Un millón y medio.

Supongo que usted sabe que tenemos deudas suyas pendientes por 270 mil

pesos. Oye, pero ¿quién no se atrasa en alguna cuota en este país?

Aparte que estoy muy optimista en mi futuro. Ah, qué bien.

A ver, usted es peluquero. También soy esteticista.

Trabajo todo lo que es belleza integral basado en un concepto holístico.

¿Concepto holístico?

Sí.

¿Y el crédito es para equipar su local?

No, para un auto.

¿Un auto?

¿Tiene algún activo para garantizar la deuda? ¿Cómo qué?

¿Algún bien inmueble, un terreno, una casa?

No, por ahora no. ¿Y alguien de su familia, su padre?

Está muerto.

Disculpe. No, no hay problema, fue hace mucho tiempo.

Si no hay nadie que pueda responder por usted va a ser súper difícil que le den

el crédito y eso ya no depende de mí.

¿Mi mamá tiene un departamento?

¡Ah, pues estupendo!

¿Ve? No la quería soltar.

Mire, me tiene que traer los papeles de la propiedad, las últimas contribuciones

canceladas y a ella para que firme.

Difícil que ella se mueva porque está viejita ya.

Mira, vamos a hacer una cosa.

¿Me vas a traer la fotocopia del carnet de tu mamá?

Le vas a decir que firme aquí donde te pongo la cruz azul. Y no le cuentas a

nadie.

Muchas gracias.

Oye, una pregunta.

¿Ese concepto holístico es bueno como paragón?

En la mano adecuada, por supuesto.

Ahora no, Pablo, después.

¿Cómo puede ser? Ahora, hombre.

Hola, Adán, ¿cómo estás? Hola.

Hola, Eva. Hola, guapo.

Lo estamos esperando, señor.

¿Comienza entonces?

Por supuesto, a este ritmo no vamos a terminar nunca.

Comienza entonces.

¿Ese es el mío?

No, me sigue pidiendo un barrojar.

Agustín.

Agustín.

Silencio.

Suficiente, señor. Muchas gracias.

Por el amor de Dios, hombre, ¡pare de tocar!

Gracias.

Nos detenemos 30 minutos a almorzar.

¿Vas a ir a las carreras del domingo? Sí.

Señoritas, señores, acérquense, por favor. En nombre de la Comisión

Evaluadora, quiero felicitarlos por el excelente nivel de todos ustedes.

Lamentablemente, tenemos muy pocos cupos disponibles.

Muy buena suerte a todos.

Si me seguís mirando me voy a demorar un año.

¿Quiere usted si fuera yo?

¿Qué?

No, no puedo decir nada sobre el proceso de selección. Mire, fui el mejor que lo

hizo y usted lo sabe muy bien. Pero supongo que mi lugar se lo dieron a una

sobrina, sobrino, hijo, amante.

Necesito el trabajo.

Puta, hace un tiempo nomás salía con una fuerza.

Tengo un amigo que es director.

Creo que te puede ayudar.

¿Tienes lápiz y papel?

Sí.

Un

momento.

Pase.

¿Nos encontramos en una hora en la oficina?

Ok. Raúl, dime por qué... ¿Por qué se rompen tan fácil nuestros condones?

¿Sí? No sabía.

Bueno, te lo digo.

Es que no están hechos para cualquier cosa.

Ya, ok, está bien. El año que viene cambiamos de proveedor y listo. Así

nomás. Mira, mira.

Mira tú mismo.

¿Por qué te lo tomas tan personal?

¿Por qué es personal?

Si es personal, lo conversamos más tarde, pero no en mi oficina.

No, eso ya pasó.

¿Sí?

¿Pero qué mujer más moderna?

A una noche en la cama tú ya te sientes experto en mí.

En una hora en mi oficina.

Vale.

Doctor, necesito hablar con usted.

Tú de nuevo.

Ya te dije que tienes que internarte lo antes posible.

¿Pero y qué hago con mi hijo?

Nosotros te damos toda la atención gratis, pero no tenemos guardería para

niños.

Así que habla con mi secretaria para ver si te puedes internar lo antes posible.

Hola, mi amor.

Hola.

Amoroso ese cabrón. ¿Cómo se llama?

Rivera parece.

Pero no lo conozco.

¿No te gustaría conocerlo un poquito más?

¿Por qué?

No sé, por entretenido.

¿Tú tienes que hacer algo?

¿Cómo qué?

Voy a ir al cine.

¿Las dos solas?

Sí, las dos.

No puedo, tengo que hacer un trabajo.

Tú te lo pierdes.

Hola, ¿aquí es la demostración de los productos?

Sí, por la escalera abajo.

Gracias.

Hola, dame un minutito. Un segundo.

Te quiero mostrar lo último en máscara facial.

Es lo último. Y en un minuto te lo hacemos.

Es que ya terminó.

Pero en un minuto.

Porque no es lo mismo que dure unos meses a que dure un par de años.

Bueno, esta línea de expresión que ustedes ven acá, aquí en el entrecejo,

son las que más afean el rostro. Y ustedes no querrán tener un aspecto

malhumorado, ¿no?

Bueno,

este tratamiento es totalmente indolor.

Bueno, esa hinchazón normal es mientras el producto está penetrando el tejido,

pero después van a quedar como los leggings.

Bueno, ahora queremos un voluntario, una voluntaria.

Por favor, ¿quién?

Emeralda. Emeralda. No, no, todavía no.

Prefiero mirar.

¿Alguien más? Yo, yo sí quiero.

¿Mari? Sí, yo sé. Es Mari.

Buenos precios para ustedes siempre. ¿Con quién estamos pedidos ahora?

¡Con Eva arriba!

¡Promuévame! Es como un concepto de belleza integral.

Porque ahora todo lo que se está llevando de eso no es polímero.

Ya no es necesaria, de hecho, la cirugía para que te veas mejor. ¿En serio?

Sí.

No sé, por ejemplo, tu cara.

Una mañana te levantas, te miras al espejo y te das cuenta que tus labios no

son lo suficientemente abundantes como tú quisieras. ¿Mis labios?

¿Qué tienen de malo mis labios?

No, nada, si estoy hablando en supuesto.

Ya, dale.

Tu gusto.

¿Qué pasa?

No, no pasa nada malo, pero, a ver, permiso.

Mira, si lo levanto un poco, mira.

¿Te das cuenta cómo realza tu figura?

¿Cómo se estiliza?

¿Te encontré ahí? Por supuesto.

Ahora ahí el polímero no te sirve mucho, ahí ya es necesario cirugía.

Tenía una cosita ahí.

¿Qué querís? Raquito, ¿me podías hacer un favor?

¿Podís parar el ruido? Porque el to-to-to-to-to-to-to me está volviendo

loco. Pero si hay ruido en todos lados. Sí, pero es tu ruido el que me molesta.

Ya, entonces voy a tocar un concierto.

No, eso es peor. ¿No podís tocar algo que sea menos deprimente?

Mi trabajo.

Mira, me da lo mismo si hay un loco que te paga por hacer su ruido. Lo que te

estoy pidiendo es que lo hagáis cuando yo no esté.

Gracias.

¡Qué bonito el auto!

Mi mamá siempre me dice que debía haber entrado en el negocio bancario. ¿Sí?

Sí, es que tengo un tío que es banquero.

¿Y por qué no le pediste plata a él?

Ah, una historia muy larga.

Dale, pues tenemos tiempo.

¿Happy hour?

¿Happy hour?

Tengo un lugar por aquí cerca, ¿vamos? Vamos.

Oye, ¿de quién murió tu papá?

¿Te dejan salir con clientes?

Oje, está una visita a negocio.

Otro pilló una micro.

¿En serio?

Sí. Fue malo y bueno.

Malo porque era re buena persona y bueno porque la empresa de micro le paga una

pensión a mi mamá.

Ya va a salir algo.

Ah, revisé mi cuenta. Ahí está el depósito. Muchas gracias.

Oye, Jorge, ¿sabes que necesitaba hablar contigo? Pero personalmente, ¿puede ser

mañana? Sí, por supuesto. ¿De qué hora te conviene?

Quiero hablar con el papá.

¿Segura? Tere, ¿estás ahí?

Sí, sí, estoy acá.

Ya, no es por ya.

Ok.

Chao. Ok, chao.

¿Necesita algo, mi amor?

No.

¿Ese trabajo que te encargaron?

Es una novela.

¿Una novela?

¿Y cuál es la historia?

¿No hay historia?

¿Cómo no hay historia?

¿Cómo es la vida?

No lo había pensado así.

Cuidado con el chapulín.

¿Chapulín? Chapulín colorado.

Ay, te están construyendo al lado.

Sí, parece que van a hacer un vuelo.

Ay, qué buena.

Sí, va.

¿Dónde está el baño?

Adivina. Ahí al fondo a la derecha.

Hola. Chucha.

Emberalda.

Mamá. En el mundo, qué monada de chiquilla. No tenía su póker hoy. Te

llamé por teléfono, pero no contestaste.

Oiga, ¿y ese viejo quién es, mamá? No lo reconoces. Es don Héctor, el marido de

la señora Rebeca, de cuarto piso. Viene saliendo del hospital y no tenían con

quién dejarlo.

Una sopita y se quedó dormido el pobre.

Ay,

pero, pero, pero. ¿Qué?

¿Voy a estar a vivir con tu mamá? Ay, bueno, pero que está viejita. Alguien

tiene que hacerse cargo de ella, ¿o no?

Ya, me tengo que ir. ¿Pero por qué te vas a ir? Ay, me tengo que ir. ¿Pero por

qué te vas a ir? Es tu mamá.

Bueno, ¿y qué tiene que hacer mi mamá si ella, oye, ella es de confianza?

Oye, acuérdate de traerme los papeles firmados y la fotocopia.

Si todavía te interesa. Oye, ¿y estás segura que no hay como otra forma de

hacerlo? No.

¿La llave del auto?

¿Qué auto?

El chapulín.

Ya, chao. Chao.

Querida, no te vas tan luego, ¿no? Sí, señora, lo que pasa es que me levanto

muy temprano mañana.

Chao, Miranda.

Vuelve cuando quieras.

Ah, gracias.

¿Qué papeles?

Mamá, la próxima vez que esté entreteniendo a uno de sus refugiados,

avíseme. Una vez que así yo me voy a un motel.

¡Qué falta de corazón, niño! ¿Qué papeles?

Nada, mamá. Para un crédito.

¿Qué quieres ahora?

Bueno, es algo que para mí es sumamente importante, mamá.

¿Qué cosa, pues?

Un auto.

Un auto.

Sí, un Ford Fiesta.

¡Un Ford!

¿Y para qué quieres un Ford?

Es un regalo de cumpleaños.

¿Para quién?

Para mí.

Cumplí 40 hace dos semanas, ¿no se acuerda? ¡Qué tontera toda esa plata!

¿Sabes lo que habría dicho tu padre, no? Ya, ¿qué habría dicho mi padre?

Lo habría prohibido. ¿Estás segura? Por supuesto. A él le interesaban las cosas

importantes. La familia, el país.

No las tonteras.

Un Ford.

Quiere más sopita.

Vamos, vamos.

Venga. Oiga, ya, pues ahí me ayudaron, ¿no, mamá?

Mamá, es una firma. Un apoyo a su único hijo. Sangre de su sangre, mamá.

Tráeme dos alternativas para comparar y ahí vemos.

Así que usted viene de Mulchen.

Conozco esa zona.

Los exámenes musicales ya han sido tomados y la gente seleccionada ya está

entrando.

Pero usted tiene tres años de estudios en el Conservatorio de Berlín y lo más

importante, don Agustín Letelier, director de la Filarmónica, lo

recomienda. Acá siempre vamos a tener las puertas abiertas para la gente

talentosa.

Gracias.

Sí. Los 235 mil mensuales son neto o bruto.

¿Cómo? ¿Usted está aquí por el dinero?

En parte, señor.

Espero que la otra parte sea para servir a su país.

Esa es nuestra misión.

No nos deje como tontos.

Puedo retirarse.

Permiso.

Cortés.

Las imposiciones no están incluidas. Hay que descontarlas.

Hola. Hola, ¿cómo estás?

Bien, ¿y tú? Bien, gracias.

¿Te ves bien? Ay, gracias.

Te pedí un Vladimir, ¿está bien?

Perfecto.

¿Y? ¿Qué me querías decir?

Quizá... ¿Algo con la Paula?

Sí,

harto preocupado me tiene la Paula, de hecho.

Está pasando por un momento complicado, pero no tiene amigos, no sale.

Está encerrada escribiendo una novela, a los 15, imagínate. Una novela.

Y sin historia, además.

A mí no me habla.

Es decir, está complicado.

No me la estoy pudiendo.

Yo sé que para ti también es difícil comunicarte con ella, pero... No, yo

estoy hablando con ella.

¿Sí? Sí.

La Paula está embarazada.

¿La Paula?

Sí.

¿Ella te contó?

Sí. ¿Cuándo?

Hoy día en la mañana.

O sea, yo tengo una hija de 15 años que... Usted está embarazada y yo soy la

última. Y los dos van a enterarme.

Y te cuenta a ti.

A ti, pues, bueno.

O sea, yo no estoy en esa casa. No existo. Soy la mujer invisible.

Tere, por favor, ya. Por favor, no me trate de Tere.

A lo mejor para ella es más fácil hablar conmigo que hablar contigo.

Pero obvio, evidentemente, que es mucho más fácil hablar con un papá que no ve

nunca.

Un ejemplo.

¿60 hace cuánto?

Por algo me contó a mí.

Pregúntale a ella.

¿Sabes que te veo esa cara?

A ver, ¿qué será?

¿Algo? Acanchila, fuera.

¿Algo?

Yo me preocupo.

Señora Leonor, cisternas de tapia presente.

Notificamos que los derechos sobre la tumba de Edmundo Tapia Orellana,

adquirida el 13 de diciembre de 1972,

han vencido hace más de cinco años.

Por esta razón se le pide pasar por nuestras oficinas para regularizar la

situación.

Hola.

Lucas Zambrano.

Mario Coste.

¿Y cómo te fue la audición? Yo no audicioné.

¿Cómo? ¿Conoces a alguien acá adentro?

No.

¿Pero quedaste o no quedaste?

Estoy adentro.

Felicitaciones. Gracias.

Yo también quedé.

Bien.

Esta era mi última oportunidad.

Había audicionado tres veces.

Y ahora quedé, así que bien. Qué buena.

¿Y tú? ¿Cómo estás? ¿Contento, no?

Tranquilo, no es la música que toco. Yo vengo del Conservatorio de Berlín. Estoy

estudiando ahí.

Ya. ¿Y ahora voy a entrar a la filarmónica?

A otro nivel, pues.

¿Me puedo sentar contigo?

Sí, pues, obvio.

Ya.

Ojalá sea verdad eso, que a las minas les encantan los hombres con uniformes.

¿Usted qué instrumento?

Tengo el mío, gracias.

El siguiente.

¡Talainete, mi suboficial!

Hola.

Hola. ¿Me conviene un puchito?

José, convíete uno.

Vale.

¿Visitando a alguien?

Sí, a mi papá.

Qué bien.

Está inaugurado, ¿eh?

Aquí lo pagan por tumba determinada.

Ah.

Amigo.

Gracias. Está bien.

¿Estás seguro que no quieres hacer un upgrade a su padre? Tenemos una oferta

especial por los nichos familiares.

Las demás arriba valen más baratas, ¿ah? Al revés que los departamentos.

Sí, no creo que importe mucho la vista. Deme lo más barato nomás.

Lo más económico, un nicho alto a 10 años.

Incluyendo la reducción, traslado, sellado básico, más materiales, le

sale...

783 mil pesos masiva.

El cementerio ofrece facilidades de pago.

¿Cuánto dijo?

783 mil pesos masiva.

783 mil pesos masiva. ¿Es una broma?

No.

¿Pero cómo 783 mil pesos masiva? ¿Y si yo no tengo para pagar eso?

Bueno, hay bancos y financieras que dan crédito para situaciones como esta.

Ya, y si yo tuviera esa plata y no quiero pagar.

Este es un cementerio público y a nadie se le niega una digna sepultura.

Como el espacio es limitado y lamentablemente la gente se sigue

muriendo, hay que ir renovando el cementerio. Y lo que se hace, cero costo

para los familiares, es cremar los restos y depositarlos en un cinerario

común. Donde usted sí lo desea puede pagar por una placa recordatoria que le

sale 35 mil pesos.

Masiva. Masiva, exactamente.

Ya, no sé, quémelo y déme la ceniza.

Me encantaría ayudarlo, pero los restos se creman con más cuerpos, por lo que es

imposible separar las cenizas de su padre.

Ahora, si usted quiere cremarla individualmente, el valor asciende a 353

mil pesos masivos. Incluye el receptáculo.

Señor.

Me voy a ver obligada a la orden de remoción de los restos de su padre.

Haga lo que quiera.

El auto está como nuevo. 115 mil kilómetros reales, 2001.

Fue único dueño. Está a 2 millones 400.

Yo te lo puedo dejar en 2 millones.

¿Que tengo un millón y medio nomás? No, muy poco.

¿Que no tengo más?

Entre nosotros, el viejo está re cagado. Sé que yo creo que te lo saca por esa

cantidad, pero sí.

Tiro. ¿Hasta cuándo me voy a esperar más o menos?

Máximo dos días.

Hola. ¿Qué van a pedir?

Yo un chop.

¿Tú otro?

No, yo no tomo alcohol.

Ya. ¿En serio?

¿Algo más?

Sí, una mineral.

No, traiga igual dos chop, ¿ya?

Al tiro.

Gracias.

Y cuéntate algo, buber.

¿Qué cosa?

No sé, bu.

¿Cómo es Alemania?

Yo no conozco Alemania. Yo estuve en Berlín y eso es distinto a Alemania.

Ah, claro.

Sí, bu. Y las minitas, buber.

Esa rubia es increíble.

Con las morenitas se vuelven locas.

No. ¿Cómo no?

No, pues si está lleno de inmigrantes.

Ah, claro. Permiso.

Gracias. De nada.

Al sur.

Gracias. Gracias.

¿Estáis seguros, Juan? Yo invito.

Salud. Salud.

Permiso.

Oye, igual ten cuidado que es delicado. Es un buffet RC.

Ya.

Es una belleza, ¿cierto?

Bella no es la palabra, compadre.

¡Está bien rica!

¿Qué querés que te diga?

¡Está muy rica!

¿Así que febras a la cosa no hay de malo, güey?

Nunca tanto.

Gracias por hacerte este huequito. Yo sé que estés tan ocupada. No, si lo que me

da lata no lo he podido atender en mi consulta. No, está bien.

Que estás grande.

La última vez que te viera es una niña.

Es una niña todavía, po.

Acuéstate acá, Paula.

Pasa.

Sin leerlo.

¿Cómo te has sentido?

Bien.

¿Has tenido mareos, ganas de vomitar?

No. ¿Algún dolor?

No, no que yo sepa.

¿Y el apetito?

Bien. Bueno, menos.

No come.

¿Tu última relación sexual, cuándo fue?

¿No se acuerda?

Teresa, te voy a pedir que nos dejes solas un minutito.

Ah, ya.

Solo la voy a examinar. Ok, está bien, está bien.

Ya, tú. Bueno, cualquier cosa estoy ahí fuera. Me llaman, ¿no? Yo te aviso.

¿Te vas a sacar los calzones para examinarse?

Ya.

En un par de días más ya ni nos vamos a acordar de todo esto, mi amor.

Nos podemos tomar unas vacaciones cortitas.

En un lugar tranquilo, las dos.

¿Se te ocurre algún lugar?

Mi amor, yo sé que tengo harta responsabilidad en lo que está pasando.

Yo sé.

Yo sé que no he estado mucho contigo.

Estoy con mucha pega, mi amor.

Pero ¿cómo no me cuentas esas cosas?

¿No me tienes confianza?

Hasta te pasé condones.

De regalo de cumpleaños.

Bueno, ¿y?

Yo creí que era para mejor. ¿Qué? ¿Estabas malo?

Ay, mamá.

Ay, mamá.

¿Qué fue ese niñito Rivera al colegio?

Mamá. Él sabe.

Estoy tratando de conversar. Estoy tratando de ayudarte. Pon un poco de tu

parte también.

Tratemos por lo menos de ser amigas.

Amigas. Tú no eres mi amiga, eres mi mamá.

¿Llegó alguna cuenta?

¿Cuenta?

Ah, sí, la del gasto. La pago mañana.

por favor no lo vayan a cortar tranquila mamá

Weon, es un mí.

Cortés, aquí las órdenes las doy yo.

Zambrano, concéntrese.

Ya,

retomamos desde el número dos.

Zambrano.

No encuentro nada por aquí.

Tiene que estar, si la tienen conocida.

A ver, espérense un momentito.

¿Eh?

Ayúdanos un poquito.

¿De qué se trata?

¿Te acuerdas de El Mundo Tapia Oriana?

¿Tapia Oriana?

¡El Mundo Tapia Oriana! ¡Claro que me acuerdo!

Tiene que estar en el archivo del 69, Charo.

¿Y usted qué es lo que era de él? Yo soy su hijo.

¡Mira, se ve, era de la hija!

Toma asiento, toma asiento. Muchas gracias.

Sí, que Tapia era casada.

Era muy simpático tu viejo.

Bueno, le estaba explicando hoy al caballero que como los restos de mi papá

van a ser removidos de su tumba, al sindicato le podría interesar enterrarlo

ahí en su mausoleo con todo lo que son los honores junto a los maestros de

peluquería en Chile.

Ah, no, pero eso es bastante irregular.

Hasta donde yo me acuerdo, eso de reenterrar gente no está en los

estatutos. Yo no puedo hacerme cargo.

Aparte que para eso son los sindicatos y tampoco le estoy pidiendo que me ayuden

con una tumba nueva.

El mausoleo es para los grandes, por amigo.

Bueno, mi papá no solamente era un gran peluquero.

Él también fue maestro y peluquero.

Y no solo eso, ¿ah?

A él la gente lo quería mucho porque cortaba el pelo gratis a las

poblaciones.

A ver.

Tu papá era muy simpático.

Imposible olvidarse de él.

Me acuerdo que era bueno para las fiestas. Incluso las organizaba aquí

mismo.

Le gustaba contar cuentos. Nadie como él para contar historias.

Pero de ahí a ser peluquero de los pobres, no.

Uno conoce a sus clientes, amigo.

Cuando un hombre es noble, es noble.

Aunque tener un hijo que te quiera y que siga velando por ti después de muerto.

¿Qué más se puede pedir?

Claro.

Maestro, ¿un cafecito?

¿Un cappuccino con...? No, yo paso.

Yo conozco un café ideal donde podemos ir a celebrar. ¿Y qué vamos a celebrar?

Tú realmente lo estáis pasando mal, ¿eh?

Oye, ¿te habéis obligado a ir? ¿O si no te habéis preso?

Vámonos que si no nos vamos a perder como en la guerra, güey. Estoy tomando

café.

Puta, vámonos, puto, güey.

Pero todavía me estoy tomando café.

Oye, Juan, mi clarinete.

Ya,

ya. Paz.

Paz.

Ya,

ya.

Hola.

Hola. Ya, ya, ya.

Ya, ya, ya, ya, no, si no.

¿Quién va con Nina? Yo con Nina. No, no, no, no, va, él, él.

A ver, pero... Ya.

Deme eso, yo se lo cuido. No, no.

No se puede entrar con elementos extraños en la pieza. Sí, no, no, pero

es que no se preocupe. Tienes más sano que un yogurt.

Ya, ya, ya, ya.

Hola. Hola.

Dale, pasa.

¿Con confianza?

No te preocupes, no pasa nada.

Claro que me preocupo.

¿Qué pasa aquí?

Esta chiquilla no tiene nada que hacer acá.

Lo que pasa es que no es profesional.

Nosotros estamos esperando a los caballeros acá. Es que está enferma.

Mira la pinta que tiene, anda toda de onda.

Está enferma, ¿por qué tiene que estar acá?

Hay mil lugares donde puede estar. Ya, tranquila.

Espera, no me toques, por favor, ya.

¿Puedes trabajar en otro lugar?

Acá me gusta a mí.

¿Ya que son solidarias? No, llévesela nomás.

A ver, espérame.

Espérame.

Tranquila.

Mira, cualquier cosa que tú necesites, ver un doctor o ayuda simplemente, tú me

llamas. A cualquier hora.

¿Ya?

Ve en el mundo, entra.

Mira quién nos vino a ver.

¿Esmeralda? Hola.

Hola.

Siéntate y prueba estas galletitas que trajo la Esmeralda.

La llamé para que me explicara mejor lo del crédito.

Ay, mamá, pero yo voy a tomar el crédito, ¿no usted?

Ve cómo es, ¿no le dije?

Mamá, no me gusta que hable de mí, ya.

Leonor me estaba contando de su familia.

¿Ah, sí? ¿En qué capítulo van? Cuando conoció a tu papá.

Ya. Ella tenía 37 años.

Él era un poquito menor.

La peinó con una delicadeza, pero única.

Después le puso su abrigo y no le cobró.

¿Y después se casaron? Sí.

A pesar de la oposición de los padres, sí.

A nadie le gusta que su hija se case con alguien de clase social más baja,

¿cierto, mamá?

¿De dónde sacaste eso?

No.

Tu padre era un profesional.

Igual que mi padre y mis tíos. Ya, ya, me corrijo entonces.

Un profesional.

Seguramente mi mamá, como es muy modesta, no te contó que mi papá era muy

famoso. Y no solo eso, sino con un compromiso ahí, con la gente pobre.

Más pobre que él, de hecho.

¿Cierto, mamá?

Eso pasó hace mucho tiempo.

Hay que mirar hacia adelante, hijo.

Tu mamá tiene toda la razón.

Bueno, y si hay que migrar hacia adelante, mamá, ¿por qué no vende este

departamento? ¿Ah? Así me da mi herencia en vida.

Me han ofrecido millones, pero nunca me ha decidido venderlo. Bueno, ¿y cuánto

vale un departamento como este, por ejemplo, Emeralda?

No sé. Pero cómo no vaya a saber, tú trabajas ahí en esto, no sé, 100

millones, 150 millones... ¡Ay, mundo!

¡Por Dios, hijo!

Exacto, no sé.

Aquí le dejo la copia a la solicitud. Te me llamo cuando quieras. Gracias.

Gracias por este, ¿eh? Chao.

¡Esmeralda! Disculpa por lo que pasó con mi mamá en la cocina. No, está lo mismo.

¿Te acompaña el auto?

Vine en micro.

¿Y tu auto?

Nadie dijo que fuera mi auto.

Bueno, ¿y de quién es entonces?

De un amigo.

¿Un amigo?

Se lo devolví anoche.

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

¿Te va bien?

¿Y tú?

¿Y tú? ¿Y tú?

¿Y tú?

¿Y tú?

¿Y tú?

¿Y tú? ¿Y tú? ¿Y tú? ¿Y tú? ¿Y tú?

¿Y tú? ¿Y tú?

¿Y tú? ¿Y tú?

¿Y tú?

Hijo de 10 años de mala.

Tan

maleducado

que te has puesto.

¿Cómo te atreves a reírte de tu padre y de mí frente a una desconocida?

Mamá, por favor, deje tranquilo al pobre viejo.

¿Ya no te interesa el Ford?

¿Quieres que rompa estos papeles?

Haga lo que quiera, pero tenga en cuenta que treinta y tantos años hostigándolo

es más que suficiente.

¿Hostigándolo? Tú eres el que lo hostiga.

Todo el tiempo te estás burlando de él.

¿Qué te hizo para merecer ese trato?

Morirse.

¿Emeralda? Edmundo.

Hola.

Pasa.

¿Qué?

¿Estás ahí con alguien?

Está mi mamá.

¿Vives con tu mamá?

No, está en la cocina.

Sí, mamá.

Duerma tranquila.

Pase. Permiso.

Señora López. Señorita.

Asiento.

Cuénteme.

Yo trabajo en el Café Turco. En Galería Portugal.

Ah, ¿lo conoce? Sí.

Yo soy la cajera y también atiendo clientes.

Pero el problema es que las chicas no están usando condones.

Casi nunca.

Y es culpa de los clientes, creo yo.

Entonces, quizás usted podría ayudarme a convencerla.

Ya sé, tú vienes por los problemas de tus compañeras, no los tuyos.

Curioso. No, es que también es mi problema.

Porque es injusto para una que sí quiere usar condones, ¿o no?

Sí. Claro.

¿Eso no va?

Eso no va.

Qué bueno que viniste.

Señor Carabinero.

Señor Carabinero.

¿Busca a alguien?

No. Ya me iba.

No se preocupe. ¿Qué hace si viene?

No, gracias.

A ver, Rita.

Uy, pero tus labios están bastante bien. ¿Qué te querés hacer?

Sí, lo que pasa es que así se ve bien, pero cuando yo me veo en foto, se ven

muy delgados.

Sobre todo el de arriba.

Bueno, siempre se puede mejorar, ¿eh? Sí.

Oye, ¿y esto es para alguien?

Cliente-amigo. O sea, amigo-cliente, mejor dicho.

Oye, pero tú me habías dicho que no te podías mezclar sentimentalmente con la

clientela.

No, si no puedo.

Regla número uno.

Es que sabés que esta buena persona me cuenta harto sus cosas, me pregunta

harto también.

Oye, en tu caso es algo sencillo, ¿eh? No muy exagerado. Sí, no te preocupes.

Te voy a hacer algo sumamente sutil.

Sabés que el pobre tiene una perra como esposa.

Bueno, como exesposa en realidad.

Disculpa, disculpa, disculpa.

¿Aló?

Mamá, ¿cuántas veces le he dicho? No me llame la pega.

¿Por qué escondiste la carta del cementerio? ¿Pero qué hacía metida en mi

pieza? ¿La leíste? Es muy grave. Sí, sí, sí, la leí. ¿Pero cuántas veces le he

dicho? No se mete en mis cosas, mamá. No, pues eso no está bien. Yo me meto en

sus cosas.

Ya,

entonces, pues, ve.

Sí,

sí, mamá, sí sé que era para usted, lo sé. Pero yo la quería proteger, nada

más.

¿Protegerme?

¿Qué va a pasar con tu...

No llores, pues, mamá.

Mamá, siempre sabes que no me gusta que llores, pues.

Ya, mamá.

Tranquilita. Mamá.

Mamá. ¿Aló?

Disculpa.

¿No habíamos quedado entonces?

No, todavía.

Eso es. Relaja muy bien.

Ahí estamos.

Esto no te va a doler.

Mira quién llegó.

Hola. Hola.

Pasa.

Gracias.

Ahí está.

Hola, amor.

¿Cómo estás, mi rey? ¿Cómo estás?

¿Tranquila? Sí. Qué bueno.

Mira, siente. ¿Qué vas a sentir si tienes cinco semanas?

Sí se siente, mamá.

¿No es cierto?

A ver, Paulita, amor, mire.

No, Paulita.

Tú estás conmigo.

A ver.

Yo no sé qué habrás hablado con tu papá, pero esta decisión la vamos a tomar los

adultos, ¿no tú?

¿Qué vas a comer?

Ya, gracias.

¿Esta es la novela?

Sí.

No quiere que nadie la vea, ¿sí? Ah, entonces vamos a leer.

Qué razonable.

¿Te parece mal?

No.

Paulita. Sí.

Amor, tengo su libro acá, tome.

Esto lo trae la muestra.

¿Por qué no viene a comer con nosotros? Salga a la vez.

No quiero.

Necesita energía ahora.

No, papá.

¿Salió? ¿Y alguna novedad?

Sí, me llamaron de la botelladora.

¿Y?

Igual raro, hace tres años que no oía.

Me llamó Ismael Méndez, el nuevo gerente general.

¿Ismael Méndez? Pero tan joven que es.

No, estaba sentado en mi sillón, en la oficina, con la foto de mi abuelo en la

pared.

Simpático. Hablamos de fútbol, del tiempo.

De cuando era el mejor momento para viajar a Irlanda.

Me contó que quería cambiar de auto.

Y te ofrecieron algo, ¿no?

Sí, claro. Un café.

Qué maricón, ¿eh?

Me tapó a preguntas sobre Roberto Vargas. Yo quería trabajar conmigo.

¿Me pasa la espátula, porfa, mi amor?

Hola. Hola.

A mí que te fuiste apurada anoche, ¿eh?

Una cliente, tranquila.

No,

no, no, no, no, no. No, es que después, Pablo, es que lo ordeno recién y después

se pone fregado. O sea, es como... Ay, qué pesado.

Oye, te tengo una buena noticia.

¿Sí?

¿Cuál? ¿Adivina?

¿Me compraste un auto?

No.

Hablé con mi supervisor.

Ah, ¿algo con el chapulín?

Qué tonto.

Le conté que te conocía y me dijo que no te iban a pedir ni papeles ni garantía

porque encontró poquísimo un millón y medio de pesos.

¿No estás contento?

¿Qué pasa en el mundo?

Esmeralda.

¿Qué? ¿Vienen los malos momentos?

Sí.

O sea, no.

¿Sabes lo que pasa, Esmeralda? Que... No sirvo para estas cosas.

Siempre terminan mal.

Yo creo que lo mejor en una relación es terminar cuando las cosas están acá.

Arriba.

Si no, después el porrazo es muy fuerte.

Así uno tiene unos recuerdos bonitos después.

Eso.

Ya me voy.

¿Necesita algo?

¿No se acuerda de mí?

¿En la audición de la Filarmónica?

Eres músico.

Y carabinero.

Buena combinación. Señor, mire, escúchame. Usted es un excelente

intérprete, pero tiene que parar.

Usted tiene que retirarse, ¿entiende?

No entiendo lo que dice. ¿Qué es lo que quiere? Mire, su tiempo ya pasó. Ahora

es tiempo de una nueva generación.

¿Quién eres tú, la nueva generación? Sí, es mi turno ahora.

Eso es lo justo.

Paciencia, joven. Ya te trae su oportunidad.

No, es ahora.

Usted puede vivir 20 años más.

Tranquilo. No sé tú, pero yo estoy harto de soplar estudios.

Tengo la presión alta, diabetes y ahora último problema. ¿Qué pasa, sobrero?

No.

No pasa nada.

Muchachos. Tómate una buena cerveza, abraza a una linda mujer y relájate.

Aprovecha tu juventud y ya tendrás tiempo para lo demás.

Ojalá pase luego, nomás, todo esto.

Sí, pues ojalá.

Me dijeron que era una experiencia bien fuerte.

¿Cómo? ¿Quién te dijo?

¿Le contaste a alguien?

No, nadie.

No se te ocurra.

No, digo, experiencia de otras niñas que le ha pasado lo mismo.

Mucho trabajo mañana.

Bonchita.

Bonchita.

Te pido una cosa, Jorge.

No vengas cuando no te invitemos, ¿ya?

Perfecto.

Conché tu madre.

¿Algo más?

Sí.

Me das asco. Eres un cerdo.

La verdad es que nunca me he sentido mejor en mi vida.

Gracias por la comida.

Te gustan las putas

Edmundo.

Perdóname un segundito, don Héctor.

Espérese un poquito.

¡Pase!

Tenemos que hablar seriamente.

No, no tenemos nada que hablar, ya tengo todo controlado, mamá.

¿Fuiste al cementerio?

Sí, alguien le vuelve a cerrar todo.

¿Es muy caro renovar la tumba?

No.

¡Qué comunicativo, mamá! ¡Cuidado, cuidado! ¿Qué pasa?

¡Pucha!

¿Qué es eso?

¿Qué es eso?

Ay, mamá, nada.

Ábrelo.

Ábrelo.

Te lo robaste. Por eso lo estabas escondiendo.

Ay, mamá, no digas tonterías.

Con esto pensabas comprar el Ford.

Valdrá tanto.

No sé.

Bonita la niña. Es de ella.

No creo, se le quedó un paco en el bus. Se lo robaste a un carabinero.

Ay, mamita.

¿Qué dice ahí?

¿Algo de amor?

Está en otro idioma, me dicen que es sueco.

Por la mina.

Pero debe decir lo que dicen todas las mujeres, por mamá.

Te amo, te amo, te amo.

Te tengo.

También te vas a quedar con las fotos.

¿Mamá?

¿Hace cuánto que no visitamos la tumba de mi papá?

¿Veinte años eran?

¿Más?

No es necesario.

Tu padre vive aquí con nosotros.

Siempre.

Tu padre era un hombre decente.

Debe ser mi culpa que seas así.

Señorita.

Me sorprendió.

¿Y cómo termina?

No sé.

Estoy pensando todavía.

Me pierdo la página.

¿Qué es tan urgente?

Disculpe, ¿sabe lo que pasa? Es que removieron la tumba de mi papá, entonces

me imagino que debe estar acá.

¿Y?

Si no la vaya a meter al horno.

A nosotros no nos pagan por atender gente.

Las personas de la administración son las encargadas de hacer la gestión.

Sigue a tener que esperar a que llegue.

Sí, pero no siga metiendo gente en el horno, no es que uno de esos puede ser

mi papá.

Ahora viene un gimno cuando ya está todo adentro.

Oiga, ¿trabajero?

¡Abre la puerta, viejo reculeado!

¡Te voy a matar con chingones!

¡Abre con chingones!

Eso no son modales.

¿Cuántos cuerpos hay ahí?

¿Cuántos echamos?

Todo lo que quiera, 23.

¿Cuál es el mejor precio que tiene para un reentierro?

Con oliva incluida, por favor.

¡Puta, Mario! ¡Abre la puerta!

¡Oye, Mario!

¡Mario!

Oye, los vecinos.

Cállate. ¡Pues vístete!

Mi capitán me mandó a buscarte.

No, no voy a ir.

Oye, si no te llevo me echan a mí.

En serio, güey.

No voy a ir. No voy a ir. Déjame entrar. Déjame entrar, güey.

¿Así que tú viste de fiesta?

Anoche me encontré una mujer muerta.

¿En serio?

Sí.

Y más encima me robaron el clarinete.

Me lo había regalado la Astrid.

La Rusia.

Cuando me vine a este mierda país, me dijo que me estaba perdiendo 20 años de

felicidad.

¿Por qué no te quedaste?

Estaba medio borracha cuando me lo dijo.

Vos estáis locos.

Cualquiera puede tener un minuto de locura, Cortés Miriyanka.

Usted ya ocupó el suyo.

Mi capitán, ¿por qué pidió verme?

Ábrase mueble.

No sé qué decirle.

Gracias, de verdad.

No, no me lo agradezca a mí.

Agradezcale al hombre que lo encontró y que se lo devolvió.

¿Está todo?

Sí.

Y me deseo suerte.

Esto no cambia nada.

No voy a estar mucho tiempo.

¿Va a entrar a la filarmónica?

No lo dudo, compadre.

No lo dudo.

Entonces lo suyo es un crédito por... Diez millones de pesos.

¿Diez millones?

¿Y para qué sería?

Él pide un departamento.

Soy Jorge Robson. No te puedo contestar ahora. Por favor, deja tu mensaje.

Papá, ¿dónde está él?

Llámame. O llega.

Tengo ahora las doce.

Chao.

cayó una ojera en el papel con

una primera de un mal ayer

oyendo oyendo oyendo

escucho hasta no ver

bajo

las penas

La luz sincera me hizo llover.

Ardiendo, ardiendo, ardiendo su soplo

iba a doler.

Sabiendo, sabiendo, sabiendo

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