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Original subtitles

AL SUR DE SANT LOUIS

La guerra civil levanto un muro de odio entre el norte y el sur

y en cada lado los dos ejércitos luchaban y morían vaIientemente.

Pero aI sur de Sant Louis, cruzando el Mississippi

existía una tierra de nadie donde hombres como Luck CottreIl y sus cuatreros

dejaban un rastro de ruinas humeantes y de ranchos y casas saqueadas.

Cabalgando a través de Ias grandes Ilanuras con pistoIas y antorchas

saqueaban Ia campiña en nombre deI ejercito de la unión.

RANCHO TRES CAMPANAS.

En eI rosado cielo de Texas fIotaba eI polvo de las caravanas,

los colonos dejaban sus tierras empujados por Ia furia de la guerra.

Hemos perdido todo nuestro ganado.

- SoIo los yankees harían una cosa así. - A aIguien de por aquí no le caemos bien.

¡Kip! ¡Kip!

Nos estaban vigilando, Ia misma noches que os marchasteis tras el ganado

atacaron todos Ios ranchos, se lIevaron todo lo que pudieron.

Robaron los cabalIos, quemaron Ias casas.

- ¿Quién Io hizo? - CottreIl, Luck CottreIl y sus cuatreros.

- Bronco, cuida bien de Deborah. - ¿Qué vas a hacer Kip?

- ¿Tus cabaIlos están bien? - Si, vienen de Edenton.

- Vayas donde vayas, yo voy contigo. - Tú te vas con Deborah.

- ¿A dónde vas Kip? - A BrownsviIle.

- Es eI cuartel general de Ia Unión - Y de Cottrell.

No, no vayas Kip, ven a Edenton con nosotros.

¿ Y dejar que quemen nuestra tierra sin hacer nada?

Encontrando a CottreIl no recuperaremos nuestra tierra.

Lee di que tu no le acompañaras, que no vaya.

Llevamos mucho tiempo juntos Deborah.

- Charlie. - A mi me encantaría ver a CottrelI.

No os estoy habIando de Cottrell sino de vuestras vidas.

Vinisteis aquí y sacasteis fruto a la tierra,

tuvisteis probIemas pero no os Ilevaron al odio.

Este rancho os mantuvo juntos y terminara por separaros,

¿es que no Io veis? no os vayáis.

Nos vamos a BrownsvilIe, Deborah.

¿ Y yo que voy a hacer Kip? hicimos planes juntos,

me pediste que me casara contigo ¿o no Io recuerdas?

Nada ha cambiado, voIveremos y antes de Io que piensas.

Tiene razón, tú debes marcharte a Edenton.

Perdona pero yo me voy a BrownsviIle.

Ya se marcha, vuelve a tu carreta.

BrownsviIle, Texas.

Situada en la frontera con México. Y ocupada por eI ejercito de la Unión.

Edicto de bIoqueo de todos Ios puertos, fronteras entradas y salidas.

Se declara a Ios estados rebeldes bloqueados, todo comercio es ilegaI.

¡Alto!

- ¿Qué Ilevas? - Contrabando,

baIas de cañón, balas usadas de rifle. Las cultivo en mi rancho,

cuando ningún soldado esta mirándome.

Voy hacer olvidar eI significado de la paIabra contrabando en este pueblo.

He fusilado a otros por menos de esto.

- Transporta heno. DéjaIe pasar soIdado.

AdeIante rebeIde y Ia próxima vez guárdate tus chistes para otro.

- HoIa Jake. - Hola Kip, Lee, hoIa CharIie.

- Hay mucha gente. - Si.

- No veo a Luke CottreIl. - ¿Luke CottrelI? No, no..

¿Ha venido hoy?

- Creo que no, pero voy a preguntarlo. - Jake ¿suele venir por aquí?

- ¿Quién? - CottreIl.

- AIgunas veces. - Muy bien.

- Y le dará sed como a todos. - Si.

Kip, por favor no empieces, no quiero tener probIemas en eI bar.

TranquiIo, no empezaremos nada.

Te invito mientras esperamos.

En otro momento si no te importa.

¡Rouge! ¡Rouge! Ven aquí. Canta Yankee DoodIe otra vez,

canta lo que quieres, pero canta.

Amigos.

Whisky.

Nuestros valientes aliados Ios cuatreros.

HoIa CottrelI.

¿CelebrándoIo?

- ¿No querrás empezar una peIea aquí? - No quiero empezar nada.

- Te figuras que voy a sacar primero ¿no? - Tal vez.

- Y los tres disparareis a la vez. - No son pacientes, esperaran su turno.

Si es que te dejo vivo.

- Tienes fama de ser buen pistoIeros Davis. - Yo aun sigo vivo,

- pero Charlie es más rápido. - ¿Si?

¿ Y qué me dices de Lee? ¿es más rápido que vosotros?

EI revólver no Io llevo para disparar, sino como adorno.

Si buscáis pelea, tendréis que pelear entre vosotros, yo no saco.

Quítate el revólver CottrelI.

Escucha, lárgate de Texas y no vuelvas.

Se ha ganado un trago señor, me gustaría invitarle.

- No bebo con yankees. -Vamos Kip.

¿Lo ves? no ha pasado nada.

Escuchadme ratas de frontera, uníos a los vencedores.

Si hay un hombre entre vosotros se alistara al mejor ejercito

que combate al oeste deI Mississippi, vamos adelante,

firmad o poner una cruz y cabaIgar a la victoria con eI séptimo de cabalIería.

- Si, alístate y roba ganado. - Oye ¿ya tienes edad para Ilevar revoIver?

Ya Ilevo revoIver, pero soIamente dispara en una dirección, hacia eI norte.

¿Eres sudista o es que te da miedo Iuchar?

- ¿Miedo? - Tranquilo Lee, tranquilo.

Ten caIma Lee.

¿Cuánto tiempo podremos soportar esto?

lntentábamos levantar un racho, no nos queda nada.

No puedo ver a Ios yankees, estamos todo el día entre soldados.

No puedo más, Ios yankees me producen pesadilIas.

¿Por qué no sueñas con otra cosa? por ejempIo con una rubia.

- Vamos a tomar un trago. - Me voy a Edenton.

¿Para qué? en Edenton soIamente hay soIdados.

Sí, pero son confederados, voy a aIistarme.

¿Tu soIdado Lee?

Diciendo no señor, si señor y saludando siempre.

- ¿De verdad quieres hacerlo Lee? - Si, Kip.

Si quieres seguir pegando tiros no hace faIta que te pongas uniforme.

Quizá tengas razón, deberíamos alistarnos Ios tres.

- Oye un momento yo... - No, vosotros no,

a Ios cinco minutos de firmar ya os habrían fusiIado.

Por incitar a Ia rebeIión, pegar a un oficiaI desobedecer las ordenes

- o lIevar sucio el uniforme. - ¿ Y a ti porque no?

Pues porque soy diferente.

Bien, tendremos que separarnos, es la primera vez que Io hacemos.

También es la primera vez que hay una guerra civiI.

- Bien Lee, tú sabrás lo que haces. - Si.

- Bueno, hasta siempre. - Buena suerte.

- Hasta siempre Charlie. - Adiós Lee.

¿ Y qué ara ahora? ¿quitarse la campana?

- No hables de eso. - También es mi amigo.

Necesitamos una cerca,

tal vez pueda ganar un rebaño en la mesa de póker.

- Hola vaquero. - Señorita.

Me gustaría preguntarte algo ¿qué hace un vaquero sin ganado?

Yo estaba preguntándome lo mismo.

- Te pagare 50$ por un trabajo. - ¿De qué se trata?

De llevar ese carro.

Es mucho dinero por eso.

¿A donde tengo que lIevarIo? ¿A Sant Louis?

- A Point lsabeI. - ¿A Point Isabel?

Es territorio confederado. ¿Qué Ileva el carro?

Muebles.

Como veo que la cosa se pone fea voy a marcharme de esta ciudad.

Están hechos con maderas del este y Ias silIas son francesas, son de caoba.

¿Estás escuchando?

He estado pendiente de usted desde que llegue a Ia ciudad.

Me gusta el coIor de sus mejiIlas.

- Es coIorete. - Pensé que era eI clima de Texas.

lncluso Texas necesita ayuda, se llama Rouge.

¿De ahí viene su nombre?

No, es que soy de Baton Rouge, Luisiana.

Y Baton no me gusta nada.

No, ni a mí tampoco.

Bien, por 50$ creeré que todo es caoba.

¡Mira Io que lleva!

CuarteI general de la tercera división, séptimo de caballería.

CORONEL KIRBY

Nuestras fuerzas han ocupado este territorio

para frenar el contrabando de armas de México a Ios rebeldes.

Y lo conseguiré.

Se lo preguntare una vez más, ¿quién le contrato?

He dicho todo Io que sabía.

Sepa que si no contesta a mi pregunta podemos fusiIarle por espía.

Bien BiIly que Io fusilen.

Baje.

¿Qué piensa hacer? ¿matarme cuando salga corriendo?

HoIa vaquero.

- ¿Qué es todo esto? - ¿Algo que objetar?

No me gustan Ios muebIes que guardan armas.

- Tu sabias que era caoba de Ia buena. - Es posible.

¿ Y esos que me han soItado?

Son sureños de corazón por 100$ de oro.

- A mi me debe usted 50. - No has lIevado los muebles.

¿Sigue soñando con un rancho?

- ¿Tiene más muebIes? - Muchos más.

Y algunos son muy valiosos.

Hasta pueden amueblar un rancho.

En mi rancho no hay muebles, pero a las vacas no les importa.

- ¿ Cuánto valía tu rancho? - Cerca de 15.000 cuando Io quemaron.

Los ganarías en un año.

- ¿Dónde? - AI otro Iado del rio conmigo.

No tienes otra posibilidad.

¿Nos vamos?

- CharIie. - Por si acaso 100$ de oro no bastaban.

Dos balas cuestan menos.

Ahorra balas van a necesitarIas muy pronto.

Vamos sube.

- Sam - Charlie.

MATAMORAS, MEXlCO

EI primer puebIo tras cruzar Rio Grande desde BrownsviIle.

Menudo pueblo, una guerra mas y será como Nueva OrIeans.

Hay suficiente material como para hacer que BrownsvilIe saIte por Ios aires.

Estas viendo el almacén de suministros de todo el ejercito confederado.

Matamoras es la puerta trasera deI sur.

- ¿ Y de quién es? - De Brugnon es presidente,

lo compra en Europa y lo vende aquí a todo el que tenga dinero

y valor suficiente para cruzar Ia frontera.

En este pueblo hay de sobra para armar a todas las manos al oeste de Pecos.

Muy bien Kip, hablar con Papa Brugnon, cuando terminéis ya tendremos ayudantes.

De acuerdo Charlie.

- Papa. - Siéntate, siéntate.

¿Tienes hambre? ¿Cuánto tiempo hace que no comes Iangosta?

Primero Ios negocios, la Iangosta Iuego.

Negocios, negocios...

He fundado otra sociedad, Sr. Davis el Sr. Henri Brugnon.

Que imprudencia, ha llegado usted en eI peor momento,

no tengo nada de mercancía en eI almacén.

- ¿Quién te ha comprado tanto? - Tengo un cIiente nuevo.

- Que espere. - He dado mi palabra.

Parece que sea tu socio mas que un cIiente.

¿Socio? ¡Nunca! ¡Yo no tengo socios!

Entonces te quedara algo para mi ¿ verdad?

- ¿A que si? - Todo lo que tú quieras,

siempre que lo tenga.

- ¿No te queda mas Brugnon? - CottreIl.

- ¿Es este su cliente nuevo? - Si,

Henri y yo estamos haciendo muy buenos negocios.

- ¿ Verdad Henri? - Es un placer trabajar con usted CottrelI.

- Tu trabajas para todos ¿verdad? - Aquí estoy bien,

no hay soIdados ni Ieyes que prohíban matar a otro hombre.

Bucky,

esto no es Texas Kip, vuelve a criar ganado y no te cruces en mi camino.

No hace faIta que me des consejos CottrelI,

ya te lo he dicho antes, desenfunda tu revoIver cuando quieras.

¿Pero por qué me tienes manía Kip?

Yo te hice caso y me fui de Texas, ahora hazme caso y vete de Matamoras.

Vete a criar ganado es más seguro.

Vamos Henri termina tu langosta antes de que se enfrié.

¡Kip!

- ¿Has elegido a estos? - Lo mejor de Matamoras.

- ¿Tu cómo te lIamas? - Jim Marlin.

- ¿Sabes disparar? - Si.

- ¿Si es necesario te atreverás? - Para eso lIevo revolver.

Bien.

- ¿ Y tú? - Tedd Johnson.

- ¿Sabes montar? - Naci a cabalIo.

- ¿Cómo te Ilamas? - Manuel González García, señor.

- ¿Sabes Ilevar carros? - EI mejor.

Bien ManueI.

SIim Hansen.

- ¿Eres tejano? - Sí, soy de Texas.

- ¿Manejas bien eI cuchilIo? - Bastante bien.

- Yo te he visto antes. - Puede ser.

- Tú has estado con CottrelI. - Poco tiempo, ese hombre no me gusta.

Lárgate.

ÉI me ha contratado.

¿Aquí quien es eI jefe?

- Dejó a CottreIl yo creo que nos vale. - Yo no me fio.

- Yo si me fio, le he escogido. - Escoge a otro.

Me quedo con éI.

Está bien, tu ganas.

A eIegido a una panda de muertos de hambre.

Ya tenemos a los hombres ¿y Ias armas?

- ¿Las armas? - Si ¿nos Ias entregará Brugnon?

Se hará un poco de rogar pero nos las entregará por mí.

- ¿Podrás pasar la frontera? - Pasaremos.

Estas muy seguro de ti mismo, hay 900Km hasta Edenton.

Y las patrulIas yankees no se para a contemplar eI paisaje.

Nosotros tampoco nos pararemos a contempIarlo.

Sam

- ¿Hemos cruzado la frontera? - Si Charlie.

- ¿ Ves algo? - Lagartijas y serpientes cansadas.

EL soI de Texas es demasiado fuerte para Ios yankees,

estarán sentados a la sombra en eI salón de Jacke.

No estés tan seguro, aun no hemos lIegado a Edenton.

¡Vamos adelante!

Lee.

Siempre supuse que tendría que haber una buena razón para hacerte vivir en Edenton.

Ahora se cuaI es.

Queremos divertirnos y Io que más nos divierte en enfrentarnos a CottreIl.

¿Qué taI por Edenton Lee?

¿Hay algo interesante que convierta a Ios vaqueros de rancho en sargentos?

Todo el mundo está aIlí, Ios Jason, Bronco.

- ¿Deborah? - Si, también, es enfermera en el hospitaI.

- ¿Qué tal esta? - Esta muy bien Kip.

- ¿Son los encargados de estos carros? - Si.

Pues menos mal que estábamos de patruIla.

Atención sargento déjeIos entrar en Edenton.

Sí señor.

Sí señor, no señor tu saludas muy bien Lee.

Y tú sabes llevar muy bien Ios revólveres.

- ¡En marcha! - 'Adelante chiquita vamos!

- Sargento que descarguen. - A la orden señor.

¡Atención todos, descargad esos carros!

- ¿Dónde está ese hospital? - AI finaI de la caIle, ya lo veras.

Gracias.

Lo sabía, Io sabía, he olido eI cuero sucio de tus botas hace un rato,

- Cuando lo sepa Deborah... - Lo sabrá, voy a verIa ahora mismo.

- Vete a tomar un trago con CharIie. - Un momento Kip,

hay aIgo que quiero dejar cIaro ahora mismo, eI próximo viaje voy con vosotros,

conozco esa frontera como Ia paIma de de mi mano,

puedo guiar a un grupo de hombres mejor que nadie.

De acuerdo, de acuerdo, diIe a CharIie que estas contratado.

¡Bien!

- 'Deborah! - Hola Lee,

- has vuelto estaba muy preocupada. - Fíjate bien, esta vez no es Lee.

¡Kip! 'Kip has venido! 'has venido!

¿No pensarías que un par de ejércitos iba a impedírmeIo?

Deberías haberme avisado, te hubiera buscado una casa.

La buhardilIa de Jason, ¿no te importara subir unos escalones?

- No voy a quedarme. - ¿No te quedas?

Charlie y yo hemos cruzado Ias fronteras de Ia Unión con carros, voIvemos esta noche.

No lo sabía,

- Yo pensé que venias a Edenton... - No creas que te he olvidado,

no me gusta nada esta vida, yo en Matamoras y tu aquí en Edenton.

- Entonces quédate. - ¿Quedarme aquí? ¿y hacer qué?

¿cruzado de brazos? se gana dinero con las armas para comprar ganado.

Quemaron eI racho pero Io reconstruiremos.

- A Lee no le importa el rancho. - Lee no es como yo.

Nadie sabe cuánto durara esta guerra, no podemos esperar toda la vida,

sin pensar, sin vivir, sin sentir.

Pero no valdrá para ti Deborah, ni para nadie sino vueIvo a levantar ese rancho.

Tu no querías casarte con el rancho.

Te veré antes de marchar.

- Casi hemos terminado sargento. - Muy bien Daryl.

- ¿Todo descargado? - Si.

No hay como vender aI ejercito,

te compran hasta Ios botones de la camisa si Ios traes empaquetados.

- Lo que paguen divídelo en tres. - ¿En tres partes?

- Si. - ¿No estarás pensando en darme una parte?

Será como en 3 Campanas y alIí era un negocio de tres montones.

Aun Ilevas esa campaña en la espuela, a mi me basta.

¿ Y si a uno le pegan un tiro cruzando el rio, los otros dos tendrán que suicidarse?

Te crees muy gracioso ¿verdad?

Antes de empezar a dividir será mejor tener algo que dividir.

¡Sargento!

- ¿Lo ha revisado todo? - Si señor.

- Los confederados se lo agradecen. - Les traeremos todo Io que necesiten.

Sigan trayéndonos armamento y muy pronto recuperaremos BrownsvilIe.

- PágueIes sargento. - Si señor.

Ya habéis oído voy a pagaros, venid conmigo os enseñare Io que hay.

No podréis acusarnos de incautar nada, pagamos al contado.

Hay Io tenéis.

¿Desde cuándo empaquetan el dinero confederado en fardos?

Es aIgodón tejano, moneda legal para las compras del gobierno,

y ahora tenéis que lIevároslo.

- ¿Por eso no querías coger tu parte? - ¿Qué te pasa? ¿no te gusta?

¿Qué vamos a hacer con el aIgodón? ¿nos lo comemos?

Esa mujer confiaba en ti y seguramente no sabe que pagaban así.

¿Qué taI le sentarían un par de fardos bajo el poIisón?

¿CabaIleros?

En eI cuartel me han dicho que aquí hay aIguien que quiere vender aIgodón.

- ¿Usted compra algodón con dinero? - Si señor.

Me Ilamo Cecil Middleton represento la firma CarI Track y Bone StilI,

de Manchester, lnglaterra. Pagamos con libras esterlinas.

Acaba de comprar todo ese algodón.

- Que maravilla. - Déjeme ver los biIletes,

- no sea que paguen con hojas de té. - No, no, no, libras de oro,

pero tal vez no me han comprendido bien,

con gusto Ies pagaré el algodón, cuando lo entreguen, en Matamoras, México.

HoIa vaquero ¿qué tal el negocio del aIgodón?

No sé qué decirte,

tengo casi 1 Km de carros lIenos de algodón y no sé donde Ilevarlos.

Hola Charlie, buen trabajo.

- ¿Habéis tenido algún probIema? - Si, voIviendo.

Vimos una patruIla yankee pero cruzamos eI rio antes que eIlos.

Probablemente se estaban riendo tanto que no podían Iuchar.

¿Por qué no nos dijiste que nos pagarían así?

¿Qué tiene de maIo el aIgodón? podemos hacer pantaIones,

o taI vez te gustaría una manta de algodón para tu cabalIo.

Escucha lo único que tenemos es Ia promesa de un ingIés,

- que puede que no volvamos a ver. - ¿Quién sabe?

- CeciI ya están aquí. - Bien cabalIeros,

han traído el algodón, yo tengo las libras esterlinas,

y puedo decirle que su socia es una mujer muy lista, pasen y cerremos el trato.

Con que no sabía lo que hacía.

El bueno de CeciI ¿qué crees que va a hacer con todo ese aIgodón?

Por eI precio que pago por el podría esconderlo como oro en poIvo.

- ¿Lo he hecho bien? - Perfecto.

- ¿Soy una buena chica? - Muy buena.

Muy, muy buena.

En Edenton hablan de reconquistar BrownsviIIe.

¿Sabes una cosa?

A ti el champan no te afecta.

Ni estas mejor, ni estas peor, eres Kip.

Espera, espera y veras una gota en la punta de Ia nariz.

De acuerdo no mas champan.

- Creo que ya has tomado bastante. - De acuerdo, se acabo el champan.

¿Sabes una cosa?

Amas demasiado tu rancho.

- ¿Tú crees? - Amas a todo demasiado,

profundamente, quieres demasiado a tus amigos, eso te ara sufrir.

TaI vez.

- Las 3 Campanas, te gustaba ¿ verdad? - Era un buen lugar para vivir.

- Tu, Lee y Charlie - Charlie, Lee y yo, trabajábamos juntos.

- ¿Crees que voIveréis a trabajar juntos? - La guerra acabara aIgún día.

Un rancho de amigos,

era todo lo que había en tu vida Kip.

Vámonos se está haciendo tarde.

- ¿No hay una mujer? - Mañana tengo que descargar los carros.

¿Esa mujer es guapa? ¿muy guapa?

Kip ¿esa mujer es muy guapa?

Vamos Rouge mañana hay mucho que hacer.

Y hoy también.

Además yo no puedo dejar esta copa aquí soIa ¿no te parece?

- Buenas noches Rouge. - Buenas noches Kip.

BROWNSILLE RECONCQUlSTADA POR EL EJERCITO CONFEDERADO.

Esto es lo más grande que Ie ha ocurrido a Texas desde Sam Houston.

Camarero dos botellas, para estos dos.

No silbes tan fuerte Jake o se te caerán los dientes.

- ¡Rouge! - Gracias.

Es una canción muy bonita, sabía que no la olvidarías.

- Tu sabes lo que siento, nací en Misuri. - Ningún estado es perfecto.

No puedes echarle la culpa a Misuri por todos los que han nacido allí.

¡Kip! ¡Charlie! Chicos me aIegro de volver a veros.

Ya no somos unos chicos Jake, ya hemos crecido.

¿Qué le pasa a este?

¡Kip! 'CharIie!

¡Lee! querido amigo, que aIegría.

- FinaImente vais con el ejercito ¿verdad? - Y tu ya eres oficial.

El teniente Price el conquistador de BrownsviIle.

Si, les dibuje un mapa que les condujo a Ia parte trasera deI bar de Jake.

Oye, estas muy elegante con el uniforme.

Si, sino fuera por toda esa teIa y Ios gaIones

seguiría haciendo contrabando y llevaría botones de latón en Ios caIzonciIlos.

Chicos, estoy orgulIoso de vosotros siempre que tengo un tejado

sobre mi cabeza y un céntimo en mi boIsilIo pedídmeIo y os lo daré.

Gracias Jake empezaremos por tu oficina, necesitamos un lugar para trabajar.

- Vamos chicos. - Charlie, no vas a ocupar mi oficina ¿no?

¿Dónde voy a recibir a los que vengan a visitarme?

- Yo no puedo guardar mis libros. - No te preocupes pro tus libros.

Rouge, Rouge van a ocupar mi oficina, ¿qué puedo hacer?

Quédate aquí y silba el Dixie, lo haces muy bien.

Vayamos al grano, Manuel baja a Matamoras y dile a Brugnon que le compraremos

- todo eI armamento que vaya a recibir. - Si señor.

Este es el modo de romper eI bloqueo,

a tres quiIómetros de distancia, sin correr riesgos

y con eI ejercito confederado protegiendo cada paImo de terreno.

- ¿De acuerdo Kip? - No CharIie, yo pienso otra cosa.

Este puede ser un momento decisivo para el sur.

- OjaIa tengas razón. - Recuperamos BrownsviIle,

eso significa que el camino esta ahora detrás deI frente.

Bueno ¿y qué pasa?

Que el frente de despIazara hacia el norte.

- ¿ Y? - Podemos volver aI rancho.

¿ Y volver a criar ganado? ¿para qué? la guerra aun no ha terminado.

Y se gana mucho más dinero con Ias armas que criando ganado.

Y las armas huelen mejor.

No nos metimos en esto para hacernos ricos.

¿Quién dice eso?

- Yo vueIvo a 3 campanas. - Yo me quedo.

¿Qué harás tu Lee?

Yo nunca participe en ese negocio no tengo derecho a decir nada.

Es mucho trabajo Ilevar un rancho uno soIo, Kip.

Lee sigue en eI ejercito, CharIie se queda aquí.

- No estaba pensando Ilevarlo yo solo. - Bronco no te será de mucho ayuda.

Tampoco pensaba en Bronco, se Io diré a Deborah.

No será la primera vez que un hombre con la soIa ayuda de su mujer levanta un rancho.

Tú sabrás Io que haces Kip.

¿Deborah esta aquí? ¿Dónde está el hospital?

Después del hoteI, en Ia casa de SalIy.

Bueno chicos, adivinad lo que voy a decir.

Tengo un par de vallas que necesito arreglar.

Hola Deborah.

- Kip. - Lee me dijo que estabas aquí.

Hay mucho que hacer no he tenido un minuto Iibre desde que lIegamos.

- ¿Lo tienes para mí? - Dos.

Te he traído esto.

Espero que no sean más vendajes.

Viene de Paris, Papa Brugnon dice que es la úItima moda en Francia.

Ya sé que no es lo mas apropiado para aquí,

pero tal vez en eI futuro habrá tiempo para lIevar cosas bonita e inútiles como esta.

- QuédateIos Deborah. - Gracias Kip.

Pero no he venido soIamente para traerte esto.

Vuelvo a 3 Campanas, como te dije que haría.

- Deborah quiero que nos casemos. - Kip, no puedo marcharme ahora,

hay mucho que hace y aquí somos muy pocos me necesitan.

Yo también te necesito.

- No Io sé Kip. - ¿Qué es lo que no sabes?

No me preguntes nada, no me hagas decir nada.

Si tienes aIgo que decirme este es el momento.

Recuerdas aqueI día en el rancho,

yo me di cuenta de que las cosas no volverían a ser igual.

Esperemos un poco más, hemos esperado tanto, no importara esperar.

- Lo que tu digas Deborah. - ¿Srta. Miller?

- ¿Cuándo arrancamos Charlie? - ¿Arrancamos?

No quiero dejar a CottreIl solo mucho tiempo con Brugnon.

No, sería un maI negocio, ¿pero no te habías olvidado del contrabando?

Lo he recordado de repente.

El domingo parte un destacamento a la ciudad de Brazos aI Diablo, me voy con éI.

Hay un Iargo camino entre Matamoras y Edenton, lIeva su tiempo.

Y entre viajes pueden ocurrir muchas cosas en Edenton.

- Yo confíio en mis amigos. - Y yo en Ios míos, a veces.

Adiós socio.

¡Sr. Kip! ¡Sr. Kip!

¡Sr. Kip!

- ¿ Y eI Sr. Kip? - Esta en Ia oficina ¿qué pasa Manuel?

¡Sr. Kip!

¡Sr. Kip! ¡Sr. Kip!

Malas noticias de Matamoras Sr. Kip.

Hubo una peIea muy grande, el Sr. Brugnon se ha ido.

Cottrell es un hombre muy malo, CottrelI me quería matar,

dijo que si vamos a Matamoras nos mataría a todos.

- ¿Qué pasa con Cottrell? - CottrelI quiso matarme,

me dijo que se acabo que si vamos a Matamoras nos matarán a todos.

¿Oyes Io que dice? ahora CottrelI se ha hecho el amo de Matamoras,

se queda con todos Ios cargamentos de armas, quiere quitarnos del medio.

Muy bien, nos ha echado.

- A mi no me gusta que me echen. - Un momento,

acaba de de Ilegar un embarque,

mañana lo Ilevaran a Matamoras desde el mar, quizá no llegue a CottrelI.

- No, no llegará. - Habrá que peIar.

No si somos Iistos.

Y no olvidéis que sois de la cabalIería yankee, sed naturales.

Bronco abróchate ese cueIlo.

Ya es bastante malo Ilevar un uniforme yankee sin necesidad de ahogarse,

esto no me gusta Kip ¿no hay otra forma de hacerIo?

Si, vuélvete a BrownsviIle, aquí no te necesitamos.

- DéjaIe en paz Charlie. - No debía haber venido.

¡Se acercan!

Esto va a ser como espantarlos.

Bájate deI carro.

Oiga señor esto es México, usted no tiene derecho...

¡Vamos, bájate deprisa!

¡Manuel coge este carro!

¡Atención peIotón! ¡En marcha!

Yankees 'desmonten! a cubierto.

- 'No dispares! son confederados. - Pero sus balas también matan.

¡No disparéis, no somos yankees!

¡Alto el fuego, no somos yankees!

Lo sabia ¡no somos yankees! ¡no somos yankees!

¿Lo ves? tu nos metiste en esto, si no hubiese sido por ti nosotros...

¡CálIate!

Creo que los hemos calIado.

- No era necesario matarlo. - Era éI o yo,

vamos a quitarnos estos uniformes estamos en territorio confederado.

Bueno, y ahora a descargar los carros.

- No sabía que traíais una carga esta noche. - Si.

¿No habréis visto a Ia patrulIa deI capitán Jeffry? aun no ha vueIto.

No, no la hemos visto.

Parece ser que hubo aIgunos disparos ¿tuvisteis aIgún problema?

No, no hubo ningún problema.

Los soldados de mi regimiento,

cuando marchan...

Hola.

¿De dónde has sacado esos pantalones?

Le dije que habría problemas, se lo dije Lee,

los pantalones yankees siempre traen probIemas, dije que no quería ponérmelos...

Oye, no le hagas ni caso, no sabe Io que esta diciendo, esta borracho.

¿No estás loco Lee? no, tú no estás Ioco ¿no?

Charlie, Lee me vueIve loco, Ie tienes que decir que no quería ponerme esos...

¿Sabes Bronco? en el tiroteo debieron matarte.

Te pedí que Bronco no viniese en este viaje,

mira yo tenía un perro viejo, también le quería pero cuando se volvió

- cojo y ciego Io mate. - ¿Dónde está Bronco?

No te preocupes ahora por Bronco, cuando se sepa Io de la patruIla

Lee también se enterará ¿y qué pasara?

Si ¿qué pasara?

Han Ilegado maIas noticias,

vosotros Iiquidasteis a la patrulIa, matasteis a Jeffry y a hombres

- que llevaban eI mismo uniforme que yo. - No pudimos evitarlo, soIo nos defendimos.

Defendisteis vuestros carros, sois capaces de matar a quien haga falta

- con taI de conseguir dinero. - No ocurrió como tú piensas.

Un momento Lee, no llevábamos armas por placer y no íbamos a quedarnos sentados

tragando plomo solo por el bonito uniforme que lIevas.

- ¡CálIate CharIie! - AI menos Charlie se defiende.

No quiero volver a veros en mi vida ni saber nada deI rancho, me voy.

Eso no es tan fácil Lee,

¿cómo sabremos qué vas a mantener Ia boca cerrada?

ESTO SOLO ES PARTE DEL PAGO POR ROBAR MlS CARROS. COTTRELL.

¡Bronco!

¿Por qué te lo Ilevaste Kip?

¿Por qué Ie dejaste cabaIgar contigo?

Bronco...Bronco.

Llama a Ios muchachos, vamos a por Cottrell.

¿Qué se gana matando a CottreIl o muriéndote tu Kip?

No voy a matarlo, Ie voy a traer aquí donde pueda ver todo los ranchos

que quemo, la tumba de Bronco y de todos los que asesino sin piedad.

- Y luego que Io cueIguen. - Yo no iré contigo.

La muerte de Bronco no perjudica a nadie.

Hace bien en no ir jefe, tiene mucho que perder,

la mitad del negocio de contrabando de Texas.

y si por a Kip Ie lIenan Ia barriga de plomo alIí abajo, eI negocio es suyo.

Unos pocos hombres a caballo en Matamoras serán un bIanco fácil,

especiaImente si CottreIl casualmente esta esperándolos.

- ¡Escúchame! - Quíteme las manos de encima.

Usted podría ser eI jefe, CharIie, Ilevaría Ias cosas a su gusto.

A Kip le Ilevara un rato reunir a algunos hombres,

no me va a necesitar para nada ¿ verdad?

estoy nervioso, una buena gaIopada me sentara bien.

Vamos, daos prisa.

Tu quédate.

Hay aIgo raro.

¡Manuel! 'cúbreme!

¿Davis?

¿Davis?

CottrelI.

Por favor, no dispares.

Vas a venir conmigo CottreIl, te pondrás de rodiIIas sobre la tumba de Bronco

-y Iuego te coIgaran. - 'Espera! Quiero decirte algo.

Hay cosas que no sabes y no nunca adivinaras y quizás ya sea tarde.

¿Sabes quién me aviso de que venias?

Pensé que necesitaría ayuda.

- Dijiste que eras bueno con el cuchiIlo. - Si,

no me gusto que Charlie le dejara venir aquí solo.

Estas mintiendo.

- ¿Te marchas? - Si Kip, me voy.

- ¿Por Io de Bronco? - Después de ver a Bronco muerto,

no puedo quedarme, es imposible.

¿No piensas voIver?

- No Kip. - ¿Bronco es Ia única razón de tu marcha?

Tienes revoIver ¿por qué no disparas?

Si, podríamos disparar, tal vez habría un empate ¿y qué?

¿qué se conseguiría para ti, para mí o para Deborah?

No culpes a Lee, eI no hizo nada fue algo que me pasó a mí.

Estando cerca de él, viendo como saIe a Iuchar,

no sabiendo si iba a regresar, rezando,

y de repente sin darme cuenta supe que Io amaba,

trate de evitarlo Kip, lo hice.

3 Campanas, íbamos a estar siempre juntos,

tú te lIevas a Deborah y Charlie trato de matarme.

- ¿Estás bien Kip? - Muy bien.

- Has tardado poco en volver. - Sí, tengo un buen cabaIlo.

SIim me dijo lo que paso, estaba muy preocupado.

Ya sé que Io estabas.

- ¿Qué estas buscando? - ¿Cuánto amontonamos ya?

- No Io sé exactamente ¿por qué? - No importa, es todo tuyo ahora.

Mi parte y Ia de Lee cógela Charlie te Ia doy, es Io que querías ¿verdad?

El negocio de transporte de armas entero, ahora habrá un montón de dinero.

Y muchos amigos como SIim, él haría lo que sea por ti ¿ verdad?

Si yo fuera Kip te cortaría el cueIlo con tu cuchilIo.

Después de ver Io que has hecho hoy yo me voy también,

- puedes quedarte con mi parte. - Tú no tienes que irte Rouge,

tu y yo podemos sernos muy útiles eI uno aI otro.

- Puedes serme muy útil ahora mismo. - ¿Dime?

¿A dónde va un vaquero cuando se pone en marcha?

No seas tonta, no tiene mas que lo que lIeva puesto.

Depende de cómo lo lIeve, todo depende de cómo Io lleve.

Cometemos un error,

voIverá algún día y tendremos que hacer entonces Io que debíamos hacer ahora.

Deja que se vaya, no puede moIestarnos, nadie puede.

¡PROCLAMA!

En vista de que Ias hostilidades han cesado y existe una situación de emergencia

la autoridad para mantener Ia ley y el orden se delegan en Ia policía rural.

Por orden del gobernador del estado de Texas.

SIim eso no me ha gustado nada,

les costó mucho conseguir que imprimieran Ios carteles.

No tiene gracia, no queremos que Ios rurales metan Ia nariz en nuestros asuntos.

Lee.

- Hola Lee. - Hola CharIie.

Hola Deborah.

Ha pasado mucho tiempo,

sabía que eras un rural de Texas pero no me imagine que voIvieras a BrownsviIle.

- Voy donde me envían. - ¿ Y eso es todo Io que mandan, un rural?

Aquí soIo hay un pueblo ¿no?

Tu no conseguiste cuaI de los dos era mas rápido en sacar ¿ verdad Lee?

TaI vez,

de no ser por Kip lo habríamos descubierto hace tiempo.

Kip cometió un error,

pero ya no cometerá mas esta viviendo en Matamoras.

Bien y tranquilo, sin molestar a nadie

¿por qué no haces lo mismo Lee? ¿O es que piensas que no voy a hacer nada

soIo porque todavía Ilevas una campana en tu espueIa?

Tu lIevas otra campana.

- Que no significa nada para mí. - Lo sé.

Entonces márchate Lee, vete de BrownsvilIe.

He venido a hacer un trabajo, me quedaré a hacerIo.

Ahora tengo Io que quiero Lee y nadie me Io va a quitar, ni siquiera tu.

LlévateIo de BrownsviIle Deborah, si le quieres vivo.

Tengo una partida de póker a las 4 y no quiero dejarla por unos tiros.

- Lárgate antes de aquí. - Bajaré a echar un vistazo a tus cartas.

No bajes, no quiero matarte.

Tu vete al hoteI Deborah y espérame allí.

No te preocupes Pedro suena mejor grave.

José AIvarado dijo que necesitaba que Ie echaran una mano para marcar eI ganado.

¿Por qué no vas a ver qué pasa?

Deja que Alvarado maneje a sus vacas, no me gusta ese hierro.

¡Domenich!

TequiIa.

- ¿ Y esta botelIa qué? no está pagada. - DámeIa, vamos.

- ¿Tu? - Claro.

- HoIa Kip. - Hola Deborah.

Qué alegría encontrarte, te he buscado por todas partes.

Pregunta a cualquiera en Matamoras, todos conocen a Kip Davis.

- No os conocíais ¿ verdad? - No, nunca nos Ilegamos a ver.

Kip solía hablarme de ti y de Matamoras y de Papa Brugnon.

También me habIo de ti.

¿Qué estás haciendo aquí?

Lo último que oí fue algo a cerca de que tu y Lee os casasteis o algo así.

- Si. - ¿Esta aquí contigo?

- Los rurales Ie destinaron a BrownsviIle. - ¿Los rurales?

- A Lee Ie gustara eso. - Ya sabes como es.

Si, ya sé como es.

Necesita ayuda Kip.

- ¿Te envió él aquí? - No, él no lo sabe,

- pero tienes que ayudarle. - ¿Por qué yo? ¿no hay rurales en Texas?

Ven a BrownsvilIe, habla con CharIie.

Charlie y yo no hemos habIado mucho últimamente.

- Él matará a Lee. - Yo no estaría tan seguro,

Lee es muy bueno con eI revólver.

Un hombre contra CharIie, SIim y todos los otros.

- ¿Y qué esperas que haga yo? - Él te escuchará.

Tienes que convencerle.

Nadie Ie obligó a unirse a los rurales, Io que tiene que hacer es dimitir.

- Sabes que no lo hará. - No es asunto mío.

Está bien Kip, no puedo obIigarte a venir pero pensé...

No bebas,

tu eres un gran héroe ¿verdad?

los tenias dominados ¿te vas a tomar tu revancha?

¿Qué piensas hacer? ¿pasar toda tu vida vengándote?

SoIo piensas en eso ¿no? ¿crees que me quedare aquí sentada para verlo?

¿Qué tienes contra Lee? ¿es porque se enamoro de Deborah?

¿Qué quieres que haga él? ¿qué se eche a lIorar?

¿oIvidar que la conoció o que la vio o que la quiso?

CaIla Rouge, caIIa.

Tu ya no estás enamorado de Deborah, aI menos eso sería una buena excusa.

No está bien sentarse aquí con una botella con eI odio consumiéndote el corazón.

Quiero oIvidar a Lee, a Deborah, a todos.

Toma, alIá tu, pero no cuentes conmigo Kip,

Lee era tu amigo, él no pudo evitar Io que hizo,

pero tu si puedes evitar Io que estás haciendo.

¡Kip!

Yo no quise decir eso, no quise decir eso.

Tienes razón Rouge en casi todo.

Vuelvo a BrownsvilIe pero no puedo seguir odiando a Lee ni a CharIie,

nos tuvimos que separar pero no puedo ver como muere Io que queda de 3 Campanas.

Kip.

Tu sin embargo estas equivocada en una cosa, no era el odio lo que me retenía.

¿Siempre te Ilamaron Rouge? ¿incluso cuando eras niña en Luisiana?

- No. - ¿CuáI es tu verdadero nombre?

- Charlotte. - Charlotte.

Es un nombre muy bonito.

¿Por qué no vas ahora a cantar?

Pero deja aIguna canción para cuando yo vuelva.

No dejes que derroche mis canciones vaquero.

- Quiero que este aquí para oírlas. - Estaré.

- Hola Lee. - Hola Kip.

¿Dónde vas? ¿a dar un paseo?

Bueno, eI tiempo está un poco nublado pero pensaba hacerlo.

¿Te importa si voy contigo?

Si no te moIesta la Iluvia.

Es Kip.

¿De dónde ha venido? esto no es asunto suyo.

Parece creer que si lo es, esto hace que sea cosa nuestra.

Los chicos están dispuestos CharIie.

EI rifIe de aquelIa ventana está esperando Ia señal.

¿A que espera? ¿qué le pasa? ¿da la señaI o Ia doy yo?

Aquí eI que manda soy yo.

¿Qué se Io impide? ¿eI tintineo de esas espueIas?

3 Campanas se quemo hace tiempo.

Puede quedarse al margen, yo me encargo de sus amigos.

No Ie cambiareis eI nombre ¿ verdad Kip?

No Charlie, siempre será 3 Campanas.

Bueno Sra. Davis tenemos muchas cosas que hacer,

tendré que contratar a un par de chicos, tres hombres podremos con todo.

Dame unos poco años y veré lo que puedo hacer por ti.

Eso se verá.

FIN

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