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Moana fue lanzada en 1926 aclamada por la crítica mundial, pero entonces se pudo ver sin sonido en copias de baja calidad.
50 años después, la hija de Flaherty, Mónica, regresó a la misma isla de Samoa y grabó los sonidos,
ruidos reales, diálogos y música para las imágenes poéticas capturadas por sus padres.
El resultado es un sonido exquisitamente lírico sincronizado con la elegante narración silenciosa.
Con esta restauración digital de 2014, la exquisita cinematografía original se puede ver con la audaz banda sonora de Monica.
Ahora todos pueden experimentar el film como la familia Flaherty la había imaginado años atrás.
"Oh, si pudiéramos traer la canción con nosotros. No las canciones, sino el canto".
Francis Hubbard Flaherty, 1924
Monica Flaherty presenta una versión sonorizada del
clásico de los mares del sur MOANA
MOANA Un romance de la Edad de Oro
por Robert J. Flaherty, autor de "Nanuk el esquimal"
y Frances Hubbard Flaherty.
Este filme ha sido rodado en la Samoa Británica, bajo mandato neozelandés.
"El primer amor, el primer amanecer, la primera isla de los mares del sur,
son recuerdos únicos." Robert Louis Stevenson.
Entre las islas de la Polinesia, hay una en la que los habitantes
conservan el espíritu y la nobleza de sus antepasados. Es la isla de
Savai, en las Samoas. En uno de sus pueblos, los autores vivieron durante
dos años y la generosidad, hospitalidad y gentileza de esa
gente hizo posible este relato de sus vidas.
Fialelei, nieta del famoso jefe Seumanutafa héroe del huracán
Apia de 1889 e íntimo amigo y consejero de Robert Louis Stevenson,
fue la intérprete, y su comprensión y profunda simpatía, suscitaron la
confianza y cooperación de su pueblo.
Fa'angase, la doncella más noble del pueblo, recoge las hojas
para su hogar.
Pe'a, hijo mío...
Moana, su hermano mayor.
La raíz de taro... Su pan.
La Madre Tu'ungaita lleva ramas de morera.
Un animal peligroso en el camino de la selva.
La trampa.
Moana encuentra una enredadera...
que contiene agua pura, fresca y chispeante.
Luego vuelven a su pueblo, Safune, junto al mar,
al abrigo de la barrera de coral...
Mientras, ¿qué ha pasado con la trampa?
¡Una gran presa!
Más de un hombre de Safune ha muerto por un jabalí como este.
¡Qué buena caza!
El mar, cálido como el aire generoso como el sol.
Una almeja gigante.
Mamá Tu'ungaita prepara un vestido.
Elimina la corteza de la morera.
Ahora tiene una banda ancha.
Semillas de sándalo rojo...
para teñir...
El vestido tradicional... el lavalava.
Mares barridos por los vientos alisios del sudeste, el más vasto océano del mundo.
Géiseres de agua de mar visibles a treinta millas de distancia.
Tal vez haya juegos en la costa.
Pe'a da con un indicio evidente: una cáscara de coco vacía.
¡Ah, cangrejo ladrón! ¡no volverás a subir a los cocoteros
de mis padres!
¡Una buena comida! ¡Buen provecho!"
"Mantenla bajo el agua, Pe'a, no ha dejes respirar!"
¡Ponla boca arriba!
El caparazón y las escamas de la tortuga sirven para confeccionar
bonitos adornos
A Fa'angase no le gustan las ostras crudas, pero los pequeños peces
dorados, ¡se los come vivos!
El humo de la cocina de mamá Tu'ungaita.
Dentro, alguien ralla pulpa de coco...
y extrae la leche.
¡Otros preparan el palusami!
Mientras las piedras del horno están calientes...
Lupenga ralla la fruta del pan.
Y de postre...
crema de coco.
La fruta de pan.
Taro.
Bananas verdes.
El final del día a Fa'angase y Moana...
La unción con aceite perfumado es un rito ancestral en honor de Siva.
El tintineo de las conchas...
¿Quién danza a Siva mejor que Moana?
El alarde de la belleza...
El orgullo de la fuerza...
El arte, la religión, el cortejo nupcial de un pueblo.
Todo lo que han visto... la recogida de alimentos,
la pesca, la caza, el banquete, la danza a Siva...
Son todos momentos de preparación para el gran evento.
Hay una prueba por la cual debe pasar todo polinesio.
para ganar el derecho a llamarse a sí mismo un hombre.
Las caracolas suenan para la llamada...
reuniendo a todo el pueblo para la danza ceremonial.
Fa'angase extiende las esteras.
Durante generaciones y generaciones,
esta gran familia de artistas, los Tufungas,
han tatuado a los hijos de la familia de Moana.
Agujas de hueso...
y el hollín negro de la nuez de bancul para colorear.
Poco a poco, porque el dolor es difícil de soportar.
Enciende el fuego, hechicera, ¡Tufunga necesita más color!
¡Valor, Moana!
¡Extiende toda tu magia, hechicera, y ahuyenta a los demonios
Gracias a este tatuaje en su carne,
que puede parecer cruel e innecesario,
Los samoanos ganan la dignidad, el carácter y la fibra
que mantiene vivo a su pueblo.
El sitio más doloroso: la rodilla.
Según la profunda sabiduría ancestral...
la virilidad se debe ganar a través del dolor.
¡Que tu mano sea ligera, Tufunga!
¡Valor, Moana!
Tres semanas... un corto tiempo. Pero Moana ya es malosi.
Su corazón ha sido fuerte.
Te damos gracias, Tufunga, por tu trabajo.
Te lo agradecemos y te decimos adiós. ¡Preparad el kava!
Lupenga reduce la raíz en polvo...
y la mezcla con agua.
Cada movimiento debe ser exacto,
como se ha hecho durante incontables generaciones.
¡El agua se ha vertido sobre el polvo!
¡Levántate y da el kava a los jefes!
Estoy orgulloso de haber colocado este signo de virilidad en Moana,
tu hijo adulto.
El primer sorbo, como ofrenda a los dioses.
La juventud toma posesión de los cuerpos...
Prestigio para su pueblo, honor para su familia,
la doncella por él deseada
Fin.
Para los jefes de Samoa y oradores de Safume y Kuhio. Honolulu.
¡Muchas gracias!
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