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Mi padre siempre quiso volar.
Conducir grandes máquinas voladoras.
Pero tenía un problema.
Por sus piernas largas no cabía en la cabina del piloto.
Se hizo conserje. Pero, le gustaba casi tanto como volar.
¿Ves cuánta porquería sale de las chimeneas?
- Pero papá... - ¿Qué?
Parece que ese humo fabrica las nubes.
No, sube y al llover nos cae la porquería encima. Un asco.
- Sí, pero... - Pasa en todo el mundo.
¡Ay!
Mi padre y yo mantuvimos una discusión larga e interesante.
Él discutió mas, porque hablaba mejor.
Mucho mejor que yo.
Y sabía muchas más cosas.
¿El humo no vuelve a la tierra?
Piensa en los pájaros que vuelan en este aire tan sucio.
- Pues ese pájaro canta contento. - Claro.
Pero mira los ángeles. Este está triste.
El aire está tan sucio que no puede levantar las alas.
En las vacaciones íbamos a casa de mis abuelos paternos,
muy lejos de la ciudad.
Aquí está papá haciendo el tonto.
Y éste soy yo.
Intentando tocar el piano del abuelo, pero no puedo,
porque alguien me contó un chiste malo.
Johnny es mi hermano mayor.
Colecciona mariposas, cuenta chistes malos,
y le fastidia no ser tan mayor como papá.
Mi padre quiere mucho a mi madre, y me alegro,
porque si no la quisiera tanto, no existiría nadie llamado Kalle.
Y seguramente tampoco nadie llamado Johnny.
Mi abuela es sueca, pero da igual, casi siempre está contenta.
Mi abuelo no es tan alegre como mi abuela.
Papá dice que tiene un carácter difícil.
Ésta es Maria.
La campeona de los globos de chicle,
y siempre intenta ser mi novia de verano.
Mi abuelo tiene una tiendecita.
Tan pequeña que casi nadie va a comprar.
Mi abuelo oye algo mal, pero sólo de un oído.
AIRE LIMPIO PARA TODOS
- Hc>y es mi cumpleaños, ¿no? -¡Sí!
Os contaré un secreto mío y de mi padre.
-¿No abres los regalos? - Sí.
Primero éste.
Servíos todos del pastel de Kalle. Que aproveche.
Tú primero.
Haremos ventanas aquí y aquí.
Y luego tú y yo subiremos al tejado.
Para ver el jardín del abuelo.
-¿Esto es una puerta? - Y esto una chimenea.
- Y esto una escalera. - Sí.
¿Sabes, Kalle?
- Está terminado. - Qué bonito.
Podríamos hacer uno en casa del abuelo.
- Lo haremos tú y yo. - CIaro que sí.
Y después podremos volar a donde queramos.
-¿Por todo el mundo? ¿Hasta África? - Sí.
Lucharemos contra la contaminación en todo el mundo.
- Y también podemos llevar a Johnny. - Sí.
¿Sabes cómo se despega?
¿Se salta desde el tejado?
Sí. Seguro que nos ayudan Jacobsen y el Dr. Thorvaldsen.
¿Y sino quieren?
Me enfadaré y me pondré así.
Buenas noches. Buenas noches.
Buenas noches, Johnny. Buenas noches.
¡Hola, Kalle!
- Hola. - Feliz verano, hijo.
- Hola, hija. - Hola.
Hola, Johnny.
Es de la barca.
- Todo eso es de la barca. - Cogeré éste.
¡Cuidado!
Kalle, así no. No Io golpees, atorníllalo.
Atorníllalo, eso es.
¡Papá, las octavillas!
- Sí, ya está. -¿Hasta que altura volará?
Quizá hasta los ángeles.
¿Está ya?
Sí.
Ah, aquí están.
Vuela con cuidado.
¿Cuando acabaremos Ia cabaña?
- Mañana. -¿Prometido?
Prometido.
Listo. Me voy al coche.
Un cosa es segura: conseguirás bajar.
No sabía que el Dr. Thorvaldsen fuera tan gracioso.
¡Vamos!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Papá!
¡Kalle!
-¡Kalle! - Apura, el coche va a llegar.
¿Dónde está Kalle?
Está allí.
Ven, Kalle.
Ven, tenemos que irnos.
Tenemos que despedimos de papá.
Verás como sale.
- Así. - Siéntate. Voy por tu ropa.
- Ésa no, que pica. - Hoy debemos ponernos guapos.
¿Papá también estará guapo?
Así.
¿Por qué Io han puesto guapo?
- Porque hoy vienen a buscarlo. -¿Quién?
Los ángeles.
Papá se va al cielo.
Y debe ir bien vestido.
-¿Papá creía en los ángeles? - Sí. Todos creen en ellos.
AI final todos creen en ellos.
-¿EI abuelo cree en ellos? - Seguro que sí.
Seguro.
Johnny.
Si todo va bien, pronto pasará algo.
Mamá, quiero hacer pis.
¿Te acompaño?
Aquel ángel no dijo nada. Tal vez era tímido.
Me pareció ver cómo se llevaban a papa volando hasta las nubes.
Seguro que vino a decirme que le darían permiso a papá
para visitarme una última vez.
Pero no me había dicho cuándo.
¿Qué tipo de nubes habría en el cielo?
Seguro que oscuras y gruesas, si no, los de arriba se caerían.
Quizá sería así.
Y cuando el cielo se Ilenase de nubes negras, volvería mi padre.
A lo mejor.
Yahora el parte meteorológico.
No se esperan cambios durante la mañana.
Lucirá el sol en casi todo el país, pero por la tarde cambiará.
El cielo se cubrirá de nubes, y lloverá por la tarde.
¿Cómo son las nubes de tormenta?
Muy negras, y del cielo salen truenos y relámpagos. ¿Por qué?
Ven, vamos a buscar nubes de tormenta.
- ¡Allí! - ¿Dónde?
Allí hay nubes grandes, de tormenta.
Son delgadas.
Papá se caería de ellas.
Debemos buscar otras nubes. Papá no puede vivir en ésas.
-¿Qué dices? - Nada.
¿Adónde vas, Kalle?
A verlas alas para volar.
¡Espérame!
Aquí no podéis estar, salid.
Ven, "Seabert".
¿Por qué está enfadado tu abuelo?
No me parece bien. Y nunca nos deja hacer nada.
-¿Tú qué opinas? - No Io se.
¿Por qué piensas tanto en las nubes?
¿Sabes guardar un secreto? ¿Un secreto de verdad?
Yo también tengo uno.
Eso no es un secreto.
Tengo una pluma de ángel auténtica.
Tu padre está muerto, no puede venir a verte.
Sí puede, tiene permiso. Si no te Io crees, me enfadaré.
Vendrá cuando vengan las nubes.
¿Puedo ir contigo? Te ayudo a terminar la cabaña.
No.
¡Vete!
Sí que puedes desear que vuelva tu padre.
Cuando deseo mucho una cosa, ¿sabe que hago?
Salto de silla en silla en el comedor, mientras pienso en Io que quiero.
-¡No quiero escucharte! - Pero si piso el suelo, no vale.
Mi madre se enfada, pero a veces funciona.
¡Johnny! Tengo que decirte una cosa.
No creo mucho en lo que dice Maria,
pero nunca se puede estar seguro del todo.
¿Qué haces?
Maria dice que sólo piensas en nubes. ¿Es cierto?
Ni una nube de tormenta. Las previsiones son una mentira.
Buenos días, hija.
Vamos, hay que levantarse.
Haz un esfuerzo.
¿Estás mejor?
Levántate.
¡Levántate de una vez!
Sonríe.
¡Kalle!
-¿Por qué te has pintado? - Porque es divertido.
Tengo un mapa del tiempo, creo que se llama así.
Quizá puedas ver en qué nubes vendrá tu padre.
Hará mal...
mal tiempo si la montaña se pone el sombrero.
Aquí no hay montañas.
Lee éste.
Cuando el sol cae en el saco, otro día ha pasado.
No. Éste.
- También Io dijo Johnny. -¿Has hablado con él?
¿Te importa?
¿Sabes qué hago cuando alguien se chiva un secreto?
Me pongo así.
¿Está claro?
- No me dijo eso. -¿No?
- No, me dijo otra cosa. - Hola.
- Déjame ayudarte. - No hace falta.
Claro que si, dámelos.
- Hola, Kalle. - Hola.
- Pues si, me dijo otra cosa. Es raro. - Sí.
Llévate a Kalle y empezad con el almacén.
Sí, señor.
Ven, Kalle.
-¿Qué miras? - Nada.
Es Jacobsen.
- Ha abrazado a mama. - No importa.
A mamá no le gustan estas revistas.
Me da igual. Mira.
-¿Sabes quién es? - No.
Sí, es una mariposa.
-¡Eres tonto de remate! Es Mona. -¿Mona?
-¿La que lleva el autobús? - Sí. ¿Lo ves?
No.
¿Qué tipo de mariposa tiene en la teta?
Creo que una...
-una... "papilu hipolitus" -¿Qué?
"Papilu hipolitus"
Prefiere volar por la co...
costa.
Lagos y marismas.
Es poco frecuente.
Casi no existe en nuestro país, pero se parece a esta.
Eso pone en mi libro de mariposas.
-¿Por qué te rascas así? - Me ha salido pelo entre las piernas.
- Me hago mayor. - Déjame ver.
Perdona. Johnny, tu madre dice que buscas un trabajo extra.
- Sí. -¡No quiero tenerlo así nunca!
Qué arisco.
Cambia. Adelantamos.
Casi vamos a cien.
- No corras tanto, Eva se marea. - Pues que vomite.
Si vamos despacio, nos cerrarán las tiendas.
Cuidado, viene un coche.
Es camino es estrecho, cambiaré de marcha.
¡Eh!
No toques la llaves. Eres salvaje como tu padre.
¿Qué quieres decir?
¿Por qué hablas mal de mi padre?
No hablo mal de él.
Es que me preocupa que os hagáis daño.
- Kalle, id jugar fuera. ¿Salimos?
Kalle, ¿adónde vas? ¡Espérame!
- Quizás son estos. -¡Aparta esos querubines!
Son ángeles. Los que se llevaron a papá.
Eso no es verdad.
No creo que papá creyese en ellos.
- Y los ángeles son más poéticos. -¿Qué es eso?
Algo solemne e incomprensible.
Como los ángeles y... las mariposas.
Seres poéticos, porque vuelan en silencio.
Es un milagro.
Si no les gustas, hacen así, y se convierten en una...
albóndiga.
Tengo hambre. ¿Qué hay para comer?
- Pescado y sopa de ruibarbo. -¡Odio la sopa de ruibarbo!
Se gira la llave así.
Se coge esto.
- Y se aprieta esto. -¿De quién Io has aprendido?
I De mi padre. EI sabía hacer de todo.
¡Johnny, date prisa o te atropello!
-¿Vienes o qué? - Ya estoy.
-¡Pues, sube de una vez! -¡Ay, mi trasero!
¡Más deprisa! ¡Más deprisa!
¡Más deprisa! '¡Más deprisa!
- Puedes ir aún más deprisa. - No, no puede.
Claro que puede.
¿Seguro que Mona puede llevar el autobus?
Mira a Johnny.
¿Quieres que te coja de la mano?
¿Tienes miedo?, Johnny.
A Io mejor se está haciendo pis.
No, tiene mariposas en Ia barriga, millones.
¡Ven aquí, tonto!
Kalle...
¿seguro podemos usar el autobús para venir a lavar ropa?
No, pero es divertido, sobre todo cuando vamos deprisa.
No Io digas, Mona podría perder su trabajo.
No Io haré, es un secreto.
Gracias, Johnny. Dame.
Kalle, si nos hacemos novios, tendremos muchos secretos.
No tengo tiempo para tonterías.
¿Lo entiendes?
- Me has puesto triste. - Sí, ya, claro.
Apunta mejor.
- Allí hay una papilu. -¿Qué?
- AIIí, allí. -¿Dónde?
Allí. No, allí. Te he engañado.
Aún está en al teta de mona. Pero no te atreves a mirar.
No está mal que sonrías.
No sé si podré con todo esto. Seguir viendo alegremente.
Claro que podrás.
Ya se sabe... Mañana empieza todo de nuevo.
Sí, es fácil decirlo.
¿Has visto cuánto te mira Jacobsen?
-¿Quieres decir que él...? - Sí.
- OIvídalo. - No, ¿por qué?
Es demasiado pronto. No estoy preparada.
Tu madre es muy guapa cuando se ríe.
Cuando venga papá sí que reirá.
¿Intentaste no pisar el suelo?
¿Y seguro que no vino tu padre?
Así que no funciona.
Si no viene, me tendré que morir para encontrarlo,
y no me verás más.
Maria.
¿Te cuento un secreto?
Kalle cree en los ángeles mofletudos.
¡Mentira! No le hagas caso.
- No quiere reconocerlo. -¡CáIIate!
¡Johnny, ven a bañarte, está muy buena!
Ven a bañarte.
¡No puede bañarse sin bañador!
Le han salido pelos en la picha. Dice que se hace mayor.
¿Entiendes?
- Mira, nubes de tormenta. - Va a llover.
Mamá...
¿Sabes?
Mañana empezará todo de nuevo.
Pero ahora es de verdad.
Johnny...
- Tengo un secreto. - No quiero saberlo.
Mañana Io entenderás todo. Vendrá papa.
Sólo dices niñerías. Son tonterías.
-¿Sabes dónde está papá? - En el cielo.
¿Eso crees?
- Se está pudriendo en el cementerio. -¡No es verdad!
- No volverá nunca. -¡Mientes!
- Hablaré con mamá. - Déjate de tonterías.
Quizá tengas razón, aunque seas algo infantil.
Está durmiendo en el cementerio.
Aunque, tal vez esté en las nubes. Anda, duerme.
¿No te olvidarás nunca de papá?
No Io sé.
Ven, vamos de paseo.
Vamos, ven.
EI viento es tan fuerte que yo...
-¿Quién eres? - Mikael, el ángel del cementerio.
-¿Eres un ángel? - Sí.
No tenías que venir tú, sino papá.
¿Puedes desenredarme?
Si alguien me ve aquí, no se Io creerá.
-¿Dónde estás atrapado? - AIIí.
Justo, justo allí.
- Eso es. -¡Kalle!
¡Kalle!
¿Andas por ahí arriba?
-¿Dr. Thorvaldsen? -¿Está muerto el abuelo?
¿Está el Dr. Thorvaldsen?
-¿Puedes oírme? - No tiene encendido el sonotone.
-¿Puedes oírme? - Sí, doctor, está desmayado.
- Intenta levantar una pierna. - Sí, doctor.
Sí. ¡Ha levantado una pierna!
Sí.
Exacto. Eso es.
-¿Dónde está el hombre blanco? -¿Qué?
¿EI hombre blanco?
No te muevas, y te curarás.
Descansa. -¿Qué descanse?
¿Que descanse habiendo una cosa blanca en...?
- Fue una rama que se cayó. - No.
Tú también Io viste, Kalle. Estabas en el árbol.
Oye. ángel...
-¿Quién es ése? - EI médico. Viene a curar al abuelo.
-¿No le habrás dicho nada a nadie? - Tenía que callármelo, ¿no?
¿Dónde está mi padre?
Ahora no puedo pensar en él.
No puedo estirar el ala, no puedo volar.
Si vamos en bici, quizás te entrará aire bajo las alas, y entonces...
Pero, prométeme que me dirás dónde está mi padre.
Prométemelo.
El ángel era un buen tipo. Mantuvo su promesa.
Lo malo es que mi padre no estaba en el cielo.
Estaba aún en el cementerio. Como me había dicho Johnny.
Hablaremos de tu padre después.
Ahora, ayúdame, tienes que llevar la bicicleta. Vamos.
Oye, si las alas te funcionan,
podríamos ir al cementerio a hablar con mi padre.
-¡Sí, eso es! - No podemos llevar pasajeros.
- Pero si vas hacia allí. - Voy para otra cosa.
-¡Tonterías! Vamos. - Eres tozudo como tu padre.
De acuerdo.
Sí, si, eso es.
¡Ahora!
EI sombrero de mi abuelo.
Y el abrigo de mi padre.
- Ya no tendrás frío, ¿verdad? - Ya no.
- Kalle, ¿qué has hecho? - Me he caído al agua.
Kalle ha saltado al mar.
Sube a cambiarte.
- No puedo, mamá. -¿Por qué?
Porque...
Porque...
Porque...
- Tú que eres médico... -¿Sí?
¿Qué harías con un ángel con un ala rota?
Depende de la lesión.
- No puede volar. - Se habrá fracturado el hueso.
Debería tenerla extendida y no moverla.
-¿Has tenido visita del Cielo? - SóIo era una pregunta.
Bien. ¿Sabes qué?
Tu abuelo y tu madre quieren saber si piensas mucho en tu padre.
- Está muerto. - Sí.
- No quiero hablar de eso. Ahora no. - Ya.
- Pero mañana quizá sepa más. - Vale.
Ahí dentro están las alas de papá.
¿Sabes una cosa?
Al perder a alguien querido nos transformamos.
- EI abuelo no quería a papá. -¿Por qué no?
- No Io sé, pero no Io quería. - Eso no es cierto.
Tu abuelo es algo anticuado.
Sí, no debemos olvidar a quien muere y Io que hizo.
Pero tenemos que seguir nuestras vidas. ¿A que si?
- Yo tuve un hijo. Tenía tu edad. -¿Puedo irme ya?
Está bien.
Ven.
-¡Kalle! - Ven.
Kalle...
¿Eres tú, Kalle?
¿Puedes bajarlo más?
Se ha atascado.
Tendrás que subir igual.
EI médico dijo que así te curarías.
Anda, sube.
Qué sabrán los médicos de los ángeles.
Un poco más. Más.
Cuidado.
¡Con cuidado!
Esto es casi como el Cielo.
Gracias, eres bueno de verdad.
- Mereces subir un día con nosotros. -¿Y mi padre no?
Sí, pero no quiere. Se niega.
¿Se niega? Imposible. No te creo.
Quería que repartiésemos octavillas contra la contaminación.
Y eso no puede ser. ¿Lo entiendes?
- No está permitido. - Podéis hacerlo todo.
Johnny dijo que podéis convertir a alguien en una albóndiga.
¿Qué pasaría si hiciésemos milagros sin parar
y os ayudásemos siempre?
Eso...
Eso sería el caos.
¿Viene alguien?
¿Había alguien?
No. No tengas miedo.
Tienes que ayudarme.
Si tu padre no sube al cielo, vendrán los arcángeles a poner orden.
¿Quiénes son los arcángeles? - Los ángeles más viejos.
Son más estrictos que el abuelo.
Y vigilan que se cumplan las reglas.
Va contra las normas quedarse en el cementerio.
¿Ayudaría en algo si hablase con papá?
Sí.
Tal vez. Consultémoslo con la almohada.
¿Me subes un poco? Me gusta ver amanecer al despertarme.
¡Ten cuidado!
No puedo más. Espero que tus alas estén mejor mañana.
Ayer hubo nubes y tormenta, pero, no vi venir a tu padre. ¿Vino?
No. Tenía que hacer otra cosa.
Eso no tiene sentido.
Vino un ángel en su lugar. Se llama Mikael y le duele un ala.
-¡Venga ya! Déjame verlo. - Vale, está bien.
Pero jura que no te chivarás.
- Yo no me chivo de nada. - No poco. Eres una chivata.
¿Adónde vas? ¿Cuándo podré conocer al ángel?
Antes tengo que hablar con papá.
Papá. ¿qué quieres?
¿Tengo que hacer algo?
Contesta.
¡Contesta!
Esto es Io que hacía papá. Seguro que quería que Io hiciéramos.
Ya te he dicho que no nos dejan hacer estas cosas.
La canción de papá dice: "Only you can make it all come true".
¿Sabes qué significa?
Que tú y yo debemos continuar la acción de papá.
Tienes mejor el ala.
Sí, creo que sí.
-¿Qué haces? Deberías volar. - Sí, pero está muy alto.
-¿No tendrás miedo? - No... no.
¡Pobrecillo, Mikael!
Tienes que volar, para repartir octavillas por el mundo.
Es Io que papá quiere.
- Seguro que luego querrá ir al Cielo. - Sí, claro.
-¡Salta ya! - Ahora, escucha tú.
No es tan sencillo, soy un ángel corriente.
¡Cobarde!
Zumo de convalecencia.
Mikael, ven ya.
Es la hora dela medicina.
Papá bebía esto, si le dolía la cabeza.
EI abuelo no se daba cuenta de Io que se tomaba.
Toma, bebe.
¿Estás mejor?
Creo que sí.
Vámonos.
Kalle, mira.
Eres gracioso, pero mi padre era mejor.
Tú eres un angelito payaso.
Tengo una idea.
Mientras tu ala no funciona, podríamos conseguir...
¡Kalle!
-¿Qué? -¿ Con quién hablas?
Con nadie, hablo solo.
Son casi las 12. Mama dice que te vayas a dormir.
¿Me oyes?
¡Kalle!
Voy enseguida.
Mientras te curas, podemos implicar a los demás en la acción.
- Es Io que quería mi padre. -¿A quiénes?
A los que quieren olvidar a papá: mamá, Mona, la abuela y Johnny.
- Y deberíamos llevarnos al abuelo. - Sí.
-¿Papá tendrá bastante con 12? -¿12?
- Sí, conmigo, contigo. -¿Conmigo?
Sí.
Pero tú sólo Io administrarás.
Los que participen recibirán una pluma de ángel.
-¿Una de las mías? - Sí.
- Menos mal que puedo ayudar. -¡Kalle, ven ya!
Que duermas bien en la cabaña.
¿Si repartimos 12 plumas, el ángel se podrá llevar a tu padre?
- Sí. Creo que es Io que quiere papá. - Vale, ahora estoy contenta.
Te he apuntado.
No quiero plumas de gallina, angelito. Adiós.
- Mamá, llévate una. -¿Por qué?
- Son auténticas de ángel. Entonces, claro, pónmela.
No es la más grande, pero sí la más bonita.
Tacha a mamá. Ya sólo quedan 11.
- Deja pasar. - Sí.
Es una pluma de ángel. Es tuya, si protestas contra la contaminación.
Los ángeles pierden las plumas por culpa de ella.
- Se Io ha inventado. - Estabas conmigo.
- Aquí tienes. - No tienes que pagar.
- Apoyo la causa. Adiós. -¿Me dais una pluma?
Sí.
Kalle, ya está bien.
Está bien creer en los ángeles, pero no pidáis dinero.
-¿Entendido? - No hemos...
Kalle, ni una corona más.
¡Es culpa tuya!
3,70. ¿En qué las gastamos?
¿Le compramos medicinas a Mikael?
Vale.
Tengo una lista de Io necesario.
Aquí está.
Toma. Deprisa. No tardes, vamos.
¡Ve! Vamos.
No tengo eso que pide Kalle.
Pero esto también os gustará. Y llegará para los tres.
- He comprado chucherías. - No es Io mismo.
- Pruébalas, están ricas. - No.
Te he ayudado y no me he chivado. Debes cumplir tu promesa.
¿Cuál?
Dejarme conocer al ángel. Los ángeles son buenos y poéticos.
- Eso es que no conoces a Mikael. - Pero quiero conocerlo.
¿Me dais mi pluma?
Gracias.
-¿Le subo una al abuelo? - No me atrevo.
¿Ah no?
Maria dice que tienes un amigo que se llama Mikael.
No podemos tener chivatos.
¿Verdad?
-¿Tienes que poner siempre eso? - Sí.
¿Puedo irme al cobertizo? Será mejor para mis alas.
Si quieres, vale. Pero, sólo quedan el abuelo, Johnny y Jacobsen.
Los más difíciles.
Pero si luego hablas con el abuelo y te ve otra vez...
Los arcángeles no Io permitirían. Yo no...
¡Tengo que hacerlo todo yo!
Tú no haces nada.
Estás en la operación. Papá me ayudaba.
Vuelve al cobertizo, y no quiero estar contigo.
¿Te gusta estar en Ia cabaña?
Y no te cansas de esa canción.
No, no te vayas.
Oye...
el hombre blanco del árbol...
¿has vuelto a verlo?
Tengo que ir al váter.
Vale, aceptaré la pluma.
Pero Mona tendrá que desnudarse, quiero ver si tiene la mariposa.
Y no te chives a mamá.
-¿Por qué quieres verlo? - Tengo que hacerlo.
- Has visto las de mamá. - No es Io mismo.
Ahora me queda bien.
¿También besarás a Mona?
¿Cómo se da un beso?
Así.
Eres tan hermosa.
Y pones la mano detrás.
Acercas la cabeza...
y abres un poco la boca.
Así. Cierras los ojos, ladeas la cabeza, así.
Te acercas y dices: "Oh, Mona, I love you".
Y luego...
"You are the woman in my life".
Si Io consigues, trato hecho.
Cogeré 100 plumas y al fin me haré mayor.
¿Para qué quieres ser mayor?
Para tener relaciones naturales con las mujeres.
En mi caso, con una conductora de autobús.
- Qué bien. - Sí.
No quiero ser mayor, los mayores se mueren.
- Este cómic le gustó a Mikael. -¿Quién es?
-¿Es el ángel con el que hablas? - Mira. Aquí.
Podríamos usarla pluma para hipnotizarla.
-¿Tú crees? - Sí.
Si Mona te quiere, funcionará. A Io mejor.
¿Está dormida?
¿Y si Io dela pluma es una tontería?
-¿Lo dejamos? - No.
- Deberías decir algo. -¿EI que?
Los malos espíritus deben abandonar este...
No, esto no.
-¿Cómo se llamaba Ia mariposa? - Papilu hipolitus.
Papilu hipolitus.
Papilu hipolitus.
Enséñale la teta a Johnny.
Papilu hipolitus.
Creo que funciona.
Está enamorada.
No creo que sea en serio.
¿No Io ves? La pluma es mágica. Está hipnotizada.
Párate. Date la vuelta.
Y enséñasela.
¡Johnny!
¿Lo ves? La mariposa estaba.
Ya eres mayor, y puedes coger una pluma.
Os Io habéis inventado.
No te importa, ¿no?
-¿Puedo verla otra vez? - No.
-¿Me das un beso? -¡No! ¿No has tenido suficiente?
Sólo quedan el abuelo y Jacobsen.
Jacobsen será más difícil.
Pero esto corre prisa.
Si no lo consigo, vendrán los arcángeles. Seguro.
¡Oye, me has escupido!
- Ha sido sin querer. - Es alérgico.
- Ve a la bicicleta a por refresco. -¿Debo hacerlo?
Maria ha preguntado por ti.
¿No te cae bien ese hombre?
-¿Por qué? - Porque la hace reir.
¿Y sólo puede hacerlo papá?
Es buena persona. Tienes que conocerlo mejor.
No, no le gusta ni a mamá.
Así fue.
- Te juro que es cierto. -¡No!
- Primero estaba así... -lmposible.
-¿Nos vamos? - Sí.
-¿Vais al Iago? - No se.
- Había pensado en invitar a Mona. - CIaro.
Invítala.
No hay problema.
- Bueno, si ella quiere, no se... -¿Refresco?
-¿Qué le pasa a este chico? - Era una broma.
Otro día, ¿vale? Que te vaya bien.
Otro día, ¿vale? Qué gracioso.
¡Espera y verás!
Te arrancaré los ojos. Veras qué daño hace.
Kalle, vamos a dar un paseo.
Vamos al cobertizo a por material para la cabaña.
- Deja, puedo ir yo solo. - No puedes, y Ia cabaña esta mal.
No tanto. Y el cobertizo es peligroso.
Conmigo no.
¡Mikael, escóndete!
¡Mikael!
Abuelo...
También echo de menos a papá.
¿Lo entiendes?
Abuelo...
¿sabes guardar un secreto?
¡Mikael!
¡Mikael, ya puedes venir!
¡Dios mío!
¡Mikael! Ha sido feo huir así.
¡Mikael! EI abuelo no se ha enfadado.
AI fin te he encontrado.
No te rindas. EI abuelo vendrá enseguida.
Quiere una pluma. Sólo quedará Jakobsen.
Tengo las alas débiles. No volveré a volar.
- Tormenta. Hará mal tiempo. - Sí.
Vendrán los arcángeles. Están enfadados.
Me has hecho hacer cosas prohibidas.
Me da igual. Quiero que papá suba al cielo.
¡Kalle!
¡Kalle!
Ven aquí.
Buenas noches. - Que descanses.
¿Qué hacemos con Mikael?
Puede trabajar en mi tienda.
Así vendería más.
'Oye... '¿Qué?
Van a venir los arcángeles, y como Mikael se cayó del árbol,
quiza los arcángeles aparezcan allí.
¿Seguro que vendrán?
Sí. Seguro.
Están enfadados con Mikael.
Si suben por la escalera, no podremos pararlos.
Ya.
Podemos hacer una trampa.
Una para arcángeles.
No. No tires.
¿Qué hacéis?
Preparamos una trampa.
Ah, ya.
Sí, me voy a la cama.
¡Hola!
¿Hay alguien?
¡Abuela se Io han llevado!
-¿Sabes adónde han ido? - Deprisa, hay que encontrarlos.
Vale, tranquilo. Tranquilo.
¿Puedo preguntar?
-¿Sois Dios? - No.
Pero Io conocemos.
- Hicimos mal enviando a Mikael. - Sí, es inmaduro e infantil.
- No tiene ni 500 años. - No. Fue culpa nuestra enviarlo.
- Pero Mikael acertó en una cosa. - Sí.
- No basta con 12 discípulos. - Lamentablemente.
Entonces, ¿ha sido todo inútil? Hasta Jacobsen cogió una pluma.
-¿Jacobsen? - Sí.
Cogió 12. Se le cayeron encima.
EI abuelo y yo preparamos una trampa.
Era para arcángeles.
Verás hijo.
Es que tu padre quiere que todos en el mundo...
-¿Los arcángeles también? - CIaro.
¿Crees que nos gusta la contaminación?
- Nos estropea las alas. - Y perdemos plumas.
Queremos ayudar, pero... ¿Qué quiere?
Quizás yo pueda hacer algo.
Kalle, ve a por las alas de volar.
¿Las alas de volar?
Sí.
¡Si!
¡María, vamos! Los ángeles se van con el abuelo.
¿Estás loco? No puedes conducir.
Sí puedo, sube.
¡Espérame!
No puedo, tengo prisa. Ven en bicicleta.
¡Oye, ese no vale!
Hemos hablado con tu padre.
Está muy satisfecho contigo. La operación continúa.
- Con los ángeles y tu abuelo. - Iremos a recoger a tu padre.
Seguro que nos ayudará.
¿Hay bastantes octavillas?
Si no llegan, ya nos arreglaremos.
Te has ganado una pluma.
- Ya está todo. - Vámonos.
Adiós, Mikael.
Saluda a papá, y que tu ala se recupere.
¿Qué te pasa?
Falta tanto para que nos veamos.
- Hasta el 5 de febrero de 2... -¡No hables de eso!
¿No aprenderás nunca? Vamos, ven.
Arranca este trasto.
Quiero irme ya.
¡Esperadme! ¡Tienes que cumplir tu promesa!
¿Dónde están los ángeles?
¡Kalle!
¿Dónde están los ángeles?
Se han ido volando con el abuelo.
¡Pero, mira allí! ¡EI abuelo está allí!
¿Qué ha hecho este hombre?
¿Qué?
¡Pero bueno!
-¿Te has hecho daño? - No. Es que hago cada cosa.
Tengo sed.
¿Qué te ha pasado?
Me llevó el viento. Pero los otros Io controlaron.
¿Qué otros?
No pienso contártelo. Tengo sed.
Anda, dame un vaso de agua.
¿Sabes, Kalle?
Se puede hacer todo. Todo es posible.
Sí. Casi todo Io es.
¿Verdad abuelo?
-¿Qué? - Que casi todo es posible.
Claro, casi todo.
Sólo hay que saber empezar.
-¿Qué quisiste decir? -¿Con qué?
Con que todo es posible.
No pude contestar enseguida. No lo habría entendido.
Ojalá Maria pudiera ver lo mismo que yo.
A papá y los ángeles repartiendo octavillas.
Por eso lo deseé.
Lo deseé mucho.
Por última vez.
Muy, muy arriba, vuelan los ángeles con papá.
¿Puedes verlos?
¿Seguro?
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