All language subtitles for Ravalear.S01E04.720p.AMZN.WEB-DL.DDP5.1.H.264-RAWR_track5_[spa]

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Original subtitles

- ¿Sí? - Hola, correo comercial.

¿Me abre, por favor? - Vale.

Ahí.

Abre, abre, abre.

INTERESADOS ESCRIBID POR EL CHAT

PISO EN EL RAVAL 2000 EUROS

Dile que tienen agua y luz,

que les dejo comida en la habitación del niño

y que no pueden salir en dos días.

No podéis salir antes de dos días. Hay agua, luz y comida.

- El dinero. - Todo irá bien.

Aquí hay 2000, no tengo más. Están contados.

Dice que tiene 2000, no tiene más.

Esta es la del portal de bajo y esta es la de aquí.

Esta de arriba y esta abajo.

Gracias.

Va, pasa ahí.

Va, va, va.

Ey, pasa, va.

Los perros no los quiero.

¿Tú tienes hijos a tu cargo o a alguien? ¿No?

No.

Pues estás a cargo de los perros.

Así dificultamos un posible desahucio, hazme caso, por eso los he traído.

Qué bien estáis aquí, ¿eh?

Seguro que sí, guapos.

Son 1500 euros por las llaves

y 500 por los perros y los suministros.

Estaréis bien aquí, ¿eh?

Portaos bien.

Ya veo que tú estarás muy bien y los perros...

¡Tira para allá, imbécil!

- ¡Hijo de puta! - ¿Qué pasa?

Joder...

¡Hola!

¿Qué tal, cariño?

- Hola, amor. ¿Qué tal? - Oye, ¿has comprado la cena?

Quedamos que hoy lo comprabas tú. - No, no he podido.

Àlex, tío, ¿por qué no?

Mira.

El otro ha quedado mucho peor que yo.

- Creo que necesitas puntos, ¿eh? - No, no.

- Sí, sí, Àlex. - Que no, amor.

Se ha manchado la ropa también, costará que se vaya.

- ¿Esto? - Sí, pónmelo.

¿Aquí...?

- ¡Jo, amor, qué daño! - Va, aguanta un poco.

Pero con cuidado.

- Vale. - Vale. ¿Qué ha pasado?

Nada, ha sido en el puerto.

Perfecto. Estaba...

Estaba destrincando en una pasarela

y, no sé, algún imbécil se ha dejado el tambucho abierto,

he dado un paso hacia atrás y tres metros de caída.

Me he dado con una escalera de hierro.

- Àlex. - ¿Qué?

¿Te has pegado con alguien?

Sí, una escalera de hierro.

Que no, amor, que...

A Santiago le pasó hace dos meses,

se cayó y se rompió las costillas. O sea que aún he tenido suerte.

¿Por qué me mientes?

¿Qué dices? No te estoy mintiendo.

Àlex, es que...

sé perfectamente

que no te lo has hecho en el trabajo. - Claro, me conoces más que yo mismo.

Pues, mira, sí. Te conozco mejor que tú.

Estoy flipando, amor.

Es que venimos de donde venimos.

- ¡Hola! ¿Qué tal? - Hola, Rita, cariño.

Hola, amor.

- Hola. - Hola.

- ¿Qué te ha pasado, papá? - Un golpe en el trabajo.

¿Y a ti cómo te ha ido el patinaje?

Bien. ¿Pero tú estás bien, papá?

Sí. ¿Me acompañas al baño y me cuentas cómo ha ido?

Sí.

Pues he estado con Nisrin y nos han enseñado a hacer piruetas.

Desde que cerraron el narcopiso, volvemos a tener clientes.

Sí, pero...

¿cómo es que aún seguimos aquí? - ¿Cómo?

No pagamos el alquiler y no nos echan.

¿Tú qué opinas, David? - ¿Yo de qué?

Yo solo quiero saber dónde coño está Àlex.

Hace media hora que...

Míralo.

Buenos días, eh. - Buenas.

- Hola. - Hostia, vaya humareda están montando.

Hola.

Hola, mamá. - Hola, cariño.

¿Qué te ha pasado?

Me di una hostia en el puerto, mira. No me maté de milagro.

- Ve con cuidado, eh. - Oye, por cierto.

¿Tú sabes qué le pasa a Souhail?

Habíamos quedado en que vendría los viernes y sábados,

pero ayer no vino y hace días que no me lo cruzo.

Hablé con él y le dije que aquí no había mucho trabajo

y me dijo que buscaría otra cosa para ir tirando

y que estaba liado con... - Lo del padrón.

- Eso, el padrón, sí. - No nos lo podemos permitir.

Ya, vale.

Si él está bien... - Sí, sí. Está bien.

David. - ¿Qué?

¿Me ayudas con el inventario del almacén?

Eh... sí.

Mamá, ¿lo acabas tú, por fa? - Voy.

Cuidado.

- Adiós, que vaya bien. - Adiós, David.

¿Qué? - Toma.

- ¿Qué es esto? - El alquiler.

- ¿De dónde has sacado todo esto? - Abriendo más pisos.

Otros edificios de Eurohome. - ¿Cómo, cómo, cómo?

Pues eso, David.

No sé, tío, creo que si la lío lo suficiente,

creerán que el Raval no es un buen sitio para montar negocios

y venden todo y recuperamos el restaurante.

Un momento, frena, que te estás volviendo loco.

¿Te crees que somos de la mafia tú y yo? - ¿Qué me dijiste el otro día?

¿Cuándo?

En el puerto. ¿Qué me dijiste?

Me dijiste que querías reventarlo todo o no sé qué.

Sí, pero no me refería a esto.

Ah, claro, porque tú quieres quemarlo todo, pero en plan tranqui.

Sin...

Sin molestar a nadie, ¿no? - Esto es aprovecharse de la gente.

Muy bien, a la mierda.

Ya está.

Busca tú cómo pagar el alquiler. Ya te apañarás.

¿Pero cómo justifico estos putos ingresos?

No te rías tanto. Ayúdame tú ahora, joder.

Toma.

Ya te apañarás. Invéntate algo.

No te quejes, que te toca la parte fácil.

- Sí, ya lo he visto, ya. - Lo ves, ¿no? Pues ya está.

¿Cómo ha podido pasar?

- Me dijiste que lo acelerase. - Y tú que no firmarían.

Oye, han aceptado el dinero que les pedimos

Si no pagan, a la calle. Y si pagan, perfecto.

Tú tienes la rentabilidad que querías y yo un contrato de corto plazo.

Necesitamos la licencia.

Ah, ¿sí? ¿Desde cuándo?

Desde siempre.

- ¿Y yo cómo lo adivino? - Me dijiste que no firmarían.

¿Y qué está pasando en los otros edificios?

Me han hablado de cinco okupaciones más.

Eso está... Lo estoy gestionando. Hace falta dinero.

Hay que pagarles para que se vayan, si no se alargará.

Haz lo que tengas que hacer, no quiero saberlo.

Y consígueme la licencia o buscaré a otro que lo haga.

- ¿El de Riereta también lo han okupado? - Sí.

Los cuartos y los quintos.

Y un entresuelo también. - Joder.

Cristòbal, hay que poner más alarmas, más cámaras,

más puertas antiokupa.

¿Todo eso en tres semanas, sabes?

Hay alguien detrás de todo esto. Van a por nuestros pisos.

¿No lo ves? ¡Está claro!

Hay que patrullarlos día y noche. Saber quién entra y quién sale.

Pillar al responsable y que se acabe el tema.

Vacía los pisos como sea.

Bua, tío...

- Hostia, qué paliza hoy, ¿eh? - Joder, como todos los días, bro.

¿Qué pasa?

Àlex, Banana, necesitamos que dobléis turno.

- No... - El encargado ha decidido que os toca.

- ¡Joder! - Llevamos todo el puto día aquí a tope.

Órdenes de arriba.

Si no os sabéis organizar es cosa vuestra, yo paso.

- ¿No queríais trabajo? - ¿Trabajo?

Dile al encargado que baje aquí

y vea lo que se puede hacer y lo que no.

- Ve y díselo tú. - No, se lo dices tú.

Que baje y haga él el puto trabajo. - Àlex, tío.

¿Se lo tengo que decir yo al encargado? ¿De qué vas?

Díselo tú, haz tu puto trabajo.

- ¡Àlex! - ¿Se te va la pinza o qué?

Relájate un poquito.

¿Quieres que te echen o qué?

- Déjalo. - Ya está. Ya volvemos al trabajo, ya.

Vale, vale.

¡A tomar por culo, hombre!

Vamos al puto turno, joder.

Venga, cojones.

Ya sé que la situación es complicada,

pero hacía tiempo que no le veía así.

No sé, la tensión del restaurante, la presión del trabajo

y que sé que me oculta cosas.

No sé, estoy cagada. - Lo siento.

Creo que vale la pena que intentéis llevar el caso a la prensa.

Tenéis un local histórico, un negocio familiar de barrio

ahogado por un gigante inmobiliario. Es una buena historia.

Nos funcionó en otros casos que llevó la asociación.

Que se os acaba el tiempo, Marta. - Ya.

Ya lo sé.

Mamá, por favor.

Mamá, que no llegamos. - ¿A patinar?

- Sí. - ¿Te gusta o qué?

- Me encanta. - Le encanta.

- Mamá, ya tienes la cebolla. - Muy bien. Dos de mejillones, va.

A ver, que canto: dos de chips con huevo,

tres de mejillones, dos de almejas y dos escalivadas,

una con alcaparras y la otra sin. ¿Vale?

Muy bien.

Después fideuá para dos y arroz del senyoret para tres. ¿Oído?

- Muy bien. - Lo necesito ya.

Regi, pásame el cordero.

¡Fideuá para dos! Espera.

Vale, muy bien.

A ver... El cordero con patatas.

A ver, vamos con los segundos: tres entrecots al punto menos,

cuatro de costillitas. Mamá, las cremas catalanas de la cinco,

¿las tienes ya? - No.

¿Cómo que no? Mamá, necesito liberar la mesa ya.

No cojas más clientes, David. No damos abasto.

- Aprovechemos que hay faena. - David, por favor.

Hoy es festivo, hay que hacer caja.

Que venga Mauri, o me pongo yo. - No necesitamos ayuda,

necesitamos menos clientes. - ¡Y yo los segundos de la cuatro!

- ¡Vale, vale! - David, escucha.

Retrasa un poco las mesas, no damos abasto.

Nos falta personal... - Estoy aguantándolas.

Y nos falta Olga también.

- Dime, Cristòbal. - ¿Tú qué, chaval?

¿Has averiguado algo más?

Han sido unos moros.

Un vecino los ha visto vendiendo las llaves.

Son dos chavales, uno con chaqueta amarilla y azul.

Llevo dos horas buscándolos.

Pues sigue buscando, tienen que estar por ahí.

Hay que encontrar a esos hijos de puta. - Hasta ahora.

Hola, soy Àlex. Deja tu mens...

No me lo coge.

Perdón, no sé qué habrá pasado.

¿Qué le pasa a tu hermano?

¿David?

¿Qué?

- ¿Sabes si ha vuelto? - No, a eso no.

- ¿Y entonces? - Marta.

¿Empezamos la entrevista? Podemos hacer la foto al final,

así le damos un poco de tiempo. ¿Te parece bien, Paco?

Muchas gracias.

No, hombre.

- Voy yo también, ¿no? - Sí.

Después hablamos.

La idea es un artículo sobre especulación inmobiliaria

y la subida de los alquileres.

Todo unido por la historia de las tres generaciones.

Siempre va bien poner cara a estas cosas.

Marta ya me ha explicado la parte legal. Lo que necesito es...

La gente no tiene por qué saber nuestros problemas.

Vuestros problemas son los de mucha gente.

Lo que necesito es que habléis de las cosas bonitas,

de las historias personales, los recuerdos...

- ¿Todo eso servirá de algo? - Todo ayuda, Lisa.

Vale la pena intentarlo. - ¿Sí?

Lo pongo a grabar, ¿vale? Y... bueno,

lo que yo quería saber es por qué "Can Mosques"?

Bueno, este local abrió en 1924

y era una bacaladería.

Colgaban el bacalao en la puerta...

Hola, soy Àlex. Deja tu...

Me echáis y ahora quieres que vaya a un piso okupado.

Yo nunca te quise echar, ¿lo sabes?

¿Te haces una idea de cómo estoy?

El piso, la comida, el instituto, el niño...

Me ahogo, Àlex.

Por eso, Olga.

Te ahorras el alquiler y tienes dinero para ti.

Así puedes aguantar un poco hasta que se calmen las cosas

y te volvemos a contratar, porque lo haremos y lo sabes.

Y, sí, es verdad que a mí...

pues me viene bien porque así presiono al fondo.

Lo que te pido es un intercambio.

Oye. Mira, escucha.

Mira, aquí tengo unos tiques que si...

Con esto puedes demostrar que llevas unos días viviendo allí.

¿Entiendes? - Yo no soy una okupa.

Ya sé que no eres una okupa, Olga. No lo estás entendiendo.

Tienes una idea equivocada. Mira esto, por favor.

Mira.

Mira las fotos. Mira el piso, míralo.

Míralo.

¿Ves?

Es un piso muy cómodo para ti y Gael.

Tienes una idea equivocada, el edificio está bien.

Hay familias, gente mayor que paga alquiler...

Y en el hipotético caso de que tuvieras algún problema,

Ahí está la cosa, que no quiero problemas.

Claro que no quieres problemas, nadie los quiere.

Si yo te entiendo.

Escucha, te entiendo perfectamente. Es normal que tengas miedo.

Y también entiendo que te dé hasta vergüenza.

Es coger algo que no es tuyo, pero este piso está vacío

desde hace más de dos años. El fondo no hace nada con él.

Lo que es una vergüenza es que te gastes todo el paro en un piso de mierda.

Eso sí que da vergüenza y es injusto.

Que el fondo tenga mil pisos y tú ninguno.

Que no puedes más, Olga.

Venga, que Souha te ayuda a entrar y yo estoy para lo que necesites.

Llámame cuando quieras. Va, tía, coge esto.

No vas a tener problemas. - Puta mierda.

¿No habías dejado de fumar?

Lo siento, me han obligado a hacer doble turno.

¿Me oyes?

Sí que te oigo, sí.

Ey.

Se me ha pasado, se me ha olvidado. Se me ha ido la olla.

¿Si llamo a tus compañeros me dirán que estabas trabajando?

¿Qué dices, tía?

He hablado con David después de la entrevista.

¿Y qué te ha dicho?

Tienes que parar.

Àlex, tienes que pararlo.

No sé si te acuerdas, pero...

todo esto fue idea tuya.

Viniste al puerto, me hablaste de activos tóxicos, okupaciones...

No dije de montar una mafia de pisos patera.

¿Qué mafia?

Para entrar a un piso se paga, yo pido solo un mínimo.

Dividido entre los meses que están allí, no es nada, ¿sabes?

- ¿Cuánto cobras? - No estoy engañando a nadie

sino ayudando. - ¿Cuánto cobras?

Nada, poco, una entrada.

- ¿Cuánto? - Poco.

¿Cuánto cobras por ayudar?

2000 euros.

Hostia santa, tío.

Hostia santa, Àlex. - Es temporal, para aguantar.

Que esto no es la resistencia. Esto es hacer lo mismo que ellos.

Estoy flipando. No sé si lo que te pasa

es que no quieres perder tu contrato con Claire.

¿Te crees que me gusta la situación?

Estoy haciendo todo lo que puedo y no puedo dejarlo así como así.

Y me metí en esto por vosotros, por ti sobre todo, por ti.

Rita, Rita...

- No duermo por la noche de la ansiedad. - Pues perdona. Escúchame.

- Que no. - ¿Hay que echarlos del barrio, sí o no?

Àlex, te estás tomando esto como un juego

y esta mierda es peligrosa.

- Esto fue un accidente en el puerto. - ¡No hablo de ti, hostia!

Sino de tus padres, David, Rita... ¿En serio?

¿No ves peligro en todo esto? Piensa un puto segundo con la cabeza.

¿Y qué hacemos entonces? ¿Artículos en el periódico?

¿Qué? Es lo que propones tú. - No lo sé,

pero si lo declaramos local emblemático...

Si lo declaramos local emblemático, ¿sabes qué harán?

Le venderán el puto hotel a un ruso que dejará dos ladrillos

para poder decir que es del 1900 no sé qué

y usará nuestra historia a su favor. Y yo eso no lo acepto, amor.

Empezamos esto para denunciar la especulación,

no para aprovecharnos de la gente. - Pero resulta que necesitamos dinero.

Entonces felicidades, te has convertido en Claire.

Hostia puta.

Qué fuerte lo tuyo, tía.

Buenas noches.

A mí este tío me suena.

¿La última vez que le viste fue en la calle Cendra?

Sí. En unos bajos okupados. El cabrón se nos está adelantando.

Pues iremos a hacer unas preguntitas.

Marchaos, por favor.

¿Mamá? ¿Qué pasa?

Todo está bien, Gael. Vuelve a tu habitación.

Déjame un segundo.

¿Qué queréis?

¡Hostia, Olga!

¿Qué coño haces aquí?

¿Estás bien?

Qué raro hablar a través de la reja. ¿Podemos pasar?

Echa un poco para allá.

Da igual, hablamos así.

Solo...

Solo necesito saber quién te ha dado este piso.

Quién te ha vendido las llaves.

Yo no lo sé.

De verdad.

No os puedo ayudar, lo siento. Tengo que volver.

¿Por qué me hablas como a un extraño?

Si tú y yo nos conocemos.

¿No?

No queremos problemas.

Ni a ti ni a...

Gael se llama, ¿no?

Yo lo conozco.

Me lo encuentro a veces por la mañana cuando va a clase.

Ya va solo.

¿Verdad que sí?

¿Qué dices?

- El piso... - ¿Sí?

No me lo ha vendido nadie.

Un primo me dijo que estaba vacío y me ayudaron a entrar.

Gracias.

Podrías haberle apretado más.

¿No ves que te está mintiendo?

Está encubriendo a alguien. Oye.

Enséñame las fotos de antes.

Ya sé quién es este tío. Le he visto aquí,

en el edificio de Can Mosques. - Lo conoce y lo protege.

Búscalo.

Y dile...

que quiero hablar con él. - Vale.

La paz sea con vosotros.

- Chicos, ¿habéis olvidado algo? - El partido, hermano.

- Pensaba que solo había películas. - No, hermano.

Chicos, chicos, chicos.

- Bájala, bájala. - Aquí está nuestra tele.

A ver.

Ahora solo falta la antena.

La verdad es que el piso está genial.

¡Claire!

Siempre pido aquí. No está buenísimo, pero son rápidos.

Por mí lo que sea.

No solemos pedir para llevar. - ¿No te gusta?

- Sí, sí. - Ah, no le gusta a Xavi, ¿no?

¿Eh?

- Tu pareja. Se llama Xavi, ¿no? - Sí.

Es que le llamo Vito.

De "Xavito", Vito. Es igual.

Odia la comida para llevar, así, en general.

Eso suena a relación de la uni, ¿no?

- Del instituto. - ¡Hostia!

Si es el novio del instituto, espero que, como mínimo,

tengas tres amantes.

- Ya quisiera yo. - Si quieres te paso alguno.

Tengo de todo tipo y género.

Controlas el mercado.

El de los amantes, sí.

El de parejas, no tanto.

Con la última ya tuve para una temporada.

Una temporada larga, además.

¿Qué pasó?

Lo que pasa siempre, supongo.

Que no te das cuenta, pero estás sola.

Especialmente con tíos.

A mí me gusta mi vida.

Me gusta mucho mi trabajo.

Me gusta trabajar.

Pero vives en pareja y tienes algo parecido a una familia

y piensas: "Hostia, no curres tanto que también está bien cuidarlo".

Y un día sales más pronto de trabajar para ir a buscarle a no sé dónde

y otro día llegas tarde a una entrega porque te ha convencido para salir.

Y vas cediendo para hacerlo feliz

y no sabes cómo,

pero tú lo has dado todo

y él nada.

Y ha ido subiendo y subiendo en su trabajo

porque tú te adaptabas a él.

Y tú, tan moderna y tan feminista, has cedido como una gilipollas.

Se han vuelto a olvidar la soja, tío.

David.

Hostia, mamá.

Qué susto. Podrías avisar al entrar.

Y tú podrías mirar la cisterna.

- Es verdad. - Pierde agua otra vez.

Sí, es verdad.

Ahora lo arreglo.

Helena Díaz, ¿no? Es esta de aquí.

Os hemos hecho un hueco, con lo lleno que está.

Adelante, pasad. Supongo que venís con hambre.

Mauri, aguanta los primeros de la cuatro.

El dinero.

Souhail, Mariluz está aquí, hermano.

Entra en este piso.

¡Todo el mundo fuera de los pisos!

¡Todo el mundo fuera!

¡Cierra la puerta!

¡Fuera!

FUERA RATAS

¡Puertas abiertas! ¡Jornada de puerta abiertas!

¡Todo el mundo fuera!

Ahora verás lo que pasa. El truco de la abuela.

Muy bien. Dale, dale.

Y ahora muévelo, muévelo, muévelo.

Papá, que me quemo.

¡Para abajo, joder!

Señora, que tiene aluminosis, se cae a trozos.

¡Le caerá el techo encima a la niña!

No podéis hacer esto, es ilegal.

¡Aitor, Aitor!

- ¿Qué? - ¿Queréis callar? Me cago en Dios.

Me cago en la puta.

A ver, un momento, chavales.

Tenéis razón, ¿vale?

En querer un techo para los vuestros.

Tenéis razón, pero os han engañado.

Esto no es un edificio, es una tumba.

¿No veis? ¿Se cae a trozos? ¿Cuánto habéis pagado por la llave?

Solo quieren dinero. Os toman el pelo.

A ver, estamos buscando a unos moritos, magrebíes.

¿Alguien sabe dónde están? ¿Nadie sabe nada?

No hay moros aquí.

¿No lo sabéis?

Souha?

Sí, y he llamado a la policía.

- ¿Pero vive sola? - Que sí. ¡Marchaos!

¡No podéis hacer esto!

¡Es mi casa!

Si quieres un piso, lo pagas a precio de mercado.

¿Te gusta? - ¡Souha! ¡Souha!

Papá,

hacemos otras gambas, ¿no? Para el abuelo.

¿Qué te pasa?

- Te quiero, mi amor. ¿Me oyes? - Sí.

- Eres muy importante para mí. - Y tú para mí.

- Te quiero. - ¿Estás bien?

Ve dentro, ahora voy yo.

- Pero te espero, ¿eh? - Sí, ahora voy.

Por favor.

Por favor.

Hostia puta, joder.

Ya le ha quedado claro.

¿Me entiendes?

¿No dices nada?

¡Parad!

¡Parad, por favor! ¡No ha sido él!

¿Quién ha dicho eso? ¿Qué has dicho?

Que no han sido ellos.

No me vendieron la llave.

¿Cómo que no? ¿Y quién fue?

Lo hace a través de un portal de anuncios en internet.

Contactas con él, te da un teléfono para quedar

y te vende las llaves. - Dame el número.

Dame eso.

¿Es este?

Sí.

Parad, por favor.

Ya le puedes decir a Rita que la alumna ha superado al maestro.

Están buenísimas.

Esta... Àlex, esta es buena.

Mira lo que ha escrito este. Dice:

¿Y ese fenómeno quién es?

Eso lo escribió aquel actor calvo con bigote que hizo de capellán

en La escopeta nacional.

Vino un día a cenar con una amiga y escribió eso.

Unos meses después trajo a su mujer.

No se acordaba y le enseñó lo que había escrito.

Se montó una que no veas.

No, perdona. Lo siento, es que esto es un restaurante.

Yo me encargo.

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