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Hola.
Buenos días. Tenía una cita con Cristòbal.
Sí. Un momento, por favor.
¿Sí?
Dile que pase.
Me hace ilusión que hayas venido.
Cristòbal, va, al grano. ¿Qué quieres de mí?
Siéntate, por favor. Siéntate.
Me sabe mal lo que está pasando.
Os tengo mucho cariño, sois como mi segunda casa,
pero el sistema es el que es.
Si no os ponéis de acuerdo con la jefa, os quedaréis sin nada.
Y no quiero eso.
Este local es perfecto.
Bien situado y con potencial.
TRASPASO RESTAURANTE EIXAMPLE BARCELONA
Un restaurante nuevo.
¿Sabes qué pasa, Cristòbal? Que tendrías que hablar con Claire
y que baje el alquiler de nuestro restaurante.
Ese es el problema,
que ya no es vuestro restaurante.
Deberías vender la licencia ahora que aún os pueden dar algo.
¿De verdad crees que mis padres aceptarán eso?
Tus padres tienen 70 años.
Te estoy hablando de un proyecto tuyo.
Llevas tiempo manteniendo la maquinaria, igual ya toca coger el volante.
No te voy a mentir:
A mí me interesa desbloquear la situación cuanto antes,
pero es una buena oportunidad.
Yo puedo ayudarte a que las condiciones sean más favorables para ti.
Ahora sí. Ahora te entiendo.
Tú te llevas una comisión de eso, ¿no?
Yo intento ganar dinero con mi trabajo.
Intento aprovechar las oportunidades, y tú tendrías que hacer igual.
David,
otra cosita.
Esto también es para ti.
Tenéis 30 días hasta que el desahucio se haga efectivo.
Ahí no tengo nada que ver.
Ey, ey, ey. Coge esto.
Míralo.
30 días.
SEGUNDO AVISO DE DESAHUCIO
Tenemos el certificado Passivhaus.
Es un estándar europeo con una normativa muy rigurosa
que hay que cumplir si queremos el mejor aislamiento térmico,
buena calidad del aire interior
y reducir las infiltraciones exteriores casi a cero.
Y, al contrario de lo que parece, en grandes construcciones
no supone prácticamente ningún sobrecoste.
No sé qué haces aquí.
¿A qué te refieres?
Sois un despacho de arquitectos pequeño, tipo boutique.
Para vosotros, la gente como nosotros debe ser prácticamente el diablo.
Sí, para algunos sí. Con cuernos y cola.
Para mí, un fondo de inversión.
Sin vosotros no habría edificios ecosostenibles del 22@,
ni habrían empezado las obras de La Sagrera.
Las buenas intenciones de los fondos públicos no sirven.
Necesitamos músculo.
Y vosotros canalizáis a los inversores, asumís riesgos...
Nosotros hemos trabajado mucho en el Raval.
Sabemos los retos específicos que plantea cada barrio.
Y ya os habréis encontrado alguno, ¿no?
¿Y tú?
Te he buscado en internet.
Eres la abogada del despacho.
Sí.
¿Y también la encargada de buscar nuevos clientes?
Es que creo que mi despacho está en el punto perfecto para crecer.
Quiero ser quien lo consiga.
Les quiero demostrar hasta dónde puedo llegar.
No me gusta quedarme quieta.
Pues ya somos dos.
Los del narcopiso sí que tienen clientela.
Y nosotros cada día cerramos antes, me cago en todo.
Estamos al descubierto.
Hay que pasar dinero de la otra cuenta.
- Igual podemos recortar más. - ¿Más todavía?
Mirad la calle.
Es normal que la gente pase de largo.
Hola.
- ¿Qué es eso? - Un regalo.
David, ven, ayúdame que tengo que devolver el carro rápido.
Àlex,
¿qué es eso? - Joder, cómo pesa.
- ¿Qué haces? - Ayúdame, coge de aquí.
¡Joder!
¿Qué has traído?
Ya verás.
¿Qué te parece?
- Una freidora. - Una freidora.
¿La has pagado tú?
¿Marta qué piensa del negocio este de los pisos?
¿Puedes meterte en tus asuntos, por favor?
Llévatela.
Àlex,
no me gusta que gastéis dinero en el restaurante.
Estaba entre la freidora y un Tesla, pero no tengo tan mal gusto.
Es la hostia, el último modelo.
Tiene unos filtros para ahorrar aceite y tal.
No nos viene mal.
Mamá, que no, que no nos lo podemos permitir.
Àlex la tiene que devolver.
Que no la he pagado, ha caído de un contenedor.
Pues, mira, la vendemos.
- Solo es una freidora. - ¡Que no!
Ay, David, por favor.
- Está buenísimo. - No sé cómo puedes comer, te lo juro.
Escucha, eso... ¿No lo puedes hacer tú solo?
En serio, ¿eh?
Puedes ir tú solo y yo me quedo abajo. - ¡No!
Es más rápido entre los dos.
En este tipo de trabajo...
mejor no entretenerse, ¿sabes?
Lo del narcopiso va muy lento, a ver si con eso
ahuyentamos a los okupas. - Relájate.
¿Que me relaje?
No sabes la presión que tengo y las mierdas que me como.
Tú trabajas y te vas a casa.
A mí me están apretando todo el puto día, ¿sabes?
A mí hay uno que también me aprieta.
- ¿Quién te aprieta a ti? - Se llama Cristòbal.
Pruébalo. - No, quita eso, va.
No me manches el coche.
- Aquí no, que hay reja. - ¿Cómo?
Hay una reja.
Que yo tenga que estar haciendo esto...
¿Cómo está?
El bajante este, ¿cómo está?
- Eso está tapado. - Pues lo metemos por aquí.
Pues va. ¿Sabes qué problema hay?
Tenéis miedo a mancharos las manos, por eso no nos contratan.
- Ya, ya... - Y luego, todos:
"Te necesito". Tú el primero.
Tal como está la inmigración,
que nos quitan el trabajo los putos moros.
Oye, ¿no decías que no nos podíamos entretener? Va, venga.
Acaba, coño.
Coge la bolsa.
- ¿Cómo que la coja? - Coge la bolsa, cojones.
He hablado con un colega
y estamos intentando reunir pasta
para montar una empresa de seguridad, ¿sabes?
Muy bien, muy bien.
Todo legal, eh.
Es mi sueño, ¿sabes? - Tu sueño...
Tu sueño.
El mío, ganar suficiente pasta para pirarme de este barrio
y no llamarte más. - ¿Ni por mi cumpleaños?
Cabrón.
Cuidado, cuidado. Toma, cógelo. Ayúdame.
¡Joder!
Se mueven.
Cuidado.
¡Hostia!
¡Aquí hay una! ¡Joder!
¡Me ha tocado la pierna!
¡La hija de puta!
Necesitas el padrón.
El padrón es para justificar que llevas tres años aquí.
No pasa nada porque nos da tiempo
para preparar la entrevista del informe de arraigo.
Hay una bolsa de escombros roída. ¿Qué hacemos?
Pon un par de trampas.
Voy, pero, por favor, acordaos de cerrar la ventana.
A partir de ahora te hablo catalán.
Y, sobre todo, que no diga que vive con los okupas, ¿eh?
No, porque podemos pedir el padrón sin domicilio fijo.
Merci.
Ojo, eh.
Seguro que solo de llevar la carpeta ya hablas bien catalán.
Qué cabrón...
Ahora que estás triunfando, nos podrías buscar un pisito.
Claro, hermano, así nos vamos a vivir juntos.
- Es buena idea... - Claro, hermano.
- Lo pregunto y os digo algo. - Creo que Malika te está buscando.
La casa está fatal, tiene ratas.
¿Cómo que ratas?
Anoche entraron dos así de grandes. No puedo vivir ahí con las niñas.
Compraremos raticida y lo limpiaremos todo.
No, en esa casa no se puede vivir. Ni yo ni mis hijas.
Ya devolverá el dinero. - Malika, espera.
¡Malika!
¡Malika!
RESCATAN BANCOS, DESAHUCIAN FAMILIAS
Sois unas ratas. Okupas.
Me sabe muy mal, Olga.
Es provisional.
Sí, no es nada personal.
Es solo que tú llevas menos tiempo contratada
y nos cobran menos por despedirte.
Souha llegó después que yo.
Pero Souha... solo hace algunas horas.
Y tú tendrás el paro.
¿No decíais que yo era como de la familia?
Lo sentimos mucho, de verdad.
Cuando se arregle un poco la cosa, vuelves con nosotros.
Te lo prometo.
Vaya mierda.
FUERA NARCOPISOS MANIFESTACIÓN
¿Adela?
Adela, soy Cristòbal.
Va, abre, que oigo la tele.
¡Adela!
¿No te basta con tapiar un piso hoy?
No responde.
Déjame.
Adela, soy Rafa.
¿Tienes la llave?
Claro que la tengo. Quita.
Àlex.
Ey, Rafa.
Hay que entrar al piso de Adela.
No, no, ya veo por dónde vas y no.
- Hay que aprovechar ahora. - Que no quiero problemas
con los vecinos. No lo veo.
Tendremos más problemas si entran los narcos.
¿Narcos?
O si entra algún cabronazo y empieza a cobrarle pasta
a algún pobre desgraciado por dejarle okuparlo.
Hay mucha mafia en el barrio.
Si entra Cristòbal y tapia el piso, no entrará nadie, ¿no?
Si entra Cristòbal, nos llevarán ventaja.
Que no lo veo.
Te recuerdo que esto fue idea vuestra: Toxificar sus activos, ¿no?
- Sí. - Pues ya lo tienes.
Entonces no pensaba que tendría que okupar
el piso de una señora que conozco desde los tres años.
Y que se acaba de morir.
Que no, que no lo veo claro.
No es decente.
A veces las cosas no son como nos gustaría.
Rafa, me tengo que ir a trabajar. Que no.
Vale la pena continuar. Estás ayudando a mucha gente.
Lo que estamos haciendo es importante para cambiar las cosas.
Yo también apreciaba a Adela, pero...
Hay que hacerlo hoy.
Venga, baja.
Esperamos que pasen estos.
Mierda, no puedo.
Probamos la otra.
Tranquilo.
Joder...
Eh, mira.
Aquí, si sacamos cosas, caben dos camas.
Joder.
Es flipante, qué pena.
Media vida cuidando de una inquilina de renta antigua,
cobrándole dos duros porque sabes que no puede pagar más
y el día de su entierro vienen estos cabrones
y hacen esto.
Son unos animales,
no respetan ni a los muertos.
¿Has pensado lo que te dije?
No.
No, Cristòbal, aún no.
El tiempo se acaba.
Va, larguémonos de aquí.
Vamos al 049 a tapiar.
Va, que tenemos faena.
Àlex, ¿podemos hablar?
Espera, es mi hermano.
¿Qué?
No podíais esperar, ¿no? ¿En serio no os podíais esperar?
¿Cuánto quedaba para el desahucio?
30 días, ¿no?
No he puesto yo la fecha.
¿Te gustaría que tiraran los recuerdos de toda tu vida al morir?
¿Verdad que no?
Quiero a los okupas fuera.
Nuestros vecinos tienen miedo. - Nuestros vecinos.
- Sí, sí. - ¿Quién?
¿Anselm y Mercè, sólo dos pisos? - Sí.
Porque las cuatro familias paquistaníes también son vecinos,
aunque no te guste. - Yo no he dicho eso.
Por no hablar de Malika,
que, mira, la han tapiado.
Así acabaremos todos si no hacemos nada, tapiados.
¿Preferías que el piso de Adela acabara así?
O que entraran los narcos. Igual lo preferías, no sé.
¿No te parece raro que justo ahora aparezca el narcopiso?
Cuando el fondo compra el edificio, pum.
Uy, uy, uy, Àlex...
¿Qué dices?
- ¿Qué digo? - Eso son películas tuyas.
No, no me juzgues. Piénsalo un poco.
Piénsalo. ¿El fondo qué quiere?
- ¿Qué quiere? - Quitarse de encima a los vecinos.
Sea como sea.
Reformar el edificio y alquilar los pisos a precio de guiri.
Y forrarse de pasta.
Pues ya está, hombre, se acabó. - Àlex, ¿sabes qué creo?
Que se te está yendo la olla.
Ya hemos pasado por esto. Sabemos cómo acaba. ¿O no?
Esta mierda te meterá en el pozo otra vez.
Que vaya bien.
¿Qué? ¿Vamos?
Su puta madre.
Igual cubre parte el seguro.
¿Cuánto tardarán en arreglarlo?
No sé. Dicen que han encontrado seis pisos con la luz pinchada.
Estos okupas de los cojones solo dan problemas, mamá.
Lo del piso de Adela no tiene nombre.
Joder, este pescado en unas horas no vale nada.
¿Cuántas reservas hay hoy?
Vienen los del casal a cenar. Tres mesas.
¿Quieres cocinar? ¿Sin electricidad?
No estamos para perder clientes.
Hay horno y fogones, podemos hacer pescado a la plancha.
- Podríamos hacer una salsa de... - No, no, no.
Salsa Strogonoff, Oporto...
Y ya está.
Va, chicos, en marcha. No nos encantemos, venga.
Venga, va.
Venga.
Lluís, ¿estáis abiertos?
Martí, ¿qué tal? Claro. Pasa, chato.
Aquí no nos para nada.
Adelante.
Donde quieras. ¿Vienes solo? - ¿Aquí está bien?
- Sí, perfecto. ¿Vienes solo? - Sí, sin mi mujer.
¿Y tu mujer?
- Se ha ido con unas amigas. - Muy bien. ¿Qué tal todo?
Muy bien.
Por aquí ya lo ves.
Can Moscas en la fosca.
- Muy buena esa. - Me he vuelto poeta como tú.
Souhail, ¿me cortas un pimiento amarillo a tiras, a la juliana?
Sí.
Regi, contrólame los dos arroces al horno.
Necesito tres entrecots y dos filetes para la tres.
La madre que los parió. Hay que sacar pescado, David.
- ¿Cómo? - Hay que sacar el pescado.
Hago lo que puedo.
Qué especial era Adela.
Madre mía, qué carácter tenía.
Aún me acuerdo de cuando nos contaba
que levantaron barricadas con los adoquines de esta calle.
Perdonad la tardanza.
Hola. Se me ha pasado deciros que la sugerencia de hoy es el rape.
Buenísimo.
- Por Adela. - Por Adela.
Amor, déjalo estar. Ya lo hago yo, que estás cansado.
Que no... Ya lo acabo yo, no te preocupes.
Es ella.
- ¿Quién? ¿Claire? - Sí.
- Cógelo, ¿no? - Sí, sí, sí.
¿Claire?
Marta, perdona las horas.
No, tranquila, yo también estoy trabajando.
Escucha, le he estado dando vueltas al tema
y he pensado que podríamos darle una oportunidad a tu propuesta.
Qué bien, genial.
¿Y qué has pensado?
No te puedo dar detalles de momento.
Tendríamos que firmar un NDA, como sabrás.
¿Ni una pistita?
Mira, serían tres fincas.
Son dos en la calle Hospital...
y una en Carretes.
Vale, genial.
¿Y cuál es el siguiente paso?
Prepara un porfolio. Ayúdame a venderos.
Vale, perfecto, sin problema. Ahora mismo me pongo.
Venga, nos vemos pronto para cerrarlo. Buenas noches, Marta.
Buenas noches.
¿Qué?
- Quiere darnos el proyecto. - Hostia.
A ver, ahora tengo que convencer a Jaime y a todos, pero...
pero, vaya, no creo que haya problema.
¿Y crees de verdad que podréis pararlo?
A ver, eh...
Si gestionamos el edificio de Can Mosques,
les puedo poner palos en las ruedas. Podemos ganar tiempo.
Incluso hacer que se echen atrás.
¿Estás bien, tú?
Sí.
Te quiero.
¡Fuera las drogas de nuestro barrio!
¡Fuera las drogas...!
Lo de siempre, ¿no? Carne para el fricandó.
Eh... No, no, no, no.
Mejor ponme babilla de ternera. Unos tres kilos.
Vale.
¿Y eso? ¿El jefe te quiere controlar o qué?
Las cámaras.
Sí, está complicada la cosa. - Sí.
Si me dices cuánto es, me cobro yo. - Por fa.
39,50...
¿Tu jefe no te dirá nada?
- Hola. - Hola.
Perdona, ¿eh?
Siempre llego tarde a todas partes. Qué desastre.
- Tranquila. - ¿Cómo estás?
- Muy bien. - ¿Sí?
- Sí, ¿y tú? - Muy bien.
¿Llevas mucho esperando? - Un ratito.
Un ratito, ¿no? Ay, qué mal me sabe.
Espero que no te importe, pero he avanzado un poco de faena
y he echado un ojo a los edificios que dijiste.
Y la de la calle Carretes... - Que ya sé que eres muy trabajadora.
Relájate, que ya tienes mi voto de confianza, ya está.
- Sí, ¿eh? - Sí.
Vale.
Es más, iba a decirte que mis jefes han dado el visto bueno
y que el contrato está aceptado. Oficialmente trabajamos juntas.
¡Genial!
Y por Carretes no te preocupes, saldrá adelante sí o sí.
Tienen licencia de restaurante, que están muy cotizadas
y haremos un hotel.
¿Un hotel?
Pero ya lo hablaremos otro día.
No te he citado en un bar para hacer planos y números.
Yo necesito desconectar un puto segundo, tía.
¿Nos tomamos una birra para empezar? - Claro.
Perdona,
¿nos pones dos cervezas, por favor?
¿Y qué? ¿Conocías este sitio? - No, no.
- ¿Vives aquí, en el barrio? - Sí, cerca.
¿Y vives sola o...?
No, en pareja.
Sí, y una niña.
Ostras, pues sí que eres ambiciosa, sí.
Sí.
Gracias.
Muy bien, aquí están.
Una por aquí y la otra por aquí. Que aproveche.
¿Le ponemos alfombra roja también?
No, le ponemos un plato en la mesa y ya está.
- Pues pídele que te deje una reseña. - Tenemos derecho de admisión.
- Y si no se levanta de la mesa, ¿qué? - Llamamos a la policía.
Es cuestión de dignidad.
Derecho de admisión no implica echar a cualquiera.
Es un criminal.
También hemos servido a algunos políticos.
- Que no. Le voy a decir que se vaya. - ¡Àlex!
- ¿Qué pasa? - ¿No ves que es lo que quieren?
Estará encantado de que salgas a intentar partirle la cara.
Aunque te diviertan mucho tus peliculitas,
esto es un restaurante.
Que coma, que pague y que se vaya.
Y punto. - Y punto. Muy bien, como quieras.
Parece que sea solo tu restaurante.
Va, chicos.
Ey.
Ey, amor. ¿Qué haces despierta?
Rita se ha ido a dormir a casa de Nisrin.
Siéntate.
¿Qué pasa?
A ver...
Claire quiere construir en Can Mosques un hotel con restaurante.
Por eso nos ha puesto un alquiler tan abusivo.
No quiere el dinero,
lo que quiere es vuestra licencia.
Ya, y... Pero están los okupas, ¿no?
Se ha acabado. Tenemos que pararlos.
Porque no es un proyecto de vivienda como los demás.
No se echarán atrás por un problema así. Si quieren un hotel,
nos echarán, cueste lo que cueste.
¿Y las deficiencias estructurales estas que decías tú...?
Pues derribarán el edificio y harán otro nuevo.
Qué va.
¿Me estás diciendo que todo esto no ha servido de nada?
No.
¿Y eso Cristòbal lo sabía?
Eso ya no importa.
Hostia, hijo de puta, seguro que lo sabía.
Estoy seguro de que lo sabía.
Creo que Claire está asumiendo que no firmaréis.
Que no tenéis dinero para afrontar el alquiler.
Amor, por favor, dame un momento.
TRASPASO RESTAURANTE EIXAMPLE BARCELONA
Regi, una ensalada.
Esto no puede pasar ahora.
Ponme una ensalada.
Tres patatas para guarnición.
Mamá, pásame un trapo, por fa.
Mamá, un trapo. - Toma.
Faltaban unos mejillones, ¿no? ¡Lluís!
Faltan tres de mejillones y uno de chipirones.
¿Hay alcachofas? ¿Quedan?
No, joder.
Va.
Regi, guarnición, toma.
Cógelo. - Mamá.
- ¿Qué? - No grites. Toma.
Mamá, toma. - ¡Voy!
Entrecot marchando.
Mejillones.
¡Regi!
Va, que no llegamos.
¡El segundo de la cinco!
- Vale. Una butifarra faltaba, ¿no? - Sí.
Voy.
¿Al final cómo queda lo de las manos?
Las manos las respetan, pero cambian las condiciones.
Sí, una mano para cuatro cruceros. Un equipo trabaja y los otros a casa.
En Valencia no van por contenedores.
Estamos negociando, dadnos unos días.
Y si la cosa no funciona, nos volvemos a reunir.
¿Nos representas a nosotros o a ellos?
Estamos fuertes, negociando bien, por favor.
Esperad un poco.
También lo estábamos cuando modernizaron el puerto
y se perdieron puestos.
¡Quien quiera huelga que levante la mano!
¡Yo!
Ahora no, de verdad.
Confiad en nosotros.
Si en unos días vemos que la cosa no funciona,
seré la primera en declarar la huelga,
pero ahora hay que esperar.
Joder, tío, anda que...
Àlex.
¿Qué haces aquí?
Joder, me cago en la puta. Ahora este, lo que faltaba.
¿Nos dejas un momento? Tengo que hablar con mi hermano.
- ¿Qué pasa, Banana? - Ey, David.
¿Qué pasa, tío?
Vale.
- Vale, ¿qué? - Que sí,
que estoy cansado, que tenías razón.
Lo quemamos todo o hacemos lo que tú quieras. ¿Qué hacemos?
No tengo ni idea.
No lo sé.
- Te has rendido, así. - No me he rendido.
Pero el puto fondo no quiere reformar pisos.
Ahora resulta que no quieren reformar ni alquilar,
sino un puto hotel con restaurante.
Vaya puta mierda, tío.
Y llevo haciendo el canelo no sé cuánto tiempo
con okupaciones que no los van a frenar, para nada.
Así que no sé qué hay que hacer.
Bienvenida sea tu iluminación, pero resulta que tu hermano
no sabe qué hacer. - Àlex, por favor, para.
Para, por favor, para.
Te he entendido.
¿Y ahora qué hacemos?
Marta dice que firmar el nuevo alquiler.
¿Con qué dinero?
Quebraríamos en dos meses. No has mirado la contabilidad, ¿no?
¿Has visto el barrio?
Hemos bajado un 40 % de facturación.
- Necesitamos ganar tiempo, ¿vale? - ¿Tiempo para qué?
Marta quiere convertir Can Mosques
en local emblemático y eso nos permitiría negociar,
o no sé qué pollas.
Y mientras, ¿cómo pagamos el alquiler?
¿Y cuánto tiempo hay que ganar?
Bienvenidos a Barcelona.
Vamos a hacer una excursión desde el mar.
Navegaremos por la costa,
viendo las preciosas playas de la Barceloneta
y sus restaurantes, y atracaremos en la marina...
...de nuestros barrios!
¡No nos echarán de nuestros barrios!
¡No nos echarán de nuestros barrios!
¡Que den la cara!
¡Que den la cara!
NARCOS FUERA
BASTA DE NARCOPISOS
¡Hijos de puta!
Qué pena que no hayan venido vuestros padres.
No vale la pena molestarles por esto.
Ya te dijimos que lo firmarían Àlex y David, ¿no?
- Sí, sí, sí. No hay problema. - Un momento.
Aquí pone que el contrato será de dos años.
- Las condiciones han cambiado. - Habíamos dicho diez años.
Disculpa.
Siempre podéis no firmar. La decisión es vuestra.
Gracias.
Estoy muy contento de que sigáis siendo inquilinos nuestros.
Cualquier cosa que haga falta, ya sabes.
Ni una palabra a papá y mamá.
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