Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Dale más velocidad, Goro.
Nos persiguen.
Vamos al máximo.
No debimos entrar en el espacio de Venus.
¿Y de qué otro modo podíamos transmitirle el mensaje a Lombard?
Eran órdenes.
Acorta la distancia.
Vamos a probar el látigo electrónico.
Esas malditas venusinas tienen aparatos más veloces...
50 chiquotazos a cada uno les harán a repetirse de haberse acercado a Venus.
Sus leyes les prohíben matar.
Pero las nuestras no.
¡Dispárales una andanada de carga ultra!
Esos marcianos de veras son tontos.
Siempre desperdician sus disparos de carga ultra.
Y todavía no se convencen de que somos inmunes a todas sus armas.
Esto les servirá de elección.
¡Dispara!
¡Dispárales!
Nave Y alfa omega 84 informando.
Teniente X7 al mando.
¿Cambio?
Diga, teniente.
Castigamos a cada tripulante con 50 latigazos.
Bien hecho.
Esos marcianos.
Interceptamos mensaje que dirigieron a Lombard.
¿Otra vez se ha metido a revoltoso?
Sí.
Y es preciso que se presenten ustedes
inmediatamente en el palacio flotante de gobierno.
Entendido.
Hemos interceptado un mensaje en el cual los marcianos te ofrecen su apoyo.
Eso es alta traición a nuestro planeta.
¿Qué alegas en tu defensa, Lombard?
Yo no he pedido ayuda a los marcianos.
Además, según nuestras leyes, cada venucino o venucina
tiene que comportarse conforme a su conciencia.
Y yo creo que hago bien en pedir que volvamos a ser
los hombres los que gobernemos en nuestro planeta.
Te pido que reflexiones, Lombard.
¿Quieres destruir nuestra civilización?
¿Quieres hacernos volver a los tiempos bárbaros de la era atómica?
¿Cómo estaba Venus cuando ustedes los hombres gobernaban?
Nuestro pobre planeta dividido en pequeños países.
Fronteras, ejércitos para defenderlas.
Cárceles contrabandistas.
Dictaduras, guerras inútiles.
¿Se imaginas nuestro mundo otra vez conjuntas en la cumbre?
No.
Gracias a nosotras, las mujeres y a nuestro gobierno todo eso desapareció en Venus.
Vivimos en paz, en armonía.
Y no hay odios, ni miseria, ni dolor.
Eso es verdad.
Pero tampoco hay alegría, ni risas.
Ni música, ni danza, ni canto.
En Venus ya no hay lágrimas, pero en cambio hay tedio y aburrimiento.
Los venucinos no podemos seguir así.
Si para el día 10 no se convoca elecciones generales en las que todos los candidatos
sean varones, los hombres nos declaramos en huelga de brazos caídos.
Dejamos de trabajar y ya no damos el gasto.
He dicho.
¿Vas a acceder a la demanda del Lombard?
De ninguna manera.
Tengo un plan.
Vamos a traer de otro planeta, hombres que les hagan la competencia a los nuestros.
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¿Y quién nos va a traer?
Teniente X7, Sargento X8, que se presenten.
A la orden, a la orden.
Van ustedes a traer de muestra dos hombres del planeta Tierra.
Si dan buen resultado, mandaremos por más y en grandes cantidades.
Bautidos... casi... enamorados.
Qué bueno, con los casos que están en Venus.
Por eso mismo.
Pero tienen que reunir las siguientes características.
Alegres que sepan reír, llorar y cantar.
Nobles de corazón, valientes y sufridos.
Capaces de aguantar los golpes y a sus mujeres se les ocurre pegarles.
Trabajadores y que den el gasto puntualmente.
Ah, y un poquito tontos.
Porque ya estamos cansados en Venus de que los bebés nazcan sabiendo álgebra.
¡Y no te rasques, calisco!
¡Qué bonitos ojos tiene!
¡Debajo de saldo seca!
¡Debajo de saldo seca!
¡Qué bonitos ojos tiene!
Ellos me quieren mirar Pero si tú no los dejas Pero si tú
no los dejas Ni siquiera parpadear ¡Entra en el pelado!
¿El pelado eres tú?
Malagueña salerosa Besar tú
¡Lavios quisiera!
Besar tus labios quisiera Malagueña salerosa Y decirte bien hermosa ¡Que eres
linda y hechicera!
¡Que eres linda y hechicera!
Con el candor de una rosa Con el candor de una rosa Lo que sea su.
..
¡Leño estimado!
¿No quiere usted cooperar para el fomento del arte?
Con mucho gusto.
Tome.
Destornude.
¡Ay!
¿Otra vez?
¡Ay!
¡Ay!
Esto es...
¡Vamos a ser riquísimos!
¡Ay!
¡El gordito es ingenuo!
¡Ahora yo!
¡Ándale!
¡Ay!
¡Es mío!
¡Más fuerte!
¡Ay!
¡Es mío!
¡Abusado!
¡Ya me descompuse!
¡Ahora sí!
¡Ay!
¡Ni modo, mano!
¡Ni modo, mano!
¡Abusado!
¡Esto es un gringo!
¡Yo le hablo!
¿Sabes hablar inglés?
¡Seguro que sí!
¡Pues ándale!
¡Pues ándale!
¡Vámonos!
Eh... Tú dí... Eh... tú dí... Eh... tú dí... Tú díle algo.
¿Pero no que hablabas inglés?
¡Oh, sí!
¡Ey!
¡Tienes que gastar $10!
¡Ay!
¡Mira!
Se hace como que no entiende para anudar.
Lo que pasa es que no te entiende.
¿Qué se me hace que me estás tomando el pelo?
¡Ja!
¡Mira!
Eh... ¡Con el mariach!
¡Fíjese!
¡El mariach!
Y tú asotado con la cantación para ti.
En la cancion.
Y tú pagado.
¿Cómo se dice 10 en inglés?
Ten.
No, pero si yo que me den, ¿no tú?
Ten quiere decir diez, diez quiere decir ten.
¡Oh!
Y tú pagado.
Ten...
En la cancion, 10 $10.
Ya ves cómo sí me entendió.
Está borracho.
¿Quién está borracho?
Rubik's djordj.
¿Cómo dice que dijo?
Que pierde el tiempo si quiere que le voy a dar un centavo.
Ándale, señor.
No sea mala gente.
Si no, ¿con qué van a comer mis catorce hijos?
¡Ay!
Vienes a cantar o a presumir.
Es soltero.
Pero sí déjanos algo.
Si no, ¿cómo vamos a pagar el gasto de la pensión?
¡Y es de los que dan el gasto!
¿Y a mí qué me importa?
¿Ah, qué le importa?
¿Entonces cantamos de balde?
Y fueron ocho canciones.
Yo no les pedí que cantaran.
Ah, pero bien que las oyó.
¿Por qué no se tapó las orejotas?
Bueno, ya está bien.
El señor tiene razón.
Él no pidió que cantáramos.
Además, yo acabo de llegar.
¿Y nosotros qué culpa tenemos que acabe de llegar?
¿Qué no puede hacer?
¿Un esfuerzo y levantarse más temprano?
¡Que te calles!
¿Qué no ves que el señor se está enfadando?
¡Ay, sí, Chuz!
Mira, mira que se va a morir de su susto tú.
¿Ya ves?
¿Y ahora quién me paga mis cuerdas?
Ah, no.
Esto sí que no lo voy a permitir.
Dale una lección al catrín este.
Dos y dos, cuatro, cuatro y dos, seis y dos.
¡Que le pegues!
De pegarle.
Arráncate, chiquito.
No se arranca.
Pues dile que se salga para afuera si es tan macho.
Oiga, ¿usted conoce al señor Carranza?
¿Carranza?
¿Cuál Carranza?
El que le pegue en la panza.
¡Ay!
¿Ya ves?
Me dice que si conoce al señor Carranza, ¿cuál Carranza?
El que te pegue en la panza.
Pero, ¿cómo serás tonto?
Ahora tú vas y le dices que si conoce a Teresa.
¿Cuál Teresa?
Que te pegue en la cabeza.
Y le pego a él.
¡Exactamente!
¿monsieur Carranza?
...
¡Que sé más que lo secreto del ℕ 2 1 !!!!!!
y más que lo pretende Hugста.
Para países de disappears... ... ... ..
... ... ... ... ..
... ... ... ... ... ¿Cuál Carranza?
El que le pegue en la panza.
¡Ay!
A ver, me volví a decirte lo de Carranza que le pegue en la Teresa.
Sí, pero ¿cómo serás tonto?
Mira, de plano vas y le echas un buche de tequila.
¿Cómo?
Así, mira.
¡Ay!
Y le echo yo hacia él.
¡No ha usado!
¿Qué se le ofrece?
Péreme tantito.
¡No se deja!
Pues porque eres muy tonto.
Mira, mejor tíralo el vaso.
¿Cómo?
¡Así!
Eso sí.
Échale.
Échale tequila.
¡Ausado!
¿Y ahora son?
Pero si ni tengo reloj.
Mmm.
Te digo que no se deja.
Mira, mejor agárralo de sorpresa.
Mira, le echas...
...cerveza.
¿Pero cómo?
En la bolsa del saco.
Te acercas espacito sin que te vea.
Y se le echas así.
Mejor lo digo lo de Teresa.
Ya me la aprendí.
¡Eso sí no falla!
¡Ándale!
Pero no se lo vais a decir, ¿eh?
No, hombre.
Es muy tramposo, no se deja.
Y además de tramposo, es miedoso.
¿Por qué dice que soy miedoso?
Porque no se quiere pelear con mi amigo.
O que no me gusta abusar de los débiles.
Pero ya que insiste.
¡Claro que insiste!
¡Entra, le capulino!
¡Ya vas!
¡No!
¡Y mira qué bien aguanta los golpes!
¿Le seguimos pegando?
¿O lo dejamos ir?
Box, judo y lucha libre.
Precisamente lo que necesitamos para ponernos bien fuertes.
¿Yo para qué?
¡Yo ya estoy!
¡Toca aquel riel!
¿Cuál riel?
¿Cuál riel?
¡Puro jamón!
Ándale que tenemos que ponernos fuertes.
Bueno, ¿y eso para qué?
¿Cómo que para qué?
Para ir a romperle las narices al fulano que nos pegó anoche.
No, yo no voy.
¿Por qué?
Porque ya lo perdoné.
¿Ya ves cómo tiene buen corazón?
¿Ves lo que yo veo?
¿Qué cosa?
Las muchachas de... ¿Y decirte?
¿Cuál decirte?
Iredi... Te niña hermosa.
¿Ya estás viendo visiones?
Mejor vámonos, Manu.
No, ándale que vámonos.
¿Qué no comprendes que si trabajamos aquí de jardineros...
aparte de que nos enseñen a defendernos... nos van a dar... ...de comer.
De comer.
¡De comer!
¡Vámonos!
Pero pa' dentro.
Ándale.
Con permiso.
Un momento.
¿No vienen por el trabajo?
Este... venimos para que nos dé casa y comida.
Naturalmente.
Eso es parte de su sueldo.
Sí... sí digo, no.
Bueno, es que como nosotros no sabíamos que usted...
Bueno, si es por lo de anoche, no se preocupen.
Lo que menos tengo es el rincoroso.
¡Ay!
Oye, este... ¡Qué poca ropa, chiquito!
¿Ya, hombre?
Está bien.
Quedan ustedes aceptados.
Solo quiero saber por qué motivo cambian de profesión.
¿Porque queremos aprender a pelear?
¿Para romperle a usted las narices?
No es cierto.
Queremos aprovechar para hacer algún deporte,
ponernos fuertes, pero no para pegarla, señor.
¡Ay, qué mentiroso eres!
¡Di la verdad!
¡No le tengas miedo!
¡Ya cállate!
¿Y por qué de callarme vaya?
Si yo no quería, yo te decía vámonos, pero tú tercon
que deberíamos de romperle las narices al señor.
¡No es cierto!
¡Ay, como eres!
¡No lo niegues!
¿Para qué lo niegas?
Sí, no tengas miedo.
Porque a mí me gustaría mucho que se pusieran
fuertes para que algún día me rompieran las narices.
Para eso pueden usar el gimnasio unas noches.
¡Y ahora, a trabajar!
Mejor lo dejamos para otro día.
¿Qué te pasa, Manu?
¡La pipi!
¡La pipi!
¡Entra!
¡La pipi!
¡La pipi!
En vez de hacer tantas tonterías, ¡ayúdame!
Esto... no sirve.
Se acaba con la pala.
¡Ahí está!
¡Ay!
¿Y ahora qué traes?
Sí, ¿qué traes?
¿Para qué me pegas?
Ya no te hagas payaso, voy a trabajar.
¡Ay, mamacita!
¿No te da vergüenza?
¡Qué cochino!
¿Tú puedes tirar la tierra en otro lugar que no sea precisamente encima de mí?
Pues hazme cancha.
¡Toda la cancha que quieras!
Pero será posible.
Ni siquiera sabes agarrar una pala.
Bueno, cada quien mata sus pulgas como quiere, ¿no?
Últimadamente es igual.
¡Ey!
¿Qué significa esto?
¿Qué están haciendo?
¿Cómo me dijiste que se agarra la pala?
La pala se agarra... así.
¡Mírate!
Dígame usted, patróncito.
¡Ay!
¡Malditas venusinas!
¡Cómo se atreven a intervenir en la Tierra!
¡Ese planeta es un satélite de Marte!
Así es, gran señor de Marte.
Pero mire vuestra excelencia la paliza que
nos costó transmitirle el mensaje a Lombard.
¡Qué fuerte pegan las condenadas!
¡Ahora yo les voy a dar a ustedes la oportunidad para vengarse!
¡Con ellas no podemos, excelencia!
¡Con ellas no!
¡Pero van a buscar dos hombres a la Tierra!
¡Pues bien!
¡A esos dos!
¡Ustedes nos van a hacer polvo!
¡Toma el generador de energía!
¡Esto te dará 250 mulas de fuerza bruta!
Así es, gran nidá.
¡Prende la luz!
Dame la llave del gimnasio.
¿Y dónde está?
¿Cómo dónde está?
Donde están todas las llaves.
¡Oh!
Dame la llave.
¡Qué has hecho, pedazo de...!
¡Ah!
Ahora sí, me insultas después de que te obedezco y en vez de una te traigo muchas.
¿Y ahora cómo vamos a saber cuál es la llave del gimnasio?
Ah, pues sí, ¿verdad?
¿Qué tal?
Con, con.
Con, con.
Con, con permiso.
Yo vi.
¡Virus!
¿Qué quieres?
¡Virus!
¿Qué quieres?
¿Y para qué diablos quieres ahora el guitarrón?
No te entiendo.
Estás loco.
¿Y ahora qué buscas?
¡A las muchachas!
¡Aquí estaban!
Eso ya no es debilidad.
¿Qué se me hace que tú te andas emborrachando?
Ven acá.
Sóplame un ojo.
No tienes aliento alcohólico.
Seguramente sigues débil.
Eso sí.
Otra vez estás viendo a las muchachas.
Tú estás sonámbulo.
A ver si con esto se te quita.
¿Qué estás viendo?
Dos muchachas.
¡Borracho!
Hola.
¿Qué hubo?
¿Qué hubo?
¿Qué hubo?
Permítanme presentarnos.
Mi amigo es... ¡Biuta!
Y yo soy... ¡Cabulinas!
Yo me llamo Laúd.
Y yo Rauna.
Pero para mayor facilidad... llámame X7.
Y a mí X8.
¡Qué bonitos nombres!
¿Las invita al cine, vamos?
Quédelos.
Usted no pierde el tiempo.
Time is money, you know.
¿Has visto, Laura?
¡Qué lindos son estos terrícolas!
Ellos nos invitan.
Con el trabajo te cuesta que en Venus un hombre acepte una invitación.
¿Y por qué?
Porque allá los hombres están muy escasos.
¡Pues vámonos a Venus!
¿Cómo dijo?
¿Dónde queda eso?
¿Cómo?
¿No sabes?
En el sistema planetario de la estrella Sol.
Es el planeta Venus.
Somos vecinos de ustedes, los del planeta Tierra.
Qué cerca, ¿verdad?
Oigan, vecinitas.
¿No me dan el número de su teléfono?
¿Teléfono?
No tenemos teléfono.
¡Qué atrasadas!
Pero en el viciógrafo nos encuentran en la onda gama Ro21 o en T mu sigma 17.
No se les olvida, ¿verdad?
No, ¿cómo se nos va a olvidar?
Bueno, ¿y dónde fue el baile?
¿Baile?
¿Pues qué no vienen de un baile de fachas?
¿Fachas?
Mi amigo quiere decir un baile de disfraces.
¡Oh, no!
Esta es nuestra ropa de servicio.
Yo soy la teniente X7.
Y yo la sargento X8.
Nunca me iba a imaginar que me iba a gustar tanto a un sargento.
¿Son militares y andan vestidas así?
Claro, es el uniforme oficial de nuestro planeta.
Del planeta Venus.
¡Ah, sí, ya sé!
Ustedes son paisanas de la Venus de Milo.
Solo que con un poquito más de ropa y sus bracitos.
Pero es posible que no me entiendas.
Venimos del planeta Venus.
¿Qué no estudiaste los planetas en la escuela?
Ah, sí.
Claro que sí los estudié.
Y yo también.
¡Qué imaginación de muchachas!
Ah, qué chistositas, ¿verdad?
Pero no se queden ahí paradas.
Siéntense.
Pero aquí no cabemos los cuatro.
¡Ahí hay lugar!
¡Con mucho gusto!
¿Por qué no vienen?
¿Qué pasa?
¡Vengan!
Siéntense.
Aquí hay lugar.
Muchas gracias.
No estoy cansado.
Yo creo que mejor me voy.
Y yo, yo.
Y yo, yo.
Yo, yo, yo también.
Fue mucho para ellos.
¿Nos asustamos?
¡Qué decepción!
Yo los creí valientes.
Los hombres de Venus se van a reír de nosotras.
Pero es que ellos nos creen seres sobrenaturales.
No son cobardes.
Tenemos que ganarnos su confianza.
¿Cómo?
Por lo pronto, ¡dejándolos salir!
¿Por qué no desinmovilizas al tuyo?
Se me ocurrió una idea.
Vamos a sernos invisibles y observar lo que hacen.
¿Ya se fueron?
Te estoy hablando.
¿Y ahora tú qué traes?
Si no te conociera, ahorita se te van a quitar las ganas de andarte haciendo payaso.
¿Viste?
¡Le quería pegar!
¿Queriéndome pegar a mí?
Pues ponle.
¿Qué le pasa?
Hazte a un lado y verás.
¡No!
¡No lo va a matar!
¡Nada más lo va a despertar!
¿Con esto?
¡Sí, fíjate!
¿Quién te pegó?
Sí, ¿quién te pegó, verdad?
Después de que te defiendo todavía...
En final de cuentas me alegro para que se te quita
andarte haciendo payaso, que no me puedo mover.
Si el que no se podía mover eras tú.
¿Y las muchachas?
¿Cuáles muchachas?
Yo creo que estamos viendo visiones de pura debilidad.
Ándale, vamos al gimnasio.
Ahora enciende la luz.
¡Pero no me empujes, vaya!
¿Ya encontraste dónde se enciende la luz?
¡Apa, preguntitas que me haces!
Si lo hubiera encontrado ya lo hubiera encendido.
¡No!
Pues ya era tiempo de que supieras dónde está.
Sí, pero parece que todas las noches me la cambian.
Lo que cambia de lugar es tu cabezota.
¡Ay, mi cabeza!
¡Esa siempre la traigo pegada a los hombros!
¡Mira cómo la toco!
¿Qué pasó, Capulina?
¿Por qué volviste a apagar la luz?
¿Capulina, me estás oyendo?
¡Capulina!
¡No te hagas pared su contesta!
¡Capulina!
¿Por qué apagaste otra vez la luz?
Porque estoy viendo visiones.
¡Estás loco!
Eso sí, todo lo que quieras.
¡Pero no me dejes!
¡Pues ven acá!
¿A dónde voy?
¿Recuerden tú?
Bueno, vamos los dos, pero hablando para guiarnos.
¿Y qué digo?
Cualquier cosa.
¡Canto una canción!
¡La, la, la!
¡La, la, la!
¿Y ahora por qué me empujas?
Ya te dije que como me vuelve...
¡Ay!
Vente, vamos por acá.
No, mejor por acá.
Te digo que por acá.
No, no, no, no, no, no, no.
¡Aquí está!
¡Aquí está!
¡Aquí está!
¡Ay, mamacita!
¡Ay, mamacita!
¡No, no, no!
¡Por favor!
¡Monstruito, por favor!
¡Te queremos con todo el mundo!
¡No, no, no!
¡No, no!
¡Párense!
¡Vámonos!
¡Allá!
¡Vámonos!
¡No, no, no, monstruito!
Ya no puede hacerles nada.
¡Lo salvó la campana!
Si tardan ustedes tantito más... ¡Me lo sueno!
¡Charro, charro!
No te asustes.
El marciano está paralizado.
¿El qué?
El marciano es un habitante de Marte.
Yo tenía un tío que se llamaba Marciano... le decíamos Chano, pero era de Iztapalapa.
¿De Marte?
¡Ay, de Iztapalapa!
Era muy feo, pero no como este.
¡Ay!
Bueno, ¿y por qué caminaba tan despacito?
Para los habitantes de Marte... la atmósfera de la tierra es tan espesa...
como para ustedes y nosotras el agua.
Pero ya no puede moverse.
¿De veras no?
Esta pistola lo inmoviliza todo.
Ven acá.
Tire esa clava al aire.
¿Esta?
Sí.
¡Ay, caray!
¡Ay!
¡Ay, por tantititito!
Así no.
Pégale duro como se merece.
¡Ay, ay, ay!
Ah, pero ¿cómo serás tonto?
¡Le pegaste en el broche!
No es cierto, lo que pasa es que es de acero.
No, mira, vas a ver.
Bueno, me lo pongo.
Oye, Capulina.
Ven.
¡Pérame tantito!
¡No le pegues!
¡Lo vas a matar y no estarás bien!
Las leyes prohíben la pena de muerte.
Bueno, no es para tanto.
Soy fuerte, pero... Mira.
¿Quieres que eso se quede allá arriba para siempre?
Fíjate cómo se desparaliza.
¡No se toque!
¡No se toque!
¡Nosotros lo curamos!
Apa desparalizadita que te botaste.
¿Y cómo se maneja eso?
Dame el martillo.
Tómanlo.
Fíjate bien, ¿eh?
Vas a disparar cuando esté en el aire, ¿correcto?
¡Dispara!
¿Y ahora cómo lo bajo?
Lo mueves para acá...
y luego disparas.
¡Ya deja de jugar!
¡No me grites!
¡Que no, que te voy a quitar lápiz!
¿Qué hiciste con mi amiga?
Yo nada más le hice así y...
¿Qué haces, Capolina?
No me regañes porque te paralizo.
¡A mí no me vas a...
Ay, mamacita linda.
¿Y ahora cómo le hago?
Raunita, háblame, por favor.
Ya sabes que yo te quiero mucho.
Mira.
Esto ya me está gustando.
Mejor la de ese engarroto.
No, pero con esta no, porque a lo mejor se le acaba la carga.
Ay, cuatico, ahorita también te paralicé.
¿Qué pasó?
¿Me pegó el marciano?
No, sí se está parado.
Lo que pasa es que no supiste pegarle.
Mira, deténme.
Ahora sí vas a ver.
¡Qué bárbaro le hiciste correr!
¡Qué fuerte le pegaste!
¡Cuál fuerte, si no maldice así!
Perdóname, Virutita, fue sin querer.
Si alguien decía yo que estaba soñando, tú no puedes tener tanta fuerza.
Lo que pasa es que tú nunca has creído en mí.
Bueno, ya estuvo suave.
¿Y ahora qué hacemos con las venusinas?
Me da mucha pena, pero te digo qué se puede hacer.
A ver.
¡Qué suave!
¿Y yo también puedo?
¡Claro!
¡Despacete!
¿Ahora qué hay modo?
¡Qué pobrecito!
¡Ándale!
¡Pégame!
¡Pégame!
¡Pégame!
Dame mi pistola.
No, me grite porque la vuelvo a engarrotar.
Mi vida, ¿tú qué pareces más inteligente?
A ver si lo convences de que no se vuelvan las pistolas.
¿Cómo qué más inteligente?
Capulina, devuelve esas pistolas.
Usted no me dé órdenes porque lo engarroto.
Capulina, ¿me quieres hacer favor de devolver esas pistolas?
Te engarroto.
A mí, tu mejor amigo, te engarroto.
Ahora es inútil, y con el medallón del marciano
opuesto tiene una fuerza tremenda sin saberlo.
Es muy peligroso acercarse a él.
Esperaremos una mejor ocasión.
¿Y ustedes qué murmuran, eh?
No, nada.
Hasta luego, eh.
¿Y ahora qué hacemos?
Mira, será mejor que escondas esas cosas.
¿Tú te imaginas qué pasaría si un ladrón se llega a apoderar de esas pistolas?
¡Uy!
Pues deja limpio los bancos.
Por eso mismo hay que esconderlas.
Dámelas, yo te las guardo.
Éjale, usted lo que quiere es vaciar los bancos, ¿eh?
Capulina, esa desconfianza tuya me ofende.
De hoy para adelante, entre tú y yo, ni media palabra.
Los destrozos que hicieron ustedes en el gimnasio valen más de diez mil pesos.
No fuimos nosotros.
Fue un marciano, ¿verdad?
¿Qué cosa?
Un monstruo que llegó de Marte.
¡Ya cállate!
¡Ay!
Pero si es la verdad.
¿Qué?
¿Encima me quieren tomar el pelo?
No, señor.
Yo tengo las pistolas de las venusinas.
¿Qué está diciendo?
No me haga caso, señor.
¿Qué pistolas son esas?
Se aparecieron unas vecinas con unas pistolas que hacen...
Y luego... Y el marciano se quedó tieso.
¿Qué está diciendo?
¿Quiénes?
Las vecinas.
No son vecinas.
Son venusinas.
Ahí está.
¿Ya ves cómo tú también las viste?
¿Qué tomada de pelo es esta?
Ningún tomada de pelo.
Llegó el marciano.
Entonces llegó Viruta, le pegó al marciano, las muchachas se fueron.
Creo que está bastante claro, ¿o no?
O quiere que se lo vuelva a explicar.
Mire.
Llegó el marciano.
Entonces llegó Viruta, le pegó al marciano, las muchachas se fueron.
Creo que ahora sí ya me entendió, ¿verdad?
Bueno, se lo vuelvo a explicar.
¡Cállese!
Se le fue el mosquito.
Me permite, señor.
¿Puedo hablar yo?
Hable.
La verdad de las cosas es que Capulina rompió los aparatos.
Ay, ¿cómo será?
No siga.
Eso es todo.
Que Capulina tiene una fuerza increíble.
Algo así me sospechaba yo.
Usted como detective se moriría de hambre.
Fue el marciano.
Se lo dije.
Sí, mire, pero me lo eché.
Y todavía lo niega.
Pero usted es un superhombre.
Bueno, sí soy fuerte, pero... pero fue el marciano.
Ahora lo comprendo.
Usted es muy generoso.
La otra noche que nos conocimos, usted no quiso golpearme.
Bueno, pues eso sí.
Se lo agradezco, pero de todas maneras alguien tiene que pagar los destrozos.
Pues, ¿quién sabe quién será ese alguien?
Porque nosotros no tenemos ni un centavo.
Pero lo tendrán.
Lo tendremos.
Los tres vamos a ser millonarios.
¡Qué suave!
¿Cómo?
Con la fuerza de Capulina lo haremos campeón mundial de todos los pesos.
Yo voy a ser su manager y usted será su seco.
Y todos contentos.
No, hombre.
Usted es a ganar la lana y yo a recibir los catorrazos.
Eso sí que no.
No hay nada más que hablar.
Está decidido.
Capulina será boxeador.
Magnífico.
Ahora mismo voy a preparar los contratos y a renovar el equipo del gimnasio...
y que mañana empiecen los entrenamientos.
Sí, señor.
Perfecto.
¿Y por qué le pagar yo los tatorrotos si fue el marciano?
Pero si dices que fue el marciano nadie te va a dar crédito.
¿Y para qué quiero crédito si no voy a comprar nada fiado?
Lo que quiero decir es que nadie te lo va a creer.
Y si dices que fue el marciano vas a parar al manicomio.
¡Pues qué suave!
Porque ahí tengo a toda mi familia.
¡Ay, mira!
Tan grandote y jugando como las nenitas.
Bueno, y además... prefiero al manicomio a que me rompa las narices un boxeador.
Pero si no vas a boxear.
Todo es un pretexto para quitarnos esta deuda de encima.
¡Ay!
Pues eso me hubieras dicho antes.
Ándale.
Vamos a pegarle a la pera loca.
No.
Si es loca no.
Porque a lo mejor es de mi familia y... ¡No es loca!
¡No es de tu familia!
¿Entonces es de la tuya?
Menos.
Yo soy muy respetuoso con tu familia.
Entonces vamos a pegarle a la otra pera.
Atención.
Atención X7 y X8.
A la orden.
Los marcianos disfrazados de terrícolas...
acechan a Virut y Capulín en el gimnasio para destruirlos.
Denles protección inmediatamente.
¿Pero qué vamos a hacer desarmadas?
No importa.
De todas maneras tenemos que ayudarlos.
¡Vamos!
¿Entonces yo lo que...
¿Qué hago, vecinitas?
¿Qué tal?
Te lo dije.
No trae puesto el medallón.
Pues claro que no.
Lo escondí junto con las pistolas... para que no han nacido estropicios.
El estropicio te lo van a hacer a ti, tonto.
No lo regañes.
Lo que te daba esa fuerza tremenda era el medallón.
Debes ponértelo porque aquí en el gimnasio... hay dos marcianos.
Ay, es que hay dos marcianos.
A ver, a ver, a ver.
¿Dónde están?
¿Dónde están?
Pues este... y aquel.
El de las Pesas.
Son marcianos y se han metido en cuerpos de hombres terrícolas.
No tardan en buscarles pleito para matarlos a golpes.
Díganos dónde están nuestras pistolas... para inmovilizarlos.
No están tanteando.
Te juro que no.
Por lo menos ponte el medallón... para que te defiendas y defiendas a Viruta.
Ah, caray.
Entonces, ¿la cosa es en serio?
¡Claro que la cosa es en serio!
Acuérdate dónde dejaste las pistolas y el medallón.
¿Dónde?
¿Dónde?
¿Dónde?
¿Dónde?
¿Dónde?
¿Dónde?
En nuestra casa.
Los metí dentro de...
Ya no me acuerdo.
Ya no me acuerdo.
Acuérdate.
Vamos a buscar.
¿Y ahora?
Está disimulado como que no sabemos nada... y nos vamos saliendo para la puerta.
Aposado ahí viene.
Disimula.
Haz lo mismo que yo.
Yo hago lo que tú hagas.
¿Tú qué traes?
Botones.
Potones.
Perdón, este señor fue sin querer.
Eh, pero esto no se queda así.
Te lo dije.
Pégale, pégale por grosero.
¡Ay mamacita linda!
¡Ay!
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¡Ay!
¡Aquí, aquí, aquí, aquí!
¡No!
¡Aquí, aquí, aquí!
¿Bom?
¡Bom!
¡Bom!
¡Bom!
¡Bom!
¡Aquí!
¡Ay, perdón!
¡Aquí están los contratos!
¡Nueve!
¡Nueve!
¿Qué pasa?
¿Te gustan los changuis?
¡Bonita hora de pensar en comer!
Te lo digo porque nos van a ser changuis.
Mira.
¡Vámonos!
¡Tú pa' allá y yo pa' acá!
A ver cómo nos va.
¡Cuidado!
¿Quién?
¡Yo!
¡Ábreme!
¡Ábreme!
¿Qué pasó muchachas?
¿Encontraron las pistolas?
¡No!
¿Tú te las dejaste?
¡Acuérdate!
¿Dónde están?
¿Yo te acordaste?
¿En dónde?
¿Quién empecé a acordarme?
¡Dame otro!
¡Dame otro!
¡Otro!
¡Otro!
¿Te acordaste?
Ya se te pasó la mano.
Vamos a volver a empezar.
¡Dame otro!
¿Y ahora qué haces?
¿Para qué me pegas fuerte?
¡No!
Acuérdate, Capulina, acuérdate.
Nosotras podemos desaparecer, pero para ustedes la
única salvación es de inmovilizar a los marcianos.
Salvense ustedes, muchachas.
A nosotras ya no llegó la última hora.
Bueno, pues ya que nos vamos a la eternidad, te quiero confesar una cosa, Virutita.
¿Qué cosa?
¿Te acuerdas cuando te llevaron a la cárcel?
Sí.
Yo te acusé...
¡No!
¿Te acuerdas de la novia aquella que querías mucho?
¡Claro!
Le dije que eras casado, pero para que siguiera soltero...
¡Ay, Virgencita Santa de Guadalupe!
¡Ayudame!
¡La pistola está detrás de la Virgencita!
¡Anda, ve a ver si hay más!
¡Sí!
¡Ahí vienen más!
Síganos.
Nosotras les abriremos paso.
Nuestra nave se encuentra detrás de la casa.
Allá estarán ustedes seguros.
¡Vamos!
Oye, pero a mí no me gusta que me defiendan las mujeres.
A mí tampoco, pero ¿qué hacemos?
¡Ya me acordé!
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¡Ya vente!
¡Ahora sí!
¡Ni quien se nos pare enfrente!
¿Y no se te ha olvidado manejarla?
¡No, hombre!
¡Qué va!
¡Mira!
¿Por qué los desparalizaste?
Te digo que ¿para qué los desparalizaste?
Son los nervios.
¡Sí, yo sé que se hace así!
¿Qué?
Además, ¿tú nos vas a enseñar a manejarla?
¿Tú ya sé a manejarla?
Capulina, aquí están los contratos.
Además, ¿tú qué?
¡Virus!
¡Virus!
¡Hemos hecho muchas tonterías!
¡Dame esa pistola!
¡Ah, no!
¿Cómo una que no?
¿Cómo?
¡Ay, mamacito!
¡Vámonos!
¡Vamos a la nave de las muchachas!
Buenas noches, señor querente.
Si le preguntan a un marciano, no le diga dónde vamos.
¡Vámonos!
¡Vámonos!
¡Vámonos!
¿Se mueven?
¿Y las muchachas?
Eso es lo que yo quisiera saber.
Buenas noches.
¡Ahí nos vimos!
¿No tienen una relata?
Perdón, señor.
Nos metimos aquí por equivocación.
¿Nos permiten salir?
Si quieren salir, salgan.
Pero primero, ¡azómense por allí!
Disculpen nuestra ignorancia.
¿Pero qué cosa es ese globito que se ve por ahí?
¿Qué no es un queso?
Y hasta se me está haciendo agua en la boca.
Qué tontos.
Ni por qué son terrícoras.
Conocen el satélite Luna.
¡Cállate!
Ya me callé.
¿Y se puede saber a dónde vamos?
¡A donde!
¿Y para qué somos buenos allí?
Para chuparles la sangre y luego hacerlos polvo.
Éjale la mía ni les va a gustar.
Porque dicen que tengo sangre de atole.
Qué asco.
Atole.
Se los estoy diciendo.
Pero ustedes parecen hombres como nosotros.
No son marcianos.
¿Cómo que no?
Esa ofensa les va a costar muy caro.
¿Pero qué pasó señores?
¿Cuál ofensa?
Hablando se entiende la gente.
Con que pegándole a Viruta a mi amigo del alma.
¡A ti también!
¡A dónde chiquito!
¡A搉Work!
¡0n caro, pare!
¡A SOUND!
¡Key move!
¡Obligarlos aquécha en reversa!
No me grites.
Obligarlos aquécha en reversa.
¡Tenemos que volver a la tierra!
¿Ya lo oyeron?
¡SÍ, amo!
Sí.
¿Y ahora cómo sabemos a dónde vamos?
A lo mejor nos engañan.
Ah, pues sí, ¿verdad?
Mejor los echo fuera.
¡No, hombre!
¿Entonces quién maneja la nave?
¿Prenda la televisión?
¡No tenemos televisión!
¿Cómo se llame esto?
¿El viciógrafo?
Eso, el viciógrafo.
¡Ay, sí, el viciógrafo!
¡Enciénalo!
¡Cabiruta y Capulicia!
¿Dónde están?
¡Aquí estamos!
¡No se oyen!
¡O me oyen, ellas, o los hago pedazos a ustedes!
Sí, amo.
Voy a hablar, amo.
¡Soy yo, muchachas!
Pobredor, nos metimos en la nave de Marte, pero estamos bien.
No dejen que los marcianos toquen los controles para que no cambien la dirección.
Les avisaremos cuando estemos cerca de ustedes.
¡A la pared!
¡No!
¡Raúna!
¡Mi vida!
¡Mi amor!
¡Sigue mi vida!
¡Sigue me diciendo esas cosas bonitas que me hacen muy feliz!
¡Muy feliz!
¡Ay, la traigo loca, loca, loca, loca!
¡Azómate la oído, latrada!
¡Mi corazón te adora!
¡Que quiero amor mío, te quiero amor mío!
Yo también a ti.
Pero tenemos que cortar debido a la velocidad.
Al ratito estaremos otra vez con ustedes.
¡Laura!
¡Ahora yo, ahora yo!
¡Ay, mamá!
¿Acaso me parezco a tu mamá, terrícola miserable?
¡Ah, no!
Te pareces a un insulto a mi mamá.
¡Matrículo horroroso!
¡Me has llamado terrícola atrevido!
¿Quién eres tú, miserable gusano?
Tu papá.
¡Ay, no!
No me gustaría tener un hijo tan feo.
Bueno, ¿y quién eres tú?
¿No me conoces, ignorante?
¡Yo soy Nidá, primer ministro y jefe supremo del supremo gobierno de Marte!
¡Éjale!
¡Ponte el zapato!
¡Ay!
Si no me agacho...
¡Apa, geniesito que tienes!
¡Atención, Viruta!
¡Atención, Capulina!
¡A sus órdenes preciosas!
¡Ya estamos junto a ustedes!
¿Dónde?
¿No veo la nave?
Estamos a solo 20.000 kilómetros.
Láncense al espacio.
En dos segundos estaremos allí para recogerlos.
¿Pero cómo?
Está cerrada la coladera.
¿Y no tenemos abrelatas?
Ordenen a los marcianos que la abran.
¿Ya lo dijeron?
¡Abran la coladera!
Sí, mi amor.
Sí.
¡Mierdito!
¿Qué esperan?
¡Láncense!
¿Sin paracaídas?
Claro.
En esta zona la fuerza de atracción es casi nulla.
Flotarán ustedes en el espacio como cuerpos cósmicos errantes.
Y en dos segundos los recogeremos.
¡Ahí te voy!
¡Se me retrasó!
¡Es un cobarde, mi capulina!
Raula... ¿Estás llorando?
Es que sin él ya no podré vivir.
¡Lloras, Raula!
¡Lloras!
¡Qué alegría!
Y tú ríes y te sonríes.
¿Te das cuenta del prodigio?
Una veluzina que llora y otra que ríe.
Nuestra misión no ha fracasado.
Llevamos a Venus la lágrima y la risa.
Todos los habitantes de Venus aprenderán a llorar y a reír.
Y ahora sí seremos felices.
No, yo nunca más podré ser Venus.
¡Minuta y capulina!
Preséntense al visor.
¡Pronto!
Escuchen con atención.
Van ustedes en dirección de Marte a razón de diez mil kilómetros por segundo.
Dentro de siete minutos entrarán ustedes en la zona de
gravedad de Marte y ya no podrán salir de allí jamás.
¡Jamás!
Adiós, capulina, mi amor.
Te van a convertir en esclavo en Marte y ya no te veré nunca más.
Pero te amaré mientras viva.
Adiós.
Chiquita, me la pones rete difícil.
¿Tú qué dices?
Esclavos del Midachi, la pastrosa ese.
¿Y que nos agarre a zapatazos?
¡Nunca!
Antes prefiero ser un espumni guerrante cualquiera.
¡Salep!
¡Halep!
¡Halep!
¡Salep!
¿Qué pasó?
Ahí voy.
¡Halep!
¡Ay mamacita linda!
¡Salep!
Tus esquiroles terrícolas son ya esclavos en Marte.
Nidá lo ha propalado por todo el universo.
Ese embustero payaso que todo lo quiere arreglar a zapatazos.
No tiene vergüenza ni para mentir.
¡Nidá!
¡Apa ropita que nos dieron!
¿Y qué achaleco me tengo que poner este achaleco?
Sí, te aísla de todos los peligros y no sentirán el calor de veloz.
¿Lo ves?
Nidá ha vuelto a mentir como siempre.
De todos modos, no creo que puedan adaptarse a la vida de Venus.
Ya verás que sí.
Y traeremos miles y miles de terrícolas para impedir
que vuelva a gobernar la imposición en nuestro planeta.
Yo tengo paciencia para esperar a que fracases.
¡Adiós!
¿Y podremos respirar?
Naturalmente, con estas inyecciones atmosféricas.
Anda, tónsela.
No, yo a piquetes no me llevo.
Miedoso.
¿Miedoso?
¿Tú crees que yo le tengo miedo a una inyeccióncita de estas?
¡Ay mano!
¿Y yo miedoso?
Sí le tengo miedo.
Cobarde.
Púbame la timbra que vea.
¡Qué bonito!
¡Hijo!
¡Qué ciudad tan chistosa!
¡Y qué edificios!
No son edificios.
Cada construcción es una ciudad.
¡Mira qué pelotota!
Si no es pelotota, también tienen sus subibajas.
¡Y cuántas hormiguitas van corriendo!
No son hormigas, son vehículos de superficie.
Ahora iremos a la casa donde se alojarán ustedes.
¡Llama un taxi!
No es necesario.
Viruta, dame la mano.
Y tú también.
¿Dónde está Viruta?
Se desintegró.
Se desintegró.
Bueno, ¿y qué es eso?
Desaparecerse.
¡Ay mamacita!
Vamos a seguirlos.
Dame la mano.
¿Qué me vas a hacer?
Nos vamos a desintegrar.
No se siente peor.
¿No quieres desintegrarte conmigo?
Contigo a lo que tú quieras.
¿Y Capulina?
¿Dónde está?
Ya no tardan tanta falta de arte, Capulina.
Me cae muy gordo ese panzón.
Pero no me hagas sin él.
¿Y tú dónde andabas?
Pues por ahí.
¿Y tú?
Yo ya me aparecí y me desaparecí.
Yo también.
Y ni se siente nada, muchachos.
Esta es su casa.
Muchas gracias.
Esperamos que les guste.
Claro que sí.
¿Qué se metieron los labrones a su casa?
¿O empeñaron los muebles?
Los muebles... Eso lo veremos después.
Si he salido, mejor me traigo mi colchón.
El plan es que aprendan a desintegrarse y a integrarse.
Miren.
Uno, dos y tres.
¡Round out!
¡Round out!
¡Round out!
A ver, Capulina, ¿vamos a hacer lo tuyo?
Al cabo que ni se siente nada.
Uno, dos y tres.
¡Qué bonito!
Ahora, ustedes dos solitos.
Pero con decisión, no a medias.
A ver, háganlo.
Fácil.
Ándale.
¿Listo?
Bien.
Uno, dos, hasta el cien.
¡Tres ya, hombre!
Uno, dos, tres.
Reintegrense.
¡Muy bien!
Muy bien.
Ahora sigan practicando.
Nosotras tenemos que regresarnos al palacio de
gobierno para informar sobre nuestra misión.
Pero no tardamos.
Regresa.
Claro.
¡Una vez alcanzamos!
Sí.
Ándale.
Uno, dos, tres.
Ahora vamos a andar por todos lados.
Al cabo que el cuartote es muy grandote.
Ándale.
Vamos a aparecernos allí.
¡Fuera!
Ahora aparecimos en el mismo lugar.
¡Nuestras patas!
¡Ay, mamacita!
¿Ahora qué hacemos?
¡Míralas!
¡Ahí están!
¡Patas!
¡Vengan para acá!
¿Cómo de que no?
¡Que vengan para acá!
Capulina, no seas tan brusco.
Con educación.
Con delicadeza.
Piesitos lindos.
Son tan amables de hacerme el favor de venir para acá.
Lo mismo digo yo.
¿Ya ves cómo dicen que no?
Yo les prometo que no voy a permitir que Capulina les vuelva a decir patas.
Lo mismo digo yo.
Piensa algo.
¿Pero con qué?
¿Cómo con qué?
¿Con la cabezota?
Uno siempre dice que yo pienso con las patas.
Bueno, con lo que sea.
Pero piensa algo.
¿Qué estamos pensando?
¡Ay, ay!
¿De modo que es eso lo que tú estabas pensando?
¡Yo no, mis patas!
¡Ay!
Pues tenemos que saber cuáles son sus intenciones.
¿Pero cómo?
¡Ya sé!
Me dijo Ruana que este botoncito sirve para adivinar el pensamiento de los demás.
¡Ah, por sí!
Voy a aplastarlo a ver qué están pensando.
Pues no se los vais a decir.
¡No!
Porque si no, luego se enojan.
Hasta que al fin nos quitamos esa carga.
¿Y ustedes desde qué se quejan?
Viruta no pesa nada.
En cambio, nosotros hemos cargado toda la vida ese panzón de Capulina.
Eso sí, amigas.
Ustedes sí que están amuladas.
Estábamos.
Ahora ya somos libres.
¡Que viva la libertad!
¡Que viva!
Ya nunca más cargaremos a Capulina.
Ni nosotras a Viruta.
¿Oviste eso?
¿Ahora nos vamos a quedar aquí clavados y flotando para siempre?
No, no señor.
Alguien tiene que venir a ayudarlos.
¡Ruana!
¡Ruana!
¡Socorro!
¡Socorro!
¡Laur!
Ven a ayudarme.
¡Amor mío!
¡Laur!
¡Tontos!
¿Cómo se les ocurrió cambiar de sitio?
La primera lección es integrarse y desintegrarse sin salirse de su lugar.
Perdón, pero es que nosotros no lo sabíamos.
Estamos muy cansados y nuestros pies no quieren venir.
Pies de Viruta, pies de Capulina, reintégrense a sus lugares.
No hay remedio.
Si no vienen, les pondremos pies venusinos.
¡Qué alivio!
Y ya que hablaron de comer, ya me abrieron el apetito.
¿Dónde se puede comer aquí?
Vengan, por aquí.
¿A qué horas comemos y a cuándo descansamos?
Rauna se encargará de eso.
Yo tengo una misión.
Sí, Rami.
Observen.
Se oprime el último botón de la derecha.
Y ahora, oprimiendo los siguientes botones hacia arriba, hacemos venir la alcoba...
el comedor laboratorio.
¡Qué factor de higiene ni qué ojo de hacha!
Yo lo que quiero es comer.
¿Cuál es el de la comida?
Por aquí.
¿Qué les gustaría comer?
Unas enchiladas, ¿no, compadre?
Sí, compadre.
De chile verde.
Y yo de chile rojo.
Piensen en ellas.
Ya.
¿Y dónde están las enchiladas?
Aquí.
Enchiladas rojas y enchiladas verdes.
¿Estas pildoritas son las enchiladas?
¡Apa, enchiladitas que se botan en Venus!
¡Ay, mamá!
¡Claro!
¡Cómanselas!
Ahora no nos falta que piquen, ¿no?
Sí pican.
Lo único que no me gusta es la cebolla.
Capulín, eso es falta de educación.
Fíjense, muchachos.
El botón 2 es para comer.
El botón 3 para dormir.
Y el botón 4 es para el aseo.
Bueno, eso ni lo vamos a usar.
¿Cómo que no?
Ante todo la higiene.
¡Ah, se me olvidaba!
El botón 5 es para divertirse.
¿Y con qué nos vamos a divertir?
Pues con pildoritas.
No, con el perro electrónico.
Bueno, muchachos, los dejo en su casa.
Después de comer... Nada como descansar.
Cama, cama, es este.
Cama, cama, cama.
¿Y por qué te bajaste?
No me bajé.
Me bajaste tú.
¿Cuál?
Si yo nada más hice así.
A ver, si no te fijas... ¿Me quieres hacer el favor de dejarme dormir?
Entonces será este...
No, no, no, perrito.
Por favor, perrito, no.
Perro venustiano.
Digo venustino.
Venustiano.
No, no, perrito.
Perrate.
¡Vamos, fuera!
¡Fuera!
No, no, no, perro.
¡Perrito!
¡Venustiano!
¡Venustiano!
¡Venusero!
¡Vete!
¡Fuera!
¡Apa, perritos que tienen aquí en mi mano!
¿Me dejas descansar en tu cama?
Sí, hombre.
Entonces será este.
¡Ah!
¡Ay!
Por así me las pagas todas.
Pero es que yo no sé menear los botones.
No, el perro que te valga.
No, Felicita.
Es que no me dejaron si hacia arriba o para abajo.
¿Que no puedes perdonar a tu amigo?
¡Nada en el perdóname!
Si yo nada más moví este.
¿Nada en el qué?
¡Moví este!
Nunca
nadie se había reído.
¿Por qué haces eso, Lombar?
Como Secretario General del Sindicato de Maridos Oprimidos
de Venus, he decidido que no haya huelga de brazos caídos.
¡Bravo!
Los declaro unidos en eterno y legítimo matrimonio.
Las novias pueden quitarle los velos a los novios.
¡Qué chistoso tenés de melito!
Y como dijo Nicodemus, ¡ahí nos vemos!
¿Y a dónde quieren ir a pasar su luna de miel, muchachas?
A la luna, naturalmente.
Nada más que quiero pedirles un favorcito.
¿Vamos a la Tierra?
Es que ahí tengo un remordimiento.
¿Y qué remordimiento tienes?
Es que te he engarrotado a...
Respetable y querida momia del señor fundador de nuestro club.
Señoras y señores, todos se mueven el universo, los astros y los planetas,
pero ni las máquinas ni los explosivos han logrado moverle de este lugar.
Sigue siendo firme e inconmovible este creador de nuestro club.
Este defensor desinteresado del deporte.
Este hombre sano y de fibra, que siempre despreció la fama y el dinero.
¡Latina!
¡Aquí está el contrato!
¡Fírmalo y nos hacemos millonarios!
¡Aquí está el contrato!
¡Fírmalo y nos hacemos millonarios!
¡Qué tranquilidad de conciencia es ver correr al hombre estuata!
¡Ahora sí, muchachas!
¡Vámonos a la Luna!
¡A la Luna!
¡A las dos y a las tres!
¡No!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.