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Marcos, cuando queráis.
Ese es el más bonito, porque no tiene mascarilla, es todo en panorámico, ¿no?
Como un paisaje así.
Entonces, como esto se deslizaba, pues se pasaban así los personajes que van a
lo largo del cuadro. Eso sí, este tiene mascarillas. Esto es un cepelín.
¿Y están pintados a mano?
Este sí, este sí que está pintado a mano.
Y este me encanta.
Vale, corta.
Se puede abrir, bueno.
Cuando diga así, discretamente.
Sin que lo vea tu compañero.
Cuando cerramos todos los ojos y la abren solo quien en el papel ponga
culpable. ¿Cómo que cerrar? O sea, solo abren los ojos los culpables, luego
vuelven a cerrarlos y ahí es cuando todos abrimos los ojos. Eso ya lo he
dicho yo.
No, mire, pero no me voy a mojar, o sea, pues... Joder, soy inocente.
Bueno, o sea, tendrás que defenderte tú sola en esta situación. Pero ya te he
desmontado que estás defendiendo a tu novia y sabes que no... A mí me encanta
este juego porque en estas situaciones límites se ve...
Como una pareja se empieza a derrumbar poquito a poco.
Pues yo creo que eres tú.
A ver, ¿yo por qué?
Porque te conozco.
Toma.
¿Todo bien? Sí.
Seguro que tenéis algo general porque no hay luz.
28 de marzo, 28 de marzo, Piscis.
¿En serio?
No, pero Piscis era yo.
¡Cumpleaños, Fermín!
¡Vaya!
Anda que no queda hasta mayo.
¿Qué día era? El 21.
Pues te ha cambiado el signo, ¿sabes?
¿Cómo? ¿Te ha cambiado el signo?
No, Géminis. No, ya, ya, pero ya lo han cambiado. O sea, ya no, no.
Según esto, te lo iban a cambiar. ¿Esto qué es?
No, es que es absurdo, dicen que hay un signo nuevo.
Así, de repente. Apareció un planeta nuevo, Fiuco, y cambió los horóscopos.
Fiuco no me parece muy convincente como nombre es.
El planeta da el nombre al signo. El planeta también se ha llamado Fiuco. Es
un poco extraterrestre. ¿Solo ha cambiado mi signo o el de todos? No, no,
todas. Oye, una cosa, lo de la luz.
Vamos a celebrar, ¿no?
Ya es Navidad. Mira, mira. A ver, vamos.
Cuando suena mi despertador... ...lo dice claramente cómo va a ser el
día.
Ningunas ganas por el día.
Ningunas ganas para el resto de lo demás.
A nos ya una estaba bien poderosa.
Yo quería irme a casa de ninguna manera.
Las putas están cansadas.
Estuvieron despiertas hasta muy tarde.
El curso lo imparte una directora de casting y te cobra 550 euros.
Pero bueno, te explica cómo presentarte a un casting y bueno, te ayuda con
ejercicios de relajación, de concentración.
También te dice cómo enfrentarte a personas como ella y controlar la
ansiedad y cómo mirar al director.
Al principio hay que ignorarlo.
Hay que esperar el momento en el que puedes establecer el contacto con sus
ojos por primera vez.
Ahí, bueno, está bien el curso.
Te dice cómo hacer un buen videobook, la foto, el currículum...
Pero bueno, sales como diciendo estoy más segura. La próxima vez que me
presento a un casting seguro que me van a coger.
La siguiente vez que me llaman es ella, la que da el curso.
Me llama para un cast y voy, hago todo como me lo ha enseñado y no me coge.
Si coge una actriz famosa que está haciendo una serie en Antena 3, me da
una rabia.
Gracias.
Y ahora voy a grabar un ambiente del cielo de Madrid desde la Plaza Mayor.
Gracias.
Gracias.
Hola, buenas.
¿Perdona?
Mira, ¿te acuerdas de... Vine la semana pasada y te encargué un libro? No sé si
te acuerdas. Sí, me acuerdo.
No sé si... Bueno, Suicidio.
Suicidio, de Eduard Levé.
No sé si os ha llegado ya. Sí, no nos ha llegado todavía.
Bueno, ¿y dentro de cuánto va a estar?
Yo creo que en un par de días. O mejor pásate la semana que viene y estará
aquí. Vale, bueno, muchas gracias.
Perdona, ¿podemos hacer una cosa? Déjame tu número de teléfono. No, no, no te
preocupes, ya me paso yo, no te preocupes.
Gracias.
¿Has decidido ya la película?
Pues no, la verdad es que me da un poco igual, no sé. Bueno, en realidad me
apetece más tomar algo a ti.
Bueno. Bueno, ¿quieres mirar alguna?
No, lo que tú quieras. A mí la verdad es que me apetece más tomar algo.
Últimamente me cuesta mucho ver películas.
No sé, hay épocas en que puedo ver tres, cuatro o cinco a la vez y otras en que
me cuesta ver cualquier cosa.
No sé por qué.
Ahora estoy en una de esas épocas.
Sí, a veces pasa.
Sí, a veces pasa.
Sí,
a veces pasa.
Sí, a veces pasa.
Sí, a veces pasa.
¿Y qué estás haciendo ahora exactamente?
Nada, la verdad, nada en concreto.
Bueno, tengo algunas ideas y tal, pero vamos, nada en concreto.
Yo estoy pensando en volverme a Suiza.
Llevo demasiado tiempo aquí y eso no funciona.
Bueno, pero...
Aquí te va bien, ¿no? Quiero decir, tienes gente que te quiere, gente a la
que quieres, no sé.
Sí.
Pero no estoy trabajando todo lo que debería. Sobre todo no estoy trabajando
lo que me gustaría.
No tengo más paciencia. Ni dinero.
Me he gastado todos mis ahorros.
Es ridículo.
He fracasado.
Hay muchos días aquí que estoy tan preocupada en resolver el problema de mi
supervivencia que ni siquiera leo el periódico. Creo que soy más suiza de lo
que pensaba. Me parezco a ellos hasta en mi ignorancia para el mundo.
Lo que no quiero es seguir haciendo extranjera toda la vida.
Bueno, la verdad es que yo no te imagino haciendo nada que no fuera de
extranjera. Quiero decir, las películas necesitan extranjeras también y
extranjeros.
Bueno, sí, pero siempre son personajes que están como al margen de la historia.
En el mejor caso estos sirven un poco para dar color ambiente.
Ya bueno, pero aquí en España hay directores realistas que quieren cine
realista y necesitan extranjeros para dar esa realidad.
¿Tú crees que yo soy responsable de poner el realismo en una película?
No.
Yo quiero contar una historia, quiero un papel digno, con una trama con la que
pueda expresar cosas, contar.
No quiero dar realismo ahí al fondo, a la izquierda, como un figurante que
tiene el pelo rojo.
Podría hacerle extraterrestre.
El perro subía a la parra con la perra, al caer de la parra el perro ladró a la
perra que quedó en la parra.
Tres tristes tigres comieron trigo en un triol.
Puede que me equivoque, pero existe un momento en la vida, solo uno,
en que nos damos cuenta si somos genios o enamorados.
Puede que me equivoque, pero existe un momento en la vida, solo un momento, en
que somos conscientes de que somos genios o enamorados.
La cuestión es sencilla, ridícula, o una cosa u otra, imposible ambas.
Y cuando ese momento llega tenemos la vaga certeza de que arrastraremos
nuestra carga, sea la que fuere, hasta el final de los días.
Yo superé ya el momento.
Sé que nunca alcanzaré las cimas de la genialidad y...
Lo más abrumador, acongojante aún, sé que el momento del amor se escurrió
entre mis dedos para siempre.
Así, ni tengo nada, ni espero nada.
Léeme otra cosa.
Tengo 24 años y soy un anciano que agoniza.
Que se atraganta con su propia saliva.
Que se cagan los calzoncillos. Que se tropieza con sus pies.
Que busca la salida última.
Que le tiene pánico a su mismo nombre.
Ya.
Gracias.
Sería la historia de una pareja.
Una pareja en crisis.
Él está todo el día metido en la cama y ella va a trabajar y cuando vuelve se le
encuentra exactamente como le dejó.
¿Es una película o es nuestra vida?
Bueno, debería ser una película.
Más bien sería la historia de una separación a raíz de la cual el chico se
suicida. No, pero no quiero hacer una película triste, ni pesimista, ni nada.
Al contrario.
A raíz de la muerte de él, la película trataría sobre la vida de ella.
Como en esa canción de Nacho Vegas que dice, ¿a dónde irás? ¿Qué es lo que
harás? ¿Pero tienes un guión?
No.
Pero bueno, no sé, preferiría contártela primero y no tendré tiempo para
escribirlo. No tienes por qué hacerlo.
Es un poco raro todo.
¿Raro qué?
No sé, es bueno tener distancia sobre las cosas.
Ya, pero yo no quiero tener distancia. Yo sí.
Solo las preguntas.
¿Por qué viajaste?
¿Por qué viajaste?
¿Qué llevas puesto?
Que llevas puesto.
¿Quién durmió contigo?
¿Quién durmió contigo?
¿Por qué me mentiste?
¿Por qué me mentiste?
¿Por qué te vas?
¿Por qué te vas?
Es casi más como un documental de nosotros mismos.
Y es eso.
O sea, que ahora sales y... simplemente sales y escuchas la canción, ¿vale? Como
los demás y ya está.
Encontré el amor
cuando sólo había polvo
al oír
su canción sobre
lluvias y tesoros.
salieron entonces las estrellas a brillar las
contamos hasta el alba y a sus labios eran reinos de
cristal a los que mudar mi alma
Encontré el amor
donde sólo había un desierto
y escuché
su oración por
la fortuna y el tiempo.
Buscamos cobijón y a salvo sin prestar.
Del hambre de los vivos habitamos la
cabaña en soledad.
Y el fuego junto al tío.
Pero un día llegó en que el río se secó y su
voz se volvió lodo.
La oración fue por la carne y la ciudad
y el polvo lo cubrió todo.
No es tan difícil.
Y adivinar las canciones
Que empiezan
sonando mal Después siempre suenan mal
¿Dónde irá?
¿Dónde irá?
La canción que ya cantaba.
Cabalgar sin parar en
la noche de verano
¿Dónde irán?
¿Dónde irán las canciones que
cantamos?
Ahora soy como una niña pequeña.
Vivo con los horarios de una niña pequeña.
Me ducho a las seis de la tarde, ceno a las ocho, me meto a la cama a las nueve.
Me vienen a recoger todos los días a las seis de la mañana para ir al rodaje.
¿Por qué te vas?
Porque para mí ya nada tiene sentido.
¿Por qué te vas?
Se supone que grabamos en jornadas de diez horas más el descanso, pero la
mayoría de los días me pasa ahí trece, catorce, quince horas.
Muchas veces no llego a ver a Lu del Sol. Estoy cansada y quiero acostarme.
Cuando llega el fin de semana intento recuperar horas de sueño, pero necesito
salir a la calle. No puedo quedarme en casa.
Estoy cansada y quiero acostarme.
Estás cansada y quieres acostarte.
No me esperes.
Estoy cansada y quiero acostarme.
Joder. ¿Te ha gustado?
No, no, no es eso. Es que había un tío que sentaba al lado mío que estaba como
intentando meterme mano, ¿sabes?
No sé, me ponía su mano en mi pierna y la dejaba caer así como por casualidad.
Perucho, moreno, con gorro. No sé cómo era. O sea, él quitaba la pierna y él la
acercaba a la mano.
No jodas que lo conoces. Amongo, ¿quieres seducho? Claro que lo conozco.
No jodas. Pero sí es un tío cojonudo.
Además nos ha metido mano a todo.
Y tiene una tienda de DVDs cerca del rastro, ¿sabes? Y vamos, que puedes
encontrar unos VHS inencontrables.
Pero es un tío cojonudo, de verdad.
Perdona.
Vamos,
que te lo presento.
Jodas. ¿Ah, sí?
Que sí, venga, y además así acabamos con la confusión esta rara. Pero qué
confusión.
Hombre, Ramón.
Hombre, León.
No te hubieras visto.
¿Estabas en la proyección? Pues no, mira, es que he venido a buscar a un
amigo. Mira, te presento a Bruno.
Bruno, encantado. ¿Te importa que nos sentemos? No, claro.
Pues es que Bruno no había visto El Verdugo y yo le he dicho que te la tenía
que ver.
¿No lo conocías?
Bueno, no, la verdad es que nunca la había visto así, en pantalla, grande.
¿Qué tal la copia?
Buena.
Estas restauradas están saliendo todas estupendamente.
Me lo estoy perdiendo todo, no veo nada al cine últimamente.
Pero bueno, quería que Bruno la viera.
Pues yo las estoy volviendo a ver, de nuevo todas.
Y bueno, incluso he venido a ver un segundo pase.
Lo que pasa es que luego, por otra parte, hay otras.
Son horrorosas, son realmente malas, son viejas. Se han convertido en películas
viejas, espantosas.
No exageres, tampoco es cuestión de... No, te lo digo en serio. Te lo digo de
verdad. Hay algunas que están como desenganchadas.
De su tiempo, de sus circunstancias. Pero no es torpe. Las escenas son
torpes. Bueno, algún plano bueno habrá, digo yo.
Bueno, sí.
Hay un plano bueno.
Uno. Y es muy bueno.
Muy bueno.
Con un plano no justificas una película.
¿Qué vas a hacer?
Tú eres cineasta, ¿no?
No, no soy actor.
No, pues cineasta.
¿Y de dónde eres?
De Huesca.
¿Aragonés, entonces?
Cuna de excelentes cineastas.
Y tu casa además. Mira, Bruno está ahora mismo en una serie de televisión,
haciendo un papel. Claro, sí.
¿Qué te iba a decir? Es que me suena mucho a tu cara.
Bueno, hago de soldado republicano, así en una serie.
Claro, de ahí.
Seguro de ahí. Ahí te conozco. Bueno, ruedo un día a la semana el resto del
tipo, estoy así como buscando otros trabajos y tal.
Bueno, eso está bien.
Yo conozco un actor que puso en su casa una clínica podológica y ahí acuden
otros actores, sus amigos, para que le miren los pies y esas cosas.
¿Y tú?
¿Y tú qué?
¿Yo qué?
¿Cómo qué? ¿Qué de qué?
¿Qué de qué? ¿Qué es lo que estás haciendo ahora, últimamente?
Pues no lo sé, Perucho, no.
Muy bien.
Voy a fumar afuera.
¿Ahora, Bruno?
Chao.
Me majete tu amigo.
Pues mira, pues...
Estoy... Estoy pensando en la idea de hacer una película
un poco en torno a la idea del suicidio.
¿Por qué el suicidio?
¿Por qué el suicidio, me dices?
No lo sé, Perucho.
Bien. Tengo un prejuicio moral contra el suicidio cinematográfico.
No contra el real, que me parece una cosa... Muy normal.
Con prejuicio contra el cinematográfico. Y sí que consiste en acabar una historia
matando al protagonista.
No, no. No, pero en este caso la vida sigue.
¿Sabes? O sea... O sea, la... Acuérdate de aquello que decía
Ribet.
Filmar un suicidio es cosa de impostores. En realidad.
Nunca nos hemos suicidado antes.
León. ¿Sí?
Perdón.
Perdón, ¿llevas mucho esperando?
Bueno, habíamos quedado hace media hora, pero bueno, siéntate, no pasa nada.
Tengo que ir al baño.
¿Cómo?
Sofía, cuarta, primera.
Perdona, ¿eh?
Perdón.
Es que llevo bebiendo varias horas y se me ha reunido todo el tema.
Oye, perdona, ¿estás bien?
Pero... Mira, si quieres podemos llamar a un taxi porque te veo un poco... Mira,
yo vivo un minuto de aquí. Si quieres podemos acercarnos a mi casa y puedes
descansar o...
Oye, mira, si quieres podemos ir a casa, que vivo aquí al lado, a un minuto.
¿Eh?
Bueno, ¿qué hacemos? Porque... ¿Eh?
¿Eh?
Mira, aquí tienes el baño.
Cualquier cosa me dices.
¿Sofía?
¿Estás bien?
Mira, si quieres te puedo preparar una manzanilla.
¿Podría ser un vaso de agua? Un vaso de agua, claro.
Gracias.
Soy lo peor.
Y encima me cuesta muchísimo vomitar.
Dios, no es de noche.
Bueno, está bien beber de día.
Último día de clase.
¿En qué curso estás?
Segundo.
Periodismo.
Yo te iba a hacer una entrevista, ¿no?
Bueno, me voy a ir a casa.
No me encuentro muy bien. ¿Vives muy lejos?
En Tetuán.
Pero bueno, pillo el metro.
Espera, que te acompaño. No, no, no. Que sí, espera. No, no, no.
Que no, que no, que de verdad que...
Que tengo que hacer cosas y me tienen... Salgo yo también.
Manita, a casa.
¿Vives solo?
Pues sí, de momento sí.
Abre, abre, si quieres.
Bonitas vistas.
Bueno, me voy.
Yo te acompaño. No, no. Sí, no, que tengo que hacer unas cosas y me vine a
acompañarte.
Bueno, pues ya va.
Gracias por acompañarme.
Bueno, que te jodes, ¿no?
Muy bien, gracias.
Venga.
Oye, oye, que... Bueno, si quieres, hablamos para lo de la entrevista.
Total, que... Ya en un momento le digo, oye, vente a mi casa, que está cerca.
Puedes tomar una manzanilla, no sé, descansar un rato. Tampoco quería que
pareciera nada, ni que yo tuviera interés, ni... ¿Sabes?
Hasta que ya en un momento le digo, bueno, vente a mi casa, que está aquí a
un minuto y... ¿Sabes?
No sé si... No, no, eres todo un caballero.
¿Y tú qué habrías hecho?
No sé, la hubiera invitado a mi cama, le hubiera hecho un masajito.
No sé, estaba buena o no.
Mira, no lo sé, no lo sé tan. No me dio tiempo ni pensar en eso. Estaba más
preocupado en cómo estaba ella y... Bueno, total, que llegamos a casa, la
tía se va al baño, se queda ahí un montón de rato y de esto que sale,
me pide un vaso de agua, se lo toma, silencio.
Y ya en un momento dado, como con mucha prisa, me dice, oye, que me tengo que ir
y que... Y cuando llegamos a la puerta, la tía entra en el salón.
Y se va al balcón.
Y bueno, y ya luego la acompañé al metro.
O sea, debería llamarla.
No sé, ¿en qué ha quedado la cosa?
Pues nada, no ha quedado nada.
Ha quedado en que... No sé.
Pero a ver, algo te ha quedado, no sé, un oso o algo, ¿no?
Llevaba un abrigo de estos grandes, como de hombre, como espigado, ¿sabes? De...
Y tenía... Tenía algo...
No sé.
Perdón, me he perdido.
Oye, yo te he contado mi historia con Javier.
¿Cuál? ¿La del Vicente?
La del Vicente.
La noche esa en que te dijo de la peli, de la película. La noche que me dijo lo
de la peli, que me ofreció un papel.
Eso yo te lo he contado.
Yo estaba ahí en el Vicente.
Pero si intercambiamos los teléfonos. Yo eso te lo he contado, ¿no?
Sí, sí, sí.
Sí, es que así debería ser todo, ¿no?
O sea, te encuentras a alguien por la calle, te tomas algo, surge la
posibilidad de trabajar o de hacer algo, no sé, cualquier cosa, una peli, y ya
está y punto.
Sin representantes ni intermediarios de ningún tipo, ¿no? No sé. A ver, ¿cómo
fue? Exactamente cómo fue. A ver, estaba yo en el Vicente.
Llegó Javier. Me dijo, bueno, que estaba preparando como una película o algo así.
O sea, a ver.
Estaba yo en el Vicente, ¿no?
Tomando algo, una cerveza.
Y se acercó Javier. Él fue el que se acercó. ¿A ti? A mí.
Y me dijo que estaba preparando una película. Una pequeña, pero para él muy
importante. Y nos intercambiamos los teléfonos. Y justo en ese momento yo
pensé, mira, así debería ser todo. Sin intermediarios.
¿Qué? ¿Esto ya te lo he dicho? No, no. Sin intermediarios, sin representantes
de ningún tipo.
Coges, te encuentras a un amigo.
¿Qué? Te encuentras a un amigo. O un colega, ¿no? Que quiera hacer una
película. ¿Qué te hace?
¿Eh? Puntas, lo haces y punto. ¿Qué?
Esto yo te lo hagué y yo te lo he contado ya. Sí.
Sí.
¿Y qué conclusiones sacamos de esto? Pues un consejo que yo te di cuando me
contaste esto. ¿Qué te dije?
Te dije, no le llames.
No le llames, espera que te llame él. ¿Te acuerdas? Esto te acuerdas, te lo he
contado. Sí.
¿Y tú le has llamado?
Tres veces.
¿Qué te ha dicho?
No me ha dicho nada porque no me ha cogido el teléfono.
Y a ti te hace gracia, pero tú crees que... Es bastante cruel conmigo, ¿eh?
Otra cosa es que en la noche esa de nebulosa y alcohol y cosas, pues a lo
mejor él te dijo que quería que estuvieras y realmente lo pensaba, pero
no sé, puede que haya cambiado de opinión.
Me dijo que me llamaría en una semana.
Han pasado cuatro meses.
¿Cómo que no me estás tapando? Vete a tu cama.
Apaga la luz.
Así debería ser todo, hostia.
Sin representantes, ni intermediarios de ningún tipo.
Te encuentras a un colega en la calle, no sé, o en un bar y surge la
posibilidad de hacer algo juntos y coges y lo haces.
Es maravilloso.
Ayer por la noche...
Iba por la calle Santa Isabel.
No había mucha gente, la verdad.
Y lo vi a lo lejos.
Casi llegando al pasaje Doré.
Cogí y levanté la mano, ¿no?
Y le grité, Javier, Rebollo.
Pero, no sé, se metió justo por el pasaje. Entonces aceleré el paso
y cuando di la vuelta a la esquina, el Jack casi estaba llegando
a la calle Atocha.
O sea, había acelerado el paso.
Y entonces corrí por todo el pasaje gritando rebollo. Y
cuando llegué...
a la calle Atocha justo había cruzado y el semáforo se había puesto en verde
y empezaron a pasar coches y yo lo vi me dio la sensación como que
desde la otra acera giraban la cabeza me miraba
y se echaba a correr
no, no, es que desde La calle Santa
Isabel ya fue apretando el paso.
No, no.
Me oía. O sea, cuando estaba... Sí, estaba por Santa Isabel y me di cuenta
de que ya vi... Cuando grité Javier, apretó el paso ya ahí.
Porque una persona... O sea...
Javier anda rápido, pero tanto para que cuando me meto en el pasaje
ya esté casi en la calle Atocha.
Y cuando yo llegué a la calle Atocha, él ya había cruzado y justo empezaron a
pasar los coches. Entonces me dio como la sensación de que se
giraba, me miraba y se iba corriendo.
O sea, he perseguido a Javier Rebollo.
Me miró y se echó a correr, tío. Se echó a correr.
¿Qué pasa?
Nada, nada.
Eh,
perdona. ¿Me cobras? No, no, no. Esta vez me apetece invitarte.
Lo pago. No, no.
Déjame invitarte.
A ver, la última vez además, ¿quién pagó? Tú.
Lo pagaste tú. ¿No te acuerdas que estuvimos...?
Da igual quién pagó. Yo he hecho el gesto de pagar.
Déjame pagar.
Me da igual el gesto.
Déjame invitarte.
Hagamos una cosa. Déjame pagar esta y la siguiente la pagas tú.
Escúchame, de verdad.
Vamos a hacer así.
Te pones pesado.
Escúchame.
Además, yo te debía 20 euros. ¿No te acuerdas que te debo dinero de la otra
vez? Pues entonces mira, escúchame, 20 euros que te debo yo, mi deuda está
saldada ya contigo, entonces esto es tuyo y yo pago con esto y ya está. ¿Me
cobras cuando puedas, por favor?
Bueno, voy al baño. Vale.
Perdona, es que te falta un euro.
Ah, vale, ahora te lo doy enseguida.
A veces no sabemos dónde empieza y dónde termina una secuencia.
Eso realmente es lo más difícil, también si pensamos la película como un todo.
Pero de repente puede ser un ejercicio interesante el dilatar una secuencia.
Para descubrir cosas, ¿no? El tono, el género mismo de la secuencia. De repente
pensamos que estamos haciendo una secuencia dramática, la estiramos y de
repente se vuelve cómica.
De hecho hay una anécdota que me gusta mucho para contar esto.
Es una pareja, ¿vale? Una pareja, pero una pareja en crisis, fatal.
Tirándose las cosas a la cabeza, gritándose. Una pareja tipo secreto es
un matrimonio, de ver mal, para entendernos.
Bueno, ya están en el momento peor, ya fatal, y él dice, ya no puedo más, me
voy.
Entonces ya no puede ser, hace las maletas, se va dando un portazo, baja
por las escaleras, llega al portal, abre y llueve. Pero llueve, llueve muchísimo,
llueve, llueve, llueve. Busca un taxi, no lo encuentra, cargado, cada vez más
mojado, va a la calle de al lado, intenta encontrarlo, no hay taxis,
calado, llueve, hasta que ya en un momento dado dice, mira, lo mejor que
puedo hacer es volver a casa.
Entonces vuelve, sube las escaleras, abre la puerta y ahí está la mujer, que
por supuesto está llorando, claro, todo este tiempo.
Y en un momento dado ella se vuelve, le ve y dice, ¡ay, has vuelto, has vuelto!
Y él lo único que acierta a decir es, bueno, es que he vuelto porque no había
taxis.
Bueno, esto ya es como una película de Blake Edwards.
¿Habéis visto Diez?
Diez, la mujer perfecta. La historia esta de la tía está buenísima. El tío le
persigue por la playa.
Bueno, es lo mismo, pero al revés.
Es una escena cómica que de repente, de tanto dilatarla, se vuelve dramática.
Bueno, hay muchos ejemplos de esto.
Pero lo interesante de esto es realmente plantearse eso, justamente, ¿qué pasaría
si...?
para hacerse más fea y poder de esa manera conseguir su reintegración
social.
Yo creo que lo que quieres hacer es como una fábula.
La idea es que tiene que ser muy tópico, para que todo se comprenda muy bien,
para que la idea quede muy clara.
Hay un problema que tengo, lo único es que no sé cómo enlazar.
Esta idea que te estoy contando ahora, que a mí personalmente me parece que
está muy bien, con la idea primera que te conté el otro día, la del principio
del padre.
Creo que lo que te puedo decir es que tienes muchas ideas que son buenas, muy
buenas, pero a veces es útil dejar algunas de lado y centrarse en una,
¿sabes?
Bueno, a mí lo que me da miedo es el bloqueo.
Mira,
yo tengo un amigo que dice que los bloqueos no existen, ¿sabes? Que es solo
falta de trabajo.
Yo creo que lo que tienes es que desarrollar un poco más y trabajar sobre
tus ideas y ya verás que todo va bien.
Bueno, nos vemos el próximo día. Hasta luego.
¿Sofía? Sí, mira, soy León.
No sé si te acuerdas, el chico al que le ibas a hacer la entrevista.
Sí, que sí.
Estabas un poco perjudicada.
Sí.
Oye, ¿te pillo en mal momento?
¿Cómo estás?
Bien, bien, yo bien.
No, te llamaba.
No sé si estos días tienes tiempo. ¿Te apetece tomar algo?
Sí, no sé. Sí, podemos ir al cine o... O hacer la entrevista también, si quieres.
Sí, sí.
Sí, sí.
Vale.
Sí.
Sí, sí, sí.
Vale, perfecto.
Vale.
Pues en principio quedamos así.
Hombre, Javier.
¿Qué tal? ¿Qué haces?
Pues nada, la verdad, nada concreto.
¿Tú qué tal?
Yo me voy a Montevideo.
¿Montevideo? Sí.
¿Cómo? Ahora.
América América, América Rugiente, América Violenta, American Beauty,
American Buffalo, American Cuisine, American Dragons, American Empire,
American Gangster, American Gigolo, American Graffiti,
American Gun, American History X... ¡Hombre, León! ¿Qué tal?
¡Cuánto gusto!
Pues aquí nos pillas, con el inventario de siempre. No, no te preocupes, yo voy
a echar un vistazo solamente. Vamos, vamos, vamos.
¿Por qué?
Moral española.
Sí. Amor a quemarropa. Está.
Amor bajo ciego. Sí.
Amor ciego. Sí.
Amor en la tarde.
Está.
Creo que esta la tengo en el fondo.
¿Y tú qué tal?
Llevamos que hace mucho tiempo que no te vemos por aquí, ¿verdad? Bien, bien,
todo bien.
Pues mira.
¿Por qué has venido? Tenía una cosa para ti que he encontrado.
A ver... Mira, León.
Vive l'amour. Una película estupenda. Ah, sí. Pensé en ti.
Aparece un tema de suicidio, pero es ridículo. Y además no se lleva a cabo ni
nada. La película es maravillosa.
Taiwanesa. Vive l'amour. Te va a gustar, ¿eh?
Si te haces cuenta.
Mira, León.
Ven, ven.
Cércate, anda.
Mira, mira, mira.
Mira lo que tenemos.
Mira qué tesoro. Se lo compré a un tipo prácticamente por nadie. Fíjate lo que
hay. Mira.
Cine polaco.
Cine.
Este de aquí, japonés.
Italiano. Y vietnamita. Mira.
Perfectamente etiquetado. Son una maravilla. Es una joya esto.
Y además, te lo regalo.
Sí, hombre.
Toma. No se pueden encontrar ni en internet ni están editadas la mayoría.
¿Ves? Todo está preparadito.
Es una joya. Vamos. Yo te lo quiero regalar. Sí, pero yo no tengo VHS.
¿Y qué más da?
No hay problema. Ya encontrarás a alguien que tenga.
Realista. Mágico. ¿Pero qué voy a hacer con esto?
Puedes guardártelo hasta que encuentres una ocasión.
Claro que sí.
Son estupendas.
Es una ocasión única.
Y es un regalo.
Venga. Bueno, muchas gracias.
De nada. ¿Quieres otra?
¿La claqueta tú? Sí. ¿Un fin? ¿Uno? Primera.
¿Cómo estás?
Bien, ¿y tú? Bien
¿Me da tiempo a...? A ver, espera, porque era las... Da
igual. No, no, que sí, que chaco yo... No hay nadie.
En parte a mí es lo que me gusta de este cine, que casi nunca hay nadie.
Es un poco triste, ¿no?
Bueno.
mucho. Hay una frecuencia en la que un chico y una chica salen del cine.
Es su primera cita.
Y él le pregunta a ella qué le ha parecido la película.
Y él le dice que el
cine
es como la vida.
Una mezcla de cosas tristes. y alegres.
Y entonces ella le dice que para eso no hay por qué ir al cine.
Y entonces él le cuenta la teoría de un tío suyo que dice que desde que se
inventó el cine vivimos tres veces más.
Vivimos experiencias que no viviríamos de otra manera.
Aprendemos cosas y sobre todo ahorramos tiempo.
A mí en realidad no me gusta mucho hablar de las películas nada más salir
del cine.
No sé, no suelo saber qué pensar, si me ha gustado o no.
Prefiero pensar en silencio. No, no, no, a mí también me pasa lo mismo.
Especialmente si voy a ver películas de directores que admiro, o sea, me molesta
muchísimo la compañía.
No sé, es como ir a una cita amorosa.
No puedo ir acompañado.
Ok, entonces ¿qué estamos haciendo?
Me encanta este sitio.
Especialmente esta mesa junto a la ventana.
Tengo una amiga que dice que estar aquí es como estar en París.
La verdad es que no sé por qué lo dice, pero... Pero es el mejor asiático que
conozco, ¿eh? El mejor calidad-precio. Está muy bueno, sí.
Oye, ¿quieres que te enseñe a comer con palillos? No, no te molestes, soy una
negada total.
Lo han intentado un montón de veces y es imposible.
¿Más sake? Sí, por favor.
Puedes pensar que soy una borracha.
Te estoy poniendo a prueba.
Pero yo le doy mucho respeto a los borrachos. De hecho, yo voy camino de
convertirme en uno de ellos.
En realidad a mí solo me sienta bien el vino.
Ah, pues si quieres pedimos vino. No, no, no te molestes.
No, bueno, es que... A veces me dan bajones de tensión muy fuertes.
Y el médico me ha dicho que lo único que puedo hacer es acostumbrar al cuerpo a
ello. No lo metabolizo bien, ya sabes.
Así que en realidad debería tomarme una copa de vino todos los días y evitar los
alcoholes más fuertes.
Pero vamos, que tampoco soy muy rigurosa.
No sé por qué te estoy contando esto.
No, no está bien.
Oye, ¿te importa si salimos a fumar afuera?
Yo no fumo, pero te acompaño, claro.
No te lo dije, pero vi tu película.
Ah, ¿fuiste tú?
Bueno, ya la había visto el otro día, pero no tuve mucha oportunidad de
decirlo.
Me ha gustado.
Gracias.
Oye, ¿me dejas probar? Claro.
Muy guapa la protagonista.
Se nota que estás enamorado de ella.
Mi madre me contó un poco los entresijos. ¿Los entresijos?
Sí, tu madre le contó a mi madre y, bueno, ya sabes cómo son las madres.
Por cierto, me gusta mucho que tu madre hiciera de la madre del protagonista.
Lo hacía muy bien, además.
Lo deberías haber hecho tú, el protagonista. No, yo no, que va, yo soy
muy mal actor, no hubiera podido hacerlo.
Sí, bueno, hubiera sido un poquito exhibicionista, ¿no? Tu madre, tu novia,
tu... ¿Y ahora qué vas a hacer?
¿Ahora? ¿Cómo ahora?
Sí, no sé, ¿vas a hacer otra película?
Ha empezado ya la entrevista, ¿no?
Hace un rato, sí.
Pues no sé.
Bueno, sí, mira, lo que tengo claro es que me encantaría hacer una secuencia en
la que alguien de repente sale a fumar, ¿no?
Yo creo que la ley antitabaco la he hecho muy bien encima.
Ya no tienes que inventarte como motivos absurdos para tener que cortar una
secuencia, ¿sabes?
Y además, yo creo que con esto de la ley antitabaco se liga mucho.
Sí, porque tú sales, ¿no?
No tienes fuego, entonces le pides fuego a alguien, empiezas a hablar y...
Y además, bueno, lo podéis incluir de una manera natural, ¿sabes? No
necesitas.
¿Tú quieres tener hijos?
¿Hijos?
Pues, bueno, depende, ¿no? Depende de cómo... Pero ahora no está en mis
planes.
Ahora nadie se atreve a tener hijos.
España es el país con la natalidad más baja de Europa.
Bueno, yo creo que no es un problema de la crisis, es un problema de la edad
mental de la gente.
Somos un país inmaduro.
Nadie quiere asumir responsabilidades, nadie quiere crecer.
Por esa inmadurez vamos camino de convertirnos en el país más viejo de
Europa. Pero ¿tú cuántos años tienes?
21. ¿Y eso qué tiene que ver? A ver, ¿con cuántos años lo tuvieron tus
padres?
Mi madre tenía 24 y mi padre 25.
¿Y tú qué tienes, 26?
28.
Mi madre me tuvo un poco más tarde, pero mi hermana lo tuvo con 23.
Bueno, no quiero decir ni que está bien ni que está mal, ¿eh? Simplemente los
tenían como con más despreocupación.
No, bueno, la diferencia es que ellos pensaban que todo iba a ir a mejor y
nosotros pensamos que todo iba a ir a peor.
¿Qué hacemos?
No sé, ¿qué quieres hacer?
Me estoy mareando.
¿Estás bien?
Sí. ¿Estás segura?
Perdona.
Perdona, ¿eh?
Lo vas a cuidar.
¿Puedo continuar con la entrevista?
¿Cuántas novias has tenido?
¿Novias en serio?
Bueno, depende de lo que sea para ti una novia en serio. ¿Qué es para ti?
No sé, alguien con quien hayas estado un tiempo.
Seis meses, un año.
Un año está bien, un año es una relación seria.
Pues no muchas, la verdad.
Cuatro. Tres, realmente tres.
¿Además de Marina?
Elena, Laura y Marina.
¿Y con cuántos años perdiste la virginidad?
¿Esta entrevista es para una revista de adolescentes?
¿Esto es serio?
A los 14.
¿A los 14?
Llevábamos juntos un año, desde los 13.
Pero llegó un momento en que empezamos a hacernos daño.
Ella me dejó, luego volvimos a estar juntos, estuvo con otros chicos.
Era como una perra en celo.
Bueno, eso no lo dije yo, lo dijo un amigo mío.
Estuvimos así toda la adolescencia.
Creo que me volví loco.
Pero llegó un momento en que decidí parar.
Decidí que ella ya no iba a existir más para mí.
Así que dejé de hablarla.
Sí, de repente me la cruzaba en un pasillo del instituto ni la miraba.
No existía para mí.
Bueno, yo creía que era la manera de romper con todo.
Hasta arrastré a algunos amigos a eso.
Era como que no aceptábamos que ellas estuvieran con otros chicos.
Lo rompimos todo.
Fue como una especie de guerra civil en nuestro grupo de amigos.
El silencio duró un año, algo más.
Hasta que un día Elena se presentó en casa de mis padres y me obligó a hablar
con ella.
Nunca le he agradecido lo suficiente ese gesto.
Si no fuera por eso, no nos hablaríamos hoy.
Luego nos volvimos a enrollar, pero no se lo contábamos a nadie.
Era como que nos daba vergüenza que los demás lo supieran.
De repente éramos como amantes furtivos.
Los amantes de la noche.
Bueno, café... Lo
que no tengo
es zumo natural.
No pasa nada. Espera, no, espera. Tengo estos.
¿De qué son?
Melocotón, naranja... Nada.
Piña... No, no, no, soy alérgica al melocotón.
Vaya. Pero está bien, ¿eh? No pasa nada.
Bueno, yo me voy a tomar uno.
Y de comer... No te preocupes. Además, yo no suelo desayunar más que un café,
así que...
¿Seguro? Sí ¿Azúcar? Vale Está perfecto
¿Qué pasa?
Bueno.
Bueno, gracias por... ¿Te llamo? ¿Tengo tu teléfono? Claro. ¿Hablamos?
No, no, no, no.
¿Sí? No, no, no, no. No te preocupes.
Gracias. Bueno, pues hablamos. Claro.
Descansa, ¿vale?
Tú también.
¿Seguro que no lo haces? No, gracias.
¡Qué bueno es hacer cine!
¿Eh? Con su primer plano.
Estas cintas, ¿no? Esto es VHS.
No puede tener relación con esto.
O sea, han aparecido porque un tipo las ha recogido y las ha llevado a su casa.
Pero no hay de... tendrían que estar allí o ahí y que jueguen ahí, pero
relacionadas con estas es raro, ¿no?
¡Uy, va! Te has caído. No, no, no, no te preocupes.
Porque si no es como de mudanza todo, parece que han salido de estas cajas.
No, yo creo que es eso. Que podrían, pero es que en la casa es como muy
retorcido todo, ¿no?
¿Qué pasa, Malena?
¿Qué pasa?
Vete a la tele, vete a la tele. Vamos a la tele.
¡Joda, joda con la cinta!
¿Cargo de chasis o...? Eh, tenemos el otro cargado que era de... 60 de...
¿Qué pasa, vamos a mirar?
Bueno, cámbialo ya, sí, porque tenemos que rodar en cualquier caso.
Violeta, Violeta, espera.
Violeta, perdón, perdón. ¡Mira!
Violeta, mira.
Violeta. ¿Yoleta?
¿Yoleta?
¿Yoleta?
¿Malena?
Mi
padre
se pasó años y años haciendo una colección de VHS.
que etiquetaba todas, todas, todas las cintas VHS de todo y ponía los títulos,
los nombres de los directores y a lo mejor tenía como, no sé, 5.000 cintas
VHS y tal. Y claro, todas esas cintas ahora no... A lo mejor las convirtió a
DVD, pero es verdad que hay cosas que... Claro,
sí, sí, lo conserva y de vez en cuando... Cuando copia algunas, ¿no?
¡Gueleta,
stick poker!
¡Gueleta!
¿Queréis un retrato con las niñas? ¿Tú y Ceci? Mira, hay un planito aquí.
Mira, ¿has visto la caja esa?
¿La que pone? ¿Cuál?
Ah, la de los libros.
La muerte del cine. Ah, la muerte del cine.
Era una prueba que hizo Mitchell para el rótulo que...
Dime, a ver, dime.
Háblame a mí.
¿Quieres ver?
animales que puede haber en el suelo.
Vamos a revisar las películas.
Pero la ha cogido y se ha puesto a rodar la rueda sola.
B. B, a ver, estás hablando del micrófono.
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