All language subtitles for Las Pícaras Aventuras De Drácula - 1975 - HDRip.720p.x264

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Original subtitles

En conexión directa con el Palacio de los Deportes de Cancún, le

retransmitimos el encuentro de baloncesto entre el PDC, Fasta

Dentífrica Coronel, y el Laminados Monza.

Ante nosotros vemos al muy deportivo Constante Nicosia, que no deja en su

empeño de alentar a sus jugadores para que logren obtener una victoria casi

imposible. En efecto, nos encontramos muy cerca del final del primer tiempo y

el PTC tiene una clara desventaja en puntos.

Naturalmente reina la euforia en el banquillo de laminados Munza, donde el

señor Colombo se halla plenamente satisfecho del desarrollo del encuentro.

Tanto es así que una encendida rivalidad separa a ambos presidentes, incluso

fuera del ámbito exclusivamente deportivo.

¡A la otra canasta!

9 sobre 2, 3 sobre 7.

Estupendo primer tiempo, señor Turacheschi.

Cambiaremos el resultado en el segundo tiempo.

Gracias, pero observa aquel resultado.

¿Cómo se aplica la mala actuación?

Pregúnteselo a su presidente.

Sí, señor. Ya debía estar acostumbrado.

Aprovechamos ahora el descanso, señoras y señores, para una breve entrevista con

el señor Constante Nicosia, presidente de la pasta del coronel de Cantú.

Bueno, por desgracia, estamos perdiendo ante el laminados plásticos de mi amigo.

Y adversario, señor Colombo. Pero ahora, durante el intermedio, mis jugadores se

lavarán los dientes con la pasta, coronel. Y así lograrán cambiar el

resultado y ganar el partido. Lo siento, pero esto tengo que cortarlo. Es

publicidad. Amigo mío, he formado este equipo de baloncesto precisamente para

hacer publicidad. Mi dentífrico es muy bueno.

¡Aquí estoy, señor! ¡Ya he llegado!

¡La victoria es nuestra! ¡Ya he llegado! ¿Pero Pepino, dónde te habías metido? He

tenido un accidente. ¿Pero cómo? ¿Tú también puedes tener un accidente? Yo

también, yo también.

¡Concéntrate, Pepino! ¡Concéntrate! ¡Que estamos perdiendo!

¡Concéntrate!

¡Bravo! ¡Bravo, Pepino!

Ahora,

ahora, concéntrate.

¡Concéntrate, Pepino! ¡Es un momento de peligro! ¡Que no la metan! ¡Que no, no!

¡No!

¡No!

¡Pepino, dalo todo!

¡Concéntrate más! ¡Entrégate más! ¿Qué dices? Todavía más. No sé cómo.

Pepino. ¿Qué?

Tu joroba es de verdad, Pepino. ¿Pero qué dice, hombre? Es una joroba

auténtica. Mi padre tenía dos. Y mi abuelo. Era un camello.

¡Ay, madre!

¿Está mi mujer?

Mi marido.

Hola, cielo.

Buenas noches. Buenas noches.

Hola. Por favor, Tintino, no me estropees el maquillaje. He cogido dos

cartas. Ya estamos, no me estropees el maquillaje, me arrugas el vestido,

cuidado con el pelo, después dices que los hombres se van de putas, señoras.

Señor.

¿Qué haces? ¿Te vas?

Así que le dije, ya que te llevas 500 millones a Suiza, de paso, podrías

traerme un poco de esa crema que te pone tan fuerte.

¿Quién está aquí?

Saludos al perdedor.

Colombo, yo en tu lugar no presumiría. Habéis ganado por culpa del idiota de mi

preparador. Pero escúpeme a la cara si no le despido. Lo cambiaría por ti con

mucho gusto.

Adiós. Adiós, señora.

Adiós.

Mírala. Ese tío lo ha sabido hacer. Se ha convertido en uno de los industriales

más importantes de Briancha. Y pensar que cuando llegó, hace siete u ocho

años, vino debiendo 3.000 liras. Me lo dice a mí. Le conozco desde que nació.

Querido Colombo, con los tipos así es mejor no meterse.

Buenas noches. Hola. El muy vivo le quitó la hija al infelice, ¿se

comprende? Y él, con el carácter que tiene y esa cara de panoli que lo

distingue, ha sabido sacarle adelante la fábrica de pasta de dientes. Ah, lo sé,

lo sé. Sabe vivir.

Para mí, el secreto está en que hizo una campaña publicitaria inteligente. No,

pero qué inteligente en mi ocho cuartos, con esos dibujos sobre traseros de

mujer. Ah, hasta luego. Vamos, hombre.

Además, digo yo, ¿qué tienes que ver? ¿Cuándo se ha visto que las mujeres se

laven el trasero con pasta de dientes? El mundo está loco. Eso está ya muy bien

en una publicidad, no sé, por ejemplo, de las quinielas.

La publicidad erótica, querida mía, está de moda ahora.

Tintino, ¿pero qué haces? Te has vuelto loco. ¿No has visto el gato negro que ha

cruzado la calle de derecha a izquierda?

Doble mala suerte.

Maldito gato negro.

No puedo seguir.

Dirección prohibida.

¿Y ahora cómo llegamos a casa?

No hay más que direcciones prohibidas. Me tienes sin cuidado. Daré marcha

atrás. A mí no me toma el pelo ningún gato negro.

Hay que ver qué manías tienes.

El gato negro, el color violeta, el acento en la U y el apartamento en blue.

Apuesto a que te casaste conmigo porque me llamo Mario.

Pues efectivamente, la ciencia es faluco. Conseguí hacer fortuna en Cantú.

Me va bien todo lo que termina en U.

Menos tú.

¿Sabes por qué he retrasado el viaje a Rubanía?

Porque esta es la noche perfecta.

Estamos a 15, se acabó el periodo ginocnaus.

Noche fecunda, vuelo a tus brazos.

Tintino, estamos en marzo, los meses que tienen erre son malos.

Eso es para otro marisco.

Mira, Tintino, eso de quedarme embarazada no me apetece nada.

Las Garabelli ha tenido un hijo y ahora parece un anuncio de Michelin. Vamos, no

hagamos la guerra, hagamos un heredero.

Oh, Tintino, tengo puesta la mascarilla y me tira. A mí también me tira, mujer.

Tintino, si de verdad quieres un niño, ¿por qué no lo compramos en el Japón?

Oh, un negrito, un Zulu con acento en la U, Mario.

Tintino, no seas bruto.

¡Se ha roto el espejo!

¡Cien años de luto y desgracia! ¡Cien años!

Y aquí hace falta un conjuro, un conjuro potentísimo. El conjuro de la mujer

virgen. ¿El qué? Una virgen que se haga pipí encima.

Pero ¿dónde encuentro yo a estas horas una virgen? ¿Dónde la encuentro?

Búscame en las páginas amarillas. ¡Ay, qué pesadez!

Anastasia, la criada, esa es virgen. Si esa no es virgen, me muero.

Anastasia, la virgen por antonomasia.

¡Anastasia! ¿Quién es?

Soy yo, Anastasia. Abre, que tengo que hablarte. ¿Sí?

Abre, Anastasia. Tengo que hablarte.

No, caballero. No quiero.

Ande a acostarse.

Por favor, te necesito. No, no insista. La carne es débil.

Vamos, vamos. Pero qué subidentes estás diciendo.

Escúchame. Oh, caballero. Por fin se ha dado cuenta de mis sentimientos hacia

usted.

Constante, abrázame, soy tuya.

¿Pero cómo te permites, imbécil?

Escúchame, mira.

Anastasia, te voy a poner este espejo roto en el baño.

Sí, sí.

Tú vas allí, ¿entiendes? Y te haces pipí encima.

Pero, señor.

Cuando se quiere conquistar a una mujer, primero se le hacen cosas bonitas en la

cama, ¿sabe?

Y después, en todo caso, se le pide que haga alguna cosa depravada.

Anastasia, dime la verdad, ¿eres virgen?

¿O ha habido algún loco suicida que ha tenido el valor de acostarse contigo? No

he conocido hombres.

Deprisa entonces, anda, ve a hacer lo que te he dicho. ¿Qué hace? ¡Me toca!

¡Me excita! ¿De quién te toca? ¡Me excita!

Entra y ya sabes, ¿eh?

¿Vale?

Sabiendo que está detrás de la puerta, no me sale nada.

Vamos, mujer, date prisa.

Buenos días, señor. Ay, Pepino, mira qué día, ¿eh? Tiene algo bonito, algo

agradable. Hoy mejor que ayer y mañana será mejor que hoy. Ay, qué abrigonazo

eres, Pepino. Toma tus diez milagros. Gracias, señor Nicosia. Buenos días.

¡Gestapo! ¡No, no, no, Gestapo, quieto! ¡Quieto, Gestapo! ¡Yo soy el jefe!

¡Gestapo, soy el Führer! ¡Soy el Führer, Gestapo!

¡Gestapo! ¡Gestapo!

¡Sit! ¡Sit!

Le digo que es un buen animal. No muerde a nadie. Solo a usted le debe ser

antiguo. Pues mira qué gracia. Todos los días la misma historia.

Yo no quería un pastor alemán.

Los animales, con ser alemanes, les basta para ser peligrosos. En Alemania

las ovejas muerden.

Buenos días.

Buenos días.

Buenos días, señor.

Banda Torcelo, quinta del 45.

Pecho de acero, corazón comunista.

Negra de pelo, pero rosa en la fe. Es el jefe de nuestra comisión interior.

En efecto, compañero.

Bien, bien. Haga como si yo no estuviera, ¿eh? Como si no estuviera.

Buenos días, señor Nicosia. Ahí está el doctor. Doctor, buenos días.

Buenos días, amigo mío. 30 segundos de retraso. ¿Cómo es eso? Algunas veces yo

también me equivoco.

Señorita, a ver qué hay para hoy. Sí, señor.

De 10 a 11, conferencia en la Confindustria. 11 y cuarto, conferencia

en la Regional.

12 y 30, almuerzo con proveedores.

15 y 30, marketing y conferencia. De las 17 en adelante... ¿Cómo ha dicho usted?

Ah, perdone.

De las 16 y 60, en adelante, reunión de administración.

Reservado billete y habitación en Rumanía. Estupendo. ¿Sigue usted

enamorada de mí?

Siempre. Me parece lógico. Siéntese y escriba.

Proyecto para la nueva campaña publici... Publicitaria.

¿Pero qué le ocurre? 200 pulsaciones.

¿Ah?

Oh, perdón. A propósito, señorita, vaya a comprarme ropa interior femenina.

Medias, ligueros, braguitas, sostenes, de todas las medidas.

Sí, señor.

¡Deseprisa, vaya!

Me hará falta en Rumanía.

Se va a llevar una arena, lo que parece.

Sirve para conquistar a las mujeres. Por lo visto, en esos países son más

sensibles a un par de medias que al dinero.

Y los italianos debemos mantener alta la bandera. Es lo único que nos queda ya.

La bandera.

Y el asta.

Ah, el hasta, natural.

Sí, pero no debe exagerar o acabará con un agotamiento nervioso.

Se tomará unos comprimidos.

Uno blanco por la mañana y escribo uno.

Dos rojos después de comer y escribo dos. Y por la noche

deberá tomar ambos a la vez y escribo X.

Aquí tiene.

Magnífico, profesor. Uno, dos, X. Si acierto 14, repartimos.

Tenga mucho cuidado, ya me ha oído. Con un agotamiento nervioso no se juega.

Sepa que puede provocar fenómenos extrañísimos.

A mi edad, doctor.

La voz del trabajador.

Miradlo, otro de mis infatigables parientes.

Haciendo horas extraordinarias.

¡Salvatore! ¿Dónde crees que estás? ¿En las playas del sur?

Pero Constante, sabes que despertándome así, sin avisar, puedes provocarme

lombrices. Te voy a provocar una cagalera de seis meses. ¡Déjate de

lombrices! ¿Qué estaba haciendo de malo? Estaba reposando un poquito.

Otra vez dímelo y te haré preparar el pijamita y la cama.

Sí. ¡Tú te pasas la vida en reposo! Pero esta es forma de tratar a un cuñado.

¡Venga, venga, animal de bellota!

Encima tengo que volver a verte luego.

¡Y a esa compañía de circo que son mis parientes!

¿Quién es?

Soy yo, Carmela. Yo personalmente.

¿Traes los canelón?

Aquí están.

¿Y el requesón y los dulces?

¿Pero qué es esto? ¿El santo y seña? Vamos, abre, mujer.

¡Está lloviendo!

Fuera Miseria, entra Providencia. Fuera Miseria, entra Providencia. Fuera

Miseria, entra Providencia. Fuera Miseria, entra Providencia.

No.

Ahí no.

Era el sitio del pobre papá.

Era el de la pobre mamá.

Ese está libre por ahora.

¿Cuántos años hace, Carmela? De mamá hace 15.

Y de papá 29.

Los dos en la misma fecha.

¿Y esta quién es? La tía María.

Mujer santa.

¿La recuerdas?

Ha venido del pueblo solamente por la solemnidad.

Y para quitarnos el mal de ojo.

Empecemos a jorobar.

El potaje de cerdo no me gusta.

Os lo coméis vosotros.

Hermano, ¿sabes que para el aniversario eso es lo que se usa? Y además,

le gustaba tanto a nuestro padre.

Pero si eso fue lo que le llevó a la tumba.

Los santísimos muertos nos dieron la receta desde el más allá.

Esta noche me han hecho saber que tú, Constante, hijo de

Rosaria y Ferdinando Nicosia, debes contratar en tu fábrica

al tío Giovanni y a su sobrino Rafaelo.

Antes los muertos solo daban números de lotería. Ahora deben creerse que están

en la oficina de contratación del personal.

Constantino, ¿no le recuerdas? El tío Nino.

El que tomaba los apuntes en Tefalú. ¿Qué quieres que apunte, maldita sea?

A cada tipo que pasa por aquí o saluda, tengo que llevarlo a la empresa.

Lo mío es una fábrica, no un hospicio.

Son parientes tuyos.

Sangre de tu sangre.

Y la sangre me están chupando esos parientes míos que me roban el dinero de

la fábrica, incluido tu marido, ese, ese de él.

Tú eres de la familia Nicosia.

Nos debes obediencia.

Haz lo que diga tía María.

Y besa a esta madre. Sí.

Sí, constante.

¿Pero tú quién te crees que eres, Marlon Brando?

Desgraciado.

Deshonrado.

Desvergonzado. Pide perdón y haz una cruz con la lengua en el suelo.

¡Ey, está bien, bruja! La he llamado bruja.

Sí, escupe, escupe tu veneno, hijo del infierno. Tú estás señalado.

¡Basta! ¡Acabemos de una vez con esta manía de las maldiciones! ¡Eso ya no se

lo cree nadie!

Afortunadamente yo ya me he integrado. ¡Ah, sí!

Se ha integrado renegando de la patria, la familia y de la sagrada bandera de la

Trinacria. ¡Ha hablado Ninovixio!

¡Cornudo!

¡Cornudazo! ¡Cuernos, cuernos, cuernos! ¡Mira tú, esta lleva muerta 47 años y

todavía sigue fastidiando!

¡Pues a mí no me das miedo, ¿sabes? ¡Es inútil que sigas hablando!

¡Yo no soy siciliano, ¡soy milanés!

Soy de Briancha, ¿os enteráis? Así que a mí no me hacen efecto vuestras

idioteces. ¡Ah! ¡El aceite no! ¡El aceite no! ¡No lo tires, por favor!

¡Díselo tú, Carmela! ¡Dile que no tires el aceite al suelo! ¡Que no lo tires!

¡El Santo Padre me ayudará! ¡El aceite al suelo me ayudará!

¡El Santo Padre me ayudará! ¡El aceite al suelo! ¡Ay! ¡Lo está tirando! ¡Lo

está tirando!

Constante, que tus ojos no tengan más lágrimas para llorar.

Que tu boca no reciba más aliento para respirar, que tu corazón se cubra de

cenizas, que tus entrañas de sapos negros se llenen, que tus huesos se

coman los gusanos y que la naturaleza que te hizo se vengue dándote todo el

mal que solicita el maligno maleficio.

¿Qué pasa?

Con permiso. ¿Qué quiere? Perdón. Como por ahí detrás hay una comitiva muy

alegre, hay que tomar medidas.

¿Comprenden? A mí no me fastidian. Déjenos. Esto es sal del Mediterráneo.

Es buena contra todo. ¡Sálgala y márchese!

Esa es la palabra contra todo mal. Eso es. Gracias.

Gracias.

¿Cuántos charabas han de suelto?

Desde luego. ¡Buen viaje! ¡Sálgala!

Ya está.

Me siento mucho mejor, querido Conde. Mucho mejor.

A propósito, Conde Drácula Escú. Yo creía que en los países del este los

títulos nobiliarios habían sido abolidos.

En efecto.

Pero verá, yo gozo de algunos privilegios. Por méritos antiguos,

patrióticos. Los draculescos fueron muchas veces salvadores de la patria. Mi

gobierno nos permite usar nuestro castillo al pie de los montes

transilvánicos. Ah, un castillo.

Fuerte y bello.

Construido en el siglo XV.

¿Por qué no va a verme este fin de semana?

Esta es la dirección.

Normalmente celebramos fiestas muy divertidas los fines de semana.

Pero yo viajo por negocios, no sé si podré. De todas formas, muchas gracias.

¿Usted lleva siempre gafas de sol? Solo en el extranjero.

Han surgido algunas complicaciones en su de dos veces en el ministerio y no... Es

normal, siempre ocurre lo mismo. Dijeron que era el señor ministro.

Oiga,

¿por qué no funciona el teléfono? ¿Qué pasa, están de huelga?

No he dicho nada.

¿Me cambia la habitación, por favor?

¿Por qué?

¿Hay algo que va mal? Sí, el número. Entre nosotros el 17 trae mala suerte.

También entre nosotros.

Entonces a ver si puede cambiármela.

Sí. Vamos a ver qué se puede hacer.

Sí, se la puedo cambiar por la número 13.

13.

Déjelo, buen hombre.

Perdone, señor Nicosia.

Han llamado del ministerio. Ah, sí, gracias.

Lea.

Está escrito en rumano. Oh, perdone.

¿Quiere tomarme el pelo?

No me permitiría.

dice que la reunión para la firma de su contrato se aplaza hasta el lunes a las

10. Pero si era para hoy viernes por la noche, ¿qué hago yo hasta el lunes?

¿Se puede saber?

Hay sala de fiestas en el hotel.

Ah, si hay sala de fiestas, puedo quedarme toda la vida.

Usted es italiano.

Irte, naturalmente.

Menicólico.

Miet, miet, miet. ¡Nada!

¿Quiere tomar algo? ¿Qué se bebe aquí? ¿Qué puedo pedir?

Aquí no se puede beber nada.

Solo un poco de agua mineral con algo de bicarbonato.

Ayer...

Intenté tomar un aperitivo y se me rompieron dos dientes.

Estupendo, estamos arreglados.

Yo esperaba marcharme mañana, pero me han aplazado la cita hasta el lunes.

De qué se ríe, ¿eh? Qué gracioso.

Yo hace 40 días que espero y siguen aplazándome.

¿Ah, sí? Sí.

¿Usted es de la Baja Italia?

Soy romano.

¿Y usted?

Brian Solo.

No me digas.

Pero al menos habrá mujeres con quien distraerse.

Yo me he traído una maleta llena de ropa femenina. ¿Una maleta? Sí, me dijeron

que aquí regalando praguitas serán como hongos.

Eso me dijeron, pero no sé si es verdad.

¿Usted cree que es práctico? Yo me he traído un baúl lleno de esas cosas.

¿Un baúl?

Y he tenido que ponérmelas yo.

Mire, mire.

Total, era absurdo tirar el dinero. Mire, mire, este es el tipo capricho

cubano.

Capricho cubano.

Pero tiene que haber algún sitio donde comer con carácter simpático. Tiene que

haberlo, cómo no, hombre.

Sí, ayer un amigo mío comió una sopa de repollo.

Ah, qué bien, la hacen bien en Rumanía, ¿verdad? La hacen bien.

¡Horrorosa!

Entonces, ¿qué se puede hacer aquí? ¿Qué se puede hacer, eh?

Aquí no hay más que morirse.

Señores y señoras.

¿Pero dónde están las señoras? Tenemos entre nuestros clientes esta noche a dos

huéspedes italianos.

En su honor interpretaré el último éxito de la canción italiana.

hacer este baile.

Este es el castillo del conde Yuvindrakulescu.

Muy bien.

Iluminación natural.

Después de 200 kilómetros.

Tenga, gracias.

¡Oiga, oiga! ¡Espera, ¿a dónde va?

No, no, yo aquí no me quedo. Este es un lugar maldito. Y además está levantando

una tormenta.

Pero espérese al menos a que me abran.

Este para el concurso de bebés hermosos. ¿Eh? Y además sordo.

¡Buenas noches!

¡Buenas noches!

Se ha ido la luz, señor, por la tormenta. ¿Es usted el italiano que

llamó ayer al señor conde?

¡Sí!

¡Pase, pase!

¡Gracias!

¿No está el conde Draculescu? Me ha encargado que le disculpe y le diga que

le espere.

Yo soy Batray, el mayordomo.

Perdone, pero aquí la luz se va muy a menudo. Dichosos ustedes en Italia que

no les falta.

Y además tenemos al papa.

Llevo la maleta a su habitación y enseguida... Voy a toda

marcha.

¡Batray!

¡Batray!

¡Los murciélagos, señor!

¡Los tienen sueltos por la casa como si fueran perritos!

¡Son los animales sagrados para los desplegados! Buenas noches, señor.

Buenas noches. Me alegro de verme.

¿Pero dónde me he metido? ¿Dónde me he metido?

¡Voy enseguida!

¿Sí?

¿Sí? Ya voy, señor.

Estéte quieto.

Venga por aquí, señor.

Luego arreglaré yo el brazo.

Es el conde Karol Drakulescu, 1785-1868, embalsamado.

Parece vivo. Lo tenemos aquí para los turistas.

Pues qué divertido. Y en el primer piso también tenemos el retrato del primer

conde Dracula.

¿El de las películas? ¿El de los colmillos? Sí, ese, ese.

Por aquí.

Ahí es.

Ahora lo va.

Ahí lo tiene, caballero.

Mírenlo.

Este es el primer conde de Dracula.

Y este, el segundo.

¿Qué sería el hijo del primero? No, como seguramente sabrá, el conde era un

vampiro.

Y los vampiros no pueden tener hijos. ¿Ni siquiera con las vampiras? Ni

siquiera. Ha venido la luz, señor.

Menos mal.

Bien, está muy bien, sí.

¡Oh, querido amigo!

¡Qué placer! Bienvenido a Transilvania.

¡Cuánto me alegro de verle aquí!

Por fin, conde. ¿Esta es Gia?

Mucho gusto, señora.

¿Esta es Yanka?

Encantado, señora.

¿Y esta es Georgia?

Un placer, señora.

Bonnie Esperantero.

Eso espero.

Este es mi amigo italiano, Constantinopla. Sí, y Jerusalén también.

Constante. Pero qué forma de saludarse es esa. ¿Cómo nos saludamos nosotros

aquí en Transilvania, eh, Gia?

Bien.

¡La oreja! ¡La oreja!

Ya hemos sido presentados, gracias.

¡Oh, menos mal!

La tormenta está acabando.

Constantino. Aquí estoy, conde. Haremos la cena a la Transilvánica, ¿de acuerdo?

De acuerdo.

Las señoras desde luego se quedarán, ¿no? Las niñas forman parte integrante

de nuestros usos locales.

Hace calor, ¿verdad?

¿Va a traer?

Acompaña a mi amigo a su habitación, la de la Torre Norte. Sí, sí, la que

mandaron ahorcar al rebelde Yori.

Debe ser un sitio muy alegre, ¿no?

Por favor.

Con permiso.

Estos centroeuropeos son muy etiqueteros.

¡Aquí me tienes!

¡Oh! ¡Prosit! ¡Prosit!

¡Pero Constantino!

¿Qué haces ahí tan vestido? Pues ya veis, yo... La cena a la Transilvánica

se hace desnudos, desnudos. Sí, desnudos.

¿Tú lo sabías? Sí, claro que lo sabía, sí.

¿Qué pasa? ¿Es que no te gusta?

Desde luego que me gusta.

Claro que me gusta. Me vuelvo loco por las cenas en la Transilvánica. Yo

también las hago en Cantú, ¿sabéis? Allí están de moda. Sí, están muy de moda.

Bueno, si os parece, voy a desnudarme.

No, no, querido. Eso sería una falta de cortesía en Transilvania. Por favor,

preciosas, ayudadle. Yo también.

Calma, Esperandeu. Calma.

¡Despacio, despacio! ¡Señor, que tengo muchas cosquillas!

¡Que tengo cosquillas!

Muy bien, muy bien. Las manos quietas.

No le veo la gracia.

Tengo un poco de artrosis y me he preparado contra el clima rumano. Bebe,

Constantinopla, bebe.

Tengo que bebérmelo todo. Debes bebértelo todo.

Hasta que salga por las orejas.

A un italiano venirle con estas.

Qué simpático.

Espero que se han creído.

¡Prosit! ¡Prosit!

¡Ánimo, Italia!

¡Tres en un puño!

He bailado solo el mío.

Con un compatriota que llevaba fragas de estilo capricho cubano.

¡Abre la boca!

¡Una cosa!

¡Una cosa ridícula!

¡Ridícula! ¡Una hortera!

¡Cantino! ¡Tómame!

¿Quién me llama? ¿Quién me invoca?

¡Soy yo, Constantino! ¡Aquí me tienes!

¿Qué me quieres, querida? ¡Ven aquí, bonita! ¡No huyas! ¡Ven!

Constantino. ¿Pero por qué no olvidas mi nombre, eh?

¡Bravo! ¡Bravísimo!

¡Eres un negrito, Constantino!

¡Llegué aquí!

¡El gallo ceblón está aquí!

¡Todas las gallinitas para mí!

¡Bebé gallinita, bebé!

¡Todas bañadas!

¡Todas empapadas!

¡Constante negocio! ¡Rifle al frenesí! ¡Como dijo el poeta!

Y además, dulce, romana, más te entran ganas.

¡Vamos allá!

¡Constantina!

¡Guapa! ¡Guapa!

¡Cochinona!

¡Constantina!

¡Constantina!

¡Cochinona! ¡Qué rica!

¡Constantinopla!

Dios mío, ¿qué me ha pasado?

¡Dios mío! ¿Qué me ha pasado? ¡Dios mío! ¿Qué me ha pasado? ¡Dios mío! ¡Dios mío!

¡Tintino!

Bienvenido, señor Nicosia. Al cuerno.

¿Cómo se encuentra, señor Nicosia? ¿Qué tal? Al cuerno.

Tintino, ¿no me reconoce? Soy tu mujer, Mario.

Al cuerno tú también.

Pero... ¿Qué le pasa que llevarle a un médico?

Tintino.

Tienes que ir al médico. Necesitas un médico. Tiene que ir a un médico. Señor

Nicosia, al primero que le hable de médicos le parto la... No quiero

médicos.

Adelante, muchachos.

Más rápido.

Vamos, tira, tira.

Pasa esa pelota.

Vamos, muy bien.

Rápido.

Muévete, hombre.

No tomes tanta pastilla. Tíralas por la ventana. Te sentarán mal.

Pero si estás estupendamente.

No hay más que verlo. Tú siempre he hecho un machote.

¿Pero qué haces? ¿Qué tocas?

¿Qué tío más tocan?

Bueno, oye.

Hacemos un cambio, ¿eh?

Tú me das a tu americano y yo te doy a Bertarello y Gorgioni 25 testones.

Si quieres a mi americano, haremos un cambio a la par con tu negro.

Johnson, pero tú estás loco, perdona. Yo te doy a Bertarello y Gorgioni. A mí me

gusta el negro.

Tiene unas piernas largas, nerviosas, esbeltas, ligeras, ligeras.

Oye tú, ¿no te habrás vuelto marica en Rumanía?

No lo digas ni en broma, no lo digas ni en broma siquiera.

Pero Constante, compréndelo, yo...

Señor Nicosia.

Los chicos han terminado.

¿Por qué no va un momento con ellos?

Una palabra de aliento por parte de usted le vendría muy bien, dado su

puesto en la clasificación.

Del que usted es responsable.

Sí, pero el partido del domingo es muy importante, con el Aterix y Padua.

Vaya, señor Nicosia, por favor, vaya.

Chicos, el presidente quiere hablaros.

Si te doy diez cestones, ¿te quedas con este?

Buenos días, muchachos. Buenos días.

Con el latrín cipadua hay que echar el resto, ¿eh?

¿Ya me oís?

El resto. Hay que morir en el campo.

Hay que... Morir.

Morir.

Le decía que ese pariente que fue conmigo a Rumanía pasó una

noche con unas... ¿Prostitutas? Bueno, tan claramente no, pero siempre del ramo

putanífero. Natural.

En fin, entre bromas y veras, se encontró mezclado...

Me escucha. Sí.

Despertó en la cama.

Con el dueño de la casa.

Natural. No, profesor, usted seguirá diciendo natural, pero de natural no

tiene nada, lo he terminado.

Pero usted empezó con la copa y después siguió con la botella.

Total, que cayó dormido, borracho, perdido.

Y ahora no sabe ahí su tragedia, doctor.

No sabe si ocurrió o no ocurrió. El impacto.

El acoplamiento.

Yo prefiero usar un lenguaje más fino.

Pues bien, desde ese momento tiene náuseas, dolor de cabeza, se ve desnudos

masculinos.

Desfallece.

En una palabra, teme haberse vuelto... ¿Un sarasa?

No. ¿Cómo que no?

Oiga, ¿entonces qué teme haberse vuelto?

Un sarasa.

Natural. Y dale con natural. Para usted todo es natural.

Se trata de una persona seria, un hombre casado. Tiene un negocio nada

despreciable, ¿sabe?

Hasta tiene un amante.

Dígame usted, caballero.

Después de regresar de Rumanía...

¿Usted? ¿Ha estado usted con mujeres?

¿Yo?

¿Y qué tengo que ver yo?

Se trata de un pariente, doctor.

No, no ha estado con mujeres. Primero porque estaba malísimo.

Y después porque tenía miedo de que no le funcionase bien.

¿Él ya sabe usted?

Ah, sí, claro, sí.

Pero no hay por qué preocuparse.

Dígale a su pariente que esté tranquilo.

Ahora le voy a recetar unas pastillas. Unas pastillas. Una, dos y X.

Mire, uno no se vuelve un homosexual en dos horas. Claro, si ya se lo había

dicho yo, doctor. Es un infeliz.

Además, ¿no me ha dicho que tiene una amiga? Sí. Muy bien.

Entonces vaya a buscarla. Sí.

Y dale un buen impacto.

Sí, eso es.

Eso es. Después de eso se le pasará todo.

A menos que... ¿A menos qué? A menos que no pueda hacer

impacto. En cuyo caso significa que aquella famosa noche ocurrió...

¿El acoplamiento? Natural.

¿Por qué no me has avisado que venías?

¡Preciosa! ¡Guapísima mía! ¡Monumento! No, déjame. Estoy hecha una birria, ¿no

ves?

Guapa. ¿Has hecho cosas feas en Rumanía?

No.

¿Quieres hacerlas ahora?

¡Cochinón!

Anda. ¿Qué?

A ver si me coges.

¡Liu! ¿Pero a dónde vas?

¿No ves que estoy en coma?

¡Liu! ¿No te gusta verme correr?

Pero, mujer, esto son cosas de niños.

¡Anda, que luego vamos a la cama!

¡Campo! ¡Quieta, quieta, que me salta el corazón!

¡Vegetorio, goza en el campo!

Si gozo ahora, después tendrás que llamar a otro.

¡Ancianito, debilucho! ¡Espera, espera!

¡Vaya, hombre!

¡Me he hecho daño!

¡Mira, me he hecho la herida!

¡Ese idiota ha puesto la hambrada con pinchos! No es nada, aunque está un poco

oxidado. Fíjate.

Tú con el tétanos y yo con el infarto. Qué bonita historia de amor.

Mira que si por un imbécil como tú voy ahora y cojo el tétanos.

Chupa. ¿Eh?

Chúpala. ¿Pero qué tengo que chupar ahora, mujer?

La herida, hombre.

Venga, date prisa, chupa.

Date prisa.

Vamos, que ya tengo sabor de tétanos en la boca.

Así, así.

Muy bien.

¿Qué es esto?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

¿Qué tienes ahí? ¿Qué son esas señales en el cuello? ¿En el cuello?

Yo qué sé, me habré arañado. Eso te lo han hecho en Rumanía. ¿Con quién

estuviste en la cama?

Con nadie, amor mío.

Confiesa que me has engañado.

Liu. Ni Liu ni narices.

Yo siempre metida en casa y tú por ahí haciendo el burro. ¿Pero qué burro?

¿Será una heridita que me hice sin querer?

¿Me la habré hecho al afeitarme? Me gustaría saber qué pinto yo aquí, aparte

de cuidarte la huerta.

Te advierto que por tres mil asquerosas lirias no pienso seguir esperándote. ¡El

negocio se ha cerrado!

¡Finis!

He estado malísimo, a punto de morir. Y si ahora me encuentro bien, me encuentro

mejor, te lo debo a ti, Liu. ¡Te necesito!

Liu, esta vez te juro que te compro la finca.

Imagínate, me creía que me había vuelto marica.

La tiene tomada con nosotros.

Racista.

Empiezas a comprender quién manda aquí, ¿eh?

Buenos días, señor Nicosia. Habla, habla. Hoy mejor que ayer, pero mañana

será mejor que hoy.

Gracias, Bill.

Señor Nicosia, esto son mil liras. Austeridad, pepino, reducción

crediticia, recesión.

Buenos días, señor Nicosia.

Señorita, su vestidura es demasiado provocativa. Si la lleva para hacerse la

simpática conmigo, pierde el tiempo. Y si viste así porque cree gustar más,

sepa que cuanto menos se le vea, mejor.

Y ahora dígame qué novedades hay que no tengo ganas de moverme.

En el vestíbulo está su cuñado, le espera.

Hágale pasar.

Y usted por hoy puede marcharse.

A esta la despido.

¿Permiso? ¿Puedo?

¡Ahí está!

Uno más de la compañía de cantos populares. ¿Me llamabas, Constante? Sí,

te llamaba para decirte que ya está bien. ¿Ya está bien de qué? De ti.

Y de toda esa tribu de parientes.

Así que carga en el primer tren las cajas de tomates que tienes en casa.

Empaqueta mujer, hijos, tíos y sobrinos. Y si te he visto, no me acuerdo.

Pero, Constante... De Constante, nada.

Os pongo en el tren del sur.

Os embarco a todos para Cefalú. Y sin decir ni mu, ni mu con acento en la U.

¿Sí? El contrato de Rumanía para el suministro de dentífrico.

¡Que borren a Rumanía de todos los mapas!

Señor Nicosia. ¿Qué?

Señor Nicosia, ha ocurrido una desgracia. Hace un momento su sobrino se

ha caído en la mezcladora.

Por fin una buena noticia.

Un momento.

¿En la de la pasta blanca o en la del tipo de rayas rojas?

En la de la pasta de rayas rojas.

Menos mal.

¿Pero qué jaleo has armado?

Venga, hombre, arriba.

Pareces un helado de nata y fresa.

Si se respetaran más las leyes provisoras de accidentes, en vez de

pensar solo en ganancias e interés... ¡No me grites!

¡Ese tío, además de...

Llega un momento en que es demasiado.

Es preciso cambiar las cosas.

Aún está a tiempo.

Los retos personalistas no se les puede aguantar.

Pero no os calléis. Tengo razón.

No podemos conseguir que nos chupen más la sangre.

Señor, ¿se pone malo? No, no, no. No es nada.

Mi instinto fue abalanzarme sobre la sangre y lamerla.

Beberla, chuparla despacito, asorgos, tragarla, succionarla, aspirarla,

tomarla, hacerla mía.

¿Cómo me pasó con la pierna de Liu?

Naturalmente se trata de usted, señor mío.

Natural y no de un pariente.

De mí, de mí.

Usted lo comprendió perfectamente.

Pero lo que no le he dicho es que en ese maldito lugar fui mordido en el cuello

por un hombre. Era un conde, claro. Mire lo que me hizo, mire. Aquí, aquí. Por lo

visto, era un descendiente del conde Drácula. ¿Se da cuenta?

Así que ahora ya no tiene miedo de ser un homosexual, sino un... La sangre,

profesor. Me gusta la sangre.

Y desde que la he probado, me he vuelto más agresivo.

Más malvado.

Y de ahí deduce usted que es...

Vampiro. El vampiro más guapo de Italia.

No, señor.

Los vampiros no existen.

Tranquilícese.

Son fruto de la fantasía popular.

Le voy a recetar unas pastillitas.

Pero, profesor, más pastillas. No quiero más. Tengo el estómago que parece el

bombo de la lotería.

¡Constantinopla!

¡Constantinopla!

¡Ah! ¡Ah!

¡Aaah!

Si no doy un mordisco, me muero.

Liu, solo tú puedes salvarme.

Liu, solo tú puedes salvarme.

Tú no puedes negarme un mordisco.

No puedes negármelo. No puedes, Liu.

Sálvame, Liu.

Sálvame. Aquí estoy, Liu.

Te voy a chupar. Te voy a chupar.

Estoy momentáneamente ausente.

Y como solo tú tienes un número, te diré que no quiero volver a oír tu repelente.

¡31! ¡31!

¡Mariú!

¡Mariú! ¡Mariú!

¡Mariú, despiértate! ¡Mariú!

¡Te necesito! ¡Tengo 31!

Mírame y excítate, Mariu.

Despierta.

Mariu.

Háblame de amores, Mariu.

Déjame en paz, ¿quieres?

¿Tú? ¿A qué vienes?

Vuestra maldición me ha hecho polvo.

Me está llevando a la tumba.

Sí, ¿eh?

Para que veas, has vuelto aquí.

Entra.

Siéntate, siéntate.

El maleficio fue demasiado fuerte.

Sois unos exagerados.

¿Tú me habías ofendido? Está bien, te había ofendido, pero yo ahora me siento

como San Quintín. Quiero morirme. Me siento malo, malísimo.

Comprendo que te sientas mal. Pues ya ves, el doctor dice que estoy perfecto.

¿Qué te parece?

¿El doctor? ¿Qué sabrá el doctor? Me ha ocurrido por casualidad, sin quererlo.

Tener que chupar.

Un poco de sangre.

¿Has chupado sangre? Inmediatamente me sentí rejuvenecerte a María.

¿Qué me sucede? ¿Qué me sucede?

¿Qué te va a suceder?

Yo te hice un maleficio sencillo, que como mucho te rompería una pierna. Ahora

me hablas de sangre, yo qué sé de eso. Si has hecho alguna otra cosa, si te han

echado un mal de ojo por ahí, yo qué sé. Lo único que puede resolver el problema

son los pozos del café.

Estos son extraordinarios.

Antes lo hacía con café normal y salía bastante bien. Con

descafeinado cuesta más, pero es más eficaz. Parece que estoy

viendo la televisión. Mira.

Mira.

Mira. Mira, mira, mira.

Mira.

¿Qué ocurre? ¿Qué has visto, tía María? ¿Qué has visto?

El mago de Noto. ¿Aquí dentro?

El mago de Noto. El mago de Noto. Solo él puede salvarte.

Ve, corre.

Solo él. El mago de Noto. ¿Quién es ese?

Se ruega a los señores pasajeros del vuelo 458 con destino Catania, Palermo y

Siracusa tengan la bondad de personarse en la salida número 8.

Embarque inmediato, repito, salida 8.

Es el tuyo.

¿Quieres explicarme qué es lo que vas a hacer a África? En Sicilia, Mariú, te lo

diré después. Cuando vuelva, fíjate de mí.

Pero cómo tarda tanto, Pepino.

Si no viene y no le doy un destregón, no me voy, no me voy.

¡Pepino! Señor Nicosia, la prensa. Siempre te haces esperar.

Ha habido un grave accidente de sangre en Ferrara.

Tengo que irme a Ferrara.

Digo, no, yo que... Último aviso para vuelo 458.

Así comprendo que está en el bolso.

¿Vuelo 458? ¿4 y 5, 9 y 8?

17. ¡Ay, Dios mío! 17, 17.

Un momento, por favor. Quiero atenderle.

¡Quieto ahí!

¿Qué tiene?

Déjeme verlo.

Es allí, en aquel portal.

Gracias.

¿Qué porquería de mago es si me pregunta quién soy?

¿Nos vamos a poner ya en plan polémico?

Entre.

Perdón. Póngase cómodo.

Si quiere seguir comiendo, puede hacer los incumplidos.

Verá, señor mago, yo lo que...

100.000 liras anticipadas. Pero, ¿cómo? Antes de empezar, ya... Tarifa

internacional aprobada por el sindicato. Si lo dice el sindicato...

¿Son 100.000

liras? Sí.

Las pagaderas al portador.

Bien, le estaba diciendo que yo... ¡Silencio! ¡No diga una palabra!

He recibido el mensaje.

Sé lo que le pasa. Está enamorado de una mujer que no le corresponde y pasa las

noches en blanco. La invoca, la desea, sueña con ella, pero sobre todo se

desvela. ¿Pero qué es? ¡Calle!

En estos casos el filtro es sencillísimo. Un día 17 de una noche sin

luna recogerá caca de conejo de monte.

Después cogerá un poco de menta, un poco de perejil, unos cuantos dientes de ajo

y lo meterá todo dentro de una redoma.

Después orina dentro, lo deja fermentar unos días y lo agita bien.

Antes de acostarse, debe dárselo a beber a su amada todos los días, tres veces al

día, antes de las comidas. No estoy enamorado de ninguna mujer.

¡Ah, vaya!

¡Se trata de cuernos! ¿Qué cuernos? ¡Los suyos!

¿Pero cómo se permite?

¡Recoja la caca del amante de su mujer! ¿Pero quién se ha creído que soy un

basurero? Entonces es cuestión de dinero, deudas. En ese caso, recoja la

caca de todos sus deudores.

Después...

Yo no recojo la caca de nadie.

Yo soy el famoso, el industrial constante Nicosia de Cantú. El

industrial constante Nicosia de Cantú. Pero si es conocido en todas partes.

¿Por qué no me lo dijo desde el principio?

¿En qué puedo servirle? ¿Puedo ofrecerle alguna cosa? No perdamos el tiempo. Yo

soy del norte y no pierdo nunca el tiempo. Vayamos al motivo de mi

presencia aquí.

Por desgracia, tengo un mal de ojo. Pero el mal de ojo se ahuyenta.

Entre tanto, tome... De mierda nada.

No, no, no, no, no. Entre tanto, tome asiento en aquella butaca. Por favor,

ánimo. Y después déjeme hacer a mí.

Ahora cierra los ojos.

Desaparece y no vuelvas más.

Mal de ojo.

Márchate.

Sople.

¿Ya está?

Casi.

Muslo sin pelo.

Muslo sin pelo.

50.000.

¿Por qué?

Suplemento especial.

¿Cómo? ¿50.000 liras? Ya sabe, el sindicato.

Ah, claro, el sindicato.

Rápido.

¿Ve algo?

Mal es para usted y se ve claramente mal de ojo y desgracia.

Luto y ruina.

Y todo por culpa de usted.

Porque ha despedido a un hombre honrado, a un buen hombre que responde al nombre

de... Andalú Canata.

¿Andalú? Sí. ¿Iba yo a despedir a alguien con acento en la U?

Canata es mi cuñado, pero...

Se llama Salvatore. En efecto, aquí está. Puedo verlo.

Pero... Salvatore es el segundo nombre. El primero es Andalú. En memoria de un

compadre avicinio. Si desea salvarse, debe readmitirlo enseguida. Y subirle el

sueldo. Y con él debe readmitir a todos los parientes que ha despedido.

Si no, ocurrirán cosas terribles.

Catastróficas e inhumanas.

Está bien, que vuelvan todos, con tal de que me cure.

Y acaben las pesadillas. Muy bien, curación asegurada, mal de ojo

eliminado. Más le vale.

Porque si no, yo vuelvo aquí.

Y habrá para usted presagios sin azúcar.

¿Qué presagios?

Puntapiés amargos.

¿Estoy curado?

¡Curadísimo!

¡Salvatore!

¡Salvatore! Gracias, muchas gracias. Aquí están las 100.000. Muy bien. Como

ya has oído, serás readmitido. Pero te lo advierto.

Procura portarte bien o habrá para ti presagios amargos.

¿Y eso qué es?

Punta pies sin azúcar.

¿Por qué me miras, Anastasia?

Le veo a usted tan pálido. Nada de pálido, estoy curado. ¿Dónde está la

señora? La señora está en el baño, desnuda. Comprende, sin pudor. Ni

siquiera tiene un tanga.

A ti quisiera verte yo.

Cuando usted diga, señor Nicosia, estoy dispuesta.

¡Mariú!

¡Tintino!

¡Mariú! Por fin has llegado.

¿Pudieras haberme avisado?

Bueno, ¿cómo te ha ido el viaje a África?

Bien, muy bien.

Estoy completamente curado. Ya no tengo mal de ojo. Menos mal.

Tintino, amor mío, ¿quieres pasarme la bata?

¡Pero quieto, Tintino! ¿Pero qué haces?

¡Dente unos minutos, hombre! ¡Me vas a dejar señal!

¡Socorro! Sí, sí, un momento. Voy enseguida.

Aquí está usted.

¡Mi mujer me ha plantado!

Se paró porque le di un bordisco en el culo. Pase, pase, cálmese. Ese

sinvergüenza del mago de Otto no me ha curado nada. Ya sospechaba yo que era un

farsante. Pero ahora lo que quiero es curarme. Lo demás ya no me importa,

¿comprendes? No he pegado ojo. Entonces, ¿qué ha hecho? ¿Cómo que qué he hecho?

¿Qué qué he hecho? He estudiado mi caso en todos sus aspectos. Todo mi caso.

Entienda la luz, por favor.

Entienda la luz. Gracias.

He estudiado mi caso.

Toda la noche estoy hecho polvo. Vamos a ver.

Está escrito aquí en estos libros. Esa ingrata de mi mujer me ha plantado.

Aquí está.

Vampiro. Del magiar vampir, que con el lituano huetti significa beber.

El vampiro se nutre bebiendo. Bebiendo sangre humana. Se transmite por medio de

la contaminación. El vampiro la transmite a su víctima. La transmite a

su víctima. Sí, natural. Y te transforma en animal de presa.

¿Comprende, doctor?

Sí, comprendo. Natural.

Yo he comprobado todos los puntos, todas las pruebas. El ajo me da horror y

repugnancia. Natural.

Antes los animales me daban miedo y ahora les doy miedo yo a ellos. Natural.

Y jamás he tenido hijos, jamás, jamás.

Natural, ha sido de los vampiros. Y ahora pruebe a hacerme la señal de la

cruz con los dedos.

Pruebe, no tenga miedo, pruebe.

¿Lo ha visto? Sí, ya lo veo.

Señor Nicosia. ¿Qué?

Ya lo tengo. ¿Sí?

Usted es un vampiro.

¡Profesor! ¡Que le des morcilla!

¡Se lo estoy diciendo hace una hora!

¡Saludos, caballero!

Hoy mejor que ayer, pero mañana mejor que hoy.

¿Qué pasa? ¿Es que no me da nada?

Pepino, te inventas otro rollo o te pongo una joroba a transistores.

Chupador de sangre.

La tuya y la de tu padre.

La tuya y tu mamaita.

¿Cómo lo habrá oído?

Aquí dentro no se fuma. Buenos días, Constantino. Para mí buenísimos. Para

ti, en cambio, es un mal día porque te despido. Te he hecho a punta pies.

Ahora, pero que ahora mismo. ¿Pero qué dices? ¿Que me echas otra vez?

Precisamente a mí. A ti y a todo el clan de los sicilianos. Y esta vez no me

volveré atrás. Os voy a decir. Mago de noto.

¿Pero de qué mago me hablas?

A todas las secciones, abrid bien las orejas.

Destruiré la violencia con la violencia. La holgazanería con el despido

inmediato. La mala costumbre de las huelgas premiando a los esquiroles.

Organizaré bandas armadas contra toda represalia.

Moraleja. ¡Os voy a poner el culo ardiendo!

Fin de la transmisión.

Dígame, conductor.

¿Usted cree en los vampiros?

¿En los vampiros? No, no soy tan estúpido. En los vampiros.

Buenas noches, señor Nicosia. Buenas noches, Roberto.

¿Liu?

¿Qué va a tomar?

Un zumo de tomate.

Rojo. Con pimienta.

Enseguida. A la cuenta.

Muy bien.

¿Ha visto a quién tenemos esta noche?

Señor Nicosiar, ¿ha visto a quién tenemos esta noche?

Una.

Olguina Franchetti, la de la casa de muebles.

Sabe que es una devoradora de hombres.

Esa mujer es una mina de sexo.

Solo piensa en su trabajo y vale más que 10 directivos.

Me han dicho que en las vacaciones se va a Tanger y en los casinos hace más de 50

trabajitos al día. ¡Qué bárbara!

La llaman Holguín a la loca. Está chiflada.

Dice que si no son monstruos, no se divierte. ¿Si no son qué?

Monstruos.

Juega deprisa, gondolero. ¿Pero qué gondolero? Si yo soy de como.

¡Mierda! Mierda lo será usted. Y además con traje de sepulturero.

Es usted.

Yo.

Tenemos una noche por delante.

¿Bastará para su need for achievement?

Perdón.

Quiero decir, para sus exigencias, para sus deseos.

Depende.

Depende.

¡Oh, fantástico!

Espero que se haya preparado también verbalmente. Yo soy muy difícil, ¿sabe?

Tranquilícese. He estudiado al poeta toda la noche. Me lo sé de memoria.

Bien. Uniremos seguramente la poesía al placer.

Estoy aquí para unirlos. ¡Oh, felicidad!

No te busqué, pero en la hora de la noche llegaste a mí de improviso con los

pies descalzos y el rostro cubierto por un velo tejido con esos hilos que ahora

brillan impalpables en el aire.

No veo tres en un burro. No, no. No, a la derecha no. Más a la izquierda. Aquí

estoy. No veo nada.

Maldita sea.

Pero es que no me ve.

Ah, está ahí.

¿Se ha hecho daño? No, no, no, nada, nada.

La culpa es de estas malditas gafas de sol.

Mejor me las quitaré. No, no se las quite. Así está muy bien.

Tú tienes algo divino y salvaje.

El primer olor del campo de marzo.

El sabor de la miel en otoño.

Y los dientes de escarcha. Vamos, venga.

Venga, venga. Sigue derecho.

Derecho.

Inexorable. Como el viento enredando mis cabellos. Y mi alma.

Aquí me tienes.

¡Qué golpe de genio!

¿Dónde estás? Aquí, aquí. ¿Dónde estás? Aquí estoy. Qué hermoso, qué original.

Yo te miro, el primer fruto del almendro joven. Es menos suave, ¿sabes? Que tus

mejillas y tus dedos cerrados son como el espicanardo.

¿Espica qué? El espicanardo.

Y los pétalos de los gladiolos al plegarse no tienen la gracia de tus

cabellos que el céfiro pliega sobre tus sienes. ¿El céfiro? Sí, el céfiro.

Pero espera un momento.

¿Por qué tanta prisa?

¡Qué ardiente!

Profundicemos en nuestras relaciones.

¡Presentémonos! Anda,

dime algo. ¿Quién eres?

Soy un animal nocturno. ¿Un animal nocturno? Sí, un genio de la noche.

¡Un genio de la noche! No puedo decirte nada más, compréndelo.

¡Un genio de la noche! ¿Pero por qué?

¿Cómo te has vuelto así?

¿Qué te ha llevado tan lejos? ¿Una desilusión amorosa?

¿Un filtro? ¡Qué resbalosa es esta cama!

¿Un encantamiento?

¿O quizá una quiebra en la bolsa?

¿Una atracción lunar? ¡Un conde rumano!

¡Un conde rumano!

¡Un conde rumano!

¿Dónde estás metida? ¡Eso es! ¡Pero ahora! ¡Ahora ha llegado la hora!

¡Ven! ¡Ven, misteriosa falena! ¡El rito de la noche y de la muerte se inicia!

¡Inicia! ¡Inicia ese misterioso rito! ¡Sí, sí!

¡Tómame! ¡Tómame, señor de la noche!

¡Maléfico hechicero! ¡Tómame en cuerpo y alma!

¡Pero ahora estate quieto un momento! ¡No te muevas!

¡Tómame toda mi pera!

¡Instrumento en tus manos! ¡Te tomaré en cuanto te des, quieta!

¡Suena para mí!

¡Suena una nota maravillosa!

¡Es tu demonía! ¡Es tu demonía! ¡Es tu demonía!

¡Es tu demonía! ¡Es tu demonía!

¡Es tu demonía!

ser la fe moral. ¡Estáte quieta! ¡No quiero hacerte daño! ¡No quiero hacerte

daño! ¡No te muevas!

¡Qué bien!

¿Y ahora?

¿Ahora? Hecho consumado.

¿Pero qué has consumado? ¡Un arañacito!

¿Qué más quieres ahora, flor sin sabia?

Has conocido el placer sagrado, el placer prohibido. Y ahora me voy a

retirar.

Regreso al lugar de donde vine. La noche me espera.

Adiós. Eh, tú, desgraciado.

No irás a dejarme aquí plantada.

No irás a decirme que esto es todo.

¿Por qué?

¿Cómo que por qué?

¿Todos estos preparativos, el ambiente, la espera, el suspense, el monstruo Byte

Knight, para este arañacito?

El destino me ha marcado con este signo infamante.

Voy, lo burulante en la noche, a la búsqueda de otras víctimas.

Voy.

Anda, vete por ahí, tú y tus víctimas. Todo tonterías.

Fanfarrón, monstruo de pacotilla, insolvente. Viene aquí todo misterioso,

me rompe la cama y se larga.

Vete a Rumanía. El mestiere, altro que dente del vampiro, gengiva mona.

Buenas tardes.

Hablo con bestia satanata.

¿Soy yo?

¿Me confirma su anuncio?

Pronto. Bella, media edad, dispuesta a cualquier experiencia,

educación severa, severísima, firmado bestia satanata.

Le digo que soy yo.

Sí. ¿Y aquí, señora?

O sea, la señora... Bestia asatanada.

Y aquí se acomoda.

Venga, venga. En la tesa le hago un buen café.

Sieda, por favor.

En un instante la señora es pronta.

Bueno, Arnaldo, ¿has puesto la agua?

Sí, sí, amor.

Aquí está.

La agua bollente.

¿Te gustan las escotaturas?

Bueno, en fin.

¿Para el café?

No, para la señora.

Bien, bien.

Verá que quedará contenta. ¿Sabes? Ella lo hace con tanta pasión.

Tiene la vocación.

Ha sido así desde que era pequeña.

Sara.

¡Qué bella!

Chido.

¡No! ¡No! ¡No!

¡No!

¡No! ¡Cállate!

¡Cállate!

¡Cállate!

¡Cállate!

Te haré probar el tormento y el estrés.

Señora, por favor, sea gentil.

Sea gentil, señora. ¡Godi!

¡Godi! ¡Godi!

¡Godi!

¡Godi!

¡Qué caros son estos chicos!

¡Qué buena es esta mujer!

¡Cómo se divierten! ¡Belos a ellos!

¡24! ¡25!

¡26! ¡26!

¡26!

Estoy aquí, bella y calda, te espero.

Como una bella afamada.

Quiero ser toda una herida.

Me has reducido un poco.

Déjame disfrutar.

Déjame disfrutar, soy tuya.

Me has destruido.

Déjame disfrutar.

¿Qué quieres?

Viene aquí.

Le dije que era buena.

¿Estás satisfecho?

Un trozo.

Solo un trozo. ¿Un trozo? ¿Por qué no lo has dicho ahora?

Quizás mi mujer no lo hubiera pensado.

¡Bastante! ¡Bastante!

¡Bastante! ¡Bastante!

Hay un problema.

Mándatoslo. Tengamos calma. ¿Qué ha pasado?

Está haciendo huelga de hambre. Perfecto. Nos ahorramos un sitio en la

mesa. Es que precisamente se ha instalado en la mesa. No come hace dos

días. ¿Por qué no vamos?

¡Aquí está!

¡El Judas!

¡El hipócrita! ¡El sanguijuela!

Tú te dejas insultar así.

Pero, hombre, no.

Si te insulta a ti. ¿A mí?

Déjame escuchar.

Usted, usted ha despedido a Sanator Ecanacta, que era el único que nos

defendía aquí dentro.

Ha despedido a otros cinco empleados porque jugaban al flipper. Nos ha

despojado de todos los derechos.

¿Qué más quiere? ¿Vernos desnudos?

¿Desnudos? Sigue, sigue, mujer, quítatelo todo, lo deprimes. La brigada

antihuelga, el premio a los esquiroles, la abolición de los puentes y el

alargamiento de horario. ¿Pero qué más quiere de nosotros?

¿Qué pretende? ¿Nuestra sangre?

¿Quién nos lo ha dicho?

Está bien.

Pues yo se la doy.

Aquí está.

Aquí está la sangre proletaria.

Eso es lo que quiere de nosotros, ese explotador.

Pues tómela.

¡Qué bien, qué rica!

Aquí suya es.

Pero esto es una bendición.

No la malgasteis, no la malgasteis.

En aquel preciso momento se me ocurrió la gran idea, la que me permitió

arreglarlo todo.

Y pensar que se necesitaba tan poco.

El trabajo va bien, yo estoy en plena forma.

Hasta los desdentados usan el dentífrico pasta del coronel.

He readmitido a Salvatore y demás parientes de Cepalú.

Todos están satisfechos y yo el primero.

Ya ven, todos los domingos mis numerosos empleados colaboran conmigo.

Sí, puedo decirlo con orgullo. Soy el primer industrial del mundo que ha

obtenido el compromiso sanguíneo.

Bien, señores, lo hagamos como el domingo pasado.

A todos se les va a extraer su ración de sangre. Y todos recibirán, además de la

paga, la gratificación.

Es un hombre muy justo y generoso. Pero, por favor, sin confusión, ni

amontonamientos, ni precipitaciones.

La autoemoteca Nicosia está aquí para todos y no mira a nadie a la cara.

Muy justo.

Mucho cuidado.

Que no se pierda ni una sola gota de sangre.

¡No!

Oye, primero la torcelo, ¿eh?

¡Manda torcelo!

Presente como siempre, señor. Constante tiene cabeza.

Es muy listo.

Prepara a Barili.

Barili, preparado.

¡Presente!

¡Renzo y Leonardi!

¡Vamos, Leonardi! ¿Qué estás pensando?

Sí, sí, ya voy.

Mariu. Hola, Quintino, ¿cómo estás? Bien, muy bien. No te beso para no

estropearte el maquillaje, el vestido, la piel, el peinado, en fin, todas esas

cosas. No, puedes estrujarme del todo.

¡Migi Martino!

¿Sabes? He vuelto para decirte que... que estoy embarazada.

¡Garlo Martino!

¿Embarazada?

¿Pero cómo es posible?

¿Recuerdas aquella noche en el baño después de...? El mordisco.

Sí.

Hacía tanto tiempo que tú y yo no... Bueno, pues ocurrió.

Pero entonces, si puedo tener un hijo, yo no soy... ¿El qué?

Nada, nada, Mariúna.

Tintino, Tintino.

Un vástago de oro, tendremos un hijo maravilloso.

Tintino. Tino, qué alegría.

Y pensar que yo ni siquiera quería.

Ha sido tuyo todo el mérito.

Tino, celebremos el acontecimiento. Suerte, suerte, Marius, suerte.

Suerte para el heredero de la pasta del coronel. Gracias.

Ahí está mi heredero.

Guapo, Constante Junior.

¿Sabes que con tu venida al mundo papá se le ha quitado un peso del estómago?

Una sonrisita para tu papá. Una sonrisita para tu papá.

Qué raro.

De repente me he venido a sed de sangre humana.

De una vena jugular de mujer que se sube lentamente.

La trabajadora que me muestra el collo me hace presionar de voluntad.

Porque soy el industrial vampiro S.P.A.

Tengo una fuerza de pompaje multinacional.

Me han dado el Oscar por la hemorragia en dolor.

Tengo un slogan que funciona en todas las circunstancias.

Dona el sangre para tu padre, no dejarlo sin.

Vampiro va, muerto. Dona el sangre para tu padre, no dejarlo sin.

Amor.

Y prefiero hacer el amor de grupo para que sea sanguíneo.

Y cuando veo el sangre, yo sonrido con un beso guiño.

Allá en la sombra de la autoemoteca, vivo noches de felicidad.

Y entre siringas, fiales, sangre de cualquier calidad.

Yo no soy, no soy más normal, soy un industrial.

La importancia de cavar sangre es capital.

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