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Eh. Ella miró y yo también.
Me saludó, le saludé.
Desde pequeño yo nunca me animé a hablarle.
Pero estoy grande para seguir siendo cobarde.
Y yo sé que te decepcioné.
Y ahora tú andas ahí con alguien más.
Pero sé que te gusta verme.
Porfa, no lo niegues más, sí. Déjamelo a mí.
Dile al DJ que apague luces. Luces.
Dile al bobo que no se cruce, no.
Y si él no coopera, tranquilita, mi nena.
Y déjamelo a mí, que lo mando a dormir,
y nos vamos para donde sea.
Dile al DJ que apague luces. Luces.
Dile al bobo que no se cruce, no.
Y si él no coopera, tranquilita, mi nena.
Y déjamelo a mí, que lo mando a dormir,
y nos vamos para donde sea.
Descontrol si ella me mira y yo tengo alcohol.
Y se me apagan las luces.
(Jadeos)
(JADEA)
Ay, ay, joder.
¿Silvia? Vete para fuera.
Venga, tranquila, que te sujete el pelo.
Ya está, ya está.
Joder, gorda, si esto lleva aderezo.
Y ya te habías puesto fina en el botellón.
Qué asco. Venga, te llevo a casa en moto.
No, no, por favor,
que mis padres me matan si llego pedo a casa.
Bueno, vale, pero tú ya Carlitos, ¿eh?
Agua con hielitos.
Me tienes que contar
por qué estás tan rayada últimamente.
Estoy bien, tía.
Dile al DJ que apague luces.
Bárbara, quita la cara de borde, que así no nos va a hablar nadie.
Silvia, ¿estás bien?
-¿Qué? Pero si estaba casi sonriendo.
Iria.
Se te va a caer la nariz, colega. ¿Qué dices, tío?
Dale, dale.
¡Dios, qué puta locura el popper este, hermano!
Madre mía, tú. Córtate un poco, están ahí los profes, tío.
No me jodas, compadre. Mírales, si van más tostados que nosotros.
(RÍEN)
Qué cabrón.
Hace que mi mente queda en blanco. Hace que me gaste lo del banco.
Eso no me gusta, pero frustra...
Jon, ¿y tú qué, eh?
¿Te lo has pasado bien con Asia?
¿De qué te ríes, gilipollas? ¿Pero qué dices?
¡Gilipollas, eh!
¡Chavales, que se pegan por la Motozorra!
¡Yo te reviento!
¿De qué vas, Koldo? Yo hago lo que me sale del coño.
(HABLAN TODOS A LA VEZ)
¡Mi hermana! ¡Silvia!
¡Silvia!
-Déjala respirar.
Ven, ven.
-¡Llama a una ambulancia!
El Zurbarán es un colegio concertado
que tiene ya más de 20 años de historia,
aunque no siempre estuvo en este edificio.
Se ha ido adaptando a los diferentes métodos de estudio
y ahora es bilingüe,
aunque aquí lo que más ha cambiado son los alumnos. ¿Sabéis por qué?
-Por lo que lo ha cambiado todo, los móviles.
-Exacto. Ahora tienen un móvil desde la comunión.
Les responde a cualquier pregunta,
aunque no siempre de la mejor manera.
Espero que tengáis un plan para competir contra el 5G.
Esteban, ¿cómo vas a resolver el problema?
-Bueno, hay unas apps para matemáticas
que se pueden trabajar con el temario.
-Ya. Seguro que las abren entre bailecitos de TikTok,
pero bueno. Lucía.
-No sé si hay apps del test de Cooper.
Es mi primer trabajo.
-Hay algo que las personas hacemos mejor que los móviles:
escuchar, saber por qué de todas las preguntas
tienen justo esas.
Pero, vamos, que no sé.
También es mi primer trabajo como profesora.
-Os quiero avisar de que no va a ser un curso fácil.
Supongo que sabréis que hemos perdido a una alumna.
Silvia era una chica muy sociable, no parecía tener ningún problema.
Quizá por eso no nos dimos cuenta
de que le costaba mucho hablar de lo que le pasaba.
-¿Qué le pasaba?
-Sufría ansiedad y se automedicaba a escondidas.
Pero los padres piensan que conseguía las pastillas aquí.
En la fiesta de fin de curso que organiza el colegio
los chavales metieron alcohol.
Silvia estuvo bebiendo mucho, más la medicación psiquiátrica.
Pues, bueno, imaginaos.
No creo que haya culpables, tenía una malformación cardíaca,
pero los padres de los alumnos
piensan que los profesores podrían haberlo evitado,
así que vosotros estáis aquí para cubrir sus puestos.
-¿Los despidieron los padres? -Ajá.
-¿Y pueden hacer eso?
-El Zurbarán funciona como una cooperativa,
son ellos los que pagan los sueldos.
Y este año los vamos a tener más encima que nunca.
Y creo que tienen motivos, esta generación es complicada.
-También decían eso de la nuestra.
-Supongo, pero yo tengo la sensación
de que estos hacen todo lo que no hay que hacer antes.
Ni me escondo, ni me atrevo, ni me escapo, ni te espero.
Hago todo lo que puedo para que estemos juntos.
Cada vez me importan menos los que piensan que no es bueno
que haga todo lo que puedo para que estemos juntos.
Medicina alternativa,
tu saliva en mi saliva.
Es física o química.
Ni me miras, ni te quiero, ni te escucho, ni te creo.
Pero siento que me muero cuando os veo juntos.
Cada vez me importas menos.
O eso digo cuando bebo.
Aunque sienta que me muero cuando os veo juntos.
Medicina alternativa,
tu saliva en mi saliva.
Es física o química.
Perdón, perdóname, perdóname.
Hemos vivido.
Hace más ruido
que el ruido de un cañón.
Y un corazón de hielo herido
se ha derretido en su colchón.
La mitad de lo que hemos vivido
hace más ruido
que el ruido de un cañón.
Y un corazón de hielo herido
se ha derretido en su colchón.
Perdón, chicos, que ya... Perdón, ¿eh?
Anda, mira, pero si la cabaña ha crecido este verano.
-No como tu cerebro.
Oye, ¿Vega ahora va con las popus?
-Sí. Desde que empezó a hacer guarradas con Rodri
en la última fila de clase.
-Tía.
Es que este curso tenemos que hacerlo.
-Es verdad, es verdad.
Estamos en la edad ideal para un embarazo adolescente.
-Anda ya, Bárbara.
-¿Tan desesperada estás por hacer nuevos amigos?
-Pero no es eso.
Es que estamos en cuarto, casi toda la clase ya lo ha hecho.
-Iria, no te atreves a meterte un tampón,
como para meterte un pito.
Yo empezaría por lo de darte un primer beso con lengua.
-Pero si eso ya me lo di con uno del pueblo.
Y además, este curso sí que me atrevo.
A lo del tampón y a lo otro.
Aunque a ver con quién,
porque los de clase ya me conocen y no me piden salir.
Y además, que para hacerlo
tendría que ser con alguien especial, claro.
-Bueno, pues si tan segura estás de que conmigo te aburres
y quieres pasar a la fase novio, yo te ayudo a buscar maromo.
-Pero, Bárbara, que no es eso.
Vamos a ver cómo funcionan las nuevas normas.
Y es importante que este curso
tengamos reuniones semanales con el claustro.
-Sí, sí, Carmina,
pero ya lo iremos concretando más adelante.
Déjame que te presente.
Carmina Iglesias es la presidenta de la Cooperativa de Padres.
Marta Romero, Filosofía. -¿Qué tal? Encantada.
-Y Lucía Clotet, Gimnasia. -Hola, un placer.
-Esteban. -Carmina.
-¿Qué tal?
¿Cómo está tu madre? -Bien, bien, en casa.
-Ya sabemos quién es el enchufado.
-La última vez que nos vimos estabas más rellenito.
Anda, anda, uno nuevo que no te conoce.
Vamos a ver si es especial. -No.
-Hola. -Hola.
-Eres nuevo, ¿verdad? -Sí.
-Esta es Iria.
-Hola, ¿qué tal? Yo soy Jeremy.
-Dos besos, que ni que fueras futbolista.
Y tú, a empollar, que no puedes repetir otra vez.
He repetido para estar contigo en clase, tonta.
Sí, claro. (RÍE)
Melenas, muévete.
Tengo el sitio reservado desde el año pasado.
¿Nos sentamos, por favor?
Gracias.
Bienvenidos.
Para los que no me conozcáis, soy Brianda Milán,
la jefa de estudios.
El curso pasado terminó de una forma particular.
Esa situación ha hecho que cambie en algunas cosas.
Tenéis en la aplicación del colegio la nueva normativa.
Sácalo, que no lo tengo.
Gracias. Queda prohibido fumar.
Y, por supuesto, las drogas.
También los comportamientos de carácter sexual.
Se va a controlar la vestimenta.
Los móviles se entregarán al llegar al colegio.
-¿Mi móvil?
Hablaré con mi madre.
No queremos más casos de vídeos grabados aquí,
en el centro, bullying por redes sociales
ni similares. ¿De qué coño vais?
El incumplimiento de las normas supone la expulsión del colegio.
Venga.
Y este año no habrá viaje de fin de curso.
-¿No? ¿Qué dice?
Ya está. Por favor, silencio.
Nosotros no le metimos las pastillas en la boca a esa piba.
Ya, silencio, silencio, por favor.
-¿Me permites?
A ver, la normativa la impone la Cooperativa de Padres.
Es decir, vuestros padres.
-La vieja del Cayetano.
(Abucheos)
-Y os la habéis buscado también un poco, ¿eh?
¿Cuántas veces habéis entrado fumados a clase?
¿Y cuántas pedo a casa?
Ha tenido que morir una compañera para que os deis cuenta
de que ser joven no significa ser eterno.
Significa que todavía sois unos críos.
Y hasta que no demostréis lo contrario,
las cosas no van a cambiar.
Que vuestros padres vean que pueden confiar en vosotros.
Y, mira, de paso también en nosotros.
Aquí los de cuarto.
Venga, en un rato acaban las clases y los tenéis de vuelta.
Has batido tu propio récord, Ramón. Ni una hora de curso
y ya has contradicho a la cooperativa.
-No toda la cooperativa está de acuerdo con esas normas,
te recuerdo lo ajustadas que estuvieron las votaciones.
Esta falta de confianza solo empeorará las cosas.
No se puede poner vallas al campo. -De hecho, el campo tiene vallas.
Y les sobra confianza y les falta mano dura,
ese es el problema de los chavales de hoy.
-Lo tienen mucho más difícil que sus padres.
-Venga, Ramón, no me hagas reír.
¿Con el último modelo de móvil en la mano
y todas las libertades del mundo?
Vamos, que ni los de antes ni los de ahora.
-Es complicado, estos han pasado por dos crisis
y no son mayores de edad.
Y los de antes hemos perdido la cuenta.
-¿Tú quién eres?
-Marta Romero, la nueva profesora de Filosofía.
-Ah, sí. -Perdón que me meta,
pero una chica de 15 años no se automedica por nada.
Uno de cada cinco menores sufre problemas de salud mental.
-Ahora está de moda decir que tienen ansiedad.
-Lo que debería estar de moda
es tratar de entender cómo se sienten.
-Estaría bien escuchar un poco a Marta,
tiene un doble grado de Filosofía y Psicología.
-¡Guau, un doble grado!
Es que los profesores de ahora estáis mucho más preparados.
¿Y experiencia como profesora cuánta tienes?
No, lo digo porque cuando yo empecé, también quería saber
qué es lo que les preocupaba a mis alumnos.
Y lo he descubierto.
Son básicamente dos cosas: el sexo y el móvil.
Así que la salud mental en peligro es la nuestra.
-Brianda, deja de asustar a los nuevos profesores.
-No, no, para nada.
Lo que pasa es que no estamos aquí para salvar a nadie.
Y cuanto antes lo aprenda, mejor para ella.
-No se trata de salvar a nadie, Brianda,
sino de que ningún alumno tenga un problema
sin que nosotros lo sepamos. Vamos a dejar de discutir ya.
-Venga, pues ya está, muy bien.
Marta eras, ¿verdad? ¿Ese modelo de teléfono cuál era?
Ah, última generación, claro.
-De verdad, no le hagas ni caso. Se está divorciando y está amargada.
Obvio que lo de que nos quiten el móvil no es ilegal.
Si lo han dicho nuestros padres... Por lo de la moda esa
de que los jóvenes no tengamos móvil.
Pero que alucino. Ya.
¿Qué te pasa? Nada.
Koldo, ¿de qué vas tú ahora con el Jon?
¿De qué va él? No me jodas.
Se cree el paquete oficial de tu moto.
Y aquí paquetes hay varios.
Creía que estábamos de acuerdo en que esto iba de pasárselo bien,
así que si no te renta... Que sí, que me renta.
Asia, yo también tengo mis movidas por ahí.
Mira, la Fátima.
¿Qué pasa, chula?
Hola, buenos días.
Hola.
Soy vuestra profesora de Filosofía, Marta.
-Hola. Un placer.
No sé si está en las normas nuevas,
pero no se puede llegar tarde a clase.
No, no, no, es que no hay nadie más en filo, profe.
Están todos en las optativas de tecnología.
Muy bien, pues ellos se lo pierden.
Pues sí, porque esta rayada
es un regalito de sobresaliente general.
(RÍEN)
¿Cómo te llamas? Koldo.
Un placer. Eso pensaba yo, Koldo.
Hasta que me tocó estudiarme las rayadas de los presocráticos,
los racionalistas... Vamos, de suspenso general.
Uh.
¿Sabéis por qué me gusta la filosofía?
Por mi profesora del colegio, Irene.
Me enamoré en la primera clase.
Bueno.
Ella también trabajó aquí, en el Zurbarán.
Y me recomendó para el puesto.
Ah, ¿que seguís enrolladas o cómo?
No. Va a ser verdad lo de que sois unos críos.
O sea, profesores y alumnos
solo se enrollan en las series de televisión.
Me enamoré de la filosofía.
El primer día de clase nos preguntó qué nos hacía felices.
Y yo pensé que a mí nunca me habían hecho esa pregunta.
Así que ahora os lo pregunto yo a vosotros. ¿Qué os hace felices?
(BOSTEZA)
Venga, va, que no es una pregunta trampa.
¿Qué os hace felices?
Pues a ver, a estas dos, por ejemplo, el wifi,
que si no, se ponen nerviosas porque no pueden subir sus fotos.
Das pena. Pene doy, pene.
Vale. ¿Y aparte del móvil? ¿Cómo te llamas?
¿Yo? Asia. Asia, los pies.
Pues a mí me gusta follar.
Follar.
A mí que me la chupen, que follar es de obreros.
Madre mía. Qué puto guarro.
Vale.
O sea, que os hacen felices el móvil y el sexo.
Básicamente.
La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.
No lo digo yo, lo dijo Marco Aurelio en el año 121 d. de C.
-¿Esta es la clase de Filosofía de cuarto?
-Sí. Llegas tarde.
Pero pasa, pasa.
No está la filosofía para perder alumnos.
121 d. de C.
¡Un, dos, tres, salto!
¡Un, dos, tres, salto!
¡Venga, que os pesa ese culo!
-Micromachismo, profe.
-¡Un, dos, tres, salto!
¡Un, dos, tres, salto!
-Hola. -¡Vamos, chicos!
Es momento de poner esas piernas...
-¿Das gimnasia? -Estoy exenta.
Es que tengo una pierna más corta que la otra,
pero no se nota.
¿Y tú?
-Me olvidé el chándal.
-¡Sin trampas!
-¿Quieres?
Esto es empanadas de morocho y esto, de chicharrón.
Mis padres tienen un restaurante ecuatoriano,
pero esto lo he hecho yo.
-Gracias. Es que soy vegana. -Ah.
-Bueno, a veces como palitos de surimi. Y hamburguesas.
Soy vegana flexible.
-¡Tres! ¡Cero quejas!
¡Cuatro, cinco!
-Cuando crezca y termine el colegio, quiero estudiar para ser chef.
-Qué guay. Yo no sé qué quiero estudiar.
Bueno, toco la trompeta desde pequeña.
Mis padres dicen que tengo que acabar el conservatorio.
¿Tú te llevas bien con tus padres?
-Bueno, a ver, discuto porque no me dejan tener móvil.
-¿No tienes móvil?
Eso es bastante especial.
-Venga, a las duchas. Y, las chicas del equipo femenino,
recuerden que el martes comenzamos el entrenamiento.
Lucía, ¿vamos a tener equipaciones nuevas?
El patrocinador decidió que solo para los chicos.
¡Vamos! ¡Vamos!
Dicen que al equipo femenino
no viene a verlo casi nadie a los partidos. Lo siento.
-Pero si nosotras estuvimos más cerca de ganar la Liga.
Lele es la mayor goleadora del colegio.
¿Quién es Lele?
Es Elena, La Comecoños, que se ha cambiado el nombre.
-Vega.
Ya no, ha dejado el equipo.
Lele ha dejado el fútbol
porque no se siente cómoda en un equipo femenino.
Es no binaria. ¿Pero eso qué es?
¿No se siente chica, pero tampoco chico?
Es que todo el rollo del género no lo acabo de entender.
No hace falta entenderlo para respetarlo.
No, ya. Lo del respeto es al revés.
Esa gente te dice de pronto que se cambian el nombre
y que les cambian los artículos. Que son pronombres, tía facha.
¿Facha por decir la verdad? Vale, pues soy superfacha.
Pero es una tía, por mucho que no quiera.
Igual es más fácil que acepte que es lesbiana y punto, ¿no?
Pues mira, ojalá fuera lesbiana, sería todo mucho más sencillo,
pero no, he decidido complicarme la vida
diciendo que soy una persona no binaria
y hasta renunciar al fútbol, lo que más me mola del mundo.
Es que es probable que no sirva para nada,
porque siempre va a haber gente como tú,
que nunca va a olvidar que soy Elena La Comecoños.
Siempre va a haber gente como tú
que se cree con el derecho de debatir mi identidad.
Que yo no he dicho nada. Si a mí me da igual lo que sea.
Oye, si La Comecoños ahora es un tío,
que se venga a nuestro equipo. ¿Has visto cómo le da con la zurda?
Mira estos.
Es que es flipante, tío. No veas cómo patea el señorito.
No estés de bronca, tío. Cero bronca, bro.
La Asia no está conmigo.
Ni contigo, que acabas de llegar.
Bueno, ni con nadie.
Ya lo aprenderás, hermano.
Pero que todo chile, pichulín.
Lev Nikoláievich Tolstói, autor de "Guerra y Paz".
En "Mi confesión", uno de sus trabajos menos conocidos,
se sinceró sobre su crisis depresiva.
Dickens. Sufría trastorno obsesivo y fobia a la suciedad.
Su novela "Historia de dos ciudades" vendió 200 millones de ejemplares.
-Pero, Brianda, según el programa,
empezábamos por la generación del 27.
-Esta es otra generación, una que hizo de su capa un sayo,
mientras que la vuestra dice
que le da ansiedad hablar por teléfono.
Persianas.
-¿Esta tía de qué va?
¿Qué dice, Brianda? ¿La clase va de Vacilarnos?
Para nada, va de salud mental, una cosa que está súper de moda.
Bueno, de hecho vais a tener terapia aquí en el colegio.
Aunque vuestros padres las han llamado tutorías conjuntas.
Ha sido idea de ellos.
¿Y eso para qué? ¿Para controlarnos más?
Bueno, para que no se vuelva a repetir
que un alumno lo esté pasando mal y no nos demos cuenta.
Así que sí, para controlaros más.
Yo esto lo hablo con mi madre.
Tu madre te ha metido en el grupo, Pelayo.
-Madre mía. Es imposible.
Es que no necesitamos nada de eso. Si estamos rayados,
pues lo solucionamos nosotros y ya está.
Claro, os fumáis unos porros y se os pasa, ¿verdad?
-Pues un rato que estás con tus colegas
no te vas a poner a llorar.
-Pues mira, Tolstói y Dickens no lloraron mucho,
ellos convirtieron sus problemas en obras maestras.
Claro, que ellos tenían problemas de verdad.
¿Cuáles son los vuestros? ¿Que no sois influencers?
Brianda, ¿a qué edad murió una amiga tuya?
¿O tu hermana?
¿Ver su sitio vacío en clase no te parece un problema de verdad?
Mira, ese sí que es un problema de verdad.
Y ahora que desgraciadamente sabéis cómo son esos,
espero que empecéis a diferenciarlos de las tonterías.
Bueno, ¿quién tiene que ir a la movida esa?
(Timbre)
Los únicos matados
que nos tenemos que quedar en el colegio a estas horas, flipo.
Yo no pienso hablar de nada.
-Pero igual nos viene bien.
Ven.
A ver, Dani, es que no sé cómo ayudarte.
Que yo he perdido una amiga,
pero tú has perdido a tu hermana melliza.
Y es que no hablas del tema.
Que no te he visto llorar. -Porque yo no soy así.
No entiendo por qué os empeñáis en que lo sea.
Además, ¿de qué vale que me ponga a llorar?
El sitio de mi hermana va a seguir vacío en clase.
Iria, ¿vas en metro?
-Me tengo que quedar a lo del grupo. -Ah.
-Pero seguro que acaba pronto. Espérala, hombre.
-Es que tengo que trabajar en el restaurante de mis padres.
¿Tú vienes?
-¿Yo? No.
Yo voy en bici, que soy ecologista.
-Vale.
-Chao.
-¿Te has pillado una bici nueva? -No.
Tú lo que no pillas son las indirectas, Iria.
Que lo del metro
era una invitación directa a la cama.
-Pero si se ve que solo quiere tener amigos.
Y es nuevo, normal.
Y deja ya de tomarme el pelo con el tema,
no sé por qué te molesta tanto que quiera hacerlo.
-No me molesta.
Es coña.
-Pero si yo voy a ser tu mejor amiga,
aunque me eche novio.
Además, tienes razón, no me voy a atrever.
No sé cómo lo hacen los de clase.
A veces parece que soy la única a la que le da miedo eso.
Con lo fácil que era quedar de pequeñas
para ir al burger. ¿No te pasa?
-A mí me pasa que nadie está a mi altura.
Literalmente.
Pero, Iria, que lo del metro sí era una indirecta.
Deberías de ir corriendo a buscarle, pero para comerle la boca,
nada de ir al burger.
Chao, "pescao".
Hola. Genial.
Esto ahora sí que es un grupo de pringados.
¿Esta mierda con quién es? -Conmigo.
Además de vuestra profesora de Filosofía, soy psicóloga.
No sé si lo sabes, pero no estamos zumbados.
No sé si sabes que no hace falta estar zumbado
para ir al psicólogo.
Estáis aquí porque eráis
los más cercanos de la clase a Silvia.
Bueno, o por petición de la cooperativa.
-Bueno, yo solo la ayudaba con la sintaxis.
Y yo con Silvia hacía mil que no hablaba, me voy.
No, no te vas, porque esto es obligatorio.
Lo han pedido vuestros padres.
Están preocupados por vosotros.
A ver, que esto es como una tutoría más,
pero juntos, para hablar de Silvia o de lo que necesitéis.
Vamos a salir de aquí con más problemas.
Nos habéis puesto juntos a los que peor nos llevamos.
Estos son cayetanos, los de fachaleco.
Mírale con ese pelo...
Eh, cállate, puto mono. ¿Cómo?
A ver, chavales, que sois todos del mismo barrio.
Os compráis todos la ropa en el mismo centro comercial.
A ver si aprendéis un poquito de Silvia,
que no le importaban esas chorradas.
Si tú ni la conocías.
No, pero me lo han contado vuestros profesores.
Gracias.
En serio, ¿nadie quiere hablarlo?
-Bueno, yo nunca había conocido a nadie que se hubiese muerto.
Bueno, mi abuelo. Pero de mi edad nadie.
No sé, es un poco triste.
Silvia se va a perder todo este curso.
Bueno, se lo va a perder todo, claro.
-Sí, así es.
Lo ha dicho antes Ramón. Sois jóvenes, no eternos.
Lo que pasa es que cuando eres adolescente,
eso es difícil de ver.
Bueno, conclusión, hay que vivir a tope,
que si no, te mueres sin echar un polvazo.
Ah, ¿no lo hiciste con Silvia cuando salisteis en tercero?
¿Qué dices, puto nota? Ah, es verdad.
Antes de que fuera tu mejor amiga y se lo levantaras.
¿Pero tú qué sabrás? La mala eres tú,
que dejaste de hablar a tu amiga de la infancia
porque te parecía poco guay. Lo mismo te digo, ¿tú qué sabrás?
Chicas, chicos, ya vale.
Koldo, ni una broma más de ese estilo.
Yo no lo decía por Silvia.
A ver si las pastillas que le rulaste eran burundanga.
Pelayo, no me toques los cojones, que yo no le rulaba nada.
Silvia tomaba no sé qué movida para la ansiedad.
Y yo no paso de eso.
Bueno, que no paso de nada yo, profe, no paso.
A ver, lo importante es que todos estáis aquí
porque habéis sufrido una pérdida.
Profe, a algunos nos la bufaba esa tía.
¿Tú de qué vas, chaval? Te estás pasando, ¿eh?
-Eh, eh.
Nosotros no tenemos la culpa de lo que le pasó a tu hermana.
Pero era tu mejor amiga hasta el curso pasado.
Que la respetas, ¿vale? ¡La respetas!
Chicas, venga. ¡Que no, coño!
Hostia, el móvil de la profe.
Sentaos.
¡Que os sentéis!
Muy bien.
Yo voy a salir a tomarme un vasito de agua
y vosotros, mientras tanto, os vais a calmar.
Es eso o salís de aquí con el primer parte.
Venga, hala, a pagar otra pantalla.
¿Y a Silvia qué le pasaba?
Porque si se tomaba esas pastillas, era por algo, ¿no?
Yo creo que se pilló por alguien.
Todos los jueves quedábamos para que le ayudara con la sintaxis,
pero el último mes dejó de venir porque siempre había quedado.
¿Y te dijo con quién?
No.
Pero lo que sí sé es que no acabó bien.
Me lo contó llorando.
¿Sus amigas no sabíais que Silvia estaba enrollada con alguien?
Carlota, ya está. Que te calles, Victoria Federica.
Como lo de la ansiedad, que tampoco lo sabíais.
Ni lo de la medicación.
Qué buenas amigas, oye. Pero eso, que luego la mala soy yo.
Mira, ya me has tocado el coño, ya me has tocado el coño.
Asia, para, que te echan del cole.
Qué va, si no me voy a saltar ninguna norma.
¿A que no, puta pija de mierda?
No nos vamos a pegar en el colegio, ¿verdad?
Sabes lo que voy a hacer?
Y te lo voy a decir muy lento para que me entiendas.
Te voy a partir la puta cara fuera. ¡Tira!
Paso de ti, Asia.
¡Asia, Asia!
¡Suéltame, zorra!
¡Zorra, que dejes a mi novia!
¡No le dices eso a mi piba, gilipollas!
¡Que no soy tu piba, que no me defiendas!
¡Tú tampoco, joder, que no necesito a ninguno de los dos defendiéndome!
(GRITA)
¡Vale ya! -¿Tenéis cinco años o qué?
-¡Vale, vale, vale, vale, vale!
-Pero no lo sabía.
Tranquila, no sabía que era tu cole.
Si lo hubiera sabido, te habría avisado.
¡Puta asquerosa! ¡Que me sueltes!
¡Ya, ya!
(SISEA) Que os calléis, joder, que viene la profe.
Venga, tirad. Venga, venga.
Venga, ya, tirad.
Vamos, joder. Va, va, va, va, va.
Te fuiste y me bloqueaste.
Vale, hagamos una cosa. Quedamos luego y lo hablamos.
¿Te parece?
Te mando un mensaje.
Vale, vale. Chao.
Genial.
¡Para hablar de Silvia te lavas la boca!
Te hace falta a ti de lo sobada que estás, Motozorra.
¡Asia! A tomar por culo las normas.
Te voy a reventar.
¿Podéis pelearos más bajito, porfa? Que como lo oiga Marta...
(HABLAN TODOS A LA VEZ)
¡Parad ya, hostia! ¡Dejad de pelearos por mi hermana!
Que no se lo merece, joder, es que no se lo merece.
Que es ella
la que ha querido perderse este curso. Iba a ser cojonudo.
Fiestas de puta madre, pedos con los colegas, polvos...
Es ella la que ha querido perdérselo todo.
No, no, déjame.
Es ella la que no nos quiso contar nada
de lo que le pasaba.
Ni a sus amigas del equipo,
ni a sus padres
ni a su propio hermano.
Es ella la que ha querido dejar de vivir.
Pero ahora soy yo el que tiene que ver su sitio vacío.
La habría escuchado y la habría ayudado
si hubiera sabido lo que le pasaba, pero...
No me contó nada y...
Yo no me di cuenta. (LLORA)
Joder, que no me di cuenta, no me di cuenta.
Charlotte, ¿estás bien?
Si esa piba te la bufaba, ¿no?
Está cerrada, la puerta está cerrada.
Estaba el bedel por ahí, la habrán chapado.
Llamemos a secretaría para que nos abran.
¿Con qué móviles, si no los han quitado?
Vendrá alguien cuando se den cuenta de que no estamos en casa.
Si no te quieren ni en tu casa, gilipollas.
Imbécil. Bueno, ya, ¿no?
¿En serio no podemos estar sin discutir?
-¿Os acordáis
de cuando hicimos un herbario en primero,
que teníamos que arrancar hojas de los árboles
y hacer fichas de cada una?
Había que hacerlo por parejas y yo no tenía con quién ponerme.
Pero Silvia dijo que lo haría conmigo.
Y tú, Carlota, te enfadaste, porque era tu mejor amiga.
Nos quedó fatal.
Chata, ¿esta historia va a alguna parte?
Que lo del grupo de terapia lo abortamos.
No. Muy bien.
Solo me estaba acordando de cómo era el cole
cuando daba igual la forma de vestir o la música que escuchabas.
Que daba igual que fuésemos diferentes
y todos íbamos juntos.
A ver. (RÍE)
A ver, que yo tengo otro herbario.
Que ya está bien de tanto dramita.
¿Jugamos a Medusa?
¿A qué?
Esta es una idea de mierda, estamos en el colegio.
Que le den a la cooperativa.
No vamos a romper ninguna norma, estamos fuera del horario escolar.
¿Seguro que quieres fumar ahora?
Venga, todos a mirarse los pies, coño.
A la de tres, se levanta la cabeza.
Si miras a alguien fijamente a los ojos,
el primero que diga medusa hace que el otro fume.
Pero bien.
A pulmón.
Espera, que no me he enterado. ¿Si me mira o si no me mira?
-El que mira, como Medusa, la de mitología,
la que convertía en piedra.
A ver, Marina, corazón, no es tan difícil.
Tú, si alguien te mira, lo dices. Ya está, si es que es una excusa.
Así, ¿no?
Oye, ¿el olor de esto se queda en el pelo?
Cuando esto te sube, te pega un viaje de la hostia,
chavales, de la hostia, vais a flipar.
Venga, todos a mirarse los pies.
Eh, los pies. ¿Vamos?
Una, dos y tres.
(VARIOS) ¡Medusa!
Oye, Jon, que no, no te estaba mirando.
¿Yo de qué? Fuma, cabrón, no me jodas.
¿Cómo que no? Venga, fuma, fuma.
Ya voy.
Eso, ahí. Bien, bien, bien.
Venga, otra. Una, dos y tres.
Medusa. Medusa.
Hostia, cómo te he pillado, Iria. Fuma.
Iria, a fumar. Iria, a fumar, vamos.
(RÍEN)
¡Uy! Ahí va, ahí va, ahí va.
Sí, ahí, muy bien. (TOSE)
(RÍEN)
Cómo toca la trompeta.
¡Medusa! Medusa.
Hostia, Cayetano.
A fumar. Una pequeña, ¿eh?
Pequeño tu brazo. Dale, Polo Club.
Hostia, como se entere tu madre, chaval...
-Medusa. -Medu...
(RÍEN)
Medusa.
¿La pija no fuma o cómo?
Dale, Carlota, dale, dale.
Sí, tío.
Que no puedo.
-Oye, ¿alguien tiene chocolate?
Me muero por una palmera de chocolate.
(RÍEN)
Qué ansia, ¿no?
¡Hostias!
Sí que me ayudas.
No has dejado de estar a mi lado. Y con eso ya me ayudas.
¿Quién lo fuma? ¡Yo!
Iria se está revelando.
Sí, Carmina, sabemos que es nuestra responsabilidad.
Acabamos de abrir el colegio para buscarlos.
Sí, lo asumimos, Carmina, lo asumimos.
Sí, sí, sí.
En cuanto localicemos a Pelayo, te llamamos, claro.
Anda que tu fichaje... Martita, mucho doble grado,
pero la ha cagado con la cooperativa.
-Es rarísimo, de verdad.
Ella dice que se marcharon del colegio.
(Risas)
Tiene que haber chocolate en algún lado.
-Ya voy, Ramón, cállate, que me estás poniendo nerviosa.
-¿Tienes las llaves o no las tienes? -Las putas llaves.
-Chicos, los profes.
Sube, sube, sube, coño.
Chicas, chicas, los profes.
-¿Dónde se han metido?
-A ver.
-Vaya olor a porrazo que hay aquí.
Me cago en la puta. Callaos, callaos.
¿Qué coño haces?
Todos los cerebros necesitan alas, necesitan alas.
Necesitan alas.
Todos mis complejos salen a subasta,
salen a subasta...
Qué cabrones.
Ando fuera de control.
No os paréis, no os paréis.
Oye, una foto, ¿no?
(TODOS) ¡Eh!
(Móvil)
Dime. Espera, papá, ¿qué?
Sí, sí, sí, ya estoy en el transbordo, sí.
No, no he ido a clase de trompeta, no.
Vale, sí, sí, ahora nos vemos.
Tienes muchas cosas que hacer.
Venga, déjalas para después.
Yo tengo un plan genial
para calmar esta ansiedad.
Cinco minutos te acaricio el pelo,
mirada fija al techo, te duele mucho dentro.
Yo te consuelo y te recuerdo.
Esto también pasará, aunque no sepamos dónde vamos.
Llegaremos a un lugar en el que podamos arreglarnos.
Esto también pasará, aunque no sepamos dónde vamos.
Llegaremos a un lugar en el que podamos arreglarnos.
Nunca es tarde para revertir el rumbo,
no explotar tu mundo.
Ya no existe, ya lo viste.
Nada que entender.
Esto también pasará, aunque no sepamos dónde vamos.
Llegaremos a un lugar en el que podamos arreglarnos.
Esto también pasará, aunque no sepamos dónde vamos.
Llegaremos a un lugar en el que podamos arreglarnos.
No.
No quiero hablar.
Solo quiero bailar.
Solo quiero bailar, bailar.
No.
No quiero hablar.
Solo quiero bailar.
Bailar, bailar, bailar, bailar.
Esto también pasará, aunque no sepamos dónde vamos.
Llegaremos a un lugar en el que podamos arreglarnos.
Esto también pasará, aunque no sepamos dónde vamos.
Llegaremos a un lugar en el que podamos arreglarnos.
No quiero más movidas.
¿Somos una trieja o no?
No.
No quiero hablar.
Solo quiero bailar.
Solo quiero bailar.
No.
No quiero hablar.
Solo quiero bailar.
Esto también pasará.
Esto también pasará.
Esto también pasará.
Esto también pasará.
Esto también pasará.
Esto también pasará.
Esto también pasará.
Iria, ¿qué haces tú aquí?
-Venía a...
Que si quieres ir al burger.
-Vale.
"Oh, Silvia.
Silvia.
Te quiero, Pelayo."
Eso es, el juego del hielo.
¿Qué más juegos de este estilo conocéis?
Bueno, la botella, un clásico.
También el del muelle, se hizo viral.
Profe, el de la galleta.
-En mi época se pusieron de moda las fiestas petting
en las que se podía hacer de todo con todos, en tríos, rotando...
¿Cambiamos?
Están prohibidos los móviles.
Lo que pasa en una fiesta petting se queda en la fiesta petting.
¿Queréis un poquito de M? ¿Tomas drogas?
-Calla, que a ti los porros te gustaron.
Vi las pastillas en tu bolsita, pero te juro que no fue aposta.
-Pues muchas gracias por no cotillear mis cosas aposta.
Lele, ¿estás bien? -Bueno, no la estoy llevando bien.
Te dije desde el principio
que venir a esta fiesta me parecía una chorrada.
-¿Qué te pasa?
¿Se te ha olvidado que esperarías a que me sintiese preparada?
No tiene nada que ver con que te sientas preparada o no,
es que no te gusta. Igual el que no te gusta soy yo.
Esteban me ha contado
lo de las fiestas de las que les hablaste.
Se acabaron las charlas.
Y a partir de ahora se aplica el pin parental.
Sé que has intentado joderme con lo de la fiesta.
¿Qué le has contado a Carmina? Que te calles.
Como sigas así de paranoico, te lo vas a cargar.
Y es bastante guay, no solo por follar juntos.
No follamos juntos.
¡No me vuelvas a llamar Motozorra en tu puta vida!
Vas a perder tu oportunidad con él. -Me da igual.
-¿Has montado todo esto por él y ahora no quieres nada?
Iria, está la policía en la puerta.
-Ay, Dios.
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