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- ¡Esto debe terminar! - De acuerdo.
- ¡Entonces hay que empezar!
- No vinimos de París para ocuparnos de Pepe.
- Y el resultado... - ¿Cuál?
- Pepe le Moko...en libertad.
- Argelia no es Pigalle.
- ¡Plaza Pigalle!...La suerte de Pepe no durará mucho.
- Pensará de otra forma cuando conozca el problema.
- Nuestra gente en París no ve por qué Le Moko es un intocable.
- Su gente es divertida. - Esto no puede ir más lejos.
- Arrestar a Pepe en un lugar como la Casbah no es juego de niños
- Lleva tiempo. - ¡Tiempo!
- Hace dos años que Pepe nos hace fracasar.
- Y ese fracaso costó la vida a cinco inspectores.
- Un precio muy alto por algo tan pequeño.
- En efecto, pero no se olvide que desembarcó aqui
el día después del asunto del banco de Toulon, ¿recuerda?
- Si, ametralladoras, persecución en auto, y dos millones en títulos.
- Fue en ese momento cuando debió impedir su llegada a la Casbah.
- ¡La policía continental está muy bien "organizada"!
- ¡Hola, señores! - ¡Hola, Jefe! - Nuestro colega el Inspector Janvier de Paris.
- Lo sé.
- ¡Continúen!
- Trataba de explicar las razones del fracaso en atrapar a Pepe le Moko.
- Hay una razón que en Paris no pueden entender:
- La Casbah.
- Se lo dije...
- Mañana iré a dar una vuelta para ver dónde queda.
- "Para ver dónde queda." ¡Muy divertido!
- La Casbah es como un laberinto. Le mostraré.
- Se puede decir que Pepe lo domina.
- Desde el aire, el distrito conocido como la Casbah
parece como un rumoroso hormiguero,
como una enorme escalera y cada una de las terrazas,
un escalón que baja hacia el mar. Entre esos escalones
hay calles tortuosas que se cruzan, pasan unas por encima de otras,
unas estrechas como corredores,
otras abovedadas.
Por todas partes escaleras abruptas, que suben o que descienden,
a abismos insondables y entradas
invadidas por gusanos,
y por la humedad.
Los cafés, sombríos, están llenos a toda hora.
Silenciosos callejones con nombres raros...
CALLE DE LA IMPOTENCIA
CALLE SOUM SOUM
CALLE DEL HOTEL DE MIEL
CALLE DEL HOMBRE DE LA PERLA
Hay 40,000 donde debería haber sólo 10,000.
De todas partes del mundo...
...muchos, descendientes de los, bárbaros, otros tradicionalistas,
misteriosos para nosotros.
Los kabileños.
Los chinos.
Gitanos.
Los sin patria.
Eslavos.
Malteses.
Negros.
Sicilianos, españoles.
Y chicas de todos los países, formas y medidas.
Altas.
Gordas.
Pequeñas.
Niñas.
Sin edad.
Una ciudad donde nadie osa arriesgarse.
Las casas tienen patios cerrados,
aislados como células, se comunican entre ellas
por las terrazas,
que son del dominio exclusivo de las mujeres del lugar.
Pero los europeos los toleran.
Forman una ciudad aparte, de escalón en escalón,
puede bajarse hacia el mar.
Colorida, dinámica, multifacética, ruidosa,
No hay una Casbah, hay cientos.
Miles.
- Y a ese temible dédalo, Pepe lo llama casa.
- Para arrestarle no sirve con ir temprano.
- Está bien protegido. Tiene su banda.
- Todo el hampa es su cómplice.
- Las noticias corren de terraza en terraza, no necesitan diarios.
- Tiene espías en todas las salidas.
- Las puertas se abren y se cierran sin saber porqué.
- Pistolas abandonadas.
- Tiene amigos donde nosotros tenemos enemigos. Pregunte al Inspector Slimane.
Igual que el Diablo, tiene a todos los hijos del Demonio.
- ¿Le Moko? - Príncipe del robo.
- 15 condenas, 33 robos a la luz del día, 2 bancos asaltados.
- ¿Y los robos?
- No hay suficientes dedos en este cuarto para contarlos todos.
- Es lógico que los otros le admiren...
- ¡Y es tan buen muchacho! El corazón en la mano...
- la sonrisa fácil para los amigos y un cuchillo para los enemigos
- ¡Encantador!
- Slimane le ve todos los días. - ¿Y porqué no le arresta?
- Tengo un plan.
- Si tratara de detenerle en la Casbah, me matarían sin pestañear.
- Me toleran. Eso es algo.
- Es muy perezoso para inquietarle. - Soy prudente.
- Cuida su piel. - ¡Tengo una sola!
- Limpiaremos la Casbah esta noche. Lo queremos vivo o muerto.
- Bien, muy bien.
- De acuerdo, bien.
- Esta joya es un tributo a tu gusto y experiencia, Pepe.
- ¡No hables más! ¿Cuánto me das?
- Tienes los nervios muy frágiles. - ¿lo dices para darme menos 'guita'?
- Carlos, amigo mio,
- No apostaría que no sean perlas japonesas.
- El argot me dá náuseas.
- ¡Corta el 'parloteo'! ¡'Escupe'! ¿Cuánto vale?
- Hablas como un jardinero.
- ¡Este rubí pide 'sex appeal'!
- Mi querido Pepe, este robo te hace honor.
- ¿En qué piensas? - En nada.
- Tengo la impresión que verdaderamente son de otros.
- Me da pena vender esto, Abuelo.
- Siempre amenazo con quedármelas...
- ¿Cuánto vas a darme, Abuelo? - Déjalo reflexionar.
- Si piensa, perdemos.
- El Abuelo es un amigo. - Hace 2 años que dejé...
...de participar de su compañía. Tu sospecha me hiere.
- ¡Bien dicho, Abuelo! - ¡Seguro, soy justo!
- ¡No eres correcto!
- ¿Jamás soy correcto? - ¡Nunca!
- ¡Tendrías que verlo cuando cortaba los zorros plateados con la navaja!
- ¿Con la navaja? - ¡Un verdadero vándalo!
- ¿Qué dices? ¡Repítelo!
- No es trabajo. Es sabotaje. Me haces daño.
- ¿Que? ¡Dílo de nuevo!
- Me haces daño.
- Dice que le haces daño.
- ¡Está bien!
- Yo trabajaba y respeto el trabajo de los compañeros.
- Yo no corto estolas de zorros. Yo afano, eso es todo.
- Sé ocupar mi lugar.
- ¿Es verdad, Jim?
- ¿Es verdad, Max?
- ¿Es verdad, Pierrot? - Es verdad, Pepe.
- Seguro, siempre van a darte la razón...
- Porque soy honesto con ellos. - ¿Y yo no?
- Tu no piensas más que en el dinero. ¡Hermosa mentalidad!
- No eres un hombre, eres una caja registradora. -¿Y qué?
- Vamos, caballeros, seamos civilizados
- ¡Vamos!
- ¡La policía! ¡La policía!
- ¡Pepe! - No, Régis. ¡Abre!.
- ¿Dónde está Pepe? Tenemos que avisarle.
- Un autocar cargado de policías. Como si esto fuera una boda.
- ¿Ya están aqui? - ¿Cómo ya? ¿Tenían una cita?
- Fue ayer el robo a la joyería. Tenemos que avisarle.
- ¿Dónde está? - Con el Abuelo. A salvo.
- ¡Menos mal! ¡Ya estaba sudando!
- Temía que pasara algo. La Prefectura...
- Eres muy amable, Régis.
- Soy sensible... - Pero Pepe no es tu amigo.
- Bueno, yo si lo soy, aunque a él no le gusto yo
- Pero un día, me pondré a prueba.
- Sabrá que no soy un charlatán,
pero le admiro discretamente y se dará cuenta de mi discreción.
- Gracias, Régis. - Buena suerte, Ines.
- Iré por la terraza.
- ¿Viste a Pepe le Moko?
- ¿Yo? Nada oí de él.
- ¡La Policía!
- Pepe, soy yo.
- Me envía Régis. La policía rodea la casa.
- ¡Recojamos todo esto! - ¡No nos apuremos!
- ¡Dónde está el 'fuego'! Los agentes no están aquí.
- ¿Adónde vas? - A ver qué pasa afuera.
- Tú no, Pierrot. - ¿No confías en mi?
- Tú no, he dicho. - ¡No corro peligro!
- Eres muy joven.
- Soy Régis.
- Con el Abuelo... En la esquina...
- ¡Están aqui!
- Alguien me entregó. - No.
- Seguro. Nadie sabía que estaba aqui.
- Tu te imaginas muchas cosas.
- Yo ví a alguien. - Yo ví a Régis.
- ¿Le viste a él? - Fue quien me previno.
- Te quiero... - ¿Porqué lo dices?
- Por que tienes un niño.
- Pepe, pienso que tus ocupaciones no te permiten estar aqui.
- ¡Échate al suelo! ¡No debes dar ventajas!
- ¡Déjeme pasar!
- Rápido! ¡Entre aquí!
- ¡Hermosa! Quédese aquí, o recibirá un tiro.
- ¿Qué pasa? - No pasa casi nada.
- ¿Nada? Se está burlando.
- La policía busca a un hombre.
- ¡Están perdiendo el tiempo! ¡Si nos matan no podremos discutir!
- ¡No te preocupes! ¡No te harán daño!
- Yo apunto a las piernas, es bueno para las varices.
- ¡Ya le dí a cuatro!
- ¿Cuatro varices? - ¡No, policias!
- ¿Estás herido? - No, no es nada.
- ¡Dámela!
- Quédate allí.
- ¿Te pegaron? - No es nada grave.
- ¡Uno! ¡Dos! Tres!
- ¡Que bien cuenta!
- ¡No te quedes ahí!
- ¡Y vuelve a casa!
- Tu lugar está en el hogar.
- Abuelo...no viste nada... - ¿Qué tenía que ver?
- No escuchaste nada. - Estoy tuerto y quedándome sordo.
- ¿Los ruidos no le ponen nerviosa?
- Estoy acostumbrada.
- ¿Hace mucho que le buscan? - Dos años.
- Los policías son tan torpes... ¿No es cierto?
- ¿Está de acuerdo? - Seguro. Especialmente esta noche.
- ¿Pero dónde vive él? ¿Enfrente?
- A veces. A veces en un lugar,
a veces, en otro. No se sabe.
- Su casa es donde hay una mujer.
- Aquí es el Caid de caides.
- ¿Caid?
- El jefe. Su favorita es Inés, una gitana.
- Es mejor que no lo digas en voz alta...
- Cuando maten a Pepe habrá 3,000 viudas en su funeral.
- ¡Vamos! Arréglame esto, Ángel
- ¿No estás con ellos, Slimane?
- Trabajo rápido, trabajo mal hecho.
- Despacio. Es mucho mejor.
- Además, no te gusta mucho la pelea, pequeño sabueso.
No, mi pequeño zorro.
- Perdónenos señora, si el Inspector y yo hablamos asi.
- ¿Cigarrillo?
- Si.
- ¿Te ayudo...?
- ¿Así que rodearon la casa?
- Es divertido, piensan que fue el Abuelo.
- ¡No se puede dormir tranquilo!
- ¿Tiraste?
- Al blanco, como siempre. - A las piernas, como siempre.
- Adoro eso. ¿Sabes que con esa técnica no pasa nada?
- ¡Es tu punto de vista! - ¡Ya veo!
- Señora, por una vez, el señor y yo estamos de acuerdo en algo.
- Te agarraré Pepe... pero a mi manera...
...si Dios lo quiere. - Viviré sólo para eso...
- Agarraré a los otros, también.
- Pierrot, Carlos, Jimmy, Max, todos...
.. y vivos. - Parecerá un zoológico...
- No, no sois bestias tan raras... - ¡Eso no es muy amable!
- Sois leones de juguete,
y os atraparé con mis manos. Sin esfuerzo.
- ¿Así lo crees?
- Está escrito.
- Despacio. Lentamente. Sin cansarse.
- Y tu tranquila y suave palabra.
-¿Quieres apostar?
- Cien francos. - Veinte ¡Más!
- Eres muy ambicioso.
- No soy ambicioso, sólo paciente. Puedo esperar.
- No voy muchas veces por allí. - Puedo esperar mucho en un lugar.
- Un día te olvidarás y pasarás por delante mío.
- Es divertido nuestro amigo Slimane.
- Quiere arrestarme.
- ¡Delirios de grandeza! - Te arrestaré. Está escrito.
- ¡Bla, bla, bla, bla.!
- Eres gracioso. ¿Y cuánto tiempo tendré?
- Pregunta a una adivinadora.
- ¿Y si te mato? - ¡Insh'Allah.!
- Me desprecias demasiado para matarme
- ¡Tienes cara de bueno!. - ¿Tu crees? - ¡Ah, sí!
- Llevas tu placa de policia en la cara.
- ¡Para parecer así de falso, ésto ya es honradez!
- Soy sensible a tus cumplidos... - No me digas...
- Perdón. Debo irme. Los negocios me llaman.
- Vamos.
- ¡Qué tengas suerte, Pepe!
- ¡Qué tipo tan increíble!
- ¿No es cierto?
- Pero creo que está acabado. Si me permite, le acompañaré.
- Con gusto. Perdí a mis amigos.
- Debieron regresar.
- Es divertido Pepe le Moko, ¿no?
- Es divertido. Pero... ¿no le atrapará?
- Tengo escrita la fecha de su arresto...
...en la pared de mi cuarto, donde el sol lo ilumina.
- ¡No está mal para un fracaso!
- Más que bajar a la Casbah...,
...la policía se cayó.
- ¡Déjate de bromas!
- No es una broma... es una imagen.
- Olvidarse de arrestar a Pepe en la Casbah.
- Al Abuelo no se le puede arrestar a punta de revólver...
- Le arrestamos dos veces. Siempre tuvo coartadas.
- Un poco más y hubiésemos tenido que disculparnos.
- ¿No registraron? - Cuatro veces.
- ¿Y? - Cuatro fracasos.
- El Abuelo es el Dios de la Casbah. No se arresta a Dios.
- En Paris, no nos descorazonamos por algo así.
- Allí tienen un arsenal...
- Exactamente.
- Su mejor arsenal es la información que obtienen de los confidentes...
- Sólo hay un modo de detener a Pepe:
- Que baje a la ciudad.
- Pero el lo sabe bien. No es tonto. No bajará sólo.
- Hace falta un cebo.
- Y yo lo tengo: Pierrot.
- Pepe le quiere como a un hermano.
- Un hermano que podría ser su hijo.
- ¿Comprende?
- Más o menos.
- Haré que Pierrot baje a la ciudad. Lo arrestan...
...y lo guarda bajo el sombrero.
- Mistero y discreción son sus mejores cartas.
- Pepe comienza a preocuparse. ¿Qué hace?
- Vendrá a por él como una madre preocupada.
- Caerá en la trampa como un conejo.
- ¡Un juego de niños!
- ¿Qué dice?
- ¿Por qué no?
- ¿Qué piensan, caballeros?
- Habrá que verlo.
- ¿Por qué no llamamos al ejército y limpiamos la Casbah?
- Argelia ya fue conquistada por el Mariscal Bugeaud.
- ¿De acuerdo? - ¡De acuerdo!
- ¿Y la recompensa? - ¡De acuerdo, también!
- ¿Podemos confiar? ¿No hay un doble juego?
- Soy un informador... No soy un hipócrita.
- ¿Cómo va a hacer para que Pierrot baje?
- Tengo un plan brillante.
- Pierrot tiene una madre, a la que quiere mucho.
- Mal muchacho, pero buen hijo.
- Vamos a arrestar al mal muchacho, no al buen hijo. - ¿Cómo?
- Lo mejor de mi plan es que debe estar en secreto.
- ¿Está el Ayrab aqui?
- Necesito papel.
- Esta noche, Pierrot formará parte de la lista de presos.
- ¿De qué se ríe? - No me estoy riendo.
- Estoy viendo como vende a sus amigos al por menor...
- Eres vendedor nato, Régis. La entrega de puerta a puerta.
- ¿Esto supone un insulto?
- ¿Qué estás mirando, Pepe?
- Nada.
- El mar. Los barcos.
- ¿No te marea mirar los barcos después de almorzar?
- ¿No te da dolor de cabeza preguntarme cosas estúpidas?
- ¿Te duele la cabeza?
- No. ¡Tengo mareos!
- No grites.
- No. Estoy pensando.
- ¿Sobre qué? - Sobre cosas.
-No deberías pensar sobre cosas.
- No lo sueles hacer. Por eso tienes dolor de cabeza.
- ¿Sabré salir de este encierro? - ¿Todavía?
- Sí, todavía. Como Inglaterra, mi futuro está en el mar
- ¿Te aburres conmigo?
- No, Inés, Argelia me aburre.
- Me iré contigo. - Eso es imposible.
- Si vienes conmigo, sería tener una especie de Casbah portátil.
- Dos años en la Casbah, dos años contigo.
- Es un circulo
- Ponte en mi lugar: Inès por la mañana, al mediodía, a la noche...
- ¡No eres una mujer, eres un régimen!
- No solías decir eso. - Era cortés.
- ¿Cortés? - Si, cortés.
- Hace seis meses que estoy harto...
...he tenido la delicadeza de adaptarme...
...mostrar alguna atención.
- Con o sin delicadezas sabes que jamás saldrás de la Casbah.
- Te quieren arrestar, pero tú ya estás bajo arresto.
- Trata de salir.
- Da un solo paso, y "¡Adiós, Pepe!"
- ¡Gracias al cielo por la Policía!
- ¿Vas a callarte? - ¡Olvídate de Paris!
- Para ti no habrá más París, ni Marsella. ¡Nada más que la Casbah!
- ¡Cállate, te digo!
- ¿Has terminado? - ¡No!. ¡Te amo!, ¡Te amo!
- ¡Y no he terminado! - ¡Vas a callarte!
- Hola, Tania.
- Carlos no te dice nada como eso.
- No, nunca habla. ¡Actúa!
- ¿Te pega? - A veces. Le distrae.
- ¿Y porque eres mujer, lo tomas sin lamentaciones?.
- Siempre he sido golpeada.
- Cuando iba a las salas de baile, tenía un amigo cantor...
...me golpeaba porque tenía más éxito que él. Aplaudía en mi cabeza.
- Tropecé con hombres que les gusta abofetear. Hice de todo por cambiar...
- He sido pelirroja, morena, rubia. Pero no he logrado nada.
- ¡No puedo teñirme el pelo de verde!
- Están calmados ahora. - ¿Pepe? No le haría daño a una mosca.
- ¡No digas!
- ¿Oíste eso?
- ¡Hola, mi rosa!
- Las mujeres van a perderte, Pepe.
- Tranquilo. Doy mi cuerpo, pero guardo mi cabeza
- Quién sabe cuando podré necesitarlo. ¿Cierto?
- Pero cuando dicen "Te amo," no son discretas.
- ¿Qué esperas? Es mi 'sex-appeal'.
- ¿Bajas?
- Vete derecho a casa - No hay cuidado
- ¿Todo bien en casa? - Muy bien.
- ¿Tuviste malos encuentros? - ¿Quién?
- Tú. - Fue muy tierna contigo.
- ¿Y la muchacha? - La escolté hasta el hotel.
- ¿Qué te dijo?
- Nada. Solo palabras...
- Realmente no escucho a las mujeres.
- ¿Qué te pareció?
- No está mal.
- Tiene perlas...
- y el tipo de sonrisa que me gusta: ¡Con rouge!
- Y pulsera como me gustan: de platino con pequeños diamantes.
- Y una actitud de "¡vete por ahí!".
- ¿Qué te dijo? -Sabes que les encantas a todas...
- Seguro, pero ésta es una pequeña reina.
- ¿Te habló de mí?
- Ella te ha atrapado
- ¡No!. Es diferente de Inés.
- Como un fonógrafo viejo y uno nuevo.
- ¿Qué te dijo? - Me hizo muchas preguntas.
- ¿Y qué contestaste? - Nada.
- No responderé...
...a la pregunta que me has hecho.
- ¡Oh, sí!
- ¿Cuántos años me echarían si me arrestan?
- Veinte años, con un buen abogado.
- Me quieres demasiado para hacerme eso.
- No vuelvas a hacerme callar. Tienes bonitos rizos.
- ¿Cómo se llama? - ¿Quién?
- La muchacha de ayer...
- ¡Te gusta demasiado, Pepe!
- ¡Sólo un capricho pasajero!
- ¡Vamos a casa de Chani!
- Yo también tengo madre, Pierrot.
- Te hablo como a un hijo: Ten confianza.
- Pero le envié dinero. ¿Por qué no viene?
- ¿Qué te decía en su última carta?
-Que espera salir de un resfriado.
- No estamos en Normandía. Aún tiene que cruzar Francia.
- Tiene 72 años. - ¿Y qué?
- Mi madre murió a los 82 en un accidente, cuando venía de bailar.
- ¡Pierrot!...¡Ven a jugar! ¡No te quedes parado!
- El Abuelo está apurado por ganar.
- ¿Bien, Abuelo? - ¿A ganar en el 'belote'?
- ¿A ese juego vulgar?
- Deja de alborotar.
- 'Belote' es simplemente el bridge del hombre pobre.
- Nunca uso la jerga.
- Salvo cuando estoy con uno de esos "caballeros"
que piensan que el francés es una lengua muerta.
-¡Vamos, Pierrot! El Señor Chic y yo estamos esperando.
- Hola, Slimane, Pepe.
- ¿Pierrot está allí? - Bajó a casa de Chani.
- Es bonita la nueva chica de Pierrot.
- La nueva de Pierrot es la anterior de Albert.
- Le arresté durante el último Ramadán.
- Alabado sea Dios. También se bajó por 20 años.
- ¿Porqué "también"?
- No sé. Tu verás, Pepe.
- Tengo una carta para él. - Yo se la daré.
- No puedo. - ¿Por qué no?
- Tengo que dársela a Pierrot.
- Soy su mujer. Es lo mismo.
- Nunca te la daré. - Dime qué quieres.
- ¡Más "chanchullos"!
- El "chanchullo" no es lo que tu piensas.
- ¿Qué es? - Nada. Es un neologismo.
-Un neo...
-Está bien.
-Tienes suerte.
-¡Hola, Abuelo! ¿Cómo va el juego?
- Mira a tu amigo Carlos. ¿No parece que perderá la partida?
- ¡Tomo tu lugar!
- Carlos juega con violencia
- ¡Sé cuidadoso cuando juegues!
- Yo hubiera jugado el as.
- Huelo problema. - O la reina, no el comodín.
- Deja de salivear en mi mano. - No tienes 'mano'.
- ¡Gracias!
- ¡No te pongas a mi espalda! - ¿Porqué?
- Me molesta. - ¡No estés nervioso!
- ¡No tienes que estar aquí!
- ¿No?
- ¡Vete a casa!
- Lee esto y espérame afuera.
- Escucha, Pierrot.
- Tu amigo Régis...
- No me gusta que estéis juntos. - ¿Por qué no?
- Algunos relojes marcan las 2,
y a las 4 marcan las 12 menos cuarto...
- Regís no toca el 'timbre' correcto.
- ¡No tienes pruebas! - ¡Te lo digo y es suficiente!
- Él es sincero conmigo - Tal vez, pero no es amigo
- A mi me gusta.
- Hay dos cosas, Pepe. Para los negocios, eres el jefe.
- Luego está el resto.
- No necesito a nadie para eso.
- ¿No necesitas a nadie?
- Tienes suerte, por que te aprecio. ¡Ahora, fuera!
- ¡Es solo un crío!
- ¿Bien?
- Esto es extraño.
- Tu madre llegará sin que lo sepas.
- Ni tan siquiera un cable
- ¡Eso mismo!
- ¿Es tacaña?
- Depende.
- Puede que quiera sorprenderte. - ¡Pero escribió!
- Podría haber enfermado al llegar...
- Nunca había viajado antes
- ¿Dónde dice que fue?
- A casa de una amiga.
- Calle de la Vraievoir 12.
- ¿Sabes dónde es?
- Si. Puedo llevarte allí.
- Es un vecindario tranquilo.
- Pero dime,
- ¿Estás seguro que es su letra?
- ¿Tienes otras cartas de ella? - Si, tengo una.
- Pon una al lado de la otra... Como hermanas siamesas..
- Veremos si son de la misma madre.
- ¡Vamos a la casa!
- Carlos, has perdido la partida por quinta vez.
- Slimane es una encantadora mascota.
- Los policías me traen mala suerte
- Vaya a zumbar a otra parte. No me gustan los moscones.
- ¿Para qué ponerse nervioso? Me iré...
...pero que me vaya no significa que cambie tu mala suerte.
- ¡Buena suerte...
...y que aproveche!
- Hasta luego, Slimane.
- Eres demasiado brutal.
- Y tú no eres lo suficiente.
- Slimane me pone nervioso. - Slimane es un tipo normal.
- Seguro, normal.
- Claro, es un policia, pero es comprensivo.
- Cuando Pierrot desertó y vino aqui, miró hacia otro lado.
- Slimane es bienvenido, tanto como yo, en la Casbah.
- Eres demasiado bueno. Como con Pierrot. Demasiado suave
- Los críos son como mulas: patea su culo. ¡Eres muy sentimental!
- Me caes mal. - ¡Repítelo!
- Me caes mal.
- Dice que le caes mal.
- ¡Está bien! - Tu juego.
- Tengo 50.
- No hay error. Es de mi vieja...
- Aparentemente... Mismos errores. Misma "M".
- ¿Qué? - Misma "M".
- El mismo modo de cruzar las "T".
- Ah, aquí se nota más temblorosa.
- Mi vieja tiene fiebre...
- Tienes respuesta para todo.
- Su temperatura debe haber sido de 40° aquí.
- Esta no es una carta, es un termómetro.
- ¿Tu irías si fueras yo?
- Seguro.
- No puedo dejarla sola.
- Te conoce desde niño.
- Iremos a verla. ¿Está lejos?
- Una hora, ida y vuelta.
- Vamos. Nunca olvidaré lo que haces por mi.
- Eres un amigo. - Tengo buen fondo
- ¡Buen desayuno, Sr. Slimane!
- ¡Buen desayuno, Sr. Slimane!
- Si ¿Por qué no?
- Creo que voy a tener apetito gracias a tantas cosas buenas.
- ¡Un apetito de chacal!
- No viene a menudo, Sr. Slimane.
- La glotonería no se mezcla con mis ocupaciones diarias.
- Será lo que Dios quiera.
- Dígame ¿quiénes son esas cuatro personas de allí?
- El Sr. Kleep, de 'Champagnes Kleep',
con unos amigos.
- Entiendo. Póngame en la mesa de al lado.
- El placer de su compañía forma parte de mi menú.
- ¿Enojado, querido Maxime?
- Es el calor. Y mi cabeza.
- Y mi estómago. Siento náuseas. - ¿Eso es todo?
- Argelia te cae mal.
- Él está muy viejo. Yo nunca me sentí mejor en mi vida.
- Disfrutas contradiciéndome. No me quieres.
- Vamos, viejo.
- ¿Quién te habló? No me quiere. Es un hecho.
- ¡Te adoro. No te enojes!
- Seca tu cara.
- Eres elegante. Sonríe.
- ¡Estás todo sudado! Estás pegajoso...
- ¡Señor Inspector!
- ¿Quiere tomar un aperitivo con nosotros?
- Sr. Kleep, señorita Berthier, Sr. Gravère...
- Slimane, Inspector Slimane
- Tome asiento.
- ¿Qué tomará? - Gracias. Yo no bebo.
- ¿Dónde estaba yo anoche durante el tiroteo?
- Conmigo.
- ¿Veis? ¿Y a quién me presentó? - A Pepe le Moko
- ¡Qué relaciones!...
- Relaciones de negocios. No se eligen...
- ¿Es ese bribón del que tanto hablan?
- Un truhan, sí.
- ¿Lo vió de nuevo? - Esta mañana.
- ¿Le habló de mi?
- Para ser franco... - Mis perlas le interesaron.
- Aun así puede admirar a la mujer. Pepe es un tipo con gusto.
- ¿Cómo es él? - Encantador...
...y temible.
- ¡Quiero verlo! - Quiero saber que piensa,
- ¿Cómo ha terminado en la Casbah? ¡Debe ser emocionante!
- Eso se puede arreglar, con tal que tenga un guía.
- Para una dama sin escolta, la Casbah...
- Cuando quiera. Estoy a su servicio.
- Tan pronto como pueda. - ¿Esta noche, entonces?
- Una vez fue suficiente para mí ¡Me repugnan los piojos y el hedor!
- Iremos con Gravère. ¿No es cierto?
- ¡Adoro la aventura!. Me rociaré con pesticida.
- Entonces, Inspector, si le parece bien, esta noche...
- Regís ¿Dónde está Pierrot? - Qué sé yo.
- ¿No estabas con él?
- Fue camino abajo, pero no regresó.
- ¿No volvió?
- ¿Qué te dijo?
- Sólo dijo "Luego te veré". No dijo cuando.
- ¡No te preocupes! - Ya vendrá.
- Mira en casa del Abuelo
- Este es el Banco. La entrada principal.
- Y la del personal. ¿Me sigues? - Te sigo. Continúa.
- Mañana a las 2, el cajero traerá el dinero aqui.
- Esto es de una fuente segura.
- Aquí está la bóveda de seguridad. La caja fuerte está ahí.
- Abuelo, estás fuera. Te quedas en segundo plano
- ¡En segundo plano! ¡No es tan fácil!
- Me pondré mi traje marrón, la corbata gris perla y el chaleco de gamuza.
- ¿Quién es? - ¿Eres tú, Pierrot?
- Soy yo, Ayesha.
- Abuelo, ¿y mi Pierrot?.
- ¡Ay!. No sé nada de él.
- ¿Estuviste en casa de Chani? - Si.
- He buscado por todas partes No le encuentro por ningún sitio
- Ya debería estar de vuelta. - ¿De vuelta?
- ¿De dónde? - De la calle Vraievoir 12.
- ¿Cómo? ¿Bajó a la ciudad? - Si, para ver a su madre.
- ¿A ver a su madre? - Está enferma.
- ¿Qué tontería es esta? - Alguien le trajo una carta.
- ¿Quién? - El Ayrab.
- Entonces Pierrot bajó con Régis.
- Luego regresó Régis.
- Ahora estoy esperando a Pierrot. Eso es todo.
- ¿Y dónde está Régis? - En casa del Argelino.
- No era necesario bajar. Ya entiendo. ¡Vamos!
- Te veré después. - Hasta luego.
- Quédate - Tengo prisa
- Estamos esperando a Pierrot. - Te irás cuando él vuelva.
- Escucha, Pepe - No "escucho". Vamos
- ¿Tienes miedo? - ¿Porqué debería tener miedo?
- Sí, ¿porqué?
- Lo que pasa es que nunca me dices ni siquiera hola...
...asi que estoy un poco desconcertado.
- Te aprecio en su justo valor... ¡Vamos, ven!
- ¿Adónde? - Por aquí.
- Me han dicho que eres muy valiente... ¿Te sorprende?
- Es posible.
- Uno es valiente por naturaleza, sin darse cuenta.
- Como cuando acompañaste a Pierrot a la calle Vraievoir. ¡Muy bien!
- ¿Lo sabes?
- Naturalmente.
- Por aquí.
- Eres un buen tipo, Régis. Un verdadero hombre.
- Sólo soy un amigo. - Seguro. Lo eres.
- Dime, ¿dónde dejaste a Pierrot?
- Enseguida...
- ¿En la calle Vraievoir?
- Si. Fue a ver a su madre.
- ¿Ella está en Argelia? - No lo sé.
- Pero él fue a verla.
- Me parece que tenía una carta de ella.
- ¿Pero tú leíste esa carta?
- Entonces no hay "parece". Se fueron juntos. - Si.
- Luego volviste solo. - Eso es normal.
- ¿Qué debería ser más normal?
- ¿Me necesitas? - No, sólo hablamos. Siéntate.
- Régis y Pierrot bajaron a la calle Vraievoir.
- Bien. Entonces estabas esperando al pobre Pierrot.
- ¿Por qué "pobre Pierrot"?
- Porque bajó con Régis. - ¿Entonces?
- Tienes razón, Pepe
- Yo diría que estás esperando a Pierrot con el pobre Régis
- ¿Sientes calor? - ¡No puedo respirar!
- ¡Anímate, viejo! Seguro que estás preocupado por Pierrot.
- Toma un trago.
- No rompas el vaso.
- ¿Qué pasa conmigo?
- Estarás mejor en una hora.
- ¡Déjame ir, Pepe!
- No te puedes ir así... ¿con esa fiebre?...
- ¿Un cigarrillo?
- No alborotes. - Fúmalo.
- Su cabello está un poco largo por detrás.
- Habrá que cortárselo...
- ¿Tu quieres a Pierrot?
- Yo... yo... mucho.
- Entonces no debes irte hasta que vuelva. ¿No es verdad?
Si.
- Tienes calor. Das pena. - ¡Las manos queman!
- ¡Déjarme ir! ¡Os lo suplico!
- ¡No tengo nada que ver con su ausencia!
- ¡Dejarme ir! ¡Por favor!
- ¡Tú me conoces!. ¡Yo soy un buen compañero!
- ¡Déjame salir, Pepe!
- ¡Déjame salir de aqui!
- Tiene fiebre... Delira...
- ¡Pobre tipo!
- Debería estar en cama.
- ¡Debe ser prudente!
- Ten cuidado con el frío, buen hombre.
- ¿Qué estáis haciendo?
- Estamos dando los últimos cuidados al Sr. Régis.
- ¿Está enfermo?
- Se siente indispuesto. Un ligero desvanecimiento.
- Ven conmigo, buen hombre.
- Inés, ve a buscar a Pierrot, en la calle Vraievoir.
- Tráelo de vuelta aqui, si puedes.
- Cuanto antes lo hagas, antes se sentirá mejor Régis.
- ¡Muévete!
- Calle Vraievoir 12.
- ¿Jugamos una partida? - Si quieres...
- Corta, Régis.
- Espadas, ¡la carta de la muerte! No es bueno.
- ¿Dónde está Pepe? Mis amigos quieren conocerlo.
- La morena
- La de los diamantes.
- Ayer, por casualidad...
- No, no es casualidad...
- Ella le vió y luego se encontró con él otra vez.
- ¿Pero para qué te lo explico? Sabes que le gustan todas.
- ¿Porqué me dices eso? - Porque te estimo.
- Dime, hermosa... ¿Dónde está Pepe?
- No lo sé.
- ¡Ten un paseo agradable, criatura!
- Si vienen por aqui...
- Triunfos.
- Juega tu carta.
- Lo siento, no me encuentro.
- ¿Dónde estás, entonces? Quédate con nosotros.
- Está pensando en Pierrot.
- ¡El enterrador!
- ¡El tuerto!
- Si nuestro amigo y colaborador no vuelve pronto,
me preocuparé mucho.
- No sería muy divertido. - No. Debe ser horrible.
- Pero volverá, te lo digo.
- ¡Estamos seguros! Régis, viejo amigo.
- ¿Qué?... Si... Voy...
- Jueguen sin mi. Vuelvo enseguida.
- Muchachos ocuparos de él, no abandonen a un amigo enfermo...
- ¿Todavía aquí?
- ¿Un vaso de anisette? - Sí.
- ¡Adoro este lugar! Delicioso...
- ¡Oh! ¡Una visión fuera de 'Las mil y una noches', que se consumirá hoy!..
- Adoro los viajes. Siempre imaginé estar en algun lugar como éste.
- En Córcega, me sentí como en Turquía. ¡Aquí, como en la China!
- ¡Un fonógrafo! ¡Pongamos un poco de música!
- "Cheka tema..." - Debe ser música nativa.
- ¡Será divertido!
- ¿Cómo encontró a tan extraño animal?
- Extraño, pero no animal.
- ¿Le gusta mi ciudad?
- No me gustan las provincias.
- Alguna vez, más allá de los límites de París, me sentí como enferma.
- ¿De verdad?
- Si no puedo despertarme en París,
quiero volverme a dormir.
- ¿Conoce Paris?
- La glorieta de los Bleuet... La calle San Martin...
- Los Campos Elíseos..
- La Estación del Norte...
- La Opera... El bulevar de los Capuchinos...
- El barrio Barbès... La Chapelle...
- La calle Montmartre... - El bulevar Rochechouart...
- La calle Fontaine...
- ¡La Plaza Blanche!
- ¿Pequeño mundo, no?
- ¿"yesca"?
- ¿Lo ha entendido?
- Somos vecinos...
- ¿Qué le pasa en los ojos?
- Sus joyas. ¿No teme que se las roben?
- No con usted. - Precisamente...
- Perdóneme.
- ¿Régis? - Juega su última carta.
- ¡Felicitaciones! El tema del chico debe valer una fortuna.
- ¿Tanto? - No le dejes dormir.
- Acuchíllale. - ¿Necesitas una mano?
- ¡Acuchíllale, dije! - ¿Qué?
- Soy mayor para saber lo que tengo que hacer. Asi que si no quieres...
- ¡Está bien!
- Aquí hay algo más alegre...
- ¿Qué le pasa a su amigo? - Nada. Es complicado.
- ¡Es hermoso todo esto!...
- Es verdad... No pesa mucho... - ¡Mírelo!...
- ¿Cuánto vale, un billete grande?...
- Agréguele un cero. ¡Pero yo no lo vendo!...
- Póngaselo. - ¡Póngamelo Ud.!
- ¿Bailamos?
- ¿Cómo se llama? - Gisèle. Pero me dicen Gaby.
- ¿Viuda? - ¿Porqué?
- ¿Con quién está Ud.? - Con un caballero.
- ¿Cómo es él? - Celoso.
- ¿Está en un hotel? - Si, el 'Aletti'.
- ¿De qué se ríe? - De nada.
- Qué lástima. - ¿Qué lástima?
- ¡Qué lástima que no la conozca más! - ¿Porqué?
- Le hubiera dado un par de bofetadas.
- Odio a la gente que se ríe sin saber porqué...
- Esto me recuerda el día de la Bastilla,
- cuando era una niña, en los Gobelins.
- ¿Es de los Gobelins? - ¿No se ve?
- Fuí a la escuela en la calle de L'Arbalète.
- ¡Al lado de mi casa!
- ¿Te das cuenta?
- Vamos a pasear.
- ¿Dónde?
- En la terraza. Hay una vista del puerto.
- Esta noche no. No estoy sola.
- ¿Cuándo, entonces? - Más tarde.
- ¿Cuándo? - Mañana.
- Pero mañana te habrás ido. - Volveré.
- ¿Palabra? - Palabra.
- ¿Aventura al completo? - Lo dudo
- ¿Porqué? - Por que yo no tengo costumbre...
- ¿Dónde está Pierrot? - No sé
- ¿No fuiste allá? - Hablemos a solas...
- Estoy con la dama.
- ¿Dónde está él? - ¿Quién?
- Régis. - Ven conmigo.
- Te la dieron, ¿eh? - Tenías razón. Perdóname.
- ¿Dónde está? - Lo he cuidado para ti.
- ¿Dónde están? - Se fueron. Tenían miedo.
- Era un buen muchacho.
- Claro, por eso desertó. Odiaba el ejército.
- Personalmente, siempre admiré los uniformes.
- Le meten en frigorífico ahora.
- Él ha cobrado en efectivo sus fichas.
- Te sentará mal si sigues bebiendo así.
- Yo sentía afecto por Pierrot.
- ¡Basta! Asi no podemos hablar.
- ¿Bien? - Pues sí, se acabó
- Pierrot ya no está.
- Estuve solo en el cementerio.
- Hice como las gitanas.
- Echar un puñado de tierra sobre su cuerpo.
- Pierrot puede dormir en paz.
- Tienes el corazón duro.
- Ni siquiera poder acompañar a tu amigo, a su última morada.
- Soy tu amigo y te compadezco.
- Pero no te preocupes. Habrá un día en que...
...los que te quieren no podrán impedir que abandones la Casbah.
- ¿Qué quieres decir?
- Saldrás como Pierrot. Con los pies por delante.
- Si eres paciente, seras tú el que elija el último momento.
- Saldré cuando quiera. Y vivo.
- ¡Vamos! ¡Te conozco! No estás loco.
- ¿Qué es todo esto? ¡Ya tengo suficiente!
- ¡Basta de ruido!
- ¿La viste de nuevo? - ¿A quién?
- Gaby, la mujer de la otra noche.
- Era hermosa... ¡Qué lástima! - ¿Por qué una lástima?
- Ella no volverá.
- Es una mujer que no le gustan los lios.
- Te sientes apenado. - ¿Por qué?
- ¡Qué me importa!
- ¡Eso es lo que dices!
- ¡Ya es suficiente! ¡Vuelve a casa!
- ¡Vamos!
- ¡Fuera! ¡Todos fuera!
- ¡Tú, también!
- No quiero ver a nadie.
- Pero ella me dijo que volvería...
- Una lástima...
- Pierrot está muerto y la mujer que tú deseabas...
- ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!.
- No volverá a subir y eso te roe... - ¿Qué?
- El collar, la pulsera, los aros... - ¡Basta!
- ¡Déjame en paz!
- ¡Los tipos con tanto destello y ningún fuego me enfurecen!
- ¡No hay claros de luna ni serenatas para mi! - ¡Vete al infierno!
- No tienes necesidad de decirlo asi. ¿Está claro?.
- Tus amigos no tienen tacto.
- No respetan tu dolor.
- El estilo Shakesperiano no está de moda hoy día.
- Comprendo tu hastío de vivir en este medio.
- ¡Déjame en paz!
-¡Iré a la ciudad cuando quiera!
- ¡Escuchar!, ¡Soy un hombre libre!
- ¡Y ya he tenido suficiente con tanto cotorreo!
- ¡Iré cuando me dé la gana! ¡Ahora mismo, si quiero!
- ¡Voy a bajar ahora!
- Ella no quiere subir, pero yo puedo bajar.
- Y nadie me lo va a impedir. ¿Oiste?
- ¿Qué ocurre?.
- ¡Está loco! Baja a la ciudad...
- No quiere escuchar.
- Es Slimane. Le Moko está bajando.
- ¡Pongan hombres en las salidas!. ¡Envíen autos!. ¡Que lo esperen!.
- Está borracho. Le tenemos atrapado. ¡Rápido!
- Pepe, estás loco, ¡no vayas!
- ¡No vayas! ¡No estoy celosa!
- ¡Ella está allá arriba!
- ¡Ella está en casa!. Te está esperando. Arriba, en casa.
- ¿Dónde está ella?
- ¿Dónde está ella?
- ¿Es una broma..., eh?
- ¡Una broma!.
- Contéstame.
- ¡Contéstame!
- Era el único modo de pararte.
- ¿Me hiciste esto a mí?
- Suplicar para mí misma no te detendría.
- Asi que...
- Tienes razón.
- Soy un imbécil.
- Lo siento.
-¿No te asqueó una cosa asi, de un tipo como yo?
- Soy un necio
- Eres como eres...
- Una buena chica como tú debería tenerlo más fácil.
- No es justo.
- Pero aqui estamos, nosotros dos.
- Corres muy rápido.
- Si, bastante...
- ¿Viste como te alcancé?
- ¡Eres una campeona!
- Tengo sed.
- Lo mismo que yo. Nada dentro.
- Voy a por una bebida
- He mantenido mi promesa. Aquí estoy.
- ¡Te veo raro!
- No pudimos decir "adiós" la otra noche. Vengo a decirte "hola".
- ¡Ven!
- ¿Está ella allí?
- ¡Que carácter!
- ¡Parece alguien!
- ¿Buscas a Pepe? - No, ¿porqué?
- Creo que está ocupado - No le estoy buscando.
- En caso de que le busques, te diré donde encontrarlo.
- No te pregunto nada. - Está con la chica de los diamantes.
- ¿Vendrás de nuevo? - Mañana.
- ¿Segura? - A la misma hora.
- ¿Aquí? - Sí
- ¡Cómo me gustas! Eres bella.
- Y estar contigo es como estar en Paris.
- Contigo, yo escapo ¿entiendes? Tú cambias el paisaje
- Hace un rato parecía que soñaba.
- Dejé mi mente viajar. ¿Sabes que escuchaba?
- El Metro.
- ¿Puedes imaginar? ¡El Metro!
- Tienes alhajas que son una provocación, oro, seda, diamantes...,
...pero tu me recuerdas el Metro
y "frites" y "café au lait" en las terrazas.
- Eso eres tú.
- ¿Qué eras antes?
- ¿Antes de qué?
- Antes de los diamantes.
- Soñaba con ellos.
- Tengo que irme.
- Si no vienes... - ¿Qué harás?
- ¿No puedes desembarazarte de tu Casbah?
- ¿Porqué me preguntas eso?
- No, no puedo. Estoy cercado. No puedo salir.
- Estoy como en un agujero. Está lleno de cazadores.
- Si salgo de aquí, me hundo.
- ¿Estás contenta? ¿Más tranquila?
- No. No estoy contenta ni tranquila.
- Tienes razón, porque si no volvieras sería capaz de todo.
- Hasta salir a buscarte.
- Hasta mañana, Pepe
- ¿Hasta mañana? - Siempre cumplo mis promesas...
- ¡Qué bien hueles!
- Es el Metro
- En primera clase.
- Llévala a la calle Marengo.
- ¿Ya está?
- ¿Tienes las joyas? - ¿Qué joyas?
- ¿Cómo qué joyas? ¡Las de la señora!
- ¿Qué hicisteis juntos?
- Pintamos con acuarelas. - ¿Acua...qué?
- Está bien.
"Oh, es un día espléndido"
"El sol brilla en mi camino"
"El sol brilla en mi camino"
- ¿Es ese Pepe le Moko?
- ¡Parece tan feliz!
- ¡Ha debido encontrar dinero!
"El amor lo pinta todo de rosa"
"Es algo que no se oculta"
"Puedes decir lo que quieras"
"Es triste cuando se va"
"Todo lo que necesitas para la dicha".
"Es una dulce chica"
- Algo hay arriba
"El amor lo pinta todo de rosa"
"Es algo que no se oculta"
"Puedes decir lo que quieras"
"Es triste cuando se va"
- ¿Qué pasa en tu interior?
- ¡Tengo una cita hoy en la Plaza Blanche!
- ¡Estás loco!
-¡Estoy loco, y es una gran sensación!
- ¡Tenemos que divertirnos! ¡Hoy es domingo!
- Es jueves. - ¡Te digo que es domingo!
- Hola, Carlos. ¿Cómo están las cosas?
- ¿Comprando con tu dama
- ¿Siempre te hace feliz?
- No es del tipo que canta. Primero son sus negocios.
- ¿Qué es eso? - ¡Vete tranquilo!
- Está bien.
- Estás feliz. - De verte.
- ¿Has visto a Gaby de nuevo? - ¡Eres demasiado curioso!
- ¿Ella volvió? - ¡Tan preciosos rizos!
- ¿Volvió? -Que arrastres tus pies lejos.
- ¿Volvió o va a volver?
- ¿Dónde te comprás el 'rimmel'? Pareces un pillo...
- ¿Te dió una cita?
- Adiós, querido Inspector.
- Que todo quede entre tú y yo.
- ¿Y bien?
- Esto va a ser difícil, pero tengo que hacerlo.
- A su amiga, la señorita Gaby le gusta lo pintoresco.
- Se la ve demasiado por la Casbah.
- ¿De qué me habla?
- En la Casbah hay que aventurarse con prudencia.
- Una mujer sola, es un objeto de deseo.
- No sé como aconsejarle lo suficiente...
...para que vigile a su amiga y prevenirle...
...que sentiríamos que tuviera un accidente.
- No me había dado cuenta...
- Me sorprende.
- Pero pongamos esto en claro.
- La señorita Gaby no debe subir a la Casbah.
- Le agradezco. - Quédese tranquilo.
- ¿Entendiste? - Puedes venir a las 5:00.
- Asegúrate que todo luzca bien.
- Quiero que haya almohadones, ceniceros, jarrón con flores.
- Déjalo en mis manos.
- Esparce agua de colonia para que haya buen olor...
- ¡Usaré mi "Rêve de Java"! ¡Huele a violetas!
- Algo más...pon una mesa con dos cubiertos.
- Haré la comida y los zumos.
- ¡Todo para su nuevo pájaro!
- ¡Ella no es un pájaro! -¿Por qué? Las aves son simpáticas
- ¡Seguro, mi tórtola! A las 5 en punto.
- ¿Vas a salir?
- ¿Para hacer qué? - Para dar un paseo
- ¿Por dónde? - Por el Bois de Vincennes.
- ¡Quiero una respuesta en serio!
- Entonces no hagas preguntas estúpidas.
- No conozco a nadie aqui. Sólo a dar un paseo.
- ¿Y dónde terminarás?
- Ya veremos... - ¡Te quedarás aqui!
- ¡No! ¡Aquí me aburro! ¡En el hotel me siento prisionera!
- Siempre que vuelvo aquí, me parece que visito la cripta familiar.
- Adiós, querido.
- ¡Sé adónde vas!
- Déjame libre el camino...
- Como todos los días, a la Casbah...
- ¿Como todos los días?
- A ver a Pepe le Moko.
- ¿Asi que ahora me espías?
- Estás conmigo, te quedas conmigo. - ¿Por qué?
- No dejaré que te portes como una...
- ¿Una qué? - Como una... ¡Precisamente!
- Eso es lo que soy para ti.
- ¡Cállate!
- Digo lo que todos saben. Mírate, luego mírame.
- ¡Te quedas! - ¡No pierdas tu tiempo!
- Si te vas, no te molestes en regresar.
- Ya me decidí.
- Puedo devolverte tu inversión.
- ¡Quédate aqui! - Envíame las cartas donde sabes
- ¡Debo estar loca!
- No tienes que ir a la Casbah. - ¿Por qué no?
- El Inspector Meunier actuó en legítima defensa.
- ¿Entonces? - Disparó.
- No hay más Pepe le Moko.
- Sabía que ella lo plantaría.
- Es un sentimental... - Voy a bajar a la ciudad...
...y voy a ocuparme personalmente de la dama de los brillantes.
- ¿Qué barco?
- El "Ciudad de Orán"
- A las 10
- Prepáreme la cuenta y haga las reservas...
- ¿Vienes?
- ¿No te quedas para el funeral?
- Cuatro cabinas de primera clase.
- Que me suban dos whiskies.
- Te hará bien tomar uno.
- Es lo que necesitas.
- ¿Cómo estás " señorito "?. Tienes mala cara...
- Estoy harto de la Casbah. - ¿Tú también?. A mi me pesa.
- Sé como te sientes, Pepe.
- Hemos tenido diferencias en los negocios, pero siempre...
-...coincidimos en lo moral. - ¿Porqué dices eso?
- Entraré a la ciudad para saber la verdad.
- Tenemos que ver la forma de salir de aqui.
- Eres un buen tipo. Dame algunos consejos.
- ¿Cuándo vas? - Ahora. ¿Para qué esperar?
- Te pondré al tanto - Claro, reconoceremos el terreno
- Necesito que hagas una cosa. - Bien. Conozco la ciudad.
- Dime.
- Entrega una carta mía. ¿Puedo contar contigo?
- ¡Con tal que no sea demasiado pesada!
- ¿Es para tu chica?.
- No te sonrojes. La llevaré.
- ¡Tráeme lápiz y papel!
- Espera a la respuesta.
- Volveré en dos horas.
- Estaré con Tania en casa de Ma Tarte.
- Preferiría no estar con Inés. Ella solo tiene preguntas.
- Bien. En casa de Ma Tarte en dos horas.
- ¿Qué hora es? - Las nueve. Es de día.
- Me quedé dormido... - ¡También roncaste!
- ¿Dónde esta Carlos? - No volvió.
- Estuve en vela toda la noche.
- No subirá. Te aseguro...
- Seguro que lo hará. No es un crío.
- Espero que lo haga.
- Voy a darle bien por llegar tarde.
- ¡Pobre Carlos!
- Hay días que podría matarme.
- ¡Muerde tu lengua!
- Cuando me siento mal, cambio de época
- ¿Cambias de época?
- Pienso en mi juventud.
- Miro las viejas fotos...
...e imagino un espejo.
- Pongo mis viejos discos,
de aquellos días cuando trabajaba en los salones de Paris.
- Aparecía en escena en un decorado campestre...
...con un proyector rojo sobre mi pálida cara,
...y cantaba...
"Algunos sueñan con América"
"como lo ven en el cine"
"una magnífica tierra, juran"
"Nuestro Paris no lo puedo comparar"
"Esa forma de hablar les da coraje"
"Cuando se sienten tristes y quieren gritar"
"Pero sólo terminan hambrientos y viejos"
"En New York se arrastran por un dólar"
"entre criminales y parias"
"Y los emigrantes con pasados ruinosos."
"Cantan de París finalmente"
"¿Dónde esta mi molino de viento sobre Place Blanche?"
"Mi estanco, la esquina del café"
"Cuando cada dia era una posiblilidad"
"¿Dónde estan los amigos que hicieron mis días?"
"¿Dónde están los salones de baile donde nos encontrábamos?"
"Las canciones del acordeonista que tocaba"
"¿Dónde los lugares donde podíamos comer"
"sin un céntimo en los bolsillos para pagar?"
"¿Dónde están ellos ahora?. ¿Donde?"
- ¿Está Pepe aquí? - ¿Qué pasa?
- Te estaba buscando. - ¿Quién te dejó entrar?
- Debo hablarte. A solas.
- No hay testigos aquí.
- Somos silenciosos como una tumba. Nadie hablará.
- Estoy podrido. - Lo sé.
- Peor que eso. - Probablemente no.
- Insúltame. Me lo merezco.
- ¿Tienes delirios de grandeza?
- Es sobre la carta de la madre de Pierrot.
- Yo llevé la carta a Ayesha, no sabía que era un truco de la policía.
- Si lo hubiera sabido, jamás la hubiera llevado a Ayesha!
- Una mujer me la dió, no sospeché nada.
- Soy soplón de la policía, pero no hasta ese punto.
- ¡Tú solo eres una comadreja a medias!
- Por eso estoy aqui. - ¿Porqué?
- Por eso... no aguantaba más. Me ahogaba...
- Perdóname, Pepe. - No te tires tan bajo.
- Quiero tu respeto. Volver a ganar tu estima.
- Puedo decirlo: ¡Carlos está preso! - ¿Qué?
- ¿Qué dices? - Es la verdad.
- ¿Le vendiste? - No estaría aqui.
- Carlos, Pierrot... Es el tu turno después.
- ¡Cállate!
- ¿Quién lo arrestó? ¿Quién?
- El Inspector Meunier y sus hombres. Lo metieron adentro.
- ¿Le dispararon? - No, fue un arresto limpio.
- ¡Limpiamente! ¡Un sucio truco!
- Yo estaba ahí cuando lo llevaban.
- Estaba cerca de él. Me deslizó la carta que le diste.
- "Llévala al Hotel 'Aletti'. Es para una mujer."
- Asi que la llevé, como dijo.
- Siempre jugando al cartero!
- ¡Cállate! - ¿Asi que escribes a una mujer?
- ¡Y él lo dice frente a mi! - ¿No te gusta?. Vete.
- ¡Nunca me escribiste una carta de amor!
- ¿Asi que viste a la dama? - Si.
- ¡Damela! - ¿Qué? - ¡La respuesta!
- Quería escribirte, pero está siendo vigilada.
- Pero te está esperando. La ventana de su hotel...
...da sobre el puerto. - Apenas te vea, te hará entrar.
- Ve a través del Casino. - ¿Eso es todo?
- Me dijo que no podía salir.
- ¡No vas a bajar! - ¡Quítate de encima!
- Ella espera tu respuesta... ¿Qué le digo?
- ¿Me espera?
- Si. Yo mismo llevaré la respuesta. - Te quedarás aquí. - Pero, Pepe...
- Mis amigos te acompañarán.
- Me esperan. - ¿Qué?
- Entonces, esperaré.
- ¿Carlos dijo algo más? - Nada.
- ¿Le registraron? - Si.
- ¿No llevaba 5,000 ff.? - Si.
- ¿No te los pasó?
- ¿Seguro? - ¡Te doy mi palabra!
- Bueno, bueno..
- Louvain los tomó. Los guardó en un escritorio.
- ¿Gaby no puede escribirme porque la están vigilando?
- Por su amigo.
- ¿Pero ella me recibirá? - En el muelle, detrás del hotel.
- ¿Es gracioso, no te parece?
- Su amigo no estará...
- Pero, ¿porqué no quiso escribirme? - Su amigo estaba alli.
- Entonces, ¿cómo pudo hablar contigo?
- Porque... - ¿Porque, qué?
- Hay algo que no cuadra en tu historia...
- ¿Cómo puede ser que Louvan le haya sacado 5,000 ff a Carlos...
...cuando él no tenía ninguno?
- Pero yo ví 5,000 ff.
- Otra cosa... ¿Crees que Carlos te daría mi carta a ti?
- Me la dió.
- ¿Piensas que creeré que Carlos pudiera ser tan estúpido?
- Te doy mi palabra... - ¡Guardátela!
- Si ibas entregar mi respuesta, su amigo se iría...
- Para ser una mujer tan vigilada... Está bastante libre.
- ¡Ahora pásalo a limpio! ¿Me oyes Ayrab?
- ¡No puedo decirte nada más! - ¡Sí, puedes!
- ¡Me estrangulas! - ¡Vas a decirlo todo!
- ¡Me estrangulas! - ¡Es una lucha cuerpo a cuerpo!
- ¡Te dije la verdad! - ¡Encuentra otra verdad!
- ¡Es la verdad! - ¡Cállate!
- ¡Lo juro! ¡Por la cabeza de mi padre!
- ¡Sin riesgo! ¡Fue guillotinado!
- Vamos a comenzar de nuevo. ¡Te mueves y eres hombre muerto!
- Carlos fue arrestado. Eso es verdad.
- Te dije que sí.
- Leíste mi carta. - Te dije que lo hice.
- Hasta ahi está bien. Pero el resto me molesta.
- ¿Qué pasó después? - ¡Nada!
- ¡Algo pasó!
- ¡Tienes la cabeza dura! ¡Veremos como ablandarla!
- ¡Le harás daño!
- ¡Escúpelo!
- ¿Quieres que te mate? - ¡Te refrescaré la memoria!
- Fue Slimane el que armó todo.
- Me dijo que te viniera a ver.
- Que te cuente todo lo que te conté. - ¿Y después?
- Cree que bajarás...
- Tiene el hotel rodeado. Eso es todo.
- ¿Asi que a ella no la viste?. - No.
- ¿Porqué no vino anoche?
- Slimane le dijo que te habían matado.
- Ella parte a las 10:00 en el 'Ciudad de Orán'.
- ¿Es todo?
- Gracias, entonces.
- Ve a buscar a Max y a Jimmy.
- ¡No te muevas!
- Quédate donde estás.
- Tania, tendrás que consolar a Inés
- Con Carlos y yo detenidos, seréis dos viudas.
- ¡No te irás! - ¿Qué?
- ¿Crees que te dejaré ir sin mi?
- Hasta luego, vieja.
- ¿No esperas a Inés? - Dile que me fui.
- Tú eres una mujer, sabes lo que hay que decir.
- Paso por casa...hasta luego.
- ¡No puedes abandonarme, Pepe!
- ¿Qué te hice de malo?
- Eres una buena chica. No te enojes.
- Todo es culpa de la Casbah. Déjame ir.
- ¡Déjame ir!
- No era a ti a quien esperaba.
- El que esperas no vendrá. - ¿Qué estás diciendo?
- Pepe se va... - ¿Se va? ¿Qué dices?
- Está en el puerto...
...esperando para embarcarse.
- Vamos a arreglar eso...
- ¡Que triste debes estar!
- ¡Vayan! - ¡Déjenlo partir!
- ¡Cinco minutos!
- Lo mejor de los viajes es cuando vuelves a casa.
- Asi puedes viajar otra vez.
- Yo me divertí mucho.
- Aún así, siempre se verá el sol triste.
- ¿Y tú. Maxime te divirtiste?
- Nunca me he reído tanto.
- Ya ves, Pepe, teníamos una cita y cumpliste...
- Sabía que podía contar contigo.
- Aquí no, Slimane. - Como quieras. No puedo negarte nada.
- Sé elegante. - Te pido una sola cosa.
- No puedo escapar. - Déjame ver partir el barco.
- Te prometo que estaré aquí.
- Sé que puedo confiar en ti.
- Perdóname.
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