All language subtitles for Ted.Lasso.S03E11.Mom.City.2160p.FHUMARO.ES-LATAM

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Original subtitles

- Hola. - Hola.

- Hola, Ted. - ¿Qué tal?

Hola, Ted. Buena suerte este fin de semana.

Te lo agradezco, Susan.

Hola, Sra. Barnaby. ¿Noche pesada?

Ted, si no es pesada, no es divertida.

Vaya.

- Hola. - Hola, muchachos. ¿Cómo están?

- ¿Qué pasa, entrenador? - Ahí está.

Oye, imbécil. No te pongas demasiado confiado y arruines esa racha que llevas.

¿Qué racha?

- Vamos, Richmond. - Sí, señor.

Buenos días.

Hola. ¿Cómo estás?

- ¿Mamá? - Hola, Teddy.

No creo que los de la limpieza hayan limpiado de verdad el piso.

No hay personal de limpieza.

Entonces, ¿por qué ponemos las sillas sobre las mesas?

El patriarcado.

Está bien. Bueno. Iré a buscar una escoba.

Hola.

No abrimos hasta dentro de media hora. ¿Le importaría esperar en otro lugar?

- Lo siento. - Está bien.

No, espere.

En realidad vinimos a hablar con Nathan Shelley. Trabaja aquí, ¿verdad?

No existe ningún hombre con ese nombre.

Dios mío, es verdad.

¿Cómo te gastaste el dinero tan rápido?

¿Te volviste adicto a ser el centro de atención?

¿Qué? No. No, simplemente me gusta trabajar aquí.

Me gusta pasar tiempo con mi novia.

Ella estaba justo ahí.

- Esa era mi novia. Ella… - Está bien.

¿Qué hacen ustedes aquí?

Queremos que vuelvas a Richmond.

- ¿Quieren? - Sí, hermano.

Porque esta mierda de aquí es tristísima.

¿Y todos ustedes? ¿Quieren que yo vuelva…?

Sí. Será bueno tenerte de vuelta.

Todo el equipo lo habló y fue unánime.

Excepto Bumbercatch.

Que se abstuvo porque es apasionadamente antidemocrático.

Ah, sí.

Sí.

Entonces, ¿qué? ¿Ted les pidió que vinieran para hacerme volver?

No, Ted no sabe nada.

Sí, no, queríamos preguntarte si querías volver

antes de hablar con Ted.

Está bien, bueno, lo siento, muchachos.

No creo que sea buena idea que vuelva a Richmond, así que…

Pero gracias.

- Está bien. - Bien.

¿Me da 75 kebabs para llevar?

Sí. Ah, sí. Claro. ¿De pollo, cerdo o cordero?

¿O 25 de cada uno?

Nate el Grande.

- Mmm. - Está bien.

- Bien. - Hola.

¡Gracias!

Bastante vacío.

¿Qué son todos esos símbolos raros del horno?

Bueno, el que tiene una línea debajo del símbolo nuclear,

ese sirve para hacer galletas y pollo.

Las tres líneas onduladas sirven para quemar una pizza congelada.

Y ese símbolo de la llave hace que todo empiece a pitar

hasta que Beard viene y me lo arregla.

¿Todo está bien, mamá?

Claro. Solo estoy mirando.

No, no. Me refiero a que estés aquí en Londres. ¿Todo está bien?

Ah, sí. Todo está bien.

Siempre quise conocer Inglaterra,

así que reservé este viaje como un regalito del Día de la Madre para mí.

Está bien. Bueno, ¿cuánto tiempo llevas aquí?

- Solo una semana. - ¿Una semana? ¿Y dónde diablos te estás quedando?

En un hostalito adorable.

- Mamá… - He conocido a muchísimos australianos.

Están recorriendo Europa con mochila.

Muchísimo sexo.

- Mamá. - No yo.

- Los australianos. - No, no, ya entendí. Está bien.

¿Por qué no te quedas aquí el resto del viaje? ¿Sí?

Solo si no soy una molestia.

No eres una molestia, mamá, ¿sí? Por favor, quédate aquí.

- Está bien. - Bien, perfecto.

- Mira, tengo que ir a trabajar. - Está bien. Que te diviertas.

¿Quieres venir conmigo?

- Bueno, no quiero estorbarte. - Mamá, quiero que me estorbes. ¿Sí?

Quiero que estorbes a mis amigos y a mis compañeros de trabajo.

Así que, por favor. Ven conmigo.

- Está bien, gracias. Me gustaría. - Bien, perfecto.

No tienes que llevar la maleta, mamá.

- Está bien. Solo tomaré mi abrigo… - Sí.

…agarraré mi bolso y dejaré mis preocupaciones en la puerta.

Sí, solo dirige tus pies hacia allá, mamá. Está bien.

Sam, Richmond ha ganado 15 partidos seguidos.

A falta de dos partidos, están a solo cuatro puntos

del Manchester City por el título de la Premier League.

- ¿Tiene alguna pregunta? - Sí. ¿Estoy soñando?

Bueno, si lo está, por favor, no despierte.

Y si esto es Matrix, que no me desconecten.

Sí, mejor, Trent.

Marcus Adebayo, The Independent.

Jamie, después de tu debut con Inglaterra,

¿qué se siente ser nombrado Jugador del Mes de la Premier League?

Sí. Sí. Supongo que se siente bien.

Pero en realidad es el equipo el que hace que yo me vea bien.

Así que debería esforzarme más en hacer que ellos se vean bien, la verdad.

Así que, sí. Me hace sentir mal.

Jamie también lideró la liga en asistencias este mes,

así que ha hecho bastante para que sus compañeros se vean bien.

Sí, pero ellos fueron los que hicieron todos los tiros.

También marcó un gol.

Ese debía ser un pase. Ese no debería contar.

Ese gol es una mentira. Debería borrarse de los registros.

Les pido disculpas a todos, especialmente a los niños.

Muy bien, dejémoslo ahí. Estuvo genial. Muchas gracias.

- Hola, jefa. - Hola, Ted.

Esta mañana no solo traigo galletas.

También tengo una invitada sorpresa muy especial.

Qué emoción. ¿A quién debo el gusto?

Soy la nueva guardaespaldas del entrenador Lasso.

Por favor, mantenga las manos donde pueda verlas.

Estoy bromeando.

Puede poner esas manos bien cuidadas donde quiera.

Dios mío. Usted es la mamá de Ted.

Ganadora, ganadora, B. F. Skinner.

Mamá, ella es mi jefa, Rebecca Welton. Rebecca, ella es Dottie Lasso.

Cariño, ven acá.

No puedo creer que por fin vaya a conocer a la mujer que creó

a uno de los seres humanos más amables que he conocido.

Ay, no, no me mire a mí.

Este salió y de inmediato le preguntó al doctor si necesitaba algo.

Eso no tiene sentido.

Los bebés no pueden hablar ni entienden la empatía. Y tú sabes…

Dottie… Lo siento. ¿Puedo llamarla Dottie?

Claro, si quiere que le responda.

Bien. Si quiere, me encantaría mostrarle el lugar.

He oído cosas estupendas del Museo de Sherlock Holmes.

Me refería a las instalaciones.

Aún mejor. No veo la hora de conocer a Dani Rojas.

Y no decepciona.

- ¿Vamos? - Claro.

- ¿De dónde eres, cariño? - Surrey.

¿De dónde es usted?

- Surrey. - Pensé que había dicho “sorry”.

Entonces digo:

“Oficial, debe estar equivocado.

No pudo haber arrestado a mi hijo. Mi hijo está dormido en su cama”.

¿Está segura de que no quiere un kebab, mamá Lasso?

Ay, no, gracias, Dani.

Eres muy educado.

Está bien, ahora sígame la corriente.

Debe ser maravilloso tener a tu madre de visita, Ted.

Ah, sí. Es genial.

- Oklahoma. - Ah, no. Es raro.

No me dijo que venía.

Simplemente apareció de la nada, ya sabes, como uno de esos

pelos raros de las cejas que me empezaron a salir al día siguiente de cumplir 40.

Eso hacen las madres, Ted.

Resulta que mi hijo de 12 años no estaba dormido en su habitación.

Se había llevado nuestro auto a dar una vuelta.

Lo arrestaron por conducir por el lado equivocado de la calle,

así que supongo que estaba destinado a vivir en Inglaterra.

Bueno, yo no tenía 12. Tenía 15. Y la verdadera razón por la que nos detuvieron

fue porque Ronnie Fowch estaba haciendo señas de pandillas a una patrulla.

Mira, a veces la verdad puede arruinar una historia perfectamente buena.

Sí, debería trabajar para el Daily Mail.

Ted, si puedes darle a tu mamá un momento bonito,

ya sabes, un recuerdo para llevar a casa, entonces ganaste.

Sí, está bien. Gracias, jefa.

Bien. Tengo que ir a ver a un hombre por un caballo.

No sabía que las mujeres decían eso cuando tienen que ir al baño.

No, Ted, voy a comprar un caballo.

Oye, ¿Teddy alguna vez te contó cuando se comió una barra de chocolate hecha de popó?

¡Está bien, está bien! Ya.

Creo que ya fue suficiente hora de cuentos con mamá Lasso, ¿sí, muchachos?

La práctica empieza en veinte minutos. Arriba.

- Mucho gusto, mamá Lasso. - Mucho gusto.

Oye, mamá. Vuelvo enseguida.

Voy a cambiarme y luego te llevo a la cancha.

Está bien, cariño. Aquí estaré.

Sra. Lasso, solo quería presentarme. Soy Trent Crimm.

- Hola, Trent. - Hola.

Me preguntaba si podría conversar un poco con usted sobre…

Trent, tu cabello es fabuloso.

- De verdad lo es. Solo es peinarlo. - Gracias. Gracias.

Van Damme. ¿Todavía tienes que usar esa máscara?

Sí, hermano. O si no, me muero.

Entre usar esa máscara y morir, elijo morir.

- Sí te hace ver bastante ridículo. - Ah, bueno. Gracias, Jan Maas.

¿Quieres intentarlo, Jamie?

Creo que es más importante estar seguro que verse bien.

¡Oye! Tartt.

¡Cuarto de botines. Ahora!

Alguien está en problemas.

No. Gritar es el lenguaje del amor de Roy.

Muy bien. Escucha.

Esta no es la semana para tus estupideces de señor humilde y gran compañero de equipo.

Tenemos al City el sábado, así que necesitamos que seas el cabrón más cabrón

que hayas sido en toda tu pequeña vida de cabrón.

¿Entiendes? Así que no quiero que tú…

¿Qué te pasa?

No sé. No sé. No sé. No sé.

¿Te estás muriendo o qué carajos?

No. No. Yo… No. Solo estoy cansado.

Pero no puedo dormir y no puedo comer.

Y me lavo el cabello, pero ya ni uso acondicionador

porque… O sea, ¿para qué carajos?

Me siento como el tipo del comercial de Red Bull

que empuja esa roca enorme cuesta arriba,

pero perdió las alas.

Roy, siento que… siento que perdí mis alas, Roy.

¿Dónde carajos están mis alas, Roy?

Mierda.

- ¿Will? - ¿Sí?

Te perdiste una buena.

Ay, Dios.

…que hayas visto jamás. Ya sabes, incluso…

Dios mío, entrenador. Nuestro nuevo delantero se parece muchísimo a su mamá.

Esa es mi mamá.

Lo sé, Ted. Era una broma.

- Claro. - Oye, Ted. ¿Tienes un segundo?

¿Qué es el tiempo, bosón de Higgs? ¿Qué pasa?

Esta mañana,

algunos de mis pajaritos fueron a visitar a Nathan a su nuevo trabajo,

atendiendo mesas en Tooting.

- ¿Tooting? - Tooting.

- ¿Acaba de decir “Tooting”? - Tooting.

- ¿Tienen un pueblo aquí que se llama “Tooting”? - Tooting, sí.

Este lugar es genial, ¿verdad?

Sí. Perdón, ¿qué decías de Nate?

Los pajaritos están bastante seguros de que volvería si lo invitan.

Ajá. Está bien. ¿Tú qué piensas?

Bueno, sí creo en las segundas oportunidades, Ted.

Por eso sigo casado y todos mis hijos siguen vivos.

Oye, Roy. ¿Te molestaría que trajéramos a Nate de vuelta?

No. Me importa una mierda.

Es buenísimo para las cosas en las que yo soy pésimo. Mira, tengo que ir a hacer algo.

Está bien. ¿Todo bien?

Sí. Solo me dio un caso de “no es asunto tuyo, carajo”.

Claro, claro. Está bien. ¿Y tú, entrenador?

- ¿Te parece bien si vuelve Nate…? - Si traes de vuelta a ese Judas,

voy a quemar este lugar hasta los putos cimientos.

¿Ted?

¿Es verdad que subiste al escenario y bailaste con Bruce Springsteen?

No, esa fue Courteney Cox.

Lo que sí hice fue cantar “Glory Days” con una banda tributo a Bruce Springsteen

en el bar mitzvá de mi amigo Scott Cinnamon.

Fue el bar mitzvá. Así es. Fue el bar mitzvá.

- ¿Ella es tu mamá? - Sí.

Qué gusto conocerla.

Los amigos no se dan la mano. Los amigos se abrazan.

- ¡Beard el raro! - ¡Lodi Dodi!

Ven, dame un abrazo. Eso es.

- Trent, ven. - Lodi Dodi, a ella le gusta la fiesta

No causa problemas No molesta a nadie

- ¡Algunos tenemos un equipo de fútbol que entrenar! - ¡Uhú!

Lodi Dodi, a ella le gusta la fiesta

No causa problemas No molesta a nadie

Hola. ¿Viene por las tuberías?

No. ¿Qué les pasa a las tuberías?

Nada.

Por eso me pareció tan raro que viniera por las tuberías.

Roy, ¿qué haces aquí?

Necesito hablar.

Roy…

Ah, no. No de nosotros. Solo…

Necesito tu ayuda con Jamie.

Está hecho un desastre de la cabeza. Y traté de ayudarlo yo mismo,

pero es toda esa mierda emocional en la que tú eres buena.

Además… te ves bien.

¿Quieres mi ayuda con Jamie?

Sí, y te ves bien.

Las dos.

Gracias.

Esto me costó dos libras en una venta de maletero, así que…

Está bien.

Ya sabes, gracias.

Este lugar tiene mucho encanto.

Me recuerda a un bar irlandés al que fui en Topeka.

Bueno, probablemente no quieras contarme eso.

¿La parte irlandesa o la parte de Topeka?

Las dos, en realidad.

¡No! ¡No!

Mi turno. Con permiso.

Intentando seguir el camino de ladrillos amarillos, donde los perros de la sociedad siguen aullando.

¿Cómo está?

Bueno, voy ganando, pero él quedó mejor preparado para la multibola.

No, tontita. ¿Cómo está él?

Bueno, es Ted.

Todavía dando vueltas en círculos,

asegurándose de que todos estén bien sin aceptar ni una gota de ayuda para él.

Más o menos. ¿Cómo estás, Dottie?

No te preocupes por mí.

Nah, ustedes ya tienen bastante encima como para poner mis problemas en su lista de pendientes.

- Aquí tiene. - Gracias, Mae.

Salud, Mae.

Mae, tu pub es maravilloso.

No se parece en nada a ese lugar irlandés de Topeka.

Te creo.

Entonces, ¿estás saliendo con alguien?

Me arrancaron el corazón del pecho, lo pisotearon hasta hacerlo pulpa,

y lo arrastraron por la plaza del pueblo para que todos se burlaran.

Cariño. Está bien, ya conocerás a alguien.

No, estoy enamorada.

- Aquí. ¿Quieres ver una foto? - Claro.

Tu mamá es un encanto.

Ah, sí. Yo… Gracias.

Aquí, te cambio. Toma.

Sabes, Ted, el pinball es mucho más divertido si usas una bola de verdad.

Sí. Bueno, yo… Ya sabes, estaba dejando que el entrenador y mi mamá se pusieran al día un poco.

Eso es todo.

“Te joden la vida, tu mamá y tu papá.

Puede que no quieran hacerlo, pero lo hacen.

Te llenan con los defectos que tuvieron y agregan algunos extra solo para ti.

Pero a ellos también los jodieron en su momento

unos tontos con sombreros y abrigos anticuados,

que la mitad del tiempo eran blandos y severos y la otra mitad se despedazaban entre ellos.

El hombre le transmite miseria al hombre.

Se profundiza como una plataforma continental.

Sal de ahí tan pronto como puedas y no tengas hijos tú tampoco”.

Oye, Ted. Tu mamá es lo máximo.

Acabamos de hacernos amigos en Facebook.

No sabía que casi fuiste el baterista de Coldplay.

Ah, sí. Es verdad. Es verdad.

¡Es increíble! ¡Es una locura!

No puede ser.

No puedo quitarte la cama, Teddy.

Mamá, está bien, ¿sí? Yo dormiré en el sofá.

- No, yo dormiré en el sofá. - Bueno, entonces yo voy a dormir

en el piso junto al sofá y ninguno de los dos va a usar la cama.

Por favor.

- Gracias. - Está bien.

- No en la cama. - Está bien. Está bien. Está bien.

Oye, te traje algo.

¿Qué? ¿Por si de casualidad nos encontrábamos?

No, son tus recortes de prensa de casa.

Pensé que los querrías.

Te lo agradezco.

Entonces, ¿qué vas a hacer mañana?

Sí, ¿quieres venir a Manchester con nosotros?

No sé.

Quiero decir, venir hasta Inglaterra y no ver un partido de fútbol

es como ir a Roma y no ir a la iglesia

o que no te roben la billetera.

Bueno, gracias, pero creo que me quedaré aquí.

No dormí mucho la semana pasada, con todo ese sexo ruidoso de…

- no mío… de los australianos. - Los australianos.

- Sí, no, me acuerdo. - Sí. Exacto.

Y ya sabes lo nerviosa que me pongo viendo tus partidos.

Así que creo que me quedaré aquí

y dejaré que vayas a darles una paliza a esos de Manchester.

Mancunianos.

Y te tendré una comida casera esperando cuando vuelvas.

Hace demasiado tiempo.

Sí. No, será lindo. Está bien.

Bueno, entonces te veo por la mañana.

Oye…

¿Sigues teniendo esos episodios?

- Ya sabes. - Los ataques de pánico.

Sí.

No, no. Últimamente no.

De hecho, he estado hablando con un terapeuta.

Déjame adivinar. Todo es culpa mía.

No, mamá. No, claro que no. No, pero…

Bueno, la verdad es que me ha ayudado mucho.

Bien, bien, bien, bien, bien, bien.

Sí. ¿Alguna vez has pensado en hablar con alguien?

Ah, no. Eso no es lo mío. Y sabes que me encanta el té.

Buenas noches, mamá.

Buenas noches, cariño. Gracias por la cama.

De nada.

Hola, encanto. ¿Hoy vienen con nosotros?

- Bueno, estamos todos en esto juntos, Ted. - Sí.

Además recibí un mensaje bastante contundente de Nora

exigiéndome que deje de usar mi jet privado.

¿Por qué?

- Por el medio ambiente. - Ah, sí.

- Maldito medio ambiente. - Sí.

Sí.

Muy bien.

Hola.

- Hola. - ¿Cómo está?

Joder.

Hablaré con él.

Bien.

Damas y caballeros. Que comience nuestro viaje.

Mira a Ken. Vaya, se ve elegante, ¿no?

- Deberías verlo vestido de mujer. - ¿En serio?

Ahí tienen. Tómense su tiempo.

Y mientras esperan, coman unos frutos secos. Vuelvo con sus bebidas.

- ¿Está bien? - Gracias.

Oigan, oigan. Oigan. ¿Saben quién es este?

¿Su hijo?

¿Qué? No.

¿Nuestro mesero?

Dios, ustedes sí que son un caso. No, digo, ¿saben quién era?

No sé.

Nada menos que el entrenador del West Ham United.

Claro. Tú eres el Wonder Kid.

Sí, exacto. Dije Wonder Kid.

Este hombre pasó de utilero a entrenador asistente,

luego a entrenador principal, a líder de la liga, y ahora es mi jefe de meseros.

Lo siento mucho.

En fin, fue un gusto hablar con ustedes.

Por favor, prueben el pescado. Tenemos un montón allá atrás.

- Está bien. Pescado, pescado, pescado, pescado. - Sí, sí.

¿Fueron drogas? Yo consumí drogas. Lo entiendo.

No, no. Solo me gusta trabajar aquí.

Y esa es mi novia.

En fin, disfruten los frutos secos. Voy por sus bebidas, ¿sí?

Definitivamente drogas.

Ah, sí. Definitivamente.

Pero ¿cuáles?

Hola.

Hola.

¿Puedo pasar?

Sí, sí. Claro.

Pasa. Sí, sí. Sí, ¿qué pasa?

Solo quería venir a ver cómo estás.

Roy te contó.

Bueno, está preocupado por ti. ¿Te molesta?

Sí. Sí, está bien.

Estoy bien. Estoy bien. Estoy genial.

De hecho, creo que estoy mejor que nunca.

¿Sabes?

Hay algo tan triste en una maleta. ¿Sabes a qué me refiero? Es como…

Es como un cajón sin casa.

Oye, Jamie. Mírame.

- Tienes muchas cosas encima ahora mismo. - Sí, están pasando muchas cosas.

Es la primera vez que juegas de vuelta en casa desde que te fuiste.

La afición te va a odiar.

Y la persona que va a abuchearte más fuerte en todo el estadio es tu papá.

No había pensado en eso. Sí.

Y sé que mucha gente está hablando mierda de tu cabello en internet.

- ¿Están qué? - ¡No! Piénsalo.

Si ganan mañana,

entonces estarán al borde de conseguir todo

lo que siempre soñaste.

- Dios mío. - ¡Mierda!

Lo siento, Jamie.

Toma.

Gracias.

¿Cómo te fue con Jamie?

Sí, la cagué. Lo empeoré.

Mierda.

Hola, Roy y Keeley.

Qué bueno verlos a los dos juntos como antes.

No. Solo estamos sentados juntos como amigos.

Sí, y ella se ve muy bien.

Nora Ephron.

- Estoy diciendo mi disculpa. - ¿Quién?

La ex de Carl Bernstein.

No llores, Shop Girl. No llores.

Quería que fueras tú.

Quería tanto que fueras tú.

Quiero decir, Sleepless in Seattle sigue siendo una película muy superior.

- Ahora no. - Solo digo.

¡Uh!

Muy bien. Escuchen, grandulones sensibles.

A las 10:00 p. m., luces apagadas. Luego duerman su buena dosis de belleza

para el gran encuentro de mañana con el Man City,

- ¿entendido? - ¡Uh!

Muy bien, “Ephron” a la cuenta de tres. ¡Uno, dos, tres!

- ¡Ephron! - Eso es.

- Ese era Dave Chappelle. - Sí.

Nada mal, ¿eh? Oigan, ¿ya habían visto eso?

- ¿Primera vez? ¿Primera vez, sí? - Primera vez.

Es buena. Fue buena.

Aunque tienen que ver Sleepless in Seattle. Ya saben, por eso…

¿Dónde carajos está?

No sé. Lo perdiste.

- Dijiste que bajó por aquí. - No dije eso. Tú lo dijiste.

No. Dije que estaba en un túnel,

- no dije que fuera este túnel. - Bueno, no hay otro túnel, ¿o sí?

No lo puedo creer. Perdiste a Jamie Tartt.

- No se puede perder a Jamie Tartt. - Pues tú lo hiciste.

- ¡Joder! - ¿Por qué me siguen?

Solo queríamos asegurarnos de que estés bien, imbécil.

¿Qué pasa, Jamie? ¿Estás comprando drogas?

Vamos.

- ¿Estás bromeando? ¡Oye! - ¿Cómo fallaste?

- ¿Tú eres Jamie Tartt? - Sí.

Más bien Jamie Fart.

- ¡Jódete, imbécil! ¡Cabrón! - Sí, ¿y tú quién eres?

El City te va a destrozar mañana.

Sí, tarado. ¡Pedazo de idiota!

- Sí, esto no es para ti, cobarde. - Sí, lárgate.

- Camina. Adiós. - Adiós.

Puedo oler tu trasero desde aquí.

Buenos chicos.

¡Dios mío!

- ¡Eso estuvo brutal! - ¡Vamos!

- ¡Sí, sí! - ¡Sí! ¡Vamos!

¡Oye! ¡Jamie!

¿Cómo estás, Simon?

- Ella es Keeley, y ese es Roy. - Pasen, pasen.

- ¿Cómo estás, amigo? Qué bueno verte. - Sí, genial.

- ¡Hola! - Hola.

Hola.

Georgie, tenemos visitas.

¿Qué fue eso, amor? ¿Hay alguien en la puerta?

Hola, mami.

¡Jamie!

Mami, quiero presentarte a Keeley, y este cabrón peludo es Roy.

- Hola. - Hola.

¡Hola! Qué gusto por fin conocerlos a los dos.

Iría a darles un abrazo, pero no pienso soltar a este.

Ahí van.

Muy bien, ¿quién quiere algo dulce?

Mira esa cara tan hermosa. Me encanta.

- ¿Cómo has estado? Mírate. - Mamá. Te ves…

Era un tono como de caca. De verdad me molestó mucho.

Este tipo en Twitter no paraba de decir que era rubio,

pero yo estaba como: “Es maldita niebla de nogal, amigo”.

- Sí, obviamente. - Sí.

Hizo un trabajo precioso. Se ve súper natural.

- ¿Qué opinas? - Está delicioso.

- Oye. - Está jodidamente delicioso.

Bueno, es una receta de Paul Hollywood, pero la modifiqué un poco a mi manera.

- Bien. - Cariño,

¿quieres darles a Roy y Keeley el gran recorrido?

Muéstrales un poco la casa.

¡Sí! Buena idea. Gra… ¡Ups!

Muy bien, síganme. Empezaremos por la cocina, también conocida como mi laboratorio.

Acabo de comprar un baño María nuevo, y está recubierto de cobre.

Guau. ¿Qué significa eso? Suena caro.

¿Alguna vez has pensado en hacer una hora feliz en Taste of Athens?

Literalmente jamás pienso en el trabajo un segundo después de salir de trabajar.

Ni siquiera mientras estoy ahí, la verdad.

No creo que debas seguir trabajando ahí.

¿Por qué? Soy un gran mesero.

Sí. Es raro lo buen mesero que eres.

Pero eres entrenador. Quieren que vuelvas a Richmond.

Deberías ir.

El asunto es que no terminó muy bien para mí allá.

Creo que gran parte fue culpa mía. Bueno, toda fue culpa mía.

Mira, después de esta temporada, intentaré conseguir otro trabajo como entrenador,

solo que no en Richmond, ¿sí?

Lo haré. Lo prometo. Solo… Sí.

¿Sí? ¿Tienes hambre? ¿Quieres comida?

No sé. ¿Puedo comer unos frutos secos mientras lo pienso?

Bien. ¿Dónde están?

Este es el genio detrás de los frutos secos, ¿sí?

Dan sed. ¿Sí?

Estoy regalando, ¿qué?, cinco peniques en frutos secos y cobrando cinco libras por cerveza.

Eso es inteligente. ¿Verdad?

¿Por qué soy la única persona que piensa en estas cosas?

¿Estás bien?

Sí. Sí, todo está bien.

Está bien.

Vamos. Suéltalo.

¿Has sabido algo de papá?

No.

No he sabido nada de ese saco de pelotas humano en muchísimo tiempo.

¿Y tú?

No, desde Wembley no.

Pensé que por fin me había librado de él, pero…

…siempre hice lo que hice…

porque que se joda, ¿sabes?

Y ahora que ya no me importa una mierda, es como…

¿Sabes cuando algunos tipos no logran que se les ponga duro?

¿Te refieres a impotentes?

Sí. Es como si tuviera eso, pero…

pero es como si lo tuviera en…

Es como si lo tuviera en el alma.

Y aquí está la atracción principal. La habitación de Jamie.

- Joder. - Sí.

Muchos pósteres han ido y venido a lo largo de los años.

Henry, Gerrard, Ronaldo.

Pero Roy Kent siempre permanece.

Las tartas de carne ya están. Con permiso.

Joder.

Jamie…

tu padre es como es.

Y nunca, nunca, nunca va a cambiar.

Y te guste o no,

terminaste siendo quien eres para demostrarle que estaba equivocado.

Y eres increíble.

Lo eres.

Cuando entraste a jugar con Inglaterra…

Jesús, Jamie, lloré.

Lloré como un condenado.

Y sí, tu papá estará mañana en las gradas,

borracho hasta las narices, apoyando al equipo contrario.

Y no importará.

No tienes nada que demostrarle a ese desgraciado.

No estás perdido, mi sexy bebito.

Solo todavía no sabes hacia qué dirección vas.

Esto es jodidamente raro.

Hay muchas cosas raras para elegir. ¿Puedes ser más específico?

Tú y yo…

sentados en la cama de la infancia de Jamie Tartt…

preocupándonos como idiotas por él y toda esa mierda.

Sí. Bien por nosotros, Roy-o.

Gracias, amigo.

De nada, amigo.

No quiero que seamos amigos.

- ¿No? - Ajá.

No quiero que seamos solo amigos.

Roy…

Bueno, chicos, creo que ya deberíamos irnos…

- ¿Listo para irnos? - Sí.

Sí.

Bien.

- Te quiero. - Te quiero.

- Qué bueno verte. - A ti también.

Bien.

Oye, escúchame.

No me importa si mañana pierdes por diez goles.

Solo quiero que seas feliz. ¿Sí, hijo?

Está bien. Te quiero, mami.

Te quiero.

- Nos vemos pronto. - Nos vemos pronto. Muy bien, vamos.

- Ya puedes irte. Vete a casa. - Está bien. Adiós.

Fue un gusto conocerte.

Adiós.

- Una para el camino. - Por aquí, cariño.

Nos vemos. Te… te quiero.

Deberíamos ir a tomar cócteles.

…lo último en tecnología para ejercitarse como tapetes de yoga.

Manchester tiene mucho que ofrecer en cuanto a arte y cultura,

incluido el Museo de la Policía del Gran Manchester.

La ciudad lluviosa también es conocida por la ciencia y la tecnología,

pues fue justo aquí en 1917

donde Ernest Rutherford dividió el átomo por primera vez.

Y se partirán de risa en los muchos clubes de comedia de Manchester

y cenas con misterios de asesinato improvisados. Y, por supuesto,

su viaje no estaría completo sin ir al Estadio Etihad,

- hogar del Manchester… - Luna azul

Me viste de pie y solo

Sin un sueño en el corazón

Sin un amor propio

Dije, luna azul Me viste de pie y solo

Sin un sueño en el corazón Sin un amor propio…

Richmond debería tener una canción clásica para que la afición la cante.

La tuvo. Cuando Freddie Mercury fue brevemente dueño del equipo en 1980,

intentó convertir “Fat Bottomed Girls” en el himno del equipo.

- No funcionó. - ¿Mucha gente se ofendió?

En realidad, solo las chicas de trasero plano.

Sí.

Mi padre fue a la escuela de arte con Freddie Mercury.

¿Qué?

Todo el mundo habla de su increíble registro vocal de cuatro octavas.

Pero mi padre siempre insistía

en que, si de verdad le preguntabas a Freddie cuál era su mayor talento,

habría dicho hacer straights al revés.

- ¡Vamos, Richmond! - ¡Todavía pueden!

¡Oigan! ¡Oigan!

Oye, gracias por guardarnos un lugar. ¿Cuánto llevas esperando?

Mae me dejó dormir aquí anoche.

- ¿Cuántas cervezas quieren? - Tres, Mae.

¿Cuántas cervezas quieren si no pueden pedir otra vez antes del descanso?

- Doce. - Doce.

Bienvenidos. Hoy Manchester City recibe al AFC Richmond.

Una primera victoria en el Etihad Stadium para los Greyhounds, por improbable que parezca,

dejaría abierta la puerta la próxima semana para que los hombres de Ted Lasso

completen la historia de Cenicienta con la que sueña su afición.

Ahí está. Mírenlo.

La afición del City le está dejando claro a Jamie Tartt

qué piensa de su exjugador que los dejó por un reality show.

¡Bienvenido a casa, idiota!

Quizá no sea el regreso a casa con el que soñaba.

Ay, Dios.

Vamos, hijo. Eso es, eso es. Malditos bastardos.

El City puede asegurar el título con una victoria hoy.

Una derrota hará que la próxima semana se ponga muy interesante.

Lo sabremos en 90 minutos que empiezan ahora.

¡Derribado!

Tartt puede esperar mucho de eso hoy.

Aquí tienen unos frutos secos de cortesía. Y vuelvo enseguida por sus bebidas. ¿Sí?

Juego físico del City mientras Tartt impulsa a Richmond.

- Tartt tiene opciones. - Colin está libre.

Una jugada hábil encuentra a Bumbercatch.

El suizo centra al segundo palo. ¡Hughes!

- El partido apenas ha comenzado… - Sí.

…y el galés pone a los Greyhounds por delante con un cabezazo contundente.

Ahí vamos.

Ese gol fue todo obra de Tartt. Está viendo dos pases por adelantado.

Juego brillante, sin duda, del indestructible Jamie Tartt.

Colin Hughes pone el punto final, y Richmond gana 1 a 0.

¡Sí!

Leslie, ¿qué haces?

Celebraré cuando haya sonado el silbato final.

No quiero moverme y echarlo a perder.

Está bien.

Con el gran Pep Guardiola al mando,

pueden estar seguros de que el City no está temblando de miedo.

¿Qué estará cocinando ahora este tipo tan elegante, eh?

Ve.

Sabemos que Pep hará los ajustes correctos. Siempre lo hace.

Agárrense bien.

¡Muy bien! ¡Aquí vamos!

Se acerca el descanso y el título de la Premier League sigue sin decidirse.

La afición de la ciudad natal de Jamie Tartt sigue dándole duro.

El City continúa apuntando al número nueve de Richmond.

Ejemplo de ello: Tartt es derribado del balón.

Y aquí viene el City.

¡De Villardi dispara! Van Damme hace una atajada tremenda.

El City obliga a Tartt a luchar por cada centímetro.

¡Vuelve al sur, niñito bonito!

Público difícil, Jamie Tartt. Muy difícil.

Estamos en el minuto 65.

Y desde el gol tempranero de Richmond, el tráfico ha ido en una sola dirección.

El City hace muchas preguntas, pero hasta ahora Richmond no escucha.

Oh, un pequeño espacio para De Villardi.

¿Será este el empate?

¡No! Una atajada espectacular del canadiense enmascarado.

¡Van Damme ha estado tremendo hoy!

¡Vamos!

¡Sí!

Acercándonos al minuto 80,

Richmond defiende su ventaja de un gol.

Ndour cobra el córner.

Van Damme sale de su arco para despejar de puños, pero la pelota le cae a Elokobi.

De Villardi tiene el arco libre.

- ¡Jamie Tartt vuela para despejar el peligro! - ¡Sí, Jamie!

¡Sí, Jamie!

Oh, no. Parece que Tartt tiene bastante dolor.

Es el tobillo, Arlo.

- Cayó mal sobre el tobillo. - ¡Levántate, marica blando!

Vamos.

¿Está bien?

Vamos.

¡Roberts! Calienta.

- Estoy bien, bien. Ve, hermano. Ve, ve. - ¿Estás bien?

Ahora, espera. Ya se levantó, ya se levantó. Está bien.

Parece que lo va a intentar.

Buenas noticias para Richmond, que difícilmente puede darse el lujo de jugar sin su estrella.

No con tanto en juego.

Puede que hayamos hablado demasiado pronto, Chris.

Tartt intentó seguir, pero ahora está bastante adolorido y quizá necesite atención.

Dios mío.

Arriba.

Vamos a ponerte a caminar.

Carajo.

- Estamos acabados. Ya fue. - Vamos.

- Ya fue. - Vamos, James.

¡Roberts! Entras tú.

Espera, espera. Oye, oye,

o todavía no saltes ahí, Tan, ¿sí?

- Entrenador, tenemos un hombre menos. - Lo sé. Dame un segundo.

Oye, Jamie, ¿seguro que no puedes volver a entrar?

- Sí. - ¿Sí?

No.

- ¡Oye, entrenador! - Sí.

¿Quieres jugar con diez?

¡Claro que sí! ¿Verdad?

Solo vamos a esperar a ver qué pasa, ¿sí?

Y luego revisamos cómo estás, ¿de acuerdo?

Ustedes dos, háganme un favor. Cúrenlo. Usen todos sus trucos, por favor.

Está bien. Sí. Le daremos un par de minutos.

- Va a estar bien. Aquí vamos. ¡Vamos! - Ted Lasso decide esperar,

dejando a diez Greyhounds contra los poderosos once del City.

El City busca el empate.

Y Orellano dispara. ¡Van Damme está ahí! ¡Y otra vez!

¡Y otra vez!

¡No hay manera de atravesar la máscara de Van Damme!

Con su equipo bajo presión constante,

Ted Lasso está apostando con cada

- segundo que pasa jugando con uno menos. - Necesito hablar contigo, Nate.

- En mi oficina, ¿sí? - Sí.

Me encanta apostar. Me hace sentir vivo.

Probablemente deberías hablar con alguien sobre eso, Chris.

Hola, amigo. Pasa. Siéntate.

Aquí vamos.

¿Me van a ascender?

Nate, tengo que despedirte.

- ¿Fue porque estaba viendo televisión? - No.

¿No estoy vendiendo suficientes postres?

No, no, no. No es por nada que hayas hecho.

Eres mi mejor hombre. Llegas a tiempo, no robas, estás sobrio.

Eres como mi pequeño unicornio. ¿Sabes a qué me refiero?

Y me rompe el corazón decir esto, pero Jade dijo que si no te despedía,

me iba a denunciar ante los…

Bueno, no puedo decir ante quién, porque entonces sabrías lo que hice.

Pero tengo las manos atadas. Tienes que irte.

Sí.

¡Sí!

Chris, Richmond no está jugando con un arquero.

Tienen una pared de ladrillos delante del arco.

No, Arlo, es una persona. Puedo verle los brazos y las piernas.

Y su horrible máscara.

Parece que solo es cuestión de tiempo para que el City empate.

Eso es todo lo que necesitan para asegurar hoy el título de liga.

Oye, entrenador, no quiero que Jamie juegue lesionado.

Pero tenemos que tomar una decisión ya.

Personalmente, no me molesta que juegue lesionado.

Yo jugaba lesionado todo el tiempo.

No puedes subir escaleras.

Está bien. Déjame ir a revisar, ¿sí?

Gracias a todos. Gracias.

¿Qué buscas allá arriba, Jamie?

Busco a mi papá. No lo encuentro. Me está poniendo muy nervioso.

Sí, lo entiendo.

Es como cuando no sabes dónde está Freddy Krueger.

Porque sabes que en cualquier segundo va a aparecer

y meterte esa mano con cuchillas en la cara.

Sí, Freddy Krueger da muchísimo miedo.

Sí, bueno, tuvo una infancia difícil.

Y como todos sabemos, la gente herida hiere a otros.

A veces simplemente lo hacen con manos de cuchillo.

¿Cuándo fue la última vez que viste a tu papá?

En Wembley.

¿Han hablado desde entonces?

No.

Está bien. Si pudieras hablar con él ahora, ¿qué le dirías?

Le diría: “Que te jodan”.

Sí. Tiene sentido.

- ¿Algo más? - Sí.

Sí, le diría: “Gracias”.

Sabes, Jamie, si odiar a tu papá ya no te motiva como antes,

quizá sea hora de probar algo diferente.

Solo perdónalo.

Ni de mierda. No le voy a dar eso.

No. No le estás dando nada a él.

Cuando eliges hacerlo, te lo estás dando a ti mismo.

- Vamos. - Está bien.

¿Cómo te sientes?

- Sí. Sí, me siento bien, entrenador. - Sí. ¿Ves? La charla ayudó, ¿verdad?

Sobre todo los analgésicos y la adrenalina, creo. Pero…

Pero sí, la charla ayudó, sí.

Bien. Ahora mueve el trasero y vuelve ahí. Vamos.

Está bien, está bien.

Vamos.

Aquí vamos, carajo. ¡Vamos, Jamie!

Jamie Tartt con un regreso dramático al juego.

Y se asegura de que la afición del City se entere.

¡Eso es, cariño! ¡Muéstrales quién eres!

Oye, vamos, vamos, vamos.

Jamie Tartt, do, do, do, do, do, do

Jamie Tartt Do, do, do, do, do, do

Richmond está contra las cuerdas. Es De Villardi otra vez.

Pero Van Damme controla sin problemas.

Y el canadiense, sin perder tiempo, encuentra a McAdoo. ¡Y Richmond sale!

¡Oh, qué control tan increíble de Tartt!

¡Uh! ¡Uh!

¿Qué está pasando? Gracias.

Tartt recorta hacia adentro.

Y otra vez.

¡Oh, es intocable!

- ¡Vamos, Jamie! - ¡Sí! ¡Sí!

Y Jamie Tartt prácticamente asegura la victoria de Richmond

- con un espectacular gol individual. - ¡Dios mío! ¿Vieron eso?

¡Sí, Jamie!

Y un gesto de mucha clase del mancuniano de nacimiento,

al no celebrar contra su antiguo club.

Y Richmond hace una sustitución tardía.

¡Así se hace, Jamie!

Muy bien hecho.

Jamie Tartt, ¡maldito rey!

Tartt sale del campo.

Y escuchen esta reacción de la afición del City,

una ovación para un jugador visitante que también fue uno de los suyos.

- No se escucha esto todos los días. - Vamos.

Piensen lo que significa para Tartt escuchar esto.

- Y lo que significa para su familia. - Sí. Dios mío.

Dios mío.

- Jodidamente hermoso. - Eso fue increíble.

Jamie.

Es un chico duro.

Su padre habría estado orgulloso.

Hay que reconocerlo.

Lasso se arriesgó con el estado físico de Tartt y la figura del equipo

estuvo a la altura.

Con el tiempo agotándose, el City intenta centrar al área.

Pero otra vez, Van Damme está ahí.

Y después de esa magnífica actuación de Richmond,

el título de la Premier League se decidirá en la última semana de la temporada.

Chris, ¡podrían ganar toda la maldita cosa!

Perdón por el lenguaje casi fuerte, amigos.

Llegó el momento. Santo cielo.

- Buen partido. Felicitaciones. - Gracias, entrenador. Se lo agradezco.

Oye, tengo que ser sincero. Eres un tipo muy difícil de vencer.

Nah, no te preocupes por ganar o perder.

Solo ayuda a estos chicos a ser la mejor versión de sí mismos dentro y fuera de la cancha.

Eso, al final, es lo más importante.

No podría estar más de acuerdo, entrenador.

Muy bien, entonces. Cuídate.

Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío.

- Jefa. Oye, qué bueno verte. - A ti también.

- Muy bien, muchachos. Escuchen. - Muy bien. ¿Qué pasa?

Nos queda un partido, así que eso significa

un vaso de agua por cada bebida alcohólica esta noche, ¿sí?

- ¿Nos vamos? - No, no. Tengo que resolver esto.

Pero tú diviértete con tu agua, ¿sí?

- Ahí está mi muchacho. Hazme sentir orgulloso. - Bien.

- Sí, claro, hermano. Está bien, amor. - Oye, cuídate, hermano.

- Amor. - Eso me gusta, amigo.

- Pórtate bien. - Descansa, amigo.

Oye, escucha. Quiero decirte que estoy orgulloso de ti.

- Jugaste increíble hoy. - Gracias, amigo.

- Marcaste un gol. Vamos. Oye. - Gracias, Jamie.

Mejórate pronto, hermano. Bien jugado esta noche.

Gracias, amigo. Mucho amor, amigo.

Muy bien, amigo.

Te veo en el karaoke.

Por supuesto nos anotaré para “Islands in the Stream”.

Pero yo me quedo con Dolly.

Imposible, entrenador.

Mamá cocina la cena esta noche. Es su última noche en la ciudad.

Está bien. Dale mis saludos a Dottie.

Lo haré. De hecho, espera un segundo. Ven. Mira esto.

No, no. Sé que ya lo viste.

Solo que no sé si viste todo el video. Mira. Mira, mira.

Está bien.

Entonces mira. Después de que entramos,

Nate tuvo que esconderse debajo de mi escritorio como tres horas enteras

mientras todos gritábamos y celebrábamos alrededor de él.

Luego, cuando todos nos fuimos, pensó que ya estaba a salvo.

¡Y pum! Aparece el equipo de limpieza.

Ay, amigo. Otras dos horas debajo de ese escritorio. Sí.

Bueno, luego cuando se van, sale arrastrándose.

Sus piernas debían estar hechas gelatina. Apenas podía ponerse de pie.

Mira esto. Va a revisar las puertas, ¡pero todas están cerradas!

Ay, amigo, ese hijo de puta

tuvo que salir por la ventana solo para poder salir del edificio.

Sabes, no sé qué pienses tú, entrenador.

Pero espero que o todos nosotros o ninguno de nosotros sea juzgado

por las acciones de nuestros peores momentos,

sino por la fortaleza que mostramos

cuando, y si, alguna vez recibimos una segunda oportunidad.

Muy bien, diviértete esta noche, entrenador.

Y dependemos el uno del otro, ah ha

Mierda.

- Hola. - Hola. ¿Qué hacen ustedes aquí?

Pensamos venir a hacerte compañía.

- A celebrar, carajo. - ¡Sí!

Porque eso estuvo jodidamente increíble, Jamie.

Sí, estuve jodidamente increíble. Tienes razón.

Sí.

- Empieza tú. - Con mucho gusto.

Muy bien. ¿Qué carajos pasó, amigo?

¿Me veía sexy?

Lástima que no te lesionaste la puta cabeza, ¿no?

Volví.

Hola, cariño. ¿Todo bien?

Alguien nunca vino por su pedido para llevar.

Gracias. Genial.

Así que, no sé si te enteraste, pero Derek me despidió hoy.

¡Ese bastardo!

Sí. Quedé destrozado.

Pero me hizo darme cuenta de que, aunque solo queda un partido,

tengo que volver a Richmond. Para arreglar las cosas.

Ahora mismo estoy escribiéndole a Ted una carta de disculpa.

Tiene 60 páginas, pero solo estoy buscando unos cuantos recortes, así que…

Dame dos segundos.

Sesenta páginas.

Dios mío.

¿Viniste a matarme?

Ted y yo nos conocimos jugando fútbol americano universitario.

Él era el pateador de despeje suplente. Yo era el pateador suplente.

Nunca entramos a un partido,

pero pasábamos mucho tiempo juntos, trotando y haciendo saltos al cajón.

Después de la universidad, tomamos caminos distintos.

Y él salía con Michelle, empezó a entrenar.

Y yo terminé en prisión.

Cuando salí en libertad condicional…

no tenía dinero, mi familia no me quería. No tenía adónde ir.

Así que busqué a Ted.

Él me recibió y me dio de comer.

Me dejó dormir en su sofá.

Y a cambio, yo le robé el auto.

Ahora, no llegué muy lejos.

Y habría vuelto directo a prisión si Ted no hubiera ido hasta allá

y convencido a esos policías de que él me había dado el auto.

Igual que en Los miserables.

Nuestra historia es muy parecida a Los miserables, sí.

- ¿Fuiste a prisión? - Sí.

Por robar una hogaza de metanfetamina.

Y luego le robé a mi amigo.

Que me perdonó.

Y me dio un trabajo. Y una vida.

Así que, para honrar eso, te perdono.

Te ofrezco un trabajo. Y la parte de la vida depende de ti.

Gracias.

¿Seguro que no quieres darme un cabezazo? Creo que nos haría sentir mejor.

Lunes, 10:00 a. m.

- ¿Hola? - Bienvenido a casa, cariño.

- Ven a sentarte, debes estar muerto de hambre. - Sí, está bien.

Oye, felicidades por esa gran victoria.

No sabía si tendrías ganas de pastel de carne o lasaña, así que hice ambos.

- Mamá, ¿qué pasa? ¿Por qué estás aquí? - ¿Qué quieres decir?

Quiero decir, si tienes algo que necesitas decirme,

te agradecería que simplemente lo dijeras de una vez.

Ay, basta. Solo quiero pasar mi última noche en Londres con mi hijo

y asegurarme de que todo esté bien.

Sí, está bien.

Bueno, gracias por cocinar la cena. Las dos.

Ah, de nada.

- Y que te jodan por no querer hablar. - ¿Perdón?

Gracias por volar hasta acá para venir a verme,

y que te jodan por no decirme que venías.

Gracias por todas las cositas pequeñas y tontas que hacías por mí cuando era niño, ¿sabes?

Como esconder notas en mi lonchera

o ponerles ojos saltones a las frutas del supermercado solo para hacerme reír.

Y que te jodan por no trabajar en ti misma

ni buscar ayuda después de que perdimos a papá.

Y por no hablar conmigo de eso tampoco.

Solo pasándolo por alto y actuando como si todo estuviera bien.

Lo siento.

No sabía qué hacer, Ted.

Así que fingí que estaba bien.

Está bien. Bueno, gracias por disculparte.

Y que te jodan por hacerme pensar que yo también tenía que fingir.

Está bien. Te agradezco que compartas todo esto conmigo.

Solo desearía que no lo hubieras cargado durante tanto tiempo.

Sí, está bien.

Y tienes razón, Ted, sí tengo algo que decirte.

Tu hijo te extraña.

Sí, lo sé.

Yo también lo extraño.

Es que yo…

Es como si a veces me diera miedo, como…

acercarme a ese pequeño.

Ay, cariño, ¿por qué?

Porque sé que se va a ir.

Ay, bueno…

Dios. No, no, no, no. Ya sabes…

Está bien. Eso es lo que pasa cuando eres padre.

A veces pierdes y

a veces ganas, pero la mayoría del tiempo solo empatas.

Lo único que podemos hacer es seguir jugando.

Claro.

Gracias.

Que te jodan.

Dios mío.

Perdón por eso. Yo…

¿Sabes qué? Déjame compensártelo, ¿sí?

¿Por qué no te sientas? Y por una vez te sirvo yo la cena, ¿sí?

- ¿Qué? Está bien. - Vamos, siéntate. Ándale.

Sí, sí.

Oye. Sabes, esa terapeuta debe estar haciéndote bastante bien.

Ay, Dios.

La voy a dejar fuera de esto.

Ah, espera a que se entere de esto. Está bien. ¿Sabes qué? Empecemos por el vino.

Sí, por favor.

- Bex. - Hola.

Perdón por aparecer así. Necesito un consejo.

- Está bien. - ¿Podemos pasar?

¿Podemos?

Claro.

Buenos días, Will.

Hola. Buenos días, Ted.

- Hola, jefa. - Hola, Ted.

¿Conoces a este John Wooden?

No, señora. Nunca tuve la oportunidad de conocerlo.

Qué lástima. Me gusta esto.

Quiero decir, si no te gusta eso, no te gusta el helado.

¿Qué pasa?

- ¿Sabes qué hora es? - 9:30.

O “half nine”, como dicen ustedes por acá por alguna razón ridícula.

- Es solo para fastidiar a los estadounidenses. - Sí.

No, es esa época del año en la que bajo aquí y te revelo algo.

Ah, caramba. Es verdad. Está bien.

Bueno, aquí vamos.

¿Sabes qué? Tal vez debería adivinar este año.

No, no, no, qué tontería. Sí.

No, tú solo dilo de una vez. Vamos, suéltalo.

No tengo nada.

De verdad lo intenté. Incluso de camino hasta aquí,

pensaba que algo se me ocurriría, pero no.

Absolutamente nada. Lo siento, Ted.

No hay bomba de verdad este año.

Bueno, está bien.

Yo sí tengo una.

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