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No me tardo, Ramiro. Mete al otro caballo.
¿Cómo la ves? Solamente uno se me escapó.
No cabe duda.
Eres un excelente tirador.
Te vengo a ver porque quiero que me acompañes al pueblo.
Mañana empieza la venta de ganado y tengo dos caballos que quiero vender.
Tú sabes que eso de los caballos a mí no me interesa.
¿Por qué no te llevas a Ramiro mejor? El viejo tiene mucho que hacer aquí.
Además, he estado pensando que podíamos ir esta noche a ver a tu compadre al
Texas Bar.
¿Qué dices?
Eso me suena mejor.
Hace tiempo que no veo al viejo.
Voy por la camioneta y ahorita vengo por ti.
Pero no vayas a llevar nada de esto.
Recuerda que León a veces anda por ahí y no le caemos muy bien.
Ese maldito.
Pero tiene razón.
Será mejor no meternos en problemas.
El compadre se va a alegrar cuando lleguemos.
Hace cuatro meses que no lo vemos.
De eso no cabe duda.
Tú eres su mejor cliente.
Recuerda que la última vez te saqué cargando.
¿Cómo no me voy a acordar?
Me apostó a que tomaba más whisky que yo.
Yo salí borracho, pero él se cayó.
Ahora te lo apuesto a ti.
No, recuerda que yo casi no tomo.
¿Qué te parece si te dejo en el bar mientras yo dejo el remolque? No tiene
caso seguir jalando los caballos.
Me parece bien. Ahí te espero.
¡Viva!
¿Estás bien?
No te tardes, aquí te espero.
Nomás dejo el remolque y me vengo para acá.
Mateo Treviño. León, ¿no pensarás que...? Qué sorpresa, ¿eh?
¿Qué hubo, Juan?
¿Cómo está todo?
Bien, tranquilo.
¿Qué hubo, Lefernando?
¿Qué hubo? ¡Qué milagro, hombre!
Hace mucho tiempo que no te veo por aquí. ¿Qué dice Mateo?
Lo acabo de dejar en el Texas Bar.
A ver si para cuando llegue no lo encuentro bien borracho.
Hace bien, hombre.
Hace tiempo que no sucede nada interesante por aquí.
Yo acabo de entrar hace cinco minutos a trabajar y ya me estoy aburriendo.
Alerta a todas las unidades. Uno de los sospechosos de la matanza del Texas Bar
logró escapar.
Maneja una camioneta Pickup Café con placas 3015AJ.
El sujeto debe estar armado y puede ser peligroso.
Se recomienda tomar las precauciones y disparar en caso de ser necesario.
El sujeto ha sido identificado como Fernando Treviño. Repito, el nombre del
sujeto es Fernando Treviño.
Repito, maneja una camioneta CAFEC placa 3015AJ.
El nombre del sujeto es Fernando Treviño y puede estar armado.
Disparen al matar si es necesario.
¿Qué pasó? ¿Qué fue lo que dijeron? No sé, algo de una matanza.
¿Hola? Susana.
Soy yo, Fernando.
¿Qué pasa, Fernando? ¿Por qué me llamas a estas horas?
No te preocupes, no pasa nada.
Estoy en tu cabaña.
Quiero que me hagas un favor.
Que vayas a casa de Elsa y le digas que venga para acá.
Necesito hablar con ella.
¿Dónde está René?
Me dijo que pasaría la noche en la cabaña.
No te preocupes.
Está dormido.
Por favor, haz lo que te pido.
Dile que necesito hablar con ella.
Pero, ¿qué pasa, Fernando?
Por favor, dímelo.
No pasa nada. Te lo contaré mañana.
Haz lo que te pido.
Está bien.
Haré lo que tú quieras. La llamaré y le diré que la necesitas.
Gracias, mi amor.
Nos vemos mañana.
Elsa, tu marido arrestó a mi hermano.
Algo habrá hecho para que Leo lo detuviera.
También me busca a mí.
Bueno, pero ¿qué fue lo que hicieron?
Anoche hubo una matazón en el Texas Bar.
Acabaron con todos los que estaban ahí.
Dios mío, Fernando, ¿y ahora qué piensas hacer?
No pensarás como tu marido, ¿verdad?
Si lo que quieres es que convenza a Leon de que ustedes son inocentes, olvídalo.
Yo nada puedo hacer.
Tú conoces bien a León.
Claro que lo conozco.
Y sé de lo que es capaz.
No descansará hasta haber acabado Mateo.
No olvides que es mi esposo.
Es René.
La saqué de casa de Mateo.
Dios mío, René, pero... ¿Pero qué te pasó?
No te preocupes, está bien.
Yo mismo lo revisé.
Anoche tuve una pelea con un tipo, pero se sabe defender muy bien.
¿Y la camioneta? No te preocupes, jamás la volverás a ver. También hablé con
Ramiro, le expliqué todo y le dije que no abriera la boca.
Bien, te lo agradezco.
Elsa, necesito hablar contigo. Vamos afuera.
Sí.
Será mejor que te cures herida.
Elsa.
Necesitamos tu ayuda.
Mateo también fue tu esposo.
Haz esto por él a cambio de los años que lo hiciste sufrir.
Por Dios, Fernando.
Yo tenía que agradecer mi vida.
Mi hija Diana necesitaba un padre.
Pudiste haberlo esperado.
¿Y yo qué iba a saber?
La guerra había terminado y ustedes no regresaron.
Todos los dieron por desaparecidos.
Por muertos.
León me ofreció un hogar, cariño.
Y reconoció a Diana como su propia hija.
Y por eso le has ocultado que Mateo es su verdadero padre.
Eso jamás lo sabrá.
Y tú no te atrevas a decírselo.
Despreocúpate. Mateo lo comprende y yo también.
¿Qué quieres que haga?
Ve a la cárcel.
Y averigua qué intenciones tiene para con mi hermano.
Y en qué condiciones lo tienen.
Pero si son inocentes, ¿por qué no lo prueban?
Eso intento hacer.
Pero necesito a Mateo para atrapar a los verdaderos culpables.
Lo harás.
Tu hermano no se dio mucha guerra hoy.
Pero lo vamos a atrapar.
León.
Tú sabes que nada tuvimos que ver en la matanza.
¿Qué pretendes?
¿No lo adivinas?
Alejarte de Elsa y de Diana.
Y si es posible, desaparecerte.
Maldito sea, León.
Eres un cerdo.
Ese carácter violento te ha acabado.
¿Sabes qué voy a hacer?
Te voy a mandar al penal del sur.
Ahí tengo muchos medios para avanzarte.
Te vas a arrepentir de no haberte muerto en la guerra.
Elsa y Diana no me interesan.
Lo sé.
Y me alegra mucho que Diana no sepa que tú eres su padre.
Sabes una cosa.
Creo que Elsa todavía está enamorada de ti.
¿Y por eso me odias?
Adiós, papá. Acaba de llegar René.
No me digas.
Con el escándalo que hace es muy difícil no darse cuenta de la hora que llega el
vago ese.
Diana, ya te he dicho que no me gusta que salgas con ese tipo.
Ese tipo es mi novio. Y ahorita nos vamos a ir al cine.
Adiós.
Adiós, mami.
Nos vemos, hija.
Igual que tú.
Siempre se ha de salir con la suya.
René es un joven sano y trabajador.
Y sobrino del amante de Fernando Treviño.
Bueno, por lo pronto ya tienes a uno de los Treviño en la cárcel.
Esa es la forma de resolver tus problemas.
Así que ya te enteraste.
Y seguramente te duele mucho que tenga a Mateo Treviño en la cárcel y persiga a
su hermano.
Tú sabes que son inocentes.
No tuvieron nada que ver en esa matanza.
¡No te metas en mis asuntos!
Yo sé manejar mis cosas.
Tal es la oportunidad de demostrar su inocencia.
Mañana voy a enviar a Mateo al penal del sur.
Y ahí se va a quedar hasta que el juez lo sentencie. Y escúchame bien, Elsa.
Voy a usar toda mi influencia para hundir a los Treviño en la cárcel.
Jamás has olvidado que Mateo fue mi esposo.
No, ni lo olvidaré.
¿Y sabes por qué?
Porque creo que todavía lo sigues amando.
Eso que has dicho es una carallada.
Entre Mateo y yo solo existe una buena amistad.
Una buena amistad.
Muy íntima.
Estoy seguro que todavía te acuestas con él.
¡Canasio!
¡No!
¡Déjame! ¡Suéltame!
¡No!
Lo llevan al penal del sur.
Fernando, yo tengo un buen abogado que podrá ayudarlos.
No tenemos tiempo para eso.
¿Qué quieres decir?
Que voy a sacarlo del penal y tú vas a ayudarme.
Fernando, eso es una locura.
No hay otra alternativa.
Vámonos. Está bien.
Hola, Fernando.
¿Cómo te fue anoche?
Bien.
Tienes una buena máquina ahí.
Debe de ser un juguete comparado con los aviones que volaste en la guerra.
No quiero tener problemas para volarlo.
Cuando quieras, ahí lo tienes.
¿Vamos?
¿Qué tal, Mateo?
Deseaba verte.
Te estás jugando tu matrimonio por venir a verme.
Tu hermano me mandó.
Fernando tiene planes para ti.
Quiere que me informes a dónde te llevan durante el día.
Estoy trabajando en los terrenos al norte del penal.
Ahí solamente estaré unos días.
Elsa. Sí.
No es conveniente que vengas a verme.
No te preocupes. Como esposa de León estoy engaigada de los trabajos sociales
en el penal.
Y están acostumbrados a verme.
De todas maneras, solo vendré cuando Fernando tenga algo para ti.
Está bien.
Hasta luego.
Creo que puede resultar. No creo que tengas problemas en planear sobre el
lugar donde están construyendo el rodeo.
Pero si quieres, lo hago yo. Nada de eso. Yo lo haré.
Seguiremos con el plan.
Bien. Me tengo que ir.
Diana me está esperando.
Sé que quieres mucho a Diana.
Pero no se debe enterar sobre esto.
¿Estás loco?
Decírselo a la hija del jefe de la policía.
Vamos, Fernando.
Soy tu amigo.
Adiós. Chao.
Tengo miedo, Fernando.
Tengo miedo de que algo malo te pueda pasar.
No pasará nada.
Vámonos a dormir.
Mira, no te quita la vista de encima.
Hola, Elsa.
¿Qué tal, Mateo?
Quería ver cómo estabas.
Ayer estuve platicando con Fernando, tu hermano.
Me contó de la serie de locuras que solían cometer durante la guerra.
De veras que estaban locos, ¿eh?
También me contó de la forma en que solían rescatar a los presos.
¿Recuerdas?
¿Qué dices?
¿Por qué mencionas eso?
Debes estar preparado.
Mañana verás a tu hermano a las 11 en punto.
No lo olvides.
¿Quieres decir que...? Hasta luego, Mateo.
Te veré después.
Tengo fe en que todo va a salir muy bien.
Hasta luego.
¿A qué se debe tanto misterio? ¿Por qué me mandaron llamar?
Cálmate, León. Siéntate.
¿Te acuerdas de Mario Pinela?
Mario Pinela.
Jefe de una banda de narcotraficantes.
Murió en México en 1974.
Eso es lo que todos creíamos, pero no fue así.
Él sabía que tenía muchos enemigos en la mafia.
Así que decidió hacerse cirugía para borrarse del mapa.
Lamentablemente, esto lo supimos hasta ayer en la tarde que murió.
¿Quiere decir que Mario Pinela estaba entre los que murieron en el Texas Bar?
Efectivamente.
Mario Pinela logró cambiar de rostro, pero olvidó un detalle.
Tenía un tatuaje en la espalda.
El forense nos dio el aviso y checamos los expedientes.
Todo concuerda.
Huellas digitales, el tatuaje, etc.
Es evidente que Pinela regresó con el rostro cambiado para no ser identificado
y así poderse vengar de los que lo habían metido a la cárcel. Un momento,
un momento. ¿Qué significa todo esto?
Calma, León.
Alguien se le adelantó a Pinela y de alguna manera averiguaron que él estaría
esa noche en el Texas Bar. Al no conocer su nuevo rostro, decidieron no tomar
riesgos y masacraron a todos.
Sabemos que Mateo Treviño estuvo allí.
Y que llevaba un arma.
Pero no lo hemos visto nunca ligado con la mafia.
No, no, no. Están en un error. ¿Qué quieren? ¿Que suelte a ese criminal?
De ninguna manera.
Mateo sigue siendo un sospechoso.
Pero no podemos hacer nada en su contra hasta estar seguros.
Espero que entiendas esto, Leon.
Solo queríamos que estuvieras enterado de lo que está pasando.
Queremos que tú y tus hombres se mantengan al margen.
Pues es la única forma de averiguar si hay alguien más detrás de todo esto.
¿Y si no averigua nada, qué pasa?
Entonces, Mateo será juzgado.
Están cometiendo un error.
No hemos hecho más que perder el tiempo.
Gracias.
¿Y bien, León?
¿Te deshiciste de esos hermanos? No, todavía no, Tony.
Pero hay algo peor.
¿Algo peor? Sí.
¿Qué diablos quieres decir con que hay algo peor?
Explícate, imbécil, que no tengo tu tiempo.
Mis superiores están enterados de todo, Tony.
Y saben que la matanza en el Texas Bar fue para asegurarse de la muerte de
Mario Pinela.
¿Y cómo sabe que entre ellos estaba Mario Pinela? El tatuaje, las huellas.
Entonces no fracasé.
Ahora estoy seguro de que Mario Pinela ya no es problema.
Pero tienes otro problema peor, Tony.
Mateo y Fernando Treviño están decididos a agarrar a los culpables. Van a
demostrar su inocencia, Tony.
Escúchame bien, León.
Escúchame bien claro.
Mateo Treviño no debe salir vivo de la cárcel.
¿Entiendes? Pero es que...
Y también te encargarás de su hermano, León.
Debes tomarlo con calma, Tony. Mira, mis superiores están enterados de...
¡Escúchame bien, perro!
El que da las órdenes aquí soy yo.
Sí.
Quiero a los Treviño muertos.
Está claro.
Sí.
León.
Si esos tipos se acercan a mí...
Te mueres.
¿Qué tal, Mateo?
Me dicen que te estás portando muy bien.
Si continúas así, posiblemente logre que te rebajen unos 100 años de condena.
Desapareció, jefe. Por aquí no lo hemos visto pasar.
No, el avión iba rumbo al bar. Chequen toda la bahía. Seguramente ahí lo va a
soltar. Vámonos.
¿Por qué la involucraste en esto?
No tuve alternativa.
Elsa, como mujer de León, tenía mejor oportunidad que yo para llegar a ti.
¿Y René?
¿Se puede confiar en él?
No te preocupes. Es nuestro amigo.
Podemos confiar en él.
Diana es su novia.
Ella está convencida de que León es su verdadero padre.
Fernando, no me gustaría que Diana se enterara.
Que soy su padre.
Si eso llegara a suceder, tendrás que afrontarlo, hermano.
¿Cómo va todo, Roberto?
Han salido cuatro kilos y van a salir seis más.
Bien.
Gracias.
Gracias.
Yo aún tengo una cena de negocios.
Espero que lo que me tengas que decir sea importante.
Mateo Treviño.
Escapó de la cárcel.
¿Qué Mateo qué?
¡Impersil!
¡Vámonos! ¡Vámonos!
Pásame, cálmate, men.
¡Suéltame! ¿Qué pasó?
Te lo dije, este imbécil no sirve para nada.
¿Qué pasó, men?
Mateo Treviño se escapó.
¡Imbécil!
Cálmate, déjame hablar con él, ¿ok?
Tranquilo, León, no voy a hacerte daño.
Nada más dime qué pasó.
Mateo, lo sacaron colgado de un avión.
¿Quién se lo iba a imaginar?
¿Que lo colgaron en qué?
En un avión.
Lo jalaron con un cable.
Pero eso que importa.
El caso es que está afuera.
Lo bueno es que quiero saber de quién es el... ¿De quién es qué, León?
Continúa.
Nada. No sé lo que estaba diciendo.
León.
¿Qué es lo que saben?
Nada. Nada.
Mírame.
Tony no está muy contento.
Será mejor que hables.
Está bien.
René.
El novio de mi hija.
Eres piloto.
A Mateo lo sacaron en un avión.
Estoy seguro que era un avión de René.
Tranquilízate, Leon. No voy a hacerte nada.
En realidad, eres un buen policía.
De verdad.
Mira, Leon.
Tú y yo sabemos que Diana no es tu hija.
Que es hija del treviño ese.
Y en realidad, no te importaría que algo le pasara, ¿o sí?
A ti te gustaría verlo muerto.
¿Dónde puedo encontrarlo, Leon?
Es que... realmente no sé.
Ese muchacho no tiene ningún lugar fijo.
Sí.
Todos los días pasa por Diana y la lleva al arroyo.
Lo hacen siempre.
De ahí se van a la escuela.
Escucha, Tony.
Ese muchacho nos puede llevar a donde están los Treviño.
De acuerdo, yo te fallé.
Pero a mí no me importa a él o lo que le pase.
Si quieres, puedes matarlo.
Gracias, Leon.
Pero no creo que sea necesario.
Yo a los que quiero es a los Treviño.
Te ves muy fatigado, León.
¿Por qué no te vas a dormir?
Oye, y de nuestro asunto no te preocupes.
A partir de hoy, Allen y yo nos encargaremos de todo.
Cuídate de esa cara.
Allen, avísales al Indio y a Julio que me traigan a ese muchacho.
Esto ha ido muy lejos.
También hay que pensar en León, Tony.
En cualquier momento puede perder la cabeza, men.
A partir de hoy, León dejó de sernos útil.
¿Qué tienes escondido en la cabaña de tu tía que no me dejas ir, eh? Hay unos
amigos viviendo allá.
Y no quiero que te vean.
¿Celoso? Hasta de tu propia sombra, cariño.
Diana.
Quiero hablar con tu padre.
Lo convenceré de que nos deje casar.
No, déjame a mí convencerlo.
Hace dos años que viene posponiendo nuestro matrimonio.
Compréndelo, es que me quiere y no me quiere perder.
¿Y yo qué?
Yo tampoco quiero perderte.
Adiós.
Suéltala, suéltala.
Será mejor que te largues.
¡Suéltalo!
¿Estás bien?
Será mejor que se vayan de aquí.
Quiero hablar contigo.
Yo sé quiénes son esos tipos.
¿Te acuerdas de Tony?
¿El de la disco?
Trabajan para él.
¿Estás seguro?
Completamente.
Encamina a Diana a su casa.
No te acerques mucho.
León te anda buscando a ti también.
¿Estás bien?
Buenas tardes, señores.
¿Es este el rancho de los Treviño?
Sí, pero ellos no están aquí.
Pero tú nos puedes decir dónde encontrarlos, ¿verdad, viejo?
Pues, hace días que no los veo.
Levántate.
Será mejor que hable.
Yo no sé nada.
Yo solo cuido el rancho.
¿Ralph?
¿Sabe rezar?
Podría vender todo esto.
Vámonos a vivir lejos de aquí.
No lo tomes a mal.
Yo te quiero.
Pero por ahora me interesa que se nos haga justicia.
Ustedes no buscan justicia.
Buscan venganza.
Lo siento.
De veras lo siento.
Susana.
Tenme confianza.
Los hombres de Tony trataron de secuestrar a Diana y a René.
Tony es nuestro hombre.
Tony, ¿cómo lo sabes?
René reconoció a uno de ellos.
Dice que trabaja para él.
Seguramente nuestra gente está en peligro.
Sería bueno dar una vuelta por el rancho.
Vamos.
Entonces trataron de asaltarnos.
No, papá. Trataron de secuestrarnos.
¿Pudieron reconocer a alguien?
Pues según René, uno de los tipos trabaja en la disco de Tony.
Y si no ha sido por la intervención de... De Mateo Treviño.
¿Qué hace ese tipo ahí? ¿Qué demonios tiene que ver con todo esto, eh?
Por Dios, León. Ya no la atormentes.
Déjala en paz.
Yo contesto.
Habla, León.
Sí, León.
Habla, Almer.
Mira, Tony siente mucho lo de la otra noche.
Quisiéramos que nos vinieras a ver hoy por la tarde.
Está bien.
En cuanto pueda estaré por ahí.
Ok, me no falles.
Quisiera hablar contigo.
Si es sobre lo de tu boda con el tipo ese, no tengo nada de qué hablar.
Eres injusto, León.
Se aman.
Tienes que dar tu consentimiento para la boda.
¿Y qué pasa si no lo doy?
De todos modos se casará con René.
Bueno, ¿pero qué no sabes que ese muchacho es sospechoso de haber ayudado
a Mateo a escapar de la cárcel?
¡No es cierto!
No tienes pruebas.
No, no las tengo.
Pero las voy a tener muy pronto.
¿Y sabes a dónde va a ir a parar tu noviecito?
A la cárcel lo voy a refundir en el penal.
¿Hablas así? ¿Por qué él es amigo de los Treviño y tú los odias?
¿Por qué los odias, papá? ¿Qué te ha hecho Mateo Treviño que lo odias tanto?
León, ten mucho cuidado con... ¡Quítate de la sasco!
Déjame.
Yo no soy tu padre.
¡No!
Hacía tiempo que quería decir esto.
Mateo Treviño es tu padre.
Un asesino, igual que su hermano. Los dos son unos asesinos.
Ya no te necesito, Elsa.
¿Es cierto eso, mamá?
¿Es cierto?
¿Es cierto lo que dijo?
Sí, hija.
Mateo Treviño es tu verdadero padre.
Yo... yo te lo explicaré todo.
¿Para qué me mandaron llamar?
Tranquilízate, León.
Te veo muy preocupado.
Tómate un trago, men.
No me tienes muy contento, Leon.
¿Qué noticias me tienes de los Treviño?
Tony, te juro que he hecho todo lo posible, pero no he podido atraparlos.
Lamentablemente te has convertido en un estorbo para nosotros.
Pero... Y a partir de hoy, ya no somos socios, Leon.
No, Tony.
No, no, no.
No, Tony.
Allen, encárgate que le hagan un buen entierro.
¡Leon!
Ya no es necesario avisar a la policía, hermano. Son ellos o nosotros.
Vámonos.
Está tu patrón.
¿Nos vamos?
Bien.
Tenemos mucho de qué hablar.
¿Por dónde te gustaría empezar?
¿Qué quiere que le diga?
No sé de qué me está hablando.
¡Escúchame bien, imbécil!
Ustedes mataron a Ramiro, mi caballerango.
Queremos hablar con tu jefe.
Y tú nos vas a poner en contacto con él.
Nosotros no tenemos nada que ver con eso.
Diana, ¿qué haces aquí?
Quería verte.
Quiero hablar contigo.
No es el momento oportuno.
Regresa a tu casa.
Tu historia es perfecta, Mateo.
Pero debo decirte que en verdad me sorprendes.
El hecho de que hayan detenido a este tipo no quiere decir nada.
Además, tú sigues siendo un prófugo.
nosotros aceptamos esos cargos pero antes queremos demostrar que no tuvimos
que ver nada con la matanza yo sé cómo hacerlo comunícate con tu jefe
es mejor que hagas lo que él dice
Roberto, quiero hablar con Tony.
¿Dónde estás, Ralph?
No te preocupes, Tony.
Tu amigo está bien.
Solo quiero que sepas que tarde o temprano vas a caer.
Y que vas a pagar por la vida de toda esa gente.
No sé de qué me estás hablando.
Sigue fingiendo, Tony.
Solo recuerda lo que te dije.
Te voy a atrapar.
A mí no me gustan las amenazas, Mateo.
Pero si tú insistes, solo te diré una cosa.
Ralph es un elemento muy importante para mí.
Y quiero que lo dejes libre.
Mateo, yo soy un hombre de negocios.
Y quiero proponerte uno.
Si tú sueltas a Ralph.
Yo le perdono la vida a tu hija.
No sé de qué estás hablando.
Yo no tengo ninguna hija.
Claro que la tienes, Mateo.
Y en estos momentos está casando, ¿verdad?
Tengo entendido que es una boda improvisada.
Me extraña que queriéndola tanto no estés ahí.
Pero en fin.
Mira, ¿por qué no dejas de perder el tiempo?
Quiero que Ralph esté aquí en 15 minutos, ¿entiendes?
De lo contrario...
15 minutos, Mateo.
Es obvio que ellos son los asesinos.
¿Quieren que libremos a este?
Pues temen que lo hagamos confesar.
No tiene caso pensar en eso.
Tu hija corre un grave peligro.
Ustedes entreguen a este tipo.
Nosotros nos vamos para la iglesia. ¿Tú no eres el que da las órdenes? En este
momento, sí.
Vámonos. ¡Muévete!
Este es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.
Dichoso el que viene a la cena del Señor.
Señor, yo no soy digno de que vengas a mí, pero una palabra tuya bastará para
sanar mi alma.
El cuerpo de Cristo. Amén.
El cuerpo de Cristo. Amén.
Hermanos imploremos la bendición de Dios Padre sobre estos esposos Diana y René
para que unidos por Cristo en el vínculo santo del matrimonio y por el sacramento
del cuerpo y la sangre del Señor formen un solo corazón y una sola alma.
Tengáis en los hijos una bendición, y en los amigos un consuelo, y en el trato
con todos una paz verdadera.
La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda
sobre vosotros.
Podéis ir en paz, la misa ha terminado.
Dimos gracias a Dios.
Gracias.
Tony está muy disgustado contigo por lo que hiciste.
¿Y a ti quién te dijo que podías opinar, Julio?
No debiste matar a esa muchacha.
Los Treviño ya están encima de nosotros.
De cualquier modo lo hubieran hecho, Tony.
Lo que quieren es vernos en la cárcel por lo del Texas Bar.
¡Yo te di una orden, Allen!
Eso se acabó, Tony.
Estoy harto de tus órdenes.
De hoy en adelante las cosas van a cambiar, ¿me entiendes?
Por supuesto que van a cambiar.
Matío. Entiéndeme, Elsa.
Tú sabes que Diana era la única razón que yo tenía para vivir.
Ahora lo único que quiero es alejarme de aquí.
Fernando, hazte cargo del rancho.
No te preocupes.
Cuídate, hermano.
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