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Estaba sentado con mi amigo Arthur Kornblum en un restaurante.
Era la cafetería Horn & Hardart.
Y entró esta chica hermosa,
y me volví hacia Arthur y le dije:
«Arthur, ¿ves a esa chica?
Me voy a casar con ella».
Y dos semanas después, nos casamos.
Y han pasado más de 50 años...
y seguimos casados.
- Te amo. - Te amo.
Mmm...
Ah, hola, Sally.
Sally, él es Harry Burns. Harry, ella es Sally Albright.
Mucho gusto.
- ¿Quieres manejar el primer turno? - No, ya estás ahí. Empieza tú.
Atrás está abierto.
- Llámame. - Te llamo en cuanto llegue.
Ah, llámame desde el camino.
Te llamaré antes.
- Te amo. - Te amo.
Perdón.
- Ya te extraño. - Yo también.
- Adiós. - Adiós.
Ya lo tengo todo calculado. Es un viaje de 18 horas,
que podemos dividir en seis turnos de tres horas cada uno,
o, como alternativa, podemos dividirlo por kilometraje.
Hay un mapa en el parasol
que marqué para mostrar los lugares donde podemos cambiar de turno.
¿Uva?
No. No me gusta comer entre comidas.
Voy a bajar la ventanilla.
¿Por qué no me cuentas la historia de tu vida?
- ¿La historia de mi vida? - Tenemos 18 horas que matar antes de llegar a Nueva York.
La historia de mi vida ni siquiera nos sacaría de Chicago.
Quiero decir, todavía no me ha pasado nada.
Por eso me voy a Nueva York.
- ¿Para que te pase algo? - Sí.
¿Por ejemplo qué?
Voy a estudiar periodismo para convertirme en reportera.
Así podrás escribir sobre cosas que les pasan a otras personas.
- Es una forma de verlo. - ¿Y si no te pasa nada?
¿Y si vives allí toda tu vida y no te pasa nada?
Nunca conoces a nadie, nunca llegas a ser nada.
Y al final mueres una de esas muertes neoyorquinas...
en las que nadie se da cuenta durante dos semanas, hasta que el olor llega al pasillo.
- Amanda mencionó que tienes un lado oscuro. - Eso fue lo que la atrajo de mí.
- ¿Tu lado oscuro? - Claro. ¿Tú no tienes uno?
Ya sé, seguro eres de esas personas alegres que ponen corazoncitos sobre las íes.
Tengo tanto lado oscuro como cualquier otra persona.
¿Ah, sí?
Cuando compro un libro nuevo, siempre leo primero la última página.
Así, por si muero antes de terminarlo, sé cómo acaba.
Eso, amiga mía, es un lado oscuro.
Eso no significa que seas profundo ni nada. Quiero decir...
- Sí, básicamente soy una persona feliz. - Yo también.
Y no veo que haya nada malo en eso.
Claro que no. Estás demasiado ocupada siendo feliz. ¿Alguna vez piensas en la muerte?
- Sí. - Claro que sí.
Un pensamiento fugaz que entra y sale por algún rincón de tu mente.
Yo paso horas, paso días pensando en la muerte.
¿Y crees que eso te hace mejor persona?
Mira, cuando llegue la hora de la verdad, yo estaré preparado y tú no.
Eso es todo lo que digo.
Mientras tanto, vas a arruinar toda tu vida esperándola.
- Estás equivocado. - No estoy equivocado.
Él quiere que ella se vaya. Por eso la sube al avión.
- No creo que ella quiera quedarse. - Claro que quiere quedarse.
¿No preferirías estar con Humphrey Bogart que con el otro tipo?
No quiero pasar el resto de mi vida en Casablanca,
casada con un hombre que tiene un bar.
Probablemente te parezca muy presumido, pero no quiero eso.
- Preferirías un matrimonio sin pasión... - Y ser la primera dama de Checoslovaquia.
...a vivir con un hombre con quien has tenido el mejor sexo de tu vida,
solo porque tiene un bar y eso es todo lo que hace?
Sí.
Y lo mismo haría cualquier mujer en su sano juicio.
Las mujeres son muy prácticas, incluso Ingrid Bergman,
por eso sube al avión al final de la película.
Entiendo.
¿Qué? ¿Qué?
- Nada. - ¿Qué?
Olvídalo.
- ¿Olvidar qué? - No es importante.
No, dime.
Obviamente todavía no has tenido sexo realmente bueno.
- Dos, por favor. - Justo allí.
- Sí, sí lo he tenido. - No, no lo has tenido.
Resulta que he tenido mucho buen sexo.
¿Con quién?
¿Qué?
¿Con quién tuviste ese sexo tan fantástico?
No te lo voy a decir.
Bien. No me lo digas.
Shel Gordon.
¿Shel? ¿Sheldon?
No. No, no tuviste un sexo increíble con Sheldon.
- Claro que sí. - No, no lo tuviste.
Sheldon puede hacerte la declaración de impuestos.
Si necesitas una endodoncia, Sheldon es tu hombre.
Pero darle duro en la cama no es el fuerte de Sheldon.
Es el nombre. «Hazme el amor, Sheldon.
Eres una bestia, Sheldon.
Móntame, gran Sheldon».
No funciona.
Hola.
- ¿Qué les sirvo? - Yo quiero el número 3.
Quiero la ensalada del chef, por favor, con aceite y vinagre aparte,
y la tarta de manzana con helado.
Ensalada del chef y tarta con helado.
Pero quiero la tarta caliente, y no quiero el helado encima, sino a un lado.
Y quisiera fresa en vez de vainilla, si tienen.
Si no, entonces sin helado, solo crema batida, pero solo si es de verdad.
Si es de lata, entonces nada.
¿Ni siquiera la tarta?
No, solo la tarta, pero entonces sin calentar.
Ajá.
¿Qué?
Nada, nada.
Entonces, ¿por qué terminaste con Sheldon?
¿Cómo sabes que terminamos?
Porque si no hubieran terminado, no estarías aquí conmigo.
Estarías con Sheldon, el Pene Maravilla.
Primero que nada, yo no estoy «contigo».
Y segundo, no es asunto tuyo por qué terminamos.
Tienes razón. No quiero saberlo.
Bueno, si tienes que saberlo, fue porque era muy celoso,
y yo tenía unas panties de «los días de la semana».
Perdón. Necesito que un juez se pronuncie sobre esto.
¿Panties de «los días de la semana»?
Sí. Tenían los días de la semana escritos,
y me parecían algo graciosas.
Y un día Sheldon me dice: «Nunca te pones las del domingo».
Se puso todo sospechoso. ¿Dónde estaba el domingo? ¿Dónde lo había dejado?
Y se lo expliqué, y no me creyó.
- ¿Qué? - No fabrican domingo.
- ¿Por qué no? - Por Dios.
Bien, entonces el 15 por ciento de mi parte
es 90.
6,90.
Dejemos 7.
¿Qué?
¿Tengo algo en la cara?
Eres una persona muy atractiva.
Gracias.
Amanda nunca dijo lo atractiva que eres.
Bueno, quizá ella no crea que soy atractiva.
No creo que sea cuestión de opinión. Objetivamente, eres atractiva.
Amanda es mi amiga.
¿Y?
- Estás saliendo con ella. - ¿Y?
Entonces me estás coqueteando.
No, no lo estaba haciendo.
¿Qué?
¿Un hombre no puede decir que una mujer es atractiva sin que sea un intento de ligue?
Está bien, está bien.
Digamos, solo por discutir, que sí era un intento de ligue.
¿Qué quieres que haga al respecto? Lo retiro, ¿sí?
- No puedes retirarlo. - ¿Por qué no?
Porque ya quedó dicho.
Ay, Dios, ¿qué se supone que hagamos? ¿Llamar a la policía? Ya quedó dicho.
Déjalo así. ¿Sí?
Perfecto. Déjalo así.
Esa es mi política.
Es lo que siempre digo: déjalo así.
¿Quieres pasar la noche en un motel?
¿Viste lo que hice? No lo dejé así.
Harry.
- Dije que lo haría y luego no. - Harry.
- Fui en la dirección contraria. - Harry.
¿Qué?
Solo vamos a ser amigos, ¿sí?
Perfecto. Amigos. Es lo mejor.
Claro que te das cuenta de que nunca podríamos ser amigos.
¿Por qué no?
Lo que digo, y esto no es un intento de ligue de ninguna manera,
es que hombres y mujeres no pueden ser amigos porque el sexo siempre se interpone.
Eso no es cierto.
Tengo varios amigos hombres y no hay sexo de por medio.
- No, no los tienes. - Sí, sí los tengo.
- No, no los tienes. - Sí, sí los tengo.
Solo crees que los tienes.
¿Estás diciendo que tengo sexo con esos hombres sin saberlo?
No. Lo que digo es que todos quieren acostarse contigo.
- No quieren. - Claro que sí.
- No quieren. - Claro que sí.
¿Cómo lo sabes?
Porque ningún hombre puede ser amigo de una mujer que le parece atractiva.
Siempre quiere acostarse con ella.
Entonces dices que un hombre sí puede ser amigo de una mujer que no le parece atractiva.
No. Con esas también quieres acostarte.
¿Y si ellas no quieren acostarse contigo?
No importa, porque el tema sexual ya está presente,
así que al final la amistad está condenada, y fin de la historia.
- Bueno, supongo que entonces no seremos amigos. - Supongo que no.
Qué lástima.
Eras la única persona que conocía en Nueva York.
- Gracias por traerme. - Sí. Fue interesante.
- Fue un gusto conocerte. - Sí.
Bueno, que tengas una buena vida.
Tú también.
Nos enamoramos en la secundaria.
Sí, fuimos novios de secundaria.
Pero después de nuestro penúltimo año, sus padres se mudaron.
Pero nunca la olvidé.
Él nunca me olvidó.
Su rostro quedó grabado en mi mente.
Y 34 años después yo caminaba por Broadway,
y la vi salir de Toffenetti's.
Nos miramos...
y fue como si no hubiera pasado ni un solo día.
Estaba tan hermosa como a los 16 años.
Él seguía igual.
Se veía exactamente igual.
¡Joe! Pensé que eras tú. Yo también pensé que eras tú.
- Harry Burns. - Harry, ¿cómo estás?
- Bien. ¿Y tú? - Bien. Estoy bien.
Sí, qué bueno.
Pasaba por aquí y pensé que eras tú.
Y mira, sí eras tú.
Sí, sí, era yo.
¿Sigues en la fiscalía?
No. Me pasé al otro lado. ¿Y tú?
Trabajo en una firma pequeña. Hacemos consultoría política.
- Ajá. - Sí, está muy bien.
Sí.
Ah, Harry, ella es Sally Albright. Harry Burns.
Harry y yo antes... Vivíamos en el mismo edificio.
Bueno, escucha, tengo que tomar un avión. Fue muy bueno verte, Joe.
- Igualmente, Harry. - Adiós.
Gracias a Dios no logró ubicarme.
Viajé con él de la universidad a Nueva York hace cinco años,
y fue la noche más larga de mi vida.
¿Qué pasó?
Se me insinuó, y cuando le dije que no,
estaba saliendo con una amiga mía.
Dios, no puedo recordar su nombre.
No te involucres conmigo, Joe.
Tengo 26 años y ni siquiera recuerdo el nombre de la chica con la que era tan buena amiga,
que no me metí con su novio.
¿Entonces qué pasó?
- ¿Cuándo? - Cuando se te insinuó, ¿le dijiste que no?
Ah, sí.
Le dije que podíamos ser solo amigos.
Y esta parte sí la recuerdo. Dijo que hombres y mujeres nunca podían ser realmente amigos.
¿Crees que sea cierto?
No.
¿Tienes amigas mujeres? ¿Solo amigas?
No.
Pero conseguiré una si es importante para ti.
Amanda Reese.
Ese era su nombre. ¡Gracias a Dios!
Voy a extrañarte.
Te amo.
¿Sí?
Sí.
Te amo.
¿Y qué le gustaría tomar?
- Nada, gracias. - ¿Tienen mezcla para Bloody Mary?
- Sí. - No, espera. Esto es lo que quiero:
Jugo de tomate normal, llenando unos tres cuartos del vaso.
Luego solo un chorrito de mezcla para Bloody Mary, apenas un chorrito,
y una rodaja de lima, pero a un lado.
Universidad de Chicago, ¿verdad?
Sí.
¿Te veías así de bien en la Universidad de Chicago?
- No. - ¿Alguna vez nosotros...?
No, no.
Viajamos juntos de Chicago a Nueva York después de graduarnos.
¿Quieren sentarse juntos?
- No. - ¡Perfecto! Gracias.
Tú eras muy amigo de...
Amanda.
No puedo creer que no recuerdes su nombre.
¿Qué quieres decir? Claro que lo recuerdo.
Amanda, ¿verdad? Amanda Rice.
- Reese. - Reese, claro. Eso dije.
¿Qué fue de ella?
- No tengo idea. - ¿No tienes idea?
Eran muy buenas amigas. Nosotros no estuvimos juntos porque ustedes eran tan amigas.
- Tú salías con ella. - ¿Y valió la pena?
¿El sacrificio por una amiga con la que ni siquiera sigues en contacto?
Harry, quizá no lo creas,
pero jamás consideré un sacrificio no acostarme contigo.
Está bien. Está bien.
- Ibas a ser gimnasta. - Periodista.
Claro, eso dije. ¿Y?
Soy periodista. Trabajo en The News.
Genial. Y estás con Joe.
Bueno, eso está muy bien.
Muy bien. Llevan juntos, ¿qué? ¿Tres semanas?
Un mes. ¿Cómo lo supiste?
Cuando llevas a alguien al aeropuerto, claramente están al principio de una relación.
Por eso yo nunca he llevado a nadie al aeropuerto
al comienzo de una relación.
¿Por qué?
Porque tarde o temprano las cosas avanzan y dejas de llevar a esa persona al aeropuerto,
y nunca quise que alguien me dijera:
«¿Por qué ya nunca me llevas al aeropuerto?»
Es increíble. Pareces una persona normal,
pero en realidad eres el Ángel de la Muerte.
¿Vas a casarte con él?
Solo nos conocemos desde hace un mes,
y además ninguno de los dos está pensando en casarse ahora.
- Mmm, yo me voy a casar. - ¿Tú?
Ajá.
- ¿Tú? - Sí.
¿Quién es ella?
Helen Hillson. Es abogada. Va a conservar su apellido.
- ¿Te vas a casar? - Sí.
¿Qué tiene de gracioso?
Es que es muy optimista de tu parte, Harry.
Te sorprendería lo que puede hacer por uno enamorarse perdidamente.
Bueno, es maravilloso. Da gusto verte abrazar la vida de esta manera.
Sí. Además, llega un momento en que te cansas de todo eso.
- ¿De todo qué? - De todo lo de «la vida de soltero».
Conoces a alguien. Tienen el almuerzo seguro.
Deciden que se gustan lo suficiente como para pasar a una cena.
Salen a bailar. Haces el pasito ridículo del hombre blanco.
Van a su casa, tienen sexo, y en cuanto terminan,
¿sabes qué te pasa por la cabeza?
«¿Cuánto tiempo tengo que quedarme aquí acostado y abrazarla antes de poder levantarme e irme a casa?
¿Treinta segundos bastan?»
¿Eso es lo que piensas? ¿Es verdad?
Claro. Todos los hombres piensan eso.
¿Cuánto tiempo te gusta que te abracen después? Toda la noche, ¿verdad?
¿Ves? Ese es el problema.
En algún punto entre 30 segundos y toda la noche está tu problema.
- Yo no tengo ningún problema. - Sí, sí lo tienes.
- ¿Te vas a quedar? - Sí.
¿Quieres cenar? Solo como amigos.
Pensé que no creías que hombres y mujeres pudieran ser amigos.
- ¿Cuándo dije eso? - En el viaje a Nueva York.
No, no, no. Yo nunca dije eso.
Sí, es verdad.
No pueden ser amigos,
a menos que ambos estén involucrados con otras personas. Entonces sí pueden.
Es una enmienda a la regla anterior.
Si dos personas están en relaciones,
se elimina la presión de una posible relación entre ellas.
Eso tampoco funciona, porque entonces la persona con la que estás
no entiende por qué necesitas ser amigo de la persona que es solo tu amiga,
como si significara que falta algo en la relación y quisieras buscarlo afuera.
Y cuando dices: «No, no, no es cierto. No falta nada en la relación»,
la persona con la que estás te acusa
de sentirte atraído en secreto por la persona que es solo tu amiga,
lo cual probablemente es verdad. ¡Vamos! ¿A quién engañamos? Aceptémoslo.
Y eso nos devuelve a la regla original, antes de la enmienda,
que dice que hombres y mujeres no pueden ser amigos. Entonces, ¿dónde nos deja eso?
- ¿Harry? - ¿Qué?
Adiós.
Voy a dejar de caminar. Te dejaré seguir.
Nos casamos hace 40 años.
Estuvimos casados tres años y nos divorciamos.
- Luego me casé con Marjorie. - Pero primero viviste con Barbara.
Cierto. Barbara.
Pero no me casé con Barbara. Me casé con Marjorie.
- Luego se divorció. - Cierto. Luego me casé con Katie.
Otro divorcio.
Y un par de años después, en el funeral de Eddie Collecio,
me la encontré.
Yo estaba con una chica que ni siquiera recuerdo.
- Roberta. - Cierto. Roberta.
Pero no podía quitarte los ojos de encima.
Recuerdo que me acerqué a escondidas y le dije:
¿Qué le dije?
- Dijiste: «¿Qué haces después?» - Cierto.
Así que dejé plantada a Roberta. Fuimos por un café. Un mes después, nos casamos.
Treinta y cinco años exactos después de nuestro primer matrimonio.
Revisé sus bolsillos, ¿sí? - ¿Por qué querrías revisarle los bolsillos?
¿Sabes qué encontré?
No, ¿qué?
Acaban de comprar una mesa de comedor.
Él y su esposa salieron y gastaron 1.600 dólares en una mesa de comedor.
- ¿Dónde? - El punto no es dónde, Alice.
El punto es que nunca la va a dejar.
¿Y qué tiene eso de nuevo? Lo sabes desde hace dos años.
Tienes razón. Tienes razón. Sé que tienes razón.
¿Por qué no buscas a alguien soltero?
Cuando yo era soltera, conocía a muchos hombres solteros agradables.
Debe haber alguien.
- Sally encontró a alguien. - Bueno, Sally se quedó con el último bueno.
Joe y yo terminamos.
¿Qué?
- ¿Cuándo? - El lunes.
- ¿Esperaste tres días para contarnos? - ¿Quieres decir que Joe está disponible?
¡Por Dios, Marie!
¿No tienes ningún sentimiento? Es obvio que está afectada.
No estoy tan afectada. Nos veníamos distanciando desde hace tiempo.
Pero ustedes eran una pareja. Tenías con quién salir.
¡Tenías cita en los días festivos!
Me dije: «Mereces algo mejor. Tienes 31 años».
Y el reloj sigue corriendo.
No, el reloj no empieza a correr de verdad hasta los 36.
Dios, estás en muy buena forma.
Bueno, he tenido unos días para acostumbrarme y me siento bien.
Bien. Entonces estás lista.
- ¡En serio, Marie! - Bueno, ¿de qué otra manera crees que se hace?
Tengo al tipo perfecto.
A mí no me parece atractivo, pero quizá a ti sí.
Ella no tiene problema con las barbillas.
Marie, todavía no estoy lista.
Pero acabas de decir que ya lo superaste.
Sí lo superé, pero estoy en período de duelo.
¿Quién es?
Alex Anderson.
Me arreglaste una cita con él hace seis años.
Ah, perdón.
Dios. Está bien. Espera. Aquí.
Aquí vamos. Ken Darman.
Está casado desde hace más de un año.
¿En serio?
Casado.
- Ah, espera. Espera. Tengo uno. - Mira,
no tiene sentido que yo salga con alguien que podría gustarme de verdad,
si lo conociera en el momento adecuado, pero que ahora mismo no tiene ninguna posibilidad
de ser algo para mí que no sea un hombre de transición.
Está bien.
Pero no esperes demasiado.
Recuerda lo que pasó con David Warsaw.
Su esposa lo dejó y todo el mundo dijo: «Dale tiempo.
No te apresures».
Seis meses después, murió.
¿Qué? ¿Dices que debería casarme con alguien de inmediato por si está a punto de morir?
Al menos podrías decir que estuviste casada.
Lo que digo es que el hombre indicado para ti podría estar ahí afuera ahora mismo.
Y si no lo agarras tú, otra lo hará.
Y pasarás el resto de tu vida sabiendo que otra mujer
está casada con tu marido.
¡Diez!
¡Ya!
¿Cuándo pasó esto?
El viernes.
Helen llega a casa del trabajo y me dice:
«No sé si quiero seguir casada».
Como si fuera la institución. Como si no fuera nada personal,
solo algo en lo que ha estado pensando de manera casual.
Yo mantengo la calma. Le digo:
«¿Por qué no nos damos un tiempo para pensarlo? No nos precipitemos».
Sí, claro.
Al día siguiente dice que ya lo pensó y quiere una separación de prueba.
Solo quiere probar, dice, pero que podemos seguir saliendo.
Como si eso se suponía que iba a suavizar el golpe.
Quiero decir, yo me casé para dejar de salir en citas.
Así que no veo qué gran incentivo es que todavía podamos salir,
si lo último que quieres hacer es salir con tu esposa,
que se supone que te ama. Eso es lo que le estoy diciendo
cuando se me ocurre que tal vez no me ama.
Así que le digo: «¿Ya no me amas?»
¿Sabes qué me responde? «No sé si alguna vez te amé».
Uf. Eso es duro.
Uno no se recupera de eso enseguida.
Gracias, Jess.
No, soy escritor. Sé de diálogos. Y eso es especialmente duro.
Luego me dice que alguien de su oficina se va a Sudamérica,
y que puede subarrendar su apartamento.
No puedo creerlo. Y suena el timbre.
«Puedo subarrendar su apartamento».
Las palabras todavía estaban flotando en el aire,
como en un globo que sale de una boca...
- Como en una caricatura. - Exacto.
Entonces voy a abrir la puerta y están los de la mudanza.
Ahí empiezo a sospechar.
Le digo: «Helen, ¿cuándo llamaste a estos tipos?»
Y ella no responde nada.
Así que les pregunto a los de la mudanza: «¿Cuándo los contrató esta mujer?»
Y ellos se quedan ahí parados, tres tipos enormes,
uno con una camiseta que dice: «No jodas con el Sr. Zero».
Entonces le digo: «Helen, ¿cuándo organizaste todo esto?»
Ella dice: «Hace una semana».
Yo digo: «¿Lo sabías desde hace una semana y no me dijiste?»
Y ella responde: «No quería arruinarte el cumpleaños».
¿Dices que el Sr. Zero sabía que ibas a divorciarte una semana antes que tú?
- El Sr. Zero lo sabía. - No puedo creerlo.
- Todavía no te conté la parte mala. - ¿Qué podría ser peor que eso?
Todo es mentira.
Está enamorada de otra persona.
Un abogado fiscal. Se mudó con él.
¿Cómo te enteraste?
La seguí. Me quedé afuera del edificio.
- Qué humillante. - Dímelo a mí.
Y, ¿sabes?, yo lo sabía.
Todo el tiempo supe que, aunque éramos felices, era solo una ilusión,
y que algún día ella me iba a destrozar.
Los matrimonios no se rompen por una infidelidad.
Eso solo es un síntoma de que hay algo más que está mal.
¿Ah, sí? Pues ese síntoma se está acostando con mi esposa.
Así que por casualidad vi el estado de cuenta de su American Express.
¿Qué quieres decir con «por casualidad lo vi»?
Bueno, él se estaba afeitando y ahí estaba, en su maletín.
¿Y si hubiera salido y te hubiera visto revisando su maletín?
No entiendes el punto. Te estoy diciendo lo que encontré.
Acaba de gastar 120 dólares en un camisón nuevo para su esposa.
No creo que vaya a dejarla nunca.
Nadie cree que vaya a dejarla nunca.
Tienes razón. Tienes razón. Sé que tienes razón.
Alguien te está mirando en Crecimiento Personal.
Lo conozco.
Te gustaría. Está casado.
¿Quién es?
Harry Burns. Es consultor político.
Es lindo.
- ¿Te parece lindo? - ¿Cómo sabes que está casado?
Porque la última vez que lo vi se iba a casar.
- ¿Cuándo fue eso? - Hace seis años.
Entonces quizá ya no esté casado.
Además, es insoportable.
Ay, esto es igual que en las películas, ¿recuerdas?
en The Lady Vanishes, cuando ella me dice: «Eres el hombre más insoportable...»
«El más despreciable».
Y luego se enamoran perdidamente.
- Además, nunca se acuerda de mí. - Sally Albright.
- Hola, Harry. - Pensé que eras tú.
Sí, soy yo. Ella es Marie.
- Era Marie. - ¿Cómo estás?
- Bien. - ¿Cómo está Joe?
Bien. Según sé, está bien.
¿Ya no estás con Joe?
Terminamos hace poco.
Lo siento. Qué lástima.
Sí. Bueno, ya sabes.
Sí.
¿Y tú qué?
- Estoy bien. - ¿Cómo va la vida de casado?
No muy bien. Me estoy divorciando.
Ah, lo siento.
Lo siento mucho.
Sí. Bueno, ¿qué se le va a hacer?
¿Qué pasó entre ustedes?
Cuando Joe y yo empezamos a salir, queríamos exactamente lo mismo.
Queríamos vivir juntos, pero no queríamos casarnos,
porque cada vez que alguien que conocíamos se casaba, su relación se arruinaba.
Prácticamente nunca volvían a tener sexo.
Es verdad.
Es uno de esos secretos que nadie te cuenta.
Yo me sentaba con mis amigas que tienen hijos y...
en realidad, mi única amiga que tiene hijos, Alice.
Y ella se quejaba de que ella y Gary ya nunca lo hacían.
Ahora que lo pienso, ni siquiera se quejaba. Solo lo decía como un hecho.
Decía que pasaban toda la noche despiertos, que los dos estaban agotados todo el tiempo,
que los niños les habían quitado todo impulso sexual.
Joe y yo hablábamos de eso y decíamos lo afortunados que éramos.
Tenemos esta relación maravillosa.
Podemos tener sexo en el piso de la cocina sin preocuparnos de que entren los niños.
Podemos volar a Roma de un momento a otro.
Y un día iba a pasar la tarde con la hija pequeña de Alice,
porque le había prometido llevarla al circo.
Íbamos en el taxi jugando a «Veo, veo».
«Veo un buzón. Veo un poste de luz».
Y miró por la ventana y vio a un hombre y una mujer,
con dos niños pequeños,
y el hombre llevaba a uno de los niños sobre los hombros.
Y dijo: «Veo una familia».
Y empecé a llorar.
¿Sabes? Simplemente empecé a llorar.
Y llegué a casa y dije...
«La cuestión es, Joe, que nunca volamos a Roma de un momento a otro».
¿Y el piso de la cocina?
Ni una sola vez.
Es una baldosa mexicana muy fría y muy dura.
En fin, hablamos de eso durante mucho tiempo,
y yo dije: «Esto es lo que quiero».
Y él dijo: «Pues yo no».
Y yo dije: «Entonces supongo que se acabó». Y se fue.
Y la cuestión es que me siento realmente bien.
Ya lo superé. De verdad, ya lo superé.
Eso era todo lo que él podía dar. Ese era su límite.
Y cada vez que lo pienso, estoy más y más convencida de que hice lo correcto.
Vaya, suenas realmente saludable.
Sí.
- Al menos me quedé con el apartamento. - Eso me dice todo el mundo también.
Pero, en serio, ¿qué tan difícil es encontrar un apartamento?
Lo que haces es leer la sección de obituarios.
Averiguas quién murió, vas al edificio y le das propina al portero.
Lo que podrían hacer para facilitarlo es combinar los obituarios
con la sección de bienes raíces.
Así diría: «El Sr. Klein murió hoy, dejando esposa, dos hijos
y un amplio apartamento de tres habitaciones con chimenea». ¿Ves?
¿Sabes? La primera vez que nos conocimos, la verdad no me caíste muy bien.
- Tú tampoco me caíste bien. - Sí, claro que sí.
Estabas muy tensa entonces. Ahora eres mucho más relajada.
¿Sabes? Odio ese tipo de comentario.
Suena como un cumplido, pero en realidad es un insulto.
Está bien, sigues siendo dura como una piedra.
Simplemente no quería acostarme contigo, y tú tuviste que interpretarlo
como un defecto de carácter en vez de considerar la posibilidad
de que quizá tuviera algo que ver contigo.
¿Cuál es el plazo de prescripción para las disculpas?
- Diez años. - Uf, alcanzo justo antes de que venza.
¿Te gustaría cenar conmigo algún día?
¿Nos estamos haciendo amigos ahora?
Bueno...
sí.
Perfecto. Una amiga mujer.
¿Sabes? Puede que seas la primera mujer atractiva
con la que no he querido acostarme en toda mi vida.
Qué maravilloso, Harry.
- Los dos nacimos en el mismo hospital. - En 1921.
- Con siete días de diferencia. - En el mismo hospital.
- Los dos crecimos a una cuadra de distancia. - Los dos vivíamos en vecindades.
- En el Lower East Side. - En Delancey Street.
- Mi familia se mudó al Bronx cuando yo tenía diez. - Él vivía en Fordham Road.
- La de ella se mudó cuando tenía 11. - Yo vivía en la calle 183.
- Durante 6 años, ella trabajó en el piso 15, como enfermera. - Yo trabajaba para un neurólogo muy prestigioso,
- mientras yo tenía mi consultorio en el piso 14 del mismo edificio. - El Dr. Permelman.
- Nunca nos conocimos. - Nunca.
¿Te imaginas eso?
¿Sabes dónde nos conocimos?
- En un ascensor. - Yo estaba visitando a la familia.
- En el Hotel Ambassador de Chicago. - Él estaba en el tercer piso.
Yo estaba en el 12.
Subí nueve pisos de más solo para seguir hablando con ella.
Nueve pisos de más.
- Hola. - ¿Estabas durmiendo?
No, estaba viendo Casablanca.
Canal, por favor.
Once.
Gracias. Ya está.
...¿me estás diciendo que serías más feliz con Victor Laszlo que con Humphrey Bogart?
- ¿Cuándo dije eso? - Cuando viajamos a Nueva York.
Yo nunca dije eso. Jamás habría dicho eso.
Está bien. Como quieras.
- ¿Has estado durmiendo? - ¿Por qué?
Porque yo no he podido dormir.
Extraño mucho a Helen.
Tal vez me esté enfermando de algo.
Anoche estaba despierto a las cuatro de la mañana viendo Leave It to Beaver en español.
No estoy bien.
Bueno, yo me acosté a las 7:30 anoche. No hacía eso desde tercer grado.
Bueno, eso es lo bueno de la depresión: descansas.
Eso es lo bueno de la depresión. Descansas.
- No estoy deprimida. - Está bien.
¿Sigues durmiendo en el mismo lado de la cama?
Lo hice por un tiempo, pero ahora ya prácticamente uso toda la cama.
Dios, qué bien.
Yo me siento raro cuando solo una pierna se pasa al otro lado.
La extraño.
- Yo no lo extraño. De verdad que no. - ¿Ni un poquito?
¿Sabes qué extraño?
Extraño la idea de él.
Tal vez solo extraño la idea de Helen.
No, extraño a Helen entera.
Última escena.
Adiós, Rick. Te extrañaré.
Uf, Ingrid Bergman.
- Ella sí requiere poco mantenimiento. - ¿Poco mantenimiento?
Hay dos tipos de mujeres: las de alto mantenimiento y las de bajo mantenimiento.
¿E Ingrid Bergman es de bajo mantenimiento?
Definitivamente.
- ¿Y yo cuál soy? - Tú eres del peor tipo.
Eres de alto mantenimiento, pero crees que eres de bajo mantenimiento.
- Yo no lo veo así. - ¿No lo ves?
«Mesero, empezaré con la ensalada de la casa, pero no quiero el aderezo normal.
Quiero vinagre balsámico y aceite, pero aparte.
Y luego el salmón con salsa de mostaza, pero quiero la salsa aparte».
«Aparte» es algo muy importante para ti.
Bueno, solo quiero las cosas como me gustan.
Lo sé. Alto mantenimiento.
- Solo quiero las cosas como me gustan. - Lo sé. Alto mantenimiento.
Esos 10.000 francos deberían cubrir nuestros gastos.
- ¿«Nuestros» gastos? - Ajá.
Louis, creo que este es el comienzo de una hermosa amistad.
La mejor última frase de una película.
Definitivamente me estoy enfermando de algo.
Probablemente un tumor de 24 horas. Está de moda.
- No tienes un tumor. - ¿Cómo lo sabes?
Si estás tan preocupado, ve al médico.
No, solo me dirá que no es nada.
- ¿Podrás dormir? - Si no, estaré bien.
- ¿Qué harás? - Me quedaré despierto quejándome.
Tal vez debería practicar desde ahora.
Buenas noches, Harry.
Buenas noches.
Volví a tener ese sueño en el que hago el amor y los jueces olímpicos están mirando.
Había superado los ejercicios obligatorios. Así que esta era la final.
Saqué 9,8 del canadiense, un 10 perfecto del estadounidense...
y mi madre, disfrazada de jueza de Alemania Oriental, me dio 5,6.
Debió ser por el aterrizaje.
Básicamente es el mismo que tengo desde los 12 años.
- ¿Qué pasa? - No, es... demasiado vergonzoso.
- No me lo digas. - Está bien, hay un hombre.
- ¿Cómo se ve? - No sé.
- Es como si no tuviera rostro. - Un hombre sin rostro. Bien. ¿Y luego?
Me arranca la ropa.
¿Y después qué pasa?
Eso es todo.
¿Eso es todo?
Un hombre sin rostro te arranca la ropa,
y esa es la fantasía sexual que tienes desde los 12 años?
¿Exactamente la misma?
Bueno, a veces la varío un poco.
- ¿Qué parte? - Lo que llevo puesto.
- ¿Qué? - Nada.
He decidido que durante el resto del día
vamos a hablar así.
- ¿Así? - No.
Por favor, repetir después de mí.
- Pimienta. - Pimienta.
Mesero, hay demasiada pimienta en mi paprikash.
Mesero, hay demasiada pimienta
en mi paprikash.
Pero sería un honor para mí probar su tarta de nuez pecana.
¡Ay, no!
Pero sería un honor...
Pero sería un honor
para mí probar
su tarta de nuez pecana.
Tarta de nuez pecana.
¿Te gustaría ir al cine conmigo esta noche?
No repetir. Por favor, responder.
¿Te gustaría ir al cine conmigo esta noche?
Ah, ah.
Bueno, me encantaría, Harry, pero no puedo.
¿Qué, tienes una cita candente?
Bueno, sí. Sí.
- ¿En serio? - Sí.
Iba a contártelo, pero no sé, me pareció extraño.
- ¿Por qué? - Porque hemos pasado mucho tiempo juntos.
Ah, me parece estupendo que tengas una cita.
- ¿Sí? - Sí.
- ¿Eso es lo que vas a usar? - Sí.
Bueno, no sé. ¿Por qué?
Creo que deberías usar faldas más seguido. Te quedan muy bien.
- ¿Sí? - Sí.
¿Sabes? Tengo una teoría de que los jeroglíficos
en realidad son una antigua tira cómica sobre un personaje llamado Esfinguito.
¿Sabes, Harry? Creo que tú también deberías salir con alguien.
- Ah, no estoy listo. - Deberías.
No sería bueno para nadie ahora mismo.
Ya es hora.
Fue la noche más incómoda de mi vida.
Mira, así es como tiene que ser.
La primera cita después de una ruptura siempre es la más difícil, Harry.
Solo has tenido una cita.
¿Cómo sabes que no va a empeorar?
¿Qué tan peor puede ser que terminar de cenar,
que él estire la mano, me arranque un cabello y empiece a pasárselo entre los dientes en la mesa?
Comparado con mi horror, es una cita soñada.
Empezó bien. Ella es una persona muy agradable.
Y estamos sentados en este restaurante etíope al que ella quería ir.
Y yo hacía bromas, ya sabes, como: «Oye, no sabía que tenían comida en Etiopía.
Será una comida rápida. Pediré dos platos vacíos y nos vamos».
Sí. Nada de ella, ni siquiera una sonrisa.
Cambio a conversación trivial y le pregunto dónde estudió.
Y dice Michigan State,
y eso me recuerda a Helen.
De repente estoy en medio de un ataque de ansiedad enorme.
El corazón me late como loco y empiezo a sudar como cerdo.
¿Helen estudió en Michigan State?
No, estudió en Northwestern, pero ambas son de la Big Ten.
Me alteré tanto que tuve que salir del restaurante.
Harry, creo que esto toma tiempo.
Puede que pasen meses antes de que realmente podamos disfrutar salir con alguien nuevo.
Sí.
Y quizá más tiempo antes de que realmente podamos acostarnos con alguien nuevo.
Ah, yo me acosté con ella.
- ¿Te acostaste con ella? - Claro.
Ah.
No entiendo esta relación.
¿Qué quieres decir?
- ¿Disfrutas estar con ella? - Sí.
- ¿Te parece atractiva? - Sí.
- ¿Y no te acuestas con ella? - No.
Tienes miedo de permitirte ser feliz.
¿Por qué no me reconoces esto? Es algo muy importante para mí.
Nunca he tenido una relación con una mujer que no involucrara sexo.
- Siento que estoy madurando. - ¿Ya terminaste?
Oye, tengo una pila de monedas y yo llegué primero.
- ¡No es cierto! - ¡Claro que sí!
- Idiota. - Enano fastidioso.
- ¿Dónde estaba? - Estabas madurando.
Sí.
Es muy liberador.
Puedo decirle cualquier cosa.
¿Estás diciendo que puedes contarle cosas que no puedes contarme a mí?
No, simplemente es diferente. Es una perspectiva completamente distinta.
Tengo el punto de vista femenino sobre las cosas.
Ella me cuenta sobre los hombres con los que sale, y yo puedo hablarle de las mujeres que veo.
- ¿Le cuentas de otras mujeres? - Sí.
Como la otra noche: hice el amor con una mujer y fue tan increíble,
que la llevé a un lugar que no parecía humano.
De hecho, maulló.
- ¿Hiciste maullar a una mujer? - Sí.
Ese es el punto. Puedo contarle esas cosas.
Y lo mejor es que no tengo que mentir,
porque no estoy pensando todo el tiempo en cómo llevármela a la cama.
Puedo ser yo mismo.
¿Hiciste maullar a una mujer?
¿Qué haces con esas mujeres? ¿Simplemente te levantas de la cama y te vas?
Claro.
Bueno, explícame cómo lo haces. ¿Qué dices?
Digo que tengo una reunión temprano, un corte de cabello temprano, un partido de squash temprano.
- Tú no juegas squash. - Ellas no lo saben. Acaban de conocerme.
- Eso es asqueroso. - Lo sé. Me siento terrible.
¿Sabes? Me alegra muchísimo no haberme involucrado contigo.
Habría terminado siendo una de esas mujeres
a las que abandonas en la cama a las 3:00 a. m. porque tienes que ir a limpiar los morillos de la chimenea.
Y ni siquiera tienes chimenea. No es que yo lo supiera.
¿Por qué te alteras tanto? Esto no tiene nada que ver contigo.
Sí tiene que ver conmigo.
Eres una ofensa viviente para todas las mujeres, y yo soy mujer.
Oye, no me siento muy bien con esto, pero tampoco oigo que nadie se queje.
Claro que no. Sales por la puerta demasiado rápido.
Creo que la pasan bastante bien.
¿Cómo lo sabes?
¿Qué quieres decir con cómo lo sé? Lo sé.
Porque ellas...
Sí, porque ellas...
¿Cómo sabes que de verdad...?
¿Qué estás diciendo? ¿Que fingen el orgasmo?
- Es posible. - No me vengas con eso.
¿Por qué? La mayoría de las mujeres, alguna vez, lo han fingido.
- Bueno, conmigo no lo han fingido. - ¿Cómo lo sabes?
Porque lo sé.
Ah.
Claro. Así es.
Se me olvidaba. Eres hombre.
- ¿Qué se supone que significa eso? - Nada.
Solo que todos los hombres están seguros de que nunca les ha pasado, y la mayoría de las mujeres lo han hecho alguna vez.
Haz las cuentas.
¿No crees que yo podría notar la diferencia?
No.
No me vengas con eso.
Oh.
Ah.
Oh.
¿Estás bien?
Oh...
Ay, Dios.
Oh... ¡Ay, Dios!
Oh...
Ah...
Oh...
Ay, Dios...
Oh, sí, justo ahí.
Oh...
Oh...
Ah...
Oh...
Ay, Dios...
Oh...
¡Sí!
¡Sí!
¡Sí!
Ah...
¡Ah!
¡Ah, sí!
¡Ay, Dios!
¡Oh!
Quiero lo mismo que ella.
♪ Suenan cascabeles
♪ ¿Los escuchas?
♪ En el camino la nieve brilla
♪ Qué hermosa vista
♪ Esta noche somos felices
♪ Caminando en un paraíso invernal
♪ Se fue el pájaro azul
♪ Y llegó otro para quedarse
♪ Canta una canción de amor mientras avanzamos
♪ Caminando en un paraíso invernal
♪ En el campo podemos hacer un muñeco de nieve
♪ Y fingir que es el pastor Brown
♪ Él dirá: «¿Están casados?»
♪ Nosotros diremos: «No, amigo»
♪ «Pero puedes hacer el trabajo cuando vengas al pueblo, hermano»
♪ Más tarde haremos planes
♪ Mientras soñamos junto al fuego
♪ Para enfrentar sin miedo los planes que hicimos
♪ Caminando en un paraíso invernal
♪ Si me preguntaran
♪ Podría escribir un libro
♪ Sobre tu manera de caminar, susurrar y...
Me gustas sin barba. Se te ve la cara.
Sí, es mi cara.
Vaya, te estoy inclinando.
De verdad quiero agradecerte por invitarme a salir esta noche.
Ay, no seas tonto.
El próximo Año Nuevo, si ninguno de los dos está con alguien,
tenemos una cita.
Hecho.
¿Ves? Ahora podemos bailar mejilla con mejilla.
♪ Es simplemente decirles
♪ Que te amo muchísimo
♪ Entonces el mundo descubre
♪ Cuando termina mi libro
♪ Cómo convertir en amantes
♪ A dos amigos
¡Oigan todos, faltan diez segundos para Año Nuevo!
- Diez, nueve, ocho... - ¿Quieres tomar aire?
- Sí. - Siete, seis...
cinco, cuatro...
tres, dos, uno.
¡Feliz Año Nuevo!
¡Feliz Año Nuevo!
¿Deberían olvidarse los viejos conocidos
y nunca volver a recordarse?
¿Deberían olvidarse los viejos conocidos
y los días de antaño?
Bueno, él era el consejero principal del campamento de chicos,
y yo era la consejera principal del campamento de chicas.
Y una noche organizaron una reunión social, y él cruzó el salón.
Yo pensé que venía a hablar con mi amiga Maxine,
porque la gente siempre cruzaba los salones para hablar con Maxine.
Pero venía a hablar conmigo y dijo:
«Soy Ben Small, de los Small de Coney Island».
En ese momento, lo supe.
Lo supe de la misma forma en que uno sabe si un melón es bueno.
¿Te enviaste flores a ti misma?
Gasté 60 dólares en este enorme y estúpido arreglo floral,
y escribí una tarjeta que planeaba dejar sobre la mesa de la entrada,
donde Arthur casualmente la vería.
¿Qué decía la tarjeta?
«Por favor, di que sí. Con amor, Jonathan».
- ¿Funcionó? - Ni siquiera vino.
Se le olvidó este evento benéfico que preside su esposa.
- ¡Nunca la va a dejar! - Claro que no.
Tienes razón. Sé que tienes razón. ¿Dónde queda este lugar?
En algún lugar de la siguiente cuadra.
¡Uf! No puedo creer que esté haciendo esto.
Mira, Harry es uno de mis mejores amigos, y tú eres una de mis mejores amigas.
Si por casualidad ustedes dos congenian, podemos seguir siendo amigos todos,
en vez de alejarnos
como pasa cuando empiezas una relación con alguien que no conoce a tus amigos.
Tú y yo no nos hemos alejado desde que empecé a salir con Arthur.
Si Arthur alguna vez dejara a su esposa y yo realmente llegara a conocerlo,
estoy segura de que tú y yo nos alejaríamos.
Nunca la va a dejar.
Claro que no.
Tienes razón. Tienes razón. Sé que tienes razón.
- No sé si esto sea buena idea. - Es solo una cena.
¿Sabes? Por fin llegué a un punto de mi vida
en el que me siento cómodo con el hecho de que solo somos mi trabajo y yo.
Si ella es tan fantástica, ¿por qué no sales tú con ella?
¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Solo somos amigos.
- Entonces dices que no es tan atractiva. - No, te dije que es atractiva.
Sí, pero también dijiste que tenía buena personalidad.
Tiene buena personalidad.
¿Qué?
Cuando alguien no es muy atractivo,
siempre dicen de esa persona que tiene buena personalidad.
Mira, si me hubieras preguntado: «¿Cómo se ve?»
y yo hubiera dicho: «Tiene buena personalidad», eso significaría que no es atractiva.
Pero solo porque mencioné que tiene buena personalidad,
podría ser cualquiera de las dos cosas.
Podría ser atractiva y tener buena personalidad,
o no ser atractiva y tener buena personalidad.
- Entonces, ¿cuál es? - Atractiva.
Pero no hermosa, ¿verdad?
Es como cada vez que leo a Jimmy Breslin,
es como si estuviera dejando una especie de llamada de atención
para la ciudad de Nueva York, ¿sabes?
Perdón. ¿Qué quieres decir con una llamada de atención?
Ah, está diciendo que de verdad tenemos gente en la ciudad...
Directora de arte.
¿Habré visto alguno de tus escaparates?
¿Viste el escaparate de Barney's hace un par de semanas? Hice algo con rehenes.
- Ah, la gente con los ojos vendados. - Sí.
- Es... - Me pareció muy de finales de los ochenta.
Ajá.
- Es muy macho. No creo... - Interesante.
Digamos que, en realidad, no soy muy fan de Jimmy Breslin.
Bueno, él es la razón por la que me hice escritor, pero eso no importa.
Harry, tú y Marie son de Nueva Jersey.
- ¿En serio? - ¿De dónde eres?
- South Orange. - Haddonfield.
Oh...
Entonces, ¿qué vamos a pedir?
Bueno, yo voy a empezar con la achicoria a la parrilla.
Jess, Sally sabe pedir muy bien.
No solo siempre elige lo mejor del menú,
sino que lo pide de una manera que ni el chef sabía lo bueno que podía quedar.
Creo que los restaurantes se han vuelto demasiado importantes.
Ah, estoy de acuerdo.
«Los restaurantes son para la gente de los ochenta lo que el teatro fue para la gente de los sesenta».
Leí eso en una revista.
Yo escribí eso.
- No puede ser. - Sí, fui yo. Yo lo escribí.
Nunca en mi vida había citado algo de una revista.
Es increíble.
¿No te parece increíble? ¿Y tú lo escribiste?
También escribí: «El pesto es la quiche de los ochenta».
- ¡Ya bájate de tu pedestal! - ¡Es verdad!
- ¿Dónde leí eso? - En la revista New York.
Sally escribe para la revista New York.
¿Sabes? Ese artículo de verdad me impactó. No sé mucho de escritura, pero...
Bueno, te habló personalmente, y eso me halaga.
Quiero decir, de verdad hay que admirar a la gente que puede expresarse así...
Nunca antes nadie me había citado mis propias palabras.
Oh, he estado buscando unos zapatos de gamuza roja.
¿Qué opinas de Jess?
- Bueno, eh... - ¿Crees que podrías salir con él?
- No sé. - Es que me siento muy cómoda con él.
- Tú quieres salir con Jess. - Si para ti estuviera bien.
Claro, claro.
Solo me preocupa Harry. Es muy sensible.
Está pasando por un momento difícil. No quiero que lo rechaces ahora.
- No lo haría. Lo entiendo perfectamente. - Bien.
Si no piensas llamar a Marie, ¿te molesta si la llamo yo?
- No. - Bien, bien, bien.
Pero esta noche no deberías. Quiero decir, Sally está muy vulnerable ahora.
Bueno, puedes llamar a Marie, está bien, pero espera una semana más o menos, ¿sí?
- No hagas ningún movimiento esta noche. - Bien. No hay problema.
Ni siquiera estaba pensando en esta noche.
Bueno, ya no tengo muchas ganas de seguir caminando. Creo que tomaré un taxi.
- Voy contigo. - ¡Genial!
¡Taxi!
Un hombre vino a verme y me dijo:
«Encontré una buena chica para ti.
Vive en el pueblo de al lado...
y está lista para casarse».
No se suponía que nos conociéramos hasta la boda,
pero yo quería asegurarme.
Así que me colé en su pueblo,
me escondí detrás de un árbol,
y la vi lavar la ropa.
Pensé que, si no me gustaba cómo se veía,
no me casaría con ella.
Pero me pareció muy bonita.
Así que le dije «de acuerdo» al hombre.
Nos casamos.
Llevamos 55 años casados.
- Tengo que comprar esto. - Harry, estamos aquí por Jess y Marie.
Lo sé. Les encontraremos algo. Aquí hay cosas geniales.
- Debimos ir a una tienda de plantas. - Mira, perfecto para ellos.
¿Qué es eso?
Un casco de explorador a baterías, con ventilador.
¿Por qué alguien necesita esto en la vida?
No sé. Mira, mira esto. También hace unas papas fritas geniales.
Oh, oh. Bien. Que retiren a los perros. La búsqueda terminó.
Sally, esto es lo máximo.
Sally, repórtate conmigo.
Mira esto. Es lo máximo. Te va a encantar.
Esto es una máquina para cantar.
Mira, tú cantas la voz principal y esto pone los coros y todo.
Esto es de Oklahoma!. Aquí están las letras.
- «The Surrey With the Fringe on Top». - Sí. Perfecto.
¡Oh!
♪ Pollitos, patos y gansos mejor que se aparten
♪ Cuando te lleve a pasear en mi carruaje
♪ Cuando te lleve a pasear en mi carruaje
♪ Con flecos en el techo Ahora tú.
♪ Mira esos flecos y cómo revolotean
♪ Cuando conduzco a esos caballos de paso alto
♪ Los curiosos mirarán por las persianas
♪ Y se les saldrán los ojos
♪ Las ruedas son amarillas y la tapicería marrón
♪ El tablero es de cuero genuino
♪ Con cortinas de mica que se enrollarán...
¿Qué?
Es mi voz, ¿verdad? Odias mi voz.
- Lo sé. Es terrible. Joe la odiaba. - Es Helen.
¿Helen?
Viene directo hacia mí.
¿Cómo estás, Harry?
Bien. Estoy bien.
Él es Ira Stone. Harry Burns.
Perdón. Ella es Sally Albright.
Helen Hillson e Ira.
- Mucho gusto. - Hola.
Bueno...
nos vemos.
Sí. Adiós.
Mucho gusto, Ira.
¿Estás bien?
Sí, perfecto.
Se veía rara, ¿no? Se veía realmente rara.
- Se veía muy rara. - Yo nunca la había visto.
Créeme. Se veía rara. Sus piernas se veían pesadas.
- En serio. Debe estar reteniendo líquidos. - ¡Harry!
Créeme, esa mujer retenía de todo.
¿Seguro que estás bien?
Oh, estoy bien. Mira, tenía que pasar en algún momento.
En una ciudad de ocho millones de personas, era inevitable cruzarme con mi exesposa.
Y pasó. Y ahora estoy bien.
Me gusta. Funciona. Me hace sentir en casa.
Bien. Dejemos que Harry y Sally decidan.
¿Qué opinan?
- Está bonito. - Caso cerrado.
Claro que a él le gusta. Es hombre.
¿Sally?
¿Qué tiene de tan horrible?
Es tan horrible que ni siquiera sé por dónde empezar a explicar lo horrible que es.
Cariño, yo no me opongo a ninguna de tus cosas.
Si tuviéramos una habitación extra, podrías poner ahí todas tus cosas,
- incluidas tus sillas de bar... - Cariño, espera. ¿No te gustan mis sillas de bar?
Harry, vamos. Alguien tiene que estar de mi lado.
Estoy de tu lado. Solo trato de ayudarte a tener buen gusto.
¡Yo tengo buen gusto!
Todo el mundo cree que tiene buen gusto y sentido del humor,
pero no es posible que todos tengan buen gusto.
¿Sabes? Es curioso. Así empezamos Helen y yo.
Teníamos paredes vacías. Colgamos cosas. Elegimos azulejos juntos.
¿Y sabes qué pasa? Seis años después te encuentras cantando
«The Surrey With the Fringe on Top» ¡delante de Ira!
¿Tenemos que hablar de esto ahora mismo?
Sí, de hecho creo que ahora es el momento perfecto para hablarlo,
porque quiero que nuestros amigos se beneficien de la sabiduría de mi experiencia.
Ahora todo es fantástico. Todos están felices. Todos están enamorados.
Y eso es maravilloso. Pero tienen que saber que, tarde o temprano,
van a estar gritándose por quién se queda con este plato.
Este plato de ocho dólares les va a costar mil dólares en llamadas
a la firma legal «Esto es mío, aquello es tuyo».
Harry.
Por favor.
Jess, Marie.
Háganme un favor por su propio bien.
Pongan sus nombres en sus libros desde ahora,
antes de que se mezclen y ya no sepan cuál es de quién.
Porque algún día, aunque no lo crean,
van a pelear quince asaltos por decidir quién se queda con esta mesa de centro.
¡Esta estúpida mesa de centro
con rueda de carreta, estilo Roy Rogers, comprada en una venta de garaje!
Pensé que te gustaba.
¡Solo estaba siendo amable!
Acaba de encontrarse con Helen.
Quiero que sepas
que yo nunca voy a querer esa mesa con rueda de carreta.
Lo sé. Lo sé. No debí hacer eso.
Harry, vas a tener que encontrar una manera de no expresar cada sentimiento
que tienes en el mismo instante en que lo sientes.
- ¿Ah, sí? - Sí.
Hay momentos y lugares para cada cosa.
Bueno, la próxima vez que des un curso sobre buenos modales, avísame,
porque me inscribo.
¡Oye! No tienes por qué descargar tu enojo conmigo.
Ah, creo que tengo derecho a lanzarte un poco de enojo,
sobre todo cuando la señorita Esquinas de Hospital me dice cómo vivir mi vida.
- ¿Qué se supone que significa eso? - Que nada te molesta.
¡Nunca te alteras por nada!
No seas ridículo.
¿Qué? Nunca te alteras por lo de Joe.
Nunca te veo resentida por eso. ¿Cómo es posible?
¿No sientes ninguna pérdida?
No tengo por qué aguantar esta mierda de ti.
Si ya superaste tanto a Joe, ¿por qué no estás saliendo con nadie?
- ¡Salgo con gente! - Sales con gente.
¿Te has acostado con una sola persona desde que terminaste con Joe?
¿Qué demonios tiene eso que ver con algo?
¿Eso demostraría que superé a Joe porque me acueste con alguien?
Vas a tener que mudarte de vuelta a Nueva Jersey,
porque ya te acostaste con todo Nueva York,
y no veo que eso esté convirtiendo a Helen en un recuerdo lejano para ti.
Además, haré el amor con alguien cuando sea hacer el amor,
no como tú, como si buscaras venganza o algo así.
¿Ya terminaste?
Sí.
¿Puedo decir algo?
Sí.
Lo siento. Lo siento.
No digas nada.
Es un mono. Mono ve, mono hace.
- Es un simio. Volverse loco. - ¡Es un bebé!
- El planeta de los simios. - Ella acaba de decir que es un bebé.
- ¿Qué tal planeta de los idiotas? - No parece un bebé.
Bebé bocón. ¡Mick Jagger de bebé!
- ¡Bebé simio! ¡Bebé simio! - Basta con los simios, ¿sí?
- ¡Aliento de bebé! - La boca del bebé de El bebé de Rosemary.
- ¡Vuelve a casa, Bill Baby! - Besa al bebé.
- Boca de bebé melancólico. - ¡Boca de pez bebé! ¡Boca de pez bebé!
- Quince segundos. - ¡Baby Boom!
- Bebé... - Dibuja algo que se parezca a algo.
- Bebé... eh, bebé llorando. Besa al bebé. - Bebé vomitando. ¡Bebé exorcista!
- ¡Sí, señor, ese es mi bebé! - No, señor, no hay duda.
Se acabó. Tiempo.
Habla de bebé.
¿Habla de bebé? ¿Qué es eso? Eso no es una expresión.
¿Habla de bebé? ¿Qué es eso? Eso no es una expresión.
Ah, pero «boca de pez bebé» está arrasando por todo el país. Ya los oigo decirlo.
Marcador final: nuestro equipo, 110. Ustedes, 60.
Bueno.
No sé dibujar.
No. Eso es un bebé y está claramente hablando.
Eres maravilloso.
Bien, ¿quién quiere café?
- Yo, y te amo. - ¿Tienes té?
- Un té. - Bien cargado.
- Te ayudo. ¿Descafeinado? - Sí.
- Tres. - Sí, por favor.
¿Crema?
- ¿Dónde está el baño? - Por esa puerta, al final del pasillo.
A mí nunca me pareció un bebé.
- ¿Qué parte? - Todo.
Oye, Jess. Ibas a enseñarme la portada de tu libro.
Ah, sí, sí. Está en el estudio.
Mira, bien. Julian, sírvete. Toma más vino, lo que quieras, ¿sí?
Me gusta decir: «Está en el estudio». Suena bien.
Emily es un poco joven para Harry, ¿no crees?
Bueno, es joven, pero mira todo lo que ha hecho.
¿Qué ha hecho? Hace postres.
¿Julian te parece un poco estirado?
Es buen tipo. Deberías hablar con él y conocerlo.
Es demasiado alto para hablar con él.
Hace 3.500 tartas de mousse de chocolate por semana.
¿Emily es «tía Emily»?
Nos llevó a todos a un partido de los Mets la semana pasada. Estuvo genial.
- ¿Fueron todos juntos a un partido de los Mets? - Sí, pero fue algo de último momento.
Pero Sally odia el béisbol.
- A Harry ni siquiera le gustan los dulces. - Julian es genial.
Lo sé. Es un adulto.
- Emily es fantástica. - Sí.
Claro que cuando le pregunté dónde estaba cuando le dispararon a Kennedy,
me dijo: «¿Le dispararon a Ted Kennedy?»
- Hola. - ¿Estás sola?
- Sí, estaba terminando un libro. - ¿Puedes venir?
- ¿Qué pasa? - Se va a casar.
¿Quién?
Joe.
Voy para allá.
Hola.
¿Estás bien?
Pasa.
- Perdón por llamarte tan tarde. - No pasa nada.
- Necesito un pañuelo. - Está bien.
Me llamó así de la nada, «quería saber cómo estabas».
«Bien. ¿Y tú?» «Bien».
Su secretaria está de vacaciones, todo está atrasado,
tiene un caso grande en Newark, bla, bla, bla.
Y yo estoy sentada al teléfono pensando:
«Ya lo superé. De verdad ya lo superé.
No puedo creer que alguna vez haya estado ni remotamente interesada en todo esto».
Y entonces dijo: «Tengo noticias».
Ella trabaja en su oficina. Es asistente legal. Se llama Kimberly.
La acaba de conocer.
Se supone que ella era su persona de transición.
No se suponía que fuera «la indicada».
Todo este tiempo he estado diciendo que él no quería casarse.
Pero la verdad es que no quería casarse conmigo.
No me amaba.
Si pudieras recuperarlo ahora mismo, ¿lo harías?
¡No!
Pero ¿por qué no quería casarse conmigo?
- ¿Qué tengo de malo? - Nada.
- Soy difícil. - Eres desafiante.
Soy demasiado estructurada. Estoy completamente cerrada.
Pero en el buen sentido.
No. No, yo lo alejé.
Y voy a cumplir 40.
¿Cuándo?
- Algún día. - Dentro de ocho años.
Pero está ahí.
Solo está ahí sentado como un enorme callejón sin salida.
Y no es igual para los hombres.
Charlie Chaplin tuvo hijos a los 73 años.
Sí, pero era demasiado viejo para cargarlos.
Ven aquí. Ven aquí.
Todo va a estar bien.
Todo va a salir bien. Ya verás.
Anda. No es de mis favoritas de todos modos.
Todo va a estar bien. ¿Mmm?
¿Mmm? ¿Sí?
Estás bien.
Mmm.
Voy a preparar té.
Harry. ¿Podrías abrazarme un poquito más?
Sí, claro.
Eh.
¿Estás cómoda?
Sí.
¿Quieres algo de beber o algo?
No, estoy bien.
Bueno, voy a levantarme por agua, así que de verdad no es molestia.
Está bien, agua.
¿Tienes todos tus videocasetes ordenados alfabéticamente y en fichas?
- Gracias. - ¿Quieres ver algo?
- No, a menos que tú quieras. - No. Está bien.
¿Quieres dormir?
Está bien.
¿Adónde vas?
Tengo que irme.
Tengo que ir a casa, cambiarme de ropa, y luego tengo que ir a trabajar. Y tú también.
Pero después del trabajo me gustaría invitarte a cenar, si estás libre.
- ¿Estás libre? - Sí.
Bien. Te llamo más tarde.
- Bien. - Bien.
Tuyo.
- Hola. - Perdón por llamar tan temprano.
- ¿Estás bien? - Nadie que conozca llamaría a esta hora.
- Hice algo terrible. - ¿Qué hiciste?
- Nadie que conozca llamaría a esta hora. - Es horrible.
- Necesito hablar. - ¿Qué pasó?
- ¿Qué pasa? - Harry vino anoche.
- Anoche fui a casa de Sally. - Porque estaba afectada porque Joe se iba a casar.
- Y una cosa llevó a la otra. - Antes de darme cuenta, nos estábamos besando.
- Para resumir, lo hicimos. - Lo hicimos.
- Lo hicieron. - Eso es genial, Sally.
- Hemos estado rezando por ustedes. - Debieron hacerlo desde el principio.
- Llevamos meses diciendo que deberían hacerlo. - Ustedes deberían estar juntos.
- Es como matar dos pájaros de un tiro. - Es como si dos errores hicieran un acierto.
- ¿Cómo estuvo? - Durante estuvo bien.
- Yo pensé que estuvo bien. - Pero después me sentí sofocada.
- Pero entonces supongo que no estuvo bien. - Dios, lo siento. - Lo peor.
- Tuve que salir de ahí. - Simplemente desapareció.
- Me siento muy mal. - Estoy muy avergonzada.
- No te culpo. - Es horrible.
- Creo que me estoy enfermando. - Me estoy resfriando.
Mira, habría sido genial si hubiera funcionado, pero no funcionó.
Nunca deberías acostarte con alguien
cuando acabas de enterarte de que tu exnovio se va a casar.
- ¿Quién está hablando? - ¿Quién?
- ¿Es Jess al teléfono? - Es Jane Fonda en el VCR.
- Es Bryant Gumbel. - ¿Quieres venir a desayunar?
- No, no tengo ánimo. - No, me siento demasiado mal.
- Bien. Quiero decir, es muy temprano. - Pero llámame después si quieres.
- Te llamo después, ¿sí? - Está bien, adiós.
- Adiós. - Adiós.
- ¡Dios! - Lo sé.
Dime que nunca más voy a tener que estar ahí afuera.
Nunca más vas a tener que estar ahí afuera.
Solo diré que cometimos un error.
Sally, fue un error.
Solo espero poder decirlo primero.
Espero que ella lo diga antes que yo.
Fue un error.
Qué alivio que pienses lo mismo.
No estoy diciendo que anoche no haya sido genial.
- Lo fue. - Sí, lo fue.
- Simplemente nunca debimos hacerlo. - No podría estar más de acuerdo.
- Qué alivio. - Genial.
Sí.
Dos ensaladas verdes mixtas.
Es tan agradable poder sentarse con alguien y no tener que hablar, ¿no?
Es que, la mayoría de las veces que te acuestas con alguien,
luego ella te cuenta todas sus historias y tú le cuentas las tuyas.
Sally y yo ya conocíamos todas nuestras historias.
Así que cuando nos acostamos, no sabíamos qué se suponía que debíamos hacer. ¿Sabes?
Claro, Harry.
No sé.
Tal vez llega un punto en una relación
en el que ya es demasiado tarde para tener sexo.
¿Sabes?
¿Harry va a llevar a alguien a la boda?
No creo.
¿Está saliendo con alguien?
Estaba saliendo con una antropóloga, pero...
- ¿Cómo era? - Delgada. Bonita. Tetas grandes.
Tu pesadilla básica.
¿Qué opinas?
Oh, Marie.
Dime la verdad.
Es simplemente hermoso.
Nos hemos reunido hoy aquí
para celebrar el matrimonio de Marie y Jess
y consagrar sus votos matrimoniales.
Los votos que harán unirán sus vidas.
El vino que compartirán unirá todas sus esperanzas.
Y por los anillos que llevarán, todos sabrán
que son marido y mujer.
Nunca la había visto tan feliz. Es una persona totalmente distinta.
Sí, lo es, amiga. Es genial, pero ¿qué vamos a hacer contigo?
- ¿Conmigo? - Cariño, ¿quieres bailar?
Oh, sí. Sí, quiero.
Con permiso.
Hola.
Hola.
- Bonita ceremonia. - Hermosa.
Vaya, las fiestas son duras. Cada año solo intento
sobrevivir desde el día antes de Acción de Gracias hasta el día después de Año Nuevo.
Hay muchos suicidios.
¿Quieres una vaina de arveja con camarón?
Gracias.
- ¿Cómo has estado? - Bien.
¿Estás saliendo con alguien?
- Harry. - ¿Qué?
- No quiero hablar de esto. - ¿Por qué no?
No quiero hablar de eso.
¿Por qué no podemos superar esto?
Quiero decir, ¿vamos a cargar con esto para siempre?
- ¿Para siempre? Acaba de pasar. - Pasó hace tres semanas.
¿Sabes cómo un año para una persona equivale como a siete años para un perro?
Sí.
¿Se supone que uno de nosotros es un perro en este escenario?
- Sí. - ¿Quién es el perro?
- Tú. - ¿Yo?
- ¿Yo soy el perro? - Ajá.
¿Yo soy el perro? Yo...
No lo veo así, Harry. Si alguien es el perro, eres tú.
Quieres actuar como si lo que pasó no hubiera significado nada.
No digo que no significara nada.
Digo: ¿por qué tiene que significarlo todo?
Porque lo significa. Y tú deberías saberlo mejor que nadie,
porque en cuanto pasó, saliste disparado por la puerta.
- Yo no salí caminando. - No. Saliste corriendo.
- Los dos acordamos que fue un error. - El peor error que he cometido.
- ¿Qué quieres de mí? - ¡No quiero nada de ti!
¡Bien! Bien. Pero dejemos una cosa clara.
Yo no fui a tu casa esa noche para hacer el amor contigo.
No fue por eso que fui.
Pero me miraste con esos ojos grandes y llorosos: «No te vayas a casa esta noche, Harry.
Abrázame un poquito más, Harry». ¿Qué se suponía que hiciera?
¿Qué estás diciendo? ¿Te acostaste conmigo por lástima?
- No, yo... - ¡Vete a la mierda!
Oigan todos, ¿me prestan atención, por favor?
Me gustaría brindar por Harry y Sally.
Por Harry y Sally.
Si Marie o yo hubiéramos encontrado a alguno de ellos remotamente atractivo,
no estaríamos aquí hoy.
♪ Que pases una feliz y pequeña Navidad
♪ Deja que tu corazón se ilumine
♪ Desde ahora nuestros problemas desaparecerán
♪ Que pases una feliz y pequeña Navidad
♪ Que las fiestas sean alegres
♪ Desde ahora nuestros problemas estarán a kilómetros de distancia
Hola. Soy yo.
Es época de fiestas y pensé en recordarte
que esta es la temporada de la caridad y el perdón.
Y, aunque no es muy conocido,
también es la temporada de arrastrarse pidiendo perdón.
Así que si te dieran ganas de devolverme la llamada,
estaría más que feliz de hacer la tradicional humillación navideña.
Llámame.
Hola. No estoy en casa ahora. Te devolveré la llamada enseguida.
Si estás ahí, contesta el teléfono. De verdad quiero hablar contigo.
El hecho de que no contestes me lleva a creer que estás:
A, fuera de casa;
B, en casa, pero no quieres hablar conmigo;
o C, en casa, desesperada por hablar conmigo, pero atrapada debajo de algo pesado.
Si es A o C, por favor llámame.
Obviamente, ella no quiere hablar conmigo.
¿Qué tengo que hacer, que me golpeen en la cabeza?
Si quiere llamarme, me llamará.
Ya terminé de hacer el ridículo.
♪ Si te sientes triste y solo
♪ Hay un servicio que puedo ofrecerte
♪ Dile a quien solo te quiere a ti
♪ Puedo ser tan cálido y tierno
♪ Llámame
♪ Tal vez sea tarde, solo llámame
♪ No tengas miedo, solo llama a moi
♪ Llámame y estaré por aquí
- Llámame. - Hola, Harry.
Hola. Hola. No sabía que estabas ahí.
- ¿Qué estás haciendo? - Justo iba a salir.
¿Adónde vas?
- ¿Qué quieres, Harry? - Nada. Nada.
Solo llamé para decir que lo siento.
Está bien.
Tengo que irme.
Espera un segundo. Espera un segundo.
¿Qué vas a hacer en Año Nuevo?
¿Vas a ir a la fiesta de los Tyler?
Porque yo no tengo cita. Y si tú tampoco tienes cita,
siempre dijimos que si ninguno de los dos tenía cita,
podíamos estar juntos en Año Nuevo y...
Ya no puedo seguir con esto. No soy tu premio de consolación.
Adiós.
Y aquí estamos, una vez más,
en la 16.ª edición anual de New Year's Rockin' Eve,
transmitiendo en vivo desde...
¿Qué tiene de malo esto?
Tienes a Dick Clark. Eso es tradición.
Tienes Mallomars, la mejor galleta de todos los tiempos.
Y estás a punto de darles a los Knicks su primer campeonato desde 1973.
No sé por qué dejé que me trajeras a esto.
Esto está mucho mejor. Aire fresco. Tengo las calles para mí solo.
¿Quién necesita estar en una fiesta enorme y abarrotada fingiendo que la está pasando bien?
Además, es el momento perfecto para mirar escaparates.
Esto está bien.
Entonces el tipo dice: «Lee la tarjeta».
- Me voy a casa. - Nunca vas a conseguir un taxi.
¡Ay, Dios!
Claro que te das cuenta de que nunca podríamos ser amigos.
¿Por qué no?
Lo que digo es que hombres y mujeres no pueden ser amigos,
porque el sexo siempre se interpone.
Eso no es cierto.
Ningún hombre puede ser amigo de una mujer que le parece atractiva.
Siempre quiere acostarse con ella.
¿Y si ellas no quieren acostarse contigo?
No importa, porque el tema sexual ya está presente,
así que al final la amistad está condenada, y fin de la historia.
Bueno, supongo que entonces no seremos amigos.
Supongo que no.
Qué lástima,
porque eras la única persona que conocía en Nueva York.
♪ Tenías que ser tú
♪ Tenías que ser tú
♪ Anduve por todas partes
♪ Y finalmente encontré
♪ A esa persona que
♪ Podía hacerme ser fiel
♪ Y podía ponerme triste
Me voy.
Ya casi es medianoche.
- Bueno, la idea de no besar a nadie es simplemente... - Yo te besaré.
¡Oiga, taxi! ¡Taxi!
Vamos. Quédate. Por favor.
Gracias, Jess. Solo... tengo que irme.
- Ah, espera dos minutos. - Te llamo mañana.
♪ Quizá nunca sea cruel
♪ Quizá nunca sea malhumorado
♪ Ni intente mandar
♪ Pero ellos no servirían
♪ Nadie más
♪ Me hizo sentir emoción
♪ Con todos tus defectos
♪ Aún te amo
♪ Tenías que ser tú...
He estado pensando mucho, y la cuestión es que te amo.
- ¿Qué? - Te amo.
¿Cómo esperas que yo responda a esto?
¿Qué tal «yo también te amo»?
¿Qué tal «me voy»?
¿Lo que acabo de decir no significa nada para ti?
Lo siento, Harry. Sé que es Año Nuevo.
Sé que te sientes solo, pero no puedes simplemente aparecer aquí,
decirme que me amas y esperar que eso arregle todo.
- ¡Tres, dos, uno! - Esto no funciona así.
Bueno, ¿y cómo funciona?
No sé, pero no así.
¿Qué tal de esta manera?
Me encanta que tengas frío cuando afuera hay 22 grados.
Me encanta que te tome una hora y media pedir un sándwich.
Me encanta que se te haga esa pequeña arruga sobre la nariz
cuando me miras como si yo estuviera loco.
Me encanta que después de pasar el día contigo aún pueda oler tu perfume en mi ropa.
Y me encanta que seas la última persona con la que quiero hablar antes de dormir.
Y no es porque esté solo, y no es porque sea Año Nuevo.
Vine aquí esta noche porque cuando te das cuenta
de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien,
quieres que el resto de tu vida empiece lo antes posible.
¿Ves?
Eso es tan típico de ti, Harry.
Dices cosas así y haces que sea imposible odiarte.
Y te odio, Harry.
De verdad te odio.
Te odio.
♪ Brindaremos una vez más por la amistad
♪ Por los viejos tiempos
¿Qué significa esta canción? Toda mi vida he ignorado qué significa.
Quiero decir: «¿Deberían olvidarse los viejos conocidos?»
¿Eso significa que debemos olvidar a los viejos conocidos,
o significa que si por casualidad los olvidamos, debemos recordarlos,
lo cual no es posible porque ya los olvidamos?
Bueno, tal vez solo significa que debemos recordar que los olvidamos, o algo así.
En fin, se trata de viejos amigos.
♪ En los días de antaño
La primera vez que nos conocimos, nos odiábamos.
No, tú no me odiabas. Yo te odiaba a ti.
La segunda vez que nos conocimos, ni siquiera te acordabas de mí.
Claro que sí. Sí te recordaba.
La tercera vez que nos vimos, nos hicimos amigos.
- Fuimos amigos durante mucho tiempo. - Y luego dejamos de serlo.
Y luego nos enamoramos.
- Tres meses después, nos casamos. - Y solo tomó tres meses.
- Doce años y tres meses. - Tuvimos una boda realmente maravillosa.
- De verdad fue una boda hermosa. - Estuvo genial.
Tuvimos un enorme pastel de coco.
Un pastel de coco gigantesco de varios pisos,
y había una salsa de chocolate muy espesa servida aparte.
Exacto. Porque no a todo el mundo le gusta encima del pastel, ya que lo deja muy aguado.
Sobre todo el coco, que absorbe mucha de esa salsa, de verdad...
- es importante servirla aparte. - Exacto.
Hecho por (c) dCd Enero de 2007
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