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¡Gracias!
El cine es un arte de fantasmas.
¡Gracias!
¡Feliciano! ¿Dónde?
¿En el cartel?
Gracias. Cuídate.
Igual, nos vemos.
Por
tu
culpa se me cayeron las copas.
¿Y no te regañaron?
No, no hay problema.
Qué bueno.
Me llamo Sebastián, ¿y tú?
Yo soy... Soy Antonio.
Mucho gusto.
Igualmente.
¿Ya terminaste de trabajar?
No, yo no trabajo aquí.
¿No? No, vine a ayudar a la promoción de vinos.
Lo que pasa es que mi tía importa vinos griegos.
Me pidió que le ayudara.
Con razón, la música, el baile, ¿no? Sí.
A mí me llamó mucho la atención y por eso me metí.
Oye, la comida estaba riquísima.
Uy, sí.
Yo vi que se te hizo agua la boca cuando te ofrecí... ¿Qué era?
Era... Hoja de parra. Ah, estaba buenísimo.
Sí.
¿Y tú no hablas griego?
Pues no.
Bueno, unas palabritas.
Por ejemplo... Agapimu.
Quiere decir amor mío.
Sí, como que lo escuché varias veces en una de las canciones.
Sí.
Es muy bonita esa canción.
Una de las que tocaron.
Mi tía la tradujo.
Yo me sé unas frasecitas, pero no me las sé bien. A ver.
Bueno.
Dice... Amor mío, amor mío.
Te perdí por completo.
Ahora te busco en los labios de otros.
Te perdí como si no hubieras existido siquiera.
Te perdí.
No estás por ningún lado.
Ay, qué triste.
Sí.
Oye, ¿y qué? ¿Ya vas para tu casa?
No, yo no vivo aquí.
¿No? No, yo vivo en Cuernavaca.
¿Y qué haces aquí?
Todos los jueves vengo al DF.
Lo que pasa es que mi tía sale de viaje.
Y me pide que le ayude con sus pendientes en el departamento a checar
su correspondencia y sus llamadas.
Y a darle de comer a las gatitas.
¿Y ya les diste de comer?
No, ahorita voy para allá.
¿Para dónde quedas?
En la colonia del Valle.
¿En serio?
Sí. Yo voy a la colonia del Valle ahorita. ¿A poco?
¿En qué te vas?
Pues en el metro.
Ah, pues vamos, ¿no?
Bueno. Bueno.
Chips.
Sí.
Mis papás se divorciaron.
Luego nos tuvimos que ir a vivir a Cuernavaca por el trabajo de mi mamá.
Pero antes vivíamos en Veracruz.
¿Y no extrañas el mar?
Uy, no, pues sí.
Extraño las olas.
Extraño las gaviotas.
Extraño la brisa.
A ver, pues nos tuvimos que ir.
Bueno, dicen que Cuernavaca también es bonito, ¿no?
Sí, es bonito.
Pero yo ya me quiero venir a vivir al DF.
¿Por qué?
No sé, me gusta.
Pero mi mamá me dice que hasta que acabe la prepa.
Yo le digo que soy mayor de edad y que yo ya puedo decidir qué hacer.
¿O no?
Claro.
Pero casi no conozco de la ciudad.
Conozco la central de camiones del sur.
La estación del metro Portales.
No te rías.
Es puro autobús, puro camión. Sí.
Ya agarro el pecero y vengo a la Colonia del Valle.
Conozco un poco el centro histórico, museos.
Y pues soy la condesa.
También aquí la Colonia del Valle es bonita, ¿no?
Sí, es bonita.
¿Tú por dónde vives?
Pues... lejos.
Lejos.
Es... bueno, la verdad no creo que sea de las zonas que conoces.
Ay, pero qué te digo, ni vas a ver.
Eso sí.
¿Dónde está el departamento de tu tía?
¿De qué lado?
Ahí en la esquina.
Yo creo que de aquí a ahí ya te raptan.
No, yo creo que no.
Oye.
¿Andas con alguien?
No.
No.
¿Y tú?
No, yo no.
Yo más bien espero...
A la persona ideal.
¿Sí?
Bueno, no te desesperes. Puede llegar muy pronto.
No.
Puede llegar en cualquier momento, ¿no?
Sí.
Pues ya me voy. Me tengo que ir. Tengo algo de trabajo ahorita.
¿En qué trabajas?
Trabajo en un despacho contable.
Ya ves.
Auditorías, todo ese tipo de cosas.
Clientes.
Ya me tengo que ir.
Pero nos podemos ver otro día, ¿no? Claro.
Claro. El jueves, ¿no?
¿Qué más?
¿Puedes el próximo jueves? Claro.
¿A qué hora?
A las doce.
Bueno.
Ay, no, espérate. No, no, a las 12 no puedo.
Tengo una cita súper importante.
Uy, ¿te vas a tardar mucho?
Pues, espero.
¿Cómo?
Depende de ti.
Es contigo.
Sí, a las 11 mejor, ¿no?
Bueno. Aquí mismo tronco, mismo parque.
Mismo tronco, mismo parque.
No vas a la 11.
Ok.
Pues... Déjame darte mi número celular.
Ok. Sí. Bueno, de cualquier forma, si por algo no puedo venir el jueves que
entra, nos vemos la siguiente semana, el siguiente jueves, ¿no?
Bueno.
¿No tendrás algo donde lo note?
Ah, sí.
Pero haz lo posible por venir.
¿Sí?
Aquí sí quieres un boletito al metro.
Gracias. Sí, sí, hago lo posible nada más. Bueno, pues ya quede como pacto,
¿no?
Si no es el jueves que entra, la siguiente semana será.
Bueno, como pacto.
Sebastián.
La contó bien, ¿no?
La colonia del valle, ¿no?
Pues sí.
Te cuidas mucho.
También.
Bueno.
Nos vemos.
Adiós. Adiós.
¡Hola, preciosas!
¿Cómo están, mi?
¿Cómo están?
¿Cómo están, chiquitas?
¿Cómo están?
¿Tienen hambre?
¿Sí, tienen hambre?
Bueno, ahorita les doy de comer, ¿sale?
Mira.
Vente.
Acá, acá, acá.
Vente.
Aquí está.
Ven, chiquita, mira.
Mira. Ay, pobrecita, ven, ven, ven.
Ven, chiquita.
Aquí está tu comidita, chiquita.
Dale, tú también come.
¿No tienes hambre?
No, ya no.
Muy chiquita.
Pobrecita.
¡Gracias! Gracias.
Mira, aquí me lo he puesto.
Gracias.
Ay, no.
Mejor no.
¿Dónde los escondo, eh?
¿Dónde los escondo?
Yo sé.
No lo vayas a sacar, ¿eh?
Pásate.
Mira, ella es Ifigenia.
Ay, qué bonita.
Y esta es Electra.
Ay, tú pasaste para este cuadro.
Ay, no, ¿cómo crees?
No, yo todavía ni nacía.
¿Y están iguales?
Espérate, mejor cierras las versiones primero.
55, 75, 60, 60 y 10. Ya mismo, restaura acá.
Necesito firme tu tía.
Pues los condóminos no se ponen de acuerdo en que se ponga una reja
automática en el garaje.
Desde mi banco te vi llegar. ¿Puedo bajártela?
Buenas tardes, señor. ¿Cómo está?
Aquí hubo, Sebastián. ¿Cómo estás tú?
Bien, gracias.
Ah, se nota, se nota. Oye, los vecinos no se ponen de acuerdo para poner la
reja automática en el garaje. Entonces necesito que tu tía me firme una carta.
Voy a bajártela.
No, mire, ahorita voy a salir.
Regreso como en dos horas.
¿Voy por ella al ratito?
No. Ya la tengo lista. Bajo ahorita. No, no, no. No se moleste.
Yo ahorita subo por ella.
Ok. Nada más no te tardes, por favor. No, no se preocupe.
Era el vecino.
Quieren que pueda recoger una carta de no sé qué.
¿Sin zapatos?
Ay no
Acapulco Acapulco
¿Qué te vistes?
Pues ya, yo me tengo que ir.
Bueno.
¿Cómo te fue?
Bien. ¿Bien?
Sí. Ya, los entregué.
Gracias.
Buenas noches.
¿Va a venir tu vecino?
No, ya no baja.
¿Seguro? No.
Pero no voy a entrar por el balcón.
Voy a decirle a tu tía que trae sombras a la casa.
¿No? Es así.
Y además acuérdate de una cosa.
Le acabo de decir que ya te vas.
Y si no te voy a salir, vas a ir sospechoso.
¿No?
Ahora ayúdame.
Bueno, a abrocharlo, desabrocharé.
Voy a contratar de Valencia.
Ajá. ¿Para que te pase?
Sí.
Déjame ir.
Compáñame.
¿Estás peinado?
¿Y las gatitas no chisnean?
No, no dicen nada.
Entonces nos vemos el próximo jueves, mismo tronco, mismo parque.
Pero si algún imprevisto sucede y no puedo venir, te veo el siguiente jueves.
Ok.
Ok.
Adiós. Adiós.
Hola. Hola.
Llegaste temprano.
Sí. Qué bueno.
Pues ni tanto, porque... Tengo que ir ya.
Ay, ¿por qué?
Uno de mis clientes ya llegó a una auditoría de Hacienda.
Tengo que ir.
Hay que arreglar ese asunto.
¿No puedes regresar después?
No, es mucho trabajo.
No me alcanza eso.
Pero te tengo una buena noticia.
¿Cuál?
La próxima semana ya no tengo ningún asunto pendiente y vamos a poder estar
juntos todo el día.
Podemos ir al cine, a comer o a darle
de comer a tus gatitas.
Bueno, esperemos que no haya ningún vecino fisgón y ninguna llamada
inoportuna, pero...
¿Lo
prometes?
Te lo prometo.
¿Sabes, Sebastián?
Estoy arreglando mi vida para que todas las mañanas lo primero que haga es
despertarme.
A ver tus ojos.
Compré algo.
¿Qué?
Pues se parece mucho a ti, mira.
Gracias.
Está muy bonito.
Ya me tengo que ir.
¿Me acompañas al metro?
Bueno, vamos.
Espérate, espérate, espérate.
¿Qué pasó? ¿Qué pasó?
Ramposo.
¿Por qué?
¿Otra? Las colecciono.
Mira, me lo regaló Antonio.
Este me lo regaló Antonio.
Él me lo dio. Mira.
Que me parezco a él, dice.
Gracias.
Oiga, disculpa, ¿quién me atiende?
Sí, dime.
Oiga, un pinochito como ese... Ese te vale 259 pesos.
No, hace un mes no vendió uno igual.
A un chavo de barba, alto, solo.
¿Es cierto que usted es bien seguido?
No, no, pero pues en la corba se ven.
Se llama Antonio y me urge localizarlo. Por eso te dejo.
Es que a mi tiempo también lo quiero.
Me quiere dar trabajo.
No, mira, pues nada más me acuerdo que pagó con una tarjeta de DNI.
No,
nada de eso. Yo nada más llevo el requisito para hacer un pago.
Pero no sé si te sirva el número de tarjeta.
Sí.
Bueno, déjame, Chema.
Gracias.
Sí, sí, pues más.
¿Tarjeta? Sí, 258 por una tarjeta.
Buenas tardes, Emma Roldán, ¿a sus órdenes?
Buenas tardes, señorita.
Oiga, llamaba para reportar una tarjeta encontrada.
¿Querrá decir extraviada, joven?
No, señorita, mira, lo que pasa es que me encontré esta tarjeta tirada en la
calle.
El número de cuenta es el 52091... No, joven, no. Tenemos que esperar a que el
cliente la reporte como extraviada.
Ay, pero yo lo que quiero es evitarle al cliente todos esos trámites.
¿No me podría dar un teléfono, una dirección o algo así?
Discúlpeme, pero no estamos autorizadas para dar ningún tipo de... de... de
información acerca de los tarjetavientes.
Ay, pero ¿a poco usted no le gustaría que llegara a su casa alguien y le
tocara la puerta y le dijera, mira, aquí está la tarjeta que perdió?
Ándale, a lo mejor me dará una gratificación y me ayuda para comprar
unos útiles que me hacen falta.
Ayúdeme, señorita.
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Disculpe, ¿se encuentra Antonio?
Antonio murió hace más de un mes.
Le atropelló un camión.
No lo sabía.
Perdón.
Disculpe, lo siento mucho.
¿No sabías dónde se fueron?
Nos tragó la tierra.
Amor mío, amor mío.
Te perdí por completo.
Ahora te busco en los labios de otros.
Te perdí.
Como si no hubieras existido siquiera.
Te perdí.
Estás por ningún lado.
En los labios de otros busco tus labios.
Por favor, otra vez.
Nuestro mío y sol mío.
Fruta de mi primavera.
Contigo vuelvo ya.
Luego junto a ti de madrugada.
Para robarte un beso.
Y que me abraces de nuevo.
Amor mío, amor mío.
Nuestro mío y sol mío.
Fruto de mi primavera.
Oye, disculpe, un joven de barba que le estaba moliendo los zapatos. ¿No?
Hola, yo soy Fabián para Tiempo de Cine y hoy hablaremos de un nuevo cine con
una nueva tecnología y con un nuevo director que ha tenido la fortuna de ser
apoyado por una de las figuras más importantes del cine nacional, María
Roja. Muchísimas gracias María por estar con nosotros.
Muchísimas gracias. Gracias a ti. Isaac, gracias por estar aquí en este espacio.
Y María, ¿qué te motiva a estar en este muro?
El proyecto, exactamente.
El que joven es talentoso, tenga ganas de hacer cine. Yo lo admiro como actor y
lo admiro detrás de la cámara.
Las dos cosas ya lo conozco y luego que me presenta, pues un guión magnífico,
¿no? Entonces es muy, muy, muy interesante.
Y tú lo has dicho, este director, actor, escritor, ¿qué pasa a ti, Sol?
Pues nada, que hay que generar proyectos, ¿no? Y qué maravilla que
gente tan importante como María Rojo crea.
en los jóvenes y nos dé la oportunidad de hacer nuevos proyectos.
¿Por qué no escribir una historia?
¿Por qué no con las ventajas que nos da ahora el formato digital que se reducen
absolutamente todos los costos?
Gracias.
Hola, perdón, me confundí.
Tú ya deja ese
cigarro, cigarro y ensalada. Y luego tus aerobics.
Ya, ya.
¿Y qué sabe? Ya apaga ese cigarro.
Mira, el cigarro anda en todo lado y luego... Y aparte luego viene a decirme,
oye, ¿qué hago para bajar de peso? Y yo le dije, ¿te tomaste el jugo de nopal?
Ajá. Sí, mentirosa. No es cierto, se desayunó un licuado de mamé y yo la vi
en la esquina. Ay, cállate.
No, pues yo qué, si quiere bajar de peso. No, yo sí estoy dando... ¿Tú estás
haciendo los ejercicios? No, pues sí.
Pues no la ves, mujer.
Oye, ¿ya está el chavo que está acá atrás?
Háblale, háblale, háblale. Dile algo.
Háblale tú. Ay, tú eres la... que siempre hace caer. ¿Pero cuánto, Katy?
Porque tú siempre sacas partido de lo que nosotros le hablamos. Sí, sí, sí. Y
ya quedamos como en las vacilotas y todo ahí. Tú sí, yo sí. Ay, cállate.
Oye, a ver, a ver.
No,
bájate. No, bájate.
Ay, ya, ya.
Ay, ya, ya.
Ay,
no, qué pena. Mejor comamos bien.
A ver, se nos va a acabar el tiempo de la comida. Como siempre, nos vamos a
comer nada.
¿Sí supiste, Alejandra, lo que contaron en la mañana?
No.
Que se fue a emborrachar con su jefe y con el amigo del jefe.
Y que se cayó en el baño, que estaba muerta de borracha, horrible.
Qué pena, qué pena. ¿En el baño?
Luego la otra, que se durmió con el otro.
¡Qué espantoso!
Yo creo que ya va a andar con él, pero pues es que, hijita, ya sabes que...
Aunque siempre anda ahí... No, pero ¿cómo te imaginas por aquí en la casa de
alguien que no conoces? También está tirando la ganda de ella.
No, también está tirando la ganda de ella. Oye, porque fíjate, así empezó el
problema de Beatriz.
Por eso, tu esposo se fue de juerga ahí con una vieja y nada más por un ratito
terminó el matrimonio de ocho años. Pero es que les digo también, o sea, se dejan
engordar. ¿Cómo no las van a dejar? Ay, pues sí es que se puso... No, aparte se
puso bien fea. Ay, sí, y aparte también la toda estaba ahí de zorra con los de
aquí. ¿La verdad? Sí.
¿Y crees que una vez iba a pelear su esposo con el de contabilidad?
Me dijeron que te habías muerto.
Fue tu departamento a preguntar por ti y una señora me dijo que te habías muerto.
El que murió fue mi sobrino Antonio.
Yo me llamo Marco Antonio.
Seguramente mi hermana te confundió y creyó que eras... alguno de los amigos
de Toño.
¿Y por qué no me habías buscado?
Nos dolió mucho la muerte de Toño.
No queríamos saber nada de nada ni de nadie.
No queríamos saber ni de la ciudad.
Nos regresamos a nuestro pueblo en Zacatecas.
Con nuestros papás.
¿Y cuánto tiempo vas a estar aquí?
Vamos al departamento.
Los gatitos te extrañan, te quieren ver.
Quieren estar cerca de ti.
Me voy en un rato.
Ya tengo mi boleto.
Y ya no regreso.
Pero yo puedo ir a visitarte.
¿Puedo ir los fines de semana? No, no, no.
Ya no.
¿Ya no me amas?
Hay otra persona.
Tú eras la otra persona, Sebastián.
¿Cómo?
Yo llevaba una relación con mi sobrino Toño que ni mi hermana sabía de ella.
Pero... cuando le platiqué de lo importante que eras tú para mí,
se puso muy mal.
Y quizás eso fue lo que provocó que él... él deseara la muerte.
Yo ya no quiero que...
Adiós Sebastián.
jajaja
No, no,
no, no,
no.
¡Gracias!
Gracias.
Entonces, lo perdiste dos veces.
2 34 tienes
Acá arriba se ve mejor.
Voy a ir a baño.
Esperemos.
Oye, Elena, fíjate que yo tengo la impresión como que era Marta.
Hay que tener mucho cuidado, ¿eh? He sabido casos de impostores y
aventureros. Mira, por ejemplo, una familia allá en Perro Rago, Nuevo León.
Ahí me estaban platicando un poco parecido.
Ay, Yolanda, por favor.
No seas nociosa, no inventes.
Mi tío y yo lo vimos en España, hombre.
Ya. Pero yo lo único que digo es que más de tres codician la fortuna de mi tío,
¿eh? Curiosamente.
Curiosamente.
Acaba ocurriendo una cosa, Adriana. ¿La mañana y la noche?
Sí, no seas malita. Mira, mientras estamos desayunando, ¿qué te cuesta? Tú
me lo entretienes tantito, ¿sí?
Mientras yo me meto a su cuarto y lo esculco, a ver qué le encuentro.
Muy bien. Pero ¿por qué no vas en la noche y así esculcas a gusto, prima?
Como eres de veras.
¿Qué andas haciendo, Adriana? ¿No te enfadas?
¿Cómo? Encima te voy.
Aquí siempre hay mucho que hacer.
Adriana necesita ayuda.
Mira, ¿quién menos?
Adriana ahora está en último sentado.
Pero cuando se trata de gastar en ropa y en esas cosas, qué bárbara despifada que
la mía. Es cierto, Adriana no es tacaña. No, señora, digo que sea roda.
Es ambiciosa, ¿qué es todo?
Bueno, trabaja mucho, ¿no?
Ah, ¿por qué quiere?
Nomás supo que yo venía y luego, luego me mandó, me mandó por ahí a la, a la
recamaré. Pero lo que es yo, no le va a tener un popote, fíjate, yo vine a
descansar. Espérame, espérame.
Allá ahí.
Tío, ya vamos a comer.
A ver qué nos tocó hoy.
Aquí hay colado de dudas. Tío, qué rico. Mira nomás, qué rico.
Primero, que no se vaya a machacar, tío.
Sí, sí, sí. Yo también estoy feliz de que haya regresado Adrián, tío.
Claro que sí.
¿Eh?
No, no se vuelve a ir nunca.
¿Para qué?
Eso me encullo.
A ver, qué rico.
Qué rico está.
¿Qué, tío?
¿Qué, tío?
Sí, sí, sí.
Adrián. Tu padre quiere que le des de comer.
Oye, pero me va a atascar todo, ¿no?
Adrián, por favor.
Ven.
Sirve que así me voy a arreglar. Si no, no vamos a alcanzar la misa de una.
¿Qué le tengo que dar? ¿Todo eso?
Sí, todo esto. Que lo coma todo además.
¿El juguito también?
El juguito también.
A ver, vamos a ver.
¿Ves lo que te digo, Adrián? Se va a la misa de una y media allá a San José.
Como si fuera una exhibición de modas.
Hace un riazo.
Es que del otro lado, él... ¿Qué pasó?
No, pero no te espantes, no te lo hagas. Mira, ¿sabes qué? Lo que pasa es que
cuando era chiquito, se andaba por él, sino que era niña. Sigue así.
Pero ahora ya es que yo ya estoy segura de que eso no es cierto.
A ver.
No, hombre, no es para tanto, si de ahí no pasa.
No, no, no. A ver, escúchame, Adriana.
Ah,
pues aquí acompleté mi vestuario.
Mira, me va.
Uy, qué bonito.
Adriana, no me voy a ir de aquí hasta que seas mía sin reservas.
Pues eso es muy fácil.
Cásate conmigo.
¿Pero por qué tienes tanto miedo a perder tu virginidad, eh?
¿No te va a doler?
No serás frígida.
A mí se me hace que tú estás defectuosa.
¿Y si te pones listo, te puedes quedar con la casa que tanto te gusta? No,
gracias.
Paso.
Yo pensaba dos veces.
¿Por qué?
Porque yo te quiero mucho.
¿Sabes lo que me asusta de ti?
Tu moral de clase media.
Ay, mira quién lo dice.
Después, claro, al joven Adrián le empezaron a crecer los pechos y tuvieron
que llevárselo.
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Amén.
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