All language subtitles for Vassa (1983.DVDRip-AVC.spanish)

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Original subtitles

MOSFILM

Los hechos ocurren en 1913

Dios misericordioso, ¿por qué?

¿Por qué ocurre aIgo tan injusto?

Nuestro hermoso ''Fiódor ZheIeznov'', tan sóIo ha navegado una temporada.

Y ahora se esta terminando de quemar. Ya Io ve.

- ¿Quién hacía Ia guardia? - EI Marinero ShaIámov.

- ¿Shalámov? - Él.

Su cuñado, de Sizran, Io visitó. Y se bebieron una cuartiIIa de vodka.

Y se infIamaron.

Sí, se infIamaron.

Ya se Io había dicho yo a usted, Vassa Borísovna.

Había que haberIe dado de baja a ShaIámov.

Es de carácter débiI, Ie gusta Ia vodka.

Pero, usted no me hizo caso. Ahora, ahí tiene.

Los traen.

Eso ocurrió por ser usted tan bondadosa.

No, no soy tan bondadosa.

EI saIvó a mi hijo menor, a Fedito, Io sacó deI agua.

¿Se carbonizaron Ios dos?

No sé, ahora veremos.

Sí.

Los dos están carbonizados.

Si moderado beberás, sin trabajo no te quedarás. No saben beber.

Mejor no beber y eI trabajo nunca perder.

No Io digo por mí. Lo digo por eIIos, que ahora son puro carbón.

Trescientos miI rubIos voIaron por Ia ventana, como si fueran un kópek...

No siga, Guri Lvóvich. Lo que Dios dio, Dios Io quitó.

Vámonos.

Trescientos miI, trescientos miI...

Basta ya, Guri Lvóvich, no me gusta cuando pronuncian paIabras hueras.

CuaIquiera que Ie oiga, pudiera pensar que eI barco era de usted y no mío.

Vassa Borísovna, eI aIma me dueIe por Ias pérdidas en eI negocio.

Si eI aIma Ie dueIe por eI negocio, habIaremos de éI.

Soy todo atención, Vassa Borísovna.

Leí su nota, antes de acostarme a dormir.

- ¿Cierto? - Sí.

- ¿Qué piensa de eso? - Así pienso...

Pagar 3 rubIos y 50 kopeks por cada descarga de 16 toneIadas, es muy poco.

- IndudabIemente. - No me interrumpa.

Es un saIario muy pequeño, para Ios cargadores de Ias compañías navieras.

EIIos deben IIevar a cuesta Ias cargas a más de 50 metros y hasta más Iejos.

- No cabe dudas. - Es un promedio de un rubIo diario.

No Ies aIcanza para comprar carne, ¿Qué tipo de cargadores son, sin comer carne?

Cierto. ¿Quién discute?

Usted discute.

Mientras que debería pubIicar un artícuIo en un periódico,

encontrar a aIguien que habIe con Ios cargadores, en vez de enviarme notas.

Perdone.

- ¿Lo encontrará? - CIaro está.

Eso es Io que se debe hacer.

Hay que hacer presión a Ias grandes empresas.

Eso es más fáciI de decir que de hacer, Vassa Borísovna.

Hay que presionarIos.

Mientras que mi empresa es pequeña.

¿Qué dice usted! ¡No sea tan modesta!

Hace mucho que no es pequeña, ni mediana, sino grande, bastante grande.

- Y usted Io sabe muy bien. - No Io sé, ni quiero saberIo.

Transporto cargas pequeñas.

Mis marineros mismos Ias descargan aI embarcadero.

Muy pocas veces necesitamos Ios servicios de Ios cargadores.

Por eso, es poco pagar a Ios marineros 2 rubIos por cada 16 toneIadas.

- ¿Por qué debo pagarIes más? - ¿Por qué!

Si usted Iogra hacer que Ias compañías EI Cáucaso, Mercurio y Ia de Ios Sirotkin

suban eI precio de Ias 16 toneIadas hasta Ios 5 rubIos...

HágaIo, Guri Lvóvich.

Entonces, nuestros barquitos transportarán más cargas

y aumentaremos Ia paga a Ios marineros.

Así que, perdone, pero esa nota suya Ia desecho enérgicamente.

- Bueno, bueno. - PonIe a Ia muIa eI freno.

AIexéi.

¿Dónde está éI?

- ¡AIexéi! - Aquí estoy, Vassa Borísovna.

¿Qué haces ahí?

- SaIe de aIIí. - Un minuto.

¡Muévete!

En eI motor había un tubo de más.

Ahora Io quitaré y nos vamos.

¡Qué canaIIa! Ha estropeado su ''Peugeot''.

Usted Io envió a París, aIIí Io acicaIó y éI se echó a perder.

Bueno, Guri Lvóvich, hasta Ia vista, me voy.

EI tiempo es dinero. Mis negocios no paran.

¡Espere, Vassa Borisovna! Él reparará el auto ahora mismo.

VASSA.

Un fiIme basado en Ia pieza de Máximo Gorki, Vassa ZheIeznova

Guión y Realización: Gleb PANFÍLOV

Cámaras: Leonid KALÁSHNIKOV

Decorados: NikoIái DVIGUBSKI

Música: Vadim BIBERGAN

SubtítuIos en españoI: PabIo Enrique López Rodríguez

En el papel principal: Inna CHÚRIKOVA

En otros papeIes:

Serguéi Petróvich, el marido de Vassa: Vadim MEDVÉDEV

Prójor Borísovich, el hermano de Vassa: Nikolái SKOROBOGÁTOV

Las hijas de Vassa:

NataIia: OIga MASHNÁIA LiudmiIa: Yana POPLAVSKAIA

RasheI, Ia nuera de Vassa: VaIentina YAKÚNINA

NicoIás, eI nieto de Vassa: Iván PANFÍLOV

Ana Onoshénkova: VaIentina TELÍCHKINA

Piatiorkin: ViachesIav BOGACHOV

MéInikov: AIbert FILÓZOV

Guri Lvóvich Korotkij: Vsévolod SÓBOLEV

Elizabet (Liza), la criada: Tatiana KRÁVCHENKO

PoIina, Ia criada: Tatiana KALISTRÁTOVA

Adiós.

¡HeIo ahí, rueda!

¡Eh, chofer!

¡Deberías conducir una teIega y no un Peugeot!

Vassa Borísovna, eI auto anda más rápido sin ese tubo, ¿Io ha visto?

¿Sabes qué debes hacer? Parquea eI auto en eI patio. Que sea ahora mismo.

Entendido.

Si vueIves a pasear a Ias rameras, te echaré.

¡Obedezco!

SóIo que, no se ofenda, sin eI tubito ese, eI auto corre más rápido.

Y vueIve a poner eI tubito en su Iugar.

Así y todo, anda más rápido.

Le escribiré aI señor Peugeot, a París, sobre este caso.

¿No se opone usted, Vassa Borísovna?

- EscríbeIe. - ¡Gracias!

Y haré eI pIano.

Coge Anita, hazIe una copia, rápido.

Y enseguida, envía eI documento a Guri, que está refunfuñando demasiado.

Obedezco.

AIguien se está paseando, otra vez, en eI ascensor.

No, parece que tomó eI ascensor por necesidad IaboraI.

¿Te acuerdas deI marinero ShaIámov?

¿Cómo podría oIvidarIo? EI sacó deI agua a Fedito, durante Ia marcha de hieIos.

Por cierto.

Pues, ahora no existen ni eI marinero, ni eI buque de vapor.

- ¿Cómo! - Así mismo.

Le tuve Iástima, no Ie di de baja y éI me Io agradeció, quemando eI barco.

¿Estaba borracho o qué?

Borracho como una cuba.

¡Dios misericordioso! ¿Por qué?

Porque Ie tuve Iástima.

Así que, no puedes tener Iástima deI ser humano, porque eso Ie causa daño.

Y a ti también.

- Buenos días, Vassa Borísovna. - Buenas.

¿De qué te habIaba hace poco Guri?

No Ie entendí, era aIgo sobre eI conservadurismo.

Pero, ¿qué hace éI aIIí?

- ¡HaIó! ¡Motorista! - EI motorista escucha.

¡VasiIi! ¿Te dormiste?

Me he atragantado, comía una papiIIa y un bocado se me fue por Ia vía corta.

Perdone. Ahora...

¡Bueno, en marcha! ¡DaIe!

Se nota que en Ia técnica, Ios extranjeros nos han dejado bien atrás.

Pero, en cuanto a Ia bondad deI aIma, estamos muy por deIante de otros países.

Eso sí que es verdad.

¿De qué habIaban hace tres días?

Me habIó de Ios sociaIistas aIemanes y de su rey.

Ten cuidado, no vaya a ser que te infIe eI vientre, con su sociaIismo.

¡No, qué va! Ya tengo experiencia. EI hace Ia corte a NataIia Serguéievna.

Lo sé, pero NataIita no es tonta.

EI también corteja a LiudmiIa.

Ya ves, Io muItifacético que es éI.

Vassa Borísovna, ¿Por dónde anduvo usted? Se ha ensuciado Ios pies.

¿Por dónde anduve...? Anduve por eI basurero.

A ver, deje que Ie quite Ias botas.

Oye, madre.

¿Qué cáIcuIos me has sacado aquí?

¿CuáIes?

Mira:

97 385 rubIos y 57 kópeks.

- Correcto. - No, te equivocaste en 1 rubIo y medio.

Si sigues contando así, me arruinarás.

Vassa Borísovna, perdóneme por Cristo.

- Ayer tuve una jaqueca yo. - ¡Una jaqueca!

Pues, no saques cuentas, cuando tengas jaqueca.

O tómate una medicina. ¡Una jaqueca!

¡Su jaqueca me hará mendigar!

¡Jaqueca!

¿Por qué me Ias metes deIante de Ias narices?

¡Eres capaz de ponérmeIas sobre Ia mesa!

Perdóneme, por Cristo, Vassa Borísovna.

Toma eI documento y cópiaIo en Iimpio.

Obedezco.

HabIe, Ie escucho.

Sí.

¿Dónde está usted, abajo?

Suba, Io espero. Sí.

Es MéInikov, deI tribunaI distritaI.

Mientras habIemos, no deje pasar a nadie.

- Obedezco. - DaIe, camina.

Vassa Borísovna, debería quitarse eI abrigo, va a empaparse de sudor.

Le dio una jaqueca...

y a mí me hará IIegar a Ia miseria.

- Buenos días, muy estimada señora. - Buenos días, Yuri VasíIievich.

Pase, siéntese.

Vete, Anita.

Y cierra bien Ia puerta.

Obedezco.

¿Bueno y qué?

Le traje noticias poco aIegres.

Las pesquisas preIiminares han terminado y eI caso ha sido transferido aI fiscaI.

EI juez de instrucción asegura que ha suavizado todo Io que pudo.

Por 3 miI rubIos, podía haber hecho más.

Es imposibIe. Yo Leí eI testimonio de esa tía aIcahueta.

EIIa ha expIicado con tantos detaIIes, como si se confesara en Ia igIesia.

O sea... ¿habrá juicio?

Todavía no se sabe.

- ¿CuáI es eI castigo? - PosibIemente, forzados.

¿Qué es esto?

Las fotografias de Ias víctimas, como pidió usted.

¿Cómo IIaman ustedes eso?

¿Qué cosa?

EI acto sexuaI con Ios niños.

Depravación.

Hasta Ia paIabra da sensación de aIgo pegadizo.

Dios mío, ¡qué vergüenza! ¿quién es esta?

Es Aníkina, Ia hija de Ia Iavandera, tiene 1 1 años, está con eI esposo de usted.

- ¿Quién Ios fotografió? - La poIicía, en Ia habitación deI hoteI.

¿No Ies da vergüenza fotografiar taIes cosas?

- Las compro. - Es imposibIe.

- Pago miI. - Es imposibIe.

- Dos miI. - No, no.

La poIicía tiene Ias pIacas fotográficas, pueden imprimir todas Ias que quieran.

Le pido que me Ias devueIva, Ias saqué deI expediente.

¿Qué pasará ahora?

Pero...

EI fiscaI compondrá eI acto acusatorio.

Entregará eI acta acusado. Lo arrestará.

- ¿A Ios 3, incIuyendo a Ia aIcahueta? - A Ios 3, incIuyendo a Ia aIcahueta.

¿No se podría hacer...

...que eI fiscaI suavizara aún más...?

Se pudiera, pero...

En voz baja, más baja, bajito. ¿Qué?

Nuestro fiscaI desea hacer carrera y dificiImente se decida.

Aunque, se rumorea que Ios copartícipes de Ia acción hacen gestiones.

¿Conque esas tenemos?

Pues, también hagamos gestiones.

Ofrezca aI fiscaI un arregIo.

Debo terminar este caso.

PonerIe punto finaI. Tengo hijas.

Ie comprendo, yo mismo tengo un hijo.

A pesar deI gran respeto que Ie tengo y mi gratitud por su bondad...

Después habIaremos de gratitudes, cuando Io hagamos.

Actúe.

Es que yo...

Yuri VasíIievich.

No Iamento gastar dinero en eso.

Si tendrá éxito,

Ie devoIveré sus Ietras de cambio.

Puedo añadir más.

Sí, pero yo...

¿Es bastante?

Así y todo yo...

Vassa Borísovna, sería mejor que usted misma se Io preguntara.

Eso sería demasiado bien para eI fiscaI, que yo Io saIude.

Estoy de acuerdo en pagarIe, pero no en hacerIe una reverencia.

Así que usted mismo se Io pregunta, Yuri VasíIievich, por favor.

Después, me comunica Ia cifra.

- ¿Puedo despedirme? - Le deseo éxito.

- Tengo prisa en IIegar aI tribunaI. - Apresúrese.

Yuri VasíIievich, recuérdeIo: No Iamento gastar dinero en eso.

¡Mamita! ¡Tremendo sueño he visto! ¡Muy asombroso!

- ¿Qué quieres? - ¿Estás trabajando?

Trabajo. Vete.

Y diIe a Liza que venga, por favor.

Mi hermano se queja.

No has engrasado Ios candados y no Ie obedeces.

No me aIcanza eI tiempo, soy una soIa, para toda Ia casa.

Me es dificiI trabajar, deme una ayudante, aIguna muchacha.

No esperes eso, no me gusta tener gente de más en Ia casa.

Mis niñas te ayudan.

Te pago bien. Esfuérzate, duerme menos.

Si todavía no me he acostado.

LIama a Serguéi Petróvich, diIe que quiero verIo.

Obedezco.

Bueno, ¿para qué me IIamaste?

¿Te acabas de despertar o vas a dormir?

Me acabo de despertar.

¿Qué quieres?

No grites que no aterras.

- Yo no grito. - Eso mismo, no grites.

- No grito. - Y bien, no grites.

Siéntate.

Ya me senté.

Eso es, quédate sentado.

Dime, ¿qué es Io que necesitas?

Tu fiscaI ha confirmado Ia acusación.

Mientes, no Io creo.

La confirmó.

¡Ah! ¡CanaIIa! ¡Ladrón!

Jugué con éI a Ias cartas y perdí adrede 9 miI, ¡y Ie prometí 1 1 miI más!

¡Y éI Ia confirmó!

¡Ladrón!

¡Y eso que es fiscaI!

¡Después de esto no se puede creer en Ia gente!

Dentro de unos días recibirás eI acta de acusación.

Después, te arrestarán.

Te meterán en Ia cárceI.

¿Has escatimado, cierto? ¿Cuanto diste?

- No grites, te oirán. - ¿Cuanto? ¡Dime!

Le daba 30 miI.

Te conozco muy bien, eres capaz de estranguIarte si pierdes un rubIo.

¡Eres una mercadera, una vendedora!

¡MaIaentraña! Mira.

- ¿Por qué me metes Ios biIIetes deIante de Ia nariz? - No Ios aceptaron.

MéInikov no Ios tomó. Ese piojo, bestia.

Es un cero a Ia izquierda. No Ios tomó, se asustó de muerte.

EI caso ha avanzado demasiado.

No Io detendrás.

La seducción de menores de edad se castiga con trabajos forzados.

Y tú estás contenta, muy contenta.

Contenta... Sí, estoy muy contenta.

Estoy contentísima, tan contenta...

...que no deseo vivir.

Contenta...

Tienes hijas, futuras novias.

¿Qué será de eIIas, cuando te manden aI presidio?

¿Qué hombre honrado Ias tomará en matrimonio?

Tienes un nieto. Pronto cumpIirá Ios 5 años.

Lo mejor sería que tú, Serguéi...

mataras a una persona, perdóname Dios mío,

que cometieras taIes cochinadas.

A ti, había que haberte matado, a ti.

Había que echar tu corazón crueI a Ios perros.

Me has enredado, embroIIado. ¡Qué canaIIa eres!

Te mientes a sí mismo. Da asco escucharte. ¡Libertino!

Te Io ruego, Serguéi.

No esperes a que comience eI juicio, no deshonres a Ia famiIia.

No Io pido por mí, por Ias niñas.

Serguéi.

Serguéi.

Te Io ruego.

Ingiere Ios poIvos.

No, tomaré Ia sjima, me haré monje.

¡Viviré aunque sea en un sótano, pero viviré!

Haz dicho futiIezas,

paIabras hueras.

¿Quieres que me arrodiIIe deIante de ti?

Yo, deIante de ti.

Vete aI diabIo.

PiénsaIo bien, pues... estarás encerrado en Ia cárceI.

A continuación, todos en Ia ciudad, todos, irán a verte.

Después de esto tendrás una muerte Ienta y terribIe,

como presidiario, con trabajo forzado, en Ia deshonra y Ia meIancoIía.

Mientras que aquí, morirás sin doIor y sin vergüenza.

Beberás y...

... como si te durmieras.

- No importa, que me juzguen. - ¿ Y Ios niños? ¿ Y Ia deshonra?

Pero, en eI presidio viviré.

PaIabras sin sentido. Ingiere Ios poIvos.

No tomaré nada de tu mano.

- IngiéreIo voIuntariamente. - ¿Si no Io hago, qué? ¿Me envenenarás?

¡Serguéi! ¿A dónde vas? Espera.

¡Serguéi, espera!

Piensa en Ias hijas. Los niños no pagan por Ias marranadas de sus padres.

- En eI tribunaI no caIIaré. - ¡Por Ias madres!

- ¡Por Ias madres, que...! - ¡No grites!

En eI juicio Io contaré todo.

¡Como traías a casa prostitutas y te entregabas aI Iibertinaje!

A LiudmiIa Ia asustaste, después de eso, quedó fIaca de cabeza.

- ¡Mirarte causa horror! - Oye, ingiere Ios poIvos.

Serguéi, espera.

Me oyes, Serguéi.

¿Por qué se reñían eIIos?

No sé. Vassa Borísovna Ie persuadía a que tomara unos poIvos.

¿CuáIes poIvos?

Una medicina, probabIemente.

¿CuáI medicina?

- ¿De dónde puedo saberIo? - ¡Qué tonta eres!

Serguéi no necesita medicina, es más saIudabIe que un cameIIo.

Nos pasábamos toda Ia noche ''pescando'' chicas

y nos aIimentábamos con coñac.

¿Puede que sea soda en poIvo?

Otra vez dices tonterías, Ios efectos deI coñac no hacen beber soda.

Nada ves y nada sabes.

¿Para qué te hago tantos regaIos?

Sí, tremendo regaIo me ha hecho.

Pronto todos Io verán.

- Mejor es que sea yo y no Piatiorkin. - Ajá, es mejor...

Piatiorkin pasea a Ias chicas en eI auto.

- ¿Usted también? - ¡Yo no paseo a nadie!

¡Te voy a organizar taI paseo, que ni a tus famiIiares reconocerás!

¡Ay! Está bien, no siga usted.

Ya paseamos.

Con aire fresco y todo.

¿Has engrasado Ios candados?

¡EngrásaIos!

Mire, no iré esta noche a hacerIe Ia cama a usted y verá Io que es bueno.

¿Oye, tú! ¡Muévete, daIe!

¿Has oído Ia nueva noticia?

¿CuáI noticia?

¿Por qué corres tan despeinada? Pareces un gIotón.

Fiódor ZheIeznov se quemó.

¿CuáI Fiódor? ¿Qué disparates dices?

Nuestro buque de vapor, eI nuevo. Había navegado una temporada. ¿Lo oIvidaste?

- ¡Vaya! - Aún más. Han decidido juzgar a mi padre.

- Mientes. - No miento.

- ¿Quién Io dijo? - EI hijo de MéInikov, Evgueni.

¡Qué barbaridad!

O sea, no Iogró esquivarIo.

¡Y eso que somos de Ios ZheIeznov y Ios Jrapov!

LIevamos apeIIidos antiguos y honestos.

¡Qué desgracias, una tras otra!

¡Pobre diabIo! ¡No ha tenido suerte!

¿ Y nosotros? ¡Qué ignominia!

- ¿Quizás Io absueIvan? - Ese no es eI probIema.

EI probIema está en eI juicio, en Ia deshonra.

¡No, qué va! Lo condenarán.

¡Qué cIase de gente, Ia de ahora! ¡Si uno es rico, es cuIpabIe!

¡Qué infeIices somos Ios ricos!

No se trata tanto de un juicio aI capitán ZheIeznov, como a nosotros, Ios Jrapov.

¿No se puede hacer nada?

Huir a Ios EE.UU., donde se esconden Ios rufianes.

- ¿No se puede sobornar aI tribunaI? - Lo intentaron.

Tu madre se ha gastado miIes de rubIos, tratando de sofocar ese escándaIo.

Todos recibieron: EI fiscaI, eI juez de instrucción, Ia poIicía, incIuso yo.

- ¿Tú? ¿Para qué? - Para que me caIIara.

- ¿ Y Io aceptaste? - Lo acepte.

O sea, no ha dado resuItado.

No seré ahora aIcaIde.

Mientras que usted, no tendrá novio de su capa sociaI, a pesar de su dote.

Su papito ha enturbiado su destino.

¡Hijo de perra! ¡Granuja!

¡Ah, que idiota! ¡Qué idiota es eIIa!

¿Quién?

- Tu madre. - EIIa no es idiota.

¿Por qué se casó con este capitán, que es 20 años mayor?

Si usted Ia convenció. ÉI es su amigo.

¿Bueno y qué?

¿Para qué me hizo caso, si es tan inteIigente?

¡La convencí!

Yo... no soy de este mundo. Soy demasiado bondadoso.

Soy de naturaIeza artística, pedirme que sea responsabIe, es pedir peras aI oImo.

Lo sé, cuando usted era joven soñaba con Ia opereta, quería ser un cómico.

¡Soñé!

Soñé.

Mientras que éI por Ios mares navegaba.

Como si fuera una cosa nunca vista.

¿Acaso hay poca mierda, que por Ios mares navega?

- EIIa Io amaba. - ¡Vete aI diabIo, con tu ''Io amaba''!

Otra vez metes Ias narices, donde no debes.

- AIIí también hay un Iimón. - No es para ti.

La convencí.

¿No hace faIta más nada?

No, nada. Vete.

Retírate.

¿Por qué te detuviste? Vete.

- ¿Cómo está Serguéi? - No es nada. Se queja deI corazón.

NataIia, di que me sirvan té.

Hubiera dicho enseguida que estorbo.

Sí, estorbas.

Y quiero té.

Y vístete, descarada.

- ¿Dices que eI corazón? - EI corazón.

- ¿ Y tú...? ¿Qué tienes? - ¿Qué?

Desde por Ia mañana andas sobrio.

¡Cómo no voy a estar sobrio...!

Si no se ha podido evitar eI juicio.

No te apures en decírseIo a Ias chicas, yo misma Io haré.

NataIia Io sabe, eIIa me Io dijo.

- ¿Quién se Io dijo a eIIa? - EI hijo de MéInikov.

- ¿Evgueni? - Sí.

Las chicas no deberían recibirIo.

ÉI es interesante. Las amigas se han enfermado y no vienen a vernos.

Liudita, ayuda a Liza a poner en orden Ios cuartos.

¿Por qué siempre me echas y me empujas?

- ¿Por qué habIas así con tu madre? - ¡Porque sí!

Estoy muy ocupada, LiudmiIa, tengo que administrar eI negocio.

¡EI negocio! Y para tu hija no tienes tiempo.

HabIaremos, cuando beba eI té. Ahora vete, ayuda a Liza.

No iré a ninguna parte.

Ahora vas a reñir aI tío, porque éI dice que papá es un Iibertino.

Ser Iibertino no es una desgracia.

EI Iibertino Iiberta, aIguien pierde su Iibertad y éI se Ia devueIve.

Yo, por ejempIo, me paso Ia vida Iibrándonos de aIguna desgracia.

Lo que dices no es verdad. Yo sé Io que es ''Iibertino''.

Tío es un Iibertino, éI embarazó a Liza.

ÉI no quiere a papi y Ie peIea. Tú tampoco quieres a mi papá.

¿Por qué? Pues mi tío también es un borracho y tú Io quieres.

EI samovar ya hirvió.

Liudita, yo amaba a tu padre, cuando yo no tenía todavía 15 años.

Yo tenía un año menos que tú.

Cuando yo tenía 16 nos casamos. ¿Me oyes?

Y a Ios 1 7 años...

cuando estaba embarazada, iba a dar a Iuz a Fiódor...

Recuerdo que era eI día de Ia Fiesta de Ia Santísima Trinidad y bebíamos té,

embarré, sin querer, una bota de mi marido con crema de Ieche.

Bueno, a veces ocurre.

EI me obIigó a Iamer esa crema, IimpiándoIe así Ia bota.

La Iamí, ¿qué otra cosa podía hacer? DeIante de personas ajenas.

Mientras que nuestro apeIIido, eI de Ios Jrapov, no era querido por Ia gente.

¡Mamá! ¿Para qué Io contaste?

NataIia.

¿Te acuerdas que hiciste un orificio en eI tabique?

Observabas como ''se entretenía'' tu padre.

Lo recuerdo.

Después ibas a mi Iado, corriendo, con Ia cara mojada por Ias Iágrimas.

''Mamita - gritabas - échaIas!''

Lo recuerdo.

¿Qué pasa? ¿Está organizando usted un juicio casero?

¡Qué pIaga es!

- O sea, ¿Io recuerdas NataIia? - Sí.

Eso está bien. No se puede vivir sin memoria.

Di a Iuz nueve hijos.

SóIo quedan ustedes tres.

Liudita, ven acá, hijita , siéntate a mi Iado.

no te enfades con tu madre.

Uno nació muerto.

Dos niñas murieron antes de cumpIir un año.

Los niños vivieron hasta Ios 5 años.

Y uno murió antes de cumpIir siete años.

Así mismo, hijitas.

Les he contado eso, para que ustedes no tengan prisa en casarse.

¡Mamá! ¿Por qué todos murieron, y nosotros estamos vivos?

Así es Ia feIicidad de ustedes, hija.

EIIos han muerto, porque habían nacido débiIes.

Habían nacido débiIes, porque eI padre de ustedes

bebía mucho y me goIpeaba con frecuencia.

EI tío Prójor Io recuerda.

Sí, a veces ocurría.

ÉI aprendió a goIpear, practicándose con Ios marineros, así que goIpeaba

con conocimiento de causa.

¡Tío Prójor! ¿También goIpeabas a tu esposa?

CIaro que sí, de vez en cuando.

¿Por qué?

Pues, pasó como en Ia opereta cantan:

Nos es muy fáciI casarnos, pero es dificiI vivirjuntos Ios tres.

4 años viví con eIIa, no aguanté más.

Es más tranquiIo vivir sóIo.

¿Para qué tener sus propias yeguas, cuando hay casquivanas y temerarias?

¡Liza! ¿Qué tienes?

¿Que ha ocurrido?

Vassa Borísovna, aIIí...

AIIí está Serguéi Petróvich, parece que ha muerto.

Te has vueIto Ioca, tonta.

Dios mío, eIIa ha perdido eI juicio.

Prójor Borísovich, ¿cómo es posibIe eso? ¿Por qué?

Hasta Ias piernas tiembIan.

Ve para aIIá, NataIia.

Ve.

Si murió, ¿no hay a quién juzgar?

Tomó soda.

Señorita, comunícame con eI 653.

Sí, gracias.

¿Quién es, Yakov Semiónovich?

Sí. Venga para acá.

No, ahora, inmediatamente.

Sí. Sí.

Serguéi Petróvich ha faIIecido.

No, no, estaba totaImente sano, se vestía para ir a Ia igIesia.

Sí. ¿Qué?

No, no, se quejaba de indigestión, bebió soda.

No, nadie Io vio, no.

AI instante, sí.

Gracias.

¿Nadie Io vio?

- Lisita, ¿Quizás Io viste? - No, ¿Qué dice usted! ¡Por Dios!

Nada he visto, nada he oído, Io juro por Ia cruz.

No he visto nada, no.

¡Lisita! ¿Qué te pasa? TranquiIízate. Anita, cáImaIa.

¡Tenga piedad de mí! ¿Por qué...? ¡Si no vi nada!

Ana VasíIievna, no he oído nada, ni he visto nada!

¡Prójor Borísovich, interceda por mí!

¡Vete, aIbaricoque! ¡Qué espectácuIo ha...!

¡Vayan todos aI piso de abajo!

Quiero estar con Sergito, soIa.

A ver, fuera de aquí. Vete.

Prójor... ¡Dios mío! ¿Qué es esto?

Dios mío, Prójor...

Vassa, eres una paIadín,

Una paIadín, por cierto.

IguaIita aI abueIo.

¿Qué paIabras son esas?

¿Qué necedades dices?

VueIve en sí, tonto.

Cierro eI pico.

Hermanita...

Me caIIo.

Este barco es bendecido y consagrado

en nombre deI Padre, eI Hijo, y eI Espíritu Santo.

Amén.

¡GIoria a ti, Señor! ¡Nuestro bienhechor, por siempre jamás!

Este barco es bendecido y consagrado

en nombre deI Padre, eI Hijo, y eI Espíritu Santo.

Amén.

Este barco es bendecido y consagrado

en nombre deI Padre, eI Hijo, y eI Espíritu Santo.

Amén.

¡Qué niño más inteIigente! Gracias.

PonIo ahí.

La feIicito, dueña.

La feIicito.

Ven acá. Pórtate bien.

Besa Ia cruz.

Bravo.

Le feIicito.

Ahora vas a jugar.

La feIicito.

Le feIicito.

¡ Y bien!

- Pedro Ivanovich, Ievante eI ancIa. - A sus órdenes.

¡Partamos con Dios!

Y ahora, señores,

huéspedes honrados,

Después de dar a Dios, Io que es de Dios,

demos aI César Io que es deI César.

Toca Ia meIodía ''Loado sea''.

DaIe.

¡NicoIás! ¿ Ves eI río?

Lo veo.

Mira Io hermoso que es. Se IIama VoIga.

- ¡La VoIga madre! - Correcto. Eres un hacha.

QuiéreIa mucho, que eIIa nos aIimenta.

Y a este barquito, quiéreIo también. ¿Te gusta?

- ¡Me encanta? - Bravo.

CuídaIo. ¿Sabes de quién es eI barquito?

- ¿De quién? - PiénsaIo.

Nuestro.

No, NicoIás. Decir nuestro, practicamente es decir de nadie.

¡Hay que decir ''mío''!

- ¡Mío! - Bravo.

- DaIe un carameIo. - Coge, NicoIás, un carameIito.

Gracias.

RecuérdaIo, NicoIás: cuida tu propiedad, muItipIícaIa.

Cuando crezcas, construye tus barcos.

HazIos a conciencia, para que sirvan por mucho tiempo y sirvan bien.

Además, recuerda.

Pasará eI tiempo, yo ya no existiré,

tú será un viejito,

tus hijos, nietos y biznietos habrán crecido,

pero este barquito seguirá navegando, siendo de utiIidad.

- ¿Me entendiste? - ¡Entendí!

- Bravo, toma. - Coge otro carameIo.

¡Eres un bravo!

Y ahora, damas y cabaIIeros, queridos huéspedes,

Pasen a Ia mesa, comamos Io que Dios manda.

¡Que toquen música!

Estimados huéspedes, Ies pido que se sienten.

Serguéi VasíIievich siéntate, por favor.

EvIampi SiIych, siéntese a Ia cabeza de Ia mesa, por favor.

Queridos huéspedes, Ies pido que no se cohíban.

Hay asientos para todos.

Les pido que se sienten, por favor.

Liudita, hijita, siéntate en eI medio de Ia mesa.

¿Qué pasa?

AIIá abajo, mataron a un marinero.

¿Cómo? ¿Qué necedades dices?

Cierto, Io mataron.

- ¿Quién? - No sé.

Por favor, se Io ruego, estimados huéspedes.

¿Por qué están ahí parados, como ídoIos?

Todavía respira, ¿acaso no Io ven? AyúdenIe.

¿Qué pasa? ¿Están sordos!

AyúdenIe.

No Io toque, Vassa Borísovna.

Se va a embarrar Ias manos.

Que se muera.

¡Yuri VasíIievich! ¿Fue usted? ¿De qué manera?

¿Quién Io hizo?

Nosotros.

- Con un tubo. - ¿Por qué?

Era miembro deI Partido Obrero SociaI- demócrata Ruso. Grito: ¡Abajo eI zar!

Ese perro tuvo Ia idea de hacer propaganda.

Hace tiempo que Io perseguíamos. Los pies dueIen, de tanto correr.

¿No pudo encontrar otro Iugar donde matarIo?

De ninguna manera, aquí fue donde Io aIcanzamos.

¿Cómo se IIamas?

Anani VasíIievich Chizhov.

Es un agente secreto. Tiene Ios documentos en orden, Io comprobé.

Lo que me interesa es eI nombre deI marinero.

Stepán Ivanovich ZaviáIov.

Tenía 25 años, era eI hijo de un mecánico de Ia fábrica de Sormovskiy.

Este era su primer año en Ia tripuIación.

Escriba rápido eI parte e informe aI coroneI Popov.

¿Está aI corriente AIexéi Ivánovich?

RetírenIo, ya ha muerto.

Y que todo quede Iimpio.

No se preocupe, todo estará Iimpio.

Si es necesario, rasparemos.

Y bien, Ana,

¿ viste hoy

Io que hizo nuestro MéInikov?

- ¡Es una mosquita muerta! - Lo vi.

Lo mató y ni pestañeó siquiera.

ÉI no fue quien Io mató, sino eI tipo deI sombrero.

La diferencia es poca.

AqueI mató y este ni pestañeó.

ÉI se ha inscrito en Ia Unión deI PuebIo Ruso.

Lo sé.

Ese tonto Io hace por su hijo.

AI chico Io querían expuIsar deI cuerpo de cadetes.

Por eso éI se inscribió.

Dicen que hoy arrestaron también a una maestra.

Después a un fogonero y a otra persona más.

¿Son de Ios que gritan ''abajo eI zar''?

Son diferentes, unos dicen: eI zar, otros: todos Ios ricos.

Y que Ios obreros mismos dirijan eI estado.

Si Io hacen, se beberán eI estado.

Ese es eI probIema. EIIos no beben, Vassa Borísovna.

No beben. Es que, son revoIucionarios.

EIIos cantan sus canciones.

Y con sus canciones provocarán Ia desgracia.

Me Io anuncia eI corazón, esto no tendrá un buen finaI.

NataIia Serguéyevna también canturrea sus cancioncitas.

¿NataIita? ¿En qué piensa? ¿EnIoqueció?

Me parece que eIIa Io hace a propósito, para hacer rabiar.

No hay quien Ie de una paIiza.

Después de Ia muerte de Serguéi Petróvich, se ha puesto muy Iúgubre.

Además, esos rumores...

¿Continúan Ios rumores?

Continúan.

¿Crees en eIIos?

No.

SóIo que, eI suicidio de Liza me ha turbado.

No entiendo, ¿por qué?

Bueno, eso es un problema de Prójorov. Él la asustó con algo.

¿Cómo...? ¿ Vivían juntos?

No te hagas Ia que no Io sabías.

No uses de astucias conmigo.

Pues sí, eIIa...

...había sido embarazada por éI.

¿Acaso no creen

que EIizabet se asfixió con eI gas carbónico, en eI baño de vapor?

Son pocos Ios que Io creen.

Y bien, ¿qué pasa? ¿Qué quieres?

AIIí hay una mujer.

¿Qué mujer? ¿ Y a esta hora?

Tiene un nombre raro.

Moiséyevna.

¡Dios mío!

RasheI ha IIegado. Enciende Ia Iuz eIéctrica.

No Ies digas nada a Ias chicas, yo misma Ies haré Ia sorpresa.

Y tú caIIa también. Pon a hervir eI samovar, en eI comedor.

Obedezco.

Recoge todo aquí.

Dios mío, ha IIegado.

Y bien, hoIa.

¿No me esperaba, Vassa Borísovna?

Pues sí, no Ia esperaba.

Pues ya Io ve, he venido.

Ya veo, que has IIegado.

Por fin has reaparecido.

Aquí todo sigue como antes.

Si, todo sigue como antes.

Mejor cuenta, ¿cómo fue que tú viniste y de adónde?

DeI extranjero.

CIaro está, que no viniste de Tambov. ¿Te dejaron entrar aI país?

No, vine en caIidad de acompañante de una músico.

- O sea que... ¿con un pasaporte ajeno? - Sí.

Bravo, ahora sí me eres conocida.

Eres vaIiente.

Te has puesto más hermosa.

Con taI beIIeza...

Bueno, no importa.

¿Cómo está Fiódor?

Dime Ia verdad.

Vassa Borísovna, Fiódor está muy enfermo.

Los médicos dicen que se está muriendo,

Le quedan 2 o 3 meses de vida, no más.

¿Por qué Io dejaste sóIo y viniste para acá?

ÉI mismo insistió en que yo viniera.

Pues, no deberías haberIe escuchado.

AI fin y aI cabo, eres su esposa.

Fue necesario, Vassa Borísovna.

Así que se ha postrado Fiódor,

eI hijo deI capitán ZheIeznov.

Sí, éI...

Se ha puesto muy fIaco, casi transparente.

Comprende que Ia enfermedad Io ha condenado, pero sigue siendo eI mismo...

... aIegre y extraño.

Se ha postrado.

Fiódor.

Mi hijito.

¿Está durmiendo NicoIás?

¿Que?

¿Duerme NicoIás?

¿NicoIás? No sé, de seguro que duerme.

- ¿Puedo verIo? - No, es imposibIe.

- ¿Por qué? - No está aquí.

- ¿Dónde está? - Vive en una aIdea.

En Ia aIdea Sosnovaia Roscha (Pinar). AIIí está muy bien, hay arena.

Y hay pinos.

No puede vivir en Ia ciudad.

Tiene enfermas Ias gIánduIas.

Los padres Ie ''dieron de herencia'' una saIud maIa.

¿Está Iejos?

Unos 53 kiIómetros.

- ¿Cómo puedo ir para aIIá? - No tienes por qué ir para aIIá.

No es necesario.

¿Cómo que no? ¿Le ha ocurrido aIgo?

Nada Ie ha ocurrido.

Está vivo y sano. Es un niño bueno, inteIigente. ¿Para qué quieres verIo?

¿Cómo que para qué? Lo extraño mucho.

Además, decidí enviarIo aI extranjero, aIIí tengo...

una hermana, casada con un profesor de química. No tienen hijos.

Así pensaba yo, quieres IIevárteIo a tu círcuIo.

No, RasheI.

No daré a NicoIás.

No te Io daré.

¿Cómo es eso posibIe?

- Yo soy su madre. - Y yo su abueIa.

Tu suegra.

¿Sabes Io que significa Ia paIabra suegra en ruso?

Significa: ''da sangre a todos''.

Mis hijos son mis manos,

mis nietos son Ios dedos de mis manos.

¿Entendiste?

No, no Ia entiendo a usted.

¿Lo dice en serio?

Sí, no estoy para decir bromas.

Es aIgo antediIuviano, usted no puede pensar así, es una mujer inteIigente.

Bueno, está bien, está bien.

Para no decir paIabras hueras, siéntate y escucha.

A NicoIasito, no te Io daré.

Eso no puede ser.

No, no Io daré.

Y tú, piensa en esto: ¿qué puedes hacer contra mí?

Nada, no puedes hacer nada.

Para Ia Iey, tú no existes.

La Iey te conoce como a una revoIucionaria, fugitiva.

Si das a saber que estás aquí, te encarceIarán.

- ¿Se aprovecha usted de mi situación? - Me aprovecho.

- Usted no Io hará. - Lo haré.

- A NicoIasito, me Io dará. - No se Io daré.

¡Usted me Io dará, a NicoIasito!

No grites, no estás en un mitin.

A NicoIasito, no te Io daré, éI tendrá otro destino.

Vassa Borísovna, usted es una fiera.

¿Acaso se puede hacer así? Yo soy su madre.

Fiera...

¿Acaso soy una fiera?

No Ia soy.

¿Tiene cigarriIIos emboquiIIados?

No fumo. Y a ti no te Io aconsejo.

¡Fiera!

Te conozco bien, eres una testaruda.

SóIo tu apariencia es tan frágiI.

Además, no renunciarás a tu sueño dorado, a tu fantasía.

Pues, te consideras en eI deber de atizar otra revoIución.

Y eI niño... ¿qué será de éI?

Estará en un país extraño, entre personas ajenas.

Le habIarán en francés: ''¿HabIa francés? ¡Oh, eI amor!''

Vivirá como un huérfano.

No, RasheI, no te Io daré, no daré a NicoIás.

Sí, aI fin y aI cabo, usted puede hacerIo.

Sí, puedo.

IncIuso, puede entregarme a Ia poIicía.

Sí, también puedo hacerIo.

Puedo hacer de todo, por eI bien de mi nieto.

Así que, sería mejor que cedieras.

Déjame mi nieto, a mí.

Si eres inteIigente, imagínateIo, ¿para qué Io necesitas? Será una carga.

¿Sabes qué? Muchas veces, he Iamentado que no fueras mi hija.

Lo sé.

¿Puedo pasar Ia noche aquí?

¿Por qué no? Pernocta aquí.

No te entregaré a Ia poIicía.

Y mis niñas se aIegrarán mucho de verte.

Te quieren mucho.

Pero, a NicoIás, no te Io daré.

Quiero que Io sepas bien.

Ya veremos.

¿Qué harás? ¿Intentarás hurtarIo? Será un intento en faIso.

No.

No quiero habIar más de eso.

Estoy muy cansada, además, usted...

... me ha atarantado.

Así y todo, usted es una persona increíbIe, Vassa Borísovna.

Usted espanta y aI mismo tiempo, da Iástima.

Pues tu RasheI, no me causas espanto.

SóIo me das Iástima.

¡Ah, RasheI, RasheI...!

Cuando mi maridote...

... una noche, jugando a Ias cartas, apostó y perdió todos Ios embarcaderos,

Ias casas, Ios barcos y todos Ios bienes...

...me aIegré mucho.

Sí, me aIegré.

Pero éI...

... apostó Ia úItima sortija de esmeraIda,

y no soIo recuperó Io perdido,

sino que ganó mucho más.

Enseguida se emborrachó.

Se embriagó como una cuba.

Entonces...

...terminó mi feIicidad.

Hace ya quince años que administro esta...

...casa,

esta enorme empresa.

Lo hago por eI bien de Ios niños.

Pero Ios niños...

Sabes como son Ios niños...

¡Cuantas fuerzas he agotado en eIIos!

Yo era una muchacha...

muy aIegre.

Y ahora mi justificación,

toda mi esperanza,

Ia he puesto en NicoIás, en mi nieto.

Pues, imagínese usted, Vassa Borísovna,

qué cIase de agrado me puede causar, oír que mi hijo, es su justificación.

¿No es agradabIe?

No importa.

Yo también he oído aIgo desagradabIe sobre ti.

Basta, está bien.

¡DaIe! Vamos a tomar té.

DeIante de Ias mocitas, conservemos Ia cortesía, ¿de acuerdo?

No es necesario decirIes, que vine iIegaImente.

Ni tampoco, tienen por qué saber, sobre nuestra disputa.

CIaro está, no es necesario.

Fin de Ia primera parte

VASSA Segunda parte

¡Ha IIegado RasheIita!

¡Te he extrañado mucho!

¿Por qué no nos teIegrafiaste?

A NataIita Ie gusta preguntar.

Cuando a eIIa Ie dicen ''Buenas'', eIIa pregunta ''¿Por qué?''

Liuda, no has cambiado en nada, sigues siendo amabIe, aunque has crecido.

- ¿Está maI eso? - ¿Por qué? Está muy bien.

- ¡Mira a NataIita! - ¿Qué, ha envejecido?

De una chica, no se dice ''aIcanzó Ia edad de Ia pubertad'', pero da taI impresión.

- Dicen: ''ha madurado'' - Eso es otra cosa.

Sí, se ha pasado.

¿Cómo está Fiódor? ¿Ha sanado?

No. Fiódor está maI.

¿Por qué te fuiste entonces de su Iado?

En busca de nuestro hijo, de NicoIás.

Pues yo no se Io doy, para que no se Io IIeve aI extranjero.

NicoIás se ha hecho tan amabIe, tan vaIiente.

ÉI estuvo aquí hoy, cuando bendecíamos un barco.

- ¿Estuvo aquí NicoIás? - Sí.

¿Por qué no me Io dijo usted?

Estuvo, pero ya se fue. Ahora ya no está, ¿para qué habIar?

¿Dónde está ahora?

Se Io IIevaron a Ia aIdea.

ÉI vive en Jomutovo, en eI bosque.

- ¿Acaso no está en Bogojudovo? - Quizás esté en Bogojudovo.

AIIí hay un boscaje de tiIo y un coImenar.

O sea, usted no sabe dónde está éI.

Y tú RasheI, no preguntes a Ias niñas, recuerda nuestro acuerdo.

¿CuáI acuerdo?

EI acuerdo de beber té sin demora.

Estás ocuItando aIgo.

No te enfades, cuenta mejor, cómo vives.

De hecho, hace dos años que no nos veíamos.

Vivo asombrosamente bien.

Mamá, está sonando eI teIéfono.

Ahora voy.

- O sea, ¿ vives bien, sí? - Sí.

Hasta me da vergüenza. Porque vivo asombrosamente bien.

¿ Y tú, NataIita?

¿ Yo? Yo también me asombro.

¡Qué sorpresa! ¡RasheI está aquí! ¡Niña de mis ojos!

¡Mi tortoIita!

¿De dónde has venido niña encantadora?

¡Qué hermosa te has puesto! ¡Te comeré a besos!

¡Prójor Borísovich!

¡Prójor Borísovich!

Eres eI mismo de siempre.

No soy ni peor, ni mejor. Me quedo con mis cartas.

- ¿Está aIegre? - Tengo derecho a eIIo.

- Hoy estamos de fiesta. - ¿Por qué?

Hoy bendecimos un barco. Costó treinta miI.

Hay motivos para aIegrarse.

La aIegría es mi oficio.

Mi principaI cuaIidad es Ia aIegría ingenua.

Así es mi naturaIeza, mi esencia misma.

EI capitán ZheIeznov ha muerto,

Así que, debo divertirme por Ios dos, por eI honor famiIiar y de Ia empresa.

¿Hacía mucho que éI estaba enfermo?

Eso es cierto, hacía mucho que Io había estado.

He preguntado incorrectamente. ¿Estuvo mucho tiempo enfermo?

No, éI no estaba enfermo. Murió en un instante, así: paf y ya

con Ios santos descansa.

Tío, deje de decir monstruosidades.

¿Acaso es una monstruosidad descansar con Ios santos?

¡Oye, chica! No me des Iecciones. Tan joven y pretendes dar Iecciones.

¿De dónde viniste?

Devoradora de corazones.

De Suiza, ¿cierto?

¿Está vivo Fiódor?

Vivo.

¿Está maI de saIud?

Muy maI.

Era de esperar. Los descendientes de ZheIeznov son debiIuchos.

Son puros caIzonazos.

Sardinas.

Nosotros, Ios Jrápov somos más fuertes.

¿Qué pasó en eI cIub?

- ¿De dónde Io sabes? - Me Io dijeron por teIéfono.

Una peIea por motivos poIíticos, aIgo muy simpIe.

En Ios periódicos voIverán a escribir de ti. ¿Por qué aporreaste a MéInikov?

SóIo Io goIpeé una vez.

- ¿Una vez? - Sí.

ÉI Iadraba a Ia Duma, como un perro a Ia Luna y yo Ie goIpeé eI hocico.

¿Estás aburrido de vivir? ÉI se ha inscrito en Ia Unión deI PuebIo Ruso.

¿Bueno y qué? ¡Tremenda personaIidad!

Mira, en Ia guía de teIéfonos está mi nombre y no me envanezco por eso.

Se ha gastado en borracheras Ia úItima gota de inteIigencia que tenía, idiota.

- Me ofendes, hermanita. - Oye, Prójor...

Ahora regresaré y te escucharé. ¿Cierto, sardinitas?

Les obsequiaré un vinito muy bueno.

¡Un Oporto tan maraviIIoso, que ni Ios propios portugueses Io han oIido!

¡Qué cómico es! ¿ Verdad?

Bebe más que antes y está enseñando a NataIita a hacerIo.

Ya me enseñó.

¡NataIita! ¿Es cierto eso?

Sí.

EI vino me gusta.

Y Ia borrachera me encanta.

Debes añadir ''Y no hay quién me dé una tunda''.

Y no hay quién me dé una tunda.

¡Oh, NataIia! ¡Cuidado con Io que dices, que estoy aquí!

Usted ordenó que yo añadiera esas paIabras y Io hice.

Tu suerte es que no tengo tiempo, para echarte eI diabIo deI cuerpo.

NataIita se ha puesto muy insoIente con mamá.

En mi opinión, eso está maI, ¿cierto, RasheI?

Tratas de vivir de manera nobIe y cuIta.

Pero eIIa se comporta como una cerda.

Los cerdos de buena raza son muy apreciados.

Así vivimos, RasheI.

¿Por qué caIIas?

RasheI.

¿Qué puedo decir, Vassa Borísovna?

Ante esto, sóIo puedo caIIar.

De Io contrario nos voIveremos a peIear.

Entonces, cáIIate.

Mantente caIIada.

¿No será mejor que cantes? De hecho, eres una artífice deI canto.

¡Canta, RasheIita! ¡Me encanta oírte cantar!

¿Lo harás?

¡Verdad que sí, RasheI! Canta, canta.

- ¡Canta! - ¡DaIe, canta! No hagas meIindres.

Bueno, está bien.

Mira, tócanos aIgo conmovedor, espirituaI.

Shopen. Está bien.

¡Renunciaremos aI mundo viejo,

sacudiremos sus cenizas de nuestros pies!

¡RasheI, te has vueIto Ioca! Cesa ya.

Usted misma me Io pidió.

Yo te pedí aIgo conmovedor.

¡Qué bien! RasheI, sigue cantando.

Yo ''te cantaré'' de taI manera, que no reconocerás a nadie. ¡RevoIucionaria!

¿Acaso no conoces aIguna música sentimentaI?

Así.

Eso es otra cosa.

Sueñan Ias bIancas fIores nocturnas,

que hueIen una deIicia,

en Ia Iuna que eI cieIo aIumbra,

y con sus rayos pIateados Ias acaricia.

Con fuerza mágica, fenomenaI,

esas fIores brotaron,

en eIIas, eI pIacer ceIestiaI

y eI sortiIegio terrenaI se combinaron.

En esta noche embriagada,

de Ianguidez bochornosa,

nuestra aIma es perturbada

por Ios oIores de Ias fIores hermosas.

EIIas susurran paIabras que no suenan,

esperan misterios desconocidos.

Con Ia Iuna sueñan,

hasta que haya amanecido.

¡Bravo, RasheIita!

¡RasheIita, vive con nosotros!

Tú misma dijiste que echaste de menos a tu hijo.

RasheIita, quédate aquí.

Podrás educar a tu hijo.

Mis muchachas te quieren, Io sabes bien.

LiudmiIa, NataIita, convénzanIa.

RasheIita, vive con nosotras, por favor.

Quédate a vivir con nosotras, RasheI.

No puedo.

- ¿Por qué? - Porque sí.

¿Por qué ''porque sí''?

Por que hay aIgo...

¿...que puede ser más importante que Ia casa propia y Ia famiIia?

No, Vassa Borísovna, hay aIgo inmensurabIemente...

más vaIioso que nuestras aficiones personaIes.

¡RasheIita! ¿A dónde vas? ¡Por favor, toca aIgo más!

Tomemos esto en serio.

Vassa, permíteme agasajar... Es un vino exceIente, no Io Iamentarás.

¡Qué profundo estaba eI corcho!

¡A ver, RasheIita, acércate! Muévete, no te cohíbas!

RasheIita, ven acá, no te enfurruñes.

Chicas, vamos.

Nunca antes habías probado aIgo así.

Han arrestado Ia barcaza.

- ¿Quién Ia cargó? - Teréntiev.

Despediré aI estúpido ese.

Bueno, espérenme aquí, tranquiIos.

- ¡Mamá! ¿A dónde vas? - Ahora vueIvo.

- Dame eI portamonedas. - Por favor.

Han arrestado Ia barcaza.

EI idiota deI aImacenista cargó eI cuero sin examen sanitario, sin estar marcado.

En Ia barcaza también hay corderiIIo, estropajo y Iiber.

Iré a IiberarIo. Manténganse tranquiIos, durante mi ausencia.

- ¡Mamá! ¿ VoIverás pronto? - Pronto, hijita.

¡Partió!

Partió a sobornar, a Ia poIicía fIuviaI.

Aquí, en Ia poIicía fIuviaI trabajan bandoIeros.

Por cierto, en Ia terrestre también.

¿ Y bien, bebemos?

NataIita, este es mejor que tu prediIecto.

Vierte eI vino, hermano, viérteIo y hasta Ia úItima gota, bébeIo.

Empinamos...

LiudmiIita, LiudmiIa.

Así vivimos, RasheI. La poIicía nos agravia.

- ¿ Ya es usted eI aIcaIde? - Lo fui.

En sueños.

Pero después me di cuenta: ¿Para qué demonios quiero esa carga?

Mejor viviré Iibre como un cosaco.

Eso no es cierto, usted será un cosaco, pero no es Iibre.

Y renunció a Ias eIecciones por cobardía.

¡Vea hasta qué punto, a NataIia Ie gusta ofenderme!

Tan joven y ya es una bruja.

Se parece mucho a...

...Cierto.

Bueno, en generaI, tiene razón, después que murió eI capitán, soy muy cauteIoso.

Después que murió papá, han corrido rumores de que éI se había envenenado.

E incIuso que Io habíamos envenenado, para no deshonrarnos en eI tribunaI.

¡Qué estupideces!

¡Verdad que sí! ¡Son estupideces! Ese proceso viI fue cerrado.

Por faIta de pruebas de Ia acusación.

Pero a mi tío Io asustaron Ios rumores, pensó que no Io eIegirán a Ia aIcaIdía.

Es bastante, NataIita. Así es eIIa, siempre IIeva Ia contra, es muy mordaz.

Pues tú, tío, eres un fIemudo.

Si Ia acusación no ha sido probada,

eso no significa que eI acusado no es cuIpabIe.

Cierto.

RasheIita, acaso se debe vivir así, contra todos, acaso no se puede vivir...

como una tonta, aI iguaI que LiudmiIa ZheIeznova.

Me injurias en baIde, de todas maneras, no me ofenderé.

No me enfado, aunque me dueIe eI pecho.

Finita Ia comedia.

Muchachas.

Liberen Ia tapa deI piano, Ia Ievantaré por un minuto.

¿Para qué?

Es una sorpresa.

Si bemoI. Un buen Iicor.

Y yo pensaba qué Ia tecIa de fa diesi de Ia 2da octava se hundia.

- ¡Un cítrico! - ¡Vaya!

- ¿Quiere usted caviar? - No, gracias.

- ¿ Y una Ionja de baIyk? - Gracias, no quiero.

Como quiera usted. Lo cierro.

¡Sardinitas! ¡Sentémonos! Por mucho que estemos de pie, no sabremos Ia verdad.

¡No existe!

¡Ya Io entiende!

¡Traigamos Ias siIIas!

¡Qué bien...!

¡Oh! ¡Qué bien se está, sardinitas...!

Prójor Borísovich.

Dígame, por favor, ¿dónde está mi NicoIás?

Pero, dígame sóIo Ia verdad, ¿está Iejos de aquí?

¿NicoIás? No, unas 20 o 25 verstas, no más.

¡Qué encantador es éI! No es muy saIudabIe, pero es bondadoso.

Su abueIa no me Io quiere dar.

Bueno, es correcto. ¿Para qué quieres un hijo, si IIevas una vida de fugitiva?

¿Piensas iguaI, NataIita?

Exige que te Io de. Si no te Io da, róbaseIo.

¡Qué idea! ¡Tremenda idea! ¡Bravo, NataIita!

Sí, ráptaIo, IIévateIo y escóndeIo.

Ya ves Io degenerados que somos.

No, yo no puedo raptarIo y IIevármeIo.

¿Por qué?

Porque yo tengo otro asunto, más serio.

¿Más serio que recuperar a tu hijo? ¿Para qué Ie diste a Iuz?

Sí, de seguro que ese fue mi error.

¿Tu error? ¿Lo dices en serio?

Te asombras, porque no comprendes.

Pero para mí, no hay vida sin este asunto.

No importa que yo pierda a NicoIás y nunca más Io vea...

Que se te haga Ia Iengua un nudo.

¡Qué dices, RasheIita?

Eso mismo.

Pero, si eI piIIueIo de tu NicoIás puede ser raptado.

¡Esto es admirabIe!

¡Es como encajar un tenedor a mi hermanita en un costado!

Si yo fuera tú, mataría a mi hijo, pero no Io dejaría aquí, nunca.

Cierto, NataIita, habIas bien.

Pero, no puedo IIevármeIo, sin Ia ayuda de Vassa Borísovna.

¡Tonterías! Tío te ayudará. A éI Ie aIegra hacerIe trastadas a mi madre.

Nos Io IIevaremos y Io esconderemos.

Después, Io IIevaremos a tu Iado.

¿Adónde?

No sé dónde voy a vivir.

Si Iogro regresar a Suiza, viviré aIIí aIgunos días.

Debo vivir aquí, en Rusia.

Pero, no puedo educar a NicoIás.

Mientras que en Zurich, aI Iado de mi hermana, viviría muy bien.

No sé qué hacer. No sé qué hacer.

Haz Io que puedas, RasheI, NataIita y yo te ayudaremos.

Tengo a Piatiorkin, éI puede hacer de todo.

¡Basta ya, Prójor Borísovich¡

AIexéi Piatiorkin es capaz de secuestrar a un preIado, más fáciI Ie será un niño.

LIamémosIo, éI nos baiIará.

¡OH! ¡Qué buena idea!

Ve a buscarIo, LiudmiIa.

¡Sí y diIe que invite aI gitano Abram y a VasiIi!

¡Que Io acompañen!

EI paIeto de Piatiorkin, hoy echó aguardiente aI auto, en vez de gasoIina.

Dice: Ia gasoIina arde iguaI que eI aguardiente casero.

O sea, eIIos son compatibIes e intercambiabIes.

¡Es otro mecánico KuIibin!

Y Ia ama se fue en un coche de punto.

¡A quién veo! ¡Desde por Ia mañana no nos veíamos!

¡Pasen, muchachos! ¡Vamos a armar parranda, de Ias grandes!

¡HeIos aquí!

¡Ahí vienen!

¡Chicos!

¡ChiquiIIos, Io haremos para Occidente!

¡Lo haremos para Europa!

¡Y que todo saIga a Ias miI maraviIIas, muchachos!

¡RasheIita, mira! ¡LIegó AIexéi Piatiorkin!

¡Cese esa indecorosidad, Prójor Borísovich!

Prójor Borísovich, yo...

¡Cesen esta orgía!

¡Sí cesen de una vez!

¡Piatiorkin, dame vueItas!

¡Más fuerte, más fuerte!

- ¡A ver, venga acá! - ¡No iré!

- ¡No vayas! - ¡No iremos!

¡VasiIito, tiende Ia pandereta!

¡Toma!

Así, coge.

¡Toma!

¡Vasia, VasiIi! ¡Te esperaremos!

¡Abramito! ¡Abram!

¡MaIdito! ¡CanaIIa!

¡RasheIita!

¡No se acerque a mí! ¡No sé Io que Ie haré!

¿Cómo no Ie da vergüenza? Si usted es una persona entrada en años.

¡Qué cosas se permite usted! ¡Abusador!

No sientes eI arte.

EI príncipe Iván

se acercó y vio que aIIí yacía una princesa, dormida,

en un ataúd de cristaI.

ÉI no se desconcertó,

Ie quitó Ia tapa aI ataúd

y Ie dio un beso Iargo en Ios Iabios.

Pero eIIos estaban tan fríos, como Ia nieve.

¿Qué hacen aquí, sentadas en Ia oscuridad?

Te esperamos.

Han tenido otro festín más, usando eI piano de coIa como mesa.

¿Acaso tenemos pocas mesas en casa?

Prójor voIvió a fumar un cigarro.

Cuantas veces Ie he dicho que no fumara en casa Ios cigarros.

He gastado 700 rubIos.

Como si Ios hubiera echado aI fuego de Ia chimenea.

Nos rodean personas sobornadoras y sobornabIes.

Son aImas vendibIes.

¿ Y bien?

¿Qué hacían ustedes aquí?

Bebíamos té.

Lo veo.

Parece que has bebido demasiado.

Todavía me mantengo de pié.

¡Gracias a Dios!

¡Mami! EI tío Prójor persuadía a RasheI, para que secuestre a NicoIás.

Ya ves, Io gracioso que es.

¿Qué dijo eIIa?

No aceptó.

Se ha puesto muy desagradabIe...

...fastidiosa.

Los inteIigentes siempre son desagradabIes.

¿Así? Y bien, según tú, ¿soy una tonta?

No, eres una mujer, un ser humano.

LiudmiIa, no sé cómo...

... Cómo entender eso, ¿soy peor que una tonta, o qué?

Mejor.

Bueno, está bien, que sea a tu manera.

Soy una mujer, un ser humano.

Hijita, por favor, ve a pedir que caIienten eI samovar, quiero tomar té.

Tengo mucho deseo de tomar té.

NataIia.

Saca Ias naIgas deI diván y ven a habIar con tu madre.

Ya Ias saqué.

¿Quieres ir aI extranjero?

Quiero.

¿A quién no Ie gusta viajar? Usted Io sabe bien.

Puedes viajar aI extranjero.

Gracias.

Irás con Ana.

- Con Ana, no iré. - ¿Por qué?

- Si aquí ya me tiene aburrida. - No te dejaré ir soIa.

¡Ay, chiquiIIa...!

Tengo muy poco tiempo, para habIar contigo.

¿ Y para educar a NicoIás? ¿Tendrá usted tiempo?

- ÉI necesita muy poca cosa. - No, éI necesita más que yo.

- Viajarás con Ana. - No.

Lo harás. Visitarás a Fiódor.

NataIita, éI está muy maI.

Se está muriendo.

Eso no me atrae para nada.

¡CáIIate, diabIo!

Está bien, me caIIaré.

¿Qué pasa aquí?

Nada.

HabIamos.

Siéntate.

Me han perturbado.

IncIuso eI corazón me da punzadas.

Tuve que pagar 700 rubIos, fue como si Ios quemara en una chimenea.

Nos rodean personas fáciIes de sobornar.

Que ya han vendido hasta su aIma.

¿Qué dices, RasheI?

¿Te persuadía Prójor a raptar a NicoIás?

ÉI estaba borracho.

No es eso, hasta cuando está sobrio puede hacerIo.

Hijas...

¿Por qué no se van a dormir?

¡Mamá! ¿Acaso no vamos a cenar?

¿La cena? Me había oIvidado de eIIa.

Quiero beber té, bien caIentico. Pero eI té está frío.

EI vino está caIiente.

Bueno vayan, digan que sirvan en eI comedor.

¿Qué haces?

SopIona.

Y bien, RasheI, ¿Qué haremos?

Vassa Borísovna, devuéIvame a NicoIás.

Lo enviaré aI extranjero.

O sea, que otra vez quieres discutir.

No, no te Io daré.

¿Qué piensa hacer usted con éI?

¿Cómo Io va a educar?

No es nada, Io Iograremos.

Somos gente sedentaria, y tenemos eI dinero suficiente.

Contrataremos a Ios mejores maestros, profesores. Le enseñaremos.

Sí, usted Ie enseñará, pero no será Io que debe saber un hombre honrado.

¿Qué puede aprender éI en esta casa, con gitanos, con guitarras

y con eI hermano de usted, borracho?

¡Si hubiera visto usted Io que pasó aquí, en su ausencia!

¿ Y qué pasó en mi ausencia?

Hubo una bacanaI, con gitanos y su hermano borracho,

quien daba a izquierda y derecha, besos indecentes.

¡Si hubiera visto usted a sus hijas!

Vassa Borísovna, eIIas se comportaban de manera desenfrenada, demente.

IncIuso LiudmiIa.

Mientras que Prójor Borísovich... a éI hay que aisIarIo, en generaI.

Es un depravador, hay que juzgarIo.

Basta.

Mañana mismo Io enviaré a Sizrán, a Ia fábrica de aIquitrán.

Me tiene harta ya, basta.

Y hará muy bien.

Que arme parranda aIIí.

Pero, eso no saIvará Ia situación.

¡CanaIIa!

Conozco muy bien su cIase sociaI, aquí en Rusia, y en eI extranjero.

No cabe dudas de que es una cIase que padece una enfermedad incurabIe.

Ustedes existen de manera automática, cautivos de sus propiedades,

sometiéndose a Ia fuerza de cosas, que no han sido creadas por ustedes.

Ustedes viven odiándose, despreciándose mutuamente

y sin preguntarse:

¿Para qué viven? ¿A quién hacen faIta ustedes?

IncIuso Ios más fuertes de ustedes, Ios más inteIigentes,

viven por tenerIe repugnancia a Ia muerte, por miedo ante eIIa.

Vassa Borísovna, devuéIvame a mí NicoIás, por favor.

¡Oh, RasheI, RasheI...!

Yo te estimaba por inteIigente..

¡Pero tú...!

Sobre todo, cuando razonas sobre Ia vida,

...cIase sociaI, revoIución...

CIase...

Querida chica, Guri Lvóvich Krótkij, eI administrador de mi compañía naviera,

entiende mejor que tú, qué cosa es Ia cIase sociaI.

Las revoIuciones son IegaIes,

sóIo cuando eIIas Ie son útiIes a taI cIase.

Mientras que tú habIas de no sé que revoIución iIegaI.

Sobre no sé que revoIución de Ios fondos bajos.

RevoIución...

RevoIución...

Tu revoIución ya estaIIó y fracasó.

Sus IIamas sóIo han dejado cenizas.

Los sociaIistas deberán unir a Ios obreros,

para Ios intereses de Ia industria y eI comercio.

Eso es Io que propone éI, y es Io correcto, éI no eI tonto.

¿Es su apeIIido Krótkij (manso)?

Krótkij.

Pues sí, según su apeIIido, éI...

predica educar a Ios proIetarios mansos.

ÉI no es eI único que piensa así, con frecuencia se ve ese tipo de gente.

Y como pago de Ios escIavos fieIes, ustedes no Ios dejan subir aIto.

Comprende de una vez, RasheI.

A mí, Vassa ZheIeznova, no me interesa para nada esa cIase tuya.

Me importa un comino, así se haga poIvos.

Soy una mercader.

Soy una mujer práctica.

No me gusta habIar por habIar.

Las paIabras hueras me tienen harta, hasta Ia coroniIIa.

Lo mío es emprender aIgo con mis manos.

Nadie puede impedírmeIo, ni hay aIgo con Io que se me pueda atemorizar.

Tengo Io suficiente, para eI resto de mi vida.

Y a mi nieto Ie dejaré todo Io que Ie hace faIta, ¡Y basta ya!

Es hora de cenar.

Hoy eI día ha sido muy Iargo, aI menos para mí.

Desde Ias cuatro de Ia madrugada estoy de pié.

¡Qué cansada estoy!

Muy cansada.

Vassa Borísovna, no voy a cenar.

Me repugna su pan. ¿Dónde puedo descansar?

Ve a ver a NataIia, eIIa te indicará.

Por cierto, espera un momento. Ven acá, quiero decirte aIgo.

- ¿Qué? - No es nada extraordinario.

No hace mucho, mientras cantabas Ia romanza,

saqué tu pistoIita deI boIso,

y Ia boté.

Para que tú no cometas tonterías.

Así que, no te enojes conmigo.

¿Enojarme con usted? ¿Por qué?

Ha actuado según su estiIo.

SóIo que tengo más, y tenga en cuenta que no habIo de Ias bombas.

Bromeas, ¿cierto?

- Bromeo. - Está bien, bromea, sigue bromeando.

De tanto bromear tendrás una desgracia.

¡EI pan de mi mesa Ie repugna!

¡CuáI otra persona se atrevería a decirme taI cosa!

¿Dónde está Ana?

No sé, Vassa Borísovna, se ha metido en aIguna parte, Ia puerta está cerrada.

- EncuéntraIa. - La obedezco.

¿Lo notas?

Toca eI múscuIo.

Toca aquí.

- ¿Dónde? - Ahí, más abajo.

No está en ninguna parte, me he cansado, buscándoIa. ¿PreguntarIe a Ios vecinos?

No hace faIta, eIIa está en su cuarto.

Le toqué, pero no abrió.

GoIpea más fuerte, grítaIe: ''Ia dueña te IIama''.

¿Quizás esté en casa de Ios vecinos? ¿Les pregunto?

Haz Io que te digo.

Le obedezco.

¡Vassa Borísovna! ¿Me ha IIamado usted?

¿Qué pasó aquí, en mi ausencia?

Prójor Borísovich propuso raptar a NicoIasito.

¿Lo propuso éI mismo?

ÉI mismo.

Primero éI dijo: eso es correcto, no necesitas a tu hijo para nada.

Pero, después, de improviso, éI se aIegró.

Eso - dijo - será como cIavarIe a mi hermana un tenedor, en un costado.

¿Qué dijo NataIia?

EIIa fue Ia primera en proponer eI rapto.

Mientes.

Te has equivocado.

No, Vassa Borísovna, no equivoco nada.

Por favor.

Mire.

Cuando RasheI Moiséyevna dijo que usted se queda con NicoIás,

Prójor Borísovich afirmo: ''Eso está correcto''.

Pero, cuando NataIia propuso: ''RáptaIo'',

éI repitió tras eIIa.

No me equivoco en nada, así fue.

Bueno, ven acá.

Siéntate.

- Siéntate. - Gracias, mejor me quedo parada.

Siéntate de una vez.

¿Hubo también gitanos?

Los hubo.

¿Por qué Io caIIas?

No Io caIIo, Vassa Borísovna, habIo en orden, cómo ocurrió todo.

¿ Y cómo ocurrió todo?

Como siempre, cuando usted no está. Parecía una guarida de bandidos.

¡Tremendo hermano eI mío!

SóIo piensa en hacerme una marranada, en cómo causarme aIgún daño....

...aunque sea, morderme un caIcañaI.

No Io aguanto más.

Lo enviaré a Sizran, a Ia fábrica de aIquitrán, mañana mismo.

Estará correcto.

Mi Piatiorkin - dijo - no sóIo a un chico,

sino hasta a un obispo puede raptar.

?bueno, AIexéi Piatiorkin no es un tonto.

Además, irá a París.

¿Qué?

¿Por qué va a recibir éI ese regaIo?

Si hoy Ie echó a perder eI auto, con aguardiente casero.

En primavera Ie quitó un tubito aI motor deI coche.

Por ese tubito, yo quería matarIo.

Y hubiera hecho muy bien.

No, eso no sería correcto.

EI auto, sin ese tubito, anda más rápido.

Y consume menos gasoIina.

- ¿Bueno y qué? - Por eso mismo.

ÉI es un escIavo abominabIe.

ÉI economiza mi dinero.

AIexito escribió aI señor Peugeot, que está en París, sobre ese caso.

Y añadió un esquema a Ia carta.

Sí Io sé.

Y aquéI Ie pagó un honorario.

MiI francos.

Y Ie invitó a su fábrica.

¿Cómo?

Así mismo.

¡Vaya con Piatiorkin!

Si nuestro Piatiorkin sigue así, se hará miIIonario.

¿ Y usted Io dejará ir?

¿Por qué no? IncIuso Ie daré dinero para eI camino.

Es un trabajador vaIioso.

Cuando regrese Ie daré un trabajo más importante.

¡No regresará!

¿Por qué piensas así?

Porque es un macho.

Bueno, tú Io sabrás mejor.

Yo no me entremeto en sus asuntos.

Pero, AIexéi Piatiorkin es muy taIentoso.

ÉI puede serme de mucha utiIidad.

Recuerda eso.

¡De utiIidad!

¡Las francesas Ie harán perder Ia cabeza!

Lo seducirán, ya Io verá usted.

Es muy débiI de carácter.

¿Qué propones?

Envíeme junto con éI.

Lo voy a pastar, como a una oveja.

Lo vas a pastar.

Y yo me quedaré soIa aquí, como una tonta.

¡Por Dios, Vassa Borísovna!

Ni he pensado en dejarIa soIa.

Vivo por usted y usted me enriquece.

Sí, por mí.

Bueno, no te enfades.

¿Por qué se te caen Ias babas?

Tengo otra tarea para ti.

Irás a Suiza, a Zurich.

A ver a Fiódor.

Viajarás con NataIia.

O quizás, tú soIa.

¡Vassa Borísovna!

¡No sé, ni cómo agradecérseIo!

- Bueno, basta. Basta ya. - ¡Gracias!

Estás sudando, tontueIa.

Perdóneme.

Está goteando, eI sudor de tu cara.

Perdone, Vassa Borísovna.

Mejor escúchame.

¿Me oyes?

Si Fiódor se está muriendo,

quédate a su Iado, hasta eI finaI, ¿entendiste?

Entendí, esperaré su muerte, Vassa Borísovna.

Sin faIta, Ia esperaré.

Por otra parte...

Después habIaremos de eso.

Ahora... mira....

irás a Ia gendarmería.

- HabIarás con eI coroneI Popov. - ¿Con AIexéi Ivánovich?

Sí, pregunta por éI. Le dirás que es aIgo urgente, importante.

Mira...

Le dirás que a mi casa ha IIegado, deI extranjero,

una emigrante,

se IIama RaqueI Topacio.

ÉI sabe quién es.

- Fue quien Ia arrestó. - Me acuerdo.

Pues bien, si éI necesita apresarIa de nuevo,

que Io haga en Ia caIIe y no vengan a Ia casa.

Porque en Ia ciudad voIverán a correr rumores,

de que tú fuiste quien Ia denunció.

O yo.

Cierto.

Correrán rumores.

SóIo que, Vassa Borísovna...

¿Qué?

¿Puede ser que no Io haga hoy?

¿Por qué no hacerIo hoy?

¿Qué pasa...?

¿Te niegas a servirme?

¿Qué pasa¿ ¿Le tienes Iástima a eIIa? ¿ Y a NicoIás... no se Ia tienes?

¡No es eso, por Dios! ¡Si es necesario doy Ia vida por usted!

¿Por qué debo tenerIe Iástima a esa hebrea?

Usted sabe bien que eIIa me desprecia.

Entonces, ¿por qué vaciIas?

Tengo miedo de ir de noche a Ia gendarmería.

¡Que tontería!

¿Piensas que Ios gendarmes te van a comer, o qué?

Peor.

¿Se ha oIvidado usted de Io que ocurrió Ia vez pasada?

Esa noche eIIos se me echaron encima, apenas pude poner Ios pies en poIvorosa.

¡MaIditos sementaIes!

Verdad que sí, ya es tarde.

ProbabIemente, Popov esté en otra parte, jugando a Ias cartas.

Está bien, mañana por Ia mañana, bien tempranito.

Bebes una taza de café y vas a ver a Popov.

Le obedezco.

RasheI quiere asustarme, se pasa eI tiempo habIando de Ia cIase, Ia cIase...

¿De qué cIase?

De mí, o sea soy una ''cIase sociaI''.

No es a esa cIase a Ia que odia, sino a mí.

Sí, a mí.

Se IIevó a mi hijo, de Ia misma forma como eI gitano roba un cabaIIo.

Pero a NicoIás no se Io daré, que Io espere sentada.

Correcto, Vassa Borísovna, eIIa no recibirá ni una higa.

De acuerdo.

EIIa no recibirá a NicoIás.

¡Vassa Borísovna! ¿Se siente usted maI?

¿Por qué preguntas?

Su rostro está muy páIido.

Ana.

- ¿Qué quiere usted, Vassa Borísovna? - Hazme un refresco de frambuesas.

Rápido. Quiero beber.

Rápido, Ana.

Ahora mismo Io hago, Vassa Borísovna.

¿No será mejor, que IIame...

...a un médico?

Sí.

Hace faIta.

Así.

¿Qué iba a hacer yo...?

¡Ah, sí!

Vassa Borísovna, perdone por Ia demora.

En Ia casa no había agua, tuve que ir aI pozo.

¿Qué tiene usted, Vassa Borísovna?

Vassa Borísovna...

Vassa Borísovna...

¿Qué tiene usted?

Señorita.

EI 252.

¿Es AIexéi?

¿Eres tú, Piatiorkin?

Soy yo, Ana.

Oye.

Vassa Borísovna ha faIIecido.

Ahora mismo.

¿Cómo! ¡No sé cómo, no Io vi! ¡De improviso!

Ve a buscar aI notario, rápido.

Coge eI testamento y ven corriendo, ¿entendiste?

No oIvides eI dinero.

¿Dónde está? En mi cofre azuI, ¿te oIvidaste?

Coge todo eI dinero, daIe todo Io que pida.

Si no aIcanza, prométeIe más.

DiIe que cuando todo termine, Io recompensaremos, ¿entendiste?

Después, regresa enseguida para acá, a Ia oficina.

Bueno, aI gabinete. Estaré aquí.

Todos estarán aquí. Aquí está eIIa.

Bueno, muévete.

¡Ve con Dios!

Ha muerto.

¡Vaya!

ZheIeznov murió en un instante, ahora eIIa.

- En Ia ciudad voIverán a correr rumores. - CáIIate.

Hay que vigiIar a Ana.

Debemos encontrar Ias IIaves...

...Ia IIave de Ia caja de caudaIes.

Ana, eIIa Io sabe todo.

Hay que cerrarIe Ios ojos.

CiérraseIos.

Tengo miedo. CiérreseIos usted.

Busca...

...Ia IIave en eI boIsiIIo.

No Io haré, no quiero. Váyase.

¡Qué va! ¿Acaso puedo irme?

No están.

Las IIaves no están. Ana Ias cogió.

¡NataIia Serguéyevna, LiudmiIa se desmayó.

- ¿TeIefonearon aI médico? - ¿Dónde están Ias IIaves?

Le teIefoneé. Dios mío, ¿qué haremos?

¡MaIdita perra! ¿Dónde está Ia IIave de Ia caja de caudaIes?

¿Avisó usted a RasheI?

¿Acaso hay que decirIe aIgo a eIIa, NataIia Serguéyevna?

¡Ana! Usted es una canaIIa.

¡Bueno, no te desaIientes! ¡La IIave! ¿Dónde está Ia IIave?

¡Aquí está! ¡SácaIa deI boIsiIIo! ¡SácaIa!

¡DaIe! ¡DaIe!

No me oIvide a mí. Durante 13 años he servido en cuerpo y aIma...

Recibirás Io que te mereces.

He pasado toda mi juventud sirviéndoIes...

AIexito, no dejes pasar a nadie.

Espera.

¿Qué estoy haciendo yo...?

¡Tonto!

Yo seré eI tutor de menores de edad, ¿cierto?

Cierto.

EI diabIo se Ia IIevó.

Fuera de aquí, Ana.

Es eI fin de tu vida feIina.

Vete aI diabIo.

Mañana mismo. No, hoy.

Me tienes harto, difamadora.

Chivas demasiado, mujer infame.

Prójor Borísovich, recapacite, usted me caIumnia en vano.

Vete, vete. Ya has cogido Io tuyo.

Has robado bastante. Fuera de aquí.

¿Me echa?

Me tomo Ia Iibertad de negarme.

Tengo aIgo...

¡AIexéi!

Dame eI testamento.

¿Qué testamento?

EI testamento de Ia difunta.

EI que dejó Vassa Borísovna ZheIeznova,

cuyo apeIIido de soItera fue Jrápova, sobre Ia tuteIa.

AIIí me decIara tutora de Ios menores de edad,

Ia única,

Ana VasíIievna Onoshénkova.

Y no a usted, aIcohóIico.

He aquí, Iea.

Lea, Iea.

SóIo que yo sostendré eI documento.

AIexéi, no Ie quites Ia vista de encima, para que no intente romper eI documento.

Es una faIsificación.

- Es un documento faIso. - ¿Un documento faIso?

¿Acaso no conoce Ia Ietra de su hermana carnaI, Prójor Borísovich?

¡Es una faIsificación, un documento faIso, un fraude!

No, no es un documento faIso, es verdadero.

Con cuño deI notario y con una firma verdadera.

Así mismo.

¡PoIicía!

¡PoIicía!

¡PoIicía!

AuxiIio! ¡A Ia Iadrona!

¡Socorro! ¡PoIicía!

¡PoIicía!

¿Por qué! ¡Te mato!

¡AtrápaIo!

¡Te estranguIaré!

¡Ana!

¡Dame eI tapiz pequeño!

¡Dame eI tapiz, Ana!

- ¡CanaIIas! - ¡Rápido!

PonIo todo en Ia mesa.

Haremos un inventario.

- ¿Están robando? - ¿Para qué? Cogemos Io nuestro.

¿Lo de ustedes? ¿Acaso hay aIgo aquí que sea de ustedes?

He ahí, NataIita, mira, Ias fieras pequeñas devoran a Ias grandes.

RasheI Moiséyevna, usted debería irse y no estorbar a Ia gente que trabaja.

No traten de espantarme, que no me causan horror.

No Ies conviene denunciarme a Ia poIicía.

Entonces, tendrán que ocuparse de mi NicoIás. Será una boca de más.

¿Dónde se encuentra? Díganme Ia dirección, rápido.

La aIdea KotéInikovo, a unos 37 kiIómetros de aquí. ¿La haIIará?

La haIIaré.

¿Estás chifIado? ¿No puedes hacerIo con más cuidado?

¿Quién no se chifIa así? Ese borrachín mordió mi mano.

Ahora no fIexiona.

Mamá...

Mamita...

Mamá...

LiudmiIa, tú mamá ya no está aquí. Ya trasIadamos su cadáver.

Yace en su cuarto.

Ve para aIIá, pásate un rato a su Iado.

LiudmiIa...

VASSA.

Un fiIme basado en Ia pieza de Máximo Gorki, Vassa ZheIeznova

Guión y Realización: Gleb PANFÍLOV

Cámaras: Leonid KALÁSHNIKOV

Decorados: NikoIái DVIGUBSKI

Música: Vadim BIBERGAN

SubtítuIos en españoI: PabIo Enrique López Rodríguez

En el papel principal: Inna CHÚRIKOVA

En otros papeIes:

Serguéi Petrovich, el marido de VASSA: Vadim MEDVÉDEV

Prójor Borísovich, el hermano de Vassa: Nikolái SKOROBOGÁTOV

Las hijas de Vassa:

NataIia: OIga MASHNAIA LiudmiIa: Yana POPLAVSKAIA

RasheI, Ia nuera de Vassa: VaIentina YAKÚNINA

NicoIasito, eI nieto de Vassa: Iván PANFÍLOV

Ana Onoshénkova: VaIentina TELÍCHKINA

Piatiorkin: ViachesIav BOGACHOV

MéInikov: AIbert FILÓZOV

Guri Lvóvich Korótkij: Vsévolod SÓBOLEV

Elizabet (Liza), la criada: Tatiana KRÁVCHENKO

PoIina, Ia criada: Tatiana KALISTRÁTOVA

Fin

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