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Pepe, ¿cómo vamos?
Estamos a tiempo señor, no se preocupe.
Perdiendo altura.
Señor, les pido por favor que ajusten sus cinturones de seguridad.
Quita esa cara, Pepe.
El piloto sabe lo que está haciendo.
¿Todo bien, capitán?
¿O hay algo por lo que tendría que preocuparme?
Por medida de seguridad, señor,
les pido, por favor, que lleven sus cabezas a las rodillas
y abracen sus piernas.
Carajo, me lleva la mierda.
Por favor, contesta.
En serio, más vale que valga la pena lo que me vas a decir.
Gracias a Dios me contestaste.
No, no. No te oigo, pa. No entiendo nada.
Te amo con toda mi alma.
Yo también te amo, pero acabas de interrumpir mi yoga.
-No sé si sabes. -Escúchame.
Tengo algo importante que decirte.
Torre de control, aquí X.
-¿Qué está pasando? -Estamos en maniobra.
Papá, ¿dónde estás? ¿Estás bien?
Tienes que hacerte cargo de la empresa.
Eres la única persona en la que confío.
No te entiendo nada, pa.
¡Siete setecientos! ¡Tengo un siete setecientos!
Tienes que buscar el protocolo empresarial.
No confío en tu madre, Zoé.
Por favor, habla bien. No te escucho.
Helipuerto de Robles y Asociados.
Aquí, XB-109.
Estoy en maniobra de emergencia, repito.
¡Inminente riesgo de colisión! ¡Inminente riesgo de colisión!
La adicción es lo que no decimos,
lo que nos callamos.
Hay muchas otras adicciones,
sexo, comida, comer.
Y la lista continúa.
Amigas, a mí también me pasó.
Estuve en una etapa muy oscura.
Al principio,
al principio enfrentarme a ello fue difícil.
Pero la única salida
es atravesándolo.
Ahora estoy mucho mejor,
pero sigo lidiando con mi ansiedad todos los días.
Pero, ¿no lo hacemos todos?
Por eso hacemos esto, ¿verdad?
Hola, mi precioso.
Hola, mi precioso.
Mujer, contesta el teléfono.
¿Dónde está el niño?
¡Déjenme pasar!
¿Dónde está mi niño?
Belén.
¿Dónde estás?
Habíamos quedado de vernos aquí en Londres.
-Por Dios, tú sabes que. -¡Qué sorpresa!
Mi amor, permíteme.
Ven acá.
Mi vida.
-Hola. -Tu mamá.
¿Hola?
Así que un año más vieja.
O un año más sabia, depende cómo lo veas.
¿Y tienes algún deseo o algo especial que se te antoje?
¿Qué te parece un abrazo de cumpleaños? ¿Cómo ves?
Es broma, mamá.
Está bien. No necesito nada. Estoy bien.
Le expliqué a tu papá que Zafiro se enfermó.
Te tengo que dejar, ¿eh?
Hablamos luego.
Creí que este año quizás
venía.
Bueno,
tal vez sí tuvo algo muy importante que no pudo cancelar.
No subestimes mi inteligencia, papá.
No importa.
Finalmente yo estoy aquí.
Y además,
te traje tu regalo.
¿Tamarindo?
Feliz cumpleaños, mi amor.
Te quiero.
Te amo.
Gracias por venir.
A ver, ven. Cuéntame cómo te fue en el vuelo.
No, maravilloso. Me quitaron los tamarindos, pero.
-Me imagino. -Traía como.
Ilegal.
¿Entonces qué?
¿Acaso el pajarito ya regresa volando al nido?
Qué genial, amigo. Me alegra mucho por ti, hermano.
Amigo, de verdad, muchas gracias por haber echado una mano
estos dos años, ¿eh?
Me hiciste la vida más fácil.
Oye, sabes que no tienes que decir eso.
Al final
te debo más yo a ti que tú a mí. Yo nada más te cuidé la espalda, papi.
Mira.
Un pequeño detalle, amigo.
Gracias, amigo.
¿Y qué?
Ahora que ya eres libre, ¿ya sabes qué vas a hacer?
Lo supe desde el primer día que pisé este lugar.
Llevar un mensaje a Robles y Asociados.
Tómalo con calma, amigo.
¡Vamos!
¡Ahí voy!
Espérate, amigo.
-Cuídate, amigo. -Igual tú, viejo.
-Pirata, gracias por todo. -Que estés bien.
Estamos.
Estamos, bro.
Pórtense bien.
Ánimo, amigo.
¿Vamos?
Y como ven en la presentación,
en el país se calcula que hay 1.7 millones de toneladas de litio
que alguien va a explotar.
O el gobierno, o un empresario,
o nosotros.
Ustedes sigan tranquilos.
Soy invisible.
Por eso la alianza con los españoles
es una gran oportunidad.
Oportunidad que deberá evaluar única y exclusivamente Miguel Ángel.
La propuesta de los españoles es muy tentadora.
Pero me preocupa el impacto negativo que puede tener la minería con el grupo.
Hija,
¿tú qué piensas?
-¿Yo? -Sí, claro.
Me interesa tu opinión.
Pienso que sin el planeta no hay negocios.
Eso pienso, pa, en general.
¿De verdad no piensas regresar a México?
¿Estás loco, no?
Sí, sí, sí, estoy loco, pero de ganas de que estés conmigo.
No, ya en serio.
Necesito prepararte para que seas
mi sucesora.
Y además quiero aprender de ti.
Quiero aprender de los jóvenes de tu mundo.
Yo no tengo nada que enseñarte, pa, o sea.
El grupo no tiene esto.
No tiene corazón, no tiene alma.
Y necesito la sangre que corre por tus venas.
Esa sangre que te hizo venirte aquí, tú sola,
en el peor momento a renacer.
Justo cuando todos te habíamos dado la espalda.
Incluso yo.
No sé, pa.
Mi vida está aquí ahora.
Vas a tener un canal para exhibir tus documentales.
Sí, pero la tele abierta ya no es la única forma de mostrar mi trabajo.
Un salón tampoco.
Perdón.
Toma.
¿Qué es esto?
Tu regalo.
Es una medalla de atletismo que gané a los diez años.
Me acuerdo que a mitad de la carrera me caí.
Y la única voz que escuchaba
era la de tu abuelo diciéndome
que no me diera por vencido.
Gracias.
Es hermosa, la voy a cuidar.
Aunque del atletismo no te prometo nada,
-porque no se me da. -Estoy hablando en serio.
Hija,
yo creo en ti,
y te necesito a mi lado.
Nunca dudes de tu talento.
Jamás.
¿Ya le dijiste esto a mi mamá?
Te acompaño, permítanme.
-Buen día. -Gracias.
¿Y?
¿Cómo viste mi informe?
Pues a mí me convenciste.
Solo es cuestión de tiempo para que tu madre se dé cuenta
la clase de mujer en la que te has convertido.
Y si te vas a México, pues, va a ser más fácil.
Ojalá un día me perdone.
Por supuesto que lo va a hacer.
La muerte de tu hermano fue un accidente.
Hoy no es un día para estar triste.
Tienes razón.
-Qué guapa, ¿eh? -Sí, gracias, tú también.
Gracias, gracias, ¿sí?
Qué genial tenerte de nuevo a mi lado, hermanito.
Ya lo sé, hermanita.
También a mí me da mucho gusto estar aquí contigo, ¿eh?
Y llevarte a la escuela.
Y te juro que a partir de ahora le voy a echar todas las ganas
para que no te haga falta nada, ¿eh?
Nada, nada, nada, nada.
Cálmate, si a mí no me falta nada,
si hasta me sobran.
Yo aproveché todo este tiempo para decidir mi futuro.
Vaya. A ver, a ver, pues, ¿de qué tanto me perdí, eh?
A ver, cuéntame, ¿cómo está eso?
Pues, quiero estudiar
diseño de modas.
Y no te preocupes por el dinero de la universidad.
Nada más es echarle ganitas y ya estuvo.
Mira nada más.
Okey, pues, mi futura diseñadora de modas.
Hay mucho trabajo que hacer, ¿eh?
Mucha. Así que echarle ganas.
¿Y tú? ¿A dónde vas con tanta prisa?
Yo voy a ir a ver a un amigo que tiene una empresa de extintores. Este.
Ya sabes, quizá me da trabajo, ¿qué piensas?
No lo sé.
Quiero que me prometas algo, hermanito. Ven aquí.
Prométeme que no te vas a meter en problemas.
Te lo prometo.
Muy bien, hermanita.
-Te quiero, hermanito. -Yo también.
A ver, ¿cómo está eso?
Entonces, ¿de qué color va a ser el traje que me vas a hacer?
Gracias.
¿Al fin le vas a aceptar la propuesta a los españoles?
Tú ocúpate de tus asuntos.
Bueno, uno de mis asuntos es estar pendiente de tus decisiones.
Y si quieres te acompaño a la reunión.
Creo que podría ser
útil.
A mí me hubiera gustado que me acompañara Zoé.
Pero no pude convencerla.
¿Quién sabe por qué?
Por cierto, me dijeron que estuviste en la oficina de Juan.
Sí, porque quería que se liberaran los recursos.
Belén.
Ten cuidado con tus palabras.
No me gustan las mentiras.
Lo que no entiendo es por qué a Zoé le das una,
dos, trescientas oportunidades,
en cambio, a mí me tratas como una escoba.
Me ignoras,
en todos los sentidos.
¿Y hasta cuándo me piensas tener ahí en la fundación haciendo nada?
¿Saber por qué te puse ahí?
Pensé que tal vez podía ablandar tu corazón.
Obviamente fracasé.
Me pusiste ahí, ¿verdad?
Porque eso es lo que haces, quitar, poner.
Y lo más increíble es que sabes que tengo las capacidades
para ocupar un puesto mucho más alto en Robles y Asociados.
Dime,
¿qué capacidades desarrollaste para sobreponerte a la tragedia?
¿O fueron tus capacidades las que hicieron que nuestra familia
permaneciera junta?
En todos estos años,
¿no te has enterado que Grupo Robles
es eso?
Un árbol.
Una familia.
Mi familia.
En donde no se mueve una hoja sin que yo lo sepa.
¿Y qué es eso?
¿Mi carta de despido?
No.
Es la prueba que necesitaba para terminar con esta farsa
que llamas matrimonio.
Dios.
-Buenas, jefe. -Buenas.
Nada, pues, estamos revisando los extintores.
Así que si llega a detectar algún olor extraño,
por favor, reportarlo de inmediato a seguridad industrial, ¿estamos?
-Claro. -Con permiso.
Señor Miguel Ángel, ¿puedo platicar con usted un momento?
¿Cómo te atreves a venir aquí después de lo que hiciste?
Justo eso vengo, señor. Le juro que soy inocente.
Se lo juro por la memoria de mi padre.
Solo cinco minutos, señor, es todo lo que le pido.
Nada más.
¿Por qué no lo deja hablar?
Ikal no se arriesgaría a venir hasta acá si no fuera por algo importante.
Déjalo pasar.
Si voy a hacer esto es solamente por la memoria de tu padre.
Pepe te va a buscar en una semana,
ahí platicamos.
Muchas gracias, señor.
Señor.
Señor.
Le traigo los documentos pendientes para su informe.
Buen viaje, señor.
Búscate un buen abogado.
Lo sé todo.
¿Todo bien, capitán?
Por medida de seguridad, señor,
les pido, por favor, que lleven sus cabezas a las rodillas
y abracen sus piernas.
¡Tengo un siete setecientos!
Papá, ¿dónde estás? ¿Estás bien?
Tienes que hacerte cargo de la empresa.
Eres la única persona en la que confío.
No te entiendo nada, pa.
¡Siete setecientos!
Tienes que buscar el protocolo empresarial.
No confío en tu madre, Zoé.
Por favor, habla bien, no te escucho.
Aquí, XB-109. Estoy en maniobra de emergencia, repito.
Mayday, mayday. Inminente riesgo de colisión.
Aquí, XB-109.
¡Inminente riesgo de colisión! ¡Inminente riesgo de colisión!
Miguel Ángel Robles,
propietario y fundador de Robles y Asociados,
ha fallecido en un accidente en su helicóptero personal.
Pionero de la industria televisiva,
accionista de la cervecería más grande del país
y fundador de diversos medios impresos,
hoy solo podemos contemplar con admiración
el legado de Miguel Ángel Robles.
A su familia, a todos los mexicanos
y sobre todo a quienes tuvimos la inmensa fortuna
de trabajar a su lado,
nuestras más sinceras condolencias.
No lo puedo creer.
Me trató de decir algo, pero no entendí, no sé.
Estoy escuchando su voz
en mi cabeza, en bucle.
Tenemos que ir.
¿Vamos?
El accidente se produjo debido a una falla mecánica.
Sin embargo, la agencia federal de aviación
y las autoridades correspondientes
no pueden descartar ninguna hipótesis.
Por lo que ya iniciaron las respectivas investigaciones.
¿Ese señor era tu patrón?
Deja a su esposa Belén de Robles y a su hija Zoé Robles,
quien vive fuera del país.
Qué guapa está la hija.
Pobrecita.
¿La conoces?
No.
O sí, sí.
Sí, sí, la conozco.
Mijo.
Mijo, tienes que buscarte un trabajo.
Ya lo hizo,
cuéntale a mi mamá, donde los extintores.
-Es. -A ver.
Yo voy.
Paloma,
sigue en lo tuyo, eso. No es nada.
Buenas tardes,
inspectora Marina Valdés.
Lo siento mucho.
Estoy para cualquier cosa.
Entonces usted afirma que solo habló con él.
Sí, solo platicamos, señor.
¿Cuántas veces quiere que se lo repita?
Le tengo malas noticias, oiga.
Los testigos afirman que lo vieron discutir con él.
¿Discutir?
Pero si no discutimos.
Sí, el señor Miguel Ángel se sorprendió de verme ahí,
porque él no sabía que yo ya había salido de la cárcel,
-pero. -Dos años
acusado de fraude mientras trabajaba en el departamento de sistemas
de Robles y Asociados
y resulta que el dinero nunca apareció.
Porque soy inocente, por eso.
Los inocentes no se echan dos años en la cárcel.
Para mí está claro, jefa.
Este regresó a vengarse de su expatrón.
Confíese, idiota.
Usted planeó el atentado contra el señor Miguel Ángel Robles.
-¡Señora Robles! -¡Señora Robles!
¡Señora Roble, sobre el accidente del señor Robles!
¡Señora Robles!
-¡Señora Robles! -¡Señora Robles!
-¡Señora Robles! -¡Diríjanos unas palabras!
-¡Señora Robles! -¡Señora Robles!
¿Puede darnos información?
¡Señora Robles!
¿Estás bien?
¡Señora Robles!
-¡Señora Robles! -¡Señora Robles!
¿Qué pasa? Zoé, Zoé.
Zoé.
Acá no.
¿Estás bien?
Belén, espera.
Ven, ven.
Necesito.
El proto.
Pro.
Tocolo.
Prométeme.
Colo.
Protocolo.
El protocolo.
¿Pero qué demonios? ¿Por qué?
¿Qué quisiste decir, papá?
¿Qué quieres decir?
Sí, senador.
Gracias.
Gracias.
-Hasta luego. -Gracias.
Ay, estoy muy cansada, pero le voy a ir a dar unas condolencias
a la familia de Pepe.
Yo ya les mandé flores, condolencias.
Todo lo que hay que mandar.
¿Es de almendras?
No, mi niña, discúlpame. No hay de almendras.
Entonces, así está bien. Gracias.
Ojalá a mí no se me noten las ojeras como a ti.
¿Sabes?
No puedo acabar de pensar en algo que me dijo mi papá.
Cuando estuvo en Londres me.
Me dijo que le interesaría mi opinión para la compañía en el futuro
y que estaba pensando en mí como su sucesora.
Y yo me adelanté y le dije que no.
Y ahora no sé, no puedo parar de pensar en eso.
¿Tú qué opinas?
Yo pienso que tú deberías dedicarte a tus películas.
Deberías
disfrutar de tu vida en Londres, viajar por el mundo.
Aprovecha que eres joven.
-¿Sabes qué? No es. -Perdona.
Tengo que contestar esta llamada.
Ya publicaron el comunicado, salió todo.
Señora Belén. Qué gusto verla.
Quisiera ofrecerle mi pésame.
Yo quería mucho a mi jefe, y bueno, a su marido.
Él era muy especial
-con todos aquí. -Gracias.
No.
Pues, si quieres, puedo mandar a hacer una limpia energética a este lugar.
Empieza por despedir a esa secretaria.
A ella y a toda la gente cercana a Miguel Ángel
porque esa es la energía que quiero sacar de acá.
Es que mira nomás, estos cuadros.
Por el amor de Dios,
Miguel Ángel siempre tuvo pésimo gusto para la decoración.
y ojalá se lleven rápido esos muebles y esta silla
porque no soy capaz de sentarme ahí.
¿Qué más me tienes?
Pues en una hora tienes que estar en el estudio de televisión
porque le van a hacer el homenaje al señor Robles.
¡Qué bien! ¿Y llamaste a mi maquillista ya?
Sí, y también cancelé el cóctel de la fundación
y ya hice la reservación en el restaurante
-para la cena con tus amigas. -¡Ay, qué bien!
Eres un sol, Delfino.
Oye, y te luce mucho ese color.
Póntelo siempre.
Eres la única persona en la que confío.
Debes hacerte cargo de la empresa.
¿Necesitas algo, mi niña?
No, gracias.
Analiza bien esa carpeta.
No quiero ningún error, lo necesito ya. Gracias.
Jefa, la esperan los peritos encargados del caso Robles.
Inspectora Valdés.
¿Qué tal? ¿Encontraron algo?
Pues, hasta ahorita nada.
Pero los helicópteros así, nuevecitos, no se caen, inspectora.
Jefa, la lista que me pidió,
con todas las personas que estuvieron en contacto
con el señor Miguel Ángel Robles antes de morir.
Sí, nos vemos en la junta.
Salúdame a Maricarmen. Sí, un abrazo para ella.
Y para ti, chao.
Bueno, no sabes cómo están los accionistas
con la elección del nuevo presidente.
Estresadísimos.
¿Ya sabes quién va a ser?
-No. -No.
Por el momento es una cosa confidencial.
Oye,
te extraño.
No contestas mis llamadas ni mis mensajes.
¿Qué pasa, chiquito?
Perdón, pero tengo mucho miedo de que descubran lo nuestro, Belén.
La policía me citó a un interrogatorio mañana.
-Sí. -¿Sí me entiendes?
Pero la policía no sabe nada todavía
y eso es bueno.
Lo que tenemos que hacer es cuidarnos un poquito más, mi cielo.
¿Sí? Porque yo también estoy preocupada
con que esas fotos estén volteando por ahí
y que alguien las use en contra de nosotros.
Sí, pero definitivamente lo único que estoy pensando es.
En eso no ayuda, mi chiquito. No ayuda, y menos aquí.
Dime qué va a pasar ahora entre nosotros.
-Nada tiene por qué cambiar. -No.
Porque te necesito conmigo ahorita más que nunca.
Entonces,
nada tiene que preocuparle a mi bebé,
porque la mamá se está encargando de todo.
Sí.
Persona en la que confío.
Tienes que buscar el protocolo empresarial.
Eres la única persona en la que confío.
Tienes que hacerte cargo de la empresa.
No confío en tu madre, Zoé.
Gracias.
Estos son los candidatos que la empresa Headhunter
ha seleccionado para dirigir a Robles y Asociados.
Tenemos en primer lugar a Genaro Sánchez,
director ejecutivo de la empresa.
Tiene ya 25 años con nosotros, o sea que la conoce como nadie.
En segundo lugar tenemos a Gabriel Iturrieta,
fundador y presidente del canal de Robles y Asociados
que es una de nuestras divisiones más importantes, la audiovisual.
¿Te puedes apurar, por favor? Sáltate los altos, lo que sea.
En serio, me urge llegar.
No importa, por favor, acelera.
Joaquín Siqueiros.
Bueno, ¿qué podemos decir?
Todos aquí saben
que
Miguel Ángel y yo perdimos un hijo.
Y ahora que lo he perdido a él
tengo
miedo de perder todo aquello por lo que habíamos trabajado.
Para Miguel Ángel, Robles y Asociados era
su familia
Y para mí,
ustedes son mi familia.
Belén,
estamos todos aquí para apoyarte, para ayudarte.
Yo lo sé y, bueno, Zoé, mi hija, es una niña muy frágil,
tengo que encargarme de ella y es por eso que voy a necesitar
el apoyo de todos ustedes.
Luego de meditarlo mucho,
he llegado a la conclusión de que mi misión es cuidar
la memoria
de mi marido.
Y por eso creo sinceramente que
la persona más idónea
para dirigir
Robles y Asociados
soy yo misma.
Bueno, no sobra recordarles que tras la muerte de Miguel Ángel,
Belén es ahora propietaria del 75% de las acciones.
Así que nadie más que ella puede tomar este tipo de decisiones.
Esta es mi empresa.
Yo soy la hija de Miguel Ángel Robles y a mí nadie me saca de mi compañía.
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