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Original subtitles

¿Te diste cuenta que uso esto, Ángela?

Sí, Sam, que es hermoso.

Quiero que las dos tengamos uno, para estar siempre unidas.

Es lindo, gracias.

Samantha.

Tu mamá quiere que entres a la casa.

Van a salir.

Ay, Miguel. Me quiero quedar un rato más con Ángela.

Mi mejor amiga.

¿Aló?

¿Tienes dinero?

Quiero hablar con mi hija.

Su hija está bien.

Quiero hablar con mi hija.

Un segundo. Nada más.

Hola. Tengo mucho miedo.

Queremos que el que nos traiga el dinero sea el guardaespaldas. El mismo que mató

a dos de los nuestros.

Esa es la condición.

Tú no puedes hacer eso que te piden los delincuentes.

Te van a matar.

¿Me estás pidiendo que deje morir a Samantha?

¿Que huya como un cobarde? ¿Es eso?

¿Qué ejemplo le daría a Ángela?

No, no, no. No me llores.

No me llores.

Escúchame.

Papá no escogió este trabajo.

A veces el trabajo lo escuja uno.

¿Entiendes eso?

Pero cuando se tiene una pasión tan grande como es...

Cuidar, proteger a alguien, se tiene que seguir hasta el final.

Y dar la vida si es necesario.

¿Entiendes eso, verdad?

Entiendo, papá. Y estoy orgullosa de ti.

Es lo mejor que me podías decir, mi amor.

Suerte, Miguel.

Gracias.

¿Suerte, Miguel?

¿No vas a ir con él?

Por supuesto que no.

¿Qué? ¿No escuchaste lo que dijeron? Voy a ir solo.

No compliquemos las cosas.

Bueno, yo no me voy a quedar aquí de brazos cruzados.

¡Voy a ir a buscar a mi hija!

Gracias.

En el fondo de mi corazón hay un hombre.

¿Estás armado?

No.

¿Y eso?

Chale con ti balas.

Suba las manos.

Suba las manos.

¿El dinero?

La niña.

Vamos.

¿Hicieron daño? No, no, estoy muy bien.

¿Nos vamos a casa? No, no, Samantha.

No te vas a casa.

Y tú vienes conmigo, si eres como mi papá. Escúchame, cariño, escúchame.

Te quiero mucho, ¿sí?

No te preocupes por mí.

Siempre voy a cuidar de ti.

Como le dije a Ángela, siempre voy a cuidar de las dos.

Como el ángel de la guarda.

¿Recuerdas?

Ángel de la guarda.

Dulce compañía.

No me desampares ni de noche ni de día.

Las horas que pasan, las horas del día.

Si tú estás conmigo, serán de alegría.

Ahora ve con mami.

Anda, ve con mami, ve. Ve con mami. Vamos. Samantha, hazme caso. Ve con tu

madre. Vamos, Samantha.

Todo lo vamos a pasar muy mal.

Así.

Aquí hay algo para la niña y para usted.

Es un poco de dinero.

Alguna vez fuimos muy amigas.

Trabajábamos juntas.

Nos la pasábamos riéndonos todo el día.

Me encantaría volver a ese momento.

Hagamos un juramento.

Cuando seamos grandes, que los malos no le pueden hacer daño a los buenos.

¿Hablas de ser como Ángeles?

Ajá.

Juremos cuidarte de los demás.

Juremos dar la vida por esto.

Como mi papá.

¿Quieres poner una fecha?

Quiero.

Una es el corazón.

La otra la mente.

Y las dos somos un vaso.

Una sola.

¿Dónde están las flores?

¿Veas?

Hola, soy Ángela Valdés, la encargada de traer el pastel.

El catering ya llegó.

Ay, ya lo sé, pero falta el pastel.

Mire, esto grande, grande, grande que tengo aquí es el pastel.

Sí, sí, sí, mire, como no llegaron a entregarlo antes, pues me mandaron a mí.

Pues a mí nadie me informó.

Ay, le estoy avisando yo.

El horno se averió.

Y cuando eso pasa, pues las cosas se demoran. Así son los pasteles, así es la

vida. Si es que me deja pasar. Sí, ¿verdad? Ya le dije que no.

Ay, ¿qué cree que traigo aquí?

¿Una bomba o qué?

Mire. ¡Bum!

Es el pastel.

Ay, ¿o qué me ve cara de asesina o qué? No.

Para nada.

¿Le puedo ayudar en algo?

Ay, sí, por favor, ayúdeme con esto, que yo ya no puedo más.

Bueno, hay que llevarlo con mucho cuidado, no se vaya a dañar, ¿eh? Sí,

claro. Porque los dueños de la casa, si se enojan, yo me muero.

Qué hermosa mansión.

Qué gente de mucho dinero, ¿verdad?

Oiga, ¿y usted le paga bien como camarero?

Bueno, a mí no me pagan.

Digo porque yo soy el dueño.

Ay, no, no, no, no, no.

Señor, me quiero morir, me quiero morir.

Ay, discúlpeme.

Primero dígame dónde dejo su pastel y luego me doy un balazo.

Con permiso. Sí, claro.

Hácele.

¿Qué? ¿Causará más muertes animales inocentes?

No es verdad. Por el contrario, reactivará la economía de...

Aquí, vuelo Alfa. Golf 139 llamando a torre de control.

Aquí, torre de control.

Tengo una emergencia.

El motor se detuvo. Necesito instrucciones para aterrizar.

¿Le ganaste al perrito?

Por tercera vez. Esa es mi hija. Te presento a mi hija Génesis, mi muñeca.

Génesis, otra vez jugando las carreras con el perro. Vas a ensuciar el vestido

que te diseñé.

Oye, te estoy... Muchachita, te estoy hablando.

Y ella es mi esposa.

Disculpen.

¿Puedes venir un momento, por favor?

Sí, cariño.

Permiso.

El deber me llama.

Nuevamente, gracias por el pastel.

Hermoso. De nada.

No.

Definitivamente no. Este vestido no me queda bien.

Me hace un defecto aquí, ¿ves?

Yo lo veo perfecto.

Pero no lo está, Juan Marcos, no lo está.

Recuerda, soy diseñadora y sé cuando un vestido está bien hecho y cuando no.

Y este no lo está.

Además, si hay alguien que entiende el concepto de la perfección, esa soy yo.

Siempre he sabido ocultar mis defectos y destacar mis virtudes.

Si no, ¿cómo crees que pude ganar todos esos concursos de villera?

De verdad no logro entenderte, Isabel.

Precisamente ese es el problema, Juan Marcos.

Tú nunca me entiendes.

Como por ejemplo ahora no entiendes que no tengo un vestido espectacular para

esta ocasión tan especial.

Atento. Intentando reencendido.

Imposible reencender el motor.

Me dirijo al aterrizaje.

Hay un aeropuerto a dos kilómetros.

Olvídelo. Voy a aterrizar aquí.

¿Cómo dijo?

Mi amor.

No toques a mi hija. Suéltala. No toques a mi hija. Déjala, que no ves que la

está ayudando. Déjala. Mi amor.

Mi amor.

Mi amor, chiquita. Gracias.

Jamás lo voy a olvidar.

Gracias, Ángela.

Mi amor. ¿Qué te pasó, mi amor?

Yo era un ángel.

Nadie lo veía, pero era un ángel.

A veces las personas están demasiado ciegas para ver un corazón.

Yo tenía una alma blanca y pura, como tú.

Después de lo que me hicieron, crearon al más brutal de los demonios.

Mi amor.

Mi amor, eres lo que más amo.

Estaba muy preocupado.

Eres mi tesoro, mi amor.

Claro.

Tu amor, tu amor, lo que más amas.

Gracias por lo que me toca, ¿no?

Ay, chiquita.

Ah, Sam. El jefe quería hablar contigo.

Bien.

Navarro.

¿Te gustaría un poquito de acción antes de entrar al café?

Esa acción para mí.

¿Entendiste?

Samantha.

Tienes un nuevo cliente.

Tienes que entrevistarte ahora mismo.

Mi hermano acaba de tener un problema con el avión que piloteaba.

¿Sí?

Hay cosas que no cambian nunca.

Bernardo del Castillo siempre preocupado por su hijo menor.

Me ha dado más satisfacciones en la vida que tú.

¿Para eso me hiciste venir de Roma después de tantos años?

¿Para llenarme de reproches?

Ay, ay, ay, Fernanda, por favor.

No tengo tiempo para una escena dramática. Las cursilerías no me van.

¿Qué onda, pa?

Hey. Hey, Willy.

¿Estás bien?

Bien. Bien, mi campeón.

Tranquilo.

¿Y tú?

Hermanita.

Cada día más hermosa.

Si no fuera tu hermano, sería tu novio.

¿Qué pasó?

¿Qué sabes de la falla del avión?

No, nada.

Nada todavía.

Para mí no es casualidad.

Detrás de ese accidente debe estar la mano de ese mafioso por el que te fuiste

del país hace un año.

Seguro se enteró de que regresabas y... Ya.

Ya, papá. Fue un accidente.

El que se acuesta con mujeres casadas con mafiosos amanece estrellado.

Fíjese, por favor. Ay, papá. Gracias.

Nelly, mi mujer le va a dar una ropa para la señorita. Por favor, vaya a

traerla. Hombre, no, no hace falta lo de la ropa, señor. Yo estoy bien. Sí, pero

bien mojada.

Ay.

De verdad, insisto.

No tengo palabras para agradecerte lo que hiciste por mi hija.

Nada que agradecer, hombre.

Por mí, despreocúpese.

Haga de cuenta que...

¿Me agarró la lluvia? No, no, no, para nada, para nada.

Además, por favor, permíteme darte una recompensa.

No, no me ofenda.

Mire, yo hice lo que cualquier persona hubiera hecho. ¿Eh? La verdad.

Hijo, acabamos de llegar y nos enteramos de lo que pasó.

¿Cómo está mi nieta?

Génesis está bien.

Está bien. Gracias a ella.

Gracias. Gracias, muchas gracias.

Está nada.

Sí, sí, lo entiendo.

No, no, no, no, no. No es que tenga algo en contra del señor del castillo.

Es solo... Está bien, jefe. No se preocupe.

No tienes otra opción, ¿no?

No. Quieren a una mujer. Soy la única de la gente.

Tranquila, Samantha.

Te tengo una buena noticia que va a hacerte cambiar esa camita que tienes.

Tenemos. ¿Quieres un flipo?

Bueno. Tu amiga Ángela Valdez dejó México.

Pero bueno, no es por nada, pero yo conozco bastante bien a Los Ángeles. Se

mudó a Los Ángeles hace más de diez años. Y aquí te tengo su dirección.

Mil disculpas, no sé qué tiene mi mujer en la cabeza que te dio este vestido.

Pues sí, es raro que me haya mandado este vestido, ¿verdad? Pero debe estar

nerviosa por lo de la niña.

Sí, sí, debe ser eso. Ya me voy.

Espero que a sus invitados les guste el pastel.

Y yo espero algún día poder devolverte este favor.

Si necesitas algo, lo que sea.

De verdad, de verdad. No, no, no.

Mi tarjeta, mi tarjeta.

No dudes en llamarme.

Gracias.

Juan Marcos Arroyo.

Mucho gusto. Mucho gusto.

Nos vamos a unir con la familia Arroyo.

Arroyo.

Los Arroyos. Juan Marcos Arroyo estudió contigo en la secundaria. Sí.

Sí, era él.

Y trabaja en esta empresa de coches.

Son carísimos.

Es de mi familia la empresa.

Pero sí, sí, trabajo en ella.

Su familia.

Sí. Guau.

Pues gracias.

De nada. Permiso, ¿eh? Es propio.

Mucho gusto.

Del gusto es mío. Adiós.

Adiós.

Adiós.

¿Ya se fue?

¿Se puede saber qué te pasó por la cabeza que le diste ese vestido a esta

chica? ¿Qué querías, que le diera un vestido sin estrenar?

Hoy está dando una fiesta por el aniversario de bodas de sus padres.

Estoy invitado y no voy a ir.

Pero sí quiero que ustedes vayan al lugar mío.

Ay, papá.

Estoy muy cansado.

Por favor.

Está bien, entiendo.

Después de todo lo que te pasó hoy, no vayas.

Pero tú no me puedes decir que no.

No, no estaba pensando decirte que no voy a ir.

Pero no solo porque tú me lo pides, papá.

Todo está listo para la fusión con la otra automotriz. Es una buena estrategia

el unirnos a los del castillo, hijo.

Yo confío mucho en ti, mucho.

Gracias, papá.

Tu hermana no contesta. Siempre es lo mismo.

Tranquila, mami.

Emma va a venir.

¿Tú crees? Claro.

¡Mi princesita!

Ven aquí.

Hola, mi amor.

¿Cómo estás?

¿Por qué esa cara tan triste, mi muñequita?

Es que mi mamá quiere mandar a mi perrito a la casa de la playa.

Ah, ¿sí?

Y así fue como terminé con este vestido.

Solo a ti te pasan estas cosas, Ángela.

Parece, ¿verdad?

Sí.

Eres justo lo que necesito.

Mi hijo acaba de llegar a Los Ángeles después de casi un año de estar ausente.

Se tuvo que ir porque estaba amenazado por el marido de un amante que tenía.

Un narcotraficante muy peligroso que casi lo mata.

Pensé que ya había pasado suficiente tiempo, pero...

Tuvo un problema cuando aterrizaba con el avión que piloteaba.

Y me da miedo que no sea un accidente y que sea un nuevo ataque de esos

mafiosos.

¿Usted quiere que yo sea guardaespaldas de su hijo?

Sí. Y no.

Yo no quiero que sepa que tú eres lo que eres.

Yo quiero que seas una guardaespaldas encubierta.

Que te hagas pasar por su chofer.

Muy bien.

Eso se puede hacer.

Pero le saldría el doble.

Por el dinero no hay problema.

Muchísimas gracias a todos por estar aquí y sobre todo a Juan Marcos y a

Emma, que sin duda son nuestra mejor creación.

Nuestros hijos son nuestro mayor orgullo y, por supuesto, nuestra adorada nieta

Génesis. ¡Así es!

¡Claro! Y a mí que me parto un rayo.

¿En qué andas tú?

Mira cómo vienes vestida.

Pareces una zorra.

No voy a permitir que me ofendas.

¿Con quién estás acostando para que te regalen esto? ¿Con quién?

¿Qué pasa, Luis?

No merezco que me hables así.

Yo trabajo todo el día en la cafetería. Hago pasteles.

Estudio en la noche enfermería. Crío a nuestra hija. Y tú nada.

Apenas te levantas.

No, no me digas nada.

Tú sabes perfectamente que tengo un trabajo decente, aunque me paguen una

miseria. Sí, eso hay que verlo.

Hay que ver si de verdad trabajas de seguridad.

Espero que sea así, Luis, porque yo no te voy a perdonar que estés en algo

raro. Ya te aguanté muchas y no te voy a aguantar una más.

Esta noche me entregan el diploma de enfermera.

Soy Fernanda del Castillo.

¿Te acuerdas de mí?

Juan Marcos, mi amor.

¿No nos presentas?

No hace falta que Tomo nos presente.

Nos conocemos muy bien, Isabel. Soy Fernanda del Castillo.

¿Sí?

Como ves, el patito feo se convirtió en cisne.

Pero aunque cambié bastante por fuera, mi memoria sigue intacta.

Recuerdo muchas cosas. Por ejemplo, cuando tú y tus amigas me rompieron el

vestido que iba a estrenar en la fiesta de graduación.

Y ese día que... Que me dejaron desnuda en el medio del

patio y todos se burlaron.

Y la vez que me arrojaron pintura en el cabello y se me caían millones.

Eso estuvo muy buena.

Y el día de la fiesta de disfraces.

Y también me acuerdo de esa apuesta que hiciste con tu mejor amigo.

Esto es algo que... que la verdad preferiría olvidar.

Sí, entiendo, claro. Por supuesto.

De todas maneras, el pasado quedó atrás.

Nuestras familias van a ser socias. Y Juan Marcos, ¿quién te dice que nosotros

dos no podemos ser amigos?

Un chofer.

Padre, por favor.

Toda la vida he manejado mi auto. Tú me enseñaste y lo hago muy bien.

Sí.

Y bebes. Y eso también lo haces más que bien.

¿Qué mejor que tener a alguien que te pueda llevar en el coche y evitar que

pierdas tu licencia de conducir? No.

No necesito un chofer, papá.

Con permiso.

Bienvenida.

Ella es Navarro.

Tu chofer.

Justamente estaba hablando con mi padre y le estaba diciendo que sería muy

padre tener mi chofer Guillermo del Castillo.

Pero me puedes llamar Willy.

Guillermo está bien.

¿Y tú?

Navarro.

¿Tu nombre?

Me puedes llamar Navarro.

Pero miren nada más.

Toda la clase unida.

Los lindos y los feos.

Vamos, era una simple broma para romper el hielo.

Fernanda y yo si nos hemos estado viendo seguido en mis viajes a Roma, ¿verdad?

Así es.

¿Ustedes no la habían vuelto a ver?

No.

¿Cómo ha cambiado, no?

Sí.

Realmente parece otra.

Bueno, voy a buscar a mi hija con permiso.

Voy por Genesis.

Yo aprovecho y voy por unas copas.

Ay, Juan Marcos, se desvive por nosotras.

Hemos construido un matrimonio maravilloso.

Somos muy felices. Ya tenemos una niña preciosa, Genesis.

Y bueno, no me gusta hacer alarde de estas cosas, pero a pesar del tiempo que

ha pasado, seguimos siendo unos amantes fogosos.

Con permiso.

Voy a ir a buscar a mi marido.

No puedo estar ni un minuto lejos de él.

Es un divino, ¿no?

Gracias.

Mi hermano Gabriel te manda saludos. Hasta ya.

Muchas gracias.

Volver a ver a Juan Marcos, a Isabel, me hizo revivir todo.

¿Sabes qué, Vicente?

Sigo sintiendo exactamente lo mismo que cuando íbamos al colegio.

Es como si los años no hubieran pasado.

Ella humillándome y yo amándolo.

¿De qué me estás hablando?

¿Mi amor?

¿Deberías odiarlo?

¿O es que ya se te olvidó que se acostó contigo por una apuesta para ver quién

se acostaba con la más rea? ¿La más rea? ¿Ya se te olvidó?

No. No, no se me olvidó, pero ha pasado mucho tiempo.

¿Y entonces?

¿Lo estás disculpando?

¿Lo estás justificando?

¿Y también le vas a perdonar que él te haya lanzado por las escaleras en la

fiesta de disfraces?

¿Perdón?

Juan Marcos era el que estaba disfrazado de Casanova.

Él te lanzó por las escaleras.

Él te hizo perder el embarazo.

Vamos a volver a poder tener hijos, ni ahora, ni nunca, por su culpa.

Ahora te pregunto, ¿tiene sentido estar enamorada de Juan Marcos?

Otra vez te estuviste bebiendo.

Todo el día con una copa en la mano.

Tampoco bebí tanto.

Además, la situación con Gene... ¡No metas a la niña en esto!

No te importa.

No te importa a nadie.

Solo buscas una excusa para seguir bebiendo.

Eso no es verdad. No mientas. Eso no es verdad. Fueron apenas unas poquitas...

¡No mientas!

Llegó el divorcio.

¿Qué pasó, Navarro? ¿Qué haces aquí?

¿No deberías estar esperándome en el coche?

Estaba en el baño. ¿En el baño?

¿No me estarás controlando?

Por supuesto que no. No.

No.

Pareces un señor. Deberías quitarte esto e ir a bailar conmigo.

Ya. ¿Pero ya qué?

¿Por qué no vamos y te diviertes con mis amigas? Usted a mí no me divierte. ¿Lo

entiende?

Yo tampoco me estoy divirtiendo hoy.

La verdad estoy aburrido.

¿Me puedes llevar a mi casa?

Sí, ya.

Hola.

Hola. Mi amorcito bello, ve a tu cuarto, por favor. ¿Sí?

¿Podrías felicitarla?

Mamá se graduó con el mejor promedio de enfermera.

Y yo estoy muy orgulloso de tu madre, mi amor.

Acabo de llegar del trabajo y la verdad es que no... No puedo ir.

No. Si no me extraña.

No te importa.

No, no, no. No digas eso.

Nadie te quiere.

Ni te va a querer como yo te quiero.

¿Sabes por qué dices eso?

¿Por qué te hiciste mujer a mi lado?

No conoces a otros hombres y no sabes lo malos que son.

Mira... Prefiero no escucharte.

¿A dónde vas?

Tengo que comprarle libros, ropa a la niña. Ya todo le queda chico.

Espérate, espérate, espérate. ¿Y para qué?

¿Con qué dinero? ¡Espera!

Juan Marcos, por favor.

Por favor, no me hagas esto. Te lo pido.

Tengo un poco de respeto por ti.

Quiero el divorcio.

¿Qué pasó con mi dinero?

Lo invertí.

En un negocio.

Era mi ahorro.

¿Por qué no me consultaste?

¿A quién?

¿A ti?

Ay, por favor, ¿y tú qué sabes de negocios?

Se apenas puede sacar adelante esa mugrosa cafetería que tienes. Me estás

llamando ladrón.

Mira, escucha.

Vuelvo a respetarme.

Te voy a matar, te voy a matar, te voy a matar.

Quiero el divorcio.

No hay nada más que hablar.

Él así se queda conmigo.

¿Y este hijo?

¿Este hijo que estoy esperando, con quién se queda?

¿Ey? ¿Ey, estás loca o qué?

¿Eh?

Piensa en tu hija, piensa en ella.

Sí, sí pienso en ella.

Él me dijo que soy su ejemplo.

Que sepa que siempre se tiene que hacer respetar.

El final, Luis.

Nunca me veas pegado y nunca más me vas a volver a pegar, ¿oíste? ¿Qué? ¡No te

paramos!

Esperando a un hijo mío. ¿Sigues bebiendo?

¿Por qué no me lo habías dicho?

Perdón.

Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón.

Perdón. Es que estaba buscando el momento adecuado, el momento preciso

para decírtelo.

Juan Marcos, por favor, te lo pido, no me dejes.

No me dejes, yo te amo. Te amo, te necesito.

Yo sin ti no puedo vivir.

Yo sin ti me mato.

Me mato.

No me dejes, por favor.

Me voy.

Yo seguro que te vas a arrepentir.

Y vas a regresar a mi lado otra vez.

Y yo voy a estar ahí con los brazos abiertos para...

Y eso te lo digo en serio.

No se te ocurra estar con otro hombre.

Porque te juro por la vida de mi hija.

Quiero amarte, no tener miedo a perderte, que tu cuerpo con el mío

digan todo frente a frente.

Poder cuidarte y que escuches mis suspiros, que sientas los

latidos de pasión de este corazón que lucha por tu amor.

Un corazón valiente.

que no te vea lo que sientes y que está dispuesto a amarte, a darte todo, a

darlo siempre.

Un corazón valiente que se muere de pasión,

porque este amor prohibido vive aquí en mi corazón. Un

corazón valiente que no te vea lo que sientes y que está dispuesto a amar.

Toma este tecito, quizás así pueda descansar.

Lo último que quiero es descansar.

Necesito pensar.

Pensar. Siento tanto odio.

Pero Juan Marcos va a pagar porque por esa caída yo tuve un aborto.

Por culpa de él yo no puedo ser madre.

Se ha sufrido demasiadas humillaciones para soportar que los demás sean

felices.

Él y toda su familia van a sufrir.

Van a sufrir y van a pagar.

Los voy a matar a todos.

No, por favor.

Eso la convertiría en una asesina.

Infeliz.

Yo soy una asesina.

Llámate.

¿Quién es?

Yo no conozco a ningún Willy.

Soy Guillermo.

¿Necesitas salir? Me cambio y nos vamos. No, yo quiero entrar.

¿Tienes miedo a emborracharte?

No, no. Fíjese que tengo mucho control.

Puedo tomar y tomar y el que se va a emborrachar seguramente es usted.

¿Ah, sí?

¿Y por qué no competimos?

No quiero. Me quiero acostar. Y no con usted. Antes de que empiece a echar uno

de sus chistes malos.

¿Te gusta tu estilo?

A mí no.

¿Ah, no?

Buenas noches.

Buenas noches.

Como dice la canción, esto no termina aquí.

Ay, sé que te gusta.

No me gusta nada.

Ni un poquito.

Ni un poquito.

Me acabo de enterar que maté a la persona equivocada.

Sentía tanto, tanto amor por Juan Marcos que ni siquiera me di cuenta que fue él

el que me lanzó por las escaleras.

Cuando me di cuenta que Gonzalo tenía en su bolso el traje de Casanova.

Fui a buscar con el arma de papá.

Y cuando volví con la ropa toda llena de sangre, papá me vio y le tuve que contar

todo.

Y fue ahí cuando me mandó al extranjero contigo.

Yo sé que he cometido un error, pero ahora que sé la verdad.

Estoy lista para mi venganza.

No me esperaba esto.

No, claro que no.

Usted no está preparado para una mujer como yo, sino para esas que se le

regalan. Pero es que esos ojos tan lindos me provocan volver a intentar.

No lo haga.

No me gusta que me bese quien yo no quiero.

Entiéndelo.

Si pruebas mis velos, ¿cuándo te vas a querer dejar?

¿Cómo le hago a entender que no me interesa?

Pero ¿por qué no pruebas otro idioma?

Quizás italiano, francés, búlgaro. No me gustan los hombres.

¿No?

¿Por qué no contestas, papi?

Es el trabajo, mi amor.

Más tarde paso a la fábrica.

Gracias.

No entiendo por qué no eres mecánico. Si es lo que más te gusta hacer en la vida.

¿Y para qué estudiaste abogado criminalista?

Bueno, muchas veces.

Uno no hace lo que quiere en la vida, mi amor.

Bueno, ¿y qué me cuenta mi muñequita hermosa?

Tuve un sueño muy bonito.

¿En serio?

Estaba en un paraíso.

¿Y sabes con quién soñé?

Conmigo. Con esa mujer.

Ese ángel que me salvó, ¿te acuerdas?

Es el día en que Samantha y yo íbamos a reencontrarnos.

Le perdí la piel. Y no sé nada de ella.

Voy a buscar a Violeta al colegio.

Muchas gracias.

Y tú, deja de pensar en esa gente que fue nuestra desgracia.

Es lindo, gracias.

¿Y entonces?

¿Me conseguiste la persona de confianza que te pedí?

Sí.

Solamente quiero saber cuáles son tus planes.

Eres mi amigo, Vicente.

Tiempo al tiempo.

Ok.

Adelante.

Hello, hello, hello, hello, hello.

Esta es la persona que tú necesitas.

Déjanos solo, Vicente.

¿Estás dispuesto a todo?

Porque te digo que la paga va a ser muy buena.

Qué bueno.

Porque digamos que eso es lo único que me... inspira.

Ok.

Esta es la familia Rollo.

Todos ellos van a morir uno por uno.

Ahora que Luis no está, no tienes quien te cuide.

Llegaron los Sandoval.

Perla, Darío, pasen. Hola familia, ¿cómo estamos?

Qué gusto verlos.

Igualmente. ¿Te acuerdas de ellos, Willy?

No mucho.

Pero es lógico, si la última vez que nos vimos eras un vil jovencito.

¿No te acuerdas?

Claro, fue para los 15 años de mi hija. Samantha, acuérdate que

te tomaste unas vacaciones de tu internado en Londres.

Sí, sí, sí, no.

Sí, claro. Es que no me acordaba porque en ese momento nos tomamos algunos

tragos de mar. Pero sí me acuerdo, sí me acuerdo.

Bueno, ¿y qué ha pasado con Sammy?

¿Qué de su vida?

Está fabulosamente.

Se la pasa viajando por el mundo entero.

Ay, discúlpenme, por favor. Esto no pasa nunca, pero pues sí pasa.

Qué pena. Vuelvan otro día. Miren, la casa invita. De verdad.

Discúlpenos, ¿eh?

Todavía no puedo creerlo.

Apareciste en el momento indicado.

¿Estás armada? Sí.

Sí, soy guarda espalda.

Como tu papá.

Miguel fue el mejor ejemplo que tuve en mi vida.

Con esos papás que me tocaron.

También fue mi sueño.

Pero pues no lo pude cumplir.

Yo quería ser como él.

Si no lo cumpliste no fue por falta de condiciones.

Te defendiste muy bien. Estoy muy orgullosa de ti.

¿Sigues teniendo buena puntería?

Es que no te viste tus sueños.

Fue difícil tomar la decisión de venirnos a vivir a Los Ángeles.

Conocí a Luis muy joven.

Fue mi primer y único novio.

Tuve amistad.

¿Cómo? ¿Tienes una hija?

Sí. Se llama Violetita.

Bueno, me casé, me gradué de enfermera y... Pues ahora me acabo de separar.

¿Sabes una cosa?

Por algo nos reencontramos.

Yo te voy a ayudar, tengo una muy buena idea.

Hola, hermanita.

No quiero que vengas al funeral.

Pero, papi, yo quiero ir, por favor. No, mi amor.

Juan Marcos, yo creo que sería una buena idea que viniera con nosotros.

Es lo que corresponde, eran sus abuelos. Híjole, por favor.

Por favor, papi. Eso no está en discusión.

Yo quería mucho a mis abuelos. Mi amor, por favor, entiende.

Señor, llegaron los guardaespaldas.

¿Qué pasa?

Por favor, papi. Eran importantes para...

Señor, lamento conocerlos en un momento como este.

Yo soy Pablo Peralta, voy a ser el guardaespaldas de Emma Arroyo.

Yo soy Renzo Macías, estoy afirmando a la señora Isabel Arroyo. Yo soy la

señora Arroyo.

Yo soy Diego Villarreal, voy a ocuparme de su seguridad, señor.

Muy bien.

Mi hermana Emma no va a ir al funeral porque está deprimida.

Por favor, lleva al señor a conocer a Emma.

Pase por aquí, por favor. Gracias.

Falta el guardaespaldas de mi hija.

¿Dónde está?

Está estacionando el coche.

Con su permiso, señor.

Es propio.

Mi vida.

Señor.

Soy Ángela Valdez.

La guardaespaldas de Genesis Arroyo.

Los ángeles existen porque existen los demonios.

Por eso es que dicen que el diablo es... Ni más.

Ni menos un ángel que echaron del cielo.

Bingo.

Usted fue la que me salvó.

¿Qué?

Ella fue la que me salvó cuando me estaba ahogando, mami.

No entiendo.

Primero, primero viene y trae pasteles.

Y ahora resulta ser que es guardaespaldas.

Estaba en una misión.

Si quiere pedir referencias en la agencia... No, no es necesario.

No es necesario.

Vamos al funeral de mis padres.

Lo siento mucho, señor.

De verdad.

Gracias.

Concejita, un día me enseñaron que las personas que quieres y que te quieren,

cuando se van al cielo, se transforman en ángeles de la guarda.

¿Sabes la oración?

Sí.

Ángeles de la guarda, mis compañeros, no me desampares ni de

noche ni de día. Las horas que pasan, las horas del día.

Si tú estás conmigo serán de alegría. Ven siempre a mi lado, tu mano y la mía.

Conchegue la guarda, dulce compañía.

Dulce compañía, dulce compañía.

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