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¿Me buscaba?
Frank.
Yo que usted no me movería.
Ni respire siquiera.
Eso es.
Señor científico, le he salvado la vida.
Mire dónde pisa, vivo entre mierda.
Tenemos que ser amables con nuestros visitantes.
¿Dónde está la mamá?
La tengo allí.
Una perfecta máquina de matar.
Solo durante un mes hará esto.
En la época de Zika, cuando el aumento de sus hormonas sexuales le hace
producir más veneno.
Por lo que se ve obligada a morder para librarse de él.
Amor y muerte.
Y a menos que me equivoque, esta es la época de celo.
Durante unos días.
Después se convertirá en un borrellito.
¿Qué ocurriría si fuese posible estimular su actual condición?
Inyectándole hormonas sexuales, por ejemplo.
Haciéndole aumentar dos o tres veces la segregación natural.
Me gustaría saber qué sucedería.
La mamba tendría tanto veneno que moriría.
A menos que se deshiciese de él inyectándoselo a alguien dentro de un
periodo de tiempo en proporción con la cantidad de hormonas recibidas.
Presiente el miedo y los latidos del corazón.
De la víctima.
Seguía por ellos.
Cuando la mamba muerde, mata.
Bien, señor Campbell.
Este ejemplar le costará 5.000 pavos.
Lo ha hecho muy bien.
Se ha ganado 5.000 dólares.
Acabo de doblar el precio.
No me gusta su juego.
Tengo el dinero en el coche.
Seguro que no quiere este bicho solo para jugar al parches.
Aquí tiene su dinero.
Suba. Le llevaré hasta la ciudad.
Lo menos que puede hacer es invitarme una copa.
Gracias.
Podrías tener un poco más de cuidado.
No te muevas de ahí.
Eres un gatito, otra vez.
Toma. Y ahora márchate.
Te presento a Nancy y a Debbie.
Vaya, se ha tenido que atascar la cerradura.
Fuera de aquí.
Voy a buscar comida otra vez.
Diga. Hola, Amel.
Acabo de llegar.
Sí, estoy trabajando en ello.
Ya casi he terminado.
¿Quieres decir que lo cambie todo?
Pero si yo te he mandado el pulpo.
Bueno, más bien el pulpito. ¿Qué pasa, es que no te gusta?
Es muy mono y también muy gracioso.
Que no da miedo.
Entonces, ¿no está bien así? ¿Le he hecho una cara de lo más agresivo?
No,
no estoy de acuerdo.
Pero tú eres la jefa.
De haberlo sabido, ¿cómo comprenderás?
Sí.
Muy bien, ¿puedes darme 24 horas?
De acuerdo.
Adiós.
Tenemos problemas.
¡Gracias!
¿Qué voy a hacer contigo, Moby Dick?
No,
Meg me ha llamado.
No, no te preocupes.
Por favor, por favor, escúchame un momento.
Estoy perfectamente, de veras.
Sí.
Al contrario de cuando tú estás aquí.
Claro. Todo lo bien que se puede hacer, dadas las circunstancias.
Que sí.
No. Ha dejado de llamar.
Pero me escribió una carta.
Fría. Como es natural.
Tengo que devolverle todas sus cosas, según una lista que me ha enviado.
Yo creo que se ha resignado. Hace una semana que no hace nada de él.
No, esta noche no. Estoy cansada.
Además tengo que hacer un pulpo un poco más feo.
Puede que mañana. Ya te llamaré.
Hasta pronto.
Los rumores se han extendido por toda la ciudad.
A los niños les gusta que les asuste.
que aún no hemos sido empoderados.
¿Policía? Me llevo Cote. Yo ni Cote.
Tenemos que hacer algo.
Han sido hallados los cadáveres de dos jóvenes.
Diterra la gloria que hace.
Así es como quieren que seas, terrorífico.
Por favor, por favor, te lo
suplico. ¡Qué susto me haces!
Te felicito, cariño.
Se parece a mí.
Solo he venido a devolverte la llave de tu castillo encantado.
Podías haber llamado al timbre.
Ahora ya estoy aquí. ¿Puedo quedarme o debo irme y esperar fuera?
Esta es tu casa.
Eso es un decir.
Siempre he odiado el desorden.
No he podido hacer nada estos días.
Sigo creyendo que cometiste un error imperdonable abandonándome, pero no voy
a insistir de nuevo en eso.
Me alegro, porque aunque lo hicieras no iba a escucharte.
Vaya, vaya, vaya.
La muñequita está sacando las garras.
¿Ha sido emocionante abandonarme?
¿Te has sentido más mujer?
Es lo mejor que he hecho en mi vida.
Y lo más difícil.
Sí, desde luego lo has hecho perfectamente.
Lo tenías todo bien planeado.
No vivías con tanto lujo cuando nos conocimos.
No, ahora te has hecho un pequeño y precioso refugio.
Por favor, no toques eso.
Sacaste todo lo que pudiste de nuestra relación.
Nadie hubiera sospechado que fueras tan ambiciosa. ¿Qué pretendes, un porcentaje
de mis ganancias o me vas a demandar por daños y perjudicios?
El daño que me has hecho es incalculable.
¿Qué te ocurre?
Es que no puedes atender los negocios tú solo.
Esos salones casi siempre llenos de gente.
Es fácil.
No te preocupes, ya te sobrepondrás.
Tranquilo estarás.
Estarás perfectamente tan pronto como encuentres otra víctima. Una chica
inteligente y alegre que pare todos los golpes de tu clientela.
Te equivocas.
No es fácil encontrar un recado.
Odio los reemplazamientos.
Yo perdieron los recuerdos.
¿Qué has venido a hacer?
¿Qué pretendes de mí?
¿No te sientes sola en este lugar?
Me sentía mucho más sola en el apartamento del piso 37.
Con tu césped de plástico y tu luz solar artificial.
Entre aquellos inventos que evitaban que tuvieras que salir.
Ahora sales a menudo, ¿no?
Sí.
He tenido suerte de encontrarte.
Dime, ¿con quién?
Eso no te importa.
¿No?
¿Seguro?
Escúchame. Escúchame.
Pronto, Perla.
Aún estás dolorido y enfadado.
También es difícil para mí.
Lo sé.
Sé que es difícil para ti porque eres débil, tímida, dulce
e impresionable.
La culpa fue mía. Llegué a ahogarte con mi fortaleza. Me aproveché de ti
corrompiéndote con mi dinero y mi poder.
Sí, me abandonaste para defender tu maldita debilidad.
No puedes imaginarte cuánto te desprecio.
Desprecio las debilidades.
Tu pasividad, tu pereza, tu hipocresía.
Tranquila, ya me voy.
No sé, tal vez dentro de un mes podamos volver a hablar serenamente de esto.
No lo creo muy probable.
Veo que ya no la llevas colgada al cuello.
Esta no es mi llave.
Lo siento, lo siento.
Perdona.
Déjame. Por favor, por favor, por favor.
Déjame allí. No, no lo desee. Es tu cabeza la que no lo desee. Pero lo
importante es ella.
Tu cerebro nunca fue lo mejor de ti.
Aunque tampoco hacía falta. Con mi inteligencia era suficiente.
No me gustan estos juegos.
Hablando de juegos, he inventado uno nuevo de vídeo.
Trata de una preciosa buscadora de perlas y de un monstruo marino que
quiere atraparla.
Debo irme No has cambiado en absoluto, ¿verdad? No tengo
intención de hacerlo Iré por tu llave
Aquí está.
Se me rompió un frasco de maquillaje en el bolso y
se...
¿Jean?
¡Jean!
¡No vuelvas a aparecer con esta casa nunca más!
¡Cambio de la cerradura!
Juego limpio.
Transmisores preparados. Cazador a punto.
Inyectados 15 centímetros cúbicos de extracto de hormonas.
Fuerza 75%. Aumento de agresividad 300%. Tiempo límite para que
el cazador muera por autointoxicación, 60 minutos.
Tiempo transcurrido, 6 minutos y 30 segundos.
Tiempo restante.
53 minutos y 30 segundos.
¿Diga?
¿Quién está ahí?
Dígame. Oh, no.
Eva.
¿Sí?
Cálmate.
Vas a ver qué baño vas a tener.
Bueno.
No seas absurda.
Las probabilidades de que cojas una infección, querida, solo son de 5 entre
495.
Sí, quizás sean 5, pero por poco se me gangrena un dedo gracias a un cuchillo
eléctrico.
Relájate.
Inspira profundamente.
Suelta el aire despacio.
Deja que la tensión salga poco a poco de tu cuerpo.
Concéntrate.
Siente tu cuerpo.
La música está dentro de ti.
Escucha tu pulso.
La sangre bombeada.
La vida que fluye por tus venas.
Ahora, adopta una posición boca abajo.
Despacio.
Empieza a contar hasta diez.
Uno.
Tres, cuatro, cinco, seis,
siete, ocho, nueve, diez.
Te sientes bien.
Permite que la sangre fluya a través tuyo.
¡El agua!
¿Dónde está el grifo?
La radio me marea.
¡Qué maravilla!
Ya sé que me estás mirando desde ahí arriba y me estás juzgando, Jean
Campbell. Sí, he vuelto a dejar que el agua se salga de la bañera.
Pero, francamente, querido, ahora me importa un rabarón.
Jean, yo nunca logré estar a tu nivel, ¿verdad?
Nunca llegué a ser la hembra androide que tú tanto deseabas tener.
Magnífico. Podrías haberlo dicho cuando estabas aquí. Pero no, nunca quisiste
escucharme, querido Jim.
Tiempo transcurrido, 24 minutos y 25 segundos.
Tiempo restante, 35 minutos y 35 segundos.
Querido Jean, son las 7.43 de la
tarde del martes 8 de abril.
Hace media hora que te has marchado.
Después de, por este orden, insultarme...
Interrogarme, humillarme y finalmente tratar por todos los medios de
seducirme. Lo cual fue, por fortuna, interrumpido gracias a una de tus
malditas máquinas.
Sabe que durante todo el tiempo que viví contigo jamás hice nada.
Ni tampoco dije nada espontáneamente.
Era como una niña con demasiados dedos que no sabía dónde poner.
Creo que siempre le tuve un poco de miedo a la superioridad de tu
inteligencia.
Tengo que reconocer que eres muy inteligente y que todo lo que has
deseado lo has conseguido.
Vives en un mundo en el que oprimes un botón y todos tus anhelos se cumplen.
En ese mundo.
En tu mundo electrónico.
En el mundo real, los fuertes y los débiles no existen. Todos somos ambas
cosas.
Yo tengo mis fuerzas y tú tus debilidades.
He estado observando cuando juegas al ajedrez con otros genios.
Tienes un amor, ¿verdad?
Y un segundo antes de dar mate a tu contrincante, no pareces nervioso, sino
enfermo. La sola idea de la posibilidad de perder llega incluso a aterrorizarte.
Yo también te doy miedo, lo sé.
Todo cuanto hay de bueno en mí te asusta.
Mi felicidad, mi talento.
Te horroriza que alguien pueda mirarme.
No me ama.
Bien,
tengo que notificarte que no voy a volver nunca a formar parte de tus
juegos.
Y pondré este resfriado en el pene de tu cuello.
Tienes que aprender a controlarte, querida.
Primero te secas el pelo y luego le mandas al infierno.
Vamos
a
ver dónde me había quedado.
Será mejor que termine.
Y pondré este resfriado en el tebe de tu cuenta.
¡Se abre!
Ahora va.
Por favor, no es posible.
Tal vez no sea venerosa.
Puede que sea una culera de jardín.
Tiempo restante 31 minutos y 45 segundos.
La mamá es una serpiente extremadamente ágil y lenta.
Tiene una cabeza estrecha y recta.
Puede detectar en el aire la secreción de adrenalina generada por el miedo de
su víctima.
Oiga, puede oírme.
Yo no le oigo a usted. Mi teléfono no funciona bien.
Sé que va a parecerle increíble, pero es cierto, se lo juro. Estoy encerrada en
mi casa con una mambo. Es una serpiente muy venenosa, terriblemente venenosa.
El puente se ha cerrado y ahora no puedo abrirla.
Ni tampoco llamar.
Esto era una especie de almacén en medio de un campo de deporte a la salida de la
calle 34.
que protegerme.
¡Diga! ¡Diga!
¡Diga!
Ayúdame.
Transcurrido 41 minutos.
Tiempo restante 19 minutos.
No vas a morderme.
¿Tienes miedo del fuego?
Hijo de puta.
Tienes miedo.
Tienes miedo.
También tú tienes miedo.
Ahora yo puedo detectar tu adrenalina, maldita.
Si esto es lo que querías, ven por ello. Ven a buscarlo, cabrona.
Quienquiera que seas, vete al infierno.
¡Vete al infierno!
¿Estás defendiéndote con uñas y dientes?
A ver si puedes cogerme ahora.
Vamos, cógeme.
¡Estoy avisándote!
¿Estás ahí?
Vaya, mira quién ha aparecido.
¡Toma! ¡Es Moby Dick!
Supongo que no te gusta.
Porque no huele a drenadita. Está muerto, no como yo.
Es mi miedo lo que buscas, ¿eh?
Es mi miedo lo que quieres.
¿Dónde están?
¡Cobarde! ¡Cobarde!
¡Sé valiente y sal de donde estés, maldita hija de puta!
Autodestrucción casi completada.
Has hecho mucho más de lo que esperaba.
Incluso casi has ganado.
Unos minutos más la serpiente habría muerto y tú te hubieras salvado.
Era una oportunidad entre un millón. Pero me gusta dar a mi oponente alguna
posibilidad.
Lo has hecho muy bien. Si hubieras permanecido conmigo yo te habría
protegido. Sin embargo, no lo has querido.
He preferido ser libre.
Libre.
La libertad no existe.
¿Qué crees tú que es la libertad?
¿Poder vivir entre idiotas?
Habrían exigido que te vendieras.
Que vendieras tu ingenio.
Tu risa.
Todo el mundo.
Por desgracia.
Se vende poco a poco.
Te hubieras vuelto como los demás.
Estúpida hija tranciosa.
Hubieses aprendido a poner precio.
No podía permitir que ocurriera.
Eres la única mujer.
La única cosa.
El único ser humano al que he amado en toda mi vida, Eva.
No puedo permitir que no me pertenezca.
Era la única manera de retenerte.
Sí. No hables.
Un minuto más y ya no sentirás nada.
El juego ha terminado.
¡Gracias!
No, no.
¡Gracias!
Gracias.
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