All language subtitles for The Son of Monte Cristo (1940) Alexandre Dumas

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Original subtitles

EL HIJO DEL CONDE DE MONTECRISTO

Amenazado por naciones poderosas, Lichtenburg...

pequeño, pero con orgullo, es conocido como la joya de...

los Balcanes. Metido en las antiguas...

tradiciones de la caballería, su pueblo, mantiene una lealtad...

inquebrantable hacia el trono, en el que ahora se sienta la...

joven gran duquesa Zona. En un gobierno bajo la...

siniestra sombra de un hombre, el general, Gurko Lanen.

LA MAZMORRA DE PALACIO

- Guardia, saca a William Gluck. - A la orden, mi coronel.

- Sal ya. - ¿No tenía prisa por encerrarme?

El general Lanen te ofrece clemencia por información.

¿Qué clemencia puede esperarse del general Lanen?

Si valoras tu vida nos darás los nombres de tus cómplices.

- No la valoro tanto. - Así que es el joven que cometió...

el error de disparar esta mañana. - Mi error fue no dar en el blanco.

Eres peor que un asesino. Eres tonto.

Eso es lo que piensan de usted, coronel Zimmerman, por salvar...

la vida de Gurko hace tres años. Cuando a Litchenburg aún la...

habría salvado otro tonto. Fallé esta mañana porque...

estaba demasiado lejos. Pero ahora...

¡Quieto!

Soltadle.

Este ha sido tu segundo error. Hombres como tú nunca se dan...

cuenta que mando colectivamente porque...

puedo dominarlos individualmente.

- Me dicen que eres fuerte. - Y con orgullo.

Yo soy hijo de un albañil. Y también estoy orgulloso de ello.

- Zimmerman, no nos interrumpan. - Sí, señor.

Ahora ya le pueden colgar.

Guardia, a formar.

Por favor, asegúrate de que su alteza lleve esto.

Sí, barón Von Neuhof.

- Estamos listas. - ¿Tenéis todo?

- ¿Dinero? ¿Pasaportes? - Todo.

Recordad que estaréis en peligro constante.

- Sí, lo sé. No se preocupe por mí. - El general Lanen nunca...

sospechará. Él sabe que siempre voy a dar un paseo por las tardes...

Sí, pero hoy vais a París. Si os ocurriera algo, jamás...

podría perdonármelo. - Barón, los dos sabemos que...

nuestra esperanza es hablar con el emperador francés.

El general Lanen vigila todos sus movimientos.

Por eso, soy yo quien debe ir. Creí que había quedado claro.

Esto permitirá que Napoleón sepa cuál es la situación en Lichtenburg.

Y lo que ofrecemos a cambio de su intervención.

No puede caer en manos enemigas.

Yo me encargaré. De que eso no pase

El carruaje de su alteza está esperando.

Muy bien, Stadt.

Si miráis a Luis Napoleón de esa forma, volveréis con un ejército.

La solución a nuestros problemas es la intervención de...

las tropas francesas. La gran duquesa, Zona, portadora de...

esta nota, apoya este modo de actuar.

- Bien hecho, Stadt. - Finge dar su paseo de la tarde.

Pero irá más lejos. Cruzará la frontera hasta París.

Su alteza acaba de salir de palacio.

- Puedes irte Stadt. Bien hecho. - Gracias, excelencia.

- ¿Piensa detenerla? - Resulta increíble creer que el...

primer ministro se acuse de traición por escrito.

¿No se olvida de Stadt, excelencia?

Hay que tener paciencia. Es una gran virtud.

Sí. - Cuando se persigue a un ratón hay que tratarlo como tal

Von Neuhof es un león.

No se le puede atrapar con una ratonera. Pero la traición...

hará caer hasta a un león. - Sí, excelencia.

Abra la puerta, Stadt.

Hermosa tarde para pasear, querido barón.

La despedida de su alteza ha debido de ser muy emotiva.

Me pregunto cómo ha sido capaz de que una inexperta y hermosa...

señorita parta hacia un país extranjero llevando una peligrosa...

carta escrita de su puño y letra. Mi sistema de espionaje funciona.

- ¿Qué trata de decirme, Lanen? - Quiero decirle que cuando un...

primer ministro conspira para poner las tropas de otra nación...

contra su pueblo, es traición. Y se castiga con la muerte.

He dado órdenes para que traigan a su alteza, y con ella...

la prueba de su traición. - No se atreverá a poner las...

manos sobre su alteza. - ¿Quiere decir que no me...

atreveré a permitir que su alteza salga de Lichtenburg?

Aparte de mis sentimientos, Zona de Lichtenburg, es el símbolo de...

una autoridad que ha existido en este país durante 20 generaciones.

Y deseo emplear ese símbolo en mi relación con el pueblo.

Hasta ahora, su influencia ha impedido un entendimiento entre...

la gran duquesa y yo.

Es un lástima que una carrera como la suya deba acabar.

- Zimmerman... - Excelencia...

El barón Von Neuhof debe ser confinado en el calabozo hasta...

el día de su juicio. - ¡Guardias!

Es el primer momento tranquilo desde que salimos de palacio.

Aún puedo sentirlos observando detrás de mi cabeza.

Yo tendré ganas de descansar cuando haya cruzado la frontera.

Pobre barón. Me pregunto qué ocurrirá cuando el general...

descubra que nos hemos ido. - Piensa en lo que hubiera pasado...

si no nos hubiéramos ido. Está refrescando.

- Nos persiguen. - ¿Quiénes?

La guardia. ¡Deprisa, cochero!

Nos han visto.

¡Por aquí!

¡Más deprisa!

¿Está bien, condesa? ¿Y vos, alteza?

No te preocupes. ¡Coge los caballos!

Siento muchísimo lo que han hecho los perros.

Es usted un rufián. Mi pobre hija.

- Ha sido un accidente. - ¿Un accidente?

¿Hay algo que pueda hacer?

- ¿Puede llevarnos a la frontera? - En su carruaje es imposible.

- Olvídese del carruaje. - En ese caso es fácil.

- ¿Cómo qué? - Como esto.

- Parece que tiene prisa. - La tengo.

- ¿Conoces un atajo por el bosque? - Sí, señor. Por aquí.

Agárrese.

¿Qué ha ocurrido con su alteza? ¿Dónde está?

No lo sé. Estaba aquí cuando fuimos a buscar los caballos.

Detenga a estos hombres. teniente Donner, llévese a la...

mitad de los hombres y busque por el camino. Los demás que...

vengan conmigo. No podrán llegar muy lejos.

¡Adelante!

Se me ha olvidado preguntar quién es usted.

- Sí, que tontería. - Y usted no conoce al rufián que...

destrozó su carruaje. Soy el conde de Montecristo.

Señorita Fafendorf, le presento al conde de Montecristo.

- ¿Qué nombre ha dicho? - Fafendorf. Zona Fafendorf.

¡Qué apellido tan raro!

- ¿No podemos ir más deprisa? - Claro, agárrese bien.

POSADA DEL ÁGUILA DORADA

Señora, tras grandes esfuerzos, yo, Hann Sneider le he conseguido...

el único carruaje de Petsh. Los caballos no son los mejores.

- ¿Pueden galopar? - Sí.

Es lo que necesitamos. Póngalos rumbo a París y empezaremos el viaje.

- ¿Esta noche? - Claro.

- Pero no se ve. - Como todas las noches.

París está hacia el otro lado. Está mirando hacia Lichtenburg.

Sí, lo sé. Siempre he pensado que es el país más bonito.

- ¿Se quedará en Petsh? - No, voy a Lichtenburg por negocios.

A las 5 de la tarde se convirtió en un agradable viaje.

- ¿A que no encontró su carruaje? - No.

- Tiene razón. - ¿Y qué vamos a hacer?

No hay carruaje. ¡Qué pena! Pero sí tienen uno porque...

mandé a buscar el mío. No me ha dicho el motivo de su...

viaje, pero parece urgente. Es mejor que cambie su carruaje...

por el mío para evitar más retrasos. Además, el camino no...

es seguro para una joven que viaja sola. Podrían asaltarla.

Tiene razón. ¿Y también estaría dispuesto a madrugar?

Por supuesto. Las esperaré con los caballos al amanecer.

- ¿Al amanecer? - No ha tenido demasiados viajes...

y emociones para un día? Si nos disculpara...

- ¿Buenas noches? - Sí.

- Bien. Buenas noches. - Buenas noches.

- Buenas noches. - Buenas noches, señorita.

- ¿Qué estás haciendo? - Nos marchamos enseguida.

Tengo un carruaje esperando.

- Quieres decir que... - Le mentí. Claro que le mentí.

Para librarnos de él. Ese joven se dedica a ayudar...

a la gente en apuros para meterse en líos.

Es tan agradable. Me siento culpable por engañarle.

Zona. Zona Fafendorf. Se puede cambiar.

Hay mucho camino hasta París.

¡Soldados! ¡Soldados de Lichtenburg!

Que nadie salga de esta casa. Buenas noches.

Hay un carruaje esperando fuera. ¿Para quién es?

Esto no es Lichtenburg. No sé cómo han cruzado...

la frontera. Pero no tienen derecho a interrogarme.

- ¿A quién espera el carruaje? - A unas señoras distinguidas.

- Su carruaje se partió y... - ¿Dónde están esas dos damas?

En el primer piso. Subiendo las escaleras.

- ¡Alteza! - ¿Cómo te atreves a entrar?

Tengo órdenes de acompañarle a Litchenburg. También me han...

mandado pedirle cierta carta que lleva al emperador de Francia.

¿Tengo que recordarte que soy la gran duquesa de Lichtenburg y...

no recibo órdenes de nadie? - Yo cumplo órdenes. La carta.

- No recibe órdenes. - ¿Quién es usted?

- Mi amiga me presentará. - No, por favor.

No os preocupéis. Mi padre era el mejor espadachín de Francia.

Si yo, Hann Sneider, hubiera tenido 20 años menos, ni todo el...

ejército de Lichtenburg podría habérsela llevado de aquí.

¿Qué país es ese? Cuando un vulgar soldado pone las manos...

encima de su propia reina.

Por lo que aquí se cuenta, los días son tan oscuros como las...

noches en Lichtenburg. - Pobre gran duquesa...

una corona es una carga pesada para una cabeza tan joven y tan hermosa.

Gracias a Dios, es un caballero muy valiente.

No terminaron con usted. ¿Se encuentra mejor?

Tranquilo. No puede levantarse. Pobrecillo.

Fafen, Fafen, Fafendorf.

- ¡Corre! ¡Llama al médico! - ¡No! ¡Pide mi carruaje!

Mi asunto en Lichtenburg es más urgente de lo que pensé.

Von Neuhof juzgado por traidor. Von Neuhof condenado a muerte.

Zona, por favor, llevas todo el día dando vueltas.

Von Neuhof culpable. Señalado como un traidor,...

un criminal. Su único crimen era ser amigo de mi padre y mío.

Era más que mi jefe. Era mi amigo.

Hubiera dado mi vida por él.

Entiendo lo que sientes Stadt. Él confiaba en ti.

Imagino que su alteza tendrá algún plan para salvarlo.

¿Cómo pueden escribir tantas mentiras sobre él?

Porque Gurko Lanen lo ha ordenado.

Márchate Stadt. Y usted condesa, si no le importa...

Mis rosas... Un regalo por vuestro regreso.

General Lanen, le ordeno que ponga en libertad al barón Von Neuhof.

Normalmente, vuestros deseos son órdenes para mí.

Pero Von Neuhof debe morir.

Comprendo vuestra pena. Para vos es un amigo, pero para...

mí es un peligro. - Pienso que va a asesinarlo.

Cuando le ocurrió lo mismo al César y al rey Luis XVI no lo...

llamaron asesinato. Lo llamaron patriotismo.

Si el barón Von Neuhof es culpable, yo también. Deténgame.

- Alteza, eso es impensable. - No tengo más que decirle.

Pero yo sí tengo que decirle una cosa muy importante desde hace...

tres años. Si hay diferencia entre mí y otros hombres es porque...

me he atrevido a realizar mis sueños. Yo soñé en convertirme...

en el amo de Lichtenburg. Soy el amo. Pero tengo otros...

sueños más personales. Algunos hombres nacemos bajo...

una estrella, y mi gran sueño ha sido compartir mi estrella con vos.

- ¿Qué quiere decirme? - Deberíais entender una honesta...

proposición de matrimonio. - ¿Matrimonio? ¿Con usted?

- ¿Un asesino? ¿Mentiroso? Un... - Decidlo, alteza. Un plebeyo.

Mi sangre brota de la tierra. Y corre abundante y fuerte.

La historia prueba que la sangre azul se ha beneficiado cuando...

se ha mezclado con la roja. Mejor que cualquier hombre...

yo aprecio todo lo que representáis. Sois una reina...

pero también, una mujer. Juntos podríamos construir un...

gran Lichtenburg y pasar su gloria a nuestros hijos.

- ¿Dice que me quiere? - He querido decíroslo desde hace meses.

Cuando miráis a través de mí, me pregunto qué veis en mí.

Veo a un hombre al que sólo quiero destruirle. ¡Fuera!

Os comprendo. La aristócrata hablando con el plebeyo.

Buenos días, alteza.

La Antorcha. Los cargos contra Von Neuhof son falsos.

Este periódico lleva saliendo varios meses. ¿Alguien sabe...

quién lo imprime? Mis órdenes son buscar en todas las casas...

de la ciudad, hasta encontrar la prensa.

- Yo sé quien lo hace. - ¿Quién?

- ¿Quién? - Venga conmigo.

Vamos. Seguidme.

- Ahí lo hacen. - ¡Destrozad las ventanas!

Vamos a limpiar esta casa.

Atrás.

¿Dónde está la prensa que imprime esta basura?

- No lo sé. - ¿Dónde está?

He oído que en el sótano.

Detenlo. Swanson, Vilo, venid conmigo.

No te preocupes. ¡Vamos, fuera!

Tú eres Kurt Morris, el hombre que imprime La Antorcha.

Usas tu almacén como tapadera para esconder esto.

Me ha costado dos meses cogerte. ¿Sabes la pena por imprimir...

un periódico sin el permiso del Gobierno?

Sí. Pero los cargos contra Von Neuhof son falsos.

Hay ciertas cosas que ni la soga puede acallar.

Lleváoslo de aquí. Y limpiad esta pocilga.

- ¡Basta! ¡Esto no es ley ni orden! - Márchese de aquí antes de que...

llame a mis hombres. - Esto es una tiranía.

¡Detenedlo!

¡Cuidado!

¡Que no escape!

¡Daré 100 coronas a quien coja a ese hombre!

¡Por aquí!

¡Vosotros dos id por allí! ¡Tú, ven conmigo!

- Entremos. - ¡Aquí no, es el almacén!

- Lo sé. ¿Y el sótano? - Por aquí.

Mire lo que han hecho. Pagarán por esto.

- ¿Por qué hemos venido aquí? - Aquí no se les ocurrirá buscar.

Gracias por ayudarme, pero no debería haberlo hecho.

Le detendrán y le matarán.

- ¿Y a usted qué? - Estoy acostumbrado a esto.

Llevan muchos meses persiguiéndome.

Entrar aquí ha sido fácil. Pero, ¿cómo vamos a salir?

Hay una salida, por aquí.

La utilizamos para sacar los periódicos.

- ¿Por qué no se escapó por aquí? - No podía hacer eso.

Ahí abajo hay muchos amigos. No quería traicionarlos.

- Antiguamente era un cementerio. - Y sigue siéndolo.

Hemos llegado.

- ¿Quién es este hombre? - Me ha salvado la vida.

Caballeros, la imprenta está destruida. Mi padre detenido...

y yo también si no fuera por él.

¡Hans! Te has escapado.

He visto lo que ha hecho. Démosle la bienvenida.

Y yo he visto lo que ha hecho. Eso explica su presencia aquí.

Soy Fritz Donner, teniente de la guardia real. Este es Schultz.

Teniente, soy Edmundo Dantés, el hijo del conde de Montecristo.

- ¡El hijo del conde de Montecristo! - ¡El hijo del conde de Montecristo!

- ¡El hombre más rico de Europa! - Una leyenda.

Es todo un privilegio.

- La bienvenida es doble. - Gracias por lo que ha hecho.

- Puede ser un gran aliado. - Puede ser un gran aliado.

¡Atención, todo el mundo! Con este desastre ha surgido...

otro problema. Y muy grave. Gurko ha dado a Zimmerman...

órdenes secretas para que ejecute al barón Von Neuhof a...

medianoche. Cuando él muera, todo lo bueno que hay en...

Lichtenburg morirá con él. - ¿Von Neuhof?

- Sí. - Su retrato.

- ¿Adónde vas? - Gluck falló. Pero yo no.

Matar a Gurko no es la solución. Yo pude hacerlo hace tiempo.

Tenemos que destruir lo que representa.

No debe de tener una buena imagen de este país.

Le damos la bienvenida con la noticia de la ejecución de un...

gran hombre y he sabido que nuestra gran duquesa está...

apresada en su palacio. - ¿Prisionera?

Imagino que pensarán hacer algo. - Es muy fácil decirlo.

Zona se encuentra sin la ayuda y el consejo de Von Neuhof.

Para salvarla tenemos que salvarle a él primero.

Von Neuhof está en el calabozo de palacio, condenado a muerte.

¿Cómo puede un viejo cavar un túnel con sus propias manos?

Hay una posibilidad. Pero es muy remota.

- Hay que arriesgarse. - No podéis ayudarme.

Hay que meter a alguien en palacio.

Alguien del que Gurko no sospeche.

Están logrando que sienta vergüenza de mí mismo.

Uno oye hablar de hombres como ustedes pero nunca los ve.

Tiene razón. Para salvar a Von Neuhof hay que hacerlo desde...

dentro de palacio. Quizás yo pueda ser el voluntario que necesitan.

- ¿Usted? - ¿Cómo puede entrar un extraño...

en palacio? - Con una orden de pago de 25...

millones de francos como tarjeta de visita. El dinero abre puertas.

Estoy en Lichtenburg porque el general Lanen ha solicitado un...

préstamo a la casa de Montecristo.

- ¿Un préstamo? - Sí. Voy a concedérselo.

Caballeros, considero un privilegio ayudarles a demostrar...

que La Antorcha de la libertad es difícil de apagar.

- Entonces está con vosotros. - Desde que he entrado en este...

país he estado con ustedes.

- ¡Bravo! - ¡Bravo!

Mi querido general Lanen, es muy amable al recibirme.

Los negocios con los bancos son molestos, ¿verdad?

Parece una persona completamente distinta.

Espero que el efecto no quede para siempre.

Me alegro de haber comprado estas gafas de vuelta al hotel.

Añaden el último toque perfecto. Desearía no tener que hacer esto.

Entendería que cambiara de opinión y no siguiera adelante.

No estoy preocupado por eso. Estaba pensando en su alteza.

Tras nuestro encuentro en Petsh, debe pensar que soy un tonto.

Y ahora debe creer que soy más tonto de lo que pensaba.

No puedo permitir que me conozca como me gustaría.

Ni tampoco que el general Lanen lo haga como él quisiera.

Estoy empezando a confundirme. No sé si soy éste o éste.

Necesitará algo más para engañar a Gurko Lanen.

Una espada.

De ese modo sospecharía seguro.

¿Qué le hace pensar que no sospechará de un mentecato?

Un mentecato es un tonto. Y un tonto tiene una protección...

no compartida por otros hombres. No se toma en serio a un tonto.

Necesitará protección si Gurko descubre que su intención es...

ayudan a Von Neuhof a escaparse. Mi querido teniente, estoy...

seguro de que puedo convencer al general de que el conde de...

Montecristo no tiene ningún interés en ver un viejo calabozo.

El carruaje. Llego tarde a esta cita. 3 días para ser exactos.

Excelencia, su carruaje le espera.

El conde de Montecristo quiere verle, señor.

Montecristo. Ha venido. 3 días después de lo esperado.

Si fuera un príncipe, estos banqueros correrían a...

darme lo que se me antojara. Si no necesitara el dinero para...

mejorar el ejército daría al conde de Montecristo una lección de...

puntualidad. Hazle pasar. Tendremos el placer de escuchar...

a un banquero presentando excusas en vez de dinero.

Señor conde...

El conde de Montecristo, excelencia.

- Bienvenido a Lichtenburg. - Gracias.

Siento llegar con retraso. Es una de mis debilidades.

Una vez tuve al zar esperándome dos semanas. Pero por fin estoy...

frente a Gurko Lanen, el Grande. - Nunca me he hecho llamar así.

Es un privilegio de sus admiradores. Un gato puede...

mirar a un rey. Un banquero puede mirar a un héroe.

- ¿Le molesta mi curiosidad? - En absoluto.

¿No quiere sentarse?

Si usted supiera cómo admiro a los hombres de acción, fuertes,...

valerosos, con mucha ambición. Que agarran a la vida firmemente...

y la moldean a su gusto. Mi padre era así, ¿sabe?

- Sí, claro. Un hombre genial. - Sí.

Pero estoy un poco aburrido de que todo el mundo me lo eche...

en cara. No me entienda mal. Le quería y todo eso, pero nunca...

se lo perdonaré. - ¿Por qué?

Porque si sólo hubiera heredado un poco de su carácter, en vez...

de todo su dinero, yo también sería un hombre de acción.

- Pero no lo soy. - Sí, pero los hombres de acción...

no pueden hacer nada sin la ayuda de los banqueros.

Le gustará saber que su firma tiene más poder que mi espada.

Sí. Detesto el trabajo del banco. Porque en este momento...

me ha sacado de París. Está en su temporada social.

Si no fuera por mi interés en conocerle, estaría muy triste.

Sin embargo, aquí estamos. Ahora, hablemos de negocios.

Usted solicitó de mi banco un préstamo.

- Sí. 25 millones de francos. - ¿25 millones nada más?

- Pensé que era más. - Yo...

No importa, podemos discutirlo... Claro que podría darle un sí o un no.

Pero eso es poco serio. Me han enseñado a fruncir el...

ceño al cliente, desanimarle, tenerle cogido, así que tendrá...

que estar con esa incertidumbre. Los asquerosos negocios...

No hay ninguna prisa. Quiero que sea usted el que se convenza de...

que su préstamo estará seguro. Y le aseguro que...

No intente sacarme una decisión. Ya la he tomado, pero debe dudar.

Confío en que durante su estancia será mi invitado.

Es usted muy considerado. Con mucho gusto.

Coronel Zimmerman, llame al teniente Donner.

Sí.

Me dijeron que habían 2 cosas en Lichtenburg. A ver si me acuerdo.

Su hermoso paisaje y la gran duquesa Zona.

- Dicen que es muy hermosa. - Será un placer presentársela.

Esta noche. Cenamos a las 20:30.

- Muy bien. - Teniente Donner, este es el...

conde de Montecristo, mi invitado. Ordenen que le alojen en palacio.

- Que todo esté a su gusto. - Gracias. Hasta las 20:30.

Un poco tonto, pero rico. Si le manejamos bien lograremos...

lo que queremos.

¿Quieres estarte quieta? Esta es la quinta vez que intento...

terminar de vestirte. - ¿Estoy bien?

Si crees que sospechará que no has dormido en 4 noches...

te equivocas. - Me acuerdo que dijo que iba...

a Litchenburg de negocios. Nunca imaginé que vendría aquí.

Por favor, recuerda que eres la gran duquesa.

Esta es la primera vez en mi vida que no siento tal cosa.

Quizá nos pueda ayudar. El conde de Montecristo debe...

de tener amigos influyentes. - El barón Von Neuhof los tiene...

y está cenando en el calabozo de palacio, quizá por última vez.

- Lo siento. Adelante. - La cena está servida.

- Podéis bajar cuando queráis. - Gracias.

Alteza, permitidme presentarle al conde de Montecristo.

- Me alegra darle la bienvenida. - Alteza, no puedo decir lo...

honrado que me siento. - Condesa...

- El conde de Montecristo. - Señor conde...

- Encantado. - El conde de Montecristo es...

la última persona a la que esperaba recibir aquí.

Espero que no penséis que soy presuntuoso. Es algo curioso.

Tengo la sensación de haberos visto antes. En realidad...

me recordáis a alguien que conocí hace poco.

La mujer más hermosa que jamás he visto. Pero claro, no era la...

gran duquesa de Lichtenburg. Su apellido era Fanfendorf.

- ¿Cómo? - Sí, se llamaba así.

No me parece que sea el tipo de hombre que deja escapar a una...

hermosa mujer. Aunque se llame como sea.

Estuve dispuesto hasta a batirme en duelo por ella.

Pero no tuve suerte y desapareció de mi vida.

Vamos a cenar.

Mi querido general Lanen. Es agradable en estos días...

encontrar una mano firme que dicte la política nacional.

¿Sabe que en Francia han llegado hasta tal punto que un...

deshollinador se considera igual que un rey?

En Lichtenburg, la política es mantener a los deshollinadores...

en las chimeneas. - Los deshollinadores en las...

chimeneas. Excelente, general. Es muy gracioso.

Me han dicho que usted está en Litchenburg por negocios.

- No exactamente. - Es demasiado modesto.

Desde las tres de la tarde, Lichtenburg está endeudado con...

su excelencia por la suma de 25 millones de francos.

Al contrario, mi general. Me siento en deuda con usted.

Es un privilegio encontrar un hombre que hace bien a su país.

No se puede valorar lo logrado. ¿No estáis de acuerdo?

General Lanen, les dejamos con sus cigarros y su Oporto.

Yo no fumo. Y por el Oporto, mi médico asegura que todos los...

ingleses tienen gota. - Me duele la cabeza.

Temo que las damas no disfrutarán de la cena.

- ¿De verdad? Yo pensé que sí. - Vengo a informarme que la...

inspección de guardia de las diez se ha hecho.

¿Son las diez? Discúlpeme. Debe ser el aire del campo...

pero me siento algo amodorrado. Después de una copiosa cena,

viene un buen descanso. - Lo entiendo. Debe de haber...

sido un día muy ajetreado. Buenas noches.

El perfecto anfitrión que sabe cuando dar las buenas noches.

Atiende a su excelencia.

- Estamos preparados. A las once. - ¿A las once? Espléndido.

Eso me da 50 minutos y 30 segundos.

- Por aquí, excelencia. - ¿No le importará si voy por aquí?

Y no necesito que me acompañe.

¡Qué sorpresa más agradable! El aire fresco es la mejor cura...

para un dolor de cabeza. Con permiso.

Cambia de personalidad con facilidad. Primero le vi como un caballero.

Ahora, siendo un mentecato. Elogiando el ego de un...

hombre al que su primera personalidad debería despreciar.

- ¿En realidad cómo es usted? - Soy un hombre de negocios.

Un banquero, para ser exactos. Quiero que mis clientes se...

sientan superiores a mí. - En Petsh me hizo creer que era...

un perfecto caballero. Recuerdo lo que hizo aquella noche.

Mi deseo es que ese recuerdo vaya mejorando.

¿Dejando al general el dinero para destruir mi país?

Los préstamos no se niegan por los sentimientos, sino por...

la solidez del otro. - ¿Y este otro qué le ofrece?

- La hipoteca de todo Lichtenburg. - Lo que ha comprado son los...

crímenes contra mi pueblo.

Por lo que he oído de su padre, no estaría orgulloso...

de que su hijo financiara a un tirano y un traidor.

Quizá hice este préstamo porque os considero lo más...

importante. - ¡Qué desafortunado!

Debería saber que el general Lanen no me incluye en la hipoteca.

Ya que él me ha propuesto en matrimonio, como si fuera un negocio.

Alteza, estáis más guapa cuando os enfadáis.

Buenas noches.

Todo a su tiempo. Buenas noches, mi amor.

Por esta razón yo, Gurko Lanen ordeno la sentencia de muerte...

por ahorcamiento del barón Von Neuhof. Y ordeno que la...

ejecución de esta condena a muerte sea llevada a cabo a la...

medianoche del 10 de mayo. - Que es esta noche.

- ¿Tiene algo que decir? - Sí. Puede darle un último...

mensaje al general Lanen. Dígale que si espera enterrar mi...

lealtad a Zona en mi sepultura, ella se alzará para destruirle.

¡Guardias!

No dispare. Teniente Donner presentándose para el servicio.

Durante el resto de mi vida miraré las chimeneas con sospecha.

Mi padre y mi abuelo eran oficiales de la guardia de palacio.

Ellos me enseñaron muchas cosas que Gurko no sabe.

La chimenea es una de ellas. ¿Está listo?

- Sí. - Eso es mejor que nada.

- Siento haberle obligado. - Si viene corriendo...

tenemos una oportunidad entre cien de llegar a Von Neuhof.

- Y de escapar no digo nada. - No se preocupe.

Lo conseguiremos. Por aquí.

- ¿Dónde está Schultz? - Haciendo sus rondas abajo.

Hace 50 años que se olvidaron de esto.

Esperemos que no se acuerden en otros 50.

Schultz, dentro de un momento, el general, inspeccionará la...

celda de Von Neuhof. Quedaos al final de las escaleras.

Será mejor que entre primero. A los dos los reconocerán.

- A usted también. - No, a mí no. He decidido crear...

otro personaje que el general Lanen no conoce.

Y espero que jamás conozca.

Esta es la última noche que tenemos para hacer esto.

El problema es que estamos tan encarcelados como Von Neuhof.

Sí, pero no nos colgarán dentro de una hora.

No hay novedad. Duerme como un bebé.

- Yo no podría dormir. - Lo harías si fueras un aristócrata.

- Voy a echar un vistazo. - Sí.

Sigue durmiendo.

- Sabe el plan. - No, ¿qué haremos?

Cuando salvemos a Von Neuhof iremos a la Torre Norte.

Barón Von Neuhof. No se alarme. Le sacaremos de aquí, ahora.

- ¿Quién es usted? - Un amigo.

- Joven, es una locura. - Si todos pensaran eso...

ninguno se habría escapado. Vamos.

Tomen armas. Por aquí.

Han cerrado la puerta por fuera.

Es el que está dentro. Tiene problemas.

- ¡Estamos encerrados! - ¡Alarma!

¡Guardia! ¡Abrid la puerta!

- ¿Qué ha pasado? - ¡Deprisa!

Un hombre enmascarado y con capa se ha llevado al barón.

Por aquel pasillo.

¡Alto! Por ahí se va a la armería.

Sigamos por ahí.

Por aquí.

No podemos continuar. No hay salida.

Esta vez estamos perdidos.

Hemos sido tontos. No tenemos escapatoria.

Aún no nos han cogido. ¿Qué es eso?

- La cloaca sigue el curso del río. - Es nuestra salida.

Con fuerza. Está oxidada.

Tiremos hacia ese lado.

Romped la cerradura.

Voy a entretener a la guardia.

Ya se abre.

¡Schultz!

No habría nadie más.

Cuando se den cuenta ya no estaremos aquí.

¡Por aquí!

¡Traidores! ¡Puercos!

Ni en los cuentos de hadas...

Ni siquiera ese enmascarado podría atravesar esos muros.

Mirad. Pisadas y huellas. Atravesaron estos muros.

¡Imbéciles! No merecéis el uniforme que lleváis.

Todo el mundo sabe que yo considero a Von Neuhof un...

prisionero especial. Le metí en este calabozo donde podíais...

vigilarle y evitar su huida y os atrevéis a humillarme dejando...

que escape. El hombre al que vigilaban iba a morir esta noche.

- Vosotros moriréis en su lugar. - Pero, ¡nosotros somos inocentes!

Inocentes o culpables moriréis. Si yo vivo tengo que mostrar...

más de un cuerpo traidor para mostrar la fuga del prisionero.

Que se cumplan mis órdenes. Levantad la rejilla.

Déjeme ir a mí. Podría ponerle en peligro.

Con Von Neuhof en libertad es mi vida la que está en peligro.

Por aquí.

Cuando uno busca ratas, hay que buscarlas por las alcantarillas.

- ¡El barón Von Neuhof! - ¡Qué alegría!

- ¡Qué alegría! - ¡Hans! Vuelve a vigilar el túnel...

- Nos habrán seguido. - Sí.

Este es un día muy feliz.

Me resulta raro hablar. No esperaba volver a veros.

Y así hubiera sido, si no llega a aparecer el conde.

Como prueba de que la justicia es aplastada en un país, los...

hombres lucharán por ella en todo el mundo. Porque el espíritu de...

justicia crea una hermandad.

Habéis dado a Gurko Lanen un gran golpe.

No por rescatar a un prisionero sino porque liberasteis...

a un hombre que es una amenaza para su ambición.

Pero no es una victoria.

No se le gana fácilmente. Ha perdido a un prisionero...

pero tienen a otro más importante. Zona de Litchenburg.

Hasta que no sea libre no habremos hecho nada.

- Se necesita un ejército para eso - Lo sé. Nuestra esperanza son...

los franceses. Luis Napoleón es mi amigo. Saldré para París.

- Le ayudaremos. - Sí.

Salieron del agua aquí.

El viejo cementerio.

Aquí están sus huellas. Van a esta puerta. Ábrela.

El barón Von Neuhof y yo lamentamos no estar presentes...

para recibirles personalmente. Pero con esta compañía se...

sentirá como en casa. La Antorcha.

La Antorcha. Quien quiera que sea este hombre es peligroso...

y tiene sentido del humor.

- Buenas tardes, alteza. - Buenas tardes.

Me sorprende. Está bastante ágil para ser un banquero.

No ha subido un banquero.

Es que no pude resistir la terraza, una hermosa joven y el impulso.

A veces pienso que se puede hacer un buen negocio dejando...

en libertad a los pájaros. - Mucha gente que parece libre...

está prisionera. - Usted parece un hombre libre.

Pero no lo soy. Quedé prisionero en el momento que encontré...

vuestro carruaje destrozado. Vos también lo estáis.

Es una pena que seáis una gran duquesa cuando hay tantos...

caminos para viajar, montañas para cruzar, felicidad, amor.

Todo lo que podríais tener si no fuerais la gran duquesa.

- ¿Y quién me lo daría? - Yo.

También lo haría si fuerais Zona Fafendorf. Una joven camino de París.

La gente se acercaría a vuestro carruaje.

Pero es imposible esquivar a los centinelas de palacio.

El hombre al que yo daría la bienvenida, no encontraría...

imposible eludir a los centinelas.

Ni debería entrar en palacio. Yo saldría. Un hombre como La Antorcha.

- ¿Cómo? ¿Un rufián? - Si el enmascarado es lo...

suficientemente desinteresado para arriesgar su vida por otros...

se atrevería a coger el amor en sus manos. Ser su dueño.

¿No piensa que soy atrevido? Podría ser su dueño.

Atrevido en los deportes quizá. Y dueño de dinero.

Hablaba de amor.

Esto es para recordarle que no soy Zona Fafendorf.

Perdone, alteza. Buenas tardes.

¡Ahora!

- ¿Qué es esto? - Qué pone.

- ¿Quién es este hombre? - ¿Cómo ha liberado al barón?

Ni siquiera Gurko Lanen puede apagar La Antorcha de la libertad.

Von Neuhof es libre. Mañana, Litchenburg.

Hay papeles por toda la ciudad.

Vaya, vaya es valiente verdad...

Debe ser desagradable ese tipo llamado La Antorcha.

- Si pudiera ponerle las manos... - ¿Y por qué no le agarra?

Podría hacerlo, ¿verdad? No le envidio.

Demasiados problemas. Siempre preocupado por Von...

Neuhof, Luis Napoleón, y esto. A mí me parece un personaje...

de una obra cómica. - Conde, en este momento su...

personaje es una amenaza más grande que los franceses.

Me doy cuenta de que es peligroso. Pero usaré las mismas armas...

que el está usando contra mí. Esta Antorcha es más útil a...

Von Neuhof que todo un ejército. De noche podría convertirse en...

un héroe o un líder, y la gente le seguiría ciegamente.

Misterio, emoción, osadía... Las cosas que la gente admira.

¿Sí? Tendrá que detenerlo. Ha hecho que esa Antorcha...

suene formidable. - Es demasiado listo para que lo...

cojan un puñado de soldados. Pero tengo mis propias armas.

Esa Antorcha tiene amigos, colegas, conspiradores...

cualquiera de ellos vendería su alma por 25 mil coronas.

25 mil coronas de recompensa para cualquier información que...

lleve al arresto muerto o vivo de La Antorcha.

¿Me deja? Un poco más cerca, por favor. Gracias. Espléndido.

Doblaré la recompensa. Apuesto a que ese...

no es un don nadie. Tiene el cerebro alocado como yo.

El embajador francés.

Von Neuhof no deja crecer la hierba bajo sus pies.

Estaba esperándole. ¡Que pase!

Discúlpeme, encuentro los asuntos de Estado muy aburridos.

Incluso más repugnantes que la Banca.

Su excelencia, el marqués de Sotán.

Buenas tardes, excelencia. Siéntese.

Le daré las instrucciones de pie. General Lanen, me han...

ordenado informarle que mi Gobierno reconoce al barón...

Von Neuhof como representante del Gobierno de Lichtenburg.

- No me diga. - Y si no entrega usted a su alteza...

la gran duquesa Zona a la custodia del Gobierno francés...

será liberada por la fuerza. - Mi querido embajador, no soy tan...

ingenuo como eso. Von Neuhof, todavía es la cabeza legal del...

Gobierno de Litchenburg. Pero yo tengo a su alteza...

que es el mismo Estado. Así que la ley está de mi parte.

Informaré de su contestación.

- ¿Puedo preguntarle una cosa? - Sí.

¿Cuál será la actitud de su Gobierno si su alteza anunciara...

su matrimonio con el general? - Imposible.

No lo crea. Si ella pensara que hay peligro para su pueblo de...

una invasión rusa, haría cualquier cosa para salvarlo de su destino.

- ¿De una invasión rusa? - Imagino que se da cuenta de...

que Rusia está tan interesada como Francia en emplear a...

Litchenburg como una barrera contra Bismark. Puedo entender...

la disposición de su gobierno para apoyar a Von Neuhof contra mí...

pero, ¿estará dispuesto a apoyarle contra mí y Rusia?

Buenas tardes, excelencia.

Zona, Zona. El embajador francés a hablado con Gurko.

- Se va enfadadísimo. - Eso es por lo de Von Neuhof.

Sabía que algo así ocurriría en cuanto se escapó.

Matilde, si pudiéramos hacer algo para ayudar...

No, Zona, espera.

Hay una nota pegada.

Para ayudar al barón Von Neuhof y a vuestro pueblo, debéis...

escaparos. Tenemos un plan. Estad en la puerta de Postem...

vestida de aldeana a las diez de la noche y confiad en La Antorcha.

¿La Antorcha? Quizá se trate de un farsante.

No, no lo es. Sé que no lo es. ¿Pase?

- ¿Desea verme? - No es normal para un hombre...

ver a la mujer de sus sueños?

- Si me disculpan... - Salga sin disculparse, condesa.

Desde luego a lo que hemos llegado. ¡Qué injusticia!

Alteza, jamás os había visto tan hermosa, parecéis feliz.

Mis oportunidades para encontrar la felicidad han sido escasas.

- No esperaba otra visita de usted. - ¿Cree que soy el tipo de hombre...

que se desilusiona fácilmente? Me hace luchar con más fuerza.

Tampoco el tipo de hombre que toma en consideración...

mis sentimientos. - Zona, creedme.

Deseo vuestra felicidad por encima de cualquier otra cosa.

¿Y me lo demuestra así? Lejos de mis amigos y mi pueblo.

Un hombre como usted no vacilaría en sacrificar a la mujer...

que ama por sus ambiciones. - ¿Sería tanto sacrificio compartir...

vuestro trono y vuestra vida con un hombre que la ama?

¿Podría casarse con una mujer que le odia?

Si supierais cuanto os quiero no me odiaríais.

Mi destino me ha llevado a este palacio. Y a vos.

Ya se lo he dicho. No me casaría con usted.

He venido aquí para haceros cambiar de opinión.

Eso suena a amenaza. ¿Y si no lo hago?

De momento, eso solo es una sugerencia.

- ¿Por qué? - Me pondría muy triste teniendo...

que adoptar otro método para obtener su consentimiento.

No quiero presionarla. Volveré mañana a esta hora...

para oír la contestación. Y mientras, espero que aumente...

vuestra felicidad sabiendo que esta va a ser la noche mas larga de mi vida.

- ¡Matilde! - ¿Qué ha pasado?

- ¿Qué te ha pedido? - Casarnos. Es una orden.

- Matilde, ¿qué puedo hacer? - Tienes que salir de aquí.

Sí, pero ¿cómo? Necesitamos ayuda.

¡Stadt, Stadt! Podemos confiar en él.

Tiene razón. Llámelo.

Sé lo mucho que el barón confiaba en usted.

- Sí, alteza. - Nunca dudó de su lealtad.

- Nunca. - Quiero que me ayude.

- Tiene que ayudarme. - Lo que sea.

Le confío al pueblo de Litchenburg.

- ¡La Antorcha! - Consiga un traje de aldeana...

para la condesa y otro para mí. Sé el gran riesgo que corre...

pero le recompensaré como se merece. ¿Me hará ese favor?

- Sí, alteza. - Deprisa.

Me complace poder prestarle otro pequeño servicio, excelencia.

- Has hecho bien, Stadt. - También me gustaría que me...

confiara misiones de mayor importancia.

El progreso de un hombre depende de su habilidad.

- Exacto. - Estoy a punto de demostrar...

mi habilidad, llevando a cabo algo que, incluso, su excelencia...

ha encontrado imposible. Capturar a La Antorcha.

¿Al enmascarado? ¿Sabes quién es?

No, pero sé dónde estará esta noche a las diez.

- Dímelo. - Soy un hombre ambicioso.

Creo que estará de acuerdo en que el hombre capaz de capturar...

a La Antorcha, demostrará su derecho a realizar cometidos.

- Sin mencionar la recompensa. - Tienes razón. ¿Qué quieres?

Creo que podría servir muchísimo mejor a su excelencia como jefe...

de la policía secreta. - Te he valorado poco, Stadt.

Admiro a un hombre que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo.

- Ser el jefe de la policía secreta. - Gracias.

La Antorcha tiene una cita con su alteza a las diez de la noche.

Y ha planeado su fuga. Si pone una trampa en la puerta...

de Postem, cogerá a La Antorcha y también a su alteza.

- ¿Cómo lo sabes? - Su excelencia olvida que...

también cuento con la total confianza de su alteza.

Si puedo servirle en algo más.

Cubre los jardines con soldados y que estén escondidos...

hasta que La Antorcha caiga. - Sí, excelencia.

Nunca me había dado cuenta de lo listo que es Stadt.

- Sólo es su firma. - Escriba la muerte de Stadt.

- Pero no puedo... - Si traiciona a su alteza...

también me traicionará a mí. No ejecutes la orden hasta...

capturar a La Antorcha.

Todo preparado. Hay un carro esperando ahí fuera.

- ¡Que nadie se mueva! - Apartaos.

- ¡Envaine su espada! - Ven a por ella.

Atrás, Zimmerman. Esto es asunto mío.

Por su forma de manejar la espada es un caballero.

Mi padre era el mejor espadachín de Francia.

Mi padre era el mejor espadachín de Francia.

- Volveré por vos. - ¡Montecristo!

Id por él.

Le dije que La Antorcha estaría aquí y se le ha escapado.

- ¡Stadt! - Sí, alteza. ¡Stadt!

Lleva a su alteza a su habitación y tenla bajo vigilancia constante.

No debe salir ni ver a nadie.

Alteza...

¡Quieto!

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

- ¿Está malherido? - No, solo es un rasguño.

Estaba preocupado por usted. Así que le seguí hasta aquí.

- Y ha entrado sin llamar. - Sí. Soy un espía.

Ahora lo entiendo. ¿Qué quiere Stadt?

Es muy difícil para alguien que siempre ha querido tenerlo todo...

descubrir de repente, que puede obtenerlo todo.

¿Qué precio pondría a su vida? Por ejemplo para Gurko Lanen...

vale 25 mil coronas muerto o vivo. - Una oferta miserable.

- Me valoro en mucho más. - Es extraordinario como le...

cambia a uno el sentido del valor, porque cuando descubrí que era...

La Antorcha pensé que 25 mil coronas era una fortuna.

Pero, ahora, sé que usted podría tirar esa cantidad a un mendigo.

- Y yo no tengo que mendigar. - Es un hombre muy listo.

- ¿Cómo lo descubrió? - Siempre he gozado de la total...

confianza de su alteza. - Comprendo.

- Y la entregó al general Lanen. - Aprovecho mis oportunidades.

- Estoy un poco nervioso. - No me extraña.

Yo también saco provecho de mis oportunidades.

Lo siento, pero no puedo creérmelo.

Montecristo es La Antorcha. Pensaba que no era más que...

un idiota con dinero.

Yo le dije cosas terribles. Y él estaba arriesgando su vida.

- ¿Qué debe pensar de mí? - Que lo eres todo para él.

Buenas noches, Zona.

- ¿Qué pasa Zimmerman? - Han encontrado el cadáver de...

Stadt donde usted combatió con La Antorcha.

Esta nota estaba en su mano y esto le colgaba.

La Antorcha, otra vez.

Stadt cometió el error de intentar apagar a La Antorcha.

Lanen puede aprender del error de Stadt. La Antorcha...

nos ha quitado la molestia de deshacernos de Stadt.

- ¿Me deja? - Por supuesto.

- Gracias. - Un hombre genial este Antorcha.

No sólo tiene sentido del humor, también sabe manejar la espada.

Señor Lanen, yo vine a Litchenburg como banquero, no para atender...

un continuo baile de máscaras. La Antorcha ha trastornado mi...

temporada social, me gustaría que lo cogiera para poder volver.

- Después de todo es asunto suyo. - Lo cogeremos y pronto.

- Si lo atrapamos, no importa. - Pensé que era un problema.

Sí, pero dentro de unos momentos Von Neuhof, Francia y La...

Antorcha habrán perdido poder para interferir en mis asuntos.

- El embajador de Rusia. - Hazle pasar y no molesten.

- Excelencia... - Paul, estaba esperándole.

El conde de Montecristo, el príncipe Paulov.

- ¿Qué tal? - Así que tiene todo el dinero.

- Todo no. - Quiero que el conde esté...

presente para ser testigo de nuestro histórico acuerdo.

Después de todo tiene un gran interés en los asuntos de...

Lichtemburg. Un interés de 25 millones de francos.

Esto cubre los puntos de nuestro acuerdo.

Sí, todo listo para firmar, Paul...

- Gracias. - Este acuerdo compromete a...

Rusia a ponerme en el trono de Lichtenburg y mantenerme a la...

fuerza si fuera necesario. Ahora puede entender por qué...

las futuras actividades de La Antorcha quedan reducidas a...

meras bufonadas. - El rey Gurko I.

- Eso es increíble. - Estaré mejor cuando este...

documento esté en mi embajada. - Esto es más que un pacto.

Es prácticamente un anuncio de mi compromiso con Zona.

- Harán una pareja encantadora. - Gracias.

Excelencia, mi querido conde...

Y ahora si me disculpa conde de Montecristo, tengo un cita.

¿Confío en que no tendrá que volver a París antes de mi boda?

¡Sí, su boda! No voy a perdérmela.

El general Lanen sigue ahí. Ha estado esperando 10 minutos.

- ¿Lo habías olvidado? - Quiere que le conteste.

Iré yo.

- ¿Sabéis por qué estoy aquí? - Le contesto lo mismo.

- Lo que me pide es imposible. - Creo que le dije que lamentaría...

tener que usar otro método para conseguir su consentimiento.

El gobierno ruso garantiza guardar la paz y el orden con...

intervención armada. El trono del general Lanen no se cuestionará.

Firmado, Paul Paulov y Gurko Lanen.

El embajador ruso tiene un duplicado de este documento.

Está dispuesto a traicionar al pueblo de Lichtenburg, convertir...

al país en una provincia de Rusia. No puede hacer eso.

Un día soñé que sería el rey. Y que vos os sentarías a mi lado.

Pensad que soy un hombre capaz de realizar todos sus sueños.

Si el pueblo supiera el pacto que ha firmado, asaltaría el palacio...

y le arrastrarían por las calles. - El poder de la diplomacia está...

en que el pueblo no descubra la verdad hasta que sea muy tarde.

Sé lo mucho que queréis a vuestro pueblo. Lo preocupada...

que estáis por su bienestar. Zona, casaros conmigo...

compartid mi estrella. Podemos llegar a la cúspide...

y dotar a nuestros hijos con vuestra grandeza.

Es cierto que estoy preocupada por mi país. Usted me hace...

imposible salvar a mi pueblo. Pero yo soy su reina.

Y debo seguir siéndolo a cualquier precio.

- ¿Queréis decir sí? - No puedo abandonar a mi...

pueblo cuando necesita de mi protección. No tengo más...

remedio que casarme con usted. - Zona...

Reconozco que es un ladrón muy valiente.

No me interesa su monedero, príncipe Paulov.

- Quiero mejorar mi colección. - Tu colección es sospechosa.

Colecciono autógrafos de gente importante, como el de usted o...

el del general Lanen. - ¿Crees que llevo pluma y papel?

Los autógrafos están en los documentos que lleva...

cerca de su corazón. - ¡Estúpido! Te colgarán por esto.

Edmundo he descubierto la identidad de La Antorcha.

Usted nunca sabrá lo mal que me encuentro porque nunca podré...

volver a verle. Yo nunca...

- ¡Edmundo! - ¿Cómo lo descubristeis?

Usted mismo lo dijo cuando estaba combatiendo por mí.

¿Cómo? Dije lo mismo con Gurko que en la posada de Petsh.

- Debería haberlo sabido antes. - No teníais por qué.

Me acuerdo de esas cosas terribles que le dije cuando...

estaba arriesgando su vida. Y aunque he llegado a odiarme...

¿podrá perdonarme? - Me acuerdo de algo que dijisteis.

Un hombre no debería luchar para...

entrar en palacio. Que vos saldríais. ¿Es eso cierto?

Siempre ha sido cierto, desde aquel día en Petsh.

¿Por qué pensáis que no volveríais a verme?

Porque ahora ni La Antorcha puede ayudarme.

No soportaría mirarle sabiendo que voy a casarme...

con Lanen. - No tenéis por qué hacerlo.

- Eso venía a deciros. - Ya lo he visto, por eso tengo...

que casarme con él. - Visteis la copia de Gurko.

Esta es la copia de Paulov. Mañana el pueblo sabrá que...

Gurko es un traidor. No permitiré que os caséis con ese hombre.

Estoy harto de entrar y salir por ventanas y chimeneas.

Será un alivio poder pasar por una puerta normal.

Todo hubiera sido más fácil si fuerais Zona Fafendorf...

una joven camino de París.

¿Se acuerda en la terraza cuando le abofetee?

No puedo quedarme. Tengo que volver a mi...

cuarto antes de que me busquen. Quizá no debería haber venido...

pero quería contároslo.

Se lo advierto, mi Gobierno demandará tal sanción por...

asalto personal de su Embajador. Y si nuestro acuerdo se hace...

público, pase lo que pase, diré que es falso.

Ese documento significa más para mí que para usted.

En las manos de mis enemigos me destruirá. La Antorcha.

Ese hombre es un genio. Dondequiera que ataca...

siempre da en el punto vital. Hemos sido tontos...

hemos buscado la Antorcha donde no debíamos.

Está en palacio. Y puedo demostrarlo.

Sólo 4 hombres conocían la existencia de nuestro acuerdo.

3 estamos en esta habitación, y el otro...

- ¡Montecristo! - Ese joven estúpido...

Estamos ante un hombre listo. ¿En interés de quién trabaja?

- ¡Zona! - Zona debe saber quién es.

En Rusia se le hubiera detenido por falta de confianza.

No se puede detener a un hombre como Montecristo.

Requiere pruebas. Y ya sé cómo conseguirlas.

¿Quieren intervenir conmigo en un experimento psicológico?

Presenta mis saludos a su alteza y pídele que venga aquí.

- ¿Pedirle a su alteza que venga? - Creo que vendrá con mucho...

gusto si mencionas a La Antorcha. - Su alteza, general.

- ¡No entiendo qué quiere! - Quería prepararos para daros...

una sorpresa. Sé que tenéis mucho interés por un hombre...

que arriesgó su vida estando a vuestro servicio.

- ¿A mi servicio? - Hace poco, al príncipe Paulov...

le han robado la copia de nuestro acuerdo y ha sido La Antorcha.

En la lucha perdió una prueba que hace su captura inevitable.

- Mis hombres van a detenerle. - ¿Por qué me lo cuenta?

Para suavizar vuestro natural pesar por la noticia de su captura...

y sentencia. Sus actividades me obligan a dar ejemplo con él.

- Lo colgarán. - No puedo hacer otra cosa.

- ¿Eso es lo que quería decirme? - Sí.

¿Desde cuándo la muerte de un ladrón ha sido importante?

En Rusia somos más duros. No le interesa La Antorcha.

- No ha tenido éxito. - Paciencia.

Este es el principio.

Adelante.

¡Zona!

¡Edmundo! Debe irse, los hombres de Lanen vienen.

- ¿Cómo sabe eso? - En la pelea con Paulov dejó una pista.

- Pero... No hubo tal pelea. - Entonces...

Por qué Lanen me contó... Me usó para detenerle.

Me ha seguido. Váyase antes de que sea demasiado tarde.

Él llegará tarde.

Mañana el acuerdo estará en manos del pueblo.

Pero no necesita esperar hasta mañana para destruirle.

- Váyase. Hágalo por mí. - De acuerdo.

Me voy, pero volveré.

Ordenó que detuvieran al conde de Montecristo pero no dijo nada...

de La Antorcha. En el pasado el conde ha protegido a La...

Antorcha. Ahora le toca a ella protegerlo a él.

Si de verdad fuerais Zona Fafendorf...

Edmundo, tengo miedo. No volveremos a vernos.

Por favor, por un instante déjeme ser Zona Fafendorf.

¡Guardia!

¡Alto! Vigilad todas las salidas. Detened al conde de Montecristo.

¡Alto! ¡Mirad por los pasillos!

Hay guardias por todos lados. ¿Cómo va a escapar?

Por la chimenea. Los que construyeron el palacio...

usaron la imaginación. ¿Me queréis?

Le quiero más que a nadie en este mundo.

¿Cuando vuelva me lo repetiréis?

Lo hemos preparado todo para que se quede.

Por favor, suelte la espada. Siento que la celda de una...

prisión no sea tan cómoda como la de su cuarto.

- Pero sólo serán algunos días. - Siento defraudarle.

¡Detengan a ese hombre!

Parece que estoy obligado a aceptar su hospitalidad.

Si no le molesta, déme el documento que le robó a Paulov.

Por su gran interés en este documento, quiero que vea...

como se lo devuelvo a su dueño. - Como dije antes, estaré más...

tranquilo cuando esté en la caja fuerte de la embajada.

A veces, la lealtad ciega es peligrosa. Su amigo...

el teniente Donner intentó advertirle de que íbamos a cogerle.

Es la primera vez que he puesto al pueblo antes que mi deber.

Pero no podía consentirlo.

- Podrán seguir juntos en el calabozo. - ¡A formar!

¡De frente! ¡Ar!

Edicto. Se hace saber que Zona, la gran duquesa de Lichtenburg...

y su excelencia, Gurko Lanen, unirán sus vidas contrayendo...

santo matrimonio.

Ahora sé lo que sintió mi padre, 20 años en una celda.

Preferiría morir a estar encerrado en un sitio como este.

Su deseo se cumplirá. Gurko es muy hospitalario.

¿La Antorcha? Aquí tiene, excelencia, una carta para usted.

¿Espero contestación? Es una invitación a la boda.

Si se pone de puntillas, podrá ver el palacio desde el patíbulo.

Y yo que pensaba que Gurko Lanen no tenía sentido del humor.

Es precioso. Y tú eres la novia más hermosa de Lichtenburg.

- Matilde, no digas eso. - Perdona. Qué tonta soy.

Debe haber una solución. Cómo puedo subir al altar al...

mismo tiempo que él sube al patíbulo. Quizá, si se lo suplicara...

al general, salvaría su vida. - Suplicar, no puede hacer eso.

Haré cualquier cosa por él. Él estaba dispuesto a hacer...

cualquier cosa por mí.

La gente está impaciente. Quiere que su alteza y su...

excelencia salgan a saludar.

- Tranquilo. - ¡Adelante!

- Su alteza real. - Puedes irte.

Zona. Estáis preciosa. ¿Pero no sabéis que trae mala...

suerte que el novio vea a la novia con el vestido de boda antes de...

la ceremonia? Aunque eso sería si yo creyera en la suerte.

- Nos esperan. - General Lanen, sé que usted es...

un hombre sin piedad, pero tengo que pedirle una cosa.

En este momento, ha realizado todos sus sueños.

Su estrella está brillando en el cielo. Tiene lo que quiere.

Sí. Aquí hay algo para vos. Mi regalo de boda.

- Espero que esto le haga feliz. - Tiene poder para darme algo...

que me hará muy feliz. La vida de Montecristo.

Su libertad. Mándele a Francia. Ya no podrá hacerle nada.

Puede destruirme. No como La Antorcha, pero sí como hombre...

que os ha tenido en sus brazos. Lo recordaría cada vez que os mirara.

Salgamos.

Querido pueblo de Lichtenburg, su alteza y yo os damos las...

gracias por esta demostración de lealtad por nuestro matrimonio.

A su alteza le resulta difícil dirigiros unas palabras...

ya que se encuentra muy emocionada. Pero estoy seguro...

de que nos honrará a todos diciendo que éste es el día más...

feliz de su vida.

Este es el día más feliz de mi vida.

Con esta te vuelvo a ganar.

El patíbulo está listo.

Ha merecido la pena venir hasta Lichtenburg sólo por conoceros.

Me alegro de estar con usted.

- ¿Quién va? - Traemos prisioneros de Brickfor.

Bajad.

Subid.

¡Manos arriba! Vamos, adentro.

- El barón Von Neuhof. - No os mováis.

Rendíos. Dadme las llaves.

- Vigilad a estos hombres. - Atrás.

- ¡Edmundo! - Aquí.

- ¡Abre la celda! - Ya voy.

No podíamos estar de brazos cruzados y verle morir.

Volverá a Francia.

Si me sacan de aquí tengo que evitar que se celebre una boda.

Conde, no tiente a la suerte. No arriesgue más su vida.

Ha hecho todo lo que un hombre puede hacer.

- De aquí en adelante, la lucha... - No mientras haya una copia...

en la caja fuerte. - Para eso ya es tarde.

Cuando Gruko se case con Zona, se convertirá en copropietario de...

Lichtenburg con los poderes de un rey. Aun con la prueba no...

podríamos hacer nada. Y el palacio está rodeado de tropas.

Lo podemos hacer sin combatir. Una buena sorpresa es más...

mortífera que un ejército. Hans, ¿puede hacer 100 copias?

- Sí. - ¿Cuánto tardará?

- Dos horas, quizá una. - Le doy media hora.

- Lo intentaré. - ¡Esto es una locura!

Claro, por eso tenemos la fuerza de mil hombres.

Bien dicho. Venceremos.

¡Esto es un ultraje! Soy el secretario de Paulov.

El embajador de su imperial majestad.

Es el hombre que buscamos. Abra la caja fuerte.

- Me niego. - Ábrala.

- Antes presento mi protesta. - Preséntela cuando nos vayamos.

Max todos le dan las gracias por prestarnos estos trajes.

Si las campanas hacen a Gurko el rey, no valdrán nada.

Aquí viene el conde de Montecristo.

¡Menuda elegancia! ¿Dónde está Hans?

- ¡Hans, te están esperando! - Lo he logrado.

La prensa no funcionará.

Sabía que podrías. Distribúyelas. ¡Escuchen todos!

Tienen que actuar como si fueran invitados de verdad.

Con dignidad, como exige la ocasión. Una vez dentro de...

palacio mézclense con la gente, pero sitúense donde puedan...

vigilar puertas, ventanas y a todo el mundo en el salón.

- Luego me esperan. - Nosotros quizá entremos.

¿Pero cómo lo harán usted, el barón y Donner?

Los detendrán.

Tendremos que llegar desde fuera.

- ¿Los tres? - Tenemos que impedir esa boda.

- ¿De acuerdo? - ¡Sí!

- ¡Pues venga! - ¡Vamos!

- No puede ser. - Lo siento barón.

No deseo ofender al conde.

No puedo dejar entrar a nadie sin invitación.

En ese caso nos marchamos.

Pero usted sí tiene invitación. Debe quedarse.

Lo siento. Sus invitaciones, caballeros.

He ordenado que mi carruaje llegue a las once.

- ¿Habrá acabado la ceremonia? - Sí, señor. Gracias.

¿Sus invitaciones?

- ¿Crees que saldrá bien? - Tiene que salir bien.

Su alteza real Zona, gran duquesa de Lichtenburg.

¿Tenéis vos, Zona, la libre voluntad y una firme intención de aceptar...

como esposo a Gurko Lanen, que está a vuestro lado?

Sí, eminencia.

- ¿Estáis prometida a otro hombre? - No estoy prometida a nadie.

Dejamos que La Antorcha se escapara y dan 50 mil coronas...

por su cabeza. - No te preocupes por su cabeza...

sino de tu cuello. El patíbulo montado será para nosotros.

- Ayúdame. - No puedo.

Voy corriendo a palacio. Quizá llegue a tiempo.

Gurko será coronado en la sierva de Dios, Zona.

Si no fuera por Montecristo, Lichtenburg tendría un nuevo rey.

Zona será coronada en el siervo de Dios, Gurko.

Con señal o sin ella no consentiré que mi reina se case con...

¡Quieto! Vas a estropearlo todo.

¿Capitán?

Montecristo se ha escapado. Ofrecen 50 mil coronas.

¿Por qué me lo dices a mí?

No vendría aquí.

¿Por qué no? El mismo Gurko me mandó una invitación de su boda.

- ¿No es así? - ¡Allí está La Antorcha!

- ¡Que no escape! - ¡Va para arriba!

- ¡Que no escape! - Ofrecen 50 mil coronas.

La señal, ¡ya está!

¡Nos han encerrado! ¡Derribad la puerta!

Les costará salir. Nadie podrá oírlos.

Al salón por la chimenea. Veremos al conde en la terraza.

Si alguno de los presentes conoce algún motivo por el que...

este matrimonio no deba celebrarse, que hable ahora o...

que calle para siempre. - Sugiero que el general Lanen...

es el más idóneo para contestar. - ¡La Antorcha!

Sí, La Antorcha. No es un enmascarado con capa.

Sino el símbolo de nuestra libertad. El hijo de un hombre...

que dedicó su vida a vencer el odio y la injusticia.

- El conde de Montecristo. - No hace falta que me presente...

al general Lanen. Somos viejos amigos.

¡Detenedlos!

Que nadie se mueva, Es un placer anunciarle que...

sus soldados son mis prisioneros y que el pueblo me sigue.

¡El palacio está rodeado!

Gurko Lanen, le detengo en nombre del pueblo de Lichtenburg...

acusado del crimen de alta traición al estado, castigado con la muerte.

Que nadie salga del salón.

Si alguien se mueve, no habrá reina.

Siga con la ceremonia. Dentro de un momento,...

barón, podrá presentarle sus acusaciones a su rey. Siga.

No diga que se le ha olvidado lo que debe decir.

- Repita conmigo. Yo Gurko... - Yo Gurko...

Comprometo mi vida y mi amor a Zona.

Comprometo mi vida y mi amor a Zona.

Para honrarla y quererla hasta que la muerte nos separe.

Para honrarla y quererla hasta que la muerte nos separe.

- Repetid conmigo. Yo Zona... - Yo Zona...

Comprometo mi vida y mi amor a Gurko.

Comprometo mi vida y mi amor a Gurko.

Para honrarlo y quererlo hasta que la muerte nos separe.

Para honrarlo y quererlo hasta que la muerte nos separe.

- Su mano derecha. - Vuestra mano derecha, Zona.

Con este anillo yo os desposo.

Con este anillo yo os desposo.

¡No disparen! ¡Esto es cosa mía!

¿Quiere el dinero, general Lanen?

Su caída va a ser tan espectacular como su ascensión.

- ¡Edmundo! - ¿Os acordáis? Dije que volvería.

¡Larga vida a Zona de Lichtenburg!

¡Larga vida a Zona de Lichtenburg!

Este es el día más feliz de mi vida.

¡Larga vida al conde de Montecristo!

¡Larga vida al conde de Montecristo!

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