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Gracias, Maggie. 5 minutos de descanso, gracias.
-Tienes una voz preciosa. -¿Cómo?
Tienes una voz preciosa.
-Gracias. -¿Quieres tomar algo?
-¿Cómo? -¿Quieres tomar algo?
No, gracias. Estoy con mi hermana, su marido y mi amiga Jill.
Es que me gustaría hablar contigo
Sólo 5 minutos, no estaremos mucho tiempo.
-Ya se que es tarde. -Tomaré una copa. Sólo una.
Voy por mi bolso.
-¿Qué vas a tomar? -Una cerveza, por favor.
¿Nos la tomamos ahí, que es más tranquilo?
-¡Dios mío! -¿Quién es ese?
Creo que me he ligado a Julio lglesias.
-No pierdas las bragas. -¡Descuida!
-¿Dónde nos sentamos? -Aquí mismo.
¿Cómo te llamas?
Me llamo Jorge.
Sí, Jorge.
J.O.R.G.E., Jorge.
-¡No me sale! -¡Venga, es fácil!
-No me sale. -J.O.R.G.E. Jorge.
-Ah, es como George, ¿no? -Pues sí.
-¿ Y te puedo llamar George? -Sí, llámame así, estupendo.
Yo me llamo Maggie, por cierto.
-Hola, Maggie. -Hola.
¿De dónde eres?
-De Paraguay. -¡Paraguay!
Un pequeño país de Sudamérica.
-Toma, coge uno de éstos. -Vale, gracias. Gracias.
Tu canción me pareció preciosa.
¡Mi canción! Gracias George.
Sí, pero...
me pareció que estabas un poco triste.
¿Triste yo? No.
Bueno, lo parecías.
Puede que tenga cosas por las que sentirme triste.
-¿Tienes preocupaciones? -Todos las tenemos.
-A lo mejor, puedo ayudarte. -¿Ayudarme, tú?
¡Eso sí que tendría gracia! No creo que puedas ayudarme.
Bueno.
A lo mejor sí puedo, ¿sabes?
¿Tienes niños, George?
No. No tengo.
Pues yo sí, 4.
4 preciosos niños, pero no están conmigo, de momento.
Los tienen los de Asistencia Social.
He viajado mucho. Estuve...
en España, en EE.UU., en Manchester,
-Liverpool,... -¿Liverpool?
Sí.
-¡Pero si yo nací en Liverpool! -¿Sí?
Hace años que no voy. Lo echo de menos.
Vivo aquí desde hace años. Nací en Liverpool.
Llevo años sin ir allí. ¡Dios!
Debiste ser una niña preciosa.
De eso hace mucho tiempo, ¿no crees?
Cuando era pequeña...
¡Vamos!
Tienes que saltar más alto.
No recuerdo mucho de mi infancia.
No recuerdo mucho hasta
los cinco años.
¡Ven aquí, imbécil! ¡Gilipollas!
¡Puta de mierda!
¡Te odio!
-¡Te voy a romper los huesos! -¡Pero si no he hecho nada!
¡Gilipollas de mierda!
¡Dile que recoja sus putos juguetes del suelo!
-¡No llores! ¡Dile que recoja! -Maggie, vamos, cariño.
¡Dile que recoga los juguetes! ¡Y que se calle!
¡Puta de mierda!
En fin, preferiría no hablar de eso, la verdad.
Me gustaría conocerte.
¿Te gustaría conocerme? ¿Por qué?
Pues...
¿Por qué te quitaron a tus hijos?
Como digo yo, les gusta distraerse con algo. Les gusta entrometerse.
¿Sabes qué son los asistentes sociales?
¿No?
Pues
los asistentes sociales son los que tienen a mis niños.
Puede que los recupere y puede que no.
Este es Sean, con Mary...
ésta es Serena...
y éste es Mickey.
Cuatro hijos distintos, de distintos padres.
¿Crees que debería llevarlo escrito en una camiseta?
Así no me harían preguntas.
-Creo que has tenido mala suerte. -¿Mala suerte?
Mairead no diría eso. Ella dice que fui estúpida,
que en cuanto husmeo un problema, me acuesto con él.
¿Qué es esto?
Las hacen los niños, para los turistas.
¿De verdad?
-Es preciosa. -Sí, es bonita.
Maggie, nos vamos.
Tengo que irme.
-¡Que perdemos el autobús! -Sólo un ratito más, Maggie.
-No te vayas. -Me ha encantado conocerte.
Gracias por la cerveza.
¡Maggie! ¡Espera, Maggie!
¿Te gusta?
Está bien. ¿Sabes? Te voy a decir una cosa.
¿Sabes dónde hacen la mejor pizza del mundo?
¿Dónde dan la mejor pizza del mundo?
En el Lago Ypacaraí, en Paraguay.
¡Venga ya!
Mira.
Pides un vino...
-Te sientas a la orilla del lago. -Sí.
Es un auténtico paraíso.
Tienes árboles, pájaros, montañas. Ni en ltalia tienes eso.
¿Eres agente de viajes, George?
No. Soy poeta.
-¿Qué? -Poeta.
Venga, recítame un poema.
Vamos a ver...
¿ Y qué coño quiere decir todo eso?
Significa:
¡Es precioso!
Está muy bien. ¿Es tuyo?
No, no es mío. ¿Te gusta?
Es precioso.
Me estás tomando el pelo. Tú no eres poeta.
Bueno...
ahora estoy viajando.
Estuve en México, USA, España...
y quisiera dedicarme a lo mismo que hacía en mi país.
Proporcionar una casa a la gente que necesita asilo.
Aquí, es difícil.
No tengo a nadie.
Tengo que empezar de cero, así que trabajo...
en lo que pueda conseguir.
Eso es triste.
¿ Vendrás a mi casa esta noche?
-Pasa. -¡Qué frío!
¡Dios, qué frío!
Perdona por el desorden.
Siéntate donde quieras.
Mira. Me voy a ir porque es tardísimo.
-Tendría que estar en el refugio. -No tienes por qué irte todavía.
Perdona si piensas que te he fastidiado el plan, pero...
no quiero estar aquí.
No te entiendo. Mira, has perdido el autobús. Es tarde.
Es peligroso. Llueve.
¿Qué vas a hacer allí?
Podemos tomar un café.
¡Qué más da! Unos minutos, cuatro, cinco minutos.
-Muy bien. Un café y me voy. -De acuerdo. Deja que te ayude.
No. Tú ve a hacer el café. Ya puedo yo sola.
¿Qué son estas fotos? ¿Son de tu familia?
-Qué bien tienes el piso, ¿no? -Me gusta.
¡Si vieras dónde vivo! Parece un armario.
-¿Leche y azúcar? -Sí, gracias.
-Aquí tienes. -Gracias.
Una no se da cuenta de lo que lleva dentro, hasta que se lo quitan.
Dime...¿por qué te han quitado a tus hijos?
Porque...
...salí con un tipo...
...y...
al principio, era estupendo, nos reíamos mucho.
Todo iba fenomenal.
Me seguía al supermercado, flirteábamos.
Yo estaba encantada.
Mickey, no te cuelgues del carro. Ve y trae jalea, ¿ vale?
¿Alcanzas?
Vamos allá, chaval.
¿Cuál quieres?
¿Cuál quieres? ¿De qué la quieres?
Es mi favorita.
-¿Es tuyo? -Sí.
-¿Adónde fuiste anoche? -¿Qué?
lba a invitarte a tomar algo.
-¿Quién es el hombre de la casa? -Sean es el hombre de mi casa.
Encantado de conocerte, Sean.
Te habrían gustado mis hijos.
Mary es la pequeña. Siempre se ríe.
Podría conseguir lo que quisiera.
Y luego está Serena.
Es muy temperamental. La miras un poco mal y llora.
Y está Mickey, es graciosísimo.
Tiene un gran sentido del humor.
Una vez, le pregunté qué quería ser, y me dijo: ""todo"".
Tiene gracia, alguien que no tiene nada, quiere ser todo.
lmagina lo que le pasaría por la cabeza.
Siempre era el último. Siempre rezagado.
Y luego está Sean.
Es el mayor.
Era nuestro apoyo. El que me ayudaba a seguir adelante.
Sean, ¿quieres sacar al bebé de la cuna? Hola.
Guarda esto.
Simon, ¿quieres una taza de té?
Simon.
¡Las tazas están aquí!
-Os lo habréis pasado bien. -¿Qué?
¿Qué pasa?
¿Dónde coño habéis estado?
¡2 horas! ¡Llevo 2 horas esperando!
¿Crees que soy un gilipollas?
-Perdona por el retraso. -¡2 horas, joder!
¡2 horas llevo aquí sentado!
-Fuimos a la compra. -¡No sé cómo coño tienes lajeta...!
He traído...
-¡Cállate! -...el té.
¡Cállate! ¡Cállate!
¡Gilipollas!
¡Gilipollas!
¡Me pones frenético!
¡2 horas, joder! ¡2 horas!
¡Puta irlandesa de mierda!
¡Cómo puedes tardar 2 horas!
¡2 horas, joder!
¡Siempre lo mismo, joder!
¡Gilipollas!
¡2 horas! ¡Has tardado 2 horas!
¡Has tardado 2 horas!
¡He estado esperando a que volvieras!
¡Que te den por culo a tí y a los niños!
Estuve en el hospital dos o tres días y volví a casa.
Fue entonces cuando empezaron a entrometerse más.
Empezaron a venir, a hacerme acusaciones estúpidas.
Que si me había pegado así, qué no haría a los niños.
Podía ser lo que quieras, pero nunca se metió con los niños.
Eso hay que reconocérselo.
Y lo peor de todo es...
que lo quería.
No podía hacer nada por evitarlo. Lo quería.
Y, si lo quería, ¡imagínate!
¿Quieres salir ajugar con los niños?
¿Quieres?
Es ahí, Sean.
Vamos, Serena... Mickey, venga, date prisa.
La de enfrente, Sean.
Ahí arriba...
Esto es nuevo, ¿no?
Sí, aquí es. Venga.
No está nada mal.
Pensé que el refugio para mujeres iba a ser horrible.
-Pero no está mal. -Tenéis una cama cada uno.
Vamos a guardar esto.
¡Vamos, dejad de pelearos!
Siéntate ahí, Sean. Mickey, tú dormirás ahí.
¿Quieres dormir con Serena?
Mi cama es mucho mejor que la tuya.
Además, tú tienes trabajo extra.
Hay una gotera en el techo.
Donde vivíamos caía agua por todas partes, comparado
con el piso, esto es un palacio.
Tened cuidado con la luz, los cables están pelados.
-¿Ha pasado Gary por aquí? -¡No, fuera!
¿Qué te he dicho de lo de entrar en las habitaciónes?
Ten cuidado con los niños de aquí. Hay algún cabroncete.
¡Qué más da! Sólo son niños.
Preguntaron por tí los de la Asistencia Social.
Creían que vendrías esta mañana.
No quiero nada con ellos. No han hecho nada por mí.
No creo que los necesitemos más, ¿ verdad, hijo?
No han hecho nada por nosotros.
No debería estar aquí.
-Tengo que irme. -¿Qué pasa?
No paras quieta, tranquila. Siéntate. No pasa nada.
No sé lo que buscas, pero de mí no lo vas a conseguir.
Sólo quiero conocerte.
Y yo soy la Reina Madre. Gracias por el café. Nos vemos.
Adiós.
¡Para! ¡Para!
Se abre así.
Déjame en paz
Déjame en paz.
Creo que sufres demasiado.
¡Ya! Eso es lo que te va, ¿no?
Hay un trabajo en los Samaritanos ¿por qué no te presentas?
No se me va de la cabeza
ni un puto día de mi vida, ¡no se me va!
No te haces ningún bien.
¡Son mis hijos! ¿Por qué no me los devuelven?
¡No son de esa mujer, son míos!
Los dejé solos una vez, sólo una.
¡Y se los han llevado! ¡Mis hijos!
¡Quiero a mis hijos!
Un tío al teléfono. Hay problemas en casa.
¿Quién es?
No lo sé. Dice que hay problemas, tienes que volver.
Tranquila, Maggie. Tranquila.
-¡Oh, Dios mío! -No pasa nada.
-¡Dios mío! ¿Qué he hecho? -Tranquila, Maggie.
¡Mis hijos!
-¿Quién es? -Es su madre.
¿Es usted la madre? Bien, venga conmigo al hospital.
-¡Mis hijos! -¡No están ahí!
La voy a llevar para que vea a sus hijos.
¿Se encuentra bien, Maggie?
-Sí... ¿Falta mucho para llegar? -No se preocupe.
¿Puedo ayudarla?
-Ha habido un accidente. -¿Cuál es su apellido?
Conlan.
Bien. Espere un minuto.
Enfermera...
Ya puede verlos.
¡Dios mío! ¡Mis hijos! ¡Mis hijos!
¿Qué les ha pasado?
Se pondrá bien.
¿Qué he hecho?
Está bien.
Así que dejó a los niños solos en la habitación.
Espere, espere...
Cerró la puerta
y dio la llave a Sarah, que vive en la casa.
No di la llave a Sarah.
Di la llave a Jill.
Jill con ""J"",
no Sarah.
Jill no recuerda que le diera usted la llave.
¡No me están escuchando, joder!
¡Di la llave a Jill!
¡Di la llave a Jill,
no a Sarah!
Siéntese. Ha sufrido una conmoción tremenda.
¡Sé que no debí dejarlos solos! Nunca lo había hecho.
Di la llave a Jill.
-¿Por qué cerró la puerta? -No fue para encerrar a mis hijos.
Fue para impedir que entraran los demás.
Fue entonces cuando empecé a perderlos.
Sean dejó el hospital y se fue con su madre adoptiva...
Y yo los voy perdiendo más y más.
Nunca volverá a ser como antes.
Hola, Maggie. Creí que ya no vendrías. Pasa.
Tengo otros tres niños y debo coger dos autobúses para llegar.
Pensaba que vendrías esta tarde.
Sean se está recuperando muy bien. Se ha hecho amigo de su vecino.
Ha ido a casa de Kevin un par de veces,
y Kevin ha venido aquí. Se llevan muy bien.
-Ya. ¿Dónde está Sean? -Está arriba, en la cama.
¡En la cama! ¡A estas horas! Sólo son las 8 y media.
Oye.
Tómate el café, siéntate y descansa.
Luego subes a verlo.
-¿Te importa que fume? -No, te traigo el cenicero.
Toma.
Te quiero decir algo que me está rondando por la cabeza.
Sean me ha dicho que querías ponerle salsa en las patatas fritas.
¿Qué?
Ya sabes, salsa de tomate.
Y no me gusta que coman de eso.
Ya lo tengo bastante difícil.
Tengo que darles de comer con muy poco dinero,
y no quiero que lo estropees con esas porquerías.
No quiero que tomen de eso.
Si se acostumbra, los demás también querrán.
De acuerdo.
¿Cómo se recupera su piel?
-¿Se está curando? -Se recupera muy bien.
-¿Le pones la pomada? -Sí, claro.
¿ Ya se la has puesto esta noche?
Pues no. lba a subir en un minuto, pero...
Normalmente se la pongo antes de dormir.
Ya que estoy aquí, puedo ponérsela yo.
Sí. Pero tómate el café primero. No hay prisa, ¿no?
""No hay prisa""
No te ofendas, pero no he venido para tomar tu puto café.
He venido a ver a mi hijo.
Tranquilízate un poco, antes.
¿Cómo quieres que me tranquilice?
¿Qué es toda esta mierda, en la pared?
¡Que me tranquilice! ¡Es mi hijo!
¿Qué es todo esto? ¡lncendios!
Es mejor que no lo trastornes.
¿Qué no lo trastorne? ¿ Y ésto, qué es?
Mira dónde está Sean.
Justo en medio. ¿ Y yo? ¡Justo fuera!
-Sé lo que sientes. -¡Qué vas a saber tú!
-Yo también soy madre. -Pero no eres la madre de mis hijos.
Conozco tus jueguecitos...
y todos tus trucos para que se olvide de su madre.
Pero no funcionarán, porque es mi hijo.
No te lo quedarás. ¡Es mi hijo!
Ya sé a qué juegas. ¡Yo soy su madre!
¡Y no he venido a tomarme un puto café, he venido a verlo!
Y como no le has puesto la pomada, se la pondré yo.
¡Porque no voy a quedarme aquí, contigo!
Hola, hijo.
¿Qué tal estás?
Te he echado de menos.
¿Cómo estás?
¡Dios!
-¿Cómo está Mickey?. -Está muy bien. ¿ Y tú?
-¿Ha estado usando mis patines? -Sí.
Esta noche, algo especial, voy a...
voy a aprender a hacer esto.
A que prefieres que te lo cambie mamá en vez de Mary.
Quieto, quieto. Ya sé que duele.
Perdona si te hago daño pero deja que lo haga.
Vamos, déjame.
¡Joder!
Lo siento, Sean.
Ya lo sé. Lo siento, lo siento.
¿Qué nos están haciendo?
¿Qué nos están haciendo, Sean?
Toma.
Toma, por favor.
No.
Creí habértelo explicado.
Sólo puedes llevarte a Sean bajo ciertas condiciones.
Y, dadas las circunstancias,
tienes suerte de que no hayamos iniciado ya el proceso.
No pienso ir a ningún centro de detención, ¿ vale?
¡No pienso ir!
No es un centro de detención. Se llama ""centro familiar"".
Es para ayudarte a rehabilitarte y arreglártelas.
No es para castigarte ni nada de eso.
Es un centro donde podremos ayudarte.
Sólo queremos evaluar tus progresos.
No pienso ir.
No pienso ir a un centro de detención.
Si queréis ayudarme, dadme un piso, no me metáis en una pensión.
Sólo queremos evaluar tus progresos, y saber si te las arreglas bien.
Me las arreglaré mejor si mi hijo vuelve a casa.
Vine la semana pasada, y ni siquiera quiso acercarse,
porque lo estáis volviendo contra mí. Conozco vuestros trucos.
El caso, Maggie, es que Sean estuvo a punto de morir.
Ya lo sé. ¿Cómo creéis que me siento?
Así que a ver si se os mete en la cabeza.
Escúchame, por favor. Tus hijos están en el registro de ""riesgo"".
Y necesitamos asegurarnos de que colaboras para arreglarlo.
Están así por vosotros.
¿Por qué no pasáis de mí?
¿Por qué no me dejáis en paz y me devolvéis a mi hijo?
-¡Pero no! ¡No podéis! -No, no podemos.
Nuestro deber legal
es proporcionaros un alojamiento seguro.
Nos preocupa el bienestar de tus hijos.
El bienestar de mi hijos pasa por recuperar a su hermano.
Mi bienestar pasa por recuperar a mi hijo.
El de mi hijo pasa por volver a casa con nosotros.
¡No con unos gilipollas que juegan a las familias felices!
Queremos que recuperes a Sean,
pero, desgraciadamente, la ley dice que te enviemos a ese sitio.
Si no vas y no cooperas,
tendremos que ocuparnos de todos tus hijos.
Hay un par de reglas que debes conocer.
No se permite el alcohol. Ni visitas en las habitaciones.
Cerramos el portal por las noches, por seguridad.
¿No tendrás leche para la niña? Es que no la he conseguido.
-Se va a enfadar de verdad. -Lo siento, pero no tenemos de eso.
Llevamos mucho tiempo sin tener bebés aquí.
¡Ya estoy harta!
Lo siento. Tengo que solucionar esto. Espera aquí un minuto.
¡No me importa lo que quiera! ¡Que entre!
¡Me están volviendo loca! ¡Entra ahora mismo!
Vamos, niños.
No tenemos por qué aguantar esto.
Vamos, hijos. Vamos.
Vamos.
No sé por qué no te vuelvo a llevar al refugio.
¡Por Dios, Mairead! ¡Me he fugado!
El refugio es el primer sitio donde irán a buscarme.
Pero no puedes instalarte aquí. Te llevas mal con él.
No aguanto más.
No aguanto más. No sabes lo que estoy pasando.
¿Adónde voy a ir? No pueden dormir en la calle.
Sujeta la puerta, Mickey.
Vamos, Mickey.
Vamos, dejad las bolsas. Pasad.
Deja las bolsas.
Hola, chaval.
-Hola, Maggs. -Hola.
¿Has vuelto para quedarte?
-Sí. -Hola, Mary...
Hola, cariño...
Hola, preciosa mía...
Te he echado de menos.
Mickey, vamos, hijo. Date prisa.
¡Pesa mucho!
¿Lo llevamos todo? ¿Tenemos el biberón de la niña?
No deberíamos haber dormido en casa. ¡Deprisa!
¡Corre!
¡No te acerques a él!
-¡Mételo en la furgoneta! -¡No seas tonta, Maggie!
¡No seas tonta, Maggie!
-Si se va ahora, lo perderá todo. -Tranquila, sólo vamos de compras.
Pon el seguro, Magg.
Tengo que hablarte. Si te vas, perderás a tus hijos para siempre.
¡lntento ayudarte, Maggie!
¡Perderás a tus hijos para siempre!
¡Joder, Simon, ten cuidado!
¿ Viste qué cara puso?
¡Nos va a ayudar,
una mierda!
No sé si tengo razón, pero...
¿no es hoy cuando recibes la paga? ¿Me equivoco?
Sí, ¿por qué?
Pues podríamos ir a cobrarla.
No podemos parar. ¿ Y si nos cogen?
Ya llegamos a casa de tu hermana.
Tienes que ir a cobrar.
¿Cómo quieres que vaya a cobrar ahora?
Llegaremos enseguida, de verdad. Por favor, no pares.
¡No, por favor! Tenemos que irnos.
Sal.
¿Qué te pasa?
¿Qué te pasa? Otra vez con lo mismo, ¿no?
¡Otra vez con el mismo coñazo!
¡Otra vez! ¿Qué coño te pasa?
¿Por qué tienes que volver con lo mismo?
¡Siempre el mismo coñazo!
¡Gilipollas! ¿Por qué vuelves a empezar?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué coño lo haces?
¡Ve a correos de una puta vez!
¡Ve a correos ahora mismo, imbécil!
¡Levántate!
¡Y, ahora, ve!
No volví a verlos nunca más.
Fui al centro,
llamé a la policía,
les dije que mi ex se había llevado a los niños.
La policía se los llevó.
No los volví a ver nunca más.
Pero, Maggie, los recuperarás.
Aunque iré al juzgado el mes que viene.
¿ Ves? Lo que te digo: los recuperarás.
Y ahora empiezan a decir...
que mi ex abusaba de los niños.
Yo no lo habría permitido. Antes, lo habría matado.
Será mejor que me vaya.
¿Me dejas dinero para el taxi?
Tengo pastel.
-¿Que tienes qué? -Tengo pastel.
¡Pastel!
-¿Cómo puedes comer pastel ahora? -Lo comeremos juntos.
Venga,
no vas a decir que no a un pastel.
-Venga. -Pastel.
Pastel.
-Y café. -Y café.
-¿De acuerdo? -Bueno, venga.
Teníamos
un terreno, no muy grande,
y plantábamos
maíz, calabazas, y otras verduras.
¿Quién es esa gente? ¿Es tu familia?
Sí, éstos son mis tíos.
Uno murió en su cama. Al otro, lo colgaron en la granja.
¡Lo colgaron! ¿Por qué?
Pues, eran propietarios del terreno.
Y era un buen terreno.
Pero...
los otros eran ricos y poderosos...
y lo querían.
Así que lo que pasó, fue que, en esas situaciones
matan a algunos.
Hay gente, en mi país,
que quiere matarme.
¿Matarte?
Sí, tengo problemas políticos.
No entiendo qué es eso.
Es peligroso...
aliviar el sufrimiento...
porque el sufrimiento es útil para el gobierno.
Así que hay que dejar esas cosas, no meterse en eso.
Pero yo lo hice.
Cuidaba de los niños...
cuyos padres habían sido asesinados.
Y escribí sobre eso...
un artículo para una revista. Y tuve más problemas.
¿Por eso quieren matarte?
Sí.
¿ Y éstos? ¿Este eres tú?
Sí, soy yo.
-¿ Y esa es tu hermana? -No, es mi mujer.
-¡Tu mujer! -Sí.
¿ Y me lo dices ahora?
¿Estás divorciado?
No lo sé. Es posible. Hace mucho tiempo.
A veces...
me doy cuenta de que no quiero pertenecer a mi país.
No quiero echarlo de menos.
No quiero amarlo.
Porque allí no me queda ninguna esperanza.
Pero...
algo hay que amar...
si no, estás vacío.
Pero bueno, no pasa nada.
Aquí estamos, tú y yo...
y nos conocemos.
Hablamos mucho, esta noche, ¿ verdad?
Sí.
Es verdad.
Podemos...
podemos intimar, tú y yo. Comprendernos.
¿No crees?
Sí.
Podemos.
Tengo que irme. ¿Me das dinero para el taxi?
Podemos probar que has intentado salir del refugio.
Y has estado viviendo tranquilamente, ¿no?
Maggie, no hay ningún hombre en tu vida, ¿no?
Ya he dicho que no.
Doctora Marsden, mi compañero quiere preguntarle algo.
Doctora Marsden, he leído su informe suplementario.
¿Acaso no dice en él que mi clienta es una buena madre?
No creo que nadie pueda poner en duda su amor por sus hijos, pero...
tengo serias dudas sobre su capacidad para cuidarlos.
-¿No cree que eso es contradictorio? -No, no lo creo.
Pero no niega que siente
amor por sus hijos, un evidente y profundo amor.
Sí, pero los niños necesitan más que amor.
Necesitan apoyo y necesitan seguridad.
¿ Y existe alguna prueba que demuestre que es deficiente
para proporcionar ese apoyo y estabilidad?
Sr. Anderson,
hoy ya hemos tenido abundantes pruebas.
Sí, pero lo que quiero decir
es que mi cliente no es incapaz de dar esa seguridad,
una vez alejada de una vivienda inadecuada y
de una relación abusiva.
¿Está segura de que las deficiencias de Maggie como madre
no se deben a circunstancias que se encuentran fuera de su control?
La elección de pareja está bajo su control.
¡Pero si ahora vivo sola!
Esos niños han sido sometidos a escenas de violencia
y de abusos desde una edad temprana.
Y es probable que la Srta. Conlan siga con ese tipo de relaciones.
¡Que vivo sola!
-Recuerden lo del incendio. -¿Eso qué tiene que ver?
¡George! ¿Dónde está George?
¡Me has mentido, Liz!
¡Me has mentido! ¡Y yo te creí!
Dijiste que recuperaría a mis hijos.
-Nunca se sabe. -¡Me has mentido!
¡George!
Me quitan a todos mis hijos, y no me los devolverán nunca.
-¿Qué ha pasado? -¡Me han quitado a todos mis hijos!
No llores... ¡Dios!
-Tómate un té y unas galletas. -No, gracias.
Deberías comer.
Deberías comer.
Sólo hace un mes que has perdido a tus hijos.
Y ya sé que el dolor sigue ahí. No tienes las ideas claras.
Pero tienes que comer. Come un poco y bebe un poco.
En un mes, estarás un poquito mejor,
y en dos meses, otro poquito mejor...
y, un día, podrás... volver a sonreír.
Y yo seguiré aquí.
Venga, come algo.
¿Sabes?, mi visado ha caducado esta semana.
No, no lo sabía.
Si me quedo, seré un inmigrante ilegal.
No quiero ser una carga. Si quieres que me vaya, dilo.
Me das dinero para el taxi, y me voy.
¿Sabes lo que es esto?
Es un billete de Londres a Madrid.
Y esto es un billete de Madrid a Sudamérica.
Así que...
siéntate...
mira esto...
Mira,
si no me quieres, aquí estoy.
Y, si me quieres, aquí estoy también.
Quiero quedarme contigo, así que me quedo.
Si no quieres verme, no pasa nada.
Muy bien,
te dejaré en paz.
Pero seguiré estando aquí.
-¿Por qué? -Porque te quiero.
Porque quiero ayudarte. Puedo ayudarte.
Y porque tú eres mi razón de amar.
Y lo necesito. Te necesito.
Toma,
aquí tienes para el taxi.
No quiero tu dinero, George.
Nunca he querido tu dinero.
Sólo quería no ser la que sale perdiendo, por una vez.
¿Crees que te quiero?
El amor no es para mí. Es un cuento de hadas.
Pues te quiero. Te lo creas o no, te quiero.
-Y aquí seguiré estando. -Pero no me lo merezco.
No me lo merezco.
Aquí está el bebé, su cabeza, su cuerpo, y su corazoncito latiendo.
-¿Lo ve? -Sí.
Arriba, se ve la espalda, aquí...
y sus piernecitas aquí. Aquí acaba.
Tiene unas catorce semanas.
Mira, será una niña.
¿Cómo lo sabes, Dr. Spock?
No se sabe todavía.
-¿A que no, enfermera? -No.
Lo que hemos visto era su cabeza.
¿Lo ves?, era su cabeza, no su culo.
Voy a medir la cabeza.
¿Es su primer bebé?
-Es nuestro primer bebé. -¿Ah, sí? Voy a medirle la cabeza.
-Debe ser aquí. Deja de quejarte. -¿Qué sentido tiene...?
¡Parad ya!
¡Vamos, parad! ¡Haced el favor de parar!
Venga...
-¿Qué quieres? -Dámelo.
-¿Qué estáis haciendo? -Es el perro de la vieja.
Quiere comer.
¿Te gustaría que te metiera por aquí?
¡Lárgate! ¡Cállate!
-¿Por qué no os largáis? -Vete tú.
Vuelve a tu país.
¿Qué hace con mi perro?
-¡Devuélvamelo! -lntentaban meterlo...
¿Qué pretende? ¡No sé quién es usted!
-Estaban intentando... -Déjelo y váyase.
-¿Por qué no escucha? -Váyase.
¡Voy a llamar a la policía! ¡Deje en paz a mi perro!
¡Vecinos! Vamos, pasa.
Qué manera tan encantadora de conocer a los vecinos.
Entra.
No está mal, ¿ verdad?
¿Esta es la cocina?
Es como un palacio, comparado con lo que teníamos antes.
¡Ya me parecía a mí! Mira, humedad.
-Algo tenía que tener, ¿no? -Bueno, se puede arreglar.
Pero, ¿ volverá a aparecer?
¿Será bastante grande para la familia?
Pues, es posible.
-¿Qué hay ahí fuera? -Vamos a ver.
Mira.
¡Mira qué grande! ¡Es enorme!
Podemos poner un montón de plantas.
Hola, Peter. Este es el amigo del que te hablé.
-Ah, eres... -Soy Jorge.
¿Cuándo puedes empezar?
-Ahora mismo. -Vale.
-¿Tienes experiencia? -Un poco, sí.
Empieza hoy. Si funcionas, te pongo en nómina mañana.
-De acuerdo. -¿Tienes papeles?
No, no tengo.
Vamos a hacer un trato.
Yo no hago más preguntas, y tú cobras dos libras por hora.
-¡Dos libras por hora! -O lo tomas, o lo dejas.
NUNCA HE TENlDO MUCHO AMOR. ¿PUEDES DARME UN POCO?
Mira éste.
¿Te gusta?
¡Hijos de puta!
A mí, éste me parece muy bonito.
Mira.
Es de la talla perfecta.
Y ya me siento como ""Bailando con mi pequeña"".
¿Te gusta?
Aquí está el bebé...
aquí está el bebé.
Estoy deprimida, George.
¿Qué pasa?
¿Es algo que has leído en el periódico?
¡Joder!
¡Joder!
¡Estoy harta!
Esta vez sí que no puedo más.
¡Coge esta ropa y quítala de mi vista de una puta vez!
¡Estoy hasta las narices!
¡No me dejan en paz ni 5 minutos! No pararán hasta que me muera.
¡Y tú estás en Babia!
Todo te parece maravilloso, ¿no, George?
¿Estás loco? ¿Estás tarado?
La ira te va a matar.
¿Cómo puede matarme? Porque yo ya no puedo más.
Míralos, George,
burlándose de mí. ¿ Y qué puedo hacer? ¡Nada!
Maggie, por favor.
¿ Y quieres que tenga esperanza?
¿Que crea que todo va a cambiar? ¡Pues no!
¡Ya no estoy furiosa, George! ¡No estoy furiosa!
¡Estoy asustada!
¡Quiero a mis hijos, al bebé, a tí!
¡A tí!
-¡Estoy asustada! -Por favor, Maggie.
-No aguanto más toda esa mierda. -Ya no estás sola, y lo sabes.
-Sabes que me quedo aquí por tí. -Ya lo sé.
-¡Eh, puta! -¡Puta asquerosa!
¡Puta!
¿Qué coño pasa?
-¡Ya estoy harta de vosotros! -¡Cierra el pico!
-George. -¿Sí?
Bajo un momento a la lavandería. No tardo nada.
Maggie, déjalo. Ya iré yo luego, ¿ vale?
Me voy a volver loca aquí sentada, así que puedo ir.
¿Es ella, otra vez?
Siempre le pasa lo mismo con los niños.
No te preocupes por eso, ¿de acuerdo?
No le hagas caso, no te metas en eso.
Sobre todo ésa. ¿Qué mira?
-¿Es a mí? -¡Sí, a usted!
Puedo salir a mi balcón, si me da la gana.
Miro lo que quiero.
¿ Va a impedirlo?
Cada noche tenemos que oír sus peleas,
sobre todo con ese guiri.
¡No se meta con él!
-¡Habla inglés mejor que Vd.! -Vd. solo sabe decir ""joder"".
¡Váyase a tomar por culo!
-Déjalo ya. -¿ Y usted, para qué se mete?
¿Lo has oído?
¡A Vd. le hablo, no a ese mono!
Yo, por lo menos, pago el alquiler.
¡A mí no me lo paga la Seguridad Social!
¡Váyase a la mierda!
Vuélvanse a Liverpool.
-Déjalo. -¿Cómo coño se atreve?
Está furiosa y le encanta ponerte furiosa.
Y tú entras en su juego.
-Scampy está dentro. -¿Está bien?
-Sí, gracias. -¿Pasó bien por la ventana?
¡Ah, cabrón! ¡Conque fuiste tú!
-¡Cabrones! -¡Cállate!
Nosotros vivimos nuestra vida, déjalos.
-Si no digo nada. -No te metas. lgnórala.
¡No nos dais más que problemas!
¿Por qué no os vais a la mierda y nos dejáis en paz?
¡Qué horror!
¿Puedes apartarte un segundo, por favor?
¡Vamos, riégala!
¡Fuera de ahí, gorila!
¡A ver si te meten en unajaula! ¡Cabrón!
¿Le ha gustado?
Ahora entra, o recibírás el mismo tratamiento, ¿de acuerdo?
Compórtate. No pienso entrar.
-Maggie, vas a incendiar la cama. -Creía que estabas durmiendo.
Es malo para el bebé, y para tí, y vas a quemar la cama.
¿Qué pasa?
-Quieres ir al hospital, ¿ verdad? -No, George. Todavía no.
Espere a que la limpie.
Cuando tenga la siguiente contracción, empuje. Respire hondo.
Empuje hacia abajo.
Así.
Así, muy bien. Muy bien, muy bien...
Bien, espere a que pase la contracción.
Eres un cabrón, George.
Venga, lo está haciendo muy bien.
-El bebé está casi fuera. -Todo va bien.
-Voy a empujar. -Muy bien, empuje fuerte.
Vamos, un buen empujón hacia abajo.
Estupendo. Siga, siga, empuje...
Empuje, empuje. Bueno, así, muy bien.
Así, así,
Bueno, deje de empujar, deje de empujar.
Muy bien, la cabeza del bebé está fuera.
Ahora, a ver si sale un poquito más, así.
-¿Qué pasa? -Estamos dejando paso al bebé.
¿Otra contración? ¿Otra contracción? ¿No?
Ya está. Es una niña.
-Es una niña. -¡Es una niña, George!
¡Tienes una niña!
Cabrón.
¿Qué es esto, el Festival de Eurovisión?
¿Dónde estuviste ayer? Me darás una explicación.
Lo siento. Estaba en el hospital.
-Tengo una hija preciosa. -Felicidades.
Has perdido dos días de paga.
Sólo he faltado un día.
Pero me has causado serios perjuicios. Muy serios.
Hola.
-¿Quién es? -Soy la asistente sanitaria.
-Hola, ¿Sra. Modegwa? -No.
Perdón.
Creía... Busco a Maggie Modegwa.
No, llega tarde. Hace unos siete años que volvió a Kenia.
-Tiene el archivo algo anticuado. -¿Puedo ver al bebé?
Sólo he venido a ver al bebé.
La vas a volver tan loca como tú.
-¿Te gusta mi canción? -Es bonita, ¿no?
Escucha, la canto para tí, ¿eh?
Canto para tí.
Mira...
Mira esos pájaros.
Mira, mira, ¿quieres mirar los pájaros en el cielo?
-No te oye, tonto. -Sí.
¿Quién es?
Moira Denning, su asistente sanitaria.
-¿Qué quiere? -Vengo a ver cómo le va con el bebé.
-Estupendamente. ¿Por qué? -¿Le importa que pase?
-¿Para qué? -Para ver al bebé.
Está muy bien. No le pasa nada.
Es por rutina. Quiero asegurarme de que está bien.
Si por alguna razón no quiere que entre...
Yo no he dicho eso.
Yo no he dicho eso. Será mejor que pase.
Porque tengo que salir. El bebé está en la cuna.
Hola... hola...
¡Es preciosa!
Hola, cariño...
-¿Puede levantarla? -Acabo de acostarla.
-¿Come bien? -Sí.
-¿Qué tal duerme? -Bien.
¿ Y usted, Sra. Conlan?
¿Para qué quiere saber cómo estoy?.
Creía que había venido a ver a la niña.
¿Le importaría que charláramos un poco?
Es que iba a salir.
Este es su quinto hijo, ¿No es así, Maggie?
-¿Cómo están los otros? -Los tiene mi hermana.
Los cuidará durante dos semanas.
Sé que sus hijos están siendo asistidos.
Conozco sus circunstancias, lo del incendio y todo lo demás.
Si tanto sabe, cómo se equivocó de nombre la semana pasada.
Hay cierta incertidumbre acerca del apellido.
No hay incertidumbre acerca del apellido de su padre.
-¿Cómo se encuentra, Maggie? -Perfectamente.
Y estaría mucho mejor si no vinieran cada 5 minutos.
¿De qué es la marca que tiene en su cara?
¡Joder! Hoy se ha puesto los rayos-X, ¿no?
Si tanto le interesa, es de esto. Me lo hice con esto.
De acuerdo.
Será mejor que se vaya, porque voy a salir.
Me alegro por el bebé.
-¿Han venido los de Asistencia? -No, ni quiero que vengan.
¿Puede llevar al bebé a la clínica el martes?
Ya la llevé la semana pasada.
¿Es su habitación?
Sí, pero no puede entrar. Todavía no la he arreglado.
De acuerdo.
-Nos vemos en la clínica, el martes. -De acuerdo.
-Y no olvide llevar a la niña. -La llevaré.
-Gracias. -Adiós.
¡Joder!
¡George! ¿Qué haces?
-¿Se ha ido? -Se ha ido. Te ha oido. ¿Qué haces?
¿Por qué has puesto eso ahí? Si fuera el piso de mi madre,...
¡Menudajeta! ¡Toda esta porquería es tuya!
¿Dónde quieres que la ponga?
Pues métetela en el culo.
¡Descarado! ¡Métetela tú en el culo!
¡Y, además, no soy tu puta madre!
Déjame salir.
-No, hasta que me pidas perdón. -¡Déjame salir!
Ya se ha ido. Ya se ha ido.
¡Será cotilla, la cabrona!
¿Os acordáis de los nombres de los niños?
Sean,
Nicky,
Serena y Mary.
Eso es. Pero éste se llama Mickey, con ""M"", no Nicky.
-¿Dónde están? -Tuvieron que irse.
-¿Por qué? -Porque sí.
¿Cuándo?
Katy, ¿me echas una mano con el pañal?
¿Quieres que la tía Maggie te de una coca-cola?
-¿Quién quiere un té? -Yo.
¿Quieres un té? ¿Queréis coca-cola?
Venid y os la doy.
-Ya abro yo, Mag. -No abras.
-No, ya voy. -No, déjalo.
Si no me importa.
-Buenas tardes. -¿Está Maggie Conlan?
Ha salido. ¿Qué quieren?
Quería hablar con ella, si se puede.
No, ha salido.
-¿Es usted Maggie Conlan? -No.
-¿Le importa que entremos? -¿No entiende inglés? Ha salido.
¿Qué pasa?
¿De quién es este bebé?
Es mío.
-¿En qué hospital nació? -En el Royal.
¿Es su bebé?
Soy Maggie Conlan. ¿Qué pasa?
Tenemos que llevar al bebé a un ""lugar seguro"".
-¡No pueden hacer eso! -¿Qué?
-¿Lo entiende? -¿Qué he hecho yo de malo?
Tengo que llevarme a la niña.
Es una orden temporal. Puede recurrir en el juzgado
después de 72 horas.
-Pero tengo que llevarmela. -¡Si no ha pasado nada!
Podrá ir a la reunión. Hablaremos, y podrá ver a la niña.
¡No! ¡No sé ni quién es usted!
¡No pueden hacerme esto otra vez!
Tengo que llevármela.
¡Por favor! ¡No pueden hacerme esto!
-Podrá verla. Es temporal. -¡No! ¡No puede llevársela!
Puede recurrir en el juzgado.
-Tranquilícese, por favor. -¡No, es un error!
¡Por favor!
¡Tendremos una reunión! Pero ahora me la tengo que llevar.
¡Por favor! ¡Es un error! ¡No soy Maggie Conlan!
Ve a buscar a George.
¡No, por favor! ¡Esperen a que vuelva su padre!
¡No, no puede! ¡Por favor, no! ¡Es un error!
¡Maggie, por favor!
¡ld a buscar a George! ¡ld a buscar a George!
¡Basta! ¡Basta!
¡Acaba de tener el bebé! ¿Qué coño están haciendo?
¡Acaba de tener el bebé, joder!
Por favor, déme a la niña.
¡Mire lo que le han hecho!
¡No! ¡Está empeorando las cosas!
Maggie, escuche.
Escuche...
Tranquilícela. Tranquilícela.
-¡Apártese de ella! -¡Basta!
¡Apártese de ella! ¡Que le den por culo!
¡Apártese de ella!
¡ld a buscar a George!
De acuerdo. Yo le traeré.
-¿Dónde está George? -Está dentro.
-¿Qué pasa? -Se han llevado a la niña. Vamos.
-¿Qué dices? -¡Se han llevado a Zoe! ¡Vamos!
¡Dios mío!
¡Vuelve!
¿Cómo han podido hacernos esto?
¿Cómo pueden hacernos esto?
Lo han hecho.
No puedes ir a verlos ni decir nada, George.
-Les hablaremos. -Es peligroso para tí.
Les hablaremos. Les hablaremos sin gritar.
No tienen que pensar que estamos locos.
Les hablaremos, entenderán que ha sido un error.
Tenemos que ser amables.
¿Cómo puedo ser amable si me han quitado a mis 5 hijos?
¡Uno de ellos tuyo!
¿Cómo quieres que pueda?
¿Cómo puedo ir y sonreírles? ¡No puedo hablar con ellos!
-¡No puedo ir a ese juzgado! -No vayas gritando.
Tienes que ser amable.
Explícales. Tenemos que ser amables.
Y tienes que hablarles. Tenemos que hablarles.
¿Ha sido buena? ¿Has llorado?
-Sabe que somos nosotros, mira. -Sí, lo sabe.
Reconoce nuestras voces, ¿sabes?
Sabe cómo la cogemos, cómo olemos.
¡Cómo olemos! ¡Mira lo que dice, que olemos! ¡Lo dirá por él!
Se acuerda. Está hecha de nosotros, ¿sabes?
Tiene mocos.
¿Cómo puede estar acatarrada, si hay gente cuidándola?
Está bien.
-¿Quieres cogerla un rato? -Sí, vale.
¿Cómo estás? ¿Nos echas de menos?
Muy bien... muy bien...
Nos volveremos a ver, ¿sabes? Nos volveremos a ver... Sí...
-Maggie, ya es la hora. -Que te jodan.
Vamos, vamos, mi niña.
Como iba diciendo...
Tome, coja alguna. ¿Quiere azúcar?
-Toma, cariño. Coge una galleta. -Muchas gracias.
Como iba diciendo... él está bien.
Vamos, ya lo ve, es tranquilo, amable.
Gracias.
Es verdad. Aquí la del mal carácter soy yo.
Es que estoy harta de la gente.
Cada vez que nos miran, es como si él fuera a partirme la cara.
Si le ponen una bomba en el culo ni se inmuta.
Yo pierdo la paciencia, para qué le voy a engañar.
No puedo evitarlo.
O sea, estoy furiosa, joder.
Bueno, ya he vuelto a decirlo. Dije que no diría groserías, lo siento.
Vamos, que me enfado, no voy a negarlo.
Y ya sé que por la boca muere el pez,
pero mi boca va más deprisa que mi cabeza, es inevitable.
Sólo queremos que nos devuelvan a nuestra hija.
Ella no ha hecho nada. George tampoco.
Y no sé qué he hecho yo.
¿Una galleta, Mary?.
-May. -May, perdón.
Como iba diciendo,
aunque fuera culpable de lo que me acusan,
¿qué pasa con George?
El es el padre de Zoe.
Ha sido...
le han acusado de todo,
y es el más inocente de la historia.
Yo lo soporto todo.
Pero no es justo para George.
Porque no es el tipo de hombre que...
-¿Una galleta? -No, gracias.
Coja una, me ha costado mucho conseguirlas.
Gracias.
¿Se comunican bien?
-Sí. -¿Habla español?
Bastante me cuesta el inglés.
El es el que habla todos los idiomas.
Dile qué idiomas hablas.
Pues, portugués, alemán,
francés y algo de italiano, sí.
Aparte de mi idioma, el español.
-El es el listo. -Nos apañamos bien en inglés.
Si no consiguen comunicarse...
¿Se sienten frustrados porque surjan
malentendidos entre ustedes?
No.
-Depende... -¿Pero qué?
Vamos, ¿cómo quiere que se comunique? ¿Con tam-tam?
Todo depende...
uno no sólo se comunica a través del lenguaje, sobre todo
con la persona amada.
¿Consideran que tienen una relación estable?
Sí, sólo necesitamos a nuestra hija.
¿Una relación equilibrada?
¡No lo puedo ni ver, joder! ¿Es lo que quiere oír?
-¿Así habla a sus hijos? -¡No les hablo así!
¡Gracias a uds. no puedo ni darles los buenos días!
-Quizá no lo ha intentado. -¿ Y cómo coño lo sabe?
Tranquilízate.
¡Déjame, George! Esta se cree que eres un marciano del espacio.
Hablemos
con ellos, Maggie.
Es lo que quiere oír, ¿no?
¿Cree Ud. que nos gusta llevarnos a sus hijos?
¡Les encantajoder a la gente!
-¿Ah, sí? -Sí.
No están ahí para ayudar, ¿no es así?
Si quiere, habrá ayuda para Ud. y para Zoe.
¡Si quisieran ayudarnos, nos la devolverían!
Lo que está viendo aquí es dolor
y eso es porque tenemos roto
el corazón porque uds. se han llevado a nuestra hija.
¡Escuche, asistente social de mierda!
¡Escuche lo que le digo!
¿Qué hicieron por mí cuando era niña?
Mi padre abusó sexualmente de mí.
¿Era esa mierda de sitio un ambiente sano y seguro? ¡No!
¿Qué hicieron? ¡Meterme en una residencia!
¿Me sirvió de algo? ¡Una mierda! ¡Déjame!
¡Me han jodido la vida y lo siguen haciendo!
Coja el libro y lea el juramento.
Juro por Dios que cuanto voy a decir
es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
Permítame, Señoría...
Sra. Higgs, díganos su nombre y dirección, por favor.
Pamela Higgs, Marlborough Court, 35.
Sra. Higgs, dice usted en su declaración
que, en su opinión, la relación
entre la Srta. Conlan y el Sr. Arellano es violenta.
¿Por qué?
Siempre están chillando. Ella siempre pide socorro.
-¡Miente! -El la pega siempre.
¿Qué es lo que le hace decir esto?
Cada noche, ella chilla y grita, y él la pega.
Gritan tanto, que no puedo evitar mirar. Es inevitable.
¿ Y qué ha visto?
Que él estaba encima de ella, y ella gritaba que la dejara.
Hace dos meses, ella tenía un ojo morado.
-¡Es mentira! -Maggie.
Tropecé con las putas botellas de whisky
que ellos dejaron fuera.
-¡Puta asquerosa! -Sr. Anderson, debo decirle...
-Dejó las botellas... -Que no tolero esa conducta.
Veamos si es él.
Vamos a ver.
Sí, con algo de barba.
-Sí, es él. -De acuerdo.
Sr. Arellano...
¿Por qué no puede regresar a su país de origen?
Pues... al parecer, soy un enemigo del gobierno. Eso dicen ellos.
¿De qué gobierno se trata, cuál es su país?
Paraguay.
Sr. Arellano, ¿ha participado usted,
directa o indirectamente
en algún acto violento contra el gobierno paraguayo?
Todo el país está sumido en la violencia.
Escuchen:
Hay un niño, de unos seis años,
en la casa donde yo trabajaba, en mi país,
cada día intenta ahogarse...
echa agua en una bañera
y la mira. Quiere ver un río.
Quiere meter la cabeza en el agua.
Busca a su madre.
El vió cómo los soldados mataron a su madre, la ahogaron.
Busca a su madre en el agua.
Y yo dije:
""Eso está mal"".
Y lo digo...
a la gente con la que hablo.
No soy violento, nunca hago daño a nadie.
Yo dije: ""Esto está mal"".
No soy violento, ni lo he sido, ni lo seré.
Bien, Sr. Arellano, dejemos eso.
Sr. Arellano, ¿está Ud. casado?
-¿Qué? -¿Tiene una esposa en Paraguay?.
Yo... no sé. Sencillamente no lo sé.
¿No sabe si tiene una esposa?
Es que hace tanto tiempo...
Me fui de allí hace tiempo. Y no lo sé.
Señoría, no tengo más preguntas.
Sr. Anderson.
-¿Desea volver a interrogar? -No.
Gracias, Sr. Arellano.
Salgo a estirar las piernas.
-¿Estás bien? -Sí.
-¿Sr. Arellano? -¿Sí?
-¿Sr. Jorge Arellano? -Sí, sí soy yo.
Le notifico el inicio del informe del proceso de deportación
por estancia ilegal en este país.
¿Qué significa eso? ¿He hecho algo malo?
Vino Ud. sin permiso de trabajo,
pero trabajó en Southern Chicken.
Me veo obligado a tomar una decisión difícil.
Tengo simpatía por la madre,
pero debo considerar los riesgos para la niña.
He oído testimonios sobre los primeros 4 niños,
lo que es una circunstancia de peso.
La madre no fue capaz de proporcionarles un ambiente estable.
Parece tratarse de una mujer de bajo intelecto
y escaso autocontrol,
como se ha confirmado en esta sala.
Ha tenido numerosos compañeros.
Ha expuesto a sus hijos, y a esta niña,
a riesgos de violencia.
Eso no es verdad.
Su temperamento violento
y su rechazo a utilizar los numerosos esfuerzos...
esfuerzos y ofertas de ayuda
del departamento de Asistencia Social,
sugieren que es incapaz de recibir ayuda.
Afirma que su vida ha cambiado radicalmente desde
que conoció al Sr. Arellano.
Pero, veo pocas pruebas de ello.
Y dado el historial de la demandada...
no puedo confiar siquiera en un cambio futuro.
Srta. Moore-Davis...
confirmo la tutela.
La menor quedará bajo tutela de la autoridad.
No se permitirán visitas.
La autoridad asignará la tutela
a una familia con vistas a su adopción.
¡Hijo de puta!
¡Hijo de puta!
¡Hijo de puta! ¡Todo por culpa tuya!
-¡Déjame! -Maggie.
¡Y a esa Sra. Higgs, la voy a matar! ¡Mataré a esa puta!
Y aquí finaliza nuestro programa infantil...
Ahora emitiremos ""Control"".
¡Maggie! Mira.
-¿Qué es eso? -Me han devuelto el pasaporte.
Soy libre de quedarme.
Y el juez dijo:
""El Sr. Arellano es un hombre de buen carácter
y no es una amenaza para nadie"".
-Aquí estoy. -Ahora estás clavado aquí.
Pues no...
Puedo quedarme, o irme.
-Tengo pasaporte. Soy libre. -¿Cuándo te vas?
Ya te lo he dicho, puedo quedarme.
No me van a deportar.
Tendrías que haber ido conmigo.
A lo mejor, si hubieras estado allí para oírlo, me creerías.
¿Qué haces conmigo, si puedes irte a otro sitio?
Estás loco, si quieres quedarte.
Deberías irte.
No hay nada que te retenga.
Estás tú, ¿sabes? Estás tú, mi hija está aquí.
¡No está aquí, George!
No está aquí, ¿no te has dado cuenta?
No hay nada que te retenga. Vete a la mierda.
¡Pero ésta es mi casa! ¡Esta es mi casa!
¡Sabes que es mi hija!
¿Cómo me voy a ir?
No quiero que te quedes. Quiero que te vayas.
Porque piensas irte y te irás al final,
así que vete ahora, será más fácil para los dos.
¡Dios!
Por favor, Maggie...
escucha por una vez, ¿quieres?
¿Crees que quiero dejarte? ¿Eso es lo que crees?
Mira, te lo digo, te lo he dicho una y otra vez.
Mírame, aquí estoy, ¡no te voy a dejar!
¿Eres gilipollas o qué? ¿Estás sordo, joder?
¡No te quiero aquí! ¡Vete a tomar por culo!
¿Quieres golpear algo? Pues golpea.
¡Vete a tomar por culo! ¡Lárgate!
¡Lárgate de una puta vez! ¡Lárgate!
¡Quiero que te largues! Ya sabes dónde está la puerta. ¡Largo!
¡Y no vuelvas! ¡No vuelvas!
¡No vuelvas en la puta vida!
¡Joder!
-¿Se encuentra bien? -Sí...
-¿Está segura? -Sí...
¿Te encuentras bien?
-Sólo estoy un poco mareada. -¿Seguro?
¿Qué pasa?
¡Al menos, dame la que más pese!
-¿Qué te pasa? -¡No te conviene tener otro hijo!
Pues ya no puede hacer nada, ¿no?
¿Crees que evitarás que se lo lleven también?
Es mi hijo, me quedaré con él.
¿ Y lo vas a guardar en un armario?
Me voy a quedar con mi hijo.
Te has registrado en el mismo hospital.
¡Sí!
-Me corresponde el mismo. -¿No has tenido bastante?
¿Cómo se te ocurre tener otro?
George y yo vamos a tener una familia.
Cueste lo que cueste, tendremos una familia.
Tú tienes dos hijos, nosotros ninguno.
Así que tendremos los nuestros, te guste o no.
Dame mi bolsa. Me voy.
Vamos, Maggie.
Diles que a éste, no lo voy a dejar salir.
Me lo quedaré. Se quedará donde está.
Lo haces más difícil.
-Maggie, por favor. -¡No!
Maggie, por favor.
-¡Dios! Ayúdalas, por favor. -Vamos.
-Ya está bien, Maggie. -Relájate.
Escucha, tenemos que sacar al bebé.
-¡Se queda donde está! -Tiene que salir.
-¡Apartaos! -Vamos, Maggie.
Vamos.
No se puede quedar dentro, Maggie.
No se puede quedar dentro. Vamos.
Maggie, ya sale la cabeza. Vamos.
-Maggie, ya se ve la cabeza... -¡No!
-Venga, empuja, Maggie. -Muy bien, así. Así.
Muy bien Maggie. Venga, empuja.
Empuja... Estupendo. Muy bien.
-Un último esfuerzo. -Un último esfuerzo.
Vamos, empuja... y ya está. Muy bien.
Muy bien.
Es una niña.
-Se parece a tí. Es igual que tú. -Se parece a Sean.
Mírala, que rica,...
Mi niña.
Eres una niña buena
y vas a dormir aquí...
¡Huy qué niña tan buena!
-Me alegra que estés aquí. -¿Estás bien?
No sé por qué estamos aquí.
¿Has ido a ver al abogado?
Escucha, la enfermera me llamó.
Había dos personas que querían hablar conmigo...
Me dijeron que querían hablar con nosotros.
Con los dos.
¿Quién?
Quieren hablarnos.
¿Quién?
Los de Asistencia Social.
Sólo han dicho que querían hablar.
No han dicho nada, sólo quieren hablar.
¡Después de lo que han hecho quieres hablarles!
Hola, Maggie.
Voy a tomar la temperatura a la niña.
Quieren hablar con nosotros. No sólo contigo.
Estamos juntos y hablaremos juntos.
Vamos, sólo han dicho que...
Maggie Conlan...
Soy Kevin McNally, de Asistencia Social.
Soy Sarah Thompson.
Ya sabe que hay un par de asuntos que hemos tratado y
una decisión...
Hemos tomado una decisión, por la que tenemos que...
-llevar al bebé a un sitio seguro. -¿Qué sitio es más seguro que éste?
El bebé está bien aquí.
Podemos ir ajuicio si queremos.
-No hace falta ir, ¿ vale? -No pueden hacer esto.
Jorge, es una acción... una acción legal.
-Déjenos en paz. ¡Salgan de aquí! -¡Váyanse! ¡Váyanse!
¡Apártense de mi hija!
-¡Devuélvame a mi hija! -¡Mi hija! ¡Mi hija!
¡Déjeme!
Jorge, Jorge, por favor.
Vamos, Maggie...
Que alguien nos ayude.
Ha intentado tirarse por la ventana.
Cójale el brazo. El brazo. Que no lo mueva.
Tranquilícese, Maggie.
Mantenga su brazo recto. Agárrelo fuerte.
Vamos, Maggie.
Agárreselo con más fuerza.
Maggie, tranquilízate.
Frótele el brazo con esto.
Tranquila, Maggie.
Tiene que tranquilizarse.
¡Hijos de puta!
Se quedará tranquila, pero, si necesita más sedante.
George, deja de dar golpes.
Déjame en paz, ¿quieres?
-¡Me pone histérica! ¡Para! -Que me dejes, ¿ vale?
¡Deja de hacer ruido!
No me pegues, ¿oyes? No me pegues.
¿Qué mosca te ha picado? ¿Qué te pasa?
Ya estás que no puedes más, ¿no?
¡No me pegues, es lo único que te pido!
¿Por qué dejas que te pegue?
Ningún hombre dejaría que le pegaran.
Ningún hombre dejaría que un hijoputa
se lleve a sus hijos.
¿ Y qué podía hacer?
¡Ya te dije que había policías!
¡Lo hice por tí! ¡Para que no te suicidaras!
¡Ya, por mí! ¡Unos cojones!
Podrías haber hecho algo. Pero no.
¿Para qué?
Me habrían deportado, y te habrías quedado sola.
¡Estaría mejor sola que contigo!
¡Hijoputa, maricón de mierda!
Ahí estabas tú, sonriéndoles, pidiéndoles perdón.
¿Después de lo que nos han hecho?
El problema es que
quieres que piensen que estamos locos.
¡Que los 2 estamos locos! Gritas y dices groserías.
¡No escuchas a nadie!
¿A quién escuchas tú? ¿A ellos?
¡Dejando que te den por culo!
¡Sólo te falta invitarlos a un banquete!
¡Vete a la mierda!
¡No puedo creer que me agarraras
mientras se llevaban a nuestra hija!
¡No me extraña que te dejara tu mujer!
¡Eres un hijoputa de mierda sin cojones,
que sólo vale para agarrar a la madre de sus putos hijos
mientras se los llevan!
¿ Y qué coño podía hacer?
¿Sacar un billete para Paraguay, salir corriendo?
-¡Todo menos agarrarme! -Me vas a volver loco.
¡Podrías haber pensado en salir tras ellos!
¡Sabes que no podía hacer eso!
¿ Y qué coños quieres que haga?
¿Que sea uno de esos hombres que te pegan?
¿Esos con los que te acuestas, tan bestias...
tan bestias que el asistente social cree
que no debes quedarte con tus hijos?
-¿Por mi culpa? -¡Te acuestas con animales!
¡Creen que yo también soy un animal!
¡Por lo menos, un animal, se queda con su camada!
Tranquilízate, ¿quieres?
-¡Tranquilizarme! -Vamos a tranquilizarnos y hablar.
¿Hablar? ¿Hablar?
Podrías haberte ido con el bebé, ¡pero no! ¡Preferiste agarrarme!
¡A mí no me iban a llevar, se iban a llevar a mi niña!
Y te odio por eso... ¡Te odio!
¡Hijo de puta! ¡Tenías que haber hecho algo!
-¿Me odias? -¡Sí, te odio!
-¿Quieres verme muerto? -¡Sí!
Pues...
-¡Vete a la mierda! -Vete y déjame.
-¡Lárgate! -¡Déjame de una puta vez!
¡Vete a tomar por culo!
Me voy a matar, eso es.
Me quiero matar...
¡Quiero morirme!
¡Quiero morirme!
Me han quitado a mis niñas... Me han quitado a mis hijas...
¡Nos las han robado!
Sólo quiero morirme.
Quiero morirme...
Maggie y Jorge tuvieron tres hijos más,
que les fue permitido quedarse.
Nunca volvieron a tener acceso a sus dos primeras hijas.
Maggie dice que todos los días piensa en los hijos que le quitaron.
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