All language subtitles for Daisy Miller Peter Bogdanovich, (1974)

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Original subtitles

- � Randolph? - � Qu�?

- � Qu� est�s haciendo? - Nada.

- �Ad�nde vas? - A ning�n lado.

� lndios?

- �No hagas nada hasta que baje! - Est� bien.

- Bonjour, jeune homme. - S�, claro.

� Me da un terr�n de az�car?

Le ped� un terr�n de az�car.

� Un terr�n de az�car? � C�mo no?

- Usted no es suizo. - Te ense�ar� un truco.

- � Es alem�n? - Me pongo el terr�n sobre la mano.

Ahora t� pon la mano abajo y espera...

Ver�s c�mo el terr�n me atraviesa la mano.

- � Es usted ingl�s o algo parecido? - Aqu� vamos.

Bien podr�a ser polaco. �Adivin�? Yo soy americano.

- Somos dos entonces. - Pero no tiene acento americano.

- Ser� porque vivo en Europa. - �Ah s�? � Por qu�? � Le pasa algo?

- Por elecci�n propia. Me gusta. - � Le gusta?

- Te va a hacer mal a los dientes. - lgual no me queda ninguno.

- � No ser� odont�logo por casualidad? - No.

- � No ve? - Por Dios.

Me quedan siete. Mam� me los cont� anoche y ya se me cay� otro.

Me amenaz� con pegarme si se me ca�a otro, pero no puedo evitarlo.

Este clima hace que se me caigan. Estos hoteles. � Le gustan?

- � Se est� alojando aqu�? - S�lo vine a visitar a mi t�a.

- Te va a hacer mal a los dientes. - Tengo que conseguir golosinas.

Las golosinas americanas son las mejores. � Le cae bien?

- � Qui�n? - Pens� que era alem�n usted. Su t�a.

- Es mi t�a. Claro que me cae bien. - Apuesto a que no.

Randolph, int�ntalo y te mato.

- � Qu� le parece? - Tiene raz�n. � De d�nde la conoces?

De ning�n lado.

Es mi hermana.

-� Qu� est�s haciendo? - Estoy escalando los Alpes. As�.

S�, as� se desciende.

- Es americano. - Mejor c�llate.

Estuve conversando con su hermano.

- � No pensar�s llevar el bast�n a ltalia? - Claro que s�.

- Va a ser mejor que lo dejes por aqu�. - � Van a ltalia? � Piensan ir a Simpl�n?

- �A qu� monta�a pensamos ir? - � Cu�ndo?

Cuando vayamos a ltalia.

- �Yo quiero ir a Estados Unidos! - ltalia es hermoso.

-� Hay golosinas ah�? - Mam� no quiere que comas m�s.

� Hace 100 semanas que no pruebo una!

�Qu� vista m�s preciosa!

Se ven los Dents du Midi a lo lejos.

- Ens��ele el truco. - No es muy bueno que digamos.

- � Qu� tal si nos sentamos? - Gracias, pero estoy bien as�.

- Es americano. - �Americano de verdad?

- Parece alem�n. - Eso mismo le dije yo.

Conoc� a alemanes con acento americano, pero nunca al rev�s.

- Somos de Nueva York. - Ah� mismo quisiera estar.

- No me has dicho tu nombre. - Randolph Miller. Y le dir� el de ella.

- Me encantar�a saberlo. - Daisy Miller. No como en sus tarjetas.

- Qu� l�stima que no tengas una. - En verdad, se llama Annie P. Miller.

Mi padre se llama Ezra B. Miller, pero no est� en Europa. Pas� a mejor vida.

- Lo siento. - Est� en Schenectady. Es millonario.

Voy a treparme a ese �rbol.

No le agrada Europa, ni tampoco le agrado yo.

No tiene amigos aqu�. Bueno, uno solo, pero va acompa�ado por una institutriz.

- � Y su hermano no tiene institutriz? - Mam� le quiso conseguir una.

Una mujer americana. La Sra. Sanders, de Boston.

Pero Randolph no quiso venir de viaje con una institutriz.

Dijo que no quer�a tomar clases en el carruaje.

Conocimos a una inglesa, a una tal Srta. Featherstone.

Me pregunt� por qu� no lo "instru�a" yo misma.

- �l me podr�a instruir a m�. Es muy listo. - Se nota.

� Se conseguir� gente para ese tipo de cosas en ltalia?

En ltalia hay gente para todo.

- Va a ir a la universidad. � Usted ha ido? - S�, en Ginebra.

La Srta. Featherstone me pregunt� si todos viv�amos en hoteles en EE.UU.

Nunca hab�a estado en tantos hoteles hasta venir a Europa.

- En Europa no hay m�s que hoteles. - Hay bastantes.

- Europa es una belleza. - Me alegro de...

No me decepcion� en nada. Hab�a o�do tanto de Europa.

Tengo tantos amigos que vinieron.

Cada vez que me pongo un vestido parisino, me siento en Europa.

- � Est� esperando a alguien? - Llevar� a mi t�a a tomar las aguas.

Es la raz�n por la que siempre quise venir a Europa. Los vestidos.

- � De qu� enfermedad sufre? - � C�mo dijo?

- Su t�a. - De lo que le sugieran sus m�dicos.

Pero no se ad�nde se esconde la alta sociedad aqu�. � Y usted?

Seguro que la hay, pero yo no la vi.

- � Va a tomar las aguas? - No creo necesitarlo.

Adoro la alta sociedad. Socializo mucho con su gente.

En Schenectady y en Nueva York. Hay mucha gente de clase ah�.

En el invierno, hubo 17 cenas en mi honor, 3 de caballeros.

Tengo m�s amigos ah�. Tanto varones como mujeres.

- Socializo mucho con caballeros. - Ya veo.

-� Ha ido al castillo? - � Chill�n?

- � C�mo dijo? - El Ch�teau de Chill�n.

- � Ha estado ah�? - S�. � Y usted?

No. Y no me lo quiero perder.

No me ir�a sin haberlo visitado.

Puede ir en carruaje o barco a vapor.

Eso es lo que dice Eugenio, el gu�a. �l se encarga de organizar todo.

Es el hombre m�s exigente que conoc�, pero es excelente en su trabajo.

�bamos a ir la semana pasada, pero a mam� le dio dispepsia.

- Podr�a llevarla a los ba�os con su t�a. - Le dir�...

A Randolph no le interesa porque es muy viejo.

Mam� no quiere dejarlo solo y Eugenio no quiere quedarse con �l.

Ser�a una l�stima que no fu�ramos.

� Por qu� no consigue a alguien que cuide a Randolph?

- � Y usted? - Preferir�a ir a Chill�n.

- � Conmigo? - Y con su madre.

No creo que sea del agrado de mam�. lgualmente, no le interesa mucho ir.

Quiz� no le moleste quedarse con Randolph as� nosotros podemos ir.

- � Nosotros? � Usted y yo? - Ay, Eugenio.

Sab�a que vendr�a por m� en cualquier momento.

Mademoiselle, es hora de ir al pueblo.

- Vio un reloj a un precio incre�ble. - Claro que s�.

- � Mademoiselle ha visto a su hermano? - No quiere venir.

- Voy a ir al castillo al final. - �A Chill�n?

- � Ya tiene todo organizado? - No se echar� atr�s, �no?

- Me muero por ir. - � Es verdad que es americano?

Le voy a presentar a mi t�a. Ella le dir� todo sobre m�.

Bueno. Alg�n otro d�a.

- � Matar�s a Eugenio de un susto! - El carruaje espera.

- Randolph, nos vamos al pueblo. - � No quiero ir!

� Qu� quieres hacer? � Seguir saltando con ese bast�n?

�Son tan ordinarios, mi querido Frederick!

Uno cumple con su deber tan s�lo con ignorarlos. � Leche?

S�, gracias. �As� que usted los ignora?

No tengo remedio. No los ignorar�a si no fuera necesario. �Az�car?

No, gracias. La joven es muy bonita.

S� que es muy bonita. Pero es de lo m�s ordinaria.

- Entiendo a qu� se refiere. - Pero tiene ese aire encantador.

- Y se viste a la perfecci�n. - Ya vi...

No, no tienes ni idea. No s� de d�nde sacan el buen gusto.

Despu�s de todo, no es una india comanche.

Frederick, no olvides que la jovencita es �ntima del gu�a de su madre.

- � De veras? � �ntima? - Llamemos a las cosas por su nombre.

Y la flacucha de su madre es igual.

Tratan al gu�a como a un amigo, un caballero, un erudito.

Seguro que nunca han conocido a un hombre de tan buenos modales.

Tan caballero.

Probablemente sea la imagen que la joven tiene de un conde.

Se sienta con ellas en el jard�n por las tardes.

Me parece que hasta fuma delante de ellas.

Yo no soy gu�a y, sin embargo, se comport� de manera adorable conmigo.

Podr�as haberme dicho que la hab�as conocido.

- No pas� de una charla en el jard�n. - � Y qu� le dijiste?

Que quer�a presentarle a mi fant�stica t�a.

Te lo agradezco una y mil veces.

- S�lo quise garantizar mi decencia. - � Qui�n garantiza la suya?

No sea cruel. Es muy ingenua.

- No suenas muy convencido. - � C�mo tengo que decirlo?

- Si estuvieras convencido, no lo dir�as. - No ser� muy refinada.

Pero es muy bonita y simp�tica, y la llevar� a Chill�n.

� Los dos solos?

� Bueno, bueno! Eso prueba todo lo contrario.

� Hac�a cu�nto que la conoc�as cuando surgi� esta idea magistral?

- Hace 24 horas que llegaste a Vevey. - Hac�a media hora.

Es tal cual me la imaginaba.

- � C�mo? - Un desastre.

� No quiere conocerla y ver qu� le parece?

� Es verdad que piensa ir sola contigo al castillo?

Tiene toda la intenci�n.

Entonces, debo declinar el honor de conocerla.

No soy tan vieja, gracias a Dios, para estar horrorizada.

� No es que todas las chicas de Nueva York son iguales?

Quiero ver si mis nietas son as�, o cualquier otra persona decente.

- � De veras cree que...? - � Creo qu�?

Que es el tipo de joven que espera eso de un hombre.

Frederick, te recomiendo no inmiscuirte con j�venes americanas...

...que sean, como t� lo has dicho, poco refinadas.

Has vivido mucho tiempo en el exterior. Cometer�s un error.

- Eres demasiado ingenuo. - T�a querida, no es tan as�.

Demasiado culpable entonces.

- All� estaba. - Acabo de terminar de cenar.

- � Con su t�a? - S�.

- Esta fue una tarde perdida. - � Estuvo sola?

Estuve caminando con mam�.

- � Ya se fue a dormir? - No. Ella casi no duerme.

No sabe c�mo sobrevive as�.

Est� intentando convencer a Randolph de que se acueste. No le gusta dormir.

- Esperemos que lo convenza. - No le gusta que lo obligue.

Quiz� le diga a Eugenio que trate de convencerlo.

Pero parece que Randolph no le hace caso.

- � C�mo est� su t�a? - No muy bien.

La camarera dijo que es correct�sima, usa mangas abullonadas...

...cena sola y, cada dos d�as, le duele la cabeza.

- �Qu� observadora! - Es una buena descripci�n.

- Me caer�a bien. Seguro que es selecta. - As� es.

Muero por ser as�.

Supongo que lo somos. No hablamos con nadie o no nos hablan.

- Me encantar�a conocer a su t�a. - Y a ella, pero esos dolores de cabeza...

- No creo que le duela todos los d�as. - Seg�n ella, s�.

No quiere conocerme. � Por qu� no me lo dice y listo?

Es que no socializa con mucha gente. Est� muy d�bil de salud.

No se preocupe. � Para qu� querr�a conocerme?

V�lgame Dios. S� que es selecta.

- A decir verdad... - Ah� est� mam�.

- A que no pudo convencer a Randolph. - � Seguro que es ella?

Claro. Reconozco a mi madre. Tiene puesto mi chal.

No la habr� visto o no querr� que vea que tiene su chal.

Se lo prest�. No se acerca porque lo ve a usted.

- Entonces, mejor me voy. - No, venga.

No le parecer� bien que camine con usted.

A mam� no le gusta ninguno de mis amigos.

Es muy t�mida. Pero yo le presento a mis amigos casi siempre.

- Si no, no me parecer�a bien. - Ser� mejor que sepa mi nombre.

Me llamo Frederick Forsyth Winterbourne.

Por Dios. No podr� repetir todo eso.

Mam�. El Sr. Frederick Forsyth Winterbourne.

- � Qu� est�s haciendo aqu�? - No lo s�.

- No s� por qu� usas esto. - Yo s�.

- � Randolph ya se fue a dormir? - No, quiere hablar con el camarero.

- Le cont� al Sr. Winterbourne. - Conoc� a su hijo.

- No s� c�mo sobrevive as�. - Al menos no se porta como en Dover.

Se pas� la noche en el lobby. No quiso acostarse.

- Yo me di por vencida. - � Duerme durante el d�a?

- No mucho. - Deber�a descansar.

- Pero, al parecer, no puede. - Es un pesado.

No me parece bien que hables mal de tu hermano.

- Pero as� es. - S�lo tiene 1 0 a�os.

Ni siquiera quiere venir al castillo.

Su hija me ha concedido el honor de acompa�arla.

- Supongo que ir�n en carruaje. - O en barco.

No tengo idea. Nunca he ido a ese castillo.

- Deber�a ir. - S�, pero es que siempre pasa algo.

- Ser�a una l�stima... - Daisy quiere ir a todos lados.

Una se�ora me dijo que no vale la pena visitar castillos aqu�.

- No entiendo... - Es que hay tantos en ltalia.

S�lo queremos ver los m�s importantes.

- Fuimos a varios en lnglaterra. - Pero el Chill�n vale la pena.

Si Daisy quiere. Parece que todo le viene bien a Daisy.

� Est� segura de que no quiere acompa�arnos?

- Mejor vayan solos. - �Sr. Winterbourne!

- � No me lleva a pasear en barco? - �Annie Miller!

- D�jela ir. - No creo que ella quiera ir.

No dudo que el Sr. Winterbourne me quiera llevar.

La llevar� en barco a Chill�n.

Hace media hora que no me habla.

Estaba conversando con su madre.

- Quiero que me lleve a pasear en barco. - Si me concede el honor...

- Aprecio las formalidades. - Es una invitaci�n formal.

- Hice que dijera algo. - Me est� tomando el pelo.

- No lo creo. - � Entonces vamos a pasear en barco!

- Me gusta c�mo lo dice. - Es mejor hacerlo que decirlo.

Claro que s�. No veo la hora de salir. � Qu� esperamos?

- Deber�a averiguar la hora. - Son las once de la noche.

- Me voy a pasear en barco. - �A esta hora, mademoiselle?

- Con el Sr. Winterbourne. - D�gale que no.

Le recomendar�a que no lo haga.

A Eugenio nada le parece bien.

De todas formas, a sus �rdenes.

- � Mademoiselle quiere ir sola? - No, con este caballero.

Pregunto si va sola con el caballero. Como ella quiera.

- Esperaba un esc�ndalo. Ahora no voy. - Lo hago yo.

- S�lo quiero un esc�ndalo. - Monsieur Randolph se ha acostado.

Ya podemos entrar.

- Espero que est� decepcionado. - Estoy confundido.

Espero que no lo mantenga en vela.

� Bum!

-� Qu� haces ah� arriba? - Nada.

- � Hace mucho que est�s all�? - Bastante.

- � No quieres bajar? - No.

- Buenas noches, entonces. - Buenas noches.

� Lo lograremos! �S�! � Llegaremos! �Vamos!

� R�pido! � Esperen! � Esperen!

� Lo logramos! Le dije que llegar�amos.

"Un conjunto de torres sobre un bloque rocoso".

- V�ctor Hugo. - Es mucho mejor que ir en carruaje.

Me apasionan los barcos a vapor.

Corre siempre una brisa agradable y est� lleno de gente.

� Por qu� est� tan serio? Como si fu�ramos a un funeral.

- Pero si sonre�a de oreja a oreja. - Tendr� las orejas muy cerca.

- � Quiere que baile de alegr�a? - S�. �Yo pasar� el sombrero!

- Nunca estuve tan contento. - Me agrada que diga esas cosas.

- Es divertido. - � S�?

Vamos. Seamos los primeros en bajar.

Se construy� en el ciclo lX.

Del ciclo Xl al ciclo Xlll, lo ampliaron y reconstruyeron.

- Siglo. - Ciclo.

- Siglo. - Eso mismo: ciclo.

- Mire. - Un momento.

Seguro que usted sabe todo eso.

Lo importante es que el castillo fue construido en varias etapas.

Entre los ciclos lX y Xlll.

- Siglos. - Eso mismo: ciclos.

Mucha gente estuvo presa aqu�, incluso Bonnivard.

- � Pas� mucho tiempo aqu�? - Cuatro a�os.

- � Hace tanto que usted vino a Europa? - No, m�s.

Fui al colegio en Ginebra y luego a la universidad.

� Qu� es este agujero espantoso?

Es un oubliette. Viene del franc�s oublier, olvidar.

Encerraban a gente ah� abajo y luego tiraban la llave.

- �Tiene hermanos o hermanas? - No.

Oubliette.

- � Mire qu� torre tan hermosa! - Cuidado con la cabeza.

- � Para qu� son estos agujeros? - La verdad es que no lo s�.

El castillo dominaba el paso a trav�s de los Alpes.

Parece que no le gusta Estados Unidos. � Por qu�?

- S� que me gusta Estados Unidos. - "Oubliette" me causa gracia.

- � Pero mire! - �Tenga cuidado!

- No pasa nada. Venga. - Est� podrido. Pasan los a�os y...

S�. Est� muy podrido.

- � Por qu� se apresura? - La verdad es que no s� por qu�.

- � Qu� hay por aqu�? � Mire! - � Qu�? Cuidado con la cabeza.

- Es precioso. Hola. - Hola.

- Me pregunto qu� habr� por ah�. - Esp�reme.

- Hay unos escalones aqu�. - � Vamos!

�Srta. Miller!

�Am�n!

- No se aleje, que se va a caer. - En el oubliette. No se olvide de m�.

�Caramba!

Bonnivard estuvo encadenado a la quinta columna.

Dios santo.

Lord Byron tall� su nombre ah�. Escribi� un poema sobre �l.

- � Qu� fue lo que hizo? - � Byron?

- Bonnivard. - Fue en la �poca de la Reforma.

Quer�a que Ginebra se librara del duque de Savoya.

Este le tendi� una emboscada y lo trajo aqu�.

Los berneses asaltaron el castillo cuatro a�os m�s tarde y lo liberaron.

"Hay siete pilares g�ticos en los calabozos de Chill�n.

Hay siete columnas, grises y ostentosas.

Atenuadas por un rayo d�bil aprisionado, un rayo de sol que perdi�...

...su rumbo".

� Me impresiona todo lo que sabe!

- Otra vez me toma el pelo. - No, me encanta.

Ojal� viajara con nosotros. Quiz� as� aprendamos algo.

- Si tan s�lo pudiera... - � No quiere darle clases a Randolph?

S�, pero lamentablemente tengo otras ocupaciones. Tengo que...

No le creo nada. Si usted no trabaja.

Pero tengo compromisos. Debo volver a Ginebra en uno o dos d�as.

- No le creo. Me agarr� fr�o. - Esp�reme.

� Ve el dise�o de este hogar?

Es mentira que va a volver Ginebra, �no?

S�. Tengo que estar ah� ma�ana.

Usted es un ser detestable.

� No me diga algo as�!

Quiero volver sola.

- Espere. Nos queda tanto por ver. - � Es de lo m�s detestable!

� Qui�n es la mujer misteriosa que lo espera en Ginebra?

Se equivoca.

� No le da m�s de dos d�as de descanso a la vez?

- Tengo cosas que terminar. - � No le da vacaciones?

Por favor, no siga.

Si se queda un d�a m�s, vendr� a buscarlo.

Qu�dese hasta el viernes as� la conozco.

Por favor, no diga eso. Ven�amos tan bien.

� Srta. Miller?

- � Cree que le estoy tomando el pelo? - � No es as�?

Est� bien. No seguir�. Si promete venir a visitarnos a Roma.

Mi t�a alquil� un departamento all� y me pidi� que la vaya a visitar.

Quiero que venga �nicamente por m�.

Est� bien. Sea como sea, ir�.

- � Volvemos? - No quiero volver en barco.

Bueno. Volvemos en carruaje.

...la abominable jovencita ha cosechado media docena de caza fortunas.

Cierra la ventana. Me empez� a doler la cabeza.

Ojal� los italianos no le pusieran tanto �mpetu a la m�sica.

- � Qu� me dec�a? - � De qu�?

- De los caza fortunas y la Srta. Miller. - �Ah, s�!

Los caza fortunas son de lo peor.

Se pasea con ellos a solas y eso da mucho qu� hablar.

Los lleva a los lugares donde la invitan.

Cuando asiste a esas fiestas a las que la invitan...

...la acompa�a uno en particular, un italiano...

...que tiene muy buenos modales. Parecen tener mucha confianza.

Lo que pase entre ellos m�s all� de eso...

...tendr�s que averiguarlo en otro lado.

- � Y la madre? - No tengo ni la menor idea.

No s� nada acerca de ellos. Nada de nada.

- � C�mo est�n mis tres primos? - B�rbaros.

Alexander se mud� a una cuadra de la casa de 42nd Street.

Anthony a�n vive en Riverside Drive.

- � La visit� AndreW? - No. Por lo que s�, est� en Hamburgo.

Parece estar muy ocupado. Est� siempre donde yo no estoy.

� Viene a tomar el t� a casa de la Sra. Walker?

El t� me cae mal. Y peor me cae la Sra. Walker.

- Yo tal vez vaya. - Si te parece...

Espero que no te cruces con esa gentuza.

Tal vez no vaya a visitarlos de entrada.

Pero despu�s de lo de Vevey, ir� a visitarlos.

Si luego de lo que te digo a�n te quedan ganas, haz como quieras.

Los hombres tienen el privilegio de hacer lo que les plazca.

Puede que sean ignorantes, pero no son mala gente.

Si ser vulgar significa ser malo o no es una pregunta para los metaf�sicos.

Lo �nico que s� es que dan verg�enza.

- � Para qui�n es el retrato? - Y con eso basta. Para mis hijos.

Le regalar� una copia a cada uno. No sabes lo caro que me sale.

Tengo la desgracia de no saber regatear. Prefiero dejarme robar.

� Sabe c�mo distingue un romano entre sus placeres y sus pecados?

Los placeres son lo que disfruta y los pecados lo que confiesa.

No creo que los romanos tengan el derecho de exclusividad.

- � C�mo estuvo Ginebra? - Lindo. � Usted se qued� aqu�?

S�, pero los chicos est�n all�. Deber�a contactarlos.

- Es que estuve ocupado. - � Vio a Olga?

De vez en cuando.

- Qu� pena que nunca se cas�. - � De verdad?

Pero se rumoran cosas tan extra�as sobre ella.

- El Sr. y la Sra. Johnson. - Con permiso. Debo hacer de anfitriona.

Pero no he terminado con usted.

Buenas tardes, Sr. y Sra. Johnson. Me alegra tanto que hayan venido.

- Madame Miller. - Quiero presentarles a los Sinclair.

- Buenas tardes. �Srta. Miller! - � Estoy tan contenta de verla!

Y yo, de verla a usted. Por fin conozco a su madre.

- Yo lo conozco. - Y yo a ti.

- Randolph, �c�mo est�s? - � Bueno, bueno!

- Le dije que vendr�a. - Pero yo no le cre�.

- Podr�a haber venido a visitarme. - Llegu� hoy.

- No le creo ni una palabra. - Srta. Miller...

Tiene la casa m�s linda de Roma.

Si lo dice usted... Seg�n dicen, no le falt� ir a ninguna.

Nuestra casa es m�s grande, con m�s oro en las paredes.

- Sab�a que abrir�as la boca. - Pero es m�s grande.

- Espero que haya estado bien. - No muy bien.

Tiene dispepsia. Yo tambi�n.

La de pap� es muy severa. Pero la m�a es peor.

- Demasiada az�car. - Sufro del h�gado.

Este clima no es tan fresco como el de Schenectady.

No he encontrado, ni creo que encuentre, a nadie como el Dr. Davis.

Tiene tanto trabajo, pero har�a cualquier cosa por m�.

Prob� de todo para tratarme la dispepsia.

Justo cuando iba a probar con un tratamiento nuevo, nos fuimos.

El Sr. Miller quer�a que Daisy conociera Europa.

Pero no s� si podr� aguantar mucho m�s sin el Dr. Davis.

En Schenectady, es de los mejores. No me deja conciliar el sue�o.

- � Pero igual est� disfrutando Roma? - La verdad es que me decepcion�.

Es que nos hab�an hablado tanto de aqu�. Esper�bamos algo diferente.

Estoy seguro de que le terminar� gustando.

- Yo la odio cada d�a m�s. - Como el infante An�bal.

- No soy ning�n infante. - Es verdad. Nunca lo fuiste.

- Vimos lugares mejores que Roma. - � Como por ejemplo?

Zurich me pareci� muy bonito, y no se habla ni la mitad de esa ciudad.

Lo mejor fue City of Richmond.

Se refiere al barco. Randolph lo pas� muy bien cuando cruzamos.

Pero �bamos para el lado equivocado.

Alg�n d�a pegar� la vuelta e ir� para el lado correcto.

- A Daisy se la ve contenta. - S�.

Por la estupenda alta sociedad que tienen ac�.

- Ha hecho muchas amistades. - Ya me enter�.

Sale m�s que yo. La han recibido con los brazos abiertos.

Conoce a muchos caballeros. Est� enamorada de Roma.

- Estaba comentando lo malo que es. - � Malo?

En Vevey, no quiso quedarse cuando se lo ped�. Se fue a Ginebra.

� Cree que he venido hasta Roma para que me clave pu�ales?

� Oy� eso? � Escuch� alguna vez algo tan pintoresco?

- � Pintoresco? - Sra. Walker...

Es hora de irnos. Eugenio nos armar� un esc�ndalo.

- Voy a venir a su fiesta. - Qu� buena noticia.

Pero quer�a pedirle un favor: permiso para traer a un amigo.

- Ser� un placer conocer a sus amigos. - No son mis amigos.

- Un amigo �ntimo. El Sr. Giovanelli. - Ser� un placer que venga.

Es el hombre m�s apuesto del mundo, despu�s del Sr. Winterbourne.

Quiere conocer a gente americana.

- Es admirable lo inteligente que es. - No veo la hora de conocerlo.

Mam�, Eugenio va a armar un esc�ndalo.

- Va a ser mejor que volvamos. - Ustedes vayan. Yo dar� un paseo.

- Con el Sr. Giovanelli. - Por el Pincio.

- � Sola? Es peligroso. - Hay un mont�n de gente.

- Por eso mismo, es peligroso. - Contraer�s fiebre romana.

- Dale ese medicamento. - Sra. Walker, es demasiado perfecta.

- Voy con un amigo. - Con el Sr. Giovanelli.

- � Con el Sr. Giovanelli? - El apuesto Sr. Giovanelli.

Jovencita, no ande merodeando a estas horas para verse con un italiano apuesto.

- Su ingl�s es de primera. - Pero qu� alboroto.

No har�a nada que comprometiera mi salud ni mi reputaci�n.

Si el Sr. Winterbourne fuera tan correcto como dice, se ofrecer�a a acompa�arme.

- Me pregunto si me concede el honor. - �Qu� amable!

Hasta luego, Eugenio. Me voy a dar un paseo.

Este es el lugar m�s bonito de Roma. M�s bonito que el Central Park.

� Por qu� no ha venido a visitarme?

- Me acabo de bajar del tren. - Se habr� quedado dormido.

- Tuvo tiempo para la Sra. Walker. - La conozco...

La conoci� en Ginebra. Ella me lo cont�.

A m� me conoci� en Vevey. Es lo mismo.

Me enter� de que compa��a no le falt�.

Eugenio dice que tenemos los mejores cuartos de Roma.

Nos quedaremos todo el invierno si no morimos de fiebre.

Pens� que ser�a un lugar sin estilo y aburrido.

Estaba convencida de que nos pasear�amos con uno de esos viejos...

...que te explica las pinturas. Pero s�lo fue as� por una semana.

Conoc� a tanta gente. La alta sociedad es muy selecta.

lngleses, alemanes, italianos. Los ingleses son los que mejor me caen.

Nunca vi tanta hospitalidad. Hay un evento todos los d�as.

No hay muchos bailes, pero nunca fui muy amante de los bailes.

Siempre me inclin� por conversar.

Aparte los salones de la Sra. Walker no se prestan para mucho m�s.

Una m�s.

� Le compramos unas golosinas al pobre de Randolph?

- Est� bien. - Quanto �?

- Quiero ese. - Due, prego.

- La acompa�ar�. - Me voy a encontrar con Giovanelli.

Me est� esperando por aqu�.

- No espere que la ayude a encontrarlo. - Yo lo har�.

� No me va a dejar?

�Tiene miedo de perderse con su paleta?

- Es que... - Ah� est�. Apoyado contra ese �rbol.

- � Hab�a visto a alguien con tanto estilo? - � Piensa hablarle a eso?

- No esperar� que le haga se�as. - La acompa�ar�.

- No se haga el imperioso conmigo. - Quer�a dejar clara mi intenci�n.

Nunca permit� que un caballero me diera �rdenes.

De vez en cuando, le convendr�a o�r a un caballero. Al indicado.

No hago m�s que o�r a caballeros. D�game si Giovanelli es el indicado.

�Srta. Miller! �Aqu�!

No, no es el indicado.

Cu�nteme qu� ha hecho hoy, aparte de vestirse.

- La joven mejor divertida que conoc�. - � Dir� m�s divertida?

- Usted es americano, �no? - S�.

- Pero no vive all�. - � No le gusta?

No es as�. Es que estuve estudiando en Ginebra.

- Me gusta Estados Unidos. - � Fue?

- � Disculpe? - �A Estados Unidos?

- No, nunca. Es nunca, �no? - S�, nunca.

Pienso ir alg�n d�a. No me gustan mucho los italianos.

- A m� s�. - Porque usted es... �gentile?

- Amable. - Gracias.

- Gracias. - �Sr. Winterbourne!

� Sr. Winterbourne? La Sra. Walker quiere que se le acerque. Est� all�.

- Permiso. - Es v�ctima de la persecuci�n femenina.

Buenas tardes. � Qu� la trae por aqu�?

No es posible que esa jovencita haga ese tipo de cosas.

No puede pasearse con dos hombres. La vieron 50 personas.

- No es para hacer un esc�ndalo. - Arruinar� su reputaci�n.

- Es ingenua. - lmprudente, dir�.

S�lo Dios sabe en qu� terminar�.

� Ha visto alguna vez a alguien tan imb�cil como la madre?

Deja que su hija...

Cuando se fue, no me lo pude borrar de la cabeza.

� Qu� planea hacer con nosotros ahora?

Si se sube al carruaje conmigo, parecer� otra cosa.

La gente creer� que no est� tan descarriada. P�dale que se acerque.

No creo que sea buena idea, pero si quiere, lo intento.

Buenas tardes nuevamente. Encantada de poder presentarle al Sr. Giovanelli.

Esta es la Sra. Walker, que tan amablemente lo ha invitado a su fiesta.

- Es un honor. - Qu� manta de carruaje m�s bonita.

S�base as� se cubre con ella.

No, gracias. A usted le queda mejor.

S�base y venga a pasear conmigo.

- Estoy muy bien acompa�ada. - Puede ser, pero no se ve bien aqu�.

- Es que necesito caminar. - Si es as�, camine con su madre.

Mi madre no ha caminado ni diez pasos en toda su vida.

Aparte no tengo cinco a�os.

Tiene la edad suficiente para razonar y para hacer correr rumores.

- � Qu� me quiere decir? - S�base y se lo explicar�.

No me interesa su explicaci�n.

Le convendr�a. � O prefiere que piensen que es una mujer descarriada?

� Por Dios!

� El Sr. Winterbourne cree que debo subirme al carruaje o no?

Creo que le convendr�a.

Nunca escuch� algo tan acartonado.

Si es indecoroso, ser� porque as� soy yo. Dese por vencida.

Adi�s. Que disfrute de su paseo.

- Suba. - Ser� mejor que la acompa�e.

Si no se sube, no le volver� a dirigir la palabra.

Est� bien. Aguarde un instante.

- Por fin. Ah� viene. - lnsiste en que la acompa�e. Perd�n.

Mis disculpas.

- Eso no fue muy inteligente. - No quiero ser inteligente sino honesta.

Con su honestidad, no ha logrado nada.

Si piensa arruinar su reputaci�n, cuanto m�s r�pido lo sepamos, mejor.

- No lo hace a prop�sito. - Eso es lo que pens� hace un mes.

- � Qu� ha hecho? - Todo lo que no se ve bien aqu�.

Acurrucarse en rincones con italianos misteriosos.

Bailar toda la noche con el mismo.

Recibir visitas a altas horas de la noche. Su madre se va.

- Randolph est� despierto hasta las dos. - Habr� aprendido bastante.

Los sirvientes del hotel sonr�en cuando un caballero pregunta por la Srta. Miller.

No hay que prestarles atenci�n.

Su pecado es creer que Giovanelli es un caballero. Y no lo es ni por asomo.

- Ya ve. - Es un artista de cuarta.

- � C�mo va a saberlo? - Es vulgar de nacimiento.

- � Hace cu�nto que la conoce? - Dos d�as.

� Ese comentario de su regreso a Ginebra!

El tacto nunca ha sido el punto fuerte de la familia Miller.

Por otro lado, Sra. Walker...

...tal vez usted y yo hayamos vivido demasiado en Ginebra.

- Le recomiendo que pare. - � Que pare?

De consentir a la joven. De coquetear con ella.

De incentivarla a que se exponga a las cr�ticas. No se le acerque.

No puedo hacer una cosa as�.

- Me agrada mucho. - Entonces, no fomente un esc�ndalo.

No habr�a nada escandaloso en mis atenciones.

Cumpl� con mi deber. Si desea volver con ella...

- ...ahora tiene la oportunidad. - Eso mismo har�.

Como quiera.

- Madame Miller. - Por fin.

- Con permiso. - No me lo pierdo por nada.

No, he venido sola.

Es la primera vez que voy a una fiesta sola, particularmente en ltalia.

Quer�a traer a Randolph, pero Daisy insisti� en que viniera sola.

- � Su hija no piensa... - No acostumbro salir sola.

- ...honrarnos con su presencia? - Daisy se visti� antes de la cena.

Est� con un amigo, el que la iba a acompa�ar.

El Sr. Giovanelli. Ya tuve el placer.

Se pusieron a tocar el piano. Se entusiasmaron y no pudieron parar.

El Sr. Giovanelli canta de maravillas.

lgualmente, no tardar�n en venir.

Lamento que venga de esa forma.

Charles, quiere vengarse de m�. No le dirigir� la palabra.

No tiene sentido ponerse ese vestido para quedarse ah� con el Sr. Giovanelli.

La Srta. Miller.

Pensaron que no vendr�a, �no? Esto es para usted.

El Sr. Giovanelli canta como los dioses. P�dale que cante una canci�n.

- El Sr. Giovanelli. - � C�mo est�?

- Perdone la tardanza. - Sabe unas canciones estupendas.

Las estuvo practicando. � Hay alguien que conozca?

Seguro que a usted la conocen todos.

- �Tiene hambre? - S�. � Mam�!

- � Lograste que Randolph se acostara? - El canto lo mantuvo despierto.

Espero que sea el final. A�n no s� qui�n le pidi� que cantara.

- Daisy Miller. - Est� demasiado ocupada charlando.

Ya se le acerc� a tu amigo de la universidad.

- En estos salones, no se puede bailar. - lgual yo no puedo bailar.

Sus piernas deben de estar entumecidas de estar tanto en ese carruaje.

No soportaban m�s.

- Quer�an caminar a su lado. - Quedamos s�lo dos. Mejor as�.

Mi otro amigo no me abandon�. Parece controlar sus piernas mejor que usted.

A la Sra. Walker se le ocurri� que me subiera a su carruaje...

...para hacerse la correcta.

La gente s� que piensa distinto. Hac�a d�as que organiz�bamos esa caminata.

No invitar�a a una dama italiana a caminar por la calle con �l.

� Por d�nde la invitar�a a caminar? lgualmente, Pincio no es la calle.

Las j�venes italianas deben aburrirse a lo loco.

No cambiar� mis costumbres por ellas.

- Tiene la costumbre de coquetear. - Me encanta coquetear.

� Qu� chica linda no coquetea? No me diga que no soy linda.

- No digo eso, pero me gustar�a... - � Qu�?

- Que coqueteara s�lo conmigo. - Muchas gracias.

Pero no es posible. Es demasiado acartonado.

- No deja de repetir eso. - Si se enoja, lo dir� otra vez.

- El enojo me acartona m�s. - lmposible.

Deje de coquetear con su amigo. No se ve bien aqu�.

- � En serio? - Cuando se trata de j�venes solteras.

Peor ser�a que coquetearan las viejas casadas.

Coquetear es una costumbre americana. No se coquetea aqu�.

Cuando sale con el Sr. Giovanelli sin su madre...

Pobre mam�.

Quiz� usted s�lo coquetee, pero �l tiene otras intenciones.

Por lo menos, no me sermonea. Y no coqueteamos. Somos buenos amigos.

- Amigos �ntimos. - Ya veo.

Si estuvieran enamorados, ser�a otro cantar.

Por lo menos, el Sr. Giovanelli... Nunca me dice cosas tan desagradables.

� Un t�? En la otra sala.

Nunca se le cruz� ofrecerme un t�.

- Pero le di buenos consejos. - Prefiero un t� poco cargado.

Me encanta esa canci�n.

No me importa qu� es lo que haga siempre y cuando me alivie el dolor.

El clima en Roma es menos fresco que en Schenectady.

Sobre todo en invierno. Yo vivo en Schenectady.

No he encontrado, ni creo que encuentre, a nadie como el Dr. Davis.

Todo Schenectady le tiene respeto al Dr. Davis.

Har�a cualquier cosa por m�.

- Su amiga no se movi� de ah�. - � En serio?

- � Por qu� no los interrumpes? - Es una verg�enza.

Sra. Walker, muchas gracias. Fue una serata absolutamente delizioso.

Les agradezco que hayan venido.

Muy amable de su parte. Fue un placer verlos.

Mam� debe de estar cansada.

Ah� est�. Mam�, s� que est�s exhausta.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Buenas noches.

- Fue una fiesta maravillosa. - Muchas gracias. Buenas noches.

Buenas noches. � Lo pasamos tan bien! Perdone que...

Lo pasamos muy bien.

Si bien dejo que Daisy venga a fiestas sola...

...de ninguna manera la dejo marcharse sin m�.

- Buonanotte. - Buenas noches.

Te pasaste de la raya.

No volver� a pisar mi casa.

Por eso has estado tan meditabundo, � eh?

- � Meditabundo? - Preocupado, por lo menos.

- Tendr�as que haber pasado por m�. - Cre� que hab�amos quedado aqu�.

- Tienes la cabeza en otro lado. - Ad�nde, no s�.

- En la Srta. Baker o c�mo se llame. - La Srta. Miller.

- Y su aventura con ese... hombresucho. - �Aventura p�blica!

- Es una locura. - Yo no estar�a tan seguro.

Se rumorea que est� enceguecida con �l.

Que no se separan un instante no hay duda.

- �l es muy apuesto. - � Le parece?

Es totalmente entendible. Ella lo cree un caballero refinado.

Es mejor que el gu�a. El gu�a los habr� presentado.

Seguro se gana una comisi�n si el hombre logra casarse con ella.

- No creo que piense casarse con �l. - No creo que le d� para pensar.

No hay vestigios de raciocinio.

Se pasea todos los d�as, a toda hora...

...como lo hac�an en la Edad de Oro.

No se me ocurre cosa m�s vulgar.

No creo que Giovanelli busque tanto. El romano.

Tarde o temprano, te dir� que est� comprometida.

No tengas dudas.

Al parecer, es un hombre hecho y derecho. Abogado, creo.

Si bien no se mueve en los mejores c�rculos.

Debe de estar interesado en ella. Pero no creo que tenga esperanzas.

No podr�a tener tanta suerte. Ni siquiera tiene un t�tulo de nobleza.

- Si fuera marqu�s o conde... - O si al menos fuera alguien...

� No ser�a gracioso que fueran totalmente ingenuos...

...y no supieran la impresi�n que est�n dando?

No, no ser�a para nada gracioso.

- � Pero si es el Sr. Winterbourne! - � Buenas tardes!

- � lnterrumpo algo? - Para nada.

El Sr. Giovanelli est� aprendiendo una canci�n americana. Pase.

Si�ntese. Quiero que escuche esto.

- El Sr. Giovanelli cantar�... - No, no puedo.

- Claro que s�. Ap�rese. - � Randolph no est�?

Eugenio los llev� a comprar zapatos.

A Randolph no le entran los zapatos. Sr. Winterbourne, �se sienta?

- Estamos esperando. - No. Cante usted.

La canci�n mejor dif�cil que o�.

M�s dif�cil. � Y? Estamos esperando. El Sr. Winterbourne no aguanta m�s.

- Por favor, p�dale a ella que cante. - Me encantar�a.

� De veras? Primero, escucharemos al Sr. Giovanelli.

- Quiz� despu�s cante. - Siempre se sale con la suya.

- No me cabe duda. - � Listos? Ah� vamos.

� Bravo! �Otra!

Ya me escuch� a m�. Ahora yo tocar� para usted.

- � Le gustar�a que cante? - Much�simo.

Est� bien.

- Lleg� mam�. - Buenas tardes, Sra. Miller.

- � Volvi� Randolph? - Cre� que estaba contigo.

S�, pero sali� de la tienda corriendo. Eugenio lo est� buscando.

Pens� que hab�a regresado a casa. Ese chico me va a matar de un s�ncope.

� La ayudo en algo? Perm�tame. Por favor.

- Tengo tantos paquetes. - Qu� hombre tan educado.

- Disculpen. - El Sr. Giovanelli cantar� para ustedes.

Siempre le toma el pelo al Sr. Giovanelli. No s� c�mo la soporta.

- Pero se lo pasan juntos. - Tienen una relaci�n estrecha.

Pareciera que no pudieran vivir el uno sin el otro.

- Yo le hago bromas a Daisy. - � Sobre qu�?

- Le digo que est� comprometida. - � Y c�mo le cae la broma a su hija?

- Me asegura que no. - Claro.

- Pero act�a como si lo estuviera. - Me tengo que ir.

El Sr. Giovanelli me prometi� que me contar�.

Le quiero escribir al Sr. Miller para contarle.

Se podr�a despedir de Daisy de mi parte.

Si ve a Randolph, por favor d�gale que vuelva de inmediato.

- C�mo no. Que tenga un buen d�a. - lgualmente.

- � Randolph! � D�nde est� Eugenio? - Busc�ndome.

Sr. Winterbourne.

- Se debe de sentir muy solo. - � Solo?

- � No tiene a nadie para salir a caminar? - No tengo la suerte de su compa�ero.

- Cree que salgo demasiado con �l. - Todos lo creen.

Se hacen los escandalizados, pero no les importa un comino lo que haga.

Ya ver� que s�. Se lo demostrar�n de la peor manera.

Ya hay gente que no la invita a sus fiestas. � No lo ve?

Lo vi a usted, pero es demasiado acartonado.

Ya ver� que hay gente m�s acartonada que yo. Trate de acercarse.

- � Qu� me van a hacer? - Le dar�n la espalda.

- � Sabe qu� significa eso? - � Lo que me hizo la Sra. Walker?

Pens� que no les permitir�a ser tan descorteses.

- Pens� que dir�a algo. - A decir verdad, quiero decir algo.

- � De veras? - Quiero decirle que...

� S�?

A su madre le parece que usted est� comprometida.

Ya lo creo.

- � Randolph cree lo mismo? - Randolph no cree en nada.

Pero ya que lo menciona, s� que estoy comprometida.

- No me cree. - S� que le creo.

- Para usted. - Grazie.

- � Quiere pasear con nosotros? - No, gracias.

No, no me cree. Por si me llega a creer, le aclaro que no lo estoy.

Quiere que vaya a Ginebra. Sus hijos van a la escuela all�. � Freddie?

No pronunciaste palabra en toda la cena.

- � Qu� te pasa? - No lo s�.

- Hoy la vi. - � D�nde?

- En el Doria Palace. - � Estaba sola?

No. Con ese italiano que siempre tiene un mont�n de flores en el ojal.

- No se puede negar que es bonita. - S�. Es un misterio.

- � Qu�? - No s� si es imprudente o...

- � lngenua? - S�, eso mismo.

Nadie puede negar que eres gallardo.

Escuch� que anda a toda hora con �l y no siempre en los mejores lugares.

Tal vez as� sean las chicas americanas.

� Qu� tal si volvemos a Ginebra este verano?

Lo que sea que me haya perdido, ya es tarde.

Est� enceguecida con ese Giovanelli.

No creo que te hayas perdido de nada.

- Preferir�a seguir caminando. - � Est�s seguro?

S�. Es una noche tan bonita. Me vendr� bien un poco de aire.

Te veo en la �pera la semana entrante. An�mate. Ser� un verano espl�ndido.

Nos mira como esos leones habr�n mirado a los cristianos.

Ojal� no tenga hambre. Me comer� a m� primero y a usted de postre.

Ah� va el Sr. Winterbourne. Me ve y me ignora.

- � Hace cu�nto que est� aqu�? - Desde la tarde.

Ya veo.

Nunca vi nada tan pintoresco.

No creo que la malaria le parezca algo pintoresco.

As� mismo se contrae. Me extra�a que un romano sea tan imprudente.

- Por m�, no tengo miedo. - Lo digo por la dama.

Le advert� a la Srta. Miller.

- Nunca me enfermo. - Mademoiselle nunca fue prudente.

Tengo la salud de un roble. No pod�a perderme el Coliseo a la luz de la luna.

Lo pasamos muy bien.

Ante cualquier duda, Eugenio me dar� un par de p�ldoras.

- Le sugiero que regrese y se tome una. - Tiene raz�n.

lr� a ver si los gu�as siguen esperando.

Al menos pude ver el Coliseo de noche.

Todav�a no hay coliseos en Schenectady.

� Por qu� est� siempre tan acartonado?

� Crey� que estaba comprometida el otro d�a?

Ya no importa lo que cre� el otro d�a.

� Y qu� es lo que cree ahora?

Que el que est� o no comprometida da lo mismo.

R�pido. Si volvemos antes de medianoche, no tendremos problemas.

No olvid� las p�ldoras de Eugenio.

No me importa si contraigo fiebre romana.

Qu� calamidad.

Me enter� de que pas� toda la noche a solas con ese hombre. lmag�nese.

- Volvi� despu�s de medianoche. - Para m� es culpa de la madre.

- Para m� es culpa de ambas. - Freddie. � Freddie!

- � D�nde estuviste toda la semana? - Fui a la costa.

Me voy a Ginebra. S�lo vine a despedirme de mi t�a.

Y de la Sra. Walker, espero. Est� por all�.

Me enter� de que est� muy enferma.

La madre la est� cuidando, pero ya la vieron varios m�dicos.

- La verdad es que no me sorprende. - Charles.

� Qu� sabes de Daisy Miller?

Claro. Es que t� no lo sabes.

La idiota ha contra�do fiebre romana. Dicen que est� muy enferma.

� Freddie! �Ad�nde vas? Freddie.

Es por andar por ah� de noche. Es por eso que se enferm�.

Siempre sale de noche. No s� para qu�.

Est� tan oscuro que no se ve nada a menos que haya luna.

No es as� en Estados Unidos.

� Verdad, Eugenio? Aqu� se pone tan oscuro.

- Randolph, �a�n no te acostaste? - Ya voy.

Muchas gracias.

- Sra. Miller. - Sr. Winterbourne.

Perdone que venga tan tarde. Acabo de enterarme. � C�mo est�?

El m�dico dice que no se sabe. Quisiera que el Dr. Davis estuviera aqu�.

- � Puedo ayudar en algo? - No, gracias. Es s�lo la fiebre.

Quisiera que Randolph se acostara. Aunque fue de mucha ayuda.

A su manera.

El doctor italiano dice que es un caso grave. Tiene tanta fiebre.

Ya va a mejorar. La fiebre siempre sube mucho antes de bajar.

Daisy habl� de usted el otro d�a. Dijo algo lindo, por cierto.

Casi nunca sabe qu� dice, pero creo que esa vez s� sab�a.

Me dijo que le dijera...

...que nunca estuvo comprometida con ese Sr. Giovanelli.

Me alegra. No ha venido a vernos desde que se enferm�.

Cre� que era todo un caballero, pero esa postura no me parece muy cort�s.

O� que dijo que tem�a que no me gustara que saliera tanto con ella de noche.

Uno pensar�a que sabe que soy una dama y no armar�a un esc�ndalo.

La subestima.

De todas formas, quiere que sepa que no est� comprometida.

Me lo dijo tres veces: "No olvides decirle al Sr. Winterbourne".

Me pidi� que le preguntara si recordaba cuando fueron a ese castillo en Suiza.

Pero le dije que no le dar�a ese mensaje.

Me alegro de saber que no est� comprometida.

Am�n.

Era la joven mejor hermosa que vi. Y...

...la m�s afable.

Y era la chica m�s ingenua.

- � La m�s ingenua? - S�. La m�s ingenua.

� Por qu� diablos la llev� a ese lugar?

- Por m�, no ten�a miedo. Ella... - � S�?

Hac�a lo que quer�a.

Hac�a lo que quer�a.

Si hubiera sobrevivido, yo no habr�a conseguido nada.

Nunca se habr�a casado conmigo. Estoy seguro.

- Nunca se habr�a casado con usted. - No. Eso esperaba, pero no.

Estoy convencido. Lo s�.

Lleg� la hora de irse.

Tengo cargo de conciencia. Temo haber cometido una injusticia.

� De veras? � Por qu�?

Me envi� un mensaje antes de morir.

No lo entend� en ese entonces, pero ahora s� lo entiendo.

Creo que habr�a... apreciado mi estima.

� Es una forma modesta de decir...

...que crees que habr�a correspondido tu cari�o si se lo hubieras demostrado?

Estaba en lo cierto cuando me dijo eso el verano pasado.

Que cometer�a un error.

He vivido en el exterior demasiado tiempo.

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