All language subtitles for Prisionero en la ciudad JOSELITO

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Original subtitles

Cine Estelar. Siempre espectacular.

A continuación.

Prisionero en la ciudad.

Cine Estelar. Siempre espectacular.

Esta película es apta para adolescentes y adultos.

Carlos Basayo presenta

Abierta el monte lejano cuando va naciendo el día y lo rondan en silencio

los que van de cacería.

Al ver a los cazadores se alegra la serranilla.

Entre las rosas tempranas voy buscando la primera.

Cortaré la más hermosa del jardín de la ribera porque se muera de

envidia en tu boca, compañera.

Quiero soñar, quiero soñar, quiero soñar a tu vez.

Ay, nuevo perro más leal, ni más fiel,

y era mi amigo.

Herido vino a morir junto a mí,

yo no me olvido.

Ay, del amigo.

que perdí.

Tiene mucha razón, don Eusebio.

Aquí no pasa de ser un destripacerrones.

Espérate. No sabe ni pinchar con el tenedor.

A mí no me hace ninguna gracia que mi hijo se vaya a Madrid.

Bien lo sabe Dios.

Pero si doy este paso es porque aquí vive como un salvaje. Como un distrito a

cerrones. A mí me gusta ese oficio.

No te digo.

Y gracias a que Don Eustelio le enseñó el dictado y las cuatro ruedas.

Pero es que hay más.

No saquemos las cosas de aquí.

Lo que pasa es que aquí con el profesor particular no acabará el bachiller en la

vida. Bueno, si ves el otro día que le pregunta quién era Daoízi Velarde, iba y

dice que de artistas de cine, ni puro.

¿Daoízi Velarde?

Me suena.

Claro, mujer, si ese señor me lo conoce todo el mundo.

Si tiene una calle así de grande en la plaza del pueblo.

No, Ambrosio, estás confundido.

La calle que tú dices es la calle de Ramón y Cajal.

Ramón y Cajal... Bueno, pues a esos...

Tampoco los conoce.

Tú no pases cuidado, Marcos.

Con la tía Flora estarás mejor que en casa.

Irás a la escuela popular policenímica, eso, como se llame.

Y el día de mañana serás un hombre de provecho. Te harás ingeniero. Y con lo

que ganes, pondrás una fábrica. Y en la fábrica serás el director y... Hay un

taller campo para los alfabetos.

Es por tu bien, hijo.

Todo lo que tenemos lo hemos trabajado para ti.

Para que tengas un don y seas algo en la vida.

El chico de la viuda se fue a Madrid.

Estudió para abogado y ahí lo tienes. Enchufado en una oficina. Ahí, ahí.

El día de mañana estas tierras llegarán a ser tuyas. Pero el capo no da

categoría. Un señorito que estudia en Madrid.

Siempre es un señorito que estudia en Madrid.

¿Tú qué dices, Marcos? Yo lo que dice don Austelio.

Que sin el don es como ir a cazar y olvidarse de la boina.

¡Toma del fresco!

¿Qué piensas, Ambrosio?

Quiero que mi hijo sea un señor con toda la barba.

Y cuando vuelva de sus estudios, ya no será Marquillos el hijo del Ambrosio,

sino que la gente dirá al verle, ahí va don Marcos y yo seré el señor

Ambrosio.

Con la tía Flora estarás mejor que en casa.

Te harás ingeniero. Y con lo que ganes, pondrás una fábrica.

Y en la fábrica serás el director.

Marcos, anoche la estrella tuvo un ternerillo. ¿Quieres verlo?

¿Cuántas noches hemos dormido aquí?

Oyendo a los lobos y contando las estrellas.

¿Sabes que me llevan a Madrid?

Sí, lo sé.

Te lo he notado nada más verte.

Algún día tenía que pasar, Marcos.

Tú no puedes vivir como yo, que soy un pastor.

Tu familia tiene bienes y quieren que seas un hombre de letras.

¿Como el secretario del ayuntamiento?

A mí no me gusta ese oficio.

A mí me gusta trabajar en la cosecha.

Me gusta la sierra.

Y cuando salimos al campo con la nieve.

Pero a mí eso de meterme estudios en la cabeza ni aunque me aten. Bueno, y la de

cosas que vas a ver por ahí, si yo estuviera en tu pellejo.

Juan el de la Taona estuvo en la ciudad. Y no veas.

Dice que ya hay cada oveja negra de esas que se pintan y fuman en los cabaretes.

Y unos cines como palacios.

Y unas calles con casas muy altas que se llaman rascacielos.

Y cientos de escaparates llenos de cosas de las buenas.

Ya verás cuando vuelvas.

Cualquiera sabe si es que vuelvo.

Hombre, no creo que te olvides tan pronto de Isabel y de Chacho, tu amigo

el pastor.

Isabel, todavía no le he dicho nada.

Voy a partir muy lejos de aquí y caminar,

y caminar perdido en la ciudad.

Mi corazón,

mi corazón no quiere seguir y junto a ti

se quiere quedar.

Recordaré tus ojos como el mar y escucharé, y

escucharé la gracia de tu voz.

Despertaré, despertaré soñando,

llorando, llorando.

y los dos lejos de ti lejos de ti que yo no

viviré despertaré despertaré

llorando queriendo queriendo

¡Maleto! ¡Zarugo!

¡Que no te enteras!

Oiga, ¿sabe dónde está la calle del Vitruvio?

Sí, ¿cuánto vale?

¿Cómo?

Alba, ¿es suficiente?

Vaya usted con Dios.

¡Qué pueblo de locos!

No necesitamos nada.

Eh, eh.

Oiga, ¿no vive aquí mi tía Flora?

Es usted el sobrino del pueblo.

Pase y perdone. Como todos los días viene gente vendiendo aspiradoras,

pues... Pase.

¡Oh!

¡Marcos guapo!

Déjame que te vea.

¡Qué bien está!

Le traigo esta gallina de regalo de parte de mi madre. ¿Qué?

Que le traigo un regalo. ¿Un pavo?

¡Blanca! ¿Y cómo siguen tus padres?

Mi madre está que se desparrama.

¿En la cama?

Tía, usted del oído no anda muy católica, ¿verdad?

Ya soy mucho mejor.

Pero es lo que yo digo.

Más mal estar sorda que mal acompañada.

Marcos, estáis blanca nuestra cocinera.

A Loli ya la conoces, pero nos dejará pronto.

Va a entroncar con la aristocracia.

Su novio es varón. ¿Varón?

Mientras no se demuestre lo contrario.

Anda, Marcos, vamos a ver al tío. Está en su laboratorio. Le traigo esta carta

de mis padres.

¡Iñigo! ¡Mira quién ha llegado!

¡Es tu sobrino Marcos!

¡Marquillo!

Perdona, hijo.

Te había tomado por el repartidor de telégrafos. ¡Qué cabezada mía!

Eres el vivo retrato de tu padre.

Curioso, ¿eh?

Es como un detector de la verdad. Pero yo lo utilizo para detectar el tiempo.

Ahora verás.

¿Qué tal tu viaje?

¿Estás contento?

Mucho, contentísimo.

¿Sabes? En esta casa no me toman en serio.

Pero yo conseguiré inventar la lluvia artificial.

Hasta ahora solo he conseguido algún que otro shirimire y un chorrito para la

ducha. Pero yo conseguiré terminar con la pertinaz sequía.

¿Eh? No tienes ilusiones, hijo.

No son tus truenos. Tenemos la mermena al lado.

Vamos, hijo, vamos.

No te preocupes.

En tu cuarto tienes los libros del curso.

Pero no estudies demasiado.

No vayas a salir a putir.

Vivo para ti, muero sin tu amor,

y este amor será mi servicio.

Fue un puñal de luna que en mi pecho se clavó.

Cuando no estás tú, todo es soledad,

todo se hace gris.

Si tú no estás, voy cruzando mares y tus ojos

copian más.

Por los caminos mi canción,

siéntela a ti, tu corazón.

Vivo para ti, muero sin tu amor.

Y este amor será mi perdición, mi perdición.

Por los caminos mi canción

siente la piel,

su corazón.

Desde norte a sur.

Busca mi timón y todos los caminos que

conducen a tu amor.

Contigo iré, contigo amor.

Irás a la escuela popular polifenímica esa o como se llame.

Y el día de mañana serás un hombre de provecho.

Quiero que me digas quién fue el descubrimiento de América.

¿Entiendes?

y no fumen.

La pinta de pueblo que tiene ese.

¿Es que tengo monos o qué?

Oiga, ¿dónde es esto?

¿Dónde dice caballeros?

¿Eres nuevo?

¿Mande?

Te acompaño a secretaría.

Ten cuidado, Rosy. Ya sabes que Kika es muy celoso.

Ojo, pequeña.

¿De verdad eres una chica?

¿Puedes estar seguro?

¿Por qué se ríen esos?

No les hagas caso. Se ríen porque no vas vestido de hippie.

¿De hippie?

Mirad, con un levitón negro, de indio, y un medallón. La moda.

¿Qué confías, don Pablarino?

Puede servirnos. Con esa pinta de tontorrón puede ser de los nuestros.

Oye, ese se ha pasado.

En Liverpool lo pasaremos bárbaro. Nos tomamos unos vidrios de gin y le pedimos

a Manolo que nos los martirice con un poquito de soda. Hola, Kike.

Hola.

¿Quién es ese hortera?

Juan.

Pruebo.

¿Qué hay?

Oye, macho, hoy toca examen.

¿También llevas chuletas?

He traído bocadillo y chorizo.

Yo creo que usted no sabe hacer ni la O.

Hombre, si me da usted un vaso... Estos yeyes.

Vamos, dígame lo que sepa de la Beltraneja.

La Beltraneja... Ni la O.

Oiga, de eso sí me acuerdo.

La Beltraneja, sustancia que huele muy mal.

En lugar de la clase de historia, me he metido en la de ciencias.

Pero vamos a ver cómo anda usted en ciencias naturales.

Cíteme una planta capifoliácea de tallos trepadores.

¿Cómo?

La madre selva. La madre selva. La madre.

Es tuya.

El hueso largo y delgado que está detrás de la tibia se llama peroné.

Y con ella se articula.

Y ese otro hueso... Oiga, jovencito, denme

esos apuntes.

Sí, sí, usted.

Tráiganlos aquí.

Retrato del conde Quique.

Llévelo a su vitrina y permanezca usted encerrado en la biblioteca hasta que

termine la clase.

Siempre me toca cargar con el muerto.

Mendoza.

Defíname el bazo. El bazo es una glándula situada en el hipocondrio

izquierdo. Muy bien.

Ahora la vejiga. Don Norberto, ¿puedo ir al lavabo?

Vaya.

Estoy esperando. Depende. Según la vejiga a que se refiera usted.

Pues, defínamelas usted todas.

Escondida en la montaña está mi

patria mejor.

Vivo solo en mi cabaña, refugio

de mi amor.

Por las noches silba el viento y entona

un viejo cantar. Yo escucho.

Y es un lamento lejano como el mar,

tan lejano como el mar.

Se divisa en la colina el sol

del amanecer.

Mi casa huele a resina.

del bosque de mi ayer, de los

bosques de mi ayer.

De la tata me alimento, mi fuente es

un manantial, me alumbra un firmamento

de estrellas de cristal.

Si la muerte me acompaña y todo se ha de

acabar, yo quiero en mi cabaña

por siempre descansar.

Rosy. Hola, Marcos. ¿Qué haces tú por aquí?

¿Y tú dónde has dejado a Quique?

Voy a casa. Y no exageres. Quique no es más que un buen amigo mío.

Con más escudos que una ganadería.

Ya me han dicho que vas a actuar en la velada.

¿En dónde?

En la función del día del director.

Quedarás muy bien.

Casualmente, te he oído cantar desde la ventana.

¿Me acompañas al hotel?

Matiza, ¿pero vives en un hotel?

Claro, qué tonto.

Vamos.

No te deslumbres, Marcos. Aunque tengamos un apartamento en un hotel,

papá solo tiene lo necesario para vivir decentemente.

En cambio tú, tú tienes tus tierras, tu ganado, tus fincas. Tú eres un ricachón.

Yo no soy más que un campesino y gracias.

Bueno, será mejor que nos despidamos aquí.

No quiero que papá me vea con un chico desconocido.

Llegas tarde.

Ya lo sé, papá.

¿Cómo vas con tu nuevo idilio?

Ya me veo de terratenienta. ¿Y qué vas a hacer con Quique?

Es decorativo.

Y me sirve para darle pelusa al paletito.

A ver si te quedas sin plumas y cacareando.

No, muñeca, no sufras.

¿Yo? Allá con tus ligues. A mí me sobran. Las ganas, claro. Porque a

Ricardito bien que me lo engatusaste con tus líos de siempre.

¿Y luego para qué?

Digo, el más olímpico de los desprecios.

No, mi vida, no fue por mí. Te dejó porque padeces delirios de grandeza. Y

con Quique te pasará igual. Te mandará a paseo y luego le harás al pardillo del

pueblo el numerito de la mártir que renuncia a todo por su amor.

Es la vida, baby.

Yo no he nacido para vender tarjetas postales.

¡Silencio, silencio!

Y ya lo sabe el encargado. La rueda debe en galas que no haga explosión hasta el

apoteosis final.

Y vosotros los pequeños, en la escena de Los Ángeles con paso etéreo, avanzáis

portando vuestras ofrendas al son del aleluya.

¡Pero que no suene ahora!

¡Encargado! ¡Encargado!

¡Venga usted a por la lista de efectos!

Y en la estampa de la verbena tengan preparado el pasodoble español,

mantoncito de mi vida.

Vamos niños, vamos, quietos, quietos. Vamos a ver, ahora vamos a ensayar el

discurso de presentación.

Señoras y señores, la Escuela Popular Politécnica...

¿Pero qué le pasa a este angelito?

¡Se ha quedado apótico!

¡Silencio!

hacen ustedes aquí?

¿No saben que fueron suspendidos? ¿Es que no leyeron su papeleta?

¡Vaya papeleta!

Por favor, tranquilidad, silencio.

Dos segundos, nada más.

Encargado, tenga dispuesta la música mística, el Aleluya de Händel.

Vamos, deprisa, por favor.

¡Luces, luces!

¡Ah, sí!

Escena de Los Ángeles del Castillo.

Música religiosa.

El aleluya, por favor.

Ahí, ahí va.

¡Silencio! ¡Orden!

¡Orden!

¡Silencio! ¡Viva con la música religiosa!

¡Este es el congo de la verbena!

¡Voy a matar a un congo!

¿Qué pasa con los discos?

Bueno, muchachos, vámonos.

Oye, macho, esto es un pestillo. Si te largas con nosotros ni lo notan.

Tengo que ensayar, no puedo.

Si te interesa pasarlo bien, puedes reunirte con nosotros en la bolera de la

esquina. Ya le he hablado al jefe de ti.

¿Hace?

Chao.

Tiene pinta de pobre.

Nos puede servir de gancho.

¿Sabéis a quién me recuerdas?

Alvanazas. Nada más verle lo recuerda.

Pues oye, a ti nada más verte se acuerda a uno de tu abuela.

Bueno, está bien.

Vamos.

¿Cómo va eso?

Profesor, este es Marcos.

Ya me han hablado de ti.

Pero para ingresar a nuestro clan hay que ser audaz.

Y revolucionario.

¿Vale?

Por eso un día nos expulsan de la escuela, otro de la sociedad, porque no

nos comprenden.

Es peor para ellos. Son unos arcaicos.

Toma, tira por mí.

¿Así? Eso.

Como si echaras de comer a los pavos.

Oye, Marcos, lo sabes hacer mejor.

¿Ha visto?

Pleno a la primera.

Oye, luego te vienes al club con nosotros.

Las chicas extranjeras son una mina.

La consumición es por su cuenta.

¿Dónde está el club?

Yo te llevo en la moto y te enseño a conducir.

No sabía que también tuvieran moto.

Macho, cuando no se tiene, se pide prestada. Tú me entiendes.

¡Acelera!

Pero no tan fuerte, que nos damos el castañazo.

¡Coge el embrague!

¡Eso es! ¡Fantástico!

Pero bueno, ¿dónde están las suecas?

Tú sigue sin miedo.

¿Hasta llegar a Cuenca?

¡Acelera!

¡Pero no tanto!

Oye,

¿dónde puedo telefonear? Al final del pasillo, donde dice caballeros. Aunque

lo diga, tú entras.

¡Gracias!

Pues perdone, señora.

¿Es que no has visto el bigote?

Un bigote conozco yo muchas señoras.

Anda, que mi tía Mercedes...

Bien.

Vamos.

¿Nos vamos?

Sí, a mandar.

Estos están marcando un rollo con nosotras. Aquí no nos comemos ni una

rosca. Ya, yo en cuanto que aparezca Carlitos, les doy puerta.

Oye, ¿suchen el pasta?

¿Yo? ¿Dónde? Ni una pela ahí vosotras.

No os enfadéis, hoy os dejamos pagar.

A nivel de Europa.

Oye, ser igual.

Pues eso.

Oye, ¿habláis el indígena, bárbaro? ¡Qué dicción!

¡Garzón!

La nota es el buple.

Y por si éramos pocos, el niñito del pueblo.

No tenemos bastante con el chiflado del señorito. Deja de darle al manubrio y no

te metas con don Íñigo. Hay muchos chiflados y muchas chifladas.

Pero él me da miedo. Cuando me lo encuentro por el pasillo tan chupado

como el conde Drácula, hay noches que no puedo pegar ojo. ¡Qué trapo, niña!

No puedes pegar ojo porque te inflas de café y porque tienes la cabeza llena de

condes y musarañas.

Ya salió.

Y seguirá saliendo. ¿Qué tienes tú contra Don Inigo?

¿Acaso hace daño a alguien?

¿Que quiere inventar el aguacero que lo invente?

Y salta a Pascua.

Vaya con la organillera.

¿Qué? ¿Al diente cae mal el sobrinito del pueblo?

A mí ni cúnica. Pero es bastante cochino. Ni se limpia los dientes.

Ni se lava desde el verano.

Pero oí lo bien que le sienta el levitón con la medalla.

Con la medalla, ya, ya.

Si yo le contara.

Y lo peinadito que va siempre.

Ay, qué mono.

¿Sabe usted a qué hora se recogió anoche?

Ni lo sé ni me importa. Pues debiera importarle, ya que es usted tan

retrógrada.

Oye, Melinda, yo sé de todo lo requetegorda que tú quieras, pero no

bebo los vientos por ese cursi que tiene de varón lo que yo de caballo de

carrera.

Si su novio se llama Cucu... El olfate no se abrume. Puede llamarle solo Cucu,

que suena muy juguetón.

¡Uy, Marcos!

¡Dame un beso!

¿Desayunaste?

¿Cómo lleváis la velada recreativa?

En las ursulinas. Cuando yo era joven, representamos Romeo y Julieta. Que es la

historia de una chica que se enamora de un muchacho y sus papás no quieren el

noviazgo.

Julieta sería todas las noches a su alcohol.

¿Rosy? No, soy su compañera. Que se ponga. ¿De parte de quién?

De Marcos.

Ah, ya.

Es usted su pretendiente del pueblo, el de las fincas.

¿Cómo dice?

No, nada.

Pero dime de tú.

Rosy y yo somos muy buenas amigas, como hermanas. Bueno, que se ponga.

Las familias Montesco y Capuleto, que eran como en Madrid, y el Leti era

antiguo. ¿Cómo?

No me haga mucho caso.

Creo que se fue con Quique en su descapotable, pero no sé.

Bueno, ¿quiere usted recoger un recado?

Que el domingo es la función de teatro y me gustará que vaya.

Yo se lo diré, pero no sé, no sé.

Bueno, a mandar.

Julieta se clavó un puñal y muere de amor.

Fue una velada de un sueño.

Lo hacía de paje.

Marcos Manuel Villena en el villancico tomo.

era un pobre niño negro era negro como su soledad

Tom dormía bajo un puente triste y solo en la gran ciudad

Tom no sabía escribir Tom

no sabía pedir a los reyes del oriente un presente en la

navidad siempre va a estar

por la nieve va porque en esta tierra di a mi caridad

Oye, ahora no es la rueda para el final de la verbena. Pues se va a anticipar el

final de la verbena.

El niño negro era negro como su sol.

Tiene dos dientes menos. ¿Dónde estáis ahora?

Junto al club.

Nos hemos reunido en el caserón.

Os espero aquí.

Cambio y corto.

De acuerdo.

Te digo que fue cosa de Quique.

Este estuvo a mi lado en el teatro y no dijo, esta boca es mía. La mecha la

encendió el sucio de Quique.

Lo cierto es que te has librado de la escuela.

Fuera rollos.

Tú sigue tu horario como si tal cosa.

La única diferencia es que has cambiado la politécnica. Por la poli... Bueno,

por la poli nada.

Por la Escuela Especial Modus Vivere.

El mundo está lleno de primos y hay mil maneras para desplumarlos.

Aquí seguirás un curso para saber vivir.

Y sobre todo para saber callar.

Los delatores escapan mal con nosotros.

Tú ten cuidado.

Adelante.

Veamos.

Ejercicio para cinco dedos.

Eduardo.

Vamos a tu sitio.

¿Qué carrera llevas?

Vamos, el siguiente.

Marcos, te toca a ti.

Es una anguila y parecía lento.

Para fiarse de los pipiolos.

Atenderme todos.

Teníamos de repaso las ganzúas y sus aplicaciones.

Sobre ellas estoy preparando un golpe sonoro.

No molesten a la señorita.

Veamos.

Lección tercera, página diez, del manual del perfecto cleptómano.

El viejo timo de la estampita tiene diversos vertientes. Como decíamos ayer,

el mundo está lleno de tontos que un día van y se mueren.

Empezaremos por localizar el domicilio de estos fiables.

Luego, compraremos una colección de novelas del oeste, de las de 8 pesetas.

Forman parte de mi proyecto Ediciones Fantasma.

Pues si la chica es millonaria, el novio espontáneo, no te digo más, un fortunón.

Y que lo diga.

Vamos, Elisa, resignación.

¿Don Felipe Orbaneja García?

Don Felipe, descansa en paz.

Estos libros son para él.

Buscan a la viuda. La viuda.

La viuda.

La viuda.

La viuda.

Estos libros son para don Felipe.

Es un pedido contra reembolso.

Pobre mío.

Ya no podrá leerlos nunca.

Pero no puedo negarle lo que era su última voluntad.

Son dos mil pesetas y la voluntad.

Espera, hijo.

El oeste es un filón.

Pero esto son raterías de pobre.

Mañana empezaremos a preparar nuestra gran maniobra.

Me chiflan las antigüedades.

Piénsalo.

¿Te conviene?

No me asustan las amenazas. Y menos de un individuo a quien persigue la

policía. Un chantajista con una ficha que da pena verlo.

Se lo he avisado.

A mí no me tome nadie el pelo.

Volveré.

¿Comprende?

Tenga la bondad de salir.

Debo atender a unos clientes.

Esto no termina aquí.

Perdonen, ¿en qué puedo servirles?

Quisiéramos una tabaquera a Rococo.

Es para un regalo. Les atiendo ahora mismo.

Ay, ay, ay.

Siempre estudiando.

Estoy muy orgullosa de tener un sobrino tan aplicado.

¿Y esto qué es, Marcos?

Este es el mapa de Inglaterra.

Aquí está Grecia.

Y por esta escalera se sube hasta donde guardaban su tesoro los moros.

Y por aquí se entra en la isla del tesoro. ¿Qué? ¿Qué?

Este es el mapa de Inglaterra. Aquí está Grecia.

Ya, ya, ya.

Te hago cargo, hijo.

La geografía debe ser un tostón, ¿verdad?

¿Y esto qué es?

Estos son compases.

Compases de dibujo.

¿De dibujo? Pero bueno, también nos enseñan en la escuela a manejar llaves

maestras. ¡Qué barbaridad!

¡El mundo de las estructuras!

¡Eh, señor varón!

Marcos llamando, contesta.

¿Dónde estás? Cambio.

¿Qué haces tú ahí?

Cambio.

¿Qué quieres que haga? Vivo aquí.

¿Y tú?

Yo no.

Vaya lío. Y yo que pensaba hacer un trabajito particular.

Claro que al tratarse de tu familia no me parece decente.

Y no sabes el tiempo que llevo haciéndome pasar por el barón de los

castillares para engatusar a la criada.

Que parece de la edad media la tía.

Bueno, como llevan la operación anticuare.

Cambio.

Eso está en el bote.

¡Aleluya! ¡Eureka!

Hasta luego, voy a ver qué pasa. Mi tío está llamando a las vecinas.

¡Albricia!

¡Por fin!

¿Qué pasa, tío?

Lo conseguí, lo conseguí.

He provocado la tormenta de nieve.

Del observatorio.

Diga, diga.

¿Con quién?

¿Marcos? Ah, sí, sí, sí. Es para ti.

Es una chica que se llama Rosy. Termina pronto porque tengo muchas llamadas

pendientes. Voy a la biblioteca a por mis notas.

Eso.

Al habla. Oye, ¿por qué has dado esa espantada? Mañana es mi salto y tú no

das señales de vida. ¿Qué te pasa?

¿A mí?

Nada. Tampoco vas por la escuela.

Es que ya no me quieres.

Madre.

Te prometo que Kike no significa nada para mí. Solo tú me interesas.

No olvides a tu Rosy el día de su aniversario. Que sí, descuida, maja. Iré

a buscarte.

Pero no vengas al hotel, te lo ruego.

Llámame antes.

Bueno, y que lo pases felices.

Parece que fue ayer cuando te vi aquella tarde en primavera.

Parece que fue ayer cuando las manos te tomé por vez primera.

Soy tan feliz de haber vivido junto a ti por tantos

años.

Soy tan feliz.

De disfrutar algunas veces tu regaño.

Parece que fue ayer, eras mi novia y te llevaba de mi brazo.

Parece que fue ayer, cuando dormido me soñaba en tu

regazo.

Soy tan feliz, pues sigue siendo de mi vida.

en nuestro amor nunca ha existido la distancia que Dios te

guarde por hacer

Parece que fue ayer, eras mi novia y te llevaba de mi brazo.

Parece que fue ayer, cuando dormido me soñaba en tu

regazo.

Soy tan feliz, pues sigue siendo de mi vida la

fragancia. En nuestro amor nunca ha existido la distancia.

Que Dios te guarde por hacerme tan feliz.

Parece que fue ayer.

¿Y entonces ha roto con Rosy?

Está hecho una fiera.

Este preparado a base de nitroglicerina hay que tratarlo con sumo cuidado.

Es como llevar la bomba atómica en el bolsillo.

Pero no hay caja fuerte que se le resista.

¿Y qué pasó con Rosy?

Se le cambió el color.

No hay quien entienda a las chicas.

Yo fui al hotel para decirle que lo pases felices.

Y hasta le llevaba su gatito de regalo.

¿Qué desea?

Ver a la señorita Rosa.

¿Para qué?

Para hablar con ella. Soy su amigo.

Y yo soy su padre.

Oiga, sin faltar, ¿eh?

Bueno, bueno.

¿Qué es lo que quiere usted?

Pasar y decirle unas palabras.

Lo que me diga a mí es como si se lo dijera a mi hija. ¿Qué quiere?

Nada. Salud para criarla.

Y hasta ahora no quiere ni verme.

Todas son iguales. Esa es una presumida que se ha resbalado.

El caso es que me va.

Pero hay otra que esa sí que me gusta más que no.

Yo aquí no estudio ni gorda.

Pero allí con ella en la montaña, si ella quiere, estudio como una bestia.

Y hasta soy capaz de llegar a secretario del ayuntamiento. Lista la fórmula.

Bueno, muchachos, ahora vamos a estudiar el tema, los grandes almacenes y sus

problemas.

Acompañanos. Vamos.

Esa cara me es conocida. ¿Esa cara querrás decir?

Gracias.

Cuando agarramos a los delincuentes, siempre dicen que es la primera vez.

Pero en tu caso puede que sea cierto.

Quiero darte una oportunidad. No tienes antecedentes y aún estás a tiempo de no

convertirte en un profesional.

Piénsalo. He visto a muchos jóvenes llorando en el momento de tomarles las

huellas. Y no te hagas una imagen deformada de la ciudad.

Hay también toda una juventud que se abre camino en la vida limpiamente.

Sigue esa pauta y no te dejes engatusar fabricando castillos de arena que pueden

ser muy peligrosos.

No creo equivocarme al pensar que eres un buen muchacho y que todavía puedes

rectificar. Seguro que tus padres no saben nada de esto.

Imagina el disgusto que les causaría saber que su hijo es un estafador.

Puedo mandarte a un correccional, pero por esta vez dejo que vuelvas a tu casa.

Y escúchame.

Si te has complicado con otras personas, si te molestan, aquí tienes mi

dirección.

Llámame. Cuando me necesites, no lo dudes.

El comisario Hernández es un amigo tuyo.

Llevabas el delito en la cara.

Tenías una idea de sospechoso que se anunciaba a gritos.

A mí no me gusta esto.

No sirvo para ladrón.

Claro que sirves.

Tienes que espabilarte.

Ya no estás en el pueblo con las vacas.

¿Qué has dicho a la policía?

Nada.

Eso está mejor.

Pero lo he estado pensando bien y... Has decidido perfeccionarte.

Te conviene.

Fuera de amigos.

Mira, la vida es como un río y el agua es de todos. Cuando se tiene sed, se

bebe, como sea.

Y todo el mundo bebe.

Lo malo, Marcos, es nadar entre dos aguas.

Al final te ahogas.

Yo no sé hablar como tú, pero esto no me va.

¿Y qué te va?

¿Seguir estudiando unas fórmulas de química que no te servirán para nada?

Porque, Majo, tú llegas a ingeniero cuando a mí me nombre ministro de

finanzas. Yo lo que quiero es vivir tranquilo, aunque solo tenga una camisa

llena de herramientas.

Pues como no andes listo, será una camisa a rayas con un número, y un

retrato de frente y otro de perfil.

Por eso no quiero seguir siendo un... un alumno tuyo.

De mi escuela no se borra uno tan fácilmente.

Es peligroso.

Por un descuido te vas de la lengua.

Y las motos de los mordazas te buscan hasta en el último agujero.

Yo no soy un chivato.

Ya lo sé.

Pero no quiero, muchacho, que seas un desertor.

Es por tu bien.

Todos los días ocurren accidentes muy raros.

Alguien que cae de un sexto piso.

Alguien a quien le atropella una moto que se da a la fuga.

Alguien a quien clavan un cuchillo en una pelea.

Sin querer.

Olvida tu fracaso en los almacenes y sigue a mi lado.

Tus padres te seguirán mandando dinero para los estudios. Tus tíos continuarán

en la higuera. Y tú fingirás seguir estudiando libre. Cuando quieran

enterarse ya serás rico.

Y podrás volar a otros países a vivir.

Piénsalo.

Te conviene.

días ocurren accidentes muy raros.

Tú ten cuidado.

Cuidado, cuidado, cuidado.

Si te has complicado con otros, si te molestan, aquí tienes un amigo.

Los delatores escapan mal con nosotros.

Tengo que huir.

Tengo que huir.

Y sabrás, Chacho, que esto no es como me lo pintaban.

Tú ya estás a la cromilla de aguantar.

Conocí a una moza muy simpática, pero me salió demasiado fina. Y los amigos están

hechos unos elementos.

Ya te contaré.

Lo único bueno es que sé montar en moto.

Con dos lecciones solamente ya me defiendo mal que bien.

No se lo digas a nadie, pero cualquier día me lío la manta a la cabeza, agarro

una buena moto y me planto en la aldea.

Me acuerdo una barbaridad, Isabel.

Y no la cambio por todos los rajacielos ni todos los escaparates juntos.

Tú me conoces bien, chacho, y sabes cómo soy.

Bueno, pues aquí tengo miedo y estoy hecho un lío.

Me meto en cada fregao.

No le cuentes nada a mis padres.

Diles que estoy bien.

Que ya les escribí.

Gracias.

¿Cuál? Que con su pan se lo coman.

¡Tío Paneto!

Vamos, te llevo a tu sitio.

Y lo mismo me da... Que me da lo mismo.

Hasta llegar a Sevilla voy contando las estrellas,

hasta llegar a Sevilla y entre las aguas

del río se reflejan en la orilla y voy

jugando con ella.

La rabia apunta un día y ve los barcos

venir al amanecer el día.

Ay, sin un barquito de vela no cruzo la mar bravía.

Si en un barquito de vela es que no soy

marinero, me vuelvo a la serranía y

me meto a bandolero.

Ay,

me meto a bandolero.

Nosotros unos días al pueblo.

Sí, en las vacaciones de Marcos.

Ay, todo lo que se diga es poco, Ambrosio. Quieres un hijo que es un sol.

Oye, dile a Jacinta que se ponga.

Lleva una hora de conferencia a grito pelado. Va a dejar sorda la telefónica.

Y venga de public relación con Marquitos. Si su padre supiera la clase

de elementos que está hecho el niño, no levantes calumnias. Olfato, señora,

olfato.

No pases cuidado, mujer.

Come como una lima. Y está fuerte y colorado como un tomate.

Se adapta estupendamente a su nueva vida.

Sí, sí.

Es más útil que el hambre.

¡Qué va!

Cada día estudia más.

No sé a dónde va a llegar este muchacho.

Que apunta muy alto, mujer. Si lo sabré yo.

Óyeme, óyeme, óyeme.

Que tienes un ingeniero en casa.

Te lo digo de verdad. Un ingeniero.

No, no son cosas mías, mujer.

Que el director me ha dicho que se las sabe todas.

Sí, sí.

Él se las ingenia solito. Y busca la rama que le conviene.

Es muy educado.

No se parece a estos jovencitos de hoy. No, no, no.

¿Pero qué dice el Jacinta? Que si estudia.

¡Hasta las tantas!

Anda siempre caminando con sus libros y sus problemas.

Y todos los aprueba, ¿eh? Todos, todos, todos.

En esta casa estar encantados con él. Se los ha metido a todos en el bolsillo.

¡Que sí, Jacinta, que sí!

Hay también toda una juventud que se abre camino en la vida limpiamente.

Sigue esa pauta y no te dejes engatusar fabricando castillos de arena que pueden

ser muy peligrosos.

No creo equivocarme al pensar que eres un buen muchacho y que todavía puedes

rectificar.

¿Es la policía?

Quiero hablar con el señor comisario, por favor.

¿Comisario Hernández?

¿Es usted?

Yo soy el que robó en las galerías.

Aquí hay un hombre muerto.

Sí, tiene clavado un puñal.

En la tienda de antigüedades de la calle Molinas.

Sí, señor.

Había venido a... a robar.

Pero le juro que no he robado nada, se lo juro de verdad.

No, no sé nada.

Pero conozco al hombre del puñal.

Yo lo vi aquí, discutiendo con el anticuario.

No, no sé quién es.

Pero si lo viera otra vez...

Sí, sí, señor. Lo reconocería.

Muchacho, te sacaron de tu tierra, de tu elemento y vas camino de tu desgracia.

Aunque quizás sin proponértelo nos has prestado un servicio importante.

Entonces, ¿no me llevarás tu incorrecional?

Ahora ya no dependes solo de mí. Quise darte una oportunidad, sin embargo has

reincidido.

Yo no quise hacerlo, pero ellos me amenazaron.

Usted no los conoce.

Es posible.

Pero ellos iban a conocer al comisario Hernández.

Entonces, ¿me puede ir a casa?

¿Quién podía imaginárselo, Jacinta?

Yo siempre le veía tan estudioso, tan aplicado, pero yo qué sé de la vida.

Como estoy sorda como una tapia, no me entero de nada.

Y... Para las tonterías que hay que oír. Ya me hago cargo, Flora.

Qué engañados está.

Ahora ya nunca tendrá estudios.

Será el hijo del Ambrosio.

Un animal.

Sin título ni categoría.

Sin don.

Un don nadie.

Cuando se hubiera sido un buen hijo, se le habría caído la baba al pueblo.

Un ingeniero.

Todo ha sido un fracaso.

¿Qué va a ser de mi hijo con la ilusión que yo había puesto en su porvenir?

Déjalo. Déjalo de mi cuenta.

Se acabaron las huentes y los huateques.

¡Fuera zarandajas! No se merece vivir entre la gente fina. ¡Al monte!

Allí le tendremos entre los gañanes y las bestias.

¡Ay, qué hijo!

¡Hijo! ¡En ayunas! ¡Con su manía de volver loco al hombre del tiempo!

Hagáis una montaña de un grano de arena.

Me ha prometido el comisario que todo saldrá bien.

Marcos no es un ladrón y no le pasará nada.

No hagáis un diluvio de cuatro gotas.

Me voy a dar una vuelta a las nubes.

Íñigo, no toques la luz eléctrica que nos vas a fundir los plomos.

Íñigo, que nos vas a dejar...

Los peligros de la ciudad, señora. Conozco yo un sinvergüenza que se dice

varón que... Ahora sabrá ese burro lo que es bueno.

No tendrá ni don, ni cosa que lo crío.

Tendrá que ganarse el pan detrás del alado. Al monte, a la sierra, como las

bestias. Eso si no me lo llevan a presidio.

Te lo dije, Jacinta. No se puede hacer carrera de él.

No le mandes a Madrid.

Te lo dije.

Yo quería lo mejor para mi hijo.

Pues ya oíste al comisario.

No se debe torcer la vocación de nadie.

El campo también necesita brazos. Y la tierra es buena.

Es preferible tener un hijo honrado y trabajado, aunque solo sepa el dictado y

las cuatro reglas. ¡Le lo dije!

Pues ya sabe lo que le espera.

En el verano, a la sierra.

Y en el invierno, a la sierra.

Y cruzará la lluvia entre los dos, lejos de ti, lejos de

ti, que sólo viviré.

Despertaré, despertaré llorando,

queriendo, queriendo.

Cine Estelar. Siempre espectacular.

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