All language subtitles for Ecomoda _ Capítulo 1 _ Betty desconfía de Armando tras misteriosa llamada 720P

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Original subtitles

Buenas noches. Adelante.

¿Qué tal, señor Calderón? Hola, ¿cómo estás?

¡Divina! Urgente.

Bueno, qué gusto verlo. En 40 minutos empieza el desfile.

Te quiero presentar a Patricia.

Señor Calderón, ella es nueva en nuestra agencia.

Bueno, miren, les voy a dejar un minuto.

Claro.

¡Qué bien! Muy bien.

Permiso.

¿De qué colegio?

Espérame tantito. Yo busco a mi socio y te veo en el lobby en media hora.

Un placer. Gracias. Nos vemos, Lu.

Bueno, es una buena oportunidad.

Hola, buenas noches.

¿Ya los viste? Los veo en media hora en el lobby.

No. Hasta luego.

Discúlpeme. Perdón. ¿Qué acabo de hacer? Venga, venga, déjeme limpiarla, por favor.

No me toque.

No está bien. No la mire, no se rompió.

¿Usted no es argentina?

¿A usted qué le importa?

No, realmente no me importa nada, pero tampoco es venezolana.

Ya sé de dónde es usted. Es mexicana.

¿Y usted qué? ¿Adivino?

No, pues tengo unos talentos ocultos.

Perdón. ¿Ocurre algo? ¿Puedo ayudarles?

Claro que puede ayudarnos. Puede traer a los de seguridad.

Porque soy un imbécil, soy un cretino y acabo de hacer una barbaridad. Y que me

saquen a patadas.

Yo, a patadas, es lo único que merezco.

Se los llamo.

No, no te preocupes. Con que el señor se aleje a varios kilómetros de aquí sería

suficiente.

Permiso. ¿Y cómo cuánto sería? ¿Le parece bien unos 4.000?

Yo creo que el Polo Sur estaría bien para usted.

Fíjese, yo... yo entiendo que usted quiera que yo me congele en el Polo Sur y tiene toda la razón. Mire, me lo merezco, pero

¿por qué no me da una oportunidad de congraciarme?

Ropa a la medida y, fuera de eso, un diseño exclusivo igual a este. ¿Sabe qué?

Le saldría más barato que lo saquen a golpes de aquí.

Imbécil. Nos vemos en Nueva York. Gusto haberte visto. Buenas noches.

Un placer. Adiós.

Está bien. No quiero ofender, así que ¿qué le parece si limamos las asperezas con una buena cena? Y, por el orden estupendo

argentino, de pronto me entero de cuál es su nombre.

¿Sabe qué? Tal vez sí haya una manera de perdonarlo.

Espero que no sea la silla eléctrica. Estoy un poco alérgico al alto voltaje.

Sería mucho menos...

Ven a mi habitación.

¿A su habitación? ¿Y dónde queda su habitación?

Hay mérito. Estoy aquí, en el hotel.

No nos vamos a tardar.

Ven.

Muy bien, muy bien. Vamos a su habitación. Te espero. No te tardes.

No, no, para nada.

Me... por favor.

Y ahora, señoras y señores, la última colección del más famoso diseñador

colombiano, Lombardi, y sus más bellas...

Modelos. Este conjunto de famosas mujeres viene de las más famosas ferias del mundo.

Estos cinco ejemplares de pura casta, señores, tienen vaso fino, buena alzada,

buen andar y, sobre todo, el garbo. El garbo y el pedigrí.

¿Por qué hay que ver ese pedigrí tan...?

Oiga, Freddy, ¿cómo así? ¡Que pedigrí! ¡Respete!

Hola. Bueno, perdón. Mi intención no era ofender a las niñas. Además, tener pedigrí

es bueno.

Yo, por ejemplo, no tengo pedigrí y no me ha ido bueno.

Pero sigamos con esta alegría.

Sigamos con esta noche de luces y color.

Señoras y señores, nuestra gran top model colombiana...

[Música]

Wilsona, de la portería. Laela...

Esa ropa y esos accesorios, miren eso. Eso es un tesoro para don Hugo.

Por favor, favorita. Inesita, no se me estrese.

Sí. Mire, ¿por qué no nos deja ser felices aunque sea un minutito, Inesita?

Por esta noche. Mire que al pobre y al feo todo se le va de...

Sigamos disfrutando de nuestro pequeño... y nuestra linda...

Cleopatra Negra. Linda Negra, linda.

Señor, ¿no chocó para la Bogotá con la prenda que está de moda?

Mire su pasarela, donde las niñas están...

Donde las...

Niñas, fuchi, fuchi. Bárbara, Shai, cuando coma, quítele las garras.

¡Uy! ¿Dónde sigue? Si no va a volver a correr, sino que va a flotar como una

gaseosa.

¡Por Dios! ¿Don Gust... qué está haciendo aquí? ¿Usted ya no se había ido?

A mí se me olvidó la comida de Bárbara Shai.

Pero dígame una cosa. Dígame que lo que están viendo mis ojos no es cierto.

Dígame que esto simplemente es una reacción de mi delicado estado emocional.

Dígame que esos accesorios y esos vestidos no son los del desfile de Fashion Bogotá.

¿Son esos? Téngame acá.

Téngame acá y tápale los oídos a Bárbara Shai, que no quiero que oiga lo que voy a

decir.

...

¡Miren, bestias!

¡Belcebú! ¿Ustedes qué hacen con mi ropa?

Ah, se bajaron. ¡Y se quitan eso ya!

¡Achap...! ¡Va a...! ¡Salga de acá, Pedro!

¿Y usted qué hace con ese micrófono?

¿Micrófono?

Ya quisiera. Ven, yo se los dije que no se pusieran a jugar con esas cosas.

Ya ven lo que hicieron.

Ay, pero ¿quién se iba a imaginar que don Hugo se iba a devolver, ¿o no?

Bueno, bueno. Creo que no se han quitado esa ropa.

Ah, ¿qué? A ver, ¿se la quitaron o no se la quitaron?

Quiero verlas... ¡Ya se las quitan!

Delante suyo. Ah, no, señor. Mire, tranquila, chaparra, que mis ojos han

visto peores cosas en la vida.

Claro que nunca cosas tan atroces como, por ejemplo, esas exaltaciones del diseño

encima de deformaciones corporales como las de ustedes.

¡Quítense la ropa, muchachos!

Bueno, bueno, bueno. A ver, bobol... ¡Ya voló! ¡Se fue de acá!

¡Quietas, quietas! Que Bárbara Shai no puede ver esto.

Téngame el micrófono. Tenga la perrita. Deme la niña. Póngame el micrófono.

Y miren, ahora que vuelva al taller, quiero verlas vestidas con sus propios...

Y les confieso una cosa:

Yo nunca...

Pero nunca quiero verlas... ¿Me entendieron?

Ahora, no se ponga a jugar con ese juguete.

No. Buenas noches, doctor Valencia. ¿Dónde están todos los ejecutivos?

Ya salieron, señor. Y las secretarias están ahí atrás.

Permiso.

[Música]

Buenas, doctor. ¿Dónde están las secretarias de esta compañía?

En el taller de Hugo.

Doctor, ¿qué hace aquí? ¡Metió el alfiler al maniquí!

Doctor, busque oficio. No en eso...

Estoy, doctor.

Doctor, ¿dónde están Armando Mendoza y...?

Señor, salieron, doctor. Así es, sí, salieron.

Como eso de las siete.

En su apartamento, doctor.

Ellos tenían una reunión familiar.

En el apartamento.

Veo que ya le llegó el balance, doctor. El que pidió.

Eh, sí, cómo no. De eso quería hablar con ellos.

Ah, cuénteme. ¿El doctor Mario Calderón habrá recibido este informe?

Lo que pasa es que nosotros no sabemos dónde está él. Sabemos que salió fuera del

país, pero no sabemos dónde está.

[Música]

Ándele.

¡Salud!

Gracias. ¿A lo que vinimos?

Quítese la ropa.

Dijo que se...

...desvista.

Yo no sé cómo se llamará en su pueblo. En el mío se llama quitarse la ropa.

Bueno, la verdad es que yo no soy un stripper experto. Yo realmente me gano la

vida como ejecutivo de modas.

No. Ahora sí, si me pone un poquito de música, podríamos hacer algo artístico.

Venga para acá. Venga, venga, venga. A ver, yo...

Ah, muy bien.

Tengo que regresar al hotel, ¿me entiendes?

Bueno, pues a mí también me está dando apuro. Yo tengo mucha prisa, de verdad.

A ver. Muy bien, muy bien, muy bien.

Ver la...

Camisita, los pantalones. A ver, los pantaloncitos.

Muy bien, los pantaloncitos.

A ver, los pantalones. Sí, muy bien.

Quítaselos, quítaselos.

Ah, ¿me puedo quitar los zapatos? Se ve como feo así.

No, no, no. Los pantaloncitos.

Los zapatos no me interesan.

Ah.

No.

¡Qué bueno! Entonces, ahora creo que le toca.

Pues lo mismo que usted me hizo a mí.

No, a la cama y quietito.

Siéntese ahí.

¡Qué calidad de esta tela! ¡Qué bárbaro!

¡Qué bárbaro! Mira la caída de este pantalón.

Sí, sí. Tiene enteramente forrado...

Miren nada más los bolsillos, las costuras. Perfecto.

Tiene buenos bolsillos.

Mire, esta camisa tiene ojales muy bien hechos, muy bien.

A ver la caída de este saco. A ver, a ver, a ver.

A ver si esto no es calidad 120. Es como un 120, un 125...

Ah, sí, todo eso es completamente a mano.

Dígame una cosa, ¿como cuánto le costó esta ropa?

Eh, como unos... unos 500... o, bueno, 550, una cosa así, nada más.

Pero si usted se me hace un hombre de unos 2.000, una cosa así.

Bueno, también tengo otros valores.

No, pero efectivamente la ropa está muy bien hecha.

Definitivamente que sí, está muy bien hecha. Es supereconómica.

¿Y dónde la compró?

En Bogotá, en Ecomoda.

Ecomoda, sí. Es una...

De las mejores compañías, de las más sólidas de toda Colombia. Yo, casualmente,

soy accionista y fui vicepresidente comercial de eso.

Pero quédese aquí. Ya regreso. No se me mueva. Ya regreso un momento.

¿A dónde va?

Espere un momento. Mi celular, mi billetera... Un momento.

Venga, venga.

Venga, quédese tranquilo. Ahorita vengo.

Por favor, tranquilo.

Buenas noches. No pasa nada. Yo soy Pacífico. No se preocupen.

Perdón.

Permiso. ¡La pelota! Ay, la pelotica, mi amor.

Bebé, mira la pelotica. La pelotica.

¡Mi amor! Hola, amor. Los invitados, mi amor.

Tú sabes que nuestros invitados siempre están aquí.

Shh, no digas eso. Mira, vamos a ver una sorpresa.

¿Tomamos una foto en la cocina? ¿Te parece?

Vamos. ¡Caramba! Ese... no se ha atarantado... prematuro...

Hambriento.

A ver, familia. Una foto. Foto, foto. Sonrían.

A Pianola quiero hacer una confesión. Quiero hacer una confesión.

Yo siempre le pedí al cielo mujeres, mujeres y mujeres, y me mandó estas dos

mujeres, que son lo más hermoso y lo más inteligente de este mundo.

De verdad.

¿Verdad que sí? Porque recuerde, don... que la inteligencia de Betty no tiene

parangón.

¿Y qué me dice, doña Julia?

Diga si estoy diciendo yo mentiras, mi niña, ¿no?

Hace cada día cosas más geniales porque es un genio. Va a ser un genio como la mamá.

Además, pues claro, mijo. ¿No ve que las dos son unas Pinzón?

Ay, papá, por favor. No vaya a empezar con lo de los Pinzón.

Acuérdese que la niña también es Mendoza.

No, pero, cariño, la niña es una digna prolongación de nuestra estirpe.

Vito, no.

No, me refiero a los aspectos físicos y espirituales.

La niña, por ejemplo, lleva los Pinzón en la sangre, en los genes, en las células y

en las esporas.

¡Cállese! No sea bruto. Ella no es una planta.

Quiero decir que, si uno mira a la niña, de inmediato advierte lo que tiene de Pinzón: ese perfil grecorromano, ese garbo

como español, esa miradita morisca, ese andar de los Pinzón... Todo eso es el reflejo del alma.

¡Póngame ya, ya, ya, por favor!

¿Cuál andar? No, que todavía no camina.

Ya sé que no camina. ¡Pascua, tú ignorante! Es un símil.

¿Qué va a entender de eso?

Para que vea que sí lo entiendo y, además, estoy de acuerdo con usted.

Ella sí es muy Pinzón porque habla como los Pinzón.

No, nadie le entiende nada.

Es un símil. ¡Es un símil!

Ya podrá ser. No más tú invitaste al...

Bueno, el brindis. ¡El brindis!

Uy, sí, aprovechemos.

¿Aló? Daniel Valencia.

¿Y qué hace aquí el doctor Valencia? Que siga, mi hija. Que siga.

No, pero, don Hermes, ¿cómo me lo hizo seguir? Yo le pude haber atendido en la

portería. Ese señor me cae pero mal, hombre.

Discúlpeme, mi hijo, pero yo creo que no se puede dejar plantado en la puerta a un

señor de semejante categoría.

Un socio de la empresa de semejante calibre.

No, no, no, papá. Ese señor no tiene modales.

Yo le abro.

Pues, buenas noches.

Buenas noches, doctor. ¿Qué es lo que quiere?

Daniel Valencia. Hablar con ustedes dos.

Como se dará cuenta, en este momento estamos en una reunión en mi casa con mi

familia y usted la está interrumpiendo.

Eh, sí, lo lamento, pero realmente es urgente. Estuve revisando el balance general y, si no discuto con ustedes esto

ahora, no lo puedo hacer después.

Tengo un viaje temprano mañana.

No les demoro mucho tiempo. Pasamos al estudio.

Perdón, ¿tienen estudio?

Sí, sí, tenemos estudio, pero de pronto es muy pequeño para usted.

Sigamos a la sala.

Sí, qué... Bueno, propongo... A lo que vinimos.

Vamos. Yo reparto.

Usted, esto y esto. Doña Julia, exactamente lo mismo. Y esto para mí.

No, pues cómaselo todo.

Vampiro de la cena, salteador de cocina, terror de las neveras.

¿Cómo ha callado, Hermes? ¿Cómo ha callado?

Gracias. Ya no es la compañía sólida que alguna vez fue. La situación es

insostenible. Vamos directamente a la quiebra.

Ay, por favor, no sea tan alarmista. Tanto Ecomoda como gran parte de la industria se han visto afectadas por la recesión, por

los cambios del dólar, pero de ahí a que estemos en la quiebra hay mucha distancia.

¿Y entonces qué? ¿Vamos a esperar que la situación del país mejore, que la economía

del mundo avance o que nos quebramos?

Miren, yo y mi familia no estamos dispuestos a esperar que la quiebra se nos

venga encima.

Hay dos opciones: o vendemos, que sería lo ideal, y posiblemente tenga un cliente

interesado, o aplicamos un plan riguroso de reducción de gastos.

Pero tú no leíste el balance que te pasamos, Daniel.

No lo leíste precisamente. Ahí estamos pidiendo autorización para aumentar el

nivel de endeudamiento de la compañía.

No, no, no, no...

Imposible. ¿Cómo nos podemos endeudar más?

Miren, que les quede claro: como representante del 40 % de las acciones de

Ecomoda, prefiero vender.

¿Pero qué cansancio, Daniel? Otra vez con ese cuento de querer vender la compañía.

Vende tu parte y ya.

Bueno, sería mi parte y la de los accionistas minoritarios. Se le entregaría el manejo de Ecomoda a otra compañía. Yo

hablaría con Mario Calderón y otros accionistas.

Bueno, bueno, suficiente, señor Valencia.

Ya es bastante desagradable sacrificar nuestra vida familiar para atender asuntos

de la empresa que deberíamos discutir en la oficina.

Y son suficientes sus amenazas y sus órdenes como para que, encima de todo,

mencione el nombre de ese señor en mi casa.

El señor Calderón puede ser accionista de la empresa y a su representante le

rendimos cuentas, pero no admito que se hable de él en mi casa.

Doctora Pinzón, por favor, cálmese. Le prometo que no vuelvo a mencionar el

nombre de Mario Calderón aquí.

Pero ¿estamos claros? O se vende la empresa o se aplica un plan riguroso de

reducción de gastos.

¿Será que podemos terminar de discutir esto en la oficina?

Mañana, con los demás ejecutivos.

Daniel, a mí no me importa que tú tengas un viaje mañana, porque a ti no te importó

venir acá e interrumpir la fiesta de mi hija como si yo fuera un payaso.

Yo no voy a dar esta conversación como oficial si tú mañana no te presentas en Ecomoda, porque te voy a explicar algo: mi

casa no es una extensión de Ecomoda.

Mañana en...

Ecomoda.

[Música]

Gracias, amor. Tranquilicémonos. No quiero que se mencione el nombre de Mario

Calderón en mi casa.

Que pasen una feliz noche y que disfruten la fiesta con la niña.

No, don Valencia. ¿Le disgustó? ¿Se va así sin dar nada?

Siga, siéntese, por favor.

¿Tres niveles? ¿No les parece que la niña se les está quedando enana, como para

cumplir nueve años?

¿Enana? Su deducción...

Porque la niña no tiene nueve años, tiene nueve meses. Lo que pasa es que nosotros

le celebramos mes por mes la felicidad que ha traído a nuestras vidas.

¿Cómo te quedan de bien los gorritos de payaso?

Armando, no se preocupen. Conozco la salida. Buenas...

Noches. Miren, ¿qué pasó? ¿Qué quería?

Amargarnos la vida. Es que hasta tuvo el descaro de mencionar a Mario Calderón aquí

en mi casa.

¿Quién es esta mujer? Dios mío, Dios. ¡Qué mujer tan rara!

¿Qué está pasando? ¿Dónde estoy?

Dios mío, Dios mío, Dios mío. ¡Qué lío me metí!

Ayúdame. ¿Será que me puedo bajar por aquí?

No, no, no.

No. Por fin llegó. ¡Por fin!

[Música]

Ya regresé, Kenneth.

Kenneth Johnson. John... John Calder. Mario Calder...

Calderón.

¿Y eso lo va a poner?

Discúlpame, Kenneth. Es un especialista en calidades. Ninguno de los dos podemos

creer que, con esa calidad, eso no cueste más de 500 dólares.

Y ustedes, eh... ¿quiénes son? Perdón.

Gabriela Garza. Para servirle.

Ah, encantado. Con placer.

Fashion Group. Así es. Yo soy gerente...

Para los nuevos mercados de Latinoamérica.

Kenneth es un especialista en calidades. En realidad, nuestra base está en Nueva York. Lo que estamos haciendo es cubrir

estos Fashion Shows en Latinoamérica y, bueno, da la casualidad que mañana vamos al Fashion Show de Bogotá.

Ah, sí, sí, claro, claro.

En realidad, ¿sabes qué? Nos interesa mucho Ecomoda. Estamos buscando socios estratégicos que nos suministren un

producto de esta calidad. Esto es impresionante. Queremos ampliar nuestras tiendas en la Florida.

¿Tú crees que tendrán línea femenina?

Sí, sí, claro. La nuestra es fuerte.

¡Oh, excelente! Me gustaría una cita en Bogotá.

Eh, nos vemos allá.

Perfecto. Nos vemos.

Thank you. Ahí voy. Puedes llamar a tus socios ahora mismo. Vamos a estar solo dos

días en Bogotá.

Claro que sí, no hay ningún problema.

Ay, ¿quién iba a pensar que una cita en esta maravillosa habitación iba a terminar

con una cita de negocios?

¿Y tú qué crees que yo hacía en Buenos Aires? Business, negocios.

El truquito de la copa no te lo creyó nadie.

Órale, pues. Nos vemos en Colombia.

Adiós.

Órale, mi amor. Ya quedó la niña lista en pijama. Entonces, mañana le traigo a

primera hora a su mamá para que lleguemos temprano.

Bueno, gracias. Que descanse.

Gracias por todo. Bueno, bueno. Hasta luego.

No, hasta mañana.

Ay, Nicolás, ¿por qué no le lleva algo a su mamá?

Había pensado en eso.

Mire, en mi casa siempre se come pan, pero nunca torta. Y para mí, pues, la pesadilla

es esta noche.

Camila...

Mañana.

Ay, mi amor. Daniel me va a escuchar mañana.

Mi amor, no toquemos ese tema ahora.

No, es que ya no soporto más sus amenazas. Y si el señor Mario Calderón quiere vender

su parte, pues maravilloso.

Mira, primero, tenemos una promesa de no hablar de negocios en la casa y, segundo,

no, no puedo creer que sigas hablando y pensando en Mario Calderón.

Sí, yo sé, mi amor, pero Daniel fue el que vino a hablar de él acá, ¿no?

Yo sé, mi amor, pero no puede ser que lo odies tanto. De verdad, después de tanto

tiempo, ¿todavía lo sigues odiando?

No, no es que lo odie. Simplemente, cuando hablan de él, me dan náuseas. Me trae

malos recuerdos, me deprime. Pero bueno, lo más importante es...

No volverlo a ver y mucho menos contigo.

No, mi amor, no te preocupes. Dame un...

Besito. Bueno, voy a dormir a la...

[Música]

Niña. ¿Y cómo estás, mi monstrica?

Ah, preciosa. A ver, mira, para que te...

Duela.

[Música]

Estoy muerto. ¿Qué? Nos metemos a la camita rico. Aprovechemos que Camila ya se

durmió.

Doctora Monstruo, ¿me hace un favor?

Es que nosotros tenemos muchas cuentas amorosas atrasadas. Entonces yo he decidido que ha sido un momento que las

cancelemos, pero ya mismo. ¿Y sabe qué? Con agüadita y...

[Música]

Ay, doctor Monstruo. Yo pensé que se le habían olvidado esas cuentas, que me iba a

morir sin pagárselas.

No, doctora. Pero si usted sabe que yo pago todas las...

Deudas, doctora. ¿Será que apagamos la luz?

Doctora...

Cuidado. Por fin, doctora. Usted no sabe, no sabe lo que me ha hecho esto falta.

Doctora, doctora, no se cuelgue de ahí, que es mi...

¡Cuidado! Pero ¿qué hace? No, no, picara, no. ¡Picara! ¡No, Monstruo, Monstruo!

Ay, ay, no, no puede ser. ¿Cuál teléfono está sonando?

Creo que el mío, Monstruo.

Contesta.

[Música]

No veo.

Ve al... Armando, sí. ¿Quién habla?

Tu ex amigo, Mario Calderón. ¿Sí te acuerdas de mí?

¿Tarde de dormir a la...? Dígame una cosa: ¿usted todavía está con el mon... con su

mujer, con su esposa?

Ajá. ¿Y ella todavía me detesta?

Ay, mi amor.

Hermano, por favor, no me va a delatar, por lo que más quiera.

Ricardo Camacho, a estas...

A estas horas. Y ese dulce llanto idiota despertó a mi hija.

A ver, ¿qué son estas horas de llamar, hombre?

¿Cómo así? Son las 10:30 en la estupenda ciudad de Buenos Aires. La noche está

absolutamente preciosa.

O sea que en Bogotá son las 8:30.

No me diga que ya lo tienen durmiendo.

Pues sí. Es que mi hija se duerme temprano.

Mi amor, hay que prepararle un tetero a la niña.

Pero, mi amor, yo voy. Tú no lo hagas. Yo voy, yo voy.

Pero me lo tienen amaestrado, Calderón.

Le voy a decir una cosa: sí, hablemos mañana.

Espere, espere, espere. Tigre, le tengo un negocio muy bueno y necesito una respuesta

ya.

Adiós.

¡Armando! Aló, aló. Mire, me acabo de salir de una reunión donde estaba siendo acosado por 30 o 40 niñas divinas,

solamente para decirle que el Fashion Group...

Oiga bien: el Fashion Group quiere hablar con Ecomoda.

Calderón, no juegue. ¿De qué está hablando, hermano?

Acabo de conocer una mexicana de padre y señor mío, Gabriela Garza. Resulta que es

la gerente de nuevos mercados del Fashion Group.

Ahora, claramente, se interesó mucho por nuestro producto. Los detalles después se

los cuento.

Ve...

Papito, ¿qué dice? No entiendo, papito, nada.

No es con usted. No, es que en este momento no puedo hablar de eso, hombre.

¿Será que podemos hablar mañana?

Mi amor, vaya y acueste al motico y yo preparo el tetero.

Bueno. Aló.

[Música]

Hermano, pero al menos dígame si le interesa. Mire, esta gente está viajando mañana para Bogotá. Van a estar en el

Fashion Show. Yo tengo que darles alguna razón.

Calderón, ¿usted qué diablos hace en Argentina, hombre?

Pero cuénteme, ¿qué anda haciendo de su vida?

Nada. Deambulando de un lado para otro desde que usted me echó a patadas de Ecomoda. Haciendo negocios aquí y allá,

pero, en el fondo, sigo siendo aquel encantador accionista minoritario de Ecomoda.

Aunque le voy a decir una cosa, mi hermano: este negocio puede ser

maravilloso para todos.

¿Maravilloso para todos, Calderón? Por Dios, recuerde que Betty no lo puede ver

ni en pintura, hombre. Me va a meter en problemas con esta llamada.

Así no me diga que usted me va a menospreciar un negocio con el Fashion

Group.

¿Cómo va? ¿Cómo va?

Ve, Calderón, ¿por qué no hacemos una cosa? Más bien, ¿por qué no me llama

mañana? ¿Le parece?

No, no, no, no. Mejor, ¿sabe qué? Yo lo llamo. Yo lo llamo.

Vale.

Ah, pero entonces sí hay interés.

Puede haber interés. Pero mañana tengo una junta directiva muy fuerte, así que yo lo

llamo mañana.

Espere, espere, espere. ¿Me ha pensado?

Ay, hombre, por favor, por favor.

No, no es en serio, viejo. Mire, yo he pensado mucho en la última vez que nos

vimos y fue feo. Usted me golpeó y tenía toda la razón para hacerlo.

Pero, pero yo no guardo resentimientos. Yo solamente guardo buenos recuerdos. Y,

hermano, usted ha sido mi mejor amigo.

Y yo quiero aprovechar la ocasión para decirle que lo extraño, que me duele mucho

todo lo que pasó y... y que lo quiero, ¿okay?

¿Y tú también me quieres?

Por favor, sí, Calderón. No. Dime si...

¿Aún me quieres?

Está bien, yo te quiero.

No, no, pero dímelo con amor o no cuelgo. Soy peor que una novia fea. A ver...

¿Todavía me quieres, cariño?

Te quiero.

[Música]

Ah...

Bueno, ¿me has extrañado? ¿Te he hecho falta?

Sí.

Ya, pare.

Pero ¿qué te cuesta decirme con cariño que me has extrañado y que te he hecho falta?

Ver la última y cuelgo.

Sí, te he extrañado. Me haces mucha falta.

Bueno, yo también te amo. Te llamo mañana.

[Música]

Mi...

Amor, monstruo, ya está. Tetero.

La monstri de mi reina. Tete, tete, tete, tete. Mire...

Mi amor.

Ah, hola, hermosa. ¿Y qué quería Ricardo Camacho a estas horas?

No es tan tarde, mi amor. Lo que pasa es que nosotros estamos acostumbrados a

dormirnos muy temprano.

¿Qué quería?

Quería... quería hablar de los colorantes. Quería hablar del pedido de colorantes que tenemos. Yo le dije que habláramos mañana,

eso en la oficina, que no había que hablar de eso hasta ahora.

Mira, tú ya conoces a Ricardo. Es nervioso, sabes que...

Mi amor, ¿por qué no me dejas con la niña? Ella se queda tranquila conmigo.

Sí, ven, venga.

[Música]

Cito.

¿Qué pasó, mi amor? Ya no quiere matarte. Está feo.

[Música]

La...

Princesita está...

profunda.

Sueña con su bello padre, y la otra princesita se durmió. Un beso de tu

príncipe, que te ama.

Amor, tu papito está cantando. Está muy feliz.

Está muy feliz porque seguramente va a traicionar a tu mamita con una mamacita

que tiene por ahí escondida.

Mi amor, tu papá es un traidor.

Tu papá es un...

Traidor. Mi amor, tu papá está esperando abajo con Nicolás.

Mi amor, mira, ¿me puedes hacer un favor? ¿Me alcanzas la ropa?

[Música]

La ropa, doña Julia. Mi ropa, mi amor, por favor.

Mija, pásale la niña y pásale la ropa a su marido.

Ay, qué pena con Armando.

Amor, pero, ¡por Dios! Te he dicho mil veces: dile a tu mamá, cuando yo esté en

el cuarto, que no entre sin avisar. Estoy cansado. Me estoy desnudando.

No te preocupes, que ella también está cansada de verte desnudo.

Pero ¿cómo así? ¿Pero qué pasó? ¿Qué pasa?

No nos espera un día fácil.

No, monstruo. Venga, monstruo.

Monstruo Wilson.

[Música]

Señor, lindo día.

No, ay, mira, allá viene don Armando de Pinzón.

Oiga, y respete. Usted está hablando de don Armando Mendoza.

Viejito.

Pues por eso, por eso. Ve, si es que ese hombre ya perdió el apellido.

Mire, tiene metida en la casa a la suegra, tiene metido en la casa y en la oficina al

suegro, a don Hermes.

Tiene metido en la oficina también a la... después le digo quién es.

¿Y sabes quién está en la oficina también?

Pues la doctora Beatriz también.

Mire, lo supervisa, lo vigila, lo tiene en la mira.

Hermano, y cuando no está en la oficina, está en la casa.

Buenas, doctor. ¿Qué tal? ¿Cómo le va?

Supongo que su nuevo corte de pelo no le permitió abrirnos la puerta.

¿No es cierto, Freddy?

Está horrible. ¿Nos trajo las muestras de color, o no?

Sí, sí, claro, doctor.

Llevó las consignaciones al banco. Fue el primero en abrir la institución bancaria.

Doctora, ¿qué más? Wilson, ¿cómo le va?

Buenos días, Wilson. ¿Cómo está?

Armando, ¿cómo estás? ¿Cómo les va?

Vamos a sacar unas truzas que necesita Hugo, pero nos vemos arriba.

[Música]

Bien, vamos, vamos.

Amor, ¿entramos?

Papá, sí.

Sí, sí, mija. Tengo que pasar por producción, por la planta.

Lindo carro. A ver...

[Música]

¿Respirando? No le digo. Vea, ahí llegó el apéndice.

Come en casa de don Armando y de...

Venga aquí.

Aló, Sofía. Ya llamó a Tokio. ¿Cuánto invirtieron hoy en la bolsa?

Bueno, eso me sirve si produce más de quinientos mil al mes.

Si no, usted sabe que yo no puedo vivir con quinientos mil.

Así, Negrita. Mi tarjeta.

Buenos días, señoras.

[Risas]

Gracias. Buenos días.

Buenos días, señora. Por favor, dígale a su jefe que en la sala de juntas vamos a

tener una reunión. Él, Nicolás Mora, Armando y yo.

Sí, señora. Mariana, por favor, no deje la recepción sola.

Ay, Betty, pero todavía no son las ocho.

Bueno, si usted quiere, yo me bajo ya.

Permiso, Sandra. La espero en mi oficina.

Eh... sí.

Doctora, nos vemos en la sala de...

[Música]

Juntas. Buenos días.

[Música]

Entre estos dos pasa algo raro. Esos van para separación, que se las...

Pelá, y Sofía, no especulen sobre esas cosas. Yo no los veo peleándose.

Ay, Dios mío. Bueno, entonces hablamos cuando cierren la bolsa para irnos a

celebrar.

No, a gastar dinero. Lo que nos gusta es consumir.

¿Qué tengo? Dos chicas.

¿Dos chicas?

A dos chicas. ¡Cancelado! ¿Y usted es la recontra chica que está haciendo ahí?

Nada, como siempre. No, a trabajar. Hay que imprimir un informe para Betty.

Sí, doctor.

¿Verdad? ¿Y usted, ejercicio? Muévase, muévase.

No, sí. A ver si le endurece la barriga.

Ay, no. A este apéndice le faltan como unas clases de glamour.

Bien.

Buenos días.

Buenos días, princesa. Llegó tu príncipe adorado. Tú sabes, aquí, en estas horas de

la madrugada, reportándose a su sitio de trabajo.

Mi vida, anoche soñé contigo.

Anoche soñé cosas bonitas también.

Al despertar...

Sí, claro, claro. Al despertar, sintió mi aroma en la almohada y pensó: "¡Qué bella

es la vida junto a mi reinita Aura María!"

¿Y mi reina cómo sabe que le iba a decir eso? Tan difícil saberlo, ¿cierto?

Pues porque todos los días me dice lo mismo.

Bueno, eh... por lo pronto, eh, mi reina, estas invitaciones son para vuesa merced.

Ah, me imagino que son las invitaciones de nuestro matrimonio.

No, mi reinita. No seas tan apresurada, que para eso todavía hay mucho tiempo.

Y paciencia, paciencia, que todo va por buen camino.

Por lo pronto, entrega esas invitaciones a nuestra diligente presidenta de Ecomoda,

Beatriz.

Pinzón Solano. Bien, con tu permiso, me piso, me esfumo, me volatilizo.

Sí, claro. Paciencia, paciencia. Resbaladizo como jabón.

Contreras.

¿Me necesita? Ah, sí, Sandra, siga.

Es que le quiero preguntar algo muy confidencial. Pero esto no puede salir de

nosotras dos, ¿no?

Sandra, Armando ha estado recibiendo llamadas extrañas.

¿Estoy hablando de una mujer? ¿De una mujer? ¿Don Armando la está traicionando?

No, no, no. Simplemente recibió una llamada muy misteriosa que no me gustó. Me

dijo que dizque era Ricardo Camacho, pero yo no le creo. Era muy rara.

No, Betty. Don Armando no ha recibido ninguna llamada rara. O sea, cero modelos,

cero amigas, cero tinieblas.

Ay, Betty, además, a mí no se me escapa ni media. Además, si es cierto que hay una fulana detrás de don Armando, yo le monto

la inteligencia, la rastreo y, cuando la encuentre, la arraso.

Ay, no, no, no, por favor, Sandra. Yo no quiero que monte inteligencia ni rastreos, ni que me informe de las llamadas que recibe Armando. No quiero convertirme en

lo que era la exnovia de él, ni que usted ni el cuartel se conviertan en espías.

No, olvídelo. Era una simple pregunta.

Olvídelo, Betty. No, Betty, esto queda entre nosotras dos. Y si es cierto que hay una bandida detrás de don Armando y va a

venir a desordenar, con lo juicioso que ha estado todos estos años, no, ¿qué tal?

Mejor dicho, yo le monto la rastreadora, la agarro del cuello, trapeo el piso con

ella, le quiebro los brazos, el esternón...

Le reviento todas las siliconas que tenga y mando a Diada su linda cabecita a recepción, para que todas las mujeres se

den cuenta de que con don Armando Mendoza nadie se mete.

¡Yo! Ay, por favor, Sandra. Yo quiero ser la esposa de Armando Mendoza, no su

sierra...

Invitada especial: Gabriela Garza, alta ejecutiva de Fashion Group, es una de las

invitadas especiales al Bogotá Fashion.

Doctor, lo están esperando en la sala de juntas para la reunión.

¿Reunión? ¿La reunión?

Sandra, gracias.

Gracias. Nosotros...

Porque eso implicaría traumatismos en producción y, seguramente, despido de

personal.

Don...

Doctora, para esta tarde le tendré listas las planillas de producción.

Sí, listo.

Por si no trata de vender acciones, hay otras posibilidades.

Yo sí, Nicolás, pero tampoco vamos a aceptar la reducción de gastos. ¿Por qué

no pensar en un socio estratégico en un...

Sí, a mí me parece perfecto. Me parece que ese tema no lo podemos descartar.

Buen tema. En todo caso, tomaría tiempo definirlo.

No, concentrémonos en lo que tenemos que...

Claro, claro.

Aló, Armando. Eres un ingrato. No me has...

Estoy en junta directiva.

Sí, bueno, bueno. Sí, ¿me disculpan un momento?

Ya, ya regreso. Estamos en una reunión muy importante.

¿Quién es?

Ricardo Camacho. No me lo quito todavía de encima. Ya...

Betty, Betty, R, R, del planeta Tierra.

¿Cómo se dice? Earth Planet. R, R, R... volver.

Volver, hermano. Me acaba de sacar de una junta muy importante. Cuénteme, ¿qué es lo

que está pasando?

Escúcheme usted a mí y no estoy jugando. Esta mujer es muy importante. El Fashion Group es demasiado importante y este puede

ser el negocio más grande que haga en su historia. ¿Soy claro?

Ahora, esta mujer está viajando hoy para Bogotá y yo tengo que decirle si a usted

le da la gana o no de entrevistarse con ella. Así que, por favor, seamos serios.

Sí, le voy a preguntar una vez más: ¿a usted le interesa hacer este negocio o no?

Claro que me interesa, Calderón. Pero tiene que darme tiempo para poder plantear

el tema en la junta.

Ay, picarón. ¿No le has contado a tu mujer que...? ¿Que pare?

No, todavía no. Pero de un día...

Calderón, de un día para otro cerramos este negocio, ¿le parece?

Sí, sí. Hablamos mañana en Bogotá porque hoy no...

No, viajo esta noche.

Ahora, si no le interesa el negocio, no importa. Yo se lo... yo se lo llevo a otra compañía. Más bien, vaya pensando qué es

lo que le va a contar a su mujer, porque si está interesada en Fashion Group, tendrá que interesarse en Marito Calderón.

Por mí no hay ningún problema. Yo no soy celoso ni nada. Ni siquiera usted...

Bueno, entonces hablamos.

Bueno, pues, adiós.

Sucio.

Bueno, ya, ya, ya. OK, listo. Bueno...

Chao.

Dios mío, ¡qué cruz! Pero qué cruz...

Otra vez en estas...

Perdón, Betty. ¿Se puede?

¿Betty? El señor Ricardo Camacho está esperando a don Armando.

[Música]

Recepción. ¿Calor? Pase.

Bueno, permiso.

Sandro, Ricardo no me puede llamar para lo mismo todos los días. Es increíble.

No, yo sé que tienes afán, pero más bien lo que tenemos que discutir es lo de los

colorantes.

Claro.

Es un problema de oferta y demanda. Eso es lo que dice Betty, es lo que digo yo

también.

Claro, tienes que cumplirme con eso en este momento.

Hola, Armando.

Hola.

Ricardo, ahora hablamos. Estaba hablando con...

Tu secretaria. ¡Qué vergüenza venir a molestarte! Pero hace días que no sé nada

de ti. No me has llamado ni sé qué pasó con el pedido de los colorantes.

Pero tranquila. Mira, termina con tu llamada y con tu reunión, y yo te espero

afuera. ¿Te parece?

Permiso, Betty.

Siga.

Ricardo, ¿podemos levantar la reunión?

Betty.

¿Qué pasa?

¿Problemas, Betty? Mi amor, mira, me parece que tenemos que hablar de esto, que

tenemos que aclararlo. No sé...

Ah, para mí todo está muy claro.

Y no me vayas a decir que no se trata de una mujer.

Pues sí, se trata de una mujer.

Y es de ella precisamente que quiero que hablemos.

Yo no... yo no tengo por qué discutir contigo sobre ella ni sobre ninguna otra

mujer.

Yo no tengo por...

No es eso, no es eso. Mira, ella es la gerente de nuevos proyectos de Fashion

Group. Está interesada en Cómoda y llega esta noche a Bogotá.

¿Eso es todo? Entonces es algo de negocios.

Claro que sí. Es un negocio.

Pero las llamadas eran muy misteriosas.

Mira, Armando, yo no te voy a...

hacer interrogatorios, no te voy a exigir detalles y mucho menos te voy a armar un escándalo, porque esa no es mi naturaleza.

No es lo que yo espero de esta relación y no creo que sea lo que tú esperes de mí tampoco.

Pero yo no espero eso de ti, mi amor. Pero, por Dios, ¿de qué estamos hablando,

mi vida? Yo no tengo nada con esa mujer. Ni siquiera la conozco.

Y en cuanto a las llamadas misteriosas...

¿Las llamadas misteriosas?

Las... las hizo Mario Calderón.

Mira, lo que pasa es que Mario Calderón conoció a esa mujer en Buenos Aires y hablaron del tema de Cómoda. A ella le

interesó muchísimo y nada, él me llamó para concretar una cita.

¿Por qué?

Porque ella viene al Bogotá Fashion y está interesada en buscar socios estratégicos

para fusionarse con su empresa en los Estados Unidos.

Mira, es muy sencillo. Mario Calderón va a venir mañana. Si las cosas no funcionan entre esta señora y nosotros, entonces no

va a haber negocio y Mario Calderón le va a presentar a otras personas para trabajar.

Lo que pasa es que yo no te... yo no te podía decir esto porque... nada, porque yo

sé que tú detestas a Mario Calderón.

Pero mira, fíjate que es otra mujer. Es otra mujer. Es mi ex... amigo. Es... es

Mario Calderón.

Eso es...

Peor. Mario Calderón significa cien mujeres a la vez.

¿Y tú le dices a un hombre...?

“Te quiero, te extraño”.

¿Tú... tú me estuviste... o me estuviste espiando a mí?

Qué pena, Armando, pero no pude evitar escuchar tu conversación. Por eso te digo

que odio todo esto.

No, no. Pero es que yo creo que puedo decirle a un hombre que sí, que lo quiero y que lo extraño, especialmente si ese hombre... si ese tipo ha sido mi mejor

amigo, mi único amigo durante toda la vida. Yo creo que puedo hablar así con él. Tengo derecho.

¿Y tú todavía lo estimas después de que lo sacaste a puñetazos de aquí por haber leído mi diario, por haberse burlado de

él, por haberse burlado de mi intimidad, después de todo el dolor que me causó?

Bueno, mi amor, ¿ves? Por eso yo no quería tocar ese tema. Por eso yo no quería

hablar de eso, porque no quiero que recuerdes nada, que vuelvas a sufrir.

Mira, en todo caso, Mario Calderón me pidió disculpas. A mí, a su mejor amigo. Yo no... no lo odio. No lo odio tampoco.

No es que sea indispensable en mi vida. Yo puedo seguir viviendo sin él, como he hecho hasta ahora.

¿Y sabes por qué?

Porque lo único fundamental, lo único sagrado, lo único importante en mi vida

eres tú y mi niña. Es lo único que yo tengo.

Mi amor, yo no sabría cómo vivir sin ustedes.

No sabría qué hacer en la vida, en mi vida. Y ¿sabes qué? Si Mario Calderón va a venir acá y te va a hacer sufrir, entonces, por más maravilloso que sea ese

negocio, yo no lo voy a hacer. Prefiero que se vaya, que no aparezca jamás.

Yo lo único que quiero es que quede claro entre nosotros es que no va a haber otra

mujer jamás, que no la...

[Música]

Hay monstruos. Piense cosas malas, no...

[Música]

Espectacular. Y yo tenía la tanga hasta acá. Era brasilera. No llegué y me paré y me tiré desde el trampolín. Claro, la

tanga me quedó de collar. Yo no sabía qué hacer. Todo el mundo me...

¿Me llamaba? Señor Daniel Valencia, viene para acá una reunión muy importante. Me

encantaría que nos acompañaras.

Eh, perdón. Primera pregunta: doctor Mendoza, ¿usted sabe cuál es mi cargo aquí

en esta empresa?

Sí, creo recordarlo. Eres el diseñador, ¿verdad?

Segunda pregunta: ¿el doctor Mendoza sabe que mañana tenemos un desfile en el Bogotá

Fashion y que tengo que ensayar hasta tarde?

Tercera pregunta: ¿el doctor Mendoza se acuerda de que yo soy un artista, no un ejecutivo? Y a nosotros, los artistas, nos

produce sarpullido no solamente los números, sino los ejecutivos.

Per mua.

Hugo, si te estoy diciendo que vayas, es porque es importante, Huguito.

Eh, bueno, ¿pero quieren o no? ¿No quieren que haya desfile en el Fashion porque Bárbara Char podría dictaminar unos

comentarios mucho más agresivos y mucho más puntuales en esa reunión que yo, por ejemplo, podría...

¡Guau! Eso no lo dudo, Hugo. Esa perrita tiene muchas más neuronas que tú.

Y, a propósito de perritas, te he dicho que no traigas animales a esta empresa.

Betty lo trae a usted y yo no digo nada.

Va a pegar. Mírelo, ya me va a rasguñar o quién sabe qué me va a hacer a mí.

Tampoco me gusta que le diga a Bárbara Char que es un animal.

Y bueno, sí es un animal, pero es mucho más sensible que usted.

Qué pena, Hugo. ¡Qué...! Mira, Bárbara, chuchú, discúlpame, por favor. No quise

ofenderte.

Ella también diseña. Ella también es artista como tú. A nosotros dos nos unió el despecho. No queremos tener machos al

lado de nosotros. Los odiamos. No queremos meternos más con ellos.

Por ejemplo, yo... yo terminé con mi Chesito, Su Merced.

Y a ella... a ella la rescaté de la pasión de un gran danés que la tenía atormentada.

Pobrecito.

¿Qué pasa? ¿Tiene gases, mi amor?

Claro. Se acordó de Nerón, el gran danés.

Apenas lo vio a usted, porque déjeme decirle: son igualitos. Igual de

arrogantes, igual de vagabundos. No perdonan hembra.

Discúlpame.

Hugo, pero lo de arrogante es cierto.

Armando, desde que se casó, a duras penas saluda.

Es que Armando no lleva la argolla de matrimonio en el dedo. La lleva aquí.

Claro, es que está en un proceso.

Claro, como se casó, es lo mismo que ser gay. Las mujeres, a metros.

Claro que yo lo conozco. A él le corre la infidelidad por la sangre. Yo lo quiero

ver. Estoy esperando cuándo va a ser su recaída.

Bueno, cuando eso pase, nos llamas.

Buenas, buenas. Don Hugo, don Armando. Ramillete florido, hecha la ocasión. Ya que los veo, para entregarles estas

invitaciones que nos acaban de llegar, fresquitas.

Ay, son las del Bogotá Fashion.

No vamos a ir porque tenemos mucho trabajo. No hemos terminado el desfile.

Armando, tú sí deberías ir. Va a ir gente muy importante del Fashion Group.

Yo no voy a ir. Tengo que trabajar mucho, de pronto mañana.

Ay, se volvió aburridísimo. No salgo a ningún lado sin el permiso de los suegros.

Definitivamente, un hombre casado no es más que las boronas de lo que fue soltero.

Don Hugo... ¿qué?

Don Hugo, venga, que ya están todas las prendas ajustadas.

Ah, bueno. Vamos, vamos. Chicas, vamos. Muy juiciosas. Van entrando una por una. Vamos. Muy bien, muy bien. Excelente. Hay

que trabajar, sí, señor. Está bien así, sí, señor.

Bueno, hasta luego. Que esté bien.

Perdóname, ¿te puedo hurtar los pétalos de tu escritorio? Digo, para repartirlos por

Cómoda.

Sí, claro, Fredy.

Gracias. ¿Cómo estás? ¿Cómo te va? Eh...

Permíteme dos estrellas de Belén para una flor para mascar.

Gracias.

Ay, qué lindo. Gracias. Muy bonito, muy bonito.

Sígale coqueteando a Fredy o yo...

Usted no sabe que Fredy es de Aura María, ¿ah?

Hijito, ¿usted no sabe que él está comprometido?

¿Qué le pasa? Présteme para acá.

Yo no le estoy coqueteando. Es él a mí.

¿Qué tal? ¿Cómo estás? Nuevas, hombre...

Eh... para afianzar nuestros lazos de amistad, reinita de mi vida, mi flor

verdosa.

Para afianzar nuestros lazos amorosos.

Y después de esta breve introducción, tengo que informarte que ya voy a salir a

la calle a cumplir con mis labores inherentes a la mensajería.

Estaré de regreso en nuestra empresa a eso de las seis de la tarde, tiempo en el cual

espero estés completamente lista para salir a cenar.

Ah, ¿me va a invitar a cenar?

Eh, cómo no. Ya sabes que hoy vamos a comer perro caliente jaguayano con queso, papitas fritas o, si bien lo deseas, múltiples variedades de pinchos: carne,

pollo o, en su defecto, el chuzo-pan, que hace tiempo, por cierto, que no lo comes.

Toda la semana comí chuzo-pan.

Bueno, reinita, pues la carta también tiene otras dos variedades múltiples.

¿Qué te parece si después de cenar te llevo a tu casa?

Ah, ¿va a llevarme a cenar chuzo-pan y...?

Después me va a dejar botada en la casa.

No, no, no, no. A ver, un momento. Yo en ningún momento he dicho que la voy a dejar

botada en la casa.

Yo siempre llego, me bajo de la moto, te doy mi mano diestra, besito en la mejilla, te ayudo a descender de ella y ahí sí te

llevo a la puerta de tu hogar. Eso no es dejarla botada.

¿O sí?

¿Sabes qué, Jabón Contreras? Esta noche desaparece. Desaparece porque no lo quiero

ver.

Un momento, un momento. Volviendo a la cumbre, señorita...

¿Cómo así que Jabón? ¡Jabón Contreras! ¡Me respeta, es el favor! Respeta.

Además, ¿cómo es que va a salir por ahí, por la noche, en libertad? ¿Usted no se ha dado cuenta de que mis noches le

pertenecen y, simultáneamente, sus noches están hipotecadas en lo más profundo de mi corazón?

¿Qué tal? ¿Qué tal? A usted no le pertenece nada.

Además, yo sí quiero salir a dar una vuelta, ir a conocer gente, ir a cenar a

un restaurante, no al chuzo de Don Joaquín como todas las noches.

Hubiéramos evitado esta discusión. Cambiamos de sitio, fácil. Listo, vamos a

Hamburguesas Doña Rosita, debidamente atendido por su propietaria.

Es que cómo se me va a salir a buscar otro galán, ¿no, señora?

Usted a mí no me viene a dar órdenes.

¿Qué tal? Ah, ¿qué...?

¿Qué tal? Usted a mí no me manda. Yo me mando solita.

Ay, señora, ¿cómo así? Me está dando la impresión que me quiere cambiar, cancelar

la cuota, así como su prometido...

Prometido.

Prometido.

¡Ah, qué tal! Usted, que es un cabrón resbaladizo, ahí que me quiere tener aquí,

aquí, aquí como su novia toda la vida. ¡Y yo ya me cansé!

¿De qué me cansé yo? A ver, Aura María, si lo que pretendes es echarme, dígamelo en

mi cara o, por lo menos, pásamelo por escrito.

Ahí está. A ver, a ver...

¡Ah! Pues la jauría de hienas. ¿Para dónde va, idiota? No ve que al baño no puede

entrar.

Déjela tranquila.

A ver, no sea entrometida. Esto es un problema sentimental, pasional entre los

dos.

¿Y usted qué? ¿Qué? ¿Qué fue? ¿Que se volvió olvidadizo o qué?

Ah, es que usted no se acuerda de que lo que es con Aura María es con todas

nosotras, señor.

No, pues me gané la manada de cuñadas que trabajan en esta empresa. Tribu de brujas,

no sean entrometidas.

Lo dicho, lo dicho: tribu y brujas.

Estaban allá y acá. Pues, impío, impío, pero...

Aura María no está sola. Aura María nos tiene a nosotras y nosotras estamos aquí

para defenderla de usted.

Ella lo que necesita es un hombre de verdad.

Ay, a ver. Yo soy lo suficientemente hombre.

Perdóneme, pero...

Discúlpeme, hombre. Usted no es un hombre. Usted es una sombra. ¿Y sabe qué? Las sombras no sirven para nada. Así que, más bien, no la deje sola. Déjela tranquila

para que ella defina su vida, para que ella consiga un hombre que la quiera, que la valore. Mejor dicho, déjela en paz.

O sea, entonces, lo que ustedes están tratando de decirme es que tengo que

casarme con ella para dejar de ser un cobarde.

Bueno, pues ese tema yo ya lo he hablado debidamente con mi reinita y, hasta que no

solucionemos nuestra situación económica, pues no vamos a poder casarnos.

Niñas...

Ah, ¿sí? ¿Y cuándo va a mejorar la situación económica, entonces?

A ver, vea, ¿sabe qué? Ella no necesita que a usted le mejore la situación económica. Lo que necesita es un hombre

que tenga la situación económica resuelta, y de eso hay...

No, pues puede que haya, así, pero como yo, uno...

¡Ay, gracias a Dios y por fortuna de Aura María!

Vea, además, Aura María no pretende casarse con un millonario, no, señor. Ella simplemente quiere compartir la vida con

usted, que fue lo que usted se comprometió a hacer.

Los dos pueden sobrevivir...

Por favor, ¿pero a quién le habla? Si este es un cobarde...

Ahí no más. Entonces, ¿yo soy un cobarde? O sea, ¿que soy incapaz de casarme con Aura María? ¿Que soy incapaz de sostener

un hogar? ¿Que soy incapaz de crearle al chinito ese, así yo no haya hecho parte ni arte en dicha fabricación?

Sí, pues, alisten sus escobas, porque antes de que salga su luna y muden de

piel, yo me habré comprometido con Aura María.

Y arreglen todo esto, porque la francachela va a ser enorme. Tríos

vallenatos, música... ¡usen a todos los barrios!

Quiten de ahí. ¿Alguien a la niña? ¿Y a qué horas?

A ver, minutos, segundos... Pues, ¿qué les parece si rayando las...

Permiso, permiso, que Merlín va a pasar.

Pero primero, ¿sabe qué? Demuéstrelo. Vaya, compre el anillo de compromiso y

traiga los músicos.

¡Pues, moviéndose!

Segundo piso.

Este... quedó lindo el cambio de...

[Música]

¿Qué? ¿Le va a cumplir?

Ay, yo sí creo.

Yo no creo que sea capaz de venir a enfrentarse con seis cuñadas furiosas.

Vamos a ver.

Bueno, vamos a avisarle a las demás, especialmente a la cuñada mayor.

¿Será que se puede interrumpir un momentico a la señora presidenta?

Sí, sí. ¿Qué pasa?

Lo que nunca nos imaginamos.

Le va a pedir la mano a Aura María hoy, aquí.

¿Freddy? ¿Freddy?

Contreras, ¿qué? ¿Está borracho o qué?

No, es que estás muerto de susto porque es que Aura María prácticamente le terminó y

lo amenazó con levantarse otro, y ahí mismo él dijo que iba a pedirle la mano.

Entre todos lo apoyamos. Bueno, así que si oye música y mucha revuelta por ahí, ya

sabe de qué se trata.

Ay, ay, no, no, no, no. Esperen. Daniel Valencia viene para acá porque tenemos una

reunión muy delicada y yo no quiero que vaya a ver despelote en la empresa.

Ay, no, Betty, va a ser después de las seis.

Ay, no, no. Nos puede desautorizar, porque si no, capaz que Freddy se eche para

atrás.

Bueno, tratándose de un milagro, aprovechemos las intenciones del santo.

Pero, por favor, que no vaya a ser antes de las seis.

Ay, cuente con eso. Y cuente con que usted va a ser la madrina de ese matrimonio.

Déjenlos que escojan.

No, no, no, no, no. Mire, Aura María puede escoger lo que quiera, pero con Freddy

nosotros le escogemos, porque quién sabe con qué nos sale.

Ay, ay, Betty, se me olvidaba una cosita. Es que imagínese que le llegó esa

invitación para el Bogotá Fashion, que es esta noche.

Ah, Sandra, déjela por ahí. En todo caso, no voy a ir. Y si Armando quiere ir, pues

que vaya solo.

Ay, Betty, ¿qué le pasa? ¿Que me va a decir que ella tiene el nombre de la

suicida esa que quiere quedarse con don Armando?

Porque si es así, yo me encargo de estrangularlo.

Yo no...

No, Sandra, las llamadas misteriosas no eran de una mujer, eran de Mario Calderón.

¿Cómo así? ¿Del doctor Mario Calderón?

Reapareció. Sí, está en Buenos Aires, pero viene para acá y va a estar esta noche en

el evento.

Porque vino un agente que él contactó allá, que quiere hablar con nosotros. Pero

yo no quiero estar allá, no quiero saber nada de ese señor.

Ah, bueno, Betty, pero gracias a Dios no es una mujer, es un hombre.

Es peor, Sandra. ¿O usted conoce algo peor que el mejor amigo del marido de uno?

Ah, pues no sé, Betty, porque es que como yo... yo nunca he tenido marido ni amante,

y ni hablar de tinieblos, porque muchísimo menos.

Pero ¿cómo así? ¿Aceptó casarse con ella?

Bueno, pues por lo menos aceptó pedirle la mano. Del resto nos encargamos nosotras,

que se haga efectivo.

Bueno, él le va a dar la sorpresita, pero yo creo que a Aura María hay que vestirla

para la ocasión.

No sé qué, usted le puede prestar un modelito así bien despampanante, que

cuando Freddy la vea no se pueda echar para atrás.

Ay, sí, no, mi hija. Si yo hasta soy capaz de regalarle el vestido de novia.

Vea, mejor dicho, mándela ya mismo al taller. Allá le voy a hacer la reparación.

[Música]

Apúrele, ¿cómo está?

Doctor, ¿por qué está llorando? ¿Dura, María?

No, lo que pasa es que tengo problemas.

¿Doctor, personales o laborales?

Cuénteme. Personales. ¿Cuánto lleva llorando?

No, hay como... como 15 minutos.

¿15 minutos? Aura, María, ¿usted sabe cuánto le valen esos 15 minutos a esta

compañía?

¿Por qué más bien no llora después de horas de oficina, o al mediodía, durante el almuerzo? ¿O se levanta a las 7, sufre

hora y media y a las 8:30 está disponible para trabajar? ¿Le parece?

Sí, señor.

Muy bien. Por favor, llame a su jefe, la doctora Pinzón, y dígale que estoy aquí.

Sí.

[Música]

Doctor, ¿y usted también estaba llorando?

No, doctor. Mi cara es de sufrimiento constante.

[Música]

¡Ay, sí vio! ¡Sí vio! Ese llegó más amargado que nunca y siempre que llega...

¡Y, mejor dicho, hay un desastre en esta empresa!

[Música]

El doctor Mendoza presenta serias objeciones sobre vender acciones de la empresa y perder el dominio de la misma. Tampoco encuentra en sus estudios la forma

de rebajar costos de producción. Desde mi punto de vista, la única forma es reducción de personal.

¿Nos van a echar a todos? ¿Qué...?

Debíamos pensar más bien en un socio estratégico.

Sí, como un inversionista.

¿Alguien tiene algún socio inversionista?

¿Qué tal si vamos al Bogotá Fashion, que es esta noche? Mire que, si mañana nos echan, pues por lo menos pudimos ir a un

evento tan chévere como este, porque, si no, ¿cuándo?

A ver, ¿cuándo vamos a abrir vínculos comerciales con empresas de moda

colombiana?

Ella es la amiga de Cal, ¿cierto?

Cuando llegue, dile que aceptamos la cita con ella.

Disculpe, ¿le ha gustado el evento?

Perdón, ¿quién es usted?

Soy el presidente de EComoda.

[Música]

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