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Y ahí estabas tú.
Y te apareciste cuando todo estaba por venir hacia abajo.
Y la suerte estuvo de mi lado cuando a mí te trajo.
Contigo me sonrió.
Se me quitó lo triste.
Cuando te vi me viste.
Y desde entonces te volviste lo mejor. ¿Y qué me pasó?
Y ahí estabas tú.
Y aquí estaba yo, y no es casualidad que el mundo sea tan grande, pero nos juntó.
Y ahí estabas tú, y eso me salvó, y ya no pido más, eres
mi luz, mi paso, mi más grande amor.
Y ahí estabas tú, y aquí estaba yo, y no es casualidad...
No sé tan grande, pero nos juntó.
Y ahí estabas tú, y eso me salvó. Y ya no pido más, eres
mi luz, mi paz, tú mi paz, grande amor.
Y ahora aquí estoy yo, listo para cuidarte siempre el corazón.
¿Doménica?
¿Estás borracha, Doménica?
Y no es por él.
Es por ti.
Que no quieres entender cuánto te amo.
Cuidado. ¡Déjame!
¡No te quiero!
Eso no me dijiste la vez pasada que fui a buscarte y me besaste.
Sí.
Sí te besé.
¿Qué?
¿Con alguien?
Perdone, patrona, pero ¿la buscan?
Sí, gracias, Nieves.
Yo creo que estarías más cómoda en tu casa, Dominica. Ay, no, no, no. Tienes
razón. No me quiero ir. No, tú cuéntame, chango de pirul. Déjame en paz.
Tú.
Te amo.
Te amo todo, así.
Todo.
Incluida a mi suegra, que es una bruja.
¿Qué? Ya.
Lárgate.
Mejor vete. Está borracha, no sabe lo que dice.
Vete.
¿Qué estás haciendo?
¿Cómo te la llevas así?
Fernando, bájala en este momento.
En este estado no te la puedes llevar así.
Oye, como bien dijiste, está borracha. Bájala ya.
¿A dónde te la llevas?
¡Oye! ¡Ya déjalos, hombre!
No estés de mal tercio.
Tú no te inventas.
Deja en paz a mi hermano y a su mujer.
Y me huele como que... que me vas largando.
Que no.
Tienes que creerme.
Sí, te creo.
No te mentiría.
Yo soy tu sirena.
Y tú eres mi bestia.
¿Te acuerdas?
Sí, recuerdo.
Te voy a llevar a nadar, sirenita.
Sí. Ay, sí, sí, llévame. Yo quiero ir a nadar contigo.
Siempre la pasamos muy bien.
Eres muy divertido.
Esa primera vez, ¿te acuerdas cuando te besé? Sí, claro.
Ese primer beso fue... Fue algo... Algo único.
¿Y qué? Me hiciste sentir algo increíble.
¿Qué haces?
¿Qué haces? ¿Qué haces? Para que se me pase la borrachera. ¡No, no, no!
¡No, no, no! ¿Por qué me haces eso? No, no te vayas. Ahora tienes que ver
cómo me ahogo.
Espérate.
¿Todo bien?
¿Qué me haces?
Kiara, pero aprovecho para hablar contigo.
Mira, Mercedes, yo sé que mi hija te aprecia mucho.
Pero creo que lo más conveniente en este momento es hacer una pausa en las
relaciones. Ay, ¿pero por qué?
Kiara es muy importante para mí.
Y tengo entendido que ustedes no tienen nada que ver con Doménica.
Sí, lo sé.
Pero yo prefiero que primero se arreglen los problemas entre las familias para...
Pues para no complicar más la vida de tu hijo y mi sobrina. ¿Y Kiara?
¿Me vas a decir que te importa más tu sobrina que tu propia hija?
No, no, no es eso.
De hecho, lo hago para proteger a mi hija.
No quiero que la involucren en el pleito legal.
Digo, ese es un asunto que solo le concierne a Luis Fernando y a Doménica.
Pues aquí la que sale mejor librada es precisamente Kiara.
Y es ella, y no Doménica, la que debería estar con mi hijo.
Eres una verdadera bestia.
¿Cómo se te ocurre bañarme con agua tan fría?
Si me enfermo, va a ser tu culpa.
Veo que ya te sientes mejor.
Vítete, por favor. Te voy a llevar a tu casa.
Después de que yo vine hasta acá para rogarte... Bueno, yo sé que llegué
borracha, pero muy consciente de todo lo que dije.
Tan consciente como cuando te besaste con Max.
Así que a ti también ya te comentó mi hija sobre su
interés en Luis Fernando.
Ah, veo que estás al tanto de que yo la prefiero para mi hijo.
¿Verdad? Sí, sí, sí, algo me dijo, pero... Pues la verdad yo prefiero que
tú me lo digas directamente qué piensas sobre eso.
Pues yo ya le dije a Kiara que ella cuenta con todo mi apoyo. Y más ahora
que Luis Fernando ayer se dio cuenta quién es Doménica en realidad.
Ay, perdóname. Ya sé que es tu sobrina, pero hay cosas que no se pueden negar,
Pilar.
Bueno, pues... Por eso mismo, yo te voy a pedir de favor que no le comentes nada
de esto a Kiara.
¿Eh?
Digo, hasta que no sepamos cómo va a quedar el asunto de los linderos, ¿sí?
Sí, claro que sí. Te prometo que voy a ser discreta. Y yo sé que tú me
entiendes. Por eso te considero mi amiga, igual que a Kiara.
Nicolasa, ya encontré a Doménica.
Hasta hambre me dio del gusto.
Bendito sea Dios.
¿Dónde está mi niña? Aquí, en el espejo de luna. Y llegué justo a tiempo para
espantarle al Max ese.
Ahí te la encargo.
Ahorita vamos, Ernesto, yo por ella. No, no, no. Aquí déjela.
Ya Luisfe la está cuidando y quién quita que haya una reconciliación. ¿Qué no?
Ojalá. Tú nada más cuida que no se le acerque doña Mercedes.
Gracias. Adiós.
Yo besé a Max antes de que tú y yo nos reconciliáramos en la Ciudad de México.
Y lo hice solamente para comprobar si lo que yo... Si de veras me amaras, no
tendría que comprobar nada porque estaría segura de lo que sientes por mí.
Estoy completamente segura.
No tengo dudas.
Te lo dije en la Ciudad de México y yo solo te pertenezco a ti. Esta vez no me
voy a caer, Doménica.
Empiezo a sospechar que solo viniste hasta acá para convencerme de no
proceder legalmente en tu contra.
¿Y si crees que se arreglen el doctor y la señorita Doménica?
Pues quién sabe.
Sé que Luisfe la quiere mucho. Un buen.
Y Doménica, pues te podría jurar que no hizo nada.
Ahí viene.
¿Qué pasó, Luisfe? ¿Se contentaron?
No.
Necesito que me hagas un favor.
Ven, agarra mi camioneta y lleva a esa mujer a su casa.
Ya soy esa mujer.
Ya te cuesta trabajo hasta pronunciar mi nombre.
Doménica. No, Doménica, ya no le eches más lumbre al fuego. ¿Qué no lo ves?
Yo voy a averiguar qué es lo que pasó con ese título.
Voy a encontrar al culpable.
Y tú te vas a arrepentir de haberme tratado así.
Y a ver si yo quiero perdonarte.
Ya me voy.
Estoy segura que lo puse aquí, pero es que, híjole, es que no hay nada.
¿Cómo que no hay nada?
Te lo di a ti precisamente para que lo cuidaras.
Sí, yo sé, yo sé. Y lo guardé aquí. Pero con eso de que no tenemos ni llaves,
pues a lo mejor alguien lo movió del lugar.
Blanca, aquí nunca se ha perdido nada. Es lo que yo digo, pero... Oiga, ¿y qué
tenía ese sobre que es tan importante para usted?
Pues qué mal que Luis y tú nos arreglaron, Doménica. Pero sobre este
asunto de los papeles falsos, yo digo que agarres al genaro por los cuernos.
Si no, ¿quién más va a saber de dónde salieron los papeles?
Entonces, ¿tú crees que él tuvo algo que ver con la falsificación del título
de... ¡Ay!
¡Ay, Pedro, perdóname! No te preocupes, ahorita. Pues sí, él y alguien más.
Si no, ¿cómo le iba a hacer Genaro para pagar todo esto él solito?
¿Eh? Y dice que ese abogado Sanjenís es quien ha estado presentando las
denuncias penales.
Sí, también mencionó a Genaro Peña. Y me aseguró que había más personas
involucradas. Y como al final, bueno, pues, yo soy una de ellas.
Usted dijo que todo lo que se refiere a ese caso se lo comentara.
Hizo usted muy bien, abogado.
Solo que tengo una duda.
Dice usted que con este nuevo título la señora Doménica Montero tiene perdido el
caso. Sin ninguna duda.
Pero además, pues se configuran delitos graves que ameritan cárcel.
Estoy tan... impresionada como usted.
Porque una cosa es que nos conviniera retrasar el fallo de los linderos y otra
muy diferente y muy grave es que estén falsificando documentos oficiales.
Bueno, ¿y cómo vamos a arreglar esto?
Yo creo que sería importante dejar que la denuncia tome su curso legal. Yo
estaba pensando...
Pues hablar de eso con don Cosme, para que no diga que soy desatento. Uy, no,
¿cómo cree? Mi marido está encantado con usted.
Nada más que es un hombre muy ocupado.
No se preocupe, deje todo en mis manos que yo me encargo.
Ernesto se fue de urgencia a San Felipe para ver al juez Benito.
Le preocupa tanto como a mí que el doctor te quiera meter a la cárcel.
Espero que Pedro encuentre a Genaro y me pueda explicar qué es lo que está
pasando.
No sé si me va a estallar la cabeza por la cruda o por tanto problema.
Voy a recoger unas hierbas para hacerte un remedio.
¿Tú que ni para tomarte pache eres buena?
Te echaste una botella entera. Ni me la recuerdes, nana. No me regañes.
Ahorita nos vemos.
Patrona.
¿Dónde demonios estabas, Genaro?
La mera verdad es que me perdí por ahí.
Por robar un vasito de agua.
Gracias.
¿De dónde sacaste el título de propiedad que me diste? ¿Por qué lo pregunta?
Te lo estoy preguntando porque ese título es falso, Genaro.
Estuve trabajando con Ernesto.
Como él lleva la demanda por los linderos, estábamos acordando qué va a
decir al juez Benítez que lo mandó a llamar.
Claro, pero era de esperarse, ¿no? Y la prueba que presentó Luis Fernando es
verdadera. Lo de menos es el fallo por los límites de las haciendas.
Lo que me preocupa es que Fernando y Sanjenís quieran mandar a la cárcel a
Doménica. Bueno, pues cuantos problemas tiene la pobre.
Y dime, ¿hablaste con Kiara?
¿Sobre su terapia?
Sí. Pero se negó.
Déjame que hable con ella.
No. No, no, no. No voy a exponerte a que te responda mal.
Yo sé que... lo que pongo así es porque hay algo que no está bien en su cabeza.
O... o es pura maldad lo que dice ella.
Padrona, si yo le di esos documentos fue porque usted me los pidió.
Yo que iba a saber que eran suecos.
Y al final de todo, los engañados somos los dos. Porque a mí esos documentos me
los entregó el Cosme. Vaya y hable con él. Lo voy a hacer.
Pero de una vez te advierto que si tú tuviste algo que ver, te voy a hundir.
Pues si es su hacienda.
La que saldría beneficiada con esas tierras es usted.
¿Yo qué gano? Eso es precisamente lo que quiero saber. ¿Qué y quién gana algo
dándome un título de propiedad falso? ¿Qué está dudando de mí?
Yo daría la vida por usted.
Yo no quiero tu vida, Genaro.
Mira, yo sé que tienes tu carácter.
Pero no quiero pensar que eres un delincuente.
No quiero quitarlo.
Ay, perdóname, pero con toda esta situación de documentos falsos... Ya te
perdí la confianza.
Solamente por eso me va a condenar. ¿Yo?
No.
Que te condenen las autoridades es que te lo mereces.
Pero aquí en la hacienda ya no puedes trabajar.
Estás despedido.
Me preocupa que hayas usado la palabra maldad para referirte a Kiara. Hay una
frontera muy delgada entre un comentario duro y otro malintencionado.
Sí, tienes razón.
Estoy exagerando.
¿Sabes qué pasa? Es que estoy muy sensible por cómo me está tratando ella
desde que sabe que estamos juntos.
Pero Pilar, tenemos derecho a ser felices.
Y además, estoy seguro de que Kiara...
Va a hacer su vida con un buen hombre. Ay, ojalá. Que sea y no se esté
equivocando de nuevo.
¿Con qué hora anda con alguien que no quieres?
No.
No, no hay nadie.
¿Y sabes qué?
Tienes razón.
Merecemos ser felices.
No
estoy
para nadie.
¡Soy yo, padrino!
¿Qué quiere?
No, nada.
¿A poco se va a ir?
Me acaban de correr de la peor manera.
La culpa del Cosme.
¿Qué hizo para que lo corrieran? Pues le pedí un título de la propiedad.
Me trajo uno falso, el imbécil.
Oiga.
¿Cóseme qué ganaba con darle papeles falsos?
¿Yo qué maldita idea voy a tener?
Papi se me metió en un problemón.
¿Y a poco la patrona piensa que usted es culpable?
¡Si no te estoy diciendo que me corrieron a patadas como perro!
Pero voy a volver.
Porque estas tierras son más mías que de nadie.
Yo no puedo trabajar con una persona a la que no le tengo confianza.
No, pues eso sí lo entiendo.
Eh, pues...
Si ya no tengo nada que hacer, le voy a llevar su camioneta a Luis.
Espera. Dime.
Quiero que tú ocupes el lugar del capataz en la abandonada.
¿Tú quieres?
No, pues sí.
Sí, sí, seguro que sí. Aparte, yo sé hacer todo eso, nomás que yo lo voy a
hacer con buenos modos.
No tengo dudas.
También quiero pedirte que le entregues tú este cheque a Genaro. Es su
liquidación.
No, pues sí.
Yo se lo entrego.
Está bueno, pues ya me voy.
Con permiso.
Gracias, Pedro.
De nada.
No era necesario que estuvieras aquí cuando el juez me notificara el proceso.
Lo siento, pero viendo cómo manejan las cosas los de la abandonada, preferí ser
testigo del momento.
Yo solo permití, abogado.
No quiero ni un solo reclamo posterior.
No dudo que Genaro y Cosme tengan algo que ver.
Pero estoy seguro de que Doménica no tenía ni idea de que ese título era
falso. Desafortunadamente para ti, aquí no cuentan las apreciaciones personales.
Prefiero basarme en las pruebas y en el criterio del juez. Yo soy objetivo con
mi defendida.
No puedo decir lo mismo de ti, que ya viste como cosa juzgada la culpabilidad
de Doménica. Y no se me olvida que Luis Fernando es como tu hermano. Tú tienes
el mismo trato con Doménica.
Ahora, que si lo quieres llevar a un plano más personal... ¡Ya!
¡Ya!
Ya escuché, eres suficiente, abogados.
Me va a proceder conforme a derecho.
De una vez les digo que no voy a dejar que ningún argumento de tipo personal
influya en mi decisión.
¿Estamos?
Si ya no va a estar aquí, padrino, tampoco tiene caso que me quede yo.
Ahorita mismo le renuncio a la patrona.
Al contrario.
Vas a hacer mis ojos y mis oídos con mis enemigos.
Así como el hijo de nadie que viene ahí. ¿Qué puedes?
Pues ya estarás muy contento con la injusticia que se me anda haciendo.
¿Te acuerdas que te dije que el mal que uno hace en esta vida se paga?
Pues ahora te tocó cosechar todo el mal que sembraste.
Y para ello no he hecho nada malo. Y no lo ando estudiando, hable con respeto.
Yo no sé si hizo algo malo o no.
Pero este no se ha cansado de tratar mal al que puede.
Bien broncudo.
Pues ni modo.
Ahora le tocó mala suerte.
A mí no me deja dar lecciones de nada.
Hombre.
Ni ganas de hacerte ese favor.
Yo nomás vine porque Doménica me mandó a darte esto.
¿Es tu liquidación?
Ahora sí, como quien dice.
¿Para que no regreses?
¿Por qué no?
Por lo menos acepta que Luis Fernando y tú se están anticipando en acusar a
Doménica.
Solo me atengo a las pruebas que presenté. Uno, el título de propiedad
original. Dos, el testimonio del notario José Rebollo, quien llevó la compraventa
de esa hacienda.
¿Tú qué tienes?
Tengo presuntos culpables, empezando por Genaro Peña y Cosme Acosta.
Dile eso a tu cliente antes de acusar injustamente a Doménica. Luis Fernando
ya la perdonó cuando Mercedes la mandó a la cárcel por matar su sembradío.
Ahora es él quien le está acusando directamente.
¿Por qué no le preguntas a tu primita si te está ocultando algo?
¿Sabes que puedo agregarte un delito de agresión y abrirte un proceso?
Además, acordamos ser civilizados, Ernesto.
Ese pacto fue solo por Blanca.
Esto es una causa penal. A Blanca no le metas en esto.
Aunque sí me gustaría saber qué tanto sabe ella.
Llegaron juntos a la fiesta.
¿Pasaste por ella después o antes de tener los documentos en tu mano? No
mezcles una cosa con la otra. Aquí tus celos están de mar. Yo invité a Blanca y
me la encontré en la entrada de la hacienda.
¿Todo bien, abogados?
Que Doménica haya corrido a Genaro no te dice nada.
Si fueran cómplices, pues, estarían juntos, ¿qué no?
¿Y si lo echó de la hacienda para protegerlo y para protegerte a sí misma?
Andas muy mal pensado, hermano.
Más bien, piensa bien lo que vas a hacer.
Porque ahora sí puedes mandar a Doménica a la cárcel.
Y tú la quieres.
Pues eso no lo voy a decidir yo.
Lo va a decidir el juez.
Y según San Genís, pues es muy difícil que la metan a la cárcel. Y en todo
caso, pues podrá pagar su fianza.
Pero si no tiene ni dinero la pobre.
No dudo que su amado Max la vuelva a liberar.
No, pues no te gano una, Luis F.
Ojalá no te equivoques.
Porque ahora sí podrías perder a Doménica para siempre.
¿Qué? ¿Andas buscando a mi marido?
Porque no está.
Y ya me enteré de toda la que fueron a armar allá con Doménica Montero. Si toda
la culpa la tuvo el Cosme.
Pues eso no es lo que él a mí me dijo. A mí me dijo que tú lo querías crucificar.
Si ganas no me faltan.
Ya estaba todo para que mi potanga se quedara en sus terrenos.
Pero tenía que echarlo a perder tu marido con sus errores.
Bueno, en eso sí te doy la razón.
A veces mi Cosme es un poco bruto.
Si no creas, a mí también me preocupa. Y aquí entre nos, no le gusta que nadie le
diga lo que tiene que hacer. Porque a él le gusta mandarse solo.
No, pues sí, ya lo sé. Me quería salir del huacal haciendo negocios a mi
espalda. Pero lo bueno es que me di cuenta.
¿Ves? Le faltan tamaños para manejar el poder.
Tú lo que necesitas es a alguien que vaya al frente y pelee por tus
intereses.
¿Y ya pudo pedirle los pagarés que debo firmar a don Andrés?
No, no he podido pedírselos. Han pasado cosas bastante desagradables
últimamente. Se refiere a la demanda que interpuso el doctor a Doménica por las
tierras, ¿verdad?
Sí. ¿Y tú cómo te enteraste?
Es un pueblo muy chico.
Todo se sabe.
Mi sobrina sería incapaz de robarle a nadie.
De acuerdo.
Yo tenía pensado irme, pero viendo cómo está la situación de Doménica, pienso
estar aquí para ella, para lo que necesite. Por favor, no compliques más
las cosas, Max.
Si de verdad quieres hacerle un favor a Doménica y a nosotros, primero paga lo
que debes y después vete muy lejos.
Usted no dude de mis intenciones con ella, por favor.
Y tú no me pidas que tenga un voto de confianza contigo.
Me pienso ser responsable de todo.
Y no se apure, yo busco a don Andrés.
¿Y por qué no vamos ahora juntos?
¿Ahora? Ahora.
A mí lo que me preocupa es que si Cosme cae, pues yo caigo con él. Y eso yo no
lo puedo permitir, Génaro.
No te voy a mentir, Fonsanta.
Desde que empecé a hacer negocios con tu marido siempre supe quién era el
cerebro, quién eran las manos.
Nada más que tú tienes un defecto.
¿Qué?
Seres vieja.
¿A poco nada más por eso apoyaste la candidatura de Cosme?
¿Para que llegara a la presidencia? Aquí en el pueblo no confían en las viejas,
por más estudiadas que sean.
¿Ahora qué?
Pues si no está Cosme, tú tendrías que gobernar, ¿qué no?
Seré su segundo al mando.
Bueno, dígame.
No, pues coméntele la gravedad del asunto, nada más no me vaya a mencionar.
Como quiera nosotros seguimos en contacto.
¿Ya cayeron las denuncias contra Doménica Montero?
¿Contra Cosme?
¿Y contra ti, Género?
¡Mierda!
Yo tenía que ir a encontrar mi botán, que es donde más me duele, pero me las
va a bajar el doctor Ceto.
Lo que tiene que preocuparte es lo que te pase a ti y si acaso a mi marido.
Espérate, que si no me estoy dejando llevar nada más por lo que siento por mi
hembra. Si se la truenan a ella, me truenan a mí y a mis negocios.
Cusme me dijo que tú estabas buscando un tercer culpable.
Ya, un chivo expiatorio.
Pues sí, pero si ya metieron un juez al caso.
¿Dónde consigo cualquier cristiano para que le echen la culpa? ¿De dónde lo
sacó?
Bueno, pues es que si hay tres acusados, dos se salvan, cariño.
Yo esperaba verte pronto por mi casa. Sobre todo ahora que Luis Fernando se ha
dado cuenta de quién es en realidad Doménica.
Así que aprovecha este momento para acercarte y consolarlo.
Cuente con eso. Voy a estar mucho más cerca de su hijo, te lo prometo.
Buenas tardes, Mercedes.
¿La podemos ayudar en algo?
No solo vine a saludar a Kiara, pero ya veo que están ocupadas.
Yo estaba por irme, pero me presento, Max Langer, a sus órdenes.
¿Usted?
¿Usted es el que dejó plantada a Doménica?
Bueno, y también es el responsable de que ella se encuentre por aquí, ¿verdad?
Pilar, ¿te puedo preguntar qué haces con este hombre?
Vamos a arreglar una deuda que él tiene con Kiara y conmigo.
Solo eso, Mercedes.
Con permiso.
Con permiso.
Lo que dice mi mamá es cierto.
No vaya a pensar que tenemos algo que ver con ese hombre.
Bueno, si yo desconfiara de ustedes, nunca te apoyaría para que te acercaras
a mi hijo.
¿Ya llegó mi marido?
Ya, está en su oficina.
¿Qué pasó, Blanquita?
¿Todavía sigues preocupada por los papeles que se perdieron?
Sí, la verdad es que no quiero perder mi trabajo por él.
Ay, ya ni te afanes.
Ya es muy tarde para que estés aquí.
Yo creo que voy a preguntarle al gorro de qué se trataban esos documentos que
eran tan importantes.
¿Cómo? ¿Entonces no eran de usted?
No, eran de Cosme.
Se me los dio a guardar y me dijo que los cuidara como la niña de mis ojos.
Por eso te los dio a guardar a ti, Blanquita.
Ya ves que luego hace cosas y luego no da mayor explicación.
Pero bueno, a ver si entre beso y beso le saco la verdad.
Ya vete.
De acuerdo, muchas gracias.
Suerte con eso. Gracias, que descanses.
Hasta mañana.
Hasta mañana.
¿Qué pasó, gordito?
Ya explotó lo del título falso de propiedad de la abandonada.
El doctor Jiménez ya pidió mi cabeza.
Y la de Genaro.
Y la de Doménica Montero.
Pues con razonadas así, ahora te estás metido en un problemón con la ley,
gordo.
Y hasta el gobernador me ha estado llamando.
Pero no he querido contestar sus llamadas.
No te preocupes.
Vamos a ver cómo salimos de esto.
Porque yo voy a estar contigo hasta la muerte, Cosme.
Tómate otra.
Es más, lo que quieras.
A ver si con eso te compones, mi vida.
Mientras voy a ver con quién... con quién solucionamos todo esto.
Es más, te voy a hacer un discurso.
Sí, un discurso. A ver, fírmale aquí.
Fírmale aquí. Voy a ver qué me invento para que salgas bien librado.
Ay, fue en falta de mi salvación.
Siempre has sido muy lista para salirte con la tuya.
¿Qué haría yo sin ti?
Vivir, mi gordo, vivir. ¿Qué es lo que yo haría en tu honor si algún día me
faltas?
No te vayas a sentir bien librado de mi juicio por firmarle estos pagares a
Pilar. Es lo mínimo que podrías hacer.
En cuanto se acabe el plazo fijo en donde tengo invertido este dinero,
ustedes lo tendrán de vuelta.
Más te vale.
Y Doménica no te va a exigir nada.
Pero te sugiero que consideres regresarle todos los millones que le
sacaste con engaños.
Así será, aunque ella no lo quiera.
Yo ese dinero lo ocupé para librarme de unos criminales.
Sé que mentí y quedé como un cobarde el día de mi boda, pero todo fue para
salvarle la vida.
Y también a ustedes.
En fin, ¿no creen en lo que yo estoy diciendo?
Terminemos con esto de una buena vez y en la fecha señalada ustedes tendrán su
dinero de vuelta.
Al parecer el asunto de los papeles no estuvo tan grave.
Vayan. Pues hasta ahorita no me han dicho. Una Coca-Cola para San Genis y un
agua topo chico para ti.
Gracias. ¿Te puedo pedir otro flan y uno más para llevarle a mi mamá?
Eso yo lo pago.
¿Me estabas diciendo los documentos?
Ah, así que la persona que me los dio me dijo que eran muy importantes para don
Cosme. Se prueba que ese corrupto forma parte de la cadena de delincuentes que
quiso despojarle las tierras a Luis Fernando.
Ay, ¿estás seguro?
Seguro que Doménica tuvo algo que ver con esto. Es fácil sacar conclusiones
cuando sabes quién se beneficia. Y sobre todo, quién tiene el dinero para pagar
la falsificación de un título de propiedad.
María.
¿Escuchaste de lo que están hablando el fuareño y Blanca?
Sí, pero soy discreta.
¡Yo soy tu papá!
Si no me dices, ya sabes cómo te va a ir.
Lo entendí bien, pero estaban hablando de unos papeles muy importantes para don
Cosme.
Sanjenis dijo que era un corrupto y que querían despojar de sus tierras al
doctor.
¿Ya me puedo ir?
Ábrale.
Gabriel, regálame una copa.
Y de las grandes, que quiero olvidar la traición de mi gordo.
Ay, de poco anda con otra.
Ay, bueno, fuera que fuera eso.
Mil veces le he perdonado que ande de Cusco, pero esto, esto es otra cosa.
A ver, ya, deja el drama. ¿Pues qué hizo Cosme?
No solo traicionó mi confianza, sino la confianza de todo el pueblo.
Y este y el doctor le hicieron una acusación gravísima a mi marido. La
denuncia no fue gratuita. Y si usted sabe algo, es momento de hablar, señora.
A ver, ya, no te pongas mal.
Como dice aquí mi vieja, no chisme, pero... No quiero ver a nadie.
Estoy muy decepcionada de mi gordo.
¿Y cómo se supone que vamos a hablar de nuestros problemas si andas todo
borracho? No estoy borracho.
Estoy mareado.
Y sobre... Pero vas a tener que rascarte con tus propias uñas.
Porque yo me largo de aquí.
Pero eso sí.
Bien forrado de billetes.
Y nunca voy a olvidar... Que tú me echaste de cabeza,
desgraciado. Ana, pues ya estás loco.
Si nadie te echó de cabeza.
Si también me denunciaron a mí.
Si vine aquí es para ver cómo salíamos de esto los dos.
Juntos. Como siempre.
Ahora sí.
Me necesitas.
¿Pero qué tal anoche?
Bien machito diciendo que ya me había cargado la tiznada.
Si no entendiste, lo que yo necesitaba es que encontraras a alguien a quien
culpar. Pero pues no escuchas.
Porque siempre terminas haciendo lo que tú quieres.
Pues ya lo sabes.
¿Por qué no te largas de una vez?
Órale. Órale.
Si me vas a quebrar, va.
Pues yo nada más vine para no dejarte solo en esto.
Y aunque no lo creas, yo prefiero que tú te salves.
Porque si tú estás afuera, tú eres la ley.
Piensa, tú me puedes ayudar más.
Piensa.
Y ya pensaste en algo.
Bueno, todavía ando en eso, pero... Mira.
Yo te juro que vas a salir librado de esto.
Max. Hola.
¿Qué haces aquí?
Querías saber cómo te sientes después de tu borrachera.
Recuerdo que no estás acostumbrada a beber.
Y yo te recuerdo que ya no tienes por qué preocuparte por mí. Es que no me
puedes pedir eso.
Aunque me dejes de querer, yo voy a ver por ti siempre.
Me lo has dicho de muchas maneras.
Y mi respuesta sigue siendo la misma.
¿Qué? No te necesito.
No te quiero. Y por favor, deja de buscar pretextos para venir a verme.
¿Te das cuenta que estás perdiendo tu dignidad por un hombre que no cree en
ti?
Yo sí creo en ti completamente. Te podría confiar hasta mi vida. Pero yo no
confío en ti.
Déjame demostrarte que no soy mis errores. No soy esa persona que te dejó
en el altar.
Me importan tus problemas y en cuanto se resuelvan te prometo que me voy para
siempre de aquí.
Por lo menos piénsalo, ¿sí?
Por más que le doy vueltas y vueltas...
No le hallo cómo vamos a salir de esto.
Y todo por... culpa de tus líos de falda.
No, ni siquiera es eso porque... Doménica Montero...
nunca se fijó en ti.
Esta hermosa mujer... es demasiado para ti, Genaro.
Pues yo no he perdido la esperanza de quedarme con esa mujer y con la
hacienda. En cambio tú.
Buen santa de mis amores.
Buen santa.
Ya me tengo que ir.
Pero por ley.
Tú te quedas en mi lugar al frente de la presidencia.
Y de mis negocios con Genaro.
Sí, gordito, pero tampoco te vayas así.
Apóyate en Gabriel.
Él siempre me cayó bien.
Y dile que me disculpe, pero las cosas se dieron así. Me tengo que ir
lejos.
Fue el santo de mi vida.
Te voy a extrañar mucho.
Porque sea yo como sea, siempre te he amado.
¿Hijo?
¿Sí? Mira, Kiara vino a visitarme.
Espero que no te moleste.
Su amistad es cosa de... ¿Me disculpas un momento, Kiara? Sí, claro.
Con permiso.
No tienes que quedarte acá, ¿eh? Yo puedo esperar a tu mamá sola.
No te preocupes, tengo tiempo.
Eh...
No te voy a pedir que seamos amigos, pero me gustaría pedirte que consideres
dar consultas en el centro social.
¿Te mando Doménica?
¿De verdad me crees capaz de ser títere de Doménica?
Yo puedo tomar mis propias decisiones.
Nos estás metiendo en el mismo costal y eso no se vale.
Me quedó mal el médico y tengo diez citas pendientes, tengo niños enfermos.
Perdóname, yo no lo sabía.
Sí, no pensé que ibas a poner tu odio por Domenica ante tu ética profesional.
No, no, espérate, espérate, espérate.
No te vayas de ahí.
Estoy desesperada.
Los niños se han vuelto todo para mí.
No lo sabía, pero yo voy a atender a los niños, te lo prometo.
Es que no quiero forzar las cosas.
En algún momento me dijiste que no querías saber nada de mí, que no querías
conflictos. Y yo, la verdad, no quiero tener problemas contigo, Luis Fernando.
Perdóname.
Prometo que siempre voy a estar para ti, para lo que necesites. Siempre.
Perdón.
Ya no pido más, eres mi luz, mi paz, tu mi más grande amor.
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