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Bueno que están todos juntos porque tenemos una magnífica noticia que
decirles. Así es, Doménica y yo nos vamos a casar.
Pensé que fuiste a Ciudad de México para resolver lo de la apelación.
Nos encontramos por allá y pudimos hablar tranquilamente.
Arreglamos nuestros asuntos.
Entendimos nuestras diferencias y nos dimos cuenta que el amor siempre puede
más. Ay, me da tanto gusto por ustedes.
Ya ves, doctor, te lo dije.
Ustedes se quieren, nomás les encanta hacerse tarú.
Gracias a tus consejos y regaños, estamos juntos otra vez.
Eso de los buenos consejos y de los regaños a mí me consta un poco más.
¿Nos pudiste haber dicho algo, no, Ernesto?
Bueno, a mí no me correspondía dar las buenas noticias. Yo ya leí la cartilla a
mi cuñado.
Bueno, pues yo aquí no tengo vela en el entierro.
Nada más espero que esto no afecte mi trabajo.
Patrona, pues muchas felicidades.
Gracias. Permiso.
Esto tenemos que celebrarlo como Dios manda.
Ahorita les voy a preparar un licorcito de café. Gracias. Y Pilar viene a tomar
su clave.
Aquí.
Entonces no debe tardar en llegar, así festejamos todos juntos. Ay, qué bueno.
Ay, ¿también vamos a festejar el hecho que ya son novios?
¿Qué?
Ay, padrino, ¿de verdad?
Sí. Ay, qué buena noticia.
Gracias. Me alegro tanto por ustedes.
¿Cómo te puedo negar semejante estupidez?
Bueno, tampoco se trata de que termines en la cárcel.
Yo no he retirado la denuncia, ¿eh?
¿Cómo me dice eso? Y usted me lo prometió. Sí, igual que tú me prometiste
separar a Doménica de mi hijo.
Pero esa boda no se puede realizar.
Porque tú vas a trabajar conmigo para impedirla.
Muy bien.
Me gusta lo que está diciendo. Continuamos esta conversación lejos de
su hacienda, por favor.
Roberto. No deberías estar leyendo esto. Yo traje el documento equivocado.
Además, ¿cómo sabes que es el original?
Por los folios, los sellos y las firmas es original. Y mira, aquí dice que los
límites de la hacienda La Joya, es decir, la abandonada, terminan antes de
la laguna y las tierras del norte de esta.
Entonces, ¿las tierras que se están peleando Luis Fernando y Doménica le
pertenecen a él?
Sí.
Y gracias a ti ahora lo sabemos.
Solo queda averiguar por qué Doménica presentó un título que seguramente es
falso.
Hay una muchacha que de veras quiere a mi hijo y que me haría muy feliz si se
casara con él. Es prima de Doménica.
Está usted hablando de Kiara. La conozco muy bien, es una excelente persona.
Sí, lo sé. Y muy diferente a Doménica. Y siempre estaría de mi lado.
Kiara nos puede ser muy útil. Y más, si está enamorada del doctor, usted puede
convencerla fácilmente.
Sí.
Yo le voy a hacer creer a Luis Fernando que estoy de acuerdo en su relación con
Doménica. Luego voy a ir retrasando la boda.
Y mientras, tú la reconquistas.
Me encanta.
Está usted dispuesta a todo, Mercedes.
Sí. Es que Diana me hizo ver que puedo perder a mi hijo.
Pero no será por esa mujer.
Primero, muerta.
Si no le molesta, podemos tener estas conversaciones aquí, privadas. Nadie se
entera, nadie nos escucha. Muy bien.
Entonces, es un trato.
Tenemos un trato.
A ti te parecerá absurdo, pero eso no cambia lo que Pilar y yo sentimos.
Ah, entonces no les importa mi opinión. Mi mamá me tuvo que haber consultado.
Por favor, Chiara, ¿querías una pedida de mano o qué? ¿Me lo dices tú?
¿Que eres tan anticuado y formal?
Kiara, me parece que estás exagerando. ¿No deberías de reaccionar así?
Y perdóname, hija, pero a estas alturas del partido yo no voy a pedirle permiso
a nadie para ver a la mujer que amo. A mí no me digas hija. Mi papá se llamaba
Benjamín Salerno.
Yo creo que es mejor que me vaya. No, no, no, tú ya eras de la familia.
Sí, ¿por qué mejor no me dices lo que piensas?
Pues yo creo que el amor es una bendición a cualquier edad.
Deberías de sentirte feliz por tu mamá.
¿Quién mejor que mi padrino para quererla, cuidarla? Ni siquiera sería
una pareja. ¿No ves los años que le lleva? Con gusto me los quitaría.
Pero si eso no le molesta a Pilar, a mí mucho menos.
Es que mi mamá ya perdió la cabeza, ¿no entienden?
¿Qué te pasa, Chiara?
Si yo no devuelvo esos papeles y alguien me los pide, voy a perder mi empleo. No,
cuando eso pase, ¿me dices quién?
Ya tendré a alguien involucrado si no escalculparme de un fraude.
Roberto, me van a tildar de traidora.
Si te decorre el chisme, son capaces hasta de lincharme. No, pero no me
puedes pedir que tenga la verdad en las manos y hacer como si no hubiera visto
nada. ¿Y qué mal ver que no te importe que me pase algo? Es que no te va a
pasar nada.
Porque esta vez vamos a hacer valer la ley.
Y no te estoy hablando de Cosme.
Hay que recurrir a una autoridad superior.
Anquita, confía en mí.
Yo te voy a proteger, no te va a pasar nada.
Después le dijeron a mi mamá y Nati y yo.
¿Quieres hacer lo correcto?
¿O apoyar una injusticia?
Nunca pensé que le hablarías así a Andrés. Y menos que le dijeras cosas que
podías haber tratado conmigo, Kiara. ¡Ay, perdón!
¡Perdón! Si entendieran lo difícil que esto es para mí, comprenderían que no
estoy bien.
Pero mejor me voy, no les quiero arruinar la fiesta. Kiara, es que esto
debería ser un motivo de alegría para todos.
Y si para ti lo es, felicidades, prima.
Espero que no te estés equivocando.
Kiara, no te vayas así.
¡Ay, estás bien!
¿Y ahora qué cuento le prendieron a Kiara para salir disparada así?
Pues no quiere asimilar la relación que mi tía acaba de iniciar con mi padrino.
Antes que nada hay que corroborar la legitimidad del documento porque hay dos
versiones del título. El que presentó a Doménica está firmado por otro notario.
Lo que procede es ir a la capital del estado a hablar con el notario que firmó
este título.
Para tu tranquilidad, ¿por qué no te vienes conmigo?
Bueno, para mí ustedes eran como una pareja desde hace muchos años.
Digo, para que a la señora Pilar le guste el café que usted prepara, no,
hombre. Eso es amor, pero del bueno.
Pues le voy a hablar a San Genís y a Pedro para invitarlos a la celebración.
¿Les parece bien?
Sí, claro, buena idea.
Con permiso. Aquí te guardo tu copita. Muchas gracias.
A ver, hija.
Gracias.
¿Las cosas siguen mal con Mercedes?
¿O por qué no la mencionó?
No, ella no está de acuerdo con nuestra relación.
No lo sabía.
Yo le voy a rezar a mi San Judita Tadeo para que le abra la cabezota y le entre
la razón.
Por favor. Y de paso le pides por Kiara para que no sea tan dura con nosotros.
De verdad, hay veces en que esos cambios de humor me rebasan.
Esos perrinches los tiene Kiara desde niña. Pero acuérdese que luego se le
pasan. Pues sí, pero ella no es una niña. Eso es lo que me preocupa.
Si quieres hablar con ella.
No, voy a esperar a que se calme. En este momento yo prefiero estar aquí
contigo y con ustedes.
¡Claro! ¡Que le llamen a los bomberos! ¡Que esta casa arde de tanto amor!
Esto merece un brindis.
¡Que vivan los novios!
¡Que vive el amor!
No vayas a creer que porque tú perdiste al doctorcito y a mi potrán que me va a
quedar sin la hacienda.
La hacienda es nada en comparación con lo que vamos a perder Max y yo.
Y si lloro es por impotencia, ¿eh? No porque me sienta vendida. Pues más te
vale. Porque cuando el doctorcito le ponga el lazo a mi potranca, pues a mí
me van a poner el lazo que el juez y ahí sí.
Adiós, Gennaro, para siempre.
Mientras ellos no estén casados, nos podemos separar.
Rúbelo de tus tusantos para que te hagan un milagrito.
Porque tú y el Max me tienen que cumplir.
Porque si no hay, si nos fregamos todos.
Hermano, ya te oigo mejor. Es que no tenía buena señal. Dime.
¿Dónde andas?
En Santa Teresa.
A punto de irme a la capital del estado a... Hermano, deja todo lo que estás
haciendo y vente a la abandonada porque me caso.
Bueno, no hoy.
Pero bueno, Doménica y yo ya nos arreglamos.
¿Cómo que se van a casar?
Bueno, es que nos encontramos en la Ciudad de México y ya platicamos de
todo.
¿Que no te da gusto o qué?
Sé que tienes tus dudas con el asunto de las tierras, pero lo vamos a resolver.
Vente para acá y vamos a celebrar.
Perdóname, pero ahora más que nunca tengo que arreglar este asunto.
Luego te busco.
¿Y ahora tú?
¿Te pasa algo?
Es que... necesito a alguien que cuide a mi mamá.
Ay, por Aurora, ahorita no te preocupes.
Yo le echo un ojo, nada más dime a qué hora llegas y a qué hora regresas.
Entonces ya te decidiste. Vamos a la capital.
¿Pues cuántos días se van a quedar?
Digo, no es chisme, nomás es curiosidad.
Regresamos hoy por la tarde. A mí me urge ya Blanquita más.
Ah.
Si lo que necesitan es una tapadera, yo ya soy de mente abierta. Y sí, yo los
puedo ayudar.
¿Qué haciendo por acá, Luisfe?
Vente.
Me caso.
Me caso con Doménica, Pedro.
¿Cómo? Sí.
Yo hablé con Doménica. Le dije que no fuera tan dura contigo.
Qué bueno que me hizo caso porque me gusta la cuñada.
Así.
Ah, caray.
Pues ya me puse yo de hermano, ¿verdad?
Pues tú dispensarás. No te voy a dispensar nada. Reconoce que somos
hermanos, hombre. ¿O qué no?
No, pues sí.
Oye. Pero tengo una condición. Dime.
Quiero muchos sobrinitos así, morritos, imagínatelos, corriendo por ahí, por
todos lados.
Pues ya está. Voy a pagar la cuenta.
Gracias. Permiso.
Ay, ya, tú no te preocupes. Mi hija se encarga del changarro y yo me ocupo de
tu mamá hasta que se quede bien dormida.
Te lo agradezco muchísimo.
Solo espero que esto no traiga consecuencias.
Bueno, si te cuidas, yo no creo que haya consecuencia que te diga mamá y papá.
Ay, estás tan nerviosa.
Yo nunca, nunca... En serio, tú nunca, nunca... Herminia, gracias por echarnos
la mano.
Y otro favor. Si le preguntan, usted no sabe nada ni nos vio juntos.
Por esta vez, no sueltes el chisme ni por curiosidad.
Si, Hermi, te lo prometo. Solo por tratarse de ti, Blanquita.
Y usted me la trata bien.
Le trato gentil y como una diosa. Pero vámonos, que esto urge. Vamos.
Pues a mí la verdad, la verdad, no me importa que doña Mercedes lo haya tomado
a mal.
Para mí la boda de Luis Fernando es toda una bendición.
Cállate, imprudencio.
Que si saben que te conté, me corren.
Ay, Anita, ¿cómo crees que voy a ser tan imprudente como para andar ahí
pregonando mi felicidad? Si ya me imagino cómo debe de andar doña
Mercedes. No.
Oye, ¿y a qué vino si ya ni siquiera le habla a su hijo?
Pues yo me imagino que a reconciliarse con él o algo, supongo.
¿Y qué?
¿Todavía vas a seguir insistiendo para que la doñita te haga caso? No, ¿cómo
crees? Ya no pienso ni arrimarme a ella. Ya se te olvidó que me mandó a vivir
allá, más allá de los chiqueros. Y allá, no.
Sí, qué mala onda.
Y menos ahora.
Y ya empecé a recuperar a la mujer que nunca debí dejar de querer.
¿Quién es?
Buenos días, señora.
¿Se le ofrece algo?
Nada, gracias.
Muy bien, entonces, con su permiso.
Ya luego te acabo de contar. Sí, sí, órale, órale.
¿Y este qué le pasa, eh?
Pues no sé, supongo que está tomando distancia, como usted se lo exigió, o
que ella no se acuerda.
¿Y no me va a contar lo del S. Max Langer?
No me lo va a contar porque sabe que yo siempre le digo la verdad.
Lo único que le interesa más, igual que a mí, es impedir esa maldita boda.
Doñita, piénselo bien.
Le está pisando los callos al diablo y va a venir por usted.
No, yo no me lo estoy haciendo para proteger a mi hijo.
Cuidadito y le vayas con el chisme a tu comadre Prudencia. No, señora, ¿cómo
cree? Yo nada más le digo lo que está bien y lo que está mal, pero ahora sí
que allá usted y su vida se quiere hacer de su capa a un sallo, pues.
Doménica, de todo corazón, pues yo los felicito. Ay, pero gracias.
A mí también me da tanto gusto que tú y tu hermano sean tan unidos.
Pues hay que celebrar por eso también, ¿no? Sí.
Salud. Salud.
Claro.
Porque la dicha sea grande entre los Montero y los Jiménez.
Salud. Salud.
¿Todo bien?
Sí, sí.
Oigan, estuve pensando.
Y si sacamos al Rosillo y al Rebelde. Pa' que jalen la carreta de aquí a la
iglesia y nos regresen.
Y Luis Fernando vestido de charro.
Mejor con el traje típico de aquí.
A ver, a ver, a ver. A mí se me está ocurriendo algo.
Ya sea en Espejo de Luna o aquí, pero solo con la familia.
O bueno, no sé, mi amor. ¿Qué es lo que tú quieres? Que haga lo que tú digas, mi
amor. Yo solo quiero estar el resto de mis días contigo.
Y en una de esas hacemos boda doble.
Y doble pollito y doble mole.
Bueno, no nos adelantemos. La verdad es que a mí sí me gustaría que Chiara
estuviera de acuerdo con nuestro y...
No sé, ya sé que no es necesario, pero para mí sí es importante.
También para mí lo es.
Pues a mí sí me da mucho gusto verlos juntos.
Bueno, más juntos que antes.
Sí, y aunque a Kiara la tomó por sorpresa, yo estoy segura de que en
algún momento lo va a terminar asimilando. De hecho, se me ocurre
pedirle que me ayude con la boda y así se distrae y hablo con ella.
Muy buena idea.
Bueno, si todo se arregla, finalmente Pilar y yo somos viudos y podemos
casarnos por la iglesia.
Bueno,
yo me quiero casar por la iglesia, mi amor.
Obvio. Yo siento que estamos unidos por la bendición de Dios.
Así es, mi amor.
No entiendo cómo pasaron las cosas. El doctorcito fue hasta México, se
reconciliaron. Él estaba completamente muerto de celos. Sabía que ella me amaba
a mí.
Olvídate de Doménica. Te estás obsesionando.
Lo mejor es que veamos el país con lo que nos queda de dinero.
No seas tonto, Rafa. ¿Cómo nos vamos a ir con migajas si nos podemos ir con una
fortuna?
Yo no puedo estar lejos de ella, ¿me entiendes? Pues al parecer, ella ya
puede estar sin ti.
No.
Me voy a reconciliar con ella. Pero para eso necesito tiempo y que hagas lo que
te pedí.
En eso ando, ¿sí?
Ya te...
Ya te conseguí una copia del expediente completo.
Y un abogado está estudiando cómo es que Gilberto León le ganó la demanda a
Doménica. No, no me estás entendiendo. No tenemos tiempo.
Busca al juez y sobórnalo. Haz lo que tengas que hacer, no me importa.
Ok, está bien.
Es la única manera en la que voy a recuperar la admiración que ella sentía
por mí.
Devolviéndole su fortuna.
Celebro que se hayan terminado dos manos entre unidos.
Y te pido que controles tus celos y confíes al cien en mi hijada, por favor.
Lo haré, lo haré.
Y para que esté tranquilo le pido que redacte un acuerdo prenuptial.
Yo jamás tocaría el dinero de Doménica.
Me agrada tu disposición.
Y como abogado de Doménica y como su padre que siento que soy, te tomo la
palabra.
Aunque si las cosas siguen mal con el juicio, no habrá fortuna que proteger.
Lo siento.
No se compara el patrimonio de Doménica con el mío.
Pero ella puede disponer de todo lo que tengo.
Obviamente solo me queda la hacienda, la casa que hay allí y las tierras. Bueno,
el tema de las tierras se va a resolver.
Así será.
Justo venía hablando con Doménica cuando veníamos para acá.
Y voy a aceptar su sugerencia.
Hay que desistir de la demanda. Muy bien.
A ver, Kiara, tú me dijiste que ese viaje a México era sin importancia y
ahora resulta que se van a casar.
¿Quién te lo dijo, Gennaro?
No, no me hables de ese imbécil. Me lo dijo Mercedes Lara.
¿Y tú qué tienes que ver con la mamá de Luis Fernando?
Esta fe porque fue mi socia en un restaurante, pero ahora es mi aliada
para recuperar a Domega.
Dejar atrás el pleito de nuestras tierras es una señal de que por fin
queremos lo mismo.
Construir algo juntos, con confianza. ¿Hijo?
¿Mamá?
¿Regresaste? ¿Está todo bien?
No, nada está bien.
Vine a decirte que me equivoqué contigo.
Perdóname.
Te debo una disculpa.
Si está siendo sincera, yo le reitero que siempre he querido tener una buena
relación con usted.
¿Pasó algo, mamá? ¿Por qué cambiaste de opinión así de pronto?
Me di cuenta que estaba haciendo lo mismo que hice con tu padre, que lo puse
a escoger entre Pedro y yo.
La única que salió perdiendo fui yo y no quiero repetir la misma historia.
A Pedro aprendí a quererlo muchísimo y espero que contigo
sea igual, Doménica.
Mira, no te pido que me quieras, pero vamos a tratarnos.
Esta señora Mercedes Lara es siniestra, controladora.
No le importó hacer un pacto conmigo con tal de separarlos y además quiere que tú
termines con su hijo, ¿sabías eso?
Sí, pero eso no conviene.
Pues sí.
Podemos usarlo a nuestro favor.
Digo, solo que no se entere que tú y yo somos aliados.
Ay, obvio no.
Ella es doble moral.
A mí me crucificaría.
Para ella tú eres un delincuente y yo sigo siendo su nuera adorada.
Necesito que te inventes algo para romperle el corazón a Domenica. Aunque
no esté involucrado el doctorcito, no me importa.
Pero algo que aplace esa boda.
Se me ocurre a alguien que le dolería muchísimo.
¿Y así mata dos pájaros de un solo tiro?
Me encanta.
Tengo una propuesta que hacerles con la que espero que estén de acuerdo.
¿De qué se trata?
Que esta noche nos reunamos las dos familias y los trabajadores más cercanos
para anunciar el compromiso de ustedes.
Y para...
Conocer más a tu familia, Doménica.
¿Qué te parece?
Sí, por supuesto que sí.
Con mucho gusto, doña Mercedes.
Y bueno, si me lo permiten, voy a ir a avisarle a mi gente entonces.
Gracias.
A ti.
Me voy. Yo te acompaño a tu coche.
Vine para que hablemos sobre mi tía.
Ay, prima.
Mi intención era hablar con Andrés. Pero luego llegaste tú con tu noticia y todos
me abrumaron. Y ya sabes cómo soy, me da muchísima ansiedad. Y luego no mido lo
que digo.
Pero sí me da mucha felicidad que estés con Luis Fernando.
Pues, esa felicidad y esa decisión tan importante también te la debo a ti.
Por... Si tú no me hubieras aconsejado cerrar mi círculo con Max... Yo no me
hubiera dado cuenta de lo importante que es Luis Fernando para mí.
¿Y cómo se dio esa reconciliación?
Ay, pues... Vete a Mac.
Y me di cuenta de que ya no siento nada por él.
Y cuando vi a Luis Fernando en la Ciudad de México, ahí... Ya, entendí que solo
le pertenezco a él.
Es que yo quisiera que alguien me ame así de bonito.
Y va a llegar ese alguien.
Quiero creer en ti, mamá. Ya expliqué mis motivos para darle una oportunidad a
Doménica. Pero el principal de todo, eres tu hijo.
No quiero perderte.
Y mientras tú seas feliz con Doménica, yo voy a ser una buena suegra.
Gracias.
Tú sabes lo importante que es para mí escucharte decir eso.
Tengo una duda, hijo. Espero que no te molestes.
Pero, ¿qué va a pasar con la disputa de la tierra?
Nada.
Doménica y yo vamos a olvidarnos de esos problemas.
Y en esas tierras vamos a construir algo que sea beneficioso para los
trabajadores de ambas haciendas.
Le voy a pedir también a Sanjenís que retire la demanda. Y espero esté de
acuerdo.
Pues, si es para tu felicidad, estoy de acuerdo
en ceder esa parte tan grande.
de nuestras tierras para mí tú eres lo más
importante hijo entiéndelo
Mi tía se ha dedicado toda la vida a cuidarnos, a criarnos. Yo creo que ya es
justo y necesario que ella también tenga un compañero de vida porque no hay nada
mejor que poder compartir la felicidad.
Además hacen una gran pareja.
Yo creo que hay que apoyarlos. Ya, que sean felices. Prima, Andrés le lleva mil
años a mi mamá. Tiene una condición en el corazón y la puede dejar viuda. No
digas eso, Kiara. Que mi padrino dure cien años y si no fuera el caso, pues
que sean felices precisamente.
¿Y qué va a pasar si se pelean?
Nos vamos a dividir.
Claro, luego vamos a terminar odiándonos por un momento de calentura, nada más.
Nunca pensé que fueras tan posesiva y celosa con mi tía. Prima vez, ya me
estoy desviando otra vez.
No vamos a llegar a un acuerdo en esto.
Así que mejor ya me voy haciendo la idea, ¿no?
Pues sí, Kiara.
Es amor, es lo mejor que hay.
Y ya, ponte de buenas, ¿sí? Porque esta noche necesito que me acompañes a Espejo
de Luna.
Mi futura suegra me está organizando una cena para celebrar mi compromiso.
¿Mercedes?
Y si es así, me alegro por ti.
De todos modos, ten mucho cuidado, prima.
Vete con pies de plomo.
Ni porque me humillé para venir a hablar contigo me haces caso.
Ya te dije que yo pienso en nuestro futuro.
¿El futuro?
Ese se hace trabajando, Nieves.
Tú lo que quieres es dinero fácil.
¿Sabes qué?
¿Qué? Si tú piensas de mí, pues mejor aquí la dejamos. Pues sí.
Eso pienso de ti.
No, Pedro.
Espérate.
¿Y ahora qué te dices de canijo?
Ven.
No llores, mija.
Ven.
¿Qué pasó, patrona? ¿Para qué soy bueno?
No vengo a quitarte el tiempo.
Solo quiero extenderte la invitación que está haciendo doña Mercedes en su casa
para una cena por mi compromiso con Luis Fernando.
¿Es que de la noche a la mañana le surgió el amor a esta señora o qué?
Senaro, no vengo a... Ya sé que no me vino a pedir mi opinión.
No vaya a ser que ya la hagan una jalada.
O que luego termine llorando por el doctorcito y ahí sí.
Me van a partir el alma junto con la suya.
Debería enojarme por las cosas que me dices.
Pero eso no va a pasar, así que... Y de verdad, Zenaro, si no te sientes a
gusto, más vale que empieces a pensar qué vas a hacer.
¿Ya le pidió al doctorcito que me corriera?
No, lo que te pido es que lo respetes.
Porque eso va a hablar más de ti y del respeto que me tienes a mí.
Va a creer que tu voluntad es la misma que la mía.
Está bueno.
Bien. Me va a dar gusto verte ahí.
Me romaste un beso que no es lo mismo.
Pues si no te pareció, devuélvemelo.
Para llevármelo puesto y andarlo presumiendo.
¿Para que te vea tu patrón y te corra? Ay, mira, a mí lo que diga la señora me
tiene por Diosito Santo sin cuidado.
Si hoy hasta me anduvo buscando la cara.
¿Y sabes?
Ni siquiera le eché un lazo.
¿Por qué no me importa?
Porque ya tengo bien clarito a quién es a quien quiero.
Y a quien quiero es a ti.
Pero yo a ti no.
Si ya hasta tu niña y Luis Fernando se arreglaron, ¿quiénes somos nosotros para
no rendirnos al amor?
¿Qué haces, padrino?
Aquí prendiéndole una veladora a mi difunta potranca.
Claro, si ya la perdí para siempre.
¿Anda borracho?
Ando matando el dolor, parando en mi cinco.
¿Qué quieres?
No, nomás vine a preguntarle si voy a la cena allá al Espejo de Luna.
Nos andan invitando a todos.
¿Qué quieres, que le eche más limón a la herida o qué?
No, es que mi patrona me dijo que si quería ir a la fiesta que fuera, no que
no fuera.
Le lleva algo.
Ah, si usted es el mero mero aquí, padrino.
¿A poco no va a salir con sus planes de quedarse con la hacienda?
Ah, ya no me importa nada.
Ándele.
Vamos a la pachango, que sea por compromiso.
Está bueno.
Vamos, pero me llevas en tu camioneta, ¿eh?
Hijo de padrino, es que yo tengo otro asuntillo.
Y eso quería contarle por respeto.
Quiero llevar a su sobrina a la fiestilla esa.
¿A la nieve?
¿No le parece?
Lo que no me parece es que ande recogiendo las babas del Pedro. Eso es
lo que no me parece.
Ya pues si tú te conformas con eso, ya tú.
Oiga, ¿y se enoja si le digo que no me haces por un ratillo? Que a mí me vale.
Si tú quieres y ella se deja, me vale.
Pero cuidadito y afectes mi imagen como tío de nieve.
Porque ahí te metes en un problema.
No, tío, digo, padrino, yo, mire, por la derecha.
¿Sabes dejar entonces?
¿Vamos con unas frías o qué?
¡Hala!
El amor sana.
Eso es.
Que me dijiste que... Que ibas a estar conmigo. Que ya no estuviera triste.
Para... Verme sonreír bonito.
Y que íbamos a estar juntos.
Hasta hacernos viejitos.
Tienes las cosas tan bonitas, Prudencio Pérez.
Usted me comentó que quería platicar de un título de propiedad que yo firmé hace
más de 40 años.
Se trata del título de la hacienda La Joya, que compró en ese entonces el
señor Miguel Montero.
Miguel Montero. No, por supuesto me acuerdo de él.
Quería cerrar la compraventa de la joya para dárselo como regalo de bodas a su
futura mujer.
¿Podría mostrarle el documento a ver si lo reconoce como legítimo? Sí, claro.
Ay, Nicolás, yo no puedo regresar el tiempo.
Pero lo que sí puedo es volver a ser tuyo.
Haciéndonos feliz.
Hola, María.
Estoy buscando a Blanca.
Sí, a su casa, pero tu mamá me dijo que está cuidando a doña Aurora porque
Blanca se tuvo que ir, pero no me dijo adónde ni por qué.
¿Sabes si Blanca está bien?
Sí, muy bien.
Oye, ¿y sabes dónde está?
Esta es mi firma, es autógrafa.
Los sellos de mi notaría, ¿eh?
Definitivamente el documento es legal.
Ahora, ¿me pueden decir por qué necesitan que yo avale esto?
Es que hay un litigio por límites con la hacienda vecina.
¿Con la media luna?
Espejo de luna.
Es con quien colinda. Sí, al parecer en el litigio se presentó un título de
propiedad falsa. En este otro título se menciona que la joya incluye la laguna.
Y las tierras del norte de esto.
Eso es imposible.
Este título es legal.
Yo soy un notario recto que respeta la ley.
¿Podría contar con una declaración jurada por su parte?
Por supuesto.
Si usted lo solicita, cuente con ella.
Porque los verdaderos límites de la hacienda de los Monteros son los que
aparecen en este título que yo avalo.
Te enojaste con Pedro, pero te voy a decir algo. En vez de estar sufriendo
por alguien que no te valora, escúchalos que si te echamos porras.
Gracias por el consejo.
Oye, ¿sí sabías que el doctor Luis Fernando y la señora Doménica se casan?
Sí, lo comentó la señora Pilar cuando regresaron de la hacienda.
Ah, pues va a haber una fiesta en el Espejo de Luna.
¿Quieres acompañarme?
No, pues... ¿Por qué no?
Eso... ¿Entonces qué? ¿Nos vamos juntos?
No. Yo dependo de lo que digan las patronas.
Pero pues de que te caigo, ya te caigo.
Está bien.
Pero vamos a pasar el tiempo a saber.
Eso me encargo yo.
¿A que sí?
A ver si le gusta a Pedro verme tan feliz.
Yo no quiero perder a mi hijo, pero me di cuenta que oponerme a su relación con
Doménica iba a ser peor. Sí, yo entiendo perfecto, pero eso me parece un poco
excesivo. Bueno, aparentemente yo ya te di.
Pero aquí entre nos, esta es una medida desesperada mientras encuentro la manera
de aplazar la boda y ver quién me puede ayudar.
A ver qué hará.
¿Cuánto quieres a mi hijo?
¿Y qué tanto estás dispuesta a hacer por él?
Ay, lo que sea.
¿Verdad es lo que sea? Yo, yo sé que tú eres la mujer indicada para mi hijo.
Gracias. Ven, vamos adentro.
Hablar mientras llegan los demás.
Doñi, ya llegaron los de la abandonada.
Pues que pasen.
Pásenle.
Sí, justamente.
Yo no sabía que iba a venir la señora Jiménez.
No arruinemos el momento.
Buenas noches.
Buenas noches. Bienvenidos. Todos están en su casa.
Buenas noches. Bueno, Kiara llegó desde antes para ayudarme a organizar todo.
Gracias, Kiara. De algo tiene que servir ser amiga de Mercedes.
Pedro, me alegra mucho verte aquí.
Bienvenidos todos.
¿Cómo están? Bienvenidos.
Aló. Se ve que ahora sí te arreglaste, hermano. ¿Verdad?
Te ves espectacular. Tú también te ves muy bien.
Bueno, pues qué alegría que vamos a emparentar.
Bueno, a mí también me da mucho gusto.
Ahora que Andrés y yo somos pareja, vamos a ser como los segundos padres de
Doménica. Ah, no sabía que ustedes dos estaban juntos.
Yara, ¿no me lo dijiste?
Ah, no, es que esa sorpresita le correspondía a mi mamá.
Pues... ¿Qué les parece si vamos con los demás?
Acompáñenme, por favor.
Ya llegaron los novios.
Rosita.
¿Ven?
Yo les pedí a Diosito que me hiciera el milagro.
Domenico y Fernando se incontentaron.
Y ahora, ¡se van a casar!
Mi reina.
¿Cómo se quiere mi cosa?
¿Cómo debo presentarte?
¿Como la nana de Domenica?
¿O como mi novia?
Adelino.
¿Cuál es la pistola?
Chimp, si nada más venga a festejar y así lo hacemos aquí.
A balazos.
¿Van a sacar a Patás de aquí?
¿Tú te atreves a que traigas seis balazos y tres cargas?
Ahora sí, doctorcito, se te acabó la suerte.
¡Oiga, espérese!
De verdad, felicidades.
Espectacular. Todavía no se puede comer y todo.
Quiero agradecer a mi madre por la iniciativa de reunir aquí en Espejo de
Luna a mi nueva familia.
Estoy muy feliz de tener a mi hermano aquí conmigo.
Y doy gracias a Dios.
Por regalarme el amor de mi vida.
También.
Que los desencuentros queden atrás.
Hoy solo queda compartir la alegría que siento al tener a Luis Fernando en mi
vida.
Y que este amor que nos une nos traiga bendiciones a todos.
¿Y a mí por ti?
Siempre.
Siempre te voy a amar.
No más que yo.
Buenas noches.
Hermano, bienvenido.
Por favor, toma asiento.
¡Paren todo esto, por favor!
¿Qué te pasa?
Esta mujer te está estafando.
La laguna y las tierras del norte te pertenecen a ti. ¿Qué estás diciendo?
La verdad.
El título de propiedad que presentó Doménica Montero en la demanda por los
linderos es falso.
Completamente falso.
¿Pero qué vas a hacer con Cosme? Pues Cosme lo tengo agarrado del cuello. Pues
yo prefiero creer que es Genaro el responsable y no Doménica, mamá. Él no
gana nada con quitarte tierra.
En cambio, ella sí. A mí nadie me quita la idea de que alguien le puso un cuatro
a mi niña. ¿A qué estás jugando?
Digo, porque ayer estabas coqueteando con Ernesto y hoy llegaste con San
Genís.
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