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MARSELLA 3 DE SEPTIEMBRE
Tengo que decirle algo a alguien.
Pero no puedo.
¿Malas noticias?
No lo sé.
Tienes que ayudarme.
O lo hacemos o esto acaba aquí.
Háblame de ella.
MARSELLA 3 DE AGOSTO
Se ha ido.
Vale.
-Entonces lo cancelamos todo. -Bien.
Disculpen, pero váyanse a casa. Se cancela la boda.
-Tengo que hablar contigo. -Esto no va a caber en el congelador.
Y pensar que pedí todo esto
para 150 personas.
Me voy a servir un plato, no me siento bien.
También voy a tomar algo.
Esto mismo.
Pero ¿y las anchoas? También pedí anchoas.
Roger me dijo que se llevó dinero de la caja fuerte.
¿Se sabía la clave?
Cuando uno se casa, confía.
Tomen.
Sírvanse unas tostaditas.
-Luigi, un poco. -No, gracias, estoy a dieta.
-No... -Sí.
¿Qué sabes de ella?
Nada.
¿En qué piensas?
En lo que puede hacer una mujer.
¿Y tú en qué piensas?
En nada.
¿Quieres que vaya a buscarla?
Pero necesito una pista para empezar.
Sé que viene de un pueblo pequeño de Champaña.
Sus padres murieron.
¿La quieres?
Nuevo caso.
4 de agosto de 1997.
Cliente: Pierre Lindien.
Honorarios: en efectivo.
El doble si la traigo de vuelta.
No sé qué haría sin él.
Caso: France Robert.
Motivo: desaparición.
Prioridad: traer a la chica.
...o dejar un mensaje.
Conclusión:
se lo advertí.
Nunca confíes en una mujer.
SE VENDE
Pista número uno: el pueblo.
CHAMPAÑA PIOJOSA 5 DE SEPTIEMBRE
El 90 % de las personas que desaparecen
regresan a su lugar de nacimiento.
930 habitantes.
Especialidades:
cereales, pollos, ovejas,
monumento a los caídos de la guerra del 14.
Busco a gente que conoció a France Robert.
Familia, vecinos, amigos.
¿Y usted quién es?
Un amigo.
Ahí está la granja de los padres, a la derecha.
Justo a la salida del pueblo.
¿No están muertos?
Se fue, sí, sí. Se fue.
Nos... Un día, así, de repente.
Sin decirle nada a nadie.
Y luego...
al cabo de un mes,
recibimos... un giro.
Y cada mes recibíamos el mismo giro, exactamente.
Y la primera vez, con el primer giro,
recibimos una hoja,
donde lo había anotado todo.
Había anotado su alojamiento, sus estudios,
todo lo que nos había costado,
desde los 18 años
hasta que se fue a los 26.
Luego, lo había dividido
y, cada mes, recibimos la misma cantidad durante...
Ya no sé cuánto, poco más de un año.
Y luego...
Y un préstamo que nos pidió.
Sí, nos pidió un pequeño préstamo cuando se fue.
¿Suficiente?
No muy importante,
pero, bueno, seguramente para permitirle irse.
Quizás quería ver mundo.
No lo sé. Eso es todo.
Lo sabremos... Lo sabremos...
No sé cuándo, pero por qué lo hizo.
¿Y cómo le iba con los chicos?
¿Con los chicos?
Tuvo un pequeño romance, una vez, con un joven del pueblo.
Entonces nos habló de ese viaje a EE. UU.
Pero, por lo demás, no,
tampoco tenía mucho contacto con los hombres.
-Pocos chicos vinieron. -¿Nunca habló de matrimonio?
Nunca, no, para nada.
No, y además...
Nunca la presionamos en ningún sentido.
-La... No le prohibimos salir. -No, en eso, hizo lo que quiso.
¿Son creyentes? ¿Religiosos?
-Sí. Somos católicos. -Católicos.
Sí.
-Ella iba a misa. -No hay muchos forasteros aquí.
No, no tenemos forasteros aquí.
Hay muchos nativos del pueblo.
No hay muchos forasteros en el pueblo.
O tal vez las mujeres o los hombres,
cuando nos casamos, no buscamos muy lejos.
¿Tenían una buena relación con ella?
Pues sí, yo creo que...
Para nosotros, estaba bien.
Quizás para ella no tanto, no lo sé.
De todas formas,
solo la teníamos a ella. No teníamos otra.
-Era hija única. -No tenemos más hijos.
Eso. Era hija única.
¿Les habría gustado tener más hijos?
Bueno, es que... habríamos preferido un varón.
Un varón, claro.
Para una granja es mejor.
Normalmente, las hijas se casan y se van.
Un hijo se queda en la tierra. No es igual.
Como solo tuvimos... No pudimos tener a alguien...
No, no pudimos tener más.
La naturaleza no siempre hace lo que uno quiere.
¿La querían?
Por supuesto.
Además...
Bueno, nos dolió que se fuera así.
Bastante.
Sí. Por todo.
Bastante, nos dolió bastante porque...
Solo la tenemos a ella.
Ahora nos preguntamos
-qué será de nosotros. -Siempre pensamos que volverá.
Qué será de la granja sin ella.
Eso sobre todo.
¿Tomará el aperitivo?
No. No, no, estoy a dieta. No bebo alcohol, gracias.
Vamos, solo un poquito.
Ya sabe, solo un poquito.
Y, además, el alcohol también sienta bien.
No sea así.
De vez en cuando lo necesitamos.
Gracias.
Salud.
Y por el regreso de France.
-Sí. -Sobre todo.
¿Se quedará a cenar con nosotros?
No. No, no, reservé una habitación en el hotel,
no quiero molestarlos.
No gaste el dinero así, tenemos una habitación libre.
Sí, la habitación de France está libre.
La está esperando.
No, no.
Nota número uno.
5 de agosto de 1997.
Verificar la historia del giro.
Testimonio número uno.
Los padres.
Están vivos.
Al menos, han sobrevivido.
Esperando que regrese.
En mi opinión, pueden esperar mucho tiempo,
porque, para ella, están muertos.
Testimonio.
Lucien, guardián de los muertos.
Amigo de la familia.
Quizás no estaba hecha para vivir en este ambiente,
aquí, en el pueblo.
Tal vez hay demasiados muertos aquí.
Los muertos, no.
Los muertos, no, es...
Estos no molestan.
Los muertos, no.
No, no.
No. Yo antes me dedicaba al comercio.
¿En serio?
Estoy más tranquilo aquí. No me regañan.
-Sí, claro. -Sí, sí.
Testimonio.
Marie Toussaint, 27 años.
¿Iba al instituto agrícola con France?
Sí.
Entonces la conocía muy bien.
Sí, bastante bien.
¿Sabe que desapareció hace dos años?
Sí.
¿No ha...?
¿Alguna idea de dónde pudo ir?
No, no sé. No hablaba mucho.
-¿No? ¿Nada? -No.
-¿Está casada? -Sí.
-¿Tiene hijos? -Sí, tengo una hija.
-¿De qué edad? -Va a cumplir un año.
Qué bonito.
¿Vas con mamá? Anda, ve.
Testimonio.
Éric Pacard, 30 años.
Rompecorazones del pueblo.
Se hizo cargo del negocio de su padre.
-¿Piensa en France a veces? -Rara vez.
Ya es demasiado.
¿Y cómo era, en dos palabras?
¿En dos palabras...?
Reprimida.
Incomprensible.
¿"Reprimida"?
Sí, al principio. Después la liberé.
¿Cómo?
¿Qué cree usted?
No sé, depende de...
Según cada uno.
No sabía hacer nada.
¿Qué es eso?
-Un fagiano... Un faisán. -No, una cigüeña.
Una cigüeña negra, de África.
Hay que dejarla donde está.
Si se fue, es porque quería irse.
¿Una ratafía?
No. No, no...
Tengo más ratafía que sangre.
Ya basta, gracias.
Tengo que irme.
-¿De dónde eres? -¿Yo?
De Marsella.
¿Hola?
Soy yo.
Sí, espero.
Mira, la chica de violeta es del Ayuntamiento.
La mujer del concejal. Tienes que ocuparte de ella.
Te das una sauna gratis y todo eso.
¿Hola? ¿Y bien?
¿Cómo es?
Espera, ¿dónde estás? ¿Qué es ese jaleo?
¿Y los viejos?
¿Tiene hermanos?
Era hija única, estoy seguro.
Lo era... Sí.
Necesito que me hagas fotos.
No, pero quiero saber cómo...
De dónde viene, cómo es.
Lo que me gusta es tu lado sentimental.
Ten cuidado. Sé prudente.
¿Va a quedarse mucho tiempo por aquí?
Solo hasta saber dónde puede estar France.
Yo no sé nada más, la verdad.
Pero espero que le lleve tiempo.
Venga a verme, vivo justo atrás.
Tomaremos algo.
Ahora estoy sola, mi marido está en una feria en París.
¿Está casado?
No, se acabó.
Qué triste.
No.
Es lo único que me alegra, al contrario.
No es bueno estar solo.
Yo no puedo estar sola ni cinco minutos.
¿Le corto el pelo?
Un masaje, quizás.
Marie-Pierre Chénu.
28 años.
Reina del masaje.
Las manos,
el cuerpo de Marie-Pierre.
¿Se parecen France Robert y ella?
Gracias por venir.
Gracias.
¿Lleva mucho tiempo casada?
Qué curioso es usted.
No sé si debo responderle, no lo conozco.
Ni siquiera sé de dónde viene.
¿Venecia, Roma?
Usted primero. Yo después.
¿Quiere unos...?
No, gracias, estoy a dieta.
Bueno, me casé hace un año, de blanco.
Tenía que sentar cabeza algún día,
estaba harta de ir siempre de aquí para allá.
Hábleme de France.
¿Era amiga suya?
No. Pero France no era amiga de nadie.
A mí, de todas formas, no me gustan las chicas.
Me llevo mejor con los hombres.
Así que con France no era gran cosa.
Sobre todo después del caso Pacard.
El caso Pacard, sí.
¿Qué es el caso Pacard?
France era un poco reprimida...
No era precisamente una chica liberada.
Recuerdo que, un día,
después de un entrenamiento, en los vestuarios,
vino y me preguntó de sopetón
cómo era...
hacer el amor.
Me extrañó que se hiciera ese tipo de preguntas a los 16 años.
Bueno, empiezo a responderle y...
No podía creer que hiciéramos cosas antes...
Bueno, que hubiera preliminares.
Con los dedos, la boca, todo eso.
No podía creérselo.
Claro, hay que decir que los padres tampoco son muy divertidos.
Son muy religiosos y todo eso.
¿Y usted?
Yo voy a misa, a veces, de vez en cuando, los domingos.
Si no, aquí hablarían.
Y me casé por la iglesia, como todo el mundo.
¿Es creyente?
Un poco, sí.
Es muy triste pensar que estamos solos, ¿no?
¿Usted no cree?
Cuando veo chicas como usted, casi que creo.
Por lo demás, creo que estamos solos.
No, usted no está solo.
¿Bailamos?
¿Aquí? ¿Ahora?
Sí, ¿por qué no?
No.
¿Es una lenta?
Sí.
Tengo que irme.
¿No quiere quedarse un poquito más?
No.
¿Y no tiene ninguna idea de dónde puede estar?
No.
Gracias.
Nota número tres. 8 de agosto de 1997.
Preguntarle al médico si es normal no tener deseo.
Perdón.
Dos años, una semana y tres días...
sin follar.
¿Por qué no me instalo aquí con la peluquera?
¿Se parecen France Robert y ella?
¿Se parecen France Robert y ella?
¿Contigo el primero que aparece es el indicado?
Es la primera vez que alguien me quiere de verdad.
¿Cómo sabes que te quiere de verdad?
¿Y la granja?
Le ofrecen un puesto en el extranjero,
dice que quiere llevarme con él, eso es todo.
Tu hija quiere comprometerse con el hijo de Pacard.
Y quiere irse a EE. UU. con él.
Esa sí que es buena.
Te necesitamos aquí.
Además, hay chicos en el pueblo.
Sí, pero a él lo quiero.
Pero nosotros también te queremos.
¿Me quieres?
Claro que sí.
-¿En serio me quieres? -¿Y tú?
-Si me voy contigo, no tendré nada. -Me tendrás a mí.
No puede volver aquí.
Nunca volverá aquí.
Y yo tampoco.
-Gracias. Adiós, señora. -Adiós.
Adiós. Le preparé algo para el camino.
-No... -Y mostaza.
-Sí, sí, insisto. -Gracias. Adiós.
Adiós, y tenga cuidado.
No conduzca muy rápido.
¿Quién es France Robert?
Aquí nadie lo supo nunca.
Fin de la investigación en Champaña.
Voy a seguir el rastro de los giros. Rehacer el camino.
Creo que es la única forma de encontrarla.
Sí, sí.
Sí.
No te preocupes, te llamo.
Chao.
Que no la pille yo.
Como te lo digo.
MARSELLA 10 DE AGOSTO
-En serio... -¿A la princesa?
No, a la princesa no, a la otra.
Sinceramente, no vale la pena.
Todo esto no es más que tiempo perdido.
Hay muchas así, vagando por ahí.
CARRETERA DE ROISSY 11 DE AGOSTO
CARRETERA DE ROISSY DOS AÑOS ANTES
Es peligroso correr así en medio de la carretera.
-¿Adónde va? -¿Y usted?
A Roissy.
¿Se va?
A Tailandia.
¿Puede llevarme? Voy a París.
¿Corriendo?
No, en coche con usted, si no le importa.
Siempre le dicen: "Solo hay que querer".
Ahora, por ejemplo, la veo rumiando ideas negras.
No sé qué pasó en su vida, pero está triste.
Angustiada. Incluso desesperada, ¿no?
Al borde del abismo, sin salida, tocando fondo.
Bien.
Fíjese una meta.
Dígase, por ejemplo, que...
Que me quiere.
Entonces, soy su proyecto, sabe que tenemos una hora más juntos.
Me quiere.
Ahora tendrá que trabajar para eso.
Va a olvidar sus ideas negras porque tendrá un proyecto.
Quisiera llevarte conmigo mañana.
No quiero que me dejes.
Si quiere.
Yo estoy libre.
¿Y el entrenamiento? ¿La familia?
Puede esperar.
Hago lo que quiero.
Con quien quiero.
Entonces, ¿me lleva?
Trato hecho.
Ya verás, Tailandia es hermosa.
Busco a una tal France Robert. Por una herencia en Italia.
Soy abogado, pero está ilocalizable.
Nos dijeron que vivió aquí un tiempo. Pasé por el supermercado.
Me hablaron de usted, me dijeron que...
Que estuvo unido a ella un tiempo.
Hace como un año.
Un año y tres semanas.
Buena memoria.
¿Estaban... muy unidos?
Me gustaría abrir una cuenta.
Ningún problema.
Siempre nos alegra recibir a nuevos clientes.
¿Es asalariada?
Sí, trabajo en el supermercado de al lado.
Muy bien. Si tiene ingresos regulares,
puedo ofrecerle dos tipos de cuentas.
Una cuenta corriente para sus ingresos diarios,
otra de ahorro o de vivienda, para sus necesidades, sus deseos,
con una cuenta remunerada. Es muy interesante
para sus proyectos futuros.
-Una cuenta corriente es suficiente. -De acuerdo.
Como guste. Siempre puede cambiar de opinión después.
¿Dónde tiene su domicilio?
Hotel Formule 1, carretera de París.
En Roissy.
En el hotel...
¿No conoce a nadie que pueda ser su aval?
Sin domicilio fijo, es...
No podré darle después una tarjeta de crédito
o una chequera.
No puedo.
No importa, gracias.
Espere, siéntese. Quizás podamos arreglarlo.
¿Se quedará mucho tiempo en el hotel?
Depende.
¿Por qué rompieron?
¿Suele tener historias de amor con...
sus clientes?
Dos masas de hojaldre, listas para usar...
Perdón, disculpe.
Qué casualidad.
Sí... La busqué por todas partes
y no la encontré.
No sabía que patinaba.
Disculpe...
Sí. Ya voy, sí.
Tengo que irme.
Me preguntaba si...
Si estás libre para cenar y contarme todo esto.
¿Qué quiere?
Invitarla.
-¿Está seguro? -Sí. Estoy seguro.
Rue des Rosiers 5.
¿Y usted?
¿No dice nada?
Hoy no.
Me gustaría fumarme un cigarro.
Gracias.
¿La quería?
¿La quería?
Quería decirle
que... hacía mucho tiempo
que nadie me hacía sentir así.
Si quieres que pasemos la noche juntos,
son 400 francos con condón.
-No tiene gracia. -No es un chiste.
-No lo entiendo. -No hay nada que entender.
Vale. Lárgate.
Oye, te estoy hablando.
¿Es una broma? ¿Qué es eso de los 400 francos?
-¿Eres una puta o qué? -Me tienes frita con tus 400 francos.
¿Qué son para ti 400 pavos?
No es más que invitar a una chica a un buen restaurante.
Que comprar cuatro ramos de flores, que comprar un vestido.
Ni siquiera un vestido maravilloso.
Esa pasta te la gastarías con cualquier chica.
Yo te la pido para que, cuando te acuestes conmigo,
sepa que realmente lo deseas. Es eso.
¿Cómo sé que no lo haces por algo más que por dinero?
¿Y por qué pagaría? Podría pedirte que pagues tú.
-Vamos, pídelo. -¿Qué responderías?
Vamos, inténtalo.
¿Qué prueba que no haces esto con todos los tipos?
-Eres el primero y el único. -¿Por qué yo?
Porque...
Porque creo que estoy enamorada de usted.
Estoy harto de firmar cheques, ya no me divierte nada.
¿Te da igual?
Ya te lo dije. Si tú paras, yo paro.
Vale, paramos. Y nos casamos.
¿Has oído lo que te dije?
Sí, lo he oído.
¿Y bien?
Tengo que pensarlo.
Disculpen.
Para el dosier Brancherau, al final es no.
No hay suficientes garantías.
Pero me habías dicho que...
Lo siento, pero releí los papeles esta mañana
y me parece un poco débil.
Haz lo que quieras, busca una excusa.
Confío en ti.
Hasta la tarde.
Es mi jefa.
Y es... también mi esposa.
Me casé hace seis meses.
Enhorabuena.
Disculpe, pero tengo trabajo.
Tal vez, al final,
era simplemente una pequeña estafadora.
Trató de engañar al banco y ya está.
¿Le guarda rencor?
Yo no paro de hacerme preguntas
para saber si realmente la echo de menos.
Y...
la respuesta es sí.
Deberías hacer lo mismo.
Te evitaría volver a caer.
Luigi, te evitaría volver a caer, lo presiento. ¿Lo prometes por París?
¿Diga?
Sí, oyes mal.
Oyes muy bien lo que quiero decir.
Busca un buen hotel, duerme bien, mantente concentrado.
Encuéntrala, por Dios, tiene que estar en algún lado.
Nota número cinco. 14 de agosto de 1997.
París.
No pensé que volvería aquí algún día.
France Robert y sus destinos de mierda.
De una zorrita a otra.
Punto en común: irse sin avisar.
Pregunta: ¿para qué sirve querer?
Respuesta: para acabar solo, como un idiota,
frente a una casa que fue tuya y de la que ya no tienes las llaves.
Conclusión: largarse de aquí.
Retomar la investigación.
Preguntas:
¿Por qué se escapa?
¿Adónde va?
¿Qué busca?
Bueno, aquí es donde vivió.
¿Puedo quedarme con esta habitación?
Sí, su prometida vivió aquí seis meses.
¿Le molestaría que le ponga al lado?
-Disculpe. -No pasa nada.
-¿Le ayudo? -No, voy bien.
Me voy.
Listo.
Señor. Por las molestias.
No, no, está bien.
PARÍS UN AÑO ANTES
Hola.
¿Usted es la nueva?
Sí, es mi primer día.
¿Sustituye a la Sra. Lefebvre?
Creo que sí, su esposa me dijo que tuvo que irse corriendo.
A mí no me dijo nada.
No habla mucho.
-¿Dónde están los niños? -En su cuarto.
Ya he acabado. Me voy a ir.
Muy bien.
Trabajé cuatro horas, son 240 francos.
Sí, pero de eso se encarga mi esposa, normalmente.
Bueno.
¿Dónde está mi esposa? ¿No ha vuelto?
No lo sé.
Ya se arreglará con ella por la diferencia.
Hasta mañana.
No, es pasado mañana. Es cada dos días.
Adiós.
-Hola. -Hola.
-¿Aquí es donde trabajas? -Sí, aquí es.
-Desde aquí no se ve el mercado. -No.
¿Y por qué lo haces?
Para ganar dinero.
Para intentar hacer algo.
¿Y hay cosas que te niegas a hacer?
Las relaciones anales.
Eso no me gusta nada.
Yo diría que... Eso es cosa mía.
Es...
Es mi culo y no quiero que entren ahí.
A diferencia del sexo, no es lo mismo.
¿No tienes miedo?
Sí, da miedo. Da miedo.
Pero, en el fondo, tienes que admitir que debes hacerlo.
Si es la única forma de salir adelante, lo haces.
Te deseo, pero no cuando estás como anoche.
Claro que te deseo.
No vamos a ponernos a hablar de eso ahora.
No tengo una reunión, pero...
Y está la señora de la limpieza.
Por teléfono no se puede.
Estoy aquí, no me muevo.
¿Aló?
Sí.
Llego tarde.
Voy enseguida.
No me quedaré mucho porque...
Yo también, sí. Adiós.
Hasta ahora.
¿Está casada?
No.
¿Vive con alguien?
No.
¿Está completamente sola?
Más bien, sí.
Bueno, esto es por lo de hoy.
Gracias.
-¿Mi esposa no está? -No, se fue.
-Yo estaba descansando. -Sí.
Yo también necesito un descanso.
¿Qué estaba leyendo?
Veíamos fotos de campeonas olímpicas.
¿Es deportista?
Bueno, corro un poco.
¿Corredora?
Vamos, niños, vayan a hacer la tarea.
Ya está hecha.
Vayan a jugar a su cuarto.
Bueno, me voy.
No, no, haga una pausa. Le vendrá bien descansar.
-No tenga prisa. ¿La esperan? -No.
Venga, siéntese.
Venga, siéntese.
Es verdad que tiene piernas de gacela.
Yo también corrí cuando era joven.
Yo corría velocidad, los 100 metros.
Creo que les ganaba a todos, seguro que la habría alcanzado.
Fácilmente.
Trabajo desde las 14:00, son cuatro horas.
Más el planchado, sus camisas, las de su esposa, son 300 francos.
El resto es aparte.
Su esposa ya pagó.
Adiós.
Empezaba a preocuparme.
-Adiós. -Se me pasó el tiempo volando.
Voy a comprar tabaco.
¿Quiere cenar conmigo mañana?
Estoy solo.
No, quiero terminar mi libro.
Llévame al cielo, se llama.
Y yo no estoy incluida en los 60 francos por hora.
¿Es suficiente?
Sabes que nos invitaron a cenar mañana.
¿No respondes nada? ¿Te da igual?
Toma, te traje esto.
Yo hago lo que quiero.
¿Llevan mucho tiempo casados tu mujer y tú?
No lavaste las uvas.
¿Desde hace cuánto?
Once años.
¿Y cuántas veces hacen el amor a la semana?
Es una buena pregunta. Varía, no siempre es igual.
¿Y siempre duermen así?
Eres golosa, ¿verdad?
Comes con el dedo, así.
¿Me das?
Más.
No, así no, no quiero.
Así no, no quiero.
No, no quiero, así no.
-¿Así no? -Así no.
"Así no". Es lo que dice siempre mi mujer.
Te pago, haz lo que te pido.
¿Qué les pasa a todas?
-Pero... -Esto no puede ser.
No.
La única que me dejó hacerle esto...
...fue una rusa.
La conocí en San Petersburgo.
Una noche me confesó que era virgen.
Quería que le diese por atrás, pero no por delante.
Y tú no eres virgen, eres una puta.
No soy una puta. No soy una puta.
¿No eres una puta?
¿Entonces qué eres?
Anda, vístete.
Vístete.
Va a llegar mi mujer, date prisa.
Vamos.
Recuerdo que trabajó aquí como mujer de la limpieza
durante tres meses
y un día desapareció así, sin más.
¿No notó nada extraño en su actitud?
No.
-Siéntese. -No, gracias.
No quiero molestarla.
Así que es detective, ¿no?
Sí.
Es la primera vez que veo uno real.
¿Qué haces, Louise?
Anda, ve a jugar a tu cuarto.
Y...
¿Sabe cómo vivía fuera de su casa?
No.
-¿Trabaja? -No, cuido a mis hijos.
-Espero que no le haya pasado nada. -Eso es lo que trato de averiguar.
¿Nunca tuvo problemas de robos?
No, no era para nada su estilo.
¿El hotel Royal Monceau está cerca de aquí?
-Sí, está ahí. -He terminado, me voy.
Muy bien.
-Estamos a 21. -Ay, perdón.
Buenos días. ¿Trabaja aquí?
-Sí. -¿Todo bien?
Sí. El jefe es un poco manoslargas, pero bien.
¿En serio?
Listo, creo que está todo.
-Gracias, adiós. -Adiós.
¿Puedo hablar con su marido?
Sí. Se lo diré.
-De acuerdo. -¿Quiere tomar algo?
No, gracias. Estoy a dieta.
Y... ¿cuándo puedo hablar con él?
No lo sé.
De acuerdo, ya les llamaré.
Sí.
-Muchas gracias. -De nada.
-Adiós. -Adiós.
Nota número siete.
21 de agosto de 1997.
Pero ¿qué tienen todos que ocultar?
La misteriosa mujer del distrito VII.
El marido ilocalizable.
Nadie sabe nada.
Nosotros nunca tuvimos empleada doméstica.
Lo recuerdo.
Instalación del ventanal, 5000 francos.
Ella insistía.
Tenía razón.
Se ve mejor.
¿Diga?
Sí.
Royal Monceau, de acuerdo.
Sí. 417.
Quiero llevarte de fin de semana. Podríamos ir a Deauville
o, no sé, a otro lado.
¿Y tener hijos, no?
Cuéntame tus historias con hombres. ¿Por qué nunca quieres decirme nada?
¿Qué es lo que te interesa?
¿Mi historia o mi culo?
La historia de tu culo. ¿Por qué haces esto?
¿Por qué cobras?
¿Y por qué pagas?
¿Y por qué mientes?
¿Y por qué engañas a tu mujer?
-No tiene nada que ver. -¿Sabes qué está haciendo ahora?
Tal vez se está tirando a alguien.
Tal vez sea un amigo tuyo.
Y gratis.
Sí, soy yo, ¿qué tal?
Sí. Sí, llego tarde.
Un pesado. Me deshago de él y voy. ¿Están dormidos?
Sí. Ahora voy.
Se acabó. Lo dejamos.
Dime algo. Es la última vez que nos vemos así.
A ti te da igual todo.
¿Por qué no dices nada? No sé nada.
Las lágrimas no están incluidas en el precio.
Estás despedida, ¿vale? No quiero verte más por mi casa.
No quiero verte más.
Date prisa, hice pierna de cordero para que pienses en mí.
Es mi especialidad, se va a enfriar.
¿Qué te pasa?
No me jodas. Te vuelves a Champaña, me tienes harta.
Cállate.
En recepción me dijeron que siempre iban a esa habitación.
La 417.
¿Cómo lo supo?
No es la primera.
Pero con ella parecía serio. Me preocupé.
Normalmente les paga para poder cambiar más seguido.
Un día lo vi darle dinero.
Y después lo seguí hasta aquí.
¿Él sabe que usted lo sabe?
No.
¿Por qué me dijo todo eso?
A mí.
¿Conoce la historia de esa mujer que le pregunta a su marido:
"Quisiera saber si me quieres por amor o por interés"?
Y entonces, el marido la mira y le dice:
"Por amor, claro.
"No te preocupes, no me interesas nada".
¿Quiere trabajar para mí?
No.
Necesito armar un expediente.
Me gustaría irme.
No, debo encontrar a esa chica.
France Robert.
¿Cuánto le pagan? Le ofrezco el doble.
No, lo siento.
Lo prometí.
Gracias, pero no.
Nota número ocho.
24 de agosto de 1997.
France Robert, empleada doméstica,
puta,
¿y qué más?
¿Por qué lo hizo esa idiota?
¿Por qué nos joden tanto?
¿Por qué nos joden tanto?
¿Y por qué nos traicionan?
¿Por qué siempre acabamos pagando?
No, no, está bien.
Sí.
No sé cuándo...
Escucha, es tu programa. Me lo dices, ¿vale?
¿Qué haces aquí?
Pasaba por aquí.
Por trabajo.
Tenía ganas de...
De verte.
-¿Trabajas? -Sí.
Buenas noches.
Muy bien, la casa, así.
Muy, muy bien. Mucho mejor que antes.
¿Y tú?
-¿Es suyo? -Sí.
¿Esto también es suyo?
Por supuesto, sí. Bueno, eso creo.
Mañana tengo juicio, quiero acostarme temprano.
¿Qué quieres?
Hablar un poco.
-¿Quiere beber algo? -No.
Bueno, tengo el digestivo.
Se ve en forma.
Es muy joven.
Muy...
¿Quiere probar? Es lo primero que le regalé
la primera vez que nos conocimos en... ¿En?
¿En?
¿En?
Voy a buscar los vasos.
En Genoa. En Génova.
Ven, bebe conmigo.
Otra vez.
¿Cuál es su nuevo trabajo?
No mucho.
Monté un pequeño negocio...
Aquí tiene.
-Aquí tiene. -Muchas gracias.
Muchas gracias.
Traiciones, adulterios...
Pero trabajo en negro.
Es lo único que sé, gracias a ti.
No entiendo cómo puedes hacer eso.
Un vaso de agua.
Es un trabajo realmente sórdido hurgar en la vida de la gente así.
No es glorioso, pero me gusta.
Además, lo que me gusta
es que tú lo encuentres asqueroso.
Los dejo.
¿Estarás bien?
Buenas noches.
Para.
¿Puedo tomar un Miko?
¿Un Miko?
Un Miko.
Es la televisión la que me da ganas de un Miko.
Gracias.
-¿Quieres? -No, gracias.
Mira lo que has hecho.
¿Tienes miedo?
¿Por qué tienes miedo?
Escucha,
solo quiero saber
cómo terminó.
¿Por qué terminó?
-No empieces otra vez. -Espera.
Solo quiero saber cómo te folla.
¿Cómo te folla?
¿Con violencia?
¿Te folla con ternura?
Deja el teatro.
Ya no me impresiona.
-Vas a hacerle daño a alguien. -No. ¿A quién?
Vete a casa.
Ya ves, ya no te deseo.
¿Todo bien?
Sí, todo bien.
Muy bien.
Perdón.
Perdón.
Qué violencia...
Qué violencia...
¿Sabe? Lo dejé todo por ella.
¿Y usted qué hizo por ella?
Va a estar bien.
Eché de menos a esa puta de mierda.
Perdón. Chao.
Chao.
Apuesto a que se llama Léonard.
Siempre decía que, si era niño,
lo llamaríamos Léonard.
Nota número diez.
25 de agosto de 1997.
Llamar a mi madre.
¿Cuál es el código de Italia?
Ya se me habrá olvidado, después de tanto tiempo.
Retomar la investigación.
Encontrarla por él.
Preguntas:
pero ¿por qué hace esto?
¿Desde cuándo?
¿Por dinero?
¿O para olvidar la Champaña Piojosa?
Conclusión.
O le digo a Lindien que su prometida era...
una puta.
Y le hago daño.
O no digo nada.
Si no la encuentro...
nunca lo sabrá.
Si la encuentro...
Conclusión:
no llamar a Lindien.
Reflexionar, ganar tiempo.
No llamar.
Aquí no está en ningún lado.
Ni con los muertos ni con los vivos ni con las putas.
Desaparecida.
Retomar el camino de los giros.
Acabaré entendiendo por qué corre.
A mí tampoco ya nadie me retiene aquí.
Grenoble.
Soy France Robert.
Soy France Robert.
El café está listo.
¿Un azúcar, dos? No encontré cruasanes, perdón.
No quiero café.
¿Café no? Bueno, lo dejamos.
¿Todo bien?
Te dijeron que visitaras el salón, no que probaras los colchones.
Me paré cinco minutos y...
-No pasa nada. -Me quedé dormida.
Todo irá bien.
El jefe me dijo que me encargara de tu formación,
así que empecemos.
Empezamos por un gran clásico de la casa: la habitación marina,
llamada habitación Cousteau, en homenaje al comandante.
Dos colores: azul, blanco,
con un poco de rojo, siempre, por el homenaje al comandante,
el gorro. ¿Cómo te llamas?
-France. -Muy bien, es integrador.
No cambies nada.
Bueno, France, siéntate. La cama, la cama de lamas.
-¿Tienes lamas en casa? -No.
Yo sí la tengo en casa. Tengo una cama de lamas.
Bueno, estamos trabajando, ya veremos eso después.
Vamos, continuemos.
Continuemos, France. France, vas a trabajar en catálogo.
Es el mismo principio, pero, para ti, tu objetivo es el catálogo, ¿vale?
-¿France? -Vale.
Bien, me gusta la sonrisa. Vamos, continuamos.
Continuamos con la habitación estilo Luis XV.
France, todo lo que sean dorados, abejas, flores de lis,
es Luis XV, no te compliques.
Todo lo que es un poco viejo, un poco asqueroso,
Luis XV. Ven conmigo. ¿Preguntas?
Aprovecha, es el momento.
Después estaré ocupado con clientes. Ahora estoy disponible.
¿Entiendes la idea? Estoy aquí, si tienes preguntas, adelante,
estoy para ti, yo... ¿Preguntas?
-Está bien. -Muy bien, France.
Es un "Está bien" que me gusta. Ahora vas a vender,
porque eres...
se-duc...
-"...tora". -"...tora".
Muy bien. Ahora, France, corre un poco, como yo.
Hay que tener energía en las ventas.
Llegamos a la habitación tropical, hace calor
y, cuando hace calor, vendemos...
Cuando hace calor, vendemos...
Helados.
Helados, France, ahí tienes.
No pasa nada, está bien.
Empiezas a pillarle el truco de las ventas
y eso me gusta mucho.
-Buenos días. -Sí, ¿buenos días?
Buenos días, Françoise Moulineaux de Monsieur Meuble.
Vengo porque tenemos una oferta increíble de dormitorios.
Puedo explicársela,
sin compromiso por su parte. Yo propongo y el cliente dispone.
-Hola. -¿Puedo pasar?
No, bueno, no estaríamos...
No estamos interesados.
Vivo solo aquí...
-¿Es soltero? -Sí, soy soltero.
Pero la vida, ya sabe, cambia cada día.
-Cada día es otro día. -Por supuesto.
Al elegir un nuevo colchón,
quizás se le abra una nueva vida. Puedo mostrarle...
No, no quiero darle falsas esperanzas.
Pero si quiere entrar a tomar un café...
No, gracias.
No, da igual entonces.
-Sí, buenos días. -Buenos días,
Françoise Moulineaux, de la empresa Monsieur Meuble.
Colette. Ven a ver.
Vengo a verlos porque ahora tenemos...
-Buenos días. -Buenos días, Françoise Moulineaux.
Ahora tenemos ofertas increíbles en dormitorios y...
No, no nos interesa.
Gracias. No, no.
-Podría explicarles... -No, gracias.
Gracias.
Dice que ninguna venta en una semana no es normal.
Tiene razón, no es normal.
Bueno, no pasa nada, pero no es normal.
La gente, en cuanto les hablas de dormitorio, se bloquea.
La gente se bloquea.
Sí. Yo tengo uno, de dormitorio, en caoba.
Macizo. Con un fresco.
Deberías pasarte, es precioso.
Tienes que aguantar.
Estoy agotada. ¿No quieres que vayamos a tomar algo?
¿Nosotros dos?
Sí.
No, no puedo, tengo billar con una clienta.
No es...
No puedo.
Lo siento.
-Pero muchas gracias. -¿Y después?
¿No podemos vernos más tarde?
Más tarde, sí, sí.
Más tarde, France, está bien. Nos vemos después.
¿Qué haces sola?
Te estaba buscando.
¿En serio?
Ya ves. Cuando me buscan, me encuentran.
¿Cuánto quieres por dormir conmigo esta noche?
¿Qué propones?
500 francos.
Solo porque eres tú.
Tengo sueño, para.
Oye, dijimos solo para dormir.
¿Qué es esto? No lo quiero, ¿qué es...?
No me apetece. Esto no era lo que habíamos dicho.
No pasa nada. ¿Qué te pasa?
Solo quiero dormir con alguien.
Para.
¿Qué te pasa?
Estabas de acuerdo, aceptaste el dinero.
Espera, ¿iba en serio?
Me da miedo dormir sola. Si quieres, puedo darte más.
Espera...
¿Darme más? ¿Por quién me tomas?
Ya está, duerme sola.
-Solo quiero dormir con alguien. -Yo quiero más que eso.
Pero quédate.
Señor Lascaux.
Su amiga me dijo que siempre está en esta mesa
y que es el único que juega solo.
Busco información sobre France Robert.
Trabajo para la empresa Monsieur Meuble.
Ha desaparecido.
Me dijeron que tuvo contacto con ella por un dormitorio.
Me preguntaba si podría ayudarme a encontrarla.
Si no quiere responderme, dígamelo ahora.
¿Es usted el Sr. Primo?
Un verdadero italiano.
¿Quiere beber algo?
No, gracias.
Su amigo decidió quedarse mudo.
Llevo un cuarto de hora hablando solo.
Olvidé decirle que es mudo.
-¿Qué dice? -Que no es asunto suyo.
Necesito saber qué relación tenía con ella.
-Dice: "Ninguna". -¿Es decir?
¿Qué dice?
Que la gente es muy sentimental. Me cansé de traducir, venga.
Tras una historia de amor, cayó en coma.
Cuando se despertó, había perdido la voz.
Hola, disculpe, busco al dueño.
Buena suerte.
¿Hay alguien?
Hola, Françoise Moulineaux, de Monsieur Meuble.
Vengo a verle porque tenemos una oferta increíble en dormitorios.
Se la explico
si me da cinco minutos. Sin compromiso,
yo propongo y el cliente dispone.
¿Puedo pasar?
Veo que se está mudando.
Es el momento de equiparse con algo nuevo y sólido.
Le muestro nuestros modelos de dormitorio.
¿Está casado?
Sí, lo sé, es indiscreto.
Es solo para entender mejor sus necesidades.
Le voy a mostrar nuestros modelos de habitaciones dobles:
son más cómodas.
Tenemos el New Orleans,
con dosel, de estilo muy acogedor, de lino floreado y de caoba.
Tenemos el New Age.
No es...
No está aquí, pero es más moderno,
con acero, cristal, en un estilo más depurado,
con líneas más puras.
Y finalmente tenemos el último,
el New Folies, para los más aventureros.
En un estilo lujoso y barroco a la vez,
con terciopelo,
oro,
violeta.
Es más caro, pero tiene cama de matrimonio americana
por el mismo precio.
Eso es todo.
También puedo hablarles de los tamaños
o de los precios que ofrecemos.
Le dije que hablar no compromete a nada, es...
Siempre se puede soñar.
¿No le gusta soñar?
Bueno, entonces, escuche.
Si no le interesa, me lo dice y me voy.
Bueno, me voy.
De todas formas, a mí también me dan igual los dormitorios.
Son feos y caros.
Lo siento.
Estoy a prueba, nos presionan.
HÁBLEME DE USTED
No hay mucho que decir.
Me llamo Marie-Pierre, nací en Nueva York.
Me llamo France Robert, nací en Champaña Piojosa.
Les pido dinero a los hombres para acostarme con ellos.
No lo entiendo.
No lo entiendo.
Soy France Robert.
La soledad me pesa.
Me enamoro del silencio, de la renuncia del mudo.
Él firma.
Al firmar, me salva.
Me mata.
Soy France Robert.
Humillada.
Me quedo, continúo.
No. Renuncio, me voy.
Marsella.
Sin trabajo, sin dinero.
O te pagan
o haces que te pagues.
Soy France Robert.
Soy France Robert.
Ella me persigue.
Yo soy ella.
Está con Lindien.
¿Qué hace aquí?
No hay autobús de noche.
¿Tiene problemas?
Quizás pueda ayudarla.
No, gracias, no creo. Busco trabajo.
Podríamos desayunar y hablar.
No, no quiero hablar.
Bueno.
Yo tengo un gimnasio
y una discoteca.
Toma. Suelo buscar empleados.
Pregunta por Roger, es mi asistente.
-Gracias. -¿Dónde vas a dormir mañana?
Depende del tiempo.
Puede venir a dormir a mi casa: hay muchas habitaciones libres.
No se preocupe, vivo con mi hermana.
Nunca me habían usado el truco de la hermana.
No, no quiero problemas.
Yo tampoco quiero problemas.
-¿Podemos tomar algo? -No salgo con chicas.
No, solo para tomar algo.
Estoy trabajando, no tengo tiempo que perder.
¿Cuáles son las tarifas?
Dos horas, 1000 francos. 3000 por la noche.
¿No tienes tarifas solo para hablar?
Esto no es el teléfono de la esperanza.
Solo media hora.
¿Tienes la pasta?
Tú tienes algo que olvidar, ¿no?
-Es mi cumpleaños. -¿En serio?
Me encantan los cumpleaños.
-¿Cuántos años tienes? -29 años.
29...
No estás mal para ser una vieja.
¿Qué haces aquí a tu edad? Deberías estar casada.
Eso no va a pasar.
Podrías haberte conseguido un hombre para tu cumpleaños,
te saldría más barato.
Hasta podrías haber tenido un regalito.
-No quise complicaciones. -¿Una copa?
Lárgate, estoy ocupada.
Ya sabes a qué me refiero.
¿No tienes familia?
No, están muertos.
Qué curioso. Yo también soy huérfana.
Venga. Por los muertos.
Por los muertos.
-¿Sabes dónde dormir esta noche? -No.
Puedes venir a mi casa si quieres: será mi regalo.
Sopla.
Feliz cumpleaños.
Déjala, no trabaja. Es una amiga.
-No, ven, yo sí quiero. -Ven, te falta coño.
No pasa nada, ven a divertirte conmigo.
Bueno, me voy.
¿Fue bien?
Tardó un poco en correrse.
Otra vez se apropió de la cama.
Ven aquí.
¿Y a ti no te molestó mucho?
No, me dijo que se llamaba Batman. Quiere que lo lleve a Disneylandia.
Esa es su obsesión.
Estoy agotada.
Solo tuve tres clientes, es un desastre.
¿Quién es el padre?
Un error.
¿Crees que me falta coño?
Hay trabajo.
Primero, adoptas el aire lánguido, un poco tonto. Eso les gusta.
Vamos, avanza.
¿Tienes miedo o qué?
Y saca culo.
Los pechos también, sácalos.
Segundo, mantente firme con las tarifas.
Vamos, muévete. Toma esto.
Mejor que eso, así.
Bien.
Tercero, no aceptes cualquier cosa, ¿vale?
Hay tipos violentos.
Ya me han dado palizas tres veces.
Entonces, chupársela, por detrás, látigos y demás, vale.
Pero cosas raras sin protección, jamás.
Cuarto, y esto es lo más importante:
no hay que mezclar.
Por un lado está el negocio,
por el otro, los sentimientos. Así eres libre.
Eso es lo que quieres, ¿no?
¿Qué es lo que quieres?
No quiero depender de nadie y ya no creo en las promesas.
No, ¿ves? Lo estás mezclando todo.
No estás lista, desnúdate.
No tengo tiempo que perder. Devuélveme el bolso.
¿Tú aún crees en eso? ¿No estás harta?
Es así, ¿qué te crees?
Vamos, ven, vamos a dormir. Estoy agotada.
¿Otra vez? No, no quiero verlo.
Lleva como quince días llamándome todos los días
para contactar con usted.
Le dije: "El jefe no tiene tiempo para esto".
Sí, pásamela.
¿Antoine?
Sí.
No hace falta que me llames diez veces al día,
no sé más que ayer.
En cuanto tenga algo nuevo, te llamo.
Espera... estoy en una reunión. Hasta mañana.
¿No es hermoso todo este sufrimiento inútil?
Me lo he pensado: acepto el trabajo y la habitación,
pero le pago alquiler.
Trato hecho.
No vino anoche a la discoteca.
No le prometí nada.
¿Le dio miedo?
No se preocupe, no es mi tipo en absoluto.
¿Puede parar con esa mopa un momento?
No, tengo que terminar antes de abrir.
¿Podría limpiarme los zapatos?
Porque...
Me los regaló un amigo italiano. Les tengo mucho cariño.
¿Por qué haces esto?
No quiero que me eche.
Bueno, ¿esto qué es?
¿Qué busca? ¿Qué quiere?
Nada.
Todo el mundo quiere algo.
¿Y usted qué quiere?
¿Puedo ayudarla?
No.
Gracias.
Sé muy bien lo que quiere.
Mi hermano es un ingenuo, pero a mí no me engaña.
La estoy vigilando, que lo sepa.
Él la encuentra diferente, pero es como las demás,
la conozco.
¿Mi hermana la deja entrar en su cocina?
Es usted la primera.
¿Qué pasa?
Tienes que dejar la cebolla.
Yo tuve una noche fantástica en el póker.
Todo está aquí.
France, ¿puede venir? Tengo algo que mostrarle.
Para ya.
Alice, ¿nos abres una buena botella?
Habíamos dicho que nada de vino entresemana.
¿Es para mí?
Gracias. Ya le dije que nada de regalos.
Es agotador que lo rechace todo así.
Ábralo.
Su hermana habló conmigo, creo que no me quedaré aquí.
Tiene miedo de que la abandone, eso es todo.
Y, además, usted...
Sería una pena que se fuera ahora, el gimnasio la necesita.
Roger me lo contó todo: es deportista.
Ritmo cardíaco, todo eso.
La vamos a contratar fijo.
Vamos, acepte ese regalo. Me lo debe.
¿No lo mira?
No podía dormir.
Sí, pero ahora es...
Es un poco tarde.
Te puedo hacer un perrito caliente o...
Roger.
Más fuerte.
Más fuerte.
Tengo que hablar contigo.
Lo he pensado bien.
¿Sabe? No estoy acostumbrado a...
Es un poco difícil de decir, pero...
Me vas a escuchar por una vez. Deja de...
Mierda...
Lo he pensado bien.
Huevos, queso, pollo, frutas.
¿Café?
Lo he pensado bien: hay que encontrar una solución.
Una solución para poder saltarle encima.
No, no.
Bueno.
Hay que encontrar una solución para que se quede.
Entonces...
Creo que hay que sacar la artillería.
¿Tiene frío?
Entonces...
Nos vamos a casar,
si quiere.
¿Le gusto un poco?
No es triste.
¿Hacemos una prueba?
Una pequeña prueba.
Soltero, 50 años.
Empresario.
Tiene una hermana.
Es ideal.
El debate está cerrado.
Adjudicado.
¿Volverás a verme?
Yo te sacaré de aquí.
No, prefiero estar en mi lugar que en el tuyo.
Al menos no tengo a nadie que me moleste.
-¿Estás comiendo? -Sí.
¿Cuál es la verdad que no le dijiste?
¿No notaste nada al llegar?
Tienes buen aspecto.
Ganaste al póker.
No.
Te acostaste con tres chicas.
No, dos.
Una.
No.
Justamente no pasé la noche
con la única persona con quien habría pasado todas mis noches.
¿Una criatura?
Más bien un platillo volante.
Debe ser un cambio del estilo Cicciolina.
Te hablo del interior.
¿Resistió a tu hermana?
A mi hermana y a mí.
Entonces empieza a interesarme.
Demasiado tarde, me voy a casar.
¿No?
Estás loco.
Tenía que decidirme.
Ha resistido hasta ahora. ¿Por qué?
Ella sabe.
¿Entiendes? Es como nosotros, ella sabe.
¿Ella sabe?
¿La quieres?
Será en la iglesia de Saint-Georges.
Tengo que presentártela. Trabaja aquí,
pero hoy es su día libre.
Vas a ser mi testigo.
-Me lo debes. -Yo, imposible.
Yo no firmé nada con Dios. Nunca.
Ella sabe.
¿Qué historia es esa de que tú sabes que ella sabe
y que yo se supone que debo saber?
Ella sabe.
Pasemos entonces a la declaración de intenciones.
Muchísimas gracias.
Para ayudarles a completarla,
me gustaría conocer la historia de su amor.
Cómo empezó, cómo se conocieron...
Padre, yo hago esto por amor a mi madre
y por la tranquilidad de mi hermana
que dice que se morirá si no me caso por la iglesia.
En estas condiciones, lo más simple
es que le dé a cada uno una declaración de intención
que deberán completar para el expediente.
Hacemos esta declaración porque...
sabe como yo que las palabras se las lleva el viento.
Así que hace falta un contrato escrito entre el Señor y usted.
El que firma abajo contigo es el Señor.
No hay que hacer que la Iglesia haga un gesto hipócrita.
Por ejemplo, hay una pregunta sobre la plena libertad.
Es decir, interior y exteriormente, el dinero, la familia, etc.
"Yo...
"quiero, con total libertad,
"crear con Bernadette o Nicolas...".
Bueno, en este caso, es Pierre o France.
"...una verdadera comunidad de vida y amor, etc.
"Quiero establecer...".
Encantado.
"Establecer un vínculo recíproco
"que nada durante toda nuestra vida podrá destruir".
¿No les da miedo? Buena pregunta también.
"Me comprometo a que nuestro amor crezca
"en total fidelidad".
La fidelidad, hoy en día,
no es solo cosa del cuerpo, si me entienden.
"Y ser, para mi esposo o mi esposa un verdadero apoyo".
En cuanto a la confesión, creo que sería bueno
que se reconciliaran con el Señor.
Su fuerza será el Señor.
Él los guiará, les dará sentido a lo que hacen.
El significado y la dirección.
La pureza no es abstenerse,
es la intención con que hacemos las cosas.
Y recuerden: Dios nunca retira su palabra.
Aunque la humanidad le sea infiel.
Gracias.
Alice, ¿está de acuerdo?
Siempre estoy de acuerdo con usted, padre.
Nota número 13.
Septiembre de 1997.
Marsella.
Seguir evitando a Lindien.
Tengo que encontrarla.
Hablar con ella, ante todo.
Por él, no por mí.
No debe saber quién es realmente.
Esa zorrita no le hará daño.
Es la peor de todas, pero...
él no lo sabrá.
Ahora
sé que no podía volver atrás.
También sé que no pudo irse.
Nada la retiene.
Nada la llama.
Un punto en común
en todas las ciudades que ha recorrido:
los hombres y los estadios.
Está ahí, cerca.
La siento.
Entonces, empiezo de nuevo.
Soy France Robert,
estoy en Marsella, conocí a Lindien.
Casi me lo creo.
Casi firmo de por vida.
No, tengo miedo.
La hermana, Dios,
me traen demasiados malos recuerdos.
Me ahogo. Robo el dinero para destruirlo todo.
Me da igual la pasta.
No me voy.
Me quedo.
Espero.
Espero a que me olvide, a que se rinda.
Estoy aquí, a tu lado.
Estoy aquí, muy cerca.
Estoy aquí.
Hay un tipo que te busca.
Me escondí en el estadio esperando que se calmara.
Pero ¿dónde estuviste todo este tiempo?
En el estadio. Ven. Tengo 500 000 francos.
Pero ¿estás loca?
Ven conmigo, deja todo esto. Vámonos juntas.
No puedo, tengo trabajo,
me gano la vida, tengo un hijo. ¿Qué te crees?
No vas a dejarte follar durante años.
Pero me gusta. ¿Quién eres tú para imponerme mi vida?
Viviremos con 500 000 francos.
Es muy peligroso. Lárgate, no entiendes nada.
Vete a la mierda.
Por ella te quedabas. "Yo te sacaré de aquí", decías.
Me lo contó, pero...
Oye, guapa, ¿cuál es tu precio?
Yo no tengo precio.
¿No tienes precio? Tus amigas... ¿Qué haces aquí entonces?
Pero yo no quiero dejarte ir.
No irás a ningún lado.
Él te espera.
¿Adónde vas?
¿Qué haces?
Espera.
¿Cuánto por una mamada?
Mil francos.
¿Mil francos? ¿Qué haces por mil francos?
Te hago la tímida con condón. ¿Te parece?
¿Con condón? ¿Entonces no te lo tragas?
Te equivocaste de barrio. Aquí son 400 francos.
-Adiós. -Mierda.
Lárgate, estúpida.
Oye.
¿Cuánto cuesta una mamada?
Una mamada son 400 francos.
De acuerdo. ¿Subes?
Sube.
No. No puedes hacerlo.
Ahora no.
No puedes hacerlo.
"Te falta coño", te dijeron.
¿Qué te pasa?
Lárgate.
No puedo dejar que se lo hagas.
No se casó con una puta.
Confiaba en ti. Te quiere.
¿Qué pasa con este tipo?
Está loco.
¿Adónde vamos?
A bailar.
-No quiero bailar. -¿Qué prefieres?
¿Prefieres chuparla?
No, no quiero ir ahí.
No quiero ir ahí. Ven conmigo.
Ven.
Ven, vamos a otro lado. Ven.
Eso es lo que quieres, ¿no?
Ven por aquí.
¿Qué hace?
Trabajo para él.
Me pagan para traerla de vuelta.
Y eso hago.
Con un poco de suerte,
él la perdonará.
Pero no quiero que me perdonen.
No quiero depender de nadie.
¿Va a tener problemas?
¿A usted qué le importa?
Me voy.
Nota número trece.
3 de septiembre de 1997.
Fin de la investigación.
Cliente: Pierre Lindien.
Caso: France Robert.
Motivo:
traición.
A la atención de Pierre Lindien.
Lo rompí todo para que tú no tuvieras que hacerlo.
Pensé en mi madre.
En todo lo que nunca le dije.
Me ayudó a reaccionar.
Por primera vez,
entiendo a mi exmujer y a los demás.
¿Es posible haberse equivocado tanto tiempo?
¿Cómo voy a seguir adelante?
Ahora que sé
que soy un monstruo.
¿Eso era lo que tú sabías, lo que ella sabía y yo debía saber?
Pero te equivocaste.
Yo no lo sabía.
La vi,
hablé con ella,
le di mi número
y la dejé irse.
Aquí tienes el dinero.
¿Me va a llamar?
GÉNOVA
¿En qué piensa?
NUEVA YORK
¿Cómo estás?
50 dólares por la emoción de tu vida. ¿Te interesa?
¿Qué te pasa? ¿Estás en abstinencia?
Tengo hambre, creo.
¿Hablas en serio?
Joder, no tengo suerte.
Escucha...
Hay una hamburguesería en la esquina. Te pago algo y te largas.
No sé cómo agradecértelo.
No pasa nada.
¿Tienes dónde dormir?
No tengo dinero, no tengo nada.
Aún no he ganado mucho, pero...
Tengo un trabajo cerca de aquí. Vamos juntos
y, si funciona, podremos dormir allí.
¿No te importa?
¿Quién es? ¿Quién es?
Una amiga.
Se llama France. Se va a quedar un poco.
Podemos hacerlo entre tres.
-Olvídalo. -Pregúntale.
¿Cuánto pagas?
150 por ella, 250 por ti.
Tú miras. Es como la tele.
Él me folla, yo lo follo...
Con el dinero podrás quedarte más tiempo en Nueva York.
Estoy perdiendo el tiempo.
Como quieras. No puedo obligarte.
¿Lo ves bien?
Tiene el culo bien abierto.
No como el tuyo. Está muy cerrado.
Eso es lo que me gusta, Barbara.
A mí también me gusta.
No.
Si la quieres, pagas.
Tú pagas. Para eso estás.
Soy pintora, hago retratos.
Me gustaría que posara para mí.
Le pagaré.
No llevará mucho tiempo: tres o cuatro sesiones.
¿Puede venir esta tarde?
Sí, estoy libre.
¿Es francesa?
¿Le importaría ducharse?
Porque me gustaría hacer algo diferente,
con ropa diferente.
-Adiós. -Adiós.
¿Podría quedarme el cuadro en lugar del dinero?
No, no puede ser, necesito el cuadro para la exposición.
Me gustaría enviárselo a alguien.
Sí, pero no puede ser. Usted necesita dinero
y yo necesito el cuadro para la exposición.
Creo que es mejor que sigamos así.
¿Sabe qué es de la gente que posa para usted?
Bien.
Puede llevarse el cuadro.
Pero me quedo con el dinero.
Soy yo, no sé si me recuerda.
Sí, conozco su voz.
¿Qué tal EE. UU.?
Pues nada.
No encuentro trabajo, así que ando sin dinero.
Puedo enviarle un billete de vuelta, si lo acepta.
¿No cree que ya es muy tarde?
La espero.
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