All language subtitles for 1953-Those Redheads from Seattle.BDRip (Kino Lorber). 2-D.720p.x264.AAC.eng.3.0 and 2.0.AC-3.spa.Audio Commentary.AAC.eng.Subs.spa.forced spa. (eulsus)_track6_[spa]

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Original subtitles

AQUELLAS PELIRROJAS DE SEATTLE

No hay sitio en Dawson para el club Klondike.

Diario Bonanza. Almacén.

Es el almacén del periódico.

Se acabó el Bonanza, Johnny.

Ya no tendrás que preocuparte más de ese reformador.

¡Sr. Edmonds, Sr. Edmonds!

¡Venga deprisa, el almacén está ardiendo!

¡Qué lástima, eh, Johnny!

Sí, desde luego.

¿A qué esperáis? ¡Echad una mano!

¿Estás loco? Bonanza quiere que cierres el club.

¿No me has oído? ¡Coge un cubo!

Está bien. Muchachos, vamos.

Johnny, no lo comprendo.

Es inútil. ¡Dejadlo!

Lo siento, Sr. Edmonds. Los muchachos han hecho todo lo posible.

A mí no me engaña, Yurkil.

Váyase de la ciudad antes de que yo lo eche.

¡Cuidado, se viene abajo!

Esto no ha sido un accidente, Sr. Edmonds.

Lo que quieren es cerrarle la boca.

Ya lo sé, reverendo Petrie.

¿Queda algún rollo de papel en su almacén, Sr. Wilbur?

No, Sr. Edmonds. Lo siento.

Pero Joe tiene papel pintado.

Así es, señor.

12 rollos estampados y 10 imitando a mármol.

- Están a su disposición. - Gracias.

Ve a buscarlos, Dan.

Sacaremos un extra.

El primero en la historia del Bonanza.

¡Bonanza, Bonanza, compren su Bonanza!

¿Periódico, señorita?

¿Para qué?

Puede que haya alguien por aquí que se lo lea.

- ¿Periódico, Sr. Kisco? - No, gracias.

El incendio de su almacén ya no es noticia.

El problema de una ciudad pequeña es que

todos saben lo que ha ocurrido antes de que se imprima.

Y unos cuantos saben lo que va ocurrir antes de que suceda.

¿No es así, Sr. Yurkil?

Le daré un ejemplar.

Será una buena lectura en caso de que no concilie el sueño.

Johnny, ¿vas a permitir que se salga con la suya?

Escucha.

"El Bonanza recoge el guante, Sr. Kisco.

Dirigido a usted, Mike Yurkil

y a todos los demás rufianes y estafadores a sueldo

que hacen el..."

¿Has sido tú quien incendió el almacén?

- ¡Basta ya, Johnny! - ¿Sí o no?

Deberías estar contento de que alguien lo haya hecho.

¿Por qué tienes miedo, Mike? ¿Sabes quién ha sido?

- No. - Más vale que sea así.

No me gustaría que le dieses mala fama a mi local.

¡Mike!

Johnny, ¿no pensarás quedarte de brazos cruzados?

¡Bonanza, Bonanza, compren el Bonanza!

En este momento, me resulta imposible traeros aquí.

- ¡Han herido al Sr. Edmonds! - Está malherido, llevémoslo dentro.

El pobre hombre iba a llevar esto al correo. Yo lo haré por él.

¿Te has hecho daño en la pierna, Nelly?

Es solo una fractura sin importancia.

Ni siquiera me duele. Fue idea de Connie.

¿Por qué mis hermanas son pelirrojas y yo no?

No lo sé.

¡Ah, es igual!

Ser rubia tampoco es tan malo.

Señor del banjo,...

...usted era el músico favorito de todos.

Cuando tañía las cuerdas...

...la gente cantaba y después le obligaban a saludar.

Señor del banjo,...

...siempre viste muy elegante.

Cada vez que escuchaba su ritmo se me movían los pies.

Aún puedo escuchar su música.

Quiere a tu chica, quiérela bien.

Susúrrale palabras dulces. Saluda a tus amigos.

Antes cantaba en Alabama.

No cuentes tu dinero, no vayas tan deprisa...

...y quiere a tu chica bien.

Kathie, ¿por qué no intentas hacer callar a Pat?

Le retorceré el cuello si no lo hace. No puedo concentrarme

con todo este ruido.

¡Pat, por lo que más quieras!

- Conseguirás despertar a toda la ciudad. - Por cierto,

¿quién te ha dado este horrible disco?

Lo he comprado, hermanita.

- Será mejor que no se entere mamá. - ¡Te has puesto colorete!

Patricia Louise Edmonds, ¿qué pretendes?

¡Ya empezamos!

¿Por qué no me dejáis en paz?

- No hay por qué escandalizarse. - ¿Ah, no?

Todas las chicas de la revista se maquillan.

¡Oh, no!

Pero si tú no has visto una revista.

¡Claro que sí!

Ya sé que mamá no lo aprobaría, pero ojos que no ven...

...corazón que no siente.

Patricia, ¿cómo te atreves a hablar así?

Vamos. Poneos en fila.

Así.

Vamos, Kathie.

¡Y enseñar las piernas!

¡Ni hablar!

Nell, ¿dónde está tu cinta del pelo?

¿Ha venido el cartero?

Gracias, cariño.

Ya sé por qué te has bajado del tranvía a unas manzanas de aquí.

¿De veras, querida?

Sí, no quieres que la gente sepa que ya no tenemos el carruaje.

¡Válgame Dios!

¿Pero quién te dijo eso?

Las hermanas Whirly, mamá. ¿Por qué?

¡Nell!

¿Qué le pasa a tu pierna?

Nada.

Connie me dio un centavo por dejarle hacer prácticas con ella.

Esa chiquilla no estará contenta, hasta que alguien de la familia

se rompa un hueso de verdad.

¿Dónde están las chicas?

¿Qué diablos están haciendo?

¿Por qué no subes y lo averiguas?

Quiere a tu chica, quiérela bien.

Susúrrale palabras dulces. Saluda a tus amigos.

Antes cantaba en Alabama.

No cuentes tu dinero, no vayas tan deprisa...

...y quiere a tu chica bien.

¿Qué estás haciendo aquí?

Y si llega mamá, ¿qué?

Ya ha llegado.

¡No!

Nell, haz parar ese horrible artilugio.

Así es como perdéis el tiempo en cuanto me doy media vuelta.

- Pero si solo nos divertíamos un poco. - No hacíamos nada malo, mamá.

- ¡Por amor de Dios! - Vamos, callaos todas.

Espero que nuestros vecinos no os hayan oído cantar esas tonterías.

No son tonterías, hacen que me sienta bien.

Además, es mucho más alegre que cantar en el coro.

¡No seas ordinaria!

Enseñando las piernas como unas, Dios sabe qué.

¿Por qué, mamá?

¡Qué sombrero tan bonito llevas!

No me extraña que hoy estés tan guapa.

¿Eso creéis?

Bueno, es que...

Pero ¿qué tonterías dices?

Sabes de sobra que hace cuatro años que lo tengo.

Bien, lavaos la cara inmediatamente y bajad todas.

Tengo que leeros una carta de vuestro padre. ¡Daos prisa!

¡Vamos!

- ¡Oh, no, de eso nada! - ¡Monstruo con trenzas!

¡Se suponía que tenías que avisarnos! ¡Para eso te di cinco centavos!

¡Verás, rubia del demonio!

¡Mamá!

Siempre lo he dicho. ¡Nunca confíes en una rubia!

Vamos, vamos, presidente McKinley.

Fuera de mi silla.

Así está mejor.

Tú sigue así y te quitaré todas las cintas del pelo que te di.

Ya lo verás.

Entonces le diré a mamá que siempre me decís que no soy vuestra hermana.

- Tú díselo. - Eres una bruja.

Todas las brujas son rubias.

Quiero mis cinco centavos, Nell.

- ¡Intenta recuperarlos! - ¿Ocurre algo malo?

¿Está enfermo papá?

- ¿Enviará a buscarnos? - No, por ahora no.

A vuestro padre no le va muy bien en el periódico.

Mamá,...

¿estabas harta de pelirrojas cuando yo nací?

¡Pero qué estás diciendo!

No le hagas caso, mamá.

¿Puedo ver la carta?

No, ya os he dicho todo cuanto necesitáis saber.

Vuestro padre no tiene dinero suficiente para llevarnos con él.

Pero eso no es lo que me preocupa.

No sé, él siempre está tan contento y tan animado que...

Me da la impresión de que no está bien.

Creo que tiene algún problema.

Pobrecillo.

Probablemente se siente solo, sin todas nosotras dándole órdenes.

¡Pobre papá!

He llegado a la conclusión de que nos necesita.

No sé lo que le sucede, pero nuestro deber es estar a su lado.

Pero...

no podemos estar a su lado a dos mil millas de distancia.

Ya lo sé, así que nos vamos para allá.

¡Hurra! En el Klondike no hay escuelas.

¿Y qué va a ser de mis lecciones de canto?

Magnífico. Me llevaré mi máquina de escribir.

¡Oh, no, mamá!

Yo quiero ser enfermera.

Bueno, a juzgar por las cartas de vuestro padre

tendréis bastantes cabezas rotas que vendar.

¿Y el dinero?

Venderemos algunas cosas.

- La flauta. - El violín.

- El violonchelo. - No, el arpa.

No, ninguno de los instrumentos.

Vuestro padre insistió en que debíais continuar practicando.

¡Vamos, niñas, a ensayar!

¡Vamos, vamos! ¿Todas preparadas?

Nell, saca la manzana de la boca, vamos.

Vamos.

¿Preparadas?

Uno, dos, tres.

Uno, dos, tres.

Uno, dos, tres.

Uno, dos, tres.

¿Dónde está tu hermana?

Mándale empujar un cacahuete con la nariz.

De acuerdo.

¡Muy bien!

Una mano sostiene algo sobre tu cabeza.

- ¿Qué hará su dueño para rescatarlo? - ¿Hombre o mujer?

Mujer.

Cantar una canción.

A mí no me mires, Nell.

¿Pero qué puedo hacer?

Cantar una canción o pagar una prenda.

No sé.

Claro que sabes. Canta la que te enseñé anoche.

Solo si tú me acompañas.

- Está bien. Vamos, cobardica. - Os acompañaré al piano.

Disculpa, cariño.

¿Preparadas?

Vamos allá.

Vi a una pareja abrazada...

...en una calle solitaria.

En un lugar secreto de reunión...

...para amantes.

Mientras me acercaba...

...oí como la chica decía...

...con la cara llena de lágrimas.

Su cara llena de lágrimas:

"Solo te pido que cumplas con tu deber, Jack.

Eso es todo.

Prometiste...

...que nos casaríamos".

Él le dijo:

"Por favor, no me entiendas mal...

...y acepta este regalo".

Ella rechazó el oro...

...que le ofrecía y dijo:

"Quédate con tu oro. No puedes comprarme.

No me sobornes...

...y promete que me amarás.

Dame el amor que me niegas.

Hazme tu esposa, es lo único que te pido".

La rodeó con sus brazos...

...para intentar consolarla,...

...pero ella, muy afectada,...

...se apartó.

Mientras él intentaba consolarla,...

...empezó a llorar y le dijo:

"Lamentarás esta crueldad algún día.

Vamos, pequeña, no llores".

Dijo él.

"Aunque esta noche nos separamos...

...y otra pronto será mi mujer,...

...este oro te ayudará a olvidar".

Pero, con el corazón roto,...

...rechazó su regalo...

...y le contestó enfadada:

"Quédate con tu oro. No puedes comprarme.

No me sobornes...

...y promete que me amarás.

Dame el amor que me niegas.

Hazme tu esposa, es lo único que te pido.

Quédate con tu oro, Jack. No puedes comprarme.

Quédate con tu oro y promete que me amarás.

Dame el amor que me niegas.

No te resistas, quiero llevarte al altar.

Quédate, quédate, quédate, Jack,...

...quédate con tu oro.

Quédate con tu oro".

BIENVENIDOS A SKAGWAY, LA PUERTA DEL KLONDIKE

Parece que no has tenido mucha suerte concertando el transporte hasta Dawson.

Me niego a que me timen. Eso es todo.

Prefiero ir a pie.

¿Por qué no?

- Solo son 400 millas. - Me da lo mismo.

Si partimos inmediatamente, llegaremos por Navidad.

Ahí viene Joe.

- Tal vez no tengamos que ir a pie. - ¡Constance!

Solo hace 8 días que conoces al Sr. Keenan.

Lo siento mucho, mamá. Prefiero llamarle Joe.

Discúlpeme.

Pero, creo que ese que viene por ahí, es mi amigo Johnny Kisco.

Y con vuestra ayuda,

quizás pueda convencerle de que deje aquí los adornos

para su bar, y que en su lugar las lleve a ustedes.

- ¿Adornos para su bar? - Sí, ¿por qué?

Me pareció haberle entendido a mi hija

que eran objetos de arte para una sociedad.

Bueno, es una especie de sociedad, pero, naturalmente, dispone de bar.

Te quedaríamos muy agradecidas si lo hicieras, Joe.

No tiene importancia.

Encantado de poder servirlas.

Después de todo, no todos los días se saca una escalera

de reinas pelirrojas.

Es un término de póquer.

¿De póquer?

Nosotras no jugamos al póquer.

No, supongo que no.

Bueno, no lo olvidéis, chicas. Sonreid y dadle la paliza, ¿de acuerdo?

¿Paliza?

¿Paliza?

¿De qué está hablando?

¡Échate Kovak! ¡Échate!

¿Ha visto por aquí a un cantante bailarín de tercera categoría

que responde al nombre de Joe Keenan?

El único e inimitable Spats Keenan en persona.

Autor de canciones mordazes, chistes ingeniosos

y especialista en claqué,

llegado directamente de una gira sensacional del circuito de Oklahoma.

- Me alegro de verte. - Y yo a ti, amigo.

Apuesto a que no has cambiado un solo paso

desde que hacíamos el número juntos. - ¿Para qué cambiar?

Solo hay que conseguir nuevo público.

Oye, no te preocupes por tus clientes, Johnny.

Les voy a dejar sin habla.

Espero que lo hagas, muchacho.

Allí disparamos sobre los artistas que no nos gustan.

- Adiós. - ¡Ven aquí!

- ¿Has traído todo lo que te encargué? - Bueno, casi todo pero...

tuve que traer a Diana en el baño en vez de a Salomé.

No está mal, no está mal.

Un poco ligera de ropa para el invierno de aquí,

pero creo que haremos que entre en calor.

Desde luego.

¿Y las langostas?

Aquí están. Una docena de las mejores langostas congeladas.

Así me gusta muchacho.

Les he prometido a las chicas que daría un festín.

¿Por qué no te pones algo de ropa y nos largamos?

Nos esperan diez largos días de viaje.

Claro, Johnny, pero...

...antes quisiera presentarte a unas amigas.

No, no quiero.

¡Qué guapas!

Tengo los labios helados.

Vamos chicas, causad buena impresión.

¡Nelly, sonríe!

Muy simpáticas.

Una decoración perfecta para mi club.

- Sí. - ¿Cuánto tendré que pagarles?

¡No, Johnny! No son coristas.

Solo son unas buenas chicas. Te las presentaré.

Si no son coristas, no hay porcentaje.

Olvídalo.

¡Vamos, muchachos, cargadlo todo!

¡Vamos, Johnny! Ten compasión.

No puedes dejarlas ahí.

¿Por qué no? No son responsabilidad mía.

Son unas mujeres distinguidas. Su padre dirige

un periódico en Dawson. - Serán distinguidas, pero...

¿Qué has dicho?

Que su padre dirige un periódico en Dawson.

¿Se llama Edmonds?

¿Sí, es amigo tuyo?

Todo lo contrario.

Lo único que le preocupa es arruinarme el negocio.

Estupendo, eso me deja el campo libre.

No cuando descubra que trabajas para mí.

Suponiendo que siga vivo.

No te comprendo.

Yo tenía a mi servicio a un tal Mike Yurkil,

un expresidiario.

Dirigía el club.

El viejo Edmonds amenazó con revelar su pasado.

Entonces, Yurkil le disparó para evitar que hablara.

Estaba muy grave cuando salí de allí.

Entonces, esa es razón de más para que las lleves.

Tienes que decírselo.

Después de todo, Yurkil trabajaba para ti.

Y en cierto modo, tú eres responsable.

Podemos enviar por estas cosas más tarde.

Bueno, quizá tengas razón.

De acuerdo, pero me llevo conmigo a Diana y a las langostas.

- ¿Y les contarás lo de su padre? - Sí, cuando llegue el momento.

Muy bien. Les diremos ahora las buenas noticias

y después las malas. ¿De acuerdo? - Vale.

¡Sra. Edmonds!

Sí.

Quisiera presentarle a mi amigo Johnny Kisco.

Es el propietario del club Klondike.

Y se ha ofrecido a llevarlas hasta Dawson.

- Es Ud. muy amable, señor... - Kisco.

Kisco, sí.

Ya nos veíamos sentadas aquí hasta que llegase la primavera.

¡Hola!

Yo soy Katherine.

Y estas son mis hermanas Patricia y Constance.

Encantado.

Y yo soy Nelly.

¿También eres de la familia?

No estamos tan seguras.

¡Patricia!

Espero que el Sr. Keenan hable de nosotras tanto como habla de usted.

¡Patricia!

Claro que solo es un viaje de diez días hasta Dawson.

Pero si Joe habla deprisa, será capaz de describirnos.

- ¡Patricia Edmonds! - Sí, madre.

Lo que Patricia quiere decirle, es que sabe cantar y bailar.

Tus canciones no le interesan al Sr. Kisco.

Mi marido le pagará lo que corresponda.

Por cierto, tal vez Ud. le conozca.

Se llama Vance Edmonds.

- Es el editor del Bonanza. - Sí, le conoce.

Sí señora, le conozco.

Es un buen hombre.

Bien, si están ustedes preparadas, nos pondremos en camino.

Bien, niñas, vamos.

Sí, mamá.

Muy bien muchachos, nos vamos.

¡Cargadlo todo!

Que no se os olvide nada.

¿Después de comer irás en el trineo de Connie?

¿No le parece que el trineo va demasiado cargado con las dos?

No lo sé.

No, creo que no.

¡Adelante, vamos!

Como es la mayor,

se atribuye privilegios a los que no tiene derecho.

¿Como viajar en el trineo del Sr. Kisco?

Es hermoso, ¿verdad?

Hermoso no es la palabra exacta.

¡Vamos, Kobak!

Ahora comprendo por qué papá adora este país.

A mí también me gusta cada día más.

Se me he enfriado la nariz.

Déjame cogerla.

Ten cuidado, querida.

El presidente McKinley está punto de ser madre.

¡Silencio, Kobak, cállate!

Deja de ladrar.

Anda cálmate, ¿no ves que hay gente durmiendo?

- ¿A dónde vas? - A calentar las manos, madre.

No puedo tocar el arpa con los dedos helados.

- Oye, lo haces muy bien. - Eso no es nada.

Puedo hacerlo con los ojos cerrados.

¡Qué extraño! ¿Y la ley de la gravedad?

Se supone que debería caer de nuevo.

Tenía que haberme dado cuenta.

Bueno, tengo que llevarle esto a los hombres.

Hasta luego.

Me ha gustado su música, Katherine.

Gracias, Sr. Kisco.

Pat me llama Johnny.

Ella sí.

Parece que tiene las manos frías.

- Creo que será mejor que regrese. - Déjeme que se las caliente un poco.

¡Katherine!

¿Qué tal?

Mejor.

¡Katherine!

¿Y ahora?

Mucho mejor.

Verá lo que sucede si vuelve a llamarla.

¿A qué se refiere?

¡Katherine!

¡Serás!

- Permítame que le eche una mano. - ¿Te encuentras bien?

- ¿Quién ha tirado eso? - Nadie. Ha sido el eco de su voz.

Un grito o un disparo pueden provocar fácilmente un alud.

¡Claro!

¿Y me lo dice ahora?

Vámonos Katherine, vámonos.

¡Johnny Kisco está en la ciudad! ¡Vamos!

Hola, Johnny. ¿Nuevas figuras para el espectáculo?

Te has traído un equipo precioso, Johnny.

Ya habéis causado sensación, chicas.

Cubríos o se armará un lío.

Vamos, entrad chicas.

¿No vamos a ir a ver a papá?

Con este aspecto, ni hablar.

Aquí estamos, sanos y salvos.

Le estamos enormemente agradecidas por lo que ha hecho por nosotras.

Sí, mamá. Voy enseguida.

Mi padre también querrá darle las gracias.

¿Es eso una invitación?

¡Hola, Liz!

- ¿Qué tal, chicas? - Te he echado de menos.

¡Hasta pronto, Kathie!

¡Caray!

¡No lo interprete mal, Sra. Edmonds!

Esas chicas son solo para divertirse.

Pues a mí no me ha hecho gracia.

Unas desvergonzadas. Las conozco bien.

De oídas, naturalmente.

¿Es tan amable de decir que nos traigan nuestro equipaje?

¡Desde luego, señora!

- Vamos, niñas, entrad. - Adiós, Joe.

¡Hasta pronto!

Soy la Sra. Edmonds.

¿Podría darme las llaves de las habitaciones de mi esposo?

Y por favor, no le diga que estamos aquí.

- Queremos darle una sorpresa. - Sí, señora.

Y también quisiera habitaciones comunicadas para las chicas.

Es la Sra. Edmonds. ¿Se lo va a decir?

No me corresponde a mí.

Dale la llave.

Quiere habitaciones comunicadas. Esas chicas del club ocupan la inmediata.

La 216.

Trasládalas al final del pasillo y dale esa a la Sra. Edmonds.

No, Nell.

- Pues Kathie ha firmado. - No tienes edad suficiente.

Bueno.

Aquí tiene. Las otras habitaciones estarán en unos minutos.

Gracias. Y recuerde, ni una palabra a mi marido.

La 214, al final de la escalera.

Gracias. Vamos, niñas.

Tengan cuidado con los instrumentos, con el violonchelo y con el arpa.

¿Y mi flauta?

¡Nelly!

Johnny, nos prometiste un regalo

si nos portábamos bien. - Sí, nena, lo sé.

Tranquilas, preciosas. Tengo algo para todas vosotras.

Incluida una cena con langosta y champán.

Esta noche haré que os lo suban a vuestras habitaciones. ¡A beber!

Espero que estéis en forma.

Johnny, ¿qué quieres que haga con Diana?

Oye, este lugar tiene mucha clase.

Está hecho para mí.

Chicas, quiero presentaros a un viejo camarada.

Joe Keenan, conocido profesionalmente como Spats Keenan,

el rey de la revista "Un musical".

Joe, te presento a Liz, a Babe, a Belle y a Marie.

600 libras del mejor talento para el baile que hay en el Klondike.

Caray chicas, sois un descanso para mis ojos, pero...

...¿quién quiere descansar los ojos con una vista como esta?

Joe va a estar al frente del espectáculo,

así que más vale que os portéis bien con él.

Va a ser muy divertido trabajar para ti, Spats.

- Nos llevaremos bien. - ¡Eh Mac, ven aquí!

Bien chicas, venid todas, por favor.

Os voy a presentar a la más reciente importación...

...venida directamente de las galerías de arte de San Francisco.

Diana en el baño.

¡Una rubia!

Se parece a Lola antes de que adelgazase.

Oye, hablando de Lola, ¿dónde está?

Ha ido al funeral.

¿Funeral?

El del viejo Edmonds, el editor que se cargó Yurkil.

Yo estoy segura de que ella se divierte con...

¿Qué ocurre, Johnny?

Había pocas posibilidades de salvarlo.

Su familia acaba de llegar a Dawson.

Ni siquiera sabían que estaba herido.

- ¿Quién se lo va a decir, Johnny? - No lo sé.

- Oye, Joe... - Oh no, yo no podría hacerlo.

Y si...

Espera un momento.

Reverendo Petrie.

Sí, Kisco.

Escuche.

Quisiera pedirle un favor, si no tiene Ud. inconveniente.

¿De veras?

Usted dirá.

La familia Edmonds está aquí.

Los he traído conmigo desde Skagway.

Y no saben que él está muerto.

No es un buen recibimiento.

- ¿Sabían que estaba herido? - No.

Lo último que supieron de él fue que tenía dificultades económicas.

- ¿Y Ud. no les dijo nada? - Yo siempre creí que se recuperaría.

No quería que se preocuparan sin motivo.

Y además, cualquier tipo de explicación le involucraría a Ud.

No lo hice por eso.

Supongo que eso ahora ya no importa.

Lo que sí importa es la familia Edmonds.

Hay que decírselo.

Con el mayor tacto posible.

Por eso he acudido a usted.

Supuse que podría hacerlo mejor que yo.

Haré todo lo que pueda.

¿Dónde están?

En el hotel.

¿Dónde está Kisco?

¿Es Ud. Johnny Kisco, verdad?

Quizá.

Me llamo Whitey Marks.

Conozco a un viejo amigo suyo.

Mike Yurkil.

¿Dónde está?

- ¿Qué importa eso? - ¿Dónde está?

¡Eh, tranquilícese!

Está en Fairbanks. Dirige un club con un hombre llamado Jacobs.

¿Es cierto que necesita un nuevo encargado?

Ya tengo uno.

- Le compré la parte del negocio. - No es mi problema.

- Mamá. - ¿Qué ocurre?

El presidente McKinley acaba de tener otro gatito.

Ya es el quinto.

- ¿Por qué no coges tu espejo? - Kathie, ¿tienes tú mi prendedor?

Y ahora esta. Vamos...

- Nelly, ¿dónde está mi prendedor? - Yo no lo tengo, no uso esas cosas.

- ¡Déjalo! - Alguien llama a la puerta.

Papá no puede ser. Él no llamaría.

Bueno, podría ser. No tiene llave.

- Ya acabo yo, mamá. - Sí, por favor.

Estoy nerviosísima. Estáis preciosas.

¿Listas?

¿La Sra. Edmonds?

Sí.

Soy Louis Petrie, ministro de la Iglesia local.

Ha sido muy amable al visitarnos.

Permítame que le presente a mis hijas.

- Katherine, Contance y Patricia. - Encantado.

Ah, esta es Nell.

Hola, reverendo. He tenido cinco gatitos.

¡Nell!

¡Magnífico!

Me da la impresión de que tiene Ud. una familia extraordinaria.

Gracias.

Lo cual facilita mi cometido, Sra. Edmonds,

porque traigo malas noticias.

¿No serán sobre mi marido?

Me temo que sí, Sra. Edmonds.

Su marido ha sido...

¡Oh, no!

"Chicabum chicarat, chicabum chicarat", cantaba.

Llevaba zapatos de claqué y bailaba.

Sonaron las campanas.

Se me encendieron los ojos y el corazón me hizo "bum"...

...al ver a la chica con zapatos de claqué.

"Chicabum chicarat, chicabum".

Estaba en Alaska y en cuanto me crucé con ella...

...se encendió una luz en mi corazón.

Sabía que debía resistirme, pero me acerqué a ella y la besé...

...y en vez de abofetearme, me volvió a besar.

"Chicabum chicarat, chicabum chicarat", cantaba.

Llevaba zapatos de claqué y bailaba.

Sonaron las campanas.

Se me encendieron los ojos y el corazón me hizo "bum"...

...al ver a la chica con zapatos de claqué.

"Chicabum chicarat, chicabum".

Me dijo que era de Seattle...

...y que su padre era ganadero,...

...pero que estaba muy sola y lejos de casa.

Le dije: "Parece que tienes frío...

...y sería un placer para mí...

...abrazarte para que entraras en calor".

"Chicabum chicarat, chicabum chicarat", cantaba.

Llevaba zapatos de claqué y bailaba.

Sonaron las campanas.

Se me encendieron los ojos y el corazón me hizo "bum"...

...al ver a la chica con zapatos de claqué.

"Chicabum chicarat, chicabum".

Por su amor iría nadando hasta China.

Pero no soy un minero rico.

No puedo darle niños bonitos y pieles elegantes.

Pero no voy a rendirme. Voy a pintar mi pequeña casa...

...y le diré que si la quiere es suya.

"Chicabum chicarat, chicabum chicarat", cantaba.

Llevaba zapatos de claqué y bailaba.

Sonaron las campanas.

Se me encendieron los ojos y el corazón me hizo "bum"...

...al ver a la chica con zapatos de claqué.

"Chicabum chicarat".

"Chicabum chicarat".

"Chicabum chicarat, chicabum".

"Chicabum".

Gracias.

Gracias a todos, chicos.

Bueno, ¿qué te parece?

- Estupendo Joe, así me gusta. - Gracias, Johnny.

Estas chicas están muy animadas esta noche.

Bueno, tenían un poco de prisa.

Parece ser que esta noche van a cenar con el jefe.

¡Ah!

Mi lema es: "El placer antes que el negocio.

Y vivirás más tiempo".

Seguro.

- ¿Has mandado ya la cena al hotel? - Sí, a la habitación 216.

Y dos litros de champán.

- Solo dos, ¿eh? - Sí.

Pues dame dos botellas más y cárgalas al fondo de mejora

de relaciones empresario empleados.

Serás canalla.

Buena suerte.

¿Para qué necesito buena suerte teniendo champán?

El mismo Johnny de siempre.

- Nunca cambiará. - Cierto.

Un momento.

Hola, Johnny.

¡Vaya!

Hola, Katherine.

Gracias por la langosta.

Aunque no tenía hambre.

No se merecen.

Pat y Connie están dentro con mamá.

Se lo ha tomado muy mal la pobre.

¿Te importa?

No.

No le hagas caso a Nelly.

Enviarnos esa cena ha sido un gran detalle, Johnny.

Cuando el reverendo Petrie nos dijo lo de papá...

Está muerto.

Le han matado.

Sí, lo sé.

Y lo siento, créeme.

Perdona.

Pensé que ya no me quedaban lágrimas.

Tienes derecho a llorar.

Tu padre era un buen hombre.

Puedes sentirte orgullosa de él.

Sabes, te pareces mucho a él, Johnny.

Como lo del champán que nos enviaste.

Él también lo habría hecho.

Supongo que sí.

Kathie, mamá te necesita.

Por favor vuelve, ¿lo harás?

Vamos a necesitar ayuda cuando haya que solucionar sus asuntos.

Estaré cerca.

Si me necesitas, hazme así con el dedo...

...y vendré corriendo.

¿Dónde están el champán y la cena de langostas que nos habías prometido?

Debido a circunstancias ajenas a mi persona,

nos hemos quedado sin langostas. - ¿Qué?

Chicas, ¿os conformáis con un plato de tripas con alubias en el club?

¡Oh, Johnny!

Como Ud. comprenderá, Sra. Edmonds,

el banco se hizo cargo del periódico solo para hacer frente a su hipoteca.

Sí, comprendo.

Así era él.

Jamás salía de casa por la mañana, sin una flor en el ojal.

Sr. Fawcett...

...tengo intención de abandonar esta perversa ciudad

lo antes posible.

Y si eso supone vender el periódico...

...considérelo en venta.

Encontrar un comprador podría llevar semanas.

Sí, lo sé.

Vámonos, niñas.

- ¡Oh, mamá! - ¿Qué?

El presidente McKinley atrapó un ratón y lo está compartiendo con sus gatitos.

¿Alguien sabe qué es lo que comeremos hoy?

Me da igual lo que comamos, pero que sea rápido.

- Estoy hambrienta. - Vosotras dos, dejad de quejaros.

- Es mi estómago el que se queja. - ¡Patricia!

No importa el hambre que tengas. Eres una dama.

Sí, mamá.

Niñas, creo que una modista...

...tendría éxito en un pueblo tan desastrado como este.

¡Tú no, mamá!

- ¿De dónde has sacado esa idea? - ¡Modista, bromeas!

Por supuesto que no, ya habéis oído al Sr. Fawcett.

Puede llevar semanas vender el periódico.

Mientras tanto, tenemos que comer y pagar el hotel.

¿Alguien tiene una idea mejor?

Sí, yo podría hacer mecanografía comercial.

Y yo trabajaría de enfermera en el hospital.

Claro, y yo como cantante.

¿Dónde?

En la iglesia, naturalmente.

Gracias a Dios que Nell no ha sugerido nada.

Ya se me ocurrirá algo.

Seguro que sí.

Costurera. Habitación 216.

¿Dónde está?

Ah sí, aquí. Creo que así le va bien.

Sí, me parece que está en su medida apropiada, Srta. Liz.

¡Más corto!

Pero querida,

una dama nunca enseña los tobillos.

Pero yo no soy una dama y quiero enseñarlos.

¡Nell, a tu cuarto!

¿Lo quiere más corto?

Se hacen trabajos a máquina. Habitación 216.

"Querida Abigail.

Perdóname por no haber escrito antes, pero...

...cuando el general Lee se rindió

me fui a California a probar suerte".

¡Eh! ¡Eh!

- "Pero no la tuve". - ¡No te muevas!

Lo siento,

pero pensar mucho me pone nervioso. - No se lo decía a usted.

¿Dónde estaba?

Estaba en California en el 72.

Todavía le quedan 26 años de su vida por contar.

- ¿El precio es el mismo? - No, se cobra por páginas.

Entonces, saltémonos esos 26 años y escriba:

"Mándame 200 pavos y me casaré contigo.

Si no me mandas el dinero, daré por sentado que ya no me quieres.

Firmado...

...tu querido y errante Willie".

¡Oiga!

Muy bien.

Me debe un dólar, por favor.

¿No hay ningún trabajillo que necesite que le haga?

- En metálico. - ¿Alguna leña para partir?

- He dicho en metálico. - Bueno, en ese caso déjelo.

Es muy probable que Abigail no se acuerde de mí.

¡Oh, mamá!

- No te pongas así, Kathie. - ¡Valiente ayuda que soy!

Bueno, con el dinero de este vestido

y con el sueldo de Connie saldremos adelante. Estoy segura.

- Mamá, estoy cansada. - Bueno, pues descansa un poco.

También vendemos gatos. Habitación 216.

Ven aquí.

- Son unos bichos muy bonitos, ¿verdad? - Sí, bonitos y caros.

100 dólares de gatos

que beben leche que cuesta diez dólares el litro.

Cuando llegue el deshielo de primavera, valdrán su peso en ratas.

Además, la familia Edmonds necesita el dinero.

Está bien, Johnny, estoy harta.

Una broma es una broma, pero esto no me hace ni pizca de gracia.

¡Eh, has perdido una mano!

Es terrible, ¿no?

Sí, lo es.

Encarga cinco más.

¿Estás loco?

La Sra. Edmonds no había visto una aguja hasta que destrozó mi vestido.

¿Y a ti que más te da? Es mi dinero.

- Haz lo que te he dicho. - ¡Oh, Johnny!

¡Oh, no!

Vamos, gatito.

Muerden la mano que les da de comer.

¡Eh, vamos! ¿Conque esas tenemos?

¡Vamos! Mordedme a mí. Yo os he dado de comer hoy.

¡Cuidado, cariño!

¡Farsante!

El arañazo es tan pequeño que no se ve ni con lupa.

¡No, Joe!

Bueno, de todos modos quería verte.

Y eso es lo que importa.

Oye, cariño, ¿por qué no me dejas que suba a verte al hotel?

Ya te lo he dicho, mamá no lo aprueba.

¿Es por mí?

Indirectamente.

Está en contra de todo lo que tenga que ver con el Klondike.

Comprendo.

Para aliviar el dolor, podría intentar mantener el dedo en un cubo de nieve.

¿Ah sí? Y si el dedo cae, ya no me dolerá más.

- ¿No es así? - Exacto.

Bien. Gracias señora, por su valioso consejo profesional.

Enfermera, quiere hacer el favor de decirle a esta señora

que este ungüento es para la piel y no para comérselo.

Sí, doctor.

- Hola, Pat. - Hola, Joe.

Connie me dijo que te encontraría aquí.

¿Sabes? Creo que estás chiflada.

- Gracias, eres muy amable. - No, en serio.

Ya que vas a cantar por dinero...

...¿por qué no lo haces por dinero de verdad?

- ¿Para quién? - Para Johnny Kisco.

Él recauda siete días a la semana. Y tu predicador,

solo uno.

¿Por qué no lo piensas?

Los libros demuestran que el negocio marchaba tan bien el año pasado

como el anterior, Sr. Donahue.

- Téngalo en cuenta. - Funciona perfectamente, ¿verdad?

Pasemos por alto que los negocios no iban bien últimamente.

¿Una taza de té, Sr. Donahue?

¡Oh madre, por favor!

Sr. Donahue, ¿qué opina de la contabilidad?

¿No le interesa saber cuánto dinero gana o pierde el negocio

o algo en particular? - Ud. tenga preparados los papeles

de manera legal. Es todo lo que me interesa.

Entonces, nos vemos en el banco.

Mañana las 11:00, para cerrar el trato.

Es un poco pronto para mí.

¿Qué le parece a las dos y media de la tarde?

- Sí, sí, me parece muy bien. - Sí.

- Buenos días, señoras. - Buenos días.

Cuando se es periodista, solo se es periodista.

¿Quién ha dicho que él es periodista?

¿Quién es usted?

Dan Taylor. Y estoy encantado de conocerlas, señoras.

Es un honor para mí decir que el Sr. Edmonds

fue el mejor hombre para el que he trabajado en mi vida.

Es Ud. muy amable al decir eso.

Esperemos que se lleve igual de bien con el Sr. Donahue.

- ¿Donahue? - Sí.

Así es.

No me digan que ese inepto quiere comprar el periódico.

¿Le conoce?

¡Naturalmente!

Es crupier en el club Klondike.

Debe de estar Ud. equivocado.

No me equivoco, señorita.

Si no me cree, pásese por allí y véalo Ud. misma.

Kisco está detrás de esto, se lo aseguro.

¿Pero por qué?

Para acabar con el Bonanza definitivamente.

Solo lo cerraron cuando mataron a su padre.

Usted perdone señorita, pero es la verdad.

Él quería que Dawson fuese un lugar decente para vivir,

cerrando antros como el Klondike.

Y para hacerle callar tuvieron que matarle.

Lea esto.

Va dirigido a un hombre llamado...

...Mike Yurkil. - ¡Kathie!

Ese es el hombre que mató a tu padre.

En ese club son todos unos canallas.

Yurkil era el encargado de Kisco.

Él hizo los disparos y luego desapareció.

Pero puede estar segura de que fue Kisco quien le pagó.

No puedo creerlo.

Si lo que dice el Sr. Taylor es cierto, no podemos vender el periódico.

Y menos al asesino de tu padre.

Madre, tranquilízate.

Cabe la posibilidad de que el Sr. Taylor esté equivocado.

No, señora.

No, señora.

Bien, sea como sea, no debemos alborotarnos hasta que

yo tenga ocasión de hablar con el Sr. Kisco.

Pase, señorita.

Esto está lleno de hombres solos, dispuestos a pasar un buen rato.

¿Puede decirme dónde está el Sr. Kisco?

Tiene que andar por ahí. ¿Quiere que le busque?

Dígale que la Srta. Edmonds quiere verle.

Descuide.

¿Quiere esperarle en su despacho?

Está ahí mismo, al final de la escalera.

Sí, gracias.

"Baby, baby, baby",...

...quiéreme mucho.

Quiéreme con un amor sincero...

...como te quiero yo a ti.

Pat, lo estás haciendo muy bien, pero tienes que contar con el público.

Coquetear un poco con él.

Y vosotras chicas, poneos detrás de Pat, ¿de acuerdo?

Poned las manos en las caderas y moveos.

Ten, con esto tendrás las manos ocupadas.

Peewee, ahora ve un poco más lento, ¿de acuerdo?

A ver si ahora sale mejor. Adelante.

Empezaba a pensar que nunca te volvería a ver sola.

Kathie, cariño.

No sé cómo decir esto, pero...

...hay hombres que nacen con el don de saber decir palabras bonitas.

De hacer lo adecuado en el momento adecuado.

¿Como comprar 5 gatos para ayudar a una familia a abandonar la ciudad?

¿Como enviar a un crupier a comprar el Bonanza,

para asegurarse de que siga cerrado?

- Oye, espera un momento, Kathie. - Espera tú Johnny, no he terminado.

Tú pagaste ese vestido que hizo mi madre para tú...

concubina.

Yo solo trataba de ayudar.

¡Tienes que creerme!

Quiero creerte.

Tú le pagaste a Mike Yurkil para que matase a mi padre.

Te doy mi palabra de honor.

Yo no lo hice.

Pero sabías que le habían disparado cuando nos conociste.

¿No es cierto?

Sí.

- Lo sabía. - ¿Y por qué lo ocultaste?

Quería decíroslo.

Lo intenté, pero...

Tú lo sabías, Johnny.

Podría estar muerto incluso entonces.

Y sin embargo, no nos lo dijiste.

¿Te parece eso propio de un inocente?

¡Tienes que creerme, Kathie!

¡Johnny, estoy tan contenta!

Joe asegura que tendré éxito, y todo gracias a ti.

¿Así es como ensayas tus himnos en la iglesia?

Kathie, tenía que haberos avisado.

Cantando en la iglesia no ganaba nada.

Johnny me ha dado un empleo, ¿no es maravilloso?

El Sr. Kisco tiene el hábito de hacer favores a las chicas.

Y en especial a nosotras.

Quítate ese repugante uniforme y vámonos de aquí.

¡Kathie!

¿Qué te pasa?

No me pasa nada. Todo está perfectamente.

Ud. no es más que un tramposo, cobarde y rastrero,

que paga a hombres como Mike Yurkil, para que le hagan el trabajo sucio.

Anda, vámonos a casa.

No me has oído. ¡Sal de aquí!

No tienes derecho a tratarme así.

He venido aquí dispuesta a creerte.

Pero viendo lo que tratas de hacer con Pat, sé que me has mentido.

¡Confía en mí!

Te haré pagar por esto, Johnny.

Te prometo...

...que lo haré.

Ya les he contado los detalles escabrosos.

- Así que puedes ahorrarte la molestia. - ¡No hace falta que digas nada!

Tu vergonzosa conducta habla por sí sola.

Pat, cariño, ¿por qué lo has hecho?

¿Qué tiene de vergonzoso?

Hice lo único que sé hacer para ayudaros.

Y además quiero bailar y cantar.

Y Johnny me va a dar una oportunidad. ¡No podéis impedírmelo!

¡Escúchame bien!

Mientras seas mi hija, no bailarás ni cantarás en ese club.

Pues dejaré de ser tu hija.

¡Mamá!

Lo siento mucho, Pat.

No importa, madre.

Así todo será más fácil.

Me avergüenzo de mí misma.

No es culpa tuya.

- Ella se lo ha buscado. - ¿Qué vamos a hacer?

Solo podemos hacer una cosa, mamá.

Quedarnos aquí.

Pero...

No te comprendo.

¿No lo entiendes?

Taylor tenía razón.

Donahue trabaja para Johnny Kisco. Se ha ofrecido a comprarnos el negocio.

Sigo sin entender en qué le afecta eso a Pat.

Bueno, ella no querrá volver a Seattle

con nosotras. Está claro.

Y nosotras no podemos dejarla aquí.

Tenemos que quedarnos y luchar contra él con lo único que poseemos.

- El periódico. - Eso es un disparate.

¿Por qué?

¿Por qué?

Somos mujeres.

¿Dónde se ha visto a una mujer dirigiendo un periódico?

Pues quizás sea hora de que empecemos una nueva moda.

Toma, madre.

Mamá, ¿no podemos intentar terminar el trabajo que inició papá?

Así no quedará ningún Johnny Kisco que engatuse a chicas como Pat,

ni ningún club donde bailar.

Por lo menos intentémoslo.

¡Oh, Kathie! No sé.

Además, así podremos ahorrar dinero. Podemos acondicionar las habitaciones

que hay detrás de la imprenta y vivir allí.

Bueno, yo...

¡Pat!

Pensé que todo estaba dicho.

No te vayas, Pat.

Tengo que irme, Nelly.

Tú no lo entiendes.

- Ninguna lo entiende. - ¿No vas a cambiar de opinión?

No, madre.

Pat, por favor, no te vayas.

¿Y bien, mamá?

- Conservaremos el periódico. - Bien.

Ya está decidido.

Es la hora de vuestra clase de música, vamos.

¡En un momento como este, no!

Sigamos con los ensayos.

Deprisa.

Uno, dos, tres.

Uno, dos, tres.

"Baby, baby, baby",...

...quiéreme mucho.

Quiéreme con un amor sincero...

...como te quiero yo a ti.

"Baby, baby, baby",...

...tú eres mi hombre...

...y preferiría morir...

...antes de separarnos.

Te veo sonreir y soy feliz.

Te veo triste y me deprimo.

Para mí no hay más rayos de sol...

...si no brillan sobre ti.

"Baby, baby, baby",...

...tómame, tómame, por favor.

Consuela mi corazón.

Quiéreme como yo te quiero.

Te veo sonreir y soy feliz.

Te veo triste y me deprimo.

Para mí no hay más rayos de sol...

...si no brillan sobre ti.

"Baby, baby, baby",...

...tómame, tómame, por favor.

Consuela mi corazón.

Quiéreme como yo te quiero.

Quiéreme, quiéreme, "baby" quiéreme.

Quiéreme como yo te quiero.

- ¿Es buena, verdad? - Sí.

Supongo que ya sabes que rompió con su familia para aceptar este empleo.

Por eso no puedo decirle que se vaya.

¿Qué sería de una chica como ella?

¿Cómo acabaría?

Ya sé que harán esos gatos cuando la vaca de Brady deje de dar leche.

Se pondrán a dieta de rata y les gustará.

Hablando de ratas, es decir, de nosotros.

Escucha lo que nos llama esta vez.

"El Bonanza cree que hay que advertir a todos los ciudadanos complacientes

de Dawson, de los peligros que acechan...

...en el dorado palacio del vicio y la vida licenciosa

conocido como el club Klondike".

Recuérdame que haga dorar el local, Joe.

Y que encargue una nueva remesa de vicio y de vida licenciosa.

¿Intentará Johnny Kisco cerrar de nuevo el Bonanza con pistoleros a sueldo?

Johnny Kisco debe ser llamado a juicio.

Pat.

¡Eh, Pat! Ven.

¿Qué ocurre?

¡Nell!

Johnny, tengo que hablar contigo.

Después.

Dame una copa.

¿Te sirvo a ti otra, Joe? Ayuda a matar el tiempo.

No, gracias.

Está bien, chicas. Vamos, levantaos.

Nena, ensayemos la nueva canción, ¿vale?

Tal vez nos haga sentirnos mejor.

Chicos, ¿qué os parece si empezamos con el nuevo número?

Supongo...

...que tú debías ser la elegida.

Por eso estaba tan triste...

...todo el tiempo.

He tenido muchas...

...otras mujeres en mis brazos,...

...pero el fuego que encendieron...

...solo fue una falsa alarma.

Supongo que tú debías ser...

...la elegida.

Aunque tal vez nunca supiese...

...darme cuenta.

Pero mi corazón lo sabía, ¡bendito sea!

Así que lo confesaré.

Supongo que tú debías ser...

...la elegida.

Ahora canta tú el estribillo.

Supongo que tú debías ser...

...el elegido.

Por eso estaba tan triste...

...todo el tiempo.

He tenido a muchos...

...hombres en mis brazos,...

...pero el fuego que encendieron...

...solo fue una falsa alarma.

Supongo que tú debías ser...

...la elegida.

Aunque tal vez nunca supiese...

...darme cuenta.

Pero mi corazón lo sabía, ¡bendito sea!

Así que debo confesarlo.

Supongo que tú debías ser...

Es inútil, Pat.

Lo dejo.

- Johnny, hay algo de lo que quería... - Si se trata de negocios, no.

No, no se trata de eso.

Te lo diré con toda franqueza, Johnny. Tengo que dejarlo.

No puedo trabajar para ti.

Ha llegado la hora de abandonar el barco, ¿eh?

No, no se trata de eso.

Es por Connie.

Me lo ha puesto muy claro, Johnny, o ella o el club.

Bueno, lo siento.

Estoy loco por ella. La quiero, no puedo olvidarla.

Sí. Claro, claro.

No es necesario que me lo expliques.

Yo siento lo mismo por Kathie.

La única diferencia es que yo no gano nada dejándola.

- Podría valer la pena intentarlo. - No, no tengo ninguna posibilidad.

Kathie está convencida de que soy el responsable de la muerte de su padre

y no estará contenta hasta echarme de la ciudad.

La editora del Bonanza contraerá matrimonio con un predicador.

¿Todavía quieres comprar el club, Whitey?

Bueno, eso depende, Johnny.

El negocio yo no es lo que era.

No trates de sacármelo por nada. Estoy dispuesto a vender.

Barato.

40.000 con todo incluido.

Acabas de hacer un buen negocio.

Y te doy gratis mis buenos deseos.

Eso es exactamente lo que vale.

Estamos de acuerdo en todo.

- ¿Dónde está Pat? - Ahí detrás.

Inténtalo tú.

Recoge tus cosas, nos vamos en el próximo barco.

- ¿Por qué? - Acabo de venderle el local a Whitey.

- ¿Cómo dices, Johnny? - ¿Te has vuelto loco?

Vendré a buscarte dentro de 15 minutos.

¡Johnny, espera!

Whitey, espérame en el banco dentro de 10 minutos.

Cerraremos el trato.

Allí estaré.

¡Johnny!

¡Johnny!

No te preocupes, nena.

Dentro de 15 minutos podrás cantar tus canciones para mí.

Supongo que tú debías ser...

...la elegida.

Por eso estaba...

No has perdido el tiempo buscando trabajo, ¿eh?

Es maravilloso, estoy tan orgullosa de Joe.

Solo tengo que aprender a leer y escribir.

¿Quieres encargar un artículo?

Estoy cansado de leer estupideces sobre mí.

¿Dónde está Kathie?

Dentro, probándose el traje.

Adelante.

¡Johnny!

He venido para darte un regalo de boda, Kathie.

Un artículo.

No es Ud. bienvenido aquí, Sr. Kisco. ¡Váyase!

No me iré hasta que le haya dado el regalo a su hija, señora.

Ahí lo tienes, Kathie.

Has ganado.

Con razón o sin ella.

Has ganado.

Acabo de vender el club y me marcho de Dawson.

Con Pat.

De modo que ya puedes imprimirlo todo,

porque este es el último artículo sobre Johnny Kisco.

- ¡Oh, no! - ¡Kathie!

Te he dicho que te cambies de ropa.

Date prisa, no tenemos todo el día.

Yo no voy.

Vendrás, aquí no hay sitio para ti.

- He vendido el club. - Me las arreglaré.

Voy a trabajar para Whitey.

Si piensas que te voy a dejar en una taverna de mala muerte para...

Sigue siendo el mismo club que cuando cantaba y bailaba para ti, Johnny.

Y pienso seguir trabajando en él.

Está bien. Querías cantar y bailar, adelante.

Ya sabes lo que te espera.

Vete a casa Pat, antes de que sea tarde.

Si te quedas, acabarás como el resto de las chicas.

Johnny.

- Hola, Pat. - Tengo que ver a Kathie.

Esto no tiene sentido, Kathie. Tienes que tomar una decisión.

- Y tienes tres minutos para hacerlo. - ¡Pat!

- ¡Has vuelto a casa! - ¡Cuánto me alegro de verte!

Calma, mamá.

Después podemos llorar una en brazos de la otra,

pero en este momento tengo que hacer que Kathie entre en razón.

¿Por qué no estás con Johnny?

Deja de lloriquear.

Siempre que lo haces, se te hincha la cara.

Nadie te ha preguntado cómo me pongo. Lloraré si quiero.

¿Pero por qué?

Te estas probando tu vestido de novia, ¿no?

Te vas a casar con Louis Petrie.

Y va a ser el día más feliz de tu vida.

¿No es así?

Sí, lo es.

Entonces, ¿por qué lloras?

No lo sé. Me apetece.

¿A quién tratas de engañar?

Sé que Johnny acaba de estar aquí. Y que te dijo que se marchaba.

- Eso es lo que te ha hecho llorar. - ¿Cómo sabes todo eso?

Muy sencillo.

Yo siento lo mismo por él.

Entonces, espero que seáis muy felices los dos.

Ha dicho que te ibas con él.

No me voy con Johnny porque...

Porque él está enamorado de ti.

Pero te concederé un minuto para que decidas si lo quieres o no.

Porque si no lo quieres, te prometo...

...que iré tras ese hombre.

Vamos, ¿qué decides?

Te he dicho que te quiere a ti.

¿Es que no lo entiendes?

¿Dónde está?

En el barco.

¡Corre, date prisa! Vas a llegar tarde.

Me ha parecido ver a Kathie corriendo hacia el embarcadero.

¿Johnny Kisco?

Sí.

¡Johnny!

¡Johnny!

Hola, Johnny. A propósito,...

...está en Fairbanks un amigo tuyo, Mike Yurkil.

Dirige el salón junto con...

Salúdale de mi parte.

Me desviaré de mi camino para encontrarme con el Sr. Yurkil.

Cerveza.

Ven aquí.

¿Qué quiere?

Busco al Sr. Yurkil. ¿Está por aquí?

- Puede ser. - Avísalo.

¡Avísalo!

¿Quién lo busca?

Johnny Kisco.

Está todo ahí, Jake. Todo completo.

¿Qué pasa? ¿Es que no me crees?

¿Sí?

Hay un hombre que quiere verte. Se llama Kisco.

- ¿Johnny Kisco? - Sí.

Dile que me he ido a Nome.

Hazte cargo tú, Jake.

Mándame recado a la vieja mina de Fraser cuando se haya ido.

No está aquí. Hable usted con Jacobs.

- ¿Quién es Jacobs? - Su socio.

¿Una copa?

¿Dónde está?

- ¿Por qué le busca? - Asesinato.

- ¿Hay testigos? - Muchos.

- ¿Lo colgarán? - Veinte contra uno a que sí.

Naturalmente Ud. me obligó a darle esa información.

- Yo nunca traicionaría a mi socio. - Naturalmente.

- ¿Dónde está? - Se dirige hacia Kootenay.

Tiene pensado esconderse en la vieja mina Fraser

hasta que Ud. abandone la ciudad. - Muy agradecido.

Eh, un momento.

Procure evitar este diente.

Es de oro. No quisiera quedarme sin él.

Tendré cuidado.

Solo una cosa más.

Por si no estoy plenamente consciente cuando se vaya. Yurkil iba armado.

Encontrará un rifle en ese armario y raquetas de nieve.

Gracias.

Está bien, Yurkil.

Sé que estás ahí arriba.

Baja o tendré que subir a buscarte.

Kisco, te estoy apuntando. Eres hombre muerto.

Porque así es como quiero verte. ¡Muerto!

Vas a venir conmigo, Yurkil.

Si vuelves a hacerlo, dispararé, Yurkil.

No lo harás, Kisco.

Muerto, no te sirvo para nada.

No hay nada que hacer.

Le ahorra al pueblo los gastos de la ejecución.

Y le deja a usted libre de toda sospecha.

¿Quiere tenerlo por escrito?

No, pero me gustaría que mucha gente de Dawson lo supiera.

Quiero que Ud. se ocupe de que el Bonanza reciba la noticia.

Me encargaré de ello personalmente.

¡Kathie!

Hola, Johnny.

Sonaron las campanas.

Se me encendieron los ojos y el corazón me hizo "bum"...

...al ver a la chica con zapatos de claqué.

"Chicabum chicarat chicabum".

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