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¿Están preparados los tiros?
Sí, los rocendos.
Cuando se vayan los trabajadores, metéles fuego.
Así tenemos el trabajo listo para la tarde.
Es con veces, tiendita.
No saltó bien el bloque.
La fórmula no sirve para esos tiros.
Ahora que vas a atacuar, ¿eh?
Hay dinamita.
No va a quedar más remedio.
Gracias.
Gracias.
Qué mozo teco, ¿no?
¿Y a vos qué te importa?
Es inútil.
No te lleva la punta.
¿No te das cuenta que para Pancho son muy mocosas?
¿Mocosa?
¡El moco es a vos!
¡Salí de mi lado!
¡Salí!
¡Salí!
¡Quita su vista!
¡Quita!
¡No te enojes!
¡No te pongas así!
¡Vamos!
¿Sabes que son medio tesarudas?
¿Quién ve de comedirte tanto con Pancho?
¿Reparas en esta perdonita?
¡No me hagas enojar, eh!
¡Mira que no estoy para aguantarte!
Y no queda mal a mi lado.
Si creces un poco, se entiende.
¡Sos medio tatuera todavía!
Voy a matar tres pájaros de un tiro.
Algo nuevo contrato con Don Ubaldo.
Compro el auto y... ¿Cuál era el otro pájaro que es?
La dinamita.
¡Ja ja!
Sí, la dinamita.
Con un par de días tengo de yoga en la botera.
¡Epa!
¿Estás loco?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¡Soy piquilín de poquería!
¡Se mete en lo que no le importa!
¡Lo voy a romper en la cabeza ni la pedrada!
¡Venés a mí!
¡Venés!
¡A ver, mi andulón!
¡Respetá la señorita!
¡Usted también se burla!
¡Qué pedaza!
Lo que quiero es que esa maldita te trate como un herido.
Yo me voy a enseñar que no soy la misma piquilín de antes.
Va a ver él.
Me anda a buscar y me va a encontrar.
¡Ja ja ja ja!
¡No ve como me toreas!
¡Otrébido!
¡Ja ja ja!
¡Está bueno!
En la frontera vas a encontrar buena dinamita.
Va a haber que meterle fuerte a la beta nueva.
Del puente reclaman piedra grande.
Da el gusto trabajar así para unir a dos paises hermanas.
Bueno, apurate que el onibus no puede tardar.
¡Cálida el paso, mocoso!
Me está resultando un estorbo.
Todo atrasado y el onibus por llegar.
¡Ayúdame a su madre, pues!
¡Yo no sé qué hacés yo en toda la mañana!
¡Esto digo yo también!
¡Pierdes el tiempo recogiendo ropa olvidada!
¡Misio!
¡No se atore, vieja!
Despacito se va lejos.
¡Este siempre es mismo pachorra!
¿Me cerró la maleta?
¿Iba a ir con esta facha?
¿Se va a mudar tan siquiera?
¿Qué buscas es ahí como una momia?
¡Andá a buscar el putero!
Lo que tiene que hacer es prepararle algo para comer en el camino.
¡Que se lleve la sobra en una canasta!
¡Yo no hago nada más!
¡Mírenlo!
¡Si me parece que se va a la frontera!
¡Dios de apano es quien no tiene dientes!
¡Ay, si me fuiste el dios!
¿Pero qué tiene en la sangre?
¿Quiere que le prepare dos milanesas y unos huevos duros?
No te moleste, vieja.
Comeré la pulvería.
¡Es para hoy el cepuchero!
¡Ya va!
¡Trae inútil, trae!
¡Qué cosa!
¡Cómo se ve que nunca sale de viaje!
¡Le vería inútil, Pancho!
¡Yo respeto, no es para esas cosas!
¡Para las piedras sí le tengo fe!
¡Es que tiene aquí el agua!
¡Ah!
¡Vamos a tener automuebles!
¡Cómo cambian los tiempos, eh!
¡Vos!
¡Andá que te está esperando tu padre!
¡Tosorda!
Es que... yo quería pedirle al padrino que me trajera una cosa de las fronteras.
Te dará un metro de cero para alargarse el vestido.
¡Qué ingenio!
Ni siquiera cuatro.
¡Tiene que traerme lo que yo le he encargado!
¡Cinco latas de aceite!
¡Poroto!
¡Pideos!
¡Arroz!
¡Y harina!
¡A no olvidarte, eh!
¡No!
¡Y vos!
¡Andá para casa!
¡Te tira a tu padre que ya voy!
¿No ves?
¡Ya está aquí el bus!
¡Apúrese, hombre!
¡Apúrese!
¡No ves, hombre, que te va a quedar de aquí, eh!
¡Pronto!
¡Pronto!
¡Aquí tiene su medicina!
¡Ah, pantergue!
¡Gracias!
¡Muchas gracias!
¡Auntenme un latito, eh!
¡Ah, un latito roje!
¿Aquí tiene?
¡30 centavos!
¡Se ve que no va ni para medio latis, muchachas!
¡Caramba!
Yo creía que eran como los del colegio.
Bueno, entonces déjelo.
Bueno, yo te voy a traer uno de esos que le ando a reclamar, ¿eh?
¡Sí!
¡Te escondí!
¡Sí!
¡Te escondí!
¡Aprobén!
¡Dámelo a 30!
¡Aprobén!
Con tres minutos este género me las arreglo.
¡Ve este color, eh, padre!
Esta vez no hay comisión, voy yo mismo a la frontera, ¿eh?
¡No te olvides de los encargos!
Y lo más de buen precio lo arrendaré en Cerro Colorado.
Los moles no van a gasto.
¿Y el que le estuvo arrendando?
No, y de eso van.
Tendremos que separarnos por algún sillón.
Igual, si le esperas tanto trabajo, aprovecha
ahora en Tacuara para tirar una camisa al aire.
¡Hace la puta de meses que no voy!
El calcino está formidable, y si atinveas te da gusto.
No, pues que no me interesa.
Pero unas copas sí voy a tomar.
Y eres que los que caen por primera vez siempre ganan.
Lo malo es que vuelven al día siguiente y los resplumas.
Algunos llegan en auto y se vuelven el día fin.
Eso no me viene mal.
A lo mejor hago una picincha cosa de adulto.
¿Qué tal, amigo?
¿Cómo le va, don Gualdo?
¿Cómo ha sido ese viaje?
Sí, lo traigo preparado para una nochecita.
Aquí lo estoy esperando con el contrato bajo el poncho.
Qué apurado.
Dice que hay que disfrutar mucho.
Ya mismo, si quiere.
Y si hacemos negocio, iremos a festejarlo ahí en frente.
¿Y por qué no?
Ahora.
Sí, qué esperanza.
El viaje de ólego me dejó medio molido.
Sí, no había sido flojo.
O sea, yo sé.
Además, mañana quiero estar bien despabilado para que no me envolva este zorro viejo.
¡Que me canse, entonces!
Al revés.
Y ojalá tenga Itonio.
Así lo agarro medio dormido.
¡Jajaja!
Me han bromado, mi amigo.
Qué esperanza.
El que me ha bromado es usted.
Es que hay un contrato por tres años, no por cinco.
¿Y qué más quiere?
Con la obra del fuente se va a intiar ganando plata.
Ese es el desprecho.
Hola, buen día, amigo.
¿No has jugado bicho?
Ya jugué.
¿Qué viste, señor, en la última jugada?
Mi caballo.
Yo soñé que me daba a patar el caballo en mi hogar.
¿Y le jugaste?
¿Y le creí que no jugué?
¿Cómo soburro?
¿Y ni se ve con la patada?
¿Y usted no juega?
No, no soñé con ningún bicho.
¿Y usted caballero?
No.
Ya estoy escarmentado.
Yo tengo una suerte negra.
El papagal.
Hace tiempo que no sale.
Puede ser, nomás.
Había tenido buen ojo para elegir, ¿eh?
Era la mascota de Luisita Lara.
Esta noche la oirá cantar.
Lo mejor que hemos oído en estos padres.
Dígame, don Rosendo.
¿A usted le gustó el papagal o la cantora?
Las dos cosas.
Parece lindo.
No parece.
De mi flor.
Ya lo verás.
No está de mal.
A él le gustan los ojos.
En la cantora no se ve más que piedra y polvo.
Cuando uno viene aquí, tiene que desquitarlo.
Apuesto que esta noche se va a tomar más de una copa en honor de la cantora.
¿Dónde se puede acordar?
En la canto.
Vamos.
Venga, vamos a tomar una copa.
Que se cumple lo que dice su cantaí.
El que acierta el papagal.
Que es todo lo que ganas.
Ah, que bien.
¿Te quiere seguir, eh?
No.
Las amenazas de acierto.
No, no.
La cantora es también muy avistada para elegir clientes.
Yo no tengo la culpa de que haya perdido.
Puede ser.
Pero me gustan mucho más cuando cantan.
La compañera de mesa no es muy gaucha, que digamos.
¿Quién canta la canta?
¿Quién hubiera pensado con esa carita de ángel
sirviendo de carnada, de cebo para los compros?
Despiértese, don Mubaldo.
¿Qué?
Tienes que pagar esto.
¿No?
¿No había invitado usted?
Pero me dejaron sin un cobre.
Menos mal que ya había hecho las compras.
¿Y no había ido para más cosas?
Ayer se me redujo un hilo a suelo.
Seré imbuece.
Sí, ella no tiene la culpa.
La tensura guiado.
En marcha tendremos gente amiga en el gobierno.
Hay que desaparecer hasta el tom.
Si te quedaras aquí, te molestaría.
¿Tenés donde ir?
No.
¿Querés que te acompañe?
No.
Me gustaría tanto acompañarte, Luis.
Tú sabes por qué.
Prefiero irme.
Ehe.
Vino con las manos vacías y tenés que irme.
Tengo un almacén entero.
Qué bárbaro.
Algo no se encarga.
¿Y tienes todo listo para pasar al otro lado?
Tengo los papeles en orden.
Muy tranquilo.
Me dicen que lo pagó muy barato, don Rosentos.
Así es.
Una piscina.
Sí, ahora con el cerro del casino no habrá tanto...
Dígame.
Cayó la cantora.
Solo agarraron un sonso.
Pero si la pescan, lo va a pasar mal, ¿eh?
Pobre mujer.
La noche le di una punta de cosas y me parece que no se las merecían.
¿Ah?
Vamos a tener un sábado tristón.
Sin tango y sin rulé.
Me voy a penado, créame.
Hubiera deseado pedirle disculpas.
Y qué linda es.
Por eso me da más lástima.
Buen viaje, don Rosentos.
Y cuidado, no vaya a perder los paquetes.
Hasta la vista, amigo.
Ya llegamos.
Bien.
Aquí tenemos que esperar una, ¿no?
Buenas noches, señora.
¿Certo?
Buenas noches.
Pero no me voy a visitar nada.
Claro, como cerrado en el casino.
Voy a tomar una cachaça y me vuelvo a sanpeira.
Mucho cuidado, no vas a enderezar.
No, señora.
¿Una cachaça, patrón?
Parece que vienen huyendo, ¿no?
Es una noche como para correr negros venudos.
Miren si lo pesca la policía del otro lado.
Parece que saben meter leña.
No sabrá por qué lo vi.
No, morocho.
A este cuerpito no lo ha tocado ningún médico.
¿Qué se cree?
Algo sabe las cosas por experiencia.
Claro, patrón.
Me voy de vuelta de la Luisa.
¿A qué ya?
Negros profetas.
¿Cómo podemos hacer para que la musa cante?
Para los pobres nos canta.
Fuera para los manantes de la frontera.
Para los manantes se canta.
Mirá, ya le encontré la vuelta.
Dígale a Don Zoilo.
No hay que hacerse la guitarra.
¿Qué querés hacer?
Voy a hacer cantear a la musa.
Dígale para que se viola.
No, si al cargoso hay que respetar a la gente.
Claro, como lo voy a convencer.
Me gustan todas, me gustan todas, me gustan todas.
En general, me da la viola.
Sí, dale la guitarra.
Vamos a darle el gusto.
Ha visto, amigo.
A ver, darme esa guitarra.
Pasarla.
No me lo dices, que la llevo a convencer.
Y voy a...
Listo, pa' cuando.
Por los rasgos del sol que se incende a morir.
Longazos de los zumbas castigan los cerros.
Allá por las peñas dispara, regresa.
Por un puente frío
que nos vende de atoller.
Pasó la tranquila y el pingo miraba.
Tal vez extrañaba de no verla más.
Y el gato de la tijera.
..
El pino, el pino.
..
Un trago, quiero.
No, no sé, así, no pasa.
¡Vale!
¡Ya te ha dado el gusto!
Se acabó la hierba.
¡Afuera!
Un traguito mocha.
¡Cómo merezca!
¡Déjenme!
¡Ya que te duro, vente!
¡Me esta!
¡No me estimo!
¡No pierda los esgrimos, compañero!
Y deje tranquila la señora.
Son putas de mamá.
No tengas miedo, señor.
Podemos vivir con esta gente.
Buenas noches.
Buenas noches.
Oí su voz.
Me molesta de hacerte.
¿Quieres servirte algo?
Hay tu resto.
Recién hecho.
Traigan un poco.
Usted que había cerrado el casino.
Yo comprendo que usted tenga un mal recuerdo mío.
Se me fue la mano.
Pero no me achivo para pedir disculpas.
Si se merece.
No tengo nada que disculpar.
Esto es mal.
Le dije una punta de barbaridades.
Ahora me... Gracias.
¿Vas a seguir en el hombre?
Sí.
Muy atento.
Un buen tirón.
Pero míos se pasan rápido en las leyes.
La cuestión es dónde es.
Nadie, Eduardo, por eso también.
Os encuentro con un amigo para conversar.
¿Y está asistada con alguien?
No.
Dios me decide lo más.
Mira, si no me traigo un auto, ¿sabes?
Nada me costaría correrme a la cesta.
Si quieres.
No, muchas gracias.
Lo voy a sacar en tu camino.
Si no aceptas, voy a creer que sigue en la clave.
Vete luego con mucho gusto.
Es que... ¿Me va a decir que no?
Sí.
Buenas.
¿Qué pasó?
Es que todo se me vi.
¿Qué?
¿Una pesadilla?
Tenía que troteáramos a una oveja.
¡Qué miedo!
Si estuvieramos en la frontera, le jugaríamos a la oveja.
Mi papá da lo de colegarme el puerto.
Dios me hubiera dicho anoche que iban a andar juntos dando tumbos para el campo.
Y como buenos amigos.
La cosa empezó mal, pero ahora pinta bien.
¿Qué va a hacer a Tres Cruces?
Nada.
Esperar que rían en el casino.
¿Le gustaría pasar un temporadito en la cantera?
Mire, por aquí se va Tres Cruces.
Por ahí a mi casa.
Tierras, cabras, la cantera de todos colores.
La noche refresca.
Se ponen libros.
¿Venimos?
Somos todos.
Dos hermanos menores y una vieja resanguna que nos hace la comería.
No tiene nada que hacer en Tres Cruces.
¿Hm?
A un lado o a otro, le da lo mismo.
Mire, yo sigo durmiendo.
Usted púbeme por donde quiera.
No sé.
¿Y esa mujer?
No sé.
¿Dónde la habrá encontrado?
No sé.
En el camino.
¿Qué habrá de colombia?
A ver, ¿ustedes bajan la valija?
Entre los dos saquen la dinamita, ¿eh?
Si le decía que traía dinamita, no se animaba a venir.
Rojendo, ¿qué tal?
Voy a presentar a mis hermanos y vidas.
María, una vieja resangona.
¿Dónde se descuajeringó el ónibus?
La señora vino a pasar aquí unos días.
¿Se va a quedar?
Pero de repente, acá no hay comodidades.
Caramba.
No le quería morejar.
No le haga queso.
Resonga hasta cuando duerme.
Venga.
No me gusta.
Mucho perfume.
¿Qué le parece?
Muy bien.
No.
Algo de distinto a taqueras, ¿eh?
Ya lo creo.
Así se respira.
Me va a gustar más cuando te acostumbres.
¿Quién es usted?
¿Qué sé yo?
Viste que paqueta.
Está bien de gomas, ¿eh?
¿Qué hablo de ella, babieca?
Parece un cigüeño.
¡Ay!
¡Déjame!
Conmétete en lo que no te importa.
¡Alazo, revienta el motor y te rompa la cabeza!
¡Idiota!
Como ve, la casa es pobre.
Está bien la mi casa.
Mi casa también era pobre.
Teníamos una amistad.
Como ésta.
Era un bote.
Como para muchos hermanos.
Aquí todo está muy despidado.
Falta una mano de mujer.
¿Y yo qué soy?
¿Un sargento?
¿Quién es esta señorita?
Una hijada.
Acércate sin mitad.
Es lo mejor que tenemos.
¡Qué bonito es!
¡Qué bonita es!
Nadie diría que es hija de esta vieja.
¿Dónde están los fideos?
Son mis pompis, ¿eh?
¡Ay, bien!
Después no quieres que uno protege.
Vea qué gente.
Lo que ya la mamá tomá.
Me estoy quedando en los huesos de tanto trabajar.
Gracias, tita.
Si te gusta, te la ayudaré.
Antes se mataba.
Y... ¿Con esas huesas?
Te lo voy a ofrecer a la mamá.
Cuando no.
Tomado.
Llevate que afecte la cocina.
Así lo tiene el segundo de los rodillas.
Tanto gusto.
Vine a pasar una temporada con nosotros.
¿Qué te parece?
Yo encantado.
Pero en la cantera se va a divertir muy poco.
No, no creo.
Es venir a descansar.
Todo esto es nuevo para mí.
Yo me cagaré de que lo pase bien.
Tupita, acompáñame a mis cuartos, querés.
Yo voy a dormir en la cama de Cirico.
¿Y Cirico?
Ponéle un capre para esos jóvenes.
¿Qué te parece?
¿Quién es esa mujer?
Una cantora.
La conocí en Tacuara.
Buena cosa, ¿eh?
¿Qué viene a hacer?
Nada, nada.
Lo hice.
A tomar aire.
Vamos.
Bueno.
No te voy a negar que me gusta, ¿eh?
Que me gusta mucho.
Pero no somos más que amigos.
Ya has vuelto loco, hermano.
¿Cómo se te ocurrió esa mijante cosa?
Pero ché, ¿yo no puedo traer una invitada?
¿Dónde vamos a parar?
¿Hasta qué te reís?
De vos.
A tu edad conquistando cantoras.
Yo creí que se iban a enojar, no reíste.
Si sabía, no la traía.
La dulce era santa y buena.
Y la paz, dulce y serena del calor de una cantina.
Sí.
Síga usted, por favor.
¿Quiere?
Y la nariz, dulce y serena del calor de una cantina.
Buñuelo.
Buñuelo con respecta.
La dulce era santa y buena.
Y la paz, dulce y serena del calor de una cantina.
Y la paz, dulce y serena del calor de una cantina.
Su mente más cortina.
Ahora te gusta más la casa.
Qué bonito está todo.
A mí aprendió tantas cosas lindas.
En la frontera.
Qué guay.
¿Cómo me gustaría las tiendas del pueblo?
Mira ese telio.
Qué linda.
Que te cantaría como yo.
A mí también antes me gustaba la ciudad.
Pero después uno cambia de iria.
¿Más cosas para satisfactuir?
Dentro de una semana va a ver qué día queda ...con el polvo de la cantera.
Cuando salta el ciento norte, adiós, Cortina.
No seas hija, yo me encargaré de limpiar.
Pero mamá... No me lleves la contra, mucosa.
Lo mismo que su cubierta.
De parramouso en la mesa.
Mire si nos quedaba el mejor todo puntito con el medio.
Ahora es que andamos campeando como las hivas en los perros.
Habrás te visto.
La uva.
Qué mamá, eh.
Se me huela.
¡Mira!
Antes no se apuraba tanto.
Hasta corta camina.
Me parece que están metiendo la paz.
Ya ni te fijan los bloques que van para el puente.
Yo no sé cómo se puede cambiar tanto en tan poco tiempo.
Ya tocó la mujer que menos esperaba.
No es para él.
No la trago.
Pero no se lo des a entender.
Se amargaría en ti.
Claro que está mejor así.
Ni que hablar.
Si no le gusta la escuela embotar, pondré todas las cosas en su sitio.
No, qué esperamos.
Y todo lo que usted hace está muy bien.
Nosotros solo entendemos recortar piedra y hacer explotar dinamita, eh.
¿Cuál de estas cosas tiene que ser palaca?
¿Lo ves?
¿Qué debes hacer?
Si no se puede con estos hombres.
Son más maneros que torneros guachos.
Lo va a domar cualquier día.
Eso te agita, no es nada.
¿Cómo que no es nada?
¡No manda de germones!
¿Qué es lo más?
¿Qué respite que tenga la comida?
Mantel, mantel.
A vos qué te pasa.
¿Estás loco para reírte solo?
Estúpido.
Mirá que sos cabezadora.
¿Pero no ves, Cristiana, que no te lleva la punta?
¿Cuándo te vas a convencer?
Lo malo es que cuando te des cuenta, lo mejor es que ya no estoy desocupado, ¿sabés?
Tengo unas ganas de darme unas vueltas por la frontera, y allí hay cada menina.
¡Ajá!
¡Bunita salvaje!
No lo lejosas.
Cuando tenga que volver a la frontera, me parece que no la voy a dejar ir.
¿Ya quedará?
Todavía no me pide que prometa nada.
Has cambiado tanto, mi hija, que no sé qué pensar.
Me gustaría quedarme para siempre, sí, pero...
Con estos cambios que ha hecho, ya me tiene ganado el todo.
¡Yo mismo soy otro!
Y tú, todo este, estás muy distinto.
A ver, María, ¿dónde fue para mí?
¿Y ahí?
¿Tiene ojos para ver?
Este no es.
El mío es el de Cabocor.
¡Se acabaron los cuchillos viejos!
¡Con tantos cambios!
Un día no me he encontrado en las cacerolas.
Tome pan.
Gracias.
¿Me quiere comer un bulbuelo?
Sí, pasé antes de que se enfríen.
No, gracias.
¿Lo pide usted?
¡Qué rico!
Me como la potes de hilo.
No saliera muy bien.
Ya me voy a olvidar de estas cosas.
¡Qué rico!
Amo esto por usted.
Oh, qué exagerado.
No es para tanto.
Es una receta que no puede fallar.
Cada día va haciendo mejor las cosas.
Tenía de que te encuentras muy bien aquí.
En poco tiempo tengo otras caras, ¿verdad?
Que iría más fuerte el despachado.
Y que haga más clara.
Una se lava la cabeza y le queda el pelo como lavado en la peluquería.
De verdad.
¡Qué lindo!
¡Qué suave!
Parece que ya les he parado a garas.
Si no estuvieran confundidos conmigo.
No, no, no es eso, no.
Delante mí apenas se hablan.
¡Qué puro chocaro!
Me están acostumbrando a tratar con gente.
Pero ya se les parará.
A ver.
¿Por qué no me llamó para ayudarla?
Puedo hacerlo sola.
¿Qué le pasa?
¿Tuvo alguna discusión?
No.
Más bien es uno de esos retornos que traen un poco de pena.
Y vienen con tenernos a estela.
¿Qué está pasando?
A mí también me sucede eso.
Pero si no tengo que contarle a mi esposa.
Ahora me tienes a mí.
Contáme, ¿qué te pasa?
No sé si ya habré explicado.
Esa.
¿Eh?
Es por Pancho.
Me trata con una chiquilina.
Son bocas suyas.
No.
Antes íbamos los sábados a riarlos guachos.
Ahora no sé.
Y él no mira.
¡Me juzgueis ya!
Yo te voy a enseñar cómo tenés que hacer para parecer más tenernita.
¿Eh?
Díganme.
Aquí no tengo ninguna mira, ¿sabes?
Dicen que soy medio salvaje.
Díganme.
Así que sí tenés que... Tenés que... que adenarte mejor.
Recojerte así, el cabello.
En una cinta.
Y pintarme.
Aquí tengo un lápiz.
¡Oh!
Me lo trajeron de Tacuara.
Ahí tengo un lápiz hernón.
Es que no vas a cantarlo así, ¿sabes?
Ahora no lo sé.
No sé cómo se hace.
Es que... No.
Mejor queda así.
Más adelante, cuando... Cuando qué.
Cuando pierdes esos negros colores que tienes ahora.
¿Lo querés mucho, aparte?
Sí.
Mucho.
Tráeme eso, tícanele.
No te dejo que lo querés, ¿de cierto?
No.
No sé por qué.
Pero me lo quiero.
Como él no me oloré nunca, me parece que lo quiero.
¿Y a Cirilo?
Cirilo es un chiquilín.
No hace más que jugar todo el día y darme la contra.
¿Es un chiquilino rabia?
¿Quién es rabia?
Entonces, a quién querés.
¡A Cirilo!
¡Ay, qué linda, qué linda!
Todavía no sabés lo que es el cariño, ¿eh?
¡Moroceno!
¡Apúndese, pues!
¡Que van a cerrar los bolígrafes de Quince!
¡Pero se va a dejar de resongar, vieja locomotora!
Y el día de mi cumpleaños me dejan hacer lo que quiero.
¡Y espérame en el auto, pues!
¡Habrás te visto cosa igual!
¡Qué barbaridad!
¡Moroceno debe andar mal!
¡Se mira al espejo más que una mujer!
¡Este hombre ha perdido la seriedad, créame!
¿Qué le vamos a hacer?
¡A este brujería, mi flojo!
¡Se va ni a dos veces a la semana!
¡Cosa de loco!
¿No viene con nosotros a tres cruces?
No, para allá no se.
¡Ya está curando otra vez!
¡En el porno a amanecer los niños!
¡Se curan todos esos chiquitos!
Parece que te molestaste, falso.
Me hizo tirar algo de un hígado.
¿Le incomodas?
No, es que yo... Creo que voy a tener que acortarme esta día.
Siente que podría servirles de algo, ¿no?
¡Es horrible!
No me has comprendido.
A mí no me molesta.
Al contrario, pero... ¡Ya estoy, ya estoy!
¡Caramba!
¡Qué bien le sienta cumplir años!
Ahora sí que está como para ir al pueblo.
¡Uy, mi voz!
Ahora no te pueden quejar.
Mi piso viene arregladito y apretado.
Bueno, con tanta composición no se vaya a olvidar de nada.
Este es el cabeza de chur lo más grande que he visto en mi vida.
¡Piérdate a mirarlo esta vez voy yo con él!
¡Hasta luego!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Vamos, entra a durarme!
¡Ya voy!
¡Muévete, vivo!
Llega la noche y no hay nada de esto.
¡Muévete!
¡Muévete!
¿Ando de nerviosas con las fiestas?
Hay muchos que quieren bailar conmigo.
Ajá.
Cidri no me pidió la primera fiesta.
Felicitas.
¿Y vos no me vas a sacar?
Gracias, tío.
No quiero que hagas mal papel.
Soy un poco viejo.
Vas a quedar mejor con Cidri.
¡Como si van de estorbo!
¡Contad esto, vos!
¡Contad esto!
¡Vos han dejado con la rama, viejo!
¡Pobre nado, se acuerda de vos!
¡Vos los palaforasteis, padre!
Esto es nada aburrido.
En cada 13 años hay un bailecito así.
No, yo aproveché la ocasión para distraerla un poco.
Se ve ahí algo cansado de tanta piedra.
¡Ve a Don Rosentz!
¿Qué querés?
¡La mayoría me tiene a picos secos!
¡Yo no soy menos que los de NASA!
¡Qué gallo es que me di una botellita!
¡Ja, ja, ja!
¡Bueno, vení!
¡El que no le da no mamo, eh!
¡Vení!
¡Te voy a hacer el honor de sacarte para mí!
¿Y seguís así?
¿Soy capterito?
Pues está creyendo.
¡Qué vergüenza!
¿Cómo está?
¡Pero si no está!
¡Mentira!
¡Hací un trompo!
¡Alá, sacála!
¡Pero!
¡Ah!
¡Me ha saciado de la baile!
Así que me hizo un desaire, eh.
Va muy bonito.
Yo
me digo que no veo una parampa de...
Voy a tomar una copa.
Bueno, Luisa, como soy el dueño del día, voy a animarme a hacerle dos pedidos.
Primero... ¿Qué?
Y comprendo que no quiere acordarse de taquara ni del casino,
pero desde la noche que la conocí, tengo aquí su canta.
No hace falta pedirme lo.
Yo había hablado con los músicos.
Los tenía preparados.
¿Qué?
Las canciones están tocando.
Me pidieron que cantara y lo voy a complacer.
Cantaré a las cosas raras que el amor nos hace hacer.
Y verán que en su reino, ya al verarme la razón, que los cuadros margen sueños.
Fuertas de gallina en el corral.
Me la aprecio con un pelado.
¡Ah!
Fuertas de gallina en el corral.
Parece vestida.
Para hablarle en serio, tengo que ponerme alegre.
La alegría, ¿viste?
El no es mala conocera.
La manera en que pida me dice que lo voy a decir.
Sí, ¿por qué no?
Me parece que no voy a animarlo más.
Mire, si lo voy a algar así... de un rey de fuente, como dicen los fondados.
¿Y de más coraje?
Toma mis copas.
Apenas que puedo con mis perros, entonces me pongo un trinco.
De un saque.
Ahí va.
Cállese conmigo.
¿Quieres?
Lo siento.
Mañana mismo.
¿Sería?
¿Te casaría conmigo?
Yo es lo único que estoy diciendo.
No sé.
Ningún hombre le había hablado así.
A pesar de haberme conocido donde le he conocido.
Yo sé lo que le he dicho.
¿Aceptas?
Me gustaría poderlo hacer así.
De un rey de fuente, como dijo, pero... No se haga así.
Nunca me he sentido más a gusto.
Va a ir a una casa.
A un pecho tan lindo.
Pero no puede ser.
Por lo menos por ahora.
Está muy cerca a la frontera.
¿Puede saber ya que sí?
¿Puedo dejarlo nada?
¿Puedo ir?
Conmigo país extraño.
Y nunca lo recuerdo.
Si ya es otra, está desconocida, Luisa.
No, eso sí es.
La memoria todavía no repite los nombres de antes.
Las palabras de ayer.
Leí algunas caras.
Y no me siento lejos como para borrarlo todo hoy.
Y casarme.
Y todo eso es lo menjado.
Se va a olvidar hasta el nombre de Takuara.
Tal vez.
Pero... No puedo contestarle ahora.
Estoy muy bueno.
Yo... Yo... Míralo.
Creo que todo está suyo.
¿Qué?
Espera, Lili.
Todo el tiempo que te quiero.
Oiga, María.
¿Está Roseto ahí adentro?
¿Uto qué es?
¿Aungurriento?
Pues no.
¿Está dónde está Roseto?
Hace tiempo que siempre pregunta la misma bobada.
Parece el neopis está.
Yo no soy vigilante, ¿sabes?
¿Y de qué mensaje tengo que ir al bolso?
Ya lo entro.
Todo el día no ha vuelto.
¿Veis que está algo falso?
No, no.
Ya lo he visto.
¿Cómo es, Lili?
Qué rostrado que estás.
¿Lo agarró la Lili?
Pero no me haces.
Tengo ropa, Lili.
Hay que cuidarte.
Parece que lo tiene preocupado el trabajo de Lili, ¿verdad?
No va a ser cosa fácil.
¿Y es peligroso la explosión?
No.
Y se tiene cuidado y no se comete la influencia.
Roseto dice que es la beta más grande de la cantera.
Roseto.
Habla con usted del trabajo.
¿Cómo estás, Lili?
Menos mal.
Porque ya no se ocupa como antes.
Está muy cambiado desde hace un tiempo.
¿Desde cuándo?
Desde hace un tiempo.
Dígalo que piensa.
Desde que yo estoy aquí, ¿verdad?
Tú también lo sabes.
Ya no es el mismo.
Tal vez sea para bien de él.
Ya pasó demasiado tiempo dedicado a la cantera.
No, si no lo digo por eso.
Roseto merece descansar.
Lo que no merece... ¿Qué es lo que no merece?
Se ha enloquecido por fe.
¿Y qué tiene de particular?
Capaz hasta de querer casarse.
¿Ese es lo que no merece?
Sí.
Porque usted no lo quiere.
¿Qué sabe usted si lo quiere?
Lo sé.
Lo sé.
Usted no lo quiere.
Y no puede quererlo porque usted... Yo qué sé.
Té.
¿Qué?
¿Qué?
No, no, ponétele.
No todo es lo que... Suponte.
Ahora me encuentro.
Cómo te quiero, niña.
Ah.
Desde el día de llegar.
Por ahí se escapaba de vos.
Pero sí, niña.
¿O también me querés?
No.
No sé.
¿También me querés?
No.
No sé.
Le diré la verdad.
Hablaré con él, cara a cara.
Lealmente, como hemos hablado siempre.
No tenés por lo que tienes tan bueno, tan lobo.
Por eso mismo comprenderás.
Sabrás lo que hemos luchado.
Le diré que me eche de aquí si quiere cualquier cosa... antes de separarnos.
Ya no podría pesar el mundo.
¿Qué es eso?
No sé.
¿Se lo ha visto alguien?
¿Quién anda ahí?
No hay nadie.
¡María!
¡Cirilo!
¿Dónde fue José?
Habrá sido él.
Sería terrible que se lo haya visto antes de su entrada.
¿Por quién entras?
Sí, por la cocina.
¿No era vos que andabas por el anero?
¿Era vos?
¡No!
¡Está mintiendo!
¡Alta!
¡Si querés oírme!
¡Alta!
¡Está duriendo!
¿Llorando ahora?
¿Qué te pasa?
Nada.
A ver, contestá.
Ya sé, por falso.
Pero ¿cuánto se te va a pasar el tamor?
Te juro que ya... ...yo no quiero más.
¿Qué tal?
¿Cirilo no se va?
Ya deberían estar todos aquí.
Tengo dos casas que atender.
Es bueno que lo sepan.
Vean las horas de llegar.
¡Siempre mismo cachorra!
¿De dónde vienes?
¿Dónde fue el boliche?
Vengo de lo debatido.
Sí, es mal el virus.
Me parece que no se sabe.
Pobre viejo.
No hay que ser para tanto.
Todo tiene remedio.
Ya verá cómo mejoras.
¿Quién iba a decir?
Ayer tan contento.
¿Y hoy?
¿Cómo pueden cambiar las cosas?
Bueno, basta de lamentos.
Ya les traigo la sopa.
Discúlpeme.
No me siento bien.
Tiene cara de cantor.
Parece que lo hubiera dormido.
Oíme, Rosa.
Tengo que hablarte.
Después nos esperan en la cantera.
Un minuto nada más.
Más tarde, cuando te iremos al trabajo, ha de que le hagas los tiros.
¿Y hablaste?
Quise hacerlo, pero no me dejó.
No estaré tranquilo hasta que te lo diga.
No.
¿Por qué?
¿No querés que le hable?
Sí.
¿Ahora mismo lo obligaría a que me lo diga?
No, ahora no.
¿Pero por qué?
¿Querernos así no es una región?
No tiene que se lo vas a decir.
Cuando...
¿Cuando vuelvan a mediodía?
Está un poco en medio del terreno.
A lo mejor se nos apaga la noche.
No te preocupes.
Hay que meterle más dinamita.
¿Qué invitas?
¿Necesitas algo?
Yo no necesito nada.
Nada.
¡Algo!
¿Por qué no me quieres?
Dilo, ¿por qué?
Desde que llego a una entomología, seré enredo.
Yo no te buscaba y no sabés.
¿Por qué hablas así?
¿Qué has visto?
Yo no he visto nada.
No has tocado me darle la cara al padrino.
Por eso quiero darme alejos.
¿Qué sabés vos?
Sí, sé.
Sé que todos estábamos contentos.
Éramos felices.
Sé que usted ha venido a darme más tranquilidad.
No seas injusta.
Es lo único que no se perdona a una musa.
Yo no hice nada para robarles esa tranquilidad.
¿Me entendés?
No vino a buscar a nadie.
No se parara nadie.
Soy mujer como vos, como todas.
Y apenas que tengo fuerza para defender lo
que me pertenece, no he querido ser más a ti.
Porque ya no quiero quedarte.
¿Se va?
Hoy mismo.
Así como lo hice.
Yo no quiero quedarme.
Yo no quiero quedarme.
Renuncio todo en la casa.
A esta tranquilidad.
Ya de grandes hablas lo que significa dejar todo esto.
Cuando no se tiene nadie en el mundo.
Alguien dice que no hay nadie.
Perdóname.
Siempre creí que era bueno.
Pero recién ahora lo entiendo.
Algún día entenderás mejor.
Sabrás lo que es renunciar a quien se quiere.
Porque no crees que no quiere atender a la gana, ¿no?
A veces se ama haciendo que sea lo final.
Pero no es para vos.
Como recién no es para mí.
Enténdelo, chumbita.
Lo entiendo.
Sí.
Lo entiendo.
Eso es en serio.
Lo entiendo.
Igual a veces más que ser contento.
Sí, señora.
Llámame Liz.
Quiero que me den mis dudas.
Son tus amigas.
¿Puedo?
Sí.
Riza.
Riza.
Falta el dos.
Ya debías haber escuchado.
Te dije que estaba húmedo.
Me fijas que apagó la meta.
Voy a ver.
Todavía no me he echado pronto.
Te esperé un rato más, Rosendo.
No hay ningún apuro.
Esperá.
Ya me te digo.
Todavía no pasó el peligro.
Rosendo.
Adiós llegado a quererte mucho.
Te va a costar trabajo acostumbrarme a mí.
Mira.
Decide.
No le digas nada.
Para que me digan más cosas.
Adiós, chumbita.
Adiós.
Adiós.
Me hiciste.
Otra de la frontera.
Sabía que el 5 de mes que viene reabren el casino.
Voy para la frente.
Les dejo estas inyecciones.
Si no ven tranquilo y no descansa, le aplican una.
Se salvará, doctor.
El golpe ha sido como para matar a un toro.
Pero, Rosendo, es sano.
Fuerte.
Espero que reaccionará bien.
No me quine la visita, doctor.
Vea que aquí ni las mujeres ni nosotros estaremos atrás.
Volveré mañana.
A mí que no me vengan con queso así de un accidente.
A mí tampoco.
Un hombre prudente y vaciano como él, no pudo comer semejante chambonado.
¿Quiere que le ayude?
No.
Tengo las manos limpias.
Déjenme.
Puedo hacerlo solo.
Vuelve a desviar.
A desviar.
Te ha dado como un dadir.
Perdón.
Dos o tres veces como en una pesadilla, repite nuestros nombres.
Me reprocha.
Y duerme.
Como un padre.
Debí decirse vencerí.
Cara a cara.
¿Qué hiciste a darle?
A busca de una muerte y es como si me golpease con el contagio.
Con una cara allada que no me la perdon.
No es así.
No es así.
No es así.
Es como para no volverle a mirarla.
No puedo quedarse.
No puedo.
¿Dónde vas?
Déjame, Pancho.
¿Dónde vas?
No sé.
Me ahogaba allá dentro.
Luisa.
Déjame.
Tenés razón, Pancho.
Ustedes eran felices.
Y yo he ido a trastornarlo todo.
No, Luisa, no.
He supido mucho.
Siempre he supido sin fijarme.
Y ahora el dolor me da miedo.
Porque comprendo que he llegado a creer demasiado.
Por eso no puedes ser cobarde.
Cobarde.
Lo veo en tus ojos cuando mirás allá abajo.
Terminar en sí.
Es una cobardía.
Tú tú tienes la vida.
Nada más que valiente.
No tengas miedo.
No lo hayas.
Quédate, Luisa.
No, Pancho.
Roseando siempre estaría ante nosotros.
No podríamos ser felices.
Va.
Tal vez él tiene que vivirlo.
Bueno, amigo, me he endomao.
¿Por qué?
Su salud ha podido más que todo, tu familiar.
Calculaba curarlo en unos meses.
Y ha mejorado en unos días.
¿Cuándo podré levantarme?
Así de semana.
Ándame una rebacita, no voy más.
No le aflojes, doctor.
Así es cariente y no vuelve a hacer locura.
Siempre la misma vieja me tira, usted.
Cuando deje la cama, la voy a tener al trote.
No, ni prudencia.
Podría serlo todo a perder.
Y ya sabe, a no presumir de moso, que el cuero lo da para lonjas.
Tienes cuidado, doctor.
Muchas gracias por sus atenciones.
Pero sí, teniéndome quieto, lo que voy a conseguir es que me acerre de veras, ¿eh?
No sé qué es, Roseando.
La has sacado demasiado barata, espectador.
Te miro.
Mi palabra.
Parece que es una pesadilla.
No son lo que hice, hermano.
No, Rose, es inútil que te haces engañar.
Decime la verdad.
¿Por qué hiciste eso?
¿Por qué hice qué?
No quedas sin desentendido.
¿Por qué corris te hace de tiempo?
¿Acaso no sabías que había peligro?
Contesta.
El cuido lo tiene cualquiera.
Júrame que... ¿O que no necesito jurar para que me crea que estoy un choco?
Viejo, hermano.
Las palabras ya no me dan.
Pensar que necesitaba unos días de calma, que haya visto para darme cuenta.
¿Cómo pasa el tiempo?
Mira, Roseando, antes del accidente, el mismo día quise hablarte, ¿te acordás?
Pensaba contarte todo, decirte que yo... ¿Chumbita?
¿Por qué la llamás?
Chúrate un poco, ¿Chumbita?
Déjame explicarme, Roseando.
Después me seguís explicando.
¿Chumbita?
Necesita algo, padrino.
Yo me olvidé de mi caldo, tengo hambre.
Vos y tu madre siempre la misma.
¡Espache!
No te permito compadece a Chumbita con doña María.
Es como comparar una breva... con una jipicada.
Uy, ¿desde cuánto se ha vuelto el defensor de la gurisa?
¿Preguntáselo a ella?
Las otras que hay que oír.
Bueno, mira, llevártelo a la secada con cara de sermoneando por lo de la explosión.
¡Ey, prudencia ni nada!
No me dieron la cava.
¿Entendieron y la ves?
Claro, pues.
El hermano, sí.
El hermano pillado.
A ver, Nenechico.
Acomódese para tomar el caldo sin manchar la sábana.
Ahí paró el hombre.
Voy a ver.
Se va.
Y que se vaya.
Mejor así.
Ya era tiempo.
No, padrino.
Tu hija no es mala.
Me gusta abrir los ojos en muchas cosas.
Y la mujer que ha sufrido mucho.
Quiero verla.
Puede ser.
Pero estábamos mejor sin ella.
Paró poco el hombre.
¿Qué se pasa con ella?
Se fue.
Bueno, Rosén.
Ahora volveremos a hacer los carices como antes.
Como antes, no.
Las cosas han cambiado.
Y ya los mocos.
Ya no se pelean.
Yo mismo no soy otro después de la quimia.
Es cumpido de bolsinas.
Un cariño.
Mi vida.
Pancho, no nos sentamos con el que aprendió la cantera que hemos rendido.
No, no estoy para esos prostes.
Y este tiene que aprender mucho todavía.
El indicado poco.
Pero es un lugar muy solitario.
Y serio.
Qué nos mal hemos campeado el temporal y estamos cada vez reunidos.
Lo que es hacerle han tentado las vacaciones, ¿eh?
Sí, ha muestro los kilos.
También lo hice más que comer y dormir.
Otra vez aquí.
Sabía que no ibas a faltar.
Es mi fin.
¿Qué cambiará?
¿Cómo que es?
¿Qué ha cambiado?
Están bolsitas.
Vivir la vida.
Carga de tristeza.
Todo en mi cabeza.
Carga de lamentos en mi corazón.
Nació una esperanza porque el imposible de unir nuestro amor.
Me apretó en tus brazos.
Me suelen los labios.
Temblaron las almas.
Y yo en el cerro
estamos libres de vivir pensando que otro está llorando.
Y vivir
futuras en el orden.
Que tanto esperado se vuelva a
mirar uno de él.
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