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Y ahí estabas tú, y te apareciste cuando todo estaba por venir hacia abajo
Y la suerte estuvo de mi lado cuando a mí te trajo,
contigo me sonrió Se me quitó lo triste, cuando te vi me
viste Y desde entonces te volviste yo mejor, ¿y qué me pasó?
Y ahí estabas tú
Y aquí estaba yo, y no es casualidad que el mundo sea tan grande, pero nos juntó.
Y ahí estabas tú, y eso me salvó, y ya no pido más, eres
mi luz, mi paz, mi más grande amor.
Y ahí estabas tú, y aquí estaba yo, y no es casualidad...
Y ahí estabas tú y eso me salvó y ya no pido más, eres
mi luz, mi paz, tú mi paz, grande amor.
Y ahora aquí estoy yo, listo para cuidarte siempre el corazón.
Se escuchó cerca, ¿eh?
¿Hay alguien?
¿Hay alguien?
Es Max Langer.
¿Quién?
¿Lo conoces?
Es Max Langer, el que dejó plantada a Doménica en el altar.
¿Sabes qué?
Ve por prudencia y dile que me traiga el maletín.
¡Corriendo! ¡Corre, perro!
Tranquila, por lo que veo...
La bala salió y no afectó los pulmones ni el corazón.
Sí, Jovita, escucha a los niños más tranquilos ahora que mi tía y yo
hablamos con ellos.
Sí, hay que darle prioridad al pago de los seguros.
Tú también cuídate mucho, Jovita.
Adiós.
Hiciste bien en aceptar el dinero que te dio Max para la casa hogar.
Hubiera preferido no hacerlo.
Pero los niños están primero.
No veo por qué no.
Además, es parte de todo lo que te robó. Bueno, nos robó porque también se llevó
el patrimonio de Kiara y mío.
Si no tuviera esta crisis financiera, te juro que volvería a ofrecer pagarte ese
dinero.
Yo sé que Kiara solo tuvo las buenas intenciones pensando que él sería parte
de nuestra familia.
Pero lo justo es que lo pague él.
Y espero que no te importe, pero yo sí se lo voy a reclamar.
Porque supongo que lo vas a seguir viendo, ¿no? Al menos hasta que te pague
lo que te debe.
Lo que menos quiero es volver a verlo.
¿Por qué?
¿Te da miedo que efectivamente sea un delincuente?
¿O que te esté diciendo la verdad y esté despertando en ti lo que sentías por él?
Es que todo estaba bien. Yo estaba bien con Luis Fernando y no me pasó por la
cabeza en ningún momento volver a ver a Mar.
¿Te inquieta su presencia?
No puedo hacer como si nada.
Él sabe perfectamente qué es lo que necesito, lo que me gusta, lo que me
mueve. Ay, Doménica.
Eso que sientes es amor.
Gracias a Diosito por estos frijoles.
¿Y a ti, mamita, por guisarlos tan ricos?
Sí, mujer.
Te quedaron buenísimos.
¿Son los que trajeron ayer?
¿Y los hiciste todos?
No, solamente los que estaban en la bolsa abierta. Los otros se los repartí
a las vecinas.
¡No!
¿Qué te pasa, hija?
Eran los frijoles que le regaló el alito. Para sembrar.
Álgame, Dios. Es que a mí nadie me avisó.
Esto ya parece la malicia donde los frijoles.
Antes de que se me olvide, asegúrate que las hortalizas que sembró Rosita tengan
suficiente agua.
Esta muchacha de verdad que bien salió con... Producción.
Ya.
Deja de inventarme chambas nada más porque se echó a perder el campo de
frijol.
Ya deberíamos de estar más relajados. Nos van a correr.
Oye. No seas malagradecido ni aprovechado. Te van a pagar todo el mes,
¿no? ¿O no? Prudencio.
¿Qué pasó?
¿Qué te pasa?
Es que le dieron un plomazo al foreño este.
Y Luis Fernando... Luis Fernando le dio el plomazo. No, no, no.
Luis Fernando lo está ayudando. Pero necesita su maletín. Y quiere que lo
llevemos. Yo voy, yo voy por él.
Pánfilo, tú vente con nosotros para que nos ayudes a cargarlo.
Porque ahí donde está el foreño, pues no cabe la camioneta.
Vamos por la escalera, chica.
Vamos. Oye, chica, hay unos lazos.
¡Córrele! Vamos.
Sí, para usarlo de camilla.
Vámonos. No.
No, eso no es amor.
Pero no dices que te hace sentir inquieta.
Que a pesar de todo el daño que te ha hecho, aceptaste hablar con él.
Tratar de entender por qué te había lastimado así.
Digo, si no te importara, te daría igual saberlo o ignorarlo.
Sí, tía.
Reconozco que volver a verlo me hace sentir vulnerable.
Y no es para menos lo que yo viví con él si fue importante para mí.
¿Y entonces por qué tanto pleito con Kiara por el doctor?
Porque Luis Fernando lo amo.
Porque lo que siento por él es algo único. Es muy especial.
Y no será...
¿Qué? ¿Por el doctor solo sientes, no sé, la tranquilidad, la seguridad que te
hacía falta?
Digo, eso es muy valioso.
Pero es muy distinto al amor, hija. No creo poder volver a querer a Max como lo
quise.
Hija, el amor puede reconstruirse.
Y por amor también se perdona.
¿Me estás diciendo todo esto por lo que pasó con Kiara y Luis Fernando, verdad?
No, claro que no, Doménica.
Mi hija dejó esa ilusión por el doctor hace tiempo.
Me consta y te lo comenté.
Te digo esto porque estoy pensando en ti.
¿En qué vas a hacer de tu vida?
Y aunque no lo creas, también pienso en Luis Fernando porque pues nadie se
merece que lo ilusionen cuando en realidad no lo aman.
¿Ya se murió? No, acérquense.
Pon tu mano aquí.
Aquí, en la salida y en la entrada de la bala. Ahí.
Firme, ¿ok? Pásame la vela.
Ay.
Mira, ma, te traje tu Nescafé para que despiertes.
Te quedó muy bueno.
Pero a ver, ¿por qué me consientes?
Ya me dieron la convocatoria para el examen de admisión de la prepa de San
Felipe.
¿Y si quieres hacerla?
Ya ves que Osvaldo se aburrió en el primer semestre.
Ay, más si por mí fuera me iría a la capital a una mejor prepa.
Pero pues es lo que hay.
Y como dice Blanquita, no hay malas escuelas, hay malos alumnos.
Algo así como mi hermano.
Mira, si tu papá pensara diferente, te pagaría una escuela en la capital.
Pero ya ves cómo se pone.
Por eso no pido más, ma.
Pero tú no me vas a fallar, ¿verdad?
Prometiste apoyarme.
Además, pienso pedir una beca.
Piénsalo bien.
Vas a perder mucho tiempo en ir y venir. Además, solamente sale un camión cada
hora. No me importa. Tú me puedes llevar en la camioneta.
¿O qué?
¿Estás pensando en rajarte?
¿No dijiste que querías cambiar y que yo no fuera como tú?
Luego, ven.
Ay, mamá, ya me estás espantando.
Hoy la casa invita a compasar.
Ey, tú, ¿qué haces aquí?
Un lugar para niñas, órale.
Mi papá me pidió que acomodara las mesas.
Y tú acuérdate que mi mamá dijo que tenías prohibido tomar.
Si mi mamá se entera porque tú le dijiste así te va a ir, ¿eh? Vendiga
esposa de biblioteca.
¿Tú qué te ríes? Órale, vete a por unos limones a la cocina.
Y ahora sí, atásquense puercos que hay finos vinos.
¡A todos, baldito!
¿Qué hubo, padrino? ¿Le sirvo algo?
Pues como que contigo la casa anda perdiendo, ¿no? ¿O qué?
¿Tu papá ya sabe que te andas tomando la mercancía?
Si van a tomar, que sea como hombre.
¡Órale!
¿Qué es esto sin limoncito? Pa' que no digan que Genaro Peña no invita una
buena peda. ¡Órale!
¿Qué estás hemos celebrando, padrino?
Es que pronto unos ojitos verdes nada más me van a ver a mí.
Eso.
¿Y si la va a librar el foreño este?
Te traje tu ropa, Lucy.
Gracias. Si sigue las indicaciones, sí.
Tuvo suerte de que la bala no le tocó ningún órgano vital.
Y también gracias a ti que llegaste con ayuda a tiempo.
¿Y por qué no despierta el foreño, doctor?
Está muy débil, perdió mucha sangre.
Ahora que llegue Simón de San Felipe, con los medicamentos ya se va a sentir
mejor.
Lo que son las cosas, ¿verdad?
Tú que pensabas quebrártelo y ahora resulta que le estás salvando la vida.
Pues, si ya no necesita nada de mí, doctor, tengo que salir a un asunto
personal.
Adelante, Pánfilo. Gracias.
¿Y de verdad te lo ibas a echar tú, Luis? Sí.
¿Cómo se te ocurre hacer ese tipo de comentarios en voz alta?
Deberías llamarte imprudencio.
Lo voy a cambiar.
Mamá, yo creo que Doménica sí está enamorada de Max.
Pero es tan orgullosa que se resiste a aceptarlo. Pues yo le sugerí que
aclarara sus sentimientos y que piense en el doctor. Porque él es el que va a
salir más lastimado. Claro, mamá, que piénsalo bien.
Yo creo que...
Max no estaba mintiendo sobre la extorsión que sufrió.
Ni sobre la amenaza de dañar a Dominica.
¿Tú le crees?
Sí.
Es que la carta decía que él iba a regresar. Solo que ninguno de nosotros
lo creía.
Lo que a mí me queda claro es que le voy a pedir a Max que nos devuelva nuestro
dinero, hija.
¡Kiki!
¡Kiki! ¡Ya regresé de Puebla!
¡Hola, Pilar!
Y vengo brillando como un diamante.
Te tengo que contar.
¿Por quién le habrá querido disparar al tipo este?
¿Ahora? A lo mejor fue una bala perdida.
Fueron dos disparos al mismo hombre.
Encontré una bala en el árbol, así que descarto esa posibilidad.
A lo mejor fue la señorita Doménica con eso de que luego se le mete el diablo.
Pues no creo.
La vi muy...
Emocionada con el regreso de su prometido.
Ahora, si los tiros fueron directamente de este tipo, yo creo que lo andaban
venadeando.
No, pues yo vi a Osvaldo Cadena que lo estaba siguiendo a escondidas.
Pero no le presté mucha atención.
¿Osvaldo, el hijo de Gabriel?
Sí, y ahijado de Genaro Peña.
Cada vez que hay un problema con Doménica, sale a reducir el nombre de
este imbécil.
Yo no creo en las castorlladas, ¿eh?
Dale.
No, ya no, padrino.
Mi papá no tarda en llegar de San Felipe y si ve que le agarré dos botellas me va
a tumbar hasta los dientes. Si a tu papá lo controlo yo.
Para eso soy el dueño de todo.
Será de las botellas, ¿no? Porque usted las va a pagar.
Sí.
Oiga, ya me va a decir que estamos celebrando.
Pues mira aquí entre nos.
Estamos celebrando que me quite un estorbo.
Y que le quite un problema a mi hembra.
Eso.
Genaro.
Necesito hablar contigo, pero sin que nos estén mosqueando.
¿Qué pasa? Si me has quedado, puedes escuchar todo lo que me tengas que
decir. Si ya son versitos.
¿Qué no?
¿Eh? Si se acaba de bautizar.
Pues allá tú.
Nada más vengo a decirte que en la hacienda está el fuereño con el que se
iba a casar Domenica.
¿Marcel Ángel?
Sí, este mero.
El doctor y Pedro lo encontraron todo balaceado.
El Osvaldo iba sin sus amigos cuando iba tras el chango este.
¿Será que querían asaltarlo?
Pues es muy diferente asaltar. A dispararle a alguien así de lejos,
Prudencio.
Además, ¿asaltar para qué?
Si Osvaldo algo tiene, es dinero.
Eso sí. Por eso creo que no fue Osvaldo.
Es más probable que haya sido Genaro.
¿Y por qué o para qué haría algo así?
Pues Genaro le encanta defender a Domínica a golpes y a balazos.
De hecho, la idea de la indemnización fue suya.
Y fue clarito cuando me dijo que está dispuesto a defender a su patrona porque
la quiere.
Oye, Luis, pero igual le vamos a decir a la policía lo que pasó, ¿o qué no? Por
supuesto, estoy obligado a avisar a las autoridades porque atendí a un herido de
bala. Lo que sí me preocupa es que en la presidencia municipal todos son amigos
de Genaro.
Infelices comadrejas.
¿Entonces qué?
¿No se murió?
No, no, hasta eso se salvó. Y eso gracias al doctor que lo ayudó.
Dice que con unas medicinas se va a curar pronto.
¿No dijo quién le disparó?
No, pues el tipo todavía estaba como desmayado.
Pero yo creo que si vio quién le disparó, pues lo va a decir.
Todo en el chisme.
Lárgate.
¿No será bueno que le digas a tu patrona? Digo... Y si van a casar, pues
yo creo que algún cariño ahí guardado lo debe de tener, ¿no? ¡No seas burro!
Si con lo que le hice a ese tipo a mi patrona no lo puede volver a ver.
Si más bien se hubiera muerto el imbécil ese.
Oiga, pero qué tino del doctor, ¿no?
¿Salvarle la vida a su rival?
No, en una de esas no voy a ser que nomás lo salvó para que se quede con su
abandonada. ¡A tú también!
Ahora apagan las botellas.
Oye, ¿qué le pasa a tu padrino, pues, que se enoja tanto con eso de... del
fuereño?
¿Quién sabe?
Pero ya sabe que siempre se pone así de bronco pa' todo.
¡Ey, ey, ey!
Mira, Pedro, si quieres te puedes quedar en la casa.
Mi mamá no va a regresar pronto a la hacienda.
Discúlpame, Luisfe, pero... de momento prefiero no.
Está bien, no tengo nada que disculparte. Más bien quiero agradecerte
por dejar tus resentimientos a un lado y ayudarme.
Sabes que siempre puedes contar conmigo, aunque no quieras.
Yo soy tu hermano.
Palabra que eres buen tipo, Luisfe.
Mira que salvar al rival de tus amores no es cualquier cosa.
Vas a ver que te lo va a compensar Diosito.
Y no en otra vida.
En esta.
¿Doménica?
Domenica.
Domenica.
Domenica.
Ah,
saliste desde temprano.
Mira nada más a qué hora regresas.
No me regañes sin saber, abuelo. Ya tengo el trabajo en el centro social y
empecé hoy mismo.
No me digas que ya tienes alumnos.
No fue como maestra, porque ahorita no pueden contratarme de eso.
Pero necesitaban a alguien para hacer la limpieza unos días.
Ay, mi hijita.
Saliste de una para meterte otra peor.
Trabajo es trabajo.
Y no es diferente a lo que hago aquí.
Pero aquí tu trabajo es cocinar. Y eres buena en eso. Igual que tu santa madre y
tu bendita abuela.
Que en gloria estén.
¿Con quién quieres que trabaje cocinando? ¿Con la señora Herminia? No,
no, no, tampoco exageres.
No, y peor, que vas a tener cerca al zángano de Osvaldo.
Ni te creas que estoy muy a gusto con tu nueva chamba.
Pues yo menos, porque mi jefa es nieve y me la tengo que aguantar.
Pero le voy a demostrar que para el trabajo no me rajo.
Trajete de tila para mi niña.
Ay, gracias, nana.
Quédate aquí un ratito conmigo.
Estoy tratando de organizar el nuevo calendario de pagos y no me está
saliendo. Estoy hecha un lío.
Ay, es Luis Fernando.
Ya decía yo que el doctor te iba a buscar, mi niña.
Hola, mi amor.
Qué bueno que me llamas.
Solo te llamo para decirte que Max Langer está en mi casa.
¿Y qué hace ahí? ¿Qué quiere?
Le dispararon y lo estoy atendiendo.
¿Qué?
¿Está bien?
Fuera de peligro.
Y pronto va a estar bien para ti.
¿Le dispararon a Max?
¿Cómo? Pues sí, no, no sé.
Tengo que ir a ver qué pasó. Tengo que hablar con Luis Fernando.
¿Y qué crees que hicimos?
Pues que nos traemos para acá.
Ya Simón fue allá a San Felipe a traer unas medicinas. Provincio, voy a Santa
Teresa a dar parte a las autoridades de lo que pasó.
Ahí les encargo al tipo ese.
Ahorita que llegue Simón hay que darle la medicina porque ya le está subiendo
la temperatura.
Sí, no te preocupes. Tú vete tranquilo que nosotros nos quedamos aquí a echarle
un ojo.
Es muy probable que venga Doménica Montero a vernos.
¿Y? ¿No la vas a esperar?
Para ver cómo llora por él. Pues no, no tengo estómago para eso.
Todo bien, salvo que mi mamá quiere que Max le pague todo el dinero que me robó.
Yo abro.
No, bueno, y si le da ese dinero a tu mamá, olvídate de que te deje tocarlo
con las malas decisiones que toma.
Ay, no me lo tienes que recordar, tontita.
Yo veré la manera de quedarme con ese dinero.
Te recuerdo que me tienes que pagar más a mí, ¿eh? Yo tuve que convencer al tipo
ese de la joyería. Ay, con tu cuerpo.
Ay, con mi cuerpo.
Te recuerdo que si a mí me va bien, a ti también.
Además, si Max se casa con Doménica, me va a dar parte del dinero de mi prima.
¿Tú crees que sí se casen?
Claro. ¿Pero qué pasó?
No entiendo.
¿Qué? ¿Te peleaste con Osvaldo otra vez? ¿O qué?
¿Qué pasa?
No, lo que pasó es que balancearon al exnovio de Doménica, al tal Max Langer.
Pase. Gracias.
¿Ves Fernando?
No, pues no, no está.
¿Y Max sigue aquí?
Sí, sí está.
No me puede llevar.
Gracias, gracias.
Ya.
¿Por qué ahora?
Por mi hija.
Yo reviso todo.
¿Qué significa?
Max, aquí estoy.
Está ardiendo en fiebre.
Tráeme agua helada y unos trapos para ponerle compresas.
¿No me escuchaste?
Max, está mal.
Haz lo que te pido, por favor.
No, no, pero... No, no, no, chico.
No, no, chico.
Yo no quería.
¿Quién te obligó a hablar conmigo?
¿Quién es ella, Max?
¿Pero cómo? ¿Él está bien?
¿Dónde está?
Pues Luis dice que va a vivir.
Pero si no fuera porque el doctor y yo andábamos por ahí, ese Max ya se hubiera
pelado.
Ay, ¿quién le habrá disparado? A lo mejor aparte de ser engañador de
mujeres, no haces un tranza y por eso le tiraron a matar.
¿Quién sabe, Nieves?
Lo que sí es que el bisbe ya le va a avisar a las autoridades para que ellos
hagan su chamba, ¿qué no?
¿Qué qué?
Imagínate que se hubiera muerto.
¡Cállate, babosa!
La muerte no se la desea a nadie.
Ay, Pedrito, seguramente tú ayudaste a salvarlo, ¿verdad?
Ya eres mi héroe.
Bueno, Pedro, ¿ya contaste lo que tenía que decir?
Pues vámonos para que te cambies y te laves la camisa, ándale.
Con permisito.
¿Tienes idea de quién pudo haberle disparado a Max?
Gracias.
Gracias, gracias.
Síguela pasando bien.
Gracias, gracias.
Caray, doctorcito.
Estás por acá a estas horas.
Ya comprobó que este es el mejor lugar para echar trago. No vengo aquí a tomar.
Fui de aquí porque me citó su amigo Cosme. Ah, caray.
¿Andan haciendo negocios juntos o qué?
Ya sé.
Le va a dar información sobre los frijoles muertos.
No, es otra cosa.
Pero ya que lo tengo de frente, quiero decir que tenga mucho cuidado con su
hijo, Osvaldo.
Hoy lo vi con otros pandilleros intentando golpear a Pedro.
Mi hijo no necesita de nadie para descontarse a tal Pedro.
Pues no salió tan bien librado que digamos, ¿no?
Mire, si de verdad quiere a su hijo, vigílelo. Porque anda en malos pasos y
puede terminar muy mal.
Buenas, buenas.
¿Qué pasó, doctor?
¿Cómo está esto de que salvó al exquerido de su mujer?
Yo lo hubiera matado.
No entiendo cómo pueden tomarlo tan a la ligera cuando han intentado matar a
alguien. Mi obligación como médico es venir hasta acá y dar parte ante la
autoridad. Y espero, ahora sí, como ciudadano, que usted haga su trabajo.
Sería más fácil que el agredido viniera a pedirlo. Se no está en condiciones de
hacerlo. Pero en Santa Teresa, ¿a quién le convendría verlo muerto? Que a
Doménica, ¿no?
Sabemos que el novio pagó para que saliera de la cárcel.
Exnovio.
¿Y a poco usted sí nomás lo encontró ahí tirado, herido en el campo?
¿Qué está insinuando?
Nada, nada.
Nada más, Cosme, yo creo que valdría mucho la pena ver, pues, todas las
posibilidades, ¿no? No, pues sí.
Pues Pedro y yo estábamos juntos, escuchamos los disparos y salimos
corriendo para ver qué estaba pasando.
Pues cuéntenos todos los detalles para poner a la gente a investigar.
Gracias por no pegarme. Pues más te vale que me des una explicación.
Si no quieres que te deje todo el cupo floreado a cinturonazos como lo hice con
la nieve.
Papá, no tienes nada que decirme para poderte justificar porque yo los vi.
Te andabas besando con ese tipo.
Tú le disparaste a Max.
Lo hiciste por celoso. Por Doménica.
Porque tú no eres una vieja quien cela.
Sí, yo sé que tú tienes las enojas bien ligeras.
Pero lo que no te voy a permitir es que me quedes con la cara de estúpido.
¿O me vas a decir que fue la primera vez que viste a este tipo?
Pues Pedro me dijo que Osvaldo estaba siguiendo a Max Langer.
¿Otra vez con mi muchacho?
¿Por qué tenía que andar persiguiendo a un fuereño?
Eso es lo que yo quisiera saber.
Ahorita vamos a salir de dudas.
¡Osvaldo! ¡El!
¡Ven acá!
¿Qué pasó?
A ver, aquí al doctorcito que le trae contigo y anda diciendo que querías
golpear a Pedro con tus cuates y que andabas persiguiendo a un fuereño que
balacearon. ¿Sí?
Las cosas son verdad.
¿Qué estás diciendo?
Déjalo que se explique.
Además, ¿qué pantalones para aceptarlo?
Lo de Pedro, pues yo andaba ahí tranquilo con mis compas y él llegó a
echarme bronca.
Y si quieren le preguntamos para que vea.
Usted, doctor, vio mal.
La bronca era entre él y yo, pero mis compas andaban ahí por cualquier cosa.
¿El otro?
El foreño.
Se veía muy sospechoso, andaba como muy a la torda.
Y sí los de allí, pero por más de un ratillo.
Pero pues si dicen que la balacearon, va a ser porque andaban metidos en malos
pasos, ¿a que sí?
Pues ese hombre, este led de la dueña de la abandonada. ¿Y hay que saber quién le
tiró? Ah, pues ahí sí yo no sé.
Bueno, ya, ya, ya te explicaste.
¿Alguna otra duda, doctorcito? ¿O quiere echarle la culpa a alguien más?
Tal vez a Genaro Peña, ¿no?
Pero es imposible.
Le anduve con mi padrino toda la tarde.
Max es un seductor.
¿Qué quieres?
Pues todo lo que sea más o menos que yo.
Y a mí me vale si te lo andas encamando.
Pues quiero saber qué te traes, viborita, porque yo sé que tú no vas
paso sin guarache.
¿Qué?
¿Te andas queriendo quedar con ese tipo? ¿Entonces por qué se lo andas
engeretando a mi potranca?
¿Cuál es el plan?
El plan es el mismo que cuando se iba a casar con Dominica.
Max y yo nos íbamos a quedar con su dinero.
¿Entonces por qué la plantó?
Porque yo era su amante.
Y fui tan estúpida que creí que me quería.
Pero se enamoró de Dominica.
Y se fue sin mí y con el dinero.
¿Tú no regresó por amor a mi hembra?
Sí.
Pero yo tengo videos para chantajearlo.
Así que llegamos a un acuerdo.
Yo lo ayudo a reconciliarse con Doménica y él me da dinero.
Si tú sabes que yo muero por esa mujer, ¿tú me vas a ayudar?
Te voy a quebrar.
Te voy a quebrar a ti y a ese tipo.
Te vas a quedar sin nada.
Porque Doménica jamás se va a fijar en un hombre como tú.
Rompátame.
Mejor ayúdame.
Y yo logro que te quede con la tienda.
Después de que usted me vio con Pedro, me vine para acá.
Ahí me topé a mi padrino. Le pedí un reyte, pero me dijo que si le ayudaba a
trasplantear unos tacos de abono.
Ya di, nos jalamos para acá.
Habrá que buscarle los tres pies al gato en otro lugar. Ya vimos que Genaro no
fue. Así nada más.
Mire, doctor.
Su palabra vale lo mismo que la de Osvaldo.
Cuando usted dice que estaba con Pedro cuando oyeron los disparos.
Y usted sabe que yo, como autoridad, tengo que actuar de buena fe.
Además, ¿por qué duda de mi compadre Genjaro?
¿Sólo porque tuvieron su desencuentro?
La cosa es que mi padrino sabe bronco y otra que haya balaceado a un vato que
nada que ver. ¿A que sí?
Sí.
Espero encuentren al culpable.
Los estamos viendo.
Con verdad, así pasaron las cosas.
¿A poco ustedes también están dudando de mi padrino?
No.
Claro que no.
¿Qué pasó?
¿Y usted sigue abandonado?
Me acabo de topar con Genaro y casi me mata.
¿Cómo? ¿A ti por qué?
Porque se enteró que soy cómplice con Max.
Acabo de hacer un trato con el diablo.
O sea, como no estoy entendiendo nada, Gennaro es el diablo. Sí, él fue quien
le disparó a Mac.
¿Cómo cree?
Yo no quise seguirle calentando más la cabeza a Luis Fernando.
Pero la verdad es que cada vez dudo más de las cosas que hace Doménica.
Y por lo que veo, pues ni cómo defenderla.
Sí, da que pensar que este tipo aparezca, la seño a Doménica, le da
entrada. Y hasta casi le llore aquí, al saberlo herido.
Pero, por esta, que Luis Fernando se va a ir al cielo por no desamparar a ese
desgraciado.
Y si ese tal Max y la seña le están jugando chueco, pues que se vayan a
la... Tuve que ir a varias farmacias porque la principal de San Felipe ahora
sí que no tenía todo.
Pero pues aquí están las medicinas.
Yo las llevo.
No se esmede tanto.
Ya llegaron los medicamentos.
Además, Luis Fernando dijo que podría llegar a tener fiebre. Ya tiene fiebre.
Y muy alta.
Yo lo sigo viendo muy mal.
No.
No se preocupe.
Hierba mala nunca muere.
Y menos cuando se cuida con tanto esmero.
Hay que ponerle una inyección.
Yo, yo puedo hacerlo.
¿Y sabes?
Sí, sí.
He vacunado puercos.
Y caballos, y vacas, y bueyes.
Yo se la pongo.
¿Hay algún otro medicamento que darle?
Allá adentro viene la receta.
Bueno, pues, con su permiso.
Que se mejore.
No me late nada lo que hiciste, ¿eh? Ya te quiero ver negociando con un tipo con
pistola. ¿Y qué piensas?
¿Cumplirle lo que le prometiste? No sé.
Por lo pronto ahora tengo un cómplice, si es que lo necesito.
Kiki, no puedes confiar en alguien así.
Sí, ya sé, pero bueno... Yo creo que yo soy más inteligente que Genaro y que
muchas otras personas.
No, pues aguas, ¿eh? Porque el exceso de confianza nunca es bueno.
O sea, yo estoy de tu lado.
Pero sí necesito saber que... Pues que voy a salir ganando.
No, pues no me va a alcanzar la fortuna que me va a dar Max con tanta
sanguijuela.
A ver, te quejes como amiga, como cómplice, lo que quieras. Yo quiero una
buena taja.
Sí, está bien.
Voy a llamar a Doménica. Va a cerrar si no la llamo yo.
Simón, ¿por qué entraste así?
¿Qué te pasó?
Perdón, es que vine a ver si me regalaban tantita azúcar porque se me
acabó y cayó un café. Y si tú te estás aplicando ese remedio aquí y no en tu
casa, pues es por algo, ¿no? ¿Qué te importa?
Pues me importa.
Porque si algo malo te pasa y te puedo ayudar, pues me gustaría saber, pues.
Es más, invítame al café y cuéntame.
Mejor llévate el azúcar y ya no me molestes, ya vete.
Está bien, pues.
Gracias. Mi niña salió tan apresurada en cuanto el doctor le avisó lo de Max que
aquí dejó su teléfono.
Entonces Luis Fernando consideró que Doménica lo tenía que saber.
Yo creo que él está molesto y todavía está pensando que mi prima siga clavada
con Max.
Para mí que el doctor y tu prima están actuando por humanidad. Ah, pues a ver
hasta dónde los lleva su humanidad.
Te tengo que dejar porque tengo muchas cosas que hacer.
La suerte sigue de nuestro lado.
Hija, Pedro me contó lo que le pasó a Max.
Sí, Doménica fue a ver el espejo de luna, me dijo Nicolasa.
Ay, pero no se preocupe, doña Pilar. Yo creo que va a poder recuperar todavía el
dinero que Max le estafó. Ay, ni alcanzo tu comentario. Mi mamá no está pensando
en dinero en este momento.
Sí, bueno, yo hasta entendería si sienten un poco de pena por Max.
Bueno, yo no le deseo el mal a nadie, ¿eh? No, ni yo.
Pero supongo que mientras Max esté en este estado no vamos a estar hablando de
dinero, ¿verdad?
Obvio, no.
Bueno, pues voy a descansar. Buenas noches.
Buenas noches.
Silvi, a ver si dejas de hablar estupideces y conectas tu cerebro con tu
lengua. ¿Qué?
¡Buen show!
Acá.
¿Qué pasó? ¿Cómo te fue?
Pues hablé con Cosme en el restaurante de Gabriel, que también estaba ahí.
Le conté todo y me dijo que iba a investigar. ¿Y también les contaste de
Genaro y lo que vio Pedro?
Sí. Osvaldo llegó y dijo que siguió a Langer y que estuvo toda la tarde con
Genaro. Eso quiere decir que ese tipo no fue.
¿Pues quién fue? No tengo idea.
Acabo de ver el coche de Doménica en el estacionamiento.
O sea, ella sigue aquí. Sí, ahí está con el tipo ese, platique, platique.
Pero mejor no vayas.
Digo, en algún momento tiene que salir, ¿no?
Si te tengo que cambiar por oro, no será igual, pero lo acepto.
Aunque me gustaría quedarme con un poco de esperanza para vivir.
Maldito.
Ya que se quede tu cariño, Domínguez Montes.
Qué bueno que lo encuentre, padrino.
Porque quería contarle que acabo de salvarle el pellejo. Con todo respeto.
¿Y a mí por qué?
Pues el doctor habló con Cosme y quería culparle a usted de haberle disparado a
tal Max Langerse.
Anche.
¿Y yo por qué?
¿Quién sabe?
Pero no se haga, padrino.
Yo sé que a usted sí se lo valió.
Pero yo lo salvé.
Ya no sospechen de usted porque les dije que íbamos todos chambeando juntos.
Despacio.
Gracias por cuidarme.
Por quererme.
Y a usted.
Gracias por salvarme la vida.
¿Por qué lo hizo?
Lo dices porque no conoces a Luis Fernando.
No sabes lo que es capaz de hacer con tal de ayudar a la gente.
Porque soy doctor.
Los dejo solos.
Luis Fernando, tenemos que hablar. No, no, no.
¿Para qué?
¿No quieres convencerme de lo que acabo de ver que hay entre ustedes dos?
Yo solo estoy tratando de ayudar.
No intentes decirme que me amas y que me quieres porque no te creo.
Por favor, regresa y ve a cuidar al amor de tu vida.
¿Por qué tú sí puedes cuidar a Max y yo no?
Porque yo soy médico y tengo un juramento.
¿Y tú, Doménica?
Escúchame.
Deja de engañarte.
Tal vez lo que sentías por mí era atracción, deseo, pero nada más. Lo que
siento por ti es lo más fuerte que he sentido en toda mi vida.
No es cierto, Domínica.
No es cierto.
Ten valor de reconocer que nunca dejaste de amar a Max Langer.
Es que solo quieres escuchar lo que te interesa oír.
¿Qué caso tiene que te niegue las cosas?
Hazlo.
Para que te odie y no quiera rogarte.
Me dueles.
Lastimas. Qué cobarde eres.
No eres capaz de defender lo nuestro. El que no ama de verdad eres tú, Luis
Fernando.
Y aquí estaba yo, y nuestra soledad, que el mundo sea tan grande, pero nos juntó.
Y ahí estabas tú, y eso me salvó, y ya no pido más, eres
mi luz, mi paso, mi más grande amor.
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