All language subtitles for domenica_montero_s01e28

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Y ahí estabas tú y te apareciste cuando todo estaba por venir hacia abajo.

Y la suerte estuvo de mi lado cuando a mí te trajo.

Contigo me sonrió.

Se me quitó lo triste cuando te vi y me viste.

Y desde entonces te volviste lo mejor. ¿Y qué me pasó?

Y ahí estabas tú.

Y aquí estaba yo, y nuestra soledad, que el mundo sea tan grande, pero nos juntó.

Y ahí estabas tú, y eso me salvó, y ya no pido más, eres

mi luz, mi paso, mi más grande amor.

Y ahí estabas tú, y aquí estaba yo, y nuestra soledad.

Ya no puedo más, Doménica.

Quiero que me digas qué sientes por Max Langer.

Quiero la verdad.

Él era todo para mí.

Eso es todo lo que necesitaba oír. No, no, no, Luis Fernando, es que no me

estás escuchando bien. Te acabo de decir, él era. Tú llenas mi corazón. Ya

no importa nada.

Claro que importa.

Te estoy diciendo que te amo.

Que tú dijiste que él era todo para ti.

Mientras que a mí me negaste un te amo por cuánto tiempo.

Se nota.

¿Dónde está tu corazón, Domenica?

Yo creo que Prudencio se equivocó.

Y que esta cartita que me dejó ahí en mi cuarto era para ti.

Porque no sé cómo se te ocurrió pensar.

Que yo podía tromarte en serio.

Toma, léela.

Ándale.

Yo puse mi alma en este papel.

Y yo no escribí nada que lo ofenda para que venga a humillarme así.

Pues yo no sé qué líos se traen. Ni me interesa. Yo nada más vengo a hablar con

Luis Fernando.

Pues entonces lárgate.

Oiga, espérese.

Tampoco la agarre contra Nicolasa.

Mire. Sí, yo le estaba agarrando las manos. No, a mí no me des explicaciones

como si me las debieras. No seas ridículo. Yo ya te dije que conmigo

estás tirándole muy alto.

Mejor endúlzale el oído a las que sean como tú, pero sin tanta cursilería.

Y que te aproveche.

Y a ti también.

Fernando, entiendo tus celos, pero no es lo que estás pensando.

No importa lo que digas.

Estoy cansado de ir detrás de ti. Y ahora darme cuenta que solo fui tu tabla

de salvación, don Benita. Que no seas necio. Ya te dije que Max no importa

para mí. No podría ni perdonarlo. No importa lo que digas. Mejor me voy para

que no me sigas decepcionando.

Es como si yo te cuestionara el amor que sentiste por Paula.

Pero Paula está muerta.

Y Max no.

Esto se acabó y ya no me busques.

Perdón por lo que acaba de pasar, Nicolás. ¿Qué me estás pidiendo que

perdone?

¿La declaración de amor que le hiciste a tu Mercedita?

¿O el escándalo por el manojo de celos que disimuló tan mal?

Estoy pidiendo que me perdones, me perdones.

¿Por qué yo de que tú me quieres?

Nada más eso me faltaba. Qué creído eres tú, ¿eh? ¿De dónde sacas que yo te

quiero? De lo que me dijiste la otra vez.

Que tu amor por mí era para siempre.

Ni que tuviera tanta suerte.

Yo dije que guardaba un buen recuerdo.

Dirás lo que quieras, pero no son figuraciones mías. ¡Párale, Prudencio

Pérez! Ni se te ocurra ponerte romántico, porque hasta la amistad

andamos perdiendo.

Nada más dile a Luis Fernando que mi niña sí lo quiere.

Y a mí déjame en el pasado, como yo te dejé a ti.

Chaparrita.

Chaparrita, por favor.

Rubén, Luis Fernando nunca me escucha, no me deja hablar. Y las pocas cosas que

le digo me las toma mal.

Me extraña su reacción.

¿Sí?

Es que normalmente ese muchacho es equilibrado.

Aunque después de lo que pasó ayer, tampoco lo culpo.

En este momento lo único que quiero es correr a sus brazos para que entienda

que es el único hombre que quiero en mi vida.

Mejor dale su espacio.

Lo que pasó con Max fue culminante de muchos desencuentros entre ustedes.

Ok. Hoy no, pero mañana sí.

Trata de aguantar un poco más.

A lo mejor él viene primero a verte.

No creo.

Hola.

Pasé a ver cómo iba todo. Todo está mal.

Luis Fernando vino y estuvo fatal.

Por aquí ha de estar Nieves.

Ella es tu amiga, ¿no?

En realidad, todos nos conocemos.

Y Pedro también anda por acá.

En realidad, vine a hablar con usted o con su hija para ver si de veras pueden

darme el puesto como maestra de bordado.

Uy, me... Me encantaría tener a alguien tan talentosa como tú, pero

lamentablemente estamos pasando por un momento difícil y no podemos contratar

nuevos maestros.

En serio, necesitaba el trabajo.

Pero no se preocupe. Espero que la situación mejore y muchas gracias por

recibirme. Espero.

Creo que tengo algo que ofrecerte.

Espérame un segundo.

Lo mejor sería darle un tiempo a Luis Fernando, darle unos días.

Es que lo vi muy furioso.

Además por algo que solo él se está imaginando.

Yo necesito que él entienda que lo amo.

Es que imagínate, prima. Debes estar alucinando. Te vio con el hombre con el

que te ibas a casar. Por el que eras capaz de dar la vida.

Por el que sufriste tanto que te alejaste de todo. Bueno, me alejé por

una humillación, una decepción.

Sí. Luis Fernando es muy distinto a Mar.

Él siempre ha sido auténtico conmigo. De esa manera traspasó mi amargura. Me

enamoré de él.

Suena muy bonito, sí, pero...

Acuérdate que aceptó la indemnización.

En eso sí se parece un poco a Max.

No lo había visto así.

Prima, mejor deja de pensar tanto y aprovecha este tiempo.

Acércate a Max, resuelve las cosas y luego cuando regrese Luis Fernando,

seguramente Max ya estará muy lejos.

Bueno, como tú nos estás ayudando en otras cosas del centro, pues Adelaida

nos puede ayudar en la casa varios días a la semana.

No, pues gracias, doña Pilar, pero pues por mí ni se hubiera molestado.

Y de una vez, ves enseñando lo que tiene que hacer porque desde ya te quedas a

trabajar aquí. Muchas gracias.

¿Hasta dónde llegas a mentir nomás por andar de buscona con Pedro? En serio,

necesito el trabajo.

Además, yo vine por el puesto de maestra de bordado. Pero ahorita tengo que

aceptar lo que sea.

¿Y tu trabajo en la hacienda?

Pues, quién sabe hasta cuándo lo tenga, porque ya las cosas van mal por lo de la

siembra echada a perder.

Ay, pues qué mal árbol escogiste para arrimarte, chulita.

Porque yo sí te voy a traer bien cortita.

Y aguas con andar de resbalosa con Pedro, porque entonces sí me vas a

conocer. Pues despreocúpate, que yo vengo a trabajar y no andar de rogona

como otras.

¿Me vas a decir lo que tengo que hacer o no?

Pues pásale.

Pues gracias.

Hola, Darío. Hola, Blanquita.

Aquí te traigo el título de propiedad de la casa de tu mamá.

Gracias por traerlo tan rápido. La verdad es que no urgía porque el notario

le dio la cita a mi mamá para dentro de tres semanas.

Bueno, pues como me dijiste que ella quería poner la casa a tu nombre, yo me

dije de una vez.

No sé por qué traes dedo en la cabeza.

A mí me da lo mismo. Pero bueno, gracias igual.

Muchas gracias. Me dio gusto verte. Hasta luego. Igual.

Adiós.

Hola, Blanquita.

¿Se te ofrece algo de Puebla?

Porque voy para allá.

Lo que Blanquita deseaba, ya se lo traje.

Ernesto.

Eres mi héroe.

Ay, hijo, qué bueno que te veo.

Para que me ayudes a transferirte lo que me pagaron por dañar el campo.

Yo no quiero ese dinero. Ni nada que tenga que ver con el infeliz de Max

Langer. ¿Con él o con Doménica Montero?

Porque él pagó para que yo retirara la denuncia contra ella. Doménica no tuvo

nada que ver con lo que hizo ese tipo.

Ah, no, por supuesto que no. Porque ese tipo llegó así como de la nada para

salvarla. Mientras tú te estabas yendo al pozo por ella.

Ya me estás hartando, mamá.

Será porque te digo la verdad.

Y cuando esa mujer te esté dando una puñalada por la espalda, entonces me vas

a dar la razón.

Sueño de una noche de verano.

¿Cómo supiste que Shakespeare es mi crush?

Me gustaría tener el jugo de la flor mágica para que alguien se enamore de mí

al despertar.

¿A mí?

Me gusta más el jugo de Betabel.

Porque prefiero la realidad a los sueños.

Porque los sueños, sueños son.

La vida es sueño.

Me estás quitando mi obra de teatro favorita.

Mira qué casualidad, también es la mía.

¿Sí?

Ay.

Diga, don Cosme.

Sí. Ahora voy.

Chicos, me van a tener que disculpar, pero mi jefe me pidió algo y tengo que

ir a la oficina de protección civil. Pero, Ernesto, muchas gracias por los

libros. Y, Sanjenir, que tengas muy buen viaje.

Adiós. Adiós.

Eres un mentiroso.

Sí. Sí lo soy.

Y aparte de todo, Eres un cínico.

Cínico.

Pero no perdedor.

Yo sigo confiando en que Doménica no tuvo nada que ver con... con el daño que

hicieron a nuestra siembra.

Yo también confié en las personas equivocadas. En tu padre, en el

sinvergüenza ese que me estafó. Y no quiero que a ti te vaya a pasar lo

mismo.

Hijo.

Ya vendes todo esto.

Acepta el dinero de la indemnización.

Vámonos a la Ciudad de México.

Montas una clínica.

Y nos vamos de aquí.

Antes de que Doménica Montero te destruya.

No me voy a ir a ningún lado, mamá.

Entiendo que estés dolida.

Porque a ti te engañaron.

Pero no es mi caso.

¿Sí? Hay mucha gente que confía en que yo voy a levantar esta hacienda.

Y no los voy a defraudar.

Pues si esa es tu última palabra, yo, yo ya no tengo nada más que hacer

en esta hacienda.

Y no voy a ser testigo de cómo tu necedad termina destruyéndote

y dejándote sin nada.

Si esta es tu última decisión.

Adelante, mamá.

Ya te mandé los detalles para que investigues a Máximo Langer. El nombre

de sus socios, sus restaurantes, todo está en el archivo que te envía

Longoria.

Voy a indagar en su pasado y paralelamente veré en qué condiciones

fueron abiertos sus restaurantes.

Y por favor trata de investigar dónde estuvo después del día de la boda hasta

el día de hoy. Y si la policía lo está persiguiendo por algún delito, me lo

informa de inmediato.

Sí.

Sí, amigo, gracias.

Cuídate.

Dime, Jovita.

¿Qué?

¿Pero cómo pasó eso?

Y ahora resulta que el iluso de mi compadre Genaro se puso a competir con

un hombre más poderoso que el doctorcito pa' quedarse con Domérica Montero. Es la

peor estupidez que ha cometido.

Seguramente ahorita anda buscando al tipo ese. ¿Y qué va a hacer?

¿Qué? ¿Le va a reclamar que se le acerque una mujer que ni siquiera es

suya? Pues no creo que sea solamente para contemplarlo.

Yo por eso me estoy haciendo tarugo. Para no hacer lo que me encargó.

Que mis hombres busquen a tal Max Langer.

¿A poco ya le vas a dar la espalda a Genaro?

Estoy protegiendo las nuestras.

Si Genaro le hace algo a ese fuereño, va a venir la policía estatal.

Van a investigar y entonces vamos a acabar bailando con la más real.

Te agradezco mucho el consejo.

Y que hayas venido a verme.

Me dejas más tranquila.

Ay, qué bueno, prima.

Te prometo que voy a hacer lo posible para ayudarte con los gastos del centro

social. Mi mamá ya vio dónde podemos ahorrar y no voy a contratar a más

maestros.

Doménica.

Acabo de hablar con Jovita. Me dijo que recibió una transferencia a la cuenta

del orfanato de parte de Max Langer.

¿Qué?

¿Pero qué le pasa a ese desgraciado?

Piensa que depositándole dinero a los niños va a quedar bien contigo.

Y es una donación significativa.

Con ese dinero puedes operar dos meses y hasta pagar los seguros que se deben.

Mire... El vato está viviendo en un cuartillo cerca de un camino al Espejo

de Luna.

Llegó a pie, pero con trabajo, como que no está acostumbrado a andar en el

campo. ¿De andar vado?

Ah, no, no sé, padrino, eso no vi.

Pero si quiere me meto yo donde vive y le averiguo.

Eres buen averiguando, ¿eh? Te vas a llevar un propinón.

No, padrino, como crees, eso fue un favor, eso no se cobran.

Además, dinero es lo que le sobra a mi papá, siempre me da lo que le pido.

Ah, pues sí, se me olvida que es el riquillo del pueblo, ¿verdad? Pues con

todos sus negocios.

Y con ese café tan bueno que pues quién sabe de dónde salga.

Está bueno, no te voy a dar dinero.

Ya pues si necesitas algo ya te la sabes, aquí ando.

Pues fíjese que si hay algo.

Me prestaría su pistola.

Es que por más que le pida una a mi papá no me la da.

¿Para qué? ¿Para terminarle de ahogar la panza a la nieve o qué?

Usted también, ya perdóneme.

Usted vio que la culpa la tuvo Pedro Nay y ella se metió.

Menos maldito, las armas son como las viejas.

Una vez que se tiene, no se presta.

No te agüites, hombre, te voy a regalar una.

Yo te voy a enseñar a tirar.

¿Sí, padrino? Sí. Ah, muchas gracias, muchas gracias.

Nada más no le vaya a decir a mi papá.

Que nadie dice nada.

Pues que vamos a brindar, ¿no?

Pues para la puntería.

Y que empiece la cacería.

Bueno, no quiero sonar mal, pero después de ver la cantidad que depositó Max, las

cosas cambian.

¿Y en qué cambia?

Igual está recibiendo dinero de quién sabe dónde. Demás es un cínico.

Mira que utilizara a mis niños para volver a acercarse a mí.

Voy a ser abogada del diablo, pero creo que Max fue sincero al acercarse a

ellos. ¿No te conmueve ni siquiera un poquito, prima?

Ese es un tema sensible para Max.

Él viene de un orfanato. Yo no le creo nada.

Si le rechazaste el dinero que te robó, hay que reconocer que lo puso justo.

donde sabe que se necesita.

A ver, Domenica, eso lo hizo para conmoverte, pero si estamos en esta

crisis financiera es por culpa de este hombre, que no se les olvide.

¿Y si lo hizo de corazón?

Ay, Clara, por favor, no seas tan ingenua.

Aquí lo importante es saber si mi prima está afectada o no.

Mi niña, hay alguien que quiere hablar contigo.

Es Max.

¿Y ahora tú?

¿Qué andas haciendo?

Trabajando. Vine a pedir empleo como maestra de bordado, pero nomás conseguí

ser ayudante de tu novia, que ya se siente de otro nivel.

Mi amor, ¿ya te contó Adelaida que soy su jefa?

Como quien dice, la manda más.

¿Qué?

¿Y por eso la tienes chambeando así?

Tú nunca lavaste un piso a rodillas pelona ni en la abandonada, Nieves.

Pues Adelaida va a hacer lo que tiene que hacer si quiere el trabajo.

Pero no te pases.

Ve cómo la tienes sudando.

Ay, ya, ya, ya, ya.

Sécate el sudor, pero síguele.

¿Y tú por qué tienes el pañuelo de Osvaldo?

¿Y tú por qué dices que es de él?

Porque tienes sus iniciales y yo misma las bordé.

Ya sabía cuál fue tu última hazaña para acercarte a mí.

Utilizaste a mis niños para tratar de conmoverme.

Lo hice de todo corazón, Doménica. Tú sabes que me siento muy identificado con

ellos.

¿No te conmoví ni siquiera un poco?

Ya están las maletas en la camioneta, señor.

Está bien, espérame afuera.

Y ya deja de llorar.

No nos estamos yendo del paraíso.

Mamá.

No te tienes que ir así.

Tampoco te tienes que ir ahora.

Ninguno de los dos va a dar su brazo a torcer.

Y creo que cuando menos en esto nos parecemos.

Pero yo sé quién de los dos tiene la razón.

¿Puede? Ir a buscarme a la Ciudad de México.

Solo espero que, cuando lo hagas, no te haya destruido esa

mala sombra.

¿Hablaste con Kiara?

Porque ella parece entender tus razones, incluso más que yo.

Tú sabes que ella me odia.

Esto no se trata de Kiara, se trata de nosotros y de los niños.

Ese donativo es para ellos.

Y tu dinero lo tengo intacto.

Espero también que me lo recibas.

Yo sé el daño que te hice.

Pero aquí estoy de frente porque quiero repararlo.

Haré lo que tú me pidas, Lopiacea.

Por eso te pido que, por favor...

Acepté este donativo para ellos. Ellos lo necesitan.

Yo sé cuánto los quieres.

Además de que ellos vieron a nuestro nacer.

¿Ya se te olvidó?

Domenica, mi corazón estalla de amor por ti.

No puedo imaginarme un solo día más.

¿Qué pasó, Kiara?

Ay, perdóname que te moleste, pero es que estoy muy preocupada.

¿Por qué? ¿Qué pasó?

Es que me vine a la abandonada y Max está aquí con Doménica.

Lo que me faltaba.

Sí. Y lo peor es que me enteré que hizo un donativo enorme a su casa hogar.

Permíteme demostrarte que he cambiado. Quiero que te vayas.

No, no me voy a ir.

No te hagas ilusiones.

Ya no te creo.

Estás hablando del enojo.

Pero yo sé que detrás de él tú sigues sintiendo algo por mí.

Tus palabras, en vez de alejarme, me dan esperanza.

Tú y yo podemos comprar todo y comprar todo.

Esto es para siempre, Domenica.

Lo sentiste con este beso.

Esto es amor, por favor.

No me hagas esto.

¿Cómo te hago entender que lo único que quiero es que me dejes en paz?

Llevaba tanto tiempo sin pensarte y ahora que te tengo aquí... Ahora tengo

la oportunidad de recuperar lo nuestro y no la voy a desaprovechar.

¿Patrona?

Disculpe.

Tengo unos pendientes y no encuentro a Genaro para que me dechan de ir dos días

a Huejutla.

Está bien, Hilario, yo te doy este permiso.

Y por favor, acompaña a este señor a los linderos y no quiero que vuelva a entrar

a mi propiedad.

Sí, patrona.

Dígas lo que digas.

Lo nuestro ya se terminó.

¡Domérica!

¡Domérica!

Por favor.

Me sentí muy mal por cómo me hablaste, Pedro. Por eso me salí.

Estaba bien triste en el restaurante de don Gabriel cuando Osvaldo se me acercó.

En buen plan.

Conozco a Osvaldo. ¿Qué te dijo? ¿Que merece ser feliz?

Haya sido como haya sido, Nieves, no te quiero volver a ver cerca de ese tipo.

¿Estamos?

Lo malo es que Osvaldo es necio como una mula.

Esto mejor ya no digas nada, ¿sí?

¿Y eso fue todo?

Pues bueno, también nos salimos juntos del restaurante.

Pero no más de eso, porque él se tuvo que ir. Ahorita mismo le voy a decir que

no se te vuelva a acercar.

pero no tiene caso pelear. Mejor pon en cintura a tu novia.

Ay, ni que yo fuera una de lo peor.

Yo digo que mejor a Adelaida le dé el pañuelo que le bordó Osvaldo y así

asunto acabado. Yo sé lo que hago, Nieves. ¿Eh?

El que agarran a golpes va a ser por tu culpa.

Ay, la que estuvo duro y dale hablando de los baldos fuiste tú.

Así que lo que pase va a ser por tu culpa.

Pero, ¿y Fernando?

¿A dónde vas como alma que lleve el diablo? Voy a resolver un problema.

Si a dónde vas tienes que llevar un arma, pues entonces yo te acompaño. No,

no, no, no es necesario, Prudencia. Claro que sí.

Cuando uno tiene la mente revuelta, lo mejor es contar con alguien.

Digo, no está tu amigo el licenciado, a menos que consideres poca cosa el que yo

te acompañe.

Por supuesto que no, Prudencia, no es eso.

Créeme.

El que yo tenga más años que tú sirve.

La paciencia ayuda cuando uno tiene enojo para evitar muchos días de dolor.

Ándale. Después de escuchar lo que Doménica nos contó, ¿podemos poner una

denuncia por acoso y conseguir una orden de restricción?

Suponiendo que un juez lo avalara, dudo mucho que a ese tipo le importe mucho lo

alejado. Por eso le dije a mi prima que hable las cosas con él. ¡Ay, no!

Tienen que decirse todo lo que tienen guardado.

Mi prima tiene muchísimo carácter. No se va a dejar envolver.

¿Prima te sembró el beso que te dio mamá? Por supuesto que sí.

Me siento en un remolino de emociones con algo que pensé que ya había

superado. Bueno, por eso. Tienes que cerrar los ciclos con él.

Me da tanto coraje que todos los problemas que él ocasionó ahora parece

que se están resolviendo gracias a él.

Y por más que me cueste, voy a tener que aceptar el dinero que donó al orfanato.

Punto para Max.

¿Qué?

Perdón, fue un chiste para alivianar el momento.

Perdón si les cayó mal, pero es que yo también tengo mucha atención por todo lo

que está pasando.

Prima, te veo muy afectada.

No has superado a Max.

Tienes cosas que resolver con él.

¿En serio crees que meterle un plumazo al tal Max es lo mejor?

A mí me parece muy mala idea pensar que con un pum se resuelven tus problemas.

Al contrario, es cuando vas a tener más.

Pues sí tienes razón, Rubéncio.

Es que... Yo nunca he sido violento.

Pero esta situación me rebasa, me está sacando de mis casillas.

Gracias por quedarte con el arma y... Y sí, me equivoqué.

¿Y quién no?

Pero bueno.

Lo bueno es que esa regada tuya se queda aquí entre nosotros, ¿eh? Sin

consecuencias.

Es que no me cabe en la cabeza que Doménica esté tan cerca del imbécil de

Max Langer.

Aguas.

Porque si Doménica no lo quiere, tendrás que defenderla.

Pero si ella lo permite, pues aunque te duela, tendrás que alejarte.

Gracias por ello.

Gracias por tus consejos y por tu apoyo.

En el momento...

Que más lo necesito.

Si te ganas.

¿Qué tiene de malo que quiera refinarme?

Si quieres cambiar para mejorar, yo te apoyo.

Lo que no me late es que quieras cambiar solo porque mi papá te está dando un

late otra vez.

Los escuché cuando discutían.

No discutíamos, estábamos platicando.

Mira, mejor hay que concentrarnos en lo importante.

Ay, ya quiero ver la cara que va a poner tu esposo cuando tenga frente a él la

mejor versión de ti. Ay, te quiero, hijita.

¿Y a qué se debe tanta felicidad?

¿Y tanto te pudo que mi madre se haya ido?

Sí.

Y lo que más me dolió es que ni siquiera volteó a verme.

Yo sé, Luis Fernando, que estamos hablando de tu madre, pero en este

momento te estoy hablando de hombre a hombre.

Te entiendo más de lo que crees.

Y a mí también me duele que se haya ido.

Pues ni modo, ¿verdad? Hay que aprender a vivir con ello.

Oye, Prudencio, ¿y tú le hablarías a mi madre si ella regresara siendo la mujer

dulce y sensible que era antes?

No.

Hay que aprender cuando hay que dejar de insistir.

A ver, yo digo que para verme mejor necesito otro peinado, otra ropa

y unos zapatos diferentes.

Eso no es lo importante.

Yo estoy de acuerdo con Blanca. Es más importante cambiar lo de adentro que lo

de afuera.

Herminia, tú eres una mujer muy guapa, con bonito cuerpo.

Si acaso podrías pulir algunos detalles de tu arreglo y ya.

Yo empezaría por cambiar tu actitud, ma.

Exactamente. Como quien dice que te empoderes.

Que empieces a tomar el control de tu vida.

Y para eso te vamos a buscar los libros indicados.

Bueno, yo no leo mucho, pero vamos viendo.

Gracias por querer ayudarme.

María, ¿y tu hermano?

Me voy a hablar con él.

Hola, Pedro.

Hola.

Y a Osvaldo no se le da eso de hablar. Además, no está. Hace rato que se fue.

¿Para dónde fue?

Nunca dice, pero casi siempre se va para el rumbo de los juncales con sus amigos.

Ya sabes.

Está bueno.

Gracias, María.

Con permiso, Blanca.

Adiós.

¿Soy yo o ese muchacho cada vez se pone más serio?

Ya no es el mismo de siempre.

Osvaldo me contó que ahora Pedro es socio de la hacienda Espejo de Luna.

Lo que no sabemos es por qué está viviendo en el centro social.

Sí, esto está raro, ¿no? Lo más lógico es que viviera en casa del doctor

Jiménez. Lo mismo digo.

No, no estoy para juegos ahorita, Kiera.

Ay, ¿por qué estás tan alterado si todo está saliendo perfecto? No, ella no está

cediendo. Y además, mira en dónde me toca vivir. En este mugroso cuartucho,

porque aquí no hay un hotel decente.

Ay, cálmate.

Pronto vas a estar en la hacienda de Doménica.

¿Por qué lo dices con tanta seguridad?

Porque sé que Doménica va a caer.

Ella es fuerte, sí, pero en el fondo sigue siendo igual de cursi y romántica.

Pues bueno, aunque me moleste, me toca ser paciente, ¿verdad?

Ajá.

¿Y si buscamos entretenernos?

Digo, en este pueblo no hay nada que hacer.

¿A qué te refieres?

A esto.

Hay cositas de ti que sí he extrañado.

Como ven que mi padrino me ha conseguido una pistola y ahí di mi... A ver quién

se me pone al tiro en el pueblo.

¿Y ya sabes disparar?

Pues sí, ¿quieres que te lo demuestre o qué?

¿Qué te dio por traer un arma?

Me di cuenta que el dinero ayuda, pero se necesita un extra para ser el más

fuerte.

¡Ey!

¿Qué te traes con Nieves?

No bien pregúntale a ella qué se trae conmigo.

Me dijo que nada.

Hombre, no trae nada. La vida se crece en la palabra de una vieja.

Te advierto que no te acerques a Nieves o... ¿O qué?

¿O qué?

Estás avisado.

¡Ey, no le saques!

Vamos a arreglar eso ahorita.

Si quedan, se quedan con la nievecita, ¿eh?

Órale, va.

Y me los tumbo de uno en uno a los tres. ¿Cómo ves? ¡Arre, pues!

¡Bando!

¡Lárguense!

Si te vuelven a acercar a Pedro, los meto a la cárcel a los tres.

¡Órale!

Nos veremos a solas.

Vámonos.

¿Qué te pasa?

¡No tenías por qué meterte!

Bueno, pedirte que me des las gracias sería mucho, ¿verdad?

¿O crees que tú ibas a poder con los tres solito?

No sabes nada.

Pues acompañarte. En cualquier momento regresa a los tres.

Lárgate.

Déjame solo.

Pues todo muy bien, pero creo que tenemos que dejar de hacer esto.

Ay, no.

No me digas que ahora le vas a hacer fiel a Santa Doménica de las

Abandonadas.

¿Te dijo algo ahora que nos encontramos?

¿Cómo se sintió?

Sí, le moviste el tapete.

Con lo que te dije de depositarle a los huerfanitos, le llegaste al alma.

Solo que no te va a devolver un solo centavo, ¿eh?

El dinero no me importa.

En este momento.

Pues espero que pronto sí. Porque tú y yo tenemos un trato.

Y lo voy a cumplir.

Estoy tranquila.

Y espero que esto que acaba de pasar tampoco se acabe.

¿Me pudiste hablar con el imbécil del doctor?

Sí, y está muy inseguro. Mandó lejos a Doménica.

Y ahora está peor.

Que le conté sobre tu generoso gesto hacia la urbana.

¿De veras que eres necio?

Pues sí, igual que tú.

Nos parecemos. No, no nos parecemos, Luis F. Tú sí tuviste tres comidas al

día. Así me tocó vivir, Pedro.

Y lo siento.

Siento mucho que hayas batallado.

¿A poco me hubieras aceptado así, como así, que soy eso? Pues que soy tu...

tu... eso... Somos hermanos, ¿no?

Y sí, te hubiera aceptado. Obviamente me hubiera enojado con mi padre, pero tú no

tenías culpa de nada.

Viéndolo bien, estás muy viejo para ser mi hermano.

Pues tal vez para jugar contigo de niño, sí.

Pero a lo mejor yo, no sé, podría haberte cuidado.

Te hubiera enseñado a leer.

Hijo, no, no, este tema si no me lo toquen, Luis.

No sé si sabías, pero mi madre se fue de la tienda.

¿Por qué?

Sí, estoy esperando noticias de Rafita.

Bueno, sigue insistiendo con Doménica para que acepte reunirse contigo. Eso

voy a hacer. No pienso quitar el dedo del renglón.

Escogiste un buen lugar, ¿eh?

Está lejos, nadie nos va a encontrar.

Está más cerca de Espejo de Luna que de Santa Teresa.

Fue lo único que encontré cuando te dije.

Oye, un beso de despedida, ¿no?

De buena suerte.

Ah, mira nada más.

Me saliste más traviesa de lo que creía, mi chiarita.

Y la señora Mercedes se fue porque está en muy nada contigo. Porque estás

enamorado de Doménica.

Pues está mal.

Pero ya ella... Y si el que se haya ido tuvo algo que ver conmigo...

Te pido una disculpa.

¿De qué te ríes, Luis Fede? ¿De qué te ríes? Te lo estoy diciendo así, a lo

macho que no.

Yo no quiero que tengas broncas con tu mamá.

Pues me agrada que... Que me trates de esta manera.

Lo estuve pensando y... Pues, tú no tienes nada que ver con que me hayan

abandonado de niño.

Te has portado ley conmigo desde que nos conocimos y... No tenías ni idea de...

De eso, de que somos... ¿Qué sabes?

Pues mira, Pedro, aunque no fuéramos hermanos... Desde un principio... Me

ganaste el corazón.

¿Por qué no regresas a la hacienda, Pedro?

No, Luis, no, hombre.

Ahí está don Prudencio. ¿Y qué tal si a tu señora madre se le ocurre regresar?

Me escuchó cerca, ¿eh?

Para allá.

¿Hay alguien?

¿Hay alguien?

Es Max Lange.

¿Quién?

Y no es casualidad que el mundo sea tan grande, pero nos juntó.

Y ahí estabas tú, y eso me salvó. Y ya no pido más, eres

mi luz, mi paz, tú mi más grande amor.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.