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Original subtitles

Que no, estamos perdiendo derechos.

¡Qué cojones! ¡Que nos contraten a nosotros!

Yo no cobro en estas reuniones como tú. Si no trabajo, no cobro.

Lo que no puede ser es que los barcos usen su propio personal.

Los cruceros tienen una ley especial que les permite hacer lo que quieran.

Tenemos que presionarlos con una huelga.

¿Qué pasa? ¿Ya no os acordáis del 2017?

Derogamos una ley nosotros mismos.

¡Así que ni un paso atrás nunca más!

¡Ni un paso atrás!

Tío, yo me piro.

¡Que me voy!

¿No tienes a las dos la terminal china?

- Me lo ha cambiado el Fiti. - ¿Qué?

Que me lo ha cambiado el Fiti. Me voy al restaurante.

¡Hostia, es la fiesta! ¡Felicidades!

Muy bien, Àlex. - Adiós, Carles, que me voy.

Muchas gracias, guapo.

Venid después, aunque estéis reventados.

Vale, vale.

¡Ni un paso atrás!

Benvenuta a Napoli!

David, sí, sí. Estoy llegando.

Llego en nada, en tres minutos.

En dos minutos. Ya verás.

Adiós, hasta ahora.

¡Buenos días!

- Buenos días. - Mira, ni tres minutos.

Me debes un euro. - ¿Me lo apuntas?

¡Àlex, la persiana!

Buenos días.

- Buenos días. - Buenos días.

Hola, guapa.

A ver. Regi, ponte con los calçots, que no llegamos.

Olga, al final serán 80 comensales esta noche.

Venga, mamá.

Va, tira, ya me ocupo yo. - Sí.

¡Elsi!

Pon una bandeja con agua en el horno, que no se seque el bizcocho.

Le falta caldo a eso, mamá.

Bueno...

¿Qué tal, Olga?

- Todo bien. - ¿Sí?

- Àlex. - Dime.

¿Has preguntado si puedes hacer ocho horas semanales aquí?

- Sí. - ¿Y qué?

Que yo ya tengo trabajo.

Lo sé, pero tenemos que ayudar un poco a papá.

¿Y si contratamos a alguien a media jornada?

Se pensará que le estamos jubilando antes de tiempo.

Pero si lo haces tú no te dirá nada, ¿no?

Es hasta la primera revisión del cardiólogo y ya.

Después te juro que miraremos si contratamos a alguien.

Que sí. Cojo turnos de noche y vengo aquí y voy allá y ya está.

- Yo también me paso la vida aquí. - Ya.

- No me da pena. - No lo intentaba.

- Yo no me quejo. - Nadie te ha dicho que no.

Te estaba diciendo que sí. - Por si acaso.

Eres más tonto, tío...

Mamá, ¿qué pasa ahí? ¿Y esa gotera?

Tenemos goteras, ¿qué te parece?

Vigila el fricandó un momento.

Estos fogones van muy fuertes.

Ya te los bajo.

¿Cómo van los sesos, Olga?

Ya casi los tengo.

Mamá, toma, coge esto.

- Vale. Regi - ¿Sí?

Regi, limpia un poco el...

Hostia...

- Àlex. - Escucha, Cristòbal.

Hay una fuga de agua en la finca que nos ha hecho

una gotera en el restaurante. Pero mucha agua, eh.

- Déjalo, luego me ocupo. - Sale de casa de los Oliver.

Ya no viven, no puede haber ninguna fuga, está vacío.

Será otro piso.

Que he subido. Estoy en la puerta y sale agua por debajo.

Envíame a alguien, que me está haciendo una gotera.

Solo me falta tener movida esta noche en la celebración.

- Ya envío yo a alguien. - Envía a alguien ya.

Esta noche lo tienes arreglado. No te preocupes.

Mauri, montaremos un par de mesas más para la fiesta.

Muy bien.

- Rita, ¿tu madre ya se ha ido? - No, está fuera.

Cuidado.

¿Qué? ¡Hola! - Hola, papá.

A ver cómo haces eso. A ver.

¿Has visto a la abuela? - No.

Pues ve a verla.

¿Tú tampoco saludas? ¡Hola! - Hola, Àlex.

¿Te quedas a comer y vais juntas a entrenar?

- Voy a ver qué hay. - Unas manitas de cerdo buenísimas.

¡Que no como cerdo!

Marta te está esperando. - Hostia, Marta.

Rita, ¿hay algo que pueda comer yo?

¿Cómo estás?

Agotado.

Después iré a casa con Rita a cambiarnos.

¿Tú qué harás? - Vendré directa del despacho.

- Hoy que te dejen salir a tiempo. - Más les vale.

- ¿Qué quieres ahora? - ¡Cristòbal, que ya es tarde!

¿Qué pasa? - Me está costando encontrar fontanero.

Déjame seguir buscando.

Pues ven tú y cierras la llave de paso.

Ya llamas a un fontanero después.

Es que no estoy en la ciudad ahora.

Nos vemos en la fiesta. - Vale, adiós.

¿Qué pasa?

Tengo unas ganas de quitármelo de encima...

Ya está, ya está.

Los inversores. ¿Qué más hay que hacer?

Nada, formalidades. Tienen que venir con un tasador.

Ya...

Pasado mañana hemos quedado con Cristòbal

para que les enseñe el edificio.

Me voy a trabajar un rato,

que si tengo que salir antes por la cena ya no hago nada.

¿Quieres?

¿Has comido?

Eh... no, pero así aprovecho y trabajo un poquito.

Espera, quédate aquí.

- Àlex... - Que no, que no comes nunca. Espérate.

¡Que la quemas! ¡Que la quemas! Te cojo esto, Olga.

Qué buena me está quedando esta paella.

¿Qué te parece?

Va, 40 minutos para comer, parad ya.

¡Guapo!

Àlex.

Coño, pensaba que te habías ido.

Toma, va. - ¿Qué me das?

Toma, arroz. Y te lo acabas todo, que no comes nunca.

Que sí...

¿Se lo decimos hoy a tus padres? - No...

No, que no está zanjado todavía. ¿Me oyes?

- Sí. - No corras con la moto.

- Que no... - Venga, adiós.

Adiós.

...el almacén. Atrás.

Eh, eh, brindemos ahora.

Después con el lío de la fiesta estaremos ocupados.

Es verdad.

¿Por qué brindamos?

Por Can Mosques.

- ¡Espera, espera! - Por Can Mosques.

Salud, salud.

Mirad.

- Salud. - Salud.

Y por Lluís, que nos ha dado un buen susto.

Y tanto, estaba acojonado.

Al acabar le he dicho a la doctora: "¿Ahora es cuando me dice

que tengo que dejar de beber, fumar y follar?".

Y me ha mirado fijamente y ha dicho:

"Tiene que dejar el agua con gas".

El agua con gas...

Mira si estoy bien.

Pero el rabo no lo deja quieto, ¿eh, mamá?

Va bien para el corazón.

Mira que es bruto...

¿Es siempre así?

A veces no se da cuenta.

¿De qué?

Estamos comiendo, y hablas de cosas que...

Va, cambiamos de tema. Tenemos un regalo de cumpleaños.

Dijimos sin regalos. El restaurante es de todos.

Nada de viajes.

Nos quedó clarísimo que el crucero no era para vosotros.

Por eso lo digo.

En vez de regalo, le podemos llamar "noticia".

Mejor le llamamos sorpresa y nos esperamos a que llegue Marta.

No nos puedes hacer eso, ahora lo dices.

No, mamá, no eches leña al fuego tú también.

Bueno, ya está, ya está.

Dilo.

Lo quieres saber, ¿eh, cotilla?

Venga, va, pues lo cuento. El otro día quedamos con los Clarissó.

Atentos, que también va por vosotros.

La cosa es que el otro día nos reunimos con los Clarissó.

Tu madre, que es la que sabe de esto.

Al grano, va.

Esta familia puede empezar a vivir mucho más tranquila,

también todos vosotros,

porque después de cien años...

compramos Can Mosques.

¿Cómo que compramos can Mosques?

¡Pues que el puto restaurante es tuyo, papá!

¡Compramos Can Mosques! Ven aquí.

Mamá, si lo compramos, nadie nos podrá echar.

¡Felicidades!

¿Cómo es que los Clarissó aceptan la compra ahora?

Hemos cambiado de estrategia.

Os lo tenía que explicar Marta, que lo ha hecho ella.

¿Cómo que cambiar de estrategia?

Ya os lo explico yo.

Al final aceptan 300 000 por el restaurante,

pero los Clarissó no tienen dinero para pagar la división horizontal

y vender el edificio por partes.

Claro, no tienen dinero.

Los Clarissó tienen muchas propiedades y muchas cosas,

pero también muchas deudas.

Exacto.

Marta el otro día en la reunión se comprometió

a conseguir los 200 000 euros que cuesta la división horizontal

y nos lo descuentan del restaurante.

No nos descuentan nada.

- Sí, nos lo descuentan. - ¡Que no es así!

Os dejamos hablar de estos temas solos.

Voy a preparar cosas, que no se nos eche el tiempo encima.

- Gracias. - ¿Vienes conmigo?

No, tú quédate aquí, que esto un día será tuyo

y así aprendes. - Eso ya lo veremos.

- Tú hijos no tendrás. - No se sabe.

A ver, no podemos adelantar dinero a cambio de nada.

Los Clarissó ya están mayores, ¿y si les pasa algo?

Nosotros no adelantamos nada, este no se entera.

La idea es más brillante: Marta ha conseguido que unos inversores

paguen la división horizontal,

pero ellos, no nosotros.

Los inversores. - Ya, ya.

Y, aparte, compran el resto del edificio.

Hemos hecho una oferta de 900 000 euros

de los cuales nosotros aportamos 300,

ellos aportan 600,

más la comisión de Cristòbal.

¿900 000?

Sí, 900 000.

Con eso los Clarissó dan la vuelta al mundo varias veces.

Les diré que en crucero no.

Eres un bocachancla, ya hablarás tú con Marta.

En los cumpleaños me dice el regalo un día antes.

En todos.

¿Sabes? Este año también me lo sé.

Sí, ¿quieres que te lo diga?

Pobre de ti si me lo dices.

Me cago en la puta.

Àlex, ¿qué haces?

Mira cómo está esto, no sé.

El delantal este, ¿en serio hacía falta?

- Dale una hostia. - ¿A qué?

A la puerta, coño.

Va. Una, dos y tres.

- Joder... - Una, dos...

Me voy a hacer daño, tío. Hazlo tú.

- Aparta. - Coño.

Ahora, ahora.

¡Ahora!

Espera, que cojo esto.

Joder, cómo está esto. Mira, mira eso.

Puto Cristòbal. De verdad, puto Cristòbal.

Tranquilo, tranquilo, en cuatro días ya...

¡Ah, mira, mira!

¡Espera, espera!

Joder.

¡Mira eso!

¡Qué asco!

A ver, hazme hueco, por favor.

Qué asco. Si hay...

Voy abajo a por trampas

y así evitamos que bajen al restaurante. - Ve, ve.

Hostia puta, tío, qué asco.

¿Hola?

¿Hola?

¡Eh! ¡Eh!

¿Cristòbal? - El fontanero ya está...

Escucha, he entrado a casa de los Oliver y había un tío...

¿Un tío dónde?

Viviendo aquí dentro.

No sé si hay que avisar a los Clarissó o qué hacer en estos casos.

No, no, no. Tú no le digas nada a nadie.

Si se enteran los inversores igual se echan atrás, ¿sabes?

Eso se llaman "activos tóxicos" y a nadie le gustan.

Si no me necesitas, te dejo que tengo que negociar otro edificio.

Luego nos vemos.

Y, escucha, estate quietecito un rato. Nos vemos en la fiesta.

Hola.

¿Qué?

Ya te dije que tendríamos que subir la oferta.

Los de Can Mosques la igualan.

Han ofrecido 1,2.

Pues 1,3 es nuestro límite.

Hazlo como quieras.

Gracias, Cristòbal.

- Muy bien. Venga, que vaya bien. - Adiós.

- ¿Qué? - Hey.

Avísame cuando vengan los Clarissó que tenemos que celebrar la compra.

- ¿Todo bien? - Sí, muy bien.

- ¡Por fin! - ¡Felicidades!

Gracias.

Mira lo que lleva.

Son los más grandes que he encontrado.

- ¡Ven, perla mía, dame un beso! - ¡Felicidades!

Escucha, ¿tus padres no vienen?

Deben estar de camino. Tienen una noción del tiempo peculiar.

Marta, gracias por lo del restaurante.

- ¿Qué pasa? - ¿Se lo has dicho?

- Se me ha escapado. - Eres un bocas.

Me había dicho que no.

¿Ya se han enterado?

Estoy contento, mi amor. ¿Qué pasa?

¡Felicidades!

¡Leire!

- ¡Mamá! - ¡Rita, cariño!

¡Hombre! - ¡Hombre!

Por muchos años.

Lisa, feliz centenario.

- Gracias. - Qué olorcillo tan bueno.

¿Sí, eh?

Pensaba que vendrías con los Clarissó, que hay que brindar.

No... ¿Ya te lo han contado?

Pensaba que era una sorpresa para luego.

- No me he podido aguantar. - Te pierde la boquita.

Y que lo digas.

- Bueno... - ¿Qué pasa?

¿Subimos un momento al piso? Así miro la puerta.

Quédate a cenar, va. Ya subes mañana, coño.

¿Le hacéis un hueco?

No, ven. Ven un momento.

¿Qué pasa?

Un momentito.

Es que ha pasado algo.

Los Clarissó han recibido una oferta de un fondo de inversión

que va un poco más allá que vosotros.

¿Y qué? Pero tenemos la exclusiva, ¿no?

Pero hay cosas que no se pueden prever y...

Firmamos la semana que viene.

- Y yo quiero que firméis. - Ah, vale.

Por eso los he frenado, para que tengáis margen

para una contraoferta.

¿Me entiendes?

¿Pero de cuánto es su oferta?

Es de... un millón cuatrocientos.

¿Un millón cuatrocientos?

Sabes lo que me ha costado llegar a 900 000.

- Sí. - Vale, pues ya está. No me jodas ahora.

Tenéis tres días, no lo puedo alargar más.

Me sabe mal pero las cosas son así.

¿Cómo que te sabe mal? No firmé las arras porque me dijiste

que confiara en ti y que no hacía falta.

¿Me lo dijiste o no? - Sí.

Coño, no, pues ahora hazte responsable, no me jodas.

Si he venido a decírtelo personalmente es porque aprecio a tus padres.

No, me enviarás un burofax...

Quiero daros tiempo para pensarlo,

pero contigo no tengo ninguna obligación.

No, no. Tú no me puedes hacer esto ahora.

¿Me oyes? - Chico, escucha.

Me vas informando.

Despídeme de tus padres, que no me puedo quedar a la tarta.

Cristòbal... Eh.

Cristòbal.

Para cumplir cien años te conservas como una rosa.

¿Un piti o qué?

¿Ya está? ¿Soplamos?

Sí, hombre, sí. Hay que apagarlas todas, eh?

Una, dos y tres.

Por Can Mosques,

porque ni las bombas han podido con nosotros.

¡Viva Can Mosques!

¡Viva!

Soy gitano catalán

Y nacido en Barcelona

En el barrio de Sant Antoni

Y vivo en la calle la Cera

Cerca de la plaza del Pedró

Lluís tiene un buen restaurante

Y Lisa siempre en la cocina

Guapos como el primer día Este barrio es fortaleza

De noche y de día

¡No os oigo!

¿Qué hacéis? ¿Qué hacéis?

Eh, eh, eh. ¡Que no me toques el coche! ¿Qué haces?

¿Qué haces? Que te atropello, gilipollas de mierda.

¡Vete a tu casa, imbécil de mierda!

Hijos de puta. Desgraciados de mierda.

¿Qué haces, puto imbécil?

Cristòbal, escucha, tenemos que hablar.

Tenemos que hablar. Esto no puede ser, ¿me oyes?

Tú y yo teníamos un trato y yo tenía la exclusiva.

Mira, yo tengo todos tus mensajes guardados. Todos.

Así que llámame y quedamos y hablamos, por favor.

¡Banana!

Entra, banana.

Muy bien, vale, vale. Para, para, para.

Àlex, deja de llamar.

No me puedo pasar la vida hablando contigo, tengo trabajo.

Y guárdate este mensaje también.

Venga.

Hijo de puta.

Cristòbal, ¿podemos hablar un momentito, por favor?

Estoy trabajando.

Ya lo veo, pero como estás jugando tan sucio con nosotros, pues...

- Un minuto. - ¿Sí?

Lo único que he hecho ha sido bloquear una oferta

para que la igualéis. Más no puedo hacer.

No soy Teresa de Calcuta. - No me dejaste ni firmar unas arras.

Teníamos un trato y no sé por qué no cumples,

lo pienso y no lo entiendo.

¿Cuál es tu comisión? ¿Un 2 o un 4 %?

¿Te sale a cuenta traicionarnos así por esa diferencia de mierda?

¿Traicionaros por ganar dinero con mi trabajo?

Si hubieras querido un trato de excepción,

me habrías propuesto ser socio del restaurante.

¡Sí, hombre!

¿Querías que lo hiciera por comer gratis cuatro días?

No, porque pensaba que eras amigo de mi padre.

Sabes lo importante que era el restaurante para él.

¿Por qué hablas en pasado? Nadie os está echando.

Lleváis cien años de alquiler, por un poco más no pasa nada.

¡No quiero alquilar el restaurante, quiero comprarlo!

Lo sabes. Llevamos tres putos meses negociando.

Cristòbal, he buscado inversores. 900 000 euros.

¿Sabes lo que es ir hasta el puto cuello siempre?

¿Hay alguna manera de arreglar esto?

Puedes igualar su oferta.

Qué desgraciado, tío.

Te estás cargando la vida de mis padres y lo sabes.

No es mi culpa que seas un bocazas.

¿Un bocazas?

Si yo soy un bocazas, ¿tú qué eres?

Venga, va, que te den por culo.

No le compres nada a este desgraciado, que es un estafador.

Yo llamaría a la prensa, hablaría con los vecinos...

Que se movilicen.

Hoy somos nosotros, mañana puede ser otro.

Nadie quiere fondos de inversión en los barrios.

A los fondos no les importa lo más mínimo, no les afecta.

No vamos a decir nada.

¿Por qué no?

Porque parece que no sepamos llevar el negocio.

Ahora que sí, ahora que no.

Trabajamos aquí desde los 15 años, Lisa,

creo que se ve que sabemos llevar el negocio.

Sí, pero me da vergüenza.

Mamá. Oye.

Lo que nos está pasando no es una vergüenza, ¿me oyes?

- ¿Y ahora qué hacemos? - No preocuparnos y seguir de alquiler,

como siempre.

Supongo que habrá que firmar otro con los nuevos propietarios.

Va, chicos, no hay problema. A currar.

Que hoy se oye eco en la caja.

Y no sufras, mujer. Siempre hay margen para negociar.

A ver, Leire, una cosa.

¿No hay ningún mecanismo para detectar eso en el Ayuntamiento?

De protección de barrios...

Sí, de detectar, mil, pero es que...

todo es una masa lenta que no hay forma de mover.

- Ya. - Lo siento.

No le he dicho nada a Àlex, pero...

me da miedo que quieran vaciar el restaurante

y lo quieran convertir en una tienda de bolsos pijos o...

No sé, vete a saber. Por eso era ideal comprarlo, ¿sabes?

La mierda del dinero.

Hay una cosa.

Hay un procedimiento relativamente rápido

que, a ver, económicamente no soluciona nada...

- Justo lo que necesitamos. - Déjame hablar.

Pero sí que puede proteger el restaurante.

Sería complicar un poco los planes que tengan para el edificio.

¿Tanto como para que quieran quitárselo de encima?

A tanto no llego.

Pero la idea es que si declaramos el restaurante como local emblemático,

sería un valor que proteger. - ¿Qué quieres decir?

Pero, a ver,

por ejemplo, la barra, que es modernista.

Sí. La barra o el boquete de la bomba... que es único.

Sí.

O los azulejos de la cocina.

Vale. ¿Y cuál es el procedimiento?

Cuando llegue al Ayuntamiento, lo miro y te digo.

Hacéis bien vendiendo.

El barrio se devalúa por momentos.

¿Y sabes lo que harán?

¿Habéis hablado de Can Mosques?

Sí. Yo lo mantendría.

Pero no lo han hablado.

Sí, supongo que sí, pero a mí no me lo cuentan,

yo no trabajo para ellos, sino para ustedes.

- Hola, buenos días. - Hola, buenos días.

Adelante, continúe.

De una parte, el señor Àngel Clarissó

y Anna Maria Rigau, como parte vendedora.

Y de otra parte, Eurohome.

El importe de la compraventa

es de un total de 1 300 000 euros.

Para liberar los cargos sobre el edificio,

se extiende un cheque de 420 000 euros a Grau Associats.

Es lo que decíamos de la parte de los acreedores,

se paga ahora la deuda del edificio.

Un cheque de 390 000 euros a QAdvise.

Un cheque de 100 000 al señor Ernest Ortiz.

Y, finalmente, un cheque de 390 000 euros

a Àngel Clarissó y Anna Maria Rigau.

La parte vendedora paga 110 500 euros

a Cristòbal Vilanova por su función como intermediario.

Podéis estar contentos.

Con esto queda formalizada la compraventa y traspaso del edificio.

Enhorabuena a las dos partes.

¿Àlex, qué quieres? - Arreglar esto.

No hay nada que hacer.

Acabamos de firmar la venta con Eurohome.

¿No hay nada que hacer? Siempre se puede hacer algo, Cristòbal.

Pasaré por el edificio a dejaros la carta con las nuevas condiciones.

Venga.

Marta, cariño. Escucha, que...

Acabo de hablar con Cristòbal y ya está hecho, nos lo han quitado.

Esos hijos de puta se quedan con el restaurante.

Y nada.

Se llaman Eurohome.

EUROHOME NOMBRA A CLAIRE DURAND NUEVA VICEPRESIDENTA

DE LA OFICINA DE BARCELONA

SOBRE NOSOTROS

CLAIRE DURAND ES UNA JOVEN PROMESA

DESDE QUE LLEGÓ, EUROHOME CRECE CON FUERZA

TIENE UNA FUERTE VISIÓN ESTRATÉGICA

¿No nos la pensabas dar ni en persona?

- En persona. - ¿En persona? Muy bien.

Hijo de puta.

Va, vete tú también.

Ya me quedo yo y tú descansas, ¿vale?

No me he atrevido ni a mirarlo.

Sí, hombre.

No puede ser.

Nos multiplican el alquiler por seis.

¿Eso es legal?

¿Que nos suban seis veces lo que pagábamos?

Pues parece que hay alguna forma de que lo sea, ¿no?

Hostia puta, tío.

¿Y ahora qué coño hacemos?

No sé. Eso tiene que ser negociable, ¿no?

No lo sé. No lo sé, David.

Pero antes de proponerles algo a los papás

hay que pensarlo bien. No les podemos dar más sustos.

¿Por qué damos por hecho que el fondo no querrá negociar

la venta con nosotros?

Hombre, porque el escenario ahora ha cambiado completamente.

Quiero decir, estos fondos se mueven vendiendo paquetes de edificios.

No hay motivos por los que les interese vendérnoslo.

Creo que lo único que podemos negociar es el nuevo alquiler.

Vale, ¿y si...?

¿Y si aceptamos? Supongamos que aceptamos el nuevo.

Lo que está claro es que hay que reducir gastos.

Solo se me ocurre cambiar el menú, y no como te gustaría.

- ¿Por qué? - Porque no, David.

¿Por qué no?

Ahora mismo no nos podemos volver un restaurante pijito.

No nos la podemos jugar.

¿Y qué propones?

Propongo dejar la carta

y cambiar el menú. - Ya, pero ¿cómo?

¿Cuánto tiene la gente para comer hoy en día?

¿Media horita? Pues ya está.

En vez de hacer tres platos, hacemos uno bien equilibrado

y que el resto sean extras que pague la gente.

Así ganamos algo.

Así no ahorraríamos nada. ¿Tú has visto los números?

Así no reducimos nada. Nada, Àlex, nada.

Lo que habría que... A ver...

¿Y si prescindimos de alguien?

Si tú me ayudas con medio turno, llegamos.

- Que no. - ¿Por qué no?

Somos familia. ¿De quién prescindimos?

Que no, que no. Yo no quiero echar a nadie.

- Pues no sé. - ¿Y si les pedimos dinero a tus padres?

Àlex, que no han venido ni a la celebración.

¿Te crees que les interesa lo más mínimo?

¿Y no podríamos hablar con los hijos de puta del fondo

y decirles que ahora no pagamos e intentar negociar y ganar tiempo?

Sí, sí, claro. Por poder, podríamos.

Pero a la vez hay que pensar estrategias

porque ellos iniciarán un proceso de desahucio.

- ¿Desahucio? - Acabo de perder el hambre.

A ver, chicos,

¿y si nos vamos?

No, no, no.

Podéis vender la licencia del restaurante

y comprar una nueva. - Que no, que no.

Es que ni de coña.

El Raval ya no da más licencias y cambiar de barrio es una locura.

Es empezar de cero, no tiene sentido.

Dile tú a mi padre que se cambie de barrio.

Me echa de la familia.

Leire, ¿tienes novedades de lo del local emblemático?

Se lo he pasado al compañero que lo lleva,

Me lo está mirando.

Vale, hablamos luego.

Mira a ver si puedes acelerarlo, por favor.

Gracias.

Dime. - Acaba de llegar esta obra.

Hay que valorarla. - No puedo, tengo visita

en la obra de la calle Norte. - La han parado, novedad de ayer.

Pero si tengo los permisos firmados. Vamos a mirarlo.

Es más complicado.

Han okupado la zona por donde íbamos a apuntalar la fachada.

Tenemos para rato.

¿Los fondos europeos aceptarán el retraso?

O eso o habrá que cerrar el despacho.

A repartir dinero, que nos sobra.

Es que no sé cuánto ofrecerles.

¿Desdé cuándo están allí? - Todo el fin de semana.

Más de 48 horas, ese es el problema. El vigilante no se dio cuenta.

¡Hostia!

Lo de las 48 horas no debería ser igual en una obra sin cerramiento.

No es una vivienda.

A ver qué puedo hacer.

- Suerte. - Gracias.

- Dani, buenos días. - Buenos días.

OKUPAR SITIOS VACÍOS ES NECESARIO

¿Qué tal?

Ya ves.

- ¿Me abres la verja? - La han puesto ellos.

¿Ah, sí?

Hola.

Hola.

Está en obras, es peligroso.

La responsabilidad penal es vuestra.

¿Me abres y hablamos de qué podemos hacer?

- Es nuestra casa. - Ya lo sé.

Una cosa, perdona. ¿Dónde os habéis instalado?

Tened cuidado, esta parte está sin apuntalar,

no habría que poner peso. - Ya, ya lo sé.

Yo también soy arquitecto.

¿Qué? No te lo esperabas, ¿no?

No, que manda cojones porque entonces sabes perfectamente

que os habéis metido en una obra hecha con criterio sostenible.

Y no, yo soy abogada.

Joder, te podría decir 40 obras en marcha ahora mismo

mucho más okupables que esta.

Ah, vale, vale.

Que, aparte de abogada, eres experta en okupaciones.

Nosotros no tenemos dinero. No sé lo que queréis.

No hace falta que me cuentes el cuento, ¿vale?

Sé lo que os cuesta tener la obra parada

y has venido a negociar porque no os queréis arruinar, si lo sé.

Joan.

¿Todo bien?

Dame un segundo.

Lo de siempre...

- ¿Qué pasa? Me van a echar la bronca. - Ven.

Es un segundo. - ¿Qué pasa?

¿Me escuchas un momento? Sí. Es que...

Hay una forma de que se quieran quitar el edificio de encima.

Vale.

Es una locura, ¿vale?

Y... legal, legal, no es.

¿Y cuál es?

A ver, el edificio y el restaurante forman parte de un paquete

con el que operan los fondos.

Pues tendríamos que conseguir que se lo quieran quitar de encima.

¿Y cómo?

Pues lo tenemos que convertir en un activo tóxico.

Un activo es tóxico si tiene alguna complicación:

que esté catalogado, que tenga una renta antigua

o si está okupado.

¿Qué me estás diciendo? ¿Quieres que okupemos?

No, yo no he dicho eso.

- ¿Quieres okupar todo el edificio? - No.

Solo los pisos que estén vacíos.

Olga, patatas aquí, por favor.

A ver...

Los chipirones de la tres que ha pedido David, Olga, ¿cómo están?

Ahora salen.

Cuidado, que paso.

Vale, va. Va.

Dejadme pasar. Dejadme pasar.

Dejadme pasar.

Sujeta.

¡Silencio!

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