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Una comedia de Cesc Gay
UNA PISTOLA EN CADA MANO
Hola.
Hola. ¿Tanto he cambiado?
¿Qué tal?
Bien, yo bien. ¿Y tú?
Llora, llora tranquilo, llora tranquilo.
Me alegro igual de verte.
Ha sido la emoción de encontrarte.
¿Te ha pasado algo?
Eh, he tenido una sesión intensa y no estaba preparado.
¿Una qué?
Una sesión, con mi terapeuta, un psicólogo.
Ah, ¿qué te da?, ¿electroshocks?
No, lo que pasa es que es alemán.
Mm, los alemanes ya se sabe.
Yo hago footing, tres días por semana.
Ya con eso, es gratis, conoces gente.
La última vez nos vimos en el hospital.
Yo había tenido el accidente de moto y a ti te operaban de fimosis.
Sí.
Hace lo años, acababa de nacer mi hijo.
Ibas con pelo largo y con coleta.
Y tú eras más alto.
Hace poco vi una foto en la que salías tú.
Estábamos ahí, delante del instituto.
Ya es casualidad, ¿no?
¿El qué?
Que nos hayamos encontrado hoy aquí.
O no.
- ¿O no? - O no.
Las casualidades a veces tienen algún sentido, ¿no?, dicen.
No, no me jodas. ¿Cuál?
No lo sé, me deberías dinero y no me acordaba.
Más bien sería al revés.
Seguramente.
Murió tu padre, ¿no?
Sí, sí, sí.
Va a haceros años.
Sí, me dijo Manu, lo siento.
Gracias.
Tengo muy buen recuerdo de él.
Sí, yo también.
- Siempre nos dejaba el coche. - Sí.
¿Os veis con Manu?
Poco, sí, poco.
Iba a ir con él al entierro y luego no pude.
No se, quería llamarte, escribirte un email.
No te preocupes.
No, sí, sí. Eso es importante,
me sentó muy mal no estar ahí, ¿qué es importante, si no?
No pasa nada, es normal, hacía mucho que no nos veíamos.
¿Y porqué?
Oye, ¿quieres un abrazo?
Va a ser peor, va a ser peor.
- No, suba, suba. - Perdón.
- Por lo demás, ¿bien? - De puta madre.
¿Tu mujer no te ha abandonado, aún?
No, no, aún no, seguimos, seguimos.
¿Que teníais un hijo?
Dos, dos niños, no me puedo quejar,
se portan bien, se hacen la cama.
Tú te la hacías, también.
- ¿Sí? - Sí.
¿Y tú? no tienes hijos, ¿no?
No, no, estuve a punto una vez,
pero, al final era de otro.
- ¿Te tienes que ir? - No.
- ¿Seguro? - Me fumo un cigarro.
Vale.
¿Dónde trabajas ahora?
Monté un estudio con un socio, dos, ahora.
Abrimos uno en Madrid, y voy y vengo todas las semanas.
¿Ganaste, eh?
No me puedo quejar,
ayudó que ganamos un premio muy importante.
¿Y de qué hablas con tu amigo el alemán?,
si se puede saber.
Hombre, llevo un par de años que...
ojalá los pudiera devolver.
Eso está bien, yo también devolvería alguno.
Aunque no lo parezca, ya lo estoy superando.
¿Qué te pasa?, ¿qué síntomas tienes?
Buf, un surtido variado.
Como: ansiedad, miedo, en general...
me cuesta dormir,
fobias diversas.
No me atrevo a conducir cuando voy solo con mis hijos,
por ejemplo.
Bueno, coge el tren.
Tengo claustrofobia.
El otro día me tuve que salir del Ikea,
por ejemplo, me empecé a ahogar,
no encontraba la salida, me lié con las señales,
monte un número.
¿A ti no te daría vergüenza a nuestra edad?
Sí, mucha.
A ver, ¿de quién es la culpa de que estés así?,
alguien tiene que tenerla culpa, yo no, ¿no?
No, bueno, no sé.
Estoy en eso.
No, ya no fumo.
- ¿No? - No.
Te traería buenos recuerdos.
Y yo que te tenía envidia que las cosas te iban tan bien,
no puedes ni comprarte una lámpara.
Pero bueno, son épocas. Yo cuando estoy mal bebo alcohol.
Whisky, básicamente.
A mí me dan bolitas de homeopatía.
¿Lo ves?
- Aquí no se puede fumar, ¿eh?
Estamos en un momento difícil de la vida, señora.
- ¿Vives aquí? - ¿Yo?, no.
- ¿Qué tal todo? - Muy mal.
¿Ah, sí?
Sí, comparado contigo, sí, muy mal.
Pero, bueno, de momento puedo dormir
y puedo coger el tren.
¿Y porqué?, ¿qué pasa?
Es todo, pero lo mío es otro nivel,
yo soy un desgraciado global.
- ¿Y tu mujer? - ¿Cuál?
Te casaste, ¿no?
A mí no me llegó la invitación, pero sé que te casaste.
Pues bien, supongo, por eso estoy aquí.
He venido a ver a un amigo mío que es abogado,
me está ayudando con los papeles, estamos tramitando el divorcio.
¿Cuándo os separasteis?
Pues hace más de un año.
Laura, acaba de heredar un chalet,
y tiene que miedo de que yo me quede con la piscina.
Normal, conociéndote.
¿Qué os pasó?
Yo te he contado lo de las bolitas homeopatía.
- Fue culpa de mi gato.
¿Te pido hora con el alemán?
Ella era alérgica y me pidió que me deshiciera de él,
que lo diera en adopción, o lo vendiera a un restaurante chino.
Y no pude.
Y luego ya se fue,
pero bueno, nos queremos mucho.
Bien, ¿no?, es importante una buena relación.
- Con mi gato, quiero decir. - Ah.
Lo del gato fue una excusa, en realidad...
hacía tiempo que la cosa no funcionaba.
Ya, ya he entendido la metáfora.
A mí me costó.
Luego me fui, he estado viviendo en Valencia, un tiempo.
Ahora he vuelto.
Estoy temporalmente alojado en la casa de mi madre,
con mi madre.
Tengo 46 años,
yo creo que estoy peor que tú. - No, no sé,
son épocas, lo has dicho tú antes.
Lo he dicho, para que no te pusieras aquí,
a llorar otra vez.
- ¿Y no te medicas con nada? - No, nada,
ni una aspirina, ni una bolita, nada.
¿No piensas escribir un libro?
No me iría mal, porque me despidieron del periódico hace un año,
sobrevivo colocando algún artículo aquí, allí.
Mira entra agua en la bota,
a verla lengüeta.
Nadie nos avisó de que iba a ser así, ¿no?
- No, no te avisan, no. - Hijos de puta.
- No te dan ni un manual de instrucciones. - Nada.
Mira, eh.
No, no.
- Tengo un sobre. - No, de verdad, por favor.
300 euros que no necesito y tú sí.
Si casi no nos conocemos.
Hay que dejarse ayudar, el alemán me lo dice siempre.
Qué pena me doy.
¿No te vas a pionera llorar tú, ahora?
Gracias.
Le compraré comida a mi gato, y le hablaré de ti.
- Ya paro. - Venga.
He quedado para comer, sí no, te esperaba y si podíamos.
Sí no, yo he quedado también.
- Ah. - Mi madre hace lentejas.
Bueno, a ver si no vuelve a pasar tanto tiempo, ¿no?
A ver.
He visto que había un cartel que anunciaba que venía David Bowie.
Podríamos ir, hace mucho que no voy a un concierto.
¿No te gusta?
A mí David Bowie, nunca me ha...
- ¿No? - No. Erais tú y Manu.
Yo era más de ACDC.
ACDC.
Mira, aquí tengo mi tarjeta,
el móvil, y ahí está el email del estudio.
¿Tú no tienes una tarjeta? - Las tiene mi secretaria.
Ya te llamo yo.
¿Porqué no vamos a comer la semana que viene?,
le decimos también a Manu.
- Ah vale. - ¿Eh?
- ¿El miércoles? - El miércoles.
No, el miércoles no, ¿jueves?
Jueves, sí, no sé.
¿Qué?, lo digo en serio, ¿qué?
Que no vamos a quedar. - Estaría bien, nos gustaría.
Pero es verdad que al final siempre pasa algo.
¿Entonces qué?, ¿ya está?
Que gracias por el préstamo, me vendrá muy bien.
Me ha sentado muy bien hablar contigo, reconforta verlo mal que te va en todo.
¿Ves cómo al final tenía algún sentido, el encuentro?
- Dale un beso a tus hijos. - De tu parte, y tú a tu gato.
- Hola, mamá. - ¡Hola!
Hola.
Gracias por traerlo.
Nada, no te preocupes, si necesitas que lo recoja más días,
dímelo, porque ahora estoy más libre.
Ha sido hoy, que a última hora se me ha complicado
un poquito la tarde.
Tu siempre corriendo.
¿Cómo?
Nada, el, el jarabe.
¿Ha tosido mucho?
No, un poco. La próxima dosis le toca a medianoche.
Vale.
¿Te acordarás?, si quieres te llamo,
o te envío un mensaje.
O probamos con la telepatía.
Vale, vale.
¿Te importa que me sirva un vaso de agua?
Es que tengo una sed.
Ah, qué buena.
El lunes lo recoges tú, ¿no?
Al final no me cambio de piso.
¿Ah, no?
No.
Son todos muy caros, no me llega...
hablé con el propietario y de momento no me sube el alquiler.
Bueno, mejor, así no tienes que mudarte.
Además, tu piso tampoco está tan mal.
Mi piso es una mierda, Elena.
Pues sí, sí.
Estaba muy bien acostumbrado, ¿eh?
Mira, podrías alquilarme una habitación, con el fregadero me basta,
o podría dormir en el armario de la lavadora.
No sé porqué te estoy contando todo esto.
Pues no, no sé, la verdad, no sé.
Antes de que te vayas,
te debía dinero.
Ah, no, no hace falta.
No, sí que hace falta, sí.
No los voy a coger.
No te pongas intenso.
No, no me pongo intenso.
No, te has puesto intenso.
Sí, ¿eh?
Mm, te los debía, ¿porqué no los vas a coger?
Si alguien le debe algo a alguien, ese soy yo.
¿Y eso, a qué viene ahora?
Ah nada, es la verdad, últimamente he pensado mucho en ello.
Bueno, gracias, pero no hace falta ya que me agradezcas nada.
¿Porqué no?
Me apetece,
después de ver cómo han terminado todos los divorcios,
nosotros lo hicimos muy bien.
Eso fue gracias tí.
Vale, pero eso no son 200 euros, si quieres te mando la factura.
Mm, son las de siempre.
Perdona, perdona, es que estás radiante.
Ya, ya, ya lo sé, ya, es que tengo un poquito de prisa.
Sí, y yo.
¿Ah, sí?, no lo parece.
¿Porqué?
No, mis tetas, radiante.
Sigues siendo la persona que mejor me conoce del mundo.
Ya, pero es que tenemos que irnos.
Sí, y yo.
Al final me apunté a esas clases de dibujo.
Me he comprado unas acuarelas.
Tomás, dame un beso, que me voy.
Ya veo lo que hago, ya te cuento, sí. Hasta luego. Chao. ¡Ay!
Hasta luego. Chao.
¡Ay!
Perdón, perdón.
No, no, es que no te he oído venir.
Nada, que... ¿lo recojo el lunes yo, entonces?
Acuérdate de llevarle la merienda.
Anoche soñé que hacíamos el amor.
¿Te hace gracia?
No, pero es que me lo has dicho tan... así.
Ya, estábamos en...
en una habitación en Roma.
¿Tú te acuerdas de aquel hotel en Roma, hace doscientos años?
No.
¿Eh?, ¿no?, Roma.
No, ahora mismo no me acuerdo, no, ¿y qué tal?
Bien, muy bien.
¿Ah, sí? pues eso también lo voy a incluir
en la factura del divorcio.
Bueno, mejor que no, porque no es la primera vez.
¿Y ya se lo has contado a tu novia?
No estamos ya, Elena, ya te lo dije, ¿no?
¿A ti te pasa de soñar conmigo?
Sí, muchas veces, sí.
¿Ah, sí?
Sí, pero son otro tipo de sueños, te daba un infarto o te aplastaba,
sin querer, con el coche.
Me voy.
Recógelo puntual, ¿eh?
No te importa, que te cuente estas cosas, ¿no?
¡No! No, no, no, para nada, para nada, de verdad, para nada.
Acuérdate que el martes tiene gimnasia.
Últimamente pienso mucho en ti.
Bueno, yo también pienso en ti, después de diez años juntos,
es normal, no te preocupes.
No me preocupo, solo quería que lo supieras.
Vale.
He pensado mucho en todo lo que pasó, y en como la vida, al final es,
cuestión de detalles, de casualidades, de...
si no hubiera llovido, yo no hubiera entrado nunca
a aquel bar a tomar un café,
y no me hubiera encontrado con Mónica,
y tú y yo seguiríamos juntos... ¿entiendes lo que te quiero decir?
No estoy muy segura.
Pues que todo es tan, tan, solo que hubiera llevado un paraguas,
nada de esto hubiera pasado, ¿sabes? sí, todo es tan,
tan frágil.
Te despistas una vez, una sola vez, te sales de la carretera y se acabó.
¿No?, y ya nada vuelve a serlo mismo.
¿Qué carretera?, ¿eh?,
está lleno de carreteras, ¿eh?,
hay muchas carreteras, hay muchos paraguas, hay.
Perdón, perdón.
Hoy puede ser que yo también, esté un poquito nerviosa, mm.
¿Ah, sí?
Sí.
Voy a hacer un pipí.
Hace dos años, te dije que necesitaba separarme,
porque no estábamos bien,
y me fui.
Porque te enamoraste de tu amiga, la enfermera.
Sí.
Sí no, me acuerdo perfectamente.
Me imagino, sí.
Han pasado muchas cosas, ¿eh?
Han sido dos años muy largos, y ahora parece que...
todo está volviendo a su lugar,
y yo empiezo a sentir cosas que,
que nunca pensé, que volvería a sentir por ti, y...
y no te voy a engañar, pero me levanto por las mañanas,
y en lo único que pienso es en volver,
a casa.
¿Estás ahí?
No, me estaba escapando por la ventana.
¿Y cuándo pensabas volver?
Cuando quieras, por mi, me he traído las zapatillas.
Es broma, ¿eh?, no te asustes,
solo quería que lo supieras.
No, seguro que no se me olvida.
No te rías de mí, ¿eh?
No me estoy riendo de ti.
Que no es fácil decir estas cosas,
que parece que todo es muy improvisado, pero,
que me equivoqué.
Os echo mucho de menos a los dos.
Ojalá, ¿no?,
fuese Superman y pudiera hacer que fuéramos hacia atrás
en Superman I, él hace que.
Ah, ya.
Nada, quería decírtelo y ya lo sabes,
y me vas a tener que echar porque puedo estar aquí horas.
No quería decirte nada de todo esto, pero,
el camarero del bar en el que me emborracho solo cada noche,
pues me ha obligado.
Ya me extrañaba.
No vaya a ser que tú también pensaras a veces,
¿no?, no seríamos la primera pareja que volviera a juntarse.
No, no, pero no quiero que te hagas ilusiones.
Ya, bueno, por si acaso, ¿no?, que,
no nos tenemos que avergonzar si nos pasa.
¿Vale? Y no sé, que...
quién sabe lo que puede pasar mañana.
Además, yo nunca me hubiera imaginado,
que estaría aquí haciendo el ridículo y diciéndote todo esto.
Yo tampoco la verdad, pero es que es diferente.
¿Porqué?
Porque estoy embarazada.
Ah, entonces no, claro.
No, por eso.
Qué ilusión, ¿no?, enhorabuena, de verdad, de verdad.
Gracias.
¿De quién?
¿Cómo que de quién?, de Juan, de quién va a ser.
Sí, sí, no, no sabía que ibais tan en serio.
¿Vive aquí, ya?
Me lo preguntaste la última vez.
Ya.
Me alegro mucho, mucho, mucho por ti, ¿eh?, por ti,
siempre quisiste tener otro, ¿no?
No, y por Tomás, un hermano le vendrá bien.
Hermana.
Una hermana, ¿una niña? ¡Tomás, vas a tener una hermana!
Que no lo sabe,
que no se lo he dicho, no lo sabe.
¿No lo sabe?, perdón,
perdón, perdón,
yo creo que no me ha oído.
No pasa nada, está con la maquinita.
Me sabe mal, que te hayas enterado hoy, después de todo lo que me has dicho.
No, para nada,
para nada, no, de verdad, de verdad, para nada.
No, no, no, vete a saber, ¿no?, igual, a lo mejor vosotros os separáis
y luego tú y...
esta escena la tenía ensayada, yo.
¿Ves como era verdad, que estabas radiante?,
tenía que intentarlo.
Bueno, felicidades, ¿no?
Cuando puedas, ¿te puedes llevar tus cosas?
Un par de cajas, quedan, ropa, libros.
Sí, ahora mismo.
¡Genial! Estamos cambiando armarios ya.
Me las llevo ahora, no te preocupes.
Perfecto.
Ya te las llevarás otro día con el coche.
Puedo, puedo, no te preocupes, puedo.
¡Tomás, papá se va!
- ¡Buenas! - Hola, Juan.
¿Qué tal?, ¿cómo estás?
Bien.
¿Si?
No me puedo quejar ya me iba.
Sí, nosotros también, ¿no? - Sí, en lo minutos.
-¿Te ayudo?
No, no, no, puedo, puedo, gracias.
Espera, espera.
Gracias.
Enhorabuena, ya me ha dicho Elena.
Ah, ya, gracias.
Adiós, papá.
Adiós.
¿Te ayudo con la puerta?
No, no, puedo, puedo.
Ako, ven aquí, Ako, perdona.
No pasa nada, eh,
hola, ¿cómo te va?
No, no te levantes, estabas hablando por teléfono, ¿no?
No, no.
Que alegría verte.
Igualmente.
¿Qué haces por aquí?
¿Es tuyo?
Sí.
No lo tenías en el verano, ¿o sí?
No, no, lo tenía mi ex,
bueno, es que en realidad es de ella.
O sea, cuando se va de viaje me lo deja,
y así pasamos un tiempo juntos, nos ponemos al día.
¿Vivís por aquí?
No, no mi ex mujer.
¿Cómo se llama?
Verónica.
Ah, ¡el perro!, pensé que decías mi... no, Ako.
Ako.
Ako, es un nombre japonés.
Bueno, pues nada, te dejo, que me iba a...
¿Te quedaste mucho más tiempo ahí?, en el verano, en Mallorca.
Ah, no, no, no, que va.
Después de encontraros me fui con unos amigos a un apartamento,
y ya, ya regresé.
¿Vosotros os quedasteis muchos días más?
No.
Bueno, pues nada, bueno, me voy.
Igual coincidimos el verano que viene, ¿no?
Espero que no, me gustaría ir a la Argentina,
al Mar de Plata.
Más que nada, para que la conozca Laura, mi mujer.
Ah, vale, vale, ¿nunca ha estado ella?
No, nunca, nunca. A lo mejor este año... ya veremos.
Claro, ¿y cómo es que?
¿Trabajas por aquí, o...?
No, es que seguía mi mujer esta mañana.
¿Ah, sí?, ¿la seguiste?
Sí, ya ves para qué sirve la madurez.
¿Y adónde?
Hasta ese edificio,
por eso estoy acá sentado, como un boludo.
Antes era una persona normal,
quiero decir, nunca se me hubiera ocurrido,
sentarme en un banco, solo en un parque.
¿Y porqué la has seguido, porque crees que ella?
Su amante vive ahí, estoy casi seguro.
Joder, es que no, no sé que decir.
No digas nada, no es culpa de nadie,
creemos que tenemos todo muy bien armado, pero no,
pero no, de golpe aparece el tsunami, y chao.
Sí.
Los argentinos filosofamos mucho, pero somos inofensivos.
Pero perdón, te ibas y yo empecé a...
No, no, no, no, no pasa nada, tranquilo.
No, si estoy tranquilo, estoy tranquilo.
También, con la cantidad de pastillas que me tomo.
Estoy aprendido mucho de todo esto, esto del adulterio es muy instructivo,
es por las nauseas. Tengo el estómago un poco.
Ya, no, no.
Me sabe mal verte así, eh.
Nada.
¿Y no sería mejor si le dices, que lo sabes?, y afrontarla situación.
¿Cómo se llamaba ese actor?
¿Un actor?
Uno americano, grande.
Grande.
Sí, que hacía los westerns.
Ah, sí.
Alto, fuerte como un árbol, enorme.
Bueno, él seguro, que no tenía nauseas ni nada.
¿Y cuánto llevas así?, te va a dar algo.
No, no, me cuido, me cuido, hoy en la mañana estuve con el médico.
Sí, porque tengo dolores de cabeza,
me dio unas pastillas y me dijo que es normal.
Es por los cuernos, que no se ven, pero pesan mucho.
¿Y desde cuándo la sigues?
No, hoy fue la primera vez.
¿Hoy?
Sí, la fui a buscar al trabajo, la vi salir y la seguí hasta aquí,
pero ya hace muchos meses que sé que tiene otra relación.
¿Y cómo te enteraste?
Bueno, pues, porque Laura,
miente muy mal.
¿Miente muy mal?
Pésimamente, pobrecita, cada vez que me tiene
que dar una excusa, por lo que sea, lo pasa fatal.
Es tan descuidada, ella es así.
¿Y porqué no quieres hablar con ella?
Porque a mí me gusta mucho todo lo que construimos durante todos estos años.
¿Y dónde está ahora?
Se acaba de ir, en su moto.
¿Lo conoces a él?
No, no.
¿Porqué no le escribes una carta?,
digo, si no te atreves a hablar con ella.
¿De verdad te parece que mi problema
es que no me atrevo ha hablar con mi mujer?
Un poco sí, ¿no?, y ella contigo, eso es lo que parece.
Yo lo único que quería hoy, era invitarla a comer,
llevarla a un lugar que le gusta mucho,
hacer ese tipo de cosas, sorprenderla.
Ya, eso les gusta.
Lo sé, y tengo que intentar reconquistarla.
La vi salir, la llamé por teléfono, me mintió,
me dijo que iba a lo de su hermana y miente muy mal.
Su hermana está en Madrid, vuelve recién, dentro de una semana,
por eso la seguí hasta aquí.
Oye, yo no te conozco casi, o sea no soy
amigo tuyo como para decirte lo que tienes que hacer.
Por favor, decime lo que quieras.
Se va a enfadar,
si se entera que la has estado espiando se va a enfadar.
Es que no lo va saber, no ahora,
después, cuando todo termine, pero no ahora,
ahora, lo que tengo que hacer es...
aprender a perdonarla, intentar comprenderla.
¿No te parece que se merece un poco de respeto de mi parte,
después de tantos años juntos? ¿Eh?
¿Porqué somos tan egoístas?
No lo sé.
Si ella necesitó tener una aventura,
se merece que yo la respete un poco más,
es mi pareja, se lo debo, ¿o no?
Eso es fácil decirlo, pero hacerlo.
En el manual del cornudo dice, que lo primero es aprender a perdonar.
Lo que me extraña es que no hayas tenido un infarto, todavía.
¡Ako!
Ako, ven.
Oye tienes que contárselo todo, tenéis que hablar, aclararlas cosas,
no quería decir ahora mismo.
No, no iba a llamarla a ella,
estoy pensando en llamarlo a él.
¿A él?
Sí, es lo que iba a hacer cuando llegaste.
O sea, ¿tienes su número?
Sí, desde hace mucho.
¿Y de qué vais a hablar?
¿Cómo de qué?, de lo que está pasando.
¿Porqué no podemos tener una conversación civilizada?
Hombre, lo dudo.
Se está acostando con mi mujer desde hace mucho tiempo,
un poco me lo debe, ¿no?
¿Qué le cuesta tener un detalle, un gesto,
con un sudaca cornudo cincuentón?, ¿no?
Pues sí, sí, claro que sí.
Las parejas a veces se rompen, ¿no?, pasa todos los días,
porque uno quiere volver a enamorarse.
Sí, puede ser,
pero yo no voy a dejar que la mía se rompa.
Me hizo muy bien la charla. Chao, Ako.
¿No te ibas?
No.
¿No?
No.
¿Qué necesidad había de dejarme hacer el retrasado mental de esta manera?
¿Porqué?
Es que no,
pensé que era mejor que fuese Laura, quien te lo dijese.
Claro. ¿Ahora qué estás haciendo acá?
¿Porqué no te fuiste?
Yo qué sé, te veo aquí, debajo de mi casa, quería saber,
a mí tampoco me gusta nada todo esto.
Claro, me imagino.
¿Me das uno?
¿De qué quieres hablar?
¿Cómo empezó?
Fui yo.
No.
Sí.
¡No!, me lo estás diciendo ahora para que me sienta mejor.
No, de verdad, fui yo. Yo insistí,
Laura no quería, le costó mucho.
¿No quería?
¿Cuándo?
Coincidimos por trabajo durante una semana, en la feria.
¿Después del verano?
Después del verano, sí, en verano no nos conocíamos.
Tú nos presentaste.
Sí, no me lo recuerdes.
Luego ya coincidimos.
¿Estás enamorado de ella?
Estar enamorado quiere decir muchas cosas.
Que no te haya pegado una trompada todavía,
no significa que sea un estúpido, está claro, ¿no?
No es difícil enamorarse de Laura.
Eso es verdad, yo todavía lo estoy,
más ahora.
Aunque dicen que es una reacción típica de los cornudos, ¿no?
Tienes que ayudarla,
ella tampoco se atreve, a hablar contigo.
¿Y qué dice cuando me critica?
No, no te critica.
Vamos, cómo no me va a criticar,
no te acuestas con otro tipo si no criticas a tu marido.
Es que a veces eras tan estricto,
tan cuadriculado.
¿Eso dice?
Ya sabes como es.
Sí, lo sé, lo sé,
bueno, nos llevamos casi lo años,
esa diferencia antes no se notaba, pero ahora.
No, no lo creo.
No es casualidad que se haya metido con un tipo más joven que yo.
Laura, necesita libertad.
Sí.
Ella es feliz cuando improvisa las cosas,
no le gusta planificar, ni que dos y dos sean cuatro siempre.
Sí, lo sé, lo sé, es algo que yo tengo que cambiar.
Lo tengo anotado en mi lista,
me hice una lista de cosas a corregir.
¿Qué más?
Que la valores.
¿Eso dijo?,
¿con esas palabras?
Ella siente que no la valoras,
sobre todo en su trabajo,
como que nunca te ha interesado lo que hace,
es muy buena, lo sabes, ¿no?
Ya lo sé.
Pues eso hay que decírselo, a todos nos gusta,
Laura siente que le tienes envidia.
¿Envidia de qué?
De lo bien que le han ido las cosas en su profesión, comparado contigo.
No lo digo yo, eh, es lo que piensa ella,
le apena que tengas envidia en vez de estar orgulloso de ella.
¿Va a dejarme?
¿Cómo?
Si va a dejarme, digo,
¿te parece que lo está pensando?
¿Y quién no lo piensa?, todas las parejas lo piensan a veces, ¿no?
No, no, no, todas, no, yo no lo pienso,
mi vecino no lo piensa, mi hermano no lo piensa.
Tu hermano también engaña a su mujer.
¿Perdón?,
¿conoces a mi hermano?
No.
¿La engaña con quién?
Con una, no sé,
a ver, la mujer de tu hermano se lo contó a Laura, yo solo lo oí.
¿Puede ser que yo sea tan tarado, que no me haya dado cuenta nunca
de nada, durante tanto tiempo?
Tú tampoco le has contado, a tu hermano lo de Laura, ¿no?
No, no, no, lo intenté muchas veces, pero... hoy vienen a cenar.
Ya.
¿Qué vamos a cenar?
Atún, creo.
Atún.
Bueno, pues.
Sí, creo que va a ser mejor que yo también me vaya,
se está haciendo un poco tarde.
Quería pasara recoger una alfombra que encargué,
la vimos juntos con Laura, le gustó y pensé que...
le gustan mucho las alfombras, pero eso ya lo sabías, ¿no?
No, no, no, no.
Mira,
yo no tengo ningún derecho a pedirte que la dejes.
Pero sí, que la ayudes cuando veas que ya está,
que la dejes ir,
yo prometo no seguirlos ni espiarlos nunca más.
Me sabe muy mal todo esto, de verdad,
tus náuseas, tu,
no te lo mereces.
No pasa nada, no te preocupes,
te agradezco este rato, nada te obligaba a hacerlo.
John Wayne, era John Wayne.
John Wayne.
Me voy.
Laura, ¿qué bolsa?,
no, no he visto ninguna bolsa,
¿seguro que te la has dejado en mi piso?
En el parque, con Ako,
es que nos hemos entretenido porque nos hemos encontrado con tu marido.
Sí, con tu marido.,
no, no es ninguna broma.
Pues porque te había seguido,
porque tu hermana aún está en Madrid, Laura.
Sí, lo sabe, desde hace meses,
no te ha dicho nada porque a los tíos no nos gusta perder, Laura,
sí, es así, es así, no nos gusta.
Escúchame,
si quieres vamos este fin de semana y recogemos tus cosas,
sí, si quieres el piano, también.
No, no, no, se ha ido,
sí, a no sé que de una alfombra.
¡Sorpresa!
- Gracias.
De nada.
Como te han dejado la.
Sí, siempre igual,
casi todas las fiestas terminan aquí en mi mesa.
Ay, perdona, perdona.
Tranquila.
Con el champán, a mí, rápidamente.
Son las burbujas, a mí también, enseguida se.
¿Ah, sí?
Por el gas.
Ah, claro.
Os cambian de sitio,
he visto que os subían las cosas a la cuarta planta.
Ah, eso parece.
Hasta luego.
Mejor, ¿no?, más luz.
Y por cambiar de paisaje también.
Sí, de vez en cuando está bien cambiar, ¿no?,
para romperla monotonía, para.
El mes que viene va a hacer lo años que entré a trabajar aquí.
Ah, mira, yo ya llevo cinco.
Todavía me acuerdo del primer día que viniste.
¿Estás seguro que era yo?
Llevabas un sombrero.
Eso era por llamar la atención.
¿Qué hora es ya?
Las nueve.
Yo ya me iba.
Yo no tardaré, voy a la terraza a fumar y luego ya.
Si quieres te llevo, no tengo prisa.
No, no hace falta, gracias.
No me cuesta nada, ¿hacia dónde vas?
No, es que he quedado, he quedado con mi hermana,
que igual vamos al cine.
¿Qué vais a ver?
Pues no lo sé todavía, estoy esperando que me llame,
y si no, igual aprovecho y voy al gimnasio.
Coge tarta si quieres.
Ah, no, no, muchas gracias, come tú.
No, yo no puedo.
Ah, es verdad, perdona, estás a régimen, ¿no?
¿Te habías dado cuenta?
Sí, estás más.
¿Te parece?
Totalmente.
Para eso se sufre.
Estás más guapa.
Gracias, no sabía que te fijaras tanto en mí.
Un poco, un poco sí.
Pues nada, te pondré en mi lista de admiradores.
Pues ponme de los primeros.
Vale.
Bueno, me voy.
Que pases un buen fin de semana.
Igual, si quieres, algún otro día podemos.
¿Qué?
Que algún otro día podemos hacer algo.
¿El qué?
Tomar algo, lo que te apetezca.
¿Estás intentado ligar conmigo?
Perdona, es que no entendía nada, lo siento.
No, perdona.
No, no, es que me has pillado absolutamente descolocada.
No te preocupes.
No me lo esperaba para nada.
Ni yo tampoco.
Y menos de ti, si apenas nos conocemos,
si no hablamos nunca.
Sí, es verdad, es que estamos aquí,
todo el día un montón de gente
y en el fondo, no sabemos casi nada de los demás.
Bueno, yo lo que sí sabía es que... habías tenido un hijo hace poco, ¿no?
Hace un año, sí.
Qué bien, pero no sabía que te habías separado,
no te has separado.
No.
¿Y sueles engañara tu mujer así?, ¿te importa que te lo pregunte?
No.
¿No te importa o no la engañas?
No, es la...
es la primera vez que hago esto.
Esta mañana en la maquina de café ya estabas muy atento conmigo, ¿no?,
con el azúcar y la cuchara.
No, te he visto, y me he acercado porque quería proponerte algo.
¿Qué me querías proponer?
Pues eso, que si, si querías salir.
¿Hoy?
No, hoy, cuando quieras, podemos ir al cine.
¿Al cine?
Sí, como estás a régimen, digo que,
si no quieres ir a comer,
como antes has dicho que querías ir al cine.
Y si llama tu hermana, que se venga.
Claro, claro,
es que no tengo ninguna hermana.
¿Ah, no?
No, - Perdona.
- Ay, perdón.
Bueno.
Hay un sitio que está muy bien y no está muy lejos,
es una coctelería,
Stinger, se llama, ¿la conoces?
No, esa no.
Sí, sí te apetece.
Es que sabes qué pasa, que yo con los cócteles
he de tener cuidado,
que rápidamente se me suben a la cabeza.
¿Como el champán?
No, mucho más que el champán,
aquí otros ya lo han hecho antes que tú.
¿El qué?
Llevarme a una coctelería, ¿no te lo han contado?,
sí, si que te lo han contado, mira, te estás poniendo rojo.
No.
Que sí, que a mí no tienes porqué mentirme, ¿eh?,
que yo no soy tu mujer,
y seguro que también te han contado lo de la escena del baño.
Que reputación debo tener, ¿no?,
¿llevas días pensando en follar conmigo?
Semanas.
Semanas, me estoy poniendo caliente.
Entre el champán, ¿tú no?
¿Quieres que vayamos al baño?,
a los de arriba, a los de mantenimiento.
¿Ahora?
Ahora no hay nadie, a mí me gustan estas cosas,
¿no te pone pensaren follar con gente cerca?
Sí,
alguna vez lo he hecho en la playa.
¿Tienes un preservativo?
No.
Qué fallo,
bueno, pero podemos hacer otras cosas, ¿no?
Sí.
Pero prométeme que no se lo dirás a nadie.
Te lo prometo.
Y yo prometo no decírselo a tu mujer.
Ve tú primero, que no nos vean ir juntos.
Bueno, vale ya, ¿no?
Ha sido una broma.
Ya me he dado cuenta.
Pues no te enfades.
No, no me enfado, pero no hacía falta,
yo solo quería.
Que te hiciera una mamada, ya lo sé, si no es eso,
eso no me importa, eso nos gusta de vez en cuando,
¿no? - Sí.
Pues no sé, Mamen, yo.
-¿Mamen?, ¿has dicho Mamen?
Es la primera vez que te oigo decir mi nombre en todos estos años,
hace cinco años que trabajamos en el mismo lugar,
y hasta hoy, que te han entrado ganas de echarme un polvo,
no me habías dirigido ni cuatro palabras seguidas.
Te has burlado de mí más de una vez,
con alguno de tus amigos enrollados del departamento.
Sobre todo cuando pesaba l5 kilos más,
el cachondeo de los emails, sabes a que me refiero, ¿no?
Siempre que hemos coincidido al mediodía en el comedor
o en algún restaurante por aquí,
has hecho ver que no me veías antes de tener que sentarte conmigo.
Y en la terraza, cuando salimos a fumar, ni un "hola".
¿Cómo te voy a hacer una mamada?,
con lo mal educado y antipático que has sido todo este tiempo.
¿No te parece?
No era mi intención ofenderte.
Pues podrías disculparte.
Lo siento,
lo siento si... si te he tratado mal estos años.
No era muy consciente,
o sí, lo cual es todavía peor, supongo.
Peor,
¿te vas a desmayar?
Intentaré que no.
Si quieres vamos al baño, era una broma.
- Te vienes, ¿verdad? - Sí, sí, ¿tú hacia dónde vas?
No lo sé.
¿Porqué no llamas a tu mujer y te la llevas a la coctelería?,
y luego os vais a un hotel a follar.
¿Aun hotel?
¿Y porqué no?,
hazle lo mismo que imaginabas que ibas a hacer conmigo,
o sepárate.
Hay que ser valiente para eso, y yo...
tampoco estamos tan mal, no es eso.
¿Entonces qué es?
No lo sé, no lo sé ni yo.
Qué lástima,
yo que podría presentarte a alguna de mis amigas,
solteras, ninfómanas.
Aunque no me separe, ¿no te he dado pena?
No, no, no, no.
Me llaman.
Dile a los que te contaron que andaba necesitada,
que de momento tengo novio.
Vale,
mejor si no le contáis a nadie lo del baño.
Va a ser difícil.
Ya.
Y gracias por los piropos, que siempre sientan bien.
De nada,
y a ti, por dejarme en ridículo,
a mí me ha sentado bien.
Claro, es que vais con una pistola en cada mano,
¿no?
Hasta el lunes.
- María. - Hola.
- ¿Qué tal? - Bien, ¿qué haces aquí?
- Vengo de casa de mi hermana, le he dejado los niños esta noche.
-¿Y tú?
Del trabajo, voy a lo de Julián, tú también, ¿no?
- Sí. - ¿Y Sara?
- Iba por su cuenta. - Ah, vale, sube.
El cinturón.
-¿A qué huele?
- Vainilla del trópico.
- Pone ambientadores por todas partes.
-¿Dónde están?
- Los ha escondido, porque el otro día se los tiré y se enfadó un poco.
- Divórciate, María. - Ya lo pensé.
-¿Cómo estás?
- Bien, muy bien.
- Manual de Psicomagía.
-¿Qué es esto?
¿Es tuyo? - No, no, no, es de una amiga,
nos lo prestó, son ejercicios.
-¿Ejercicios para qué?
- Para curarlas heridas que no se ven.
- Aquí hay uno marcado con un rotulador rojo,
celos amorosos.
- Ese no es mío, mi rotulador era el azul.
-¿Es celoso?,
soy amigo suyo, no soy su novio, pero, me habría dado cuenta.
-¿Tú crees?
- Los celos amorosos son normales y expresan el miedo animal
a que un rival se apodere de nuestra pareja.
Se debe conseguir un frasco transparente,
en el que, cada vez que sienta celos, se depositarán dos euros.
Cuando vea que las monedas se han acumulado debe comprar
con ellas un regalo al ser amado.
¿Lo hizo?, ¿iba poniendo moneditas cada vez que?
- Hizo lo que pone el ejercicio y lo hizo muy bien.
-¿Como era el frasco?
- De cristal, de decoración, muy bonito, lo compró él, también.
- ¿Y dónde lo puso?, ¿te avisaba cuando ponía las monedas?
- Estaba en una estantería, al lado de una foto mía.
- Eso no está en el ejercicio.
- Si te vas a reír, me voy a enfadar. - No era mi intención.
- Se lo tomó en serio y lo hizo muy bien.
- Vale.
- Hizo esfuerzos para superarlo y yo lo valoro mucho.
- Y yo también, lo valoro.
¿Al final qué te compró?
- Me invitó a cenar a un sitio muy bonito.
- Pues qué bien. Me alegro, si la cosa ha mejorado.
- Ha mejorado mucho.
Ahora me puedo poner minifalda en verano.
-¿Qué?
- ¿Vosotros, cuando quedáis, exactamente de que habláis?
- Pues, nosotros hablamos de cosas importantes.
- No como vosotras.
- Tienes razón, nosotras solo hablamos de nuestras parejas.
- Creía que era un admirador. - Lo soy,
pero ya sabes que soy muy discreto, ¿cómo estás?
- Si ya lo se, bien. ¿Tú?
- Bien, todo muy bien.
- ¿Sí? - Sí, sí.
Nada, es que te vi al pasar, y... ¿qué haces aquí?
- Voy a lo de Julián, ¿tú no? - Sí, sí, sí.
- Es que vine en metro, me daba pereza cogerla moto.
- Porque igual vuelve a llover, ¿y María?
- María viene directa desde el trabajo, yo vine andando.
- ¿Desde casa? - Sí.
- Bien hecho, que andar va muy bien, ¿no?,
caminar un poco. - Sí.
¿Y qué querías comprar?
- Pues no lo sé, vi abierto y pensé en comprar
un buen vino o un buen champán, pero no sé cuál.
- Te llamé el otro día, no sé si viste la llamada,
no te dejé mensaje.
- Sí, sí la vi, la vi, pero como no dejaste mensaje,
no sabía qué hacer, si responder o no responder.
- Bueno, no pasa nada, no te preocupes.
- Perdona, ¿qué querías?
- Preguntarte una cosa.
- ¿Qué cosa? - ¿Aún juegas al fútbol?
- Sí, una vez por semana,
¿eso es lo que me querías preguntar? - No.
Es que un poco delicado, cosas de tu amigo.
Pensaba que le vendría bien volver a jugar,
y hacer un poco de deporte, además, os lo pasáis bien, ¿no?
Os ducháis juntos, habláis de chicas y esas cosas.
- Sí, esas cosas.
- Porque él no te ha comentado nada.
- No que yo sepa, o igual si y no me acuerdo.
- Te acordarías. - ¿Pero qué ha hecho?
- Precisamente mucho no puede hacer, pobre.
- ¿Porqué? - Porque tiene una disfunción, eréctil.
- ¿Donde? - ¿Cómo que dónde?, eréctil.
- Pero eso es a partir de los 60, ¿no?
- Ya, pero a él le gusta ser el primero en todo, ya lo conoces.
- Ya, ¿y desde cuándo?
- Medio año, un poquito más, quizá.
- No sabía nada. - Ya, ya.
-¿Y porqué no me ha dicho nada?
- Porque le da vergüenza, y porque sois idiotas.
- ¿Yo también? - Sí, sí, tú sobre todo.
- Estás enfadada, ¿eh? - ¿Sí?, no, qué va, no.
Sí, un poco sí, la verdad, porque...
porque lo mantiene todo tan en secreto que es imposible ayudarle,
al contrario.
Y ya son muchos meses de tensión, de mal humor, y...
¿para qué?, ¿eh?, ¿para qué?
- ¿Y le pasa siempre que hacéis el amor?
-¿Que hacemos qué?
Los hombres al menos os podéis ir de putas,
eso, eso no, eso bórralo, ¿vale?
No es mi estilo, ¿sabes qué?
Creo que le voy a comprar una buena ginebra a Julián.
- Si quieres te lo presto.
- No, gracias.
Otra marcada con rotulador rojo,
simbiosis madre hijo.
- Conflictos derivados de vínculos traumáticos maternos,
muy subrayada. - Sí, pobre.
- No, esto no lo ha hecho, María, esto me lo habría contado seguro.
Con este tipo de... al hombre con este tipo
de conflicto emocional con su vínculo materno,
le aconsejo untar de miel los pies de su mujer
y lamerlos enteros, esta acción debe ser repetida
durante seis noches seguidas.
Si no te importa, para aquí que yo me voy andando,
lo hemos pasado bien estos años juntos, pero, todo tiene un límite.
- De eso se trata, de que todo tiene un límite,
¿no?
- Y como, o sea, ¿dónde lo hacíais?
- En la cama, por la noche.
- ¿Y cómo te ponía la miel?, ¿con la cuchara?,
¿cómo con una tostada?
- Sí, de miel con María.
- Miel con María.
- No pongas esa cara, no es tan raro. - Vamos a ver, eh,
yo no pongo en duda que chuparte los pies,
durante seis noches seguidas puede ayudaren cualquier problema,
de simbiosis de traumas con la madre,
y que este libro es muy interesante, todo el mundo debería leerlo.
- Especialmente tú. - Especialmente yo,
pero entenderás que, no sé, es un poco sorprendente que...
aparte que es uno de mis mejores amigos,
y esto ahora lo cambia todo.
¿Qué cara voy a poner cuando lo vea?, ¿de qué voy a hablar con él?
- Por el libro, por la miel, por lo que sea, pero hubo un cambio.
- No me extraña.
- Nos ayudó mucho, de verdad,
porque íbamos mal, íbamos muy mal.
- ¿Por culpa de su madre? - Por culpa de esa bruja, sí,
porque todos los problemas, se originan en la infancia, ¿no?
- No sé, yo es que no me he leído el libro todavía.
- Eso lo sabe todo el mundo. - ¿Ah, sí?,
¿ibais muy mal?, ¿cuándo?, quiero decir.
- El año pasado.
- ¿Cuándo, el año pasado?, si yo os veo todo el tiempo.
- En verano,
¿porqué te crees que no fuimos con vosotros de viaje a Portugal?
- Pues porque a ti no te dieron vacaciones.
- Esa fue la excusa.
- ¿Eso fue una excusa? - Eso fue una excusa.
- Este tipo de libros deberían estar prohibidos,
con lo a gusto que está uno con sus traumas y su sufrimiento, ¿no?
¿No?, no.
¿Porqué?, o sea,
¿os peleabais o? - Sí,
nos peleábamos mucho, nos peleábamos muchísimo,
porque me trataba muy mal, y a nadie le gusta que le traten mal.
- No, claro.
¿Y qué quiere decir que te trataba mal?,
no te pegaba.
- ¿Le han hecho alguna prueba o algo? - Sí, no le pasa nada,
en principio, parece que es un problema psicológico.
-¿Y le pasa siempre o solo contigo?
- Ah, pues no tengo ni idea, tendrías que preguntárselo a las otras,
¿a que está hecho un playboy y soy yo, que no me entero de nada?
- No, quiero decir que si se, si se masturba igual le es más fácil,
no sé. - Hace tiempo que no hablamos del tema.
Está muy susceptible, y tengo...
tengo que ir con mucho cuidado con todo.
- ¿Y habéis visitado a algún especialista o algo?
- A dos, pero da igual, si es que pasa de ellos,
últimamente creo, que ha repetido con uno,
pero se cansará, ya verás, porque este trabaja con chacras.
- ¿Chacras? - Sí.
¿Yo también tengo? - No, no, tú seguro que no.
Ah, menos mal. - Sí.
Al principio estaba convencida de que era su forma de decirme
que ya no le gusto, que quería dejarlo,
oye llevamos muchos años juntos, supongo que es normal.
- No, seguro que no.
- ¿Porqué no?, se está expresando a su manera, claro, porque...
¿no dicen que los hombres pensáis con la... de esto?
-¿Y le han recetado, viagra, pastillas?
- Sí, pero, las probó una noche y se quedó empalmado tres horas seguidas.
Aquello no bajaba y se asustó,
se asustó muchísimo y terminamos en urgencias,
a mí ya no me hace ni gracia.
No, no, a mí... a mí tampoco, ¿cuándo pasó esto?
- La semana pasada. - ¿La semana pasada?
- La noche que cenamos en vuestra casa,
bebimos, se animó, y lo intentamos.
-¿Y porqué no nos llamasteis?
- Porque entonces, la vida sería demasiado fácil, ¿no?,
últimamente ha hecho algún progreso, y eso le ha dado confianza.
- ¿Y qué hizo? - Sudar.
-¿Sudar?
Vino a unas clases a las que voy yo de gimnasia,
bueno, de danza.
- Ya, de danza. - Africana.
¿Vas a preguntar algo en plan sarcástico?
- No, no, no,
solo pensaba en qué tipo de gente va a estas clases.
- ¿Quieres decir aparte de mujeres y gays?
Pues que sepas que también van algunos hombres,
pero son mucho más jóvenes que vosotros, más inteligentes,
y sobre todo, sobre todo, más interesantes.
También ayudó que me compré unas ligas, y me pinté los labios.
- Eso nos gusta, cuéntaselo a mi mujer.
- Ya lo hice. - ¿Ah, sí?
- Nosotras nos lo contamos todo.
- María.
- ¿Podemos hablar de otra cosa? - Tú has sacado el tema.
- ¿Yo?, tú has abierto el libro, es con él con quien tienes
que hablar, no conmigo.
- Y voy a hablar con él, claro que voy a hablar con él,
pero ahora, me has dejado un poco preocupado,
como te puedes imaginar.
- Un accidente, un día nos estábamos peleando mucho,
me empujó y yo me di contra una puerta, me empujó.
- Cuando la boda de Eva, que llevabas una venda,
que tenías la nariz hinchada, ¿fue por eso?
- Sí, pero no ha vuelto a pasar, no se trata de eso,
hay muchas otras maneras de tratar mal a alguien.
Es la manera de hablar, estar de mal humor todo el día,
el tono autoritario, ya lo conoces, tiene dos caras.
Y al final te acostumbras, te acostumbras,
y te quedas esperando a la siguiente bronca,
y cuando llega tarde a casa, estás más tranquila,
los niños también.
No es, no está bien.
- Perdóname, María, pero, no sé, me siento como si,
nos hubiese estado engañando, de alguna manera, este tiempo.
- Todos somos una cosa y parecemos otra, ¿no?
- Se ha puesto verde ya.
- Ahora llevamos una época muy buena.
- Menos mal, porque iba a llamar a la Guardia Civil.
Por el libro, por los ejercicios, por lo que sea,
pero está más contento, está más cariñoso, a su manera,
tampoco pido nada extraño, soy su mujer.
Ya no está tan obsesionado con el trabajo.
Ha dejado de romper cosas.
- Ha dejado de romper cosas., ¿qué cosas?
- Las que tuviera cerca. - ¿Rompía cosas?, ¿a menudo?
- No, de vez en cuando, pero nunca con los niños cerca,
no te vayas a pensar cosas que no son.
- No, no, si yo no pienso nada, yo ya no.
Cuando discutíamos, se iba a su estudio y tiraba lo que tuviera cerca,
relaja mucho, lo hace mucha gente.
- Pues nada, lo probaré,
lo probaré, a ver si a mí también me.
Además, en casa nos sobran ceniceros, así que.
- Un día, hablando con mi amiga,
me dio el libro, me gustó, y lo dejé por ahí.
Y lo vio, lo empezó a leer, compramos la miel,
y estamos mucho mejor.
- Me alegro. - Mi vajilla también.
- Pídele que vuelva a jugar al fútbol.
- Síes que en realidad lo echamos, era malísimo.
- Al final va a ser todo culpa tuya.
- Le puedo decir que venga a la piscina conmigo, no sé.
- Ahora ha empezado a hacer meditación y le va muy bien.
- Eh, ¿el qué?
- Meditación. - ¿Y dónde lo hace?
- Pues, pues no lo sé, por el centro creo, pero, pregúntaselo,
le sienta muy bien, ¿qué pasa?, ¿te interesa?
- Muchísimo, muchísimo,
pero yo estoy ahora, con unas clases de tarot,
y, pero igual.
- Igual, igual un día acabáis levitando juntos.
- Sí, o haciendo el amor. - Claro, ¿y porqué no?
- Oye, igual sí se le pone dura conmigo,
perdón.
- Tomaos las cosas en serio, ¿no?, y dejad de hacer el ridículo.
- Vale - ¿Ese no es tu coche?
- Ha sido una charla muy interesante,
muy instructiva.
- Me alegro.
- Hola. - Hola.
Me lo he encontrado buscando un taxi y le he traído.
-¿Que tal?
- Hola, andando tendrías que haber venido,
como nosotros, ¿verdad? - Exacto.
- ¿Viste el mensaje? - Sí, la semana que viene, perfecto.
- ¿Qué tal? - Bien, muy bien, ¿tú qué tal?
- Ah, bien.
- Pasad. - No, pasad vosotros que subimos luego.
- No, ellos pueden esperar, subid.
- ¿Qué piso era? - El cuarto.
- ¿El cuarto? - Si.
- Chao. - Chao.
Ey, no te había visto.
-¿Qué tal?
Bien, a punto de casarme, pero bien.
¿Y eso?
Ha sido culpa de mi perro.
¿Cómo se llamaba?
Ako.
Laura.
¡Mm!, ¿ella?, Laura.
¿Y ya se ha mudado a tu piso?
No, igual este fin de semana, si queréis venir a ayudar,
quiere traerse el piano.
¿Toca el piano?,
pues me alegro.
Gracias.
¿Te lo has pensado bien? Con lo tranquilito que estabas.
Eso es lo mismo que me dice mi perro,
pero, bueno, así luego me podré divorciar y esas cosas.
¿Y tú qué tal?
Bien, bien.
¿Sí?
Sí.
¿Tú colaboras en el regalo de Julián?
Claro,
luego ya le robo la cartera a alguien y te doy lo que falta.
¿Habías comido hoy ya?
He desayunado unas pipas con el hámster de mi madre.
¿Y la entrevista esa que tuviste?
Mal, esa mal, pero luego el martes tuve otra,
y esa mejor, esa fue bien, estoy esperando a ver si me dicen algo.
¿Para qué es?
Para donar mis órganos, trasplantes, pagan bien.
- Hola.
Hola.
Soy el vecino de Julián, me ha pedido que le traiga.
Ah, sí.
¿Lo dejo por aquí?
Sí, sí, gracias.
Nos hemos visto antes ¿no? En la portería,
estabas con tu hijo, tu mujer.
Ah, sí, sí, es verdad.
¿Está mejor, tu mujer?
Sí, sí, sí, era un mareo, nada más,
está embarazada.
Enhorabuena,
¿te apetece una cerveza?
Sí.
¿Y tu enfermera?, ¿no va a venir?
No.
¿Está haciendo guardia?
No, está haciendo el amor con mi vecino,
supongo.
Hacen muy buena pareja, la verdad,
él tiene más pelo que yo, qué le voy a hacer.
Pero bueno, casi mejor así, estaba de guardia todas las noches
y a mi hijo no le gustaba.
Pues era muy guapa.
Ami vecino también se lo pareció, esto, sí.
¿Y qué pasó?
Se cansó de mí.
- Pues sí que estamos buenos.
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