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- �Pican? - No, �y a ti?
- Poderoso, �no? - S�.
- Divertido, �no? - S�.
�Y ahora?
- E su nueva pasi�n. - �La �nica?
Junto conmigo.
St�phane sabe que si me enga�a, se acab�.
Cenar� con los Delbesques, cari�o. No hasta m�s de medianoche, espero.
Un beso fuerte.
Por favor, env�e 27 rosas a mi esposa. Rojas.
Y meta en un sobre una nota diciendo: "Una velada sin ti,
...es una velada perdida", como siempre. -�Por Dios!, ya son las 8.
�Se�or!
A una aventura hubiera dicho no, pero un largo viaje de amor...
- �Qu�? - Espera.
- �Tienes prisa, cari�o? - S�, m�s bien.
- Me estaba empezando a preocupar. -Me imagino.
- Buenas noches. �Muy cansado? - Esa cena no acababa nunca.
Buenas noches, querida.
Estoy hecho polvo.
Voy a pescar un rato.
�He visto una pieza enorme!
Tu energ�a nunca termina de sorprenderme.
- Buenas noches. - Buenas noches.
�St�phane?
- St�phane, �d�nde est�s? - �Ay, la virgen!
- �Tienes fr�o? - Siento unos escalofr�os.
Debo estar agarrando algo.
Disc�lpame, una carta delicada que dictar.
El trabajo.
- Una pena. - �Chao, chao!
FELICES PASCUAS
- �Ser�s bueno? - Oh, Sophie.
- Si no, se acab� Sophie. - �Con el trabajo que me espera?
- He de poner el asunto Rousseau al d�a. - Pobrecito.
- Trabajar� toda la noche. - No te puedo dejar.
No eches a perder tu fin de semana por eso. Adem�s, tu madre te espera.
Date prisa, ya han llamado para embarcar.
�En d�nde he puesto mi huevo?
- Lo tienes aqu�. - �Est�s seguro?
No te pongas nerviosa.
- Saluda a tu mujer e hijos. - Todo esto es est�pido...
No me toques.
- As� que ya no me quieres. - Si te vas, esto se termin�.
�Tus llaves, imb�cil!
- �Eres cruel! - �El siguiente va a pagar por ti!
- �Permite? - Por favor, se�orita. Si tiene prisa...
�Maggie? Soy Julie. �Puedo dormir en tu casa?
Si est�is haciendo el amor, no quisiera interrumpiros.
- Ya lo has hecho. - �A las 7 de la tarde? Bien, de acuerdo.
Sigue.
�Guy? Soy yo...
S�, ya veo. De acuerdo. Felices Pascuas.
�Cretino!
Un momento.
Marl�ne Chataigneau no est� disponible...
�Pero qu� est� haciendo?
�Acabas?
No hay ni habr� taxis. As� que le propongo un crucero,
M�naco... Italia, Oriente, la aventura.
S�lo Niza.
Adi�s a la aventura, adi�s al crucero. S�lo Niza. S�game.
El Capit�n St�phane est� encantado de tenerla a a bordo.
Efectuaremos la traves�a del Paseo de los Ingleses en 1 minuto, 17 segundos.
- Nuestra velocidad ser� de 210 km/h. -Entiendo.
- �No ha visto la se�al? - No estoy de humor para ir mirando se�ales.
- Si pudi�ramos llegar pronto, me dar�a una alegr�a. - Como desee. Extender� los alerones.
Es curiosa la vida. En casa no �ramos ricos.
Nunca recib� regalos para Pascuas.
Usted es mi primer regalo de Pascuas.
Es un milagro.
- Estaba pensando en algo maravilloso. - �El qu�?
- �Y si vamos en silencio? - Silencio, el desierto.
Fort Saganne.
- D�jeme all�. - Yo no he cenado. La invito.
- No tengo hambre. - Un aperitivo.
Buscaremos un sitio discreto.
- �Por qu� 'discreto'? - Tranquilo, tranquilo quiero decir.
�Vamos all�?
Ya estuve all� el otro d�a, com� unas gambas y me sentaron fatal.
Con jam�n y ensalada hay menos riesgo. Pare en el pr�ximo cruce.
- �Qu� es eso? - Un restaurante hind�.
- �No prefiere una tabernita? - No.
India... el misterio de la India. Ghandi.
- �Buenas noches! - �No ha visto a Iv�n?
- No. - �Y a Fanny?
Esta noche no han venido. �Desean cenar?
Por favor.
Esta noche estamos hasta arriba.
- Margelle, qu� sorpresa. - �Qu� tal est�?
- Yo bien. - �Y sus padres?
- Est�n en St. Tropez. �Y en su casa? - Todo bien.
- �Le gusta aqu�, se�or? - �Perfecto!
- Por favor. - Le presento a Sophia.
- Hola. - Hola.
Ya nos hab�amos visto antes. Yo viajo mucho.
S�, tal vez en avi�n.
- En tren. - Buena velada.
Lo intentaremos.
Es un pobre imb�cil hijo de otro imb�cil.
- Espero que le guste la cocina india. - La adoro, pero la aut�ntica.
Debe ser aut�ntica. �Qu� tal est� el ramavarshi?
- Por supuesto. -El ramavarshi no soporta la mediocridad.
Es muy delicado. �Y c�mo hacen el baramati?
Oh, el baramati...
�Lo hacen con nashti o con tupola?
- No es hind�. - �Habla usted el hind�?
Alg�n dialecto que otro. Traiga el baramati. Hay que vivir al l�mite.
- Un curry de cordero y arroz. - Y... �para beber...?
- Champ�n. - Y una Coca Cola.
Las mujeres hind�es hacen maravillosamente el baramati.
Para ellas, es una especie de filtro de amor. Cuando quieren de verdad a un hombre,
lo primero que le hacen es el baramati.
- All� com� el mejor. - Bravo.
Es curioso, usted me recuerda a las hind�es. El encanto, la gracia,
...el misterio, y con esta m�sica. - Ya est� lanzado.
- En serio, es formidable. -�No son terribles estas fiestas de Pascua?
- �Perd�n? - Uno acompa�a a su mujer al avi�n y se siente libre.
Oh, mi peque�a. Mi mujer... si usted supiera.
Son libres. Como amigos, �eh?
- M�s bien. - Ya me lo conozco.
Ven�a de acompa�ar a un se�or que volv�a con su amiga.
Con la que tiene dos hijos. Como amigos.
- �Un poco de Karachi del 78? - No me gusta.
Perd�n. Lo siento, es...
No es nada.
Es verdad que es un imb�cil. �Nos vamos?
- �A esto le llama baramati? - Es baramati.
Si usted sirve esto en un sitio selecto provoca un mot�n. Nos vamos.
�As� hacen el baramati en su pa�s?
No, en mi pa�s fre�mos sardinas. Soy de Coimbra, portugu�s.
Un portugu�s. Aqu� tiene. Nos vamos.
Lo siento. Disc�lpame. Es la segunda vez.
Lo hab�a contado.
Conozco un local ruso, donde podemos degustar un poco de caviar.
- No, gracias. Ya no tengo hambre. - �Nightclub, disco, copas, baile?
No, sinceramente, tengo sue�o.
- �Ocurre algo? - No se preocupe.
Buenas noches.
- �La llevo a su casa? - Ya no tengo casa.
�C�mo es eso?
Viv�a en el apartamento de aquel se�or pero le devolv� sus llaves.
Qu� contrariedad. No se preocupe. Encontraremos un hotel.
COMPLETO Lo mismo en todos lados.
- �No hay nadie que pueda alojarla? - Mi madre tiene el contestador y todos mis amigos se han ido.
Vamos. No se puede cortar una relaci�n en Pascuas,
sobre todo siendo hu�sped.
Ll�veme a la estaci�n. Dormir� en la sala de espera.
Ya est�.
Calma, descanso, vistas al mar. Ambiente. Y un mini-bar.
En ese caso es mejor pasar p�gina, pasar a otra cosa.
- Hay que encontrar algo. - S�.
Los que gustan no se encuentran f�cilmente.
- �Nos vamos? - �Ad�nde?
- A su casa. - �Mi casa?
- S�. Es parte de la sorpresa de Pascuas, �no? -S�, pero...
Vaya entusiasmo.
- No es eso... - �No estaba s�lo?
- Por supuesto. - �Y entonces?
No tengo derecho a hablar.
Mi vida no es gran cosa. Pero no deje que la tomen los granujas.
- �Qui�n? - Olv�delo.
Cuando tenga una idea, despi�rteme.
- Julie, despierte. Es ah�. - �El qu�?
Vivo en el n� 53. Vamos a intentarlo.
�Por qu� se para aqu�? Hay sitio cerca del n�mero 53.
Est� muy al descubierto. A partir de ahora, haga lo que yo le diga. La maleta.
Salga.
Me est� poniendo nerviosa.
- Es ah�. - �Qu�?
La puerta de servicio. Es menos peligroso.
�Por qu� tanto misterio?
Espere un segundo.
No se mueva.
- Venga. - �No hay moros en la costa?
No, todo va bien.
- �Seguro? - S�.
- Rel�jese. -Quisiera verla a usted en esta situaci�n.
- Encienda la luz. - No se mueva.
- �Es la primera vez? - �Qu� primera vez?
- Que trae una chica a casa. - Si usted supiese...
Bueno, encender� otra luz. Pero bajo su responsabilidad.
T�mese un tranquilizante.
Cre� haber o�do...
Cuando estoy con un hombre no se la pasa escuchando detr�s de las puertas.
�D�nde es?
- �Qu�? - La habitaci�n.
- �La habitaci�n? Espere. - �No podemos esperar acostados?
No quisiera que nuestra aventura fuese como las otras.
Ya lo veo.
Ni tampoco que este encuentro se hunda en la mediocridad.
Al paso que vamos, no creo que caigamos nunca en la mediocridad.
Si es para amarla y poseerla como poseo a las otras mujeres no vale la pena.
Si tiene otro sistema, por m� vale. Pero dese prisa, porque me estoy durmiendo.
�Espere! Con usted yo sue�o momentos,
...no situaciones. �Momentos! - Entiendo.
- �Silencio! - Que me ahoga.
No deben o�rnos. Debemos amarnos en silencio,
aunque usted tenga ganas de gritar. �Mi mujer! �Es mi mujer!
- �As� que esta era la mafia? - Mi mujer sube en el ascensor.
Siempre lo coge. Qu� trampa, qu� trampa.
- �Abr�chese, abr�chese! - �Qu�?
- �La blusa! - No se cierra hasta arriba.
No importa, p�ngase un imperdible.
- Es ella. - No estamos en la cama.
�Lo sab�a, en casa no, en casa nunca jam�s!
No sea usted cobarde.
D�jeme hablar a m�. Si�ntese ah� y no haga nada.
Vaya, qu� fastidio.
Estamos entrando a una era de recesi�n econ�mica,
que, parad�jicamente, forzar� a las naciones industriales,
a una pol�tica exterior ultra capitalista,
y a una pol�tica interior radicalmente socialista.
No la estar�s aburriendo con tus discursos de econom�a pol�tica, �no?
- �Eres t�? - Esto es difc�l para m�, se�orita,
...no caer en la vulgaridad de hacer un chistecito. -S�, es una situaci�n tonta.
S�.
Porque fatalmente, uno se imagina cosas.
�Fatalmente?
- Por supuesto. - Por supuesto, �c�mo no?
- Una situaci�n dif�cil. - �Quiere que me una al di�logo?
No. Quiero ver c�mo sale de �sta mi marido s�lo.
- Como usted quiera. - Porque no est� en una,
...situaci�n sencilla. - Ah, no.
Mete a su mujer en un avi�n, ella regresa de repente,
y encuentra a su marido junto a una encantadora jovencita.
- Bueno, encantadora. - Absolutamente.
- Voy peinada de cualquier manera. - Est� muy bien.
- Bueno, voy a dejaros. - Tu esposa tiene derecho a preguntar.
�No te has ido?
Este es el t�pico ejemplo de no creer en lo evidente.
Me creas o no, no me he ido.
- Pero hab�as embarcado. - As� fue, pero uno no se espera una huelga,
que puede hacer polvo un matrimonio.
�Vamos, Sophie! �C�mo puedes pensar... creer!
C�mo puedes pensar... qu� mal pensada es la gente.
- Ya lo s�. - Lo explicar�.
H�galo, peque�a.
No es lo que piensas.
- �Sabes lo que yo pienso? - Las gentes son extraordinarias.
Basta que encuentren a un hombre y a una mujer conversando,
para inventar un romance. De verdad, eso es,
eso es...
- No... es... - Repugnante.
- No ha pasado nada. - �He llegado demasiado pronto?
M�rala. Es una cr�a. No estoy en edad de andar paseando a parvulitas.
�Y qui�n es esta se�orita? Todav�a no me lo has dicho.
- Es Julie, Sophie. - Ah, bueno.
- S�, es Julie. - �Y qu� m�s?
Es mi hija.
He debido o�r mal...
�S�, es mi hija! Tarde o temprano ten�a que saltar.
Es mi hija. Mi ni�a. Ha venido mi peque�a.
- Es una ni�a que tuve. - �No te averg�enzas,
tratando de hacerme creer semejante tonter�a?
- �Ad�nde vas? - Ma�ana mi abogado llamar� al tuyo.
- �Sophie! - No est�s solo.
Disfruta de tu hija. Puedes hacer todo lo que quieras con semejante chica.
No digas esas cosas enfrente de la ni�a.
Hay una cosa que no entiendo.
�C�mo has podido ocultarla durante nuestro matrimonio de 10 a�os?
�Te hubiese gustado que entrara en tu vida diciendo que ya ten�a una hija?
- �Por qu� no? - Quiz� yo ya no sea indispensable.
La acompa�o y luego hablaremos tranquilamente.
Es in�til, ya me habr� ido.
�C�mo puedes estar celosa de ella? Si casa no est� desarrollada.
Yo la ve�a apenas tres veces al a�o.
Debe haber sido triste no ver a su pap�.
S�, porque un pap� siempre es un pap�.
As� que os ve�ais de noche, cada vez que me iba.
Jam�s ha venido aqu�. �Has venido alguna vez?
- No, nunca. - �Lo oyes?
- �D�nde os ve�ais? - Te lo dir�.
No tengo miedo de dec�rtelo. No encontr�bamos en los caf�s.
Pero hoy hab�is preferido reuniros en el calor del hogar.
Hoy fue diferente. Ella me llam�. El tel�fono son�.
- S�, tiene sentido. - Llam� de improviso.
Siempre le pasa algo.
Y dijo: 'Pap�, es necesario que te vea. '
Le dije: 'Hija m�a, �te das cuenta qu� hora es?'
'Voy a acostarme. Son las 11. ' Porque iba a acostarme.
- S�. - Ah� es cuando empez� a llorar,
se arrodill� y dijo: 'Pap�, necesito verte. Es importante'.
Le dije: 'Est� bien, nos veremos en la Plaza Mass�na'.
- S�. - Yo no quer�a que viniese aqu�.
- No, no quer�a. - Ten�a la intenci�n que acabar�a mal.
Intuici�n, �eh?
Ella dijo 'No, voy para all�' y colg�. �Qu� podr�a haber hecho?
- �Qu� era tan importante? - Tonter�as, imag�nate.
- Sabes c�mo son los cr�os. - Ni idea.
Historias. Dile por qu� tuviste que venir.
- �Yo? - S�, a m� no me cree. D�selo.
- S�, es la forma m�s sencilla. - Considerando donde nos encontramos.
- �Es as�? - Dime.
�A qu� viene tanto misterio?
Espero un hijo, se�ora.
Eso es lo que quer�a decirme. Cuando uno se entera de eso en plena noche...
- �Le has hecho un hijo a la se�orita? - Vamos, Sophie. �C�mo te atreves...
- Disc�lpame... - Dile qui�n es el padre.
- Me da apuro. - D�selo.
- No le conoce. - Dile o se le ocurrir�n ideas locas.
- Es un chico. - Natural.
- Un piloto. - Un piloto de guerra.
- �Piloto de guerra? - Cuando hay guerra...
- Ahora est� en paro, esperando la pr�xima. - �Y no quiere al ni�o?
- Puedes suponerte, ha volado. - �Y t� no quieres al ni�o?
- Comprender�s... ella a�n estudia... - �Est�s estudiando?
- S�, un poco. - �En Niza?
No... en Limoges. Vive all�. Por eso ha venido a pedirme dinero.
- Yo le iba a dar una cantidad... - �Y tu madre qu� dice?
- �Sobre qu�? - Tu estado.
- No lo sabe. - �No le has puesto al corriente?
- �No se lo has dicho a mam�? - No, �ten�a que hacerlo?
No lo s�...
- No s� qu� hacer. - Teme darle un disgusto.
- Es una mujer muy sensible. - La matar�a.
Eso es ser muy sensible.
Cuando �l se fue, estuvo entre la vida y la muerte durante 1 mes.
Eso ahora ya se termin�.
Ella siempre me dec�a: '�Crees que pap� volver�?'
- '�No va a volver?' - Y no volv�. Sabes que tu mam� y yo,
decidimos juntos la separaci�n y t� sabes por qu�.
- Era tan peque�ita cuando te fuiste. - Hija m�a... "peque�ita"...
No tanto. No lo s�... �Qu� edad ten�as entonces?
- �Cu�ntos a�os ten�as? �Cu�ntos? - S�, �cu�ntos a�os?
No lo s�. Era una chiquilla entre los 4 y 9 a�os.
- A esa edad ya se comprende que... - No es muy �tico abandonar a la mam� y su hija.
- No era posible. - �Por qu� no?
- �Por qu�? �Por qu�? - S�, �por qu�?
�Por qu�? Preg�ntaselo a ella. Ella lo sabe.
- Es muy dif�cil... - No, d�selo.
La verdad es que nuestra familia es tan... tan...
- Tan rigurosa. - Marineros.
- �En Limoges? - Los canales...
S�, y el abuelo no quer�a que mam� se casara con alguien que no fuera marino.
Todo un pasado marinero... tan conmovedor.
�Y tu mam� termin� cas�ndose con un marino?
Por supuesto que s�. No conoc�a a otros.
Estaba rodeada de marinos. Un d�a se hart� y elegi� a uno.
Lo trajo a casa. Pero, no era cualquier marinero...
No uno vulgar, era un oficial. Un capit�n.
Un capit�n. Era capit�n cuando se conocieron.
Todav�a lo recuerdo... un hombre atractivo,
un rostro real de marinero, marcado por el agua del mar.
Ten�a agua de mar por todos lados.
Su chaqueta ten�a agua de mar en todas partes.
Nunca sal�a del mar. Un buen hombre y le agradezco,
porque ayud� a su madre a olvidarme,
lo cual fue muy dif�cil para ella,
porque yo era muy alto y atractivo.
S�, es extra�o... Me encog�.
Me encog� como 15 cent�metros.
Es extra�a la vida. Hoy mides 2m15, y ma�ana 1m75,
el d�a siguiente, 1m40. La vida tiene sus altibajos.
Ahora sabes todo de m�. Me siento expuesto delante tuyo.
- Bueno, yo os dejo. - S�, hija.
- Adi�s, pap�. - Adi�s, peque�a.
Volver�s a la granja y cuidar�s a los animales.
- �Te hospedas en un hotel? - �Disculpe?
- �Te quedas en un hotel? - �Nos... ella? Ella est� con su t�a.
- �Qu� t�a? - Con... mi t�a Marthe.
Por cierto... pobre Marthe, debe estar preocupada.
- Ll�mala. - No tiene tel�fono.
- �No tiene tel�fono? - Todav�a no.
- �Vamos para all�! - �D�nde?
- �D�nde vive tu t�a? - En Maubeu... �M�naco!
En M�naco, y son las 3 am y est� lejos.
Puede quedarse en el cuarto de invitados.
Pero, �y Marthe? No, no... Yo la llevar�.
Tiene mucho sue�o. Yo le explicar� a su t�a. Ven conmigo.
- Di algo. - M�naco a estas horas...
- Est� loca. - Si mi t�a viviera m�s cerca.
- Pero esto es una locura. - Necesito dormir.
- �Quieres un camis�n? - No, siempre duermo desnuda.
Hace horas que estoy esperando desvestirme.
Aqu� est� el ba�o. Hay toallas limpias en el armario.
Cuando pienso en Marthe, la preocupaci�n que debe tener... Dios m�o.
D�jale hacer sus rezos nocturnos. La Meca est� hacia all�.
All�.
Podemos hablar ma�ana. Tengo muchas ganas de conocerte.
Oh, es preciosa. Qu� bien te sali�.
Tiene los hombros est�n bien redondeados. Se parece mucho a ti.
Tienes la misma contextura que tu padre.
- �Ah s�? - Pero m�s femenina.
Tal vez, no me di cuenta.
- Est� plana. - �Qu�?
- Quiero decir tu est�mago. - Hace poco que estoy encinta.
- Buenas noches, peque�a. - Buenas noches, pap�.
St�phane, �est�s so�ando? Vamos.
Qu� idea dejarla pasar la noche aqu�.
Se mor�a de sue�o. Casi ni abri� la boca.
- S� que prefieres que no hable mucho. - �Qu� quieres decir?
�Por qu� te metes en la vida de esa pobre ni�a?
- Es parte de tu vida. - Conoces mi vida.
Hay piezas sueltas... Fuiste muy discreto con tu pasado.
Me muero de sue�o.
Todo el mundo tiene sue�o esta noche. �Ser� la luna?
Es muy posible. Buenas noches.
Buenas noches.
- �St�phane? �St�phane? - Me has despertado.
Ten�as los ojos abiertos.
Cuando estoy muy cansado, mis ojos se quedan abiertos.
Y ten�as un cigarrillo en la boca.
�St�phane? �St�phane? �Qu� estudia?
No s�. Costura, c�lculo... �Qu� quieres, no dejarme dormir?
Ma�ana estar� echo polvo para discutir con Rousseau. �Sabes qui�n es?
- Decide todo en el Ministerio. - C�mo dramatizas.
Si no me concede la construcci�n del palacio de Bellas Artes, habr� un d�ficit de dos mil millones en mi empresa.
- Pero �l te la dar�. - No digas tonter�as.
La competencia es la empresa Baudrier.
Conozco bien a Baudrier.
Ha conseguido contratos con todos los gobiernos.
Se cambia de chaqueta igual que se afeita.
- No te alteres. Ve a dormir. - Buenas noches.
Buenas noches.
- �No puedes dormir? - Qu� pregunta.
Mi noche arruinada. Me has desvelado.
Trabajar� en el asunto Rousseau.
T� duerme.
- �Te has hecho da�o? - No.
�A qu� hora sale tu avi�n ma�ana?
- No me voy. No te dejar�. - �Por qu� no?
- En tu estado. - �Qu� estado?
Ser�a una locura, ni hablar.
Pasaremos el fin de semana en la casa de Saint-Paul.
�En verdad... a veces! �A veces!
A veces...
Es hora de que las ni�as grandes se levanten.
- D�jala dormir. - No me desautorices frente a ella.
- �Qu� hora es? - Las siete y cuarto.
- Es muy temprano. - Tenemos que irnos.
- �Ad�nde? - A la estaci�n, el tren, Limoges...
- Ah, Limoges. Es temprano. - S�, pobre chica.
- �Puedo? - Estaba a punto de sugerirlo.
- �No besas a tu pap�? - Buenos d�as, pap�.
S� razonable. Mam� est� esperando en Limoges. Te rega�ar�.
- �Querr�as algo de caf�? - Creo que me har� falta.
- �No, caf� no! - Ni siquiera est�s vestido.
- En un segundo me visto. - Siempre necesitas 1 hora. Si�ntate.
No despierto hasta que no tomo un poco de caf�.
- �Qu� iba a hacer? - Vestirte.
Si t� lo dices.
- �Qu� est�s buscando? - �Qu�?
- �Qu� est�s buscando? - Mi chaqueta.
En el frigor�fico, querido.
- �Muy graciosa! - En el respaldo del sill�n, como siempre.
Me sorprender�a.
- Me tengo que ir, o si no... - Me siento culpable.
- �De qu�? - Separ�ndote de tu padre.
- No est� en el respaldo. - �Has mirado en el de la silla?
- T� me has dicho en el del sill�n. - T� mira.
Y ya puesto, mira en el respaldo de las otras sillas.
- El respaldo es donde te apoyas. - S�, menos guasa. �Julie!
No te puedes dormir ahora. El tren no espera.
- Tengo remordimientos. - No.
- S�, respecto a tu madre. - Oh, sabe... mam�...
- �D�nde est�n? - Otra vez. �El qu�, cari�o?
- Mis zapatos. - En el armario.
- �Mis zapatos marrones? - S�.
- �Los de las hebillas? - Tambi�n en el armario.
No siempre. El otro d�a solo estaban las hebillas,
y para andar no son muy c�modas.
�C�mo reaccion� tu madre cuando �l anunci� su boda?
Fue muy valiente. Ya sabe... es hija de marinero.
- �Y t�? - Le dije: Pap�, si crees que vas a ser feliz...
- �A los seis a�os? - Yo era muy precoz.
�Y volviste a verle despu�s?
Me iba a buscar todos los d�as a la escuela.
- �En Limoges? - S�, en Limoges.
- Hay que recurrir a soluciones dr�sticas. - D�jala tomar su desayuno.
Lo pondremos en una fiambrera y que se lo tome en el tren.
- �Cu�ndo sale? - A y 37.
- �A y 37 de qu�? - Las 8 o las 9... No lo s�.
No tengo memoria para las horas pero s� para los minutos.
�Qu� distancia hay entre Toulouse y Limoges?
Los concursos de TV son por la noche.
- �Volv�as todas las noches a Toulouse? - �C�mo?
Julie me ha dicho que la ibas a buscar todos los d�as a la escuela.
- �Y qu�? - �A Limoges?
�Qu� tiene de particular ir a buscar a mi hija a Limoges?
Cuando nos conocimos, trabajabas en Toulouse.
- S� y estoy orgulloso de ello. - Toulouse-Limoges, es mucha distancia,
para ir a buscarla todos los d�as.
- Pero solo iba los domingos. - �Iba tambi�n los domingos?
S�, se quedaba castigada muchas veces.
- �Puedo usar el ba�o? - Por supuesto, querida.
Gracias.
Deber�a haberla metido en un internado hasta los 25 a�os.
- Entonces habr�a tenido algo de paz. - No puedes hablar as� de ella.
Decir que iba a buscarla a Limoges. Es una mentirosa.
Porque quer�a verte m�s a menudo.
Yo tambi�n quer�a verla m�s. Cada hora, cada minuto del d�a.
No sabes lo que es ver a tu hija s�lo una vez por semana.
Invitarla un triste helado que siempre se derret�a.
No ten�a dinero para comprarle un helado m�s caro.
Siempre se derret�a a mitad de camino. Todav�a lo recuerdo.
Sus manos llenas de vainilla. Dec�a: 'Pap�, estoy perdiendo la vainilla. '
Sabes c�mo es el sol en Limoges.
Julie, �recuerdas la peque�a pasteler�a a la que sol�amos ir?
- Esa pasteler�a es toda mi infancia. - �Y aquella tiendecita en la esquina?
Se llamaba 'Las dos calles'.
Te lo advierto. Si no est�s lista en 5 minutos...
Te lo advierto. Julie, te lo advierto.
Ya est�s advertida.
- Deber�a qued�rselo. - �El qu�?
El ni�o. Deber�a tenerlo.
No ir�s a empezar otra vez. Eres de ideas fijas. No es posible.
- �Y si yo cuidase de �l? - Te lo prohibo.
Te dir� algo que te sorprender�. Ese ni�o que para ti no significa nada, yo lo deseo.
Lo que faltaba.
Adoptemos un ni�o. Asi�tico, negro, suizo...
Nunca se adoptan nii�os suizos. Es injusto.
Gracias.
Deprisa, hija m�a.
- �Tenemos que hablar! - Supongo que no podr� evitar la escenita.
- Creo que tengo motivos. -�A qui�n se le ocurri� la historia de la hija?
�Pero no hay que abusar!
Qu� valor tiene. Si no hubiese sido tan est�pida como para un poco de sentido
a su lamentable historia de padre clandestino estar�a en la calle
...con los abogados pegados al culo. - Qu� distinguida es la jovencita...
- "Abogados pegados al culo". No deb�a haberse quedado. -Ten�a sue�o.
Me gusta acostarme temprano. Siempre me acuesto a las 11.
- Me imagino la escena a la llegada de Sophie. - S�, una ni�a de mi edad...
que a�n se acuesta con pap� es de retrasados.
Bueno... �Est�is listos?
- Ya nos vamos. - Os acompa�o.
- �Para qu�? - No voy a dejarte conducir con tus nervios.
Date prisa, cari�o..
- Deprisa. - �No pudiste encontrar otro sitio m�s cerca?
Se ve que no.
R�pido, vas a perder el tren.
Arranca... El freno de mano.
Qu� lenta.
- H�bleme de usted. - Mira a la carretera.
- Tu hija ha entrado en mi vida... - No exageres. �Adel�ntalo!
- �Por qu� vas por ah�? - Porque es m�s r�pido.
�Por qu� coges la calle Maccarani? A estas horas es una locura.
�La virgen!
�Sin prisa, amigo!
- Est� loco. Se va a doblar. - Pobre.
Esta.
Es extra�o. De pronto una mujer que conoc�a a tu marido...
- "Conoc�a"... - S�, usted le conoc�a.
No, esta no es para aqu�.
- �C�mo era? - No muy alto, ojos azules...
- S�, eso lo s�. - Ya ten�a ojos saltones, no ha cambiado.
- No era tanto. - Es extra�o...
Cuando le conoc�, era tan juvenil.
�No digas nada!
- �Por qu� te paras en un sem�foro? - Ya ves, una idea como otra cualquiera.
Esp�rame en doble fila, no tardar� ni un segundo.
No, si tengo un sitio ah�. Vamos, sube al coche.
- Hemos tenido suerte, eh. - S�, cari�o.
No ir� a mandarme a Limoges, �verdad?
- �Tiene ya billete? - Lo comprar� en el tren.
- El de y 37 �qu� and�n es? - �Qu� 37?
- A Limoges. - Hay que cambiar en Toulouse, pero...
ya se ha marchado. El pr�ximo es a las 15:13.
�Oh no, no!
Nunca he visto a un padre con m�s ganas de librarse de su hija.
Y si su madre la emprende con ella porque ha llegado tarde
...�t� no la conoces! - Pues no hay m�s que llamarla.
- No tiene tel�fono. - �No?
- Pues que le de el recado alg�n vecino. - No tiene vecinos.
- �C�mo que no tiene vecinos? - No dispone de medios.
Perd�n. Seguramente habr� otro.
Hay uno a las 10.54. Con un solo cambio en...
...Saarbr�cken. En Sa... S�, bien. - Escucha, ya est� bien.
Vete tranquilamente a trabajar. Nosotras vamos de compras, comemos...
...y volvemos a las 15:13. - No.
- �Sigues ah�, St�phane? - �D�nde quieres que est�?
Podr�as dejarme a solas con tu hija. No me la voy a comer.
Desde luego no se puede con las mujeres.
Claro que no, cari�o.
- Buenos d�as. - Quisiera ver la blusa del escaparate.
- Tiene usted miedo, eh. - �Yo?
Son todos iguales. Todos tiemblan delante de sus mujeres. No tema, no meter� la pata.
Soy mayorcita para hablar con su mujer.
No, t� no conoces a Sophie. Es peor que las SS.
Sabe sonsocar lo que quiere como nadie.
Tengo la impresi�n de ser un soplo de aire fresco en la vida de su desgraciada mujer.
Y ella una r�faga de frescura en la m�a.
No pensar�is pasaros la vida abanicandoos.
- �Te gusta? - No est� mal.
- Qu�datelo. - No.
S�, te lo regalo.
Me hace ilusi�n regal�rtelo.
- Vamos, Julie. - Se�or, �se lleva tambi�n ese vestido?
No.
- Estoy confusa. - Intento compensar lo poco espl�ndido
que seguramente habr� sido tu padre.
- �Has olvidado tu cita con Rousseau? - Claro que no.
El Sr. Margelle siempre es muy puntual.
El Capital no est� jam�s a la hora de la historia. Eso es lo que le pierde.
- Ha debido tener un contratiempo. - Pues va a tener m�s.
No quiero ocultarle que la la �ncia raz�n por la que estoy es porque el Ministro quiere que estudiemos todas las propuestas.
No somos sectarios, pero la competencia Baudrier...
merece que uno se interesa particularmente por su empresa. Es un patr�n de choque. Un patr�n obrero, de los que nos gustan.
Cuando usted conozca mejor al Sr. Margelle, tambi�n le apreciar�.
- Es un hombre que sali� de la nada. - Eso no lo s�, pero tarda en llegar.
Son las 10 y media, vas a llegar tarde. Ll�vate el coche. Nos reuniremos contigo.
- Vamos, Julie. Voy a por bombones. - Vamos.
- �Vienes con nosotras? - Claro.
- �A comprar bombones? - Claro, desconf�o de tus gustos.
- �Qu� les pasa, no son buenos? - Los �ltimos sab�an a demonios.
Esta gallina es espantosa. Jam�s he visto una cosa semejante.
No ha debido regalarte a menudo nada como esto.
Seguro que no.
Una gallina de ciencia ficci�n. "Encuentros en el tercer gallinero".
Julie, son una maravilla.
Tienes que qued�rtelo.
- �El qu�? - Pues el ni�o.
- Tu padre y yo lo hemos hablado, tienes que qued�rtelo. - �Ah s�?
Pero si no tiene caderas la pobrecilla.
Yo podr�a, pero ella no. Tienes que llevarme.
Acomp��ame. Estoy en baja forma.
- La presencia femenina ayuda en los negocios. - Tienes a tu secretaria.
No es una mujer. Mientras que t�, Sophie, eres una mujer, y qu� mujer.
- Lo s�. - Es imprescindible que me acompa�es.
Ud. comprobar� una vez m�s que es la patronal quien rehusa el di�logo. Peor para ella.
- �Quiere m�s caf�? - Ya tengo mi dosis de cafe�na diaria.
- �Qu� podr�a ofrecerle? - Nada, tengo lo necesario en mi casa.
Perd�neme, el tr�fico, el ascensor averiado. Mi mujer.
Mu�streme su �ltima propuesta. Ya se ha retrasado bastante.
Creo que he llegado a una perfecta armon�a en el precio, entre la calidad y el lujo.
Nada de lujo. El palacio de Bellas Artes es para los trabajadores.
- Comparto su opini�n. - �Esto en qu� lo construir�?
Todo esto ser� de m�rmol.
El m�rmol muri� con el antiguo r�gimen.
H�galo en cemento, es m�s proletario y menos caro.
- Adem�s tenemos un ofrecimiento muy ventajoso. - Ya s�, Baudrier...
- Es una empresa con dificultades y merece que la ayudemos. - Pero yo tambi�n.
Si no consigo ese contrato, tengo que cerrar. He apretado los precios al m�ximo.
- No debe tener mucha fuerza en los brazos. - �Me disculpa usted?
- Naturalmente, se�ora. - He de hacer unas compras y los comercios cierran a mediod�a.
- Pero si no tardo ni un minuto. - Me temo que tardaremos un poco m�s.
- Puedo apretar al m�ximo. - Ven a buscarme a St. Paul con el Peugeot.
- �Y la ni�a? - Yo me ocupar� de ella.
- �Pero Sophie! - Oiga, �expl�quese!
Es que a mi mujer la han operado.
Est� nerviosa, no puedo dejarla sola. Es depresiva. Vuelvo enseguida.
- S�, la han operado. - A todos nos operan, querida se�ora.
- A mi padre, mi hijo, todos... Y no me impide ocuparme de mis obligaciones. - Es un hombre que merece que le ayuden.
Es tan emprendedor, tan responsable.
La secretaria enamorada del jefe. Residuos del antiguo r�gimen.
�Sophie!
�Pero qu� es esto? Yo no he pedido ninguna camilla.
�Limoges, el n�15, mi hija, mi mujer... el tren se va a marchar!
�D�jenme bajar de la camilla! �Qu� hago yo aqu�?
- Mi cabeza. - Hay que hacer una radio.
Nada de radios... Tengo la casa llena de radios.
Sea razonable. Puede tener un traumatismo craneal.
No, nunca ha habido un traumatismo craneal en mi familia.
- �Julie! �Tengo que ir a la estaci�n! - Prepare un sedante.
Mi cabeza...
Mi pobre cabeza, Julie.
Limoges... 15:13...
Transbordo en Saarbr�cken...
- Promet� a mi madre que cenar�a con ella. - Bueno, ir�s ma�ana.
- Es que ya la dej� sola por Navidad. - Supongo que recuerdas que hoy es el cumplea�os de tu padre, �verdad?
S�, claro.
Vamos a organizar una fiestecita con los amigos y unos vecinos.
Comprender�s que tu llegada ha sido tan inesperada que...
Qu� regalo para tu padre. Seguro que no hab�is pasado estas fiestas juntos a menudo.
- No demasiadas. - Gracias, Marguerite.
- �Y mam�? - Yo la llamar�, se lo explicar�.
No tiene tel�fono.
Tendr�is un n�mero para casos de emergencia, �no?
- S�. - Entonces no hay problema, Julie.
- Dame el n�mero. - No, yo la llamar�. Se preocupar�a mucho.
Ah� tienes el tel�fono... Marguerite, la ayudar� para la cena.
Contestador de Marl�ne Chataigneau...
�Quiere decirle a mi madre que no ir� esta noche?
Ya se lo explicar� s�.
Soy Julie, si llama Jean estoy en el 882432 de Saint-Paul.
Tampoco hay sitio aqu�.
- �Y bien? - No.
No nos esperaban. Es que t� eres especial, ponerse a parir con 6 semanas de adelanto.
Si yo estoy caliente, mi mujer se larga y no hay problema.
Si no te hubieras empe�ado en provocarme en la oficina ahora no tendr�as que parir.
Nos vamos, Genevi�ve, que ya no eres una ni�a.
Qu� man�a con tener ni�os.
A quien se lo dice...
�Maric�n!
Tal vez ir�amos m�s r�pido si de 1� cambiara usted a 2�.
Espero que haya sitio en el Saint-Roch, porque si no, estoy arreglado.
En v�speras de estas fiestas, lo dudo.
Cuando pienso que mi mujer e hijos me esperan para ir al campo.
�Dios m�o!
Y adem�s es negro. Felices Pascuas.
�Qu� le pasa a usted, se�or?
- �Alguna urgencia, doctor? - S�, un f�mur. En St-Paul, deprisa.
Duerma tranquilo.
No sea lento, amigo, pise a fondo.
Ver�s qu� feliz se sentir� tu padre cuando vea que sigues aqu�.
- �Es aqu�? - S�.
Ahora hago muchas operaciones a domicilio. No hay m�s remedio si quieres ganarte la vida.
- �Feliz cumplea�os! - Qu� susto.
- �Pero qu� te ha pasado? - Ya te explicar�.
Se han unido nuestros amigos, aunque no les avis� hasta el �ltimo momento. Han sido muy amables, �verdad?
- Muy amables. - Feliz cumplea�os.
Qu� bromista, siempre de buen humor.
S�, he pensado que ser�a divertido.
�Y ahora la sorpresa!
Les presento a Julie, mi hijastra. La hija de St�phane.
Qu� callado te lo ten�as.
Ha venido para el cumplea�os de su padre. Feliz cumplea�os, cari�o.
Es mi hija, mi hija, mi deliciosa hija.
�Verdad que es preciosa?
No vas a estar as� vestido toda la noche, �no?
- Oc�pate de nuestros invitados. - Con mucho gusto, mami.
Me llama mami porque la conozco desde que era as� de peque�a.
Despierta.
- Espero que me des una explicaci�n. - Eres t� quien debe explicarse.
�C�mo, usted aqu�?
Su secretaria me ha tra�do casi a la fuerza. Es muy persuasiva.
- Est� muy gracioso as�. - Una broma, para divertir a los invitados.
Le pido disculpas por mi mujer. Esa operaci�n... No sabe lo que dice.
- Pues yo no la encuentro tan mal. - Ya, porque hay gente...
...y eso la distrae. - Le doy una �ltima oportunidad.
- El ministro espera mi decisi�n el lunes. - He invitado al se�or a cenar.
Estupendo.
Ven a cambiarte, vamos.
Me pongo una faldita y vuelvo inmediatamente.
No, perd�n, un abrigo... Es que con la operaci�n ya no s� lo que digo...
Menos mal que esta especie est� en v�as de extinci�n.
- �Por qu� no ha cogido el tren? - Pens� que la querr�as a tu lado en tu cumplea�os.
- �Y qu� va a decir su madre? - Ya est� advertida, todo arreglado.
Esa imb�cil de la Sra. Fleury. Le cuento a Rousseau que estoy al borde de la quiebra...
...y ella me lo trae aqu�. Y t� le invitas a cenar...
los Rothschilds al lado de nuestros amigos parecen viejos militantes sindicalistas.
- Nunca est�s contento. - �Qu� es esto?
- �Qu� es esto? - Es para Julie.
Cuando yo era peque�a siempre escond�amos huevos de Pascua.
Tengo a Robespierre en casa y ella esconde huevos. T� est�s enferma.
- �Qu� quiere tomar, whisky, Oporto? - Las dos cosas me gustan.
- �C�mo? - Whisky y Oporto.
- �Junto? - S�, me gusta el buen vino pero el Oporto es demasiado dulce.
- El whisky le da un toque de sequedad. - Bonita pieza para un se�or al borde de la quiebra.
- Y la c�moda tambi�n es soberbia. - Todo esto son cosas viejas...
...viejas cosas de la familia. - Luis XV, Luis XIII, Renacimiento.
- S�, yo sab�a que era algo de Ren�, pero... - �Sr. Rousseau?
- Un zumo de tomate, por favor. - �Con un poco de vodka?
- No, seco. - �De verdad?
- S�, de verdad. - El se�or te ha dicho seco.
Perd�n.
- �Y para papi? - Zumo de zanahorias con un dedo de remolacha, le da un toque de sequedad.
- Es un Renoir. - �Un Renoir?
- �No lo sab�a? - No me fijo en los nombres.
Ya sabe, si un cuadro me gusta... el nombre...
�Y un Monet?
Escriben tan mal.
- Es un gobierno de in�tiles. - Est�n echando la econom�a por los suelos.
As� es, yo lo digo siempre.
- Son terribles. - Es la ruina del pa�s a corto plazo.
- Estoy de acuerdo. - �Un huevo!
El huevo de Pascua, Sr. Rousseau, le ha encontrado.
Qu� bonito.
Estas tonter�as me ponen enfermo.
Comete usted un error al criticar esta vieja tradici�n francesa.
Tiene usted una hija encantadora.
Ya es hora de sentarse a la cena. Ya charlar�n m�s tarde.
- Julie, �puedes atender al Sr. Rousseau? - S�, mami.
- Sr. Rousseau, usted aqu�. - Ll�mame William.
Sin cumplidos. Es una cena improvisada, solo hay cordero y caviar.
- Tal vez sea un lujo, pero a m� el caviar... - Ahora todo es un lujo.
Es un amigo ruso, sovi�tico, muy ortodoxo el que nos lo trae. A muy buen precio.
- S�rvase usted. - No, gracias.
Ser�a tanto como comerme nuestras divisas.
No, gracias.
Sin embargo el caviar ruso tiene un paladar marxista que no debiera disgustarle.
�Ha le�do usted a Marx?
- S�. - Ella lo adora.
Siempre me habla de �l. "�Ah pap�, Marx! �Oh pap�, Marx!"
- Era un hombre con un gran don de observaci�n. - Yo lo le� en un follet�n en Jour de France.
- �Le gustan los escritores sociales? - Es lo �nico que lee.
- Yo se lo inculqu�. - �Diderot, Montesquieu?
- La Fontaine. - �Autor social?
- S�. - �Qu� libro?
- "El cuervo y el zorro". - �Usted cree?
Se ve al hombre que ha sufrido.
- �En "El cuervo y el zorro"? - Quiz� en la rama.
Cuando se piensa en ese p�jaro con el queso munster...
porque era munster. Una historia muy debatida.
Se cre�a que era camembert, pero excavaron cerca del �rbol...
y encontraron restos de munster.
Alain Decaux fue el primero en escribir de ello.
Es tremendo cuando se empieza a profundizar...
Si admitimos a La Fontaine como un escritor militante
me parece que hay f�bulas m�s contestatarias.
"La muerte y el le�ador", "El labrador y sus hijos".
- "El perro y el lobo". - "El zapatero y el financiero".
"El mejill�n y la calabaza".
- �"El mejill�n y la calabaza"? - �Est�s segura?
- Claro. No es muy conocida. - No, no mucho.
- �De qu� trata? - S�...
- Es un mejill�n en su concha. - Buena idea la del mejill�n.
- Y que conoce a una calabaza. - Qu� original.
La conoce en el mercado y la calabaza le dice...
"�No le da verg�enza abrirse al primero que pasa?"
Efectivamente.
Suena mejor en verso.
Y el mejill�n le contesta: "Sra., yo me ofrezco, soy generoso."
- Pero a usted tienen que abrirla con un cuchillo. - Qu� cosas ense�an en Limoges.
- Supongo que La Fontaine las tiene mejores. - �Hay a�n m�s in�ditas?
S�... "El cobarde, su mujer y la otra".
- �Esperas a alguien? - No.
Disc�lpenme.
�Est� aqu� mi hija? Quiero ver a mi hija.
- S� que ha venido a esta casa. - �Pero qui�n es esta?
- �Julie! Mi peque�a Julie. - Mam�. Es mam�.
�Eres un monstruo!
- Me prometiste pasar las Pascuas conmigo. - Ya te explicar�.
- Buenas noches, se�ora. - �C�mo est�s?
- Mam�, te presento a... - Les presento a...
Siempre tengo que estar sola, como una pobre perra.
Yo te he dejado el n�mero en tu contestador.
Para tu amigo s�, pero no para m�. Menos mal que he conseguido la direcci�n.
- Le sentar� bien. - Gracias, ya he tomado un poco.
- Perd�nenme, he entrado como una fiera. - Nada de eso, se�ora.
Nada de eso, se�ora...
- Es que no quiero que ella me tome por una imb�cil. - Bueno, ya est� bien.
- Oye, no me hables en ese tono. - Por favor, Lucienne...
- �Lucienne? - Ya s� que no te gusta que te llamen Lucienne. Pero es tu nombre.
- �Ha venido desde Limoges? - Limoges no est� tan lejos.
- En el Concorde est� a dos pasos. - Vamos a dejar sitio a la mam� de Julie.
�No! �No!
- Nos marchamos, es mejor. - No voy a hacerles ese feo.
- �Ha recordado que hoy era el cumplea�os de St�phane? - Feliz cumplea�os.
- Se le hab�a olvidado... - Un poco de calor humano reconforta.
Ella no lo comprende. Es digna hija de su padre. Ego�sta sin coraz�n.
- Le encanta bromear. - Me ha abandonado. Igual que su padre.
Muy divertida. Es encantadora tu mam�.
Yo ten�a un peque�o comercio que hab�amos montado con mis ahorros.
- Y lo perdi� en las carreras. - No le interesa a nadie.
- Los casos sociales son siempre interesantes. - Eso es verdad.
Siempre fue un putero y un gand�l. Siempre ha vivido a costa de los dem�s.
Contra eso intentamos luchar.
Se gastaba mi dinero con mujeres y falseaba las cuentas para que yo no lo descubriera.
- �No me diga! - Era muy joven.
Se�ora... un golfo, si usted supiera.
Lo sabemos, lo sabemos.
- �Hip�crita, embustero! - Quiz� exagera un poco.
- Se nota que usted no le conoce. - S�, le conozco un poco.
Y sin embargo yo le amaba. Estaba loca por �l.
Perd�nenme, pero cuando me encuentro entre amigos, tengo que contarlo.
Es muy interesante.
Creo que se me traba un poco la lengua.
Sin embargo desde el primer momento ten�a que haber desconfiado de �l.
- Me llev� a un hotel y fui yo quien pag� la factura. - Cari�o, �no te encuentras bien?
- Disc�lpenme. - A lo mejor tiene hambre.
- S�, yo tambi�n tengo hambre. - Un buen trozo de cordero...
- St�phane. - �Esperen, voy a hacer unos pases!
Soy hipnotizadora. Tengo poderes.
Menos mal que contaba con eso para criar a mi ni�a cuando aquel canalla me dej�.
�Canalla!
Hipnotizadora Marl�ne...
�Marl�ne?
Voy a hacerle unos pases.
No seas tonto. No arriesgas nada.
No te crispes, St�phane. �No te crispes!
Uds. me perdonar�n si no les acompa�o hasta el final de esta fiesta familiar.
Pero ma�ana me espera un d�a muy duro.
- Espere, tenemos que hablar. - �Lo cree usted necesario?
Que usted compre objetos Luis XV y caviar a costa de desgraciados obreros
es propio de todos los de su clase.
Que usted sea un putero y un in�til que ha reducido a la desesperaci�n y al alcoholismo a la madre de su hija,
confirma lo que pensaba de usted, pero que adem�s
tenga la cara de venir a pedir el dinero de la naci�n...
...�me parece una canallada! - �Se trata de un terrible malentendido!
Usted es el tipo de hombre que me repugna profundamente, se lo digo sin dogmatismo...
comprender� porqu� distribuimos nuestros recursos entre las gentes dignas de recibirlos.
- �William? - C�llate de una vez.
- Se�ora, el cordero est� a punto. - �Cordero antes de marcharse, Sr. Rousseau?
- No, de verdad. - �De verdad?
Deja ya de mojarme, me ha costado muy caro.
No quisiera que...
�Sr. Rousseau?
- No quisiera que... - Puede creerme, siento por Ud. una gran simpat�a.
Me gustar�a que charl�ramos.
Venga ma�ana a mi conferencia.
Lo intentar�. Pero quiero que sepa una cosa.
Quiero mucho a mi padre.
- Gracias por todo. - Una cena sencilla...
- Ha estado muy bien. - St�phane, nos llamaremos.
- Feliz cumplea�os. - Felices Pascuas.
- La has armado. - �Por culpa de qui�n?
Por favor.
No deb�a estar mal a los 20 a�os.
Voy a tirarla a la piscina. Eso la refrescar�.
No digas tonter�as. �No ves que est� borracha?
- �Y qu� hacemos con ella, a la beneficencia? - Ll�vala a la habitaci�n azul.
Qu� man�a, en cuanto llega alguien debe de dormir en casa. �Llaman, y zas, a la cama!
- �Est�s mejor de tu est�mago? - S�, gracias, mucho mejor.
Mira a tu pobre pap� con tu mamaita a sus espaldas.
- �Qu� hacemos con el cordero, se�ora? - Gu�rdalo, no lo necesitamos, la fiesta ha terminado.
Sophie, mi peque�a Sophie. Te deseo.
- Te estoy deseando toda la noche. - �Es tu ex la que te sugiere esos pensamientos?
Comet� un grave error de juventud pero en realidad eras t� la que me atra�a...
la gracia, la sensualidad, la sensibilidad.
- Con tus parientes aqu� yo no puedo. - Pero yo te deseo.
�Julie? �Sophie!
- Sophie. Sophie. - Como me llamo Sophie, t� te largas.
�Fuera!
L�stima.
- Hubiera sido tan maravilloso los dos. - No me importa, l�rgate.
�Est� bien, me marchar�, aqu� ya no pinto nada! �Qu� nochecita!
- �chate a tu madre a cuestas y l�rgate. - Cuando se encuentre en forma...
En forma o sin ella.
Me vuelves loco. Tengo ganas de vivir contigo una maravillosa experiencia.
30 segundos de amor de pie en el armario con el o�do alerta.
No, toda una hora. Una larga hora para nosotros.
- �Me est� tomando el pelo? - 20 minutos.
�Est� loco!
�Salga de aqu�!
�Est� loco! No tengo edad para esa clase de juegos. �No quiero!
Sabes que est�s muy bonita esta noche, Marguerite.
Me alegro. Mi marido tiene fiesta esta noche. Tengo que darme prisa, �comprende?
Vaya hombre.
Buenas noches y felices Pascuas.
Felices Pascuas.
Hoy no es mi noche de suerte.
- Buenos d�as.
- Has madrugado mucho. - T� tambi�n.
- �Todav�a no se han ido? - �Qui�n?
- Esas dos. - No se han marchado todav�a.
- �Pero qu� diablos hacen? - No te alteres.
- �Por qu� iba a alterarme? - Porque tienes miedo.
- �Miedo de qu�? - De traicionarte.
Escucha... no estoy para o�rte decir tonter�as.
He dormido muy poco y noto que mis dolores van a volver.
As� procura guardar tus fantas�as en tu subconsciente porque estoy harto.
Mi pobre St�phane...
- Qu� enamorado est�s. - �Qu�?
Pero no me extra�a, ella tiene ese toque de vulgaridad siempre has adorado.
- Te prohibo que digas que Julie es vulgar. - No te pongas nervioso.
- No hablo de Julie, hablo de Lucienne. - �De Lucienne?
A la que nunca renunciaste y que jam�s ha dejado de quererte.
�As� que amo a Lucienne?
Se lo dir� a todo el mundo, se van a morir de risa.
Esto va a sustituir al Monopoly este invierno.
As� que amo a Lucienne...
- Perdona, pero no puedo evitarlo. - �Lo has comprendido bien?
�l es mi padre. Os amasteis... Intenta convencer a su mujer. Un poco de clase...
...que no parezca que se enamor� de una pelandrusca. - Tranquila. Sensible y digna.
Justo con un peque�o toque de nostalgia. Adi�s... adi�s.
Pero sin exagerar.
- �Pero c�mo te imaginas que esa mujer y yo? - �Ah no? Tengo pruebas.
Cuando uno es joven le har�a un hijo a cualquiera. Fue un simple pasatiempo.
Nunca la he querido. Fue solo cosa de la carne.
Ver�s como los nubarrones se disipar�n, ser� un precioso d�a de Pascua.
St�phane, querido...
Se�or, si est�s cerca �chame una mano.
- Me voy. - Pues s�...
- Me he emocionado al verte. - Yo tambi�n, pero no es para tanto.
Tus manos. Tus hermosas manos que se deslizaron por mi cuerpo.
Nunca las he olvidado.
- Adi�s, Sophie. - Adi�s, cari�o.
- Bueno mam�, ya se lo has dicho todo. - �Me permite usted que le bese?
- Se lo ruego. - �Es necesario?
Adi�s.
- Vamos, mam�. - Dile adi�s a pap�.
- Adi�s, pap�. - Adi�s, peque�a.
Oye, Catherine, la peque�a Catherine...
�Catherine?
Claro, la peque�a. Esa todav�a le quiere m�s que �sta.
�Pero tienen otra hija?
- Quiz� no deb� decirlo... - �Por qu� has dicho eso?
- Bueno, no sab�a... - Yo no conozco a esa ni�a, no es m�a.
- Es posible que no sea tuya. - Procure medir sus palabras.
- Es odioso. - �El qu�?
- El papel que me est�s haciendo representar. - �Qu� papel?
El de mujer fatal que destroza un hogar con dos hijas.
- �Qu� vas a hacer? - Te dejo con los tuyos.
- �Sophie? - �No me toques!
�No, Sophie! Escuche...
�D�nde hay una pared donde romperme la cabeza? �Quiero romp�rmela!
- Lo he hecho muy bien, eh. - Debi� evitar lo de la hermanita peque�a.
Se me ocurri� esa nota suplementaria para darle m�s realismo.
Ahora ya no hay dudas sobre Julie.
As� que lo sab�a, y me ha dejado hacer la est�pida durante dos d�as. �Por qu�?
Los 50 a�os en los hombres, es la edad m�s peligrosa para su coraz�n.
El colesterol, el deseo de aventuras... Hay que cortarlo, y deprisa.
- �Cree haberle curado definitivamente? - Despu�s de estas 48 horas...
...me extra�ar�a que quisiera empezar.
Pero Ud. no hab�a previsto la llegada de mi madre.
No, eso no. La verdad es que he tenido suerte. Porque eso de llegar a mi casa...
...con una chica bonita y verse obligada a irse con su madre, �eso es...!
�No ir� a dejarle marchar?
S�, quiero ver hasta d�nde tiene la poca verg�enza de llegar.
- No es una mujer para usted. - �Qui�n?
Pues la suya. No me ha causado buena impresi�n.
Sus impresiones me importan un r�bano.
- Te lo ruego, Sophie, no te vayas. - Pero si no me voy.
- �Y esa maleta? - Es la tuya.
- �C�mo? - No puedo seguir viviendo contigo.
Estar�a continuamente pensando en esa pobre mujer y sus dos hijitas de las que te he separado.
- Tengo que despertarme porque esto es un mal sue�o. - Se lo devuelvo.
- Perd�neme por todos los a�os que se lo he robado. - Pero se�ora...
Le dar� unos frascos de mermelada de ciruela. La hab�a hecho para �l.
�Est� segura que no le echar� de menos?
�Qu� vamos a hacer ahora? �Va a dec�rselo a su mujer o se divorcia y se casa con mam�?
El h�roe se comporta con bastante cobard�a. Fuera de aqu� es James Bond,
pero en casa solo es Mr. Proper. - Ya basta.
Y cuando la esposa asoma: S�lvese quien pueda, las mujeres y ni�os primero.
...Lo de siempre. - �Por Dios!
- Bueno, est� bien, �en el sof�? A que no se atreve, valiente. - �Has terminado?
- Me da usted mucha pena, prefiero ir a ver a Rousseau. - �A Rousseau?
- Me ha invitado a su conferencia. - Pero qu� cara tiene ese t�o.
No crea, tiene su encanto.
Esos son los que os gustan: los tiranos, los dictadores, pero te cortar� la cabeza y tirar� tu cuerpo a una mina de sal.
Es un personaje siniestro. Hay que tener el valor de dec�rselo.
Por qu� no se lo dijo ayer, en vez de retorcerse como una balleta.
- �Yo? - S�, usted, y James Bond 007 de pacotilla.
- Mira que... - Atr�vase. - Ser� posible...
Maldita sea.
Escr�bame lo que piensa de m�.
James Bond, una balleta... Estas jovencitas de hoy no respetan nada.
Vaya una salida.
- �Ad�nde vas? - �D�nde est�n las llaves?
�Ese es mi coche!
�Det�nganle! �Asesino!
Ahora ver�n si James Bond tiene miedo.
Con que Rousseau tiene su encanto... �Aparta, idiota!
Este no es el momento.
Hola.
Ag�rrate a la brocha.
Con que tiene miedo 007, �eh?
Y por esta raz�n, en calidad de representante del gobierno franc�s...
quiero dirigir un c�lido homenaje al ingenio del hombre.
Delante de tantas maravillas reunidas...
uno se pregunta c�mo es posible que puedan subsistir todav�a las fronteras.
Las diferencias desaparecen...
para dejar paso...
al inmenso sentimiento de alegr�a...
que uno siente antes estas sublimes manifestaciones...
del esp�ritu humano.
Quiere birlarme a Julie.
Uno se siente s�bitamente bueno...
generoso...
fraternal.
�Det�ngase!
Somos hermanos...
Todos somos hermanos...
Calma. Tengan calma.
D�jenle, todo el mundo tiene derecho a expresarse.
Nosotros somos aut�nticos dem�cratas, Sr. Margelle.
D�jenle.
As� que retrocede. Ya no confraterniza con todo el mundo.
- �Pero qu� quiere de m�? - Un besito.
Solo un besito fraternal.
Disc�lpeme... As� que quiere seducir a mi hija.
�Canalla!
�Racista? Eso no est� bien.
Cuidado.
No, d�jemelo a m�.
- Gracias. - No hay de qu�.
�D�jenmelo a m�!
�Mi coche! �Canalla!
�Bien hecho! �Todav�a hay justicia, degenerado, marica!
Qu� expresiones delante de la ni�a.
�Ni�a? �Creen que me hubiera dejado hacer un hijo por semejante idiota?
�C�llese!
- �Hija m�a! - �No es tuya, golfa!
�Es una loba, me ha enga�ado!
Los mejores a�os de mi vida, de mi juventud, los he sacrificado a esa mujer. Y ella me enga�aba.
- Est� loco. - Esa ni�a que cri� como si fuera mi propia hija.
Durante 20 a�os he cre�do que era m�a. Le compraba helados...
Cucuruchos de vainilla y pistacho. Soy un hombre destrozado...
...Sr. Juez, perd�n, mi comandante. - �Qu� sinverg�enzas!
- S�, sinverg�enzas. - Vamos.
S�, vamos.
- �Me permite que bese a mi mujer? - H�galo.
- �Me esperar�s? - Has estado muy bien, cari�o.
�Mi hija! �Mi pobre hija perdida!
- �Es para pap� o para St�phane? - Es para ti.
�Por qu� tienen que estar mintiendo siempre? �No se dan cuenta del da�o que hacen?
Odio la mentira.
Gracias por su intervenci�n, Sr. Comisario.
No ha sido nada f�cil. Porque su marido arm� un l�o...
Pero ya est� libre. No tardar� en llegar.
Gracias, Roger.
Cuando pienso en que el peque�o Roger Puglia se ha convertido en comisario como su pap�.
- S�, ya. - El peque�o Roger con el que jugaba...
en la playa. Has crecido mucho, �verdad?
Es l�gico. Entonces ten�a 5 a�os.
Sabes que tienes los ojos de tu padre. Pero qu� ojos tienes...
Son preciosos, adorables, magn�ficos...
�Es terrible!
�Sophie... este joven... t�!
- Pero se�or... - Vamos, St�phane.
- Vamos... - Es Roger.
- �Roger? - Mi peque�o Roger.
- �Tu peque�o Roger? - �El peque�o Roger Puglia!
- �Puglia? - Es mi hijo.
�Mi hijo!
�Sinverg�enzas!
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