All language subtitles for Bookish S01E05 Hybrid 1080p BluRay DD+5 1 x264-SbR_track11_[spa]

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil) Download
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American) Download
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Entonces, ¿sabe usar un arma?

Prefiero los puños.

- ¿A quién hay que golpear? - A los enemigos.

¿Ha estado en prisión?

¿Por qué lo pregunta?

Por las condiciones que está dispuesto a aceptar.

¿Qué es lo que hizo?

Mis amigos querían algo de un escaparate.

Así que estrellé un coche.

- Se llama... - Alunizaje. Sí, leo los periódicos.

Aquí dice que recientemente ha trabajado para un actor.

- Sí. - ¿De guardaespaldas?

Entre otras cosas.

Pero antes de eso, ¿en una...?

¿librería?

¿Por qué se fue de allí?

No me interesaba.

¿Y estáis contentos con este acuerdo?

Bueno, Book tiene su vida y yo la mía. Funciona.

Me sorprende que no haya más gente que lo haga.

Lo conocí,

a tu padre, lo conocí antes de la guerra.

¿Lo conocías?

¿Jack?

Esto es…

no puedo. No puedo.

Jack, pero ¿a dónde vas?

¿Pero su anterior jefe confiaba en usted?

Sí.

¿A pesar de su historial?

Gracias a él.

Tal vez.

¿Y nosotras deberíamos?

Supongo que lo averiguarán

cuando venga el próximo asesino.

Nora.

Yo no lo hice.

¿No hiciste qué?

Hacer chelines de hielo y ponerlos en el contador.

¿Y qué es toda esta corrosión?

- Es óxido. - Exacto.

Hace frío, ¿no?

- Podríamos quemar algunos. - No, ni hablar.

¿Ni uno de Georgette Heyer?

No. Cielos, Nora, para ser nueva en esto de leer,

te estás convirtiendo en una snob.

¿Qué pasa?

Esto está muy tranquilo sin él.

Dios bendiga al Walsingham. Y a todos los que navegan en él.

Dios. ¿Puedes...?

¡Maldita sea!

Discúlpame, querida, al parecer estoy en un estado de avanzada embriaguez.

Me he dado cuenta, Victor. Espera, quédate aquí.

Iré a por un paño.

¿Un cigarrillo, señor? ¿Dunhill o Capstan?

¿Señor?

- ¿Podemos hablar? - Gracias.

Tome.

Para él.

Gracias.

Buen provecho.

- Le falta zumo de limón. - Demasiado hielo.

Y no me ha gustado cómo lo ha agitado.

Muy violento.

Claro.

Disculpen.

Soy demasiado violento.

Es un arte violento.

Menos mal que les había puesto ginebra.

Aprendes rápido.

Me alegro de que te esté yendo bien. No tenía ni idea de que estarías aquí.

Hace semanas que no te vemos. ¿Cómo estás?

No tengo mucho tiempo.

¿Qué quieres?

Jack.

¿Qué dices?

Te echamos de menos.

Esperábamos que encontraras un lugar seguro en la librería.

Un hogar.

Book y yo,

nuestro arreglo es inusual, lo sé, como te dije, cuando nos conocimos...

El amor llega sin avisar.

¿Y cómo encaja mi padre en todo esto?

¿Uno de los escarceos del Sr. Book?

Es Book quien tiene que hablarte de tu padre.

Nuestro matrimonio nos protege.

- ¿No tenemos derecho a ser felices? - ¿Felices?

¿Felices? ¿Deambulando de noche?

- Él con Dios sabe quién, y tú. - ¡Trottie! ¡Tráeme ese paño!

Con ese, ¿no?

El tipo del bigote.

Ya lo conocía, al capitán.

¿Era el galán de la cantina?

Algo asi.

- Aunque ahora se tambalea, ¿no? - ¡Trottie!

Te buscas los mejores,

Sra. Book.

Será mejor que no le hagamos esperar.

Disculpa.

Venga a mi habitación y ayúdeme a secarme.

¡Estoy mojado!

- Deme el maldito paño. Venga. - ¡Quíteme las manos de encima!

No me toque. Qué vergüenza.

- Vaya, ha tenido un buen percance. - ¿Quién es éste?

Los pantalones mojados van en contra del código de vestimenta.

Esto es el Walsingham.

¿Por qué no vuelve a su habitación, se quita los pantalones y se acuesta?

- Jamás me habían insultado tanto. - Seguro que sí.

- Un tipo como usted. - Victor Oh, mi viejo amigo,

no puedo dejarte solo ni cinco minutos, ¿verdad?

- Esa chica no aguanta una broma. - Siéntate.

¿Nos pone un par de…? ¿Cómo se llaman?

Walsingham Sours.

- Para las dos damas. - Para sus altezas reales, más bien.

Yo invito, señoras.

Si me lo permiten, están magníficamente balcánicas esta noche.

Saludo a la casa Scutari.

Sea quien sea el comisario que viva ahí ahora.

Fíjate bien, Trottie.

Eso es lo que pasa cuando te destronan los rojos.

Oh, cielos.

Permítanme.

- Qué vergüenza, le pido disculpas. - No tiene por qué disculparse.

Cuide de los peniques

y las libras se cuidarán solas, ¿eh?

A ver.

He tenido

suerte con los caballos.

¿Usted conoce Ascot?

Muy bien, señor.

¿Cómo le fue?

Una buena apuesta.

Después de esto, ¿podemos...?

Normalmente no diría que no,

pero creo que deberíamos dejarlo aquí, ¿verdad?

Rayos, Trottie.

Qué aburrida te has vuelto.

Me sorprende lo beneficiosos que son para algunos los apagones.

Por el próximo golpe de Joe Stalin.

Hasta otra.

¡Víctor!

LAS PRINCESAS DESTRONADAS de Matthew Sweet y Mark Gatiss.

PRIMERA PARTE

Esto es un marco alemán.

Sí.

Esta

es china.

Y esto

es un botón.

Es un botón muy bonito.

Nora, ¿has estado cogiendo chelines de esta lata?

No.

Recuérdame,

¿qué precio tiene una novela negra de Penguin?

- Un chelín. - Un chelín.

Eso está mejor.

Todo un éxito.

Es usted.

¿Quiere provocar una reyerta?

No, sargento, solo estaba curioseando.

No quiero ser inquisitivo, pero ¿qué hace aquí?

Han matado a un tipo en el Walsingham. Lo envenenaron.

Murió en una pila de billetes en el suelo del River Bar.

- Esas son las cosas que nos gustan. - No se emocione.

- El inspector quiere a Book. - Gabriel Book, para servirle.

Parece que hay implicadas dos señoras de la realeza extranjera.

Dice,

¿tiene algo sobre las "Reglas de Venganza de los Balcanes,"

específicamente del "Kanun de Scutari".

Qué asunto más intrigante.

- ¿Tiene algo o no? - Casi seguro.

- Y 504, ha dicho. - ¿504?

Habitación con vistas. A algunos les va bien, supongo.

- La Sra. Book ya está allí. - ¿Por qué?

Es una de las sospechosas.

Problemas en el paraíso,

¿no, señor?

- Qué belleza. - Sí.

Podría ser una pista, de las que nos gustan.

- ¿Le importa? - Voy.

¿Realmente la gente dice: "¿Cuál es tu veneno?"

- cuando están en un bar? - Ni idea. No salgo mucho.

¿Por qué? Estamos en el Walsingham.

Él también.

Ah, sí, llevémoslo a un lugar más privado.

En la entrada, no, por favor, inspector.

Siento no poder ser más discreto.

¿Puedo sugerirle el pasillo de servicio?

Sí, gracias, Sr. Kind.

Nada le impide reabrir el bar mañana, creo.

Gracias.

- Buenas noches, señor. - Hola.

- ¿Tiene reserva? - No, pero mi mujer sí.

¿Su mujer?

La Sra. Book. ¿La ha visto? Creo que puede estar angustiada.

- Book. - A la 504.

No, esta me la quedo, gracias.

¿Qué ha pasado? Me han dicho que hay un cadáver.

¿Por qué he estado buscando libros sobre luchas de sangre en los Balcanes?

No me enorgullezco.

Había champán.

Fui a las carreras, corría mi caballo favorito,

cócteles, más cócteles, y luego...

Trottie,

vivimos nuestras propias vidas. Ese es nuestro trato.

Flagelarse a uno mismo no sirve de nada

y no es tan divertido como que te lo haga otra persona.

- ¿Quién era? - Victor.

Oh.

- ¿"O"? - Con "hache".

Capitán, casado, ya lo conocía, de la guerra, en el 41.

Se me insinuó en...

¿Dónde?

En esa librería horrible.

- Foyles. - Sí.

Trottie.

- Me apetecía pasar un buen rato. - No hay nada de malo en eso.

Resultó de lo más aburrido.

- ¿Dónde está? - En la morgue.

- Una última noche de juerga. - Y hay otra cosa.

Book. Menos mal que está aquí.

- ¿Está listo? - ¿Para qué?

- Para un interrogatorio. - Es un poco inusual, ¿no?

Sí, pero me dan miedo. No voy a entrar ahí solo.

- ¿No les ha tomado las huellas? - Tengo a Morris para hacerlo.

Puede que sea un cobarde, pero no soy tonto.

Tengo el libro que buscaba: "El Kanun de Scutari".

- Parece caro. - ¿Bastará para pagar nuestra suite?

El difunto capitán se había encargado de eso, Sra. Book.

Su habitación está junto a la de las princesas.

- ¿Cómo son? - Glamurosas de un modo decepcionante

y más bien apatridia.

Tal vez sea hora de que les eche un ojo y una oreja, también.

Usaré uno de esos vasitos que hay junto al lavabo.

¿Nos ayudará esto a encontrar al culpable?

Es un libro de leyes para comunidades montañosas remotas

sin juez ni justicia.

Los ancianos de la aldea consultan el texto

y te dicen cuánto raki debes aportar a la boda de tu hija,

qué hacer si tus abejas construyen un nido

en la tierra de tu vecino, esas cosas.

Y a quién puedes matar

si alguien ha matado a tu primo.

¿En qué idioma creía que iba a estar?

Aquí hay tres hablantes nativos, pero todos son sospechosos.

- ¿Quién es el tercero? - Es un camarero bastante apuesto.

Bueno, no hay que preocuparse.

El diligente erudito teutón publicó una traducción del texto al alemán.

Bien, porque usted habla alemán.

- En sueños, a veces. - ¿Y dónde está la traducción?

Nora la está buscando.

Debe de estar en la sección de Derecho,

Ciencias Sociales o Etiqueta.

O apuntalando una puerta. Dijiste que había otra cosa.

Sí. Estas princesas han contratado

a uno de los jóvenes exiliados de la capital.

Ah, sí.

Ya lo sé.

Ahí está.

Voy a hacer nuestra cama.

El sargento Morris vendrá para tomarle declaración.

De acuerdo.

Le agradecería que no abandonara el hotel.

No pasa nada, inspector, tiene que cumplir con su deber.

Queremos ver a sus altezas reales.

Adelante.

Perro.

¿Dónde está?

Es verde, encuadernado

con piel de cabra de grano recto, con un montón de monografías académicas

en su interior. Ligeramente moteado, según el catálogo.

No me ayudas.

"Der Kanun des Scutari."

¿Qué haría yo sin ti?

¿Le apetece charlar, Sra. Book?

¿Cómo dice?

Les pido disculpas por eso.

Pero hemos caído tan bajo.

¿Recuerdas la gran mesa de banquetes, Ruhije?

Sillas de madera de abedul,

plateadas como la nieve de las montañas.

Tapizadas con suave tela de damasco.

Hemos estado en situaciones más incómodas que esta, ¿no, inspector?

- Ciertamente, Book. - Entonces, ¿quién es el policía?

¿Usted? ¿O este Book?

Él toma notas para mí.

- Me ayuda con la... - Taquigrafía Pitman, es muy útil.

Alto y pelirrojo.

Como las amapolas de nuestra patria.

Debe de ser muy difícil para ustedes,

sus altezas reales,

pero si hay algún detalle que puedan recordar, podría ayudarnos

- a descubrir quién mató al capitán. - Eso es fácil, yo lo maté.

Perdón, ¿cómo dice?

Lo que ha oído. Cambié los vasos

y él bebió el veneno que era para una de nosotras.

Tenemos una rutina, mi hermana y yo, para provocar una distracción.

Saludo a la casa Scutari.

Sea quien sea el comisario que viva ahí ahora.

Fíjate bien, Trottie.

Eso es lo que pasa cuando te destronan los rojos.

Oh, cielos.

Qué vergüenza. Le pido disculpas.

No tiene por qué disculparse. Cuide de los peniques

y las libras se cuidarán solas.

Es una costumbre. Una precaución necesaria.

Como esto.

Es la tercera vez que intentan matarnos desde Nueva York.

Había un limpiador en el Berengaria:

"¿Puedo limpiar su habitación, madam?"

Así de evidente.

Y la mujer del Ejército de Salvación en la puerta de la ópera,

sacudiendo su caja de hojalata.

- Ella lo negó todo. Claro que sí. - ¿Quién creen que intenta matarlas?

- Los comunistas, por supuesto. - ¡Claro!

Pero ellos ya tienen sus palacios, sus propiedades...

Nuestra casa de verano en el Adriático.

Hay un lago allí.

Cuando el sol naciente lo toca,

- es como un rubor. - En primavera,

nuestro país fue proclamado República Popular. Quieren…

¿Cómo se dice?

Un gran final.

Por eso el guardaespaldas.

¿Y qué opinan de su trabajo?

No ha podido evitar un atentado contra nuestras vidas,

así que no diría precisamente que se ha cubierto de gloria.

Los comunistas tienen a su otra hermana.

- No hablamos de ella. - Senije. La más joven.

- Renunció a su título. - No hablamos de ella.

Escoria roja.

Traicionó su derecho de nacimiento, su país, su familia.

- Toma. - Gracias.

Si ese resulta ser el caso,

ese cambio de bebidas tendrá sus consecuencias.

Estamos habituadas a las críticas. Aceptaremos lo que nos venga.

Bien.

Por cierto, en su declaración,

dijeron que el asesinato estaba escrito en "El Kanun de Scutari",

- ¿A qué se refieren? - A que un asesinato como este

sigue ciertas costumbres de nuestro país.

Quiere decir que lo primero que debe hacer es arrestar al camarero.

- Ismail "Gasíli". - "Guzili".

- Guzi... - Guzili.

- Guzili. - ¿Por qué?

Es de las montañas.

Conocen las reglas de la venganza. Están obsesionados con ellas.

Deben arrestarlo.

Y también a todos los miembros del personal.

¿Otros...

- montañeses? - Sí.

Bueno, muchas gracias.

- Ha sido muy útil. - ¿Hará lo que le hemos dicho?

No. No lo haré.

- ¿Por qué? - Porque, princesa, no soy su súbdito.

En este país, un hombre es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Aunque haya nacido en las montañas.

A veces, me hace sentir orgulloso de ser de los bajos fondos.

Nunca me he considerado un republicano.

Es la guerra, Book, nos cambió a todos.

Yo nunca me consideré judío.

¿Vino alguna vez en la guerra?

Si había un ataque,

tenían que entrar, incluso sin corbata.

Solíamos bajar al bar de abajo.

Le llamaban la "Bodega de fruta".

Había de todo, le digo.

No hiciste nada.

Se supone que eres mi novio, y no hiciste nada.

Eadie, ¿qué querías que hiciera?

Nada.

¿Era el de esta mañana?

Sí.

Se me acercó en bata de seda, con todo apuntando hacia arriba.

- Se llama capitán Victor Oh. - Ya no.

- Me han llamado la atención. - ¿Cómo?

Sí, por lo visto gritar a los clientes lascivos no es propio del Walsingham.

- Hablaré con el Sr. Kind. - Fue él quien me llamó la atención,

un aviso más y me echa a patadas.

Odio este sitio.

¿Sabes?

Me iba bien aquí,

al menos eso creía.

¿Qué sentido tiene?

Eadie, lo siento.

¿Sabes qué? Mi padre tenía razón sobre ti.

Y debería haberle escuchado.

Déjame en paz.

¿Qué?

¡Maldita sea!

EN MEMORIA DE LA TRAGEDIA DEL ARANDORA STAR

Cuidado, agente, mi amigo se las coge prestadas al maître.

No voy a escandalizarme.

He estado en el Teatro Windmill

y he visto a esos hombres tapándose con periódicos.

A algunos me los llevé conmigo.

- ¿Ha estado jugando con esto, señor? - No, esa gente me da repelús.

- ¿Odia a su familia real? - No son mi familia real,

ni la de nadie desde 1940. Desde que nos dejaron con ese tipo.

Marco, ¿cómo se llamaba?

Mussolini, amigo.

Sabía que lo sabrías.

Muy bien, señor.

- Me llevo esto como prueba. - Le gusta esto, ¿no?

Es mi trabajo, señor.

Cálmese.

Supongo que descargan esa agresividad en las bebidas.

Un libro para el Sr. Book.

Es "El Kanun de Scutari".

Es albanés.

La Sra. Book está limpia.

- No puede estar seguro. - He leído su declaración.

No tiene nada que ver con ella.

- Pero... - Estoy convencido, Morris.

¿Está claro?

¿Y bien?

Cree que fuimos nosotros.

2 DE JULIO DE 1940 No creo nada, aún.

Signor Barberini.

Lo he reducido a dos.

Alguien de la Casa Scutari.

- Nafije or Ruhije. - Correcto. ¿Cómo?

Veneno. Le pusieron algo en la copa después de que…

- intentara acosar a Eadie Rattle. - Es la camarera, ¿no?

¿Dónde estaba cuando el capitán Oh cayó redondo?

- Se había ido. - ¿El móvil?

¿Se le ocurre algún motivo por el que alguien querría matar al capitán?

¿Bromea? Siempre venía con una mujer diferente.

Siempre en la misma habitación.

La 504.

Ah, ¿sí?

Vistas a la ciudad, muelles silenciosos,

tarifa para clientes fieles...

Y el capitán llevaba años viniendo.

- Una vez a la semana. - Sin rechistar.

- Están muy bien informados. - No hay secretos en el Walsingham.

Vemos los trapos sucios

porque tenemos que limpiarlos.

Se podría decir, Sr. Gaz-G-Guzili, que un gran hotel

debe asegurarse de que la vida privada de un huésped siga siendo privada.

Y se podría decir, inspector,

que un gran hotel es un gran hervidero de intrigas amorosas.

- ¿Se trata de un crimen pasional? - No.

Creo que el capitán trabajaba en Inteligencia

en la guerra.

¿Cómo lo sabe?

Siguen un patrón.

Son amables,

pero no cuentan nada.

Si beben,

siempre pedirán lo mismo que beba el otro.

¿Por qué querrían las princesas matar a un espía británico?

Porque la Inteligencia Británica entregó a los Scutari a los comunistas.

Y el capitán reconoció a las princesas.

¿Quiénes son?

¿Debería conocerlas?

Balcánicas.

Igual que tú.

Nafije

y Ruhije.

Princesas de la Casa Real de Scutari.

Destronadas por los comunistas, y ahora,

a la deriva por el mundo como basura flotante.

Basura elegante.

¿No hubo un escándalo? Se dieron a la fuga

y los lingotes del Banco Nacional aparecieron en sus sombrereras.

Algo por el estilo.

¿Y?

Están viniendo hacia aquí.

Hacia ti, para ser precisos.

Entiendo. Estarán buscando unos diccionarios, ¿verdad?

Se alojarán en el Walsingham, justo al final de tu calle.

Y...

ha habido cartas.

Amenazas

despiadadas.

Deberías hablar con el servicio postal.

Te estaríamos muy agradecidos

si pudieras

echarles un ojo.

Te lo he dicho,

- solo soy un librero. - Y yo,

te recuerdo

que te ayudamos a encontrar al joven Jack.

No fue nada fácil.

¡VAIS A MORIR!

Eres tú.

Soy yo.

Gracias por...

- Ya sabes. - No hay de qué.

Ocurre a menudo, ¿verdad?

Es parte del trabajo, ¿no?

"¿Puedo hacer algo por usted?"

Aunque no lo habría matado por eso.

Alguien lo hizo.

Sí.

Entonces,

¿de qué lado estás?

¿Cómo?

¿De qué lado estás?

¿Cuáles son las opciones?

Bueno,

está la dirección de este hotel,

que trata al personal como basura

y te llama la atención por querer defenderte.

Bien.

- Y los trabajadores. - Vale, pues

con los trabajadores.

Me alegra que expreses tu solidaridad, hermano.

Pero son los hechos los que cuentan. ¿No crees?

Sí.

¿Por qué no bajas a la parada de taxis

y me traes una taza de Bovril?

No puedo. Tal vez más tarde.

Tengo que volver.

- A sus malditas Altezas Reales. - Sí.

¿Qué se siente

al trabajar para esos parásitos?

¿Eso es lo que son?

¿Cómo las describirías?

Tristes.

Supongo.

Sí.

Un poco tristes.

Bueno,

si yo pudiera decidir,

las pondría en fila

y les dispararía.

Ahora puedo saludarte como es debido, Edmund Kind.

Buenas noches.

Siempre tan educado.

- No ha cambiado. - Demasiado educado.

- Lo cerraron, ¿sabes? El bar de abajo. - ¿La Bodega de frutas?

- No. Qué pena. - Sí, para reformarla.

Pero ¿cuándo empezarán las obras? No lo sé.

Parece que la dirección prefiere tenerlo abandonado.

¿Todo sigue ahí? ¿El mural y lo demás?

Sí.

Podemos ir a verlo,

si quieres.

Debería volver a la habitación.

Claro.

Supongo

que un vistazo no hace daño.

La pregunta es,

¿funcionarán las luces?

- No recuerdo que hubieran. - Nunca las encendíamos.

- ¿Por los apagones? - No, es que no favorecen a nadie.

Sí, es verdad.

Apágalas.

Dejaré algunas.

Si estas paredes pudieran hablar…

- Kim Strang murió, ¿lo sabías? - Kim Strang.

Guardaba el maquillaje en una caja de máscaras de gas.

Bueno, había estado en Egipto, ¿no?

Tenía que mantenerse bronceado.

- ¿Qué le pasó? - Se suicidó en el mar, en Shoreham.

Siento decirlo.

Alguien descubrió sus cartas.

Es terrible.

Terrible.

Y tú estás casado, al parecer.

- Muy casado. - Felicidades.

Gracias.

Y gracias por tu ayuda

- con el otro asunto. - De nada. ¿Qué sabe Jack?

Que mi mujer y yo tenemos un acuerdo,

que conocía a su difunto padre.

- ¿Nada más? - Eso ya le pareció bastante,

se fue esa misma noche.

- Y llegó hasta aquí. - Donde tiene un trabajo, gracias a ti.

Puede vigilar a los otros cuerpos

que flotan alrededor de las princesas Scutari, ¿verdad?

- ¿Por qué necesitas vigilarlas? - Es posible

- que el veneno fuera para ellas. - ¿No para el capitán?

Es una hipótesis.

¿Trabajas con la policía ahora, Gabriel?

Siempre has sido un hombre misterioso.

- Es una parte de mi encanto. - Cielos, ¿y no es peligroso?

- Porque un paso en falso… - Soy muy consciente de ello, Edmund.

Aunque tengo

una carta especial de Churchill.

Aun así, no deberías dejarte ver en un sótano poco iluminado, con...

Un viejo amigo terriblemente apuesto. Tal vez no.

¿Problemas con la red?

El Walsingham no está conectado a la red.

Tiene sus propios generadores a base de petróleo.

Lo traen en barriles, todo depende de ellos, hasta la caldera.

¿Y qué es un gran hotel sin electricidad y agua caliente?

Supongo que no es más que un gran edificio lleno de gente

con mucho frío y mucha hambre,

y mucho dinero.

Debería volver.

Yo también.

No hay grandes sorpresas respecto al veneno, inspector,

el vaso contenía el viejo y aburrido ácido clorhídrico.

No todos podemos ser virtuosos.

Ni pérfidos.

En fin, la huella, ¿basta para un arresto?

Y para la horca, tal vez.

Bien, gracias, adiós.

¿Dónde está Eadie Rattle?

Lo miro.

- Muy bien. - Señor.

¿Consiguió el bendito sargento todo lo que necesitaba de ti?

Bueno, le expliqué todo con todo lujo de detalles.

¿Qué has estado haciendo?

- Hablar con el personal. - Sí, buena idea.

- Los que te sirvieron los cócteles. - En realidad solo fue el más joven.

- ¿Guzili? - Si tú lo dices.

Tiró una ronda de bebidas por el fregadero, con hielo y fruta.

¿Podría haber envenenado la segunda ronda?

Sí. Nadie lo vio, aquello era jauja.

Jauja.

Sí, a una de las princesas se le cayó el bolso,

- había monedas por el suelo. - Eso he oído. ¿Y después de la jauja?

Me llevé a Victor de vuelta a la barra, hizo un brindis,

y luego vino el furor.

Primero jauja y luego furor.

Fue muy confuso.

Y había una mujer.

- ¿Una mujer? - Acabo de recordar

que me dio un paño.

Como Santa Verónica en el camino del Calvario.

Para limpiar los pantalones de Victor Oh.

Había algo extraño en la forma en que me miró.

Pobre Victor.

La gente retrocedía de puro horror.

Se estaba deshaciendo por dentro. Se oía crepitar.

Siento que la noche no fuera como esperabas.

Yo solo quería emborracharme y despertarme

entre sábanas limpias y un buen desayuno, quería algo.

Lo quería a él.

Te quiero, Sra. Book.

Y yo.

Book.

Sí.

Nunca lo hablamos.

¿El qué?

Sobre el acuerdo.

¿De qué hay que hablar?

Bueno, para ver

- que todo va bien, que estamos bien. - Todo está bien. Mira,

me has dejado una luz encendida.

Podría estar haciendo el amor aquí.

A oscuras.

¿Alguien ha hablado con la esposa de Victor Oh?

No creo que ella esté esperando que vuelva a casa.

¿Sabes quién es?

Ni siquiera sabía quién era él.

Aun así,

nos ha regalado una noche aquí.

¿No es maravilloso?

Hoy no hay nubes.

Las estrellas no pueden esconderse.

Nunca tuvimos nuestra luna de miel.

Era un poco complicado.

La Luftwaffe también tenía la mirada puesta en Eastbourne.

- La playa tenía muchas piedras. - Y alambre de púas.

¿Te preocupa?

¿Te decepciona?

¿El qué?

La ausencia de hitos,

de declaraciones, de grandes gestos.

Oh no, Book.

De hecho, voy a hacer uno ahora.

Ah, ¿sí?

Vamos a pedir una maldita botella enorme de champán.

Perdón. Disculpe.

Tengo los papeles, sellados y firmados. Y los billetes.

¿No puedes ser un poco más discreto?

Sale en cinco minutos, andén seis.

Estaremos en París para el desayuno.

No hay nazis en París, pero sí cruasanes, todo irá bien.

No puedo ir contigo, Book.

Por la misma razón por la que tú debes irte.

Hay mucha gente. ¿Puedo sentarme?

Por supuesto.

El tren a París está listo para salir por el andén seis.

Y debo devolverte esto,

mi querido amigo.

Amo los buenos libros.

Los libros bonitos.

Y qué fácil es,

imaginarme

una tarde de invierno,

en el campo,

junto a este libro en particular.

Me conmueve mucho.

Pero me temo que no puedo quedármelo.

Conozco sus debilidades.

Y a algunos libros los queman.

Y no me gustaría ser responsable de la pérdida de éste.

Porque le tengo tanta estima

que me lo sé de memoria.

"De ahora en adelante,

dondequiera que estés vagando,

mi bendición,

como una línea de luz,

- está..." - "Sobre las aguas día y noche."

"Y como un faro te guarda el hogar".

Este es el último aviso para los pasajeros del tren a París.

¿Tennyson?

Sí.

Debería leer poetas alemanes.

- Sr. Kind. - Estoy haciendo la ronda,

explicando la situación.

Tenga la bondad de moverse

un poco menos silenciosamente, que levanta sospechas.

Perdone, su alteza real, me han educado así.

A mí también.

Un ingeniero lo está mirando.

Le pido disculpas por las molestias.

Ya estamos acostumbradas.

¿Qué lleva? A ver.

Es "El Kanun". "El Kanun de Scutari".

- ¿Por qué lo tiene? - Se lo llevo al Sr. Book.

Justo al lado.

Ayuda a la policía.

Esto es muy interesante.

Continúe.

Él es una especie de testigo experto, y se está quedando aquí con su esposa.

- Quien creo... - Quería decir

que continuara.

Buenas noches.

Pensé que era una botella de... qué decepcionante.

Es para el Sr. Book.

- ¿Qué es, querida? - El libro que querías.

Muy bien.

Las luces parpadean sin cesar.

Un ingeniero lo está mirando. Les pido disculpas por las molestias.

¿Hay algo más que pueda hacer por usted?

Localizar nuestro champán estaría bien.

Claro.

Qué hombre tan raro.

Aunque huele bien.

Gardenia.

Genial, justo lo que necesitábamos.

Se están tomando su tiempo con el champán, ¿verdad?

Creo que están teniendo problemas abajo.

Con los generadores.

No necesitas champán, ¿verdad?

- Solo cualquier cosa con notas. - Y bibliografía.

Y quizá

una fe de erratas.

Me encantaba este lugar.

Las habitaciones solo costaban 35 chelines la noche.

Bueno, las más cercanas a los misiles alemanes.

Siempre había mucha vida abajo, en el bar.

Demasiada, a veces.

Ahora el Walsingham se está hundiendo.

Como un viejo barco.

Me gustaría romper una botella contra él.

PRINCESA HAFIJE ZOG, 5 LIBRAS, PENDIENTE Déjame contarte la historia.

PRINCESA RUHIGE ZOG, CANCELADO de una dama hermosa,

que vigila el paso del tiempo

en la plaza, ociosa.

Déjame contarte la historia

de un viaje al infierno,

con el querido y deteriorado.

Hotel Walsingham, siempre eterno.

Algunos vinieron a quedarse, a descansar,

a jugar.

Algunos vinieron a trabajar sin cesar.

Algunos vinieron a tocar la campana final,

del querido y viejo Hotel Walsingham, tan especial.

Pero ¿quién mató al capitán Victor Oh?

¿La princesa, el camarero, la criada, o algo peor?

¿Quién vino a tocar la última canción

del viejo y querido Hotel Walsingham, en su perdición?

Bueno.

Eso es todo.

¿Qué ha sido eso?

¡Eadie! ¿Estás bien?

Hay otro más. Un hombre. Nos quieren matar.

Un paso más y…

SUBTÍTULOS: ANNA ROCAMORA

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.