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Original subtitles

Solo debemos ser valientes.

¿No es así?

Dios sabe que costará.

Será difícil,

pero somos fuertes, Tony, tú y yo.

Y nuestros sentimientos perdurarán.

Te lo aseguro.

Así que,

yo me quedaré en mi tienda,

tú en la tuya,

y lo único que pido es que no llegues a odiarme.

¿Cómo podría, Madelaine?

Tú lo eres todo para mí.

- ¿Qué demonios ha sido eso? - ¡Corten!

Billy, ¿qué ha pasado?

Creo que ha sido un coche, Srta. Dare.

Parecía una pistola.

- ¿No te ha parecido una pistola, Stu? - ¿Estás bien, cielo?

Sí, estoy bien, creo que estoy un poco cansada.

Claro, no me extraña. ¿Sabes qué?

¿Qué te parece si vamos a cenar? Como hacíamos antes de la guerra.

Eso me encantaría, sí.

Y nada de esa basura que nos dan. Sin ofender.

Sandra, ¿estás bien?

Sí, sí. Jesse, estoy bien, no te preocupes.

- ¿Qué tal mi mueca del final? - Te hace falta un retoque.

Solo puede llevar Victory Red. Bésame.

¿Podemos dejarnos de tonterías y ponernos manos a la obra?

- Gracias. - Sí, señora.

Bien. Vamos.

Ad astra per aspera, todos a sus puestos.

Abracadabra.

- Stu, para, no me puedo concentrar. - Y...

¡Silencio!

Enamorados en Londres, escena 28, toma tres.

¡Acción!

Solo debemos ser valientes. ¿No es así?

Dios sabe que costará.

Será difícil.

Pero somos fuertes.

Cielo santo.

¿Y esto está en la pared de su dormitorio?

Rojo rosado y dorado.

Yo le dije: "Stewart, Stu", le dije:

"Tú eres igual que este papel:

un tipo fuerte y moderno".

Este rollo, lo llevó él mismo.

¿Puedo tocarlo?

No debería,

pero ya que sois extras en mi pastelería...

¿Esto es lo último que ve cuando se mete en la cama?

Sí.

Y lo primero que ve cuando se levanta por la mañana

- y está todo despeinado. - Son 14 chelines.

¿Sabéis qué? No suelo hacer esto,

pero os podría dejar una muestra por...

¿seis peniques?

Y tendréis un pequeño recuerdo de él allá donde vayáis.

Sí.

Quédese el cambio.

- Gracias. - Sr. Book.

- No esperaba esta bienvenida. - Pensé que debía prepararte.

¿Para qué?

Ha habido cambios desde que te fuiste a cumplir tu recado.

Por cierto,

el primer folio de Lord Belborough, ¿qué te dijeron?

- ¿Es auténtico? - Como sus dientes.

Vaya.

Atrás.

- ¿Qué demonios…? - Casi.

Hollywood,

o lo más parecido que tenemos en Inglaterra.

Sí, Jack,

vamos a salir en las películas.

Bien, oigámoslo cuando quiera.

"Vida y muerte."

El mundo entero está aquí,

en este rincón de la ciudad de Londres".

¿Va a hacerlo así?

"Vida y muerte.

- El mundo entero está aquí, en este..." - No, creo que lo quitaremos.

Ya me preocupaba

el bigote.

Pero quedará genial en el fondo.

Descansen.

Diez minutos.

- Diez minutos. - Billy.

Nerina.

Está un poco nerviosa esta mañana, ¿verdad? Nuestra querida Sandra.

En este oficio se trabajan muchas horas.

Sí, lo sé muy bien.

Y debe ser muy difícil evitar que eso se note en las caras de sus estrellas.

Si me disculpa.

Aquí solo harán los exteriores, ¿entiendes?

El resto se hará en Ladyhurst, en los estudios.

- Conozco la jerga. - ¿Y quién sale?

- Buenos días, Sr. Book. - Buenos días.

Stuart Howard.

- Sí, Sr. Howard. - Me cae bien.

Me ha pasado completamente desapercibido.

Es el protagonista.

El joven idealista dueño de una librería,

que se enamora de la chica de al lado.

¿No lo vio en la película del submarino?

Se volvía loco e intentaba estrangularlos a todos.

Pues no.

Y ¿quién más hay?

Paciencia, has llegado justo a la mitad de la película

y aún no has visto a nuestra protagonista,

que también es la prometida de Stewart,

su prometida de verdad.

Sandra Dare.

Está usando mi habitación.

Apartó mis cosas para poder maquillarse,

beber agua de Vichy, lo que sea que haga esta gente.

Tenía un cromo de ella,

antes de la guerra, claro.

Sr. Book.

- Espero no estorbarlo. - En absoluto. Estoy aprendiendo mucho.

Larry Olivier dice que la película es un medio anémico.

Es desesperadamente esnob.

"El que hoy derrame su sangre conmigo será mi hermano,

aunque no sea tan vil". Fue muy grosero

cuando recogió el Oscar. Jack, este es el Sr. McKendrick.

- Encantado. - Y aquí está Nora. Ya estamos todos.

¿Así que usted es el director?

- Y el guionista. - Me lo imaginaba mayor,

con una fusta y un monóculo.

No hay que creerse todo lo que dicen las revistas de cine.

Yo le he visto antes.

Nos compró un montón de ejemplares de novela negra el verano pasado.

Ah, sí.

- Está diferente. - Los pantalones cortos.

- No llevo pantalones cortos. - Por eso está diferente.

Era como una hormiguita, siempre de un lado para otro,

- ¿no, Sr. McKendrick? - Jesse.

Hola, Nerina.

¿Busca material para su próximo artículo?

- Siempre. - La basura está detrás.

¿No nos vas a presentar?

El Sr. Book. De...

El hombre del apóstrofe. Le han cambiado el cartel.

Intento no mirar.

¿Es usted, por casualidad, de la prensa oficial?

Nerina Bean. Picturegoer.

Si tiene información jugosa, mi puerta está abierta.

Lo tendré en cuenta.

Qué buena pinta.

No son de verdad. Son de cartón.

Es encantador.

- ¿Y él lo tiene? - Desde el techo.

Por toda la pared hasta los rodapiés.

¿Le ha hablado de ella?

Su prometida.

¿Le ha dicho: "Ya no me gusta, es demasiado vieja para mí"?

No.

¿Le ha dicho: "Es tan vieja que es como un murciélago"?

No. Solo tiene 45 años, jovencita.

Dijo que le entusiasmó "Enamorado en Londres"

desde que leyó el guion.

Y que está muy ilusionado con la vida de casado.

Aunque, también añadió,

que hay que tener la mente abierta,

porque nadie sabe lo que le puede deparar el destino.

¿Has oído, Barbara?

¡Cielos! Está fatal.

¡Barbara!

Ya estoy de vuelta.

¡Virgen santa!

NITRATO MORTAL Escrito por Matthew Sweet y Mark Gatiss.

PRIMERA PARTE

¡Inspector!

¿Es una de esas tristes, Morris?

Bueno, he estado toda la noche con el caso de la navaja de afeitar.

Muy bien, le escucho.

Una de las extras de la película, muerta, en el suelo.

- Sospechoso. He suspendido el rodaje. - ¿Se ha informado a los padres?

Sí. No se llevaba bien con la familia.

Su amiga dice que por eso pasaba tanto tiempo

en el cine.

Inspector.

Book.

La muerte ha hecho de este su hogar.

Están arriba.

Del proveedor oficial.

¿Qué nos están ocultando, Stewart? Toda esta espera me está agotando.

Quizá deberían ponerme una máscara.

¿Una máscara?

Con una sonrisa rictus permanente.

Ahora se pueden hacer maravillas con el maquillaje.

Tengo el número de Boris Karloff, si quieres.

"Querida Sra. Dare, no me conoce,

pero soy su más ferviente admirador".

Me pregunto qué pensarán de "Enamorados en Londres".

- ¿Quién? - Ellos.

Les gustará.

- Nos aman, ¿no? A los dos. - Lanzarán botellas a la pantalla.

¿Sabes qué gritaron en la prueba de Breve encuentro?

¿Por qué no

lo besa? Aunque no dijeron "besar".

Tranquila, cariño.

Será otro éxito.

Somos la pareja prometida más feliz del país, ¿verdad?

Y qué largo está siendo el compromiso.

Estoy impaciente por volver al estudio.

¿No te ha gustado esta aventura?

Si volvemos a Ladyhurst,

me quito a esa espantosa Nerina Bean de encima.

El estudio tiene puertas.

Maldita chupasangre de Picturegoer.

¿Sabes cuando levantas una roca,

o una rama y, de repente,

un montón de criaturas horribles, sucias y asquerosas

quedan expuestas a la luz del día

y se escabullen de vuelta a las sombras?

Debajo de ellas, hay criaturas aún más horribles, sucias y asquerosas,

y debajo de ellas,

está Nerina Bean.

A mí me ha tratado bien.

En fin,

- tenemos noticias para ella. - Ah, ¿sí?

- Correo. - ¿El nuevo contrato?

Le daremos la exclusiva.

Sí.

¿Qué quieres, muchacho inútil?

Me temo que ha habido un accidente.

El contenido de su bolso.

Melancólico, ¿verdad?

Las pruebas de una vida derramadas por el suelo.

¿Qué es esto?

Te quitas el exceso de pintalabios con tu actor favorito.

- Cada uno con lo suyo. - Esto me interesa, ¿puedo?

Está envuelto con mucho cuidado.

Con ternura, diría.

Aún viven del racionamiento.

Parecen caros. Y solo llevaba calderilla encima.

Trottie. ¿Tenían dinero estas chicas?

- Muy poco. - Entonces, no las compraron.

No sabía que la producción ofrecía confitería tan sofisticada.

No, lo mandan los fans.

Cartas y regalos, cosas raras que han tejido.

Las dejan por ahí.

Billy se las lleva a los autores.

De hecho, llevaba una caja de bombones hace un momento.

Una punción.

- Barbara no podía respirar, ¿verdad? - Y tenía convulsiones.

Estricnina.

La madre que lo parió.

Pobre chica.

Faltan bombones.

Cariño, no deberías. No sabes dónde han estado.

¡Suéltelo! ¡Es veneno!

No sea absurdo, son del proveedor oficial.

Me temo que es verdad, señor.

- ¿Ha comido alguno, señorita? - No.

- ¿Y usted, Sr. Howard? - No.

Bien. ¿Había recibido bombones como estos antes?

Sí, siempre, mis fans saben que son mis favoritos. Pero nunca me los como.

Parece razonable suponer que la víctima prevista era usted.

¿La víctima prevista?

¿Qué significa eso: La víctima prevista?

Estamos investigando la muerte de Barbara Markham.

- Sí, esa desafortunada joven. - Sí.

Dios mío, me han mandado cosas muy raras en la vida,

pero ¿por qué alguien querría matarme?

- Billy, ¿quién te dio estos bombones? - Nadie.

Estaban con el correo habitual, yo me ocupo de eso.

Cualquiera podría haberlos cogido.

- Barbara y su amiga, por ejemplo. - Santo Dios, podríamos haber muerto.

¿Cómo se te ocurre traer esa porquería aquí?

- Usted me dijo que trajera... - No te atrevas a replicarme.

Voy a tener que buscarme otro ayudante.

¿Estás bien, cariño?

Sé que es difícil, Srta. Dare, pero tengo que preguntarle:

¿Tiene idea de quién podría querer matarla?

¿No puede esperar?

- Sí, por supuesto. - Déjennos.

Señor. ¡Fuera!

Es una investigación oficial de asesinato.

Que nadie hable con la prensa.

Había una actriz llamada Dare, su encanto era raro de ver.

Sus bombones tenían veneno mortal, una broma que resultó letal.

Barbara los comió sin merecer.

Espero que hayamos hecho lo correcto, dejando entrar a esa gente.

¿Por qué lo hizo?

Sin duda que fue

- por dinero. - Sí, tesoro,

esos papelitos que nos mantienen alejados de los juzgados.

¿Cuánto dinero?

- 20 guineas. - ¿Por semana?

Per diem.

Por diez diems.

¿Qué demonios está pasando?

Hay polis pululando como en la final de copa.

Sra. Goodwin.

- Sí. - Ha habido un accidente.

Pero nada relacionado con Sandra Dare, espero.

- He oído que estaba por el barrio. - Por eso me has traído aquí.

Siempre he sido una fan...

No quieren oír hablar de tus travesuras juveniles.

La Sra. Dare está perfectamente sana.

¿Qué tal "La pimpinela escarlata"? Espero que lo haya disfrutado.

- Muchísimo. - Y le prometí la secuela.

Me voy a menos cuarto.

- ¿Perdone? - Cállese.

"Yo lo pagaré".

¿Qué?

La secuela, de "La pimpinela escarlata".

Jack.

Debajo de "Plantas perennes",

la biografía de Danton y la pila de facturas pendientes.

¿Tiene algo sobre cómo cocinar?

- ¿Cómo dice? - Eso es lo que necesita.

Apenas sabe hervir un huevo.

¿Qué tal sus pies?

- Mucho mejor. - Esperaré en el coche.

Será solo un chelín.

Y llévese esto también, regalo de la casa.

¿Qué es?

Una obra de teatro. Ibsen, "Casa de muñecas".

Es sobre una mujer que se da cuenta de que está atrapada,

insatisfecha.

He pensado que le gustaría.

Gracias.

De nada.

¿Cómo va el negocio?

En auge.

Adiós a Berlín.

A las fans de Stuart Howard las vuelve locas.

¿Sale en la película?

Eso es lo que les digo.

Voy a deshacer la maleta.

Jack, ¿serías tan amable de traerme mi bolso? Está en mi habitación.

Es el verde con el cierre ámbar.

De acuerdo.

¿De verdad cree que alguien ha intentado matarme?

- Eso es lo que parece. - Santo Dios.

Al menos volveremos a Ladyhurst esta noche.

¿Estás bien para rodar?

- No me queda otra. - ¡Deirdre!

Qué tonta soy. Mi memoria. Sandra.

- ¿Está lista? - ¿Lista?

Mi exclusiva.

Disculpe.

Le prometí una entrevista.

- ¡Harold! - Señorita.

Nerina, puedo darle dos minutos.

Un mal necesario, supongo.

Hay que alimentar la máquina, Sr. Book.

Por fin.

Si es tan amable.

Ya conoce mi lema.

"Si no tienes nada bueno que decir,

ven y siéntate conmigo".

Y aquí está.

Sentada conmigo.

Sí, pero tengo algo bueno que decir, Nerina.

¿Qué?

"Enamorados en Londres" es la primera de un contrato de tres películas.

Un contrato que hemos firmado Stewart y yo.

- ¿No es maravilloso? - Maravilloso.

Y están rodando interiores en Ladyhurst, ¿verdad?

No es exactamente MGM, ¿verdad, Ladyhurst?

Pero es agradable.

Usted ya se conoce el lugar, ¿no? Ha rodado muchas películas allí.

Me gusta la que interpretaba a la hija de un artesano,

casada con un duque.

Y aquella en la que interpretaba a la hija de un pescador

- que se casaba con un magnate del yute. - Sí.

Siempre se me olvida lo que es el yute.

Es un tipo de fibra. Sirve para hacer bolsas.

¿Cuál es la primera película que hizo allí, Sandra?

En Ladyhurst.

A ver,

"Primavera para Mary", creo.

Sobre la hija de un simple herrero que se casó con...

Sí, ya lo sé.

Creo que fue bastante antes de eso.

Seguro que a nuestros lectores les fascinaría saber

que no todas las películas de Sandra Dare tenían sonido.

Me encantan esos viejos intertítulos, "Came the Dawn" y todo eso.

Pero puedo comprobar la fecha luego, Deirdre.

Ese es su verdadero nombre, ¿verdad?

El que solía utilizar.

Deirdre Piddock.

Quizá debería concentrarse en el presente, Nerina.

¿Por qué?

Alguien intenta matarme.

Jesse y yo vamos a llevar a Sandra a cenar.

Intentaremos que se distraiga.

Si no es inapropiado, dadas las circunstancias.

Bueno, hay que comer.

¿Adónde irán? ¿A Wheeler's?

No. A Camille's. En el Strand.

Buena elección.

No pidan ostras.

Vi cómo se llevaban a esa chica.

- Supuse que había sido un accidente. - No. Bombones envenenados.

¿De verdad?

Y en teoría eran para mí.

Y esa pobre chica triste los interceptó.

- ¿Qué le parece eso para una exclusiva? - Trágico.

Y vaya noticia.

Lo siento, eso ha sido una grosería.

Pero, aun así,

¡vaya noticia!

Ahí tiene su historia, Nerina.

¿Lista, cariño?

- Sí. - Yo ya me iba.

Enhorabuena por el nuevo contrato, Stewart.

Gracias.

Tengo mucho que asimilar.

Siempre es un placer verla.

El autobús a Ladyhurst sale en cinco minutos.

¡Cinco minutos!

¿Y tú a qué estás esperando?

Sr. Masterson.

Qué placer volver a verle.

Nerina Bean.

Tan bella como siempre.

¿Qué puedo hacer por usted?

Aquí tienes.

Gracias.

Nos conocimos a través de Picturegoer.

Barbara y yo.

Mucha gente intercambia cartas.

- Con ideas afines que se encuentran. - Fans de Sandra Dare.

Algunos.

Y de otros grandes actores.

Conozco a un peluquero que es fanático de James Mason.

En fin,

Stewart era nuestro favorito.

Fue por eso,

que decidimos trabajar como extras

y estar cerca.

Lo estás llevando muy bien, querida.

¿Admite haber cogido los bombones?

Sí.

Lo siento mucho. No pudimos resistirnos.

Los vimos ahí, en la mesa, en la librería,

y, ya saben, ¡bombones!

No comíamos desde hacía años.

Estaban allí.

Sí, justo ahí.

¿Qué hicieron con la nota?

¿Qué nota?

Bueno, es obvio que la caja traía algo más.

Y ya no está. ¿Qué hicieron con ella?

No, yo no vi ninguna nota.

Estaba allí, mire, sobre la mesa.

Es curioso lo fácil que es acercarse a ellos.

A los famosos.

Una vez me encontré a Sally Gray en el Walsingham.

Si abrieron la caja, puede que la tarjeta se cayera.

¿Tiene

números anteriores?

Me refiero a Picturegoer.

Claro. Desde enero del 35.

- ¿Sería tan amable de prestárnoslos? - Claro.

Conozco esa mirada.

Perro, qué travieso.

¿Está segura de que lo sabe?

Sí, lo sabe perfectamente.

Gracias, Srta. Bruce. Ha sido de gran ayuda.

Agente.

Gracias.

¿Y bien?

"Stewart. Stewart, mi amor, hay tanto que quiero decirte.

Desde ese momento en el submarino, lo supe.

Tu mirada de concentración, tu fuerza.

Estábamos destinados a amarnos".

"El barco de la vergüenza". Una buena película.

Eran para a él.

"Nos creemos que controlamos nuestras pasiones,

pero ellas nos controlan a nosotros.

Apuntamos a las estrellas, a pesar de la adversidad.

Llevan a la gente común a hacer cosas extraordinarias".

Como inyectar estricnina en bombones de fresa.

"Así que, Stewart, mi querido tesoro, te imploro que no lo intentes."

Sigue a tu corazón, rompe tu compromiso,

y podremos estar juntos, tú y yo, mi dulce muchacho.

En la vida, o en la fría, fría tumba de la muerte.

Y si una resulta imposible, iré a por la otra.

Con alegría".

Parece bastante claro. Esta persona no dejará que esté con nadie más.

- Buscamos a un fanático del cine. - Yo diría más bien lunático.

Sería la explicación más obvia.

Entonces, póngame al día. ¿Qué sabemos de esta gente?

Stewart Howard.

La prueba de que las ardientes miradas latinas

ocurren espontáneamente en Bermondsey.

Él y Sandra han decidido unir sus carreras.

Los novios de la nación.

Pero la verdad

es que es un actor.

Es joven, despiadado y premiado en exceso.

Y parece estar enamorado de otra persona.

¿De quién?

De él mismo.

Luego está el honorable Jesse McKendrick,

que pasó unas semanas en el barrio el año pasado.

Un niño rico pasando el verano con la plebe.

Corría arriba y abajo como un loco, con sus zapatillas de deporte.

Se fue cuando vino el frío. Volvió corriendo a casa de papá,

en Wiltshire, creo, me suena haberlo mirado.

Suponemos que escribió su guion sobre la vida privada del proletariado.

- Gracias por venir. Sentaos. - ¿Era un buen vecino?

No le presté mucha atención, la verdad.

Me cuesta creerlo.

Obviamente tomaba notas sobre cómo llevar una librería.

Y la Srta. Dare, tenía un marido rico que murió. De nacionalidad italiana.

- ¿Por eso se fueron a EE. UU.? - Si se hubieran quedado,

lo habrían encerrado por ser un extranjero enemigo.

Prefirieron el sol de California.

Ahora tengo mejor opinión de ella.

Creía que solo huía de las bombas.

¿Y qué hay de Billy?

- El claquetista. - A sus posiciones.

Ahora el antiguo chico para todo de Stewart.

No parece que se tengan mucha estima.

Tienen que posar mucho, ¿no?

Las estrellas de cine.

¿Por qué se casa con ella? ¿Qué creéis?

Para demostrar que sigue aquí.

Gracias.

Para demostrar que sabe lo que quiere el público.

Stewart Howard acaba de llegar a la cima.

Sandra lleva años ahí, pero solo puede permanecer un tiempo.

Muy perspicaz, Jack.

Qué profesión tan cruel,

captura a la gente en el tiempo,

luego cambian,

y se burlan de ellos.

Hablaré con los de seguridad de la película,

a ver si alguien vio quién dejó los bombones.

¿Usted qué va a hacer?

Jack y yo nos llevamos esta nota a cenar.

Adiós.

- Permíteme. - Gracias.

¡Cielo santo! ¿Yo?

Sí.

No tiene idea de lo agotador que es, Sr. Book.

Tener que fingir.

Firmar autógrafos.

Fingir reconocer a alguien

que conociste en una fiesta hace diez años.

Y sonreír.

Todo el rato sonreír.

Este solo es el siguiente paso.

Te quieren hasta cierto punto y, a partir de ahí, todo cae.

¿Cómo voy a comer ahora?

Bueno, un fan enloquecido es la teoría más obvia,

pero no nos gusta ser obvios, ¿no, Jack?

¿Qué?

No, no nos gusta.

Si se me permite modificar la pregunta del Inspector,

¿se le ocurre alguien que podría querer matarlo a usted, Sr. Howard?

Tengo donde elegir.

Hay muchas mujeres enfadadas.

Y no le digo sus maridos.

Sastres de Saville Row,

productores, directores, guionistas...

Mi exagente, mi ex-exagente.

Mi tío Tom Conway.

¿Y en la prisión?

¿Qué?

Iba a utilizar la cuchara para comer.

- Viejos hábitos. - Un claro indicio.

Sé de lo que hablo.

Era más joven que usted.

Nada muy grave.

Pero no me gustaría que llegara a la prensa popular, Sr. Book.

Ya lo creo.

¿Y usted qué hizo?

- Por conducir. - ¿Adónde?

Hacia el escaparate de un peletero.

¿Y usted?

Fui al banco a sacar dinero.

- ¿Con una media en la cara? - Sí, de mi madre.

Soy un chico de Bermondsey. Duro como el culo de un marinero.

A pesar de todo esto.

¿Cree que tiene que ver con eso, con la cárcel?

Bueno, como ha dicho usted, es un campo amplio.

¿Sabe qué? ¿Por qué no contrata a Jack como su nuevo factótum?

No le vendría mal tener a un joven fornido como él,

- y además buscaba un nuevo asistente. - No puedo.

Tengo trabajo en la librería.

Puedo prescindir de ti unos días. Ya sabes que a Nora le encanta ayudar.

- Bueno... - Estupendo, sí. Es una buena idea.

Sabe, Sr. Book, vengan todos a Ladyhurst,

para ayudarnos con los detalles

y vigilar las cosas.

Será un placer. Gracias por esto.

Soy una estrella.

¿Estás bien?

Sí.

Estoy muy bien.

Te dejo con él.

Avísame si surge algo interesante.

Y ten cuidado, hay un asesino suelto.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Diga, señor. ¿Qué veneno quiere tomar?

Estudio sobre el deporte universitario.

Aquí está.

¿Y esto qué es?

Vamos, suele ser ahora cuando te dignas a hablar.

Tres cosas.

¿A quién beneficiaría que "Enamorados en Londres" se cancelara?

¿Qué faltaba en esa caja de bombones?

Estaba con el resto del correo.

- Y no estaba envuelta. - Bien mirado, Sra. Book.

Así que, a menos que se hayan deshecho del envoltorio...

Los bombones no llegaron por correo.

Podría haberla traído cualquiera que estuviera allí.

Exacto.

Por último, el método de los bombones, por descuidado que fuera,

se ha probado y ha fracasado.

- Por tanto, quien esté detrás... - Lo intentará otra vez.

¿Y qué piensas hacer?

Nos han invitado a ir al estudio.

Jack tiene un nuevo trabajo.

Como doble de Stewart Howard.

¿Cuándo se lo vamos a decir?

Aún no.

¿Te lo leo?

Bueno, sé lo mucho que te gusta, así que te haré el favor.

Hazme sitio.

Está aquí.

Llevo buscándola desde que trasladamos mis cosas

para acomodar a las estrellas.

No te preocupes, querido.

Recuerda nuestro pacto solemne.

La cueva fantástica, sí.

He visto antros en mi vida, pero este,

tan sucio,

tan sombrío.

Las violetas de mi jardín detestan la sombra.

En fin, señor,

puedo llamarle señor, ¿verdad?

Vamos a ver si está en mi lista.

Nombre, profesión

y estado civil.

Comprometido.

¿Quién es usted?

Enfermera Strotford Perry.

Trottie para los amigos. Antigua miembro

de la Brigada Garibaldi, y no me refiero a las galletas.

Puedo sacar metralla,

y desarmar un Tachanka en dos segundos.

Una vez recibí una bala.

No le recomendaría ni a usted, sargento.

Y nunca, jamás, dejo a un hombre atrás.

Está ahí sentado.

Me caso con él el sábado,

y la hija del Jefe de Policía es una de las damas de honor.

Así que, si yo fuera usted,

admitiría el error, de inmediato, y lo tacharía de su lista.

¿Qué me dice?

Trottie.

¿Te parece bien el sábado?

El pronóstico es bueno.

Es perfecto, Trottie.

Entonces,

bésame.

¿Dónde estaría yo sin ti?

Creo que ambos sabemos la respuesta, cariño.

En fin,

¿no me ibas a leer?

Claro.

Se ha fijado en usted.

Siempre se fijan en mí, las chicas.

No significa nada.

Es como cuando los niños señalan a los perros y dicen:

- "Perro". - Bueno, se va a casar pronto.

Puede que lo hayas visto en una columna de Nerina Bean, pero te diré algo,

nunca he hincado rodilla por nadie.

¿Fue Sandra quien se lo pidió? Lo puedo imaginar.

Muchas peticiones las hace su representante.

Entonces, ¿tienen un acuerdo?

No debería beber tanto.

Sí, un acuerdo.

Todos los tenemos. Como tú y Book.

Y Book, con la Sra. Book, hablando de matrimonios inusuales.

¿Por qué dice que el matrimonio de Book es inusual?

Tú eres como él:

- Como Book. - ¿Cómo?

Porque lees.

Venga, léeme.

Bueno,

viene aquí porque cree que es el lugar al que van las estrellas de cine.

Pero, en realidad,

no le gusta esto.

Lo odia,

y a esa bebida también.

Como a los pudines de la guerra.

Así que piensa: "¿Cómo puedo ser el tipo que era

antes de saber que la cámara me quería?"

Lo cual es terrible.

- No todo es lo que parece. - No me importaría verlo.

Cuidado con lo que deseas.

Me han enviado veneno por correo, ¿recuerdas?

Estaba un poco atascado cuando conocí a Sandra.

Encasillado.

No tenía madera de oficial, decían.

El chico problemático.

Sandra lo cambió. Movió sus hilos, habló con gente.

Nos empezaron a dar papeles de amantes.

- Ya estábamos juntos entonces, claro. - ¿Y ahora?

No es que no la quiera.

- Quiere ir por libre. - Claro que quiero.

Pero eso es imposible, ¿no? Somos un par.

Como Hope y Crosby. Fred y Ginger. Garbo y Gilbert.

- Sí, pero él lo dejó, ¿no? - ¿Qué?

John Gilbert.

No sobrevivió a las películas con sonido.

¿Es todo mentira?

Usted y ella.

- La pareja de oro. - Todo mentira.

Tan artificial como Stewart Howard mismo.

El cine es para los soñadores, Jack.

Cuando te sientas en la oscuridad,

tiene que haber sitio para ti.

En ese beso,

en las escenas a la luz de la luna,

de pie en la cubierta de un barco.

Si lees en las revistas de fans

que los amantes de la pantalla han roto el compromiso

y no soportan estar en la misma habitación.

Ya no hay espacio para soñar.

Escena 49, toma ocho.

Y...

acción.

"Entonces supe que nos habíamos enamorado de las páginas de un libro.

Pero ¿era ese amor lo bastante fuerte

como para prosperar en el bullicio de ahí fuera?"

¿Podemos intentarlo sin que lea el texto? Puedo hacerlo a tiempo.

Sí, claro.

Volvemos.

Rodando. Sandra.

Y...

acción.

No. Lo siento, Jesse.

¿Puedo pedirte diez minutos?

Me sentará bien un cigarro.

- Cortamos. - Cortamos. Bien.

¡Diez minutos! Volvemos a las cinco.

- ¿Un café, señor? - No, gracias.

DE VENTA AQUÍ LAS NOTICIAS DE LA TARDE

¿Qué?

CERTIFICADO DE MATRIMONIO Eric Percival Banks.

Ya estuvo casada.

Buenos días.

Te has levantado temprano.

Le he traído un té.

Chaval, ¿quieres salir en la película?

Su nombre no está en la lista. ¿Quién es usted?

Somos vendedores de libros antiguos, ¿no es obvio?

Y sé que estamos siendo muy cautelosos, pero están conmigo.

De acuerdo.

¿Qué es?

La dirección de los padres de Barbara Markham.

- Iré a verlos. - No, primero está la investigación.

Escríbales una carta.

Lo haré.

Gracias, Book.

Chicos, os vais a llevar la mayor sorpresa de vuestras vidas.

Seguid.

Mejor así.

Más dramático.

Geordie,

- ¿podemos encender las luces? - Sí, Sr. Howard.

Impresionante.

Es absurdo.

Ridículo.

Una extraña exageración de la realidad.

Es maravilloso.

Qué vida tan emocionantemente peculiar la suya.

Una imitación de la vida.

La manta de Perro.

Pero no hay perro.

¿Ya tienen a un perro?

Sí. Pero no es muy bueno.

No tiene presencia.

¿Tienes algo en mente?

Sí.

Ya le digo.

¡Cuánto dinero!

Su Tony es mejor vendedor de libros que yo.

Es falso.

Como todo lo que hay aquí.

Bueno, habrán podido verlo antes de que llegaran las hordas.

Vamos a desayunar.

La cantina está por ahí.

Guíenos, McDuff.

Hay que atravesar los vestuarios.

- ¿Sabe qué es lo siguiente? - Otra película de Robin Hood.

Soy clavadito, ¿no?

- Dios mío. - ¿Qué?

Es uno de los extras.

No,

creo que no.

Es Nerina Bean.

La mujer de la pluma envenenada.

SUBTÍTULOS: ANNA ROCAMORA

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