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Vamos, muchacho. Eres libre.
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¿Me aguantas esto?
¿Qué te parece?
- Parece viejo. - Lo es.
Poesía jacobea encuadernada
en piel de becerro. Vale un par de chelines.
¿Qué son estas manchas marrones?
Vas directo al grano, señor...
Jack.
A secas.
Eso es foxing, Jack a secas.
Es lo que el tiempo hace a los libros.
Y a todos nosotros.
En la profesión se dice que está ligeramente moteado.
¿Sabe que hay un error?
¿Un error?
Eso creo.
- Afuera, en el cartel. - ¿Qué le pasa?
Está mal, ¿no?
"Book's" no lleva apóstrofe.
- Sí lleva. - No.
- Sí. - No.
Sí, si te llamas Book y eres el dueño de la tienda.
Mi nombre es Book. Es mi librería.
Es confuso, lo sé.
¿O es práctico? No lo he decidido.
Soy Book y tengo una librería.
Esta, obviamente. Has venido por el trabajo, ¿no?
¿Té?
Les falta un poco.
Intento hacer galletas de jengibre.
¿Cuánto?
¿No te han enseñado? Una en cada taza y una en la tetera.
A ver.
¿Por dónde íbamos, Jack a secas?
Este es Perro.
Book, Perro, trabajo.
Tengo un pequeño hobby
y tengo que ausentarme de la tienda cada vez más tiempo.
Así que necesito ayuda.
¡Dios!
Así mejor.
Necesito el té.
Sin el té, soy solo polvo sin constitución.
Oiga, creo que esto no es lo mío.
Pensaba que me enviarían a una fábrica o algo así.
¿Quién?
Ya sabe de dónde vengo, ¿no?
- Sabe que estaba... - No hace falta que lo repitas.
¿Qué esperas ahora que tienes el trabajo, Jack a secas?
Solo quiero pasar desapercibido. ¿Sabe?
Volver a la normalidad.
Espere, ¿me da el trabajo?
La normalidad es aburrida.
Sí, el trabajo es tuyo.
Si lo quieres.
Cariño, tienes que venir enseguida.
Trottie, este es Jack a secas. Jack, esta es Trottie, mi mujer.
Hola.
- Hola. - ¿Qué ha pasado?
¡Las ruinas!
Allí donde cayó la bomba, en la calle Inkerman.
Sí, las ruinas. ¿Qué pasa?
Han encontrado algo.
En circunstancias sospechosas.
Mi tipo favorito de circunstancias.
LIGERAMENTE MOTEADO de Mark Gatiss.
PRIMERA PARTE
Ya me extrañaba que no viniera.
- Como la mala hierba, sargento. - Ya sabe lo que opino.
Lo ha dejado muy claro, pero, como sabe,
- tengo un encargo especial de... - Churchill. Sí.
Muy bien.
Hola, Book. Sra. Book.
- Pensé que podría interesarle. - Cómo me conoce.
Empiece por el principio y no se deje nada.
Especialmente si es lascivo, sangriento o escandaloso.
Es un misterio.
El Sr. Baseheart,
empezó a limpiar los escombros del bombardeo...
La calle Inkerman fue bombardeada en el 44, ¿no?
Sí, señor, fue terrible.
¿Recuerda ese bombardeo?
¿Cómo podría olvidarlo? Trottie y yo acabamos como sardinas
en el refugio antiaéreo con el hombre de la compañía de seguros Prudential.
Tenía unas uñas preciosas.
Y muy mal aliento. Esos refugios no eran para compartir.
La guerra ha acabado, Sr. Baseheart.
Así es, señor, pero me gusta seguir haciendo patrulla.
Por los viejos tiempos.
Y para vigilar a la vieja Brenda.
Mi foco de confianza.
Estaba intentando quitar los escombros y ¿sabe qué se encontró?
No. ¿Qué?
¡Santo cielo!
Mezclados como una ensalada de huesos. ¿Cuántos?
Es difícil de decir. Están revueltos. Unos 10 o 12.
El Sr. Baseheart no informó a las autoridades inmediatamente,
es otra cuestión.
- ¿No fue él? - No. Unos niños que jugaban por aquí.
Como iba diciendo, tengo una teoría.
Bueno, obviamente les sorprendió el bombardeo, ¿no?
¿Qué opinas, Jack?
- ¿Yo? - Sí.
Sí, debe de haber sido eso.
El bombardeo.
Murieron hace dos años y ahora solo quedan
- los huesos. - Esa sería una suposición lógica.
¿Quién es este?
¿No crees que hayan muerto en el bombardeo?
Creo recordar que la calle Inkerman estaba vacía, ¿no, Sr. Baseheart?
Había programada una demolición.
Entonces aquí no vivía nadie.
- ¿Quiénes son? - Podría ser cualquiera.
Podrían haberse refugiado en una de las casas vacías.
- ¿Tantas personas? ¿Y la ropa? - ¿Qué ropa?
"Toda carne es hierba".
El bombardeo fue hace dos años.
Aunque los cadáveres se hubieran descompuesto, la ropa seguiría intacta.
Creo que el Sr. Baseheart y yo pensamos
de forma similar.
Bueno,
esto parece la prueba definitiva.
¿Qué opina?
La inconfundible cabeza del rey Carlos II.
Y ¿tiene fecha, la moneda?
1665.
La peste, ¿no?
Eso parece.
¿La qué?
La peste. La peste bubónica.
Los cementerios de Londres estaban desbordados,
así que empezaron a hacer fosas enormes y a arrojar los cadáveres.
Soy un poco arqueólogo aficionado,
estrictamente amateur, ya me entienden.
¿Por qué no nos avisó enseguida, al encontrarlos?
Bueno, nunca tendré una oportunidad como esta.
Solo quería un poco de tiempo para excavarlos.
Es fascinante.
Estoy muy arrepentido, inspector.
Sí, bueno, supongo que no ha hecho daño a nadie.
No estoy tan seguro.
Estos esqueletos podrían seguir activos.
¿Qué quiere decir? ¿Aún pueden contagiar?
No hay una opinión clara al respecto.
Pero creo que es muy improbable. ¿Le importa si me quedo con esto?
- Es toda suya. - ¿Todo bien, Sr. Book?
Hola, Nora.
¿Por qué no me sorprende verte aquí?
¿Sabe que, en aquella época, utilizaban catapultas
para lanzar cadáveres infectados de peste a las ciudades sitiadas
contagiando deliberadamente a la población?
- Eso es horrible, Nora. - Lo sé.
Y ese gerundio de posterioridad es aún más horrible.
Quizá valga algo.
Sargento, ocúpese
de llevarse esto de aquí. Rápido
y con cuidado.
- ¿Adónde, señor? - A la morgue, supongo.
Que la Dra. Calder les eche un vistazo, a ver si siguen siendo contagiosos.
Sí, señor.
- Gracias, Book. - No hay de qué, inspector.
¡Sargento!
¿No podía coleccionar sellos, como la gente normal?
Cielos.
¿Va todo bien?
Sí.
Es todo un poco...
los policías...
He...
- He estado fuera, y... - Sí, ya lo sé.
No debe de haber sido agradable.
Ya me lo contarás cuando estés listo. Déjame ayudarte.
Tienes que quedarte con nosotros, ahora que trabajas aquí.
Llevo el local de al lado.
Book tiene sus libros, yo mi papel pintado,
y hay un ático encantador entre los dos.
¿Por qué me están ayudando?
¿Por qué no?
Voy a acordonar esto, señor.
El viejo Harkup.
Un suicidio, me han dicho.
- ¿Quién? - Su compañero, el de ahí.
Le voy a cortar esa lengua que tiene.
- Esto va en contra de las reglas... - Tranquilo, sargento.
El Sr. Book siempre es bienvenido a ofrecernos su sabiduría. Como sabe...
Sí.
Sí.
Mal asunto, Book. El pobre hombre…
Pero Morris tiene razón.
Es un suicidio común y corriente. Puedo ser flexible,
cuando hay algo un poco más...
¿Sangriento? ¿Violento? ¿Algo más siniestro?
Inusual, diría yo. Como nuestros queridos esqueletos.
Es un caso bastante sencillo.
- El sargento y yo somos capaces... - ¿Quién lo encontró?
La criada, Ada Dredge.
Está conmocionada.
¿Dredge? No me suena nada.
Lleva años trabajando para él.
Eso es.
¿Había una nota?
- No, nada. - ¿Cómo lo hizo?
Ácido cianhídrico.
Sí, muy desagradable.
E intrigante, ¿no cree?
- ¿El Sr. Harkup? - Así es.
- Parece un suicidio. - Qué horror.
Bueno, yo ya me voy. Demasiada emoción para un día.
Jack. Vuelve a la tienda, ¿quieres?
Hay una pila de periódicos, el tercer montón a la derecha,
Charing Cross Dispatch, debajo de dos volúmenes
sobre Leonor de Castilla y una aspidistra marchita.
¿Podrías traérmelos?
- Claro. - Y prepara más té.
Tendremos compañía.
Bueno, si viene de él.
Había traído un pastel de café y nuez para el Sr. Harkup.
Se lo pueden quedar.
¿Y suele venir los lunes?
Sí. Cada semana, puntual como un reloj.
Pero también lo vi ayer.
- Pasé a buscar unas vendas. - ¿Vendas?
Sí, mi hijo fue herido en la guerra.
Necesita cuidado constante.
- Por las vendas. - Y ¿a qué hora vio al Sr. Harkup?
A las seis.
Sobre las seis, creo.
Me parece imposible.
Ayer estaba allí, lleno de vida, y hoy,
me lo he encontrado tirado en el suelo.
Lo está haciendo muy bien.
¿Y estaba así?
¿Así cómo?
Lleno de vida, cuando lo vio. De buen humor, quiero decir.
La verdad es que parecía un poco deprimido.
Pero ¿por qué querría hacerse algo tan horrible a sí mismo?
¿Tenía algún vicio?
¿Cómo, vicios?
Debemos sopesar todas las posibilidades, señora.
Era un hombre de hábitos muy regulares.
Iba a la iglesia los domingos.
Mantenía sus cuentas en perfecto orden. Había sido militar.
Jugaba al dominó.
¿Al dominó?
Los lunes y jueves. En The Bull, con el Sr. Baseheart y otros.
- ¿Eso cuenta como vicio? - Yo diría que no.
¿Tenía familia?
Mi madre decía: "Si no puedes decir nada bueno de alguien,
no abras la boca".
¿Se llevaba
mal con alguien?
Tenía una hija, ¿no? ¿Estaban distanciados?
No me gusta hablar de eso.
No me parece correcto.
- Con el cuerpo aún sin enterrar. - Cielos, este pastel.
LYONS TEA CORONA A LA MÁS BELLA Es excelente.
Muy amable, señor.
No me esperaba menos de usted.
¿Por qué lo dice?
¿De Miss Lyons Corner House, 1921?
¡No me imaginaba que lo sabría!
- Pero fue en 1922. - Error mío.
¿Cómo demonios…?
Guardo muchos datos curiosos como ese, en su mayoría inútiles.
Debe de haber sido
- una experiencia encantadora. - Sí. Nunca me sentí tan glamurosa.
Me compré un sombrero.
Y el señor alcalde me guiñó un ojo.
- ¡A mí! - Qué honor.
Trabajé muchos años allí, en la Corner House.
Se me daba muy bien la repostería.
Al señor le encantaba mi tarta de piña al revés.
¿Sabe? Sería de gran ayuda saber por qué él y su hija, Sarah,
- Lomeru... - Merula.
Merula. Eso.
Por qué él y Merula ya no se llevaban bien.
Bueno, ya que es usted tan amable, señor.
- Muchas gracias. - Era una mala arpía.
Una arpía horrible, codiciosa y rastrera.
Ya veo.
Era la niña de sus ojos, cuando falleció su esposa.
Pero ella sabía cómo manipularlo a su antojo.
Todo era poco para su princesita.
Y entonces,
- tuvo el descaro de fugarse con él. - ¿Él?
Mickey.
Mickey Hall.
Un sinvergüenza. Se metió en muchos chanchullos durante la guerra.
Mercado negro.
Él es mecánico.
Tienen un taller, cerca de Mile End.
- ¿Mile End? - Qué bien.
Y ahora Merula lo heredará todo.
No es justo, ¿verdad?
Pues,
no.
Gracias por el pastel.
¿Qué demonios está haciendo?
Actuar como un buen vecino, sargento.
Es su testigo, creo.
- Hola, de nuevo. - Hola, Book.
Me preguntaba si podría husmear un poco antes de irme,
- a ver si puedo ayudar. - ¿Irse?
La Sra. Book y yo saldremos. El chico se queda a cargo.
¿Del perro?
De Perro. Sin artículo definido.
¿Van a ir al cine?
- Ponen una de Sandra Dare en el Rialto. - A la ópera.
Señoras gordas, cantando.
Hablando de eso, puedo...
Tenía una hija, pero la Sra. Dredge dice que no se llevaban bien.
Eso he oído.
Estamos intentando localizarla.
Tiene un taller en Mile End.
Ah, ¿sí?
Gracias.
Qué curiosos, ¿no?
La Sra. Bliss hace algo por el estilo: pequeños adornos.
No es exactamente lo mismo.
Estos son de jade.
Muy valiosos.
Y éste…
El Sr. Harkup era todo un entendido.
¿Cree que fue un suicidio?
¿Tiene dudas?
Las tengo.
¿Cuál es su teoría?
- Buenas tardes, caballeros. - ¡Hola!
Eric. "Cordero negro y halcón gris".
- El libro para Sheila. Ya ha llegado. - Fantástico.
Vendrá ella mañana a por él. ¿Le apetece un trago?
No, gracias.
Nunca me gustó demasiado, Harkup.
Que Dios me perdone.
- Era un pequeño Hitler. - Aun así, pobre hombre.
Para hacer algo así.
Entonces,
¿cuál es su teoría?
Tenga paciencia, inspector.
"Los dos guerreros más poderosos son la paciencia y el tiempo".
- Tolstoi. - No me entusiasma.
Intenté leer ese en el que ella se tira delante de un tren.
- ¿No? - No.
Book.
Inspector.
¿Demasiado?
No, en absoluto.
Está increíble.
Me refería al papel.
Book dice que es una ofensa al buen gusto
pero no sé, yo creo que tiene algo especial, ¿no?
Se me da bien montar cosas, siempre se me ha dado bien.
Armarios, radios Cabezas.
Estuve en el Ejército de Tierra. ¿Ginebra?
Sí, por favor.
¿Van a salir?
Querido, siempre estamos saliendo.
Uno tiene que vivir. ¿No es así?
Sobre todo después de lo que hemos pasado.
Hay unas chuletas en la despensa.
Tu habitación está arriba. Tienes sábanas.
Es...
quiero decir,
gracias.
Voy a instalarme.
¿Y bien?
¿Y bien?
Conozco esa mirada.
- ¿Qué estás tramando? - ¡Nada!
Es la mirada de un hombre contento.
Tengo a mi adorable esposa, mi adorable tienda, mi adorable perro.
- ¿Qué más puede pedir un hombre? - Mentiroso.
Hay tres cosas.
El Sr. Harkup coleccionaba figuras de jade chino
de una calidad excepcional.
Pero el polvo es elocuente, según dicen.
El polvo nunca miente.
Una de las figuras ha sido reemplazada
por una baratija, una pieza de ajedrez.
Pero aún se distingue el contorno original.
La Sra. Dredge no ha limpiado en un tiempo, a pesar de lo que dijo.
Segundo, el Sr. Harkup
tiene un pequeño bulto detrás de la cabeza.
Podría ser por la caída, pero no lo creo.
Probablemente fue un golpe con un objeto contundente.
Un objeto que no le traspasó la piel,
y aun así el Sr. Harkup tiene sangre en la nuca.
- Y tercero… - ¿Sí?
"Entre sombras escucho,
y si yo tantas veces casi me enamoré de la apacible muerte,
y le di dulces nombres
en muchos versos pensativos
que devuelva a la bóveda celeste mi hálito de vida".
¿Perdón?
Un farmacéutico, con todos los venenos que tiene,
¿por qué elegiría suicidarse con algo tan horrible
como el ácido cianhídrico?
Bueno, Book,
ahí lo tienes.
Sí, Trottie.
Ahí lo tenemos.
Lo han matado.
- ¿Book? - Sra. Book.
Cuidado.
¿Book?
Buenos días.
- ¿Puedo ayudarle? - Bueno,
- busco un libro. - Ha venido al sitio adecuado.
¿Qué te parece? ¿Qué le puede gustar?
¿Dickens? ¿Wilkie Collins? ¿Henry James?
¿Tiene el nuevo de Georgette Heyer?
- He leído todos sus libros. - Yo también, y es encantadora.
Pero sería un libro nuevo, señorita...
- Sra. Goodwin. - Sra. Goodwin.
- Jean. - Jean.
No vendemos libros nuevos, ¿verdad?
Pruebe en Foyles.
Está un poco lejos, y tengo los pies destrozados.
Tengo una que ya tejía
con los hilos del romanticismo cuando Heyer aún era un bebé.
- Probablemente. - Bueno, si usted cree...
Quiero decir, si usted...
Perdone, sí.
Perdón. Pensando.
Orczy.
- No lo conozco. - A ella. Baronesa. Húngara.
- La pimpinela escarlata. - Sí, lo conozco.
- La Revolución Francesa. - Es una delicia. No se arrepentirá.
Cuando lo termine, vuelva y le buscaré la continuación.
Es muy amable. ¿Qué le debo?
Se lo dejo a un chelín. Espere.
Pies. Pies, pies.
Esto es gratis. DOLORES PODOLÓGICOS Y SUS REMEDIOS.
- No puedo aceptarlo. - No es nada.
Pero que se vaya de aquí feliz y vuelva a casa sin más juanetes
tiene más valor que los rubíes. ¿No cree, Jean?
Gracias.
Hasta otra.
Vámonos, venga.
Así nunca seré rico, ¿no?
En fin.
Bueno, Jack, ¿emocionado por empezar el día?
Aquí hay todo un mundo por aprender.
Todo lo humano,
y también lo inhumano. ¿Aún tienes esa moneda?
- Sí, sí, claro. - Bien.
No quiero entrometerme, Sr. Book,
pero
¿en qué consiste su trabajo?
Creía que era obvio.
Vendo libros.
Pero eso no es todo, ¿no?
Ayer,
allí, en las ruinas,
la señora de la limpieza...
- ¿Sí? - ¿Ese es
¿su hobby?
La forma en la que habla con esos policías,
que le dejan merodear por ahí,
es como si fuera un asesor o algo así. ¿Por qué le hacen caso a usted?
Menos del que deberían, para su desgracia.
Durante la guerra, le hice un favor al inspector.
Y no lo ha olvidado.
Tengo una carta especial.
Una carta de Churchill, sí, lo dijo el poli.
¿Qué dice la carta?
El caos reina el mundo, Jack.
Y yo tengo un sistema.
A la gente le gusta que dé mi opinión sobre las cosas,
que imponga un poco de orden, eso es todo.
Se pueden leer todo tipo de cosas,
a parte de libros.
Así que,
- ¿esto, es su sistema? - Sí.
¿Qué le pasa?
Que no sigue ningún orden.
"Cataratas de la negación".
Enfermedades de los ojos y su tratamiento.
Cataratas, ojos. Es lógico.
"La guillotina: Una guía práctica".
"La vida y muerte de Alfred Muttings, caballero".
"Monedas del reino". No hay sistema.
- No hay ningún sistema. - Lo tengo todo aquí, ¿sabes?
¿Cómo te lo explico?
Alfred Muttings era un criminal profesional.
Un gran falsificador de la época de la reina Victoria.
Era extraordinario en lo suyo. Era un falsificador de monedas,
pero no tuvo suerte en París y le cortaron la cabeza.
- Todos esos libros están agrupados. - Sí, pero,
no tiene sentido.
Me da igual.
En fin, te dejo a ti,
defendiendo el fuerte.
Ligeramente moteado.
Ligeramente moteado.
Eso lo dice todo.
MONEDAS DEL REINO
- Buenos días. - Sí,
¿puedo ayudarla?
Vengo a recoger un libro.
Ah, sí. ¿Su nombre?
Sheila Wellbeloved.
Hola.
- ¿Jack? - Sí.
Soy Nora.
Tenemos mucho de que hablar.
Gracias, señorita. La acompaño en el sentimiento.
- ¿Puedo irme ya? - Me gustaría hacerle unas preguntas.
Venga conmigo, por favor, señorita.
No hay mejor lugar para esconder un árbol...
Que en un bosque.
Y estas marcas.
Efectivamente.
- ¿Book? - Hola.
Estoy examinando los esqueletos con la Dra. Calder.
Ah, sí. ¿Hay algún riesgo de infección?
No hay peligro en ese sentido. Sin embargo...
"En boca cerrada no entran moscas", como se suele decir.
No queremos estropear la sorpresa, ¿verdad?
¿Sorpresa?
En fin, volviendo al caso. Esta es la Srta. Merula Harkup.
La acompaño en el sentimiento.
¿Unas preguntas, dijo?
¿Le importa
si los acompaño?
No olvide el análisis de sangre.
Estoy en ello.
Disculpe.
Aquí lo tiene:
"Cordero negro y halcón gris".
Suena interesante.
Gracias.
- ¿Le estás cogiendo el truco? - Poco a poco.
Y ¿tú quién eres?
Nora.
Vivo aquí enfrente, en el restaurante turco.
- A veces ayudo en la librería. - Entonces,
¿los conoces bien?
¿A los Book?
Sí.
¿Y sabes cuál es
- su pequeño hobby? - Por supuesto que sí.
No pienso en otra cosa.
¿No es un poco...? A ver.
- ¿No es…? - ¿Una locura?
- Puede ser. - ¿Qué opinan tus padres?
No tengo.
¿Cómo dices?
Bueno, hubo una guerra, ¿no?
Todo el mundo perdió a alguien.
Yo a ellos.
Lo siento.
- ¿Qué les pasó? - Bueno,
¿y tú cómo lo llevas? Con los Books.
El Sr. Y Sra.
No es exactamente lo que esperaba.
Por cierto, ¿cuál es su nombre?
¿Tú qué crees?
¿Cook Book?
¿Scrap Book? ¿Mucky Book?
Gabriel.
Como el ángel.
Arcángel, para ser exactos.
Son maravillosos.
Los dos. Un encanto.
Entonces,
¿cuál es tu historia?
Deben de pensar que soy dura.
Porque no estoy lloriqueando ni lamentándome.
Es que yo no soy así. Y ya está.
Su padre.
Siento que esté muerto.
Por supuesto, era mi padre.
A pesar de todo.
Aunque quererle
- no era fácil, digamos. - ¿Sabe por qué quiso quitarse la vida?
No. No le iba bien con la tienda
y mi madre le dejó dinero cuando murió.
- Y no cree que su distanciamiento... - No tiene nada que ver.
No era de los que se ponen sentimentales.
A lo mejor me viene de ahí.
Me dejó muy claro
que no aprobaba lo mío
con Mickey.
Pero difícilmente sería una razón para que se suicidara.
Les digo que él no era así.
Háblenos de Mickey.
¿Qué quiere saber? Es mi pareja.
¿Cómo pasó la guerra?
¿Por qué lo pregunta?
Su padre apreciaba mucho a las fuerzas armadas,
llevaba con mucho orgullo sus medallas.
Sí, bueno,
Mickey no tuvo suerte.
Su vista, no ve bien.
Yo digo que por eso está conmigo.
En fin,
que con su vista poco podía hacer contra los alemanes.
A papá no le gustaba eso, pensaba que era un holgazán.
- Así empezó todo. - ¿Y cómo terminó?
Papá creía que Mickey le estaba robando.
¿Dinero?
Morfina.
Mickey hizo algunos negocios turbios durante la guerra.
Solo medias, cigarrillos, cosas pequeñas.
Y a papá,
se le metió en la cabeza que Mickey era malo.
¿Y se dio cuenta de que faltaba morfina?
Sí.
Nos dejó de hablar.
Pero recibió buenas noticias.
Pensé que un hijo podría ser lo que nos uniera de nuevo.
¿A qué viene esto? ¿Por qué están tan interesados en Mickey
si papá está muerto
y se suicidó?
- ¿Historias? - Historias de detectives.
Es lo que quiero escribir.
Tengo un montón de ideas.
Hay un mundo emocionante y nuevo ahí fuera.
Todo está destrozado.
El mundo entero.
Ya nadie sabe qué hacer.
Yo sí.
La guerra lo puso todo patas arriba. ¡Todo!
Pero eso es genial. Nada volverá a ser como antes.
- ¿Ni las muertes? - Ni las muertes.
La mitad de los soldados han vuelto
con pistolas que les robaron a los nazis muertos.
Las hay por todas partes.
- ¿Y qué? - Pues que solo
aparentamos ser civilizados porque no estamos armados.
Piensa en toda esa pasión suburbana palpitante.
Maridos que tienen aventuras con sus secretarias.
Señoras que tienen aventuras con sus chóferes.
Todos esos testamentos impugnados y peleas domésticas.
La gente se mataba
hirviendo el arsénico que había en el papel pintado.
Ahora solo tienen que coger la pistola.
¿Qué pasó con tus padres?
Se supone que tú me ibas a contar tu historia.
Soy huérfano.
No conocí a mi madre.
Tengo una foto de mi padre.
Eso es todo.
Lo siento.
Está bien.
- Oye, debería... - Sí.
- Ha sido un placer. - Fue en un incendio.
¿Qué?
Un incendio.
Una bomba que cayó en el tejado.
Mamá me sacó
y volvió a por papá.
Y el techo cedió.
Y yo me senté ahí,
en el jardín, mirando la casa.
Sin...
poder...
sentir nada.
Me encontró un vigilante
y,
Mi tío me acogió, así que,
ahora tengo que ayudarle
con el restaurante.
Pero tú prefieres esto.
Es mucho más emocionante, ¿no crees?
He renunciado al placer por la Cuaresma.
Yo renuncié a la Cuaresma.
Por placer.
¿Y bien?
¿Qué me dices?
Te lo he dicho: Solo soy un librero.
He vuelto a vender libros, como antes de la Guerra.
Esto sería
por los viejos tiempos.
Y no olvides que te ayudamos
a encontrarlo.
Y lo agradezco.
¿Cómo le está yendo?
Es complicado.
Pues sí, me imagino
que es delicado.
Y no queremos que nada salga mal.
¿Me equivoco?
Entonces,
¿qué hacemos con él?
Jack.
- Está en la habitación del ático. - Como la Sra. Rochester.
Solo un poco más masculino.
¿Alguna vez te han dicho que eres un pedazo de...?
- ¿Bibliófilo? - ¿Por tu nombre?
Determinismo nominativo.
Si tu apellido fuera Carnicero,
a lo mejor estarías cortando carne a trozos.
Escarnar, esa es la palabra.
Separar la carne del hueso. Qué palabra tan descriptiva: Escarnar.
- Tengo que usarla más. - Te deseo suerte con eso.
Podrías pasarme chuletas de contrabando,
como el Sr. Wellbeloved.
Mucho más útil que los libros hoy en día.
Podría haber sido un Herrero
o un Pastor
o un Sastre.
Por cierto.
- "Adiós, muñeca". - ¿Me dejas así?
Cuidado con ese ingenio tan afilado.
Novela negra americana.
Un cliente me lo ha pedido.
Está aquí, en alguna parte. Hace poco vi "La dama del lago".
En fin, Jack.
Tiene potencial, mucho potencial.
Y no ha intentado vender la moneda.
La cárcel no le ha convertido en un maleante.
Toco madera.
¿Y el...?
¿otro asunto?
Es demasiado pronto.
¿Qué tenía de especial tu libro?
Nada, en realidad. Va de unos chicos en el colegio
que juegan al cricket.
¿Y qué piensas de Carol Darley?
¿Has leído a Tim?
- Lo empecé. - ¿Cuándo?
Después de salvarlo de la incineradora.
Book.
¿Y tu nombre?
Muévete.
Un nombre gracioso.
Gracias.
Stratford Perry.
Pero mis amigos me llaman Trottie.
Eres fantástica.
Me lo debes.
Sí.
Entonces, cuando me meta en problemas, ¿me ayudarás?
Hagamos un pacto solemne.
"Rodéame con tus brazos, Carol,
y levántame un poco.
Así podré hablar mejor.
Carol inclinó la cabeza en silencio y lo besó.
"Y así, su amistad quedó sellada."
Buenas noches, Sra. Book.
Buenas noches, Sr. Book.
COMPUESTOS QUÍMICOS Y SUS EFECTOS
La hija, el ladrón, la criada, el vigilante.
¿Quién le dio a Harkup
¿el maldito veneno?
Por los que se fueron.
Por los que se fueron.
¿Señor? No se lo va a creer.
No soy fácil de sorprender, Morris.
- Bien. ¿Qué pasa? - El testamento del farmacéutico.
- ¿Y? - No le ha dejado nada a la hija.
- ¿No? - No.
¿Y a quién?
La criada.
Sra. Ada Dredge.
¡Basta!
¡Ayuda!
¡Socorro!
¡No!
¡Por favor!
SUBTÍTULOS: ANNA ROCAMORA
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